martes, 17 de febrero de 2026

ENTRADAS BLOG 2 HISP DE FEB 2018 PARA DIC 2018

 Martes, 2 de octubre de 2018

214-219 AVE SIN NIDO- VIDA DE ELISEO CASTILLO

AVE SIN NIDO 
HORACIO GALINDO
nistas del mundo, y que no obstante, vive como yo, de la retribución siempre roñosa y miserable de las clases de piano.
—La sociedad, entonces; el pueblo mismo que tanto placer encuentra al escuchar su música maravillosa. Lo que usted compone, no es ciertamente patrimonio exclusivamente suyo. Es algo que nos pertenece a todos, porque a todos nos embelesa y nos cautiva.
—Peor aún. Sería como implorar una limosna en las calles. Aún quitándole todo lo' que puede tener (y lo tiene) de insufrible y humillante, tampoco daría el menor resultado.
—¿Imprimir entonces unas cuantas selecciones de sus obras? No puedo admitir que "Despierta", "Ecos de la sierra" o "Vals brillante", sólo representen un valor abstracto, inmaterial y simbólico.
—¿Has sabido tú de algún editor que se aventure en nuestro país a semejantes riesgos? ¿Quién le compraría mi música una vez impresa? No ; es preciso ser un poco más realista : ¡ si al menos encontráramos un inquilino para algunas de las piezas que en esta casa nos sobran !
¿0 un pensionista, don Eliseo?
—No te entiendo, ¿Un huésped dices? ¿Vivir con un desconocido que a lo mejor se vaya un día sin pagar lo que nos deba? La idea es buena —lo reconozco—*, pero, ¿dónde y cómo encontrar al inquilino ideal capaz de habituarse entre nosotros sin causar, ni recibir molestias ?
—Pues ya lo tiene usted; si me acepta a mí como candidato.
—Pero acabas de decirme que estás muy satisfecho en el hotel donde te alojas.
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—Mejor me sentiré entre ustedes, don Eliseo.
 —Faltaría en todo caso consultarlo con tus padres.
—Es obvio que lo aprobarán encantados.
—En tal caso te haríamos una rebaja razonable. Digamos la mitad de lo que pagas en tu actual hospedaje.
—No, porque entonces, en vez de ser de alguna ayuda para ustedes, sería una carga, ante cuya sola suposición, me sublevo y me avergüenzo.
—Pues no sé qué hacer —respondió, frotándose la barbilla—. Sería efectivamente lo mejor para nosotros; mas no sería justo para ti...
—Podría usted, si le parece bien, otorgarme una compensación magnífica.
—¿A qué te refieres?
—A mis clases de piano, don Eliseo.
—Pues entonces, i ni hablar ! Pero... hay otra cosa : a condición de que dejes tus bombas terroristas recomendadas en alguna otra parte...
Esa misma tarde, salimos juntos a comprar algunas cosas indispensables para mi traslado : una cama de madera de pino, de las fabricadas por los inditos de Totonicapán, un cofrecillo, mesa y silla; todo pintado a la anilina, en colores tan vivos y tan ameleochados, que a todo el mundo le parecieron insultantes. Además, pediría a casa por telégrafo, lo que faltara del equipo: sábanas y cobertores, un colchón y una almohada.
—Bueno —dijo riendo don Eliseo, cuando todo aquel ajuar estuvo instalado—. Estás como para montar casa. Sólo te falta ahora, encontrar la flamante desposada.
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Fue así como se inició una de las épocas más gratas y amables de mi adolescencia. Doña Tonita se prodigaba en finura y atenciones para conmigo; Efraín y Teresita me ,tomaron tal cariño, que más bien parecían mis hermanos. Alejandro, Romeo y Martita, niños aún, venían a jugar conmigo frecuentemente. Alejandro —de unos, seis años entonces—,, se hizo pronto mi inseparable compañero, lo mismo que Oscar (primo suyo), con quienes tantas veces emprendí excursiones jubilosas por,"La Pedrera" y otros andurriales de la ciudad. Incluso, intentamos una vez el ascenso del pétreo volcán de Cerro Quemado.
Solía levantarme antes del alba, para estudiar en el jardincillo de la casa, los áridos cursos de la secundaria que entonces llevaba : Geometría y Trigonometría, Inglés, tercer curso, Física, Historia Antigua y Media, Geografía Universal y demás "materias", a cuales más tediosas y aburridas. Pero esta vez tenía un incentivo y un propósito: disciplinar mi método de trabajo; hacer en las primeras horas de la mañana, lo que antes efectuaba por las tardes y muchas veces con molicie y a desgano. De esa manera podía ahorrar un tiempo para mí precioso : tres horas diarias, que repartía así : de cuatro a seis, para el estudio de los ejercicios y de seis a siete, para las lecciones bajo la dirección de don Elíseo.
—Veamos —dijo el maestro la primera de esas gratas tardes de trabajo—, veamos en qué punto nos quedamos de las lecciones que te di en Huehuetenango y qué es al final de cuentas, lo que has aprovechado de los dos años y medio que llevas de estudio.
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En menos de una hora, repasamos lo más importante de los ya para mí conocidos métodos de Beyer, Carpentier y Loebster, mas algunas de las escalas de Scerny. Desde el día siguiente, empezamos el estudio de las doce escalas mayores, de las doce menores armónicas y de las doce menores melódicas en do mayor y en fa mayor. Pasamos luego, a las de re menor :a-mónica relativas de fa mayor y a las de sol menor melódica en mi bemol mayor y en do menor armónica.
No tuve al principio, mayores dificultades. Estas comenzaron cuando el maestro aumentó la velocidad del metrónomo, de 60 a 65 y a 70 y luego a 90, pese a lo cual, en el primer mes de aplicación tenaz,,y atención sostenida, pude ajustar el compás a 120. A veces, el estudio dejaba adoloridas mis manos, pero jamás cansado ni aburrido mi espíritu. Quienes sin duda se aburrían de lo lindo, eran mis involuntarios oyentes : doña Tonita, Teresita y los niños; pero tenían el tacto y la finura de no mostrarme el menor signo de tedio.
Pronto iniciamos el estudio de las escalas cromáticas, con extensión de tres y cuatro octavas, en terceras melódicas, en sextas menores, en sextas con pasajes ligados y finalmente, de los arpegios sobre acordes perfectos mayores y menores y en 24 tonalidades (12 mayores y 12 menores).
Nos quedamos en estudio de los arpegios en sol bemol mayor, en armónica de fa sontenido mayor y en el inicio de los ejercicios llamados, "de bravura"; porque a todo esto, los exámenes del Instituto se acercaban y tuve que emplear todo mi tiempo en el repaso de los fatigantes cursos.
Por lo tanto, rayando el alba sometía mi memoria al insoslayable martirio de empaparla, anegarla y aun saturarla, de toda aquella basura intelectual de las leyes de difusión y polarización de la luz, de las campañas de Alarico y Artajerjes o del desarrollo y la proyección del cono. Desayunaba masticando el acerbo condimento de algún teorema de Pitágoras ; marchaba al Instituto, del brazo a veces del melancólico Rey Felipe II, aunque más me gustase la compañía heroica y en todo caso más divertida de Aquiles. Y al regresar por las tardes, entablaba otra vez la memorización de cosas tan aburridas como inútiles : "Las islas del estrecho de la Sonda, son Sumatra, Banca, Biliton, Java, Madura, Balí, Zumbaba, Zumba, Flores y Timor". Así se enseñaba entonces "la ciencia" en nuestros establecimientos de secundaria. Así se sigue enseñando todavía, aunque con doble o triple ración de cosas aún más tediosas y aburridas.
Sin embargo, después de la cena, no estudiaba más. Apagaba la bombilla de la luz y recostado sobre aquella cama que al menor movimiento chirriaba igual que si la infestara la estática y que más de una vez me había tumbado al suelo al desclavarse alguno de sus travesaños, ponía oído atento y aguardaba. Era la hora en que el maestro me obsequiaba (sin darse cuenta al principio) con alguno de sus conciertos memorables.
La vida parecía haberle concedido una momentánea tregua. Como en Quezaltenango no había entonces colegios privados en los que se impartiera la enseñanza secundaria, mis amigos del Instituto eran hijos de las familias más acaudaladas de la ciudad. De haber sabido aprovechar las aptitudes de que entonces di muestra, habría llegado a ser un excelente corredor de
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bienes raíces o un experto martillero jurado. Terminadas las horas de clase y, desde luego, previa investiga- ción, acompañaba a alguno de los muchachos en cuya casa hubiese un piano. Apenas llegábamos y sin perder tiempo en prolegómenos inútiles, "le entraba" de fijo y con entusiasmo, a alguna de las composiciones de mi maestro. El efecto era siempre el mismo : asombraba al compañero ; acudían presurosos los padres; había larga plática; refacción con pastelillos a veces y, al final, si no para el compañero a quien con lamentable frecuencia gustaba más el fútbol o el juego de los billares, se lograba para una de sus hermanas una clase de piano, cuyo precio —¡qué generosa ha sido siempre la gente de Quezaltenango !— raras veces se discutía; aparte de que apenas quedaba firme y concertado el arreglo, me apresuraba a advertir que las clases en modo alguno serían diarias sino alternas, con lo que duplicaba instantáneamente el valor de las mismas.
Así logré para el maestro, fieles discípulos en las céntricas casas de mis cordiales amigos : Paco Molina, Quique Guillén, Chepe Castillo Barrios, Fito Fuentes, Polo Barillas, Rodrigo Robles,Chinchilla, Chalo López y otros más.
Pudimos permitirnos el lujo de borrar de nuestra lista, una pianista en ciernes del remoto barrio de La Ciénaga. Tachamos igualmente, al pasante de guitarra del cantón Los Chocoyos y a uno más del honrado barrio Las Siete Esquinas. Igual suerte corrió el que aprendía la bandurria cerca de las instalaciones de la cervecería. Dos de ellos apelaron inmediatamente, pero
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miércoles, 3 de octubre de 2018

220-229 AVE SIN NIDO-

 AVE SIN NIDO
HORACIO GALINDO
HUEHUETENANGO 
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los condenamos en segunda instancia, imponiéndoles la justa pena de venir a la casa del maestro, en vez de ser él quien fuese a  la suya.
Ya podía quedarse en el lecho hasta las ocho de la mañana. Tenía tiempo para dormir su siesta. Permanecía en casa buena parte del día, sin ser preciso que se impusiera aquellas extenuantes caminatas que tanto lo molestaban.
Si en una mínima parte contribuí en ello, él y1os suyos me compensaron . con creces. Me sentía como un miembro de la familia. Todos me querían entrañablemente. (Y ¡ a qué decir que yo también, en la misma medida los quería a ellos!),
Incluido este paréntesis, sí no oportuno al menos necesario para así poder con' más agrado y complacencia reanudar el hilo del relato que líneas atrás tan sólo dejé enhebrado, diré que el maestro estudiaba durante una hora diaria, ejercicios demasiado complicados para mí, destinados seguramente a conservar la singular destreza de sus manos. Después tocaba para su recreo (y más que para el suyo, para el mío), trozos de música selecta que conservaba en varios libros cuídadosameutú empastados. Menciono entre ellos, por ser demasiado conocidos, el preludio en fa sostenido mayor de Rachamaninnoff, los In promptus de Schubert (cuatro del opus 90 y seis del opus 120), el Ensueño de Amor de Liszt, la Sonata al Claro de Luna de Debussy, algunas de las rapsodias de Liszt y para mi particular deleite, las Polonesas de Chopin y sus sonatas extraordinarias (música a la cual don Elíseo era particularmente aficionado). Pero con frecuencia hacía subir mi embeleso a extremos prodigiosos, cuando estudiaba sus conciertos favoritos:, el 1 y el 19 de Tchai-
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kowsky, el 49 de Grieg, el 69 de Rachmaninoff y.el 29 de Camilo St. Saéns. En ocasiones tocaba también, fragmentos de óperas, variaciones y sinfonías, que gracias a ello, empecé a conocer con emoción :y deslumbramiento.
Casi me atrevería a decir, que a penas echaba él a vuelo las primeras notas, despejaba de la prosaica tierra el ala volante de mi fantasía y..•., ¡qué raudo vuelo emprendía hacia las estrellas! ¡Ni un filósofo pirrónico de los que a veces asomaban el rostro barbudo por las páginas de alguno de mis libros, habría sido capaz de seguirme a tamañas alturas.
¡ Era un desorbitamiento maravilloso!
¡ Un cabrillee jocundo en pleno ampo de la dicha y la quimera!
¿Qué estudiante de catorce años no ha soñado ni se ha propasado y extralimitado así? ¿Qué adolescente de los años que yo tenía entonces no ha divagado en idéntica forma a través de un mundo fantástico ante cuyo umbral de bronce y piedra. decir : "¡Sésamo, ábrete!", para que al punto se descorran las dora-das puertas y se columbre allá detrás de los jardines encantados, el alucinante castillo de los ensueños?'
Más de una vez, la heroína de aquellas divagaciones era una vecinita de trece años (Agueda de nombre de pila y a quien para las circunstancias tuve que bautizar como Belinda, Brunilda o algo parecido), a quien nunca en la vida real osé siquiera dirigir un saludo pero que adornada de la pompa y el aval de tan atrevidas imaginaciones, transformara en la amada casta y sensitiva, loca de amor, aunque al mismo tiempo temerosa de su señor...
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Y claro está, no podía faltar en aquella aventurera trama, el rival osado y peligroso no sólo por su apostura, sino que también por el lustre y el renombre de sus hazañas. Este caballero (señor igualmente de horca y cuchillo), cuyos dominios quedaran a la vista de los torreones de mi castillo, no era otro que mi muy particular y gran amigo Pancho (que igualmente en secreto, admirara también a mi vecinita).
Pues bien, aunque fuese a mí (por lo menos al tenor de mis sueños) a quien ella adorase, la loca ambición de aquel caballero chocase de tal modo con la mía, que por fuerza viniese a resultar ineludible, tener que solventar nuestras diferencias aJos inciertos azares de las armas.
Algún barón de nuestras vecindades, brindara el extenso prado de sus codornices para que en él viniésemos a dirimir nuestras cuestiones.
Y en esa forma, él caballero de la armadura de plata y un servidor naturalmente protegido por dorada armadura, desde los dos extremos del palenque, arremetiéramos el uno contra el otro con gran estruendo de metal y al tendido galope de nuestros corceles. Dos veces consecutivas, rompiéramos sin efecto conclusivó y sin más que una que otra abolladura en los respectivos petos, nuestras mejores lanzas.
Preparándonos para la tercera y mientras diéramos un respiro a los caballos, dijéseme el de plata: "Sois en efecto un paladín bastante dure de pelar, señor caballero de la persiana". Y a mí de responderle : "Igual cumplido os hago noble conde del visillo". "Mas permitidme que os recuerde —prosiguiera él atusándose el bigote— que al tercer golpe se abate el gallo". "Concededme el retruécano señor conde: será esta vez el
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gallo quien aplaste al polluelo. Tendré en consecuencia, que cometer en vuestra digna persona, el para mí obligado aunque elemental homicidio".
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—¡Entonces a las armas y que enmudezcan las lenguas para dejar que por ellas hablen las espadas!" "¿Tanto me teméis en el manejo de la lanza? Os brindo entonces si os place, el magual" (bola de hierro con cadena y garfios).
"Y vos ¿ tanto teméis los mandobles de mi espada de dos rnano?
"¡Pues a ellas ; que en el rudo ejercicio de las armas, igual me da la maza que la lanza, la espada o la cachiporra!"
Inútil es hablar de cuán fácil me resultara con la pesada espada de dos manos, irlo despojando de su rodela, ristre y escarcela, hombreras y adarga, cubrenuca y timbre. De tal modo que ya sólo cubierto (y eso por pudor) con la cota de malla que al fin y al cabo no viene a ser otra cosa que una camiseta de hierro y a punto de recibir el remate de mi poderoso golpe, Brunilda desde un minarete de su castillo y antes de desmayarse en los brazos de sus doncellas, exhalara agudo grito de piedad y angustia :
"¡ Gracia os pido amo y señor mío, para el infortunado conde. No es porque yo le ame, que bien sabéis que le detesto; mas por pura compasión y caridad cristianas, concededle la vida, aunque exigiéndole que de mí se aparte al punto y para siempre!"
Y a mí de otorgar magnánimo, la merced "Levantaos caballero aunque os advierto...etc."
y
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Al día siguiente de esa imaginaria y épica tremolina y por ser domingo, me quedé en el lecho hasta las ocho de la mañana, circunstancia que me permitió referir al maestro mientras tomábamos el desayuno,, todo lo que mi fantasía acicateada por la, música, 'me ,había hecho ensoñar.
Por poco se atraganta con el sorbo de chocolate que estaba saboreando. Se echó a reir de tan jubilosa manera, que apenas podía entenderse lo que en medio de la risa me decía':
—Con toda seguridad, habrás estado leyendo "El Quijote".
—No, don Elíseo, todavía no lo he leído.
-Pues entonces será que estudias demasiado y se te está recalentando la cabeza. ¿Te sientes bien?
—Perfectamente.
—i A ver! ¿Cuántos son dos y dos?
—Son siete, don Elíseo.
—Exacto —dijo él, siguiéndome la broma—. Rigurosamente exacto. Ya veo que en la Aritmética no te ganaría ni siquiera un chino con media docena de abacos.
A partir de entonces, solía preguntarme a la hora del almuerzo:
—¿Qué cosas raras imaginaste anoche?
Y a mí, de referirle los diversos temas que la,música despertaba en mi imaginación.
Cierta tarde, me preguntó sonriente :
—¿ Soñaste anoche nuevamente a tu Brunilda y al pundonoroso conde de las persianas?,-
—No, don Elíseo, anoche fui almirante -a bordo de un galeón, de .tres palos, con veintitrés cañones por borda.
—Habría, por supuesto, una ruda batalla naval.
—La hubo, desde luego: colgué seis bucaneros de la peor especie, recobrando el producto de toda su piratería y luego echando a pique los barcos corsarios.
—Habría —supongo— algunos conocidos, entre tan esforzados y dignos caballeros.M ll>;'
—Sí : Jean Laffitte, Henry Morgan, Sir Francis Drake y el francés Jean Bart.
—¡Cielos! Pues habrás quedado como rey pirata de los siete mares del mundo.
—No; pues combatía como almirante de su muy católica majestad el Rey Felipe IV de España.
—Es lástima, porque le habrás dado a tu monarca, el oro y los diamantes del botín.
El quinto real, únicamente don Elíseo.
Y nos echamos a reir.
Dejó de hacerlo el día que le referí la trama de mi ensueño de la víspera :
—Era "El Bosque", don Elíseo.
¿"El Bosque" de tus padres en Huehuetenango?
—El mismo; con sus robles centenarios, sus alisos y sabinos, el césped de sus praderas y hasta el peñasco de arena rosada que se alza en una vuelta del río.
—¿Vas a decirme que viste alguna ninfa en el remanso, un fauno con su flauta ;o un centauro, pulsando el laúd a galope tendido?
—Vi algo, en efecto, aunque no podría decir si -era una ninfa, un fauno o simples animales domésticos, porque huyeron cuando sobrevino la tempestad.
Esta vez al escucharme, el maestro me miró sorprendido.
Es raro —murmuró, sin apartar sus ojos de los míos—. Ven a la sala. Te mostraré algo que sin duda va a sorprenderte: La noche que toqué esto —dijo, poniendo en mis manos la partitura del divino "Lohengrín" de Wagner—, te soñaste armado caballero y con la lanza en ristre. Volviste al mismo ensueño tres noches después y en forma idéntica, según me has dicho.
Esa noche, justamente, toqué los tres preludios de la misma ópera. Cuando batiste a los piratas, la música que te inspiró fue '"El Holandés Volante", cuyo tema es marino. Confundiste simplemente la tempestad con el estruendo de los cañones ; pero es obvio que el piano solo, no tiene los recursos múltiples de una orquesta sinfónica. Cuando estuviste en "El Bosque", fue esto lo echó a vuelo tu fantasía. Y me mostró el Allegro (39 y 49 movimientos) de la Sexta Sinfonía de Beethoven.
—Ello me confirma —dijo— en la opinión que tengo acercá 'de que la esencia y el alma —por decirlo así—de toda sinfonía ya  está Yá cristalizada en su versión más simple, en`lá transcripción primera que de' su inspiración hace el artista. Claro está qúe' el piano es incapaz de reproducir el peculiar redoble de los timbales,la queja delicada del oboe, ni el dulce lamento de los violoncellos ; pero está ya condensada en la par-
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titura original, pese a las grandes imperfecciones que tiene el pentagrama. La orquestación no hace sino ensanchar las perspectivas del artista, brindándole un margen ilimitado de recursos maravillosos.
Pero es obvio que ni Mozart, ni Gluck 'ni Schubert; ni siquiera los semidioses de la música: Wagner y Beethoven, habrían podido darle al mundo el tesoro divino de sus sinfonías, si no hubiesen tenido un piano para transcribirlas. Ahí tienes a los griegos —y de eso ya te he hablado al explicarte los orígenes de la música—, fueron maestros egregios en la escultura y la pintura ; crearon el orden arquitectónico más perfecto del mundo; tuvieron oradores y filósofos inmortales. Pero, ¿has oído alguna vez el nombre de un solo músico heleno? ¿Existe siquiera una "jiga" compuesta por los griegos? Se ha hablado del Canto Orfico y del Himno Pánico. ¡ Puras ficciones de la mitología! La Poesía, incluso, ha inventado la melodiosa farsa de la lira heptacorde. ¿De dónde? Si hasta en plena edad moderna sólo se conocían cinco, de las siete notas del pentagrama. Y ¿qué me dices de la música de los asirios, de los babilonios o los fenicios?; ¿de la música romana? Nada; excepto que Nerón se acompañó en su melopea del incendio de Roma, con un laúd de sólo tres cuerdas.
Es, pues, evidente —prosiguió— que la verdadera música sólo nació cuando se dio al órgano del siglo X un teclado y mejor aún, cuando se inventó el clavecín del siglo XVIII, precursor de los pianos actuales.
Cierto es, que los temas que me has referido distan mucho de la motivación que el público y los críticos
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han encontrado al analizar las obras que has escuchado. Mas el hecho es que lograste descifrar siquiera una parte del mensaje contenido en ellas.
¡ Algo daría por saber lo que sentirás el día que escuches en una orquesta sinfónica completa y con su conjunto polifónico correspondiente,'' la "Sinfonía Coral", de Ludwig van Beethoven ! 

 CAPITULO XVII
Una sombra de tristeza. La compañía Frégoli Vargas. Adiós
a mi maestro. Fiesta de graduación.

Pasadas las vacaciones de aquel año y ya como alumno del quinto año de' volví al lado del maestro.Estudiamos entonces, el arpegio sobre acorde de la séptima dominante, la dominante de la mayor con nota fundamental en mí, los arpegios rotos en octava de veinticuatro tonalidades, los trémolos, staccatos en terceras, las escalas cromáticas en terceras menores, las escalas en octavas de veinticuatro tonalidades, el trino triple, el trino cuádruple, las octavas tenidas y el empleo de todas las digitaciones alternables.
Siguió él explicándome la historia de la música, la vida y la obra de los grandes compositores, el tema y la estructura de sonatas, óperas, conciertos y sinfonías; me dejó, por fin, interpretar toda la música de sus cuadernos favoritos. Hice bajo su dirección, algunos arreglos que me permitieron acompañarlo en la clave de fa, cuando estudiaba sus conciertos preferidos. Nunca experimenté mayor satisfacción que cuando salí airoso al tocar una y hasta dos notas, en medio de sus dedos que pulsaban a la vez algún acorde.

jueves, 4 de octubre de 2018

230-236 AVE SIN NIDO

AVE SIN NIDO
HORACIO GALINDO
HUEHUETENANGO
Don Simeón, que con relativa frecuencia venía a Quezaltenango para quedarse alguna breve temporada en casa del maestro, se complacía sobremanera oyéndonos tocar "a cuatro manos" y más de una vez, contagiado por nuestro entusiasmo, acompañó la partitura con su melodioso clarinete.
Sin embargo, una sombra de tristeza vino pronto a turbar la calma y la alegría de la casita humilde. Efraín enfermó de pronto y tuvo que abandonar su trabajo en la Administración de Rentas. El maestro volvía a quejarse de su pierna anquilosada, siendo preciso que lo atendieran dos de los mejores médicos de la localidad, los cuales prescribieron el reposo en cama por tiempo prolongado.
En esos días llegó a Quezaltenango un conjunto de variedades integrado por artistas mexicanos cuyo director, un chiapaneco bajito y calvo, bautizó su elenco con el nombre de "Compañía Frégoli Vargas". Tenía, incluso, cada vez que al encontrarnos por las calles le saludaba yo con un "muy buenos días, don Frégoli", tenía, digo, el desparpajo de contestarme: "Humilde servidor de usted, jovencito".
Pues bien : aquella compañía necesitaba un pianista y un día, el seudo Frégoli vino a hablar con don Elíseo. Mi noble maestro, a pesar de la prescripción de los médicos, tuvo que aceptar aquel trabajo que a mí me sublevaba, porque conociendo sus penas, me mortificaba oírlo tocar en las representaciones de aquel conjunto, las canciones siempre alegres del folklore mexicano, que venían a ser en las circunstancias, como una burla de la misma música para su cultor más fervoroso.
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En el Instituto, por otra parte y debido a que había tenido la suerte de pasar varios exámenes en "actos públicos", se me permitió presentarme a exámenes "por tiempo", en las materias del último año de bachillerato.
De ese modo, a principios de junio, sólo tenía pendiente el curso de Química (que era por cierto el que más me gustaba) y los exámenes generales de privado y público.
Don Mario Pujol (director del plantel) me indicó que ya no me permitiría sustentar más exámenes sino hasta el mes de octubre, por cuya razón decidí hacer mi repaso general en Huehuetenango, fijando entonces mi partida para el 15 de junio, a efecto de pasar con mi maestro el día de su cumpleaños.
Don Simeón se hallaba en Quezaltenango y fue en esa época que me unió a él la amistad más cordial y sincera. Descubrí que tenía las virtudes de un santo. Adoraba a don Elíseo ; era para doña Tonita un verdadero hermano y resultaba para los niños, una especie de Santa Claus permanente. Ibamos con frecuencia por los alrededores de la ciudad y su conversación siempre fácil y amena, me fue revelando los episodios más importantes de su vida y la de mi maestro.
Para el día de su cumpleaños, me ayudó a estudiar "Vals brillante", de modo que me atreví a tocarlo aquel gran día, aunque con más angustia y nerviosidad que cuando pasaba alguno de mis exámenes. El mismo día puse en manos de don Elíseo, la transcripción de "Lágrimas del alma", que había ido haciendo en mis ratos de descanso; pequeño trabajo realizado con devoción
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y entusiasmo y que agradó al autor, porque ni él ni don Simeón querían hasta ahí escribirlo, por los recuerdos dolorosos que suscitaba en ellos.
—¿Te has fijado —me decía don Simeón— que Eliseo sólo toca "Lágrimas del alma" cuando lo atormenta alguna pena?
Y era verdad.
Aquellos días lo tocaba más a menudo.
Esa misma noche, micntras en un rincón de la sala don Simeón y yo conversábamos en voz baja, don Elíseo revisó la versión que yo había hecho de "Lágrimas del alma". Se detuvo una que otra vez a corregir alguna ligadura mal colocada, a reforzar algún acorde incompleto.
De pronto se volvió hacía nosotros y me preguntó, fingiéndose sorprendido :
—¿Vas a decirme que esta transcripción la hiciste desde la mesita de tu cuarto?
—Sí, don Eliseo.
—¿No te dijo Simeón en qué término debías escribirla?
—No —corroboró don Simeón—; no le dije una sola palabra acerca de ello. Ignoraba que la estuviese escribiendo.
—Pues está en el término correcto.
—Es —dije fingiendo a la vez cierta estudiada suficiencia—, si se me permite, una de mis modestas habilidades; identifico con propiedad, cualquier nota que llegue a mis oídos.
—¡ A ver! ¡Cierra los ojos! ¿Qué nota es esta?
 —Un fa sostenido, don Elíseo.
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—¿y esta? —Un sí bemol.
—Pues a mí me parece —salvo, desde luego, tu mejor opinión—, que es un la sostenido.
Los tres nos echamos a reir, pues de todo el mundo es sabido, que un sí bemol y un la sostenido, son la misma nota.
—Es verdad —dijo don Elíseo—, tengo un aprendiz tan eficiente, que me ha ahorrado el uso del diapasón. Cada vez que hemos afinado el piano, ha sido suficiente con que él cante un la natural con voz de falsete, para que el pequeño herraje se esconda avergonzado.
Don Simeón se sintió de pronto soñoliento y luego de desearme un feliz viaje y darme un fuerte abrazo, se retiró a su dormitorio.
Yo no quería marcharme en tanto don Elíseo siguiera tocando el piano.
Quizá presintiera que esa sería la última vez que mis oídos lo escucharan.
¡ La última vez que oyera su voz!
¡La vez postrera que nos uniera un abrazo!
Había en la sala varias canastas de flores (obsequio de cumpleaños de algunos de sus alumnos) ; una de ellas estaba detrás de mi silla y algunas de sus corolas rozaban mis sienes, con su aromado y suave contacto.
Tomó el maestro como tema de improvisación, la versión que yo le había obsequiado. Sobre ella fue modelando una variación delicada y melancólica que con el encanto sugerente de una divagación, volvía in -
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cuentemente al leitmotiv de "Lágrimas del alma" o al dulce tema de "Despierta", pero cada vez con más honda emoción y una tristeza desolada y profunda.
¡ Si para la música existiese una taquigrafía, siquiera tan modesta en sus alcances como la que en el Instituto se me había enseñado ! i Si por algún medio hubiese podido grabar aquella música que sólo a mí me tuvo por oyente!: i qué concierto estupendo habría quedado para el mundo! i Qué delicada y melodiosa sonata!; e incluso —acaso—, ¡ qué hermosa sinfonía del dolor y la ternura!
Con los ojos cerrados y el alma en turbulencia, escuché hasta su final, aquella música celeste e incomparable.
Vi como a través de una nebulosa de lágrimas, el rostro de Milita y su sonrisa; vi su pianito de cola y al Santo Niño Jesús aprendiendo con ella, seráficas lecciones.
Vi con sobresalto de piedad y angustia, los brazos del maestro que crispados e implorantes se tendían hacia ella, en un esfuerzo vano por atrapar la inconsútil gasa de un sueño.
Me arrancó de aquel ensimismamiento, su voz siempre cordial y afectuosa :
—¿Te vas entonces mañana? 
—Sí, maestro.
—¡ Qué raro! ¡Es la primera vez que me das ese nombre! Escúchame bien: te he enseñado todo cuanto he podido. He de confesarte que has sabido aprovechar notablemente mis lecciones. Irás al Conservatorio. Ellos terminarán la obra cuidadosa que en ti ya he formado. Llegarás a ser un pianista estupendo. Jamás
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te hice un elogio. Hoy quiero hacértelos todos. Pronto vendrá un día —ya lo verás—, en que acaso desde un banco de galería, en alguna sala de conciertos, tu viejo maestro unirá sus aplausos a los de una muchedumbre.
—No, maestro : será usted quien esa noche de gala dirija, vestido de frac, la orquesta que me acompañe.
Y lo apreté en mis brazos con el alma llena de gratitud y de ternura.
No. No quería soltarlo de mi abrazo. Sentía que en él dejaba toda mi adolescencia, todo mis ensueños, todo el fervor y todo el cariño que hacia él desbordaba de mi pecho. Y también, no sé qué opresora congoja hecha de presentimientos e incertidumbre.
Cuando salimos al corredor, aún llevaba su brazo derecho enlazado a mi cuello.
—Cuando empezamos las primeras lecciones —dijo—, apenas me llegabas a la cintura.
i Adiós!
Yo no pude responderle. Un nudo crispado y doloroso atenazaba mi garganta. Con los ojos arrasados por las lágrimas, me quedé viéndolo partir.
Hasta que su silueta se perdió en las sombras.
Hasta que se apagó en el silencio del corredor el rumor de sus pasos.
A la mañana siguiente, bien temprano, pasó por mí en su carrito de alquiler, don Rufino Soberanis. Me - despedí de doña Tonita, de Efraín y Teresita. de don
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Simeón y los niños. No vi a don Eliseo, pues dormía aún a esa hora. Hubo en los ojos de todos, una lagrimita de pena en el momento de la despedida.
Pero volver al hogar en las circunstancias que yo lo hacía, era para mí como un resurgimiento jubiloso y anticipado de las vacaciones.
Rodeado del cariño de los míos, en el ambiente incomparable de mi pueblo y sobre todo mimado con exceso por mi madre y la Chepita, me sentía tan feliz y satisfecho, que las horas y los días pasaban sobre mi vida, en perpetuo júbilo de entusiasmo y alegría.
Apenas rayando el alba, acompañaba a mi padre en sus paseos a caballo, disfrutando de su plática afectuosa y sus consejos llenos de experiencia y de bondad.
Iba más tarde a "El Bosque", llevando atados al timón de mi bicicleta, libros y cuadernos con los que empezaba a prepararme para el examen general privado.
Mas, ¡cuántas veces me apartó del estudio la belleza sorprendente de aquel sitio; la paz rumorosa de sus bosques profundos, el melancólico trino de algún "guinche" oculto en la enramada o el susurro canturreante del arroyo que corría tan quedo y apacible, que apenas se le sentía pasar.
A través de la vasta, umbrosa y suspirante cúpula de un verde profundo, filtraba el sol, el haz oblicuo de sus rayos para motear la grama de inquietos redondeles de luz.
i Ah! ¡Si la vida pudiera prolongarse así, indefinidamente y sin cambio alguno! Mas era preciso seguir su curso cambiante y eterno, siempre a la espera de nuevos temas, de nuevas motivaciones y acontecimientos.
236
me aplicaba en el estudio. No quería ni pensar que aquel año no lograra terminar los estudios de bachillerato.

sábado, 6 de octubre de 2018

104-123 ALG. NAC. CHIANTLA 1709

 viernes, 5 de octubre de 2018

AVE SIN NIDO-COMO MUERE UNA VOCACIÓN

AVE SIN NIDO
HORACIO GALINDO
Llegaban a mi alma con la tenaz insistencia de una obsesión dolorosa.
"Es la hora —me dije— en que ya mi maestro habrá encontrado a su Milita e incrédulo de tanta dicha, por fin la tenga en sus brazos. Acaso estén jiinto al Niño Jesús, examinando el piano de cola; ya para siempre reunidos; juntos por siempre en la paz y la ventura de las altas esferas.
Pero, ¿por qué mi pensamiento era incapaz de encontrarlos ?
¿Por qué mi fantasía no lograba penetrar siquiera a favor de un momentáneo atisbo en ese muro infinito y negro que me separaba de ellos?
¿Por qué si mi alma los buscaba con tan hondo y afanoso apremio, no había en torno a mi espíritu sino el vacío desolado del silencio y de la sombra?
Sólo abrí los ojos sobresaltado, cuando oí el sordo ruido que producía el féretro, al ser empujado en lo más profundo de la sepultura.
Eran las seis y media de la tarde.
Y hacia el este, lentamente estaba levantándose la luna esplendorosa.
Esa misma noche, al separarme de don Simeón sin encontrar una sola palabra capaz de darle un mínimo consuelo, oí de sus labios estas palabras que a pesar de los años —¡ de tantos años !—, sigo escuchando con un sentimiento de eterna tristeza, al par que de fervor y admiración hacia aquella alma de genrosidad  magnánima:
"Elíseo me ha heredado su tesoro."
"Mañana pasaré por Quezaltenango y me lo llevaré conmigo."
"Es una hermana más y tres hijos pequeños."
"Nada podrá faltarles, en tanto Dios me tenga con vida en este mundo."
246
CAPITULO XIX
Cómo muere una vocación.

Al día siguiente de los funerales de don Eliseo, fui en compañía de mi hermano Rafael, al Conservatorio Nacional de Música, cuyo director era entonces don Alberto Mendoza.
Mientras aguardábamos en la antesala, un afinador de pianos daba los últimos toques a un Baldwin de estudio colocado en uno de los rincones de la estancia.
Nos recibió el director, hombre de mediana edad, de pelo entrecano y que usaba pequeño bigote gris, cuidadosamente recortado.
—¿Qué desean ustedes?
—Señor director : Es todo mi anhelo ingresar a este establecimiento, con objeto de terminar mis estudios de piano.
—¿Cómo que para terminar sus estudios de piano?
Le expuse con la mayor claridad posible, la clase de estudios que había realizado bajo la dirección de don Eliseo.
—Conozco al maestro Castillo —dijo—, pero lamento que se presente usted fuera del tiempo fijado por los reglamentos, para obtener la matrícula correspondiente. Las inscripciones fueron clausuradas el 31 de enero pasado, de modo y manera que tendrá usted que
247
esperar el año entrante para poder inscribirse en el primer año de solfeo y canto, siempre y cuando demuestre usted haber cursado la enseñanza primaria o cuando menos que sepa leer y escribir.
—Entiendo —insinué— que en las condiciones ordinarias sea preciso atenerse a los reglarnentos; pero en mi caso particular. . .
¿Pretende usted decirme que en su caso particular debo hacer una excepción? Y eso ¿a título de qué?
—Señor —le respondí—, cinco años llevo ya de estudio. Mi petición se concreta a que se sirva usted disponer que se me someta a un examen de competencia, a efecto de ingresar al grado o sección que me corresponda.
—Es una pretensión ridícula —sentenció—. Repito a usted que la matrícula del presente año está cerrada; que en consecuencia, debe esperar el año entrante, para poder matricularse en el primer año de solfeo y canto.
—Me temo no poder comprenderlo —respondí-
-Pues es muy simple: sean cuales fueren sus conocimientos musicales, si usted ambiciona ingresar en este establecimiento, debe sujetarse estrictamente a nuestros planes de estudio:
Cuatro años de solfeo y canto.
Un año de teoría de la música.
Dos años más de armonía.

