lunes, 6 de agosto de 2018

PORTADA DE SELECCIONES DICIEMBRE DE 1941

 

viernes, 6 de mayo de 2016

PEDRO JOSE MARIA SALVADOR CASTAÑEDA CASTAÑEDA -Tio de JORGE UBICO Presidente de Guatemla

PEDRO JOSE MARIA SALVADOR CASTAÑEDA CASTAÑEDA
24 enero 1871
Hijo de DON PEDRO CASTAÑEDA y de DOÑA CARMEN CASTAÑEDA
Abuelos del General Jorge Ubico Presidente de Guatemala
Padrino: DON MARCELO DE ORIVE Y COLOMA-De Tudela, España
HUEHUETENANGO
Guatemala
América del Centro

"Pedro Jose María Salvador Castañeda Castañeda -Lad. Legitim. En Huehuetenango a veintiocho de Enero de mil ochocientos setenta y uno..a Pedro José María Salvador  que nació el veinticuatro del corriente  hijo legitimo de Don Pedro Castañeda y Doña Carmen Castañeda . Fue Padrino Don Marcelo Orive...

martes, 7 de junio de 2016

CARLOS BALAÑA LOPEZ 1881 Huehuetenango hijo de DON RAMON BALAÑA Y TERREL Y DOÑA SALOME LOPEZ



CARLOS BALAÑA LOPEZ
25 ENERO 1881
hijo de DON RAMON BALAÑA Y TERREL  De Corundella, Tarragona, Catalunya, España
 y de DOÑA SALOMÉ LOPEZ
HUEHUETENANGO
Guatemala
América del Centro

Demás hijos de  DON RAMON BALAÑA Y TERREL 
 y de DOÑA SALOMÉ LOPEZ 

 JOSEFINA SARA CLORINDA  BALAÑA  LOPEZ   9 Abril 1879
 SARA BALAÑA LOPEZ hija de Dn. Ramón Balaña y Terre...
ENRIQUE BALAÑA LOPEZ   29 Septiembre 1880
ENRIQUE BALAÑA LOPEZ 1880 Hijo de RAMON BALAÑA Y ...

"Carlos Balaña L.L. (Legitimo--Ladino)
En Huehuetenango a veinticinco de Enero de mil ochocientos ochenta y uno, hijo legitimo de Don Ramón Balaña y de Doña Salomé López, fue su madrina  la Señorita Geronima López..

sábado, 14 de noviembre de 2015

IMAGENES DE CALENDARIOS DEL AYER



IMAGENES DEL AYER
En casa de un estimado amigo huehueteco se encuentran unos cuadros con imagenes de calendarios antiguos.Con el paso del tiempo se estan decolorando. Hoy les tomé unas fotos. Espero les gusten.
  
   

domingo, 6 de marzo de 2016

CRISTIANOS RENACIIDOS ORANDO POR CIUDAD- CROC


Sábado 5 de Marzo de 2016 1.00 PM. .

 CRISTIANOS RENACIDOS ORANDO POR CIUDAD- CROC
"La Bendiciçon  espiritual ya comenzo en Huehuetenango, comenzó en mi corazón.."
 Y aunque tu principio haya sido pequeño,
Tu postrer estado será muy grande
Job 8:7

lunes, 23 de mayo de 2016

UNA REVELACION DIVINA DEL INFIERNO by Mary Katherine Baxter

Una Revelacion Divina
del Infierno

by Mary Katherine Baxter
Queda Muy Poco Tiempo!

Durante cuarenta días Dios le dió a Mary Kathryn Baxter visiónes del infierno y la comisionó para que contase a todos a fin de que escojan la vida. He aquí un recuento de dicho lugar y de los seres que se encuentran allí, vistos en contraste con las glorias del cielo. Se trata de algo que nos
recuerda la necesidad que todos tenemos del milagro de la salvación.
 
CONTENIDO
Capitulo Título
Acerca del Autor
De Parte del Autor
Mary Kathryn Baxter.

Prólogo
1 En camino hacia el infierno
2 La pierna izquierda del infierno
3 La pierna derecha del infierno
4 Mas fosas
5 El túnel del temor
6 La actividad del infierno
7 El vientre del infierno
8 Las celdas del infierno
9 Los horrores del infierno
10 El corazón del infierno
11 Las tinieblas de afuera
12 Cuernos
13 El brazo derecho del infierno
14 El brazo izquierdo del infierno
15 Los días de Joel
16 El centro del infierno
17 Guerra en los cielos
18 Visiónes abiertas del infierno
19 La quijada del infierno
20 El cielo
21 La religión falsa
22 La marca de la bestia
23 El retorno de Jesucristo
24 La llamada final de Dios
25 Visiónes del cielo
26 Una profecía de Jesús

Acerca del Autor
Kathryn Baxter nació en Chattanooga, Tennessee. Ella fue criada en La casa de Dios. Desde muy joven su madre le enseñó acerca de Jesús y su salvación. Kathryn nació de nuevo a la edad de diecinueve años. Después de servirle al Señor por varios años, se alejó de sus caminos por un tiempo. El Espíritu del Señor no la soltó y ella regresó entregándole su vida al Señor nuevamente.
Ella todavía le sirve fielmente. A mediados de los años sesenta, Kathryn se mudó con su familia a Detroit, Michigan, donde vivió por un tiempo. Después, se mudó para Belleville, Michigan, donde comenzó a tener visiónes de Dios. Durante sus años en Michigan, estuvo bajo el liderazgo de los ancianos dentro de la familia de Dios permaneciendo fiel en todo. Los ministros, líderes y santos del Señor hablan con respeto sobre su minsiterio. El movimiento del Espíritu Santo es enfatizado en todos sus servicios y han ocurrido muchos milagros en ellos. Las demostraciones de los dones del Espíritu se han manifestado en sus servicios, mientras el Espíritu de Dios la dirije. Kathryn ama al Señor con todo su corazón, mente, alma y fuerzas y su deseo primordial es el de alcanzar almas
para Cristo. Ella esta casada con Bill Baxter desde hace más de 24 años. Ellos tienen cuatro hijos y seis nietos quienes la respaldan en el ministerio. Ella es una verdadera doncella dedicada al Señor.
Su llamado es especificamente en el área de sueños, visiónes y revelaciones. En 1983 ella fue ordenada como una ministra en la Iglesia de Dios del evangelio completo en Taylor, Michigan. Ella opera actualmente bajo la autoridad de La Iglesia de Dios Nacional en Washington, D.C. En 1976, mientras vivía en Belleville, Jesús se le apareció en forma humana, en sueños, visiónes y revelaciones. Desde ese tiempo ella ha recibido muchas visitaciones del Señor. Durante esas visitas
El le ha enseñado la profundidad, los grados, niveles y tormentos de las almas perdidas en el infierno. Ella también ha recibido visiónes del cielo, el período de la gran tribulación y el fin de los tiempos.
Durante un período de su vida Jesús se le apareció por cuarenta noches consecutivas. El le dijo que este mensaje es para todo el mundo. Se está planeando realizar una película en el futuro.
 
De Parte del Autor
Yo reconozco que sin el poder sobrenatural del Señor Jesucristo, no se hubiera podido escribir este libro ni ningún otro que trate acerca de lo que ocurre después de la muerte. Jesús tiene la llave del infierno y ha pagado el precio para que nosotros podamos entrar en el cielo.
Descubrí que el escribir este libro ha sido una experiencia larga, solitaria, y exigente. Es más, se ha esperado varios años antes de que este libro sea revelado. Las revelaciones del Señor me llegaron en 1976. Se tardó ocho meses en ponerlo en papel. La escritura del manuscrito duró varios años y el colocar las referencias bíblicas paso a paso, demoró otro año. El terminar el libro tomó la mejor parte del invierno de 1982 y 1983. Además, Jesús me llevo al infierno por un período de 30 días, seguidos de 10 días de visita al cielo.
Ahora puedo ver que el Señor me estaba preparando para escribir este libro, pues desde niña tenía sueños acerca de Dios. Después que nací de nuevo, empecé ha sentir un amor muy grande por los perdidos y solo deseo ver que las almas se salven. Cuando el Señor se me apareció en el año 1976
me dijo que había sido designada para una tarea especial. El me dijo, “Mi hija me manifestaré en ti para sacar personas de las tinieblas hacia la luz. Porque el Señor Dios te ha escogido con un propósito, para escribir y registrar las cosas que te enseñaré y te contaré.
Te voy a enseñar la realidad del infierno, para que muchos sean salvos, muchos se arrepentirán de sus malos caminos antes que sea muy tarde. Tu alma será sacada de tu cuerpo, por mi, el Señor Jesucristo y transportada al infierno y otros lugares que yo quiero que veas. Yo también te enseñaré visiónes del cielo y otros lugares y te dare muchas revelaciones.”
Mary Kathryn Baxter
 
Prólogo
Marcus Bach ha declarado que los libros muchas veces son comos “hijos de La mente,” y eso es correcto. No es como los hijos de nuestra carne y sangre, sino, que estos niños creativos, nacidos por una decisión o casualidad, están destinados a tener su propia vida. Sus experiencias en el mundo se comparan favorablemente a cualquier otro de un ofrecimiento original. Todas las emociones humanas son de ellos. Y existe el temor de que algún día sean guardados en el estante y sean olvidados para siempre.
No así este libro, el cual creo que el Espíritu Santo ha dejado nacer para todo tiempo y para la eternidad. Las experiencias y el mensaje son de suma importancia para el cuerpo de Cristo. Yo  creo que la unción de Dios descansará sobre este libro y ministrará a cada persona que lo lea.
Como pastor de la Hermana Mary Kathryn Baxter, respaldo completamente este libro así como su ministerio y oro a Dios para que bendiga este libro y lo distrubuya a fin de que millares de personas lleguen a conocer a Jesucristo como su Señor y Salvador.
Dr. T. L. Lowery
National Church of God
Pastor

martes, 24 de mayo de 2016

ALTA TRAICION EN RUMANIA Por Robert St. John


ALTA TRAICION EN RUMANIA
  (Tomado de”Look)    
 Por Robert St. John

La venalidad imperante en Rumania en 1939 había llegado a tal extremo, que pocos eran los funcionarios o empleados que no fuesen sobornables. De hecho, algunos de los corresponsales de la prensa extranjera teníamos a sueldo hasta gente de Palacio, hombres que, después de cada audiencia concedida por e rey Carol al Ministro de Alemania, nos facilitaban la transcripción taquigráfica de cuanto en ella se había hablado. Preciso es tener presente esto que digo,  para que no parezca inverosímil lo que voy a referir que es rigurosamente cierto.

  El protagonista de mi historia es un sujeto, escurridizo como una anguila, conocido en todos los Balcanes por Domingo el Levantino. Su negocio era la venta de secretos, ya militares ya políticos. Vendía los de Rumania a Bulgaria; los de Bulgaria, a Turquía, los de Turquía, a Grecia.
Domingo el Levantino estaba muy seguro del terreno que pisaba. Era, además, atrevidísimo. Tanto así, que llegó a ofrecerle a un agente de la policía secreta 200,000 leis (unos 400 dólares) para que le dejara hojear su propio expediente. El otro convino. Y una noche, a las once, acudieron ambos al comedor privado de la taberna donde se habían dado cita
Entregó el levantino el dinero, y recibió el expediente, que abrió con ávida curiosidad.
A medida que iba pasado fojas, se le dibujaba en el rostro una sonrisa de vanidad. No le sorprendía ver allí, palabra por palabra, las conversaciones que había sostenido por teléfono; y hasta la relación minuciosa de sus idas y venidas. La sonrisa se desvaneció, sin embargo, cuando el lector llegó a aquella parte del expediente de la cual se desprendía muy claro que personas en quienes confiaba lo habían traicionado.

Halló en una foja, cuidadosamente pegados, los fragmentos de cierta carta que estaba seguro de haber hecho desaparecer

Al llegar a la última foja, las manos de Domingo el Levantino temblaban visiblemente.

El hombre se puso de repente más blanco que la pared. Saltó del asiento, con ánimo de huir. El agente abrió de par en par la puerta del comedor, en el cual entraron, como una tromba, varios policías.

   Sobre la mesa, abierto aún por la última foja, estaba el expediente, que concluía así  “5 de noviembre de 1939.__En esta fecha quedó convenido que Domingo el Levantino le pagaría a Basilio Milanescu 200,000 leis, a cambio de que este último le dejara leer su expediente. Se hará conforme a lo convenido, Inmediatamente después, Domingo el Levantino sufrirá el castigo que merece por sus muchos actos de alta traición contra Rumania.”

Domingo el Levantino fue condenado a la última pena.
 Selecciones Mayo 1944

viernes, 8 de julio de 2016

BODA DE ARMIN KANTER MC KENNEY - DE ALEMANIA, CON MARIA URRUTIA 1907- HUEHUETENANGO

BODA 
1907
ARMIN KANTER MC KENNEY -
hijo de J. GUSTAVO KANTER- DE ALEMANIA   y de EMILIA  MC KENNEY
Con 
 MARIA URRUTIA 
Hija de JOSE URRUTIA y de LUISA MARROQUIN
Huehuetenango
Guatemala
América del Centro

Armin Kanter con Maria Urrutia   
En veintinueve de Agosto de mil novecientos siete..desposó y veló solemnemente a Armin Kanter, hijo legitimo de J. Gustavo Kanter y Emilia Mac Kenney ; con María Urrutia y Luisa Marroquín, hija legitima de José B. Urrutia y Luisa Marroquínante los testigos Reinaldo Galindo, José Domingo Sosa y Caralampio Gordillo.

sábado, 3 de septiembre de 2016

MARZO.DICIEMBRE 1816 LADINOS VILLA HUEHUETENANGO 700-745

700-JULIANA JOSEFA ALVARADO CARRILLO
22 MARZO 1,816
HIJA DE DECIDERIO ALVARADO  Y DE RAFAELA CARRILLO
MADRINA: JOAQUINA MENDOZA

701-LEANDRA JOSEFA RECINOS SAMAYOA
25 MARZO 1,816
HIJA DE MANUEL RECINOS Y DE MARIA SAMAYOA
MADRINA: MARIA CARLOS SAMAYOA

702-VICTOR JOSE HERRERA
4 MARZO 1,816
HIJO DE JUANA HERRERA
MADRINA: JUANA MANUELA ALVARADO

703-JOSUE ROMUALDO GONSALES MONZON
25 MARZO 1,816
HIJO DE FRANCISCO GONSALES  Y DE MAGDALENA  MONZON
MADRINA: PETRONILA MALDONADO

EN VEINTE Y NUEVE
704-MATILDE DE JESUS REYMUNDO GONZALES
14 MARZO 1,816
HIJA DE GABRIEL REYMUNDO Y DE BIBIANA GONZALES
MADRINA: MAXIMA MAURICIO

EN VEINTE Y NUEVE
705-BENITO SOSA LOPEZ
21 MARZO 1,816
HIJO DE JOSE SOSA Y DE  JOSEFA LOPEZ
MADRINA: DOÑA  JOSEFA PEREZ -ESPAÑOLA

706-MARIANO JOSE DE LOS DOLORES VILLATORO RIOS-ESPAÑOL
28 MARZO 1,816
HIJO DE ANACLETO VILLATORO -ESPAÑOL
Y DE NOCENCIA RIOS -ESPAÑOLA
MADRINA: NARCISA RIOS -ESPAÑOLA

707-THEODORA SAMAYOA ALFARO
1 ABRIL 1,816
HIJA DE NASARIO SAMAYOA  Y DE  EUSEVIA ALFARO
-ANCESTROS DE MARTA, EMERITA LETONA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS
–JUMAJ ZONA 6-, HUEHUETENANGO-
MADRINA: JOSEFA HERRERA

708-VICENTE JOSE CARDON GONZALES
2 ABRIL 1,816
HIJO DE SATURNINO CARDON Y DE CLAUDIA GONZALES
PADRINO: PEDRO CASTILLO
EN CINCO DE ABRIL
709-CATARINA JOSEFA VILLATORO
30 MARZO 1,816
HIJA DE JUANA VILLATORO
MADRINA: MARIANA MERCEDES PORRES -ESPAÑOLA

EN SIETE  DE ABRIL
710-MARCOS CARDONA
5 MARZO 1,816
HIJO DE JUAN CARDONA Y DE _____NOMBRE BORROSO____
MADRINA: MARQUINA CARDONA

711-MANUEL JOSE MAURICIO MATA
11 ABRIL 1,816
HIJO DE MAXIMO MAURICIO Y DE  DOÑA ROSA DE MATHA - ESPAÑOLA
MADRINA: MARIA GALINDO-ESPAÑOLA

712-TIBURCIO SOSA GUTIERREZ
14 ABRIL 1,816
HIJO DE ANASTACIO SOSA Y DE  MICAELA  GUTIERREZ
ANCESTROS DE MARTA, EMERITA LETONA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS
–JUMAJ ZONA 6-, HUEHUETENANGO-
PADRINO: NASARIO VILLATORO

713-MARCELINA RIVAS LOPEZ
26 ABRIL 1,816
HIJA DE AMBROCIO RIVAS Y DE  BERNABELA LOPEZ
MADRINA: CARMEN PALACIOS

EN VEINTE Y OCHO
714-ALEXANDRA JOSEFA SAMAYOA ALFARO
25 ABRIL 1,816
HIJA DE NASARIO SAMAYOA y de  EUSEVIA ALFARO
ANCESTROS DE MARTA, EMERITA LETONA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS
–JUMAJ ZONA 6-, HUEHUETENANGO-
MADRINA: JOSEFA HERRERA

715-MARIA DEL CARMEN MORALES RODRIGUES
28 ABRIL 1,816
HIJA DE MAXIMO MORALES  Y DE FRANCISCA RODRIGUES
MADRINA: DOÑA  FRANCISCA MUÑOZ -ESPAÑOLA

TREINTA DE ABRIL
716-JOSE ESTANISLAO ALVARADO SAMAYOA
7 ABRIL 1,816
HIJO DE JUAQUIN ALVARADO  Y DE GORDIANA SAMAYOA
MADRINA: TIBURCIA HERNANDES

EN TREINTA DE ABRIL
717-MICAELA CARDONA HERRERA
18 ABRIL 1,816
HIJA DE NORBERTO CARDONA Y DE  JOSEFA HERRERA
PADRINO: SESAREO HERRERA

EN QUATRO DE MAYO
718-FELIPA  JOSEFA  ORDOÑEZ
26 ABRIL 1,816
HIJA DE MANUELA ORDOÑEZ
MADRINA: CRISANTA LOPEZ

719-QUIRINO JOSE  RIVAS PRADO
3 MAYO 1,816
HIJO DE MARCELO RIVAS  Y DE VENTURA PRADO
MADRINA: JUANA VILLATORO

EN SEIS DE MAYO
720-PABLO JOSE GUTIERREZ ALFARO
15 ABRIL 1,816
HIJO DE FELIPE GUTIERREZ Y DE FAUSTINA ALFARO
MADRINA: MARIA JOSEFA CASTILLO

EN OCHO DE MAYO
721-PASQUALA JOSEFA  PALACIOS GUTIERREZ
19 ABRIL 1,816
HIJO DE PEDRO PALACIOS Y DE  VICTORIA GUTIERREZ
PADRINO: JOSEFA VILLEGAS

EN QUINCE  DE MAYO
722-PEDRO JOSE  VELASQUEZ  VILATORO-ESPAÑOL 
29 ABRIL 1,816
HIJO DE FELIPE VELASQUEZ –ESPAÑOL
Y DE PETRONA VILLATORO-ESPAÑOLA
PADRINO: MARIANO ALFARO
723-ATANACIA  CARDON CASTILLO
5 MAYO 1,816
HIJA DE YGNACIO CARDON Y DE  YGNACIO CASTILLO
MADRINA: ALVINA GOMEZ

EN VEINTICINCO  DE MAYO
724-JOSE FERMIN  MEZA ORELLANA- ESPAÑOL - HIJO ILUSTRE DE HUEHUETENANGO-GRADUADO DE CIRUJANO EN LA UNIVERSIDAD CENTRAL DE PARIS, CIRUJANO  DEL EJERCITO EN COSTA RICA. CATEDRATICO UNIVERSITARIO Y PRIMER FARMACEUTICO DE COSTA RICA, MURIO EN HEREDIA COSTA RICA-
6 MAYO DE 1,816
HIJO DE SERAPIO MEZA –ESPAÑOL
Y DE  CATARINA ORELLANA -ESPAÑOLA
PADRINO: DON LEON TABOADA CURA DE JACALTENAGO

EN VEINTICINCO DE MAYO
725-SIMONA JOSEFA  DE AGUAYO MEZA-ESPAÑOLA
6 MAYO 1,816
HIJA DE DON MANUEL  DE AGUAYO.ESPAÑOL
Y DE DOÑA  HILARIA MEZA-ESPAÑOLA
PADRINO: DON JOSE PEREZ-CURA DE HUEHUETENANGO

726-JOSEFA SINFOROSA  ARGUETA DE AVILA-ESPAÑOLA
2 JUNIO 1,816
HIJA DE LEON ARGUETA- ESP AÑOL
Y DE   LUCIANA DE AVILA -ESPAÑOLA
MADRINA: VITA ABILA-(VICTORIA DE AVILA)-ESPAÑOLA

EN OCHO DEJ UNIO
727-GERVACIA LOPEZ RODAS
18 DE MAYO 1,816
HIJA DE ANZELMO LOPEZ  Y DE TIBURCIA RODAS
MADRINA: MARTA CASTILLO

728-PANTALEONA CASTILLO DE HERRERA
17 JUNIO 1,816
HIJA DE JOSE MARIA CASTILLO  Y DE YSABEL DE HERRERA
MADRINA: DOÑA  VICENTA MARIN -ESPAÑOLA
729-YGNACIO ANTONIO  HERRERA PALACIOS
3 JULIO 1,816
HIJO DE SESARIO HERRERA Y DE CARMEN PALACIOS
MADRINA: DOÑA  MARIA GALINDO -ESPAÑOLA

EN TRES DE JULIO
730-JOSE YGNACIO MAURICIO AGUIRRE
29 JUNIO 1,816
HIJO DE FELICIANO MAURICIO Y DE  DOMINGA AGUIRRE
PADRINO: MIGUEL SANTIAGO
EN OCHO DE JULIO
731-DOMINGO JOSE SAMAYOA  CARDON
4 JULIO 1,816
HIJO DE NORBERTO SAMAYOA  Y DE ANIZETA CARDON
MADRINA: FRANCISCA RODRIGUEZ

EN OCHO DE AGOSTO
732-MARIA JUAQUINA  ARRIOLA PORRES -ESPAÑOLA
18 JULIO 1,816
HIJA DE DON MARIANO ARRIOLA- ESPAÑOL
Y DE   DOÑA MERCEDES PORRES- ESPAÑOLA
MADRINA: BALTAZARA  MUÑOZ -ESPAÑOLA

EN DOZE DE AGOSTO
733-FELIPA JOSEFA HERRERA  CASTAÑEDA
15 JULIO 1,816
HIJA DE FRANCISCO HERRERA  Y DE  DOLORES CASTAÑEDA-ESPAÑOLA
MADRINA: JOSEFA MOLINA.ESPAÑOLA

EN DOZE DE AGOSTO
734-JUANA AGUSTINA  CARRILLO LOPEZ
28 JULIO 1,816
HIJA DE MARIANO CARRILLO Y DE  YRINEA LOPEZ
MADRINA: MARIA CARLOS  SAMAYOA

735-JOSE JACINTO  RODAS  RECINOS
10 AGOSTO 1,816
HIJO DE DIEGO RODAS Y DE  ANIZETA RECINOS
PADRINO-DON MARIANO ARRIOLA -ESPAÑOL

736-MARIA CRUZ LOPEZ RUEDAS
14 AGOSTO 1,816
HIJA DE NICOLAS LOPEZ Y DE   LORENZA RUEDAS
MADRINA: PANTALEONA RUEDAS

737-THOMASA JOSEFA  MARTIN BALDES (VALDEZ)
17 AGOSTO 1,816
HIJA DE ANACLETO MARTIN  Y DE  BALENTINA BALDES
MADRINA: LUCIANA  DE AVILA -ESPAÑOLA

738-MARIA ANGELA  SIFUENTES
2 OCTUBRE 1,816
HIJA DE MANUELA SIFUENTES
MADRINA: BITA (VICTORIA) DE AVILA - ESPAÑOLA

EN SIETE DE OCTUBRE
739-GERONIMO JOSE  MERIDA LOPEZ
30 SEPTIEMBRE 1,816
HIJO DE JUAN MERIDA  Y DE TRINIDAD LOPEZ
PADRINO: DOMINGO DEL CASTILLO -ESPAÑOL

740-ANA JOSEFA  GALINDO ALFARO.ESPAÑOLA
5 OCTUBRE 1,816
HIJA DE MARIANO GALINDO –ESPAÑOL
Y DE   JULIA ALFARO
MADRINA: DOÑA MARIA GALINDO -ESPAÑOLA

741-MARTA MARIA ARRIAGA  AGUIRRE
20 OCTUBRE 1,816
HIJA DE JUAN ESTEVAN ARRIAGA- ESPAÑOL
Y DE  MARI DEL TRANSITO AGUIRRE
MADRINA: MARIA RIVAS
742-CLEMENTA ANA  ALFARO  MAURICIO
20 NOVIEMBRE 1,816
HIJA DE FRANCISCO ALFARO  VICTORIA MAURICIO
SANTIAGO CASTILLO

743-DIONICIA GUTIERREZ
9 NOVIEMBRE  1,816
HIJA DE AURELIA GUTIERREZ
MADRINA: OLAYA LOPEZ

744-JOSE DAMASO  MENDES HIDALGO
11 DICIEMBRE  1,816
HIJO DE MANUEL MENDES Y DE   JUANA HIDALGO
PADRINO: LEON ARGUETA- ESPAÑOL

745-JOSE DARIO LOPEZ PALACIOS
19 DICIEMBRE 1,816
HIJO DE RAMON PALACIOS
Y DE  MARIA MATIAS  LOPEZ Y RIOS-CRIOLLA ESPAÑOLA
ANCESTROS DE MARTA, EMERITA LETONA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS
–JUMAJ ZONA 6-, HUEHUETENANGO-
PADRINO: AMBROCIO RIVAS

sábado, 19 de noviembre de 2016

"UN EUROPEO" EN LA MONTAÑA DE BARILLAS 1987

No recuerdo la fecha  del  siguiente hecho narrado. Creo que fue en el año 1986 o en 1987.En esos años yo laboraba como maestro en la Escuela Oficial  Rural Mixta de la aldea de Yulmacap. en el municipio de Santa Cruz Barillas, Huehuetenango.
Una mañana  iba yo de Barillas a la aldea de Yulmacap. Caminaba más allá de la aldea de San Ramón Ixcán Grande. Aproximadamente serían las 6.30-7.OO a.m. . Era una mañana de la temporada lluviosa. El lugar estaba silencioso y el camino soitario en un paisaje sumamente montañoso. A  lo lejos venía caminando un hombre  alto y delgado. Al aproximarse ví que era un hombre con una mochila a la espalda, de edad como de 50 años, de aspecto rubio y blanco.Su fenotipo: inglés,norteamericano o europeo.  Al encontrarme con este hombre lo saludé y en la breve conversación le hice un par de preguntas, entre ellas, si era un misionero de visita por aquellos lugares y me respondió que no.
Después de esto él siguió su camino y yo el mío. Una interrogante surgió dentro de mí, una pregunta sin respuesta-
¿Quién  era ese solitario viajero en un camino montañoso y lejano?
¿De dónde vendría?
¿por qué caminaba solo?
De una cosa estoy seguro hasta el día de hoy . No era el cura católico de Barillas.

miércoles, 22 de junio de 2016

ERAZMO ARGUETA GONZALEZ- De México 1892

ERAZMO ARGUETA GONZALEZ- De México
25 NOVIEMBRE 1892
Hijo de MARCIAL ARGUETA y DECIDERIA GONZALEZ
Padrino:GONZALO G. RAMOS
Huehuetenango
Guatemala

Erazmo Gonzalez Argueta /de Mejico/   En nueve de Dicbre. del noventa y dos ..Erazmo Gonzalez que nació el veinticinco del p.p.  hijo legtimo de Marcial Argueta y Decidieria Gonzalez, fu padrino Gonzalo G. Ramos

sábado, 29 de octubre de 2016

DIARIO DE DAVID BRAINER- 1 ABRIL 1743


PRIMER DIA
ENTRE LOS INDIOS
Llegamos ahora a la parte de su Diario que relata su llegada al territorio de
los indios.
 

1 de abril de 1743
Cabalgué hasta Kaunaumeek, a unas veinte millas de Stockbridge, donde viven ahora
los indios en los cuales estoy interesado, y me puse a dormir sobre un montón de paja.
Estaba muy agotado por las angustias y luchas internas de todo el día y me pareció que
no tenía Dios a quien acudir.
7 de abril
Tuve la impresión de ser totalmente incapaz de hacer mi trabajo. Me pareció que no
haría nunca ningún servicio y no conseguiría nada entre los indios.
Día del Señor, 10 de abril
Me levanté temprano por la mañana y salí y pasé un rato considerable en oración y
meditación por el bosque. Predique a los indios, tanto por la mañana como por la tarde.
Se comportaron de modo sobrio en general dos o tres, en particular, parecían estar
bajo cierta preocupación religiosa, y hablé con ellos en privado; uno me dijo que “su
corazón había llorado por primera vez desde que me había oído predicar”.

20 de abril
Puse el día aparte para ayuno y oración e incliné mi alma ante “Dios para que me
concediera su divina gracia; especialmente para que mis aflicciones espirituales, mi
angustia interior,
pudieran ser santificadas para mi alma. Y me esforcé también en
recordar las bondades de Dios para mi el año pasado, pues este es el día de mi
cumpleaños
. Con la ayuda de Dios he vivido hasta aquí, y ahora he llegado a la edad de
veinticinco años; Mi alma se sintió afligida al pensar en mi esterilidad y mi frialdad por
haber vivido tan poco para la gloria de Dios eterno. Pasé el día solo en el bosque, y allí
derramé mi queja ante Dios. Oh, si Dios quisiera capacitarme para vivir para su gloria
en el futuro!
30 de abril
La presencia de Dios es lo que quiero. Vivo en un desierto triste y solitario en extremo,
a unas dieciocho millas de Albany, porque no se consideró apropiado que fuera al río
Delaware. Vivo con un pobre escocés; su esposa apenas puede hablar inglés.
Mi comida consiste e su mayor parte en budín, maíz hervido y pan cocido sobre las
cenizas,
y algunas veces algo de carne y mantequilla. Mi cama es un montón de paja
puesto sobre unas tablas, algo por encima del suelo
. Mi trabajo es duro y difícil en
extremo, viajo a pie una milla y media por caminos pésimos, casi diariamente y otra vez
de vuelta; porque vivo a esta distrancia de mis indios, No he visto una persona inglesa
en todo el mes. Esas cosas y otras circunstancias distintas, no menos incomodas, son lo
que me rodea.
En cuanto a frutos de mi trabajo aquí, no puedo decir mucho todavía. Los indios
parecen amables en general y bien dispuestos hacia mi y están muy atentos a mis
instrucciones, y parecen deseosos de que se les enseñen mas cosas. Supongo que dos
o tres están bajo alguna forma de convicción; pero parece que hay poca obra especial
del Espíritu divino entre ellos todavía, lo cual me produce muchas horas de desmayo en
el corazón,
Algunas veces creo que Dios tiene preparadas abundantes bendiciones para
ellos y para mi, pero otras veces me siento completamente abrumado por la angustia.
18 de mayo
Mis circunstancias son tales que no tengo consolación de ninguna clase, excepto la de
Dios. No tengo a otros cristianos en los cuales desahogarme, o para comunicar mis
aflicciones espirituales, o para poder tener dulce consejo en conversación sobre las
cosas celestiales y unirme en oración conjunta.
Los indios no tienen tierra en que vivir
excepto la que los holandeses han reclamado; y estos han amenazado echarlos. No
tienen consideración alguna para las almas de estos pobres indios; y por lo que podido
averiguar, los holandeses me aborrecen porque he ido a predicar a los indios.

15 de agosto
Pasé la mayor parte del día trabajando para procurarme algo con que alimentar al
caballo durante el invierno. No disfruté mucho bienestar esta mañana; me sentí mu
débil en el cuero durante el día, y pensé que este frágil cuerpo pronto se derrumbará
en el polvo, porque tuve algunos presentimientos definidos de una pronta entrada en
otro mundo.
Con este estado débil del cuerpo, no me preocupé en modo alguno por la falta de
alimento apropiado. Me veo forzado a ir a buscar el pan que como hasta diez o quince
millas, o enviarlo a buscar; y algunas veces es agrio y mohoso antes de que pueda
comerlo,
es que compro cierta cantidad. Y luego no tengo ninguno durante días, por
falta de oportunidad para enviarlo a buscar, o no puedo encontrar mi caballo en el
bosque para ir yo mismo; y éste fue el caso de hoy; pero, por la bondad divina obtuve
algo de harina de maíz, con lo que mi hice tortas y las freí.

Con todo me sentí contento de mis circunstancias y totalmente rendido al Señor. E
oración gocé de gran libertad, y bendije a Dios por mis circunstancias presente como si
hubiera sido un rey; y pensé que me siento dispuesto a estar contento en cualquier
circunstancia. Bendito sea Dios!
Día del Señor, 28 de agosto
Estuve muy perplejo con algunos holandeses irreligiosos. Toda su conversación se
refirió a las cosas del mundo, lo cual era muy fatigoso para mi alma
. Oh que infierno
sería el pasar una eternidad con hombres así
! Muy bien dijo David: “Contemplé a los
transgresores y me sentí muy apenado.” Pero, adorado sea Dios!, el cielo es un lugar
en el que no entra nada impuro, Oh, cuanto deseo la santidad de este otro mundo!
Dios me prepare para él!

Viernes, 18 de marzo de 2016

1926 Madre e hijo fallecen en el parto MARIANO GALICIA-- Y PERFECTA ARGUETA DE GALICIA-

MARIANO GALICIA--  
Y  PERFECTA  ARGUETA DE GALICIA 
-Huehuetenango
Evangelistas (Evangélicos)

"Mariano Galicia h. leg. lad.
En Huehuetenango a veintidos  de Noviembre de mil novecientos veintiseis...testigos de asistencia...señores Isaác Vega y Benjamín Villatoro...compareció don Francisco Thoms de sesentidos años de edad, misionero, casado, originario de Estados Unidos de América y vecino de esta Ciudad, dando parte que en la misma ...falleció al nacer el niño Mariano Galicia, hijo legitimo de Mariano Galicia y Perfecta Argueta, evangelistas, ladinos, originarios y vecinos de esta...


"Perfecta Argueta de Galicia, Parto-26 años
Em Huehuetenango a veinticuatro de Noviembre de mil novecientos veintiseis..compareció don Francisco Thoms..misionero..., originario de Estados Unidos de América...dando parte...falleció de parto doña Perfecta Argueta de Galicia, casada con don Mariano Galicia, evangelista, de veinticinco años de edad...hija legitima de Isaac Argueta y Felicitas de Argueta, ladinos,originarios de Sacapulas y vecinos de esta...

martes, 3 de enero de 2017

MAS QUE LOS CENTINELAS A LA PRIMERA LUZ DEL DIA

Libro de los Salmos
130:5 Esperé yo a Jehová, esperó mi alma;
En su palabra he esperado.
130:6 Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana.

jueves, 22 de junio de 2017

!CUAN AMABLES SON TUS MORADAS!


84:1 ¡Cuán amables son tus moradas, oh Jehová de los ejércitos!
84:2 Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios de Jehová;
Mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo.
84:3 Aun el gorrión halla casa,
Y la golondrina nido para sí, donde ponga sus polluelos,
Cerca de tus altares, oh Jehová de los ejércitos,
Rey mío, y Dios mío.
84:4 Bienaventurados los que habitan en tu casa;
Perpetuamente te alabarán. Selah
84:5 Bienaventurado el hombre que tiene en ti sus fuerzas,
En cuyo corazón están tus caminos.
84:6 Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en fuente,
Cuando la lluvia llena los estanques.
84:7 Irán de poder en poder;
Verán a Dios en Sion.
84:8 Jehová Dios de los ejércitos, oye mi oración;
Escucha, oh Dios de Jacob. Selah
84:9 Mira, oh Dios, escudo nuestro,
Y pon los ojos en el rostro de tu ungido.
84:10 Porque mejor es un día en tus atrios que mil fuera de ellos.
Escogería antes estar a la puerta de la casa de mi Dios,
Que habitar en las moradas de maldad.
84:11 Porque sol y escudo es Jehová Dios;
Gracia y gloria dará Jehová.
No quitará el bien a los que andan en integridad.
84:12 Jehová de los ejércitos,
Dichoso el hombre que en ti confía.

domingo, 31 de julio de 2016

ESPAÑOLES 1813 HUEHUETENANGO -Actualización 38

 ESPAÑOLES 1813 HUEHUETENANGO -Actualización 38
JUAN VILLATORO  Español Casado 
1789- 24 años
MICAELA CÁRDENAS  Mestiza
1781-32 años
SIMÓN VILLATORO CARDENAS   Mestizo 
1801-12 años
NICOLASA  VILLATORO CARDENAS   Mestiza
1804-9 años
MANUEL VILLATORO CARDENAS  Mestizo
1805-8 años
MANUEL  VILLATORO CARDENAS   Mestizo
1809-4 años 

JUAN ESTEBAN ARRIAGA ESPAÑOL CASADO
1787-26 AÑOS
MARIA DEL TRANSITO AGUIRRE MESTIZA
1793-20 AÑOS
MARIANO ARRIAGA AGUIRRE MESTIZO 
1809-4 AÑOS
DAMACIA ARRIAGA AGUIRRE MESTIZA
1810-3 AÑOS
ELEUTERIA ARRIAGA AGUIRRE MESTIZA
1811-2 AÑOS

JUAQUIN GUTIERREZ MESTIZO CASADO
1757-56 AÑOS
SENONA GRAMAJO ESPAÑOLA
1778-35 AÑOS
JUAN GUTIERREZ GRAMAJO MESTIZO CASADO
1800.13 AÑOS
BERNARDINO GUTIERREZ GRAMAJO MESTIZO
1804-9 AÑOS
MARIANO GUTIERREZ GRAMAJO MESTIZO
1806-7 AÑOS
MARIA JOSEFA GUTIERREZ GRAMAJO MESTIZA
1810-3 AÑOS

FRANCISCO HERRERA MESTIZO CASADO
1782-31
DOLORES CASTAÑEDA ESPAÑOLA
1791.22AÑOS
TEODORO HERRERA CASTAÑEDA MESTIZO
1803-10 AÑOS
VICTOR HERRERA CASTAÑEDA MESTIZO
1806-7 AÑOS
ONOFRE HERRERA CASTAÑEDA MESTIZO
1809-4 AÑOS
FRANCISCO HERRERA CASTAÑEDA MESTIZO
1811-2 AÑOS

HENRIQUE CASTILLO ESPAÑOL SOLTERO
1773-40

miércoles, 22 de febrero de 2017

EL OTRO CRISTO ESPAÑOL -003

 EL OTRO CRISTO ESPAÑOL
 Un Estudio de la Historia Espiritual
 de España  e Hispanoamerica
Por JUAN A. MACKAY
Ediciones 
AlbaMéxico-Buenos Aires 
Versión de GONZALO BAEZ CAMARGO1952
PRIMERA PARTE 
IBERIA Y LA EPOPEYA CATOLICA EN 
SUDAMERICA 
 
Capitulo I 
EL ALMA IBERICA 
"El Africa empieza en los Pirineos". Esta frase de 
un famoso escritor francés jamás ha sido rebatida seria- 
mente por la vecina suriana de Francia. Y hay distin- 
guidos españoles contemporáneos que aun se sienten 
ufanos de lo que esa frase implica. Al sur de la barrera 
de montañas que separa la Península Ibérica del resto de 
Europa los panoramas característicos son africanos. Tam- 
bién los habitantes de esta región, especialmente de la 
mayor y más importante parte de ella que se llama España, 
pertenecen étnica v espiritualmente al continente africano 
más bien que al europeo, casi de la misma manera que 
Rusia pertenece a Asia. Seqún muchos antropólogos, el 
español es "el primogénito del antiguo africanO' del norte, 
que ahora es considerado generalmente como progenitor 
del elemento principal y más numeroso de la población de 
Europa". En tejido de su alma, que es la expresión más 
perfecta que se ha dado en la historia de lo humanamente 
primitivo V sin complicaciones, los hilos fundamentales 
no son célticos o fenicios, romanos o godos, sino iberos, y 
por lo tanto africanos. Don Miguel de Unamuno, el más 
español de los españoles, se gloriaba del parentesco de sus 
antepasados vascos con los berberiscos o cábilas del Mon- 
te Atlas. 
La invasión morisca, a la que siguieron ocho siglos de 
lucha defensiva, en el curso de la cual se trasmitió al 
defensor cristiano el alma islámica del invasor, hizo a 
España todavía más africana, v así fué dos veces verdad 
que España fué el don del cinturón marítimo de Noráfrica 
a Europa. Esa fué la misma faja costera que en los prime- 
 The Spirit of Spain (El espíritu de España), G. Havelock EUis, 
pág. 29. 
ros siglos de la era cristiana dio a Europa las grandes 
figuras de San Agustín y Tertuliano. Guardémonos de 
despreciar a Africa como madre de razas. "El Continente 
Negro —dice el conde de Keyserling— posee más potencia 
creadora que cualquier otro del mundo. Todo lo que tiene 
su origen en Africa, sigue siendo siempre africano en 
mente y espiritu".- Al español se le ha llamado el eterno 
africano, v por su mediación se imprimió para siempre en 
las pampas y sierras de la América Hispana el sello inde- 
leble del Africa. 
¿Cuáles fueron las grandes características de ese gran 
pueblo que convirtió la América del Sur en una proyección 
de Iberia? 
a) Intensa Individualidad 
La principal característica de la raza ibérica, ha sido la 
individuahdad única, llana y primitiva. El verdadero ibero 
es la quintaesencia del hombre natural, del hombre ena- 
morado primerO' y ante todo de la vida. Es un humanista, 
pero el suyo es un humanismo suigeneris. "Soy de carne 
sov de carne, no pintado", escuchó una vez Unamuno 
decir a un muchacho musitando, mientras pintaba figuras 
humanas en un mantel. Y estas palabras expresan un 
sentimiento favorito del gran pensador español que se con- 
sideraba a sí mismo como la encarnación genuina de su 
raza. Palabras que son símbolo de la verdad de que 
España es primaria v tenazmente de carne y de tierra. Su 
más profunda aspiración es ser carne y vivir una existen- 
cia plena, concreta y carnal más bien que la vida sublimada 
del espíritu. 
Tan vigorosa es la individualidad de un español ge- 
nuino, que éste se considera como igual, por nacimiento, a 
todos y cada uno de los demás hombres. La antigua forma 
de gobierno en España era una especie de "cesarismo 
democrático". Del pasado remoto han llegado hasta nos- 
otros cierto número de frases clásicas que expresan de 
admirable manera ese orgullo arrogante y ese sentido 
innato de igualdad que tan genuinamente caracterizan a 
" Diario de un Filósofo, Vol. I, pág. 23 de la ed. inglesa. 
^ El niño se creía sin testigos. 
la raza ibérica. "Cada uno de nosotros vale tanto como 
Vos, y todos juntos valemos más que Vos", dijeron a su 
monarca un grupo de antiguos nobles españoles. "Tan 
caballeros somos como el rey, sólo que con menos dinero 
que él", es una expresión, igualmente luminosa, de ese 
sentido español primitivo de igualdad. Dicho tradicional 
de Cataluña, región que con tanta insistencia ha deman- 
dado su autonomía de España, es éste: "Todo catalán tiene 
dentro de él un rey." En el fondo de su alma, todo verda- 
dero hijo de Iberia se siente rey, un hombre aparte, un 
ser divinamente escoqido para una misión. Por ello es que 
el más humilde campesino de la Península trata a sus 
superiores sociales con la mayor y menos ceremoniosa 
naturalidad. No hay en su actitud nada de servil ni de 
rastrero. 
Por eso es que no nos causa sorpresa hallar que, histó- 
ricamente, España ha sido madre, no de ideas, que perte- 
necen al espíritu, sino de hombres, de hombres orgullosos 
y sanguíneos. Muchas de las obras maestras de Velázquez, 
el más qrande de los pintores españoles, son retratos de 
hombres, cada uno de los cuales ocupa por sí solo un 
lienzo enorme. Las artes de la escultura y la arquitectura 
en que España ha sobresalido tanto, son esencialmente 
artes masculinas. Aun la seráfica Santa Teresa escribía 
en una de sus cartas, que quería que sus monjas de su 
orden fueran, no mujeres, sino "hombres fuertes", y bas- 
tante viriles para "espantar a los hombres". 
Entre los grandes hombres de la España primitiva 
descuella Séneca el estoico, alma genuinamente castellana. 
Su ideario, tal como lo condensa Angel Ganivet, pene- 
trante estudioso del genio peculiar de su raza, es la más 
admirable expresión del espíritu español tradicional. "No 
te dejes vencer - — hace decir Ganivet a Séneca^ — por nada 
extraño a tu espíritu; piensa, en medio de los accidentes 
de la vida, que tienes dentro de ti una fuerza madre, algo 
fuerte e indestructible, como eje diamantino, alrededor del 
cual giran los hechos mezquinos que forman la trama del 
diario vivir; y sean cuales fueren los sucesos que sobre 
ti caigan, sean de los que llamamos prósperos, o de los 
* Keyserling relata, en el capítulo dedicado a España en su libro 
Europa, ima experiencia que ilustra perfectamente este rasgo. 
que llamamos adversos, o de los que parecen envilecernos 
con su contacto, mantente de tal modo firme y erquido, 
que al menos se pueda decir de ti que eres un hombre".  
El supremo ideal de hombre en la edad de oro de la 
historia española era el soldado. Hasta los sacerdotes, 
frailes v monjas de ese período tenían el corazón y el 
talante de hombres sobre las armas. Bien se ha llamado 
a los grandes místicos españoles "caballeros a lo divino." 
Este ideal militar, que es la forma más natural de expresar 
una individualidad primitiva y enérgica, sirvió de instru- 
mento a la altiva voluntad de España y se convirtió en el 
celoso guardián de su honor. El país, como lo hace notar 
Jorge Borrow,^ no es fanático por naturaleza. Pero es, 
en cambio, terrible y fatalmente orgulloso, y siempre ha 
tenido en más su honor que su vida. No fué, sostiene 
Borrow, un fanatismo nativo, sino su orgulloso sentido 
del honor, lo que en un tiempo convirtió a España en 
carnicera rehgiosa y la hizo dilapidar su preciosa sangre 
y sus riquezas en las guerras de Flandes. Como hija 
selecta y privilegiada de la Roma Papal, se ha sentido 
obligada a demostrar que es digna de tan gran distinción. 
"Muera yo, pero sálvese mi honor", es un significativo 
La intensa individualidad del carácter español forma 
una especie de universal primitivo. Es una unidad sin 
diferencia, en la cual, como en la gran literatura que ha 
nacido de ella, no hay medios tonos. Es un extremo o es 
luces crepusculares. El español es incapaz de la ironía, ese 
delicado matiz en que es maestro eximio el francés. Forja 
semidioses con la alabanza y demonios con la execración. 
Por la misma ley de polaridad van siempre juntos Don 
Quijote y Sancho^ Panza por los caminos de la vida, y no 
es raro que el caminante español se convierta alternada- 
mente en uno y en otro. 
Los más notables personajes que la literatura y el arte 
españoles idealizan son españoles hasta la médula. Compá- 
rense, por ejemplo, los personajes de Shakespeare con los 
de Calderón de la Barca, el más genuinamente español de 
^ Idearium Español, Ed. Espasa-Calpe, Arg., pág. 8. 
• La Biblia en España, Prefacio. 
los dramaturgos peninsulares, o la Madona de Rafael con 
la Virgen de Murillo. El inglés Shakespeare crea figuras 
humanas universales; el español Calderón, personajes en 
quienes se encarnan rasgos puramente nacionales. El ita- 
hano Rafael pinta Madonas tan idealmente humanas que 
de ellas desaparece por completo toda traza de raza o 
nacionalidad; el español Murillo pinta Vírgenes con el 
rostro de hermosas doncellas andaluzas. 
Esta ingenua v constante afirmación propia conduce 
inevitablemente al individuahsmo, e históricamente el ca- 
rácter español es la sublimación de esa cualidad. Se mani- 
fiesta, por principio de cuentas, en un insaciable impulso 
de adquisición v en la falta de instinto social. El hombre 
se convierte imperativamente en poseedor. La codicia del 
botín desempeñó no pequeño papel en las campañas del 
Cid y del Duque de Alba, y, por supuesto, según veremos 
después, en la conquista del Nuevo Mundo. Pero si se 
codiciaban las riquezas y las posesiones no era para acu- 
mularlas avaramente, sino para despilfarrarlas con lar- 
gueza; no se ambicionaban como instrumentos de trabajo 
sino como medio para emanciparse de la necesidad de 
trabajar, es decir, como instrumento para obtener la liber- 
tad, una libertad anárquica y caballeresca. Para un caba- 
llero español, trabajar era vergüenza, mendigar no. "Cri- 
men es el nacer pobre", dice uno de los personajes de 
Tirso de Molina. El mundialmente famoso científico espa- 
ñol, Ramón v Cajal, decía: "El ideal de todo español es 
obtener una pensión, después de unos cuantos años de 
trabajar, y, si es posible, aun antes de trabajar." Además, 
si se puede alcanzar la independencia personal por la es- 
plendidez del Estado o por un golpe de suerte a la Lotería 
Nacional, ¿para qué buscarla solamente por el trabajo? 
La falta de instinto social del español es otro de los 
fatales derivados de este su individualismo extremo. Si el 
instinto social significara únicamente el gusto de estar en 
compañía, de hacer libre tertulia en la casa o en el café 
con los amigos, discutiendo los problemas del universo, 
tendría que considerarse al español como el ser más so- 
ciable de la tierra. Pero en el momento en que la cálida 
espontaneidad de la sociabilidad se convierte en las frías 
y rígidas limitaciones que impone el unirse en una empresa 
común, se hace sentir inmediatamente la presencia del 
individualismo español. Esa repugnancia innata a mante- 
nerse juntos por obligación o por consentimiento mutuo 
sirve de base al problema del regionalismo español y ha 
estorbado siempre el buen éxito de empresas colectivas 
dirigidas por españoles. 

viernes, 1 de abril de 2016

SE BUSCAN GUERREROS DE ORACION HOMBRES Y MUJERES JORNADAS DE ORACION POR HUEHUETENANGO


Temperatura en la ciudad de Huehuetenango 1 Abril de 2016
33 grados
 
SE BUSCAN GUERREROS DE ORACION
HOMBRES Y MUJERES

JORNADAS DE ORACION POR HUEHUETENANGO
 
Lugar: MAPA EN RELIEVE DEL PARQUE CENTRAL
Horarios: 6.00 A.M _6.25 aprox. (seis de la mañana) Y  13.10- (una de la tarde) a 1.30 apr0x.
Día: TODOS LOS SABADOS DEL AÑO
Participantes: TODOS LOS LLAMADOS POR SU ESPIRITU.
 No hay quien clame por la justicia, ni quien juzgue por la verdad;
14 Y el derecho se retiró, y la justicia se puso lejos; porque la verdad tropezó en la plaza, y la equidad no pudo venir. 15 Y la verdad fue detenida, y el que se apartó del mal fue puesto en prisión; y lo vio Jehová, y desagradó a sus ojos, porque pereció el derecho. 16 Y19 Y temerán desde el occidente el nombre de Jehová, y desde el nacimiento del sol su gloria; porque vendrá el enemigo como río, mas el Espíritu de Jehová levantará bandera contra él.  vio que no había hombre, y se maravilló que no hubiera quien se interpusiese;21 Y este será mi pacto con ellos, dijo Jehová: El Espíritu mío que está sobre ti, y mis palabras que puse en tu boca, no faltarán de tu boca, ni de la boca de tus hijos, ni de la boca de los hijos de tus hijos, dijo Jehová, desde ahora y para siempre.  ISAIAS
20 La sabiduría clama en las calles,
Alza su voz en las plazas; 21 Clama en los principales lugares de reunión;
En las entradas de las puertas de la ciudad dice sus razones. Proverbios

 viernes, 16 de junio de 2017

ACALLADA MI ALMA

En Dios solamente está acallada mi alma;
De él viene mi salvación. Salmos 2

Mi alma espera a Jehová
Más que los centinelas a la mañana,
Más que los vigilantes a la mañana

Sal 130:6

viernes, 24 de febrero de 2017

EL OTRO CRISTO ESPAÑOL - Pags- 30-31

 EL OTRO CRISTO ESPAÑOL 
Un Estudio de la Historia Espiritual de España  e Hispanoamerica
Por JUAN A. MACKAY
Ediciones Alba
México-Buenos Aires
Versión de GONZALO BAEZ CAMARGO
1952
La tendencia a no reconocer jamás un error es una ex- 
presión más de esa característica. El honor y el respeto 
propio parecen exigir que, una vez adoptada una posición, 
se aferré uno a ella aun cuando se llegue al convencimiento 
de que es errónea. En esto han de hallarse las raíces de 
muchas infortunadas divisiones en el seno de la familia 
latinoamericana, y también uno de los factores que difi- 
cultan la cooperación entre naciones hermanas v entre los 
diferentes grupos que forman la misma nación. Este sen- 
tido peculiar de honor caballeresco se halla oculto en los 
más primitivos hondones del alma ibérica. Dice Guillén 
de Castro en Las Mocedades del Cid: 
Procure siempre acertarla 
el honrado y principal, 
pero si la acierta mal, 
defenderla y no enmendarla. 
b) Predominio de la Pasión 
Junto con esta vigorosa, primitiva y casi salvaje afir- 
mación de sí mismos, propia del carácter ibérico, v que 
acabamos de analizar en sus varias facetas y resultados, 
aparece el predominio de la pasión sobre la razón y la 
voluntad. Todas las conquistas de la raza ibérica, así 
como todos los desastres que ha sufrido, no han sido el 
resultado de un sereno razonar, en que se haya calculado 
cuidadosamente la correspondencia entre los medios y los 
fines, ni han sido consecuencia tampoco de una tenaz 
perseverancia en un plan de acción convenido de ante- 
mano como el mejor, sino han sido siempre el producto 
de un impulso volcánico engendrado por la explosión 
repentina de un sentimiento dominante. Don Quijote, para 
un español, está sumamente lejos de ser un personaje 
cómico, pues en las hazañas del caballero mancheqo ve 
expresado su propio íntimo ser v el de su pueblo. La 
grandeza de ambos ha consistido siempre en las quijota- 
das, los actos de lealtad ciega, temeraria e impremeditada 
a ideas que momentáneamente se apoderan de ellos. 
La presencia de la pasión, en forma la más humana y 
romántica, se pone de manifiesto en la influencia que 
sobre los qrandes santos españoles ejercieron los ideales 
de la caballería medieval. Raimundo Lulio era soldado y 
enamorado antes de convertirse en santo y en el "caba- 
llero andante de la filosofía." 
La lectura de novelas de caballería andante y no las 
vidas de las santos era el principal pasatiempo de Santa 
Teresa, cuando niña, y hasta el fin de su vida jamás cesó 
de ser una enamorada. El amor de Teresa por Cristo, su 
Divino Esposo, se hizo más y más apasionado y romántico 
a medida que su edad avanzaba. 
También Ignacio de Loyola empezó su vida como sol- 
dado y enamorado. Gravemente herido en la batalla de 
Pamplona, sintió deseos de distraer su aburrimiento, du- 
rante los primeros días de convalescencia, leyendo sus 
romances favoritos. Mas, como sucediera que ninguno de 
ellos había a mano, le trajeron una Vida de Cristo y la 
Flos Sanctorum, colección de las vidas de los santos. Antes 
de curarse por completo, Loyola se convirtió. Poco des- 
pués, el ex soldado, ahora inválido, se dirigía cojeando 
a una capilla de la Virgen en Montserrat. Al caer la noche, 
fué secretamente a la casa de un pobre, a quien obsequió 
con las vestiduras que llevaba, v se vistió en lugar de 
ellas con un tosco hábito que para el propósito había 
comprado. Cubierto con su nueva vestimenta, se pre- 
sentó ante el altar de la Virgen. El obieto de esta visita, 
y lo que tuvo luqar en la capilla, lo describe el primer 
biógrafo de Lovola, Rivadeneyra: ". . .como hubiese leído 
en sus libros de caballerías que los caballeros noveles 
solían velar sus armas, por imitar él, como caballero nóvel 
de Cristo, con espiritual representación aquel hecho ca- 
balleroso, y velar sus nuevas y al parecer pobres y flacas 
armas, mas en hecho de verdad muy ricas y muy fuertes, 
que contra el enemigo de nuestra naturaleza se había 
vestido, toda aquella noche, parte en pie y parte de rodi- 
llas, estuvo velando delante la imagen de nuestra Señora, 
encomendándose de corazón a ella, llorando amargamente 
sus pecados y proponiendo la enmienda de la vida para 
adelante". 11 
Un pueblo en quien la pasión predomina, tiende inevi- 
tablemente a dar a sus ideales una expresión personifi- 
cada. Evidencia de este principio es el culto de la Virgen 
en el cristianismo español. En ninguna parte como en Es- 
paña y sus antiguas colonias ha ocupado la Virgen una 
posición religiosa tan central ni se ha proclamado con 
tanta insistencia y defendido con tanto afán la doctrina 
de la Inmaculada Concepción. La Virgen es el símbolo del 
innato sentido español de la juventud y la pureza. Esta 
es una de las más acertadas percepciones de Angel Gani- 
vet al interpretar el alma de su pueblo. "Muchas veces 
— ^dice Ganivet^ — , reflexionando sobre el apasionamiento 
con que en España ha sido defendido v proclamado el 
doqma de la Concepción Inmaculada, se me ha ocurrido 
pensar que. . . acaso ese dogma era el símbolo, ¡sím- 
bolo admirable!, de nuestra propia vida, en la que tras 
larga y penosa labor de maternidad, venimos a hallarnos 
a la vejez con el espíritu virgen. . . El dogma de la Inma- 
culada Concepción se refiere, es cierto, al pecado original, 
pero al borrar este último pecado da a entender la suma 
pureza y santidad. . . Preguntemos uno a uno a todos los 
españoles, y veremos que la Purísima es siempre la Vir- 
gen ideal, cuyo símbolo en el arte son las Concepciones 
de Murillo. El pueblo español ve en ese misterio, no sólo 
el de la concepción v el de la virginidad, sino el misterio 
de toda una vida. Hav un dogma escrito inmutable, y 
otro vivo, creado por el genio popular". i- 
Debe añadirse, al mismo tiempo, que el pueblo espa- 
ñol pudo idealizar aapsionadamente a la Virgen y España, 
" Rivadeneyra, Vida de Ignacio de Loyola, Col. Austral, Espasa- 
Calpe, pág. 32. 
" Idearium Español, págs. 7, 159, 160. 
debido, en último análisis, a su concepción esencialmente 
no ética del pecado. No hay nada en la literatura espa- 
ñola que corresponda a esa agonía de la conciencia que es 
tan común rasgo en los autores rusos v anglosajones. El 
español teme la muerte, no el pecado. Es su carencia in- 
herente del sentido del pecado lo que abrió el camino a 
la creación, de una figura femenina, sin pecado, a la cual 
acudió más tarde la conciencia religiosa española en busca 
de seguridad personal en esta vida v en la otra. 
En la esfera secular, la apasionada afirmación de la 
virginidad se ha manifestado en años recientes en rela- 
ción con los movimientos de la juventud en España y 
Sudamérica. La juventud de las generaciones anteriores, 
dice un estudiante español, José López Rey, se asociaba 
simple v solamente con lo que era pintoresco, efímero y 
anecdótico. Quedaba reservado a la nueva generación 
juvenil el afirmar el impulso esencialmente creador de la 
juventud. La juventud actual, añade, refiriéndose a la de 
España, se encuentra muv lejos de la mezcolanza multi- 
color e irresponsable que constituía la juventud de antaño. 
Hemos substituido la nota de color por medio de la cual 
se expresaba ésta, con la pureza esencial de la escultura. 
Hemos reemplazado la anécdota con el propósito. En vez 
de sentirnos excursionistas en los dominios de la juventud, 
nos afirmamos como' sus ciudadanos. Y exclama luego* 
No sentimos la juventud como una luz que ilumina sola- 
mente un movimiento de nuestra vida, sino como una 
fuerza que da forma a la vida en su totalidad. Es decir, 
la nueva generación de España está resuelta a ser apa- 
sionada y eternamente joven. 
Uno de los documentos más interesantes y significa- 
tivo en la historia de la cultura sudamericana es el Ma- 
nifiesto de los estudiantes de la vieja Universidad argen- 
tina, de Córdoba, que en 1918 dirigieron "a los Hombres 
Libres de Sudamérica", como señal de rebelión contra el 
régimen universitario tradicional. Ese documento es un 
ultimátum genuino del alma ibérica, impregnado de la 
tristeza, la infinita aspiración y el romanticismo, y la pa- 
" Juventud: Conferencia de Luis Jiménez de Asúa y Réplica de 
José López Rey, págs. 122-124. 
sión humana característica de uno de los grandes pueblos 
en quienes esa alma encarnó en el Nuevo Mundo.