En caso de aprobar los exámenes reglamentarios y siempre que su asistencia diaria, su aplicación y aprovechamiento estén de acuerdo con las normas establecidas, podrá usted aspirar a que se le someta a un examen de capacitación, para ser nosotros de hacerlo estudiar el instrumento para el cual juzguemos que muestra actitudes particulares. Podrá ser el piano, siempre y cuando usted demuestre en el curso de sus estudios, disposición especial para tal instrumento. Igualmente podrá darse el caso de que fuese, declarado apto para adiestrarse en un instrumento diferente.
Rafael intervino a la altura de tales razonamientos :
Señor director : Hemos visto un piano en la habitación contigua. ¿Sería demasiado pedirle que usted oyese a mi hermano tocar tal instrumento? Estoy seguro que si le escucha, cambiará usted de actitud.
—Veo ahí —le dije, señalando algunos cuadernos de música apilados sobre su escritorio— diversas partituras que sin duda yo no he leído nunca. Estoy seguro que podré tocar cualquiera de ellas a primera vista.
Ningún interés tengo en oírlo, ni me sobra el tiempo para emplearlo en tales divertimientos.
—Podría pedirle entonces, algo mucho más simple y que no le quitaría más de un minuto de su tiempo. Sería rogarle acercarse a ese piano y tocar un acorde cualquiera.  Desde esta habitación marcaría yo en el papel las notas que usted haya tocado. Estoy persuadido que podré hacerlo con seguridad absoluta.
—¿A donde nos llevaría tan peregrina idea? 
—A demostrarle a usted, señr director, que no necesito perder cuatro años  de solfeo y canto  para conocer la solfa.
_!Escúchenme ustedes caballeros¡-tronó el señor director_
:!sí el mismo Paderewsky viniese a solicitar su inscripción como alumno de este establecimiento
me vería obligado a inscribirlo en el primer año de solfeo y canto, así viniese con todo su prestigio a cuestas!
—Pues dudo mucho —replicó Rafael— que tan excelso pianista viniese a reclamar de usted, honor tan dudoso.
—¡ Buenas tardes, caballeros!
—¡Mejor las tenga usted, señor director!
Y abandonamos la estancia, seguidos del menos académico, aunque también del más rotundo de los portazos.
El rostro de Rafael estaba demudado por la indignación.
—¡Ven! —me dijo, tomándome de un brazo para acercarme al piano con involuntaria rudeza—: ¡Ese hombre tiene que escucharte!
Protestó el afinador, pretextando que aquel instrumento no debía tocarse antes de 24 horas.
Rafael lo tomó por la cintura con la misma facilidad con que hubiera asido un haz de paja y fue a sentarlo sobre el tope mismo de un armario.
—¡ Toca lo que quieras! —clamó—. ¡ No habrá poder humano que pueda impedírtelo!
Obedecí al instante. Tal vez adiviné que esa iba a ser la vez postrera que mis manos se posaran sobre el teclado de un piano. Y por lo tanto, no podía tocar otra cosa : tenía que ser esa explosión de protesta y rebeldía ; el vehemente desahogo de un patriota sublevado ante la noticia del reparto de su patria infortunada:
El estudio revolucionario Opus 10, de Federico Chopin
.
250
Lo había estudiado muchas veces.
Lo sabía perfectamente de memoria.
Pero el lector (si es que un lector me queda todavía) ha de perdonarme si digo —haciendo aparte toda modestia, pasando incluso sobre toda ponderación y todo comedimiento— que lo toqué magistralmente y con el alma en frenesí.
Vibró el cordaje echando a vuelo sus claras notas con resolución y firmeza;no, con embriaguez  y vehemencia; en exaltado alarde de pasión y desahogo.
Era mi protesta contra el destino que rompía en pedazos, la ilusión que con más fervor atesorara en mis sentimientos.
Un mundo de ambiciones y promesas iba derrumbándose detrás de cada arpegio; cada escala desgarraba dentro de mí, ensueños y esperanzas, de igual modo que si fuese arrancando una tras otra, las  páginas doradas del libro de mi adolescencia.
¡Así! —pensaba, mientras mis manos corrían ágiles y triunfales sobre el blanco teclado--
. ! Así, Dios mio, de nada sirvieron los afanes de mi maestro; de nada sirvió su devoción al prepararme para un vuelo hacia la fama que jamás emprendería!
¡No le cumplí!
¡Malogré su esperanza puesta en mí, con tanta confianza y tanta ternura!
¡Y pensar que eso ocurría mientras estaban  aún frescas las rosas con quw wl dolor ornó su tumbar y ya estaban mustios- !tan pronto¡- los capullos de mi esperanza.
¡ Y pensar que habiendo sido su discípulo predilecto; aquel a quien con más empeño prodigó sus enseñanzas; el que asimismo se prometiera ser el continuador fervoroso de su obra y cincelar un día el tesoro de su inspiración para transformarlo acaso en perdurables sinfonías!
¡Sí; pensar en eso y ver cuán pronto se convertía todo en humo y en ceniza!
Cuando aparté las manos para enjugar con el pañuelo mi frente perlada de sudor, ensordeció mis oídos un aplauso estruendoso:
La sala estaba llena de estudiantes, de músicos acaso; de gente entusiasmada que aplaudía complacida y afectuosa.

Sólo la puerta del señor director permaneció cerrada a piedra y lodo.
Tuvimos que franquearnos una salida por en medio de aquel que sería el primero y también el último de mis auditorios, y cuyo aplauso generoso quedó vibrando como un eco extraño detrás de nuestros pasos.
Pero estaba escrito que aquel día iba a ser para mí, .jornada de tremendas emociones. Nunca había visto en los ojos de Rafael, el brillo que ardía en sus pupilas. Sin duda en su alma también se estaba librando una tremenda lucha.
—Quiero —dijo— que escuches bien esto: te traje aquí, porque creo ser el único capaz de comprenderte. Sé que estás sufriendo demasiado; que está sangrando la herida que en el alma te ha dejado la muerte de tu maestro. Conozco demasiado bien, el fervor con que siempre lo quisiste y conozco también, la pasión con que la música te ha arrebatado. Por lo tanto, nada he
252
hecho por apartarte de lo que tú has creído ser una vocación por ese arte magnífico que, ya lo ves, acaba de cerrarte sus puertas, de tan torpe e ingrata manera.
Sin embargo, es evidente que estás bajo el ►impacto de emociones demasiado fuertes para tu inexperiencia; que estás no sólo ofuscado sino que también desorientado. En esta hora crítica de tu vida, esa misma desorientación, te está mostrando las cosas como a través de un espejismo.
Pero escúchame con serenidad : ese hombre acaba de hacerte un beneficio. ¿No lo crees? ¡ Es muy simple, sin embargo!, te ha liberado de un grillete; te ha soltado de una cadena y ahora estás libre; libre en absoluto frente a la vida que te ofrece todo un horizonte de posibilidades magníficas.
Supongamos que ese hombre te hubiera escuchado y por lo tanto, que te hubiera abierto de par en par las puertas del Conservatorio. Supongamos así, que llegas a ser pianista. ¿Crees que por mucha aptitud que Dios te haya concedido, hubieras llegado a ser un pianista y un compositor tan excelente como lo fue tu maestro ?
—No —respondí—, porque él fue único.
—Pues bien; supongamos, no obstante, que llegaras a igualarlo, ¿te parece envidiable la vida de penurias y desdichas que fue la suya?
¿Qué es un músico en nuestro medio? ¿No es cierto que si entramos al azar en cualquier cantina, hallaremos más de un honrado filarmónico empinando el codo para ahogar en el alcohol la serie interminable de sus penas? ¿Quieres que vayamos a cualquier casa de empeños y preguntemos al propietario el número
253
de oboes, violas y fagotes dejados allí en prenda por un puñado de centavos? Y del mismo modo, ¿crees que hallaríamos allí el teodolito de un ingeniero o el maletín de un médico?
—Pero eso es inicuo y sublevante —respondí—. Tú sabes que es injusto y asaz ingrato lo que se hace con ellos.
—Estoy de acuerdo contigo. Mas, ¿quién es el ingrato? ¿Quién es el injusto? ¿No ves que es el ambiente, el medio ambiente del que tú y yo formamos parte porque en él vivimos?
Mas, ya que analizamos estas especiosas razones, quiero exponerte algo que sin duda va a parecerte desconcertante: yo, igual que tú, estoy desorientado. Te consta que he aprobado ya tres años de Ciencias Médicas. Pues bien: a estas alturas, cuando estoy justamente a la mitad de la carrera, me doy cuenta que no tengo vocación de médico.
No ha sido mía la culpa. ¿Quién de nuestros mentores se tomó jamás el trabajo de orientarnos con un consejo? ¿Qué oportunidad tuvimos al cursar los estudios de la secundaria, de formarnos siquiera una idea acerca del rumbo que debiéramos seguir? Por eso he tenido que perder tres de mis mejores años, para saber que no quiero ser médico, sino maestro.
—¿Renunciarás entonces —le interrumpí estupefacto— a la más honrosa de las profesiones, aun sabiendo que si te haces maestro echarás sobre tus hombros una cruz?
—Renuncio. Y la razón es esta: que a ser un médico mediocre, prefiero ser un buen maestro.
254
Adentro de mi cráneo había un verdadero embrollo. Un torbellino de encontradas razones se agitaba en mi pensamiento.
—No ignoras —dije— que nuestro muy querido padre ha escogido para mí la carrera de abogado.
—¡Bagatelas! —respondió—. Se consolará el día que en vez de hacerle una escritura pública, sepas aplicarle un buen emplasto.
En ese instante acertó a pasar por el crucero en que nos hallábamos, uno de aquellos carruajes "rialeros" que entonces circulaban por toda la ciudad. Llevaba el más disparejo tronco de caballos que se haya visto: un alazán grandote y un caballito moro, ridículamente pequeño.
—¡ He ahí lo que nos falta! —exclamó mi hermano deteniéndolo al momento—: ¡un eficiente vehículo zoomotor, de caballo y medio de fuerza. Lamento que para llevarte a tu destino, sólo pueda ofrecerte un vehículo tan lento y tan modesto. Escoge ahora: ¿Quieres ser ingeniero, abogado, dentista o farmacéutico?
¡ Quiero ser médico ! —clamé con entrañable convicción e inefable alivio.
—¡Entonces —gritó mi generoso guía—: Cochero, a toda máquina! ¡ Vamos a la Escuela de Medicina!
                                                                      FIN
Huehuetenango, abril 11
Guatemala, mayo-agosto de 1967.

sábado, 6 de octubre de 2018

679-687 ALG. LADINOS HISPANOAMERICANOS VILLA HUEHUETENANGO

679
LEANDRO HIDALGO
MARIA DE LA PIEDAD PINTO
CRESENCIO ARGUETA HERRERA
680-681
angela lopez castillo  MADRINA JUSTA VALENCIA
682
PATROCINIA CASTILLO HERRERA
ESTANISLAO MAURICIO ARGUETA HIJO DE JOSE MARIA MAURICIO Y DE
MARIA LOPEZ DEL VALLE D E CHJIANTLA
MARIA DE LOS ANGELES ARGUETA
CANDELARIA MENDEZ PALACIOS
683
ANTONIA CASTILL CASTILL MADRIN UVALDA HERRER
JUAN MARTIN MARTIN - YNDIO-HIJO DE  JUAN MARTIN Y DE ANGELA MARTIN
684
GREGORIA RECINOS MOLINA MADRINA DOÑA SALOME ARGUETA
685
PETRONILA PALACIOS
PETRONIALA SOSA CASTILLO
SILVESTRE MORALES ALVARADO
BONIFACIA RECINOS LOPEZ
686
PAULA DE JESUS PALACIOS VILLATORO
687
MANUEL SALVADOR CASTILLO RODRIGUEZ- ING Y CORONEL-
MARGARITA GRANADOS RECINOS
104
MANUEL ROBERTO ALTAMIRANO  ESCOBEDO PADS DON MANUEL D EFUEN LABRADA Y SU ESPOSA DOÑA MANUELA MARTINEZ DE LA VEGA
JUANA JOSEPHA-ESPAÑOLA- LE ECHO EL AGUA EL R. P- FR MANUEL SALDIVAR - FIRMA FRAY  MARCOS DE RODEZNO-madrina doña josepha de telles
105-106
NOTA DE FRAY PARDO DE FIGUEROA
 NOTAS DE AGUSTIN D E LA CAGIGA
115
MAD MARIA DE ALTAMIRANDA
MARIA ESCOBEDO ALTAMIRANO
116
AÑO DE 1748
FR JOSEPH REQUENA  VELEZ
117-COFRADIAS 118
119
FRAY FERNANDO LOPEZ  YNCLAN
DA.MAUELA ANTONIA --- Y TELLES
120
CLARA DE LA VEGA
121
JUANA DE STO. FACUNDO LOPEZ LOPEZ
CATARINA ESPINOSA
ANA JACOBA-ESPAÑOLA-
AÑO DE 1790
FRAY ANTONIO DE LOS REYES
122
mad gregoria ZABALA
 123
MARIA DE LA CONCEPCION - MAD CATHALINA ESPINOSA

sábado, 13 de octubre de 2018

ALG. HISPANOAMER-VILLA DE HUEHUETENANGO 1873

ALGUNOS LADINOS HISPANOAMERICANOS
 DE LA VILLA DE HUEHUETENANGO
AÑO DE 1873
688
MANUEL MERIDA AVILA
FELIPE ALVSARADO MADRINA  DOÑA FRANCISCA PALACIOS
FRANCISCA PALACIOS LOPEZ
MANUEL PALACIOS
689
mariano garcia avila
ISMAEL LOPEZ LOPEZ
FRANCISCA MENDEZ HIDALGO
BERNABELA DE JESUS CASTILLO LOPEZ
690
MANUEL ALVARADO MENDEZ
LUIS LOPEZ LOPEZ
JOSEFA DE JESUS LOPEZ  HERRERA
JUANA DE  JESUS RODRIGUEZ -DE CHIASNTLA
YRINEA ESCOBEDO  ARGUETA - D E CHIANT
SECUNDIN0 RIVERA SAMAYOA
692
LAUREANO LOPEZ RIVAS
SECUNDINO CARRILLO GOMEZ -CERTIF A CUYOTENANGO  EN 1895
JESUS CHAVEZ . MADRINA JULIANA MEZA
MIGUEL DE JESUS CASTAÑEDA
 TRANQUILINA DE JESUS LOPEZ HERRERA
TRANQUILINA GOMEZ LOPEZ
JOSE  MORALES LOPEZ
693
JACOBO BARRIOS CASTILLO HIJO DE DON  MANUEL BARRIOS Y DE DOÑA PAULINA CASTILLO
ENRIQUE LOPEZ HERRERA
FRANCISC ALONZO DE CHIANTLA
FRANCISCO RODRIGUEZ FIGUEROA- DE CHIANTLA
SINFORA LOPEZ GRANADOS-
PRIMA DE LA SOLEDAD GUTIERREZ HERRERA
CONCEPCION FUNES DE LEON

domingo, 21 de octubre de 2018

HISPANOAMERICANOS VILLA DE HUEHUETENANGO 688-696

688
MANUEL MERIDA AVILA
FELIPE ALVSARADO MADRINA  DOÑA FRANCISCA PALACIOS
FRANCISCA PALACIOS LOPEZ
MANUEL PALACIOS
689
mariano garcia avila
ISMAEL LOPEZ LOPEZ
FRANCISCA MENDEZ HIDALGO
BERNABELA DE JESUS CASTILLO LOPEZ
690
MANUEL ALVARADO MENDEZ
LUIS LOPEZ LOPEZ
JOSEFA DE JESUS LOPEZ  HERRERA
JUANA DE  JESUS RODRIGUEZ -DE CHIASNTLA
YRINEA ESCOBEDO  ARGUETA - D E CHIANT
SECUNDIN0 RIVERA SAMAYOA
692
LAUREANO LOPEZ RIVAS
SECUNDINO CARRILLO GOMEZ -CERTIF A CUYOTENANGO  EN 1895
JESUS CHAVEZ . MADRINA JULIANA MEZA
MIGUEL DE JESUS CASTAÑEDA
 TRANQUILINA DE JESUS LOPEZ HERRERA
TRANQUILINA GOMEZ LOPEZ
JOSE  MORALES LOPEZ
693
JACOBO BARRIOS CASTILLO HIJO DE DON  MANUEL BARRIOS Y DE DOÑA PAULINA CASTILLO
ENRIQUE LOPEZ HERRERA
FRANCISC ALONZO DE CHIANTLA
FRANCISCO RODRIGUEZ FIGUEROA- DE CHIANTLA
SINFORA LOPEZ GRANADOS-
PRIMA DE LA SOLEDAD GUTIERREZ HERRERA
CONCEPCION FUNES DE LEON
694
MARIA JOSEFA DEL TRANSITO MAURICIO SOSA
MARIA JOSEFA DEL TRANSITO RIVAS GODINEZ
 PAULINO CARDONA MONZON
PABLO SOLIS LOPEZ
VICENTE CALDERON HERRERA DE JESUS  HIJO DE JOSE PASTOR  CALDERON Y DE PETRONA DE JESUS HERRERA
JESUS MARIA CARDONA MADRINA NORVERTA CASTILLO-RUBIO- ANCESTRA-
SANTIAGO CASTILLO YEVARA
NOTA BENE  ENTREGA AL SR. DR. DN. PEDRO LLERAS CURA  Y VICARIO  PROVINCIAL
696
YGNACIA DE JESUS LOPEZ MORALES HIJA DE ELEUTERIO LOPEZ VELASQUES Y DE FLORENTINA MORALES RIVERA, PADRINOS MARIANO CASTILLO Y CANDIDA MENDEZ-ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS Y DE  ABRAHAMDEARIM-
YGNACIO RESINOS. MADRINA BUENA VENTURA MOLINA
JOSE ANGEL CASTILLO CARDONA PADRINOS CESARIO RECINOS E YSIDORA GUTIERREZ
JOSE YGNACIO ALVARADO  LOPEZ MADRINA AGUSTINA MONT
697

domingo, 21 de octubre de 2018

688-710 VILLA DE HUEHUETENANGO 1873

688
MANUEL MERIDA AVILA
FELIPE ALVSARADO MADRINA  DOÑA FRANCISCA PALACIOS
FRANCISCA PALACIOS LOPEZ
MANUEL PALACIOS
689
mariano garcia avila
ISMAEL LOPEZ LOPEZ
FRANCISCA MENDEZ HIDALGO
BERNABELA DE JESUS CASTILLO LOPEZ
690
MANUEL ALVARADO MENDEZ
LUIS LOPEZ LOPEZ
JOSEFA DE JESUS LOPEZ  HERRERA
JUANA DE  JESUS RODRIGUEZ -DE CHIASNTLA
YRINEA ESCOBEDO  ARGUETA - D E CHIANT
SECUNDIN0 RIVERA SAMAYOA
692
LAUREANO LOPEZ RIVAS
SECUNDINO CARRILLO GOMEZ -CERTIF A CUYOTENANGO  EN 1895
JESUS CHAVEZ . MADRINA JULIANA MEZA
MIGUEL DE JESUS CASTAÑEDA
 TRANQUILINA DE JESUS LOPEZ HERRERA
TRANQUILINA GOMEZ LOPEZ
JOSE  MORALES LOPEZ
693
JACOBO BARRIOS CASTILLO HIJO DE DON  MANUEL BARRIOS Y DE DOÑA PAULINA CASTILLO
ENRIQUE LOPEZ HERRERA
FRANCISC ALONZO DE CHIANTLA
FRANCISCO RODRIGUEZ FIGUEROA- DE CHIANTLA
SINFORA LOPEZ GRANADOS-
PRIMA DE LA SOLEDAD GUTIERREZ HERRERA
CONCEPCION FUNES DE LEON
694
MARIA JOSEFA DEL TRANSITO MAURICIO SOSA
MARIA JOSEFA DEL TRANSITO RIVAS GODINEZ
 PAULINO CARDONA MONZON
PABLO SOLIS LOPEZ
VICENTE CALDERON HERRERA DE JESUS  HIJO DE JOSE PASTOR  CALDERON Y DE PETRONA DE JESUS HERRERA
JESUS MARIA CARDONA MADRINA NORVERTA CASTILLO-RUBIO- ANCESTRA-
SANTIAGO CASTILLO YEVARA
NOTA BENE  ENTREGA AL SR. DR. DN. PEDRO LLERAS CURA  Y VICARIO  PROVINCIAL
696
YGNACIA DE JESUS LOPEZ MORALES HIJA DE ELEUTERIO LOPEZ VELASQUES Y DE FLORENTINA MORALES RIVERA, PADRINOS MARIANO CASTILLO Y CANDIDA MENDEZ-ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS Y DE  ABRAHAMDEARIM-
YGNACIO RESINOS. MADRINA BUENA VENTURA MOLINA
JOSE ANGEL CASTILLO CARDONA PADRINOS CESARIO RECINOS E YSIDORA GUTIERREZ
JOSE YGNACIO ALVARADO  LOPEZ MADRINA AGUSTINA MONT
 697
 ANGEL MARIA MOLINA  CALDERON HIJO DE RAFAEL MOLINA Y DE FELIZA CALDERON, PADRINOS  MARIANO CASTILLO Y CANDIDA MENDEZ
ENRIQUE  CARLOS ALBERTO MARROQUIN MEZA HIJO DE DON MANUEL MARROQUIN Y DE DOÑA ROSARIO MEZA ,PADRINO EL R.P.C DON VALENTIN MUÑOZ-FIRMA PEDRO A. LLERAS
RODOLFO DE  JESUS RIVERA CARDONA PADRINOS MARIANO MONT Y GUADALUPE CIFUENTES-
698
YGNACIA  DE JESUS JOSEFA  RIVAS AGUSTIN PADRINO RAFAEL MEZA
MARIA LORENZA VILLATORO SAMAYOA
MARIA DE LOS ANGELES CASTILLO BARRIOS
SUSANA DE JESUS LOPEZ MARTIN
699
HIPOLITO DE JESUS VILLATORO CASTILLO
JOSE HIPOLITO LOPEZ PALACIOS , PADRINO MARCOS PALACIOS
AGOSTO 17 DE DE 1873
EN ESTA FECHA HICE ENTREGA BAJO FORMAL INBENTARIO SEGUN ESTA PREVENIDO DSE LA PARROQUIA A MI DIGNO ANTECESOR PRO. DON SALVADOR CASTAÑEDA QUE FIRMA CONMIGO PARA CONSTANCIA-ENTREGUÉ - FIRMA PEDRO A. LLERAS
FRANCISCO ARGUETA
EJEMPLO DE CONFUSIÓN- 2 HERMANOS GEMELOS-  LUISA DE LA SOLEDAD-YNDIA- HIJA DE PETRONA DE LA LUZ ARGUETA, MADRINA  MERCEDES CASTILLO
FILIVERTO FRANCISCO ARGUETA- LADINO- HIJA DE PETRONA DE LA LUZ ARGUETA, MADRINA  MERCEDES CASTILLO
 700
FINIS CORONAT OPUS
23 AGOSTO 1873
701-703-705 LETRA CALIG.
INDICE DEL LIBRO-1873 A 1875
joaquina de jesus PALACIOS LOPEZ
710
FRANCISCO ALFARO HERRERA
LUISA HIJA DE PATRICIA VILLATORO
LUZ HERRERA OSORIO
ROSA DEL CARMEN ALVARADO
LAURA AGUIRRE MORALES
712

miércoles, 24 de octubre de 2018

688-716 VILLA DE HUEHUETENANGO, GUATEMALA

688
MANUEL MERIDA AVILA
FELIPE ALVSARADO MADRINA  DOÑA FRANCISCA PALACIOS
FRANCISCA PALACIOS LOPEZ
MANUEL PALACIOS
689
mariano garcia avila
ISMAEL LOPEZ LOPEZ
FRANCISCA MENDEZ HIDALGO
BERNABELA DE JESUS CASTILLO LOPEZ
690
MANUEL ALVARADO MENDEZ
LUIS LOPEZ LOPEZ
JOSEFA DE JESUS LOPEZ  HERRERA
JUANA DE  JESUS RODRIGUEZ -DE CHIASNTLA
YRINEA ESCOBEDO  ARGUETA - D E CHIANT
SECUNDIN0 RIVERA SAMAYOA
692
LAUREANO LOPEZ RIVAS
SECUNDINO CARRILLO GOMEZ -CERTIF A CUYOTENANGO  EN 1895
JESUS CHAVEZ . MADRINA JULIANA MEZA
MIGUEL DE JESUS CASTAÑEDA
 TRANQUILINA DE JESUS LOPEZ HERRERA
TRANQUILINA GOMEZ LOPEZ
JOSE  MORALES LOPEZ
693
JACOBO BARRIOS CASTILLO HIJO DE DON  MANUEL BARRIOS Y DE DOÑA PAULINA CASTILLO
ENRIQUE LOPEZ HERRERA
FRANCISC ALONZO DE CHIANTLA
FRANCISCO RODRIGUEZ FIGUEROA- DE CHIANTLA
SINFORA LOPEZ GRANADOS-
PRIMA DE LA SOLEDAD GUTIERREZ HERRERA
CONCEPCION FUNES DE LEON
694
MARIA JOSEFA DEL TRANSITO MAURICIO SOSA
MARIA JOSEFA DEL TRANSITO RIVAS GODINEZ
 PAULINO CARDONA MONZON
PABLO SOLIS LOPEZ
VICENTE CALDERON HERRERA DE JESUS  HIJO DE JOSE PASTOR  CALDERON Y DE PETRONA DE JESUS HERRERA
JESUS MARIA CARDONA MADRINA NORVERTA CASTILLO-RUBIO- ANCESTRA-
SANTIAGO CASTILLO YEVARA
NOTA BENE  ENTREGA AL SR. DR. DN. PEDRO LLERAS CURA  Y VICARIO  PROVINCIAL
696
YGNACIA DE JESUS LOPEZ MORALES HIJA DE ELEUTERIO LOPEZ VELASQUES Y DE FLORENTINA MORALES RIVERA, PADRINOS MARIANO CASTILLO Y CANDIDA MENDEZ-ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS Y DE  ABRAHAMDEARIM-
YGNACIO RESINOS. MADRINA BUENA VENTURA MOLINA
JOSE ANGEL CASTILLO CARDONA PADRINOS CESARIO RECINOS E YSIDORA GUTIERREZ
JOSE YGNACIO ALVARADO  LOPEZ MADRINA AGUSTINA MONT
 697
 ANGEL MARIA MOLINA  CALDERON HIJO DE RAFAEL MOLINA Y DE FELIZA CALDERON, PADRINOS  MARIANO CASTILLO Y CANDIDA MENDEZ
ENRIQUE  CARLOS ALBERTO MARROQUIN MEZA HIJO DE DON MANUEL MARROQUIN Y DE DOÑA ROSARIO MEZA ,PADRINO EL R.P.C DON VALENTIN MUÑOZ-FIRMA PEDRO A. LLERAS
RODOLFO DE  JESUS RIVERA CARDONA PADRINOS MARIANO MONT Y GUADALUPE CIFUENTES-
698
YGNACIA  DE JESUS JOSEFA  RIVAS AGUSTIN PADRINO RAFAEL MEZA
MARIA LORENZA VILLATORO SAMAYOA
MARIA DE LOS ANGELES CASTILLO BARRIOS
SUSANA DE JESUS LOPEZ MARTIN
699
HIPOLITO DE JESUS VILLATORO CASTILLO
JOSE HIPOLITO LOPEZ PALACIOS , PADRINO MARCOS PALACIOS
AGOSTO 17 DE DE 1873
EN ESTA FECHA HICE ENTREGA BAJO FORMAL INBENTARIO SEGUN ESTA PREVENIDO DSE LA PARROQUIA A MI DIGNO ANTECESOR PRO. DON SALVADOR CASTAÑEDA QUE FIRMA CONMIGO PARA CONSTANCIA-ENTREGUÉ - FIRMA PEDRO A. LLERAS
FRANCISCO ARGUETA
EJEMPLO DE CONFUSIÓN- 2 HERMANOS GEMELOS-  LUISA DE LA SOLEDAD-YNDIA- HIJA DE PETRONA DE LA LUZ ARGUETA, MADRINA  MERCEDES CASTILLO
FILIVERTO FRANCISCO ARGUETA- LADINO- HIJA DE PETRONA DE LA LUZ ARGUETA, MADRINA  MERCEDES CASTILLO
 700
FINIS CORONAT OPUS
23 AGOSTO 1873
701-703-705 LETRA CALIG.
INDICE DEL LIBRO-1873 A 1875
joaquina de jesus PALACIOS LOPEZ
710
FRANCISCO ALFARO HERRERA
LUISA HIJA DE PATRICIA VILLATORO
LUZ HERRERA OSORIO
ROSA DEL CARMEN ALVARADO
LAURA AGUIRRE MORALES
712
TERESA ALVARADO BARILLAS ¿MALACATAN?
EULOGIO SOSA
ROSA DE JESUS SAMAYOA  LOPEZ
JOSE BARRIOS RODAS ¿DE  MALACA O SIJA?
713
AÑO DE 1853
LUZ CIFUENTES CASTILLO  PADRINO DON CAYETANO PALACIOS
9 SEP 1873
1854
MANUELA ALFARO CASTILLO MADRINA  DOÑA PIA HERRERA  DE PALACIOS
ESTEBAN LOPEZ ALVARADO
CAMILA  SAMAYOA LOPEZ
MARIA DE BARRIOS  RODAS- ¿MALACATN O SIJA?
714
ROSA EUFEMIA DE LA CANDELARIA ARGUETA MORALES
CORNELIO GARCIA ALVARADO
CORNELIO MENDEZ RECINOS
715
JUAN LOPEZ BARILLAS
ANTONIO MONZON CALDERON ¿MALACAS?
ANTONIO GUTIERREZ PALACIOS MADRINA  MARIA ANTONIA PALACIOS
MARIA RIOS RAMOS
 716
DAMIANA SAMAYOA
ANGELA DE JESUS RIOS  RAMOS
MARIA DE LOS ANGELES  ARAUS
FRANCISCO DE JESUS RIVAS CASTILLO
PILAR DE JESUS LOPEZ MADRINA FRANCISCA HERRERA

viernes, 26 de octubre de 2018

MATRIMONIOS MALACATAN HUEHUETENANGO 1-12

MALACAS  Matrimonios 1699-1795

AÑO DE 1698
FRAY ANTTONIO DE VILLA
1-2-3- GABRIEL ROXAS DEL PUEBLO DE CABRICAN CON  MARG. PEREZ
HENERO DE 1700 AÑOS
BALTHAZAR LORENZO CON ANA PONZE
4-1701
 FRAY ALONSO  PAEZ DE GRAJEDA
5-6  JASINTO LUNA, DE TUXTLA, CON MARIA CUEVAS-
 SEBASTIAN DE QUIROGA CON ROSA GRANADOS=LADINOS  PADRINOS RAMON GRANADOS Y MICHAELA DE NAXERA 
 8  FRANCISCO MACARIO DE OLINTEPEQUE CON CATHARINA GARCIA
TEST AGUSTIN ROMERO 
  TESTIGOS AUGUSTIN ROMERO, DIEGO SABALA
9  NOTA ECLES.  -PUEBLO DE SANTANA MALACATAN  FIRMA MANUEL DE LEXANZA PALAZIO
10-
 DOROTEA JACOB
MARTIN ,LORENZO CON ANA YOE PADRINOS JUL CASTAÑON
11 GREGORIO ORDOÑES DIAS DEL PUEBLO DE GUEGUETENANGO CON  ANNA RAMIRES
12-13

sábado, 27 de octubre de 2018

716-729 ALG. HISPANOAMERICANOS VILLA HUEHUETENANGO 1873

 716
DAMIANA SAMAYOA
ANGELA DE JESUS RIOS  RAMOS
MARIA DE LOS ANGELES  ARAUS
FRANCISCO DE JESUS RIVAS CASTILLO
PILAR DE JESUS LOPEZ MADRINA FRANCISCA HERRERA
717
MARIA ALVARADO LOPEZ MAD PONSIANA VILLATORO
MARIA ANGELA SOFIA MOLINA PEREA- D E MALACATAN -MADRINA MARGARITA MONZON
CANDELARIA  ALVARADO BARILLAS D EMALACATAN MADRINA GREGORIA  VILLATORO
EDUARDO GARCIA ARAUS
CALISTO HERRERA PALACIOS
MARIA TEREZA  HERRERA VASQUEZ MADRINA  JOSEFA ANGELA PALACIOS
CRUIZ CASTILLO PALACIOS PADRINO CLEMENTE PALACIOS
718
RICARDO MARIA CHAVES CASTAÑEDA
FLORENTIN D E JESUS ARGUETA RUBIO HIJO DE  JUAN ARGUETA Y DE ROSA RUBIO
MARIA SAMAYOA MADRINA FLORENSIA MERIDA
FRANCISCO GUTIERREZ LOPEZ
EDUARDO ALVARADO MADRINA CIRIACA MONZON
RAFAEL CARDONA MADRNA VICTORIANA MERIDA
719
ADRIANO LOPEZ
LUCAS EBANGELISTA ALFARO VILLATORO
EUSTAQUI LOPEZ
JOSE MARIA VILLATORO CALDERON
PIOQUINTO LOPEZ
CARMEN CARDONA FUNES
720
CARLOS FEDERICO PALACIOS PADRINO SERVULO MAURICIO
721
HERCULANO DE JESUS AGUIRRE  PANAMA
ERNESTO DIAS
CLAUDIO ERNESTO MERIDA  ASTILLO PADRINO BENANCIO MERIDA
JUANA CIFUENTES PADRINO DON BELISARIO CIFUENTES Y DOÑA SALOMÉ ARGUETA
TELESFORO PALACIOS MARTIN
722
MANUEL MENDEZ ALVARADO
ATANACIA LOPEZ MORALESW
CLEMENTA CARDONA
SATURNIO HERNANDEZ  SAMAYOA
ABRAHAN HERRERA RECINOS MADRINA DOÑA VICENTA HERRERA
SATURNINO RIBAS RIBAS
723
FELICIANO LOPEZ TANCHES MADRINA SUSANA VILLATORO
JUAN DE LA CRUZ CALDERON HIDALGO, PADRINO FRANCISCO CALDERON-¿MALACAS?
FRANCISCO LOPEZ RIBAS
724
MARIANO HERNANDEZ DEL VALLE
MARIA ARGUETA
725
FRANCISCDO MAURICIO HIJO DE PATROCINIA MAURICIO PADRINO HERMEGILDO YDALGO
JOSE PALACIOS MADRINA  NATALIA AVILA-CERTIFICADA PARA AGUACATAN  NOV 2 DE 1892
ELENA DE JESUS MORALES VILLATORO -EJEMPLO DE CONFUSIÓN- PUSIERON Y-
726
 JOSEFA CASTILLO RUBIO  DE MANUEL CAST Y TELESF RUBIO
CARMEN CASTILLO VELASQUEZ
ESTEFANA SAMAYOA LOPEZ
DAVID FRANCISCO HERRERA MORALES MADRINA NOLBERTA CASTILLO
JOSE MARIA LOPEZ MORALES
727
ROMAN GUTIERREZ PALACIOS
EULOGIO LOPEZ VILLATORO
GUADALUPE AGUIRRE RIOS
1874
OFRECIANA PALACIOS ARGUETA
SILVESTRA RAMOS  PALACIOS
728
DANIEL D EJESUS CLAUDIO LOPEZ
JULIANA PALACIOS CASTILLO
729
YDEFONZO LOPEZ LOPEZ
FELICIANO  MORALES LOPEZ
MARIANO LOPEZ RODRIGUEZ PADRINOS DON JOAQUINMONT Y DOÑA BASILIA OCAÑA
MANUEL FAUSTNO ARGUETA HJO DE DON NICOLAS ARGUETA Y D E DOÑA BENANCIA SANTIAGO MADRINA DOÑA LUCIANA AVILA  1841

domingo, 28 de octubre de 2018

147-165 LADINOS 1772 CHIANTLA

147
MANUEL ANTONIO ESCOBEDO LOPEZ- TACHADO ESPAÑOL-HIJO DE THOMAS ESCOBEDO Y BARBARA LOPES, ESPAÑOLES.- FIRMA FRAY ALEXANDRO GUTIERRES- ALGUIÉN POSTERIORMENTE   MARCÓ UNA CRUZ SOBRE LA PALABRA ESPAÑOLES Y  ESCRIBIÓ   AL MARGEN CON OTRO TIPO DE LETRA-"ES MULATO" 
MANUEL DEL CASTILLO DE  LA FUENTE  - MULATO-HIJO DE BENTURA ENRIQUEZ DEL CASTILLO Y DE MARIA DE LA FUENTE-
148-149-150
RAMON MARIANO DE HERRERA ZABALA
 FALTA 151-SABADO 27 0CTUBRE DE 2018
DOM9NGO 28 DE OCT 2018
 MANUEL JOSEPH MALAVER QUINTANILLA-ESPAÑOL- HIJO DE MIGUEL MALAVER Y DE  MARZELA QUINTANILLA, MADRINA DOÑA MANUELA DE LA FUENTE FRAY ALEXANDRO GUTIERREZ
MANUELA HIJA DE JOSEPH DE ESCOBEDO Y DE  ANTONIA QUINTANILLA
TIBURCIO JOACHIN DE ESCOBEDO LOPEZ- ESPAÑOL- HIJO DE THOMAS DE ESCOBEDO Y DE BARBARA LOPEZ-
152
NOTA ECLES
154
MARIA JOSEPHA DE LAS NIEBES- P0STERIORMENTE ALGUIEN  MANCHÓ ESPAÑOLA Y ESCRIBIÓ YNDIA- MARIA JOSEPHA, ESPAÑOLA, HIJA LEXITIMA DE  JOSEPH SALBATIERRA Y  DE JACOBA QUINTANILLA ,ESPAÑOLES , FUE SU PADRINO EL  P. PR. FY FRANC.O TELLES- FIRMA FRAY ANTONIO TELLES CURA DOCTRINERO
155
IMAGEN  DE NOTA ECLES
156
LEANDRO  HIJO DE  FRANCISCO MAZARIEGOS Y DE PAULINA DE OLIVERO
 157
LA SACÓ D EPILA MARIA FUENTE MUGER DE BENTURA DEL CASTILLO
158
LO SACÓ DE PILA  MANUELA ERRERA MUGER DE JUAN APARICIO SALZEDO
PEDRO RODRIGUEZ DE LA FUENTE, HIJO DE BENTURA RODRIGUEZ Y DE MARIA DE LA FUENTE, LO SACÓ DE PILA DON JOSPEH DE LA FUENTE- (ESPAÑOL)
 159
MADRINA DOÑA MARIA SALVATIERRA
 LO SACÓ D EPILA JOSEPH DE PALACIOS
MARIA ESPUESTA A LAS PUERTAS DE LAUREANO  OLIBERO Y DE MARIA BASQUES
LEANDRO-LADINO- HIJO DE LUIZ ESCOBEDO  Y DE JOSEPHA DE ALTAMIRANO , LO SACÓ DE PILA GABRIEL LOPEZ DE LOS RIOS-
161
CLARA MARTINEZ DE LA VEGA
162
JOSE RAMON LOPEZ LOPEZ-LADINO HIJO DE RAMON LOPEZ Y DE YSABEL LOPEZ, LO SACÓ DE PILA DOÑA MANUELA DE LA FUENTE
FLORENCIO DEL VALLE VILLEGAS
AÑO DE 1772
GEORGE  DE HERRERA ZABALA, MADRINA MARIA LOPEZ DE  LOS RIOS
 163
PEDRO ALMENGOR LOPEZ  NOLASCO- MESTIZO
PADRINO MIGUEL DE ROJAS
 164
FRANCISCA MARIA LOPEZ SANCHEZ-LADINA
MARIA THOMASA   ESCOBEDO QUINTANILLA-LADINA-LA SACÓ D EPILA DON MIGUEL MALAVER
NOTA ECLES-165
166

miércoles, 31 de octubre de 2018

LOS PADRES DE JORGE UBICO CASTAÑEDA

EL DICTADOR Y YO-- (JORGE UBICO CASTAÑEDA)

Por Carlos Samayoa Chinchilla
En tan singular y contradictorio varón, hubo, posiblemente, una manifiesta desarmonía entre su instinto genésico y la realización de ese mismo instinto. Además, es probable que el general Ubico haya padecido de varios complejos de frustración. Tratando de aproximarnos a las causas que motivaron esos estados síquicos, examinaremos, aunque sea de manera muy rápida, su ascendencia.
La madre, hija de una familia criolla ( de españoles )que se había avecindado desde hacía muchos años en la población cabecera del departamento de Huehuetenango, fue mujer bella, sensible, muy inteligente y tal vez un poco romántica. De su ingenio vivaz y original se refieren varias anécdotas que así lo confirman.
El padre, descendiente de aragonés, era, por el contrario, frío, duro, autoritario, y sin embargo muy amante de su hijo, en quien sin duda veía al continuador de su sangre y heredero de sus bienes. Según me ha referido uno de sus parientes, era hombre materialista, calculador y muy dado a la lectura de Schopenhauer. No cabe duda de que el contraste entre estos dos elementos anímicos se hizo evidente en la personalidad contradictoria y paradágica del hijo varón.
  Y en la metrópoli nació don Jorge Ubico y Castañeda. Su madre doña Matilde, evoca la figura de una de esas nobles damas de Bogotá o Caracas, en tiempo de la liberación de América, o el perfil de aquella corregidora de Querétaro, a cuya mesa se sentaban habitualmente, los confabulados de la política; no porque abriese su hogar a la aventura actualista, sino porque, como aquellas matronas del buen siglo XIX, tenía el alma prendida de sus deberes y el gesto habitual de esos bustos grabados en cornalina, que se llevaban al pecho entre los encajes de la moda española. Fue ella la que nutrió el alma del chico, pues el padre, hombre de pluma y de caballo, andaba siempre en la inquietud forense o a caza del arreglo oportuno, de la hacienda.
Los primeros años de ese niño trascurrieron entre los halagos y comodidades que la buena posición económica y social de sus padres le proporcionaban. Imaginativo y sensible, fue, según se asegura, "un consentido".

jueves, 1 de noviembre de 2018

729-740 VILLA HUEHUETENANGO ALG. LADINOS

ALGUNOS HISPANOAMERICANOS
VILLA DE HUEHUETENANGO
INVESTIGADO Y DIGITALIZADO POR ABRAHAMDEARIM

729
YDEFONZO LOPEZ LOPEZ
FELICIANO  MORALES LOPEZ
MARIANO LOPEZ RODRIGUEZ PADRINOS DON JOAQUIN MONT Y DOÑA BASILIA OCAÑA
MANUEL FAUSTNO ARGUETA HJO DE DON NICOLAS ARGUETA Y DE DOÑA BENANCIA SANTIAGO MADRINA DOÑA LUCIANA AVILA  1841
730
brigido lopez
ANTONIO  SAMAYOA RIOS
731
ALVINO VILLATORO ALVARADO
JOSE PALACIOS GONZALEZ
LUCIANO MAURICIO
ADELAIDA MOLINA
EULOGIA ARAUS
MARIANO ALFARO CASTILLO
732
vidal MOLINA SANTIAGO MADRI JULIA HERRERA
( INVEST 1 NOV 2108)
MARTINA HERRERA SIFUENTES MADRI JUANA HERRERA
TORIBIO SAMAYOA MORALES, HIJO DE  DOMINGO SAMAYOA Y DE LAUREANA MORALES / ancestros de Marta Lopez Palacios y de AbrahamdeArim) MADRINA PAULINA SAMAYOA
JOSE MARIA CARDONA PADRINO DON JOSE MARIA SOLORSANO
"EN EL AÑO DE TREINTA Y OCHO BAUTIZÓ EN LA PARROQUIA DE COMITÁN , EL SR. CURA DON BENEDICTO CALDERÓN A ANTONIA MONJARÁZ " HIJA DE ANTONIO MONJARAZ Y DE PETRONA TRUJILLO, MADRINA PETRONA  GORDILLO.
ELIGIO PALACIOS ORDOÑEZ HJO DE RICARDO PALACIOS Y DE HILARIA ORDOÑEZ, MADRINA SOLEDAD HERRERA
MIGUEL RIOS HJO DE RITO RIOS Y DE JUANA MORALES MADRINA TERESA RIOS
LUISA YEVARA RIVAS MADRINA MANUELA FUENTES
734
( MUSÍCO HERMANO DE DON ELISEO CASTILLO RECINOS)
SIMION DEL CARMEN CASTILLO RECINOS HIJO DE ALEJANDRO CASTILLO Y DE MARIA RECINOS MADRINA  MATEA MARTINEZ
J MATIAS CARDONA LOPEZ  HIJO DE VICENTE CARDONA Y DE MARIA SALOMÉ LÓPEZ MADRINA MATEA PALACIOS
735
MARIA DEL CARMEN ARGUETA VELASQUEZ
MATIAS MODESTO RIVERA
 SEBASTIAN ALFARO MADRINA MARCELINA PALACIOS
FELISA DE JESUS MOLINA MADRINA DOÑA  MATILDE CASTAÑEDA-(MADRE DE JORGE UBICO CASTAÑEDA)
MARGARITA D E JESUS CASTILLO MADRINA  MANUELA MAURICIO
MODESTA MERIDA CALDERON HIJA DE MANUEL MERIDA Y DE RAMONA CALDERON   MADRINA ANTONIA ARRIOLA-    736
TOMASA MERIDA CALDERON  HIJA DE JUAN MERIDA Y DE SOLEDAD CALDERON, MADRINA EMILIANA GARCÍA.
OLEGARIO DE JESUS SAMAYOA  MORALES MADRINA MARCELA SAMBRANO
JUAN DE DIOS AGUSTIN CARRILLO
FRANCISCO D E JESUS YEBARA HERNANDEZ
JUAN DE DIOS CIFUENTES  RIOS
AGUEDA RIVAS GALINDO
MARIA MATILDE JOSEFA GUTIERREZ  ALFARO, PADRINO DON LUIS GARCÍA Y APODERADA LA SEÑORITA  EMILIANA GARCIA
737
 ERIBERTA DE JESUS CASTILLO LOPEZ
MARGARITA CASTILLO MARTIN
BENEDICTO MORALES SAMAYOA
738
AMBROCIO DE JESUS PALACIOS HERNANDEZ  MADRINA JULIANA SAMAYOA
MARIA DE LA ENCARNACION MORALES VILLATORO
BENITO DE JESUS CARDONA DE LEON
VICTOR DE JESUS CASTILLO  MORALES
JUANA MARIA VILLATORO
739
JUANA GALINDO
TEODORA DE JESUS CASTILLO ALVARADO
YSIDRO CIFUENTES MADRINA LA SEÑORITA FELICITAS CASTILLO
TEODORO DE JESUS LOPEZ  SAMAYOA MADRINA  DAMIANA CASTILLO
EN EL AÑO DE 1859
SALOMÉ LOPEZ RIVERA , PADRINO DON FRANCISCO VALDEZDEL LLANO-( DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ESPAÑA)
FELIPE RIOS MERIDA
740
LEONA CARDONA LOPEZ
PATROCINIA HERNANDEZ PALACIOS
YSISDRA LOPEZ MONZON
 SARA VASQUEZ  TARACENA HIJA DE DON JESUS VASQUEZ Y D EFRANCISCA TARACENA , MADRINA LA SEÑORITA   NICOLASA HERRERA

domingo, 4 de noviembre de 2018

740-765 VILLA HUEHUETENANGO

740
LEONA CARDONA LOPEZ
PATROCINIA HERNANDEZ PALACIOS
741
YSIDRA LOPEZ MONZON
 SARA VASQUEZ  TARACENA HIJA DE DON JESUS VASQUEZ Y DE FRANCISCA TARACENA , MADRINA LA SEÑORITA   NICOLASA HERRERA
742
TORIBIO HERRERA CASTILLO
ANGELA VILLATORO MARTIN
CATARINO SAMAYOA 
743
estanislao de j PALACIOS DE LEON
ESTANISLAO CASTILLO LOPEZ
TIBURCIA HERRERA  RIVERA
744
NOLVERT GUTIERREZ PALACIOS
NOTA -EN EL AÑO 1855
SEBASTIANA VILLATORO CALDERON
FELIPA ALFARO
745
 GREGORIA LOPEZ FIGUEROA- D ECHCIANTLA
MANUEL DE JESUS MAURICIO CALDERON
PETRONILIA ARGUETA SAMAYOA HIJA DE E. ARGUE  Y ANJELA SAMAYOA MADR
BERNARDINO TELLO
746
SUSANA DEL ESPIRITU SANTO LOPEZ RECINOS
FRANCISCO DE JESUS HIDALGO CASTILLO
GREGORIO DE JESUS VILLATORO
JUANA CASTILLO HERRERA
BASILIA DE JESUS LOPES
747
 BONIFACIA CASTILLO
SALVADRO  VELASQUEZ  HERRERA
CLETOLDA FUNES HERRERA
748
MEDARDO CHAVEZ MEZA
NORVERTA SAMAYOA RECINOS
BER LOPEZ RAMOS
PET MORALES ARGUET
ORDOÑ PALAC
HERNAND CRU ALV
749
AURORA SENOVIA LUIZA RIOS AGUIRRE
CE MORALES RODRIG
JUAN AGUSTIN RIVAS
750
F MENDEZ LOPEZ
W GARCIA CABRERA
CARMEN RECINOS  MAD DOÑA MATILDE PORRES
 751
T LOP LOP
YSAB LOP
C CAST MART
SERAP VILLAT COBON
752
 MAG  ARGUETA GAMARRA
ADELAIDA CASTILLO RECINOS
753
JOSE VASQ LOP
REC CHAVE
SOSA CAST
RIOS LOPEZ
CASTI
CAMILA PALACIOS HIJA GORDIANA PALACIOS
LOPE MORAL  MADR NOLVERT CAST
754
 755
MARIA D E LOS ANGELES  CAST
A VILLAT CAST
S VILLAT HERNAND
MARIA CAST RECIN
ROSA DE LOS ANGELES RIVAS PALACIOS MARDI NOLVERT CASTILL
756
C LOPEZ DE LEON
FILO ARGUETA
CAR LPEZ ALFAR
L ALFARO VALDEZ
757
LUISA DEL CARMEN TANCHEZ
DAVID FEDERICO RIOS  MADRI NORVERT CAST
M LOPEZ RECIN
J LOP CARD
F CAST CARD
J HERN LOP
J CAST ALVAR
H ARGUETA HERN
758
N RIOS FUNES PADRINO DON LEANRO ARROLLO
C SAMAYOA HERRERA
JULIAN CASTILLO VILLATOR
A ALVAR SOSA
GUTTIERR
CAST
759
f villatoro cruz
ADRIAN DE JESUS CANCINOS SOSAS MADRINA DOLORES OSORIO DE HERRERA
J ALVARA LOPE
760
A RECINOS
ESTEVAN ARISTEO  SANTIAGO MADRINA ANTONIA MONJARAS  DE MOLINA
JOSE ARGUETA DE LEON
ESTEVAN MERIDA
JULIANA MORALES
MARIA NATIVIDAD CASTULA
761
T MENDE LOP
T MORA LOP
RIVAS
J MEND RECI
M RECI MOLINA
762
JOSE MARIANO MONZON
MATEA  ALVARADO
763
MAT D E LEON
JOSE LEOPOLDO VELEZ RODRIGUEZ HIJO DE DON LEOPOLDO VELEZ Y  DE DOÑA TRINIDAD RODRIGUEZ MADRINA  DOÑA CARMEN CASTAÑEDA DE CASTAÑEDA ( ABUELA DE PRESIDENTE JORGE UBICO)
MAT CAST ALVAR
GUADAL CARD MADRINA LA SEÑORITA MATILDE CASTAÑEDA ( MADRE DE  JORGE UBICO CASTAÑEDA)- FIRMA  CURA SALVADOR CASTAÑEDA ( TIO DE JORGE UBICO)
MARIA MERCEDES HIDALGO CALDERON  HIJA DE MATIAS HIDALGO Y DE REFUGIO CALDERON PADRINO ANCELMO CALDERON
  764
MARIA DEL  SOC CASTILL  CASTILL
MARIA DOL  DE JESUS  HERR MOLI
JERON AGUSTIN CARRILLO
JERON GALIND ABILA
ANGEL MARIA ALVARADO BARILLAS- DE MALACATAN
765
F DEL ROSAR  HERRER MONZON
F CASTI
ROSAR ORDO  CAST
LE BARRIOS

sábado, 10 de noviembre de 2018

166-194 VILLA DE CHIANTLA 1770

NOTA ECLES-165
166
 MANUEL DE JOSEPH SALVATIERRA QUINTANILLA-
PETRONA QUINTANILLA
167
JACOBA DE QUINTANILLA
MARIANO BASQUES DE GUEGUETENANGO
JOSEPH ESCOBEDO ALTAMIRANO-ANTONIA QUINTANILLA
MANUEL OLIVERO DEL VALLE
168
PASCASIO LEIBA SOLIS
JOSEPH BELASQUES SABALA
AÑO DE 1769
MANUELA JOSEPHA  HIJA DE  BENTURA ENRIQUES DEL CASTILLO Y DE MANUELA DE LA FUENTE
ALFONSO LOPEZ ANZUETO
169
FRANCISCO DE PAULA DEL VALLE  ARGUETA
PAD YGNACIO CORNEJO
MARIANO ESCOBEDO DEL VALLE
170
JUAN BAUTISTA LOPEZ CARDENAS, MADRINA  MARIA LEONARDA BATRES
171 MARIA MERCEDES  DE HERRERA GRANADOS
DON JOSEPH  FAUSTINO DE LA FUENTE
172
 padrino  MIGUEL GAVINO PEREIRA
173
DOROTEA MICHAELA LOPEZ SANCHES-" LA SAQUÉ PARA QUETZALTENANGO" PADRINO FRAY CARLOS DE LA OLIVA
174 J
OSEPH ESTEBAN LOPEZ BELASQUES
 AÑO DE 1766
PHELIPA ANGELINA  ENRIQUES DE LA FUENTE
175
YO FRAY CARLOS DE LA OLIVA-PAULINA RAMONA ESCOBEDO  QUNTANILLA-DE 175
ANTONIA QUINTANILLA, PADRI DON JOSEPH SALVATIERRA
YPOLITO D E AQUINO DEL VALLE
176
JOSEPHA BELASQUES DE LOS REYES
FRAY ANTONIO MONTERO
MANUELA JOSEPHA APARICIO SOLIZ
MANUELA MELCHORA APARICIO DIAS
177
APELLIDO DE LA MADRE
178-(177)
MANUELA  OLIVEROS DEL VALLE
179
MARIA DOLORES TRENIDAD CARDENAS GUERRERO-ESPAÑOLA- HIJA DE ANTONIO CARDENAS Y DE CALLETANA GUERRERO- ESPAÑOLES-MADRINA DOÑA MARIA SALBATIERRA - FIRMA  YGNACIO CORNEJO
GERON LOPES SANCHES-LADINO- PADRINO JUSTO MONSON
180
SIMONA JOSEPHA OLIVEROS MALAVER- LADINA -HIJA DE LAURIANO OLIVEROS Y DE MARIA MALABER, MADRINA DOÑA ANTONIA YDALGO
181
NOTA ECLES DR. JOSEPH YGNACIO SANDOVAL
AÑO DE 1768
183-184
GABRIELA MERIDA SOLIZ
MANUELA DE LA TRINIDAD VELASQUEZ URBAN
185
MARIA DE LA CRUZ APARICIO DIAS
186-187
 1769
doña BARBARA PEDREROS
188-191
192
MANUEL LOPEZ ANZUETO
193-194
AÑO DE 1770
JUANA MICHAELA LOPEZ Y GRAMAJO.LADINA-
UNA INFANTA QUE NACIÓ EL DIA BEINTE Y SEIS DE JUNIO -JUANA MICHAELA DE LA SOLEDAD GRAMAJO, Y ES HIJA LEGITIMA DE JUAN MARCELINO LOPEZ GRAMAJO Y DE MARIA HIDALGO, SU LEGITIMA MUGER , AMBOS LADINOS ESPAÑOLES DEL PUEBLO DE CHIANTLA, FUE SU MADRINA JUANA MARIA SALCEDO, CASADA CON DON DIEGO COLOMO-FUE SU MADRINA JUANA MARIA DE  SALCEDO

lunes, 12 de noviembre de 2018

194-231 AÑO DE 1773 VILLA DE CHIANTLA

193-194
AÑO DE 1770
JUANA MICHAELA LOPEZ Y GRAMAJO.LADINA-
UNA INFANTA QUE NACIÓ EL DIA BEINTE Y SEIS DE JUNIO -JUANA MICHAELA DE LA SOLEDAD GRAMAJO, Y ES HIJA LEGITIMA DE JUAN MARCELINO LOPEZ GRAMAJO Y DE MARIA HIDALGO, SU LEGITIMA MUGER , AMBOS LADINOS ESPAÑOLES DEL PUEBLO DE CHIANTLA, FUE SU MADRINA JUANA MARIA SALCEDO, CASADA CON DON DIEGO COLOMO-FUE SU MADRINA JUANA MARIA DE  SALCEDO
visita pedro Cortés y Larraz
195-196 -197 INICIO INFOR-200-
EL BR. DON CARLOS HILARIO MUÑOS
NOTA ECLES
209 MADRI CALLETANA GUERRERO CON JOSEPH ANT DE CARDENAS
______
LOPEZ-SANCHES EL YND, ELLA LAD
____________
211
212
MARIA RAMONA APARICIO DIAS
MARIA DE LAS MERCEDES CARDENAS GUERRERO -LADINA-PAD DON JOSEPH FAUSTINO DE LA FUENTE-
MADRINA DOÑA  JOSEPHA GERTRUDIS CLERIGA- ESPOSA DE DON JOSEPH D ELA FUENTE
213
 AÑO 1771
MADRI CLARA DE LA VEGA VIUDA DE JOSEPH TALABERA
215-218
maria de LOS DOLORES APARIXCIO SOLIS
 219
PETRONA JOSEPHA DEL CASTILLO FUENTES
 AÑO DE 1772-23-
222
POLONIA JOSEPHA OLIVERO RODRIGUES
JOSEPH DE HERRERA ALBARADO
223
ANCELMO DE HERRERA ZABALA
224
225-26
JOSEPH HIJO DE JOSEPH MIGUEL YDALGO Y DE CACIMIRA ABARCA
JUANA PAULA HIJA DE JUAN DE APARICIO Y DE PETRONA DIAS
226-27
227
CLARA LOPES ANSUETO
__________
MADRINA DOÑA  FRANCISCA DE ORELLANA
 228
MARIA LOPES DEL VALLE
LUIS RAMON DE ALBA DE HERRERA
229
LUCRECIA CANO VASQUES
VICENTA ALBARADO GRANADOS
230-31
PONCIANO LOPES VELASQUES MADRINA MERCELA SOLIS CASADA CON MARIANO HERRERA FELIGRECES DE GUEGUETENANGO
231-32
MARIA BIBIANA SOLIS DE HERRRA MADRINA MARIA ALTAMIRANDA CASADA CON  GREGORIO VELASQUES
AÑO DE 1773

martes, 13 de noviembre de 2018

1773- 231-236 CHIANTLA. HUEHUETENANGO

CHIANTLA
HUEHUETENANGO
AÑO DE 1773

231-236
MARIA BIBIANA SOLIS DE HERRRA MADRINA MARIA ALTAMIRANDA CASADA CON  GREGORIO VELASQUES
AÑO DE 1773
232-233
juana merida solis
234-235
JUANA MARIA BRUYEROS DE LA ROJA ERICASTILLA-ESPAÑOLA- HIJA  DE DON JUAN BRUEYEROS DE LA ROJA Y DE DOÑA MANUELA ERICASTILLA, PADRINO  EL M.R. P .P.  FRAY SIMON JOSEPH COLLADO DE LA ORDEN MERCEDARIA
ANA JOSEFA ESCOVEDO- LADINA-MADRINBA MARIA NAXERA
236
MARIA HERRERA ZAVALA-LADINA-
ZIPRIANO CORNELIO URBAN LOPEZ-LADINO

jueves, 15 de noviembre de 2018

1-150 DEFUNCIONES SALCAJA BUSC H.LETONA -FERNANDA DE LEON

Defunciones 1925-1933,1907
SALCAJA
1-5-6-9- ROSAURA GRAMAJO MAZARIEGOS-10-MARIA CRSITNA MANRIQUE ESCOBAR-14-20-22-( 30-31 ) OCTUBRE DE 2018 15.24 P-M- MIERC-SALCAJAJA 29 DE MAYO DE 1925 ROMANA CASTILLO DE LOPEZ HIJA DE LUIS CASTILLO Y DE ROSALIA DE CASTILLO, CASADA CON SILVESTRE LOPEZ, AMBOS ORIGINARIOS DE LA CABECERA DE HUEHUETENANGO, - 26 EMILIO CORDOVA-26-28-LEONEL SOTOVANDO GRAMAJO-29-30-32-38-40-46-48-49 MARIA TERESA CORDOVA ARGUETA-50-52 ROSENDO MARIQUEZ GRAMAJO-55-60-1071-OFELIA LETONA HIJA DE TERESA LETONA, CASADA CON TERESO HIDALGO-64-66-68 (108)-70-75-79-80-83-90-93-sabado 10 de octubre de 2018-98-100 (158)-101 JUVENTINA MANRIQUEZ-107-110-112-(182)-FALTA REVISAR -183 Y 184) 113-(186 )-118-OLIMPIA VALDEZ-120-125 sinforoso GRAMAJO-126 FLORENCIO PARDO-130-133-136-NORBERTO DE LEON CALDERON-140-142 AGUSTIN CALDERON-146-147-149 OTILIA CORDOBA-150- (255)VICENTE LOPEZ HIJO DE  VICENTE LOPEZ Y DE PILAR LOPEZ-

domingo, 18 de noviembre de 2018

CAPITULO XI MONTAÑAS DE HUEHUETENANGO-LACANDONES

 HISTORIA
DE LA CONQUISTA DE LA
PROVINCIA DE EL ITZA

REDUCCION, Y PROGRESOS DE LA DE EL LACANDON,
Y OTRAS NACIONES DE INDIOS BARBAROS, DE LAS MEDIACIONES
DE EL REYNO DE GUATIMALA, A. LAS PROVINCIAS DE YUCATAN, EN LA
AMERICA SEPTENTRIONAL
ESCRIBELA DON JUAN DE VILLAGUTIERRE SOTOMAYOR,
ABOGADO, Y RELATOR, QUE HA SIDO DE LA REAL CHANClLLERIA DE VALLADOLID:
Y AHORA RELATOR EN EL REAL, Y SUPREMO CONSEJO DE LAS INDIAS


CAPITULO XI

Prosigue su marcha el capitán Melchor Rodríguez. — Refiérese lo que á él, y su
gente sucedió. — Y como se dió con rastros de indios lacandones.

MARGINALES.—Levanta el real de San Gregorio .— Rio de San Ramón. — Peces, mojarras.
—Arboles de cacao.—Caminábase muy poco.—Perdíanse trozos de camino que se
abría—Echábanse exploradores.—Vuelven a vadear el rio de San Ramón .— Rio de
San Joseph se encontró el día de este santo.—Era más caudaloso este rio.—Muy pedregosa la ribera.—Hay muchos cañaverales.—Peces espinosos, mojarras, caimanes, y ieoteas.—Pájaros pescadores, garzas, patos, y otras aves.—Ibanse alejando mucho.
—No daban con los infieles.—No hallaban los exploradores señal de infieles .—Se
empezó a amotinar la gente.—Prorrumpían contra don Juan Basilio.—Lo mucho que
a este indio se le debió.—Consuela Dios este desaliento.—Caminan por entre las
riberas de los ríos.—Descúbrense señales de indios.—Asienta el real en la misma
ribera.—Cuan inciertas fueron las noticias en Guatimala.—En cualquier paraje celebraban los religiosos los oficios divinos.—Caso admirable de un pasajero sentonte.

Levantado el real del sitio de San Gregorio, la mañana de el día trece de Marzo, se fué caminando por la orilla deste río de San Ramón (que así le intitularon) en el cual se hallaban los peces mojarras, de más de cuarta de largo, y algunos perros de agua; y en algunas partes, algo más llanas, de su ribera, se hallaron árboles de cacao, de que se cortaron algunas mazorcas.
Y siguiendo la marcha, por entre lo tupido de las arboledas, caminando muy poco cada día; ya porque no podían seguir las caballerías, ni el bagage, por lo fragoso del camino, que á veces se perdían trozos del que se abría, por dar con cerros inaccesibles, y ser preciso volver atrás, y empezar á abrir por otra parte; ya porque también se gastaba tiempo en echar exploradores, por cuatro, y cinco partes, á veces, para inquirir, si había rancherías, rastros, ú otras algunas señales de indios infieles.
A que se llegaba, el continuo discurrir, qué rumbos se tomarían, para dar con ellos, ó con muestras de que los hubiese. Y habiendo vuelto a vadear aquel río de San Ramón y caminando algunos días por la ribera de la otra banda, encontraron otro río, que le llamaron de San Joséph, por haberle descubierto, y encontrado con él el mismo día de este santo patriarca.
Aun era mucho más caudaloso este río, que el de San Ramón; y siguiendo por su ribera abajo, con alguna menos dificultad, y trabajo, por ser de muy destendidas playas, aunque pedregosas, y con algunos bancos de arena, y muchos cañaverales, así en las orillas, como en las isletas, que hace en parte, dejando, de una, y otra banda, señales, de lo mucho que se explaya con las inundaciones, cuando sale de madre en el invierno.
Hay en este río muchos peces espinosos, como mojarras, ieoteas, y otros; y también hay caimanes, ó lagartos, muy grandes. Y en las arboledas de sus riberas, y encima de sus aguas, pájaros pescadores, garzas, patos, guacamayas, papagayos, chocoyos, sinsontes, pavas, chachas, paujies, íaizanes, y un género de aves, de porte de un papagayo, de color cabellado el cuerpo, y la cola mezclada de plumas de muchos colores, hasta la mitad; y de allí, á la punta, coloradas; y otros diversos géneros de pájaros.
Juntábase al gran trabajo con que caminaba la gente, por derrota tan intrincada, y penosa, el ver lo que se iban alejando, sin dar con indios infieles, que era el principio esperado, de llegar á cojer el fruto, que se deseaba; pues los exploradores, que cada día se derramaban, á inquirir noticias, ó rastros de ellos, volvían siempre diciendo, no hallaban indicio, ni señal alguna de infieles; cosa que no solo contristaba á los religiosos, y soldados, sino que casi era causa de que se empezase á amotinar la gente, prorrumpiendo los demás indios, y soldados'españoles, contra el indio don Juan Basilio, que era el buzo de las veredas, y el norte de los derroteros; trabajando siempre, sin intermisión, ni descanso, penetrando los montes, y discurriendo las selvas, en que mereció mucho; y mucho más en tolerar los malos tratamientos de los soldados, é indios, que le ajaban y vituperaban, por decir, era la causa de que se hallasen en aquellos desiertos, tan infructíferamente, y con tantos trabajos.
Pero no tardó mucho la grande bondad de Dios, en empezar á dar consuelo á este desaliento, y sociego á la desazón, y á satisfacer al buen deseo, aplicación y anhelo de estos santos religiosos, y de los soldados é indios; pues habiendo levantado el campo, de á donde hizo noche, el día de la Encarnación de el Divino Verbo, y caminando por entre las riberas de los dos ríos, y vadeando tercera vez el de San Ramón, por un paso más arriba de donde se junta con el de San Joséph, yendo marchando por la ribera de éste, en que ya iba incorporado el de San Ramón, á veces por la misma playa, y á veces por el mismo llano; ya por subida de cuestas; y ya bajando otras veces á la ribera.
En ella descubrieron las primeras señales de indios infieles lacandones, habiendo hallado cortaduras de palos, y otros palillos amarrados á mano, y algunos tizones; lo cual visto, y alentada la gente, con el hallazgo de esta muestra, se asentó el real, poco más adelante, en sitio acomodado, en la misma ribera del río, para que todos se dispusiesen, para cumplir con la iglesia el Jueves Santo, y celebrar allí los divinos oficios.
No se puede dejar de reparar aquí, cuan inciertas, y contra la verdad, fueron las noticias, que se tuvieron en Guatimala, y en otras partes, antes de entrar en esta reducción; y cuan siniestros fueron los informes, de que los indios de Istatán tenían frecuente comunicación, y trato con los infieles lacandones; pues en cincuenta y una leguas, que llevaba ya descubiertas, y andadas esta gente, de asperísimas montañas, en treinta días, gastados en penetrarlas, y examinarlas, hacia unas, y otras partes, no solo no hallaron lacandón alguno, sino es, que se contentaron aquí con haber hallado las cortas señales, que he dicho, no habiéndolos encontrado tampoco, ni aún á más larga distancia, por las otras dos partes, ni el ejército del Presidente, ni la gente del cargo del capitán Juan Díaz de Velasco, como después diré.
No por andar entre montañas, desiertos, y despoblados, se olvidaba la esclarecida virtud de los religiosos, del mayor culto de Dios, que en la posibilidad cabía; pues en el paraje donde les cogía cada día de festividad, la celebraban, con toda solemnidad, de misas, sermones, y rezo de los divinos oficios, que á cada día, y fiesta correspondía; confesando, y comulgando la gente, y asistiéndoles á los demás actos de virtud, que unos, y otros, podían ejecutar, si estuvieran en sus conventos, ó iglesia, en la ciudad; de que parece, les daba Dios á entender visiblemente, lo que se agradaba, por lo que sucedió, y todos vieron, y oyeron, que fue lo siguiente:
Habiéndose compuesto la ermita, para la celebración de los oficios de la Semana Santa, en aquel sitio, donde se había hecho alto, en la ribera del río, armándola de sus palos, y enramadas, lo más decente que se podía, como en otras ocasiones se hacía, donde se paraba; al empezar los padres las tinieblas el Miércoles Santo, por la tarde (que las decían rezadas, por no haber número para cantarlas) se puso en uno de los árboles, que caía sobre la ermita, un pájaro sensonte, que quiere decir cien sones, que se estuvo cantando, sin cesar, así aquella tarde entera, como todo el día siguiente de Jueves Santo, sin haberse apartado, más, que de una rama á otra, con tan dulce y armonioso tesón, y tan admirables trinados, y diferencias de voces, que despertó en todos la atención, admirando la porfiada consonancia con que asistió esta avecilla, celebrando, á su modo, los altísimos misterios de aquellos días; y como que se regocijaba, de suplir con su sonoro y armonioso canto, la música que faltaba en el coro de los padres, y de que su Criador, por todos, y de todos modos, sea alabado por todas sus criaturas.

domingo, 18 de noviembre de 2018

238-256 AÑO DE 1776- ALG. BAUT. CHANTLA

238-256 ALG. BAUT. CHIANTLA AÑO DE 1776
INVESTIGADO Y DIGIT. POR ABRAHAMDEARIM

238
MARIA EULALIA ORDOÑES GUILLEN, ESPAÑOLA, HIJA LEGITIMA DE DON JUAN THOMAS ORDOÑES Y DE DOÑA YSAVEL GUILLEN, ESPAÑOLES, PADRINO DON SIMON GALAN-
SEVERINA  RAMONA LOPES DEL BALLE
BENEDICXTA DOLORES LOPES  HIDALGO
239
DON THOMAS DE OLAVERIA CURA DE SOLOMA
MICHAELA LOPES CANO
 241
 MADRINA MARIA PEREYRA
PEDRO LOPEZ ANZUETO
242
francisca JOSEPHA THEO cardenas
AÑO DE 1775
243-244
FRANCISCO JOSEPH  MARQUES
JOSEPH GEORGE THEO MAZARIEGOS
246-247 IMPRESO DE PEDRO LARRAS Y CORTES
249
BARTHOLOME DE OLIVEROS DEL VALLE HIJO DE MANUEL DE OLIVERO Y DE  MARIA DEL VALLE, PADRINOS LAURIANO DE OLIVERO Y MARIA MALAVER, SU LEGITIMA MUGER-SON TODOS LADINOS DE ESTE PUEBLO-
UNA INFANTA--LUIZA BARTOLOME SALAZAR SOLIS- MADRINA NARZISA MOLINA CASADA CON DON MANUEL DE AGUALLO,LADINOS DEL PUEBLO DE GUEGUETENANGO-
EULALIA JOSEPHA SOLIS DE HERRERA-PADRINOS GREGORIO DE Y MARIA DE ALTAMIRANO SU MUGER- SON TODOS LADINOS DE ESTE PUEBLO-
_
PADRINO DON MANUEL ACUÑA GALLEGO-( de Galicia, España, de acuerdo al padrón de españoles de Chiantla)
250
JUAN DIEGO DE OLIVEROS RODRIGUES
_
PADS ANTONIA QUINTANILLA , MUGER DE JUAN ESCOVEDO-LADINOS
251
NOTA ELCES JUAN DE DIOS  JUARROS
252
AÑO DE 1776
JOSEPH JOAQUIN -INDIO- HIJO DE  (borroso-) MO LOPEZ ,INDIO Y DE PAULINA LOPEZ, MEZTISA- Firma- AUGUSTIN DE MATHA-
253
TOMASA JOSEPHA DE ALVA GUERRA , MADRINA AGDALENA SOLIS, VIUDA D EJOSEPH URBAN
JOSEPH JUACHIN URBAN LOPEZ,LADINO-
254
_
PADS JUAN APARICIO
MRIA DE LA CRUZ PEREYRA
JUAN MANUEL DE LA SANTISIMA TRINIDAD LOPEZ HIDALGO-LADINOS 
MANUEL ANTONIO DE HERRERA SAVALA, PADS. CLARA  DE LA VEGA Y  JOSEPH TALAVERA-LADINOS
255-52
MARIA ISAVEL DE ALVA DE HERRERA HIJA DE MANUEL D E ALVA Y DE MANUELA DE HERRERA
_
MADRINA JACOVA QUINTANILLA CASADA CON JOSEPH SALVATIERRA
256-53
MARIA VICTORIANA VELASQUES-MESTIZA -HIJA DE MARIANO VELASQUES Y DE MANUELA URBAN
JOSEPH NICOLAS DE HERRERA HERNANDES, MESTIZO-HIJO DE JUAN DE HERRERA Y DE BIVIANA HERNANDES-

domingo, 18 de noviembre de 2018

CAPS- XII Y XIII LACANDONES

HISTORIA
DE LA CONQUISTA DE LA
PROVINCIA DE EL ITZA
REDUCCION, Y PROGRESOS DE LA DE EL LACANDON,
Y OTRAS NACIONES DE INDIOS BARBAROS, DE LAS MEDIACIONES
DE EL REYNO DE GUATIMALA, A. LAS PROVINCIAS DE YUCATAN, EN LA
AMERICA SEPTENTRIONAL
ESCRIBELA DON JUAN DE VILLAGUTIERRE SOTOMAYOR, ABOGADO, Y RELATOR, QUE HA SIDO DE LA REAL CHANClLLERIA DE VALLADOLID:
Y AHORA RELATOR EN EL REAL, Y SUPREMO CONSEJO DE LAS INDIAS