lunes, 3 de abril de 2017

LA ENTRADA AL CIELO

 Una Revelacion Divina
del Cielo
por Mary Katherine Baxter

LA ENTRADA EN EL CIELO
Cuando llegamos allí, dos ángeles de gran estatura estaban fuera de la
puerta. Ambos llevaban vestiduras relucientes y tenían una espada en la
mano. La cabellera de ellos era como de hilos de oro y sus rostros
resplandecían.
El ángel que me acompañaba se apartó para hablar con los dos ángeles que
vigilaban la puerta y me dejó sola. Con asombro pensé: “ qué gloriosas son
las puertas del cielo! ¡Qué maravilloso es poder ver esto personalmente!”
De repente, me di cuenta de que iba a entrar realmente en el cielo.
Al mirar a los ángeles del Señor, pude oír parte de la conversación que
sostenían. Uno de ellos entró por la puerta y regresó casi de inmediato con
un pequeño volumen. El libro tenía una cubierta de oro, y lo que estaba
impreso adentro también era de oro. Parecía que era un libro con la historia
de mi vida. Mi nombre estaba
estampado en la cubierta: Mary Kathryn Baxter
En el rostro de los ángeles se esbozó una sonrisa de aprobación. Abrieron
el libro, se miraron y entonces dijeron con una voz que pude oír: “Ella
puede entrar por la puerta.”
Mi ángel guía me escoltó a través de la magnífica puerta y entré en el cielo.
De pronto, todo el ambiente se llenó de música. Me sentí rodeada por ella.
Estaba por encima de mí. Parecía como si penetrara todo mi ser. Una
poderosa ola tras otra de hermosa música y cantos bañaban el paisaje y
parecía que lo envolvían todo y a todos.
El asombro volvió a dejarme sin aliento cuando entré en la ciudad. El
paisaje de esa ncomparable ciudad estaba más allá de la descripción. A mi
alrededor se hallaban las flores más bonitas y coloridas que yo jamás había
visto.
Por todas partes había un verdor y vegetación increíbles. Incluso las flores
de las plantas parecían reaccionar a la música y al canto.
La música continuaba girando alrededor mío. Parecía como si yo formara
parte de aquello.
Una cosa es intentar describir las maravillas de esa ciudad, otra bastante
distinta, es saber que uno compartirá la alegría de ella.
Ví algunos de los ciudadanos exuberantes del cielo y todos vestían túnicas.
Esta cita bíblica vino a mi mente:
(Isaías 61:10)"En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará
en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de
manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con
sus joyas".
La felicidad y la alegría que refulgía del rostro de ellos sobrepasa cualquier
comparación.
El cielo es un lugar real. No es el figmento de alguna imaginación. En la
Biblia aparece registra do que Jesús dijo(Juan 14:1-2):
"1 No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí.
2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo
hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros".
El cielo es un lugar preparado para gente preparada. Puesto que nosotros
como hijos de Dios hemos sido trasformados y hechos nuevas criaturas por
el milagro de la regeneración, y puesto que ahora somos nuevas criaturas
en Cristo, es un gozo saber que el lugar en que pasaremos la eternidad ha
sido preparado por el Salvador que nos redimió.
El cielo es un lugar perfecto. Puesto que nuestro Salvador es perfecto,
omnipotente y eterno, el cielo tiene también que ser un sitio perfecto.
Puesto que Él nos está preparando un lugar allí para que vivamos con Él
por toda la eternidad, también nuestra casa eterna será perfecta. Nada
echará a perder jamás ninguna parte de esa morada celestial. Nunca se
permitirá entrar nada en el cielo que pueda profanarlo o estropearlo.
(Apocalipsis 21:27) "no entrará en ella ninguna cosa inmunda, o que hace
abominación y mentira, sino solamente los que están inscritos en el libro de
la vida del Cordero".
El cielo está fuera del alcance del pecado y de los pecadores de todo tipo y
descripción. Se excluirá a satanás para siempre de ese lugar celestial.
(Apocalipsis 12:3-4, 7-10, 12-13) También apareció otra señal en el cielo:
he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y
en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las
estre llas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. Y el dragón separó frente a
la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto
como naciese.
7 Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban
contra el dragón; y luchaban el dragón y sus ángeles;no prevalecieron, ni
se halló ya lugar para ellos en el cielo.
9 Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama
diablo y satanás, el cual en gaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra,
y sus ángeles fueron arrojados con él.
10 Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la
salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de su Cristo;
por que ha sido lanzado fuera el acusador de nuestros hermanos, el que los
acusaba delante de nuestro Dios día y noche.
2 Por lo cual alegraos, cielos, y los que moráis en ellos. ¡Ay de los
moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros
con gran ira, sabiendo que tiene poco tiempo.
Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la
mujer que había dado a luz al hijo varón.
¡Esa serpiente, satanás, y sus huestes impías no alzarán jamás su fea
cabeza en el clima puro y santo del cielo!
Los demonios no pueden entrar en el cielo. Los ángeles caídos que se
rebelaron contra Dios y “no guarda ron su dignidad, sino que abandonaron
su propia morada” (Judas 1:6) no pueden regresar al cielo.
No faltará nada en el cielo. No se omitirá ningún detalle que contribuya a
que su entorno sea perfecto.
Dondequiera que vayamos en la tierra, no importa dónde vivamos o cuán
lujosa pueda ser nuestra mansión, siempre tendrá fallas y defectos obvios
que impedirán que sea perfecta. En contraste, Dios no ha cometido fallas al
construir el lugar llamado “cielo”. Su gloria, sus bellezas, sus maravillas
sobrepasan la capacidad humana para describirlo. Es maravilloso
contemplar el esplendor indescriptible de ese hermoso lugar.
El brillo combinado de la luz del Hijo de Dios al reflejarse en los muros de
jaspe, las puertas de perla, las innumerables mansiones y el hermoso río
de la vida crea una escena que ningún artista podría jamás re presentar
adecuadamente.
HOGAR DE ALMAS REDIMIDAS
El cielo es un lugar permanente. Ningún enemigo podrá conquistar jamás el
paraíso de Dios.
No habrá desmoronamiento de sus edificios, decadencia de sus materiales,
ni secamiento o muerte de su vegetación. Ninguna niebla o radiación
contaminará jamás su atmósfera santa.
Esa morada permanente es una ciudad eterna y perdurable. Cantemos este
himno escrito por Hattie Bueli:
Una tienda o una choza, ¿qué puede importarme? Me están construyendo
un palacio allá arriba; Aun cuando me encuentre yo exiliado de Él, Todavía
puedo cantar:
A Dios toda gloria, soy hijo del Rey.
En ese lugar incomparable, los santos encontrarán dulce liberación de todas
sus decepciones, angustias, tragedias y desastres. Allí no habrá más pena
ni aflicción. Allí no habrá más dolor. Allí no habrá más clamor:
(Apocalipsis 21:4)
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos;y ya no habrá muerte, ni
habrá más llanto, ni clamor, ni dolor;porque las primeras cosas pasaron.
Parecía que los ciudadanos alegres a los que veía en el cielo habían
provenido de muchas edades y países diferentes. Era obvio que habían
diferentes nacionalidades. Entonces recordé otra cita bíblica que había
leído:
(Apocalipsis 5:9)Y cantaban un nuevo cántico, diciendo: Digno eres de
tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu
sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y
nación.
 OCUPADOS EN ALABAR A DIOS
¡Con emoción mi alma alabó la majestad de Dios! Las penas y la aflicción
que yo había experimentado cuando vi la revelación del infierno ahora
parecían muy lejanas. Ésta de ahora era una revelación del cielo.
Vi a familias enteras juntas. Todos estaban felices, yendo a algún sitio,
haciendo algo, sonriendo. Una refulgencia agraciaba cada rostro que veía.
Parecía que todos los santos del cielo estaban ocupados. Jamás estaban
ociosos. Empleaban su tiempo en alabar y engrandecer a Dios. Había
cánticos en los labios de todos. El ambiente de la música era el tono
dominante.
No pasaremos la eternidad en ocio y pereza, como algunos han
equivocadamente representado nuestro destino final. Haremos más que
flotar en una nube, tocar un arpa o menear los dedos de los pies en el río
de la vida. Nuestro tiempo se empleará en servir a Dios. No sabemos cuál
ha de ser la naturaleza de ese servicio, pero no puede haber duda de que
su pueblo lo servirá.

domingo, 5 de marzo de 2017

 SIN PALABRAS
Por SamuelsonCiudadepaz
Hoy, a las cuatro de la tarde, en Huehuetenango, de camino hacía un velorio, a darle el último adíos a un conocido cuya vida fue cobardemente apagada por la mano  cruel y sanguinaria de un asesino. Pase junto a un señor  que vendía unas cuatro o cinco palmeritas. Las mismas   envueltas en la parte de abajo, en sus raíces con  un papel color  oscuro. El señor parado y cerca de él, dos niñitas de tierna  edad, sentadas en la acera, comiendo las dos en un  mismo plato. El señor de pie , esperando que alguién le comprase alguna planta. 
Después de  pasar junto a ellos. mi alma fue lacerada por la pena, dolor, aflicción y tristeza por esta escena de la vida real. Pensaba en esas dos criaturas, comiendo en el suelo, ajenas  por su misma inocencia en lo que pudiese estar sintiendo el padre en su alma., esperanzado en vender  sus  humildes y pocas plantas para asegurar el siguiente bocado de sus hijas, y con toda probabilidad con más "bocas y estomaguitos"  esperandolo en su hogar. ¿Saben?  No puedo expresar y transmitir la desazón, la pesadumbre en mi interior al seguir caminando y recordar a ese padre  apoyado en la pared , y sus dos hijitas sentadas .en la acera. ...
 

viernes, 2 de marzo de 2018

RECUERDOS DE JUMAJ- POR ABRAHAMDEARIM

RECUERDOS DE JUMAJ 
HOY ZONA 6 , A 15 MINUTOS A PIE DEL PARQUE CENTRAL DE HUEHUETENANGO

 ESCRITURA DE UN TERRENO QUE PERTENECIÓ ALGUNA VEZ A MI FINADA MADRE Y DONDE  CRECÍ HASTA LA EDAD DE NUEVE AÑOS.
EN ESTE TERRENO  HABÍA ARBOLES DE DURAZNOS, HIGOS, GRANADOS, LIMONEROS, NARANJOS,
MANDARINAS, MANZANAS, BANANOS,MENBRILLOS, CIRUELAS, GUAYABAS, LIMAS, CRIANZA DE GALLINAS CRIOLLAS , POLLOS, CHOMPIPES(PAVOS), PERROS, PALOMAS DE CASTILLA Y TORTOLITAS SILVESTRES. MI MADRE SEMBRABA FLORES COMO DALIAS, LAS LLAMADAS CARTUCHOS, AZUCENAS, ROSAS, MARGARITAS...ARBOLES DE PINO Y OTROS. HABÍA UN NACIMIENTO DE AGUA EN UN BARRANCO, SE SEMBRABA MAIZ, FRIJOL, AYOTES....HABÍA  UN HORNO  DE FORMA REDONDA COMO UN IGLU PARA QUE MI MADRE HICIERA EL DELICIOSO PAN DE SEMANA SANTA.

EN LA CIUDAD DE HUEHUETENANGO, EL SIETE DE MAYO DE MIL NOVECIENTOS CINCUENTA Y SIETE, ANTE MÍ, MARCO AURELIO RECINOS, NOTARIO PUBLICO, COMPARECIERON GESTIONANDO  POR SÍ LOS SEÑORES: SABINO DE JESUS LOPEZ LETONA, MARTHA LOPEZ PALACIOS  DE LOPEZ , EMERITA LETONA PALACIOS DE CAJAS, POR SÍ Y LUISA DE JESUS PALACIOS SAMAYOA DE LOPEZ, COMO GESTORA DE NEGOCIOS DE SUS HIJOS ARCADIO LOPEZ PALACIOS Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS, SIENDO LAS GENERALES DE LOS OTORGANTES EN SU ORDEN Y RESPECTIVAMENTE: CINCUENTITRES,VEINTITRES,VEINTIDOS Y CUARENTICUATRO AÑOS, TODOS CASADOS, CARPINTERO Y OFICIOS DEL HOGAR, GUATEMALTECOS, DE ESTE DOMICILIO, VECINOS DE LA ALDEA JUMAJ-MUNICIPIO DE HUEHUETENANGO----CEDULAS TODOS DE HUEHUETENANGO,ME ASEGURAN LOS OTORGANTES SU CAPACIDAD CIVIL Y DE PALABRA Y EN CASTELLANO OTORGAN: PRIMERO: EL SEÑOR LOPEZ LETONA QUE POR HERENCIA INTESTADA DE SU PADRE DON JOSE MARIA LOPEZ MORALES ,CUYAS DILIGENCIAS DEBIDAMENTE REGISTRADAS TENGO A LA VISTA, ES PROPIETARIO Y POSEEDOR DE LA FINCA RUSTICA---- LIBRO DE HUEHUETENANGO, SITUADA EN LA ALDEA DE JUMAJ----DE UNA AREA APROXIMADA DE DIECISIETE MIL CUATROCIENTOS VIENTISEIS METROS CUADRADOS, QUE DICHA FINCA LA HA VENDIDO EN CUATRO FRACCIONES, SEGÚN SE HARA CONSTAR A CONTINUACION------SEGUNDO. CONTINUA  MANIFESTADO EL SEÑOR  LOPEZ LETONA QUE POR LA SUMA DE VEINTICINCO QUETZALES QUE RECIBIO SATISFACTORIAMENTE DE LA SEÑORA MARTHA LOPEZ PALACIOS DE LOPEZ, LE VENDE, CEDE Y TRASPASA UNA FRACCION DE LA FINCA----CON UN AREA DE CINCO MIL SETESIENTOS SESENTA METROS CUADRADOS Y LAS MEDIDAS  Y COLINDANCIAS SIGUIENTES. SETENTIDOS METROS CON REYNALDO LOPEZ CASTILLO, ARROYO EN MEDIO, SUR, CIENTO TRES METROS SESENTICINCO CENTIMETROS CON EMERITA LETONA DE CAJAS ,  ORIENTE, CINCUENTICUQATRO METROS CON MAXIMO RECINOS Y PONIENTE, SETENTIOCHO METROS CON SANTIAGO MOLINA CALDERÓN

miércoles, 22 de junio de 2016

CONSUELO PALACIOS SALGADO DE MÉXICO- HUEHUETENANGO 1893

 CONSUELO PALACIOS SALGADO
15 NOVIEMBRE 1893
Hija de BRAULIO PALACIOS  Mexicano  y de MATILDE SALGADO Mexicana
Padrinos: LUIS CORDOVA y LEONOR SOTO
HUEHUETENANGO
Guatemala

Consuelo Palacios En veinticinco de Diciembre del noventa y tres..Consuelo que nació el  quince del pasado hija legítima de Braulio Palacios y Matilde Salgado, fueron padrinos  Luis Cordova y Leonor Soto..

Consuelo Palacios En la Ciudad de Huehuetenango a veinte de Noviembre de mil ochocientos noventa y tres, compareció Micaela Salgado dando parte que el quince del corriente nació Consuelo , hija lejítima de Braulio Palacios y Matilde Salgado, ladinos del estado Mejicano.

miércoles, 25 de mayo de 2016

LA MAESTRA QUE CAMBIABA VIDAS 1944 Por Dorothy Walworth

Una persona que sabía ganarse los corazones›
Condensado de «The Baltimore Sunday Sun»
Por Dorothy Walworth
1944

LA HISTORIA que voy a referir no es de hoy. Su principio se remonta cin­cuenta años atrás. (1905) La oí contar a unos ancianos en una larga velada de enero, allá en Corn­wall, la vetusta, que, tendida al pie del ceñudo Storm King, se asoma a las aguas del Hudson caudaloso.
En la villa secular se recuerda con admiración y con orgullo a la protagonista de este auténtico relato. «¡Ah!», dicen, «Era una de esas personas que saben ganarse los corazones. Y él... él... »
Septiembre  Mes aborrecido de los colegiales. Adiós a las vacaciones. La escuela abre sus puertas. Los setenta chicos del octavo y de la segunda ense­ñanza se hacinan, impacientes, parlan­chines, en un aula donde apenas si hay lugar para veinte. La greguería va cre­ciendo. Aguardan a la maestra. Es nueva. ¿Cómo será? Sólo saben que se llama Francés Irene Hungerford, que tiene treinta años, y que viene de un lugar del norte del Estado.
Entre los estudiantes de segunda en­señanza hay un zagaletón de diecisiete años, largo, desgarbado. Es Steve Pi­gott. Steve es aplicadísimo. Le gusta el estudio. Pero su padre, Pat, un inmi­grante irlandés que no sabe leer ni escribir, truena contra los libros. «¡Ya estás demasiado grande para seguir perdiendo el tiempo en la escuela!» le grita al hijo.
Todo el mundo mira con sim­patía a Steve. Pero el muchacho siente un secreto y punzante descontento. Va a ser aquél su segundo año de bachillerato. Segundo y último, piensa él. Los demás muchachos hablan constantemente de lo que se  proponen ser. Este, médico; aquél, abogado; el otro, inge­niero. Steve oye y calla entristecido.
 La nueva maestra es tan menudita, que puede pasar, sin bajar la cabeza, por debajo del brazo estirado de Steve. Eso sí, es erguida y airosa. Parece una regla por lo derecha. Y tiene los ojos azules, de un azul profundo. Cuando le clava a uno aquella su mirada larga y tranquila, no se necesita más para saber que no hay tempestad de las que silban y rugen en torno del tormentoso Storm King, capaz de apartar a aquella mujer­cita, tan endeble en apariencia, del cumplimiento de su deber. Tiene la voz como velada, y una sonrisa que le baña toda la cara en claridades de amanecer.
 La señorita Hungerford se dirige al encerado y escribe: « ¿Ves al hombre diligente? Subirá hasta la presencia de los reyes».  (Proverbio de la Biblia )Risitas reprimidas en los pupitres. ¡Como si alguno de aquellos oscuros lugareños hubiera de ver nunca más reyes que los pintados... y gracias!
 A la semana ya tiene la maestra a todos los alumnos metidos en un puño. Lo de puño es una frase hecha. En reali­dad, los tiene presos y embrujados en la red de luz de su sonrisa. Pero ¿cómo se las arregla «la señorita» para adivinar las cosas? se preguntan todos. ¡Misterio inescrutable! Cada vez que alguno de ellos intenta una travesura, la maestra lo mira, se sonríe... y lo desarma.
Todas las mañanas se reúnen los del octavo y los de bachillerato a cantar. Steve tiene una magnífica voz. La «señorita», también. Las sesiones de canto se convierten, a la postre, en unos dúos entre alumno y maestra, con el resto de los muchachos de coro.
Después del canto, las lecciones. No hay bastantes pupitres. La maestra le da su silla a un estudiante y se pasa el día de pie. Tiene que enseñar todas las asignaturas: francés, alemán, álgebra, historia, inglés. Hace creer a los esco­lares que está aprendiendo a la par de ellos. «Vamos a ver, Jorge. Háblanos de la batalla del Lago Erie. Tengo curio­sidad por saber algo de ella».
Funda dos sociedades literarias. Los estudiantes tratan en las sesiones de sus autores predilectos. Para refrescar las gargantas secas de tanto perorar, al final, se reparten barquillos con helado. Y aun estas ocasiones de recreo y pala­deo las aprovecha la señorita Hunger­ford para deslizar ciertas lecciones de urbanidad. «Oye, Steve Pigott, supon­gamos que te invitan a una comida de cumplido, ¿cómo saludarías a la se­ñora de la casa ? »
 «Es una mujer consagrada a su mi­sión» suele decir la gente cuando la ve ir y volver de la casa en que se hospeda a la escuela, por la mañana y por la tarde, con su blusa y su falda sencillas, y su sombrerito, y sus eternos libros bajo el brazo. Los domingos va dos veces a la iglesia. Los miércoles por la noche va también. Sin embargo, nunca habla de religión. ¡Ah, sí! aquellas dos frases que escribió en el encerado. Es la única vez. No habla de religión; pero la vive.
 Todo el mundo se pregunta qué tendrá la señorita Hungerford para prender la llama de ese entusiasmo en sus alumnos. Pues, sencillamente, que les hace creer que viven en un mundo incomparable, en el que cada mañana, al despertar, muy bien puede saludarles el bello deslumbramiento de un milagro. Y les hace creer, además, que todos ellos son unos seres afortunados, excep­cionales, con mucho talento. «Desde entonces», dicen los vecinos viejos de Cornwall, «no hemos vuelto a pensar tan bien de nosotros mismos». Por eso es por lo que de aquella escuela humilde ha salido un puñado de hombres y de mujeres que han hecho papel lucidísimo e importante en el mundo.
La señorita Hungerford se ocupa ce­losamente de todos sus alumnos. Hay que confesar, no obstante, que a quien más asiduos y eficaces cuidados dedica, es a Steve. Steve sigue sus estudios de bachillerato. La maestra no se cansa de repetirle que los libros son algo muy importante, que son a modo de puertas. Y a Steve se le mete en la cabeza que para él debe de haber también una puerta por donde entrar con paso firme de vencedor en el ancho ruedo del mundo. Y la idea de la puerta se le va clavando muy adentro.
 Penúltimo año de Steve. Se lee en clase La Visión de Sir Launfal. Una tarde, después de marcharse todos los estudiantes, Steve se queda a sacudir el yeso de los borradores.
—Una visión es un sueño—le explica la señorita Hungerford—. Todos tenemos nuestro sueño. El mío es vivir siempre entre muchachos y muchachas y libros. ¿Cuál es el tuyo, Steve?
Steve le confiesa entonces lo que no se hubiera atrevido a decirle a nadie.
—Yo quisiera... quisiera... ser inge­niero naval.
 El joven piensa que la señorita Hun­gerford se va a echar a reír. Pues no, la maestra no se ríe. Lo mira con ojos brillantes y le dice:
Muy bien. Puedes perfectamente llegar a ser un ingeniero naval. Todo lo que te hace falta, es proponértelo; tener voluntad... mucha voluntad.
 Y desde aquel momento, con sabia y paciente gradación, le va infundiendo confianza en sí mismo. El día en que Steve se resuelve a hablarle a su padre del asunto, hay en la casa una tremolina memorable. Pat Pigott pone el grito en el cielo. «¡Estás chiflado... pero chiflado de remate, Steve!» vocifera el obsti­nado analfabeto. La señorita Hunger­ford no se arredra. Y aquel otoño Steve se matricula en la Escuela de Ingeniería Mecánica de la Universidad de Co­lumbia.
. Se costea sus estudios trabajando en una cochera de tranvías. Canta los do­mingos en el coro de una iglesia. Le dan cinco dólares. Desempeña menesteres de todas clases. Estudia cuando puede. Algunas veces, desalentado, le parece imposible continuar aquella lucha te­rrible. Entonces corre a Cornwall, a buscar nuevas fuerzas, en las palabras y la serena energía de su maestra.
 En el penúltimo año de la carrera Stephen Pigott es el primero de su clase. Lo nombran director de la re­vista de la escuela. Pertenece al orfeón de la Universidad. Sus altas califica­ciones le abren las puertas de una de las asociaciones estudiantiles más prestigiosas. Al recibirse de ingeniero en 1903, la señorita Hungerford le manda un telegrama: « ¿No te lo decía?»
 En 1908 Steve hace un viaje a Esco­cia. Va a montar una turbina Curtir en los astilleros de John Brown y Cía., la gran empresa de construcciones navales que dió a la marina mercante inglesa el Mauretania y el Lusitania. Stephen Pigott piensa quedarse solamente cuatro meses. La empresa lo toma a su servicio de un modo permanente.

 En 1938 lo hacen director de la Com­pañía. Para entonces lleva proyectadas ya las máquinas de 300 barcos ingleses: cruceros, submarinos, el Hood, el Duque de York, el Reina María.
En esos treinta años la amistad de Steve y su maestra no se entibia un momento. Se escriben casi todas las semanas.
Cuando el Reina María hace su pri­mer viaje a Nueva York, Steve viene en él. Columbia lo hace doctor honoris causa. La Sociedad Norteamericana de Ingenieros Mecánicos le concede una medalla.
Va a Cornwall. Toda la villa se echa a la calle a saludarlo, a aclamarlo. Quie­ren que pronuncie un discurso en la inauguración de la nueva escuela. Todo el mundo espera que hable de su obra, de su gloriosa carrera, de los personajes con quienes se ha codeado por allá, por la fastuosa Europa. No habla de nada de eso: habla de la señorita Hungerford.
«A pocos mortales les ha concedido el Cielo la gracia de una amistad como la que ella me ha dispensado ya por espacio de cerca de medio siglo. Cada vez que he sentido la satisfacción de haber realizado alguna obra útil, he escuchado en el fondo de mi corazón el eco de las palabras de mi maestra.»

La señorita Hungerford no estaba ya en Cornwall. Era maestra en otra villa próxima al Lago Ontario. Steve tele­foneó para decirle que iría a verla. Le contestaron que la señorita Hungerford estaba gravemente enferma. Le rogaron que no fuese. Y Steve tuvo que volver a embarcarse sin verla.

Steve es, ahora, sir Stephen Pigott. Lo hicieron baronet en 1939, por los mismos días en que estaba acabando los planos de las máquinas del Reina Isabel.

La señorita Hungerford tiene ya ochenta y cinco años. Vive en el pue­blo en que nació. Ejerció la ense­ñanza hasta que cumplió los ochenta. No hace mucho sus convecinos la honra­ron dando su nombre a la biblioteca pública del lugar «en homenaje a la elevación de su carácter, a su devoción al trabajo y a la perdurable influencia de su magisterio».

ÉSTA es, a grandes rasgos, la historia que me contaron en Cornwall. Sentí viví­sima curiosidad por conocer a la maestra que tan hondo y vivo recuerdo dejó en todos los que la trataron. Y hace unas cuantas semanas me fuí a visitarla.
Salió a mi encuentro tan ágil y son­riente como una muchacha. Bajó la escalinata del portal con ligereza y gra­cia juveniles. Parecía—tan menuda y aérea—una pluma leve empujada por suave brisa. Tiene el pelo todo blanco, pero los ojos son los mismos: azules, profundamente azules. A pesar de todo lo que me habían dicho en Cornwall de su pequeñez y de su alegre carácter, la encontré más pequeña y más jovial aún de lo que me figuraba.
Y su casita es igual que ella: dimi­nuta, clara, alegre, limpia como una tacita de plata. Me la enseñó toda. Me precedía caminando con el andar elástico y firme de una adolescente. En la sala me hizo sentar en su mecedora. Empezamos a hablar de sir Stephen. Desplegó ante mí todo un copioso archivo de recortes de periódicos, de fotografías, de postales de Navidad, de cartas... una correspondencia de cin­cuenta años.

Lo que no conseguí en todo el día, ni con preguntas directas ni con habilido­sos rodeos, fué que me dijese algo de ella. No tenía para cuando acabar hablando de sus ex discípulos. Sobre ellos sí; sobre ellos, que le preguntase yo cuanto quisiera. Y los citaba a casi todos por sus nombres. Nos sentamos a tomar el té. Entre sorbo y sorbo me contó que sir Stephen le ha prometido venir a verla cuando la guerra acabe. En su última carta le decía: «Espéreme, señorita Hungerford».
—Quiera Dios prolongarme la vida para que pueda volver a ver a Stephen.
—Pero, señorita Hungerford—le dije yo—¡si usted vivirá por siempre... por siempre!
—Lo sé—me contestó con grave­dad—. Lo sé; pero cualquier día... muy pronto... me separaré de ustedes, aunque sea por corto tiempo.
Llegó el automóvil a buscarme. jun­tas, nos encaminamos a la acera. En mi brazo descansaba, ingrávida casi, la mano de la viejecita. Y entonces fué cuando, por primera vez, habló de sí misma:
Usted sabe... Me siento un poco avergonzada, cuando veo a estas maes­tras de ahora, tan inteligentes, tan ilus­tradas, tan modernas... Comparada con ellas, la verdad, mi preparación dejaba mucho que desear.

Hizo una pausa. Sentí su mano pesar un poco más en mi brazo.
 —Ya ve usted. Todo lo que yo tenía no era más que amor.

martes, 28 de marzo de 2017

LIBRO DE BARUC. Biblia de Jerusalén, (Edición Católica)




CARTA DEL PROFETA JEREMIAS
Libro de Baruc. Biblia de Jerusalén, (Edición Católica)

1 Por los pecados que habéis cometido delante de Dios, vais a ser llevados cautivos a Babilonia por Nabucodonosor, rey de los babilonios.
2 Una vez llegados a Babilonia, estaréis allí muchos años y por largo tiempo, hasta siete generaciones; pero después  yo os sacaré de allí en paz.
                3             Ahora vais a ver en Babilonia dioses de plata, de oro y de ma madera, que son llevados a hombros y que infunden temor a los gentiles.
                4             Estad alerta, no hagáis vosotros también como los extranjeros de modo que os entre temor de esos dioses,

5             cuando veáis la turba delante y detrás de ellos adorándoles. Decid entonces en vuestro interior: «A ti solo se  debe adoración, Señor.»
                6             Pues mi ángel está con vosotros: él tiene cuidado de vuestras vidas.
                7             Porque la lengua de esos dioses ha sido limada por un artesano, y ellos, por muy dorados y plateados que estén, son falsos y no pueden hablar.
                8             Como para una joven presumida, así ellos toman oro y preparan coronas para las cabezas de sus dioses.
                9             Ocurre a veces que los sacerdotes roban a sus dioses oro y plata y lo emplean en sus propios gastos, y llegan a dárselo incluso a las prostitutas de la terraza.

10           Los adornan también con vestidos como si fuesen hombres, a esos dioses de plata, oro y madera; pero éstos no se libran ni de la roña ni de los gusanos.
                11           Por muy envueltos que estén en vestidos de púrpura, tienen que lavarles la cara, debido al polvo de la casa que los recubre espesamente.
                12           Hay quien empuña el cetro como un gobernador de provincia, pero no podría aniquilar al que le ha ofendido.
                13           Otro tiene en su diestra espada y hacha, pero no puede defenderse de la guerra ni de los ladrones.

14           Por donde bien dejan ver que no son dioses. Así que no les temáis.
                15           Como el vaso que un hombre usa, cuando se rompe, se hace inservible, así les pasa a sus dioses una vez colocados en el templo.
                16           Sus ojos están llenos del polvo levantado por los pies de los que entran.
                17           Lo mismo que a uno que ha ofendido al rey se le cierran bien las puertas, como que está condenado a muerte, así los sacerdotes aseguran las casas de estos dioses con puertas, cerrojos y trancas, para que no sean saqueados por los ladrones.

18           Les encienden lámparas y aun más que para ellos mismos, cuando los dioses no pueden ver ni una sola de ellas.
                19           Les pasa lo mismo que a las vigas de la casa cuyo interior se dice que está aplillado. A los gusanos que suben del suelo y los devoran, a ellos y sus vestidos, no los sienten.
                20           Sus caras están ennegrecidas por la humareda de la casa.
                21           Sobre su cuerpo y sus cabezas revolotean lechuzas vencejos y otros pájaros; y también hay gatos.
                22           Por donde podéis ver que no son dioses; así que no les temáis.

23           El oro mismo con que los recubren para embellecerlos no lograría hacerlos brillar si no hubiera quien le limpiara la herrumbre, pues ni cuando eran fundidos se daban cuenta.
                24           A enorme precio han sido comprados esos dioses en los que no hay soplo de vida.
                25           Al no tener pies, son llevados a hombros, exhibiendo así a los hombres su propia ignominia; y quedan también en  vergüenza sus servidores, porque si aquéllos llegan a caer en tierra, tienen que ser levantados por ellos.

26           Si se les pone en pie, no pueden moverse por sí mismos; si se les tumba, no logran enderezarse solos; como a muertos, se les presentan las ofrendas.
                27           Sus víctimas las venden los sacerdotes y sacan provecho de ellas; también sus mujeres ponen una parte en conserva, sin repartir nada al pobre ni al enfermo; y las mujeres que acaban de dar a luz y las que están en estado de impureza tocan sus víctimas.
                28           Conociendo, pues, por todo esto que no son dioses, no les temáis.

29           ¿Cómo, en efecto, podrían llamarse dioses? Son mujeres las que presentan ofrendas ante estos dioses de plata, oro y madera.
                30           Y en sus templos los sacerdotes se están sentados, con las túnicas desgarradas, las cabezas y las barbas rapadas y la cabeza descubierta;
                31           y vocean chillando delante de sus dioses como hacen algunos en un banquete fúnebre.
                32           Los sacerdotes les quitan la vestimenta para vestir a sus mujeres y sus hijos.
                33           Si alguien les hace daño o favor, no pueden darle su merecido. Ni pueden poner ni quitar rey.

34           Tampoco son capaces de dar ni riquezas ni dinero. Si alguien les hace un voto y no lo cumple, no le piden cuentas.
                35           Jamás libran a un hombre de la muerte, ni arrancan al débil de las manos del poderoso.
                36           No pueden devolver la vista al ciego, ni liberar al hombre que se halla en necesidad.
                37           No tienen piedad de la viuda ni hacen bien al huérfano.
                38           A los peñasos sacados del monte se parecen esos maderos recubiertos de oro y plata, y sus servidores quedan en  vergüenza.
 39           ¿Cómo, pues, se puede creer o afirmar que son dioses?
                40           Más aún, los mismos caldeos los desacreditan cuando, al ver a un mudo que no puede hablar, lo llevan donde Bel, pidiéndole que le devuelva el habla, como si este dios pudiera percibir.
                41           Y no pueden ellos, que piensan, abandonar a sus dioses que no sienten nada.
                42           Las mujeres, ceñidas de cuerdas, se sientan junto a los casminos quemando como incienso el salvado,
                43           y, cuando una de ellas, solicitada por algún transeúnte, se acuesta con él, reprocha a su vecina de no haber sido  hallada digna como ella y de no haber sido rota su cuerda.
 44           Todo lo que se hace en honor de ellos es engaño. ¿Cómo, pues, se puede creer o afirmar que son dioses?
                45           Han sido fabricados por artesanos y orfebres, y no son cosa que lo que sus artífices quieren que sean.
                46           Los mismos que los han fabricado no duran mucho tiempo; ¿cómo, pues, van a ser dioses las cosas fabricadas por  ellos?
                47           Sólo mentira y oprobio han dejado a su posteridad.
                48           Y cuando les sobrevienen guerras o calamidades, los sacerdotes deliberan entre sí dónde esconderse con ellos.
 49           ¿Cómo, pues, no darse cuenta de que no son dioses los que no pueden salvarse a sí mismos de la guerra ni de las  calamidades?
                50           No siendo otra cosa que madera dorada y plateada, se reconocer reconocerá más tarde que no son más que mentira. Para todos, naciones y reyes, quedará claro que no son dioses, sino obras de manos de hombres, y que no hay en ellos obra alguna de un dios.
                51           ¿A quién, pues, no parecerá evidente que no son dioses?
                52           No pueden poner rey en un país, ni dar a los hombres la lluvia.
 53           No saben juzgar sus pleitos, ni liberar y proteger al agraviado, porque son incapaces; como cornejas son entre el cielo y la tierra.
                54           Pues si llega a prender el fuego en la casa de esos dioses de madera, dorados y plateados, sus sacerdotes escaparán y se pondrán a salvo, pero ellos serán, como postes, presa de las llamas.
                55           Tampoco pueden resistir a rey ni a ejército enemigo.
                56           ¿Cómo pues, admitir o creer que son dioses?
                57           Ni de ladrones y salteadores pueden defenderse estos dioses de madera, plateados y dorados; aquéllos, más fuertes que ellos, les quitan el oro, la plata y la vestimenta que los recubre, y se van con ello, sin que los dioses puedan socorrerse a sí mismos.

58           De modo que es mucho mejor ser un rey que ostenda su poder, o un utensilio provechoso en una casa, del cual se sirve su dueño, que no estos falsos dioses; o una puerta en una casa, que guarda cuanto hay dentro de ella, que no estos falsos dioses; o bien un poste de madera en un palacio, que no estos falsos dioses.
                59           El sol, la luna y las estrellas, que brillan y tienen una misión, son obedientes:
                60           igualmente el relámpago, cuando aparece, es bien visible; asimismo el viento sopla en todo país;
 61           las nubes, cuando reciben de Dios la orden de recorrer toda la tierra, la ejecutan al punto; y el fuego, enviado de lo alto a consumir montes y bosques, hace lo que se le ha ordenado.
                62           Pero aquéllos no pueden compararse a ninguna de estas cosas, ni en presencia, ni en potentia.
                63           Así que no se puede creer ni afirmar que sean dioses, puesto que no son capaces de hacer justicia ni de proporcionar bien alguno a los hombres.
                64           Sabiendo, pues, que no son dioses, no les temáis.

65           Tampoco pueden maldecir ni bendecir a los reyes;
                66           ni hacer ver a las naciones señales en el cielo; ni resplandecen como el sol, ni alumbran como la luna.
                67           Las bestias valen más que ellos, porque pueden, refugiándose bajo cubierto, ser útiles a sí mismas.
                68           Por ningún lado, pues, aparece que sean dioses; así que no les temáis.
                69           Como espantajo en cohombral, que no guarda nada, así son sus dioses de madera, dorados y plateados.
                70           También a un espino en un huerto, en el que todos los pájaros se posan, o a un muerto echado en lugar oscuro, se pueden comparar sus dioses de madera, dorados y plateados.

71           Por la púrpura y el lino que se pudre encima de ellos, conoceréis también que no son dioses. Ellos mismos serán al fin devorados y serán un oprobio para el país.
                72           Mucho más vale, pues, el hombre justo, que no tiene ídolos; él estará lejos del oprobio.

sábado, 30 de julio de 2016

ESPAÑOLES 1813 HUEHUETENANGO Actualización 34


 ESPAÑOLES 1813 HUEHUETENANGO Actualización 34

DOÑA MARIA  DE AGUAYO Española Viuda 60 años

DOÑA MARCELINA DE AGUAYO Española  32 años

DON JOSE ROSALIO DE AGUAYO Español 24 años



DON LORENZO CIFUENTES  Español Casado    44 años
1769  44 años
MANUELA SANTIAGO     Española  
1777_ 36 años
PEDRO CIFUENTES SANTIAGO   Español          
1794_19 años
YGNACIO CIFUENTES SANTIAGO Español       
1797_16 años
JULIO CIFUENTES SANTIAGO   Español
1799_ 14 años
MANUEL CIFUENTES SANTIAGO  Español          
1801_12 años
FRANCISCO CIFUENTES SANTIAGO Español        
1803_10 años
NICOLASA CIFUENTES SANTIAGO Española         
1805_8 años
PERFECTA CIFUENTES SANTIAGO Española         
1806_7 años
MARÍA CIFUENTES SANTIAGO Española            

1807_6 años
ANA MARÍA CIFUENTES SANTIAGO  Española  

1812-1 año   



TRINIDAD ARGUETA  Español  Casado

1783-30 años

FELIPA MOLINA  Española

1789-24 años

JOSE DARIO ARGUETA MOLINA Español

1809-4 años

JOSEFA ARGUETA MOLINA Española

1812-1 año

domingo, 17 de julio de 2016

ESPAÑOLES 1813 VILLA DE GUEGUETENANGO Actualizacion Parte 3


 ESPAÑOLES 1813 VILLA DE GUEGUETENANGO Actualizacion  Parte 3

JOSE LADISLAO RIOS LOPEZ                              Español
27 JUNIO 1,808
Hijo de MARIANO RIOS                                1787 Español
Y de YRINA LOPEZ                                    1788 Española
Madrina: MARTHA HERRERA

JOSE MARIA CIPRIANO ORELLANA MORALES                 Español
17 SEPTIEMBRE 1,808
Hijo de Don. AMBROCIO ORELLANA                         Español

Y de ROSALIA  MORALES                                    Española

Madrina: Doña. MARIA SOCORRO MORALES              Española


JOSE LUIS GIRON ARGUETA                                          Español
12 OCTUBRE 1,808
Hijo DE DON JOSEPH GIRON,                                               1740_Español  
 y de doña GERTRUDIS ARGUETA                                       1784_Española 
Padrino: Don. JOSE MARIA PEREZ Cura

LUISA JOSEFA  VELASQUEZ VILLATORO                     Española
13 OCTUBRE 1,808
Hija de FELIPE VELASQUEZ                                     1786 Español 
Y de PETRONA VILLATORO                                    1788 Española

Padrinos: Don. FAUSTINO ARGUETA                             1753 Español
MANUELA SAMAYOA                                              1757 Española


SOTERO JOSE SANTHIAGO RIOS
22 ABRIL 1,809
Hijo de SEBASTIAN  SANTHIAGO                        1767 Mestizo
Y de FRANCISCA RIOS                                    1771 Española
Padrinos: CLAUDIO SANTHIAGO  
Y CATHARINA MENDOZA

EN CATORCE DE Mayo de 1,809
MONICA JPHA VILLATORO SAMAYOA 
11 MAYO 1,809
Hija de DICIDIERIO VILLATORO                                     1785 Español
 y de PETRONA SAMAYOA                                             1787 Mestiza
Padrinos: JUANA RIVAS  y MIGUEL MORALES

 MARIA TRINIDAD DE SAN JOSE MORALES                    Española 
28 MAYO 1,808
Hija de Doña. SOCORRO MORALES Y MATHA                 Española
Doña. MARIA GALINDO, Viuda,                                         Española


HONOFRE HERRERA CASTAÑEDA                             
12 JUNIO 1,808
Hijo de FRANCISCO HERRERA                                                
y de DOLORES CASTAÑEDA                                                          1791 Española
Madrina: MARIA JOSEFA MOLINA VIUDA

MIGUEL JOSE SANTHIAGO GALINDO
6 JULIO 1,809
Hijo de DAMIAN SANTHIAGO                                  1783 Mestizo
y de GUILLERMA GALINDO                                    1785 Española

Madrina. Doña. MARCELINA DE AGUAYO                       1881 Española
 
MARTHA MARIANA JOSEFA ORELLANA                               Española
29 JULIO 1,809
Hija de Doña. ANNA ORELLANA                                               Española
mADRINA: Doña. MARIA JOSEFA DE AGUAYO                                Española

JUSTO JOSE DE LOS RIOS GUTIERREZ
9 AGOSTO 1,809
Hijo de CHRISANTO DE LOS RIOS                                                        1781  Español 
y de  ROSALIA GUTIERREZ 
En Padrón de 1803 aparece como
 FULGENCIA VILLATORO                                                                      1787 Española
Madrina: Doña. MARCELINA DE AGUAYO                                  1881 Española

JOSE DARIO ARGUETA MOLINA                                                    Español
3 SEPTIEMBRE 1,808
Hijo de TRINIDAD ARGUETA                                                  1783 Español
y de FELIPA MOLINA                                                             1789 Española
MANUEL JOSE MAURICIO                                                        1772 Español

JOSE MARIA RIVERA VILLATORO
26 NOVIEMBRE 1,809
ANTONIO RIVERA                                                                                    1773  Mestizo 
 y de SIMONA VILLATORO                                                                    1777 Española
MARIA JPHA DE AGUAYO                                                              Española

TIMOTEO JOSE GIRON ARGUETA                                              Español
24 ENERO 1,810
Hijo DE DON JOSEPH GIRON,                                                              1740_Español  
 y de Doña GERTRUDIS ARGUETA                                                      1784_Española 
DOÑa. MARIA JOSEFA PEREZ                                               1771 Española


MARIA CELIDONIA RIOS LOPEZ                                          Española
14 MARZO 1,810
Hijo de MARIANO RIOS                                             1787 Español
Y de YRINA LOPEZ                                                1788 Española
MARTHA HERRERA

JOSE MARIA DE SAN LEON DIAZ ORELLANA                                        Español
11 ABRIL 1,810
Hijo de AUGUSTIN DIAZ                                                     1773 Español
y de PIOQUINTA ORELLANA                                                         1773  Española
Madrina. Doña. JOSEFA PEREZ                                                            1771 Española

EN OCHO DE JULIO
PEDRO JOSE CASTILLO ALVARADO                                                  Ladino
29 JUNIO 1,810
Hija de DOMINGO CASTILLO                                                                  1785 Español
 y de MANUELA ALVARADO                                                                   1789 Ladina
Madrina: FELIPA CASTILLO                                                                     1763 Española

domingo, 26 de junio de 2016

DOCUMENTO 1813 - SAN CRISTOBAL-SAN ANDRES XECUL-- OLINTEPEQUE- SAN LUIS SALCAJÁ-

Notas. En el pueblo de san Cristobal Totonicapan, ...Consta este pueblo de seiscientas sesenta y ocho familias de Yndios , y  diez y nueve de Españoles, y quatrocientas veinte y dos casas de teja en el pueblo. En sus labores tienen ranchos para cuidar de sus sementeras , hay tres cárceles provisionales, una para Españoles y dos para indios.

San Andrés Xecul  no tiene haciendas , Yglesia a más de la principal tiene la  del Calvario. Hay  en este pueblo dos cárceles provisionales , una para hombres , y otra para mugeres. Consta de doscientas veinte  y quatro  familias  de Yndios y tres de ladinos, doscientas casas de teja  y algunos ranchos despreciables en sus sementeras.  

San Juan Olintepeque no tiene haciendas, Yglesia además de la principal la del Calvario.Las cárceles están arruinadas, tiene doscientas setenta y nueve familias y doscientas cincuenta y una casas de teja, y algunos pozos, ranchos miserables, para cuidar de sus labores.

San Luis Sakaja vecindario de Españoles , tiene una corta hacienda, Yglesia solo la principal y una cárcel provisional. Familias ciento diez y casas ochenta y cinco. 

Lo demás se expresa en las tablas que van al fin de cada padrón de los quatro pueblos de este curato, ..
                                              ..a cuatro de Octubre de 1813
                                                            Eulogio Gálvez
  Imagen 206  S.C.T. 1813

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 23 de abril de 2017

EL SOLDADO JAPONÉS VISTO DE CERCA- 1943

 "En saber lo que somos, y en saber lo que es nuestro enemigo, está el secreto de la victoria.» Sadao Araki, general japonés.

El soldado japonés visto de cerca
(Condensado de «Infantry Journal»)
Por el teniente coronel Warren J. Clear
del cuerpo de Estado Mayor del Ejército de los Estados Unidos
Selecciones del Reader´s  Digest
FEBRERO DE 1943

WARREN J. CLEAR, teniente coronel del Estado Mayor del Ejército norteamericano, pasó cuatro años en el Japón estudiando el idioma, que ha llegado a hablar con soltura. Sirvió en las filas del Ejército japonés. Fué el segundo jefe norteamericano—el primero fué el general Pershing—a quien los japoneses le permitieron enterarse prácticamente del modo como funciona su organización militar. En la presente guerra, en la cual ha estado en lo más recio de los combates contra los que fueron sus compañeros, ha ganado la medalla que se concede por actos de valor distinguido.