CAPITULO XII

Sale del real el padre misionero, en busca de noticias de infieles. — Encuentra se¬
ñales de ellos, y avísalo. — Sigue sus marchas la gente. — Descubre el padre
Fray Pedro el pueblo del Lacandón, y vase á él.
MARGINALES.—Sale el padre fray Pedro de la Concepción en busca de señales. — Pro¬
sigue la gente la marcha—Noticias que dió el padre fray Pedro.—Otras cosas de que
avisaba.—Continúan las marchas —Vrinse hallando mas rastros y señales.—No se
pudo vadear g l rio.—Discúrrese fabricar canoas. — Há'.lanse inconvenientes—Hócese
una balsilla—Ofrécese a pasar el padre fray Pedro.—Pasó con efecto, y pasaron
oíros.— Hallan un ranchillo a la otra banda—Toman un mal distinto sendero.—Pasó
una balsilla—Ofrécese a pasar el padre fray Pedro.—Pasó con efecto, y pasaron
ción.—Por qué se llama la villa de los Dolores.—Fervorosa exortación del padre
Ribas—Ejecutan el pasaje de el rio.
El Jueves Santo, después de haber celebrado los divinos oficios, y cum¬
plido toda la gente con el precepto de la iglesia, se partió el padre misionero
Fray Pedro de la Concepción, con dos soldados y siete indios, á reconocer si
por allí adelante se descubrían algunas más señales, ó rastros de indios in¬
fieles. Y el Viernes Santo, después de acabados los oficios, y adoración de la
Cruz, alzó de allí toda la gente, y prosiguió la marcha, por la costa del río
adelante; y á cosa de cuatro leguas caminadas, se hizo alto.
Y en este paraje se recibió un papel del padre misionero, en que parti¬
cipaba al padre Fray Diego de Ribas, cómo á poco más de tres leguas, de á
donde había salido el dia antes, había pasado el río, por una parte, por donde
se dividía en dos brazos, que después se volvían á juntar, vadeándole á pie,
y con el agua más arriba de la cintura ; y que siguiendo la ribera abajo de la
otra parte, había descubierto huellas de pies descalzos, grandes y pequeños;
cortaduras de palos, y otras señales, de andar por allí gente humana.
Y que había llegado á donde aquel río se juntaba con otro, algo más
bajo, que era mucho mayor, y llevaba el agua verde, y le tenía por el río
de Ocozingo; y así le parecia siguiesen la marcha por aquella parte, donde
se hallaban, hasta la junta de los dos ríos, para buscarles tránsito, porque las
huellas, y rastros, manifestaban, estar los indios infieles de la otra banda.
Continuóse el ir caminando el día siguiente (celebrados ya los oficios,
y Aleluyas con salvas de tiros de la arcabucería) por la misma parte, por donde
había ido el padre misionero, hasta que se le alcanzó, y se incorporó con la
gente; y no solo se habían ido encontrando los rastros, y señales, que el padre
había avisado, sino que pasado bien poco más abajo de la junta de los ríos,
en la misma ribera, se halló un tapesquillo, en que se había asado pescado,
conchas de icotea, recién comida, cáscaras de plátanos, y el rastro de una
canoa, que había estado escondida entre unos cañaverales, y la habían sacado
arrastrando.
Y adelantado el desmonte por el indio Don Juan Basilio, y el sargento,
y alférez con sus indios, llegó el resto de la gente, y caballería, para pasar á
la otra banda del río, por donde llamaban las huellas, y habiéndolo inten¬
tado, se halló totalmente invadeable, por llevar ya en sí todo el caudal de los
tres muy grandes ríos, de que hemos hablado.
Discurríase en fabiicar una, ó dos canoas, para el pasaje de la gente;
y como se hallase el inconveniente de la dilación, en el cortar de las maderas,
labrarlas, y que se secasen; y en que era preciso enviar por indios canoeros,
y hacheros, al pueblo de Aquespala, de la provincia'de Chiapa, que estaba
muy distante; á persuaciones de los religiosos, se determinó un indio tabas-
queño, llamado Hermenegildo Diaz de la Rosa, á fabricar una balsilla peque¬
ña, en que pasó á la otra banda; y después se hizo otra mayor, y mejor; y per¬
dido el miedo, con ver, que el indio Hermenegildo habia atravesado el rio, se
fueron esforzando los demás, á ir pasando, uno á uno. Y viendo á los pri¬
meros el padre misionero, y enfervorizándose, de considerar, que era mucha
flema, se determinó á no dilatar el tránsito; y arrojándose á la balsilla, fué
tentando el pasar, para ir en seguimiento, y demanda de las huellas, y de
quien las había formado; y á reconocer, sí hallaba continuación de los ras¬
tros, y si encontraba población, y hallándola, entrar en ella, á dar embajada
de paz, que era lo que parecía más conveniente. Pasó con efecto el padre,
tercero dia de Pascua de Resurrección por la tarde, y con don Juan Basilio,
y otros tres indios, empezó á caminar por la ribera abajo, luego que dieron
en tierra de la otra banda del río; y á muy poco andado, hallaron un ran-
chillo, de media agua, y un tapesquíllo, de asar pescado, y otras señales de
haber gente; y desde allí reconocieron un mal distinto sendero, por el cual
tomaron su camino el padre misionero Fray Pedro, y los cuatro indios, que
le acompañaban.
Y al siguiente día, el padre provincial Ribas, que quedaba con toda la
demás gente, de la otra banda del río, mandó fuese pasando una escuadra
por la balsilla, para estar á la mira de lo que le sucedía al padre misionero,
en el ínterin que se daba orden de que pasase la demás gente. Y ejecutado
asi, en el mismo día recibió el padre provincial Ribas un papel del padre
misionero Fr. Pedro, que para que se vea su profunda humildad, y virtud de
este religioso, pondré aquí lo que el papel decía, que era así:
"Muy Reverendo Padre Nuestro provincial Fray Diego de Ribas. Viva
Jesús, y su dolorosísima Madre, cuya paz sea en el alma de V. Pd. muy Re¬
verenda, y de todos mis padres, y señores, Amén. Porque los portadores da¬
rán muy larga razón á V. Pd. muy reverenda, solo digo: que este escribo á la
vista de un pueblo, como Soloma, que después de estos volcanes está, en unas
grandes sabanas. A los cuatro compañeros, no les ha dado el Señor voluntad
d e pasar de aquí; por lo cual me voy luego, en nombre del Dulsísimo Jesús,
al pueblo de Nuestra Señora de los Dolores (que así le nombró, y se llama hoy,
por haberse hallado las primeras huellas de sus moradores el día de Viernes
Santo) á anunciarles á sus habitadores la paz de Dios y del Rey. Encomién¬
deme V. Pd. muy reverenda al Señor, para que sepa hacer su santísima vo¬
luntad en todo, y por todo; aquí, y en la Eternidad. Amen. Fecha una legua
corta, de dicho pueblo de los Dolores, hoy miércoles á las doce del día, seis
de Abril de seiscientos y noventa y cinco. Fray Pedro de la Concepción”.
Bien se deja considerar, cuan gozoso quedaría el padre provincial Ri¬
bas, con esta noticia, y comunicada á toda la gente, y hécholes una breve y
fervorosa, y dulce plática, exortándolos á que alentasen la fe, y confianza en
el Señor, para esta empresa, ejecutaron el pasaje del río, á toda la priesa que
se pudo, siendo el primero el padre provincial, y el último el capitán Melchor
Rodríguez, con ánimo de caminar toda aquella noche, para poder llegar al
amanecer al pueblo de Lacandón, hoy villa de Nuestra Señora de los Dolores,
y sucedió lo demás, que iremos viendo.
CAPITULO XIII
Encamínase la gente al pueblo del Lacandón.—Dícese lo que sucedió antes de llegar
á él. — Como entró en él el padre misionero. — Y otras cosas que pasaron.
MARGINALES.—Va pasando el río la gente—Guia la marcha de la gente el indio don Juan
Basiuo.—Cae un grande aguacero.—Pierde la senda don Juan Basilio.—Todo fue subir
y bajar cuestecillas.—Hócese alto junto a un arroyo.—Entró en el pueblo el padre mi¬
sionero.—Maltrátame los infieles.—Amánsalos el padre misionero.—Diceles a lo que
iban.—Levántase la gente y prosigue su marcha, perdido el rumbo.—Conoce el priv.n-
cial el yerro y vuélvese.—Prosigue el capitán adelante.—Aparécense indios lacandones.
—Dan voces los lacandones.—Suben los dos padres a toda priesa.—Llegan más de se¬
senta lacandones armados.—Uno de los infieles lloró hincado de rodillas.—Otro
acometió a un indio cristiano.—Contiene el alférez al infiel y quiso tirarle.—Vuelve
el capitán y demás gente a la cuestecilla .—Voces que daban los lacandones. — Dis¬
curso que entonces se hizo.—Fuéronse desapareciendo los infieles—Convidaban los
cuatro que quedaron a que fuesen a su pueblo.—Déjanlos ir.—Aguardóse a las caba¬
llerías que habían pasado el río.—Vuélvese al real el padre misionero fray Pedro .—
Presume no los hal'.arán en el pueblo.—Habían hecho sacrificios por la noche.
Como se empezase á pasar el rio, luego que el indio don Juan Basilio,
y sus compañeros, llegaron al real, y se leyó el papel del padre misionero, quien
se había ido derecho á entrarse solo en el pueblo del os Dolores; ya serían
cosa de las nueve de la noche, cuando la gente empezó á caminar, por la mal
distinta vereda, de la otra banda del río, guiando la marcha don Juan Basilio,
á la luz de unos pedazos de teas, ú ocotes, y á poco trecho se empezó á des¬
gajar tan fuerte aguacero, que como todos caminaban á pie, por no haberse
podido pasar caballería alguna, sobre bien sudados, del trabajo del camino,
iban mejor mojados, durando el agua por más de tres horas.
Y lo peor de todo, fué que don Juan Basilio perdió la senda, por donde
guiaba. Con que al amanecer el dia siguiente, se halló la marcha aunque
unida, y en orden, tan desalumbrada, y caminando tan á ciegas, que todo fué
subir, y bajar cuestecillas, y pasar pantanos: con que.fatigados de caminar
la tierra, y los cuerpos hechos agua, se hizo alto, junto á un arroyo, que pro¬
metía paso, aunque cenagoso.
Había ya entrado en el pueblo de los Dolores el padre misionero Fray
Pedro de la Concepción; y los indios bárbaros lacandones, admirados de la
novedad de el traje, y traza del padre, para ellos nunca vista (porque jamás
habían visto frailes franciscos) empezaron unos á maltratarle, y ajarle, en su
lenguaje, y otros á defenderle.
Y él con su apostólico celo, caridad y blandura, trabajaba en la forma
que podía darse á entender, en amansarlos, y asegurarlos, no era su venida, ni
la de los demás, que después verían, á hacerles daño, ni extorción alguna, ni
á quitarles nada, sino antes bien, á comunicarles riquezas para sus almas,
y vidas y la comunicación con gentes, que se holgarían de ver; y otras cosas
de este modo; con lo cual iba no siendo tanto el vituperio, y maltratamiento,
como cuando á las primeras vistas empezaron á tratarle.
La infantería, que con su cabo y oficiales, y el padre provincial, y de¬
más religiosos, habían ya descansado, y enjugádose algo, como hasta cosa de
la una del día, siete de Abril en la cuestecilla del arroyo, donde habían hecho
la noche, levantaron, para proseguir su marcha, y aunque se reconoció perdido
el rumbo, determinó el capitán pasar el arroyo, para trepar una serranía, que
se hallaba enfrente.
Y á muy poco andado, conociendo el padre provincial el error de aquel
intento, trató de volverse, con el padre fray Alonso de León, y dos indios, que
llevaban dos crucifijos, á quienes siguió el alférez, para acompañarlos; y aun¬
que pasó la palabra de esto hasta el capitán, sin embargo prosiguió, dando
orden, de que volviesen cuatro soldados, á acompañar á los padres, que los
alcanzaron, ya de vuelta, al pasar el arroyo, de á donde todos habían salido.
Al subir la cuestecilla del arroyo, habiéndole ya pasado de vuelta, se
aparecieron en lo alto de ella dos indios lacandones, con arcos y flechas, aun¬
que sin armarlas, diciendo en su lengua: huhie, huhie, y á llamar, con señas
de las manos, á los que estaban abajo. Y vistos por el padre provincial, subió,
á toda priesa, la cuestecilla, con el padre fray Alonso, los cuatro soldados, y
los dos indios de los crucifijos; y tomando un crucifijo cada uno de los dos
padres, no para predicarles, que aún no era tiempo, sino para si acaso les
disparaban flechas, ampararse. Y apenas se hubieron puesto en la cima
de la cuestecilla, cuando fueron llegando más de otros sesenta lacandones.
todos armados con arcos, y flechas, aunque no enr.stradas.
Aqui se vieron varios afectos entre los bárbaros, porque uno de ellos,
arrodillado delante de el padre Fray Alonso, inclinados los ojos al santo Cris¬
to, lloró: otro, al contrario, acometió a uno de los indios cristianos, á quitarle
el machete de la cinta; y el alférez, por defenderle, de un empellón, arrojó
al indio lacandón al arroyo, de donde salió, de un brinco; y sacando del carcaj
una flecha, y enarbolándola, para tirar al alférez, se defendió, y le contuvo,
con toda prudencia, y grande aliento, sin llegar á lastimarle, ni á dar lugar á
que en los demás causase alboroto, ú desazón su enojo.
A este tiempo como los soldados, que acompañaban á los padres, á
grandes voces, hubiesen llamado á la gente, que iba abanzada con su capi¬
tán, volvió toda; y pasando el arroyo, hacía la parte donde estaban los padres,
con la bulla de los lacandones; quienes como viesen á los nuestros, que se
acercaban; á grandes voces decian, y repetían: utz impusical, tüz, impusica1<
que es lo mismo, ó quiere decir: está bueno mi corazón.
Discurrióse, que como á la sazón estaba en su pueblo el padre misio¬
nero Fray Pedro, y les habría dado noticias, habrían salido aquellos á ver,
y reconocer nuestra gente; pues habiéndola visto, se fueron desapareciendo,
de suerte, que solo quedaron catorce, de los cuales se desarmaron los ocho;
y la marcha, llevándolos en medio, prosiguió, desandando lo andado.
Y de los catorce lacandones, solo permanecieron cuatro, hasta cosa de
las oraciones, que el capitán con consulta del padre provincial, viendo que
siempre convidaban á todos á que fuesen á su pueblo, y que ésta era muestra
de paz, por lo cual no convenía aprisionarlos, los dejó ir libres, donde qui¬
siesen, y se acampó aquella noche muy cerca de á donde se habia cogido
el extravío.
Al otro día. acabado de desandar lo mal andado, y puesta ya la marcha
en el sendero cierto, se aguardó á que llegase parte de las caballerías, que
habían ido pasando el río, con bastimentos, é indios de servicio. Llegó tam¬
bién allí el padre misionero, Fr. Pedro, quien refirió por extenso lo que le había
sucedido en el pueblo, y lo que habia obrado su embajada.
Y como habiendo vuelto los lacandones, después de haber visto á los
nuestros la tarde antes, le habían tratado mejor, y héchole más buen pasa¬
je, que antes; más que sin embargo, tenía por cierto, que cuando llegasen,
no los habian de hallar en el pueblo; porque toda aquella noche la habían gas¬
tado en sacar de sus casas trastos, en matar gallinas de la tierra, para ofre¬
cer su sangre á los ídolos, quemándoles copal; prevenciones todas, que le pa¬
recían eran para huirse, como se verá, que sucedió puntualmente, esto, que
el padre misionero predijo.

lunes, 19 de noviembre de 2018

CAPITAN RODRIGUEZ MAZARIEGOS ENCUENTRA A LACANDONES

HISTORIA
DE LA CONQUISTA DE LA
PROVINCIA DE EL ITZA
REDUCCION, Y PROGRESOS DE LA DE EL LACANDON,
Y OTRAS NACIONES DE INDIOS BARBAROS, DE LAS MEDIACIONES
DE EL REYNO DE GUATIMALA, A. LAS PROVINCIAS DE YUCATAN, EN LA
AMERICA SEPTENTRIONAL
ESCRIBELA DON JUAN DE VILLAGUTIERRE SOTOMAYOR, ABOGADO, Y RELATOR, QUE HA SIDO DE LA REAL CHANClLLERIA DE VALLADOLID:
Y AHORA RELATOR EN EL REAL, Y SUPREMO CONSEJO DE LAS INDIAS

CAPITAN RODRIGUEZ MAZARIEGOS Y SU GENTE DE HUEHUETENANGO
 ENCUENTRA A LACANDONES


CAPITULO XIV

 Llega la infantería al pueblo. — Hállanle sin gente alguna. — Alójanse dentro de él. — Lo que se halló en las casas de los fugitivos. — Y qué se ordenó.
 
MARGINALES.—Leyóles el corazón el padre.—Llegan los nuestros al pueblo.—Hállanle desamparado.—Las casas proveídas.—Cosas que se hallaron en ellas.—Cosas que tenía  el pueblo.—Adoratorio de idolatría.—Muchos ídolos y señales de sacrificios .— Acomódase la gente.—Quemáronse los idolos.—Compúsose ermita.—Prohibió el capitán no se quitase nada de. las casas.—Imputóse a esta gente haber quitado algo .— No serian más fieles en no quitar los de Chiapa.—Llega todo el bagage.—Hechábanse rondas y batidores—Presumíase haber por alli más pueblos.—Temor de que los infieles diesen sobre los nuestros.—Muy mal se pudieran defender.—Pasar adelante era perder lo adquirido.—Acordóse mantenerse alli.—Que se adquiera noticias de el Presidente.—Que se procure atraer los fugitivos al pueblo.—Ejecútanse las diligencias posibles.

No parece, sino que en las acciones esteriores les habia leído el corazón á los infieles el padre misionero Fray Pedro; pues habiendo caminado el siguiente día con la gente, y trasmontado una serranía baja, y un llano de monte, y milperías, al extremo del valle, llegó toda la marcha, como á las tres de la tarde, á las goteras del pueblo del Lacandón; y no oyendo en él rumor alguno de gente, entró la infantería, y le halló solo, y desamparado de sus moradores que todos se habían puesto en huida, con mujeres, niños y viejos, sin que quedase persona alguna.
Habían dejado sus casas todas proveídas de maíz, frisóles, algodón, y algunos instrumentos de tejer las mujeres, cerbatanas, calabazos, ollas, comales, hachas, azuelas, escoplos, y manos, todo de piedra, y otras alhajas de su usanza, instrumentos de sus bailes, las camillas, en que mecían sus niños, de carrizo, limpio, ajustado, y atado, con toda igualdad, colgadas sobre los tápeseos, á proporción de poder las madres dar de mamar á las criaturas.
Hallóse también cantidad de gallinas de la tierra, algunas de castilla, perros y muchas guacamayas mansas.
Componíase este pueblo del Lacandón de ciento tres casas, las ciento de vivienda de particulares, muy buenas, y las dos mas grandes, de comunidad, y la otra, aún más grande, que todas las otras, era el adoratorio de los perversos ídolos de aquellos lacandones, donde se hallaron muchos de ellos, de formas raras, como asi mismo cantidad de gallinas muertas, braseros con señales de haber quemado copal, y aún se hallaron las cenizas calientes, y otras diversas, ridiculas, y abominables cosas, pertenecientes á la ejecución de sus perversos ritos, y sacrificios.
Acomodáronse los padres en esta casa de Adoratorio, habiendo desbaratado y quemado los ídolos, y quitado las inmundicias, y aparatos de sacrificar, que en ella había, y de el cuerpo principal de la casa se hizo ermita, aderezádola lo mejor que se pudo; y en las otras dos grandes, se acomodó la mayor parte de la gente, en particular la española, y los indios, y demás vívandería, en otras de por allí.
Y todos se alojaron dentro del pueblo, habiendo prohibido el capitán, que ninguna persona entrase á quitar cosa alguna en las casas particulares de los indios infieles, que habían desamparádolas.
Aunque después se imputó á estos de Gueguetenango, no haber andado con toda fidelidad, en cumplir este precepto; yo creo sería la causa de achacárselo, el haber sido éstos los primeros, que encontraron con este pueblo, y entraron en él; que acaso no serian más fieles, en no tomar nada, los que después vinieron de Chiapa, ó ya fuese porque á los indios, que venían con estos de Gueguetenango, les hallasen algunas cosillas escondidas.

Dueños ya los de Gueguetenango (que así los llamamos, porque entraron por aquella parte) de la campaña, y del pueblo, y tan dueños, que no parecían alma viviente, que les pudiese decir: qué hacéis allí, ó á qué habéis venido? Y alojados en él, fué llegando el resto, caballerías, y víveres, habiendo acabado de pasar el río.
Mas como no era el fin principal, que se buscaba, el nido, sino los pájaros, y éstos habían escapado todos, les traía á los religiosos, y gente principal, con grandísimo cuidado, y desvelo, echando continuas rondas, y batidores, á descubrir, si daban con algunos de los infieles fugitivos, para que apresándolos, pudiesen informarse de la gente, y pueblos, que por allí había; porque como aquel había sido el primero con que se habían encontrado, y no les parecía nada pequeño, ni falto de habitadores, se recelaban, hubiese más adelante, ó al contorno de aquél, otros, quizá, muchos, ó mucho mayores.
Y que acaso hubiese crecidísimo número de infieles, y que los fugitivos de aquel pueblo les avisasen, y convocasen, y viniesen á dar sobre ellos, con resolución de darles guerra dentro del pueblo, donde, si el número de infieles fuese grande, mal se podrían defender, por no estar fortificados, ni tener noticias de donde andaba la gente de los otros dos trozos de ejército, para poder fiarse en el socorro, si fuese necesario.
En estas consideraciones; y en la de que, si esto sucediese, sería causa de no lograr el fin principal, que era, reducir á aquellos indios de paz; y que de determinar pasar adelante, en busca de otros pueblos, no hallándose, como no se hallaban, con fuerzas, gente y lo demás necesario, para dejar presidiado aquel, era volver á perder lo adquirido, y exponerle á que sus fugitivos mo¬ radores volviesen, y le quemasen, ó se pudiesen seguir otros mayores inconvenientes.
En cuyas dudas, sobre que se conferenciaba entre los padres, y cabo principal, y demás oficiales, largamente, se resolvió mantenerse allí, en el Ínterin, que se podían adquirir noticias del ejército de el Presidente, y de las demás gentes, procurando solicitarlas por todos los caminos.
Como así mismo se decretó, hacer todas las diligencias posibles, para ver si se podía conseguir el atraer algunos de los indios fugitivos al pueblo, para que con el agasajo se les persuadiese; á que fuesen reduciendo á los demás, á que se volviesen á poblar, y á restituirse á sus haciendas, y pueblo; pues verían, no se les quitaba nada de sus casas, ni se les hacía, ni quería hacer mal, ni daño alguno.
Ejecutábanse estas diligencias, con salidas continuadas, de partidas de soldados, y indios de guerra, que se encaminaban por diferentes veredas; unos, á procurar noticias del Presidente, y demás gentes; otros, á solicitar el apresar alguno, ó algunos de los indios fugitivos. Y mientras que andan en ellas (que duraron por algunos días, sin lograr, ni lo uno, ni lo otro) paso á referir la marcha del Presidente, con su ejército, desde Ocozingo, hasta entrar en esta población de los Dolores, del Lacandón; y lo que en ella le sucedió después de todos juntos.

lunes, 19 de noviembre de 2018

138-141 HUEHUETENANGO- REDUCCION LACANDONES

HISTORIA
DE LA CONQUISTA DE LA
PROVINCIA DE EL ITZA

REDUCCION, Y PROGRESOS DE LA DE EL LACANDON,
Y OTRAS NACIONES DE INDIOS BARBAROS, DE LAS MEDIACIONES
DE EL REYNO DE GUATIMALA, A. LAS PROVINCIAS DE YUCATAN, EN LA
AMERICA SEPTENTRIONAL
ESCRIBELA DON JUAN DE VILLAGUTIERRE SOTOMAYOR, ABOGADO, Y RELATOR, QUE HA SIDO DE LA REAL CHANClLLERIA DE VALLADOLID:
Y AHORA RELATOR EN EL REAL, Y SUPREMO CONSEJO DE LAS INDIAS

En el mismo año de 1684, siendo ya presidente de Guatimala don E rique Enríquez de Guzmán, del Orden de Alcántara, que hoy se halla de el Consejo de Guerra, determinó el Obispo de Guatimala de ir á visitar las provincias del Quiche, y Verapaz, que habia veinte años que no se visitaban, así para cumplir con la obligación de su cargo, como por precisarle la cédula, y encargo, que tenía de el rey, para mirar por la reducción de los infieles.
 Propúsolo al Presidente don Enrique Enríquez, pidiéndole, diese despachos para que el Alcalde Mayor de la Verapaz, y las demás justicias de las provincias circunvecinas, le diesen el auxilio, asistencia, y socorros necesarios, para llamar así á los caciques, como á los indios, levantados, y apóstatas del Chol; y que se le diesen para llevar consigo á Andrés de la Peña, español, vecino de aquella ciudad, por ser muy inteligente, y experto en las lenguas de el Chol, y Manché, y haber sido el instrumento principal de su reducción en los principios, y convenir llevarle ahora, para esta espiritual conquista.
 El Presidente convocó junta general con esta ocasión; y en ella concurrieron el Obispo, el padre Maestro Fray Juan de Benegas, Vicario general de Nuestra Señora de la Merced; el padre Maestro Fray Agustín Cano, provincial de Santo Domingo; el padre Maestro Fray Diego de Ribas, provincial de la Merced; y los Oidores de la Audiencia. Allí se vió la propuesta del Obispo, y la que hicieron los padres Vicario general) y provincial de la Merced, de que por su parte adelantaría, cuanto se pudiese, aquella reducción, por los pueblos de Santa Eulalia y Istatán del Corregimiento de Gueguetenango, y por las demás doctrinas, confinantes con los choíes, y lacandones.
 CAPITULO IV
  Parte el Obispo de Guatimala á su visita. — El padre Provincial de la Merced á   Gueguetenango. — El de Santo Domingo á la Verapaz. — Vase diciendo
lo que obraban.
 En los últimos días del año de 1684 se entregaron los despachos al Obispo, y prelados de las religiones; é inmediatamente, á principios de el de 1685, partieron, el Obispo á su visita; el padre Maestro Fray Diego de Ribas, con otros religiosos de su Orden, á Gueguetenango; y en la misma conformidad, para la Verapaz, el padre Maestro Fray Agustín Cano; que viendo estos dos provinciales, que un prelado de la iglesia, tan superior, salía en persona, no les pareció digno de su atención, y buen celo, no procurar imitarle, en todo lo posible.
 Y como todos tres fueron por distintas partes, y obraban en un mismo tiempo, me es preciso decir las operaciones del uno, y volver después á las del otro. Tomó, pues, su viaje el santo Obispo al pueblo de Cobulco, de la Verapaz, habiendo anticipado el aviso de su partida al padre Fr. Tomás López de Quintanilla, del Orden de Santo Domingo, ministro doctrinero del pueblo de Cahabón.
 Ordenándole también, se valiese de los indios más vaquianos, y sabidores, que hubiese del Chol, para que citasen á los indios choles, estuviesen en Cahabón, para el tiempo que él llegase, en prosecución de su visita, para tratarles de su conversión, en paz, y quietud; pues á ellos era á quien más importaba el vivir en ella, poblándose, y estando en servicio de Dios, y obediencia del Rey.
 Y dejando ahora al padre provincial Fray Agustín Cano, y sus compañeros, con sus indios choles, aunque pocos, sosegados en San Lucas, y continuando en ir atrayendo más de aquella nación, con esperanza de que aquel fuese un gran pueblo, ó á lo menos razonable; y de que para freno de aquellos indios se diesen las providencias de puentes, y asistencia de los de Cahabón, que insinuaba, en ínterin que el rey determinaba, se fundase allí la colonia de españoles, por correrse de allí toda la montaña, y ser la tierra la más fértil de aquel reyno, y abundante de maíz, cacao, achicote, algodón, y otros frutos; paso á lo que obró en su entrada el padre provincial de la Merced Fray Diego de Ribas por la parte, por donde había prometido ejecutarla.
 CAPITULO V
  Refiérese lo que sucedió al padre Provincial Fray Diego de Ribas en su entrada, por la parte de Gueguetenango. — Tierra que descubrió en la montaña. — Y otras cosas que se encontraron.
  MARGÍNALES.—Llega el padre provincial Ribas a Gueguetenango.—Presenta sus despachos.—Dispone bastimentos.—Pasa a Chiantla.—Llama a los indios de San Mateo de Istatán.—Propóneles su intento y que le enseñen el camino.—Ofrécense los indios de Santa Eulalia.— Rehúsanlo los de Istatán.—Retíranse algunos a los montes .— Informan falsamente contra el padre León.—Pasa el padre provincial a Santa Eulalia.—Substráense los indios de Santa Eulalia.—Piden nuevas órdenes los padres al Presidente.—Lo que ordenó el Presidente.—Que castigase el corregidor a cinco de los motores—No se puede violentar a los indios a que entren a las montañas .— Parte el corregidor a Santa Eulalia.—Sociéganse los indios.—Llega el corregidor a Santa Eulalia.—No ejecuta castigo alguno.—Hizo al caso el que fuese el corregidor .— Convídanse a entrar los españoles.—El hermano Juan de Santa María belemita .— Vuélvense a ofrecer los de Santa Eullalia —Indios que más se señalaban.—Salen todos de Santa Eulalia.—Llegan a Teashan.—Dicen los indios no hay más camino.—Salen los principales de Santa Eulalia a Istatán.—Descubren paso con mucho trabajo .— Vadéase un rio tres veces.—Llegana Icala-. —Caminan hacia el Norte.—Van abriendo camino.—Salto de el agua.—Llegan a Tipench.—Comulga el corregidor y otros .— Caminan al Oriente.—Hállase una cruz vieja. — Llegan a un río grande.—Lo que dijeron los indios de este sitio.—Llámase Lapoconop.—Hasta aquí habían llegado los cristianos.—Edificio antiguo con un ídolo.—Quebróse el ídolo, y púsose una cruz .—No se halla senda.—Vuélvense a S. Pedro Nolasco.—Salen los exploradores.—Hallan huellas de infieles.—Dan con lacandones.—Eran espías.—Ven los exploradores humadas.—Incorpóranse con los demás.—Determínase la retirada. — Y ejecútase.

 Partió de Guatimala, como dije, el padre provincial de la Merced, Fr. Diego de Ribas, acompañado de los padres predicadores Fray Alonso de León, y Fray Mateo de Figueroa; y habiendo llegado al pueblo de Gueguetenango, llevando también consigo á Don Diego Bernardo de el Río,  gran práctico de aquellas montañas, hizo notorios sus despachos al Comisario general de la caballería Don Melchor de Mencos, y Medrano, Caballero del Orden de Santiago, que á la sazón se hallaba corregidor de aquel partido; y trató de la disposición de bastimentos, para la entrada.
 Pasó al pueblo de la milagrosísima imagen de Nuestra Señora de Chiantla, distante una legua de la villa de Gueguetenango; y como tenía entendido que los indios de los pueblos de San Mateo de Istatán, y Santa Eulalia, de aquella jurisdicción tenían amistad, y comunicación con los infieles del Lacandón, los envió á llamar, y vinieron á aquel pueblo de Chiantla, los cabezas, y principales del de San Mateo, y Santa Eulalia. Propúsoles su intento, y buen celo del viaje, exortándolos á que le fomentasen y ayudasen á la empresa, descubriéndole, y enseñándole, el camino y entrada, que ellos tenían de su pueblo, y del de Santa Eulalia.
Con generosidad cristiana, buen -celo, y desinterés, prometieron los indios de Santa Eulalia abrir camino, y acompañar á los religiosos, hasta las tierras, y poblaciones de los iníieles. Al contrario los de San Mateo Istatán, mostraban renuencia en que se hiciese la entrada, y reducción, diciendo: no se atrevían á entrar en las tierras de el Lacandón. Y retirándose algunos de éstos á los montes, por temor de que se les obligase á ello; informando falsamente al corregidor, de que el padre doctrinero Fr. Alonso de León los obligaba, y compelía á que fuesen de guerra, no habiendo pasado tal cosa, ni aún tomádose en la boca.
 Pasó el padre provincial de Chiantla, á Santa Eulalia, asistido de Don Diego Bernardo del Río, y de otros tres españoles, de aquel pueblo; y halló la novedad, de que los indios de San Mateo de Istatán habían amotinado á los zamaguales de Santa Eulalia, quitándoles de la cabeza el que fuesen á asistir á los religiosos á la apertura de caminos, y conducción de mantenimientos ; siendo así que sus principales, y ellos, se habían mostrado dispuestos á acompañarlos, sin más instancias, que haberles propuesto los efectos del viaje á las montañas; y persuadidos de los de San Mateo de Istatán, no solo ahora se negaban á ello, sino que se hablan retirado.
 Esto obligó al padre provincial á querer retirarse al pueblo de San Pedro Soloma; y á que pidiesen desde allí, él y el padre Fray Alonso de León, al Presidente de Guatimala, mandase averiguar la falsedad de aquellos indios de San Mateo de Istatán, de decir, les obligaba á que entrasen de gue rra cuando, ni aún les había hecho la menor insinuación para nada.
 Pidió asimismo el padre 'provincial al Presidente, diese nuevas órdenes, para que los indios de aquellos dos pueblos de San Mateo, y Santa Eulalia, fuesen los que entrasen á abrir caminos, y á la transportación de bastimentos, por estar inmediatos á las montañas de la entrada; y que favoreciese á los principales de Santa Eulalia, que siempre permanecían en su buen dictamen, y propósito.
 Y como el corregidor pidiese también, se le dijese: si podría compeler á aquellos indios á la entrada? Lo que el Presidente ordenó sobre todo, comunicado con la Audiencia, fué: que el corregidor don Melchor de Mencos enviase persona, de toda satisfacción, á aquietar los indios de aquellos dos pueblos ; y que á cinco de los de San Mateo de Istatán, que se decía, haber sido los cabecillas, que habían amotinado á los demás, los hiciese llevar á la cabecera (esto es, á Gueguetenango) y darles veinte azotes á cada uno, y tenerlos algunos días en la cárcel, en caso de ser cierto haber inquietado á los indios, para que no entrasen con los religiosos á la montaña.
 Y que respecto, de que no se podían violentar los indios, á que forzados entrasen en la montaña, y para que no se embarazase el fervor de los padres, hiciese, que de cualesquiera pueblos se les dieran doce, ó catorce, indios más, ó menos, para el efecto que decían. Con advertencia, de que para esto siempre serían sospechosos los de aquellos dos pueblos, y que en lo demás, ejecutase las órdenes que tenía, fomentando en lo posible la quietud de los dos pueblos, y el que dejasen libre, y desembarazada la entrada á los religiosos.
 Recibida esta orden por el • corregidor Don Melchor de Mencos, se partió luego al pueblo de Santa Eulalia, siguiéndole diez españoles, voluntariamente, asi para asistirle, como por si para el viaje fuesen de algún servicio sus personas. Y con la noticia sólo de que iba el corregidor, se sosegaron los dos pueblos, reduciéndose á ellos los que faltaban; y no sólo no resistiendo la entrada, sino ofreciéndose todos á ir voluntariamente, y á dar avíos á los religiosos, abrir caminos, y conducir mantenimientos.
 Llegado el corregidor á Santa Eulalia, y hallando allí ya á los padres, y á los indios sujetos y que con su presencia lo habían asegurado más, y se mostraban más rendidos, y gustosos de ir con los padres, aun los mismos que antes concitaban á los demás, á que impidiesen la entrada, excusó el pasar á ejecutar castigo alguno en ellos; con que todo se dispuso bien: ofreciéndose el mismo corregidor á ir también con los padres, en suposición de que el Presidente, no le había de negar la licencia, que para ello le enviaba, á pedir al padre provincial Ribas.
Era muy del caso, el que el Corregidor fuese á la entrada, porque á espaldas vueltas, los indios, aunque mostraban entrar contentos, en empezando á trabajar, ya sabemos lo que hacen; mayormente no habiéndoles salido de corazón á muchos al principio, el asentir á esta facción.
 Ofreciéronse también á ir con él los diez españoles, que le habían seguido desde Gueguetenango, y el hermano Juan de Santa María, betlemita, que también había ido con el corregidor; y los tres españoles, que habían ido de Chiantla, con el padre provincial; todos estos libre, y voluntariamente, para asistir á su corregidor, que iba como capitaneándolos, y por si algo se ofreciese, por ser aquel rumbo, por donde no se había entrado jamás, y ser esta la vez primera que por allí se entraba; protestando todos, no ir con fin de hostilizar, en cosa alguna, á los indios, sino solamente de ayudar en Dios, en todo lo que pudiese ser de servicio.
 Otra vez se ofrecieron de nuevo, y voluntariamente, los indios principales, de Santa Eulalia; los cuales sirvieron en esta entrada con especial demostración de fe, devoción, y amistad, señalándose entre todos Don Ambrosio Méndez, D. Juan Basilio, y el alcalde Francisco Díaz; á quienes imitaron otros cuatro indios de San Mateo de Istatán, llamados Felipe Gómez, Andrés Ordóñez, Pedro Marcos, y Marcos Jorge.
 Y todos juntos con los demás indios, necesarios para la apertura de caminos, y conducción de bastimentos, salieron de Santa Eulalia, con el corregidor, y los padres, el día ocho de marzo de 1685. Encaminaron su marcha á la montaña, y aquel día se anduvieron seis leguas, hacía la parte del Norte, por camino abierto, pasando una serranía, que de subida, y bajada tenía cuatro leguas, las dos primeras de palizada, lajas, y rebentones, muy altos; y las dos últimas, hasta llegar á un río, eran de tierra de migajón, y desde el prin¬ cipio de ellas se vieron milperías de los indios de Santa Eulalia, y vestigios de edificios antiguos, de cal y canto, y desde esta milpería, al río era todo monte claro.
   En este paraje se hizo asiento, y la primera mansión, y se llamaba, en el idioma de aquellos indios, Jehachán. Púsosele por nombre San Joseph, y estando en él, los indios, que llevaban á mal esta entrada, dijeron que de allí adelante no había camino para parte alguna, y que para caballerías era imposible el paso, y aún para de á pie muy difícil.

martes, 20 de noviembre de 2018

131-143 GUEGUETENANGO-REDUCCION LACANDONES

HISTORIA
DE LA CONQUISTA DE LA
PROVINCIA DE EL ITZA

REDUCCION, Y PROGRESOS DE LA DE EL LACANDON,
Y OTRAS NACIONES DE INDIOS BARBAROS, DE LAS MEDIACIONES
DE EL REYNO DE GUATIMALA, A. LAS PROVINCIAS DE YUCATAN, EN LA
AMERICA SEPTENTRIONAL
ESCRIBELA DON JUAN DE VILLAGUTIERRE SOTOMAYOR, ABOGADO, Y RELATOR, QUE HA SIDO DE LA REAL CHANClLLERIA DE VALLADOLID:
Y AHORA RELATOR EN EL REAL, Y SUPREMO CONSEJO DE LAS INDIAS


En el mismo año de 1684, siendo ya presidente de Guatimala don Erique Enríquez de Guzmán, del Orden de Alcántara, que hoy se halla de el Consejo de Guerra, determinó el Obispo de Guatimala de ir á visitar las provincias del Quiche, y Verapaz, que habia veinte años que no se visitaban, así para cumplir con la obligación de su cargo, como por precisarle la cédula, y encargo, que tenía de el rey, para mirar por la reducción de los infieles.
 Propúsolo al Presidente don Enrique Enríquez, pidiéndole, diese despachos para que el Alcalde Mayor de la Verapaz, y las demás justicias de las provincias circunvecinas, le diesen el auxilio, asistencia, y socorros necesarios, para llamar así á los caciques, como á los indios, levantados, y apóstatas del Chol; y que se le diesen para llevar consigo á Andrés de la Peña, español, vecino de aquella ciudad, por ser muy inteligente, y experto en las lenguas de el Chol, y Manché, y haber sido el instrumento principal de su reducción en los principios, y convenir llevarle ahora, para esta espiritual conquista.
 El Presidente convocó junta general con esta ocasión; y en ella concurrieron el Obispo, el padre Maestro Fray Juan de Benegas, Vicario general de Nuestra Señora de la Merced; el padre Maestro Fray Agustín Cano, provincial de Santo Domingo; el padre Maestro Fray Diego de Ribas, provincial de la Merced; y los Oidores de la Audiencia. Allí se vió la propuesta del Obispo, y la que hicieron los padres Vicario general) y provincial de la Merced, de que por su parte adelantaría, cuanto se pudiese, aquella reducción, por los pueblos de Santa Eulalia y Istatán del Corregimiento de Gueguetenango, y por las demás doctrinas, confinantes con los choíes, y lacandones.
 CAPITULO IV
  Parte el Obispo de Guatimala á su visita. — El padre Provincial de la Merced á   Gueguetenango. — El de Santo Domingo á la Verapaz. — Vase diciendo
lo que obraban.
 En los últimos días del año de 1684 se entregaron los despachos al Obispo, y prelados de las religiones; é inmediatamente, á principios de el de 1685, partieron, el Obispo á su visita; el padre Maestro Fray Diego de Ribas, con otros religiosos de su Orden, á Gueguetenango; y en la misma conformidad, para la Verapaz, el padre Maestro Fray Agustín Cano; que viendo estos dos provinciales, que un prelado de la iglesia, tan superior, salía en persona, no les pareció digno de su atención, y buen celo, no procurar imitarle, en todo lo posible.
 Y como todos tres fueron por distintas partes, y obraban en un mismo tiempo, me es preciso decir las operaciones del uno, y volver después á las del otro. Tomó, pues, su viaje el santo Obispo al pueblo de Cobulco, de la Verapaz, habiendo anticipado el aviso de su partida al padre Fr. Tomás López de Quintanilla, del Orden de Santo Domingo, ministro doctrinero del pueblo de Cahabón.
 Ordenándole también, se valiese de los indios más vaquianos, y sabidores, que hubiese del Chol, para que citasen á los indios choles, estuviesen en Cahabón, para el tiempo que él llegase, en prosecución de su visita, para tratarles de su conversión, en paz, y quietud; pues á ellos era á quien más importaba el vivir en ella, poblándose, y estando en servicio de Dios, y obediencia del Rey.
 Y dejando ahora al padre provincial Fray Agustín Cano, y sus compañeros, con sus indios choles, aunque pocos, sosegados en San Lucas, y continuando en ir atrayendo más de aquella nación, con esperanza de que aquel fuese un gran pueblo, ó á lo menos razonable; y de que para freno de aquellos indios se diesen las providencias de puentes, y asistencia de los de Cahabón, que insinuaba, en ínterin que el rey determinaba, se fundase allí la colonia de españoles, por correrse de allí toda la montaña, y ser la tierra la más fértil de aquel reyno, y abundante de maíz, cacao, achicote, algodón, y otros frutos; paso á lo que obró en su entrada el padre provincial de la Merced Fray Diego de Ribas por la parte, por donde había prometido ejecutarla.
 CAPITULO V
  Refiérese lo que sucedió al padre Provincial Fray Diego de Ribas en su entrada, por la parte de Gueguetenango. — Tierra que descubrió en la montaña. — Y otras cosas que se encontraron.
  MARGÍNALES.—Llega el padre provincial Ribas a Gueguetenango.—Presenta sus despachos.—Dispone bastimentos.—Pasa a Chiantla.—Llama a los indios de San Mateo de Istatán.—Propóneles su intento y que le enseñen el camino.—Ofrécense los indios de Santa Eulalia.— Rehúsanlo los de Istatán.—Retíranse algunos a los montes .— Informan falsamente contra el padre León.—Pasa el padre provincial a Santa Eulalia.—Substráense los indios de Santa Eulalia.—Piden nuevas órdenes los padres al Presidente.—Lo que ordenó el Presidente.—Que castigase el corregidor a cinco de los motores—No se puede violentar a los indios a que entren a las montañas .— Parte el corregidor a Santa Eulalia.—Sociéganse los indios.—Llega el corregidor a Santa Eulalia.—No ejecuta castigo alguno.—Hizo al caso el que fuese el corregidor .— Convídanse a entrar los españoles.—El hermano Juan de Santa María belemita .— Vuélvense a ofrecer los de Santa Eullalia —Indios que más se señalaban.—Salen todos de Santa Eulalia.—Llegan a Teashan.—Dicen los indios no hay más camino.—Salen los principales de Santa Eulalia a Istatán.—Descubren paso con mucho trabajo .— Vadéase un rio tres veces.—Llegana Icala-. —Caminan hacia el Norte.—Van abriendo camino.—Salto de el agua.—Llegan a Tipench.—Comulga el corregidor y otros .— Caminan al Oriente.—Hállase una cruz vieja. — Llegan a un río grande.—Lo que dijeron los indios de este sitio.—Llámase Lapoconop.—Hasta aquí habían llegado los cristianos.—Edificio antiguo con un ídolo.—Quebróse el ídolo, y púsose una cruz .—No se halla senda.—Vuélvense a S. Pedro Nolasco.—Salen los exploradores.—Hallan huellas de infieles.—Dan con lacandones.—Eran espías.—Ven los exploradores humadas.—Incorpóranse con los demás.—Determínase la retirada. — Y ejecútase.

 Partió de Guatimala, como dije, el padre provincial de la Merced, Fr. Diego de Ribas, acompañado de los padres predicadores Fray Alonso de León, y Fray Mateo de Figueroa; y habiendo llegado al pueblo de Gueguetenango, llevando también consigo á Don Diego Bernardo de el Río,  gran práctico de aquellas montañas, hizo notorios sus despachos al Comisario general de la caballería Don Melchor de Mencos, y Medrano, Caballero del Orden de Santiago, que á la sazón se hallaba corregidor de aquel partido; y trató de la disposición de bastimentos, para la entrada.
 Pasó al pueblo de la milagrosísima imagen de Nuestra Señora de Chiantla, distante una legua de la villa de Gueguetenango; y como tenía entendido que los indios de los pueblos de San Mateo de Istatán, y Santa Eulalia, de aquella jurisdicción tenían amistad, y comunicación con los infieles del Lacandón, los envió á llamar, y vinieron á aquel pueblo de Chiantla, los cabezas, y principales del de San Mateo, y Santa Eulalia. Propúsoles su intento, y buen celo del viaje, exortándolos á que le fomentasen y ayudasen á la empresa, descubriéndole, y enseñándole, el camino y entrada, que ellos tenían de su pueblo, y del de Santa Eulalia.
Con generosidad cristiana, buen -celo, y desinterés, prometieron los indios de Santa Eulalia abrir camino, y acompañar á los religiosos, hasta las tierras, y poblaciones de los iníieles. Al contrario los de San Mateo Istatán, mostraban renuencia en que se hiciese la entrada, y reducción, diciendo: no se atrevían á entrar en las tierras de el Lacandón. Y retirándose algunos de éstos á los montes, por temor de que se les obligase á ello; informando falsamente al corregidor, de que el padre doctrinero Fr. Alonso de León los obligaba, y compelía á que fuesen de guerra, no habiendo pasado tal cosa, ni aún tomádose en la boca.
 Pasó el padre provincial de Chiantla, á Santa Eulalia, asistido de Don Diego Bernardo del Río, y de otros tres españoles, de aquel pueblo; y halló la novedad, de que los indios de San Mateo de Istatán habían amotinado á los zamaguales de Santa Eulalia, quitándoles de la cabeza el que fuesen á asistir á los religiosos á la apertura de caminos, y conducción de mantenimientos ; siendo así que sus principales, y ellos, se habían mostrado dispuestos á acompañarlos, sin más instancias, que haberles propuesto los efectos del viaje á las montañas; y persuadidos de los de San Mateo de Istatán, no solo ahora se negaban á ello, sino que se hablan retirado.
 Esto obligó al padre provincial á querer retirarse al pueblo de San Pedro Soloma; y á que pidiesen desde allí, él y el padre Fray Alonso de León, al Presidente de Guatimala, mandase averiguar la falsedad de aquellos indios de San Mateo de Istatán, de decir, les obligaba á que entrasen de gue rra cuando, ni aún les había hecho la menor insinuación para nada.
 Pidió asimismo el padre 'provincial al Presidente, diese nuevas órdenes, para que los indios de aquellos dos pueblos de San Mateo, y Santa Eulalia, fuesen los que entrasen á abrir caminos, y á la transportación de bastimentos, por estar inmediatos á las montañas de la entrada; y que favoreciese á los principales de Santa Eulalia, que siempre permanecían en su buen dictamen, y propósito.
 Y como el corregidor pidiese también, se le dijese: si podría compeler á aquellos indios á la entrada? Lo que el Presidente ordenó sobre todo, comunicado con la Audiencia, fué: que el corregidor don Melchor de Mencos (-De Tafalla, Navarra, España- enviase persona, de toda satisfacción, á aquietar los indios de aquellos dos pueblos ; y que á cinco de los de San Mateo de Istatán, que se decía, haber sido los cabecillas, que habían amotinado á los demás, los hiciese llevar á la cabecera (esto es, á Gueguetenango) y darles veinte azotes á cada uno, y tenerlos algunos días en la cárcel, en caso de ser cierto haber inquietado á los indios, para que no entrasen con los religiosos á la montaña.
 Y que respecto, de que no se podían violentar los indios, á que forzados entrasen en la montaña, y para que no se embarazase el fervor de los padres, hiciese, que de cualesquiera pueblos se les dieran doce, ó catorce, indios más, ó menos, para el efecto que decían. Con advertencia, de que para esto siempre serían sospechosos los de aquellos dos pueblos, y que en lo demás, ejecutase las órdenes que tenía, fomentando en lo posible la quietud de los dos pueblos, y el que dejasen libre, y desembarazada la entrada á los religiosos.
 Recibida esta orden por el • corregidor Don Melchor de Mencos, se partió luego al pueblo de Santa Eulalia, siguiéndole diez españoles, voluntariamente, asi para asistirle, como por si para el viaje fuesen de algún servicio sus personas. Y con la noticia sólo de que iba el corregidor, se sosegaron los dos pueblos, reduciéndose á ellos los que faltaban; y no sólo no resistiendo la entrada, sino ofreciéndose todos á ir voluntariamente, y á dar avíos á los religiosos, abrir caminos, y conducir mantenimientos.
 Llegado el corregidor á Santa Eulalia, y hallando allí ya á los padres, y á los indios sujetos y que con su presencia lo habían asegurado más, y se mostraban más rendidos, y gustosos de ir con los padres, aun los mismos que antes concitaban á los demás, á que impidiesen la entrada, excusó el pasar á ejecutar castigo alguno en ellos; con que todo se dispuso bien: ofreciéndose el mismo corregidor á ir también con los padres, en suposición de que el Presidente, no le había de negar la licencia, que para ello le enviaba, á pedir al padre provincial Ribas.
Era muy del caso, el que el Corregidor fuese á la entrada, porque á espaldas vueltas, los indios, aunque mostraban entrar contentos, en empezando á trabajar, ya sabemos lo que hacen; mayormente no habiéndoles salido de corazón á muchos al principio, el asentir á esta facción.
 Ofreciéronse también á ir con él los diez españoles, que le habían seguido desde Gueguetenango, y el hermano Juan de Santa María, betlemita, que también había ido con el corregidor; y los tres españoles, que habían ido de Chiantla, con el padre provincial; todos estos libre, y voluntariamente, para asistir á su corregidor, que iba como capitaneándolos, y por si algo se ofreciese, por ser aquel rumbo, por donde no se había entrado jamás, y ser esta la vez primera que por allí se entraba; protestando todos, no ir con fin de hostilizar, en cosa alguna, á los indios, sino solamente de ayudar en Dios, en todo lo que pudiese ser de servicio.
 Otra vez se ofrecieron de nuevo, y voluntariamente, los indios principales, de Santa Eulalia; los cuales sirvieron en esta entrada con especial demostración de fe, devoción, y amistad, señalándose entre todos Don Ambrosio Méndez, D. Juan Basilio, y el alcalde Francisco Díaz; á quienes imitaron otros cuatro indios de San Mateo de Istatán, llamados Felipe Gómez, Andrés Ordóñez, Pedro Marcos, y Marcos Jorge.
 Y todos juntos con los demás indios, necesarios para la apertura de caminos, y conducción de bastimentos, salieron de Santa Eulalia, con el corregidor, y los padres, el día ocho de marzo de 1685. Encaminaron su marcha á la montaña, y aquel día se anduvieron seis leguas, hacía la parte del Norte, por camino abierto, pasando una serranía, que de subida, y bajada tenía cuatro leguas, las dos primeras de palizada, lajas, y rebentones, muy altos; y las dos últimas, hasta llegar á un río, eran de tierra de migajón, y desde el prin¬ cipio de ellas se vieron milperías de los indios de Santa Eulalia, y vestigios de edificios antiguos, de cal y canto, y desde esta milpería, al río era todo monte claro.
   En este paraje se hizo asiento, y la primera mansión, y se llamaba, en el idioma de aquellos indios, Jehachán. Púsosele por nombre San Joseph, y estando en él, los indios, que llevaban á mal esta entrada, dijeron que de allí adelante no había camino para parte alguna, y que para caballerías era imposible el paso, y aún para de á pie muy difícil.
Pero venciendo dificultades, salieron el hermano betlemita, Juan de Santa María, y Don Diego Bernardo del Río, y con ellos los indios D. Ambrosio Méndez, D. Juan Basilio, y Francisco Díaz, principales de Santa Eulalia, y los otros cuatro, que dije de San Mateo, que todos estos llevabaná bien, y esforzaban lo posible esta entrada, y acometieron los imposiblesque los otros ponderaban, rompiendo por ellos, á costa de mucho trabajo,y descubrieron paso, por donde se vadeó tres veces el río.
Y después de vadeado la última vez, se dió en una milpería vieja; y de allí adelante, parte por panojales, muy crecidos, y parte por arboleda, sumamente espesa, por lomas y cuchillas, siguiendo el río abajo, fueron abriendo camino, la distancia de legua y media; después de la cual, se dió en otra milpería vieja, donde había un platanal pequeño, á orillas de un arroyuelo. Era el nombre de este sitio, en aquel idioma, Icalá, y se le puso el de la limpia Concepción ; y allí se asentó aquel día nueve, á la noche.
El siguiente día se empezó á caminar, inclinándose algo hacia la parte del Norte, subiendo por una serranía de arboleda, muy espesa, abriendo siempre camino (que no le había) pues cuando mas, se dejaban ver, y registrar algunas sendas, por las cuales se iban guiando los que iban abriendo el camino,que eran siempre los que ya he dicho; y á distancia de legua y media, se bajó á un arrollo, que tenía un salto de agua pequeño, antes del paso; y esta bajada de la serranía, es por ladera muy empinada; de suerte, que todos la bajabaná pié, y sueltas las caballerías, como así  mismo á la subida por ser también agria. Y pasado este paso, se andubo otra legua más á caballo, cerro arriba, por montañas, y breñas; y al fin de ella se hizo mansión, para pasar aquella noche.
La mañana siguiente, primer domingo de cuaresma, celebró allí misa el padre provincial Rivas, y comulgó el corregidor, el padre misionero Fray Mateo de Figueroa, el hermano betlemita, y otros de los españoles. Y á este sitio que en el idioma de los indios se llamaba Tipench, que quiere decir, golpe de agua (por el salto del río pasado) se le cristianó poniéndole el santo Nombre de Jesús.
Habiendo dado gracias á Dios,'acabada la misa, se levantó de aquel sitio, y se prosiguió la marcha, inclinándose al Oriente, y subiendo siempre, hasta distancia de dos leguas, por la misma especie de arboleda. Y habiendo llegado á la cima, y caminando por llano, por cuchilla, como distancia de media legua, se halló una cruz, ya vieja; pero bien formada, y en pie; y el camino abierto duró lo que la cuchilla, hasta empezar á bajar. Bajóse como dos leguas, abriendo siempre camino; porque ya se había perdido el abierto de la cuchilla. Llegóse á un paraje de milperias antiguas, cerca de un río grande pedregoso, donde se hallaron algunos ranchos viejísimos, que los cubría el panojal, y era un sitio plano; después del cual, se bajaba cosa de dos cuadras, y luego se proseguía llano, cosa de un cuarto de legua, hasta llegar al río, poblado de arboleda, espesa, y breñosa.
Este sitio, dijeron los indios, que era antiguamente el socorro de sus hambres, porque en faltándoles el maíz en las tierras altas, por los hielos, se iban á sembrar á aquel paraje, por ser de tierra fértil, y que acudía á los cinco meses con el fruto del maíz. Y en este sitio hay algunos zapotales,( Después de la región fria de Santa Eulalia, Soloma y San Mateo Ixtatán, se llega al territorio de tierra caliente en el valle de de San Ramón,y anexos de Barillas, Huehuetenango) y por su fertilidad se llamaba, en aquel idioma, Lapoconop, que quiere decir lugar de tierra buena. Púsosele por nombre San Pedro Nolasco, y allí se pasó aquella noche, y el día, y noche siguiente, por haber llovido, y no haberse podido caminar.
Hasta este paraje era lo más á que se habían estendido los indios cristianos de la Verapaz antiguamente, aunque ya lo habían desamparado, mucho había, por el temor de los lacandones; y habiendo cesado el agua, se levantó de este sitio, y se fué buscando camino, por una loma muy alta, que mira al Norte, por sobre la cual se anduvieron tres leguas; y á la primera legua,antes de llegar á la cuchilla, se encontró un edificio antiguo, de cal y canto, el cual se subía por gradas al rededor, y encima del edificio estaba un ídolo, de más de media vara de alto, en forma de león, sentado; y aunque se reconoció, que no estaba frecuentado, por estar sucio, y no haber señales de humerios, ni rastro de pies, se quitó de allí, se hizo pedazos, y se conculcó; y en el sitio donde estaba, se colocó una cruz, muy grande, que fué de todos adorada; se bendijo el lugar, y edificio, al cual se le puso por nombre Nuestra
Señora de Belen.
Y desde este sitio, caminando hacia arriba de la loma, se subieron otras dos leguas, de mal camino, hasta llegar á la cima. Y habiendo reconocido, que por allí no se descubría senda alguna, ni se podía romper camino, para pasar adelante, se determinó volverse á la mansión de Lapoconop, ó San Pedro Nolasco, de á donde se había salido aquel día, como con efecto lo ejecutaron, habiendo puesto en lo más alto de aquella cima otra cruz, bendecido el lugar, y puéstole por nombre los Reyes.
El día siguiente, que era el catorce de Marzo, salió de aquel sitio el hermano betlemita, con Don Diego Bernardo del Río, y los indios que siempre (que de los demás, mal se hacía carrera) y cogieron el rumbo, inclinados al Occidente, á descabezar aquella loma, por la parte por donde daba vuelta el río; y aquel día, y el siguiente, anduvieron cosa de diez leguas adentro, por huellas que hallaron de los indios infieles; y al cabo de ellas, hallaron señal, como de hasta ocho indios, en un paraje, en que habían dormido; y siguiendo el rastro, dieron con indios lacandones, los cuales como los sintieron, se pusieron en fuga, por una barranca abajo, tan precipitadamente, que apenas se dejaron ver.
Discurrióse, que estos indios lacandones debían de ser espías, por haber empezado su rastro desde donde tenían hecha los nuestros su mansión en San Pedro Nolasco; y así mismo vieron el hermano betlemita, y los que con él iban, á la falda de una loma, á mano derecha, algunas humadas, como de rancherías, que sin duda eran las poblaciones de los infieles, aunque no las pudieron alcanzar á ver, por la mucha, y grande espesura de la arboleda.
Con estas noticias volvieron a incorporarse a la mansión de San Pedro Nolasco, donde había quedado el corregidor, los religiosos y los demás; y habiéndoselas referido á todos, y considerado, no convenía prosiguiesen solos los religiosos, por haberse tenido por cierto, ser espías los lacandones, que se vieron, y ser evidente el riesgo, y que el corregidor no podía tampoco proseguir con la demás gente, por no hallarse obligado, y precisado a choque con los infieles, que es lo que se manda excusar, siempre que se pueda, y por no dejar de estar, y cumplir en todo con las órdenes superiores, se determinó retirarse, con toda la gente, y los padres, otra vez a Gueguetenango, como en efecto se ejecutó, por los mismos tránsitos, y parajes, por donde se había ido hasta allí. Y ahora se seguirán las razones, que dió el padre Provincial Fray Diego de Ribas, para no haber determinado, el que se pasase adelante.
CAPITULO VI
Participa el padre provincial Ribas al Presidente de Guatimala noticias de lo descubierto en aquella entrada al Lacandón. — Calidad de la tierra que se penetró. — Pide la Religión de Santo Domingo, se asiste á los religiosos del Chol. — Despáchame nuevas órdenes del Rey.
MARGINALES.—Envía relación de todo el provincial al Presidente.—Qué frutos tiene la tierra.—Sitio para la población de españoles.—Que conviene la fundación.—Que se aguarda la ocasión de continuar.—Que quedaba vencida la mayor dificultad.—El
oidor Saraza estaba en Gueguetenango.Persuade el oidor al Presidente.

Vueltos de retirada a Gueguetenango, el corregidor y los religiosos, y los indios á sus pueblos, el padre provincial Ribas, remitió puntuales relaciones de todo lo acaecido en el viaje al Presidente dé Guatimala, asegurándole: que toda la tierra que habían penetrado en aquella entrada, era muy fértil, y de migajón, y llena de aguas; y que era de sostén, y tenía palo de maría, ule, guayacán, y otros géneros útiles. Que había mucha miel, pacayas, busnayes, frutos de tierra caliente, aunque aquella no lo era mucho, sino templada; y por lo que se había visto, muy á propósito para todo género de sembrados, así de tierra fría, como de tierra caliente.
Que en cualquiera paraje de la vega de aquel río grande,( Río Ixcán) á donde había llegado, se podía fundar población de españoles, así por estar en el riñón, y en el medio, respecto de la Verapaz, y Ocozingo, como por ser la tierra fértil para todo: y porque de allí adelante no había eminencias de serranías, sino puntas de lomas, pues los exploradores, en las diez leguas, que habían andado, llegaron á tocar en tierra muy caliente y del todo llana: y que era muy conveniente el fundarse allí, para facilitar la reducción de los infieles; pues quedaba ya el camino abierto, para continuar en la misión. Y por que los pueblos de indios cristianos, con quienes confinaban, no se infestasen.
Que el haber ejecutado la retirada, no era desamparar la facción, ni dejar de proseguir en ella, sino solicitar modo para que se lograse mejor el trabajo, con lo sazonado de la ocasión, sin dilatar el tiempo, que procuraría no se perdiese; pues quedaba ya vencida la mayor dificultad, que era la del camino, que se había ya abierto, y la repugnancia de los indios, que le ocultaban; y estar demarcado, y reconocido el sitio, donde convenía fundar la colonia, ó población de españoles, que se había tratado en los juntas generales, á que se podía dar la providencia conveniente.
Hallábase en Gueguetenango, al tiempo que los padres entraron en la montaña, Don Francisco Sarasa, Oidor de la Audiencia de Guatimala; y como habiendo vuelto los padres á aquel pueblo; éstos, y el corregidor le refiriesen lo que habían descubierto y visto, en el progreso de su jornada; persuadía también al Presidente á la prosecución de la empresa, ofreciendo para ella la asistencia de su persona, con el título que el Presidente gustase de darle; pues tanto convenía el fenecerla, por los justificados motivos, que á todos eran notorios.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

I-VI-149 AÑOS DEL INCENDIO Y SAQUEO A LA VILLA DE HUEHUETENANGO

CRUZ Y BARRIOS
       INCENDIO Y SAQUEO

    A LA VILLA

DE HUEHUETENANGO

 ENRIQUE DEL CID FERNANDEZ
     GUATEMALA  1967
    
I. “LAS GUAYABAS"

  Diciembre en los Cuchumatanes. Brillan las hojas de los árboles humedecidas por el rocío de la noche. El viento que baja de la altura hace resbalar las gotas de agua hasta la suave tierra donde dejan perceptible y fresca huella. Brilla el riachuelo que serpea en hondo cauce de negruzca roca. Brilla también la laguna de Ocubilá, silenciosa, prolongándose sucesiva, adentrándose mansa, profundamente, lamiendo rejoyas y bordecillos, llenando quebradas con sus largas lenguas de plata acariciadas por los rayos de la luna aquella noche azul, diáfana y tranquila. ...
   El firmamento aterciopelado adórnase con multitud de estrellas y luceros; con sedosas gasas claras que impulsadas por invisibles ráfagas, caminan, caminan y caminan.
   Enclavada en la inmensa cordillera, perdida en una arruga gigantesca y en estratégica meseta de los bajos Cuchumatanes está la aldea "Las Guayabas" donde destacan lucecillas y las pocas casas cubiertas de teja o paja de trigo.
    La primitiva iglesia apunta al cielo con su pequeño campanario piramidal de una sola pieza, rodéala en parte un macizo de chatas que extiéndese hasta el bosquecillo vecino formado por cerones, chalahuites, chulubes y arrayanes bajo cuyo follaje reposan durmiendo centenares de indígenas procedentes de Santa María Nebah, Chajul, Cotzal, Chalchitán y Aguacatán, mezclados entre cacaxtle,, jarros de arcilla, tecomates, suyacales y machetes.
Recién acaba de llegar el último rezago de naturales enganchados para seguir a la partida de rebeldes cuyos ideales cual pólvora encendida en aquella lejana zona de los Altos, inflama ya, como fruto de las intentonas nacidas allende de la frontera, el espíritu de algunos ciudadanos que arriesgan vida, familia y hacienda al contravenir las disposiciones contenidas en la proclama del Sargento Mayor don Julio César de Garrido y Estrada, de fecha 1o. de mayo de 1869 y basadas en el decreto de 4 de febrero de 1867., 'En estas circunstancias, sirven y guían a los que empéñanse en avasallar la institución gubernamental de tendencia conservadora establecida en la república desde hace más de veinte años (1848),

II.CAMPAMENTO
                                                    
Desaparece la luna en la comba sin límite del cielo. Albo­rozo de gallos giros y mugir de vacas prietas, overas y barrosas en los patios de la aldea. Vida y movimiento principian aquella madrugada mientras los luceros se fugan con el alba. Azul, el humo del hogar, asciende en forma de volutas caprichosas confundidas en la niebla...
De una casa con guardias a la puerta, sale el Capitán Motta seguido por tres intérpretes de raza indígena. Dirígense al bosquecillo vecino a la iglesia instando con fuertes voces a los .indios a ponerse en pie y formar en línea. Estos, que duermen vestidos y cubiertos con "capishayes", incorpóranse perezosos recogiendo algunos petates y calándose los sombreros humede­cidos y grasientos. Las órdenes del militar acompáñanse con la actitud de los sargentos que principian a ayudarles en la tarea .de extinguir los rescoldos de las fogatas mantenidas para mo­derar el frío de la altura.
Aquellos que apenas comprenden el español e ignoran lo que son las maniobras militares y menos la obediencia a las voces de mando, actúan sin mayor coordinación. Sin embargo, cuando los traductores advierten que la hora de comer ha lle­gado, acuden presurosos a tomar la ración de totoposte y de birringue  , formando extraña multitud de seres descalzos, de ojos semioblicuos, pronunciados labios, magra presencia, pelo hirsuto y abundante, moreno-amarillenta la color que, con gritos entre­cortados, guturales y medio salvajes manifiestan su alegría ade­lantándose unos a otros para tratar de, llegar primero al reparto.

III EL CORRAL

Al lado del cabildo. suaves rayos de sol alargan las som­bras proyectadas por los postes de "mezquite" que forman un gran corral donde guárdanse ochenta equinos, mulares y otros mancarrones de toda laya y color.,
 Relinchan los sementales percibiendo a la cansada yegua que desciende las veredas arenosas de empinadas serranías, mientras eluden reatas, maneas y lechuguillas que silban amenazantes en su intento de detenerles por el cuello. Tiembla la tierra cuando el tropel de bestias muévese incesantemente en un solo grupo: al arrancar en conjunta estampida y entre nubes de polvo; al doblar repentinamente para esquivar con gallardía y precisión las sogas ahogadoras; o al mancarse con inadvertidas coces lanzadas al azar...
    El vapor que exhalan los ollares es doble niebla que levántase del suelo opacando el brillo de los ojos, el sudor de los ijares y el tornasolar de las crines de los cuellos y las colas. Los que lidian con aquellos animales son hábiles arrieros contrabandistas que hacen mensualmente el recorrido entre El Pino y la frontera, por la vieja, peligrosa y casi desconocida senda que pasa por El Rancho, Tojeloj, Tuispec, Las Cajas y Los Jazmines perdiéndose en las crestas de Tablón Viejo para ascender las serranías de Puchilaj y llegar al paso de Los Limones conduciendo largas recuas de mulares atados de cola y gamarrón y cargados del famoso comiteco. Secos y enjutos, curtida la piel y luenga la barba, avezadísimos en las tareas del "sabaneo y arrejunta" demuestran pronto su larga experiencia: a la luz de aquel amanecer van "cayendo" una a una las mulas grullas, mapanas y mosqueadas; los garañones alazanes, retintos, bayos y tordillos; por último, los caballos caretos, estrellas, calzados, entrepelados, y unos más unalbos, dosalbos o tresalbos .. .
    Domeñados sus ímpetus, son sacados por la puerta principal hacia los apeaderos de la pequeña plaza. Allí, en presencia de los Capitanes Apolonio Cabrera y José María González proceden los mozos a ensillarlos. Los militares revisan cada una de las cabezadas, frontales, ahogadoras y frenos; las barbadas, cerretas y bridas; cinchas, barrigueras y tenedoras; mantillones, sudaderos, acciones, pistoleras y fundas de todos aquellos jaeces, especialmente los de un hermoso tordillo de buena alzada que, alejado de los otros, tasca nerviosamente el freno atado a una basa de los pilares del edificio municipal. Es el caballo para el jefe rebelde, Mariscal de Campo don Serapio Cruz, cabecilla de la facción que ha pasado la frontera amalhayando la victoria y como la suerte le ha sido adversa en varias ocasiones, ha tornado a descabalgar cumbres, veredas, senderos, cerros, crestas y puentes que conducen a Chiapas para soñar de nuevo con un triunfal regreso.