 EL SOLDADO JAPONÉS mide, por termino medio, un metro y veinte centímetros de estatura, v pesa alrededor de cincuenta y tres kilos. De su paga, equivalente a un dólar y veintiséis centavos, le quedan todos los meses nueve centavos, para que los gaste como mejor le parezca. Si el caso lo pide, hace jornadas de cuarenta y ocho kilómetros, llevando a cuestas equipo completo, y sin más ración que un puñado de arroz y unos trocillos de pescado ahumado. Como combatiente, es de los más valerosos del mundo.
Tal es el enemigo que tienen enfrente los soldados de las Naciones Unidas. Cuerdo será conocerlo lo mejor posible. «En saber lo que somos, y en saber lo que es nuestro enemigo, está el secreto de la victoria,» dice el general Sadao Araki, el genio del mal de la nación japonesa.
Por haber servido en las filas del Ejército japonés, sé muy bien la clase de hombres que lo forman.
En Tokio, cuando el gran terremoto del 1 de septiembre de 1923, vi turbas frenéticas de japoneses que asesinaban a miles de inofensivos coreanos. Lo que encendía su sed de sangre, era el rumor de que en Corea estaban fraguando invadir al Japón, para vengar los muchos ultrajes recibidos. Blandiendo los temibles sables japoneses y las lanzas de bambá, cortantes como una navaja de afeitar, de que iba armada, la multitud se dispersó por la ciudad, ávida de matanza. Me tocó oír los alaridos de los coreanos — hombres, mujeres, niños — a quienes despedazaron ante mis ojos.
Para explicarse tan cruel barbarie, hay que acudir a la historia. El japonés de nuestros días es descendiente y heredero legítimo de los hombres que figuraron en aquellas feroces guerras intestinas que, siglo tras siglo, convirtieron el territorio del imperio insular en vasto campo de batalla empapado de sangre. La espada del guerrero segaba, entonces, por igual la cabeza del magnate poderoso y la del plebeyo desvalido. Porque la vida humana valía muy poco en esa época de las interminables contiendas cíe los clanes; y era ley que el vencedor no diese cuartel al vencido.
En el siglo XII, cuando el clan de los tairas guerreaba contra el de los minamotos, ambos decapitaban a los prisioneros, sin distinción de sexo ni edad. En 1598, cuando la invasión del continente asiático por Kato, los soldados de éste, no contentos con haber decapitado 38-700 chinos y coreanos, les cortaron orejas y narices, las pusieron en salmuera y las enviaron a Kioto. Aún existe en esta ciudad un túmulo que llaman de La Oreja.
Hasta 1870, fue costumbre entre los japoneses decapitar a los enemigos que caían en sus manos. De hecho, las bajas sufridas por el enemigo en una acción de guerra se computaban por el número de cabezas cortadas.
No registra la historia persecuciones más espantosas que las del caudillo Iyeyasu contra los misioneros cristianos y los japoneses conversos. Los enterraban vivos; los ataban de brazos y piernas a bueyes que tiraban de ellos en opuestas direcciones, hasta descuartizarlos; los metían, por parejas, en grandes talegos arroceros, a los que prendían fuego después de haberlos amontonado. La crueldad que se complacía en la ejecución de todas estas atrocidades, sigue siendo atributo característico del soldado japonés de nuestros días.
    ME ERAN CONOCIDOS todos estos antecedentes, y hasta había aprendido el idioma japonés medianamente, cuando salí de Tokio para Aizu-Wakamatsu, en el centro del norte del Japón, a incorporarme a la segunda división  del Ejército imperial.
Lo primero que vi en el cuartel general de Aizu-Wakamatsu fué esta inscripción sobre el dintel de la puerta: «Recuerda que la muerte es más ligera que una pluma, pero que el deber es más pesado que una montaña ».
El general Hayashi me presentó a sus oficiales. Pasamos luego a una sala en que había un retrato del Emperador. El general y los oficiales se inclinaron con profunda reverencia, y permamecieron así, en silencio, un minuto.
A la mañana siguiente, tocaron diana a las cinco. A las cinco y media, recibieron su primera instrucción militar los reclutas, mozos todos ellos recién llegados del campo.
Abramos una de esas cabezas amarillas y veamos lo que contiene.
En primer lugar, el más humilde campesino sabe que desciende de los dioses. En eso cree a pies juntillas, como lo creen sus ochenta millones de paisanos. Le han dicho, además, y no lo duda, que su Emperador es el Hijo del Cielo, el Ser Supremo, un dios encarnado. Hasta el mismo retrato en que aparece el diminuto Hirohito, con sus humanísimas gafas, participa de ese carácter divino. Centenares de japoneses han sacrificado la vida por salvar el venerando retrato de las llamas que amenazaban devorarlo junto con el edificio en que se hallaba. Ha habido directores de escuela que, por salvar la efigie del Mikado, han dejado perecer a los niños entre las llamas: Otros han cometido harakiri para castigarse por haber fracasado en su empeño.
Al recluta se le prepara, además, por largos años de trabajo y disciplina. Ni en Italia, ni en la misma Alemania, está la vida del pueblo sometida a régimen tan riguroso como en el Japón. Antes de entrar en filas, el recluta se ha pasado años y años oyendo en la escuela relatos enardecedores de nobles actos de fidelidad, abnegación y sacrificio. En todas partes, en el hogar, en el templo, en la escuela, en el cuartel, se modela el espíritu dúctil de los muchachos por el patrón del Ejército. El niño principia a recibir enseñanza militar a los seis años cuando, con su primera mochila a la espalda, da la vuelta al patio de la escuela marchando a paso regular y entonando canciones bélicas. A los doce, le ponen un uniforme, le dan un fusil liviano y le hacen tomar parte todos los años en maniobras donde se emplean piezas ligeras de campaña y granadas de mano. A los quince, tiene que arrojarse pendiente arriba, lanzando gritos de guerra, al cargar a la bayoneta en simulacros de combate. Un año después, conduce tanques de madera por los campos aledaños a la escuela. A los.deccinueve, ya ha hecho marchas de 40 kilómetros en un día, con el batallón de la escuela, llevando fusil y equipo completo; ha abierto trincheras y tendido alambradas; ha aprendido a dibujar croquis; ha vadeado con el agua al pecho, arroyos vadeado y riachuelos casi helados; ha chapoteado en el fango; ha tenido que cocinar muchas veces su puñado de arroz en la marmita de campaña, sobre una fogata. De regreso a la escuela, después de varios días, vuelve a su horario de estudiante, en el cual figuran la esgrima y la lucha libre, que se practican todas las mañanas a las seis, tanto en verano como en invierno.
    LA MANERA como despiden en el Japón a los reservistas movilizados, contrasta con el poco caudal que se hace de estas ocasiones en otros países. Me tocó presenciar una vez la ceremonia en que todos los habitantes de una aldea se habían congregado para rendir homenaje a' cincuenta vecinos que partían a la guerra. El alcalde, subiendo a una tribuna, empezó a arengar a los allí reunidos.
«La piel del leopardo muerto se convierte en trofeo en manos del hombre,» les decía. «Así también, la gloria del guerrero será riqueza para sus hijos después que él muera. El Ejército se encargará de vuestros hijos; en sus filas se lesinfundirá ese valor que ha de hacer que acometan como leones al enemigo. En momentos de crisis nacional, nuestras vidas no significan nada; los tesoros, por inmensos que sean, valen lo que el polvo de las calles. Todo súbdito del Imperio, hasta el último; todo el suelo del Imperio, hasta el menor puñado de tierra, pertenecen al servicio del Emperador; son del Emperador» .
Vi después a los mismos reservistas formados en el patio del cuartel donde iban a entregarles sus fusiles. Un mayor empezó a llamarlos uno por uno, para que se dirigieran al armero cerca del cual estaba el capitán, comandante de la compañía. Al llegar frente al capitán, que tenía ya en las manos el arma que debía entregarle, el reservista se inclinaba respetuosamente antes de recibir su fusil, lo recibía; tornaba a inclinarse, y marchaba luego a ocupar su puesto en el pelotón.
No es poca la importancia que tiene, desde el punto de vista del espíritu militar, esa ceremonia en que el hombre se inclina con respeto ante el arma que le entregan para que se sirva de ella como soldado.
La práctica de marcha que efectuó el regimiento a los pocos días, me puso al tanto de otra faceta del carácter de los japoneses.
Habíamos salido al amanecer. Llevaríamos recorridos ocho kilómetros, cuando se me ocurrió preguntarle al teniente Hirose, mi ayudante, cuál era el término de nuestra jornada.
—El regimiento subirá a la cima del monte Bandai y volverá hoy mismo al cuartel—me contestó.
El monte Bandai tiene 3,700 metros de altura. Yo estaba recién salido del Hospital de San Lucas, de Tokio, donde unas hemorragias del estómago me ha-bían obligado a permanecer cuatro meses. El sol picaba ya de firme. Empecé a sentir que la mochila pesaba más y más, a medida que la pendiente se hacía más fragosa y empinada. Me latía violenta mente el corazón. Empezaba a faltarme el resuello. Por fin, le dije a mi ayudante:
—Teniente, hágame el favor de darle parte al señor comandante del regimiento de que me retiro de la marcha y me vuelvo al cuartel.
El teniente me miró con expresión casi colérica.
—Si mi mayor no se siente capaz de subir al Bandai-San—me dijo con visible emoción—, tendré que pedir mi relevo. No puedo exponerme a las burlas de todo el regimiento, que se reiría del ayudante de un jefe que, al parecer, no es hombre capaz de resistir fatigas. Lo siento mucho, mit mayor-, pero en nuestro cuerpo de oficiales se nos exige a todos que seamos fuertes—
Comprendiendo que no era sólo mi buen nombre, sino el de mi Ejército también, lo que estaba en juego, resolví seguir adelante. La cara del teniente se iluminó, entonces con una  sonrisa que le abría la boca de oreja a oreja.
— Ha resuelto usted seguir marchando a la par de los soldados japoneses?—me preguntó con gran cortesía.
Aquella ascensión de once kilómetros hasta la cima del BandaI, fué cosa de pesadilla. No resultó mejor el descenso. Sin embargo, no hubo un solo rezagado.
      CUANDO  las unidades de la II División empezaron a prepararse para las grandes maniobras, mi regimiento tenía que pasar en el terreno casi todos los días, y no pocas noches. Jefes, oficiales y soldados dormían en el duro suelo, envueltos en sus capotes. La ración era la de campaña, que resultaba peor que el rancho, con todo y ser éste malísimo.
En guarnición, la tropa se desayunaba con una taza de puré de soya; almorzaba con arroz, al que se añadía a veces un poco de pescado en escabeche. La comida se componía de pescado crudo, arroz, remolacha y saké.
Al compararlos con los que el soldado recibe en campana, estos alimentos resultan un banquete. La cocina de campaña es artículo de lujo para el Ejército japonés. La gente ha de contentarse con carne de conserva, que come fría, tal como sale de la lata, y pan de munición. A veces se añade a esto arroz o cebada, que pueden cocinarse, si hay agua a mano y el tiempo no lo impide.
La prueba decisiva de lo que es la resistencia del soldado japonés, la tuve durante una marcha forzada. El regimiento la emprendió a las tres de la mañana. Los soldados llevaban 150 cartuchos de guerra y una mochila que pesaba dieciocho kilos. A la hora de haber salido, empezó a llover a torrentes. Chorreaba el agua de los fusiles, de las mochilas, de los uniformes. Los caminos se habían vuelto lodazales. -Un viento penetrante y frío azotaba a la gente, calada ya de agua hasta los huesos. Pero el regimiento marchó, marchó sin parar, hasta la medianoche. Habíamos recorrido cincuenta kilómetros. Hubo un descanso de media hora, para comer y arreglar las mochilas. A las ocho de la noche siguiente, habíamos marchado cuarenta y ocho kilómetros más. Se nos ordenó hacer alto, y desplegarnos a lo largo del río. En seguida, sin probar bocado, tuvimos que abrir trincheras en un frente de seiscientos metros. Los soldados de cada escuadra, en habiendo terminado de cavar la parte que correspondía a ésta, podían engullir su ración  de arroz y tenderse a dormir en la tierra recién removida.
No habrían descansado cuatro horas, cuando mandaron formar. Hasta ese momento, la gente había recorrido noventa Y ocho kilómetros en treinta Y cinco horas, abierto una línea de trincheras, y dispuesto de sólo cinco horas para descansar.
La marcha, que habíamos reanudado de madrugada, continuó bajo los rayos de un sol abrasador. A eso de las seis de la tarde, al acercarnos a un pueblo, vimos a los vecinos alineados a ambos lados de la carretera para darle la bienvenida al regimiento. Sonaron voces de mando. Vióse a los soldados olvidar el cansancio para levantar la frente, colocar el fusil sobre el hombro en rigurosa posición reglamentaria, pasar de la marcha sin compás al paso a discreción y de éste a la marcha del ejercicio, cuando el regimiento embocaba la primera calle del pueblo.
A la salida se nos mandó hacer alto. El alcalde leyó algo que llevaba escrito en un pergamino. Cuando terminó, la tropa le contestó entonando a media voz una canción que decía: «Si floto, ya cadáver, sobre las aguas; o me hundo en la maleza de la montaña, voy gozoso a la muerte, cuando a la muerte mi Emperador me manda».
A los ancianos del pueblo les corría el llanto por las mejillas. Hasta los niños parecían sentirse pasmados y como sobrecogidos.
«¡Atencíón! ¡De .frente! ¡Mari»
Una tras otra volvieron a ponerse en movimiento las compañías. Todo el regimiento—larga serpiente de fusiles y cuerpos rendidos de fatiga—se hundía en la noche, avanzaba sin descansar, hora tras hora. Hubo un alto de veinte minutos, a las seis de la mañana. Después de comer un puñado de arroz, reanudamos la marcha. La gente iba callada. Parecía sentirse en aquel silencio la tensión de las voluntades dirigidas a un solo objeto: seguir avanzando. Un perro que había salido de una granja, adelantóse hacia uno de los capitanes y lo siguió ladrándole. El oficial desenvainó el pesado sable y, de un solo tajo, le cercenó al atrevido las dos patas delanteras. La tropa celebró con alegre algazara el lastimoso espectáculo que ofrecía el pobre animal al arrastrarse lanzando desgarradores aullidos. --
Llegó el mediodía sin que hubiera sonado la voz de ¡alto! Empezamos a divisar, allá a lo lejos, los tejados del cuartel.
«¡Al trote! ¡Mar!»
Al oír esta voz de mando, me resistía a creer que la hubiesen dado efectivamente. ¿Qué locura era ésta de exigirle que avanzara al trote a una tropa rendida de cansancio? Aquellos soldados habían recorrido ciento noventa y seis kilómetros en setenta y dos horas, llevando encima el peso del fusil, de ciento cincuenta cartuchos de guerra, de una mochila que pesaba dieciocho kilos; les habían concedido solamente cuatro horas para dormir; y ahora mandaban: «¡A1 trote! ¡Mar!
La columna obedeció la orden. Golpeaban las mochilas las espaldas empapadas de sudor. Un teniente cayó de bruces, y quedó tendido, sin hacer el menor movimiento, de cara contra el suelo. Al fin apareció ante nuestros ojos la puerta del cuartel. Resonó el empedrado de la entrada bajo las recias botas. ¡El regimiento acababa de completar una marcha que no hubiera podido resistir ninguna otra infantería del mundo!
El coronel, al cual no había escapado la extrañeza que me causó aquella orden suya de que la tropa emprendiera el trote, se me acercó y me dijo:
—Una infantería, por cansada que esté, debe saber avanzar un par de kilómetros más, si hay necesidad de arrebatarle otra posición al enemigo. Y ése era el único modo de convencer a mis soldados de que son muy capaces de hacerlo, llegado el caso.
Cuando le observé que las maniobras no son la guerra, se limitó a contestarme:
—Para mí, sí lo son.
Pocos días después, al preguntar por el teniente que cayó durante la marcha, supe que había muerto en el hospital.
   A MEDIDA QUE iba aproximándose la fecha señalada para dar comienzo a las grandes maniobras, empezaron a intensificar las prácticas de penetración de alambradas. Los soldados de los primeros escalones debían tenderse sobre éstas, dejándose caer de frente, con los brazos cruzados delante de la cara, a fin de defenderla, sobre todo los ojos, de las púas del alambre. Por encima del puente vivo que formaban esos hombres, pasaban sus compañeros. «Es más fácil aprender a ejecutar esto así, que no cuando la tropa ha de hacerlo por primera vez bajo el fuego enemigo,» me dijo el comandante de la división.
Un día recibió la II División orden de tomar a la bayoneta una posición enemiga que quedaba en una colina. La bayoneta es el arma predilecta del infante japonés. Lanzáronse los soldados colina arriba, prorrumpiendo en agudos gritos de guerra e invocando los nombres de sus antepasados muertos en combate. Al llegar cerca de las supuestas trincheras, el ardimiento que los dominaba pasó a ser frenesí. Fué esta fase del simulacro un espectáculo anticipado de lo que se vería, y ya de un modo real, en Bataán, donde línea tras línea de soldados japoneses se lanzaron noche tras noche y día tras día al asalto de las posiciones defendidas por tropas norteamericanas y filipinas.
Fusiles y ametralladoras disparaban millares de cartuchos de fogueo. La colina desaparecía envuelta en los vapores amarillentos del gas lacrimógeno. Al penetrar en la faja de terreno que estaba minada, los asaltantes sentían retemblar la tierra; la veían abrirse y levantarse en negros surtidores bajo sus pies.
Sin embargo, seguían avanzando. Avanzaron hasta cruzar sus bayonetas con las del supuesto enemigo. Hubo varios heridos graves. Uno de ellos recibió un bayonetazo que le atravesó un hombro de parte a parte, por debajo de la clávícula.
Esa noche asistimos a una función de aficionados. Los actores eran individuos de tropa de las fuerzas vencedoras. Uno de ellos se expresó así en escena:
«Sin mirar los cadáveres de los que cayeron, sin reparar en los ríos de sangre, pensamos únicamente en las órdenes del Emperador y en el deber que nos manda sacrificarnos para cumplirlas.»
       REPETIDAS han sido, de entonces acá,las ocasiones en que el soldado japonés ha demostrado su prontitud a sacrificar la propia vida.
Un buque de la escuadra norteamericana que había derribado a un avión japonés, se apresuró a lanzar al agua boyas salvavidas. Ni un solo japonés quiso tocarlas. Todos prefirieron morir antes que caer prisioneros.
Cuando lo de Bataán, vióse a grupos de tres o cuatro japoneses salir a terreno descubierto para atraer el fuego de las ametralladoras norteamericanas. Aunque se exponían así a una muerte segura, lo hacían a trueque de que ese fuego, al indicarles a sus artilleros la posición de las ametralladoras, les permitiese reglar el tiro.
Fué también en Bataán donde ocurrió lo siguiente. Los japoneses ocupaban en Lagusaín un punto con fortificaciones de hormigón. Era casi inexpugnable. Esto no obstante, cayó al fin. Pero las tropas vencedoras no hicieron un solo prisionero. De los quinientos soldados japoneses que defendían aquella posición, trescientos cincuenta habían muerto con las armas en la mano. Los ciento cincuenta restantes, al verse perdidos, se suicidaron todos, despeñándose por el farallón para quedar destrozados en las rocas de la orilla.
Este ánimo resuelto que no vacila ni ante el sacrificio de la vida, nace en el soldado japonés de la creencia en la divinidad de su Emperador, y de la conclusión a que lleva esa creencia: el Emperador es infalible e invencible. Pero esto, que es hoy causa de la fortaleza de ese soldado, lo será mañana de su desaliento. Un dios no puede equivocarse y seguir siendo dios. En la actualidad, las tropas japonesas marchan llenas de entusiasmo bajo las banderas victoriosas del que es, para ellas, dios y emperador a un tiempo mismo. Lleguen, empero, esas tropas; llegue el pueblo todo del Japón a advertir que el Mikado no es un dios, sino un figurón por seguir al cual han ido los japoneses a la muerte y al desastre, y ya se verá, entonces, qué queda del fervor fanático que ahora los domina y los sostiene y los empuja.
  El día en que los japoneses caigan en la cuenta de que su imaginado dios no es más que un pobre hombrecillo miope que ha querido abarcar más de lo que podía apretar, el ánimo, tanto de los combatientes como de la población civil, se vendrá abajo. Cierto, ese día llegará sólo cuando las fuerzas del Japón hayan sufrido abrumadoras derrotas; no menos cierto, será empresa difícil infligirle esas derrotas a una nación que, como la japonesa, ha vivido guerreando.
Para desgracia del Japón y para fortuna de las naciones que lo combaten, hay, a favor de éstas últimas, evidentes ventajas. Lo que decidirá la guerra serán los medios mecánicos y los recursos industriales y científicos. Y en este terreno, el Japón es diez veces inferior. Quedará vencido; no tan sólo por la superioridad numérica de las fuerzas que al fin se lancen contra él, sino por la superioridad de los medios mecánicos y de la potencialidad industrial de sus enemigos.
Por el momento, los japoneses creen que la victoria será suya; forjan planes gigantescos, que dejan muy atrás los más descabellados de Hitler. «Todos aquellos que no están todavía bajo el ilustrado influjo de nuestro régimen imperial, quedarán sometidos a él, hállense donde se hallaren,» dice el doctor Ichimura. Y el general Nonake se expresa de este modo: «La consecuencia última a que se llega en política es, la sujeción del mundo a un poder imperial y único. La nación japonesa se dispone a cumplir el destino que le está señalado». No será cuerdo desestimar la fortaleza de la nación en que hay hombres como éstos.

domingo, 16 de abril de 2017

UNA EQUIVOCACION QUE DIO ORIGEN A UNA NOBLEZA



UNA NOTICIA QUE NO PUDO PUBLICARSE
La curiosa equivocación que dio  origen al más bello de los triunfos
Condensado de “The Christian Advocate”)
Por Ellsworth Hellm
Selecciones Marzo 1947
Siendo presidente de los Estados Unidos Benjamín Harrison,el director general de correos John Wanamaker invitó, a sus propias expensas, a varios cientos de hombres y mujeres, encargados de las administraciones del ramo en distintos lugares del país, a que se reuniesen en Washington a fin de cambiar ideas sobre el mejoramiento del servicio.
Cerrose ese congreso postal con un banquete en el que ocupaban la mesa de honor el presidente de la República, su secretario de Estado, el presidente de la Corte Suprema, y por especialísima invitación, Kate Field__periodista, conferenciante y actriz que era el ídolo del público estadounidense.
Había puesto la Field como condición para asistir al banquete que no le pedirían que dirigiese la palabra a los allí reunidos, pues según lo manifestó, “nada entiendo del servicio de correos, y nunca hablo de cosas de las cuales no estoy enterada”.
Pero nadie pudo impedir que, pasados los primeros discursos, brotase espontaneo de la
Concurrencia este grito, prontamente repetido por docenas de bocas: “! Que hable Kate Field¡”
Instando estaba Wanamaker a la Field a que complaciese al público diciendo cuatro palabras, cuando, sorprendido por el silencio que reinó repentinamente, apartó los ojos de su interlocutora para dirigirlos a la concurrencia. Vio, entonces, plantada en medio de la gran sala del banquete, a una viejecita de aspecto provinciano y pobremente vestida__el sombrero que llevaba estuvo de moda hacía años, y lucía un chal que fue negro, pero más tenía ahora de verde. Al igual que Wanamaker, todos los circunstantes estaban suspensos, fija la mirada en la curiosa figurilla.
Presintiendo en aquel silencio la próxima tempestad de un abucheo, Kate Field paseó los ojos por la lista de convidados al banquete, en la cual tropezó con su homónima: “Kate Field, Cumberland Corners, Kentucky; agencia postal de cuarta clase “. Con esto, poniéndose en pie, la Field ídolo del público batió palmas y gritó:
__!Kate Field, la de Kentucky¡
La concurrencia hizo inmediatamente eco, gritando a su vez.
__ ¡Kate Field, la de Kentucky¡  ¡Kate Field, la de Kentucky ¡
Serenada esta explosión, la mujercita empezó a decir:
“Por vida mía que no entiendo de dónde han sacado ustedes que yo les eche un discurso. Todo imaginé, menos esto, cuando me invitaron a este gran banquete, al cual,  para serles franca, no sé ni cómo he venido, porque eso de salir para Washington dejando a mi madre, baldada, sin poder moverse de su sillón, ni tener a quien dejar a cargo del correo y del gallinero, no era cualquier cosa. Pero, ahora verán. Me encuentro un día con el hermano Elkanah Barton, el pastor de la iglesia baptista, que me dice:
“__Oiga usted, Kate, eso de que se vaya solita, a andar de fiesta en el norte del país, donde hay tantísimo desorden, particularmente desde que gobiernan los condenados de los republicanos, no ha de parecerle bien a nadie. Ya no tenemos a Cleveland de presidente. Tal vez la deje sorprendida  la noticia, pero así es.
“! Suponerme a mí tan ignorante que ni siquiera supiese quién  es el presidente de la República ¡ Les digo que me dio tal coraje, que al momento le contesté al hermano ése:
“__! Pues iré a Washington, y Poco me importa lo que le parezca a la gente ¡
“Bueno, hablando ahora de nuestro negocio: en estor tres días, es mucho lo que he oído decir de las oficinas principales de Correos; pero de las agencias de cuarta clase, como la mía, ni palabra. Con seguridad que todos ustedes se saben de memoria los chistes  en que dicen que la principal ocupación de los agentes postales es leerse la correspondencia. Pues les aseguro que en mi caso, no es chiste, sino la pura verdad. La agencia postal que tengo a mi cargo está en un pueblo de las montañas. Mucha de la gente de la comarca no asoma por el pueblo sino una vez al mes. Como las cartas que recibe son, por lo regular, con malas noticias__enfermedades, muertes, y hasta cosas peores__las abro, me entero de lo que dicen, y busco después una persona a la que no le falte voluntad, y una mula de paso seguro, para irse por esas breñas a entregarles las cartas a sus destinatarios.
“Ya que les he confesado que leo la correspondencia, les confesaré también que una vez falsifiqué una carta. Ahora verán cómo sucedió eso:
“ Jake, el hijo de la viuda Hover, no le había escrito una línea desde que se le fue de la casa. Por fin llegó un día carta del muchacho. La mamá que no conoce ni la O por lo redonda, pero que se las da que sabe leer y escribir, me dijo:
“Léemela tú, Kate que en estos Días ando perdÍda de la vista. 
“Pues señores, abro la carta, y veo que principia de este modo: “Querida mamá: espero que te encuentres bien al recibo de la presente. Yo estoy bien de salud, y encantado con estas tierras del norte del país, que son lindas. Ojalá que, si puedes, me mandes algún dinero, que falta me hace. Tu hijo que te quiere, __Jake.”
Comprendiendo que eso sería un golpe muy cruel para la madre, al leerle la carta, cambié el final, así:

“Ojalá que pueda mandarte pronto algún dinero, que falta te estará haciendo.”
¡ Hubieran visto   ustedes la cara de felicidad que puso al oír eso¡ No digo yo falsificar una carta, cualquier cosa valía la pena haber hecho, por darle semejante alegría. Salió de allí como si la llevaran por el aire, repitiendo como si rezara: “ Bien sabía yo que mi Jack es un buen hijo, bien lo sabía        
  Con las mismas cogí la pluma y le escribí al sinvergüenza del  muchacho una carta en que le decía, entre otras cosas:
“Como no te apures en buscar trabajo y en mandarle a tu mamá algún dinero, iré allá y te dejaré que vas a asustarte de ti mismo cuando te mires al espejo”
Señores¡ surtió efecto la carta, porque al cabo de un tiempo le escribió a la mamá y le mandó dinero.
“ En fin, ya estarán diciendo ustedes que basta de discurso, y hasta pensando que soy una misionera baptista que, en empezando a hablar no acaba; pero se equivocan que no soy sino Kate Field, agente posatl de Cumberland Corners  del estado de Kentucky.
El público prorrumpió en atronadores aplausos, que se prolongaron aún después que la oradora volvió a su asiento.
Al retirarse los invitados, Wanamaker llamó a los reporteros y les dijo:
__ Me hago cargo de que lo que acaba de suceder aquí es una noticia de primera plana. Pero, amigos, no deben publicarla. Sería una crueldad hacer que esa viejecita cayese en la cuenta de que no era ella la Kate Field a quien quería  oír el público. Kate Field, la de Kentucky, es un corazón de oro, y no hay derecho a herir un corazón así. Mientras ella viva, ni una palabra de lo sucedido, señores.
Pasaron los años. Una mañana, la agencia postal de Cumberland Corners permaneció cerrada. Después de llamar en vano a la puerta de la casita en que vivía Kate Field, unos vecinos se entraron por una de las ventanas. La viejecita, que se levantaba siempre con el  alba, permanecía aún entre las sábanas, muy pálida, sin hacer el  menor movimiento. En la almohada, sujeto con un alfiler, vieron los vecinos el recorte de un diario de Washington. El impreso, amarillo por el tiempo, decía: “La nota culminante del banquete fue el discurso final, evidentemente improvisado. Los
aplausos, que tuvieron el carácter  de verdadera ovación, con que lo acogió el público, resonaran gratamente en la memoria de la oradora hasta el fin de sus días”.
   Escritas por una mano temblona, había al pie estas palabras: “Así ha sido”.
________________________
Conclusiones
*El señor John Wanamaker era un funcionario que no esquilmaba el erario público para realizar sus actividades notemos en la lectura“que  invitó, a sus propias expensas, a varios cientos de hombres y mujeres, encargados de las administraciones del ramo en distintos lugares del país,”.
*John Wanamaker, según la lectura era un hombre de  mente amplia que le gustaba escuchar las opiniones de sus subordinados, para un mejor desempeño de sus actividades:
a fin de cambiar ideas sobre el mejoramiento del servicio.”
*Kate Fiel, la actriz, y el Señor Wanamaker, eran personas muy educadas y sensibles al ser humano. Veamos la expresión del John Wanamaker diciendo:
 “Sería una crueldad hacer que esa viejecita cayese en la cuenta de que no era ella la Kate Field a quien quería  oír el público. Kate Field, la de Kentucky, es un corazón de oro, y no hay derecho a herir un corazón así. Mientras ella viva, ni una palabra de lo sucedido, señores.”

BIENAVENTURADOS LOS MISERICORDIOSOS
PORQUE ELLOS ALCANZARAN MISERICORDIA.
San Mateo 5.7

«Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo también vosotros a ellos; porque ésta es la  Ley y los Profetas.
                MATEO 7.12
Y el Rey les dirá: "En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis."
Mateo 25.40

viernes, 17 de junio de 2016

DOLORES SOLIZ MANDUJANO 1892 Huehuetenango

DOLORES SOLIZ MANDUJANO
10 MARZO 1992
Hija de DON JUAN SOLIZ y de SABINA MANDUJANO
Madrina. FELIPA TANCHEZ por orden de DON MANUEL ARMAS
Huehuetenango
Guatemala

Dolores Soliz En trece de Febrero del  noventa y tres ...Dolores Soliz , que nació el diez de Marzo del año pp., hija legitima de Don. Juan y Sabina Mandujáno, fue madrina Felipa Tanchez...por orden de Don Manuel Armas..

jueves, 12 de mayo de 2016

"EN LA EDAD MEDIA..."


Frutos dignos de arrepentimiento
“En la Edad Media, el amo de una propiedad en Inglaterra yacía en su lecho de muerte. Llamó entonces a un siervo al que sabía que era cristiano piadoso y le dijo: “Me muero, Jim. No estoy seguro de ir al cielo. ¿Puedes decirme qué debo hacer? 
El anciano y prudente siervo conocía el orgullo de su amo y dijo:
 “Señor, si quieres ser salvado, tienes que ir al chiquero, arrodillarte en el fango, y decir:
 “Dios, ten misericordia de mí, pecador.” El amo dijo: “No me es posible hacer eso. ¿Qué dirían los vecinos y los siervos?”
 Una semana después volvió a llamar a su siervo, y dijo: “Jim, ¿qué dijiste que tendría que hacer para ser salvo?” El viejo siervo respondió: “Señor, tienes que ir al chiquero.” 
El amo dijo:
 “He estado pensándolo, Jim, y estoy dispuesto a ir.”
 El siervo entonces dijo: “Señor, no tienes que ir, realmente. Basta con que estés dispuesto.”

domingo, 9 de octubre de 2016

¿QUIEN ENTENDERÁ MI CORAZON?


'A QUIEN IRE'       



A quien ire en necesidad
a quien ire en busca de paz
y quien podra mi vida saciar de verdad
quien mas tendra de mi compasion y entendera mi corazon
quien cambiara mi eternidad sino tu Jesus

Cristo a donde mas podria ir
Cristo que otro lugar puede existir
solo tu tienes palabras de amor camino al Padre y verdad eres tu
Cristo a donde mas podria ir

A quien ire en necesidad
a quien ire en busca de paz
y quien podra mi vida saciar de verdad
quien mas tendra de mi compasion y entendera mi corazon
quien cambiara mi eternidad sino tu Jesus

Cristo a donde mas podria ir
Cristo que otro lugar puede existir
solo tu tienes palabras de amor camino al Padre y verdad eres tu
Cristo a donde mas podria ir

martes, 17 de mayo de 2016

QUIERO ALABARTE--Maravillosa música--Maranatha Music

Maravillosa alabanza, me impacta y bendice sobremanera pensar que  el canto de las aves es para Dios y que las bestias reconocen a su manera honra para el Creador.
  
 QUIERO ALABARTE
Maranatha Music

Quiero alabarte más y más aún.
Buscar tu voluntad, tu gracia conocer. 
Quiero alabarte. 

Las aves del cielo cantan para Ti, 
las bestias del campo reflejan tu poder. 
Quiero cantar, quiero levantar 
mis manos a Ti. 

 Quiero alabarte más y más aún.
Buscar tu voluntad, tu gracia conocer. 
Quiero alabarte.

jueves, 2 de junio de 2016

UN HINDÚ BRAHMAN VE A JESUCRISTO Y A DOS ANGELES

 MAGNIFICOS VISITANTES
Ann WEDGEWORTH 

Mark Buntain, un personaje legendario en la India debido a su obra realizada entre la gente de allí, es un misionero de las Asambleas de Dios cuya iglesia tiene una membresía de más de 7.000 personas. Esa iglesia celebra siete cultos cada domingo; tiene un estudio de radio, un hospital, un ministerio en las áreas rurales, y un instituto por correspondencia. El reverendo Bun­tain relata la siguiente historia:'
Hace poco tuvimos una bella experiencia en nues­tra iglesia Dum Dum, a unos 24 kilómetros de Calcuta, cuando un hindú Brahmán que no conocía el evange­lio estaba muriéndose en nuestro hospital. Su cama estaba de manera que podía mirar a través de la ventana hacia nuestra iglesia. Cuando parecía que se estaba muriendo, miró hacia la iglesia y Jesús mismo se le apareció. Había dos ángeles con él, el Señor les ordenó que fueran y sanaran a ese hombre...
El (el hindú) comenzó a gritar: Jesucristo me ha sanado! ¡Jesucristo me ha sanado! ¡Envió a dos jóvenes y me han quitado la enfermeda' Luego continuó exclamando: "Jesucristo es el Dios viviente, Jesucristo es el Dios viviente."

jueves, 3 de noviembre de 2016

FEDERICO HERRERA - RECUERDOS DE COLEGIO HUEHUETENANGO- 1901

 FEDERICO HERRERA
RECUERDOS DE COLEGIO
HUEHUETENANGO- 1901

Cuando en vil decaimiento
 La.juventud yace en calma
Y lleva adormida el alma
Y embotado el pensamiento:
Se conjura el firmamento
Y en su justa indignación
 Dice con voz de aquilón
Como á Lázaro el creyente:
¡Juventud, alza la frente,
 Reanima tu corazón!

Si vuestra insignia altiva es
 No permita en su ansia loca
Que se enmordace la boca,
 Que se encadenen los pies.
De la moral á través
Con ahínco y con tesón
 Bebed siempre inspiración
De la vida en la corriente:
 Llevad la luz en la mente
 Y el fuego en el corazón.

Al volar al porvenir
A donde el destino os lanza
 Vuestras alas de esperanza
 Sean: pensar y sentir.
De la gloria debeis ir
Siempre en fiel persecución:
 La aureola de ilusión
Sea llevar dignamente:
 Resplandores vuestra frente,
 Halagos el corazón.

En el campo de la ciencia
Sembrad como activo dueño
 Porque al calor de ese empeño
Florece la inteligencia.
La inacción de la conciencia
 Embrutece la razón;
 Sacudiendo la inacción
Disfrutad alegremente
Con el sudor de la frente,
Con la paz del corazón.

Adorad siempre lo grande
Y remontad vuestro vuelo
A las regiónes del cielo
Do llega el cóndor del Ande

Vuestra altivez no se ablande
Con la vil humillación
Y llevad como pendón
En vuestra lucha valiente,
 No doblar jamás la frente
 Ni vender el corazón.

Juventud, á la moral
 Cantad, siempre y al derecho
 Y llevad abierto el pecho
 Para que anide el quetzal.
Luchad por el ideal
 Porque triunfe la razón
Y vuestra única ilusión
Llevar sea eternamente:
El gorro frigio en la frente,
 La patria en el corazón.

viernes, 29 de julio de 2016

ESPAÑOLES Y DESCENDIENTES HUEHUETENANGO Actualización 29

ESPAÑOLES Y DESCENDIENTES HUEHUETENANGO Actualización 29

Razón del  24 FEBRERO 1878
RAFAEL MEZA
Nació en  el año de 1844
Hijo de FRANCISCA MEZA
Padrino: DON JOSE ARAGON

Certificada para Guatemala
BASILIO CAYETANO LARA  VALDEZ
15 JUNIO 1878
Hijo de DON  CAYETANO LARA
Y de DOÑA ROSA VALDEZ
MADRINA: DOÑA MERCEDES MONT

RAFAEL FRANCISCO MEZA  HIDALGO
27 OCTUBRE  1878
Hijo de DON RAFAEL MEZA
Y de DOÑA  MARIA HIDALGO
Padrinos: DON FRANCISCO Y DOÑA ANDREA MEZA

MARCOS ANTONIO MONT ALFARO
17 ENERO 1879
Hijo de General  DON JOAQUIN MONT
y de FELIPA ALFARO
Padrino: SALVADOR OSORIO

SARA JOSEFINA CLORINDA BALAÑA LOPEZ
9 ABRIL 1879
Hija de DON RAMON BALAÑA Y TERREL-De corundella, Cataluña,España
Y de DOÑA SALOME LOPEZ
Padrinos: VENTURA LOPEZ y RITA VALDEZ

PEDRO MARIA SALVADOR  CASTAÑEDA
12  JULIO 1879
Hijo de  DON PEDRO  CASTAÑEDA MAZARIEGOS- Hijo de Españoles
Y de CARMEN CASTAÑEDA 
-Abuelos de Jorge Ubico Castañeda-Presidente de Guatemala
Padrino: Párroco Ptro. DON MARIA SALVADOR CASTAÑEDA
-  Pariente de Jorge Ubico Castañeda-Presidente de Guatemala

JUSTO RUFINO LOPEZ MORALES
19 JULIO 1879
Hijo de ELEUTERIO LOPEZ VELASQUEZ   Nieto de Española
Y de FLORENTINA  MORALES RIVERA— Abuelas paterna y materna fueron  Luciana Molina y Simona Villatoro, ambas españolas
Padrino: MARIANO CASTILLO

PIEDAD DEL CASTILLO VALENCIA
24 MARZO 1880
Hija de MANUEL MARIA DEL  CASTILLO
-Jumaj, zona 6, Huehuetenango
Y de JUSTA VALENCIA-De Cuilco
Madrina: TELESFORA CASTILLO

FERNANDO ARREOLA MOLINA
30 MAYO 1856
Hijo de JUAN MOLINA
Y de ENCARNACION MOLINA
Madrina: ANA HIDALGO

JOSE EDUARDO MEZA HIDALGO
13 JULIO 1880
Hijo de DON RAFAEL MEZA
Y de DOÑA  MARIA HIDALGO
Padrino: DON MANUEL MARROQUIN

JESUS MARIA HIDALGO ESCOBEDO
29 JULIO 1880
Hijo de ROMUALDO HIDALGO
Y de ANGELA ESCOBEDO
Madrina. FRANCISCA HIDALGO DE CASTILLO

viernes, 30 de junio de 2017

PELIGRO: DROGADOS AL VOLANTE

PELIGRO: DROGADOS AL VOLANTE
POR PEGGY MANN
El uso de mariguana entre los conductores amenaza convertirse, peligros no se detiene a tiempo, en uno de los mayores peligros parala vida de quienes circulan en calles y carreteras. Así lo indican varias experiencias encias y estudios efectuados en Estados Unidos

ESTUDIOS recientes advierten sobre una nueva amenaza poco divulgada, pero no por ello menos mortal para los motoristas: el fumador de mariguana que conduce bajo los efectos de la droga. Se acumulan pruebas fehacientes de que tales conductores suelen tener un sentido distorsionado del espacio y el tiempo, visión periférica y central imperfectas, y alteradas las capacidades de manipulacion y coordinación.
Encuestas efectuadas por el Instituto Nacional contra el Abuso de las Drogas (NIDA son sus siglas en inglés), de Estados Unidos, revelan que entre el 60 y el 80 por ciento de los fumadores de mariguana interrogados, suelen manejar en estado de intoxicación. Cada día es mayor el número de estos conductores que ponen en peligro la vida de los demás, puesto que el consumo de la yerba está aumentando para convertírse en lo que el NIDA llama "una epidemia nacional entre la juventud". (La última encuesta en ese país indica que de cada nueve estudiantes de último año de segunda enseñanza, uno fuma diariamente mariguana, es decir, casi el doble de lo que era el consumo en 1975.)
Estados Unidos no se ha dado, cuenta de la crisis de la mariguana en las carreteras ni está preparado para ella. Muchos Estados han establecido por ley pruebas sencillas y de poco costo para determinar el grado de intoxicación alcohólica, pero en cambio no existen pruebas para la intoxicación de mariguana que se puedan hacer en la carretera. (El NIDA ha financiado la investigación sobre este asunto, pero quizá la prueba no estará lista antes de tres o cuatro años.)
En 39 Estados, poseer mariguana sigue siendo un delito, pero la ley es sumamente benigna, y los fumadores de la yerba lo saben. De los 11 Estados donde esta droga se ha legalizado, sólo Alaska y Minnesota imponen castigo por llevarla en un vehículo. En estos Estados muchos conductores que la fuman creen, equivocadamente, que la legalización significa permiso oficial para fumarla en cualquier parte.
La politización de la yerba ha contribuido a oscurecer el panorama, pero cuando se prescinde de los elementos emotivos y de la polémica, tanto los partidarios como los enemigos de la legalización están de acuerdo en que es peligroso conducir intoxicado. Hasta la Organización Nacional para la Reforma de las Leyes sobre Mariguana (NORML por sus siglas en inglés) que es partidaria de abolir todas las sanciones legales por posesión de la yerba para uso personal, "desaconseja vigorosamente conducir bajo la influencia de mariguana o de cualquier otra droga, y reconoce el. legítimo interés público de prohibir tal comportamiento".
Sin embargo, el "legítimo interés público" no recibe protección. Los funcionarios de carreteras de todo el país expresan siempre una profunda preocupación. Richard Burton, comisario del Departamento de Seguridad Pública de Alaska, se cuenta entre los más recelosos al decir: "Pronto el problema del alcoholismo en las carreteras tendrá sólo la mitad de la gravedad que la mariguana. .. y no porque el problema del alcohol vaya a mejorar". Y Lee Dogoloff, asesor de la Casa Blanca sobre política federal de drogas, declara: "Es indispensable que el estadounidense comprenda la gravedad real de conducir intoxicado con mariguana".
¿Cuánto contribuye la mariguana a los accidentes de tráfico y las muertes consiguientes? Los resultados de las investigaciones han sido notablemente uniformes. En 1975 el Grupo de Investigación de Accidentes de Tráfico, de la Universidad de Boston, estudió a 267 conductores considerados "los de mayor culpabilidad" por accidentes fatales. El 16 por ciento de ellos habían fumado mariguana antes del percance. El estudio llegó a la conclusión de que, estadísticamente, "los fumadores de mariguana estaban super-representados en los accidentes fatales de carretera". Otros estudios sobre el mismo tema efectuados en Albuquerque (Nuevo México); Baltimore (Maryland); y en la ciudad de Oklahoma, arrojaron una incidencia similar de la mariguana en tales accidentes.
El Departamento de justicia de California ha realizado el primer estudio en gran escala que relaciona directamente la mariguana con los arrestos por infracciones de tráfico. El estudio, terminado en 1978, abarcó 46 de los 58 distritos del Estado y se examinaron 1792 muestras sanguíneas (elegidas al azar de las 19.000 que entregó la Patrulla de Caminos de California) (le conductores arrestados por accidentes de tránsito o por conducir bajo
la influencia de drogas. Las pruebas se hicieron con una costosa técnica radiológica de laboratorio, que permite analizar muestras de sangre en busca de moléculas de THC (tetrahidrocannabinol), el principal ingrediente de la mariguana, que afecta la mente. El 16 por ciento de los 1792 arrestados tenían suficiente THC en la sangre como para constituir intoxicación.
Victor Reeve, supervisor del estudio, observa: "Esta cifra. se debe estimar como moderada porque, de los arrestados, menos de la mitad estuvieron de acuerdo en que se les tomara una muestra de sangre. Nunca sabremos cuántos de los choferes restantes estaban bajo la influencia de la mariguana".
® ¿Cómo afecta la yerba la capacidad de conducir? En Estados Unidos se han hecho más de 50 estudios desde 1970, cuando se suministraron a los investigadores calidades normalizadas de la llamada "mariguana NIDA". Herbert Moskowitz, sicólogo investigador de la Universidad de California, quien es probablemente el que más ha trabajado en estos estudios de mariguana y conducción simulada, dice: "La mayoría de las pruebas indican que esta droga menoscaba la capacidad, los procesos perceptivos, incluyendo la visión, la atención y el sentido de dirección, todos los cuales son componentes importantes del acto de conducir".
El menoscabo del sentido de dirección es significativo después de dos "cigarrillos de mariguana". Los
,conductores se imaginan que llevan el coche perfectamente derecho por su carril, cuando la verdad es que van serpenteando. Además, la mariguana puede causar: deterioro en la habilidad para conducir de noche, pequeños lapsos de menoscabo en la función de la memoria, perjuicio en la concentración, en el control ocular del vehículo y en la vigilancia.
Estos resultados se obtienen por lo general en pruebas de conducción en un simulador ... y la mayoría conduce mejor en condiciones simuladas que cuando maneja normalmente.
Sin embargo, el Dr. Harry Klonoff, profesor de siquiatría en la Universidad de Columbia Británica, hizo una prueba en condiciones reales. Escogió a 64 individuos sicológicamente estables, que habían consumido antes mariguana. A una tercera parte, de ellos les dio una dosis baja, de un cigarrillo; a otra tercera parte, una dosis alta, de dos cigarrillos; mientras que a los demás sólo les dio placebos. Con coches de doble mando y un observador en cada uno, todos los 64 voluntarios condujeron a lo largo de un circuito cerrado donde no había más tránsito. Los sujetos a una dosis baja mostraron un significativo descenso de 33 por ciento en la habilidad para conducir, mientras que a quienes se dio una dosis alta revelaron un descenso importante del  55 . Treinta y ocho conductores cubrieron además un trayecto de 25 kilómetros, desde los terrenos de la universidad hasta el centro de la ciudad donde el tránsito es muy pesado. A estos se les calificó por el sistema que se usa en los exámenes a que se someten los aspirantes a licencia de conducir. Las cifras finales para la prueba de carretera mostraron que quienes habían fumado una dosis baja, sufrieron un deterioro del 42 por ciento en sus destrezas de conducir, mientras los que tomaron una dosis alta tuvieron un deterioro del 63. El comportamiento inusitado, informó Klonoff, incluyó pasarse las luces o las señales de alto, manejar mal, no darse cuenta de la presencia de peatones y vehículos estacionados.
De los once componentes de conducta que se pusieron a prueba, tres de la mayor vulnerabilidad fueron el juicio, la precaución y la concentración, a pesar de que muchos de los individuos pusieron especial atención al conducir, con el ánimo de probar que la yerba no tenía efectos perjudiciales.
•    ¿Durante cuánto tiempo afecta la mariguana la capacidad de conducir? Estudios hechos en 1972 revelaron una disminución definitiva en el rendimiento de la pericia cinco a seis horas después de haber fumado una fuerte dosis de mariguaria. Otro factor inquietante, divulgado en 1976 por el NIDA, es que una persona puede intentar conducir sin darse cuenta de que su desempeño sigue mal ... aunque ya no se sienta "achispada".otro estudio de 1972 de la conducta para manejar en una zona de seguridad controlada mostró que aún continuaba un deterioro "notable" de las destrezas hasta cinco y seis horas después de haber tomado la droga; un efecto "definido" ocho a diez horas después de fumarla; y un efecto "residual" hasta 24 horas más tarde. Otro factor fue que muchos fumadores crónicos informaron que bastan unas pocas aspiraciones de "buena yerba" (con alto contenido de THC) para producir una intoxicación súbita e intensa (y si esto ocurre en la carretera puede ser sumamente peligroso).
•    ¿Reconocen los drogadictos el peligro de conducir intoxicados? Los fumadores crónicos de la yerba lo ven todo con cristales color de rosa. Entre más de 1000 personas arrestadas por poseer mariguana en Minnesota, el 25 por ciento creían que esta no tenía ningún efecto sobre su manera de conducir automóvil. Más del 25 creía, por el contrario, que la yerba les mejoraba su coordinación. Algunos entusiastas prefieren conducir intoxicados, pues dicen que es menos monótono. "Pongo más atención", es lo que se les oye decir.
El Dr. Joseph Davis, examinador médico del distrito Dade (Florida), encuestó junto con Arnold Klein y el Dr. Brian Blackbourite a 571 universitarios y estudiantes de pos-grado del lugar sobre la yerba y la conducción. En todas las categorías de conducción de automóvil los que habían dejado el vicio o los que solamente fumaban mariguana con poca frecuencia, reconocieron claramente que esta deterioraba su capacidad de conducir, mientras que los fumadores crónicos se autocalificaron muy bien; pero a pesar de ese optimismo, la verdad es que el 53 por ciento de los fumadores crónicos habían sido detenidos por la policía por conducir bajo la influencia de la droga; el 22 por ciento habían infringido la ley tres o más veces, en comparación con el 2,3 de los que no fumaban. A un ocho por ciento de los adictos se les había retirado la licencia de manejar, comparado con el uno de los no adictos.
Al conductor borracho de alcohol le cuesta mucho trabajo disimular su estado si se le detiene, pero el que está. "elevado" con mariguana cree que puede "bajar" y sostener una conversación en apariencia normal con el policía. Esta aparente capacidad de "esconder su elevación" les da a los fumadores de la yerba confianza en que pueden manejar intoxicados.
Uno de estos conductores seguros de si mismos, un sicólogo médico de 30 años de edad (fuerte drogadicto, y que fumó mariguana durante unos cinco años antes de jurar renunciar a las drogas), informó que una vez en la casa de un amigo se fumó unos cuantos cigarrillos, luego pidió prestado el automóvil, seguro de que podría hacer frente a cualquier cosa que se presentara en el camino, inclusive un policía. "Pero", cuenta, "cuando iba por una de las calles de más tráfico en la ciudad, el placer nebuloso que normalmente experimentaba cuando conducía embriagado, estalló súbitamente en una experiencia sicodélica total. Lo único que veía eran millares de lucecitas que bailaban. Estaba tan totalmente desconectado de la realidad, que ni siquiera me daba cuenta de que me hallaba en un automóvil, y mucho menos conduciéndolo".
Un semáforo se puso en rojo, pero él no lo notó y se estrelló contra un automóvil pequeño. Se apeó, bailó una giga, se retiró del lugar y anduvo vagando por la ciudad durante varias horas. "Sabía que algo había pasado pero no sabía qué", explicó después.
A eso de las 4 de la madrugada recordó y se entregó a la policía. Entonces se enteró de que había arruinado el coche de su amigo y había desbaratado por completo el vehículo pequeño con el cual chocó, el que a su vez se estrelló con un sedán que iba adelante. Por fortuna no hubo heridos graves.
• ¿Qué se puede hacer ... ahora? No es posible esperar impotentes a que los científicos produzcan un equipo de carreteras para probar los niveles de THC y los Estados expidan leyes para contener a los conductores intoxicados de mariguana. Hay dos caminos que se pueden tomar inmediatamente.
En primer lugar, promulgar inmediatamente leyes que impongan fuertes multas y otras sanciones serias por poseer mariguana en un vehículo; inclusive taxis, autobuses, camiones, trenes y aviones. segundo lugar, deben adelantar programas educativos las dependencias gubernamentales, las compañías de seguros, las fundaciones, grupos privados y especialmente las escuelas de segunda enseñanza y los instructores de manejo de automóvil. (A un amigo mío que estaba tomando un curso de conducción, el instructor le ofreció un cigarrillo de mariguana "para que se tranquilizara".) La coordinación del esfuerzo aumentará el impacto del mensaje: es peligroso conducir intoxicado.
Deben distribuirse folletos en las casillas de peaje, en las estaciones de gasolina, en los garajes y talleres. Los usuarios de automóvil son un auditorio cautivo y se pueden preparar frases educativas y preventivas para los programas de radio.
Robert Willette, a quien se debe el desarrollo del equipo de prueba de THC, previene que a menos que se avance en estas direcciones, más y más fumadores de mariguana conducirán intoxicados. "Sólo podemos esperar que la creciente conciencia del problema", agrega, "evite un desastre de alcance impredecible".
SELECCIONES  DEL READER'S DIGEST SEPTIEMBRE 1979

sábado, 11 de marzo de 2017

ATAÚD IMPROVISADO para RECIEN NACIDO

ATAÚD IMPROVISADO
POR ELIZABETH KEYES
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST    Abril de 1980

MI MADRE era una mujer de espíritu fuerte, encerrado en un cuerpo frágil. Medía 1,55 metros y pesaba 45 kilos.Enfermiza, aprovechaba los intervalos entre una y otra indisposiciónpara recuperar el tiempo perdido, y era infinito el número de cosas que podía sacar de la nada, reparar o cumplir. Uno de los sonidos más agradables de mi infancia era el zumbido regular de su máquina de coser, que solía arrullarme, mientras ella movía incansable el pedal. Empleaba la máquina con gran frecuencia, pues siempre había alguien que mi madre sabía necesitado de ayuda.
Como cuando los jóvenes esposos Ridenour perdieron a su nene. Eran muy jóvenes, muy pobres y estaban completamente solos. Dosie (diminutivo de Theodosia) tenía 17 años cuando nació la criatura, quizá unos dos meses antes de tiempo. Jesse, el marido, vino a casa a lomos de caballo y preguntó por mi madre.
—Dosie ya tuvo el niño... y está muerto... nació muerto—. Y Jesse, que era apenas un muchacho, so- llozaba    No sabemos qué hacer.
Tenía el sombrero en la mano y nos miraba con expresión de extrañeza, del todo impotente. mamá
—Siéntate, Jesse —le dijo mama con dulzura—. Te voy a preparar un poco de café... y no te preocupes. Yo me encargo de todo.
—Vete al campo al galope y te traes a alguno de los muchachos —me pidió a rní—. Vamos a necesitar un tronco para que tire de la carreta.
A galope tendido me lancé al campo. Retirar de la labor a alguno de los labriegos durante la siega era algo inaudito, mas para mi madre resultaba lo más natural del mundo, ya que alguien necesitaba auxilio.
Mamá esperaba a Tom a la puerta cuando este llegó con el tiro. "Engancha la carreta", le ordenó.
."Vamos a casa de los Ridenour: Dosie está enferma".
En el piso de la carreta se acomodó un colchón cubierto con mantas limpias. Mi madre se llevó una gran sombrilla negra con que proteger a Dosie al traerla a casa.
—Vámonos, Jesse —rogó mamá al pobre muchacho, quien seguía sentado a la mesa de la cocina, con la cabeza inclinada.
—¿Qué vamos a hacer con el nene? —preguntó con los ojos húmedos e hinchados— No tenemos ni medio centavo para enterrarlo... ni para nada. Ni siquiera hay medicina para Dosie—. Y rabioso, golpeando la mesa con el puño, concluyó—: No tenemos nada porque ni siquiera soy capaz de velar por los míos. ¡Soy un infeliz!
Mi madre le puso una mano en el brazo:
—Ningún hombre fracasa mientras no renuncia a luchar... y tú no has renunciado. Anda, vamos. Ya nos haremos cargo de todo.
Y aquella mañana de julio se alejaron por el polvoriento camino, dando tumbos con la carreta. El sol difundía el dulce aroma del heno recién segado, así como el extraño olor de la maleza que crecía en los barbechos. Las abejas zumbaban entre las altas matas de la malva loca y un gallo joven cacareaba a lo lejos. Había tanta paz en nuestro corral... y tanto sufrimiento y dolor en aquella choza situada más allá de la loma. Entré en la casa para buscar una caja de zapatos que mi madre me encargó hallar antes de que ella estuviera de regreso. ¿Para qué podía querer mamá una caja de zapatos? ¿Y la guata de algodón y los retazos de seda blanca que guardaba en un saco de desechos ?
Acomodaron a Dosie en el fresco dormitorio del frente, sombreado por frondosos y añosos morales. Por las ventanas entraba la brisa que venía de los campos de cultivo. Dosie yacía inerte entre las limpias sábanas, y exhalaba débiles lamentos, expresión a la vez de dolor, de pesar y de alivio. Pasado un rato, se durmió.
Me fui al comedor, donde mamá se encontraba atareada con la caja, de zapatos. Estaba cosiendo la guata a las paredes,y al fondo de la caja. También forró la tapa; luego tomó varios retazos de satén blanco, que cosió con su máquina. Cuando tuvo suficiente para forrar la caja, lo fue fijando a esta con pequeños lacitos de lana color de rosa. Mi madre había hecho un ataúd para el pequeño.
Habían traído el diminuto cadáver dentro de una paila, envuelto en  una toalla. Mamá lo había "compuesto", y luego, antes de tenderlo en la caja acolchada, se quedó un instante de pie y se preguntó en voz alta: "¿Le enseñaré a Dosie el ataúd vacío, o ya con el niño dentro?"
Pero sólo tardó un momento en decidirse. "Con el niño acostadito será más consolador". Y acomodó el cuerpecito, envuelto tiernamente en una de sus servilletas de lino,en el suave y acolchado fondo de la caja. Pero faltaba algo.
Yo luchaba con los pensamientos que me oprimían el corazón. Tenía una especialísima colcha para muñeca, hecha de fina cachemira y bordada con botones de rosa. Era tan linda que raras veces me atrevía a usarla. Miré a mi madre, y me volví hacia la habitación donde Dosie sollozaba en sueños.
—¿Crees que serviría la colchita de mi muñeca ...? —pregunté.
Mamá sonrió.
—¿Se la darías, hija?... Creo que quedaría.. ' perfecta.
Me hallaba al lado de mamá cuando colocó el minúsculo ataúd blanco sobre la cama, junto a Dosie. La joven abrió los ojos... recordó lo sucedido y los cerró de nuevo, tratando de contener las lágrimas que se le escapaban.
Mi madre levantó la tapa, recubierta de satén. Dosie tocó y acarició la seda, y los lacitos rosa, y luego apartó ligeramente la colchita de cachemira que cubría la cabecita. Dosie no lloró... tan sólo la estuvo mirando un largo rato. «¡Hasta.una suave colchita blanca! ¡Todo es tan lindo! Mil gracias... Ahora ya puedo dejarlo ir: ¡tiene un aspecto tan dulce y sereno, dormido allí!" Tomó la mano de mi madre, se la llevó a los labios y, reclinándose de nuevo en la almohada, cerró los ojos.
Al día siguiente Jesse y mi madre fueron al cementerio. Ella llevaba su Biblia y leyó los sagrados textos mientras colocaban la caja de zapatos, forrada de blanco satén, encima de las ramas de pino que mi madre misma dispuso antes en el fondo de la somera fosa. Luego la cubrió con fragantes agujas de pino y, finalmente, volvieron a su sitio la húmeda tierra negra; Jesse colocó a la cabecera una crucecita de madera. En una tablilla había escrito el nombre de la criatura y la fecha.
No duró mucho. Los Ridenourse marcharon del lugar al cabo de unos meses y las primeras nieves del invierno borraron toda huella de la pequeña tumba. Pero si esta hubiese permanecido, quizá explicara algunos de los raros nombres que figuran en las tumbas familiares de los cementerios montañeses de nuestro distrito, donde los habitantes compartían cuanto poseían ... incluso sus parcelas en el camposanto.

martes, 3 de octubre de 2017

ILUSION - ALEGRIA

Hoy, martes, 3 de Octubre de 2017,a las  6.OO P.M. Estaba yo sentado en el lugar donde laboro .Dirigí mi mirada a una ventana o vitrina exterior hacía la calle. Una preciosa señorita estudiante estaba embelesada pegada al vidrio mirando unos artículos exhibidos en la vitrina.  Estaba acompañada de su señora madre. Con  una señal aamable las invite a pasar. Después de repetir la invitación, la joven entró timidamente y con pena. Yo sabía muy bien que no iban a comprarme, pero aún así insistí  invitando a la madre a entrar. Estando las dos adentro les mostré los objetos. La Señorita los tuvo en sus manos, vi la ilusión y la alegría en su rostro, en sus ojos... la señora comentó: Ella se enamoró de estos objetos. la joven preguntó los precios...Al final la estudiante dijo: le voy a decir a mi papá para ver si los compra.A este respecto yo me sentí alegre y un poco triste. Alegre por que en algo contribuí a la alegria y a la sonrisa de la bella señorita al tener en sus manos  unos minutos lo que ella deseaba y un poco triste porque es posible que su alegria quede tan solamente en una ilusión sin poder comprar lo que tanto le gustó. Me sentí contento al mostrarle el producto.