 IV. ANTECEDENTES

La mañana del sábado 4 de diciembre de 1869, en la apenas enjalbegada habitación de la alcaldía encuéntrase el obeso militar sentado ante rústica mesa en compañía de su hijo Ramón, su primo hermano D. Vicente Méndez Cruz y el Coronel Nemesio Polanco. En la puerta de entrada vigilan Ambrosio Xunux y Antonio Velásquez, fieles servidores de sangre quiché mezclada con la de los chujes del alto Cuchumatán. Ambos les han acompañado en todas las intentonas llevadas a cabo por los sediciosos en él correr del año 1869: desde el robo en Nentón donde se apropiaron de varios bultos de mercadería destinada a don Martín Barrundia (6 ,de marzo); el ataque a la línea fronteriza por las vegas del río Ixpil (18 del mismo mes); su posterior derrota en las cumbres de Chibul y su huida hacia Xexamic (20 de mayo); siguiendo con la entrada que les llevó hasta Chajul, Uspantán y Verapaz (5 de junio) detenida por el revés sufrido en el lugar nominado Salquil, en jurisdicción de Santa María Nebah (29 de junio); un asalto al pueblo de Nuestra Señora de la Encarnación de Aguacatán perpetrado por J. Rufino Barrios (6 de agosto); a más del efectuado a la Villa de Chiantla (9 de agosto) a la una y media de la madrugada donde dieron fuego e incendiaron las casas de don Gabriel y don Saturnino Escobedo, tan solo por no plegarse a sus propósitos, y rompieron los enseres del estanco de aguardiente; la nueva incursión que terminó en Sacapulas (15 de septiembre) con el reencuentro librado en el punto "San José" donde fueron vencidos (25 del mismo mes); y por último, el asalto y asesinato del pontero del río Negro (13 de noviembre) fugándose después por la ruta de Chaculá ...
El Superior Gobierno organizó desde un principio el número conveniente de tropas controladas por el Brigadier don Narciso Pacheco Arzú, Corregidor de Quezaltenango e Inspector de las Milicias de los Altos. Estas, tuvieron por principales jefes al Brigadier don Gregorio Solares, los Coroneles Batlle, Godoy y Castell; los Tenientes Coroneles José Domingo Morales, Agustín Cuevas, Mariano Anguiano y Cipriano Peña; los Sargentos Mayores Cayetano Rascón y Julio César de Garrido y Estrada, y un Capitán de apellido Blanco.
La acción conjunta y prolongada de estas fuerzas no fue satisfactoria al gobierno. Así lo prueba la carta del licenciado don Manuel Echeverría y Arrivillaga dirigida al Brigadier Pacheco Arzú, que dice:

 "Guatemala, julio 17 de 1869.
Mui apreciado Señor mío:
He tenido el gusto de recibir su favorecida del 11 del corriente. Parece que lo que ha pasado en el Malacate ha sido una verdadera torpeza, pues habiendo hecho todo el mal posible, dejaron escapar a Barrios, cuya presa hubiera únicamente justificado el paso. Por lo demás no se ha tenido aquí el menor detalle, después de la primera noticia y se está esperando lo que el Coronel Batlle informe, una vez que fué a la frontera con motivo de aquel suceso i sus consecuencias.
"En cuanto a la persecución de Cruz, confieso a Ud. que estoi bastante desagradado, porque no veo plan ni fijeza, i por otra parte he llegado a figurarme que el tal Cruz inspira un gran miedo, apesar de haberse palpado que no tenía elementos en Chibul, ni puede tenerlos hoi como para combatir con tropa regular. Como con usted no tengo reserva, voi a copiarle lo que le digo hoy a don Julio (Julio César de Garrido y Estrada, Corregidor de Huehuetenango) en la carta que incluyo a Usted para que la haga llegar donde esté dicho Señor.
"Siento sobre manera, le digo, las demoras para perseguir a Cruz, porque ellas le proporcionan gran tiempo para reorganizar su facción i por la propaganda de los indios. Fuerzas las hai suficientes para haber emprendido algo, porque además de la Compañía del Capitán Calonge i de las dos baterías de montaña, se ha dispuesto permanezca, hasta nueva orden, en Totonicapam, la compañía del Capitán Blanco. Por lo demás noto con pena que hai vacilaciones i que se hace mucho caso de las especies que se saben, aun cuando vengan de un origen poco autorizado, como lo es la ladina de que Usted habla en su carta al Señor Presidente. Creo que debe formarse un plan, no teniendo en cuenta otra cosa que la posición en que esté colocado el enemigo i los elementos que tenga, i no detenerse, pues el estar variando de pensamiento, como Usted reconocerá, es fatal bajo muchos aspectos.
"Por más que se diga, yo no puedo conceder que Cruz tenga los medios necesarios para habérselas con una columna de 150 a 200 hombres nuestros, pues sí los hubiese tenido, habría comenzado por batir a Rivas, en vez de huir de él. Recomiendo a Usted por lo tanto que no se pierda el tiempo i que se obre con firmeza, sin recelos ni vacilaciones. Aguardar al Coronel Batlle que debe estar ocupado en la frontera de Soconusco, i esperar de Quezaltenango Jefes que no hai, i tropas que no se necesitan, me parece fuera de propósito. Anguiano, según lo convenido con Usted debe estar en Sacapulas, i talvéz habrá contramarchado por lo que últimamente le haya comunicado Usted. Ha¡ pues falta de plan, de combinación i de fijeza en las disposiciones i así será imposible obtener resultados satisfactorios.
"No hai que figurarse un gigante al que todavía es un pigmeo. Al Señor Presidente lo veo tan desagradado que talvez se decide a ir en persona, lo cual desearía yo se evitase, mediante a que si ustedes saben conducir las cosas, no hai necesidad de dar un paso de tanta trascendencia".
"Todo esto digo a don Julio i espero que Usted Señor don Narciso por su parte insinúe al señor Anguiano procurando con sus indicaciones que haya unidad i mucha celeridad en las operaciones que se emprendan sobre Cruz.
"Por acá no hai novedad. Deseo que Usted no la tenga i tampoco la haya en ese Departamento.
"Me repito de Usted afectísimo S. S. MANUEL ECHEVERRIA".

  El Inspector de las Milicias de los Altos, Brigadier Pacheco Arzú, respondió ocho días después:

    "Quezaltenango, Julio 25 de 1869.
     Muy apreciado Señor mío:
Tengo a la vista la favorecida de usted de 17 del corriente. I veo lo que se sirve manifestarme. Agradezco a usted infinito la confianza con que me habla en su citada apreciable. I quedo impuesto de lo que usted dijo al señor Garrido en la que ha tenido la bondad de transcribirme.
"Ciertamente que es demasiado irreparable el modo como se ha manejado la cosa en cuanto a la persecución que debió haberse hecho a Cruz, i la conducta de los jefes y oficiales encargados de hacerla es poco honrosa para ellos mismos. Cruz invadió y se internó en el territorio de la República desde el 4; nada se hizo por el señor Corregidor de Huehuetenango, para perseguirlo pronto i con toda actividad hasta estos últimos días. Semejante inacción es fatalísima, i no encuentro razón que pueda justificarla. Si Cruz hubiera tenido elementos i hubiera estado en capacidad de hacer frente a nuestras fuerzas, es claro que al verificar la invasión, habría a todo trance batido a Rivas en Nentón, siquiera para adquirir más elementos i hacerse de algún prestigio; no lo verificó así i eso prueba su debilidad, cuando por el contrario Rivas le persiguió, i Cruz huyó sin parar. Por consiguiente es un error lamentable el que crean que la facción tenga fuerza y magnitud, para habérselas con los nuestros; i pienso como usted, que 200 hombres bastaban para haberla destruido desde el principio".
"Según las últimas noticias que he transmitido al Gobierno por medio de la Mayoría General, Cruz pasó a la Verapaz, llegando a Cubulco, de donde ignoro a la fecha la dirección que haya tomado. Anguiano i Zelaya iban tras él, i Garrido aun mas atras por el rumbo de Hispantan: en consecuencia, pienso, que, perseguido el enemigo con toda energía precisa en aquel Departamento, i si los comandantes generales de Totonicapam, Sololá, i, Huehuetenango, combinando acertadamente sus operaciones, le cubren i tapan todos los pasos por donde pueda retroceder, poco costará exterminar la facción i aún cojer al cabecilla, para poner término al mal".
"Se asegura que lleva 300 hombres, todos armados; pero si bien creo en el número de gente i aun mucho mas, no sucede lo mismo respecto de armas; porque no es posible bajo ningun concepto que haya logrado adquirir 300 armas, aún cuando fuesen solo escopetas. Todas estas noticias, exageradas á mi juicio, entiendo que provienen del mismo Cruz, que las hace circular, para intimidar a sus p    El suceso del "MALACATE", me ha preocupado bastante, porque lo he jusgado de igual manera que Usted, i mas habiendo dejado escapar a Rufino, con cuya captura se habría justificado la acción".
"La carta para el Señor Garrido, que Usted dice incluirme para que yo se la remitiese, no llegó a mi poder para habérsela dirigido a cualquier punto donde estuviese".
"En este Departamento no ha ocurrido ninguna novedad; todo continúa tranquilo.
"Afectísimo Servidor Q. B. S. M.
NARCISO PACHECO".

V.PLANES

El Mariscal Cruz había podido evadir el perseguimiento no sólo por la indolencia y falta de coordinación de sus contrarios, sino también por el conocimiento topográfico que tenía de la región. Le eran familiares las fronteras del Departamento donde desarrollaba sus correrías; tanto, que podía repetir de memoria los nombres de los poblados, aldeas y caseríos intermedios entre la peña de Rincón Tinaja y El Tepeguajal, por el Occidente; los que se encuentran entre la laguna de Chiaquil hasta Ichmujop, por el Nor-Oriente; los comprendidos en la ruta de Jolomguay). a Pichiquil, por el Oriente; y por último, los de la zona de Yxquihuilaj hasta San Antonio el Organo, por el lado Sur.
Conocía cómo experto de veinte años atrás, los parajes y Altozanos, los sitios y lugares, las veredas y quebradas, las haciendas, potreros y aguajes; los oteros y pasos especiales, senderos y cañones y los vados escogidos de los ríos, tanto en la época de lluvias como en la de secas. Desde 1848 los había recorrido por su cargo de Comandante en Jefe de las fuerzas del Gobierno. Asimismo, la extensa faja limítrofe entre Totonicapam y la Verapaz, faja donde movíase velozmente de uno a otro extremo desconcertando a sus enemigos...
    Ahora, en una aldea perdida en el confín de las montañas, madura con sus allegados el plan de ataque contra la villa de Huehuetenango cuyo Corregidor y Comandante General Interino, Capitán don Aquilino Gómez Calonge, se ha negado a rendir la plaza. Valiente actitud opuesta a otro del mismo cargo y situación: aquel Capitán don José Mariano Avila que dos años atrás, el 17 de febrero de 1867, al verse amenazado por el mismo guerrillero evacuó la población llevándose los fondos del Tesoro Público y dejando a los civiles en manos de los facciosos que penetraron en la zona urbana haciendo "de las suyas" por más de dos horas.
   Un ajado papel está extendido sobre la mesa. Su hijo Ramón encaminase hacia la ventana y ábrela del todo para que  llegue la plena claridad. El plano primitivo que contiene el papel enseña uno a uno todos los accesos y entradas naturales a Huehuetenango: sus colinas cercanas, calles, edificios principales, puentes, ríos que circundan la cabecera, etc. El indice regordete del Mariscal deslizase señalando con rapidez las prominencias estratégicas que dominan la plaza defendida por el Capitán Gómez Calonge. En concepto de Cruz, cuatro son las principales:
a) El cerro a cuyo pie está la fuente de "Tajaguaque", detrás del templo del Calvario, por el Nor-Este sobre el camino de herradura que conducía antaño a la villa de Chiantla.
b) El llamado "del Maíz", rodeado de barrancas de las cuales sobresale cercano a los bajos Cuchumatanes.
e) El de la "Cruz", en pleno paraje de Jumaj.
d) Y, por último, el nominado de "San José" que destaca notoriamente entre las cañadas que se internan rumbo a Chimusinique.
Cruz, jefe muy capaz en las luchas de montaña, señala la distribución de las fuerzas, sus comandos,y los sitios principales de acceso a la población. Unos amagarán por el cerro "del Máíz", a donde pueden llegar fácilmente'sin ser vistos siguiendo el cauce del río "de los Molinos"; en tanto, el Coronel Nemesio Polanco y J. Rufino Barrios con 700 indígenas de Cotzal, Chajul y Cunén proseguirán descendiendo hacia las llanuras situadas al Oeste y atacarán por ese punto. El flanco derecho compuesto por 300 hombres naturales de Aguacatán y Chalchitán bajo las órdenes de los Capitanes Bernardo Motta y José María González, tomará la Villa por la banda Norte, confundidos entre los bosquecillos y matorrales que, barranca de por medio, comunican con los traspatios de las casas de don Manuel Santiago, don Mariano Castillo, don Juan Francisco David Ríos y Matta, don Rufino Aguirre y don Ventura Arriola. El Mariscal, con sus hijos Ramón y Felipe y el Capitán Apolonio Cabrera, acompañados de parte de la caballería e infantería ocupará la prominencia de 'Tajaguaque", esperando el momento oportuno y decisivo para cargar por el lado del Calvario y encontrar pronto al grueso de las huestes en el centro de la plaza, rematando así el ataque organizado y bien dispuesto.

VI. PREPARATIVOS DE LOS FACCIOSOS

Mientras en "Las Guayabas" se decide la suerte de la tranquila Villa, otro de los hijos del Mariscal, Felipe Cruz, se­guido de J. Rufino Barrios —que no hace mucho se ha unido de­finitivamente a los invasores desde su fracaso en las márgenes del río Ixpil y el asalto y asesinato al puntero del río Negro ­encuéntranse en Chiantla estudiando detalles y obteniendo datos fidedignos en casa del Coronel Evaristo Cano, uno de los bastiones de la causa rebelde y persona que les facilita seguras no­ticias para su paso y una posible retirada ...
Este Coronel Cano es el—motor principal que ha engan­chado a los indígenas con la promesa de aumento de tierra en las comunidades, aguardiente más barato y saqueo general. Ahora que se planea el ataque a Huehuetenango, el Coronel no ha es­catimado medios y los indios engrosan las filas deslumbrados por el acicate ambicioso de la "mano libre" que se les ofrece.
Cruz no ignora estas promesas y, aparentemente, es el más empeñado en que se cumplan-, mas, sabe que a la masa que le sigue será imposible contenerla una vez haya iniciado la lucha. En ocasión anterior, se negaron a volver con él alegando que preferían esperar para "matar a los ladinos" de cierto pueblo .. .
       Pese a todo, sale el Mariscal acompañado de sus princi­pales allegados para inspeccionar el campamento: a un lado, cercanos, los ladinos armados de escopetas y uno que otro rifle conversan animadamente; más allá, aguacatecos, cotzaleños y nebajeños asientan el filo de sus machetes sobre piedras que en­cuentran en el sitio; en las afueras de la aldea, los indios de Chalchitán asolean regular cantidad de pólvora bajo la direc­ción del Teniente Coronel Juan de Dios Méndez; otros, fabrican "tacos de pita floja" y el resto muele carbón, pulveriza azufre y agrega salitre para aumentar la reserva del precioso combus­tible. Pablo Villatoro, minero que sigue a los rebeldes, dáse a la tarea de fundir plomo para la hechura de balas y gruesos perdigones en moldes de arcilla cocida destinados al uso de es­copetas, fusiles y viejas pistolas. No llegan a la media docena los hombres armados con rifles de retrocarga, mas no de esos que por su sistema de impulso manual constituían la maravilla de la época.
   El Mariscal Cruz avituállase cómo y dónde puede. La provisión de boca y guerra no le preocupa; los pueblos tienen que soportar la carga del avío obligado para el mantenimiento de sus hombres: maíz, tortillas, birringue, totoposte, leche, quesos, reses, huevos y aves de corral; frutas y legumbres, ca­ballos de silla, mulas, machos y burros de carga; armas blancasy de fuego, todo se incauta y a los vecinos pudientes les obliga a cesiones monetarias forzadas. Los habitantes ven con temor los movimientos de los revoltosos y entregan sin resistencia lo que piden para no exponerse a abusos que en ciertas ocasiones les han llevado a perder la vida.
Chiantla representa para Cruz y su gavilla un remanso en sus peligrosas actividades. En este pueblo cuenta con numerosos prosélitos. Ellos, después de una de las derrotas sufridas por el Mariscal el 18 de mayo de 1869, quisieron iniciar por su cuenta —azuzando a los indígenas que les escucharon— un intento de saqueo a la villa de Nuestra Señora de la Concepción Huehuetenango...
    Rara e inexplicable inquina que,:, tiempo después les llevó también a secundar el "movimiento" encabezado por el Coronel ex-Vicepresidente de la República don Vicente Castañeda (27 de octubre de 1887), degenerado en alevoso ataque a la ya entonces ciudad de Huehuetenango, y la consiguiente derrota de aquellos alteradores del orden público cuyos principales jefes perdieron la vida por instigadores de tan peregrino como injusto proceder.

sábado, 15 de diciembre de 2018

1809-1822 ALG. DEFUN. CHIANTLA 1-41

ALGUNAS DEFUNCIONES DE HISPANOAMERICANOS
VILLA DE CHIANTLA-HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA CENTRAL

4
FLORENCIO LOPEZ - LADINO DE GUEGUETENANGO
7
9 DE DIC DE 1809
MARTIN -CASADO- DE COMITAN -SACADA PARA COMITAN-"MARTIN DE COMITAN COMO DE VEINTE  Y CINCO AÑOS DE EDAD, CASADO CON JOSEFA DIESOCHO COMITAN-
AÑO DE 1808
21 ENERO DE 1808
MARIANO GORDILLO SOLTERO-LADINO DE COMITÁN-COMO DE VEINTE AÑOS  DE EDAD, SOLTERO HIJO DE JUANA MONJARAZ, VIUDA DE MANUEL GORDILLO,VECINOS DEL PUEBLO DE COMITÁN-NO RECIVIÓ LOS SANTOS SACRAMENTOS  POR NO HAVER AVISADO, Y SER LA MUERTE TAN BIOLENTA, SU CUERPO SE ENTERRÓ EN ESTA STA. YGLESIA PARROQ.
 19 OCT DE 1808
 9
"MANUEL PUZET, VIUDO YNDIO DE COMITAN-VIIUDO DEL PUEBLO DE COMITAN, COMO DE VEINTE Y QUATRO AÑOS DE EDAD--NO RECIVIÓ EL SAGRADO VIATICO POR LA BIOLENCIA DEL BOMITO"
JUANA MERIDA- SOLTERA-LADINA-"POR LA MUERTE TAN VIOLENTA"
FERMIN DE ALBA-LADINO-CASADO "POR HAVER SIDO SU MUERTE TAN VIOLENTA"
PATROCINIO LOPES- YNDIO.CASADO--"POR LA EPIDEMIA QUE PADECIÓ DE DESGASTAR SANGRE"
AÑO DE 1809
HIPOLITO HERNANDEZ- YNDIO DE ZAPALUTA-DE VEINTE Y QUATRO AÑOS DE EDAD, CASADO  CON SIRYLA BAUTIZTA, ORIUDOS DE ZAPALUTA-
10
DON JOSE FELIPE MONTENEGRO-SOLTERO  DE GUATEMALA-DE VEINTE Y CINCO AÑOS DE EDAD , HIJO DE DOÑA MARIA MANUELA PINEDA,VIUDA DE DON MANUEL MONTENEGRO DE GUATEMALA- MURIÓ EN CASA DE DON JOSÉ LIBERATO PALENCIA-
12
JOSE TEODORO  GONZ.S -MULATO ESCLABO-PARBULO-MURIÓ EN CASA DE DON JOSE LIBERATO PALENCIA-
13
JOSE GEORGE MORALES-PARBULO- ESPAÑOL-MESES DE EDAD, HIJO DE DOÑA GERTUDIS MORALES-
AÑO DE 1810
EL SR, BA. Y CURA  POR S.M.  DN. CARLOS ANT. GRAMAJO  DE EDAD DE 68 AÑOS
7 DE ENERO DE 1810
FUE DIOS SERVIDO LLEVARSE PARA SÍ AL SR. BR. DN. CARLOS GRAMAJO CURA PP- POR S.M. ---QUIEN TENIA SESENTA Y OCHO AÑOS DE EDAD, SE CONFESÓ CON EL BR.. CURA Y VICARIO  DE GUEG.O  DON JOSÉ MARIA PEREZ , FUE SEPULTADO EN LA CAPILLA MAYOR-
AÑO DE 1811
16
JACOBA QUINTANIA -CASADA CON DON JOSE SALVATIERRA
 17
DON JOSE SALVATIERRA-
FRANCISCO RAFAEL SALVATIERRA-
AÑO DE 1812
18
DON VICENTA STA. MA.-PARBULO- ESPAÑOL --PARBULO DE  UN AÑO Y DIEZ MESES DE EDAD, HIJO DE DON JOSE AGATON STA. MARIA Y DE GERVACIA SANTIAGO,  MURIÓ POR CONTIGENCIA DE TRABESURA,AHOGADO EN UNA POZA-
 LUIZ CORDOBA DE 25 A. CASADO DE COMITÁN-CASADO CON FRANCISCA SANCHEZ- ES CRIADO DE FAUSTINO ROMAN-
19
FERNANDA CARTAGENA
AÑO DE 1813
2O
DOÑA MARIA MATA- ESPAÑOLA- SACADA --MANCHADA CON TINTA-60 AÑOS DE EDAD-LIBRE DE ESTADO-/(SOLTERA) MURIÓ EN LA COMUNIÓN DE LOS FIELES CHISTIANOS-
21
JUAN PIO GORDILLO- LAD. COMITÁN-COMO DE 40 AÑOS-CASADO CON DEVICIA PEREZ, VECINOS DE COMITÁN-
AÑO DE 1814
22
NOTA ECLES
23
SIPRIANA MERIDA OLIVEROS
CAMILO SALVATIERRA
24
MARIA VILLEGAS VIUDA DE OLIVEROS
AÑO DE 1815
30
DON VICENTE MATA- ESPAÑOL- COMO DE 60 AÑOS-VIUDO DE DOÑA JOSEFA ERICASTILLA-POR LO VIEOLENTO DE SU MUERTE- (EPIDEMIA)-
AÑO DE 1816
PETRONA GUERRA
31
 MIACAELA ROMAN- LADINA DE TECPAN GUATHEMALA -
AÑO DE 1817
AÑO DE 1818
36
AÑO DE 1819
37
FLORENTIN ANDRADA-CASADO EN LA  ANTIGUA GUATEMALA-FLORENTINO ANDRADA COMO DE quarenta años , vecino de LA ANTIGUA GUATEMALA Y CASADO EN AQUELLA PARROQUIA-
AÑO DE 1820
MARIA JOSEFA PEREZ -LADINA DE TEJUTLA-
FLORENCIO-DE LA ANTIGUA GUATEMALA-COMO DE TREINTA AÑOS, VECINO DE LAA ANTIGUA GUATEMALA-
AÑO DE 1821
41
AÑO DE 1822
DOMINGO-ESPAÑOL-PARBULO-DE TRES AÑOS DE EDAD- HIJO DE DON FRANCISCO SANCHES Y DE DOÑA JUANA MORALES
JUANA PACHECO- DEL PUEBLO DE RABINAL-

domingo, 16 de diciembre de 2018

ALG. BAUT. CUILCO 1730- 1-55

9
PADRINO NICOLAS CARABAJAL-
THERESA BARRERA
PADRINO PEDRO BRIONES
10
EULALIA CARABAJAL ROMERO
CATHARINA GARCIA ZOTTO MAYOR
11
PADRINOS YGNACIO DE BARRIO NUEVO Y  MELCHORA  ALEJO
al margen-ANTT.o BUENA BENTTURA- LADINO. ESPAÑOL
ANTT.o BUENA BENTTURA HIJO DE PEDRO  BRIONES Y DE MANUELA FERNANDES
12
AGUSTTHIN DEAN- HIJO DE PASCUAL DEAN Y DE PETRONA JUARES- VECINOS LADINOS MULATTOS LIBRES-FIRMA GABRIEL LUIS HIDALGO
AÑO DE 1730
MARIA DE LOS SANTOS. XUARES  -MULATTA-
AÑO DE 1731
14
FABIANA HIJA DE BARTHOLOME BRISEÑO  Y DE MARIA DE LA ASUMPCION
15
YGNACIO ANTONIO- MESTHISO.LADINO-NATARENO ALBARADO
Nota- podemos ver que anotaban ladino.español  (11) y en otras mestiso.ladino-(15)
 16
1732
FRAY  JOSEPH DE AMOR OTAÑES-CURA DOCTRINERO
20
CASIMIRO CARABAJAL FERNANDEZ
21
 YGNACIO BRIONES FERNANDEZ
22
micaela DE BARRIO NUEVO ALVARADO
23
COFRA MOTOCINTLA-26
24
MATHIAS BRISEÑO
29
RAMON MIGUEL DE GUINEA ABENDAÑO-HIJO DE DON CARLOS DE GUINEA Y DE DOÑA ¿Rosa? MARIA DE ABENDAÑO-
MADRINA DOÑA YNES DE NOGUERA
30
AÑO DE 1737
MARIA DE LOS DOLORES-YNDIA- HIJA DE AGUSTIN  CARAVAJAL Y DE POLONIA FERNANDEZ-PADRINOS LORENSO BALDES Y MELCHORA DE ALEXO
31
DOMINICA CARAVAJAL ROMERO
 1738
32
PEDRO GUTIERREZ BARRERA
33
MANUEL NATARENO ALVARADO
LUCAS ANTONIO-LADINO- HIJO DE JUAN ANDRES JOVEL Y DE MANUELA CARAVAXAL
 34
JUAN HIJO DE ANDRES BICENTE Y DE PETRONA MONJARAS
PETRONA HIJA DE LA YGLESIA
35
AUTO GENERAL DE VISTA
 38
MARIA DE LOS DOLORES CARAVAJAL DE ALEXO, PADRINO FELICIASNO D EARGUETA CURA-
------HIJA DE BERNARDO ALVARADO Y DE BARBARA DE ALLALA- (Ayala)
auto de vista
41
JUAN DE LOS SANTOS  VELASQUES DE AYALA-   LADINO-
YSABEL PETRONA-LADINA ESPAÑOLA. DE NOMBRE- HIJA DE PEDRO BRIONES Y DE MANUELA GALINDO- MADRINA DOÑA YNES DE NOGUERA- FIRMA FRAY DIEGO DE GUINEA-
BARBARA-LADINA- HIJA DE JOSEPH VELASCO Y DE SEBASTIANA ROJA-
--PADRINOS NICOLAS DE BARRIO NUEVO Y THOMASA  DE ALVARADO
42
PADRINOS NICOLAS CARABAJAL Y MANUELA CARABAJAL
 LORENZO BARRIO NUEVO ALVARADO
43
AUGUSTINA DEAN -MULATA-HIJA DE PASQUAL DEAN Y DE PETRONA JUARES
MANUELA CARABAJAL ALEJO
45
ANDREA MONJARAS CARAVAJAL
46
PADRINO DON MANUEL NAXERA
47
AÑO DE 1745
47
FRAY ANTONIO CARDOZO
NOTA ECLES
 50
LUCRESIA- TRIBUTARIA DE CHIQUIMUCELO (Chiapas)-  A LUCRESIA TRIBUTARIA DEL PUEBLO DE CHIQUIMUCELO  HIJA DE TOMAS PERES Y DE ANTONIA VASQUES
AÑO DE 1746
FRAY FRANCISCO XAVIER DE TELLES
MADRINA DOÑA ANA DE TELLES
52
THOMASA- ESPAÑOLA DE NOMBRE- THOMASA FIGUEROA BRIONES
JUSTO- ESPAÑOL DE NOMBRE- HIJO DE JOSEPH DE GALINDO  Y DE MARIA VELASCO
MANUEL DE LA CRUZ-ESPAÑOL- A MANUEL DE LA CRUZ ESPAÑOL HIJO DE LA YGLESIA-FUE PADRINO EL PP. FRAY MIGUEL GRAXALES Y OCZO 
54
JUAN NOGERA
55
ATANASIO CARABAJAL ALEJO

jueves, 20 de diciembre de 2018

UN COLLAR DE TURQUESAS Por Fulton Oursler 1952

 UN COLLAR DE TURQUESAS

Por Fulton Oursler

1952
 EL HOMBRE mas triste y solitario del pueblo era sin duda Pedro Richards aquel día en que Juanita Grace entró en su tienda.
Algo de lo que voy a contar lo leyeron ustedes probablemente en los periódicos a poco de ocurrir el incidente, mas no supieron su nombre ni el de ella porque la prensa no los publicó, ni contó tampoco la historia completa como yo la voy a relatar aquí.
Aquel pequeño comercio de curiosidades lo había heredado Pedro de su abuelo. El pequeño escaparate con vidriera a la calle estaba atestado de cosas antiguas en pintoresco desorden: brazaletes y relicarios que estuvieron de moda por allá en los tiempos de Maricastaña; anillos de oro y cajas de plata labrada; estatuillas de jade y de marfil; pastorcitos y damiselas de porcelana.
En aquella tarde invernal hallabase allí una niña con la frente pegada a los cristales; la atenta mirada de sus grandes ojos examinaba cada uno de aquellos tesoros de desecho como si buscara algo muy especial.
Por fin se decidió y con aire satisfecho entró en la tienda. El umbrío interior estaba aún más atestado que el escaparate. Los estantes estaban colmados de cofres y joyeros, pistolas de duelo, relojes y lámparas; y por el suelo yacían morrllos de chimenea, mandolinas, e infinidad de cosas.cuyos nombres no sería fácil saber.
Detrás del mostrador estaba Pedro en persona: hombre no mayor de 30 años aunque sus cabellos ya habían comenzado a blanquear, con gesto desapacible contempló a la pequeña parroquiana que apoyaba las manecitas desenguantadas sobre el mostrador. 
Señor—comenzó la niña—¿ quisiera usted hacer el favor de mostrarme esa sarta de cuentas azules que hay en el escaparate?
Pedro apartó las cortinas y alzó el collar. Las turquesas brillaron con azulados destellos sobre la palidez de la mano que extendía  la joya  para  enseñársela a la chiquilla.
—¡Son perfectas!—dijo ella para sí. Y luego en voz alta—: Tenga la bondad de envolvérmelas en un pa‑ quetito, pero muy lindo.
Pedro la examinó con su dura mirada.
—¿Para quién las compras?
—Son para mi hermana mayor. Ella es quien ve por mí. Verá usted, ésta es la primera Navidad que
pasamos desde que murió mamá, y me he propuesto buscar el más lindo regalo que pueda encontrar para mi  hermana.
—¿Cuánto dinero traes?—le preguntó Pedro cauteloso.
Ella había estado desatando rápidamente los nudos de un pañuelo y ahora vertió sobre el mostrador un puñado de céntimos.
—Rompí mi alcancía—explicó.
Pedro la miró pensativo. Retiró el collar cuidadosamente. La niña no había visto el precio marcado en la etiqueta. ¿Cómo se lo diría ? La confianza reflejada en esos ojos azules removía en él el dolor de una vieja herida.
—Espera un momento—le dijo, y se fue a la trastienda. Parecía muy ocupado en algo, porque apenas vol­viendo la cabeza le preguntó:
— ¿ Cómo te llamas?
—Juanita Grace.
Cuando volvió donde Juanita es­peraba, traía en la mano un paquete envuelto en hermoso papel escarlata, atado con un lazo de cinta verde.
—Aquí tienes—le dijo alargándo­selo—. Y cuidado no lo pierdas en el camino.
Juanita le sonrió alegremente y salió de la tienda corriendo. A través de la vidriera Pedro la vio marchar mientras llegaban a su mente en tropel los tristes recuerdos. Juanita Grace y su collar se le habían metido muy adentro y le habían removido una pena que no se dejaba sepultar en el olvido. Los cabellos de aquella niña eran rubios  como el trigo maduro;sus ojos azules como el azul del mar; y cierta vez, no hacía mucho tiempo, Pedro había andado enamorado de una muchacha que tenía el cabello así, rubio, y los ojos así, azules ... Y el collar de turquesas lo tenía destinado para ella.
Pero llegó una noche lluviosa ... un camión que patina sobre el pavi­mento resbaladizo . . . una vida que dasaparece ... y con ella una ilusión que se destroza.
Desde entonces Pedro Richards vivió entregado a su dolor en la sole­dad. Se mostraba atento y comedido con la clientela, pero después de las horas de trabajo su mundo quedabase completamente vacío. 
Trataba de olvidar sumergiéndose en una bruma de compasión de sí mismo que se  espesaba  cada día más.Los ojos azules ojos de Juanita Grace despertaron en él el recuerdo punzante lo que había perdido. El dolor que esto le produjo le hizo esquivar la garrulería de los compradores de esos  días de fiesta. En los diez días que siguieron, las ventas fueron buenass. Mujeres parlanchinas invadían la tienda, examinaban baratijas y regateaban. Cuando el último parroquiano hubo salido, ya tarde de la noche  la víspera de Navidad, Pedro dió, un suspiro. Había pasado la batahola de aquel año. Pero para él la noche no había terminado.
Se abrió la puerta y entró una joven apresuradamente. Con inexplicable sobresalto Pedro se dio cuenta de que él conocía esa cara, , pero no sabía en dónde ni cuándo la había visto antes.
Tenía el cabello dorado como el trigo maduro y los grandes ojos azules. Sacó de la bolsa  unpaquete medio desenvuelto, de papel escarlata y lazo de cinta verde. Otra  vez la sarta de cuentas azules brilló sobre el mostrador.—¿Fue esto comprado aquí? —preguntó.
Sí; en efecto—respondió Pedro con voz suave.
—¿Y las piedras ... son legítimas?
Sí: no de muy alta calidad, pero son finas.
¿Puede usted recordar a quién se las vendió?
—A una pequeña que dijo lla­marse Juanita.
¿Cuánto valen?
—El precio—respondió Pedro en tono solemne—es cosa confidencial entre vendedor y comprador.
Pero es que Juanita nunca ha dispuesto más que de unos cuantos céntimos para sus compras. ¿Cómo pudo pagarle a usted?
Me pagó el precio más alto que nadie hubiera podido ofrecer por ellas: me dio cuanto tenía.
Pedro arreglaba de nuevo el vis­toso papel escarlata y hacía otra vez el paquetito.
Se hizo un silencio que llenó la pequeña tienda de curiosidades. En alguna torre lejana una campana comenzó a tañer. El tañido del es­quilón distante, el paquetito sobre el mostrador, el interrogante abierto en los ojos de la muchacha y el senti­miento extraño de renovación que pugnaba ilógico en el corazón del hombre.
todo aquello tomaba forma gracias al amor de una niña.
¿Pero qué lo indujo a usted a hacer eso?
El tomó el regalo y se lo ofreció.
Ya estamos en los albores de la Navidad—dijo—y por mi desgracia no tengo a quién hacerle un regalo. ¿No me permitiría usted acompa­ñarla hasta su casa para desearle una Nochebuena muy feliz?
Y así, al clamor de muchas cam­panas y en medio de alegre multi­tud, Pedro Richards, acompañado de una muchacha cuyo nombre aún no sabía, entró por el amanecer de ese gran día que a todos nos llena de esperanza.

martes, 25 de diciembre de 2018

42-70 ALG. DEFUNC. CHIANTLA1823-1830

ALGUNAS DEFUNCIONES DE HISPANOAMERICANOS
42-44
AÑO DEL SEÑOR DE MIL OCHOCIENTOS BEINTE Y DOS  -DON MANUEL VELASQUEZ- ADULTO- ESPAÑOL-
AÑO DEL SOR. DE 1823
45
MARIA BIVIANA-PARBULA DE SACATEPEQ.S
NAZARIO OLIVEROS CASADO CON CANDIDA LOPEZ
AGUSTINA MOLINA PARBULA DE GUEGUETENANGO-HIJA DE ANACLETA MOLINA-
JUAN DE DIOS FERNANDEZ
46
MANUEL NORIEGA-PARBULO-HIJO DE PEDRO NORIEGA Y DE BENTURA CASTAÑEDA-
AÑO DE 1824
48
49
JUANA RAFAELA VELASQUEZ- PARBULA . LADINA HIJA DE DON MANUEL VELASQUEZ Y DE DOÑA YRENE MATA-
PEDRO NORIEGA- ADULTO-LADINO-DE EDAD DE TREINTA Y OCHO AÑOS CASADO CON BENTURA CASTAÑEDA-
FRANCISCA MERIDA-ADULTA-ladina- sacada para GUEGUETENANGO
AÑO DE 1825
MARGARITA CARTAGENA
52
añp de 1826 -55
56
maria  FERNANDEZ HERRERA
JOSE VILLAGRAN RODRIGUEZ
57
MARIA MANUELA AGUIRRE
JOSEFA CARDENAS
AÑO DE 1827 -60
62
EN QUATRO DE MARZO D EOCHOCIENTOS VEINTE Y OCHO MURIÓ el ciudadano JOSE LIVERATO PALENCIA-( Registrado como español en otros archivos)  CASADO CON CON LA FELICIANA HERRERA
MICHAELA OLIVEROS
EN 23 DE SEP DE 1827-MURIÓ EL PARROCO DE ESTA PARROQ.  DON SEFERINO AGUILAR-
AÑO DE 1829
ANASTACIO VELASCO-COMITECO- 11 DE FEBERO DE 1829-VECINO DE COMITÁN, CASADO CON CATARINA MONZON
 YSABEL MONT- PARBULARIA-HIJA DE JUAQUIN MONT  (Cataluña, España) Y DE BASILIA OCAÑA-
69-
año de 1830
70

sábado, 29 de diciembre de 2018

70-85 ALG. DEFUNC. CHIANTLA- 1830

año de 1830
70
71
ROSA CASTAÑEDA
PETRONA QUINTANILLA
ENGRACIA VILLAGRAN
72
ANA RITA PALENCIA
AÑO DE 1835
73 AÑO D E 1832
MATIAS CARTAGENA
1833
75
JULIANA ESCOBEDO CASADA CON  JOSE LIVERATO MATA
76
PASCUAL OLIVEROS
1835
77
FELIPA VILLATORO
78
JUAQUIN MUÑOS
80-81
JUANA MARIA CASTAÑEDA
 83
MARIA SALVATIERRA
83
MARIA CALISTRA CARTAGENA
 84
MARIA JOSEFA AGUIRRE
85
JOSE MARIA LOPEZ-CASADO CON RICARDA DEL VALLE-NO LE ADMINISTRÉ LOS STOS. SACRAMENTOS POR HABER SIDO SU MUERTE MUY SUBITA  QUE FUE UNA ESTOCADA QUE LE DIERON EN EL CORAZON DE LA CUAL CAYO MUERTO -FIRMA FERNANDO CORRAL

sábado, 29 de diciembre de 2018

1-68 ALG. BAUT. CHIANTLA 1830-1837

1-3-4
6
FRANCISCO HERRERA TELLO- SACADA PARA CASARSE EN GUEGUETENANGO EN 1855-
7
MARIA YNES FELICITAS MUÑOS  HIJA DEL CIUD. JOAQUIN MUÑOS Y DE  LA CIUD. BENANCIA BELASQUEZ ( EN PARTIDAS ANTERIORES ANOTADOS COMO ESPAÑOLES)
MARIA DEL CARMEN PALENCIA-HIJA DEL C. JOSE FRANCISCO PALENCIA Y DOLORES ESPINOZA- (EN PARTIDAS ANTERIORES ANOTADOS COMO ESPAÑOLES) FUE PADRINO EL CIUDADANO  CORONEL Y COMANDANTE GENERAL DEL ESTADO DE CHIAPAS JOSE MARTINES
10
MONICO CANO- SACADA PARA ATITLAN 1851
ESTANISLAO RODRIGUEZ CANO- VISTA PARA TECPAN-GUATEMALA-
12-118
MARIA DE LA VISITACION GARCIA
1832
17
( TIO DE BELISARIO DOMINGUEZ PALENCIA, PERSONAJE DESTACADO DE COMITÁN. CHIAPAS- LA MADRE DE  DE BELISARIO FUE MARIA DOLORES PALENCIA ESPINOSA, HIJA DE FRANCISCO PALENCIA Y MARIA DOLORES ESPINOSA-)

YDEFONSO YGNACIO  FRANCISCO PALENCIA-ESPAÑOL- REGISTRADA PARA COMITAN EN 1855-HIJO DE  C. JOSE FRANCISCO PALENCIA Y DE LA CIUD. MARIA DOLORES ESPINOSA-FIRMA- FERNANDO CORRAL-

____________________________________________
19
JOSE ESCOBEDO MATA
22-127
22
BENTURA ESCOBEDO CALDERON
23
ANA FRANCISCA MAZARIEGOS CASTAÑEDA-SACADA PARA SAN JUAN SACATEPEQUES- 1852
25
MARIA QUINTANILLA MORALES
FRANCISCO LOPES FUENTES
MARIA FRANCISCA DEL PILAR MERIDA  TELLO
26
JOSE  FRANCISCO TELLO MORALES- SACADA PARA CUYOTENANGO AÑO DE 1860-
CLAUDIA LOPEZ- 1850 SACADA PARA PATULUL-
 27
UBALDO TORRES- PARA CASARSE EN  GUEGUETENANGO- 1836
AÑO DEL SEÑOR DE 1833
28-135
NICANORA OLIBEROS
31
MANUEL DEL ESPIRITU SANTO LOPEZ LOPEZ
JUANA BAUTISTA GUERRA GALICIA
AÑO DE 1834
MANUELA FRANCISCO TELLO- PARA SAN PEDRO SACATEPEQUES-1 SEP-DIC 1853
32-40 INICIO
44 (3)
JOSE BALENTIN MUÑOS -HIJO DE  JOAQUIN MUÑOS Y BENANCIA VELASQUEZ-
 (EN PARTIDAS ANTERIORES ANOTADOS COMO ESPAÑOLES)PADRINOS JOAQUIN MONT  Y BACILIA ANTONIA OCAÑA
MARIA DEL CARMEN PALENCIA-VISTA PARA CASARSE EN COMITAN 1857- JOSE FRANCISCO PALENCIA Y DE LA CIUD. MARIA DOLORES ESPINOSA ( EN PARTIDAS ANTERIORES ANOTADOS COMO ESPAÑOLES)-FUE SU PADRINO EL CIUDADANO PEBITERO BERNABÉ LEMUS, CURA P. DE GUEGUETENANGO-
MARIA DE LA SUNCION FERNANDEZ
 47
93-francisca  LEIBA ARGUETA- PARA GUEGUETENANGO  EN 1860-
49-50
51
JOSE ANTONIO CRISANTO  PALENCIA  ESPINOSA-PADRINO EL CIUD. PRESBITERO JOSE YGNACIO  SALDAÑA-
54
PABLO FRANCISCO OLIBEROS LOPEZ
 56-
58
FRANCISCO GRANADOS ESCOBEDO- MADRINA TOMASA PALENCIA-al margen- REMITIDA PARA EL CALVARIO DE GUATEMALA EN 1872
61
LAZARO FRANCISCO RODRIGUEZ-SACADA PARA SAN FELIPE SUCHITEPEQUEZ EN  1864
MARIA DE LA LUZ MUÑOS VELASQUES
64 -65-66
I JUNIO 1837
68-24 -339 MARTA DE JESUS CANO

domingo, 6 de enero de 2019

AVE SIN NIDO- CAP- 1. HUEHUETENANGO

AVE SIN NIDO
HORACIO GALINDO
TIPOGRAFIA NACIONAL
1969
 
HUEHUETENANGO
CAPITULO 1
Paisaje de Huehuetenango. "El Mirador" y su panorama.
Las cosas que se están yendo antes que nosotros.
Anochece.
El cielo, de irreal transparencia, deslíe al poniente iridizado encaje de nácares delicuescentes. En el ambiente de tibieza adormecedora, vaga un rumor vasto y disperso. Es un enjambre de voces infantiles que, al modular una frase, pareciera que la deletrearan cantando; es un coro de voces masculinas de pausada tonalidad, que sin cesar se enlazan a sueltas frases melodiosas, cuya armonía sólo puede brotar de la garganta de una mujer.
Algún yunque cercano, dispara al aire con cada golpe de martillo, uno como clavo de metálica sonoridad que irrumpe en la paz de la hora, como empeñado en perforar la altura con su repiqueteo agudo y penetrante. A esta nota tenaz y monocorde hacen coro, el ronco rugir de invisible sierra y el incesante golpeteo del telar sobre cuya movediza trama va y viene la incansable lanzadera.
Ese rumor, en que por igual se entremezclan el bocinazo de un claxon como el suelto trino del clarinero que ensaya en sordina su flauta de cristal, es la voz multiforme de la ciudad, que llega a mis oídos en esta calma somnolente que avecina el anochecer.
Apoyado sobre el pasamanos de la casita de altillo de mi vecino don Pancho Palacios (en la ladera del cerrito "del brujo" que domina la población por el sur), he venido a contemplar el panorama que más hondamente me impresiona y mo conmueve.
La ciudad ofrece a la vista desde esta dominante altura, el agrupamiento rectilíneo de sus casas y calles trazadas con orden y simetría.
Son todos los techos de barro con la disposición de sus tejas en filas apretadas y uniformes, que desde el crucero que siempre remata una cruz, descienden al musgoso y sombreado alero en que hiedras y buganvillas trenzan su arabesco, salpicado aquí o allá de alguna corola bermeja o del colgante cestillo de un capítulo de mosquetes.
Algunos edificios más altos recortan sobre ese laborioso primer plano de cruceros y mediaguas, el geométrico rectángulo de una estructura de cemento o de una pared cuadrada.
Pero todo este conjunto de techumbres y fachadas; todo este sistema de avenidas y de calles que hormiguea de transeúntes  y da paso a ya numerosos automóviles y camiones, converge al centro de la ciudad,donde la torre de cinco pisos del edificio de la Gobernación y la Catedral impresionante y hermosa con sus altos campanarios, d9minan.el conjunto citadino como los dos guardianes  seculares encargados del eternodeber de su custodia.
Frente a esos edificios centrales, está el blanco elipsoide de la concha acústica rematando la vistosa arquería del Ayuntamiento. Cabe al alero mismo de la Catedral, se alza de un lado la Escuela para Niñas Número 1 y tras el redondo cimborrio que sobre él proyecta su sombra, el Teatro Municipal (sobre cuyo enlaminado la herrumbre está pintando un vasto cuadro de inspiración abstracta) parece ensimismado en la evocación de sus recuerdos y tradiciones.
El cine "Lily" que ha puesto últimamente una nota de confort y modernismo en la ciudad y el edificio del Banco de Guatemala (también construido con arreglo al gusto cubiforme y modernista), quedan comprendidos en el grupo de edificios que rodea el parque central, dotado recientemente de un excelente alumbrado de gas de mercurio y adornado, además, de frondosas araucarias y palmeras.
La ciudad, a partir de este núcleo que comprende las construcciones más importantes, ha pasado más allá de sus límites convencionales, irrumpiendo inconteniblemente sobre laderas y solares donde hasta hace muy pocos años sólo había hortalizas y maizales. Por el norte ha quedado comprendido dentro la urbanización local, el "cerro del maíz", pese a lo escabroso de sus pendientes. Lo que antes fue un camino vecinal rocalloso y estrecho, es hoy una calle con alumbrado, eléctrico, tiendas y panaderías en cuya proximidad se elevan la torre metálica y la caseta de controles de -la estación-radiodifusora de la cabecera (TGAG). Más allá del puente de mampostería que marcó su límite por el este, es ya un populoso barrio de la ciudad, cantón Minerva, que de sus viejos tiempos sólo  conserva las dóricas columnas de su templo griego, despojado ya de todo ornamento y condenado lamentablemente a la ruina, sin objeto ni utilidad para nadie. Al poniente, la población se ha extendido más de un kilómetro en dirección del hospitalito y el hipódromo.
Y hacia el sur, por la salida de Quezaltenango y al noreste por el antiguo camino de Chiantla, lo mismo que al suroeste, donde se alzan el amplio edificio de la Escuela Federal, el Centro de Salud y escuelas y colegios de acondicionamiento moderno, también ha roto la población con sus linderos convencionales, para triplicar su tamaño en menos de medio siglo.
Aún hay suficiente luz en la atmósfera calmada de la tarde, para otear en todos los rumbos por donde la ciudad ha invadido el campo, al norte, los cerros de esquisto arcilloso, altos y redondos, que tupidos bosques de pino abruman con su verdor.
Al este, otros cerros boscosos se alzan enhiestos, cual erguidos minaretes que sin descanso vigilaran la placidez del valle. ¡Lo bien que se miraría en la cima de uno de esos cerros de tan impresionante aspecto, la balaustrada de un parque o el torreón de un castillito! El paisaje los sugiere, como sugiere una iglesia a medias construida, sus torres premiosas de campanas.
Se ensancha al poniente la llanura de El Terrero y Las Lagunas, meseta plana en que hoy está instalado el campo-de aviación y por donde en lustros venideros también se esparcirá la ciudad.
Pero este conjunto con todo y su belleza urbanística y cautivante, es sólo el primer plano del vasto panorama que desde esta altura se contempla.
Rodeada de sus cerros altos y boscosos, la ciudad parececeenmarcada en verde estuche de felpa musgosa.
Tras ese primer término, se alza altanera y magnífica en su eterna concreción de amontonamiento, la cordillera de Los Cuchumatanes. Está allí con su azul cresterío ; con su fisonomía propia e inconfundible. Puede transcurrir toda una vida, sin que canse jamás la contemplación de su soberbia belleza.
Esta serranía grandiosa, parece formada por dos estribaciones superpuestas, cuya base fueran los dos cerros redondos y rocosos que apartan sus rudos hemisferios para dar paso al río Selegua.
Al pie de la ciclópea hendidura, queda Chiantla, con el santuario de la Virgen de Candelaria (de nutrida e internacional romería) y la paz acogedora de sus calles tranquilas.
Desde las goteras mismas de este pueblo dulce y pintoresco, se alza la primera estribación desmesurada de la montaña. Es fácil descubrir al pie de esos enormes cerros, el trazo oblicuo de la carretera de Los Cuchumatanes. Parece el ribete de una soldadura de estaño que para asegurarse de haber prendido bien desde su base, fuese contorneando hacia el este la rugosa mole, para mostrarse de nuevo zigzagueando penosamente al nivel de "Patio de Bolas", regado caserío que desde aquí se columbra, como el impacto de un objeto de porcelana que al caer sobre el suelo, se hubiese roto en menudos fragmentos.
Desde ese sitio, se tiende hacia arriba la colosal ladera con sus manchones de bosque cada vez más ralos, la rugosa trama de los surcos que la erosión ha ido formando, uno que otro disperso caserío y los geométricos rectángulos de trigales seculares que de un verde esmeraldino con las primeras lluvias, torna el otoño de un amarillo intenso con reflejos de oro
Ello da a la cordillera su típico aspecto de recostado gobelino, todo lleno de parches y remiendos.
A ras del cielo de enrarecida luminosidad, veo ahora el perfil de la montaña: allí está la típica cresta que en los viajes escolares que año con año me alejaran del hogar, bautizara con el nombre de "Pepita de mango"; índice cardinal de mis afectos, porque desde la lejanía, me señalara la vertical exacta a cuyo pie quedara la ciudad aguardando mi regreso. Un poco a la derecha de esta "naricita enterrada", está "El Mirador", parque-monumento, el más alto de Centro América, con sus ocho pirámides de concreto en que pueden leerse (grabadas ene bronce) las estrofas inmortales del "Canto a Los Cuchumatanes", de Juan Diéguez y desde cuya explanada en que constantemente frenan automóviles que llegan de todos los rincones del país, pueden verse en esa lontananza rosa-violeta en que se confunden cielo y mar, todos los volcanes de Guatemala, desde el agazapado gnomo delTacaná con sus 4,240 metros de elevación sobre el nivel del mar, hasta el Tecuamburro; pasando por la cónica arista del Santa María, los volcanes del lago de Atitlán y los tres colosos que avecinan La Antigua: Agua, Fuego y Acate-nango, que en suave evanescencia lila, parecen irreales a fuer de verse remotos y distantes.
El filo ciclópeo de la cordillera está bordeado de extraños puntitos que semejan larga fila de hormigas escalando el lomo de un dinosaurio. Son los pinabetes gigantescos, los frondosos parchaes que empequeñecídos por la distancia, parecen ir escalando el reborde de la montaña, cual larga caravana de penitentes.
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Todo niño huehueteco los ha confundido efectivamente con eso y en los recuerdos tan lejanos, i ay!, de mi niñez, también yo los imaginé así. Veo aún, el mismo grupo que para mí fue la representación visual de los tres Reyes Magos, seguidos por igual número de gibosos dromedarios. Siguen en el mismo sitio en que los vi hace más de medio siglo y nunca me pregunté por qué razón no se movían. La fantasía infantil siempre está pronta a hacer todo género de concesiones entre la realidad y el sueño. Es porque suple con ilusión e ingenuidad, lo que en el adulto se ha convertido en materialismo e impaciencia.
Esta —pergeñada así con tanta rapidez como incongruencia-- es la adorable ciudad de Huehuetenango ; la de mi devoción y de mi cuna.
Pero, entretanto, el sol poniente se ha hundido en feérica pompa de radiaciones. Fulge el ocaso, igual que si en sus segundos términos estuviese cayendo dorada lluvia de moléculas luminosas. Sobre las crestas ruiniformes de Peña Blanca (Peña de Plata debiera llamarse), arde el horizonte cual vasto crisol en que lentamente fuesen enfriándose, delicuescentes ascuas que del blanco de fundición, pasaran al gualda, al escarlata y al ocre, para apagarse en pálido moaré, que pronto será lila y después gris.
Al mismo tiempo cambia la ciudad, como si sobre ella los tramoyistas del cielo enfocaran nuevo .juego de reflectores: la iglesita blanca brilla con el apagado fulgor de la plata; la torre del reloj adquiera, el misterioso tono del pórfido. La montaña misma parece fatigada y yacente, pronta a arrebujarse en su edredón de sombra, para dormir y descansar
Por último, sobre la "Pepita de mango", comienza a resplandecer con somnolente parpadeo, la primera estrella.
Y mientras todo se hunde con lentitud y melancolía en indecisas borras de penumbra, el toque del Angelus esparce en la inmensidad, el ronco lamento de sus campanas.
Lentamente regreso a la ciudad y como traigo sobre los míos los ojos del niño que fui, me asombra y me sobrecoge ver los cambios que ha sufrido la ciudad.
Eu la vieja casita familiar (la de mi cuna), hay ahora un taller de mecánica con varias bombas de gasolina.
Los aleros de la casa de don Manuel Bolaños, se han convertido en la más pobre y ruin de las cornisas. Ya no existe en la plazoleta de la Escuela de Niñas Número 3, la fuente con estatua de piedra que el albañil Eulalio Gómez talló probablemente a golpe de almádana. Cierto es que era horrible, que carecía de brazos (como la Venus de Milo) y que espantaba a los niños (a mí sobre todo); pero, ¿cuántas estatuas del estilo contemporáneo, todavía más horrorosas y deformes, no adornan hoy día parques y avenidas de nuestra hermosa capital?
Tampoco están ya en su sitio, los leoncitos de mampostería que por tantos años enmarcaron el portón de la casa de don Tomás del Cid; ni las gárgolas de filudos dientes que sobresalían del tejado de don Aarón Gálvez.
Hace poco que el último balcón de esquina con enrejado de madera, fue removido para hacer sitio a una vidriera en que se exhiben accesorios de plomería.
No será raro que uno de estos días, la casita de duende con alcantarilla que aún puede verse en la plazuela de Obras Públicas y el corredor con pilares torneados y altillo de la vivienda de doña Gudelia Herrera', al principio de la pendiente que baja hacia la calle de don Cupertino, caigan inexorablemente al golpe de las piochas demoledoras.
Tampoco esa calle se llama hoy así : es la 8º avenida de la zona 2, como el viejo callejón de Pinacho ostenta en su partida de bautismo el algebraico nombre de: "4 C. A. de la Z. 1".
Y si bien tales mudanzas remozan y modernizan la población, no menos cierto es que pronto Alcira, Castellón y Alicante, habrán borrado de Huehuetenango el romántico recuerdo que todavía me hace llamar: Calle de los Mercaderes de Murcia, a la cuarta calle de la zona 1 y Callejón de la Santa Cruz de Córdoba, a la octava avenida "A" de la zona 3.
¿Será que en el ocaso de la vida, inexorablemente nos asalta ese romántico fervor hacia las cosas que fueron y sentimos nostalgia y congoja al ver cómo se derrumban los últimos vestigios de lo que tanto amamos?
En todo caso, más que las cornisas del edicto municipal que desmochó viejas viguetas y aleros de tradición, me gustaría ver conservadas aquellas reliquias del pasado, porque en ellas Huehuetenango guardaba el más poético y cautivador de sus encantos.

sábado, 19 de enero de 2019

DELATANDO A LOS PADRES-LA ODISEA DE NINA

 LA ODISEA DE NINA
Por NINA MARKOVNA
Selecciones del Reader´s Digest
Febrero de 1994

OLOR A SANGRE
Nos FUIMOS a vivir a la casa de unos amigos, en el número 7 de la calle Karl Marx, y Slava y yo nos inscribimos en la escuela local. Maya, una chica de cabello color de ceniza que conocí el día en que llegamos, no fue sólo mi condiscípula, sino también mi compañera de pupitre. Era de origen judío y, como sus padres estaban divorciados, vivía con su madre y con su abuela. Pronto nos hicimos buenas amigas.
Slava, Maya y yo ingresamos por obligación en el grupo juvenil del Partido Comunista, los Pioneros. Llevábamos al cuello un pañuelo rojo de algodón, y estos trapos lacios y arrugados nos identificaban como exploradores del futuro. Después de clases pasábamos horas enteras en mítines políticos, y los lemas del partido —"¡Muera la individualidad! ¡Viva el colectivismo!"— siempre estaban en nuestros labios. En la escuela se nos ponía de ejemplo a un pionero; un muchacho sumamente escrupuloso. Se llamaba Pavlik Morozov y era un héroe para todos los niños de la Unión Soviética. No había cuento de hadas que conociéramos tan bien como su historia.
Durante la hambruna que sobrevino a raíz de la colectivización agraria, a principios del decenio de 1930, muchos agricultores se negaron a desprenderse de lo que les pertenecía. El padre de Pavlik fue uno de ellos. En vez de entregar todo al gobierno, comenzó a esconder sus papas para alimentar a su esposa, que estaba embarazada, y a su hijo. Cuando Pavlik se dio cuenta, acudió ante los representantes del partido, denunció a su padre e indicó dónde estaban ocultas las papas.
Al padre lo fusilaron como enemigo del pueblo soviético. Pavlik era un héroe para los funcionarios del partido, pero los aldeanos veían en él a un traidor. Una noche muy oscura, campesinos deseosos de tomar venganza lo mataron a palos.
Pavlik se convirtió en mártir del Estado soviético. En su honor se rebautizaron escuelas, calles, aldeas, y en Moscú se le erigió una estatua. Por mucho que me esforzaba, no podía entender cómo Pavlik Morozov había sido capaz de denunciar a su padre. Y sin embargo, en cierta ocasión, allá en Dulovo, casi había seguido su ejemplo.
Era la época en que nuestros gobernantes se declaraban antihitlerianos. Un día, mi maestra de lengua rusa nos instruía —éramos 40 los alumnos a su cargo— sobre las atrocidades del Führer alemán.
—Muchachos: ¡los alemanes se están muriendo de hambre! Ya ni siquiera recuerdan el sabor del azúcar. La Alemania nazi es tan mala como la vieja Rusia, donde sólo los zares y los parásitos de la nobleza podían comer azúcar.
Esa noche en casa, mientras chupaba despreocupadamente un trozo de azúcar, me acordé de pronto de lo que nos habían dicho en la escuela y exclamé:
—¡Mamá! De ahora en adelante te voy a dar parte de mi ración de azúcar.
Mamá, que despejaba la mesa, se conmovió. No era fácil conseguir azúcar y, además, era cara: el kilo costaba cinco rublos.
—¿Por qué quieres hacer eso, Nina? —preguntó.
Yo repetí puntualmente lo que la maestra nos había dicho. Mamá sonrió y movió la cabeza.
¿Escaso el azúcar? ¡Pero qué tontería! —exclamó—. Abundaba tanto que me propuse comer menos para no engordar. Era muchísimo más barato en aquellos tiempos. ¡Vaya profesores!
Yo tenía sólo nueve años, y me quedé desconcertada, pues hasta entonces había confiado en mis padres tanto como en mis maestros. Dormí mal esa noche, y por la mañana decidí confrontar a la maestra para que se aclarara ese evidente malentendido. Levanté la mano en clase, y dije valerosamente:
Usted nos contó ayer del azúcar en la Rusia de antes. ¿Se acuerda? Pues mi mamá se rió.
—¿Por qué?
Recordando la risa de mi madre cuando dijo que no quería "perder la línea", yo también solté una risita y proseguí con gran aplomo:
—Dijo que había tanto azúcar que temía comer más de la cuenta y engordar.
La maestra no rió conmigo. Ordenó a la clase leer un texto en absoluto silencio, y salió del salón durante unos minutos.
En esos minutos quedó sellado el destino de mi madre. Casi en el mismo instante en que la maestra regresó al aula, un agente de la NKVD se plantó frente al escritorio de mamá, en la fábrica donde ella trabajaba, y le ordenó en voz baja: "Na dopros" (al interrogatorio), dos palabras que hacían sudar frío a un ciudadano soviético. "Na dopros" fácilmente podía ser el primer paso en la marcha de la muerte hacia los campos de trabajos forzados.
Mi madre no regresó del trabajo a la hora de costumbre, las 5 de la tarde. Una de sus compañeras de oficina vino a casa e informó a mi padre que se la habían llevado. Pasaron horas de paralizante espera. Mamá volvió muy tarde, cuando ya Slava y yo estábamos acostados. La oímos hablar en voz baja con mi padre durante varios minutos. Terminó con estas palabras:
—¡Inocentes criaturas! ¡Son tan confiadas!
Con eso, corrió a mi cama y, tomándome la cara entre las manos, me besó ceremoniosa y solemnemente. Advertí algo raro en su rostro. Tenía la boca hinchada. Y ese olor penetrante y dulzón... a sangre. Aparté suavemente su rostro del mío para verla mejor. En lugar de la hilera de dientes blanquísimos que había visto apenas esa mañana, ahora se abría un espacio negro ante mis ojos.
—Mamá —musité—, ¿qué pasó con tus dientes? ¡Y te está sangrando la boca!
—No es nada, Nina —comenzó a decir, pero luego, ya sin fuerzas para aparentar valor, exclamó:
¡Dopros! No les cuentes nada a tus maestros, pequeña. ¡Absolutamente nada!
Ni Slava ni yo volvimos a confiar en los profesores. Movidos por el instinto de conservación, nos volvimos reservados. No sentíamos indignación contra la maestra. Al fin y al cabo, su deber no era sólo enseñarnos a leer y escribir, sino moldearnos a imagen y semejanza de Pavlik Moroz

lunes, 4 de febrero de 2019

389-392 ALG.BAUT. MALACATANCITO HUEHUETENANGO

 domingo, 20 de enero de 2019

AVE SIN NIDO Pags. 53.- 58

AVE SIN NIDO
DR.HORACIO GALINDO CASTILLO

CAPITULO V
La aventura del mango colorado. A falta de bisturí. . Una noche de terror. Esteban vence al Cadejo.

Todos los días antes de volver a la escuela para las lecciones de la tarde, se me daba en casa la entonces exorbitante suma de cuatro reales, para la compra de golosinas.
Cuatro reales de la moneda de aquel tiempo (un quetzal valía sesenta pesos y  cada peso tenía ocho. reales) vendría representando en la actualidad, algo menos de un centavo.
Pero, ¡había qué ver `todo lo que podía comprarse con una sola de aquellas moneditas!
Mundo Rivera, hijo',de`.la señora Toya y'quien vivía cerca del puente del r'ió' de la Viña, era un sabio en lo tocante a escoger las cosas que con cuatro reales>?Podían comprarse.
Siempre pasábamos por la tienda de doña Rosita Régules, quien nos daba por real y medio,' una docena de caramelos dé' yema y seis muñequitos `de azúcar rellenos de aromada  miel.
ibamos a: continuación a la  tienda de la señorita Rosario 'Gutiérrez, que `por medio real nos daba diez caramelos negros de panela amelcochada, que eran deliciosos.
Por último enfilábamos hacia el mercado municipal, que ¡ cuán alto y espacioso nos parecía! Y como aún llevábamos un remanente de dos reales, comprábamos una penca de maguey, especie de gruesa brocha hervida con rapadura y que probablemente se nos volvía pulque en el alambique del estómago.
La expedición logística concluía ordinariamente, en los puestos de las inditas que sentadas sobre el suelo y marco en mano, nos proveían de nances, guayabas o melocotones.
En el curso de una de tales correrías, vimos un mango colorado de extraordinario tamaño.
—Te propongo una cosa —dijo Mundo al punto—: si me compras ese mango, te apuesto a que de un solo viaje me lo meto todo dentro de la boca.
Desafortunadamente, en el instante en que concluíamos el trato —o dicho con palabras más técnicas, en el momento en que casábamos la apuesta—, acertó a pasar por ahí Julio Molina, el Negro, que Dios lo haya perdonado. Era en la escuela una especie de ministro plenipotenciario del diablo.
 Se enteró de los pormenores de la apuesta y de ese modo, cuando Mundo luego de quitar con estudiada parsimonia la piel del fruto chupándose naturalmente cada hilachita, se aprestaba a ejecutar la parte sustancial de su compromiso, le prestó tan violenta colaboración, que prensándole la nuca contra el brazo izquierdo y empujando el mango con tanta determinación como si de ello dependiera la, salvación de su alma, logró hacerlo pasar, pero con un chasquido que heló la sangre en mis venas.
El Negro, sin, esperar más, nos despojó de las golosinas que afán-nos quedaban y echó a correr desternillándose de risa, por entre el abigarrado gentío.
Nunca imaginé que un rostro humano pudiera desfigurarsede manera tan grotesca: tenía las mandíbulas exageradamente abiertas y entre los incisivos superiores (que parecían los de un conejo) y los inferiores apenas visibles bajo, la, abultada carnosidad del fruto, los labios se le habían volteado, retrayéndose el superior contra la nariz que a su vez  pareció, correrse hacia las mejillas infladas como un par de trémulos
hemisferios. En cuanto a los ojos ,eran dos rayitas temblorosas por entre cuyas estiradas fisuras, relampagueaban las angustiadas pupilas vueltas hacia mí, con su desesperado SOS, no por silencioso menos elocuente.
¡Ve qué hacés 'Conmigo, hermano!
No había tiempo que perder, porque el aire le faltaba y de morenito que era, Mundo estaba tornándose azulado.
Tomé del cesto de una indita, dos rajas de ocote; las hundí frenéticamente a,un` lado y otro del escurridizo obstáculo  no sin esfuerzo y con no poca injuria para el contiñénte, logré expulsar el contenido, con lo que Mundo aspiró a pleno pulmón, la bocanada de aire  tnás satisfactoria de su vida.
¿Que huimos despavoridos?
¿Que Mundo se desmayó aterrado y lloriqueante?
 No.  Lo que hizo simplemente, fue recoger del suelo aquel mango que a punto estuvo de regresarlo al limbo; lo limpió un poco con la pechera de la camisa y procedió a comérselo, pero esta vez, con aplicación y delicadeza.
No fue esa, por cierto, la sola vez que di muestra de alguna oscura afición por los primeros auxilios.
En casa había una gatita que aparte 'cargo específico de combatir a los ratones, sufría con paciencia benedictina todas nuestras crueldades-y'travesuras.
Inesperadamente, la gatita desapareció por algunos días, pero era evidente que mi madre y la Chepita estaban en el secreto.
Por la primera vez hubo en casa, un cuarto del misterio cerrado a doble llave.
Mas, como quiera que por el estrecho tragaluz lograra yo pasar y sorprender con el misterio y en el rincón más oscuro a la pobre gatita, al parecer moribunda, fui a mi vez sorprendido por la `Chepita, que llevaba al infeliz felino un platillo de leche.
—tuego, al examinar al animaliteq'yo que había sor- prendido el misterio y la Chepita,,,-que me había sorprendido-a mí, fuimos a la vez sorprendidos por la gata y la Naturaleza : había, traído al mundo cinco gatitos; pero adentro de una bolsa grisácea en cuyo interior, algo se movía desesperadamente.
En las circunstancias, tuvo la Chepita que sorprender mi ingenuidad, revelándome uno de los más grandes',secretos de la Biología.
 Afortunadamente para la gata y los gatitos, sorprender este nuevo misterio fue cuestión que no llevó más de un minuto :
—Pues si bolsa.
--- 7¿Cómo?
—Abriéndola inmediatamente. —Pero, ¡ yo no podría hacerlo!
—¡ Yo sí !
Y corrí en busca del primer, "instrumento cortante" de que pudiese echar mano y con él practiqué una "corioamniotomía" un poco ruda, pero instantánea.
Ello salvó, desde luego, la vida de la gata y los gatitos y, además, me permitió despejar inmediatamente y de una vez, todos los misterios de aquel día.
El único que nada supo sobre toda esa concatenación de enigmas, fue el autor de mis días.
Cuando a la mañana siguiente y con aquella afectación que era tan peculiar en él procedía a rasurarse, estaba a una distancia de muchos años-luz acerca del misterio que tan celosamente guardara aquella hojita de afeitar, que la tarde precedente había salvado cuarenta y dos vidas de gato, habida cuenta que... "siete vidas tiene ,Un gato", según el decir popular,
 La noche del 25 de diciembre de 1917, mi madre nos acostó más; temprano que de - costumbre. Brillaba la luna en el cielo parcialmente nublado, apareciendo por
57instantes sorprendentemente claro su disco y luego velándose momentáneamente, conforme el viento empujaba del este, grandes nimbos sombríos.
Las noches de luna y viento, siempre me pusieron nervioso. Los vagos rumores que esparcía el ábrego arrancando del ramaje de los grandes árboles extraños lamentos ; el vaivén de las lámparas que alumbraban los corredores abrumados de colgantes macetas y tupidas enredaderas; esos mil ruidos que llenan los rincones sombríos cuando sopla el cierzo animando las cosas de ruido y movimiento ; sí, todo eso, tenía para mí aquella noche, la significación de un presagio. Ignoro en virtud de qué mecanismo me desasosegaba un extraño sentimiento de, riesgo, que hacía imposible mi sueño y mantenía mis nervios en angustiosa tensión.
Rogué a mi madre que me permitiera dormir a su lado. Pero, ¿por qué? —me preguntó—. Nada puede pasarte. Reza y verás que pronto consigues dormirte.
Empero, mientras más profundo era el silencio que imperaba en las calles desiertas, yo permanecía en mi lecho con los ojos abiertos.
Por eso, recuerdo perfectamente lo que ocurrió al filo de las once y cuarto :
Fue como si debajo de la tierra, se animara de pronto un confuso clamor ; como si una estampida de potros asustados corriera en las profundidades abismales, golpeando la tierra con el pataleo sordo de mil cascos lanzados a todo galope.
Ello es, que estaba ya sentado a la orilla de mi cama, cuando un,cristal flojo de1a vidriera cercana, empezó a vibrar con' menudo repiqueteo. Al mismo tiempo se

389
MARIA NICOLASA  ANTONIA, HIJA DE DON MANUEL RICARDO MOLINA Y DE MARIA CONCEPCION MONZON,
JUAN D E LA CRUZ, DE ANASTACIO ZOZA Y JOSEFA MANRIQUE(-Salcaja)  -MADRINA MARTINA DE BARRIOS , ESPOSA D E JUAN PLEITES-

CLAUDIO JOSE RODRIGUEZ LOPEZ
390
MADRINA DOÑA MARIA JOSEFA DE ROJAS.DE ESTADO HONESTO
MADRINA DOÑA PATRICIA AREVALO DE ESTADO HONESTO
TOMOTEO JOSE, ESPAÑOL, DE VENTURA ABILA Y DE NICOLAZA MONZON-MADRINA NORVERTA RAMONA VILLATORO-Y LO FIRME FRAY JOSE ANTONIO  DE SOTOMAYOR
FULGENCIO SAMAYOA LOPEZ-MADRINA  FELIPA CASTILLO  VIUDA DE GREGORIO LOPEZ
FELIPE DECIDERIO- DE SIXA-DE LUISA BECERRO DEL VALLE DE SIXA,
MARIA ALEXANDRA CARDENAS MAEDA-
 391
 VALENTINA  ANTONIA ALVARADO BECERRO-
392
MANUEL SOTO
FRANCISCO JOSE  MONZON CALDERON,  MADRINA MODESTA CALDERON DE CITADO HONESTO-

 COMPARE LAS 2 SIGUIENTES PARTIDAS
 "JOSE DOMINGO ANTONIO, ESPAÑOL, HIJO DE FELIPE ALBARADO, LADINO, Y DE FAUSTINA MASARIEGOS, ESPAÑOLA, DEL PARAJE DE XUX; JURISDICCION DE OSTUNCALCO, FUE PADRINO  VICTORIANO HERRERA CASADO CON LORENSA ALBARADO, LADINOS DE GUEGUETENANGO,Y LO FIRMÉ--FRAY YSIDRO CAYETANO AREVALO"--
JOSE RODRIGO, LADINO, DE FELIPE ALVARADO Y FAUSTINA MASARIEGOS,FUE SU MADRINA LORENZA  ALVARADO, ESPOSA DE VICTORIANO HERRERA- Y LO FIRME FRAY JOSE ANTONIO DE SOTO--