jueves, 21 de septiembre de 2017

VUELO A RUSIA DE UN HOMBRE ENAMORADO

   VUELO A RUSIA DE UN HOMBRE ENAMORADO
 Por EDWIN MULLER
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST 
 Junio   1958  
CUANDO Brian Grover se se­paró en Moscú de la joven rusa con quien acababa de casarse, ni a ella ni a él les pasó por la mente que acaso no habrían de volver a verse. En primer lugar, am­bos eran optimistas, de esos que no andan buscando nubes en el porve­nir. Por otra parte, estaba la U.R.S.S. en uno de esos breves períodos de su historia en que el Kremlin rebosaba buena voluntad y se afanaba por persuadir al Occidente de que todos podíamos vivir cordialmente herma­nados en este mundo.
Brian y Elena se dieron el beso de despedida en la estación. Confiaba ella en reunirse otra vez en Londre con Brian tan pronto como este tomase posesión de su nuevo emplee
Hacia dos años que se habían conocido, en una fiesta en Grozny, ciudad  enclavada en los yacimientos petroliferos del sur de Rusia donde él era capataz de un equipo de perforadores. Brian era inglés, de 30 año; alto, cenceño y pelirrojo. Tenía diploma de ingeniero de Cambridge Elena Petrovna, enfermera de u: hospital, era, con sus rizos de oro viejo y la chispeante malicia de sus ojos azules, la chica más linda de la fiesta.
Brian trató a Elena con más fre­cuencia que los otros ingenieros, por­que había aprendido a hablar muy bien el ruso. No tenía aquella amis­tad todavía los ribetes de una incli­nación seria. A Brian le gustaban las muchachas de carácter alegre, y Ele­na era una de ellas.
Elena no había tropezado nunca con un hombre como Brian. Era es­te una especie de trotamundos; ha­bía estado en no sé cuántos lugares, dedicado a abrir pozos de petróleo: en Sarawak, en California, en Trini­dad ... Elena se preguntaba a me­nudo cómo serían las muchachas en todos aquellos sitios. De una cosa, sin embargo, estaba ella más que se­gura: de que ninguna de aquellas chicas sabía cocinar tan bien como ella. En más de una fiesta tuvo oca­sión de probar su habilidad. Y abri­gaba la secreta esperanza de que Brian no dejase de apreciar su cien­cia culinaria.
Al cabo de dos años, cumplido su contrato, tuvo Brian que pensar en liar el petate. Gajes del oficio: via­jar y siempre viajar. ¡Menuda fiesta le dieron los ingenieros y las chicas para endulzarle la despedida! Todo el mundo estaba alegre, sobre todo Elena. Si acaso lloró, supo contener las lágrimas hasta verse sola en su cuarto.
El siguiente empleo de Brian era en Moscú, y de corta duración. Brian empezó a sentir el hormigueo del descontento. Había vivido hasta entonces pensando solo en el día presenté. Empezó a volver la vista al pasado. Y cuanto más miraba hacia atrás, más se convencía y reprocha­ba de haber sido un necio. Por últi­mo, le escribió una larga carta a Elena pidiéndole que viniese a Mos­cú a casarse con él. Elena le contestó por telégrafo.
La luna de miel en Moscú trascu­rrió como todas las que en el mundo han sido, con el solo defecto de su brevedad, pues pronto venció el contrato de Brian. En seguida le ofrecieron otro de índole más estable en Londres.
Y hete aquí a los recién casados haciendo nuevos planes. Tan pronto como él tomase posesión del empleo, haría gestiones para obtener el visa­do del pasaporte de su mujercita y le giraría el dinero para su viaje a Lon­dres. Sabían los dos muy bien que era sumamente difícil conseguir un visado de salida de Rusia para un ciudadano soviético. Bueno, pensaban ellos, la embajada inglesa no iba a dejarlos en la estacada.
Por eso se separaron sin tristeza. No obstante, cuando Elena vio desa­parecer el tren en un recodo de la vía, el miedo le apretó el corazón.
En Londres, Brian solicitó el visa­do para Elena. La respuesta se hacía esperar. Brian acudió al consulado soviético una y otra vez. Por fin, re­cibió la pésima nueva. Le dijeron que la señora Grover era ciudadana soviética y que no se le permitiría salir de su patria. El Ministerio in­glés de Relaciones Exteriores prome­tió hacer cuanto estuviera a su alcance, sin dar la más leve esperanza de éxito. No era este el primer caso.
En sus cartas Elena se esforzaba por ocultar su angustia. Consolaba a Brian exhortándolo a no afligirse: estaba segura de que pronto se reu­nirían. Brian pidió a sus jefes una breve licencia. Tenía que ir a ver a su mujer.
Y volvió a estrellarse contra el in­conmovible muro del consulado so­viético. Le negaron el visado.  Pasaron los meses. Pasaron los años. En el de,1938, cinco después de haberse separado de Elena, Brian tomó una dramática resolución. Se propuso llegar a Moscú, clandestina­mente si fuera preciso, y encontrar a su mujer. Hacía ya mucho tiempo que no recibía carta de ella y no te­nía medio de saber si estaba muerta o viva.
Estudió la manera de llegar allá, y se decidió por sobrevolar la fron­tera rusa en un pequeño aeroplano y aterrizar lo más cerca posible de Moscú. Tomó lecciones de aviación. Después de once horas de vuelo con instructor y tres y media solo, reci­bió su llcencia de piloto.
Se echó a la calle a comprar un aparato. Dio al cabo con un artefac­to muy usado, de un solo motor de 80 caballos y de alas bajas, cuya ve­locidad máxima era de 110 k.p.h. No valía maldita la cosa; pero para más no le alcanzaba el dinero. Ade­más ¿por qué no había de favorecer­lo la suerte con un viento propicio de cola ?
Calculó que la ruta más conve­niente sería la de Suecia y el Báltico.
De Estocolmo a Moscú había 120 kilómetros. Contrató los servicios de un piloto para que lo guiase hasta Estocolmo. Cuando el piloto vio la antigualla en que se había compremetido a volar, quiso echarse atrás y a Brian le costó Dios y ayuda convencerlo de que hiciese honor a s empeñada palabra.
Despegaron el 4 de noviembre e 1938. Cuando volaban sobre el Ma del Norte, el motor comenzó a fa llar. El piloto gritó que iban a tener que acuatizar. Por dicha, cuando e renqueante artilugio casi rozaba y la cresta de las olas, el motor recobre potencia y bríos. Llegaron a Esto colmo al anochecer. 'Brian pagó a piloto y se quedó allí en espera d, un día nublado que le permitiera continuar el vuelo sin ser visto.
El día 13 de noviembre amaneció el cielo entoldado de espesas nubes Brian salió a toda prisa hacia el aeropuerto para darse de narices allí con este letrerito: «Prohibido vola hoy a aeroplanos sin radio a bordo.
Brian consiguió en la torre de mandos permiso para hacer un vuelo alrededor del aeropuerto sin rebasar el techo de 300 metros. Naturalmente, apenas se vio el hombre el el aire, se perdió entre el mar de nubes. A los mil metros de altitud lo recibió un sol brillante y puso proa Moscú guiándose por la brújula.
Voló 320 kilómetros sobre la parte  más ancha del Báltico. Pasaban la horas y no se abría un claro en la compacta alfombra de nubes que se xtendía a sus pies. El motor se portó bien, pero a las 2:30 comenzó a oscurecer. (En aquellas latitudes, son muy cortos los días de noviem­bre.) La gasolina principiaba a es­casear.
Brian emprendió el descenso. El aparato parecía volar trabajosamen­te. Sospechó que las alas estaban cu­biertas de hielo. Por fin, al cabo de unos minutos que le parecieron horas, las nubes comenzaron a adelga­zarse. A los 150 metros vio, para ali­vio de su mortal zozobra, que estaba ya sobre tierra.
Todo cuanto alcanzaba a divisar era' tupido bosque. Siguió volando en dirección de Moscú, según él creía, hasta que por fin entrevió un claro, describió un círculo, descen­dió y tocó tierra. Las alas tenían ya una capa de hielo de dos centímetros de espesor.
Una pandilla de chiquillos acudió a todo correr. Por ellos se enteró Brian de que había aterrizado en una granja colectiva de los Soviets, a 160 kilómetros de Moscú. El vetus­to aparato había recorrido más de mil de los 1200 kilómetros casi sin desviarse de la línea recta.
Los granjeros trataron muy bien a Brian, aunque se les conocía a la le­gua que no creyeron una sola pala­bra de su relato. El administrador lo albergó en su propia casa, pero no perdió minuto en notificar a Moscú.
A la noche siguiente se presentó la policía secreta. Hicieron subir a Brian en un camión y salieron con él para Moscú. Se le heló la sangre en las venas cuando, al llegar a su destino, reconoció los grises paredo­nes de la cárcel de Lyubyanka.
Allí lo zamparon en una celda. No tardó en darse cuenta de que lo vigilaban por el ojo de la cerradura. Al día siguiente lo condujeron a una pieza enorme y sombría donde una docena de hombres sentados en tor­no de larga mesa lo sometieron a un interrogatorio. El jefe, un sujeto con tiesa cara de palo, dotado de la man­díbula más prominente que el interrogado había visto en su vida y andanzas, le aulló casi, con la fea bocaza a 15 centímetros de la nariz: «¿ Quién es el otro espía que vino con usted?»
Brian movió la cabeza negativa­mente, y lo acribillaron con una ina­cabable tiramira de preguntas. No quedó día ni hora de su existencia que no quisieran escudriñar. Brian, en sus respuestas, se limitó a decir la verdad de modo invariable y preciso. El jefe repetía sin tregua la misma cantilena: «'- -Quién es el otro espía? Dónde está?»
La escena se repitió al día siguien­te, y al otro, y al otro. No le infligie­ron tortura física, pero la soledad del encierro y el incesante interro­gatorio empezaron a quebrantarlo. No se apartó un ápice de la verdad y pidió reiteradamente que lo dejasen ver a su mujer.
El día 31 se celebró el juicio oral de Brian en la cárcel de Lyubyanka ante tres impasibles jueces. Al cabo de una hora de preguntas y lectura de pruebas, los magistrados confe­renciaron brevemente entre sí e hi­cieron una seña. Llevaron a Brian a un cuarto vacío y lo tuvieron allí de plantón con un guardia a cada lado.
Y así se estuvo un larguísimo rato que le pareció una eternidad.
Por fin se abrió la puerta y entró un hombre. Bajo, rechoncho, lleva­ba lentes montados al aire y tenía un aire inconfundible de autoridad. Brian lo reconoció al punto: era La­vrenti Beria, jefe de la policía se­creta.
Beria clavó una larga y escrutado­ra mirada en Brian y mostró des­pués los dientes en una especie de sonrisa de lobo. Dio una palmada a Brian en la espalda. «Bien, hombre, bien —dijo—. ¡Vaya un tío con toda la barba! Dígame: ¿cuándo quiere ver a su mujer y llevársela a Ingla­terra ?»
Horas después, mientras se cum­plían las formalidades para ponerlo en libertad, Brian escuchó la senten­cia del Tribunal. Lo multaron en una suma igual a la que tenía en el bolsillo al aterrizar y le confiscaron el aeroplano. Además, sería expulsa­do de Rusia.
Salió de Lyubyanka a las 10 de la noche. Siguiendo al pie de la letra las instrucciones que le dieron, tomó el último tren para Bolchevo, barrio de las afueras de Moscú; anduvo un largo trecho por la nieve y, al fin, dio con la casa de Elena. Brillaba luz detrás de las persianas. Llamó a la puerta. Al cabo de un rato se des­corrió una mirilla. La asustadiza mujer que atisbó por ella vio delan­te de la puerta a un sujeto larguiru­cho, casi espectral, de ojos desorbita­dos, con una larga barba roja, y oyó que gritaba : «Elena, Elena ¿No me conoces? íAbreme!»
AL LLEGAR a Londres, Brian y Ele­na se encontraron convertidos en ce­lebridades. En la primera página de los periódicos estaban sus nombres en letras gordas como garbanzos. Entonces se fue conociendo poco a poco la clave del enigma.
Los rusos se convencieron de que lo que Brian había dicho era la pura verdad. Verificaron y volvieron a ve­rificar todas y cada una de las cosas que había declarado: en Grozny, en Londres, en Estocolmo. Habían in­terrogado a Elena con igual insisten­cia y minuciosidad por ver si descu­brían alguna contradicción entre sus declaraciones y las de su marido. Trataron de intimidarla diciéndole que Brian había confesado que era un espía.
Por último, los jerarcas del Krem­lin habían visto en el caso de Brian y Elena una excelente ocasión de propaganda. Había pasado ya la era de las purgas sangrientas. ¿Qué me­jor coyuntura que esta para gran­jearse a ínfimo precio la simpatía de los ingleses? ¿Quién no se enterne­ce ante el romántico prestigio de una aventura de amor?
BRIAN y Elena me contaron todo esto sentados en el césped que rodea su casa en una finca de Kenya, en Africa. Allá, en lontananza, se veían los recortados picachos del Monte Elgon, en la frontera de Uganda. Desde aquellas cumbres tendíase el oscuro manto de una selva virgen hasta el claro en que se halla la aisla­da granja.
Los Grover se conservan bien. Vigoroso cincuentón, Brian parece tan fuerte y roblizo como uno de sus pro­pios bueyes, todo hueso y músculo. Coronan todavía la erguida cabeza de Elena aquellos rizos de oro de antaño, aunque alguno que otro sur­co se muestra indiscreto alrededor de sus chispeantes ojos azules. No hay que preguntarles para saber que ambos esposos han trabajado dura y tenazmente en esta soledad africana.
Brian sirvió en la aviación inglesa durante la guerra. Luego, marido y mujer tornaron a su vida andarie­ga. Hicieron un viaje a Uganda en busca de empleo, vieron esta finca y determinaron echar raíces al fin. Tienen dos hijos que ya trabajan con ellos en este pedazo de tierra que es el amor de los cuatro. Viven aislados. Casi nunca salen de su soledad. Si acaso, una escapadita a Nairobi muy de vez en cuando. Sin embargo, como dice Pedro, el más joven de los chicos, es tan variada e interesante la vida en la finca que no se necesita salir de ella para sen­tirse uno ocupado y distraído.
Por lo que toca a los Grover, si­guen siendo la misma pareja llena de optimismo y risueña esperanza. Son, sobre todo, ejemplarmente feli­ces. En cuanto a la emoción de la aventura, con todo por lo que han pasado, es cosa de que no quieren recordarse.

domingo, 20 de agosto de 2017

CONVOY RUMBO A MURMSMANK- Segunda Guerra Mundial

 Un alférez bisoño relata lo que sintió durante el viaje de un convoy en. el cual le había tocado navegar en el buque que iba en la llamada «esquina de los ataúdes».
 EN UN CONVOY RUMBO A MURMSMANK
(Condensado de «The Nautical Gazette»)
Por Edwin Muller
Febrero 1943
 SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
NINGUNO DE NOSOTROS había sospechado lo que se nos esperaba...» Así empezó el alférez Norman Adams aquel relato que escuché en compañía de dos de sus hombres, los artilleros Crabtree y Castleberry.
Era el alférez Adams un mozo ingenuote y simpático. Había pasado, casi de un salto, de la vida civil al mando de la guarnición de un buque de carga convertido en transporte; mando para el cual lo nombraron apenas terminó el curso de cuatro meses para oficiales de la reserva naval.
«Las cajas destinadas a la bodega número uno iban marcadas TNT,» prosiguió el alférez. «Recuerdo que, cuando las bajaban, nuestro primer maquinista exclamó muy compungido:
«—¡Ay, muchachos! Cada cajita de ésas me quita por lo menos un año de vida...
«Como era hombre que frisaba en los setenta, la ocurrencia nos hizo reír a todos.
«Los primeros días de navegación no tuvieron nada que envidiarles a los de un viaje de recreo. Chronister, un marinero de diecisiete años, se la pasaba diciendo:
—¡Qué aburrido es esto! ¿Cuándo acabará de suceder algo?
«Sólo después de haber llegado a Islandia empecé a barruntar lo que se nos venía encima. Estando fondeados en Reikiavik, asistí con Hiss, el capitán del barco, a la junta que es costumbre celebrar antes de la salida de un convoy.
El comandante del nuestro, un marino inglés de porte solemne, nos dijo que no quería que emprendiésemos aquella navegación sin saber de antemano que no sería cosa de juego.
«Para remachar el clavo, ya al terminarse la junta, que fué cuando le designaron a cada buque el puesto que le correspondería en el convoy, salimos con que al nuestro le tocaba ir de último en la hilera de estribor. ¡Y nosotros que habíamos supuesto que, por llevar cargamento de TNT, navegaríamos en el centro! Pues, no, señor... ¡nada menos que en la llamada esquina de los ataúdes era donde iríamos!
«Aunque, desde que zarpamos, nos convoyaban algunos cruceros y varios cazatorpederos, tan formidable escolta no bastaba para que nos sintiésemos seguros, al vernos en la consabida esquina.
«En los parajes que cruzáramos, alumbra el sol durante las veinticuatro horas del día, en aquella época del año. Únicamente a medianoche, cuando tocaba el sol el horizonte, había un breve crepúsculo. Es bastante rara la impresión que le causa a uno eso de ver que hay sol a todas horas.
«A los cuatro días de haber salido de Islandia, empezó la danza.
«—iCasualmente era el día del cumpleaños de éste!—apuntó Castléberry sonriendo y señalando a Crabtree—. Todos le dijimos: Vaya, hombre, hay que festejártelo en toda regla, por si acaso es el último...
«No habían acabado de darla alerta, » dijo el alférez Adams reanudando su relato, «cuando divisamos un gran avión enemigo. Volaba bajo, con gran rapidez, y se nos venía encima por estribor. Nos situamos junto a los cañones, pero el aparato se mantuvo fuera de su alcance y se limitó a dar una vuelta en torno del convoy. Luego se alejó en la misma dirección de la cual había venido, hasta perderse en el horizonte.
«Volvió al día siguiente, y desde aquel punto y hora no se separó de nosotros más que cuando lo relevaba otro aparato. Le pusimos de nombre El Fisgón.
«Cuando sonó el primer aviso de ataque, salí a toda carrera del camarote. Tratábase ahora de tres aviones que volaban hacia nosotros formando una V, a 3000 metros de altura. Cuando los tuvimos encima, el convoy entero rompió el fuego. El ruido era espantoso. Los aviones no arrojaron ni una sola bomba. Los habían enviado para calcular por el volumen de nuestro fuego la potencia artillera de que disponíamos.
«A la media hora volvieron en número de diez. Esta vez sí pusieron manos a la obra. El estruendo de estallidos de bombas y cañonazos era ensordecedor. Del mar se levantaban, por centenares, los surtidores de agua coronados de espumas.
«Uno de los aviones se puso a volar exactamente sobre nuestra hilera. Yo estaba con Castleberry a estribor en la casamata de popa disparando la pieza de a 50 Debimos de haber hecho blanco en el avión, porque empezó a desprenderse de él un humo blanquecino, viró y se alejó del combate perdiendo altura de un modo visible.
«Tuvimos entonces un rato de respiro y echamos una ojeada en derredor. Uno de los barcos se iba quedando atrás; señal de que lo había alcanzado una bomba.
«En el ataque siguiente, tres aviones vinieron derechos sobre nosotros. Uno de ellos nos arrojó una bomba que cayó a menos de ocho metros de la proa.»
¿A qué sabe eso de escapar por un pelo?, pregunté.
«Le diré a lo que me supo aquella Vez. Vi la bomba cuando venía cayendo. Al principio era una motita, una gota de agua negra que se agrandaba por momentos. Oí un silbido estridente que se hacía más agudo e intenso de segundo en segundo. Luego, un instante de absoluto silencio... después, la explosión, y una montaña de agua que se precipitó rugiendo por la borda. El barco dió un salto en el agua. Experimentamos una tremenda sacudida. Diríase que un titán nos hubiese agarrado por el cuello y nos zarandease sin piedad. Es para sentirse uno morir.»
Castleberry perfila la impresión con este toque: «Es como si le hundiesen a uno el estómago de un tirón y hubiera que empezar a buscarlo para colocarlo otra vez en su sitio».
—Es desconcertante—agregó Crabtree—. Un marinero que estaba a mi lado fue a dar contra un jarro de café caliente que había en cubierta. Se apartó de allí de un salto y empezó a gritar: ¡Dios mío! ¡Estoy herido!
«Pasaron dos o tres horas, » continuó el alférez Adams, «sin que ocurriera nada de particular. En esos momentos de tregua, se pasea uno nerviosamente, habla con éste y con el otro, sin hallar punto de reposo. A la hora de comer,nadie se sienta a la mesa. Cada cual se agencia un trozo de carne, un pedazo de pan y una taza de café y vuelve a cubierta a engullirlo.
«Entre tanto, varios submarinos enemigos estaban al acecho. Nuestros cazatorpederos lanzaban cargas de profundidad.
«Se dió otra vez la alarma poco después de medianoche. El tiempo había empeorado. Un pálido sol lanzaba desde la misma línea del horizonte su fantasmagórica media luz. Escudriñando en la bruma, vi de súbito las largas estelas que dejaban las trazadoras del barco más próximo al nuestro. Sabía yo muy bien lo que aquello significaba. Se nos había ordenado que tan pronto viéramos un periscopio, disparásemos trazadoras para indicar su situación.
«En seguida oímos la explosión. Vimos el barco entero abrirse en dos, como un melón, al estallar su cargamento de TNT. Desapareció entre enorme torbellino de llamas. Sólo quedaron algunos despojos flotantes.
«Enmudecimos. Parecióme que la ocasión exigía que dijera algo a los muchachos, y exclamé:
«Bueno, en medio de todo, los compañeros de ese barco murieron sin sufrimientos.
«Pasamos el resto del día esforzándonos en sonreír, pero sin conseguirlo a derechas.»
¿No esperaba usted escapar de aquélla?, pregunté.
«No; y me figuro que los otros tampoco. Pero nadie lo dijo. Nos habíamos vuelto de repente dechados de cortesía y circunspección. Hasta los tripulantes más rudos hubieran podido poner cátedra de finura.
«El siguiente ataque aéreo fué de aviones torpederos. Nos acometieron seis por la proa. Volaban tan bajo, que parecía que venían saltando sobre las olas. Al dar en el agua, los torpedos rebotan una o dos veces como cuando se tira una piedra achatada en una charca. Luego toman rumbo velozmente hacia el objetivo.
«No hicieron un solo blanco en aquel ataque. Nos hartamos de disparar, y los aviones no tardaron en irse.
«Pasaron un par de horas sin que ocurriera más cosa digna de contarse que un disparo de cañón que hicimos a la estela de un submarino. Acudieron los destructores. Oímos sus bombas de profundidad y las sentimos repercutir en nuestros costados como gigantescos martillos. No volvimos a ver rastro del submarino. Me fui a descansar un rato al camarote.»
—El capitán lo obligó a ir, —interrumpió Castleberry—. Pescó un catarro en Islandia. Estaba tan enfermo, que no podía hablar. Tenía casi 39 de temperatura.
«Bien,» siguió Adams, «el caso es que no me pude quedar mucho rato allá abajo. Aparecieron otros cinco aviones torpederos que concentraron sus ataques contra un barco ruso próximo al nuestro. Procuramos conservar entre él y nosotros la distancia reglamentaria porque aquel barco llevaba también TNT. Pero al dar una guiñada para escapar a un torpedo, el barco ruso se lanzó en línea recta contra nuestra popa. Parecía imposible evitar la colisión. Nos olvidamos instantáneamente de aviones y torpedos. Cuando los dos barcos lograron, al fin, evitar el choque, se hallaban a seis o siete metros de distancia el uno del otro. Todos nos volvimos locos de alegría. Tanto los rusos como nosotros empezamos a bailar sobre cubierta y a darnos recíprocamente la enhorabuena de barco a barco. «Les tocó el turno ahora a los aparatos de bombardeo en picado. Hablase despejado el cielo; brillaba el sol; sólo se veían algunas nubes aborregadas. Oíamos el zumbido de los aviones, pero la misma luz casi nos impedía verlos.
«El barco ruso recibió un impacto directo. Empezaron a brotar llamas y humo dé sus costados. Fué derivando hacia nosotros, y llegó tan cerca que temimos volar en pedazos si llegaba a estallar. Para evitarlo, nos fuimos quedando atrás, a cierta distancia del convoy. Es lo peor que se puede hacer. Los aviones se ensañan en los rezagados.
«Se echaron sobre nosotros tres bombarderos. Nos arrojaron un rosario de bombas que no pudieron caer más cerca. Quedamos aturdidos, tirados por cubierta, medio ahogados por el agua que embarcábamos por estribor. Pensé que había llegado nuestra última hora. Sin embargo, no nos alcanzó ningún proyectil. Volvimos al pie de nuestros cañones.
«Cuando recobramos nuestro lugar en el convoy, estaba en todo su apogeo otro ataque.
« ¿Recuerda usted a Chronister, el marinero de diecisiete años, de quien le hablé antes? Estaba en el puente, sirviendo la pieza de a  30 de estribor. Debía tener la cara verde y amarilla, porque el capitán le preguntó:
«—:Qué te ocurre, muchacho? «—Nada, mi capitán---contestó él—. Habré comido algo que me ha hecho daño.—Y siguió manejando el cañón. «El capitán Hiss era extraordinario. Estuvo tan sereno y tranquilo en los peores momentos como si se hallase en la iglesia. Pasado el ataque de las bombas, llamó por'el acústico a McCarthy, al cuarto de máquinas:
—¿Estás todavía ahí, Mac?
«Torció el gesto al oír la respuesta. Después me enteré de que, al caer una bomba cerca del barco, se apagaron todas las luces del cuarto de máquinas y se desajustaron muchas piezas metálicas. Abajo lo habían pasado mucho peor que nosotros.
«Entretanto, se sucedían los percances en el resto del convoy. Del barco ruso salían nubes de humo denso y» negro entre los cuales asomaban rojas lenguas de fuego. A través del humo velase a los tripulantes tirando de la manguera. ¡Qué hombres aquellos rusos! La TNT podía estallar bajo sus pies en cualquier momento. No tenían más que tirarse al agua para que los recogieran los botes de los otros barcos. Pero no abandonaron el suyo. Otras dos tripulaciones lo habían hecho ya. Algunos botes pasaron por nuestro lado, y, obedientes a la consigna, no subimos a sus ocupantes a bordo, dejando que los recogiese el buque de salvamento.
«Era para volverse loco de rabia ver los barcos hundirse y el agua llenarse de hombres. Seguimos al pie de los cañones, tirando a cuantos aeroplanos veíamos, sin preocuparnos de que estuviesen, o no, a nuestro alcance. Hicimosblanco en uno y vimos cómo se le desprendían las alas.
«Por aquel entonces nos dimos cuenta de que los aviones estaban ametrallándonos. Las trazadoras, zigzagueando en todas direcciones, parecían fuegos de artificio. Un avión nos embistió haciéndonos fuego con sus seis ametralladoras a la vez. No me explico cómo no hirió a nadie. En otra ocasión, mientras cambiábamos disparos con un aeroplano, dos barcos más lo estaban cañoneando por encima de nuestras cubiertas.
«Ya el barco ruso había conseguido dominar el incendio. Ni siquiera perdió su lugar en el convoy. Pero dos barcos más se habían ido a pique.
«La jornada siguiente fué tranquila. Habían pasado cuatro días desde la primera visita de El Fisgón. Entre ataque y ataque, habíamos tenido algunos descansos, turbados únicamente por el rondar de los submarinos. Pero seguíamos alerta. Creo que nadie pudo conciliar el sueño. Sin embargo, empezamos a creer que había pasado el peligro mayor. Desdichadamente no fué así.
«El siguiente día hizo un frío muy grande. El termómetro marcaba bajo cero. Soplaba un viento terrible. Al empezar el ataque, me costó algún trabajo subir a la torrecilla de combate. Tenía yo una fiebre de 40 grados. Se nos presentaron siete aviones torpederos, seguidos por otros de bombardeo en picado. Vine a caer en la cuenta de los efectos que nos había producido aquella tensión constante y violentísima, al ver a uno de los tripulantes moviendo los brazos como para librarse de las bombas. Nada de particular tendría que yo hubiese estado haciendo lo mismo.
«Hacíamos menos disparos, porque empezaban a escasearnos las municiones. La lucha se había convertido en una especie de competencia a ver quién aguantaba más. Nos parecía que sólo la noche podría librarnos de, sucumbir. ¡Ah! ¡si oscureciese siquiera dos horas!
«Pero a los treinta minutos otra oleada de bombarderos se presentó en escena. Cayeron dos bombas muy cerca de nuestro buque, y tuvimos otra movida sesión de traspiés y sacudidas.
«No tardó en asomar por el horizonte otra escuadrilla de aviones. Empezaba yo a preguntarme si aquello no era ya más de lo que mis agotadas fuerzas podían soportar, cuando he aquí que el aeroplano guía empezó a hacer el rizo y a dar vueltas de lado como un barril. ¡Eran aviones rusos!
«A las nueve de la mañana avistamos tierra. Por primera vez en toda una semana nos sentábamos juntos a la mesa. Aunque no probé bocado, me retozaba el contento en el cuerpo. Tras siete largos días de ataques consecutivos no había que lamentar una sola herida grave; a lo sumo, algún rasguño ocasionado por el  roce de la metralla. Pla-nearnos una fiesta en tierra para celebrar el milagroso acontecimiento.
«Nos anticipamos demasiado.
«Alguien avisó desde fuera que venían nuevos aviones. Corrimos a cubierta y, efectivamente, vimos nada menos que quince. Estábamos tan cerca de tierra que, a pesar de que no hacían señal ninguna, los tomamos por rusos. Ni siquiera los buques de escolta les hicieron fuego. Vinieron derechos a situarse sobre el convoy.
«Así que lo estuvieron se lanzaron en picado, uno en pos de otro, concentrando su ataque en nuestro buque.
«Un oficial de uno de los cazatorpedos me dijo después que había contado hasta 13 bombas, antes que el humo, las explosiones y las montañas de agua, le impidiesen ver lo que pasaba.
«Nada puedo agregar por mí mismo. Fue aquello como una pesadilla que no acierto a recordar muy bien. Llegó un momento, por fin, en que comprendí que el ataque había terminado. No habíamos recibido ni un solo impacto directo. Aquel barco tenía siete vidas.
«A las pocas horas anclábamos en el Río Kola, exactamente al sur de, Murmansk.
«Me acosté y dormí veinticuatro horas seguidas.»

sábado, 8 de julio de 2017

SIMPLEMENTE UN GESTO DE BONDAD

Una botita de cerámica azul y el aroma de -las rosas impregnándolo todo .. .Simplemente, un gesto de bondad
SIMPLEMENTE UN  GESTO DE  BONDAD
POR VIRGINIA HALL GRAVES
CUANDO di a luz a mi hijo en 1956, me tocó compartir la habitación del hospital con Ann, quien ese mismo día también había sido madre. En parte debido a que mis progenitores eran dueños de una florería, recibí muchos ramos de flores que saturaron el ambiente con la deliciosa fragancia de las rosas.
—Es como estar en un jardín —comentó mi compañera de cuarto, cuando me llegó el séptimo arreglo floral a la habitación.
Sin embargo, me comencé a sentir incómoda porque a ella nadie le había enviado flores. Sentándose al borde de la cama se inclinó para admirar mi último ramillete. Era joven y hermosa; sin embargo, descubrí algo en su mirada que me llevó a pensar que había tenido que luchar mucho y que abrigaba demasiada tristeza para ser tan joven. Intuí que tal vez siempre había tenido que admirar las flores que otra persona recibía.
—Estoy disfrutando cada minuto de esto —comentó Ann como si hubiera leído mis pensamientos y tratara de tranquilizarme—. ¿No fui acaso una afortunada por el hecho de que seas tú mi compañera de cuarto?
A pesar de sus palabras continuaba sintiéndome incómoda. Si en ese momento hubiera existido algún botón mágico, que borrara la tristeza de sus ojos, yo lo habría usado. Bueno, pensé; al menos puedo hacer algo para, que ella también reciba algunas flores.
Cuando mis padres llegaron a visitarme ese día, les pregunté en voz 'baja si podían mandarle un arreglo floral a mi compañera de habitación.
Por supuesto —respondió mi padre—. Se lo enviaremos esta tarde.
El ramillete llegó al momento en que Ann y yo terminábamos de cenar.

—Más flores para ti —observó riéndose.
—No en esta ocasión —repuse mirando la tarjeta—. Son para ti.
Ann se quedó mirando el regalo durante largo rato sin decir palabra. Pasaba sus dedos por la botita de cerámica azul y tocaba con suavidad cada una de las diminutas rosas colocadas en su interior como si tratara de grabar el arreglo floral en su memoria.
—No sé cómo agradecerte —dijo con suavidad.

Yo me sentí casi avergonzada, pues era un gesto de bondad muy pequeño de mi parte.
EL NIÑO que traje al mundo ese día de 1956 resultó ser el único hijo de mi matrimonio. Durante casi 21 años llenó mi vida y la de mi esposo' con amor y alegría haciéndonos sentir plenos. Pero una mañana de Pascúa en 1977, tras una larga y dolorosa batalla contra el cáncer, murió en nuestros brazos.
Ann y yo no habíamos estado en contacto desde hacía mucho tiempo. Ella nunca conoció a mi retoño ni supo de su enfermedad. Sin embargo, un día al leer el diarIO—y, enterarse del fallecimiento de mi Vasta; go, fue a su armario y desenvolvió algo que había guardado durante muchos años: la botita de cerámica azul que yo -1e había regalado.
Me encontraba en la funeraria, sola con mi hijo en una habitación impregnada con el aroma de las rosas, cuando un mensajero me trajo un ramíllete. No leí la .tarjeta hasta el momento en que nos dirigíamos al cementerio. "A. W. John Graves", decía la tarjeta, "del niño que nació contigo en el Hospital Memorial, y de su madre".
Sólo entonces reconocí la botita azul que había obsequiado hacía tantos años, otra vez llena de rosas. Le pasé la tarjeta a mi madre. Ella, también se acordó y comentó:
—Simplemente, un gesto de bondad que vuelve a ti.
Varios días después nos acompañaron algunos familiares al cementerio para ayudar a limpiar la tumba de John. La botita con rosas estaba a sus pies, se veía empequeñecida por las grandes coronas y arreglos florales.
—Qué extraño que alguien haya enviado esto a un funeral —observó alguna persona—. Este tipo de arreglo es más apropiado para un nacimiento.
—Es que hubo un nacimiento
—contestó mi esposo—. John nació a la vida eterna.
Lo miré sorprendida sabiendo que esas palabras eran difíciles de pronunciar para un hombre que nunca había hablado abiertamente acerca de tales temas.
Sacó las flores y me pasó la botita que sostuve en mi mana como lo había hecho Ann. La toqué con mis dedos pensando en todos los mensajes que contenía: los lazom de amistad que perduran en el tierra, po, la gratitud recordada y culminando todo eso, la promesa de resurrección que nos reconforta.
SELECCIONES DEL READER´S DIGEST
ENERO DE 1982

sábado, 17 de marzo de 2018

LO QUE PUEDE LA ORACION-1951

    Los grandes hombres de todas las épocas han vuelto los ojos a Dios; la vida más humilde halla en El serenidad y fortaleza
 LO QUE PUEDE LA ORACION
(Condensado (le «Guideposts»)
Por Fulton oursler
Autor de Greatest Story Ever Told
 SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
MARZO 1951

ERA Yo niño ando una mañana de primavera me puso mamá mi mejor traje y me dijo que la aguardase frente a casa, sin moverme de los escalones de la entrada.
— Iremos a visitar a tu tía —me prometió.
 Aguardé obediente hasta que pasó el hijo del panadero de la esquina y me gritó "!mariquita!» Entonces bajé de un salto la escalera y le ajusté un puñetazo en la oreja.El me tiró de un empellón a un charco arco Y salí con mi blusa blanca hecha un asco,rota la media Y sangrando de una rodilla. Viéndome en tan desesperada  sitación  empecé a llorar a gritos.
Un súbito titinear de campanillas me sacó de mi aflicción. Por la calle avanzaba el carrito verde de un vendedor ambulante."!Barquillos!"
¡A centavo el barquillo de helado!
Sin acordarme de mi desobediencia ,corrí a pedirle a mamá un centavo. Jamás olvidaré sus palabras:
— ¡Mira cómo te has puestol Tú no estás en condiciones de pedir nada.
Muchos atolondrados años hubieron de trascurrir para que calase en mí la idea de que las más veces, antes de pedirle algo a Dios, debemos mirarnos a nosotros mismos; tal vez no estemos en condiciones de pedirle nada.
Para el creyente no tiene límites lo que la oración puede alcanzar, y aun los escépticos que estudian los resultados con ánimo desprevenido, se maravillan de cuánto puede la fe. Pero el hombre ha de andar la mitad del camino si quiere acercarse a su Creador para ser oído.
Lo malo — dice un psicólogo indiferente en punto de religión — es que la mayoría de quienes oran no son honrados con Dios. Gente que no se habla con sus vecinos, que cierra las puertas de su casa a los parientes, que se hace eco de murmuraciones, que desacredita envidiosamente a sus amigos, tiene la osadía de pedir favores al cielo.
«Para sentirnos libres de toda amargura, hemos de desechar la malicia, el rencor, la envidia, los celos, la codicia: que son causas cierrtas de enfermedad mental y aun de dolencia física. Para eliminar tales gérmenes de neurosis y psicosis basta sencillamente seguir el precepto evangélico: de reconciliarnos con nuestro hermano antes de orar. La oración sincera es en cierto modo un seguro de salud mental.»
Norman Vincent Peale indica dos maneras de predisponernos a perdonar:
1. «Recemos el padrenuestro intercalando el nombre de la persona que nos ha ofendido: . . . y perdónanos nuestras deudas así como nosotros perdonamos a fulano de tal.»
2. «Hablemos bien de la persona contra la cual abrigamos un resentimiento.»
Cuanto más limpiemos el corazón de rencillas y enemistades, más nos acercaremos al supremo ideal de la paz interior. Empezaremos a entender entonces que orar significa infinitamente más que pedir bienes terrenales; que la oración es en sí misma el mayor de los bienes, ejercicio cada vez más provechoso al espíritu, fuente de perenne armonía entre nosotros y las fuerzas creativas del universo. Ella obra en la vida del más humilde creyente el prodigio de la «comunicación con Dios.» Y sentirnos en relación con la divinidad influye poderosamente en nuestros pensamientos y en nuestros actos.
Un muchacho de la tribu de los hurones dejó la región del norte de Wisconsin donde habitan esos indios norteamericanos, se educó en la ciudad, siguió la carrera de abogado, y no volvió a sus nativos bosques sino cuando, ya hombre maduro, fue a pasar una temporada de vacaciones cavando y pescando. El leñador que le servía de guía advirtió que a la puesta del sol se iba sin decir a dónde y permanecía ausente una hora. Picado de curiosidad, lo siguió una tarde sin que él lo advirtiese.
Ocultándose detrás de un abeto, lo vio prender en un claro del bosque una fogata, colocar a un lado un tronco• sostenido por dos piedras, improvisar enfrente otro banco semejante y sentarse en él con la mirada fija en las llamas.
Fl guía se adelantó hacia el indio, que al verlo levantó ambas manos indicándole que se detuviese. En seguida, sin decir palabra, arregló un tercer asiento e invitó al guia por señas a acompañarlo en su vela. Media hora permanecieron en completo silencio,
De vuelta al campamento, después de cenar, el indio explicó así lo sucedido:
«De niño me enseñó mi madre a que al final de cada día me retirase a solas y me pusiese en comunicación con el Grande Espíritu. Debía examinar mis actos y mis pensamientos de ese día, y si hallaba algo de que avergonzarme, manifestarle al Grande Espíritu mi arrepentimiento y pedirle fuezas para no incurrir de nuevo en la misma falta. De esta manera dormiría más tranquilo esa noche. Me había olvidado por completo de esas enseñanzas, pero aquí, bajo estos altos árboles que presenciaron mis juegos de niño,ha renacido mi antigua fe. Siento una paz que no experimentaba desde mi niñez. Y en lo sucesivo cuidaré de no pasar un solo día sin comunicarme con el Grande Espíritu.»
El gran cantor de ópera italiano Ezio Pinza, estrella de la comedia musical South Pacific, tan aplaudida en Nueva York, tiene otra manera de encontrar la senda que conduce al sosiego del ánimo:
«La víspera del estreno — cuenta Pinza — le aconsejé a Mary Martín (la primera dama) que si los nervios no la dejaban dormir hiciese lo que, según me consta por experiencia propia, era lo mejor en tales casos: levantarse e ir a la iglesia Huís ccrcana. A poco de estar allí — le dije —desaparecerá su nerviosidad, como con la mano. Dios ha sido tan bondadoso conmigo y me ha favorecido tanto en mi carrera, que nunca dejo de acudir a El en mis necesidades. Otro 'pueden fallarme; Dios, jamás. Cuando expliqué esto a Mary, se echó a llorar, y ése fue el comienzo de nuestra amistad.»
La comunión con lo infinito es de positivo valor hasta para los asuntos más mundanales. Conozco un fabricante que viaja en automóvil entre su casa y la oficina para poder reflexionar a solas en sus problemas.
«Una mañana—dice—caí de repente en la cuenta de que siempre estaban presentándose problemas imprevistos. ¿ Como atinar a resolver dificultades con las que no había contado? Únicamente por la oración. Ahí mismo empecé a implorar que me fuese dable hallar soluciones justas y acertadas a los problemas que me salieran al paso ese día. Llegué a la oficina confortado y lleno de confianza, y ese día fue uno de los mejor aprovechados. Comprendí que había dado con una técnica maravillosa. En vez de impetrar auxilio para salir de las dificultades, me preparaba de antemano para resolver en forma serena, racional y adecuada las que fuesen presentándoseme.»
La promesa divina «Pedid y recibiréis» no implica que haya de concedérsenos precisamente lo que pedimos. Con frecuencia no sabemos lo que en realidad nos conviene; así nos enseña un antiguo proverbio griego que cuando los dioses están enojados con un hombre le dan cuanto quiere. Muchos hemos llegado a felicitarnos de que algunas de nuestras súplicas quedaran desatentidas. La persona prudente concluye sus ruegos diciendo: «Empero, no se haga mi voluntad sino la tuya.»
Rosalía, hija de un parisiense de escasos recursos, mostró desde niña grandes disposiciones para la pintura. Pero esto no bastaba para adelantar en el arte. Rosalía deseaba copiar del natural, y su padre no podía costearle un modelo.que la joven imploraba fervienteInente que se le deparasen unos francos, el dinero no le llovía del cielo,
Cierto día en que daba un paseotuvo la corazonada de que todo iba a arreglarse. Al pasar cerca de una plaza de mercado muy concurrida, reparó en el caballo de un carretón de hortalizas. Allí estaba el modelo, si la joven se conformaba con que este fuese un caballo. En el Museo Metropolitano de Nueva York se admira hoy el mundialmente famoso lienzo La feria de caballos. Lo firma Rosa Bonheur, la artista que Conquistó imperecedero renombre con sus obras maestras, la mayoría de  las cuales son pinturas de caballos.
A medida que se ensancha nuestro horizonte aprendemos a pedir menos para nosotros mismos; a recordar en nuestras oraciones a los demás, amigos y enemigos; a implorar salud para los enfermos, consuelo para los afligidos, socorro para los necesitados, y misericordia para todos. «Que Dios te llene de belleza interiormente,» era la súplica de Platón por los que amaba.
La misma ciencia empieza a atemperar la hostilidad que mostró de antiguo ante los profundos misterios de la fe. Hace pocos meses el doctor Robert A. Millikan, sabio de 82 años distinguido con el Premio Nobel, director del Instituto de Tecnología de California, declaró ante los principales físicos de los Estados Unidos que una vida consagrada a la investigación científica lo había convencido de que existe un Dios que rige los destinos de los hombres. Ningún científico ha penetrado más a fondo que Millikan en la mecánica de la materia. Fue él quien primero determinó la carga y la masa del electrón, la partícula más pequeña del universo. He aquí cómo se expresó en su reciente discurso:
«No sabemos qué lugar nos corresponde en los planes del Creador; ignoramos la extensión de la tarea que nos ha señalado; mas es lo cierto que si dejamos de cumplirla, esa parte de la común tarea quedará por hacer.
«Indudablemente entramos por algo y de alguna manera en el plan de la creación, pues de lo contrario no existiría en nosotros el sentimiento de la propia responsabilidad. Una filosofía estrictamente materialista me parece el colmo de la falta de inteligencia:» »
Como por infalible instinto, los grandes hombres de todas las épocas han vuelto los ojos a Dios e implorado su ayuda. Parece como si superando las dudas de la razón, hallasen el camino más corto para llegar a la verdad universal. Ninguno ha expresado esto tan lúcidamente como Abraham Lincoln:
«He tenido—dice—tantas pruebas de sus designios, me ha guiado en tantos casos una fuerza a superior a mi voluntad, que no me cabe dudar que esa fuerza provenga de lo alto. Con frecuencia veo claramente la resolución que debo tomar, aun cuando carezco de razones suficientes en que fundarla . . . Estoy cierto de que cuando el Todopoderoso quiere que yo haga o deje de hacer una cosa, halla manera de comucármelo. . . Creo firmemente qué Dios sabe lo que El quiere que hagan los hombres, lo que a El le complace. Y jamás prosperará quien no lo escucha.
«Yo hablo a Dios—continúa diciendo Lincoln—y entonces mi entendimiento parece despejarse y veo abrirse un camino. Sería el más completo y vanidoso mentecato en el ejercicio de los deberes de es cargo si esperase cumplirlos sin auxilio de aquella sabiduría que viene de Dios y no del hombre.»
El escéptico más obstinado puede mediante la oración, experimentar lo que es esta guía. Pruebe a hacer como Lincoln. No importa que lo intente sin haber renunciado a su incredulidad, siempre que proceda con ánimo desprevenido, deseoso de averiguar por propia experiencia cuánto puede la oración. Le auguro una serie de felices sorpresas.

Caricaturas
PIMPOLLO de oro al novio: «Me imagino que tu compromiso secreto quiere decir sin anillo.»
M. G. en This Week Magazine
EL NIÑO al papá que está absorto en la lectura del periódico:
—Papacito ¿no te gustaría saber a qué fue a lo que contestaste «sí, sí»?
C. S. en The S«mrd,y R—i— o/ Lif,,ai.,e
UN SOLDADO en la Legión Extranjera francesa dice a su camarada:
—Me enganché en la Legión hace unas dos o tres semanas para
tratar de olvidar a una chica que se llamaba Elsa o algo por el estilo.
11,n,f, de Londre
UNA DAMA, furiosa, a la vendedora:
—Quiero devolver este perfume. No me gusta el hombre que atrajo.
F. en 7h, Sn-dy E-,¡,,g Post
UN OFICIAL del ejército rinde declaración ante la comisión de seguridad nacional del Senado de los Estados Unidos:
—No, señores: el Capitolio no corre peligro. ¡Ningún enemigo va a bombardear a Washington y acabar deliberadamente con toda esta confusión!
Lichty, Chicago Sun-Times Syndicate

domingo, 22 de enero de 2017

LIC. Y POETA FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO



LIC. Y POETA FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO
A CARMEN
Da canario tu canción,
Tus dulces trovas al viento;
Que hablen de amor con tu acento
 Las fibras del corazón.
Es tu voz la inspiración
Que á los bardos extasía,
Es cascada de armonía
Porque al beso de tu voz
Se eleva el alma veloz
En pos de la poesía.
Canto de ave que levanta
Su plegaria á la natura replegado en la espesura
Con su lira en la garganta;
Carmen bella-, canta, canta
Y tu dulce inspiración
Dilate la vibración
Del raudal de notas suaves
 Que parecen ser las llaves
Con que se abre el corazón.
Te da el alba su armonía,
Te da el céfiro su acento
Para que lances al viento
Tu canción, paloma mía.
En pos de la poesía
Me lleva tu inspiración,
Porque esa tierna canción
 Con su armónico sonido
Conduce por el oído
Secretos al corazón.

domingo, 4 de diciembre de 2016

EL AMANTE Y EL ECO- FEDERICO HERRERA- 1901

 RECUERDOS DEL COLEGIO
Autor: FEDERICO HERRERA
HUEHUETENANGO
AÑO 1901

EL AMANTE Y EL ECO

AMANTE: ¿Qué me pasa? No me es dable
                   Explicarme lo que siento.
                  ¿Es raro presentimiento
                       De algún percance probable?
 El Eco:                                           ¡Hable!
Am.    ¡Qué yo hable! ¿,Quién es, diga
            El que á mis voces  responde
            Y dónde se oculta, donde
            Para que hablando prosiga?
Eco                                     ¡Siga!
Am.    A buscarte me encamino,
           Pillo que sales al paso,
           Dí: ¿mi sino eres acaso
           O eres burlón campesino?
 Eco                                 ¡Sino!
Am.     ¡Oh mi sino!, ¿do escondido Estás?
            De ansia me llenas.
              Quiero confiarte mis penas
            Que sólo á eso he venido.
Eco                                  ¡Nido!

Am.     Una sospecha me asoma
             Que tu respuesta ha traído:
             ¿Cuál paloma tienes nido?
              ¿El tuyo do está, paloma?
Eco                                   ¡Loma!
Am.       El camino no está abierto
               Para subir á esa loma,
              En fin, demonio ó paloma
         , A comprenderte no acierto.
 Eco                                 ¡Cierto!
Am.    A otro remedio ocurro
          Y es el marcharme en seguida.
           ¡Adiós, voz desconocida,
          Ya de escucharte me aburro!
Eco                                    ¡Burro!
Am.    ¡Que soy burro! Te confieso
            Que entenderte no he podido.
               ¿Te enoja que me haya ido
               Y á, oir tu voz no regreso?
Eco                                       ¡Eso!
Am.               Tu y yo nos enojamos
             Porque nadie se comprende;
          Más recuerda, diablo  ó duende,
             Que entendernos no probamos
Eco                                         ¡Vamos!
Am.    Vamos, pues, y entro de lleno,
              A exponerte voy mi apuro;
                   Mas si te burlas te juro
                 Que no te dejaré bueno.
Eco                                  ¡Bueno!
           Un malestar grande siento,
           Siento que el pecho oprimido
                      Del corazón el latido
               Aumenta cada momento.
             Es tan grande mi tormento
        Como son grandes los cielos,
           Son tan tristes mis desvelos
           Que no comprendo, señor,
                  Si la causa es el amor
               O son la causa los celos
Eco                                   ¡Celos!
            Celos tengo, está m(iy bien
                  Pero de todos aquellos
           Que la ven. No sé en quien de ellos
                 Fundados por fin estén.
            Dime quien es. Dime quien
              Me ha causado tal disgusto;
            Quiero matarlo. Es muy justo
              Dí: ¿quién es ese atrevido
            Que á mi pesar se ha valido
                 De proceder tan injusto?
Eco                                     ¡Justo!
 Am.               ¡Justo fue!    ¡Vil infeliz
                   ¡Ese pobre desgraciado,
                       Ese cojo y jorobado,
                      Sin dientes y sin nariz!
                      ¿Es ese que echa raíz
                Donde se sienta y parece
                  Que á la casa pertenece?
           ¿Es el que me causa abrojos
                     Ese de pequeños ojos
             Cerrados cual si durmiese!
 Eco                                      ¡Ese!
Am..     ¡Santo Dios, justicia imploro!
                   Tanto bochorno me mata,
           No es posible que esa _ingrata
                 Me engañe así sin decoro.
               Yo que la quiero y la adoro
             Cual se adora al mismo Dios,
               De mi amor veo ir en pos
               Un engaño que lo hiere. . . .
             Pero díme á quién prefiere,
         ¿A quién, á quién de los dos?
Eco                                       ¡Dos!
Am.    ¡Dos prefiere! Pues certero
            Debe ser que engañe á más.
                Pienso que no ocultarás
          Si ha engañado á otro tercero.
          De incertidumbre me muero
             Pues saber quiero si tiene
                Algún tercero que viene

             A hacer mi dolor gigante
         . ¿Dime si tiene otro amante
           Que fingiendo la entretiene?
Eco                                   ¡Tiene!
Am.   .    ¡Tiene más! ¡Cuánto cinismo!
               Contra mi suerte me ensaño
                   Que permite tanto engaño
         Que hasta me engaño yo mismo.
                   A tus pies hay un abismo
               Y te esperan sus entrañas,
                Mujer que todo lo dañas,
             Si el negro abismo te oculta
          , Oirás que hasta allí te insulta
                Cada sér á quien engañas.
                 Porque la mujer malvada
           Que quiere emplear el engaño
           Creyendo que causa un daño
         Siempre ha quedado engañada.
                    ¡Adiós, ilusión: tornada
                      En engaño das horror!
                  Está ya muerto mi amor
                Que ,su objeto está fallido.
             Muy grande mi amor ha sido
                     Pero mi orgullo es mayor.
                      Ya mi mente se acalora
                           Y se enfurece, vacila. . . .
                               Para dejarla tranquila
                             ¿Qué haré dime, que haré ahora?
   Eco                                                            ¡Ora!
Am.                        Voy á orar, pues tú lo quieres, 
                           Que el alma hacia Dios avanza 
                               Y adquiere de su bonanza
                                     Los deliciosos placeres.
                            Te obedezco; sé quien eres.
                                  De mi rezo en pos irá
                            Mi alma que sufriendo está,
                                  Para que al llegar al cielo
                               Adquiera allá su consuelo
                                   Que Dios á todos les da.
                           ¡Oh gran Dios que de la nada
                                Hiciste brotar al mundo:
                         Santo Dios que sin segundo
                            Tienes mi suerte marcada!
                                Hacia tí va encaminada
                              Mi oración que con fervor
                                    A implorarte va favor
                             Con todas las ansias mías,
                                 ¿Por qué sólo llanto envías
                                       Para mi pecho, Señor?
                                    Tú le das al desgraciado
                                   Con sólo un rayo del cielo
                                      El codiciado consuelo
                                     Para su pecho cuitado.
                                 Y yo fiel enamorado
                        Que atesoro puro amor
                              Soy blanco de tu furor
                             Y matas mis alegrías..
               ¿Por qué sólo llanto envías
                        Para mi pecho, Señor?
                   Tú calmas todas las penas
                  Del que sufre y al que llora

                      Con mano consoladora
                     Con esperanzas le llenas
            ¿Y por qué á mí me condenas
                     Al sufrimiento mayor?
           ¿Por qué envenenas mi amor
                     Que tan risueño fingías?
                  ¿Por qué sólo llanto envías
                     Para mi pecho, Señor?
            No es mi intención ofenderte
                           Al pedirte decidido,
          Que ó me das mi amor perdido
                  O me mandas ya la muerte.
                    He sufrido de tal suerte,
                      Es tan grande mi dolor,
                       Que no la vida mejor
                  La muerte mi ánima ansía.
..                . La muerte, la muerte envía,
             Manda la muerte, Señor!
                 Murió mi ilusión tan casta  
             La adoré siempre de hinojos  
                El llanto que dan mis ojos
                      A consolarme no basta.
 Eco                                      ¡Basta!
             Mi alma le expuse desnuda
                A mi Dios, ya tú lo oíste,
             Por si algún remedio existe
                    Para mi pena tan ruda!
Eco.                                     ¡Ruda!
Am.     La ruda por cierto es buena,
               Voy á tomarla en seguida.

                   Otros remedios dan vida
              Que también voy á buscarlos.
  Eco                                     ¡Carlos!
   Am.    ¿Carlos dices? ¿tú me hablabas?
    Eco                                        Habas!
 Am.             ¿Qué las habas son remedio?
   Eco                                          ¡Medio!
 Am.                     Y te burlas, ¿no es así?
   Eco                                               ¡Sí!
   Am.                     Adiós, si burlado fuí
                           Castigo pediré á Dios
                                                  ¡Adiós!

miércoles, 25 de enero de 2017

FEDERICO HERRERA-1901- HUEHUETENANGO

RECUERDOS  DEL COLEGIO
FEDERICO HERRERA 
1901
HUEHUETENANGO
Guatemala

AL ENVIAR UN LENGUAJE DE LAS FLORES

 Ya sé que ebria de amor irás jadeante
A leer este libro, amada mía,
Para ver qu1 te dice algún amante
En la flor misteriosa que te envía.
Talvez te diga de placer un mundo,
Talvez te diga de ternura un cielo,
Que ausente de su amor es un segundo
 Un siglo abrumador de desconsuelo.
Mas nadie te enviará cual yo de hinojos
 La flor de mi alma que se escapa loca,
A traerme un destello dle tus ojos
Y un beso perfumado de tu boca.

sábado, 28 de enero de 2017

MIS AMORES- POESIA DE LIC. FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO



 LIC. FEDERICO HERRERA
RECUERDOS DEL COLEGIO
- 1901-
HUEHUETENANGO
                                                       MIS AMORES
                                                           ( I PARTE )
MONÓLOGO.
Una sala—El actor aparece sentado frente á una mesa
con un álbum  y varios libros.
Pues es curioso en verdad
Tener que escribir un verso
En este album, es adverso
Y ageno de novedad.
¿Pues qué diré á Trinidad,
La dueña del album, qué?
No á mi pesar le diré
Que es su gracia irresistible,
 Cuando yo sé que es horrible
 Por que deveras lo sé.
¿Deberé decir que es bella Como Venus?
¿Que es hermosa Como un pétalo de rosa
Con resplandores de estrella?
¿0 deberé decir que ella 
Modelo de virtud es?
¿0 que llena de interés
La beldad de la  chiquilla? ¡
Si ella es una zapatilla
 Que está vuelta del revés
No hay manía peor
Que obligará que se diga
Que es un ángel cada amiga,
Y en poético tenor.
Es un grandísimo error
Pedir esto, Trinidad;
Es una contrariedad
Diciendo todo lo adverso,
Pues si algo se dijo en verso
 Falta saber si es verdad.
El álbum  duerma y en tanto
Talvez encuentre aquí escrito
Algún retazo bonito
Que al álbum  le venga al canto
Algo como desencanto
Y que vea Trinidad
Que le digo la verdad,
Diciéndole hermosa miento,
 Pues copiémosle algún cuento
 Con alguna novedad.

domingo, 22 de enero de 2017

LIC. Y POETA FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO



LIC. Y POETA FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO
A CARMEN
Da canario tu canción,
Tus dulces trovas al viento;
Que hablen de amor con tu acento
 Las fibras del corazón.
Es tu voz la inspiración
Que á los bardos extasía,
Es cascada de armonía
Porque al beso de tu voz
Se eleva el alma veloz
En pos de la poesía.
Canto de ave que levanta
Su plegaria á la natura replegado en la espesura
Con su lira en la garganta;
Carmen bella-, canta, canta
Y tu dulce inspiración
Dilate la vibración
Del raudal de notas suaves
 Que parecen ser las llaves
Con que se abre el corazón.
Te da el alba su armonía,
Te da el céfiro su acento
Para que lances al viento
Tu canción, paloma mía.
En pos de la poesía
Me lleva tu inspiración,
Porque esa tierna canción
 Con su armónico sonido
Conduce por el oído
Secretos al corazón.

sábado, 4 de febrero de 2017

FEDERICO HERRERA- 1901-HUEHUETENANGO- 2



FLORES-CENTRO-AMERICANAS
­­____________
A los distinguidos artistas.
ALSERTO G. VALDEAVELLANO Y RAFAEL A. CASTILLO.

Como edén de los amores,
Centro -América, te ofreces
Y con tus damas pareces
Un ramillete de flores.
En los pintados alcores
O en la margen del riachuelo
La hermosa flor desde el suelo
Sólo perfuma la palma,
Mas va á perfumar el alma
La mujer que es flor del cielo.
Mujeres de esta mansión
 Donde el artista se inspira,
Permitid pulse la lira
Y que os cante el corazón.
Si habeis dado inspiración
Al pincel y á la armonía,
Hoy mirando el alma mía
Vuestra gracia y hermosura
Se remonta hasta la altura
De la dulce poesía.,
Vuestro mirar, en derroche
 Entre efluvios nos envía
Rubios destellos del día
Negras sombras de la noche.
De vuestra alma pura el broche
Es la mejor de las flores,
Que exalando sus olores
Al soplo leve del viento
Le da vuelo al sentimiento
Y goza en castos amores.
Bellas flores que han nacido
Entre alboradas de abril
En el hermoso pensil
De los Andes suspendido.
Aves que en el mismo nido.
Viendo el sol que el orbe dora
Y oyendo al ave canora
Que en el bosque alegre canta.
 Con la lira en la garganta
 También cantan á la aurora.
En vuestros ojos belleza
Tiene el párpado y titila
Noble idea en la pupila
Y en la mirada terneza.
Es virtud vuestra ríqueza.
Es pensil vuestra mansión
Y los ojos vuestros son
De la belleza la palma,
Son el espejo del alma
E idioma del corazón.

EL ESTUDIANTE
          ________

De la recia tempestad
 Que ruge y brama pujante
 Toma ejemplo el estudiante
Si canta á la libertad.
Atruena la inmensidad
Si entusiasta lanza el grito
Y es su pecho de granito
 Al que vencer solo es dado
 Al quetzal tornasolado,
Con su poder infinito.

Su fecundo pensamiento
 Donde la fuerza chispea
Da matices á la idea
Con el pincel del talento.
Su preclaro sentimiento
 Es noble y fiero á la par
 Y anhela siempre llevar
En su pecho jamás falso:
Para el tirano un cadalso,
 Para la patria un altar.

Con voz de león que alabo
 Porque estremece si brama
Así el estudiante exclama,
 Doquier en cántico bravo:
¡Infeliz el pueblo esclavo
De su destino iracundo
 Donde en silencio profundo
 Sollozan sus habitantes,
Y no hay bravos estudiantes
 Para hacer temblar el mundo!

LIBERTAD
    ______

Libertad, mágica suenas
Cuando con cántico bravo
Haces feliz al esclavo
Destruyendo sus cadenas.
Libertad, el orbe llenas
De sublime claridad
Y doquier la inmensidad
De libertad lanza el grito:
Libertad, el infinito
Y los siglos, libertad.
Libertad dicen los mundos
En grandiosa confusión,
Libertad la evolución
De los gérmenes fecundos.
El viento con iracundos
Rugidos de tempestad,
Burlando la inmensidad
Libertad dice en su canto
 Y solo respeta el manto
 De la Diosa Libertad

Surge la luz esplendente
Y á la voz de libertad
Va tornando en claridad
Las tinieblas de la mente.
Libertad dice el torrente
Ondulando entre las flores;
Libertad, en sus rumores
Dice el mar con amor santo
Y libertad en su canto
Nos dicen los ruiseñores.

El gusano esclavizado
 Por la vida en que reposa
Tórnase al fin mariposa
Que vuela libre en el prado.
El pajarillo que alado
Apenas con débil pluma,
 Cuando ya el nido le abruma,
Más libertad ve en el cielo
 Y para allá tiende el vuelo
Cual bello globo de espuma.

Nace robusto el león
Y despiertas sus sentidos,
Saluda al mundo á rugidos
Porque es libre en la creación.
¿Y el humano corazón
Si nacer libre le plugo
Y más que libre es verdugo
De los demás animales,
Por que corona sus males
Tolerando él mismo el yugo?

Solo al hombre á su pesar
 Libre le llama el cinismo
 Y es esclavo de sí mismo
El se quiere esclavizar.
¿Del hombre libre el hogar
Es libre si lo decoran
Aves que cautivas moran,
Y él por matar sus quebrantos
 Piensa gozar con los cantos
 De esos pájaros que lloran?

;Pobre quetzal, ya no canta
Y en los bosques vuela triste
Porque su voz ya no existe,
Ya se apagó en su garganta.
¡Oh, libertad sacrosanta,
Vuelve á nosotros tus galas
Y ya que consuelo exhalas
En toda la inmensidad,
Cobíjanos, Libertad,
Al amparo de tus alas!

La Libertad por favor
Con gratitud esclaviza
Y el ser libre sintetiza
Tener libertad y honor.
Libertad, torna en amor
El odio á que nos condenas
Porque no hay más duras penas
Que en dura cautividad,
Cantar á la Libertad
Al són de nuestras cadenas!.

EN UNA VELADA
    ___________

¡Cuánta luz! ;!Cuánta alegría!
¡Cuánta gracia y dicha tanta!
Aquí el placer se agiganta
Aquí el alma se extasía.
En pos de la poesía
Vuela la imaginación
A buscar de la creación
De lo sublime la palma,
Para que vuele allí el alma
Y que goce el corazón.

Ved á un pueblo congregado
Que hacia el templo de la escuela
A ver á sus hijos vuela
Que han el fruto sazonado.
El corazón agitado
De los padres que hay aquí,
Espera con frenesí
En los momentos prolijos
Ver el premio de sus hijos
Y bendecirlos allí.

Este suelo el niño pisa
Dando sus pasos en calma,
Con la inocencia en el alma
Y en la faz una sonrisa.
Las ideas se dan prisa
Por volar al exterior,
Porque el niño en su candor
Da inspiración al poeta
E interesa la paleta
Del inspirado pintor.

Llega el niño y con amor
Mira, observa, estudia y piensa
Y obtiene por recompensa
Una medalla de honor.
Le da este premio valor
Para adorar la virtud,
Y al llevarlo en su inquietud
Sobre el pecho siempre fijo
Dice al padre: regocijo
Y á la patria: gratitud.

EN UN ALBUM
      _______

Si fuera dado poner
En este albura lo que anhelo,
Dejaría puesto el cielo
Con su faz de amanecer.
 Yo pondría aquí, mujer,
Ese cielo de turquí,
Pondría entonces aquí
Constelaciones de estrellas,
 Que brillaran aún más bellas
 Colocadas junto á tí.

Si del ave trinos suaves
Te repitieran en coro
 Que con el alma te adoro,
 Yo pondría muchas aves.
De mi corazón las llaves
Pondría en esta ocasión
 Si en momentos de pasión
 Abriendo el pecho oprimido
, Oyeras que en su latido
 Te llama mi corazón.

Yo dejara sin congoja
 Una lira cuyo acento
 Te diera paz y contento
Cuando vieras esta hoja.
Esa flor que al viento arroja.
 Su perfume de ambrosía
Pusiera aquí, amada mía,.
Si el perfume entre sus giros
 Te llevara los suspiros
Que siempre mi alma te envía.

Si no es dado retener
Por mí en tu albura lo sublime,
Deja que un alma que gime
 Escriba versos, mujer.
Y si no es dado el poder
De poner un ruiseñor,
Ni una lira, ni una flor,
Permite al menos que en calma
Deje estos versos de mi alma,
Deje estos versos de amor.

miércoles, 25 de enero de 2017

FEDERICO HERRERA- SOÑAR-1901- HUEHUETENANGO

 RECUERDOS DEL COLEGIO
FEDERICO HERRERA
HUEHUETENANGO
1901

 SOÑAR
Anoche en dulces sueños vagó mi fantasía, 
Que en vano, amada mía, quisiera aquí pintar,
 Y solo perturbaba mi erótico beleño
Saber que de ese sueño debía despertar

.
El hombre más dichoso soñeme entre tus brazos

 En muy estrechos lazos que amor quiso formar, 
Mirando ya extinguidos mis duelos, mis enojos 
Y viendo allá en tus ojos mi imagen reflejar.

Cual vagan en mi mente vapores de ese sueño 

Que excitan el empeño de verlo realizar,
 ¡Feliz si ya despierto tornaran esos lazos
 Y luego entre tus brazos volviera así á soñar!

viernes, 25 de noviembre de 2016

"MARÍA"--POETA FEDERICO HERRERA- HUEHUETENANGO 1901

POETA FEDERICO HERRERA-
 HUEHUETENANGO 1901

 "MARÍA"--
Leí llorando las sentidas hojas
 Que refieren la historia de «María,»
 Porque tiene en sus páginas congojas
 Que parecen tomadas de la mía.
Amé también y con el mismo anhelo,

 Efraín, con que tú de amor te inclinas,
 Tú amabas á María y voló al cielo
 Y yo quise una flor que me dió
El sentimiento de placer se inflama

 escuchar tan amorosa historia;
Que es bello recibir del sér que se ama

En vida el corazón; después la gloria!

domingo, 29 de enero de 2017

POESIA F. HERRERA-1901-HUEHUETENANGO



 RECUERDOS DEL COLEGIO
LIC. FEDERICOHERRERA
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
1991

MIS AMORES
III PARTE
Siguió mi instinto certero
 Y á la cuarta (como cuarta
Es un nombre que se aparta
De ser propio y muy feo es)
Pues quise á cuatro: á Inés,
A Elsa, Delfino y Marta.
¿Y á la quinta? Ese fué apuro
Una quinta! me decía
Querer á cinco sería
Más difícil de seguro.
Pero al fin el trance duro
Muy favorable fué á poco
Porque otra ilusión invoco:
De amar alguna con quinta
Tan rica como lo pinta
El pensamiento más loco.
Realizado que esto fue
Tocó su turno á la sexta.
Cosa difícil fué esta
Porque tampoco encontré.
Y fué así como pensé
Tomar los nombres ahora.
Pronto mi alma se colora
De resplandor y alegría
Pues ví rayar otro día
Con otra ilusión: Aurora.
Aurora que no contuvo
Los matutinos destellos;
Que no tuvo rayos bellos
Ni aves que cantaran tuvo.
Mi pecho de amor se abstuvo
Pero pronto se prendó
De Luz que nunca alumbró
Y aunque siempre Luz se nombra,
En vez de luz hace sombra
Y Luz nunca luz virtió.
Después mi pecho repara
En Clara, que claramente
Al hablarle tiernamente
La respuesta estaba clara.
Quiso la suerte que amara

Después á Paz  que fué guerra;
A Canuta que se aferra
Sin ser hueca en ser canuta,
Y á una Fausta que se enluta
Más que ninguna en la tierra.
A Socorro que no quiso

Socorrerme en caso alguno
Y siempre tuvo oportuno
“ Un urgente compromiso.”
 A Próspera que al paraíso

Por no prosperar faltó;
A una Casta que pecó;
A Fe que dudar le gusta,
Y á una justa que fué injusta
 Cuando á pasear me mandó.
A una Modesta orgullosa;
A una Aleja que se acerca;  
A una Prudencia muy terca
Y á Pura que fué otra cosa.
A una Engracia torpe y sosa
A quien nunca gracia vi;
Una Concha pretendí
No marina ciertamente,
Y fué la más imprudente
Una Prudencia, ¡ay de mí!
A una Máxima muy chica;
A una Perpetua inconstante; 
 A una Inocencia ignorante
 Pero que todo lo explica.
A una Milagros muy rica
Pero Milagrosa no era;
A Nieves que fué una hoguera
Y á Remedios que murió
Porque á su mal no encontró
Los remedios su enfermera.

domingo, 22 de enero de 2017

POETA DESCONOCIDO-FEDERICO HERRERA-1901-HUEHUETENANGO




 LIC Y POETA FEDERICO HERRERA
HUEHUETENANGO
RECUERDOS DEL COLEGIO
EDICION DE 1901

EN UN ALBUM

Si fuera dado poner

En este albura lo que anhelo,

Dejaría puesto el cielo

Con su faz de amanecer.

 Yo pondría aquí, mujer,

Ese cielo de turquí,

Pondría entonces aquí

Constelaciones de estrellas,

 Que brillaran aún más bellas

 Colocadas junto  á tí.


Si del ave trinos suaves

Te repitieran en coro

 Que con el alma te adoro,

 Yo pondría muchas aves.

De mi corazón las llaves

Pondría en esta ocasión

 Si en momentos de pasión

 Abriendo el pecho oprimido

, Oyeras que en su latido

 Te llama mi corazón.

Yo dejara sin congoja

 Una lira cuyo acento

 Te diera paz y contento

Cuando vieras esta hoja.

        Esa flor que al viento arroja.

 Su perfume de ambrosía

Pusiera aquí, amada mía,.

Si el perfume entre sus giros

 Te llevara los suspiros

Que siempre mi alma te envía.

Si no es dado retener

Por mí en tu albura lo sublime,

Deja que un alma que gime

 Escriba versos, mujer.

Y si no es dado el poder

De poner un ruiseñor,

Ni una lira, ni una flor,

Permite al menos que en calma

Deje estos versos de mi alma,

Deje estos versos de amor.

domingo, 15 de enero de 2017

LIC. FEDERICO HERRERA- POETA- 1910-HUEHUETENANGO


.LIC. FEDERICO HERRERA- POETA- 1910-HUEHUETENANGO


 FLORES-CENTRO-AMERICANAS

A los distinguidos artistas.
ALSERTO G. VALDEAVELLANO Y RAFAEL A. CASTILLO.


.Como edén de los amores,
Centro -América, te ofreces
Y con tus damas pareces
Un ramillete de flores.
En los pintados alcores
O en la margen del riachuelo
La hermosa flor desde el suelo
Sólo perfuma la palma,
Mas va á perfumar el alma
La mujer que es flor del cielo.
Mujeres de esta mansión
 Donde el artista se inspira,
 Permitid pulse la lira
Y que os cante el corazón.
Si habeis dado inspiración
Al pincel y á la armonía,
 Hoy mirando el alma mía
Vuestra gracia y hermosura
Se remonta hasta la altura
De la dulce poesía.,
Vuestro mirar, en derroche
 Entre efluvios nos envía
Rubios destellos del día
 Negras sombras de la noche.
De vuestra alma pura el broche
Es la mejor de las flores,
Que exalando sus olores
Al soplo leve del viento
Le da vuelo al sentimiento
Y goza en castos amores.
Bellas flores que han nacido
 Entre alboradas de abril
En el hermoso pensil
De los Andes suspendido.
Aves que en el mismo nido.
Viendo el sol que el orbe dora
 Y oyendo al ave canora
Que en el bosque alegre canta.
 Con la lira en la garganta
 También cantan á la aurora.
En vuestros ojos belleza
Tiene el párpado y titila
Noble idea en la pupila
Y en la mirada terneza.
Es virtud vuestra ríqueza.
Es pensil vuestra mansión
 Y los ojos vuestros son
 De la belleza la palma,
Son el espejo del alma
E idioma del corazón.

sábado, 4 de febrero de 2017

MIS VERSOS- LIC. FEDERICO HERRERA- HUEHUETENANGO-1901-1



A  su querido maestro de Filosofía y Literatura Preceptiva,
DON RAFAEL SPÍNOLA
y á la juventud centroamericana
dedica estos ensayos
                       EL AUTOR
                        
                        MIS VERSOS
                                 _____
                           A. J.J. Palma

Joven cantó el alma día,
Porque entonces se interpreta
El misterio del poeta,
El fin de la poesía.
                               Y mi canto
Ya era el remedo del llanto,
 Ya era risa, ya temores
O ya reclamo de amores;
Porque entre., tanta ilusión
Al contrariarse, la calma.
Sigue á las penas del alma
El goce del corazón.

Desgraciada el alma herida
a  quien lo bello no inquieta,
Y no haya sido poeta
Alguna vez en la vida.
                  La poesía
Es variada melodía
Que la lira nos ofrece
Cuando un  corazón padece,
O solloza de pasión,

Y en que al vibrar una cuerda
 Cada cada nota recuerda
Lo que siente el corazón.

La poesía es pincel
Que con divinos colores
 Pinta los cuadros mejores
 De la vida en el verjel.
                        Sus pinturas
Son copias fieles y. puras,
De los cuadros que en la vida
Tienen el alma absorbida,
Y en que es la imaginación
La que sirve de paleta,
En que es pintor el poeta
 Y es el lienzo el corazón.

Yo quise pulsar la lira
 Que remeda corazones
Y entoné varias canciones
En que un corazón suspira.
                         Y son ellas
Las aves tiernas y bellas
 Que en la aurora de mi vida
Con el alma conmovida
Entonaron su canción,
Y dieron con cada acento
 Mil timbres al sentimiento,
 Mil toques al corazón.

Yo también tomé el pincel
 Y con divinos olores
Fuí pintando varias flores
. De mi vida en el verjel.
                          Hoy las miro
Y al verlas mustias suspiro
 Porque en el cultivo de ellas
 Puse cual sol las centellas
 De mi ardorosa pasión,
 Y les puse como olores
 Mi juventud, mis amores
 Y el riego del corazón.

¡Pobre lira mal tañida,
 Pobres versos, pobres flores,
Pobres pájaros.,cantores
De la aurora de mi vida!
                                   Si en el cielo
 Mirais ¡ay! que tiende el vuelo
Esa ave negra, agorera,
Esa crítica severa
Con apariencias de halcón,
No calleis amedrentadas
Porque estais bien abrigadas
 Dentro de mi corazón.

                    ¡JUVENTUD ¡
                         ______
Cuando en vil decaimiento
 La.juventud yace en calma
Y lleva adormida el alma
Y embotado el pensamiento:
Se conjura el firmamento
Y en su justa indignación
 Dice con voz de aquilón
Como á Lázaro el creyente:
¡Juventud, alza la frente,
 Reanima tu corazón!

Si vuestra insignia altiva es
 No permita en su ansia loca
Que se enmordace la boca,
 Que se encadenen los pies.
De la moral á través
Con ahínco y con tesón
 Bebed siempre inspiración
De la vida en la corriente:
 Llevad la luz en la mente
 Y el fuego en el corazón.

Al volar al porvenir
A donde el destino os lanza
 Vuestras alas de esperanza
 Sean: pensar y sentir.
De la gloria debeis ir
Siempre en fiel persecución:
 La aureola de ilusión
Sea llevar dignamente:
 Resplandores vuestra frente,
 Halagos el corazón.

En el campo de la ciencia
Sembrad como activo dueño
 Porque al calor de ese empeño
Florece la inteligencia.
La inacción de la conciencia
 Embrutece la razón;
 Sacudiendo la inacción
Disfrutad alegremente
Con el sudor de la frente,
Con la paz del corazón.

Adorad siempre lo grande
Y remontad vuestro vuelo
A las regiónes del cielo
Do llega el cóndor del Ande

Vuestra altivez no se ablande
Con la vil humillación
Y llevad como pendón
En vuestra lucha valiente,
 No doblar jamás la frente
 Ni vender el corazón.

Juventud, á la moral
 Cantad, siempre y al derecho
 Y llevad abierto el pecho
 Para que anide el quetzal.
Luchad por el ideal
 Porque triunfe la razón
Y vuestra única ilusión
Llevar sea eternamente:
El gorro frigio en la frente,
La patria en el corazón.

LA LUNA EN LA MAR
           ____________
 Tras el mar enfurecido
Surge la luna argentina
 Y con su luz ilumina
A todo el mundo dormido.

Ved el mar embellecido
 Con la luna al reflejar
Parece sobre el altar
 Levantarse la hostia santa
 ¡Ved: la luna se levanta
 Entre las ondas del mar!

Brotar del agua parece
 Como nube vaporosa
Su faz pálida y hermosa
 Cuya mirada entristece.
¡Claro fanal que se mece
 En dos mundos á la par,
 Tú pareces imitar
A Venus con gracia suma
 Cuando brotó de la espuma
 Entre las ondas del mar!

Cuando bogas, mil centellas
 Su luz reprimen al verte
 Mientras la noche á ofrecerte
 Va su corona de estrellas.
En el espacio destellas
 Con tranquilo luminar
Y pareces al pasar
Por la esfera cristalina,
 Una nave que camina
Entre las ondas del mar.

Melancólica, perdida
Como ángel en el espacio
Iluminas tu palacio
Con tu luz que le da vida.
  Eres dama distraída
Su belleza al contemplar,
Que su imagen va á mirar
 Del mar en bello reflejo.
 ¡Contémplate en ese espejo
Entre las ondas del mar!

 En tu mansión, titilantes
 Se miran blancas y bellas
Muchos millares de estrellas
Como lluvia de brillantes.
¿Te parecen humillantes
Los rayos de ese brillar,
Que así pareces llorar
Con lágrimas que al verterlas
 Semejan. lluvia de perlas
 Sobre las ondas del mar?

Asciende, faro fecundo,
Sube á cumplir tu mensaje
 Colgando tu cortinaje
Sobre el ya dormido mundo.
Rasga ese abismo profundo
 De sombras que da pesar.
 Ilumina al declinar
Con tus rayos mi esperanza,
Y ocúltate en lontananza
Allá entre el cielo y el mar.

LA MUJER
_________
Duele en el alma saber 
Que en las antiguas edades
 Con las más duras crueldades
Se atormentó á la mujer.
El despótico poder
Del hombre medio salvaje
 Sometió á su vasallaje
A las débiles mujeres,
 Ignorando que á esos seres
 Debe rendirse homenaje.

Y en sus fiestas placenteras
 Riendo y danzando de gozó
 Desdeñaron el sollozo
De las dulces compañeras.

Ni las indómitas fieras 
De selvática guarida.
 Dan en su pecho cabida 
Al odio vil y enojoso, 
Para ese ser cariñoso
 Que les endulza la vida.

Entonces como la flor
 Nace, crece y, se engalana
 Tomando de la mañana
 Espléndido resplandor.
  El céfiro arrullador
Apenas su tallo mueve
Y cuando esa flor tan leve
 Está más encantadora,
 No falta mano traidora
 Que la corte y se la lleve.

Mas la moderna cultura
 Con su mágico poder
Hizo ya de la mujer
La más perfecta criatura
Su beldad y su hermosura
 Con poéticos fulgores
 Alumbra campos mejores
Y un horizonte más vasto,
 Para ese idilio el más casto
Que escribieran los amores.

Hoy se le mira brillar
Ciñendo rica corona,
Hoy se ostenta la matrona
 Como el ángel del hogar.
Hoy se levanta un altar
A la mujer soberana
Que no es cautiva romana,
Que no es despreciada griega
Y á quien el alma se entrega
 Porque es la madre ó la hermana.

Al que sufre da consuelo
 Devolviéndole la calma,
Como hija es girón del alma
Y como madre es el cielo.
 La mujer cifra su anhelo
De lo sublime en la esencia
Y de Dios es la presencia 
En un ángel convertida, 
Que al infundirnos la vida, 
Sacrifica su existencia.

 Doquier va regando el bien
 Y en, sus afanes prolijos
Es el guarda de sus hijos
 Y de sus padres sostén.

Del hogar hace un edén 
Cuando de infantes rodeada,
Es feliz, y está extasiada
En sus sagrados deberes,
 Allí es el ser de los seres,
 Allí es gracia consumada.

 Fiero el guerrero se lanza
Al combate y sus estragos,
 Desprecia por los halagos
De femenil esperanza.
   El pensador siempre avanza
En su fecundo pensar
 Buscando altivo lugar
 Para estos ángeles fieles
 Y el poeta sus laureles
 A sus pies va á colocar.

La mujer: ángel que el vuelo
Tiende llena de fulgores
 Brindándole al hombre flores 
De los jardines del cielo;
  Plácida luz que en el suelo
 Derrama entre su fulgor
 Dichas, placeres, ardor
Y entre efluvios nos envía:
 En cada rayo alegría,
.En cada vislumbre amor.

La mujer: poema santo 
De ternura y sentimiento
 Que extasía el pensamiento
 Y hace Olvidar el quebranto;
 Para el creyente es encanto
 Que Dios puso en la creación 
Y en la suma perfección
La hizo por darle renombre
 Con una parte del hombre 
Más cercana al corazón.

sábado, 4 de febrero de 2017

FEDERICO HERRERA- 1901- HUEHUETENANANGO-3



A CARMEN
    ________

Da canario tu canción,
Tus dulces trovas al viento;
Que hablen de amor con tu acento
 Las fibras del corazón.
Es tu voz la inspiración
Que á los bardos extasía,
Es cascada de armonía
Porque al beso de tu voz
Se eleva el alma veloz
En pos de la poesía.

Canto de ave que levanta
Su plegaria á la natura
replegado en la espesura
Con su lira en la garganta;
Carmen bella-, canta, canta
Y tu dulce inspiración
Dilate la vibración
Del raudal de notas suaves
 Que parecen ser las llaves
Con que se abre el corazón.

Te da el alba su armonía,
Te da el céfiro su acento
Para que lances al viento
Tu canción, paloma mía.
En pos de la poesía
Me lleva tu inspiración,
Porque esa tierna canción
 Con su armónico sonido
Conduce por el oído
Secretos al corazón.

TE AMO
       _____
A  PIEDAD
¿Has oído el canto suave
Que en el bosque entona el ave,
Que entona el ave al Señor?
 Pues yo imito ese reclamo
Repitiéndote que te amo
Y que te amo con ardor.

Perfume eres que en derroche
 Va exhalando siempre el broche,
Siempre el broche de la flor,
Y la esencia allí vertida
 De mi amor forma la vida
 Y á mi vida le da amor.

Si en odiarme al fin, te empeñas
Y mis suplicas desdeñas,
 Las desdeñas sin oir,
Renovaré mi reclamo
Repitiéndote que te amo
Y te amaré hasta morir.

Piedad bella, yo te ruego
Que mitigues ese fuego,
Ese fuego al corazén
Y si buena y virtuosa eres
Dime al fin que sí me quieres
Y me quieres con pasión.

Inspirado en tus encantos
Hacia tí elevo mis cantos,
Van mis cantos hacia tí,
Y recuerda bondadosa
Que Piedad eres, hermosa,
 Y _piedad tendrás de mí.

DIME POR QUÉ
       _____
                                                                                       A..........
¿Dime por qué cuando en mis horas tristes
Escribiendo palabras distraído,
Entre curvas y frases incoherentes
Tu nombre en el papel resulta escrito?

¿Dime por qué cuando en las tardes bellas
 Sereno y despejado el cielo miro
Y pienso en todo lo que existe hermoso
Se va mi pensamiento á dar contigo?

¿Dime por qué cuando del mundo aislado
Sobre la dicha y el placer medito,
Comprendo que la dicha siempre es tuya
Y el dolor siempre, siempre va conmigo?

¿Dime por qué cuando de tí me alejo
Y ya no puedo verte más, bien mío,
 Siento en el pecho el corazón que late
Y redobla al dejarte, sus latidos?

¿Dime por qué mi corazón sus alas
En busca de tu amor las ha batido
Y si existe un lugar, allá en tu pecho
 Para mi pobre corazón ¡ay! dímelo!

A    …………….

Bailando estás? No bajes ¡ay! los ojos,
               No mires los despojos
               Sobre que bailas, no.
Esos despojos son mis ilusiones,
                  De mi alma son girones
                  Que tu alma arrebató.

Sean alfombra de mullida plata
                     Para la infiel ingrata
       Que el corazón burló,
Písalos fuerte, col, desdén, con fuego
En tanto que los riego
Con mis lágrimas Yo.

Enlazado tu brazo al de tu amante
                             Le envías delirante
                             Miradas de pasión,
Cual yo á tu corazón enviar pudiera
                       « si tú, dulce hechicera,
                              Tuvieras corazón.»

"MARÍA"
     _____

Leí llorando las sentidas hojas
 Que refieren la historia de «María,»
 Porque tiene en sus páginas congojas
 Que parecen tomadas de la mía.

Amé también y con el mismo anhelo,
 Efraín, con que tú de amor te inclinas,
 Tú amabas á María y voló al cielo
 Y yo quise una flor que me dió

El sentimiento de placer se inflama
 escuchar tan amorosa historia;
Que es bello recibir del sér que se ama
En vida el corazón; después la gloria!

TE AMO
   ______

Te amo quiero escribir; mi débil pluma
                       Con tímido temblor,
Agiganta la pena que me abruma
 Y en vano intento declarar mi amor.
En vano intento pronunciar un te amo
                           Con fuego, con ardor;
 Enmudece mi lengua y sólo exclamo, 
Es vano intento declarar mi amor.
 
Mis labios callan y la pluma agito.
                       Con tímido temblor.... 
Mira mis ojos porque allí está escrito: 
Te amo, te adoro con ardiente amor!

A LOS CUCHUMATANES
       ___________

Con vigor y bizarría
Tendía su vuelo ufana
El águila americana
Y en los aires se cernía.
Vió que tu cima subía
Aun más alto que su vuelo
 Y con hondo desconsuelo
 Vió tristemente sus alas,
 Pues tú formas las escalas
Para que se escale el cielo.

La cima con que descuellas
 Tocar el cielo se atreve
 Con su corona de nieve
 Salpicada con estrellas.
Entre tus colinas bellas
Descuella verde esmeralda
 Que diviniza tu falda,
Que la esmalta y la perfuma
 Mientras la diáfana bruma
Te forma blanca guirnalda.

Con febril desembarazo
 Lecho mi pueblo halla en tí;
Como un niño duerme allí
De la madre en el regazo.
   Tú con tu pródigo brazo
Lo más bello y escogido
 Para mi pueblo has traído,
 Y en tus alcores asoma
 Como una blanca paloma
Que está arrullando en su nido.

De tu mole qué es tan grande!
 A la par que te contemplo,
 De grandeza tomo ejemplo
 En que mi razón se espande.
Tú eres la frente del Ande
 Que soberbia se levanta,
 Mónstruo eres que se agiganta
 creciendo sube y sube
Y  tiene al tocar la nube
 En el abismo la planta!

Dan los silfos á las flores
 Sus cantos dulces y suaves
Y los repiten las aves
En tus pintados alcores.
Riachuelos murmuradores
Como serpientes de plata,
 Riegan tu falda y retrata
El agua con sus cristales,
 Las bellezas celestiales
Si ondulando se desata.

La cima con que descuellas
 Tocando el cielo se eleve 
Que su corona de nieve
Salpicará con estrellas.
Al ver tus colinas bellas
 Paró el águila su vuelo 
Y con hondo desconsuelo
Vió tristemente sus alas
, Pues tú formas las escalas
Para que se escale el cielo.

A PIEDAD URRUTIA
    ___________
Angel bendito que tendiste el vuelo 
Y en la tierra doquier luces tus galas,
¿Por qué dejaste la región del cielo 
Para en la tierra replegar tus alas?

Viendo en tu faz, que es lirio que abre el broche, 
La mirada más lánguida y más bella,
Creo ver en el manto de la noche
La más tranquila y apacible estrella.

Tu faz angelical, encantadora
Todo el candor á la inocencia aduna,
 Pues naciste de besos, de la aurora 
Entre rayos de estrellas y de luna.

Vive feliz y el cielo de tu vida
Jamás lo empañen tempestuosas nubes; 
Vuela en el cielo más feliz seguida
 De un séquito de estrellas y querubes.



REMINISCENCIAS
_________
Al vago aparecer de una alborada,
                Mi bien, mi dulce amada,
                   ¿Recuerdas qué pasó?
¿No fué mi corazón de amor deshecho
                            Volando hacia tu pecho
                                    Y el tuyo á mí voló?
Que nuestros corazones ¿lo recuerdas?
                                Unísonos sus cuerdas
                                     Pulsaron á compás,
Dos notas que en el alma están perdidas,
                                   Que tú quizás olvidas
                                        Pero que yo jamás.
Fué entónces, lo recuerdo, al alma mía
                         Oleadas de armonía
                                    Llevaban sólo amor,
  Murmurándo al pasar junto á mi oído
                         El sí por tí vertido
                          Con voz de ruiseñor.

SOÑAR
_______

Anoche en dulces sueños vagó mi fantasía,
 Que en vano, amada mía, quisiera aquí pintar,
 Y solo perturbaba mi erótico beleño
Saber que de ese sueño debía despertar.

El hombre más dichoso soñeme entre tus brazos
 En muy estrechos lazos que amor quiso formar,
Mirando ya extinguidos mis duelos, mis enojos
Y viendo allá en tus ojos mi imagen reflejar.

 Cual vagan en mi mente vapores de ese sueño
 Que excitan el empeño de verlo realizar,
¡Feliz si ya, despierto tornaran esos lazos
Y luego entre tus brazos volviera así á soñar?

AL ENVIAR UN LENGUAJE DE LAS FLORES
                            ______________
Ya sé que ebria de amor irás jadeante
A leer este libro, amada mía,
Para ver qué te dice algún amante
En la flor misteriosa que te envía.

Talvez te diga de placer un mundo,
Talvez te diga de ternura un cielo,
Que ausente de su amor es un segundo
Un siglo abrumador de desconsuelo.

Mas nadie te enviará cual yo de hinojos
La flor de mi alma que se escapa loca,
A traerme un destello de tus ojos
Y un beso perfumado de tu boca.

                                A……….
Alma de mi alma por mi mal nacida,
                     Ya el corazón te dí-.
Te dí el último sorbo de mi vida
              ,Qué más quieres de mí?
Ya nada tengo que halagarte pueda,
                         Mujer sin corazón,
Mi sér sin guía hacia el abismo rueda
              Oh, tenme compasión!

sábado, 21 de enero de 2017

EN UNA VELADA-FEDERICO HERRERA-1901



LIC. Y POETA FEDERICO HERRERA
 HUEHUETENANGO
RECUERDOS DEL COLEGIO
EDICION 1901
EN UNA VELADA
¡Cuánta luz! ;!Cuánta alegría!
¡Cuánta gracia y dicha tanta!
Aquí el placer se agiganta
Aquí el alma se extasía.
En pos de la poesía
Vuela la imaginación
A buscar de la creación
De lo sublime la palma,
Para que vuele allí el alma
Y que goce el corazón.
Ved á un pueblo congregado
Que hacia el templo de la escuela
A ver á sus hijos vuela
Que han el fruto sazonado.
El corazón agitado
De los padres que hay aquí,
Espera con frenesí
En los momentos prolijos
Ver el premio de sus hijos
Y bendecirlos allí.

Este suelo el niño pisa
Dando sus pasos en calma,
Con la inocencia en el alma
Y en la faz una sonrisa.
Las ideas se dan prisa
Por volar al exterior,
Porque el niño en su candor
Da inspiración al poeta
E interesa la paleta
Del inspirado pintor.
Llega el niño y con amor
Mira,observa, estudia y piensa
Y obtiene por recompensa
Una medalla de honor.
Le da este premio valor
Para adorar la virtud,
Y al llevarlo en su inquietud
Sobre el pecho siempre fijo
Dice al padre: regocijo
Y á la patria: gratitud.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

A PIEDAD URUTIA -POETA Y LIC. FEDERICO HERRERA HUEHUETENANGO 1901

  A PIEDAD URRUTIA

Angel bendito que tendiste el vuelo 
Y en la tierra doquier luces tus galas,
 ¿Por qué dejaste la región del cielo 
Para en la tierra replegar tus alas?
 
Viendo en tu faz, que es lirio que abre.el broche, 
La mirada más lánguida y más bella,
Creo ver en el manto de la noche
La más tranquila y apacible estrella.
 
Tu faz angelical, encantadora
Todo el candor á la inocencia aduna,
 Pues naciste de besos, de la aurora 
Entre rayos de estrellas y de luna.
 
Vive feliz y el cielo de tu vida
Jamás lo empañen tempestuosas nubes; 
Vuela en el cielo más feliz seguida
 De un séquito de estrellas y querubes.

SOÑAR

Anoche en dulces sueños vagó mi fantasía,
 Que en vano, amada mía, quisiera aquí pintar,
 Y solo perturbaba mi erótico beleño
Saber que de ese sueño debía despertar.

El hombre más dichoso soñeme entre tus brazos
 En muy estrechos lazos que amor quiso formar,
Mirando ya extinguidos mis duelos, mis enojos
Y viendo allá en tus ojos mi imagen reflejar.

 Cual vagan en mi mente vapores de ese sueño
 Que excitan el empeño de verlo realizar,
¡Feliz si ya,despierto tornaran esos lazos
Y luego entre tus brazos volviera así á soñar?

viernes, 10 de febrero de 2017

EL JURAMENTO-276

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889 
Por fortuna el huracán fué cesando gradualmente 
y la mar quedóse tranquila. 
Tan serena, que durante tres días estuvieron las 
carabelas incapacitadas de bogar. 
Todos aquellos incidentes, tan propios del sitio en 
que se hallaban, eran considerados sin embargo como 
fatídicos agüeros entre los tripulantes. 
Al siguiente día soltáronse los nudos de las cuer- 
das con que había sido atado el timón. 
Entonces el almirante hizo botar una barca, y 
acompañado de cuatro remeros, entre ellos Hernan- 
do y Garcés, dirigióse á bordo de la Pinta, 
Martín Alonso Pinzón bajó hasta el último pel- 
daño de la escala para recibir á su amigo. 
— Esto significa poco, almirante — le dijo; — afortu- 
nadamente la calma se ha restablecido, y buscaremos 
el medio de arreglar la avería. 
Algo más me preocupa otro detalle, 
— ¿Cual? — preguntó Colón. 
— La Pinta hace mucha agua. 
Bien se advierte que los calafateadores no obraban 
de buena fe. 
276 EL JURAMENTO 
Un timón, aunque es difícil, puede sujetarse; ¿pero 
quién se encarga de embrear su quilla? 
— No tenemos más remedio que dirigirnos á la 
isla de Gomera cuando el viento nos lo permita, y 
sustituir esta carabela por otra de mejores condi- 
ciones. 
— Eso nunca, mi almirante — repuso Pinzón. 
Aunque me motejéis de mal intencionado, yo sé 
que todas estas averías se deben á la mala voluntad 
que nos profesan Gómez Rascón, Cristóbal Quintero 
y ese maldito lego á quien me enviasteis á bordo y 
que no respondo de que un día de mal humor no le 
ponga de cebo para pescar cachalotes. 
— ¿Creéis que Fabricio?... 
Yo no creo, sino que todos aquellos hombres que 
gastan sotana me producen el mismo efecto que las 
trombas marinas. 
— ¡Quién hace caso de un ignorante! 
— Nadie, pero se me figura que yo le voy á despa- 
bilar disponiendo que le santigüen las espaldas con 
un obenque. 
Sonrióse Colón, y dijo: 
— ¿De manera que no queréis que busquemos en 
la isla otra embarcación? 
— No, preciso será reparar la Pinía^ pero una vez 
que se haya hecho á mi gusto, irá al Nuevo Mando^ 
aunque les pese á los comerciantes. 
En la Gomera pueden hacer un nuevo timón y de 
paso cambiaremos la forma de las velas de la Niña 
con objeto de que ande más. 
DE DOS HÉROES. 277 
¿No OS parece? 
— Desde luego. 
— De seguro que mi hermano Vicente, cuyo carác- 
ter impetuoso conozco, estará echando á la nave 
más maldiciones que amenes dice un párroco du- 
rante la misa. 
— Mi único deseo es que se activen estos asuntos, 
y que permanezcamos en la Gomera el menos tiem- 
po posible. 
— Yo también opino así, pero no podremos pre- 
cipitar las cosas. 
— Temo que los marineros, particularmente aque- 
llos que han sido cogidos de leva, se nieguen en ab- 
soluto á seguirnos. 
Yo procuro estimularlos bajo todos conceptos. 
Ya pintándoles el risueño porvenir que les espera 
después de las fatigas del viaje. 
Ya haciéndoles toda clase de ofrecimientos; pero 
sus rostros están más sombríos cada vez. 
No extrañaría una sublevación. 
— Sin embargo, para esos casos existen recursos. 
— Es verdad, pero esos recursos nos impedirían 
llegar á la cumbre de nuestras aspiraciones. 
Volando la Santa Bárbara, todos sucumbiríamos, 
y el Nuevo Mundo quedaba envuelto en las sombras 
del misterio. 
Es necesario llegar á él. 
— Llegaremos, Colón, no lo dudéis. 
El almirante estrechó las encallecidas manos de 
Martín Alonso, y entró de nuevo en el bote. 
278 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES. 
— ¿Quedamos en dirigirnos hacia la isla de la Go- 
mera? 
—Sí. 
— Si por las averías de mi buque me viese obliga- 
do á quedarme atrás, no acortéis las velas. 
Yo llegaré á ese puerto. 
Un fuerte golpe de remo desvió la barca de la 
carabela. 
Pocos momentos después, el almirante hallábase 
de nuevo á bordo de la Santa María, 
-------------------------------
 Creo que ya no dudaréis ninguno que el almirante 
es un mentecato que, tal vez ansioso de distinguirse 
para que su nombre pase á la posteridad, aunque no 
sea más que en los anales de la extravagancia y la 
locura, ha sido origen de nuestra perdición. 
316 EL JURAMENTO 
Tal vez sea tarde para poner en práctica el conse- 
jo que voy á daros, pero con ayuda de Dios quizás lo 
consigamos. 
No me parece natural ni lógico que un centenar 
de hombres que demuestran su valor desde el ins- 
tante en que nos hemos aventurado á venir á estas 
regiones desconocidas, nos dejemos subyugar por un 
visionario ó un ambicioso. 
— Es cierto — exclamaron á la vez los que escucha- 
ban las palabras del lego. 
—Por lo tanto — prosiguió éste — declarémonos due- 
ños de las carabelas, digamos al almirante que esta- 
mos decididos á volver á España, y no consintamos 
que los buques naveguen, no ya hacia esos países 
imaginarios, sino hacia una muerte segura. 
— Es verdad — dijo Pablo. 
— ¿Y si Colón se niega á nuestros deseos? — pre- 
guntó otro marino. 
— No lo hará — respondióle Fabricio. 
¿Qué significa el deseo del almirante y los herma- 
nos Pinzón contra los nuestros? 
— Nada por ahora, porque los superamos en nú- 
mero, pero es preciso no olvidarse de las consecuen- 
cias que nos acarrearía esta conducta al llegar á Es- 
paña. Tened presente que el almirante ha empren- 
dido el viaje, no sólo con anuencia de los reyes de 
Castilla, sino habiendo recibido su ayuda. 
Quedóse el lego pensativo. 
Las razones del marinero no dejaban de ser pode- 
rosas. 
DE DOS HÉROES. 317 
— Una idea se me ocurre para evitar este peli- 
gro — dijo Pablo. 
Todos, incluso Fabricio, clavaron en él los ojos. 
—Habla. 
— Exigiremos al almirante que guarde el más pro- 
fundo silencio respecto á lo ocurrido. 
Si él se compromete, no nos delatará. 
Aunque visionario, es hombre cuya palabra mere- 
ce crédito. 
Si por el contrario se obstina... 
— Prosigue. 
— Le arrojamos al agua, y cuando lleguemos á 
España, diremos á las autoridades que, ensimismado 
en las observaciones de los astros, no pudo prepa- 
rarse para resistir una ola que, barriendo la cubierta 
de la Santa María, lo condujo al abismo. 
Si todos estamos conformes en volver á España, 
¿quién se atreverá á delatarnos? 
— Seguramente que ninguno. 

viernes, 10 de febrero de 2017

EL JURAMENTO 2-139

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889 
CAPITULO XVI. 
MORIR A TIEMPO
Abandonemos el ejército cristiano haciendo sus 
preparativos para caer sobre Granada, y volvamos 
á Córdoba, donde hallábase Colón junto á doña Bea- 
triz, esperando que llegase á la ciudad la noticia de 
la toma de la corte sarracena. 
Ya recordarán nuestros lectores, que pasados los 
los primeros transportes de alegría que recibió el ge- 
novés al saber que doña Beatriz iba á ser madre, su 
ánimo preocupóse extraordinariamente, pensando en 
las consecuencias que podía acarrearle el estado de 
la joven. 
Colón temía que el venerable D. Lope Enríquez 
se enterase de lo que ocurría. 
No dejaba tampoco de preocupar su ánimo que 
aquella noticia llegase á D. Diego. 
¿Acaso no eran ambos dos sinceros amigos que le 
habían dado las mayores muestras de cariñoso afecto? 
Aquella falta no admitía siquiera una reparación^ 
supuesto que doña Beatriz tenía contraído con otro 
vínculos tan sagrados como los del matrimonio. 
Ambos se preocupaban por el porvenir, cuando 
una desgracia vino á disipar estos temores, aunque 
cubriendo de luto sus almas. 
Don Lope Enríquez cayó en el lecho del dolor 
bajo los efectos de una de esas enfermedades cuyo 
desenlace es irremisiblemente la muerte. 
Quizás la Providencia, que es tan sabía en todas 
sus manifestaciones, prefirió cortar de este modo el 
hilo de su vida antes que muriese de pesadumbre al 
contemplar deshonradas sus canas. 
Doña Beatriz lloró amargamente. 
Aquel anciano era su única egida. 
Colón no tardaría en emprender su marcha hacia 
regiones tan remotas como peligrosas. 
Su hermano partiría con él en busca de la gloria ó 
de la muerte. 
¡Cuan sola y cuan triste iba á quedarse la joven! 
Decidió el genovés permanecer al lado de doña 
Beatriz hasta que tuviera lugar el nacimiento de su 
hijo, que se hallaba muy próximo, pero corrieron 
por entonces en Córdoba noticias de que los reyes 
habían penetrado en Granada. 
Aquello no era cierto, pero el genovés comprendió 
que su presencia en el territorio musulmán era ne- 
cesario. 
No atrevióse, sin embargo, á expresar á doña Bea- 
triz su deseo en aquellos instantes tan críticos. 
Ella, no obstante, los adivinó. 
DE DOS HÉROES. l37 
— Parte, Colón— le dijo: — siento que el alma se 
muere en mi pecho al pronunciar estas palabras, pe- 
ro no dejo de comprender que los deberes te recla- 
man lejos de aquí. 
Tan pronto como haya nacido nuestro hijo me re- 
tiraré á un convento, donde mis oraciones serán para 
ti y para mi hermano. 
Cuando regreses, ya sabes que el amor que te pro- 
teso no puede haberse borrado de mi alma, y que te 
aguardo en el santo lugar donde me acoja. 
— Beatriz — respondió el genovés — comprendo el 
sacrificio que hace tu noble corazón al pronunciar 
<esas palabras. 
Yo no partiré hasta que te halles restablecida. 
— No, Colón parte. 
' Es preciso que evites que mi hermano venga. 
Sólo tú tienes ascendiente sobre él para conse- 
guirlo. 
Como comprendes, si llega á sus oídos el falleci- 
miento de mi pobre padre, vendrá en seguida. 
Dile que yo estoy buena. 
Que permanezco al lado de mis criadas. 
Evoca los recuerdos de su deber, que le obligan á 
continuar junto á su hueste; en una palabra, busca 
cuantos recursos encuentre tu imaginación para que 
no venga á Córdoba. 
Su presencia sería horrible. 
¿Cómo ocultarle lo que sucede? 
El genovés, comprendiendo que las razones de 
dcña Beatriz eran de mucho peso, se dispuso para el 
viaje, y al siguiente día se dirigió á la casa de su ama- 
da para despedirse. 
— Adiós, Beatriz — le dijo estrechándola entre sus- 
brazos. 
— ¡Adiós, Colón; no me olvides!— exclamó la jo- 
ven con acento entrecortado por los sollozos. 
— Aun vacilo en partir; paréceme que tus palabras, 
no son sinceras, que me aconsejas que me ausente 
por no contrariarme. 
—¿Y aunque así fuese, sería censurable mi con- 
ducta? 
— No, Beatriz, era una abnegación que rayaba ei
heroísmo. 
— Yo no quiero, con efecto, contrariarte. 
Sé que tus propósitos de descubrir un nuevo mun- 
do no son los propósitos de un visionario, como algu- 
nos han creído. 
Parte, pues; mi egoísmo no llega hasta el punto de^ 
impedir que tus sienes se ciñan con el laurel inmor- 
tal de la gloria. 
¡Ah! si mis rezos llegan hasta Dios, tu volverás. 
Podrás suírir las contrariedades que acompañara 
á todas las grandes empresas, ¡pero cuánta será mi 
alegría cuando pueda estrecharte entre mis brazos 
después de tu regreso. 
Entonces te contemplaré con orgullo, exclamando: 
«Yo poseo una pequeña parte de tu gloria. 
 »Yo fui la que te presté aliento para que realiza- 
»ses tus propósitos.» 
— Es verdad, Beatriz. 
DE DOS HÉROES. Í39' 
Es seguro que á no haberme detenido los lazos de 
tu amor, hace tiempo me hubiese alejado del país 
que hoy va á proporcionarme los medios de realizar 
mi empresa. 
— Ya ves cómo existe algo de verdad en las afir- 
maciones de los árabes, cuando aseguran que el des- 
tino de los hombres se halla escrito en el libro de 
Dios. 
El genovés abrazó de nuevo á su amada y salió de 
la habitación. 
Doña Beatriz, apenas se quedó sola no pudo re- 
primir el llanto. 
— ¡Santo Dios! — exclamó — ¡Tú sabes lo mucho que 
le quiero y por lo tanto mi sacrificio al dejarle partir. 
Si me he olvidado de mis deberes por él, si falté á 
los juramentos prestados á otro hombre en el altar, 
no es mía la culpa. 
Mi esposo cometió conmigo la más horrible de las 
injusticias. 
Hasta trató de arrebatarme la existencia por sus 
infundados celos. 
Era demasiado niña para renunciar para siempre 
á ese misterioso lazo que une las almas y que se de- 
nomina amor. 
La hermana de D. Diego cubrióse el rostro con 
ambas manos, y dio expansión á sus lágrimas. 

jueves, 9 de febrero de 2017

EL JURAMENTO 2-81

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS Y VELASCO
ESPAÑA
1889 
—Pues bien, mi amada Beatriz, ya recordarás que 
cuando nos separamos me dirigí á la ciudad de Sa- 
lamanca. 
— Donde te aguardaba un consejo de sabios para 
ijuzgar tus proposiciones. 
— Es cierto, como en efecto las juzgaron, aunque 
€n medio de la más absoluta variedad de pareceres. 
Sobre todo, los teólogos no podían conformarse 
con las innovaciones que yo introducía en contra de 
los asertos de la Sagrada Escritura. 
— {Pero tendrían que ceder ante las demostracio- 
nes que les hiciste, y bajo el peso de tu elocuencia? — 
preguntó la joven con entusiasmo. 
— Muchos hubo que así lo hicieron, pero tampoco 
faltaron algunos que continuaban aferrados á la idea 
de que soy un pobre visionario. 
— ¿Serían los menos? 
— Afortunadamente sí. 
Sin embargo, el informe que enviaron á los reyes 
de Castilla no se hallaba redactado en términos tan 
satisfactorios como hubiese apetecido. 
Dejé que deliberaran sobre el asunto, é inmedia- 
mente me encaminé hacia el campamento. 
Perdona, amada Beatriz, si arrastrado por el en- 
entusiasmo de la ciencia no te cumplí la palabra que 
te empeñé. 
— Con efecto, me dijiste que pasarías por Córdo- 
ba antes de ver á los reyes. 
— Llegué al campamento en el instante en que 
78 BL JURAMENTO 
don Fernando y el marqués de Cádiz se disponían á 
asaltar Málaga, una de las plazas de que eran due-^ 
ños los sarracenos. 
Tu hermano y el intrépido Gonzalo de Córdoba, 
que me dispensa la más cariñosa amistad, me acon- 
sejaban que no perdiese tiempo para conocer la re- 
solución del monarca, pero el cardenal Mendoza me 
dijo lo contrario. 
on efecto, la siniestra perspectiva de los castillos 
de Gibralfaro y la Alcazaba, unidas á que el terrible 
Hamet el Zegrí, que era gobernador de la plaza,, 
preocupaban el ánimo del rey, que indudablemente 
no me hubiese atendido con la atención que requería 
el caso. 
Seguí, pues, los consejos de Mendoza y aguardé á. 
que los monarcas se hallasen juntos. 
Esto no tardó en verificarse. 
La presencia de doña Isabel volvió á alentar á los 
paladines, que se hallaban muy desanimados al ver 
la resistencia heroica que les oponían los infieles pa- 
ra llegar á los adarves. 
Yo, mi querida Beatriz, tomé una parte activa en 
aquel combate. 
Se consiguió el triunfo algunos días después. 
— ¿Qué no se logra con un ejército tan valeroso y 
tan tenaz? 
¡Cada soldado es un héroe! 
Todos pelean con ese arrojo que presta la fe á los 
hombres. 
Apenas vi tremolar las banderas de Castilla y Ara- 
DE DOS HÉROES. 79 
gón en las elevadas torres de las mezquitas, busqué 
al cardenal Mendoza, que se disponía ú preparar el 
Te-Deun para el siguiente día. 
No tuve necesidad de decirle el objeto que á verle 
me guiaba. 
Es demasiado conocedor del corazón humano, para 
no adivinar la impaciencia que me devoraba. 
Aquel mismo día me condujo á la presencia de los. 
reyes. 
La ocasión no podía ser más á propósito. 
Estaban radiantes de alegría. 
Cómo no, si parece que el Dios de las batallas se 
ha declarado en su favor para que conquisten ese 
vasto territorio, cubierto por un cielo sin nubes, 
sembrado de incomparables flores, y rodeado de ex- 
tensos jardines que recuerdan el de las Hespérides? 
Don Fernando y doña Isabel me preguntaron 
cuáles eran las condiciones que yo ponía para des- 
cubrir ese nuevo mundo. 
Se las dije, y al primero le parecieron exageradas.. 
Ignoro si sus propósitos eran que las modificase,, 
pero no quise consentir. 
¿Con qué se paga lo que voy á hacer? 
¿Acaso al conquistarles un nuevo mundo, no soy 
acreedor á obtener grandes prerrogativas? 
— Ciertamente que sí. 
Despechado y triste abandoné la ciudad con inten- 
ción de darte un abrazo y partir á Francia, donde el 
rey me hace proposiciones. 
— ¿Que no aceptarás? 
so BL JURAMENTO 
No creo que prives á España de las glorias de tu 
genio. 
— No se lo que hubiese hecho si no me hubiesen 
detenido en el camino, manifestándome que la reina 
reclamaba de nuevo mi presencia. 
— ¿Volverías? 
— Volví, y la ilustre señora me prometió solemne- 
mente ayudar mis empresas tan pronto como termi- 
nase la guerra. 
Yo accedí. 
Quiero que mis glorias sean para España. 
¿Cómo no he de amar á esta nación, si ha sido en 
la que contemplaste los primeros destellos de la luz? 
Y el genovés estrechó entre sus brazos á la joven 
con amante frenesí. 
Doña Beatriz le recompensó con una dulcísima 
mirada. 
— Ahora te escucho. 
Ha llegado el momento de que hables tú. 
— ¡Ay Colon! Ignoro si la noticia que voy á darte 
íe producirá tristeza ó alegría. 
— ¿Viniendo de tus labios, cómo no ser grata? 
— Sin embargo... 
— ¿Sabe tu padre nuestros amores? 
— No los sabe hasta ahora, pero necesariamente 
tendrá que enterarse de ellos. 
Colón clavó sus ojos azules en doña Beatriz. 
Ésta ruborizóse de nuevo, y tomando entre sus 
alabastrinas y delicadas manos la cabeza del genovés, 
murmuró á su oído: 
DE DOS HÉROES. 81 
— ]Voy á ser madre! 
Aquellas palabras fueron pronunciadas tan leve- 
mente, que llegaron al marino como el rumor que 
produce el céfiro al pasar por entre los pétalos de 
una flor. 
Palidecieron las mejillas de aquel hombre valeroso, 
que no se intimidaba por lanzarse á la procelosa su- 
perficie del Océano, ni perdiera la calma por las ru- 
das tempestades que hicieran vibrar las jarcias de 
sus carabelas. 
¿Pero acaso la frase que acaba de oir no era capaz 
de hacer que se estremeciesen las fibras más delica- 
das de su corazón? 
¡ Ah! sí; no hay hombre que no se sienta transpor- 
tado á las regiones de la felicidad al oir esa declara- 
ción de la mujer que ama. 
No hay pupila que no se humedezca por una lá- 
grima bienhechora que rueda por el rostro más cur- 
tido. 
El ¡altivo guerrero descíñese el casco y el arnés 
para adormecer entre sus brazos, fatigados por el pe- 
so de la lanza, al débil niño que recibió la existencia 
por su amor. 
El artista abandona su paleta y sus pinceles, exta- 
siado al contemplar á la tierna criatura que conside- 
ra la más perfecta de sus creaciones. 
Esta es la eterna historia de la humanidad, la que 
no sufrirá la menor alteración, la que será imperece- 
ra mientras el universo exista. 
Colón olvidóse por un instante de sus sueños de 
 EL JURAMENTO DB DOS HÉROES. 
gioria, y pasó por su mente la idea de desistir de los 
atrevidos proyectos de navegar por aquellos mares 
desconocidos. 
¿A qué descubrir un nuevo mundo si iba á encon- 
trar el mundo de su amor? 
Sin embargo, pasados los primeros transportes de 
alegría, pensó en la difícil situación en que se halla- 
ba doña Beatriz. 
¿Cómo ocultarle á D. Lope Enríquez lo que pa- 
saba? 
¿Qué iba á decir el noble anciano al saber que ha- 
bía abusado de su confianza?- 
¿Qué diría D. Diego? 
Estas consideraciones le hicieron inclinar la cabe- 
za sobre el pecho. 
La ventura nunca es completa. 
Siempre ha de verse mezclado el dolor y la alegría, 
como mezclados se ven lo hermoso y lo mezquino. 
Por esta ley inquebrantable, Dios puso el lodo baja 
la límpida superficie de los lagos, y las espinas junto 
á los frescos pétalos de las rosas. 