DOMINGO JOSE ALVARADO SAMAYOA,MADRINA CECILIA LOPEZ, ESPOSA DE JUAN RAMON RODRIGUEZ
 MANUEL ANTONIO ROSARIO GOMEZ
PETRONILA RAMONA, LADINA, DE YGNACIO DE AVILA Y DE MANUELA MOLINA-MADRINA LUISA LOPEZ CASADA CON LUIS SAMAYOA

miércoles, 11 de diciembre de 2019

BODAS SANTA ANNA MALACATAN- HUEHUETENANGO AÑOS DE 1699-1818

·         BODAS  SANTA ANNA MALCATAN- HUEHUETENANGO AÑOS DE  1699-1795

 Investigado y digitalizado por Samuel Lopez

3-GABRIEL ROXAS DE CABRICAN—ANNA PONZE—FRAY ANTT PAEZ DE GRAJEDA--—FRAY FERNANDO GUTTIERREZ THERAN—JACINTO LUNA DE TUXTLA CON  MARIA CUEVAS---SIET-. PADS ALFERES JUAN DE  Y BITHORIA CHABES- ESPAÑOLES—FRAY M DE LEON DEGOLLADO—9 VISITA PARROQ—11—12 NOTA PARROQ—14- IDEM—17—JUEVS 10 DE OCTUBRE DE 2019—21-24 gabriel  CUEBA –FAY PEDRO PARDO DE FIGUEROA—26 GASPAR DE MAZARIEGOS, DE LEON  ESPAÑOL, DE SIJA –28 NOTA PAROQ—29—VIST VALENTIN DE FUENTES NOTA--
 30—32—MATHEO DE GRANADA—36- NOTA PARROQ—EUSEVIO DE ALVARADO CON RAMONA MONZON—37  JUAN MONTOLLA POBRES O POBLE CON ALVARADO—DEAN PALENCIA--40-NOTA PARROQ—42—NOTA PARROQ—44 AGUSTIN RODRIGUEZ ESTRADA--- ESPAÑOL—CON MONZON-ESPAÑOLA—45 VISITA CORTES Y LARRAZ—CASIMIRO SOLIS DEL VALLE –SEIS PARTIDO DE SAN JUAN OSTUNCALCO ENN EL PUEBLO DE  SAN CXRISTOBAL CABRICÁN—JACOBO—SIET-  SALDAÑA  CON DE LEON—48—MONZ CON D AVILA DE ZOTO-ESPAÑOLES---49--50—51 LUIS SAMAYOA  ESCOBAR CON MAGDALENA LOPEZ—52 JUAN DE MAEDA CON PAULA LOPEZ SANCHEZ –53—JUAN JOSEPH DEL CASTILLO   paroq de san sebast de GUATHMAL-----JUAN GALLO MIRANDA CON POLONIA HERRRERA DE LEON---55—JOSEPH MARIANO MOLINA RECINOS,ESPAÑOL, HIJO DE SILVESTRE  MOLINA Y DE MARIA ANTONIA RESINOS CON JUAQUINA SANTHIAGO LOPEZ  HIJA DE ANTONIO SANTHIAGO Y DE MANUELA LOPEZ—SEP DE 1778-- ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ—56---BALIENTE DE PARRTOQ DE GUEGUET- TSTO JUAN DE DIOS GALLO---VALLE DE BOBOS—BRNARDINO CALDERON RESINOS CON JOSEFA OLIVEROS VASQ—test Antonio santhiago—MARIANO DE AVILA SOTO CON YSIDORA CALDERON RECINOS—PADS MIGUEL MEZA Y MARIA LOPEZ—NOTA CAYETANOS FRANCO Y MONROY—58 JUAN DE ROXAS CON PASCACIA RODRIGUEZ- PADS DON PHELIPE ORELLANA Y DOÑA BALTAZARA MATA –DE LEON CON CALDERON RECINOS—50 ALVAR CON DE LEON

—62 ARRIAGA ESCOBEDO DE OSTUNCALCO CON MARIA MOLINA RECINOS HIJA DE SILVESTRE  MOLINA Y MARIA ANTONIA RECINOSESPAÑOLES--ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ—-y de AbrahamdeArim- Autor de estas investigaciones--

-63 PABLO GUANDICA---JOAQ MONZON CON TOMASA MOLINA—TEAST JSEPH GUENDICA—RAFAEL RO JAS CON MARIA DE AGUAYO—ROD CON VILLAT DE ZOTO—64 MARTINEZ SANTIAGO CON DELGADO ALMENGOR—SIFUENT LOPEZ CON  BALDEZ LOPEZ---SIFUENTES MALDON—SA LENCHO MAZATEN—69 PADS AGUSTIN D EARRIOLA Y MICHAELA DE ARRIOLA—MANUEL MOLINA DE GUEGUET—70 VISITA FRANCIS Y MONROY NOTA—RUIZ AYALA—MOLINA QUINTA CON VILLATOR DE ZOTO—HIJA DE DOMINGO MONZON—PATRICIO VILLAT DE SOTO CON FRANCISCO SANTIAGO LOPEZ- PADS JOSEPH MOLINA Y JOAQUINA SANTIAGO—77—CASYETANO FRANCOS..LEER-TOMAS DE AQUINO LOPEZ SALDAÑA CON MICAELA ALVAR MAZARIOEG—79 JUAN D EHERRERA MONZON CON MICAELA SANTIAGO LOPEZ--
80—CASIMIRO VILLA DE SOTO CON  MANUELA MOLINA SANTIAGO—DE JOSEF MOLINA  Y JAQUINA SANTIAGO -- ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ—--83 ALVAR MAZAR CON SAMAYOA LOPEZ—VILLAT  DE ZOTO CON  LORNZA MONZON MENDEZ---DE BARRIOS CON VALDEZ LOPEZ—CARDNA DE HUEHUET CON LUIZA MOLINA—RODRI CON VILLAT DE SOTO--- 86  MAZARIEGOS  MALDONADO CON MARIA VALDEZ LOPEZ—CIFUENTES LOPEZ DE GUEGUE—CON  VALDEZ LOPEZ DE GUEGUET—88 FLORENCIO RODRIG DE BARRIOS DE SALC CON PETRONA LOPEZ MONZON  DE GUEGUE -89 VISITA CASAUS—

 BODAS SANTA ANNA MALACATAN- HUEHUETENANGO AÑO DE 1795
4-.5  NOTA INICIO FELZ VAQUERO—SANCHEZ CON MONZON DE AVILA—7 MONZON CON VILLATORO—MARTES 8 DE OCT 2019—8 CALDERON CON DE SOTO—RODRIGUEZ  D E CIUDAD D DE SAN SEBAST DE GUATHEMALA--E SAN SALVADOR CON  TEODORA CALDERON RECINOS DE GUEGUETENANGO—ESPAÑOLES—JOACHIN MOLINA RECINOS DE GUEGUETE CON MICAELA VILLATORO DE ZOTO D EMALAC- 12  LADINOS Y MESTIZOS – VER LA ANTERIOR---DE LEON CON LOPEZ MONZON—13 PINEDA CON MONZON—MAZARIEGOS CON DE BARRIOS DE SIJA—DE BARRIOS CON BALIENTE—DE SIJA CON MALAC---16----FRANCISCO PEREZ DE MANUELA PEREZ  DE GUEGUE CON LUCIANA JOSSEFA MOLINA SANTIAGO DE GUEGUETEN Y DE SUS PUERILES AÑOS DE ESTE MALACATAN HIJA DE JOSSE MOLINA Y D EJOAQUINA SANTIAGO— ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ—TESTIGOS DOMINGO MONZON, MANUEL MONZON  Y JUAN VILLATORO ESPÑAOLES—17 ANTONINO RODRIG CON  ALEXANDRA MONZON—HIJA DE ESPAÑOL CON YNDUIA—leer bien la  imagen 17—LADINOS Y ESPAÑOLES 19--–VALDEZ CON RUIZ—ESPAÑOLES LADINOS---19 YSIDRO DE HERRERA CASTILLO DE GUEGUET—CON CORNELIA DE AVILA CALDERON DEMALAC—MAN SOLIS CON MARIA DEL RASSARIO VALDEZ DE GUEGUET—Y RESIDENTE DESDE SUS PRIMEROS AÑOS EN MALAC—SSPAÑOLES—DON MANUEL TRINIDAD DE AGUALLO ,ORIUNDO DEL PUBLO DE CONCEPCION GUEGUETENANGO- HOY CIUDad—hijo legmo del finado capitán DON MANUEL ANTONIO DE AGUALLO-YDE DOÑA NARZIZA MOLINA,DE MALAC--- CON MARIA NORVETA DE LEON CALDERON, ESPAÑOLA—21…ALVARADO DE SIJA CON LOPEZ---BITORIANO DE HERRERA CASTILLO ORIG DEL PUEBLO DE GUEGUET—CON ALVARADO MAZARIEGOS--.AÑO DE 1801-PAG 23---24 VILLAT  CON CALDERON—DE RODAS BALDONADO DE SAN CARLOS SIJA CON  DE BARRIOS—26-ESPAÑOLES---DON MIGUEL D EPORRRS CON DOÑA MARIA PETRONA ROXAS—DE TOTONICAPAM HIJO DE DON FELIZ PORRES Y DOÑA FRANCISCA LETO—CON MARIA ROXAS DE AGUAYO—ESPAÑOL—JUAN RODRIG CON CELCILIA  JOSEFA LOPEZ— DE GUEGUE--LADINA—SIET—ESPAÑOLES DON JOSE MOLINA CON  NICOLASA RODRIGUEZ—A DON JOSE MOLINA  VIUDO DE JUAQUINA SANTIAGO CON  JOSEFA RODRIGUEZ—CON RODRIGUEZ VILLATORO, TODOS ESPAÑOLES—28  LADINO CON TRIBUTARIA-LOPEZ CON GOMEZ—29  ESPAÑOLES—YGANCIO DE AVILA CON..MANUELA MOLINA—30---JUAN PLAYTES ENRIQUEZ DE TOTO CON DE BARRIOS—31 VALDEZ LOPEZ CON VAS DE BARRIOS—ESPAÑOLES—JOSE HERRERA  DE GUEGUET  CON  MARIA RODRIG VILLAT –ESPAÑOLES—32—ESPAÑOLES  VILLAT CON ROXAS—VILLATORO SANTIAGO CON ROXAS RODRIGUEZ, ESPÑAOLES—MONZON CON DE LEON—TEST ESPAÑOLES JOSE MOLINA---34  ESPAÑOLES—MANUEL ARGUETA CON VITA DE AVILA—DE FAUSTINO ARGUETA Y MANUELA SAMAYOA DE GUEGUETN—DE AVILA CALDERON—35  MARCELINO DE JESUS MOLINA  SANTIAGO—ESPAÑOLES-- ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ -DE JOSE MOLINA Y DE JOAQUINA SANTIAGO CON  ALEXANDRA RODRIGUEZ  PALACIOS—
ESPAÑOLES JUAN REYES  GRAMAJO CON MANUELA MOLINA- VILLATORO- DE MALAC—TODOS ESPAÑOLES—36 --LADINOS TRINIDAD ARGUETA DE GUEGUET CON FELIPA ANTONIA MOLINA SANTIAGO D EJOSE MOLINA Y JOAQUINA SANTIAGO  ------ ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ—SIETE—DE LEON CON DE AVILA—CESARIO JOSE LOPEZ ALVARADO CON JOSEFA RODRIG VILLAT—38—MONZON DE AVILA CON CALDERON—TEST  MANUEL YSIDORO MOLINA, MANUEL RICARDO MOLINA—CALDERON CON DE AVILA MONZON—39 ESPAÑOLES--

ESPAÑOLES  DE BARRIOS ESCOBAR CON  RODRIG VILLAT-TODOS ESPAÑOLES---CALDER OLIVER CON MARIA RODRIG PALACIOS—LADINOS  -----ESPAÑOLES DON MANUEL RICARDO MOLINA CON MARIA MONZON  DE AVILA TODOS ESPAÑOLES—VENT DE AVILA CALDERON CON  NICOLAZA MONZON-MESTIZA—MIERC 9 OCT 2019—42 ALVAR CON AGUIRRE—43—PEDRO JOSE MOLINA SANTIAGO DE DON JOSE MOLINA  Y JOAQUINA SANTIAGO ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ —CON SANCHEZ XIRON-
CAST GUTIRR CON  ALVARAD XIRON-----ESPAÑOLES  DON GERVACIO MONZON  RODRIG CON DOÑA MARIA  MARCELA AREVALO---JOSE RODRIG   CON MONZON PALACIOS-- 
44 –ESPAÑOLES—DON GERVACIO MONZON CON DOÑA MARIA MARCELA AREVALO—45 DPMOMGA MONZON PALACIOS—LEON ARGUETA SAMAYOA DE GUEGUET-GONZ DE BARRIOS—47 CALISTO CALDERON CON FELICIANA MONZON PALACIOS—VIVIANO HIDALGO DE BARRIOS CON  MARIA GUADALUPE MOLINA SANTIAGO- HIJA DE JOSE MOLINA Y DE JUAQUINA SANTIAGO—ANCESTROS DE MARTA LOPEZ PALACIOS DE JUMAJ—48 GUZMAN CON OLIVEROS—DE BARRIOS CON RODRIGUEZ—VISITA DE RAMON CASSAUS—49 ALVAR SAMAYOA  CON VILLATMOLINA—BALDEZ CON  VILLAT MONZON—50—MALD CON DE BARRIOS—52 HIDALG DE BARRIOS VECINOS DE MACLEN-CON VILLAT MONZON—RODRIGUEZ VILLAT CON MONZON MOLINA DE TOMASA MOLINA—SON ESPAÑOLES----53 MARIA TERESA LOPEZ ALVAR—PAD DON MANUEL FERNANDO GALAN Y DOÑA BARBARA HERRERA------SABADO 12 OCT DE 2019—54 SANCHEZ MORAN CON BECERRA  ESTRADA—PATRICIO VILLAT VIUDO DE FRANCISCA SANTIAGO CON  JUANA ALVAR GIRON—55 JUAN AVILA CALDER CON  MARCELA MOLINA VILLAT—PADS MANUEL ARGUETA CON VIT de AVILA—VILLAT—  AÑO DE 1818--FIN  EINICIO.—FALTAN AÑOS—AÑO DE 1844-----67 falta--

jueves, 20 de febrero de 2020

DR. MEZA EJEMPLO DE HUEHUETENANGO PARA EL MUNDO

 DR. MEZA 
EJEMPLO DE HUEHUETENANGO PARA EL MUNDO
Por Sam López
Ciudad de Huehuetenango
Guatemala, América del Centro
 En la Villa de Gueguetenango, Guatemala.  nació en una familia de  pura cepa española con gran prestigio y riqueza , con muchas propiedades en Huehuetenango y Malacatancito. Tuvo el beneficio que sus padres le enviaran a la capital de Guatemala a estudiar la secundaria, luego medicina a la Universidad de San Carlos, y posteriormente  de Farmacia en la Universidad de la Sorbona, París, Francia. donde se graduó de Médico y Cirujano.
 El alma noble y caritativa del Dr. Meza Orellana representa sin temor a equivocarme ,muy bien el corazón bondadoso y altruista del ciudadano huehueteco del siglo XIX y XX. Su nombre ha quedado inscrito con letras de oro en Heredia, Costa Rica. De por sí esta situación deber hermanar a esta ciudad con la ciudad de Huehuetenango.
 La partida de bautismo de Fermín Meza dice así:
 "José  Fermín- Español --En  esta Sta. Yglesia Parroquial de Gueguetenango en veinte y cinco de Mayo de mil ochocientos diez y seis...un niño que nació en seis de dicco mes, pusele por nombre José Fermín, es hijo legitimo de Don Serapio Meza y de Doña Catarina Orellana..."
 ________________________________________________________________
BENEFACTORES DE HEREDIA
Por Luis Felipe Gonzalez
 Escrito en 1915
Publicado en 1930
San José de Costa Rica

 Dr. José Fermín Meza y Orellana
Nació el señor Meza en la ciudad de Huehuetenango de la República de Guatemala el 7 de julio de 1816.
Hizo sus primeros estudios en la ciudad natal a la edad d esiete años. Fué enviado por sus padres a la capital de la República permaneciendo como interno en el plantel de enseñanza. Sus estudios secundarios los hizo en el Colegio de Zerses regido por losR. R. P. P. de la Compañía de Jesús graduándose en ese establecimiento de Bachiller en Filosofía.
Coronó después la carrera de Farmacia y emprendió los estudios de Medicina en Guatemala, estudios que terminó en la Universidad Central de París recibiendo en 1841 el diploma de Médico y Cirujano.
Dueño ya de una profesión regresó al lugar natal donde el Gobierno le honró con el nombramiento de Cirujano en Jefe de los ejércitos de Guatemala. Partió con la expedición que en ese tiempo se envió a El Salvador. En esa República se le hizo prisioner oy una vez que pudo recobrar la libertad ejerció su profesión en las ciudades de Santa Ana y San Vicente.
Habiéndose presentado la epidemia del cólera en la capital de El Salvador en varios de los pueblos retirados, recibió el seño rMeza el encargo de ir a combatirlo.
Trasladóse luego a Nicaragua donde se le  recibió con los brazos abiertos correspondiendo el ilustre huésped a la generosidadde los nicaragüenses con la fundación de un Hospital en la ciudad de Granada.
Desempeñó las cátedras de Humanidades, Psicología y MatemáticasSuperiores en la Universidad de León, cargo que sirvió gratuitamente. El Protomedicato de la República de Nicaragua como prueba de agradecimiento lo honró contándolo entre sus miembro  mas notables, distinguiéndolo con un diploma especial de Médico y Cirujano de aquella Facultad.
En 1845 vino a Costa Rica y :fijó su residencia en la ciudad de Heredia .Pronto brillaron los destellos de su inteligencia e ilustración.
Recién llegado estableció unas clases de matemáticas y posteriormente fué uno de los más entusiastas que trabajaron en la fundación y sostenimiento del Colegio de San Agustín del cual fué Rector hasta su clausura en 1879. Contribuyó además al progreso intelectual con su colaboración asídua al primer periódico de esta ciudad, titulado «La Aurora».
De los servicios de su profesión se recuerda con gratitud el desempeño por más de once años y sin remuneración alguna de la Medicatura del Pueblo. Sirvió como cirujano en el ejército durant ela campaña de 1856 y una vez terminada ésta regresó a Heredia a combatir la epidemia del cólera con peligro inminente de su propia existencia. Dos veces se trasladó a Puntarenas de orden del Gobierno a recetar contra la fiebre amarilla que se desarrollaba de manera alarmante.
"Su profesión pudo haberle producido ingentes riquezas, sobretodo si se atiende que cuando la ejerció en los primeros años de su llegada a Costa Rica había aquí suma inopia de médicos pero vino y murió en la pobreza, quedando su viuda hasta sin hogar donde albergarse. Era que el Licenciado Meza compartía su pan con todos los necesitados. No sólo aplicaba la medicina sinoque la daba gratuitamente y hasta suplía dinero de su bolsillo para la alimentación del paciente sometido a su cuidado. Hay más: su casa fué siempre verdadero hospital: nacionales y extranjeros enfermos que llamaban a su puerta eran recibidos con los brazos abiertos y después se retiraban sanos».
El Licenciado Meza merece, pues, bien de la patria; y es de gran provecho para la juventud que se levanta ese modelo quepresentó su vida ejemplar en la beneficencia».
"Oíd este rasgo que ha poco me ha contado un amigo, que fué testigo ocular. En el año 1862 había aquí una pequeña banda de música y el Gobierno quiso en aquel entonces que concurriera por la primera vez a las:fiestas de la capital; pero era el caso que dicha banda no tenía uniformes ni vestidos decentes con qué presentarse.
Don Fermín Meza no quería, no podía consentir que Heredia se exhibiera mal, y aunque no tenía recursos, haciendo un sacrificio, compró uniformes a los músicos por su propia cuenta.
Quería a Heredia como si fuera su pueblo natal o se hubiera vinculado en él».
Don José Fermín Meza no tuvo medios de ser grande como muchos de los filántropos de la humanidad, pues fué reducido el círculo en que ejerció su acción benéfica; pero sus generosos impulsos y su corazón debemos considerarlos colocados a igual altura.
Fué don Fermín Meza «el padre de los pobres y el médicode su cabecera>>.
En noviembre de 1879 perdió Heredia su hijo adoptivo, cuya preciosa existencia es recordada con la mayor admiración y respeto.
 domingo, 16 de febrero de 2020

CIUDAD DE HUEHUETENANGOThe “Blue Book” of Guatemala 1915

 El “Libro Azul” de Guatemala 
The “Blue Book” of Guatemala 
1915 
Relato é Historia sobre la vida de las personas más prominentes. 
Narrative and History of the lives of the most prominent people. 
Historia Condensada de la República. 
Condensed History of the Republic. 
Artículos Especiales sobre el Comercio, Agricultura y Riqueza Mineral, 
basado sobre las Estadísticas Oficiales. 
Special articles relative to the Commerce, Agriculture and Mineral Wealth, based on 
Official Statistics. 
Colonel J. Bascom Jones, 
Editor 
Máximo Soto Hall, 
Revisor Oficial 
William T. Scoullar, 
Associate Editor 

Huehuetenango 
No. 1. Vista General de Huehuetenango. 
No. 2. Escuela de Niños y el Teatro. 
No. 3. Plaza de Armas. 
No. 4. Plaza de Armas. 
No. 5. Escuela Práctica. 
No. 1. General View of Huehuetenango. 
No. 2. Grammar Schools and the Theatre. 
No. 3. Central Park. 
No. 4. Central Park. 
No. 5. Practical School. 

Los pueblos del Departamento de Huehuetenango, desde la Con¬ 
quista Española hasta mediados del siglo pasado, pertenecían al 
vecino Departamento de Totonicapán. Esto causaba grandes incon¬ 
veniencias á causa de estar varios de los pueblos más importantes 
muy retirados de la Cabecera (6 sea la Capital) algunos á 40 ó 60 
leguas, y que por consiguiente era muy difícil administrar justicia 
y gobernarlos debidamente, por consiguiente tuvo que separarse y 
formar un Departamento por sí solo. 
Las tribus “mames,” antes de la venida de los españoles, tuvieron 
su reino en la ciudad de “Chlnabajul” al pié de los Montes Cuchu- 
matanes, y entre sus ruinas puede verse aún la fortaleza de Zaculen 
todavía en pie. 
La ciudad de Huehuetenango ocupa hoy la parte oriental de la 
llanura, aislada por profundos barrancos y cerros adyacentes, menos 
por el lado norte, por donde sale el camino hacia el importante 
pueblo de Chiantla. Comprende su vecindario algo más de 10,000 
habitantes, la población está construida á la española, y aún entre 
sus habitantes se puede notar que su idioma es 
un castellano viejo, 
con expresiones y formas contemporáneas de los conquistadores. 
Para el Viajero y el Turista ofrece la ciudad una vista muy 
pintoresca con sus Torres, Jardines, Calles simétricamente trazadas, 
bosques, alamedas y los montes que la circundan, y un clima de 
los mejores del mundo. Su elevación sobre el mar no excede de 
1800 metros y el sitio es sano y tranquilo. 
La comarca está regada por varios ríos y arroyos que suministran 
el agua necesaria para los usos de la vida; sin embargo el caudal 
de las vertientes no es bastante como para que permita el riego de 
las tierras y de ahí que la agricultura se resienta un poco, estando 
sujeta al capricho de las lluvias. El terreno es pedregoso y árido 
The towns of the Department of Huehuetenango, from the time 
of the Spanish Conquest up to the middle of the last century, be- 
longed to the neighboring Department of Totonicapán. Great in- 
convenience was caused by the long distances intervening between 
some of the more important towns and the capital or cabecera of 
the Department; in some cases from 40 to 60 leagues. In con- 
sequence of this remoteness the administration of justice and of 
the Government became very difficult, and it was found necessary 
to form a portion of the territory into a sepárate Department. 
The tribes called "mames," before the advent of the Spaniards, 
had their seat of government in the city of “Chinabajul,” at the 
foot of the Chuchumatanes mountains, and even up to the present 
day, amidst the ruins, can be traced the fortress of Zaculen in 
part still standing. 
The city of Huehuetenango occupies the eastern part of the plain, 
cut off on all sides by deep canyons and steep mountains, except 
on the north, in which direction extends the road to the neighboring 
important town of Chiantla. The vicinity supports about 10,000 
inhabitants, the town is built in the oíd Spanish style, and up to 
the present day certain forms of speech may be noted in use among 
the people, expressions and idioms that are peculiarities of the 
Castilian language used in the time of the Spanish Conquest. 
To the ordinary traveler, as well as to the tourist, the city 
presents a picturesque appearance, with its towers, gardens, streets 
symmetrically laid out, the forests and groves that surround it, 
and a climate unsurpassed in the world. Its altitude is not over 
1800 metres and the locality is healthy and pacific. 
The district is well-watered by several rivers and streams, which 
furnish an abundance of water for domestic uses, but nevertheless 
the total volume of water afforded by the springs is not sufficient 
 la tierra fértil 
escasea,en gran parte; y por eso, la población 
es principalmente industrial y 
comerciante. Sin embargo se 
cultivan el maíz, el frijol, le¬ 
gumbres y frutas. Se han encon¬ 
trado en el Departamento varias 
minas de plomo y cobre. Y en 
el reino vegetal abundan magní¬ 
ficas maderas de construcción y 
ebanistería, plantas medicinales 
y una gran variedad de orquídeas. 
El servicio de alumbrado de la 
ciudad lo hace la "Empresa Eléc¬ 
trica de Huehuetenango” por 
medio de lámparas incandescentes, 
esta empresa fué inaugurada en 
el mes de mayo de 1898. Esta 
misma empresa tiene á su cargo 
el Molino Eléctrico “El Progreso.” 
Huehuetenango obtuvo el título 
de "Villa” de la primera Asam¬ 
blea Constituyente en Decreto de 
12 de diciembre de 1825, y el 
título de ciudad le corresponde 
actualmente por sus adelantos y 
su cultura general. 
En resumen podemos decir que 
es uno de los Departamentos más 
importantes de la República de 
Guatemala y que cada día se nota 
más el adelanto en todos sentidos 
y el aumento de su población, 
todo esto será aún más grande 
cuando esté terminada la gran¬ 
diosa obra del Ferrocarril á los 
Altos, que está ya en proyecto. 
General José Joaquín Montt, 
Jefe Político de Huehuetenango. 
The Governor of Huehuetenango. 
for the irrigation of the surround- 
ing lands; for which reason agri- 
culture is to a certain extent, 
limited, being subject to the 
variations of the rain-fall. In 
many sections the land is rocky 
and arid, fertile land is scarce, 
for this reason the population 
dedicates itself to industrial and 
commercial pursuits. Notwith- 
standing, corn, beans, vegetables 
and fruits are cultivated. In 
this Department deposits of lead 
and copper have been discovered. 
The vegetable Uingdom abounds 
in specimens of magnificent trees 
whose wood is used in construc- 
tion of edifices as well as in 
ornamental work, cabinet making, 
etc. Medicinal plants and orchids 
are plentiful. 
The lighting of the city is in 
charge of the Huehuetenango 
Electric Company, and is accom- 
plished by means of incandescent 
lamps. The same company also 
manages the electric mili known 
as “El Progreso.” 
Huehuetenango was granted the 
title of "villa" by the first 
Legislative Assembly in 1825. 
The title of City is actually due 
to the place by reason of its 
wonderful progress and its high 
degree of culture. 
In conclusión, \ve may State, 
that it is one of the most im- 
portant Departments of the Re- 
public of Guatemala, and that its 
progress, in every sense of the 
word, grows daily more notable. 
Its population, is steadily in- 
creasing. This movement will 
become much more evident wlien 
the great undertaking of the rail- 
road to Quezaltenango (los Altos), 
which has been under construction 
for some time past, is concluded. 
El popular Jefe Político del Departamento de Huehuetenango, 
una de las regiones más importantes de toda la República, conocida 
con el nombre de “Los Altos,” por sus muchos montes y volcanes 
que en ella existen, como buen guatemalteco y por ser este el lugar 
de su nacimiento, el General Montt se esfuerza por el engrandeci¬ 
miento del Departamento de su dignísimo mando. Ha prestado 
innumerables servicios, tanto en lo que corresponde á su carrera 
militar como en lo civil. En el Ejército de la República tiene una 
honrosa y larga hoja de servicios y siempre es muy distinguido 
entre sus compañeros y querido por sus subordinados. 
El General juntamente con su apreciable familia, son muy cono¬ 
cidos en los círculos sociales de Huehuetenango y de la Capital de 
Guatemala, disfrutando de las delicias de un hogar verdaderamente 
feliz, y tienen su residencia en la Ciudad de Huehuetenango. 
Huehuetenango tendrá, muy gratos recuerdos del Ilustre y 
pundonoroso General Don J. Joaquín Montt. 
Gen. Montt is the popular Governor of the State of Huehue¬ 
tenango, one of the most important districts of the Republic, com- 
monly known as "Los Altos” (the Highlands), on account of the 
mountains and voléanos existing within its borders. 
Gen. Montt has held many important Government positions, both 
military and civil, and in the Army he is especially distinguished 
for coolness and sagacity in handling his forces. 
The General and his family are well known in both Official and 
Social Circles in Huehuetenango and in Guatemala City, and there 
is no doubt but that the people of Huehuetenango will have many 
delightful recollections of their famous Warrior-Governor. 


miércoles, 22 de enero de 2020

SAN MIGUEL TOTO 372-451-1760 a 1178- 1-82-ESPAÑOLES Y LADINOS

 ESPAÑOLES Y LADINOS- SAN MIGUEL TOTO 372-451-1760 a 1178- 1-82
Inv. y digit.
por Sam López
Ciudad de Huehuetenango-Ciudad de Avivamiento
Guatemala
América del Centro

372—CASIMIRO EUSEVIO—LADINO—HIJO DE  FRANCISCO DE LEON Y DE NICOLASA ARGUETA—PAD THOMAS DE ARRIOLA-373 ALVINA JOSEPHA DE JESUS  HIJA DE THOMAS ARRIOLA Y DE DOÑA PETRONA CONTRERAS-  PAD DON JUAN DE MEDRANO---LADINO—PATRICIO  HIJO DE CRISTOVAL GONZALES Y DE MARIA LOPES—PATRICIA—ESPAÑOLA—HIJA DE DON JUAN FAXARDO Y DE  MARIA CARMEN MAZARIEGOS—374 JOACHINA GABRIELA –LADINOS—HIJA de ANTT. SANTIESTEVAN Y DE MARIA MENDEZ—LADINa-- MARIA VICENTE ALVARADO ZAMORA—381-CHRISTOVAL SANTIAGO- LADINO—382 –LADINA – MICHAELA AGUSTINA  ENRIQUEZ CRUZ—385 FRAY PEDRO JOSEPG DIGHERO—ADDONÍA JOSEPHA—ESPAÑOLA—PAD DON RAPAHEL DE PORRES—386 COFRAS—LEER DETENIDAMENTE  NOTA INTERESANTE—393—397 MARIA ALEXANDRA- ESPAÑOLA—HIJA DE DON YGNACIO DE GUINEA Y DE DOÑA JUANA DE MOLINA—PAD DON JULIO DE CARRASCOSA—FIRMA FRAY –DE ARAMBURU---401—DOMINGA—ESPAÑOLA- HIJA DE DON JUAN CAS--- Y DE DE JOSEPHA XUARES—PAD DON MANUE  BARRUT----Sábado18 de Enero de 2020—4-40 pm.—404—ladino—PALCIDO ANTT.  HIJO DE JUAN DE ALVARADO Y DE THEODORA DE ESTRADA—ESPAÑOLA—D PADRES NO CONOCIDOS—MAD MICHAELA DE CARDENAS—ESPAÑOLA DE Padrs no conocidos—406-ESPAÑOLA—DE PADRES NO CONOCIDOS—409 MARIA LUSIA- LADINOS DE QUESALTENANG HIAJ DE ANTONIO ROJAS  Y DE MONICA SALASAR-MAD PETRONA DE ARRIAGA—  ESPAÑOL  JUAN JOSEPH  HIJO DE THOMAS DE ARRIOLA Y DE PETRONA CONTRERAS.PAD DON JUAN DE MEDRANO---410- LADINA- JUANA MANUELA HIJA DE JUAN STO. VERCIAN Y DE ANA DE MEZA—412—LADINa  MANUELA RODAS—LADINA ANTTa-. (Antonia) RITA HIJA DE JUAN—Y DE JACOBA DE ESCOBAR-Mad MARIA CONCEPCION MONTENEGRO—LADINO Juan  chrisostomo hijo de FRANCISCO DE LEON Y DE NICOLASA ARGUETA—413 MARIA  JOSEPHA DE SN. BLAS –LADINA—HIJA DE RAPHAEL DE PORRES Y DE MICAELA DE CARDENAS - mad LORENSA DE LEON—LAdino Joseph   MARIA HIJO DE GREGORIO ZAPATA Y DE DOMINGA DE URTARTE—PAD DON Manuel de BARRUETA—415- ROBERTO ANTONIO HIJO DE  MANUEL ARCHILA Y DE MANUELA PAREDES—416- manuela Casilda DE LEON ALVARADO-HIJA DE JUAN LORENSO DE LEON—417 MANUEL ANSELMO DE LEON—MANUEL RAFAEL SANTIESTEVAN—418 – LADINO ANTOLIN CORDERO  DE LEON –419—420—BERNABE ANTONIO MARIA- ESPAÑOL—HIJO DE PEDRO DE LIMA Y DE  MARIA DE LA CANDELARIA DE LEON-PAD DON YGNACIO D EGUINEA----421- ESPAÑOLES Y LADINOS- SAN MIGUEL TOTO 372-451-1760 a 1178- 1-82LADINO—SILVERIO---422-PAULINO CESARIO DE ESTRADA ROLDAN—TACHADO- MANUEL MARIA DE ARRIOLA VILLANUEVA—JUAN GUINEA ROJAS—424 DOMINGA  MAZARIEGOS ALVARADO—424 JOSEPF SANTIAGO  GONZALES ARGUETA- LADINO—PAD DON JUAN FACIOS—JUANA AGUSTINA DE CORZO VILLANUEVA—425—PAD DON MANUEL BARRUETA—JOSEPH MARIANO – ESPAÑOL- HIJO DE AGUSTIN DE ARRIOLA Y DE  DOÑA JUANA ANGULO—429 -432--–ANTONIO—HIJO DE DON YGNACIO GUINEA Y DE JUANA MOLINA—PAD DON MANUEL BARRUETA—435 PAD DON PEDRO DE LA BARRERA—436 JOSEPHA GABRIELA HIJA DE MANUEL JOSEPH DE ESCOBAR Y DE MARIA DEL CONDE—PAD JUAN RAMON DE VERA—Fray  JOSEPH MANUEL PLAZAS---437 MARIA merejilda de león lopez—FUE Badno. JUAN RAMON DE VERA—ESPAÑOL—PEDRO MARTIR HIJO DE  JUAN DE CAST—LETRAS ILEGIBLES  E IMAGEN BORROSA O DOBLADA—439 NOTA PARROQ—441MAD JUANA DE VILLA NUEBA— 447MAD MARIA  JOSEPHA DE ARRIOLA—447  FRAY FRANCISCO XAVIER  DE VILLAR PREGO Y  LOS ALAMOS—451 TIENE ESTE LIBRO 182 FOXAS—FRAY CARLOS DE SN TIAGO—FIN DE SECCION—
De 1760 a 1178--
LUNES 20 DE ENERO DE 2020—
6—ESPAÑOL—AGUSTIN RAMON-HIJO DE DON THOMAS DE ARRIOLA Y DE DOÑA PETRONA CONTRERAS—THOMAS –LADINO—
7 LADINA JERONIMA MICAELA ALVARADP ZAMORa—FRAY MANUEL GOYCOECHEA—MAD MARTA MEZA—MAD FERNANDA DE LA VEGA—10 DOMINGA LUPARIA DE LEON ARGUETA—JOSEPHA POTENSIANA DE  LIMA DE LEON—VER-420—18 ELENA CRUZ- LADINA—hija de JUAN DE DIOS FUENTES Y DE JACOBA NOGUERA—MAD CATARINA FUENTES—18 HELENA AVILA PACHECO—22-FRAY FERNANDO BARRUETA---22, Mad JACOBA DE NOGUERA—23 FRAY FRANCO DEL ALBA—24 BERNARDA DOMINGA GONSALES DELGADO—26—JUAN HIJO DE THOMAS CORZO Y DE LEONOR DE ANGULO----PAD JOSEPH YGNACIO DE LEON—HOY  EL TESORO DE LOS INCAS—27 AGUSTINA  ROJAS SALAZAR----29 SERAPIO ZAPATA URTARTE—32 ¿ labarreda ariaga-? – 37 pad el capitán don ¿manuel de paredes?----fray miguel Joseph de OCAMPO-38 MANUEL FELISIANO TARACENA TOSCANO---39  BENTURA ARCHILA PAREDES—45 – 46 MICAELA MANUELA  HIJA DE THOMAS DE ARRIOLA Y DE PETRONA CONTRERAS—55-PABLO CORDERO DE LEON- 57—JOSEPHA DE LEON DE LEON—58 PHELIPE DOROTEO HIJO DE DON RAPHAEL PORRES Y DE MICAELA CARDENAS—60 PASCASIO DE LEON LOPEZ--- 64 PEDRO ALBARado zapata— ESPAÑOLA--LIBORIA JACOBA  hija de padres no conocidos-mad  maria josepha molina—firma fray miguel Joseph ocAMPO—“HIJA NATURAL DE LUCRECIA DIAZ LADINA, Y NO ESPAÑOLA, ALIAS BORJA  COMO SE ABERIGUÓ”---MAD DOÑA MARIA YGNACIA DE MEZA—67 PABLO JUAN HIJO DE FLORENSIO MOLINA Y DE PHELIPA BETANCUR-(Bethancourt) Pad frNCISCO BERBERENA—MARTES 21 DE ENERO DE 2020—70-MARIA—LADINA—HIJA DE Juan de DIOS FUENTES Y DE  JACOBA MEZA---MAD CATHARINA FUENTES—71 AGUSTIN DE LEON—72 RAMON TARAZENA TOSCANO---DE FRANCISCO TARAZENA Y DE MariA DEL CARMEN TOSCANO—75 PEDRO ANASTACIO DE LEON BARRIOS---77 Madrina JOSEPHA BALDISON—FRANCISCO  ARCHILA PAREDES—LADINO—78—PAD THOMAS PALACIOS—80—82-MARGARITA-ESPAÑOLA- HIJA DE DON YGNACIO GUINEA Y DE  DOÑA JUANA MOLINA---FIRMA FRAY RAYMUNDO CUEVAS--

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