martes, 7 de febrero de 2017

EL JURAMENTO 2-40

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889 
Desde aquel instante el diálogo de Colón y de doña 
Beatriz tomó un carácter más familiar. 
— ¡Ah! — exclamaba la joven — ¿por qué te he co- 
nocido? 
¡Para ser dichosa un instante y perderte luego, qui- 
zás para siempre! 
— No, Beatriz; ten confianza, no dudo que mi via- 
je ha de ofrecer inmensas dificultades, pero me acor- 
daré de ti, y el recuerdo de tu hermosura me infun- 
dirá valor. 
— ¿Y cuándo partes? 
Colón guardó silencio. 
Un instante después respondió: 
— .Mis propósitos son salir de Córdoba mañana 
mismo. 
— ¡Tan pronto! 
38 EL JURA.MBNTO 
— Ya sabes la impaciencia con que me esperan en 
Salamanca. 
No me parece oportuno hacer que me esperen esos 
señores que, con objeto de deliberar conmigo sobre el 
asunto, se encuentran allí. 
— ¿De modo que no nos quedan más que breves 
momentos de permanecer juntos? 
Beatriz, yo no saldré de aquí hasta que raye el día. 
La joven se ruborizó, inclinando su linda cabeza 
sobre el pecho. 
— Y si mi padre supiese...- 
— No lo sabrá. 
— Sobre todo, ¿no dices que me amas? 
¿Pues si esto es verdad, por qué no me consideras 
acreedor á exigirte una prueba de tu cariño? 
Yo no temblaré ante los peligros que se opongan 
en mi derrotero, acordándome de esta noche. 
— Sí, Colón; yo te amo, yo quiero demostrarte que 
he comprendido lo mucho que vales antes que los 
demás. 
Y al decir esto, doña Beatriz estrechó entre sus 
manos la diestra del genovés. 
Este no apartaba sus ojos de la joven. 
Ambos se hallaban radiantes de ventura. 
Habíanse elevado á las dulzuras del Paraíso. 
Todo predisponía el ánimo de los amantes á la fe- 
licidad. 
Hallábase Colón en una estancia ricamente ador- 
nada, por cuya ventana penetraban tímidamente los 
rayos de la luna. 
Veíase junta á una mujer encantadora que se ha- 
llaba en el período álgido de la belleza, y á la que 
quería con todo el fuego de que es susceptible sentir 
un alma meridional. 
Doña Beatriz contemplábase junto al hombre de 
genio, cuya grandeza empezaba á ser reconocida por 
todos. 
Uno y otro sentíanse arrobados y atraídos como el 
acero por el imán. 
Aquella noche fué una palabra de amor, un beso 
y un suspiro. 
Ambos vieron con disgusto los primeros albores 
del día. 
¡Cuan indiscreto le pareció el sol! 
Sus rayos le recordaron que era preciso descender 
á la tierra, volver á la actividad de la vida humana, 
y sobre todo separarse. 
Doña Beatriz desasióse de los brazos de su amante. 
Temía que su padre encontrase en la casa al ge- 
novés. 
Las mujeres nunca llegan en sus arrobamientos 
hasta el punto de sacrificar su dignidad. 
— Vete, ya es tarde — le dijo en voz baja. 
— ¿Tan pronto? 
— Ya amanece, mi padre no tardará en abandonar 
su lecho, como tiene por costumbre. 
— Adiós, pues, amor mío. 
¡Cuan rápidas pasan las horas á tu lado! 
— ¿Volverás pronto? 
40 EL JURAMENTO 
— Te lo aseguro. 
Si consigo convencer al Consejo, volveré antes de 
ir al campamento. 
— Parte, parte, pues. 
Colón estrechó de nuevo entre sus brazos á la jo- 
ven, saliendo un instante después de la estancia. 
La mañana estaba fresca. 
La brisa templó sus enardecidas sienes. 
Dirigióse hacia la hostería, donde se hospedó du- 
rante su breve residencia en la ciudad. 
El dueño del establecimiento ya se había levan- 
tado. 
— Prepara mi cabalgadura — le dijo Colón. 
— ¿Cómo os marcháis tan pronto? 
— Sí, no puedo detenerme más tiempo. 
El hostelero obedeció. 
El genovés tomó un leve refrigiero mientras se 
cumplimentaban sus órdenes. 
Un instante después entró de nuevo el hostelero, 
manifestándole que estaba servido. 
Colón pagó religiosamente su cuenta, y después 
de darle una buena propina, montó en la muía y di- 
rigióse hacia las afueras de Córdoba. 
La hermosa perspectiva de la sierra, la diafanidad 
del cielo, unido á los dulces recuerdos que llevaba 
en el alma, le hicieron derramar una lágrima al salir 
de aquellos parajes. 
Grande era su confianza en su proyecto; sin em- 
bargo, no podía tenerla tan profunda en las personas 
que iban á juzgarle. 
DE DOS HÉROES. 41 
Entre ellos había muchos teólogos dispuestos á 
rebatir las teorías del genovés. 
Sin embargo, Colón hallábase dedicado á la lid 
científica que se preparaba. 
No haremos la descripción de su viaje por no can- 
sar el ánimo de nuestros lectores. 
Cuando llegó á Salamanca aguardábanle una mul- 
titud de personas. 
 Sabedores de los atrevidos propósitos de aquel ex- 
tranjero, que hasta entonces se le había considerado 
como un loco, no tenía nada de extraño que desper- 
tase la curiosidad pública. 
Entre la turba adelantóse hasta Colón un venera- 
ble anciano, cuyos hábitos indicaron al genóvés que 
era un monje. 
Con efecto, era fray Pedro Ribera, uno de los que 
habían de ser sus jueces en los asuntos que allí le 
guiaban. 
— No necesito preguntaros vuestro nombre — dijo 
clavando sus ojos en el marino — tengo la seguridad 
de no equivocarme al suponeros Cristóbal Colón. 
— Con efecto, padre — respondió éste. 
— Vuestras facciones me lo indican. 
Lleváis grabadas en ella ese misterioso sello del 
que se eleva sobre el vulgo. 

martes, 7 de febrero de 2017

EL JURAMENTO 2- 23

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889 
Enterado el rey de aquella extraña entrevista, acu- 
dió á la tienda de su esposa. 
 Mendoza y Colón le explicaron el objeto que allí 
había conducido al segundo, y si bien no lo oyó el 
rey con el propio ardimiento que la soberana, no 
dejó de conceder importancia á lo que le proponían. 
 Aquella noticia cundió por el campamento como 
el fuego en las mieses. 
Todos contemplaban al genovés con asombro. 
Unos tachándole de atrevido y de loco por haberse 
determinado á proponer á los reyes un imposible, 
otros admirados de su inteligencia. 
Entre estos últimos se hallaba el intrépido Gonza- 
lo de Córdoba, cuya alma era susceptible de com- 
prender todo lo grande y maravilloso. 
 Presentóse un día en la tienda de D. Diego Enrí- 
quez, donde supo que el genovés moraba. 
DB DOS HBROBS. 21 
— Si alguna vez conseguís poner en práctica vues- 
tro proyecto — fué lo primero que le dijo al estrechar- 
le la mano — contad conmigo. 
— Lo tendré en cuenta, capitán, y mucho me hon- 
ra vuestra proposición. 
Precisamente pertenecéis al escaso número de los 
hombres que pueden decidir un negocio de esta im- 
portancia. 
— Gracias, Colón — respondió el paladín. 
— Hasta ahora no habéis podido demostrarnos 
vuestro valor más que en la tierra, así podréis ha- 
cerlo en el mar. 
Para los espíritus grandes, ofrece sin género de 
dudas mayores encantos. 
En la guerra lucháis contra las cimitarras de los 
muslimes, allí se lucha con los elementos, esas ar- 
mas de la naturaleza. 
Vamos á partir á unas regiones desconocidas, á 
las que no llegaron nunca los hombres de nuestros 
países. 
¿Qué hallaremos en ellas? 
He aquí una pregunta de imposible contestación. 
Tal vez hordas salvajes. 
Quizás razas más civilizadas que nosotros. 
Si es lo primero, seremos dignos de elogio por es- 
parcir entre ellos la luz de la antorcha civilizadora. 
Si, por el contrario, nos superan en artes y en in- 
dustrias, aprenderemos. 
El objeto siempre es santo, siempre es grande. 
— Es verdad, Colón. 
22 EL JURAMENTO 
— Y todo lo deberemos á nuestro amigo — añadió 
Enríquez, que sentía por el genovés una admiración 
extraordinaria. 
— A mí, á los augustos monarcas, y á todos aque- 
llos valerosos compañeros que se determinen á tri- 
pular mis carabelas. 
Gonzalo desde aquel día visitó con frecuencia al 
marino. 
En cambio Hernán Pérez del Pulgar, fuese porque 
creía que la guerra de Granada había de ofrecer 
aúnvastísimo campo á sus hazañas, fuese porque des- 
confiaba del éxito de aquella extraordinaria y titánica 
empresa, no pensó un instante en dirigirse al Nuevo 
Mundo. 
Entretanto, los reyes habían dispuesto que se or- 
ganizara una asamblea de sabios en Salamanca á la 
que asistiría Colón para exponer sus planes. 
Éste salió del reino granadino con gran disgusto 
de su compañero Enríquez, que no hubiera querido 
<>epararse de él. 
— Pronto volveré, amigo mío — le dijo Colón. 
— Si no os acompaño es porque ayer he recibido 
órdenes para pasar á la guarnición de Loja, donde 
temen que caigan las huestes del Zagal. 
— Yo pasaré por Córdoba, donde me detendré al- 
gunos días antes de ir á Salamanca. 
Don Diego comprendió que el genovés deseaba vi- 
sitar á su hermana doña Beatriz y comunicarle sus 
impresiones. 
Aquella noche despidióse el marino de los augus- 
DE DOS HÉROES. 23 
tos monarcas y de sus amigos Gonzalo de Córdoba 
y D. Diego. 
Ambos le acompañaron hasta cerca de la frontera. 
La reina había dispuesto que guardasen su perso- 
na de las asechanzas enemigas algunos jinetes. 
La alegría inundaba el alma de Cristóbal. 
Al fin iba á ver realizados los proyectos de toda su 
vida. 
Montado en su muía traspuso los límites del reino 
granadino, donde se despidió de los soldados que le 
escoltaron hasta allí. 
A pesar de que la fatiga que experimentaba era 
grande, prosiguió su marcha. 
Su deseo era ver á su amada y comunicarle todas 
las impresiones que en aquellos últimos días había 
recibido. 
CAPITULO III. 
"La cita. 
Apenas entró Colón en las estrechas y tortuosas 
calles de Córdoba, dirigióse á la casa de doña Bea- 
triz. 
Esta, como no había recibido la menor noticia dé 
su salida del campamento, tuvo una verdadera ale- 
gría al ver á su amante. 
Don Lope Enríquez, que ya se hallaba completa- 
mente restablecido de su enfermedad, aunque las 
heridas habíanle dejado algunos achaques, recibió 
al genovés con los brazos abiertos. 
Nunca podía olvidar el noble anciano que Colón 
había sido su salvador. 
— Durante vuestra ausencia — dijo — hemos oído 
hablar mucho de vos. 
 — ¿De mí? — preguntó el marino. 
— Sí, como todo lo que ocurre en el campamento 
se refleja en Córdoba, no ha faltado quien nos ente- 
re de que vuestros antiguos proyectos de descubrir 
TOMO II 
un nuevo mundo, encontraron al fin favorable aco- 
gida en D. Fernando y doña Isabel. 
— Con efecto, gracias á la actividad desplegada por 
vuestro hijo, creo que ahora conseguiré en un breve 
plazo lo que tanto tiempo he solicitado vanamente. 
— ¿Decís que gracias á mi hijo? 
— Sí, señor. D. Diego, que se ha hecho por com- 
pleto solidario de mis ideas, ha sido quien me puso 
en relaciones amistosas con el ilustre cardenal Men- 
doza, que, como sabéis, es la persona que más influjo 
tiene sobre la reina. 
— Y en verdad que merece este favor. 
Mendoza es un dignísimo representante de Dios, 
no sólo por su talento, sino por sus virtudes. 
— Don Diego — prosiguió Colón — me presentó á ese 
ilustre prelado apenas llegó al campamento, pues 
una leve dolencia le había impedido acompañar á los 
monarcas. 
— Con efecto, supe su salida de Sevilla, que tuvo 
lugar una semana después de haber dejado nosotros 
esa ciudad. 

martes, 7 de febrero de 2017

EL JURAMENTO 2- 13

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889 
¡Cuántas risueñas esperanzas! 
¡Cuántas ilusiones para el porvenir! 
Vos gobernando el timón con la mirada fija en la 
brújula. 
Yo á vuestro lado, ó procurando dar confianza á 
los que desesperen. 
El genovés escuchaba aquellas dulces suposiciones 
con la mayor alegría. 
— Sí, amigo Enríquez, ese es el sueño dorado de 
toda mi vida. 
Quiera Dios que no me sorprenda la muerte antes 
de realizarlo. 
TOMO II 2 
10 BL JURAMENTO 
— ¿Quien piensa en eso? 
— El que ha sufrido tantos desengaños como yo. 
¡Cuan difícil es escalar la cumbre de la gloria! 
A cuantos monarcas ó nobles he acudido, me 
oyeron con marcado desprecio. 
— Sin embargo, la magnánima Isabel os protegerá. 
No son vanas ilusiones de mi deseo. 
Aunque no he tenido ocasión de hablarle más que 
bien pocas veces, leo en sus ojos esos destellos que 
indican que se eleva sobre el vulgo. 
Mi padre me ha encomiado su talento. 
Los grandiosos rasgos de su vida, que han pasada 
al dominio público, me lo acreditarían de todas ma- 
neras. 
Su inteligencia es comparable á su bondad. 
Ciertamente que si algo digno de censura ha habi- 
do en su reinado, no fué propuesto por ella. 
Oponíase á la instalación del Santo Oficio con en- 
tereza, y sin su exagerada susceptibilidad religiosa 
no hubiesen conseguido los frailes su propósito. 
^Sabéis, amigo Colón, por qué consintió en firmar 
que el Santo Oficio se introdujera en Sevilla? 
Colón hizo con la cabeza un movimiento negativo.. 
— Pues cuando le llevaban á la firma la cédula en 
que debía de autorizarlo, presentóse un opulento he- 
breo haciendo grandes ofertas para que la cédula no 
se firmase. 
Doña Isabel le atendió como acostumbra á hacerla 
con cuantos acuden á su cámara. 
No era el mercenario interés delucro el que la. 
DE DOS HÉROES 
impulsaba a oir sus palabras, sino el respeto que 
siempre infunde la desgracia. 
Sin embargo, el inexorable fray Tomás Torquc- 
mada, que se hallaba presente, colocó sobre la mesa 
un Crucifijo, y le dijo: 
— «Piense V. M. lo que ha de hacer. Judas vendió 
á Jesucristo por treinta monedas de plata, y hoy vais 
á venderle por una cantidad mayor, lo cual no dis- 
minuye el delito. 
La reina se puso pálida, y tomando la pluma au- 
torizó los ejercicios del Santo Tribunal. 
Es seguro que á no haberse hallado tan oportuna- 
mente Tórquemada en la cámara regia, los hebreos 
no hubieran sentido el rigor de la mano de hierro 
del Santo Oficio. 
Parecían resucitar las esperanzas en el alma del 
marino, oyendo las frases de Enríquez. 
Bien — dijo después de un instante— aguardaremos 
la llegada del cardenal Mendoza. 
— Este no puede tardar. 
Es el consejero de la reina, y con certeza que na- 
die como él puede influir en su ánimo. 
Otra cosa os aconsejaría también. 
— ¿Cuál? 
— Hablemos con doña Beatriz de Bobadilla, la ilus- 
tre marquesa de Moya. 
Tengo el honor de conocerla personalmente, y es 
una dama de clarísimo ingenio. 
12 EL JURAMENTO 
Excuso deciros, que si vuestro proyecto despierta 
en ella la simpatía que yo espero, podía también 
servirnos de mucho. 
Y casi nunca se separa de la reina, son íntimas 
amigas desde la niñez. 
— Una y otra proposición son aceptables. 
Lo que deseo es salir de la inercia en que me hallo. 
— Pues bien, os prometo hacer cuanto de mí de- 
penda para conseguirlo. 
— ¡Ah, Enriquez! gracias, á no ser por vos y al- 
gunos escasos amigos que han procurado conservar 
mi fe, no sé lo que hubiese hecho. 
Ya no estaría en España, donde no se ocupan 
más que de la guerra eon los sarracenos. 
No niego que esto sea un asunto importante. 
¿Pero acaso no palidece comparándole con el mío? 
Trátase de un territorio poderoso, pero yo ofrezco 
un continente que ocupa la mitad de la tierra. 
— Por lo mismo que vuestras aspiraciones son 
tan grandes, grandes deben ser también las dificul- 
tades que ofrece. 
— Pero no tantas. 
Años hace que vivo luchando y oyendo á mi al- 
rededor las estólidas carcajadas del vulgo. 
Por eso deseo ardientemente que juzgue mi pro- 
yecto un tribunal de sabios. 
Yo sé que venceré todas las preocupaciones y to- 
das las resistencias. 
Por intensa que la sombra sea, se disipa con un 
solo rayo de sol. 



lunes, 6 de febrero de 2017

EL JURAMENTO -1064

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889 
— Más la quiero muerta que deshonrada. 
— Eso no deja de ser una frase que no cumpliríais. 
Un padre no puede prescindir del amor que le ins- 
piran sus hijos. 
¿Cómo no ser de este modo si constituyen parte de 
su carne y vida de su vida? 
Podréis deplorar la desgracia de Esther, pero no 
hasta el punto de preferir que muera, como decís. 
Jacob se hallaba atónito en presencia de aquel mi- 
serable. 
Comprendió, sin embargo, que todo sería inútil, y 
aproximóse al joven. 
— Mira, Garcés — le dijo; — yo he conocido el amor 
que te inspiraba la riqueza. 
De otro modo, no se comprendería que hubieses 
delatado al infeliz escultor y á su pobre esposa. 
Ya sabes que poseo medios de fortuna. 
Dame á mi hija, y todo será tuyo. 
— Me proponéis una cosa que no puedo aceptar, 
aunque soy tan interesado como acabáis de decirme. 
— ¿Por qué? 
— Porque si yo he vendido á Torrigiano y á su es- 
posa, no fué más que por el amor que me inspiraba 
Esther. 
Vos me habíais obligado á salir de vuestra casa, 
y yo necesitaba enriquecerme, ó por lo menos ad- 
1064 EL JURAMENTO 
mitir proposiciones que, aunque poco dignas, 'pues 
no trato de negarlo, me proporcionaban la subsis- 
tencia. 
— ¿Por qué antes de obrar de ese modo no acu- 
diste á mí, que te quería como si fueses mi propio 
hijo? 
—Eso me parecía menos decoroso. 
— ¿De manera que no aceptas el oro que te ofrez- 
co como canje de mi hija? 
— De ningún modo. 
— En ese caso, voy á proponerte otra solución. 
Yo debo partir esta noche. 
Todo se halla dispuesto para el viaje. 
Procura dominar tus malas inclinaciones, vente 
con nosotros, hazte un hombre de provecho, trabaja 
en África, y yo te juro que si alguna vez te haces 
digno del amor de mi hija, yo no me opondré á vues- 
tra boda. 
En los labios del paje se dibujó una sardónica son- 
risa. 
— ¿Y para qué quiero yo que me des á tu hija? 
¿Acaso no te he demostrado que sé llevármela sin 
que me la concedas? 
— Ah, Garcés, pero vuestros amores son un cri- 
men, yo te hablo de esos amores legítimos que santi- 
fica Dios. 
— Si me halagaran, también los obtendría sin tu 
licencia. 
Desengáñate, todo es inútil. 
Te decía en la carta de Esther, que lo procedente 
DE DOS HÉROES. 1065 
era que no la buscases, y debías haber aceptado mi 
consejo. 
— ¿De modo que este es el pago que me das á cam- 
bio de los beneficios que de mí has recibido? 
— Esos beneficios se aminoran desde el instante en 
que me los echas en cara. 
Después de todo, lo que has hecho por mí lo hu- 
bieran hecho otros muchos. 
Me encontraste atado á un árbol, aterido de frío y 
ciego. 
Hubieseis sido una fiera al dejarme abandonado. 
— ¿Luego en tu infame corazón no cabe ni la gra- 
titud? 
— Cabe, pero no hasta el punto de hacerme un es- 
clavo. 
Jacob contemplaba con asombro á aquel mise- 
rable. 
Este prosiguió. 
— Tú me dijiste que saliese de tu casa apenas es- 
tuve en condiciones de ganarme un pedazo de pan. 
— ¿Y cómo querías que no lo hiciese, si para mi no 
era un secreto que amabas á mi hija? 
¿Había de permitir que vuestros amores tomasen 
el giro que hoy han tomado por desgracia? 
— ¿Luego habrás podido convencerte de que todas 
las precauciones son inútiles, cuando la fatalidad 
dispone lo contrario? 
Sobre todo, Jacob, me parece que fuiste severo 
conmigo. 
— Tal vez, porque presentía que eras un infame. 
1066 EL JURAMENTO 
— Comprendo que estuvieses altanero, si te encon- 
trases en otras condiciones. 
Pero después de todo, ¿qué más podíais apetecer, 
tanto tú como tu hija, que yo os concediese á ti el 
título de amigo y á ella el de amante? 
Los ojos de Jacob brillaron como carbunclos. 
Aquellas cínicas palabras concluyeron de exacer- 
bar su cólera. 
— Sí — prosiguió el paje — ambos pertenecéis á esa 
raza maldita, que hasta carece de pueblo propio, 
ambos lleváis en la frente un padrón de ignominia; 
el mundo os desprecia, y hasta los augustos monar- 
cas de Castilla y Aragón se han visto precisados á 
arrojaros de su país, temiendo vuestro contacto co- 
mo se teme el de un leproso. 
El anciano se abalanzó hacia Garcés. 
Su indignación había llegado al colmo. 
Parecíale imposible que aquel infame, á quien 
tantos beneficios había hecho, no se contentase con 
haberle arrebatado á su hija, y se complaciese en 
escupirle á la cara. 
Jacob estaba amenazador. 
Garcés dio un paso hacia atrás, y sacando de su 
bolsillo la daga que momentos antes de entrar el an- 
ciano había tomado de encima de la mesa, exclamó. 
— ¡Detente, no hagas el menor movimiento, ó pue- 
des contarte en el número de los muertos! 
— ¡Hiere! villano. ¡Así tendré la satisfacción de 
que recaiga sobre tu conciencia un nuevo crimen, y 
que la justicia de los hombres te condene también! 
DE DOS HÉROES. 1067 
— No me exasperes. 
Mira que puedo perderte sin que la menor res- 
ponsabilidad recaiga sobre mi persona. 
Y Garcés, comprendiendo que el anciano le había 
dicho la verdad, y que si le hería, venase envuelto 
en un proceso criminal, aproximóse al balcón. 
Jacob, pálido como los muertos, sin comprender 
lo cara que podía costarle la indignación que sentía, 
se aproximó al paje y, levantando la diestra, tocó con 
ella en el rostro de Garcés. 
Este, al sentir la bofetada, se encendió de cólera. 
— ¡Qué has hecho, miserable! — exclamó lanzando- 
un rugido como la fiera que se siente herida. 
Y apoyándose en el alféizar, gritó con toda la 
fuerza de sus pulmones: 
— ¡Vecinos, vecinos! ¡Aquí! ¡Un judío acaba de pe- 
netrar en esta casa! 
Jacob se quedó inmóvil. 
Comprendió la infamia del paje, y dejóse caer 
abatido en un sillón. 
Pocos instantes después, algunos alguaciles, segui- 
dos de un pelotón de curiosos, penetraban en la es- 
tancia de Garcés y se apoderaban del infeliz hebreo,, 
gritando como una manada de hambrientos lobos. 

sábado, 4 de febrero de 2017

EL JURAMENTO -1057

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889 
Ya empezaba á verificarse el tránsito por las calles 
de la ciudad. 
Los madrugadores se dirigían hacia el campo de 
la Tablada, donde debía tener lugar el auto de fe. 
Garcés recordó que aquel era el día señalado para 
1052 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES. 
que Pedro Torrigiano y su infeliz esposa fuesen con- 
ducidos al Quemadero. 
Un estremecimiento agitó su cuerpo. 
Por infame que fuese, no podía menos de com- 
prender que aquellas víctimas iban á subir al cadal- 
so de piedra por sus criminales traiciones. 
El paje, pocos momentos después entraba en la- 
hostería. 
CAPÍTULO CVII. 
Un PADRE QUE BUSCA A SU HIJA 
Volvamos ahora á la casa del viejo Jacob. 
Este y su buena esposa, siguiendo sus tradiciona- 
les costumbres, abandonaron su lecho apenas se ad- 
virtieron los primeros reflejos del día. 
El hebreo, después de orar dirigiendo sus ojos ai 
cielo, á través de los vidrios del balcón, encaminóse 
á las habitaciones de sus hijos. 
Ezequiel advirtió que interrumpían su sueño con 
un amoroso beso. 
— Despierta, hijo mío — le dijo Jacob — ya es de día, 
y es necesario prepararlo todo para partir esta noche. 
Ahora voy á despertar también á tu hermana. 
Y el hebreo salió de la estancia, dirigiéndose á la 
de Esther. 
El anciano se sorprendió de no encontrarla allí. 
Sin embargo, no pudo figurarse ni remotamente lo 
que había sucedido. 
Creyó que la inquietud la había privado del sue- 
1054 EL JURAMENTO 
ño, y disponíase á salir de la estancia, cuando vio 
la carta que estaba sobre la mesa. 
Un extraño presentimiento agitó su ser. 
Acercóse á la mesa, y tomando con ansia febril 
aquella carta, la leyó. 
Es indescriptible el dolor que experimentó el infe- 
liz padre. 
Habíanle robado á su hija, que era su tesoro, por 
la que hubiese hecho todo género de sacrificios. 
Jacob lanzó un grito, dejándose caer sobre el di- 
ván y cubriéndose el rostro con ambas manos. 
A su exclamación acudieron Samuel, Sara y Eze- 
quiel. 
Los criados también tomaron una parte activa en 
aquella escena. 
La joven Isabel dijo que acababa de advertir la des- 
aparición de uno de sus trajes, y tampoco ocultó 
que la tarde anterior había sido portadora de una 
carta de Esther. 
El dolor de aquella familia no tenía límites. 
— ¡Pobre hija mía! — exclamaba Sara; — no es posi- 
ble que ella haya salido de la casa voluntariamente. 
¡Nos amaba demasiado para cometer semejante in- 
famia! 
— Ni aun ese consuelo nos queda — decía Jacob; — 
esta carta nos indica que ha partido por su voluntad. 
— ¡Ese miserable la ha vuelto loca! — añadía Eze- 
quiel — pero yo os juro que le arrancaré la vida por 
ingrato y traidor. 
Cada cual lanzaba sus exclamaciones. 
DE DOS HÉROES. 1055 
Ezequiel se puso en pie repentinamente. 
— ¿Adonde vas? — le preguntó Jacob. 
— Padre — respondió el joven — creo que en estos 
momentos críticos no debemos perder un solo ins- 
tante. 
Tal vez sea tiempo de recuperar á mi hermana; 
voy pues en su busca. 
— Desgraciado, detente, no recuerdas la persecu- 
ción que sufrimos. 
En la ciudad hay muchos que te conocen, y si caes 
en poder de la justicia morirás irremisiblemente. 
— Prefiero la muerte á contemplar vuestras lágri- 
mas y la deshonra de Esther. 
— ¿Pero no conoces que con una nueva desventu- 
ra ni enjugarías las primeras, ni dabas reparación á 
la segunda? 
No, es preciso meditar con calma este asunto. 
— Pero... 
— Todo es inútil, yo te ordeno que permanezcas 
aquí. 
Ezequiel inclinó la cabeza sobre el pecho. 
— Dejadme sólo — continuó el anciano — necesito 
buscar el medio de traer de nuevo á esta casa á 
nuestra hija. 
Tú, Sara, quédate conmigo. 
Samuel, Ezequiel y los criados salieron de la es- 
tancia. 
La pobre madre estaba deshecha en llanto. 
— No llores, Sara — dijo Jacob haciendo un es- 
fuerzo para dominar su propia pena; — yo te aseguro 
1056 EL JURAMENTO 
que todavía no se ha perdido la última esperanza. 
— ¿Pero cómo quieres que no llore, si me han pri- 
vado de la hija de mis entrañas? 
— Yo te prometo hacer cuanto sea posible por en- 
contrar su paradero. 
—Si al menos nos hallásemos en condiciones de 
salir de esta casa y buscarla por toda Sevilla... 
¿Pero cómo hacerlo en este período de horrible 
persecución para nuestra raza? 
— Ezequiel quería verificarlo, pero yo me he 
opuesto terminantemente. 
Como joven tiene un carácter impetuoso, ama á 
su hermana, y si Garcés tratase de negarle su para- 
dero, el asunto hubiera podido tomar un mal carác- 
ter. 
En cambio, yo que he sido el protector de ese 
monstruo, yo que soy un anciano, tal vez consiga de 
él lo que no hubiese logrado nuestro hijo. 
— ¿Pero piensas salir de esta casa? — preguntó alar- 
mada la hebrea. 
— ¿Qué remedio? 
— No, Jacob, de ningún modo. 
— Yo me pondré un disfraz, y conseguiré mis pro- 
pósitos contando con la ayuda de Dios, que nunca 
me ha desamparado. 
Horrible fué la lucha que tuvo que sostener Sara. 
Tratábase por una parte de recuperar á su adora- 
da hija. 
Por otra, de su noble esposo, del digno compañero 
que tanto la amaba. 
 DE DOS HÉROES. 1057 
Sin embargo, la resolución de Jacob era enérgica 
é inquebrantable. 
Arrostraba todos los peligros con tal de conseguir 
la restitución de su hija. 
El anciano Jacob cambióse de traje, y tomando un 
báculo se despidió de su esposa. 
— Adiós, Sara; reza durante mi ausencia, no sólo 
para que me vea libre de peligros, sino para que 
nuestra hija vuelva á nuestro lado. 
La anciana abrazó al hebreo. 
Éste salió de la casa de Samuel. 

jueves, 2 de febrero de 2017

EL JURAMENTO - 1042

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889 
CAPITULO CV- 
La fuga. 
Garcés no se equivocó en sus suposiciones. 
El viejo Jacob, á quien los años habían dejado 
como patrimonio un caudal de experiencia, quiso 
averiguar la verdad que había en lo que al joven le 
imputaban, y recomendó á su compañero Samuel 
que aclarase este extremo, supuesto que él se hallaba 
incapacitado para salir de la casa. 
Con efecto, el hebreo cumplió el encargo, y de las 
noticias que obtuvo, ya no pudo dudar el padre de 
Esther que el paje había sido cómplice de D. Juan 
Manrique. 
Entonces dirigióse á la estancia de su hija. 
Esta se hallaba presa de la angustia más espan- 
tosa. 
— Hija mía— le dijo — comprendo que lo que voy á 
decirte ha de causarte graves disgustos, pero varias 
enfermedades no pueden extirparse con paliativos, 
es preciso curarlas con medicamentos más enérgicos. 
La sospecha que tuve ayer se confirmó. 
1038 EL JURAMENTO 
Nuestro protegido no es digno de tu amor. 
Me han asegurado, que por unas cuantas monedas 
de oro vendió al escultor florentino, y este detalle es 
suficiente para que su conducta se me haga odiosa. 
Jamás accederé á que te unas con un delator. 
No ignoro que le amas, pero eres una niña, estás 
en la primavera de la juventud, y el tiempo se en- 
cargará de borrar las heridas que hoy se hallan 
abiertas en tu corazón. 
Esther nada respondió. 
Oyó aquellas palabras con lágrimas en los ojos, 
pero sin atreverse á protestar. 
— Mañana á las nueve de la noche — prosiguió el 
hebreo— saldremos de Sevilla para siempre. 
El septentrión de África nos espera. 
Ya ha dispuesto Samuel que esté preparada una 
barca que nos conducirá con nuestras riquezas fue- 
ra del territorio inhospitalario en que nos hallamos. 
Arregla, pues, tu pequeño equipaje, y disponte á 
partir. 
Sólo tengo que hacerte un encargo. 
No creo que Garcés se determine á volver, pues 
indudablemente tú le habrás hablado de mis sospe- 
chas; pero si lo verificase, no le digas mi resolu- 
ción. 
— No volverá, padre mío. 
— Eso creo, pero mi advertencia no está demás. 
— ¿Y por qué deseas guardar el secreto para él? 
— Porque conviene que se guarde para todos. 
Nuestro viaje es más peligroso de lo que supones, 
DR DOS HÉROES. 1039 
y conviene que no sea conocido por nadie absoluta- 
mente. 
Jacob salió de la estancia pocos instantes después. 
La hebrea quedóse triste y pensativa. 
A medida que resbalaba el tiempo, aproximándose 
por lo tanto la hora de la fuga, advertía que la muer- 
te penetraba en su corazón. 
Las luchas que interiormente se trababan entre su 
amor y su deber eran espantosas. 
En vano trataba de alejar de su memoria el re- 
cuerdo de su amante. 
Éste hallábase grabado en ella, embellecido por 
esos caracteres fantásticos de la ausencia. 
— No — se decía — es imposible que renuncie á mi 
ventura. 
No dejo de comprender que su comportamiento 
ha sido indigno, pero no puedo olvidarle. 
Voy á sus brazos como las aguas del río que ace- 
leran su corriente, á medida que se acercan al mar 
que ha de confundirlas entre sus olas. 
No tengo fuerza de voluntad para alejarme de él. 
Hasta el dique de amor propio se ha destruido. 
Y Esther sentóse delante de la mesa que había en 
la estancia, y trazó algunas líneas sobre una hoja de 
papel. 
Luego llamó á una de las criadas de la casa, con 
la que había simpatizado desde el primer momento. 
Esta era casi tan joven como la hebrea. 
— Quiero pedirte un favor, Isabel — le dijo. 
— ¿Qué queréis? 
3040 EL JURAMENTO 
— Es necesario que lleves esta carta á su destino,, 
sin que lo sospeche absolutamente ninguno de los de 
la casa. 
La joven guardó la epístola en su seno, y un ins- 
tante después se dirigía hacia la morada de Garcés. 
Este habíase instalado en la hostería, donde le he- 
mos visto con D. Juan Manrique. 
Cuando llegó la criada de Samuel, disponíase el 
joven á salir. 
Garcés la conoció en seguida. 
— ¿Qué te trae por aquí? — le preguntó. 
— Esta carta que para vos me ha dado la seño- 
rita. 
El paje abrió la epístola. 
En ella le decía su amada que fuese aquella noche 
á verla, pues necesitaba tratar con él de un asunto 
importante. 
— ¿Tiene contestación? 
— Dile á Esther que será complacida. 
 salió de la hostería, y media hora des- 
pués manifestaba á la hija de Jacob la respuesta la- 
cónica, pero concreta, que le había dado. 
Indescriptible es la impaciencia que experimentó la 
joven durante el resto del día. 
Temiendo, sin embargo, que sus padres advirtiesen 
cuáles eran sus proyectos, hizo desesperados esfuer- 
zos para que la creyeran tranquila. 
Después de la cena, todos se dispusieron al des- 
canso. 
La siguiente noche debieran pasarla de viaje, y era 
DE DOS HÉROES. 1041 
preciso, por lo tanto, descansar para hallarse dis- 
puestos á las molestias del viaje. 
Esther abrazó á sus padres y á Ezequiel con más 
efusión que de costumbre. 
Las lágrimas pugnaban por brotar desús ojos. 
Reprimióse, sin embargo, hasta que estuvo sola. 
Entonces tomó de nuevo la pluma, y escribió una 
carta dirigida á los que le habían dado el ser. 
Decíales en ella que, no pudiendo dominar el 
amor que Garcés la inspiraba, quedábase en Sevilla. 
Que no ignoraba el dolor que esta noticia había 
de producirles, pero que no se consideraba digna de 
permanecer entre ellos, ni podía dominar sus deseos 
de permanecer junto á su amante. 
Guando terminó la carta, su mano estaba trémula. 
La hora de la cita llegó. 
Entonces Esther dirigióse á la puerta. 
Su corazón palpitaba con violencia. 
Sus mejillas estaban pálidas como las de un ca- 
dáver. 
Un momento después sintió rumor de pasos en la 
escalera. 
Era el paje. 
Este penetró cautelosamente en la morada del 
honrado Jacob. 
Guando estuvieron en la estancia de Esther, ambos 
tomaron asiento. 
— He recibido tu carta — dijo el joven — y me he 
apresurado á acudir á tu cita. 
— Gracias, Garcés. 
1042 EL JURAMENTO 
— ¿Supongo, que cuando me has hecho venir será 
porque has cambiado tu resolución? 
La hebrea, por toda respuesta tomó de encima de 
la mesa la epístola que acababa de escribir para sus 
padres. 
— Lee esta carta — le dijo. 
Garcés dirigió una mirada á aquellas líneas. 
— Perfectamente; sólo falta que añadas una adver- 
tencia. 
— ¿Cuál? 
— Tus padres se negarán á partir, confiando en que 
vuelvas á esta casa. 
—Todo lo tienen dispuesto para mañana. 
— Sin embargo, dilatarán su viaje, lo cual pudiese 
acarrearles serios disgustos. 
Con objeto de que pierdan esta esperanza y no 
duden en partir, voy á manifestarles al pie de, 
 esta carta, que cuantas gestiones hagan por encontrarte 
serán completamente inútiles. 
Garcés mojó la pluma, y lo verificó tal como aca- 
baba de decirlo. 

martes, 31 de enero de 2017

EL JURAMENTO...1020

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889 
Pocos momentos después el joven se puso en pie. 
— ^Te marchas? — le preguntó la hebrea. 
— Sí, Esther, esta noche vendré á verte cuando tus 
padres estén consagrados al sueño. 
Necesito hablarte. 
— Yo también. 
— Como comprendes, ahora no es ocasión oportuna 
para hacerlo. 
— Es preciso que busquemos un medio para no 
separarnos. 
Ya recordarás lo que días pasados te dije. 
Prefiero la muerte á la ausencia. 
— Todo será susceptible de arreglo. 
— ¿Me lo prometes? 
— Te lo juro. 
Garcés salió de aquella casa. 
La hebrea sentóse junto á su anciano padre. 
Este habíase quedado triste y pensativo. 
— ¿Qué tienes, padre mío?— le preguntó la joven. 
DE DOS HÉROES 1019 
— Si he de hablarte con sinceridad, he extrañado 
la respuesta de Garcés. 
— ¿Por qué? 
— No comprendo que se haya negado á aceptar mis 
proposiciones. 
— Su excesiva delicadeza. 
— No pongo en duda que la posea, pero el resul- 
tado es que consiente en separarse de nosotros. 
En aquel instante resonó en la puerta un aldabo- 
nazo. 
La hebrea se estremeció. 
— ¿Qué te sucede, hija mía? 
— Siempre que escucho ese golpe me parece que 
veo en el dintel de la puerta á nuestros enemigos. 
- No, indudablemente quien ha llamado es nues- 
tro prolector el amigo Samuel. 
Con efecto, transcurrido un instante, penetró en la 
estancia el viejo hebreo. 
Sus facciones venían demudadas. 
— ¿Qué ocurre? — le preguntó Jacob. 
— Lo de siempre. 
Crímenes sobre crímenes, siempre pesando la ma- 
no de la Inquisición sobre los infelices de nuestra 
raza, y aun sobre aquellos que imaginan que se han 
contaminado con nuestras ideas. 
Acaban de referirme una espantosa escena, que no 
tiene nombre, que es el colmo de la crueldad y la vi- 
llanía. 
El viejo Jacob y Esther clavaron sus ojos en el he- 
breo, dando muestras de curiosa ansiedad. 
1020 EL JURAMENTO 
Samuel continuó. 
— En Sevilla habíase instalado un escultor floren- 
tino, que, según afirman, es una de las lumbreras del 
arte. 
— ¿Pedro Torrigiano? — preguntó Esther. 
— Precisamente. 
— Un hidalgo muy conocido por su nobleza y su 
libertinaje se enamoró de la esposa del artista. 
Al saberlo el escultor, hizo pedazos una estatua 
de la Concepción que le había mandado labrar, y 
esto ha sido suficiente para que le condenen á morir 
entre las llamas. 
— ¡Qué horror! — exclamaron á la vez el padre y la 
hija. 
— Afirman que el miserable que le ha preparado 
la muerte aspiraba á apoderarse de la veneciana, la 
cual, queriendo seguir el destino de su esposo, se de- 
claró judaizante. 
— ¡Pobre María! 
— Ambos morirán, mientras el hidalgo y su cóm- 
plice quedan impunes. 
— ¿Luego había un cómplice? 
— Sí, afirman que el joven penetraba en la casa de 
Torrigiano por la intervención de un paje llamado 
Garcés. 
Al escuchar este nombre, la hebrea lanzó un grito 
de dolor. 
Las mejillas de Jacob palidecieron. 
Samuel se quedó absorto observando la impresión 
que habían producido á ambos sus palabras. 
DE DOS HÉROES 1021 
— ¿Qué os sucede? — preguntó. 
¿Acaso conocéis á alguna de las personas que he 
nombrado? 
— A todas — respondió el hebreo. 
Pero dime, ¿quién te ha dicho que Garcés haya 
podido tener complicidad en ese crimen? 
— Quien no ha podido engañarme. 
Hace un momento que me lo ha referido un ínti- 
mo amigo de D. Juan Manrique. 
— ¿Y D. Juan le confesó que Garcés le hubiese 
ayudado? 
Ciertamente que sí. 
Hallándose en una hostería varios jóvenes, entre 
ellos el delator y quien me ha enterado de la des- 
gracia que acabo de referiros, el primero se entretu- 
vo en relatar varias aventuras, entre ellas la del ar- 
tista, que pasado mañana morirá en la hoguera. 
— ¡Eso es imposible! — exclamó Esther; ¡el sobrino 
del arzobispo no dice la verdad. 
— ¡Quién sabe, hija mía! 
También me cuesta trabajo dar crédito á semejante 
infamia; ¿pero qué objeto había de llevarse ese joven 
al nombrar al que fué nuestro protegido? 
El viejo Samuel no podía suponerse que el paje 
que había visto dos ó tres veces en su casa desde que 
en ella se hallaban sus amigos fuese el mismo que 
acababa de nombrar. 
En cuanto á Jacob, puso el mayor cuidado en no 
decirle su sospecha. 
Cuando estuvo solo con su hija repuso: 
1022 EL JURAMENTO 
— Esther, es necesario que indaguemos alguna cosa 
sobre el asunto. 
Niégome, como tú, á dar crédito á que Garcés sea 
el delator del artista, pero no dejarás de comprender 
que todo le condena. 
Nuestro protegido entraba en la casa del escultor. 
Cuando le hemos comunicado su desgracia ha per- 
manecido impasible. 
¡Ah! Dios mío, esto sería espantoso. 
Creo que la delación es el crimen que más despre- 
ciable le haría á mis ojos. 
Por mucho que le quieras, no debe inspirarte 
más que repugnancia, si es verdad lo que se le im- 
puta. 
— No puede serlo, padre mío; mi corazón me dice 
que es víctima de una torpe calumnia. 
— Ojalá no te engañes. 
— Es más, desearía que nada le preguntases res- 
pecto á este asunto. 
Conozco á Garcés. 
Sé hasta dónde liega su susceptibilidad. 
— ¿Pero tú procurarás sondear su corazón? 
— Sí, padre mío, te lo prometo. 
Esther sentía que las lágrimas la ahogaban. 
No queriendo, sin embargo, que su padre las viese, 
por temor de que las atribuyera á la desconfianza 
que de Garcés tenía, depositó un beso en su frente y 
dirigióse á su estancia. 
— ¡Dios de Israel!— exclamó. — ¿Será posible que el 
hombre á quien amo haya cometido semejante infa- 
DE DOS HÉROES 1023 
mia, ó todo serán groseras calumnias de ese hi- 
dalgo? 
Yo lo sabré. 
No creo que me niegue la verdad. 
Y aun suponiendo que hubiera sido el delator de 
Torrigiano, ¿cómo dejar de amarle, si en él cifro to- 
das las esperanzas de mis ilusiones? 
Entre estos pensamientos y otros análogos, Esther 
permaneció el resto del día en su habitación. 

martes, 31 de enero de 2017

EL JURAMENTO...1014

 El Juramento de dos Heroes
Julian Castellanos
España
1889 
CAPITULO CIII 
UNA SOSPECHA HORRIBLE
 No era el Santo Oficio uno de los tribunales que 
dilataban sus procesos, sobre todo en su primera 
época. 
Así como la Hermandad creada por los augustos 
reyes de Castilla, no tardaba en asaetear á los ban- 
doleros que caían en su poder, fray Tomás de Tor- 
quemada procuraba casi diariamente aterrar á los 
sevillanos con algún auto de fe, en los que morían á 
docenas los hebreos ó contagiados por sus doctrinas. 
Al siguiente día de ser presos Pedro y su esposa, 
sabíase el hecho en toda la ciudad, los motivos que 
habían inducido á la Santa Inquisición para apode- 
rarse del matrimonio y que en un plazo breve serían 
condenados á la hoguera. 
Torrigiano, más que por su desgraciada suerte, 
por la de su esposa, hallábase postrado en la tristeza 
más profunda, y negóse en absoluto á tomar ali- 
mento. 
1014 EL JURAMENTO 
Había formado la resolución de dejarse morir de 
hambre antes que salir á la plaza pública. 
Este enérgico propósito nadie dudaba que lo cum- 
pliese, tratándose de un hombre tan tenaz y tan digno 
como lo era el escultor. 
Garcés, cuando conceptuó que ya era hora de que 
los padres de Esther se hubiesen levantado, dirigióse 
á su casa. 
El viejo Jacob hallábase, como de costumbre, junta 
al hogar. 
Su hija permanecía cerca de la ventana que daba 
á un patio, pero desde la que podía contemplar el 
transparente azul del cielo sin exponerse á que la vie- 
ran. 
Garcés saludó al hebreo. 
Éste parecía hallarse más preocupado que de cos- 
tumbre.  
Su hija, en cuyo rostro se advertían también las 
huellas de la más profunda tristeza, corrió al encuen- 
tro de su amado. 
— ¿Sabes la desgracia que ocurre? — preguntó ai 
paje. 
— Lo ignoro. 
¿Acaso han descubierto vuestro paradero? 
— No lo permita Dios. 
— ^Entonces á qué te refieres? 
— En toda Sevilla no se habla más que de la pri- 
sión que anoche hizo el Santo Oficio. 
Garcés procuró dominarse. 
— Los desgraciados que morirán en la hoguera en 
DE DOS HÉROES 1015 
el corto espacio de unos cuantos días, son nuestros 
amigos Torrigiano y su esposa. 
— Verdaderamente es una desgracia — respondió 
Garcés con frialdad. 
— ¡Ah, Dios mío! 
¡Pero me lo dices con una calma! 
— Qué quieres, Esther, en la presente situación 
ocurren cosas muy graves que me preocupan, y és- 
tas debilitan las pequeñas. 
— {Qué te sucede? 
— ¿Acaso el peligro en que os halláis vosotros no 
ha de ser más grave para mí? 
— Ciertamente — respondió Jacob; — pero esas pre- 
ocupaciones desaparecerán muy en breve. 
— Mucho lo desearía. 
— Tengo que hablarte sobre este asunto, hijo mío. 
— Cuando queráis. 
Garcés tomó asiento junto á Jacob. 
— Ya comprenderás, comenzó el anciano, que la 
situación en que nos hallamos es insostenible. 
— Desde luego. 
— Prescindiendo de los graves peligros que hace 
un momento ponderabas y que en realidad existen, 
nuestros trabajos se hallan paralizados, y llegaría un 
momento en que mi fortuna sufriría gran deterioro. 
Es necesario partir, y pasado mañana lo verifica- 
remos, si Dios nos presta su ayuda. 
— Padre — dijo Esther — ya he dicho á éste cuáles 
son nuestros propósitos, 
— ¿Y qué te parecen? 
1016 EL JURAMENTO 
— Si he de deciros la verdad, temo que no sean 
realizables. 
— ¿Por qué? 
— La ciudad se halla muy vigilada, y los alrededo- 
res de Sevilla se encuentran poblados de cuadrille- 
ros. 
— Es verdad, pero nosotros, con objeto de evitar 
sus persecuciones, hemos pensado un medio. 
— ¿Cuál? 

— Disfrazarnos de pescadores y salir de Sevilla 
por el Guadalquivir. 
Contamos para esto con el viejo Samuel, que, ade- 
más de habernos hospedado en su casa, será quien 
nos proporcione los medios de fuga, 
Garcés se encogió de hombros. 
— Ahora bien, hijo mío, necesito hacerte una pre- 
gunta para que me respondas á ella con entera sin- 
ceridad. 
Nosotros partimos al septentrión de África. 
Aquellas regiones incultas y vírgenes al comercio, 
no sólo podrán indemnizarnos de las pérdidas que 
hemos sufrido, sino que nuestra fortuna aumentará 
considerablemente. 
¿Quieres acompañarnos? 
Para mí no es un secreto tu amor. 
Sé que amas á mi hija y que ella te corresponde. 
Casaos, pues, y yo seré testigo de vuestra felicidad. 
Garcés quedóse pensativo. 
Aquella proposición tan 
 inexperada le produjo una 
extraña sorpresa. 
DE DOS HÉROES 1017 
El viejo Jacob esperaba su respuesta con impa- 
ciencia. 
— Pues bien, amigo mío — dijo el paje — justo es que 
corresponda á la franqueza con que me habéis ha- 
blado. 
Que yo amo á Esther con toda mi alma, y que ella 
es la única aspiración de mi vida, es tan cierto como 
que mis ojos han recuperado la facultad de percibir 
la luz. 
Sin embargo, yo supe por Esther que deseabais, 
antes de que me uniese á ella, que os probase mi ap- 
titud para el trabajo. 
— No debes extrañarlo. 
Los padres siempre queremos para nuestros hijos 
una persona que nos muestre su honradez y su com- 
petencia. 
— Nada más natural. 
Yo no he podido demostraros todavía ninguna de 
esas cualidades. 
— Pero he visto tu delicadeza desde el momento 
en que no quisiste aceptar el pan que te ofrecía cuan- 
do te hallabas en aptitud de emprender cualquier ne- 
gocio. 
Además, hoy las circunstancias me obligan á salir 
de Sevilla, y mi pobre Esther no puede ser dichosa 
más que á tu lado. 
— Pues bien, partid. 
Yo he emprendido un negocio del que espero pin- 
gües ganancias. 
Estas deben obtenerse en un plazo muy breve. 
128 
1018 EL JURAMENTO 
Yo iré á buscaros tan pronto como suceda así, y 
en vez de seros gravoso podré aumentar vuestra for- 
tuna. 
—Sea como quieras, hijo mío. 
Yo no puedo oponerme á tus propósitos. 
Si no fuese por las circunstancias especiales que 
hoy nos rodean, aguardaría en Sevilla á que hubie- 
ses llegado á la cumbre de tus aspiraciones; pero ya 
comprenderás que esto no es posible. 
— Desde luego, os comprometeríais sin necesidad. 
Esther dirigió al paje una suplicante mirada. 
Pocos momentos después el joven se puso en pie. 

lunes, 30 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES -JULIAN CASTELLANOS-1004



EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889
 El alguacil, al oir aquel nombre desplegó mayor so- 
licitud. 
— ¿Aguardáis contestación? 
— Lo ignoro. 
— Entonces tened un instante de paciencia, y sen- 
taos en uno de los bancos del zaguán, mientras llevo 
al inquisidor vuestra misiva. 
Garcés obedeció y vio alejarse al alguacil por 
aquellos pasillos tan obscuros como angostosos. 
Un cuarto de hora después presentóse un hombre 
completamente vestido de negro. 
Era un familiar. 
Llamábase D. Diego Rodríguez, y era el único que 
había sabido hacerse acreedor á la confianza de 
Torquemada. 
El paje se puso en pie. 
— ¿Sois vos quien ha traído una carta del sobrino 
del arzobispo? 
— Sí, señor. 
— En ese caso seguidme. 
Garcés se apresuró á obedecer. 
El familiar habló en voz baja á algunos alguaci- 
les, y pocos instantes después salían del zaguán, di- 
rigiéndose hacia ei palacio de Manrique. 
El paje caminaba silencioso. 
A pesar de sus malas inclinaciones, no dejaba de 
comprender que su comportamiento era infame. 
Cuando llegaron á la casa de D. Juan, su corazón 
palpitaba como si quisiera salirse de su pecho. 
El joven había dado órdenes á sus sirvientes para 
que hiciesen entrar en su estancia á Garcés y las per- 
sonas que le acompañasen. 
El familiar Rodríguez y el paje fueron, sin embar- 
go, los únicos que lo verificaron, quedándose los al- 
guaciles en ei zaguán por encargo del primero. 
Ambos se descubrieron en presencia del joven. 
— (Os envía el inquisidor general? — preguntó éste. 
— Sí, señor, me ha dicho que vos habíais sorpren- 
dido la más espantosa de las irreverencias en el es- 
cultor Pedro Torrigiano, y que convenía que la San- 
ta Inquisición se apoderase de él. 
— Con efecto, Pedro Torrigiano, á pesar de la fa- 
ma de buen católico que siempre tuvo, ha cometido, 
no una irreverencia como decís, sino el más espanto- 
so de los sacrilegios. 
1004 EL JURAMENTO 
Sin duda se ha contaminado con la atmósfera del 
barrio en que vive, habitado por los herejes. 
— ¿Qué atribuís á ese artista? 
— Ha profanado una escultura de la Concepción. 
— ¡Será posible! 
— Con objeto de que no dudéis de mis palabras, 
quiero que nos presentemos inmediatamente en su 
casa, pues todavía hemos de hallar los fragmentos 
de la escultura. 
— Vamos, vamos, pues, en busca del reprobo. 
— Debo advertiros que yo no me presentaré en su 
morada sino con el rostro cubierto. 
No ignoro que la delación en estos casos, lejos de 
ser una villanía, abre las puertas del cielo; pero me 
repugna que comprenda que he sido yo... 
— Adivino vuestros deseos. 
Don Juan, podéis ir como mejor os parezca. 
El joven y Garcés cubriéronse el rostro con anti- 
faces, y envolviéndose en sus capas salieron del pa- 
lacio, seguidos del familiar Rodríguez y ios algua- 
ciles. 
La aurora empezaba á matizar el cielo con sus tí- 
midos albores, cuando aquella siniestra comitiva se 
detuvo delante de la puerta de la casa del artista. 
El primer golpe que produjo la aldaba fué oído 
por Pedro y su esposa. 
Ninguno de los dos había logrado conciliar el sueño. 
El primero, porque sentía que la cólera le ahogaba. 
La segunda, porque un triste presentimiento afli- 
gía su corazón. 
DE DOS HÉROES 1005 
Pedro, además, no había querido acostarse espe- 
rando que Manrique le cumpliese la palabra que le 
había dado de ir en su busca antes de que naciera el 
sol. 
Nunca pudo imaginarse que lo verificase del modo 
que iba hacerlo. 
Estremecióse el escultor al oír el llamamiento. 
Sus mejillas se pusieron pálidas, y abandonó sú- 
bitamente el asiento que ocupaba. 
— ¿Dónde vas, Pedro mío? — preguntó su joven es- 
posa. 
— ¿No has oído que llaman? 
— Sí; ¿quién podrá ser? 
— Lo ignoro — respondió Torrigiano con voz en- 
trecortada. 
Y después de dirigir una mirada al pomo de su 
tizona, que no se había desceñido, tomó una lámpara 
y se dispuso á salir. 
La veneciana le detuvo, echándole los brazos al 
cuello. 
— No salgas, Pedro, siento pavor de quedarme sola, 
aunque no sea más que por un instante. 
— ¿Pero no has oído que han llamado? 
— Lo he oído, pero ¿qué importa? Finjamos que 
dormimos. 
Ninguno que trate de favorecer nuestros intereses 
vendrá á estas horas. 
Como comprenderás, no son las más á propósito 
para encargarte trabajo. 
— Pero.... 
1006 EL JURAMENTO 
— Muy bien podemos alegar que estábamos dor- 
midos. 
En aquel instante resonó en la puerta un nuevo 
aldabonazo más fuerte que el primero. 
— ¡Quita!— exclamó el florentino. 
Y rechazando dulcemente á su esposa se aventuró 
por la escalera. 
 Pedro Torrigiano, antes de abrir, asomóse al pos- 
tigo. 
Al ver el resplandor de las linternas de los algua- 
ciles, comprendió que su adversario trataba de ju- 
garle alguna mala partida, y preguntó con acento 
varonil. 
— ¿Qué deseáis, señores? 
— Abrid la puerta á la Santa Inquisición — respondió 
el familiar. 
Torrigiano estremecióse de pies á cabeza al oir 
esta repuesta. 
Cerró sin embargo el postigo y decidióse á abrir, 
persuadido de que era inocente y nada debía temer 
del Santo Tribunal. 

viernes, 27 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES -1002

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIO CASTELLANOS
ESPAÑA
1889
 
No me preguntes, Pedro mío, lo que me aflige. 
— Pues yo te exijo que me indiques las causas de 
tu sentimiento. 
La veneciana comprendió que de seguir callando 
no sólo se exponía al enojo de Torrigiano, sino que 
tampoco podría impedir las oportunas asechanzas 
de D. Juan. 
Decidióse, por lo tanto, á decirle la verdad, como 
había pensado hacerlo en otras ocasiones. 
— ¿Recuerdas, Pedro mío, la oposición que yo te- 
nía á que reprodujeses la escultura que hiciste para 
San Pablo? 
— Lo recuerdo; ¿pero qué tiene que ver este asun- 
to con la pregunta que te hecho? 
—Desgraciadamente, mucho más de  lo que su- 
pones. 
— Habla, habla por Dios, ten piedad de la impa- 
ciencia que me devora. 
— Ese D. Juan Manrique, á quien has estrechado 
la mano tantas veces, es el hombre que trata de ro- 
barte mi amor. 
No lo ha conseguido, porque mi alma es tuya, pe- 
ro no sabes hasta dónde ha llevado su atrevimiento. 
Las mejillas del escultor se pusieron lívidas, y 
mordióse los labios hasta hacerse sangre. 
— ¿Luego D. Juan al entrar en esta casa atentaba 
contra mi honra? 
— Sí, Pedro, yo no he querido decírtelo porque me 
inspiraba miedo su venganza. 
DE DOS HÉROES 997 
— Has hecho mal, el villano se habrá mofado de 
mi candidez. 
— ¿Comprendes ahora por qué me oponía á que la- 
brases esa estatua? 
— Lo comprendo — respondió tristemente el ar- 
tista. 
Y desembarazándose de la capa y la gorra, tomó 
un martillo de encima de la mesa y se dirigió hacia 
la escultura. 
— ¿Qué vas á hacer? le preguntó su esposa. 
— Ahora lo verás. 
Este pedazo de piedra tuvo la culpa de que ese 
miserable se enamorase de tus hechizos y buscara 
en él un pretexto para profanar mi casa. 
Y Pedro Torrigiano descargó un golpe en la cabe- 
za de la estatua. 
— ¡Por Dios, detente! 
—Nunca, no seré dichoso hasta hacerla pedazos. 
Un instante después la estatua caía de su pedestal 
convertida en pequeños fragmentos. 
Torrigiano arrojó el martillo con desdén y tomó 
de nuevo su gorra. 
— ¿Vas á salir? — preguntó la veneciana con lágrimas 
en los ojos. 
— Sí, necesito respirar el aire libre. 
La fiebre me abrasa. 
— Yo te acompañaré. 
— Nunca — respondió bruscamente el florentino. 
María, comprendiendo que todos sus ruegos serían 
inútiles, se dejó caer en un banco. 
998 EL JURAMENTO 
— ¡Es preciso que ese villano reciba un castiga 
ejemplar! — exclamó el artista. 
Y después de dirigir una cariñosa mirada á la jo- 
ven, se aventuró por la escalera. 
Torrigiano sabía muy bien la morada de D. Juan 
Manrique. 
Su impaciencia no le permitía aguardar á la ma- 
ñana siguiente. 
Cruzó varias callejas, y por último se detuvo de- 
lante de la puerta del palacio del caballero. 
La aldaba produjo un sordo rumor. 
A pesar de lo avanzado de la hora, algunos criados 
estaban despiertos esperando á su amo, que se halla- 
ba en la hostería con Garcés. 
— ¿Don Juan Manrique?— preguntó el artista. 
— No ha regresado aún. 
Torrigiano se decidió á esperar. 
Media hora después descubrió tres embozados que 
se aproximaban. 
Uno de ellos era Manrique que, al conocer al ar- 
tista, dejó caer la capa sobre los hombros. 
Los que le acompañaban eran el antiguo y servil 
compañero que vivía á expensas suyas y el paje 
Garcés. 
Este último cuidó mucho de recatarse para que no 
le conociera el escultor. 
Torrigiano se aproximó á D. Juan. 
— Sé todo lo que ha ocurrido — le dijo; — uno de los 
dos sobra en este mundo, y lo único que siento es 
que vengáis acompañado y nos hallemos junto á 
DE DOS HÉROES 999 
vuestra casa, donde podéis reclamar el auxilio de 
vuestros numerosos servidores. 
Como he roto la estatua que me encargasteis os 
juro que he de partir vuestro corazón. 
— Mucho os prometéis, Torrigiano— respondió el 
joven, que al oir las palabras del artista no trató si- 
quiera de justificar su conducta. 
— ¿Dónde queréis que nos veamos mañana? 
Supongo que aunque hayáis atentado á mi honor 
no seréis tan mal caballero que me neguéis una repa- 
ración. 
— Nunca; os prometo que iré á buscaros antes de 
lo que imagináis. 
— Os aguardo en mi casa. 
— No tardaré mucho en ir á ella. 
El escultor cambió con Manrique una mirada de 
odio y se alejó. 
Apenas hubo dado una docena de pasos, D. Juan 
dijo á Garcés. 
— Voy á pedirte un nuevo servicio. 
— Cuantos queráis. 
— Es necesario que vayas á la Atarazana con una 
carta mía. 
— ¿Qué necesitáis á estas horas de los inquisi- 
dores? 
— La carta irá dirigida á fray Tomás de Torque- 
mada. 
— ¿ l inquisidor general? 
— Precisamente. 
D. Juan se encaminó á su casa. 
1000 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES 
Penetró en su estancia, y sentándose junto á la 
mesa trazó algunas líneas sobre una hoja de papel. 
Luego la cerró y entregándosela al paje le dijo: 
— Es necesario que antes de una hora estés de re- 
greso; quiero cumplirle mi palabra á Torrigiano. 
El paje obedeció. 
— ¿Qué meditará este hidalgo? — se preguntaba por 
el camino;— la verdad es que tiene una imaginación 
satánica, pero que paga con largueza los servicios 
que se le hacen. 
CAPITULO CII 
En nombre de la Inquisición. 
Garcés hizo durante el camino una larga serie de 
consideraciones. 
No se le ocultaba el fin que D. Juan Manrique se 
proponía, que no era otro que reclamar el auxilio de 
la Inquisición; pero para verificarlo necesitaba alegar 
razones en contra del escultor, y éstas eran las que 
el paje ignoraba. 
— Torrigiano— -se decía — es un buen cristiano, todos 
los días feriados y aun muchos que no lo son se di- 
rige ai templo con su esposa. 
En él no hay el menor antecedente de judaizante. 
No creo que D. Juan vaya á utilizar las frecuentes 
visitas que le hacía la hija de Jacob, pues es conoci- 
do el origen de ellas. 
 En fin, todo esto me importa poco, y aunque me 
inspire alguna curiosidad, no he de tardar mucho 
tiempo en verla satisfecha. 
Garcés se detuvo delante del pórtico de la Atara- 
zana, en el que había algunos soldados y alguaciles. 
126 
1002 EL JURAMENTO 
El joven se aproximó á uno de éstos. 
— ¿Fray Tomás Torquemada? — le preguntó. 
— ¿Qué deseáis del inquisidor general á estas ho- 
ras? 
— Ya comprenderéis que cuando me determino á 
molestarle será para un asunto de interés, tanto 
para su ilustre persona como para la sagrada causa 
que defiende. 
¿Estará acostado, no es verdrd? 
— No, señor, el inquisidor no permanece inactivo 
nunca. 
Precisamente acaba de llegar á la fortaleza. 
— En ese caso tened la bondad de entregarle esta 
carta que le escribe el sobrino del arzobispo don 
Juan Manrique. 
El alguacil, al oir aquel nombre desplegó mayor so- 
licitud. 
— ¿Aguardáis contestación? 
— Lo ignoro. 

miércoles, 25 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES- 989

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889 
Cuando llegó la de la cita, Garcés dirigióse á la 
morada del escultor. 
Apenas llamó en la puerta presentóse María. 
— Buenas noches, Garcés — le dijo. 
— Felices las tengáis. 
¿Y D. Pedro? 
— Pues estoy algo inquieta con su tardanza. 
— ¡Cómo! ¿no está en casa? 
— No, esta tarde salió con un amigo artista de 
Roma que se dedicó á la escultura al mismo tiempo 
que él, y no ha vuelto. 
El paje se sintió contrariado. 
Aquella imprevista tardanza podía dar origen á 
una catástrofe si no le daba un inmediato aviso á 
don Juan. 
— ¿Os traía á esta casa algún asunto para él? 
— Además del de tener el gusto de saludaros, que- 
ría que fuésemos al palacio del hidalgo á quien yo le 
recomendé. 
986 EL JURAMENTO 
— ¿Os ha dicho alguna cosa que revele su impa- 
ciencia? 
Podéis decirle que la escultura que le encargó es 
la que ahora le ocupa únicamente. 
La Santa Cecilia ya no está en casa, y en cuanto á 
la reproducción que D. Juan deseaba, hoy la ha 
terminado. 
Al decir esto, María le designó la estatua, que se 
hallaba en uno de los ángulos del taller. 
El paje se levantó del asiento que ocupaba, para 
contemplar de cerca la escultura. 
— ¡Ah! exclamó — nadie podrá dudar que es un? 
retrato vuestro. 
La venenciana lanzó un prolongado suspiro. 
En aquel instante escucháronse diez campanadas 
en la torre de la vecina iglesia. 
Era la hora convenida por D. Juan y Garcés. 
Comprendiendo este segundo el carácter impaciente 
del hidalgo, temió que aquél se aventurase á subir á 
la casa, y se despidió de la joven manifestándole que 
á la siguiente mañana volvería. 
Un instante después salió de la estancia. 
Don Juan y su escudero aguardaban en la esquina 
que formaba la calle. 
— ¿Que ocurre? preguntó al paje. 
- — Señor, una cosa imprevista. 
Torrigiano había salido cuando yo he llegado. 
— ¿Sabes con qué objeto? 
— Su esposa me ha dicho que hoy ha venido á vi- 
sitarle otro escultor amigo suyo que llegó de Italia, 
DS DOS HÉROES. 987 
— Entonces se habrán metido en alguna hostería y 
quizás tarden. 
— ¿Pero y si sucede lo contrario? 
Ya sabéis que es hombre de costumbres morige- 
radas. 
— Seguramente que no sería muy grato que me 
encontrara en la casa cuando estuviese junto á su 
esposa. 
— Recapacitad lo que vais á hacer. 
Don Juan quedó pensativo. 
Luego prosiguió: 
— Todo lo acepto menos dejar de verla. 
Acaba de ocurrírseme una idea. 
— Veamos. 
— Tú subirás de nuevo á la casa del escultor. 
— Perfectamente. 
— ¿Qué pretexto pusiste para justificar tu visita? 
— He dicho á María que el caballero á quien fui- 
mos á visitar su esposo y yo, ó sea vuestro amigo, 
está impaciente porque acabe su escultura, y que me 
parecería oportuno que fuese á su palacio á darle 
cuenta del estado en que se halla la obra. 
 — ¿De manera que tus propósitos eran acompañar- 
le esta noche hasta Triana? 
— Sí, señor. 
— Bien, pues ahora subes de nuevo como te he 
dicho, y le manifiestas á María que, no sabiendo si 
mañana podías ir á su casa, has pensado lo conve- 
niente que sería se viese con el hidalgo. 
— ¿Pero para qué deseáis que entre de nuevo? 
988 EL JURAMENTO 
— Para entrar yo en el instante que tú salgas. 
— Comprended que de este modo me declaro vues- 
tro cómplice. 
No lo creas. 
Yo le diré á esa joven que llegaba á su puerta cuan- 
do tú salías, y como me conoces por haber escucha- 
do mi acento cuando encargué la reproducción de la 
Virgen, no has podido dudar en dejarme la entrada. 
Te prometo que quedarás en buen lugar. 
— ¿Y si entretanto vuelve el escultor? 
— Si ocurriese ese contratiempo, mi escudero y tú 
procuraríais cerrarle el paso con vuestras espadas, y 
hacedme una señal para que yo me evada por la 
ventana que cae al jardín del hebreo. 
— ¿Y cómo queréis que yo detenga á Torrigiano? 
Inmediatamente me conocerá. 
Don Juan, por toda respuesta sacó de su escarcela 
un antifaz que siempre llevaba para su uso. 
Garcés lo tomó. 
— Os comprendo. 
Pues en ese caso no hay que perder tiempo. 
El paje y Manrique entraron de nuevo en el za- 
guán de la casa del escultor. 
El primero llamó á la puerta, mientras D. Juan 
permaneció oculto en el recodo que la escalera for- 
maba. 
María se apresuró á acudir al llamamiento, cre- 
yendo que era su esposo. 
Grande fué su sorpresa al encontrarse de nuevo 
con el paje. 
 DE DOS HÉROES. 989 
— María — le dijo éste penetrando en la estancia — 
no me había alejado una docena de pasos, cuando 
recordé que mañana me impiden mis ocupaciones 
venir á veros. 
Tened la bondad, por lo tanto, de decirle á vues- 
tro esposo que es conveniente que vaya á la morada 
del hidalgo, á quien le recomendé, pues desea que se 
introduzca una pequeña modificación en la escultu- 
ra que le encomendó. 
— Perfectamente, Garcés, cumpliré vuestro en- 
cargo. 
El paje inclinóse delante de la joven, saliendo de 
la estancia. 
Cuando abrió la puerta, D. Juan esperaba en el 
quicio y entró en la casa. 
El paje cubrióse el rostro con el antifaz, y fue á 
unirse al escudero del hidalgo. 

lunes, 23 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES 977

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889
 El Pretor romano también quiso libertarle de la 
muerte, y no consiguiendo que dijera que no era 
hijo de Dios, lavóse las manos en señal de que deja- 
ba al pueblo enfurecido la decisión de su condena. 
Los misterios que rodearon su muerte, la tenaci- 
dad sublime de aquel sabio filósofo, y la energía de 
aquel gran revolucionario, hicieron que cayese sobre 
nuestra raza el anatema de las demás. 
974 EL JURAMENTO; 
Y sin embargo, Garcés, Jesucristo- fué enclavado 
en la cruz, murió entre dos ladrones, y si esta, sociE- 
dad actual, escuchase en labios de un hombre álgu- 
nas de las máximas suyas, tal vez decretaría su 
muerte sin pertenecer á la raza de los israelitas. 
Bien sabes los fueros de que goza la nobleza. 
Ellos eran despóticos con sus vasallos, y por la 
menor causa les arrebataban la vida. 
Ellos seducían á las pobres mujeres. 
Supon por un instante que hubiera surgido en me- 
dio de la tiranía un espíritu independiente como el 
de Jesús, y que por campos y plazuelas hubiera ex- 
clamado como él: 
«Mas fácil es que un camello penetre por el ojo de 
una aguja, que un rico pueda entrar en el reino de 
los cielos.» 
¿Qué hubieran dicho nuestros nobles? 
Y si aquellas palabras echaran profundas raíces en 
los que las escuchaban, ¿qué hubiesen hecho los 
magnates? 
De seguro que la Inquisición hubiera tomado par- 
te en el asunto, y el gran filósofo, el sabio moralista, 
si no se hubiese visto en la cruz entre dos ladrones, 
porque está en desuso esta clase de tormentos, hu- 
biese perecido á manos de los implacables domini- 
cos. 
Esther guardó un instante silencio. 
Sentíase indignada con la conducta de los reyes al 
consentir el destierro de los que no habían hecho 
más que fomentar su riqueza. 
Un momento después prosiguió: 
— Yo, aunque he aprendido de mis padres las doc- 
trinas de mi dogma, no creo que los cristianos no 
gocéis de las dulzuras de la vida eterna, siempre que 
os hagáis acreedores á ella. 
Es más, me parece que el árabe en su mezquita, 
el hebreo en su sinagoga y el católico en su templo, 
cumplen igualmente con los deberes que Dios les 
impone. 
¿No te parece incomprensible que una alma pueda 
perderse sólo porque tenga fe en las doctrinas que 
le enseñaron desde la cuna? 
Puede admitirlas porque su ignorancia no le per- 
mita llegar más lejos. 
Mi padre, que ha leído mucho y estudió profunda- 
mente el Corán, dice que Mahoma estampó en él esta 
máxima: 
«La piedad no consiste en volver el rostro hacia 
Levante ó Poniente. 
»Piadoso es el que socorre á los huérfanos, á los 
pobres, rescata los cautivos, observa la ocasión, da 
limosna, es paciente en la adversidad. El que es jus- 
to y teme á Dios clemente y misericordioso.» 
Yo, aunque soy una niña, me atrevería á ampliar 
las palabras del Profeta árabe y diría: 
Para ganar el cielo, no es necesario ser católico, 
ni mahometano, ni israelita; basta con cumplir los 
deberes á que la sociedad es acreedora, observar la 
virtud, y no admitir nada que á nuestra conciencia 
repugne. 
 976 EL JURAMENTO 
Dispénsame, Garcés, si mi indignación me ha he- 
cho alejarme del objeto principal, prosiguió la he- 
brea. 
Antes te decía que nos vemos en la necesidad de 
huir de este país. 
Pero yo deseo saber cuáles son tus proyectos. 
— No te comprendo, Esther, respondió el paje. 
— Mi padre ha pensado un modo de evadirse, que 
no sólo nos libertará del escarnio ó la muerte, sino 
que tal vez consiga por él no perder sus riquezas. 
 ¡Difícil me parece! 
— Como eres dueño de mi corazón y por lo tanta 
de mi confianza, no tengo inconveniente en revelar- 
te sus proyectos. 
Ya sabes que el dueño de esta casa donde hemos 
buscado refugio es un antiguo israelita que por ra- 
zones de conveniencia abjuró de sus doctrinas. 
Sin embargo, el amigo Samuel es tan hebreo como 
pueda serlo cualquiera de los de mi familia, y aunque 
no asiste á la sinagoga observa las prescripciones de 
sus ritos. 
Samuel ha hecho señalados favores á la nobleza 
sevillana. 
Muchos de ellos le deben su fortuna. 
El les adelantó capitales que sirvieron de cimien- 
to á su prosperidad. 
Es seguro que nadie ha de detenerle si trata de sa- 
lir de Sevilla. 
Bien sabes que para todas las clases y en todas las 
épocas se han establecido privilegios. 
DE DOS HÉROES. 977 
El amigo de mi padre no puede, sin embargo, mi- 
rar con calma la ingratitud que con nosotros tienen 
los cristianos. 

domingo, 22 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES -972

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889
 CAPITULO XCIX. 
Una alma que siente y otra que calcula. 
Digamos ahora á nuestros lectores lo que había 
sido de la familia del viejo Jacob durante este pe- 
ríodo de horribles persecuciones para los de su raza. 
Jacob, como todos los suyos, eran fervientes ado- 
radores de su dogma. 
Amaba de masiado el anciano hebreo á su esposa 
y sus hijos, para consentir que se presentasen medio 
desnudos á la puerta de la fortaleza de Triana, re- 
cibiendo órdenes que no habían de cumplir por opo- 
nerse á ello sus ritos. 
Comprendiendo, sin embargo, que de no hacerlo 
tenía que tomar alguna determinación, decidióse á 
emigrar de Sevilla, lo que no pudo conseguir, por- 
que el propio día en que pensaba verificarlo supo 
que los cuadrilleros ejercían su vigilancia para im- 
pedirlo. 
Entonces dejó su albergue y ocultóse en la casa 
de un hebreo amigo suyo, de quien todos creían que 
había abrazado las doctrinas de Jesús. 
970 EL JURAMENTO 
Esto fué un secreto para todos á excepción de 
Garcés. 
El paje visitaba diariamente á sus protectores. 
Como era el único que les llevaba noticias de la 
que ocurría en la ciudad, el viejo Jacob siempre le 
aguardaba con impaciencia. 
Una mañana, el paje acudió á la casa más tempra- 
no que. de costumbre, 
Jacob no se había levantado, porque se sentía un 
poco enfermo. 
Sara y Ezequiel se hallaban en su estancia. 
Esther era la única que esperaba al joven. 
La desgracia, de los de su raza contribuía á entris- 
tecerla, más que las pérdidas de fortuna que sufrie- 
ran al abandonar su casa y el comercio á que se 
dedicaban. 
La hebrea, después de dirigir una mirada á su 
alrededor para convencerse de que nadie la observa- 
ba, estrechó con sus mórbidos brazos el cuello de su 
amante. 
—Siéntate, Garcés — le dijo — antes de que entres en 
la habitación en que se halla mi familia: necesito 
hablar contigo un momento. 
Garcés obedeció. 
— Voy á recordarte una cosa, y espero que, aunque 
lo haga, no darás mis palabras una torcida inter- 
pretación. 
En primer lugar, quiero que me digas si me amas. 
- L ¿Ahora me lo preguntas? 
¿Acaso no lo sabes? 
DE DOS HÉROES. 971 
 —Es para mí tanta ventura, que algunas veces 
hasta dudo de ello. 
—¿En qué te fundas? 
—No lo sé, pero desconfío, y estás en aptitud de 
poder demostrármelo. 
— Exígeme, pues, la prueba que quieras. 
— ¿Recuerdas de qué manera te conocí? 
-¿Acaso es posible que eso se borre de mi imagi- 
nación? 
i Tú estabas solo y desamparado. 
Unos bandidos te habían atado á un árbol, y él 
resplandor de una centella te privó de la vista. 
—Es verdad, 
Vosotros acertasteis á pasar por allí, y condolidos 
de mi desgracia me amparasteis, trayéndome á Ser- 
villa. 
— Donde mi padre no omitió ningún medio para 
curarte.
— Con efecto. 
-¿Crees que aquellos favores son dignos de ala- 
banza? 
—¿No he de creerlo? 
—¿Luego tú serías dichoso con restituírnoslos con 
creces?
— Sería mi mayor ventura. 
-En ése caso, ha llegado el instante de poder ha- 
cerlo. 
_Explícate, Esther, no comprendo en lo qué pue- 
do serviros.
— Tú eras un pobre ciego— continuó la joven;— tus 
ojos estaban privados de admirar las magnificencias 
de la luz. 
Yo soy otra pobre ciega, porque mi alma estaría á 
oscuras sin ios destellos de tu amor. 
Nosotros te salvamos. 
Sálvame ahora á mí. 
— ¿Pero qué es lo que deseas? 
— Ya sabes la persecución que sufren los de mi 
raza. 
Si nos quedamos en Sevilla nos exponemos á la 
muerte, ó por lo menos á la total confiscación de 
nuestra fortuna. 
Esto les costaría la existencia á mis ancianos padres. 
No son avaros; ¿pero por qué han de quitarles lo 
que tan legítimamente han ganado con sus desvelos 
y su laboriosidad? 
Es preciso partir. 
No ignoro que esto ofrece serias dificultades, pero 
se vencerán. 
Italia, Francia, Turquía ó África, cualquier país 
es más hospitalario para nosotros. 
En cambio aquellos que nos reciban no se arre- 
pentirán. 
Donde se instalen los hebreos prosperará la in- 
dustria y brillarán las ciencias. 
No saben los reyes de Castilla lo que han hecho 
con perseguirnos. 
Es un error creer que por privarnos de que nos 
ílevemos nuestro oro, nos sepultan para siempre en 
ta miseria y ellos aumentan sus riquezas. 
La riqueza es la inteligencia, y esa no pueden con- 
fiscarla. 
— Es cierto, Esther, estoy de acuerdo con lo que 
dices. 
— Mi padre está enfermo. 
¿Cómo no ha de estarlo al ver la ingratitud de 
esta ciudad, que podía considerarla como su patria? 
Es demasiado bueno para mentir, y no quiere ab- 
jurar de las creencias que le inculcaron sus padres. 
Para él Dios es la esencia de la bondad, pero no 
concede á Jesús que fuese su hijo. 
Esto lo sostendría en medio de los más espantosos 
tormentos. 
Si esto es una aberración, no carece de base. 
Jesucristo predicó sus doctrinas en medio de un 
pueblo que respetaba sus ídolos. 
Creyéronle loco, pero tantos fueron los prosélitos 
que hizo con su elocuencia y su dulzura, que llega- 
ron á temer que derribase los dogmas de su culto. 
El gran sacerdote Caifas le dijo, antes de condu- 
cirle á la casa del Pretor, que declarase sus errores. 
Jesús no quiso. 

 L JURAMENTO DE DOS HEROES

JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889

— Pediré socorro. 
— Y no os escucharán. La calle está desierta. 
— Apelaré á los vecinos. 
— ¿Y qué han de hacerme esos miserables hebreos^ 
sobre los que no tardará en caer el rigor de la ley? 
¡Desventurados de ellos si atentasen contra mí! 
— ¿De modo que abusáis cobardemente de mi per- 
sona porque me veis sola y desamparada? 
— No, María, yo no quiero abusar de vos. 
Esto no lo consideraría un triunfo. 
Quiero poseer vuestro amor voluntariamente, pero 
nunca á la fuerza. 
— Entonces desistid. 
— Recapacitad que desairándome os creáis un ene- 
migo terrible. 
Que yo no descansaré hasta haberme vengado. 
— Haced lo que queráis. 
Todo lo admito menos la deshonra. 
— ¿Estáis decidida? 
— Desde luego. 
952 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES. 
— Adiós entonces, pero yo os juro que os acorda- 
réis de mí. 
Vuestra debilidad y vuestra hermosura me inca- 
pacitan para arrancaros la existencia, pero vuestro 
esposo pagará los desdenes que habéis tenido con- 
migo. 
— ¡Por Dios, D. Juan! 
— Todo es inútil. 
Acceded á mis ruegos, corresponded á mi amor, y 
le salváis. 
De otro modo rezad por él. 
María se cubrió el rostro con ambas manos y pro- 
rrumpió en sollozos. 
Las palabras de Manrique habían sido pronuncia- 
das con entereza. 
Cuando dirigió sus ojos hacia la ventana, el joven 
había desaparecido. 
— ¡No! exclamó la esposa del artista. 
Esta situación es insostenible. 
Le diré á Torrigiano lo que ocurre para que se 
preserve de las crueles asechanzas de ese infame. 
Entretanto D. Juan había saltado de nuevo la ta- 
pia del jardín reuniéndose á su escudero. 
— Fíjate bien en esta casa, le dijo, designando la 
del artista, es posible que pronto me haga falta uti- 
lizar tus servicios. 
Y el noble y el criado dirigiéronse de nuevo ha- 
cia su morada. 
CAPITULO XCV1Í 
Donde se dice cómo fue establecido el 
Santo Oficio. 
Dos días después de los sucesos referidos, adver- 
tíase por las calles de la ciudad un extraordinario 
movimiento. 
Todas las ventanas y balcones estaban adornados 
con vistosas colgaduras. 
Multitud de arcos triunfales se levantaban gallar- 
damente, y discurrían por todos lados damas y caba- 
lleros vestidos con sus mejores galas. 
Todos esperaban con impaciencia la llegada de los 
reyes, que debía verificarse aquel día. 
Desde la desastrosa muerte del monarca granadino 
Muley-Hacén, no habían cruzado sus armas ni mus- 
limes ni cristianos, y las tropas del ilustre marqués 
de Cádiz continuaban en Alhama sin que ninguno de 
sus enemigos les inquietase. 
Todos estos pormenores contribuían á que los va- 
sallos de los soberanos de Castilla halláranse dis- 
puestos al regocijo. 
120 
954 
 EL JURAMENTO 
La apiñada multitud descubrió desde muy lejos á 
la regia comitiva, prorrumpiendo en aclamaciones de 
júbilo. 
La reina venía en una magnífica carroza acompa- 
ñada de su amiga doña Beatriz de Bobadilla, mar- 
quesa de Moya. 
Detrás de la carroza iba el rey montando un so- 
berbio alazán, seguido de varios caballeros, éntre los 
que se distinguían el marqués de Cabra, don Alonso 
de Aguilar, el maestre de Santiago y don Lope En- 
ríquez, padre de doña Beatriz, la desventurada es- 
posa de D. Beltrán de Meneses, como recordarán 
nuestros lectores. 
En otra carroza iban los frailes dominicos Tomás 
de Torquemada y Pedro Arbués, que habían sa- 
lido al encuentro de los ilustres viajeros. 
Los reyes cruzaron las calles de Sevilla entre las 
mayores aclamaciones, hasta que llegaron á su pa- 
lacio. 
Entonces tuvo lugar una breve recepción, á la que 
asistió la más clásica nobleza sevillana, entre ella el 
arzobispo D. Iñigo Manrique y su sobrino D. Juan. 
Cuando hubo terminado, el rey se consagró ai 
reposo, y doña Isabel permaneció en su cámara, 
acompañada de la marquesa de Moya. 
Un instante después penetró un paje, manifestan- 
do á la reina que el Nuncio del Papa en la corte es- 
pañola, Nicolo Franco y el prior de los dominicos 
de Sevilla, fray Alfonso de Ojeda, pedían autoriza- 
ción para entrar en la cámara. 
DE DOS HÉROES. 955 
La soberana no podía negarse á recibir á tan ele- 
vadas personas, y dio órdenes al paje para que los 
hiciese entrar. 
Un momento después lo verificaron. 
Doña Beatriz de Bobadilla, que como antigua pa- 
laciega no desconocía los usos de la corte, retiróse de 
la estancia, comprendiendo que tal vez su presencia 
pudiera ser una traba para que los ilustres prelados 
dijeran á doña Isabel el objeto que allí los conducía. 
La reina saludó con afectuoso respeto á los recién 
llegados, rogándoles que se sentasen. 
— Señora — dijo Nicolo — acaban de decirnos que 
vuestro ilustre esposo está descansando de las faenas 
del viaje, y aunque nuestro deseo hubiera sido ma- 
nifestar á ambos el objeto que aquí nos guía, supues- 
to que ahora no es posible, diremos á V. M. nues- 
tros planes. 
— Ya sabéis que siempre tengo sumo gusto en oir 
la palabra de Dios por medio de sus ministros en la 
tierra. 
— Al principio de vuestro reinado, la desmoraliza- 
ción del país era insoportable. 
Los nobles se habían convertido en bandoleros, y 
no satisfechos con deprimir á sus vasallos, cometían 
toda clase de desmanes. 
Demasiado recordará V. M., que ni los conveatoS 
se veían libres de sus crueldades, y que atentaron á 
las sagradas religiosas. 
— Desgraciadamente lo recuerdo. 
— Vuestra elevación al trono vino á cortar seme- 
956 EL JURAMENTO 
jantes abusos con la Hermandad que creó, y algunos 
años después los escándalos eran menos frecuentes. 
No hay que dudar que sois una señora piadosa y 
amiga del orden, que no pierde su mansedumbre 
más que en presencia de lo que no es legal, ni razo- 
nable por lo tanto. 
Vuestra memoria será eterna. 
Estamos en los anales de oro. 
Sé que las venideras generaciones os bendecirán, 
y es posible que no vuelva á haber en España reyes 
con tanta fe y con tanta energía para perseguir el mal. 
Díganlo los muslimes, cuyo territorio empieza á 
perteneceros, á pesar de la apurada situación finan- 
ciera del Erario, y de tratarse de un pueblo que lle- 
va ocho siglos de prosperidad. 
Sin embargo, aun falta mucho que hacer. 
Quizás, ni vuestro esposo ni vos habéis meditado 
en una institución que concluiría de destruir el mal, 
y que os haría seguramente ganar el cielo. 
— Hablad, padre. 
— Decidme cómo, y no dudéis que he de ponerlo 
en práctica. 
— Desde que faltáis de esta ciudad, la herejía va 
tomando unas proporciones fabulosas. 
Los hebreos, esa raza nómada que vendió al Re- 
dentor del mundo, ha buscado en Sevilla su alber- 
gue, y no satisfechos con observar sus ritos, tratan de 
convertir á muchos cristianos. 
Como estos judíos poseen medios de riqueza y de 
inteligencia, no les cuesta mucho trabajo trastornar 
DE DOS HÉROES. 957 
los cerebros de nuestros fieles, y tan grande va sien- 
do su número y su prestigio, que el clero ve con es- 
panto que, si no se aplica un severo correctivo, los 
hijos de Israel serán más poderosos que los siervos 
del verdadero Dios. 

sábado, 1 de julio de 2017

ROSAS PARA UNA DAMA DESAIRADA

CUENTO
Aquella solterona parecía tener un secreto admirador. ¿Quién?
ROSAS PARA UNA DAMA DESAIRADA
POR ARTHUR GORDON
CADA SÁBADO por la noche, toda aquella lánguida primavera, solía yo llevarle una rosa a la señorita Caroline Wellford. Lloviera o tronara, cada sábado, a las 8 en punto.
Era siempre la mejor rosa de la florería. Observaba al Viejo Olsen envolverla con delicadeza en papel de seda verde y con ramas de helecho. Después tomaba yo la angosta caja y pedaleaba frenéticamente por las tranquilas calles, para ir a entregar la flor a su destinataria. En aquella época, después de asistir a la escuela, y los sábados, trabajaba como repartidor para el florista Olsen. Me pagaba tres dólares a la semana, pero representaban mucho para un adolescente.
Desde el principio hubo algo un tanto extraño acerca de aquellas rosas; o, mejor dicho, sobre las circunstancias de su entrega. La noche en que el señor Olsen envió la primera de las flores, le observé que había olvidado adjuntarle la tarjeta correspondiente.
Me miró a través de sus lentes con ojos de benévolo gnomo y replicó: "No debe llevar tarjeta, James". Nunca me llamaba Jimmy. "Además, quien ordenó el envío desea que se haga tan discretamente como sea posible. Así que... cierra el pico, ¿de acuerdo?"
Me daba gusto que la señorita Caroline recibiera esas flores, porque a todos nos inspiraba lástima. En nuestro pueblo sabíamos que se le había deparado el más terrible infortunio: su prometido la había dejado plantada.
Durante años había estado virtualmente comprometida con Jeffrey Penniman, uno de los mejores partidos entre los solteros del lugar. Había esperado a que él concluyera sus estudios de medicina. Y aún esperaba cuando, trascurrida la mitad de su periodo de internado, el doctor Penniman se enamoró de una mujer más joven y bella, con la cual se casó.
Aquello fue casi un escándalo. Mi madre dijo que todos los hombres eran unas bestias, y que Jeffrey Penniman merecía latigazos. Por el contrario, mi padre sostenía que todo hombre tiene el derecho —o, más bien, el sagrado deber— de casarse con la mujer más bella que lo acepte.
La chica con la que se casó Jeffrey era ciertamente hermosa. Se llamaba Chrístine Marlowe y procedía de una gran ciudad. Debió de haberle resultado muy desagradable la estancia en el pueblo, ya que por supuesto las mujeres la detestaban y hablaban mal de ella.
En cuanto a la pobre señorita Caroline, el desenlace había sido desastroso para ella. Durante seis meses se encerró en su casa, dejó de dirigir a su tropa de muchachas exploradoras y renunció a cualquier actividad cívica. Incluso rehusó seguir tocando el órgano en la iglesia.
La señorita Caroline no era vieja ni fea, pero parecía resuelta a vivir como excéntrica solterona. Semejaba un' fantasma aquella noche en que por primera vez le llevé una rosa. "Hola, Jimmy", me saludó con indiferencia. Cuando le entregué la caja, me miró atónita: "¿Es para mí?"
Al sábado siguiente, a la misma hora, le llevé otra rosa. Y una semana después, otra. A la tercera vez, abrió la puerta con tal prontitud, que supe que debió de haber está do do esperándome. Se había puesto un poco de maquillaje en las mejillas, y su pelo ya no lucía tan desmadejado.
A la mañana siguiente de mi cuarta entrega en su casa, la señorita Caroline volvió a tocar el órgano en la iglesia. Llevaba la rosa prendida en la blusa. Mantuvo erguida la cabeza y no dirigió ni una sola vez la mirada hacia donde estaba sentado el doctor Penniman junto a su bella esposa. " ¡Qué valor!", comentó mi madre, "¡qué carácter!"
Semana tras semana seguí entregando la rosa a la señorita Caroline, y ella reanudó gradualmente su vida normal. Había un toque de orgullo, algo que rayaba en desafío, en la actitud de aquella mujer que, si bien sufrió una frustración a los ojos de todos, en su fuero interno se sabía apreciada y querida.
Por fin, una noche, hice mi última visita a la casa de la señorita Caroline. Cuando le entregué la caja, le informé:   
—Esta es la última vez que vengo. La próxima semana mi familia y yo nos mudaremos. Pero el señor Olsen seguirá enviándole las flores.
La solterona vaciló por un instante y me invitó:
—Pasa un momento, Jimmy.
Me condujo a su modesta sala. Cogió un velero, espléndidamente tallado, que estaba en la repisa de la chimenea. "Fue de mi abuelo. Me gustaría que lo conservaras", agregó. "Me has traído la felicidad, Jimmy; tú y tus rosas".
Abrió la caja, acarició los delicados pétalos y prosiguió: "¡Me dicen tantas cosas, aunque en silencio! Me hablan de otras noches sabatinas, todas ellas felices. Me revelan que él también se siente solo Se mordió los labios como si temiera haber dicho demasiado. "Es mejor que ya te vayas, Jimmy. ¡Vete!-
Cogí mi velero y corrí hacia la bicicleta. De regreso en la florería, hice lo que jamás había tenido el valor de hacer: revisé los desordenados archivos del señor Olsen, y encontré lo que buscaba. Podía leerse su mala letra: "Penniman: 52 rosas de veinticinco centavos: trece dólares. Pagadas por adelantado".
¡Vaya, vaya!, pensé.
Pasaron los años, y un buen día regresé a la florería del señor Olsen. Nada había cambiado. El anciano estaba preparando un ramillete de gardenias, como en otro tiempo.
Charlamos un rato. De pronto, le pregunté:
¿Qué ha sido de la señorita Caroline? Seguramente la recuerda; a la que le llevaba yo rosas.
—¿La señorita Caroline? —repitió, a la vez que asentía con la cabeza—. Pues.. . se casó con George Halsey, y es dueña de la farmacia. Excelente hombre. Tienen gemelos.
¡Ah! —exclamé, sorprendido.
Decidí entonces demostrarle al anciano cuán astuto había sido yo:
—¿Cree usted que la esposa del señor Penniman llegó a saber que él le enviaba flores a su ex novia?
James, nunca fuiste muy listo. No era Jeffrey Penniman quien las mandaba. Él ni siquiera se enteró de eso.
—Entonces, ¿quién?
—Una dama --contestó. Colocó cuidadosamente las gardenias en una caja . Una dama que aseguró no estar dispuesta a permitir que la señorita Caroline se convirtiera en mártir por causa de ella. Christine Penniman era quien las enviaba.
El señor Olsen cerró la caja con resueltos ademanes y concluyó: "¡Esa dama sí que tiene valor y carácter!"
SELECCIONES DEL READER´S DIGEST
MAYO DE 1984

jueves, 19 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES -890

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889
 
Aquel hombre, que por su riqueza y apostura no 
había encontrado hasta entonces virtudes que se le 
resistieran, no podía alejar de su memoria la imagen 
de la veneciana. 
La dignidad conque había respondido á las pre- 
guntas que le había hecho, le hicieron comprender 
que quizá por la vez primera iba á encontrar obs- 
táculos, y esto contribuyó á hacer más enérgicos sus 
deseos. 
Manrique esperó á que el escultor se hubiese ale- 
jado, y luego penetró en el zaguán de la casa. 
No era hombre que se detenía por nada. 
Había probado su atrevimiento en más de una oca- 
sión. 
Subió la escalera, y tomando la aldaba con la 
diestra la dejó caer. 
María, creyendo que era su esposo, á quien se le 
había olvidado alguna cosa, apresuróse á abrir. 
Sus mejillas palidecieron al encontrarse nueva- 
mente en presencia del hidalgo. 
—¿Qué queréis? — le preguntó con sequedad. 
Mi marido no está en casa. 
— Lo sabía. 
— ¿Entonces, qué causas os obligan á venir aquí? 
— ¿Acaso no me dijo esta tarde que podía penetrar 
en el taller siempre que lo tuviese por conveniente? 
DE DOS HÉROES. 889 
— Es verdad; pero ya comprenderéis, caballero, 
que yo no puedo recibiros no estando él. 
— ¿Cómo no? 
Tampoco estaba en la casa cuando llegué, y sin 
•embargo... 
— Entonces no estaba sola. 
— ¡Ah! ¿Aludís á esa joven hebrea y al ciego que le 
-acompaña? 
— Precisamente. 
— ¡Buena pareja para defender el honor! 
— Mañana, si queréis decirle algo á mi esposo, os 
aguardará. 
— No, María; yo he venido ahora, precisamente 
-aprovechando su ausencia. 
— No os comprendo. 
— Ya habréis sospechado, que lo que menos me 
importa es la escultura que le he encargado; lo que 
yo ambiciono... 
— Seguid. 
— Es vuestro amor. 
— ¡Mi amor! — exclamó la veneciana. — ¿Y vos sois 
el que blasonáis de nobleza? 
¿Y vos sois el que hace poco manifestaba sorpresa 
porque me hubiese unido á un artista que, aunque 
pobre, sería incapaz ni de comprender una acción 
tan villana como la vuestra? 
¡Callad, callad, que no sois digno ni de mi des- 
precio! 
— Tened en cuenta que no he de desistir de mis 
propósitos. 
112 
890 EL JURAMENTO 
Que os amo, y que vuestras palabras no hacen 
más que exacerbar mi pasión. 
— Todos vuestros ruegos serán vanos. 
— ¿Y mis amenazas? 
— Lo mismo. 
— Tened en cuenta que soy noble, que poseo una 
cuantiosa fortuna, que gozo de gran prestigio y que 
con estas tres condiciones puedo vengarme. 
— ¿Vengaros? 
Yo creo que la palabra venganza puede aplicarse 
cuando satisfacemos nuestras iras en otro que nos. 
ocasionó algún daño. 
— Ciertamente. 
¿Y qué agravio os he inferido yo? 
— ¿Os parece pequeño no corresponder á la pasión 
que habéis despertado en mí? 
— ¡Ah! ¿luego queríais que engañase inicuamente á 
mi esposo, y que por corresponder á vuestros torpes 
caprichos faltase á mis sagrados deberes? 
Manrique, marchaos; Pedro puede volver y no es 
conveniente que os halle aquí. 
— ¿No me ha ofrecido su casa? 
— Sí, os la ha ofrecido con la franqueza y la leal- 
tad que le caracterizan, pero nunca para que abu- 
séis de ella como lo estáis haciendo. 
— Ya comprenderéis que cuando he venido aquí, 
es porque estoy dispuesto á jugarme el todo por el 
todo. 
— Creo que hacéis mal, tanto más cuanto que os 
aseguro que nada conseguiréis. 
DE DOS HÉROES. 89) 
— ¿De modo que preferís pasar la existencia en 
medio de las mayores privaciones, y estando supe- 
ditada al modesto jornal del artista? 
— ¡No he de preferirlo! 
Con todo el oro que guardéis en vuestras arcas no 
se compra la ventura que yo disfruto á su lado. 
— Pensadlo bien. 
Tened en cuenta que nunca he sufrido una derrota 
en amores. 
— Alguna había de ser la primera. 
Y en cuanto á lo que me decís, no necesito refle- 
xionarlo. 
Yo no corresponderé nunca á vuestras preten- 
siones. 
Mucho aseguráis. 
— Quizás menos de lo que vuestra jactancia os ha 
obligado á decir. 
— Lo veremos — exclamó Manrique. 
Y embozándose en su capa bajó de nuevo la es- 
calera. 
María cerró bruscamente la puerta. 
Dirigióse al taller de su marido, y cubriéndose el 
rostro con ambas manos prorrumpió en sollozos. 
 — ¡Dios mío!— exclamó — algo le indicaba á mi alma 
que este hombre ha de ser el origen de nuestro in- 
fortunio. 
Yo le diría á Torrigiano cuanto ha ocurrido, pero 
temo por él. 
Conozco su carácter impetuoso, y no quiero expo- 
nerle. 
892 EL JURAMENTO 
Ese hidalgo goza, como él ha dicho, de grandes in- 
fluencias, dispone de un pingüe capital, y está em- 
parentado con la más alta nobleza de Sevilla. 
Con estas tres condiciones, ¿quién lucha con él sin 
salir derrotado? 
Es preciso que yo le oculte á Pedro lo que ha su- 
cedido. 
La prudencia lo aconseja así. 
¡Ah, Dios mío, dadme fuerzas para ocultarle este 
secreto! 
Para conservarse digna de él no hace falta que 
esgrima su acero, basta con el amor que le profeso y 
la virtud que siempre tuve. 
Sólo un asunto es necesario resolver. 
No quiero de manera alguna que Torrigiano la- 
bre esa estatua. 
¿Cómo consentir que ese hombre posea mi imagen? 
María asomóse á la ventana, y vio con satisfacción 
que Manrique se había alejado. 
Pocos momentos después vio llegar á su esposo. 
— ¿Qué tienes? — le preguntó éste, tan pronto como 
hubo entrado en la estancia y observó en sus ojos 
las huellas del llanto. 
— Nada, Pedro — respondió la joven, esforzándose 
porque sus labios sonrieran. 
— No, eso no es cierto, podrías decírselo áotro que 
te amase menos que yo. 
Casi casi me atrevería á adivinar la causa de tu 
tristeza. 
La veneciana se estremeció. 

jueves, 19 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES-883

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA
1889
 
¿Y cómo vos tan hermosa y tan joven habéis 
unido vuesta existencia con la de un artista tan hu- 
milde? 
— ¿Qué os extraña? 
¿Acaso porque sea pobre es más pequeño su mé- 
rito? 
— Ciertamente que no, pero podíais haber aspira- 
do á un hombre que os diese títulos y riquezas. 
— ¡Qué más títulos que los que él posee! 
Yo no cambiaría todos los pergaminos de la no- 
bleza por uno de sus cinceles. 
— Veo que le amáis mucho. 
— ¡Mucho! — repitió la veneciana, que se sentía ofen- 
dida por las preguntas de D. Juan. 
Pocos momentos después llamaron de nuevo á la 
puerta. 
— Dispensadme, señor Manrique — dijo la venecia- 
na — si os dejo un instante; ahora vendrá mi esposo, 
que es indudablemente quien llama. 
Con efecto, aquella vez no se había engañado, era 
Pedro Torrigiano. 
— En el taller te aguarda ese joven que te ha en- 
cargado una reproducción de la última Purísima que 
labraste. 
— Perfectamente — respondió el escultor, rodeando 
con su brazo el talle de su esposa. 
Y ambos se dirigieron á la estancia. 
Don Juan saludó al artista. 
DE DOS HÉROES. 883 
— Me ha dicho vuestra esposa que habíais salido 
con objeto de adquirir mármol para la obra que os 
encargué. 
— Sí, señor; dentro de breves instantes lo traerán, 
y esta misma tarde me prometo empezar los tra- 
bajos. 
— No os aceleréis, ya os he dicho que no me urge. 
Por el contrario, vuestra tardanza me permitirá 
que pueda admirar las otras esculturas que aquí 
tenéis. 
— ¿Acaso para venir á mi casa necesitáis ese pre- 
texto? — preguntó Pedro. 
— -No, pero las visitas son enojosas cuando se está 
trabajando. 
— Yo siempre tendré mucho gusto en que honréis 
esta humilde morada. 
Torrigiano acercóse á Esther y al paje, en quienes 
no había reparado durante su conversación con 
Manrique. 
— Mirad — le dijo á éste — aquí tenéis á esta lindísi- 
ma joven que me hace el obsequio de servirme de 
modelo para la santa Cecilia que estoy terminando. 
— Ya he tenido ocasión de admirar su hermosura — 
respondió el hidalgo con galantería. 
Y luego tomó su birrete guarnecido de flotantes 
plumas. 
— ¿Os marcháis? 
-Sí. 
—¿No queréis ver la piedra en que ha de ser labra- 
da la escultura? 
884 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES. 
— No, prefiero verla cuando pueda embelesarme 
en sus hermosos trazos. 
Y Manrique, al decir esto, clavó sus ojos en María 
con una expresión que hizo ruborizar á la joven es- 
posa del artista. 
Luego estrechó la mano del escultor, y salió de la 
estancia acompañado de éste. 
Torrigiano le despidió en la puerta de la escalera 
y volvió al taller. 
CAPITULO XC. 
Una mujer que po prudencia engaña
a su marido. 
Dice un autor francés que las mujeres, por candi- 
das que sean, conocen cuándo un hombre se ha ena- 
morado de sus hechizos, mucho antes de que se den 
cuenta de sus sentimientos. 
Nunca se justificó tanto esta máxima como en 
aquella ocasión. 
María, la noble veneciana, comprendió desde lue- 
go que Manrique había penetrado en el taller, no 
por adquirir la escultura que á su esposo encargó, 
sino por admirar el modelo. 
Así es que, cuando Esther y el paje se retiraron, 
se aproximó al artista. 
— Pedro— le dijo — ya sabes que las mujeres tene- 
mos genialidades incomprensibles. 
— No lo dudo en las demás — contestó el artista — 
pero nunca las he observado en ti. 
— No obstante, tal vez no puedas asegurar lo mis- 
mo pasado un momento. 
886 EL JURAMENTO 
— Veamos — dijo el escultor, á quien aquel exordio 
empezaba á inspirar curiosidad. 
— ¿Cuándo vas á empezar la escultura que te ha 
encargado ese joven? 
— Mañana mismo. 
Aunque me asegura que no tiene prisa porque la 
termine, hay dos razones para que la active. 
— ¿Puedo saberlas? 
— ¡Buena pregunta! 
¿Acaso tengo secretos para ti? 
En primer lugar, porque ese joven me recompen- 
sará mi trabajo con largueza. 
— ¿Y el segundo? 
— El segundo, porque trato de complacerle con la 
esperanza de que me encargue alguna nueva obra. 
Parece muy amante del arte. 
— Mucho — respondió María. 
Y dime ¿esa escultura tiene que ser exactamente lo 
mismo que la que se halla en San Pablo? 
— Exactamente igual. 
— ¿No podrías introducir en ella la variación que 
yo te indique? 
— Tú me dirás. 
— Desearía que esa estatua no fuese mi retrato. 
El escultor hizo un movimiento de sorpresa. 
— ¡Cómo! 
 ¿No comprendes que eso no es posible? 
Precisamente es lo que más me ha recomendado 
ese hidalgo. 
— ¿Y si yo te rogase que no le complacieses? 
DE DOS HÉROES. 887 
— En ese caso te preguntaría los motivos que te 
inducen á semejante súplica. 
— Pues te los diré. 
María tomó con cariño las manos de su esposó 
entre las suyas. 
— Ove, Torrigiano — le dijo después de un instante 
de pausa — yo no he podido negarme á que esculpas 
mis facciones en la Concepción que te encargaron les 
padres franciscanos. 
Sabía que la escultura había de ocupar un recinto 
tan sagrado como lo es la iglesia en que se halla: 
pero ese joven, ¿per qué ha de poseer un retrato mío? 
—Me extraña lo que me dices. 
¿Acaso se ha propasado durante mi ausencia? 
La veneciana, que conocía el impetuoso carácter 
del artista, se apresuró á responder negativamente. 
— Entonces no puedo hacer lo que me pides. 
He dado mi palabra á D. Juan, y forzoso es cum- 
plirla. 
— Sea como quieras. Yo no quería más que per- 
tenecerte hasta en el mármol. 
Sonrióse el escultor, y acariciando sus negros ca- 
bellos: 
— ¡Vaya! — le dijo— abandona esas preocupaciones 
que á nada conducen, y lo necesario es que yo en- 
cuentre muchas personas que me recompensen co- 
mo ha de hacerlo ese joven. 
María lanzó un prolongado suspiro. 
La tarde concluía. 
Extrañando el artista que no le hubiesen llevado la 
&88 EL JURAMENTO 
piedra que esperaba, decidióse á salir de nuevo. 
Tan abstraído iba, que no pudo observar á un em- 
bozado que se hallaba enfrente de su casa. 
Este era D. Juan Manrique. 

viernes, 30 de diciembre de 2016

OBJECIONES FORMIDABLES HECHAS A LA BIBLIA. -1894

LA BIBLIA VERIFICADA
ANDREW ARCHIBALD
1894 
 
CAPITULO VII. 

OBJECIONES FORMIDABLES HECHAS A LA BIBLIA. 

"Tú ¿ dónde estabas cuando yo eché los cimientos de la tierra ? 
Decláralo si posees inteligencia. 

"¡ Tú lo sabes sin duda porque habías entonces nacido, 
Por cuanto el número de tus días es grande !" — Job 37 : 4, 21. 

Con frecuencia hay personas que ponen en duda la 
veracidad de la palabra de Dios ; que ponen en cues- 
tión algunas de las cosas mas maravillosas relatadas 
en las Escrituras. Consideraremos imparcialmente 
algunas de las objeciones mas formidables hechas á la 
Biblia, y viendo la luz bajo la cual estas pueden ser 
presentadas quizás tendremos fuerza bastante para 
que nuestra fé no tropiece á cada obstáculo aparente, 
ó al menos habremos aprendido lo bastante para no 
aceptar el dictamen del infiel que cree saber mas de 
la historia del pasado que los mismos que en el vi- 
vieron. No titubea en negar la ocurrencia de los 
acontecimientos que la Biblia atestigua por medio de 
testigos que vivían en aquel entonces. Está perfecta- 
mente seguro que el narrativo de la Escritura no cor- 
responde con los hechos actuales. De vez en cuando 
da un traspiés ; mas persiste sin embargo en impugnar 
los informes de los historiadores sagrados. Un poco 
de modestia como queda indicado en nuestro texto 
sería ventajosa al incrédulo altanero : 
94 LA BIBLIA VERIFICADA. 
" Tú ¿dónde estabas cuando yo eché los cimientos de la tierra? 
Decláralo si posees inteligencia. 

* * * * * * 

I Tú lo sabes sin duda pues ya habías nacido, 
Por cuanto grande es el número de tus dias !" 

1. El infiel mas brillante de hoy día describe la 
Tierra Santa como " una quinta parte del Illinois — 
país espantoso, cubierto de rocas y desolación. Nunca 
hubo agente en Chicago que no se hubiera avergonzado 
de llamarlo el país que fluye leche y miel." ¿ Era pues 
la descripción de Palestina que nos dá el Éxodo acaso 
exagerada? Naturalmente la expresión era poética 
para indicar gran feracidad. El poeta Komano Ovi- 
dio, que murió durante la vida terrestre de Cristo, 
tiene una idea semejante cuando escribe hablando de 
la Edad de Oro : 
" Aquí rios de leche ; ríos de néctar allá fluían, 
Y de los verdes robles goteaba la dorada miel." 
Pero es la cuestión, que la Tierra Santa es singular- 
mente estéril, pedregosa é improductiva. Esto sin 
embargo no es evidencia de que siempre haya sido así. 
Uno de los motivos de su esterilidad es que los bosques 
han sido cortados, y los malos resultados de este pro- 
ceder nos son bien conocidos hoy en día. Es un hecho 
que nuestros gobiernos ofrecen premios por el plantío 
de árboles, y Nueva York discute hoy la necesidad de 
preservar los grandes bosques de los Adirondacks si 
hemos de conservar la fertilidad del Estado Imperio. 
Así nos podemos dar cuenta de la esterilidad de Pales- 
tina, los árboles en su mayoría han desaparecido. Ade- 
OBJECIONES HECHAS Á LA BIBLIA. 95 
más hay pruebas, por las ruinas que se observan en las 
vertientes de las colinas, de que antiguamente se ser- 
vían de terrados para mejorar el cultivo del país. Esa 
teoría dice el que presenta objeciones, puede ser plau- 
sible y correcta empero ¿ hay acaso prueba absoluta de 
que el suelo fuera antes productivo ? Sí, la Biblia ; 
mas son sus aseveraciones negadas, aunque la razón 
no es evidente. ¿Porqué algunos admiten sin dudar 
la veracidad de lo que los paganos escribieron? ¿Son 
acaso mas dignos de ser creídos que los hombres santos 
de antaño ? 
Mas puesto que nuestros infieles prefieren otras au- 
toridades á las de las Escrituras, serán satisfechos.  
 
Tácito que vivía á fines del primer siglo y á principios 
del segundo, dice acerca de la Palestina : " El suelo es 
fértil." Josefo, un contemporáneo de los apóstoles, 
dice de Galilea que " el suelo es universalmente rico y 
feraz. . . . Ademas aquí las ciudades son numerosas, 
y los muchos pueblos que hay aquí están todos tan 
llenos de gente, por causa de la riqueza de su suelo, 
que el que menos de entre ellos contiene arriba de 
quince mil habitantes. . . . Provee el suelo á los hom- 
bres de las principales frutas, de uvas é higos conti- 
nuamente durante diez meses del año." Un agente de 
tierras de Chicago, no tendría que sonrojarse de po- 
seer tal hacienda. Mas aún ; pudiera el tal pegar sus 
carteles anunciando que fluía leche y miel, pues Josefo 
pasa á observar de Judea y Samaría : " Por razón de su 
excelente pasto, su ganado da mas leche que en otros 
lugares." Y si el tal agente pudiera haber tenido 
bajo su mano el país alredor de Jericó, podía haber 
96 LA BIBLIA VERIFICADA. 
anunciado con autoridad de Josefo, que " sería difícil 
el dar con un clima en la tierra habitable que pueda 
compararse á él ; " mientras podía también haber cita- 
do del escritor judío : " Este país al mismo tiempo pro- 
duce miel de abejas." ¡Leche y miel! Y sin em- 
bargo nuestro infiel deslenguado, que conoce mas del 
pasado que el pueblo que en él vivió dice, ¡ " Nunca 
hubo en Chicago agente que no se hubiera avergonza- 
do de describir aquel país como fluyendo leche y miel !" 

Es este solamente un ejemplo del modo en que los 
hechos históricos son olvidados por la infidelidad su- 
perficial é ignorante que hace tanto ruido por medio 
de la prensa y desde la plataforma. Mismo aunque 
la Biblia no pueda ser immediatemente corroborada 
por medio de pruebas seculares, esa no es razón para 
que la pronunciemos falsa. No lo conocemos todo ; 
nuestra edad no es tan larga que tengamos conoci- 
miento personal de los siglos pasados ; " aun no había- 
mos nacido." 

jueves, 29 de diciembre de 2016

LA BIBLIA VERIFICADA- ANDREW ARCHIBALD-1894- Indudable-

 LA BIBLIA VERIFICADA-
 ANDREW ARCHIBALD
 
CAPITULO XIV. 

SEÑALES BÍBLICAS QWE PRECEDIERON LA DESTRUC- 
CIÓN DE JERUSALEM. 

"Yá unos que decían del templo, que estaba adornado de her- 
mosas piedras y dones, dijo: De estas cosas que veis, días ven» 
drán, en que no quedará piedra sobre piedra que no sea
 derribada. Y le preguntaron, diciendo : Maestro, ¿ cuándo será esto ? 
¿ Y que señal habrá cuándo estas cosas hayan de comenzar á ser 
hechas ? " — Lucas 21 : 5-7. 

La destrucción de Jerusalem y de su templo por 
Tito en el año 70 a. c. fué predicha por Cristo unos 
cuarenta años antes que llegase á suceder. Y los dis- 
cípulos se admiraron al oir la profecía, y podían creer 
apenas que había de cumplirse. Preguntaron al Maes- 
tro qué signos precederían la catástrofe, y claramente 
se lo dijo, estando con ellos sentado en el Monte de las 
Olivas con la Santa Ciudad resplandeciendo ante sus 
ojos bañada en luz por el sol que bajaba hacia el oca- 
so. Hechemos una mirada á la historia y constatemos 
si las señales predichas en detalle han tenido lugar. 
Puede decirse, por vía de introducción, que las señales 
parecen indicar el fin de Jerusalem en primer lugar, y 
en segundo lugar el fin del mundo. Había, como dice 
Farrar, " dos horizontes, cerca el uno y lejano el otro," 
y ademas añade, que como las señales " precedieron la 
187 
188 LA BIBLIA VERIFICABA. 
destrucción de Jerusalem, así también (las mismas) 
precederán en gran parte cuando el fin de todas las 
cosas esté cercano/' Limitándonos por de pronto al 
fin dramático de la dispensación y constitución Judai- 
cas, consideraremos las señales que habían de preceder 
el primer gran día del Señor que es simbólico de otro 
aún mas terrible y venidero. 

1. " Antes de todas estas cosas" — era una de las 
señales — " os echarán mano y perseguirán." Esta 
profecía fué terriblemente cumplida antes del año 70, 
cuando Tito destruyó la ciudad y el templo. Santia- 
go fué degollado por Agripa, y Pablo por Nerón 
antes de esta fecha. La historia de la Iglesia apostó- 
lica fué una sucesión de persecuciones religiosas. Esto 
es evidente según el relato de Hechos de los Apóstoles, 
y es corroborado por la historia profana, que no puede 
ser tachada de parcialidad hacia el Cristianismo. Cuan- 
do ocurrió el grande incendio en Roma, durando, dice 
Suetonio, "seis dias y siete noches," hasta que casi la 
mitad de la ciudad fué convertida en ruinas, Nerón 
comentó acerca de " los grandiosos efectos de la con- 
flagración." Se supone que este emperador ordenó él 
mismo que la ciudad fuese incendiada, y, dice Tácito, 
" para suprimir este rumor inculpó falsamente y cas- 
tigó con los tormentos mas atroces las personas de los 
comunmente llamados Cristianos, que eran odiados por 
sus enormidades. Cristus, el fundador de este nombre, 
fué muerto como criminal por Poncio Pilato, procura- 
dor de Judea, en el reinado de Tiberio ; mas la super- 
stición perniciosa, por un tiempo reprimida, surgió de 
nuevo, no solamente en Judea, donde tuvo origen el 
LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALEM. 189 
mal, sino en la misma Roma, adonde fluyen cual co- 
mún receptáculo todas las cosas horrendas y vergon- 
zosas de todas partes, y donde también son estimula- 
das. De consiguiente, fueron primeramente encarce- 
lados aquellos que confesaron ser Cristianos ; después, 
por informe que estos dieron, una gran multitud fué 
convicta, no tanto por la acusación del incendio de la 
ciudad sino por aborrecer á la raza humana. Y fue- 
ron en su muerte causa de diversión, pues fueron cu- 
biertos de pieles de bestias feroces y se les dio caza 
hasta la muerte con perros, ó fueron clavados en cruz, 
ó quemados, y cuando declinaba el día ardieron para 
servir de antorchas nocturnas/' Tal es el lenguage, 
no de un Cristiano, sino de un pagano, y de uno cuya 
vida cubrió parte de la primer centuria y el principio 
de la segunda. La señal de persecución religiosa 
ocurrió pues entonces, y esta misma persecución, des- 
crita por el historiador Latino, asoló seis años antes 
de la destrucción de Jerusalem. 

2. Otra señal que parecía muy improbable fué, 
" Este evangelio del reino será predicado por todo el 
mundo para testimonio á todas las naciones; y en- 
tonces vendrá el fin." ¿ Tenemos evidencia alguna de 
que esta señal precediese la destrucción de Jerusalem? 
El imperio Romano fué reconocido en aquellos días 
como comprendiendo "todo el mundo," pues acerca 
del decreto de Cesar Augusto dice Lucas, " Todo el 
mundo fuese empadronado ; " esto es todo el imperio. 
Aun limitándolo de esta manera parece imposible que 
una religión cuyo Fundador fué crucificado — una reli- 
gión opuesta á todas las demás por cuanto las tenía 
190 LA BIBLIA VERIFICADA. 
todas por falsas — una religión que no lisongeaba á los 
hombres sino que los llamaba pecadores — una religión 
que exigía olvido propio y aun sacrificio de la vida — 
una religión que, después de todo, no proponía propa- 
garse por la fuerza, — parece completamente imposible 
que tal religión se propagase tan difusamente en cua- 
renta años ; pero Cristo comprometió su palabra en la 
predicción de que antes de la destrucción de Jerusa- 
lem, antes del año 70 d. c, sería su evangelio publi- 
cado por todo el mundo conocido ; y hay razón para 
creer que la profecía probó ser verdadera. Tácito, 
dice en el pasage de él citado, que la perniciosa supers- 
tición era reprimida en un lugar para aparecer en 
otro, " no sólo en Judea, donde tuvo origen el mal, 
sino en la misma Roma, adonde fluyen cual común 
receptáculo todas las cosas horrendas y vergonzosas. ,, 
Plinio el Joven, que murió hacia el 116 d. c, escribe ¡ 
" Y no solamente se ha apoderado el contagio de esta 
superstición de las ciudades, sino que también de las 
aldeas y campo." Clemente, contemporáneo de Pablo, 
dice de este apóstol : " Fué el predicador ambos de 
Oriente y de Occidente ; adoctrinó al mundo en jus- 
ticia ; " y Pablo murió antes del año 70, previo al 
cual Cristo dijo que el Evangelio había de ser predi- 
cado á todas las naciones. Cuando predijo la señal 
no tenía sino un corto número de discípulos, mas la 
señal no falló. 

3. También habían de sobrevenir conmociones civiles 
— " guerras y rumores de guerras." El advenimiento 
de Cristo tuvo lugar en tiempo de paz universal, el 
templo de Jano estaba cerrado. Sin embargo, el mas 
LA DESTRUCCIÓN DE JERUSALEM. 191 
tremendo desorden iba á suceder en los negocios gu- 
bernamentales antes de que aquella generación pasase, 
á lo menos así lo profetizó. 
 Volviendo ahora para el período en cuestión á Tá- 
cito, y hojeando sus Anales, vemos expresiones como 
estas : " Desórdenes en Alemania," " conmociones en 
África," " conmociones en Trácia," " insurrecciones en 
la Galia," " intrigas entre los Partas," " la guerra en 
Bretaña," " guerra en Armenia." Y lo mismo tam- 
bién en Josefo vemos qué levantamientos había por 
todo el imperio. "En toda la Siria," dice, <? los de- 
sórdenes eran terribles ;" " cada ciudad estaba dividida 
en dos ejércitos," Sirios y Judíos ; " así que el día se 
pasaba en verter sangre, y la noche en terror." Se 
nos dice que era " común el ver ciudades llenas de 
cadáveres sin sepultar, y los de los viejos mezclados 
con los infantes ; . . . mujeres también entre ellos." 
No es de admirar que con los cadáveres sembrados de 
esta manera tan cruel Josefo llame aquellas calami- 
dades indecibles. Trece mil fueron muertos en Scitó- 
polis. Diez mil en Damasco fueron muertos " abrién- 
doles la garganta." Veinte mil fueron muertos en 
Cesárea en " una hora de tiempo." En Alejandría no 
se perdonó ni á viejos ni á jóvenes hasta que cincuenta 
mil yacieron en " montones." Y tampoco fué en pro- 
vincias aisladas que se sintieron estos disturbios. El 
imperio mismo se tambaleó sobre sus mismos funda- 
mentos antes del año 70, tan prolífico en aconteci- 
mientos. Cuatro emperadores subieron ai poder en 
dos años, y todos ellos murieron violentamente. Ne- 
rón, según Suetonio, "se hundió una daga en la gar- 
192 LA BIBLIA VERIFICADA. 
ganta ; " Galba fué atropellado por gente de á caballo 
y un soldado le cortó la cabeza, quien, " metiendo el 
pulgar en la cabeza por la boca," llevó así su horrible 
trofeo ; Oto se " atravesó " el pecho ; y Vitelio fué des- 
pachado por medio de lento tormento y " arrastrado 
después por un gancho y echado en el Tiber." Así 
que no fué una provincia de vez en cuando, sino como 
lo dice Suetonio, fué el " imperio " que se halló en " un 
estado de disturbio y desorden." Tal es el testimonio 
en cuanto á los acontecimientos por historiadores que 
poco sabían que Cristo lo había profetizado todo cua- 
renta años antes, cuando declaró que "habría guerras 
y rumores de guerras," nación contra nación y rey 
contra rey, antes del fin, antes que Jerusalem fuese 
destruida. 

sábado, 27 de enero de 2018

ESPAÑOLES DE SAN PEDRO SOLOMA.HUEHUETENANGO 1810


ESPAÑOLES DE SAN PEDRO SOLOMA
AÑO DE 1810
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

DON MARCOS CASTAÑEDA  ESPAÑOL CASADO 50 AÑOS
DON SANTIAGO CASTAÑEDA  ESPAÑOL  CASADO 44 AÑOS
CLAUDIA BATRES ESPAÑOLA  33 AÑOS
MIGUEL CASTAÑEDA BATRES ESPAÑOL 13 a-
JUAQUIN CASTAÑEDA BATRES ESPAÑOL 4 A.
JOSE MARIA CASTAÑEDA BATRES ESPAÑOL 2 A.
ROSALIA CASTAÑEDA BATRES ESPAÑOLA 12 A.
JUANA CASTAÑEDA BATRES ESPAÑOLA 8 A
JULIAN CASTAÑEDA ESPAÑOL CASADO 24 A
DOÑA NORBERTA CASTAÑEDA ESPAÑOLA 51 A SOLTERA
JUAN CASTAÑEDA ESPAÑOL 12 A
DOMINGA CASTAÑEDA ESPAÑOLA  15 A
CECILIA CASTAÑEDA ESPAÑOLA 10 A
DOÑA MARIA CASTAÑEDA ESPAÑOLA  59 A CASADA CON YNDIO AUSENTE

jueves, 25 de enero de 2018

ESPAÑOLES DE SANTA MARIA JOYABAJ-1810

"PADRON DE LA PARROQUIA DE SANTA MARIA JOYABAH, ALCALDIA MAYOR DE SOLOLA CON ARREGLO AL QUE  HICE EL AÑO DE 1806  DE ORDEN DEL SUPERIOR GOVIERNO  DE ESTE REYNO.
"SE ADVIERTE QUE LOS ESPAÑOLES , Y LADINOS POR SER MUI POCOS, NO SE PONEN POR  A.B.C.D . COMO LOS YNDIOS."

ESPAÑOLES
DON CHRISANTO ALVARADO  DE 70 AÑOS CASADO CON JOSEFA XIRON DE 44 AÑOS. TIENE A RAFAELA DE 17a Y A DOMINGO DE 14. 
DON JUAN DE DIOS ALVARADO  DE 29 a CASADO CON SIMONA MEDINA de 26.TIENE A CHRISANTO DE 2 Años-
DON MIGUEL ALVARADO de 26 años casado con MANUELA MUÑOS de 21 a. sin hijos
 ALEXANDRO SUAREZ casado con JUAQUINA ALVARADO , ambos de 22 a-
DON RAMON MOLINA de 36 a. casado con DOÑA MARIANA DE LA PEÑA de 50 años. Tiene esta de su primer marido a José Mota de 14 a- y a Miguel Mota de 11 años-
DOÑA ANSELMA GALVEZ de 42 a. Viuda -tiene a DON MARIANO CORONADO de 28 años, a DOÑA YSIDORA DE 23 Y A DOÑA CLEMENTA DE 11 AÑOS.
DON MANUEL BERMEJO DE 44 AÑOS,CASADO-"CUIA" FAMILIA ESTÁ EN LA CAPITAL DE LA NUEVA GUATEMALA, MENOS SU HIJO DON MARIANO DE 11 AÑOS.
DON ESTEBAN GENES SOLTERO DE 50 AÑOS
DON JOSEF APOLINARIO DUARTE  DE 50 A. CASADO CON DOÑA ALBINA GARCÍA DE 35 A. TIENE A JUAN MATEO DE 14 A- A MARIA EUSEBIA DE 12 A-A PATRICIA DE 8 A-JOSEF FRANCISCO DE 4 Y A JUANA TIMOTEA DE 2 A-
DON FRANCISCO XIRON DE 44 A- CASAD CON DOÑA GERTRUDIS ARANDA DE 40 A- SIN HIJOS
DOÑA MARIA PETRONA DE DUARTE DE 51 A-VIUDA-TIENE A SU CARGO A MARIA DEL CARMEN DUARTE DE 15 A-A JAUN DE 12, A BARTOLOME DE 10 Y A FELIPE DE 5 AÑOS

domingo, 29 de octubre de 2017

CHARLES ATLAS-PROFESOR DE ENERGIA MUSCULAR -1942

 ATLAS, PROFESOR DE ENERGÍA MUSCULAR
 (Condensado de la revista «The New Yorker»)
Por Robert Lewis Taylor
 SELECCIONES DEL READER'S DIGEST   
 Diciembre DE 1942
CHARLES ATLAS ocupa puesto sobresaliente entre los norteamericanos que se dedican al cultivo del músculo. Es el único hombre cuya ficha antropométrica ha hallado cabida en los archivos que la Biblioteca Pública de Nueva York destina a la información de las generaciones venideras. Por cierto que este último hecho le parece a Atlas prevision muy razonable, justificada de sobra por las armónicas proporciones del cuerpo que la motiva. «Han demostrado que son listos» , dice refiriéndose a los que tuvieron la idea de archivar esa ficha. «De aquí a un par de miles de años, cuando alguien quiera saber cómo éramos los hombres del siglo XX, irá a la Biblioteca... ¡y creerá que todos eran como Atlas!»
. Circunstancia digna de notarse es que este atleta juzga su físico con entera imparcialidad, como pudiera hacerlo otra persona. En realidad, su cuerpo es para él un dechado; algo digno de admiración, pero de lo cual no se jacta. Hace unos años, hallándose en París, lo invitó a su mesa Elsa Schiaparelli. A poco de comenzada la comida, se le ocurrió a la señora de la casa decirle a Atlas: «Aseguran que su musculatura es perfecta». Por toda contestación, el atleta se puso en pie, y quitándose prontamente el smoking y las demás prendas, quedó desnudo de la cintura para arriba. Aunque llenos de asombro ante tal ocurrencia, la señora de Schiaparelli y sus invitados convinieron en que, en efecto, tenían ante sí un dechado de perfección muscular.
Cuando Atlas hace algo por el estilo de lo que queda referido, lo guía únicamente el propósito de difundir su doctrina de que el ejercicio da alegría. Tan convencido está de que el ejercicio es fuente de bienes, que procura tener en acción constante la mayor parte de los músculos. Lleva casi siempre en los bolsillos algunos clavos de acero para romperlos en dos entre sus dedos mientras se pasea por las calles. También suele llevar consigo un par de escarpias de fijar rieles que dobla por la mitad a poco que se le inste.
Atlas se presenta a menudo en clubes atléticos, organizaciones juveniles y campamentos del ejército, para ofrecer exhibiciones gratuitas de su fuerza y dar breves charlas sobre temas referentes a la salud. Con objeto de probar que había dado a su cuerpo los cuidados convenientes y de contribuir a la publicidad de un nuevo cojinete de bolas, Atlas arrastró, por más de 30 metros, un vagón de ferrocarril que pesaba unos 66.000 kilogramos y que seis trabajadores no habían logrado mover ni un solo centímetro. Otra vez, para resolver una discusión, atravesó a nado la bahía de Nueva York, llevando a remolque un bote cargado de amigos suyos. Al hacerlo, se detenía a dar las explicaciones oportunas en los lugares dignos de.interés. No hace mucho que, al visitar la penitenciaría de Sing Sing, divirtió a los presos rompiendo barras de hierro con sólo las manos. Varios espectadores quisieron suscribirse a su curso por correspondencia para adquirir cuerpo de atleta, pero Atlas, el hercúleo profesor, no aceptó las suscripciones. «Podrían haber tenido desagradables consecuencias », comentó.
Hace veinte años que la revista Physical Culture proclamó a Atlas «el hombre mejor formado del mundo». Hoy en día, a los cuarenta  ocho años, los entendidos en materia de desarrollo muscular lo encuentran excepcional. Ha puesto el mayor cuidado en no caer en el exceso de hinchazón muscular y, su cuerpo, desprovisto de nudosidades atléticas, tiene, por el contrario, la apariencia levemente ondulada de una playa cubierta de dunas. No es lo que se dice un hombre grande. Mide 1.75 metros de estatura y pesa 82 kilogramos. Sin embargo, su circunferencia torácica es de 1.20 metros y sus biceps de 43 centímetros. La circunferencia torácica de loe Louis es sólo de 105 metros y sus biceps de 35 centímetros. El cuerpo de Atlas se estrecha hasta llegar a una cintura de 81  centímetros. No tiene más que 43 centímetros de cuello, y a menudo se contrista cuando cavila en su relativo encanijamiento.
Atlas se llama Angelo Siciliano. Nació en la Italia meridional. Se crió en Brooklyn y, durante bastantes años, creció demasiado poco. En un retrato de cuando andaba por los quince aparece como un muchachuelo desgalichado en actitud de melancólica languidez. Los que fueron sus vecinos le recuerdan como particularmente debilucho. Atlas no falsea los hechos cuando declara ostentosamente en los anuncios de las revistas populares: «En un tiempo era yo una pobre criatura canija que pesaba 45 kilogramos >>.
Tenía Angelo dieciséis años cuando se le ocurrió visitar el Museo de Brooklyn, donde vió una estatua de Hércules que le fascinó. Una semana después inició sus trabajos en uno de los gimnasios de la Asociación Cristiana de Jóvenes, con fervor de fanático. Ensayó todos los ejercicios corrientes, pero no se sintió satisfecho. «Allí faltaba algo », suele decir ahora. Encontró lo que faltaba mientras vagaba una mañana por el Parque Zoológico en el barrio neoyorquino del Bronx. «Pues, señor, » dice al hablar de su descubrimiento, «estaba yo mirando la jaula del león, cuando la fiera se levantó y se desperezó. Se veían moverse los músculos a través de la piel como ratas bajo una alfombra. Observando aquella gimnasia natural, me llamó la atención el hecho de que el rey de la selva no necesitaba ningún aparato. ¡Le bastaba oponer unos músculos a otros! » En aquel instante nació el sistema de cultura física de Atlas.
El joven Siciliano empezó a ejercitar sus músculos, unos contra otros, en todas las combinaciones posibles. Comenzó por poner en pugna una mano contra otra. Colocóse luego ambas manos tras la cabeza y trató de doblar ésta hacia abajo mientras ofrecía resistencia con el cuello rígido. Trabó después brazos y piernas en una especie de madeja,, tirando y oprimiéndose mutuamente. Hallóse a veces en las posiciones más extravagantes; pero, a medida que pasó el tiempo, fue aprendiendo cuáles eran los músculos que podían oponerse a otros sin dolor ni engarabitamientos peligrosos. Se ejercitaba constantemente en casa, en la escuela, en el gimnasio, sin darse nunca una tregua larga en aquella pelea de Siciliano contra Siciliano.
.Al cumplir los diecinueve años, tenia una músculatura tan desarrollada, que los otros muchachos lo miraban con respeto. Uno de ellos comentó un día: «O me engañan los ojos, o Angelo se parece, como un huevo a otro, a esa estatua del banco de la esquina, que llaman Atlas ». Aquel fué el segundo bautismo del atleta, pues desde entonces se le ha designado con ese nombre.
Cuando Atlas acabó sus estudios de segunda enseñanza, se colocó de portero en una barraca de Coney Island. Ganaba cinco dólares semanales; y entre sus obligaciones figuraba la de echar a la calle a los que molestaran. Una tarde acertó a encontrarse entre la multitud de espectadores un joven escultor que observó complacido el juego muscular de Atlas cuando levantaba a un hombre en cada mano y enderezaba un par de herraduras. Le propuso que le sirviera de modelo. Más adelante lo presentó a la señora de Harry, Payne Whitney y a otros muchos escultores.
Atlas se convirtió muy pronto en uno de los modelos más populares de Norteamérica, profesión en la que llegó a ganar 100 dólares semanales durante algunos años. Hoy en día se ve parcial o totalmente reproducido dondequiera que va, tanto en Nueva York como en las demás ciudades de los Estados Unidos, en estatuas de hombres célebres y otros monumentos artísticos.
Cuando ganó el concurso de la revista Physical Culture, siguiendo el consejo de sus amigos escultores, escribió un curso de educación física e inició su venta por correo. Los años transcurridos apenas han traído alteración a las lecciones. «Dí en el clavo la primera vez», es su comentario. Las reglas fundamentales son dos: mucho ejercicio, y sobriedad racional en todo lo demás. A la cabeza de la lista de ejercicios figuran las inspiraciones profundas para dilatar el diámetro de la caja torácica; viene después un movimiento destinado a fortalecer los músculos externos, consistente en apoyar las manos en los asientos de dos sillas separadas entre sí para que el cuerpo descienda y se eleve entre ellas hasta cansarse. Los ejercicios de oposición intermuscular comienzan por la colocación del puño izquierdo en la palma derecha o viceversa y el subsiguiente forcejeo hasta ver si el puño hace que descienda la mano o si ésta levanta el puño. Dice Atlas que este trabajo fortalece todos los músculos de la cintura para arriba. Para los bíceps, el movimiento consiste en tratar de doblar un brazo mientras la mano opuesta procura impedirlo tirando de él hacia abajo. Tiene Atlas 250.000 alumnos, entre los que se cuentan gentes de lugares tan remotos como la India y las Islas Fiji. Un viajero de tierras lejanas cuenta que ha visto en una aldea de la India un retrato de Atlas ante el cual ardía una lámpara.
Tiene Atlas algunos prejuicios en materia de alimentación. Aconseja abstenerse de productos de pastelería así como también de café, té y alcohol. Recomienda la leche y el agua, una y otra cuidadosamente masticadas.
Si las veintiuna fotografías de Atlas que penden de los muros del vestíbulo no logran impresionar a su visitante, difícilmente se sustraerá éste al respeto que infunde la propia presencia del maestro. El creador de la lucha intermuscular suele comenzar sus entrevistas despojándose de la camisa. Inicia la conversación sentado a su mesa, y semidesnudo.,Sus obligaciones consisten principalmente en contestar el correo. Como ha adoptado una actitud casi religiosa en relación con su trabajo, escribe cartas largas y detalladas a todo el que le pide informes. Entre sus consejos suelen figurar los dos siguientes: «Tírese de la cama tan pronto despierte por la mañana. No se emperece ». «Un buen tónico para los nervios es lanzarse un poco de agua al pecho cuando se levante. Es excelente». Siempre termina sus cartas con este saludo: «Con los mejores deseos y un vigoroso apretón de manos, me reitero su amigo Charles Atlas.»
En traje de calle, Atlas no parece el magnífico ejemplar de fortaleza que es en realidad. Enemigo de reyertas suele hacer cuanto esté a su alcance para evitarlas. A veces, cuando un hombre de temperamento arrebatado trata de buscarle querella, le dice: «Señor, hágame el favor. Soy un hombre tranquilo. ¿Quiere usted dejarme en paz ?, No hace mucho, sin embargo, que en un tren del metropolitano, atestado de gente, se le insolentó un hombre grande y valentón a quien había rogado que cediese su asiento a una señora. Atlas lo cogió por el cuello y los fondillos del pantalón, lo levantó en vilo y lo sacudió vigorosamente. Antes de salir del tren, el hombre reconoció a Atlas y le ofreció sus disculpas. « Se excusó con que estaba malhumorado porque no se sentía bien », cuenta Atlas. «Le hice una larga disertación sobre la conveniencia de hacer ejercicio, y decidió comprarme el curso.»
Atlas tiene sincera simpatía por los débiles. Una vez recibió una carta de Mahatma Gandhi que decía así: «He oído hablar de las maravillas que logra usted en materia de rehabilitación física y me gustaría saber si hay algún modo de conseguir mi fortalecimiento. M. K. Gandhi. » Atlas formuló un régimen alimenticio y recomendó una -serie de ejercicios suaves adecuados para el Mahatma. «No le cobré un centavo », dice. «Me inspiraba mucha pena. El pobre no es más que un costal de huesos.»

domingo, 21 de enero de 2018

LECCIÓN EXITOSA COPIADA POR LOS BRITANICOS

Lección Bíblica
(De la obra «Novela de la Última Cruzada»)
Por el Comandante Vivían Gilbert
CIERTO• brigadier que figuraba en las tropas del general Allenby durante la campaña de Palestina hojeaba una noche la Biblia, a la luz mortecina de una vela, buscando la palabra Micmás. Había recibido la orden de apoderarse con sus fuerzas de la aldea de ese nombre que parecía un nido de águilas allá en la cresta de una montañuela, al otro lado de profundo valle. Le parecía al Brigadier que no le era enteramente desconocido el nombre.
Al cabo de paciente búsqueda dió, con este pasaje en el Libro de Samuel, cap.t3: «Y Saúl, Y Jonatas, su hijo, elpueblo que les acompañaba se establecieron en Jeba, lugar de la tribu de Benjamín; los filisteos, empero, acamparon en Micmás—. El Brigadier continuó leyendo y se enteró de cómo Jonas y su escudero, amparados por las sombras de la noche, se deslizaron sigilosamente hasta el real de los filisteos y cómo para llegar a él tuvieron que atravesar una estrecha garganta «que tenía un agudo peñasco a un lado y, otro agudo peñasco al otro lado: \- el nombre del uno era Bosés y el del otro Serié ». Los dos osados israelitas escalaron la riscosa montañuela y llegaron a un «llano que una yunta de bueyes hubiera podido arar». Despertaron en aquel punto los filisteos y creyendo que estaban cercados por las huestes de Saúl «se fundieron como la nieve al sol». Saúl atacó a los acobardados enemigos con todo el poder de sus ejércitos y «aquel día el Señor salvó a Israel».
El brigadier se dijo para sus adentros: «Esa garganta, esas dos rocas protuberantes y afiladas y ese pequeño llano en la cima, de seguro que no han desaparecido». Llamó a sus coroneles y les leyó el relato bíblico. Unas avanzadillas destacadas al efecto encontraron el desfiladero muy mal guarnecido por los turcos, los peñascos a ambos lados — con seguridad Hosés y Sené – y la pequeña meseta en lo alto, bañada por la luna.
Se modificó, en consecuencia, el plan de ataque. En vez de lanzar al asalto a toda la brigada, se ordenó a una sola compañía que avanzara en medio del silencio de la noche a través del paso. A los contados turcos que se percataron de la maniobra se les despachó prontamente y sin ruido. Los infantes ingleses escalaron el collado, y las primeras luces del alba arrancaron pálidos reflejos a sus bayonetas en la planicie. Despertaron los turcos, se imaginaron rodeados por todo el ejército de Allenby y se dispersaron en desordenada fuga. De los turcos que quedaron en Micmás ni uno solo se libró de la muerte o de la captura.
Por donde se ve cómo la estrategia de Saúl y Jonatás fue copiada con brillantísimo éxito, a miles de años de distancia, por las tropas inglesas.
__________
CoN admirable sabiduría han dado las leves muy escaso poder a las mujeres, porque ya /a naturaleza les ha dado demasiado.Samuel Johnston

sábado, 27 de enero de 2018

ESPAÑOLES DE SANTO DOMINGO SACAPULAS- 1810



PADRON DE ESPAÑOLES DE QUINCE A QUARENTA Y CINCO AÑOS 
DEL PUEBLO DE SANTO DOMINGO SACAPULAS 
DE LA ALCALDIA MAYOR DE TOTONICAPAN
DON MARIANO HENRIQUES            32   CASADO   LABRADOR
DON MANUEL JOSE HENRIQUES     22  SOLTERO  LABRADOR  
DON YSIDRO PERES                          30  CASADO    LABRADOR
DON GERONIMO TOLEDO                 40  CASADO   LABRADOR
DON POLICARPIO AZEBEDO            44   CASADO   CARPINTERO
DON MANUEL SIMEON AZEBEDO    42  CASADO CARPINTERO
DON MARIANO DE BARRIOS            32 CASADO   LABRADOR
DON YSIDRO LEMUS                         36  SOLTERO  LABRADOR
DON FRANCISCO LEMUS                  30  SOLTERO  LABRADOR
“ECHO EN SACAPULAS A VEINTE Y SEIS DE JULIO DE MIL OCHOCIENTOS DIES Y PARA QUE CONSTE LO FIRMO”
JOSE FERMIN TIRADO
Chicaman y Julio 18, de 1810.
Certifico en debida forma bajo el juramento que hago por Dios nuestro señor  y una señal de su santa cruz , tener por mis bienes dose bestias de silla y tres de carga, y serreras setenta y tres , y de la nacencia catorce de este año y para que “coste” lo firmo
Geronymo Toledo

miércoles, 21 de marzo de 2018

DE SEFARAD A HISPANOAMERICA-HISTORIA DE RICARDO LOPEZ

 BORRADOR- Sujeto a Revision de datos nombres  y fechas
______ 
y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra.  Hechos 1-8
_________________________________
 

DE SEFARAD  A HISPANOAMERICA-- 

LA GENETICA  DE RICARDO ABRAHAM LOPEZ PALACIOS
Por AbrahamdeArim
2016

 Capitulo   I

 EL CAPITAN SAMUEL BEN ABRAHAM, LOS FENICIOS Y LOS VIRACOCHAS DEL PERU
950 A.C-

La poderosa flota  (ab) se iba acercando al puerto de destino. En la cubierta  de la principal hallábase un hombre cuya estaura pasaba más allá de 1.75 (1). Vestía el traje y la insignia militar corespondiente al poderoso ejército del rey Salomón. De joven y atractivo rostro (2), Atletica y gallarda presencia.   Sus ojos claros y azules (3) como el mar mediterraneo,  largos cabellos rojizos dorados(4) y espesa barba del mismo color , piel  que en su tiernas infancia había sido blanca (5), había tornádose broncinea  por  la brisa salada y por el intenso sol de las tierras visitadas .. su comprensión y nobleza, hacían de él,  idoneo Capitán del contingente marinero de la tribu de Zabulón (a) y de los guerreros infantes de marina de la tribu de Juda que ofrecian la protección propiamente militar (b) por ordenes del sabio rey(c) también a los marineros fenicios que tripulaban la flota que tres años antes había partido a la tierra de Ofir(d)-
Tres años atrás habían levado anclas desde el puerto de Ezión Geber al que ahora regresaban.

Imagen de Internet

Numerosas y variadas eran las aventuras que habían vivido en las diferentes tierras visitadas. En la mayoria de  remotas tierras visitada los habitantes les  llamaron  "hijos del sol", debido a que  una buena parte de la tripulación fenicia era de cabellos y barbas de color rojizo, la  misma razón por la que eran llamados  por los griegos "phoeniki","hombres rojos". Los gobernantes de la tierra que en la epoca colonial española y moderna sería  llamada Perú. le otorgaron una princesa a un capitán tirio de quienes nacería una preciosa niña de piel blanca y cabellos rojos como la flama. De esta princesita a su tiempo se originaria una dinastía de reyes blancos de cabellos colorados que reclamarían ser hijos del sol. No nos extrañe que hoy en en el Perú los arqueólogos y antroplogos desentierren   momías reales de piel blanca, y de cabellos rubios.

En edicion
FUERON HALLADAS INSCRIPCIONES CHINAS Y HEBREAS EN ...
Referencias
3:8 ¿Quién decretó esto sobre Tiro, la que repartía coronas, cuyos negociantes eran príncipes, cuyos mercaderes eran los nobles de la tierra?
23:9 Jehová de los ejércitos lo decretó, para envilecer la soberbia de toda gloria, y para abatir a todos los ilustres de la tierra.

 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer,((2)  ni a lo grande de su estatura,(1)
“Mi amado es blanco (5)y rubio,(4) señalado entre diez mil. Su cabeza como oro finísimo.(4)Cantar de los Cantares 5.10 y 11
 Y envió a buscarlo y lo hizo entrar. Era rubio(4), de ojos hermosos(3) y bien parecido2). Y el SEÑOR dijo: "Levántate, úngelo; porque éste es."

 17:42 Y cuando el filisteo miró y vio a David, le tuvo en poco; porque era muchacho, y rubio(4), y de hermoso parecer(2)
 Sus  nobles fueron más puros  que la nieve (5), mas blancos (5)  que la leche(5): más rubios (4) eran sus cuerpos  que el coral…Lamentaciones 4.1 y  8
Zabulón (a) habitará a la orilla del mar; y él será puerto para naves, y su límite será hasta Sidón
.Gen. 49.3
Y de Zabulón, dijo: Alégrate, Zabulón (a), en tus salidas(b) Deut 33.18
Y por medio de sus siervos, Hiram le envió naves (ab) y marinos conocedores del mar; y éstos fueron con los siervos de Salomón (c)a Ofir(d)., y de allí tomaron cuatrocientos cincuenta talentos de oro, que llevaron al rey Salomón. 2 Cro. 8-18
La flota de Hiram que había traído el oro de Ofir, traía también de Ofir mucha madera de brasil, y piedras preciosas. Sagradas Escrikturas
Sagradas Escrituras 1569

martes, 1 de mayo de 2018

CUILCO, SOLOMA, COATAN 81-86-RECORDACION FLORIDA

RECORDACION FLORIDA
   Recordación Florida, Francisco Antonio se Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia, Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala. Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo. Guatemala 1.933.
Por  Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
CUILCO, SOLOMA, COATAN
81-86
cañas de azúcar. Su situación en tierra llana está señida de grande serranía, en cuya mole y corpulencia no se producen otras yerbas que no sea un género tan débil y desmedrado como el heno, y esta naturaleza de panino infruéctífero dice la simple y corriente tradición que le proviene á aquellos serros de ser montes minerales; mas de esta certidumbre no podemos dar más relación de que hemos visto sacar de sus vetas, minerales buenas y abundantes porciones -de cobre muy acendrado y muy subido, y de que á poca costa y fácil operación pudiera conseguirse gran provecho. Riega este pueblo un río muy suficiente que llaman de Chapala, y le provee de mucha abundancia de bobos, almejas y espinosos el excelente río, de Culco que se avecina al pueblo á menos distancia de una cuadra, y es su tránsito á la entrada y la salida del lugar por el uso de las canoas. Su templo y su convento muy capaz, es de insigne y maravillosa arquitectura de generosos materiales, y lo que toca á los adornos de altar y lo demás de Sacristía, es muy decente y aseado; si bien no puedo dejar de ponderar que en estas sacristías hay poca cuenta por los Ministros en los adornos que pertenecen al altar; pues aquí en este lugar de Cuílco me ofreció cierto Comendador un cofrecillo tecali con guarniciones de plata que había servido de depósito, más no aceptando yo esta oferta, vi después la propia alhaja en poder de otro caballero, vecino de esta ciudad de Guatemala, que me dijo haberle regalado con él otro religioso que había sido Comendador de este partido. En este pueblo entre otras yerbas y plantas medicinales se cría la higuerilla, que es común á toldos los temperamentos, y se cría abundantísima, sirviendo de remediar muchas dolencias de los, hombres, en especial el dolor de cabeza, aplicadas á ella las hojas tibias al calor natural de las manos, la sana y quita con maravillosa brevedad; por que ó la hace sudar copiosamente, o ella cojiendo en sí el calor de la cabeza, se secan como tostadas al fuego. El aceite que los indios sacan de la simiente, moliéndola y cociéndola en agua, va el óleo subiendo arriba y con una cucharilla lo van sacando, y junto le dan otro hervor para consumirle algo del agua que ha salido con él. En muchos de estos pueblos, en especial en los de la administración de Santo Domingo, la aplican á la luz de las lámparas y ahorran el aceite de olivos para que su Majestad y los encomenderos dan considerable limosna; pero habiendo de decir las facultades de este aceite de híguerillo, le usan los, médicos experimentados del país occidental, en todas las enfermedades que provienen de causa fria, y su unción disuelve los tumores, destruye los flatos, y para el dolor cólico es utilísímo, untando la parte afectada, y bebiendo algunas gotas de él es utilísimo en semejantes dolores. .~ Ut experíentía dídídímus. Untados los artejos contusos y los nervios encojidos los cura y sana y habilita con maravilla. El estómago y vientre obstruidos untados con este aceite los remedia, cura y sana, las úlceras y portillas -de la cabeza, cura y remedia el dolor de los oídos, y los cogollítos tiernos, que son como un caracolillo pequeño soasados al rescoldo y puestos en los oídos quita y remedia la sordera; y experimentada ó examinada por los médicos, quizá podría ser útil á otras muchas enfermedades, como. también ablanda el vientre de los niños untado todo el vientrecillo, y les hace expeler las lombrices;
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su untura quita las señales del cutis, principalmente las del rostro; asimismo el propio aceite limpia los barros que muchas veces salen en el rostro de las mugeres. Es caliente casi en tercer grado y húmedo en el segundo. Proponemos su estampa á los curiosos, y déseosos de aprovechar en el remedio de los hombres,
Es la hoja que produce del diámetro á veces de una tercia, y á veces de una cuarta; la estatura del árbol de cuatro varas de alto. Se levanta de cañón á cañón de más de una tercia; gruesos y con nudos á la manera de la caña.
Mas procediendo á la descripción de este partido, dista de la cabecera el pueblo de Tetítlán, nueve leguas, cuya etimología es de correo de piedra, de Tet, que es piedra, y títlan mensajero; sito en la sierra en sitio de grande celsitud y mucha destemplanza de frío; el camino no fácil de emprender por la distancia, se hace más trabajoso y casi inaccesible una subida de tres leguas, en cuyo filón está el lugar; á que se agrega el riesgo conocido de dos
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ríos muy caudalosos y temidos, que el uno dá paso á los viandantes por un puente y el otro por hamaca; mas sin embargo no le aprovechan al poblado los rápidos caudales de sus aguas, por que en él sus vecinos son proveídos de unos pozos. No tiene arriba de treinta vecinos, ni más que ciento y veinte habitadores; su Yglesia  parroquial, aunque es filigresía de corto pueblo y de visita, es decente y adornada, por que estos indios laboriosos y de cultura muy atenta, hacen la provisión de los maíces á la, provincia de Soconusco, de donde se utilizan y se enriquecen en bastantísimo descanso. De este lugar de Tetítlán al que intitulan de San Francisco Motocíntle, hay cinco leguas de no desacomodado camino, lo más de él por alegrísima llanura; este de temperamento medio y de seca naturaleza hace apacible y saludable la amenidad de su vivienda; las aguas que le proveen de un suficiente y dulce arroyo, son muy delgadas y ligeras. Su pueblo corto y abreviado está compuesto de treinta y seis vecinos tributarios y sus familias hacen el número de ciento y cuarenta y cuatro habítadores; su inteligencia es muy casera que se reduce á las manufacturas de tejidos é hilados, y fábrica de petates ó esteras para el adorno de los estrados; mas sin embargo á su parroquia le contribuyen y le donan lo suficiente en su *Posible para hacerla muy decente. Así el de San Gerónímo, que dista de Motocíntle ocho leguas de perversísimo camino, abierto por grandes cuestas y dista de Motocíntle como una milla más de siete leguas; tiene decente Yglesia parroquial, aún mucho -más de lo que puede su pobre y corta vecindad de veinte tributarios y ochenta habítadores. Su trato el mismo que se escita en Motocintle; su territorio dilatado, cubierto como su antecedente de mucha arboleda de copal de toda la diversidad de especies del que se produce en nuestra América. El temple muy caliente y lleno su terreno de humedad por arribarse á Soconusco le hace enfermíso y poco grato, mas sus contornos por la naturaleza del país llenos y abastecidos de grandes palmas de cocos, se corren con la dulzura y suavidad de sus aguas al ardimiento y al calor. Amatenango, de casi igual vecindad al pueblo de San Gerónimo, pues solo es su padrón de diez y siete vecinos y de sesenta y ocho habitadores, está distante de la cabecera diez largas leguas de penosísimo camino; lugar situado entre dos ríos que son el de Mazapa, y el caudaloso y grande q. intitulamos de Cuilco (es su etimología de emínencía de carta ó papel). Mantiene esta vecindad proporcionada Yglesia á su posible, y en él á su Ministro y cofradía. Es el idioma de los indios de este pueblo bien estraño, que no se roza •ni asimila con otro alguno. Pero Mazapa, lugar no menos miserable en su padrón y vecindad, del propio idioma y de la estirpe de los ya apuntados, casi me excusa la descripción de su país, y el expresar la dilación de su víage, temperamento de su clima, y el extravío de posición en el asiento de su planta, por ser igual en todo á Amatenango; solo diremos que es su padrón de solos quince tributarios y de sesenta habítadores que se producen de sus familias, y que en la progresión de diez leguas que se tragina desde el lugar de Tetitlán á aqueste de Mazapa; cuya etimología es de río de venados, de mazat y apant, no encuentran los viandantes más agua que la de una laguneta que está tres leguas antes del poblado, •cuya casi irracional
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 planta se vé y se goza á la raíz de un monte muy eminente y encumbrado que hasta las nueve del día la tiene asombrada é impedida de recibir en sí los rayos solares; por cuya razón los indios casi enfermisos no, cuidan del cultivo, de los campos y viven llenos de hambre y de miseria, sin otra inteligencia más que la de picar los árboles de copal de que abunda el territorio.
CAPITULO XIII
Que continúa la descripción del partido de San Pedro Soloma en el Corregimiento de Totonicapa.

MARGINALES.—Situación del partido de Soloma, — San Pedro Soloma convento de encomienda, cabecera de curato. — Abundancia y feracidad de este país. — Campo que produce copia de rosas. — Apriscos de ganado deste país, de que se mantienen con otras inteligencias. — Vecindad de este pueblo, su temperamento. — Coatlán. —Temperamento de Coatlán. — Vecindad de este pueblo. — Su trato y comercio. — Teomahaes sin valor, ni salida por la malicia de los hombres, — Frutas de este país. — San Miguel Acatlán. — Vecindad de este lugar, — Iztatlán. — Gran trabajo de su camino y su temperamento. — Cría el Corregidor' todos los años dos capitanes y porqué causa, — Situación de Iztatlán. — Vecindad de San Mateo Iztatlán. — Etimología de Iztatlán, — Su iglesia parroquial. — Despuebla el autor el lugar de ASANTIH, metido en tierra de infieles por autoridad de los indios fugitivos, de Iztatlán. — Santa Eulalía, su jornada peligrosa. — Vecindad de este pueblo. — Situación de este pueblo. — San Juan IXCUZ. — Río Poh admirable y sus aguas medicínales. — Situación de San Juan Ixcuz. — Vecindad de este pueblo.
Queda en lo que hemos referido bien asentada la noticia de mucho territorio y apacible, de lo que goza el nuevo orbe en su ancho círculo; pues de él lo más fecundo y delicioso se incluye y se conoce en esta porción setentrional de nuestra nueva España; y ahora en prosecución de nuestras descripciones, asentaremos de la encomienda de Soloma, su territorio, su clima y su temperamento, y su administración espiritual, con lo demás que pertenece á su gobierno y á su trato. Yace esta porción de dilatado país muy entrañado al Norte, sobre la celsitud de grandes montes de lo más, encimado de la sierra, en territorio montuoso y de intrincada breña, y esta encomienda de Nuestra Señora de las Mercedes del partido de San Pedro Soloma, es nuevamente instituida y ahora segregada de la de Jacaltenango, compuesta su doctrina y vicaría de seis de los pueblos que tuvo toda junta, los, más contiguos y setentrionales, Es cabecera del curato el convento de encomienda de San Pedro Soloma; su idioma general de este partido es jacalteco, como también en el de Jacaltenango de donde se deriva. Es su convento y su parroquia muy decente, como su casa de Cabildo cubierta y asegurada de teja; su territorio de este lugar de alegre y gran planicie circunvalada de montes, es fecundísimo y de segura nivelación en el producto de sus frutos, en buenas cosechas de maíz y otras legumbres, como en lo culto de huertas y jardines abundante de frutas y flores de Castilla, y en especial de grande abundancia
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 de rosas, en que nos atendiendo así á la providencia como á las cosas naturales, vimos un sitio por la noticia del R. P. Presentado Fr. Alonso Páez, que por más de un cuarto de legua se cubría de ellas sin beneficio de ellas en cultivo, y así en donde se producen en este maravilloso número se pierden y disfrutan sin aprovechamiento. Es útil el país á las crianzas de menor ganado y de buena mulada y escelente raza; adonde se apacentar buenos apriscos, de que y de los hilados y tejidos, viven y se mantienen aquellos indios que componen la vecindad' de ciento y cincuenta tributarios y de seiscientos habitadores que cuerdos y apacibles solo atienden á su anual grangería y al culto y el ornato de aquel templo, que si bien pobre y no ostentoso, adquiere por dones de sus feligreses lo, más posible á su decencia y así se muestra con aseo en buen retablo y ornamentos de altar los necesarios sino ricos; ostenta una lámpara de plata que arde como todas las del reino á las espensas de la Majestad del rey, con buena custodia, vinageras, salvillas, cálices y patenas de plata, y muy buen órgano y tres campanas en su torre; mas sin embargo estos paisanos, gente robusta y alentada y de estimada habilidad, son inclinados á pleitos y á rencillas enconándose por momentáneos principios los unos contra los otros. Hay entre ellos tejedores de lana, herreros, carpinteros, silleros, y curtidores. Es la población abastecida de buenas aguas que le ministran los suficientes ríos.
Mas si el camino que se hace hasta el lugar de Soloma es trabajoso y muy penado, desde este al de Coatlán, cuya signifícación es tierra de culebras, de coat, que es culebra y talí tierra, es casi impertransíble, ó por que siendo su viage de seis cumplidas leguas se esperimentan en él grandes heladas ó continuas lluvias, de un tiempo y otro, o por que esta jornada á gran desigualdad de terreno está compuesta de peligrosas subidas, de grande celsitud y de bajadas muy pendientes empalizadas de maderos por lo resbaladiso de los barriales que las forman, y en las llanuras que dejan libres sus faldas, ciénagas y pantanos que lo hacen voraginoso é impedido. Su situación de este lugar es en sitio llano si bien estrecho y muy ceñido de levantados montes, mas sin embargo es apasible y delicioso; su temple frío y el cielo nebuloso por acercarse su planta á los confines y serranías de Verapaz. La vecindad de aqueste pueblo es moderada, de cien vecinos tributarios de la generación jacalteca, q. de ella misma mantiene cuatrocientos habitadores; cuya parroquia destituida de ornamentos tiene los necesarios y correspondientes á su techumbre pajiza; mas su retablo dorado tiene por grande adorno la estatua de su patrón San Sebastián de insigne y estupenda escultura, de, airosa planta y de admirable simetría. Es el trato que hoy le conserva á aquesta vecindad miserable su congrua y conveniencia, el uso de los hilados y tejidos, mas no ha muchos años que era más opulento -su recibo con la cosecha que en las montañas de sus egidos y pertenencia les tributaban por su naturaleza los árboles de finísima Tecomahaca, que les redituaba al año aun más porción de cuatro mil pesos, más este fruto que tan precioso
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 pasaba á España y se difundía y comunicaba por todo el Norte con grande estimación y mucho aprecio; adulterada después con la mistura de copal blanco y las cortezas de los árboles por aumentarle el peso ó por malicia de los propios indios, ó la codicia de algún Corregidor, órden ó maña de los que la traficaron para España, díó tal descrédito -á este género, que ya de Flandes ni otra de las partes del Norte la piden ni apetecen por ningún precio, y así mirada esta goma como inútil y sin provecho la pierden y se disfruta á solo el beneficio del tiempo, y hallándose para el uso de la medicina en este reino muy escasa y parcamente por no, cojerla los indios. Lleva este territorio gran copia de peras pardas, duraznos, ciruelas endrinas y membrillos, con no escasa producción de flores de la Castilla.
Desde ' este que acabamos de referir lugar de San Sebastián Coatlán, se sale á la visita del de San Miguel Acatán, á cuatro leguas de distancia, mas entrañado al Norte; camino difícil de emprender por una subida y bajada trabajosas, compuestas de piedra y grandes lodasales, que se tragina por los Ministros eclesiásticos Mercedarios al beneficio espiritual de cuarenta vecinos indios jacaltecos y de ciento y sesenta habitadores de esta Repúblíca, que mantiene su parroquia de la frágil materia del esparto, con pobres ornamentos, cáliz y vinageras de plata y dos pequeñas campanas en su portada, Pero de los que hemos referido caminos trabajosos y de posición estravíada, es el que vamos á referir de San Maleo, Ystatlán sobre toda esplicación inaudable, por que además de ser la jornada de nueve leguas de distancia desde Acatlán á este lugar, es todo su camino de montes y cuestas de celsitud estupenda, cuya robusta mole está compuesta de pedregales, y donde no de barro muy resbaladíso y en partes de llanura de ciénagas de grande congregación de aguas, por cuya naturaleza de panino se necesita de grandes palizadas que hagan menos molesto su viage; pues situado en lo más eminente de la sierra y muy metido á la parte del Norte, es la región frigidísima, en el invierno procelosa, y en el verano asistido de continuas heladas que cuajan por las llanuras del grueso de cuatro dedos y dejan surtas los arroyos y el agua de los tinajos convertida en carambanos. Es toda la tierra cubierta de montaña escelsa, que se compone -de robustísimos y levantados pinares, por donde apenas se penetra el sol, y sobre toda la gran penalidad de este camino, se hace el viage con inminente riesgo del enemigo Lacandón, que suele saltearle con tropillas de pocos bárbaros flecheros que se penetras. por la montaña al robo y la molestia de nuestros pobres indios; y á esta ocasión y la defensa de nuestros términos crea el Corregidor de este partido dos capitanes; el uno en este lugar -de San Mateo Ystatán y el otro en el de Santa Eulalía, y están sus capitanías bien armadas de arcabuces, chuzos y flechas, Su situación de este Ystatlán es en un ángulo de aquella sierra setentrional, en ancho círculo de breñosa tierra; pero su planta sobre cerrillos que llaman caes, es barrancosa y desigual, tanto que de las unas casas que están en alto se ven los patios y corrales de las que están abajo como sentadas

martes, 13 de febrero de 2018

1-PARABOLA DE LA NACION JUSTA-2011-AbrahamdeArim

Parábola de la Nación Justa

(“Abriré en parábolas mi boca;..)
LA INTEGRIDAD DE UNA NACIÓN
Una República genuina  es donde el estado respeta a la persona y la persona respeta a su prójimo.
_Pensamiento de los Padres Peregrinos. Compartido por Abraham Lincoln._
19:35 No hagáis injusticia en juicio, en medida de tierra, en peso ni en otra medida.
19:36 Balanzas justas, pesas justas y medidas justas tendréis. Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto. Levítico
 25:15 Pesa exacta y justa tendrás; efa cabal y justo tendrás, para que tus días sean prolongados sobre la tierra que Jehová tu Dios te da.
25:16 Porque abominación es a Jehová tu Dios cualquiera que hace esto, y cualquiera que hace injusticia. Deuteronomio
8:5 diciendo: ¿Cuándo pasará el mes, y venderemos el trigo; y la semana, y abriremos los graneros del pan, y achicaremos la medida, y subiremos el precio, y falsearemos con engaño la balanza, Libro de Amos
6:11 ¿Daré por inocente al que tiene balanza falsa y bolsa de pesas engañosas? Miqueas.
20:10 Pesa falsa y medida falsa, Ambas cosas son abominación a Jehová. 20:23  /Abominación son a Jehová las pesas falsas, Y la balanza falsa no es buena. Proverbios
 ¿Y de esto no pediré cuentas?  ,  de una nación así  no se vengará mi alma?     Jeremías  5.9 Biblia de Jerusalén.
“… Qué pide Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar misericordia, y humillarte ante tu Dios. Miqueas 6.8


“Abriré en parábolas mi boca;…” Evangelio de Mateo 13.35
 5:2 Y abriendo su boca les enseñaba, diciendo: … Evangelio de Mateo
 78:1 Escucha, pueblo mío, mi ley;
Inclinad vuestro oído a las palabras de mi boca.
78:2 Abriré mi boca en proverbios;
Hablaré cosas escondidas desde tiempos antiguos,
78:3 Las cuales hemos oído y entendido;
Que nuestros padres nos las contaron.
78:4 No las encubriremos a sus hijos,
Contando a la generación venidera las alabanzas de Jehová,
Y su potencia, y las maravillas que hizo.
78:5 El estableció testimonio en Jacob,
Y puso ley en Israel,
La cual mandó a nuestros padres
Que la notificasen a sus hijos;
78:6 Para que lo sepa la generación venidera, y los hijos que nacerán;
Y los que se levantarán lo cuenten a sus hijos,
78:7 A fin de que pongan en Dios su confianza,
Y no se olviden de las obras de Dios;
Que guarden sus mandamientos,
78:8 Y no sean como sus padres,
Generación contumaz y rebelde;
Generación que no dispuso su corazón,
Ni fue fiel para con Dios su espíritu.



Parábola de la Nación Justa
(“Abriré en parábolas mi boca;..)
LA INTEGRIDAD DE UNA NACIÓN
Por AbrahamdeArim
Año de 2011 


Apreciable y Culto Lector:

Acompáñenos en un viaje cuyo pasaporte es la imaginación y cuyo destino es un  país maravilloso denominado “La Isla de Buena ventura de América  Central .  Como su nombre lo indica está situada en la Pequeña pero fértil isla que pertenece a Centroamérica. Su extensión territorial es mínima pero  ocupa primeros lugares  en cuanto a Educación, salud, vivienda propia, Justicia, seguridad, desarrollo humano con alta tecnología, en suma, una nación contada entre la vanguardia de los países  llamados del primer mundo.
 Ese  país es tomado como ejemplo en las mejores universidades  del mundo y todos anhelan  llegar a vivir en él. El número de inventos anuales es innumerable.  Allí verdaderamente se ha hecho realidad “El sueño americano”.  El ciudadano de ese país, que  de forma ocasional emigre a otras latitudes, será recibido con asombro por querer abandonar una patria que les proporcionaba   una calidad de vida excepcional, pero a la vez serán recibidos con máximos honores y declarados ilustres ciudadanos en su nueva patria.
 Nos preguntamos  acerca de este país: ¿Que formula o receta  secreta  pusieron en práctica para alcanzar  el nivel de vida  desarrollada que poseen?  ¿Es posible que el resto de naciones de Hispanoamérica aprenda algo de su filosofía  progresista?   ¿Estaremos dispuestos  el resto de ciudadanos centroamericanos a practicar las leyes  que forjan una sociedad digna?
 Procedamos a conocer  algo más del país que es objeto de nuestro estudio.

 
LA REPÚBLICA DE BUENA VENTURA

La Gloria de Hispanoamérica

(Fundada sobre la Fortaleza de las Bienaventuranzas)

Nombre oficial: REPÚBLICA UNIDA DE BUENA VENTURA
Ubicación: América Central
Extensión  150,000 Km 2.
Población: 12, 000,000  h.
Capital: Distrito Especial de  Buena Ventura.
Ciudades principales: Nueva  Galilea, Sol de la Sierra, Libertad, Nueva Jerusalén, Líbano, Salamanca. Playa bermeja.
Forma de Gobierno: Republicano
Idioma: Español
Religión: Libertad religiosa
Moneda: Peso platino
Cotización de la moneda: Paridad con el dólar.
Economía. Café, caña de azúcar, algodón, frutas, cereales, bananas, ganado vacuno, industria alimentaria, industria mecánica, industria electrónica, y electromecánica  tecnológica.-
Gentilicio: Buenaventures./ Buenaventuresa.

Historia
En  1,550  un grupo de  españoles  que  eran objeto de persecución religiosa en  una provincia  de la península ibérica se hicieron a la mar, arribando  unos meses después  a esta isla, donde se  establecieran como colonos. No se niega en su historia que al principio del establecimiento español en este lugar  se  dieron las injusticias propias de la conquista sin embargo después  de ese tiempo  hasta el día de hoy  sus habitantes  viven en  una  firme paz, como consecuencia de vivir de acuerdo a altos valores  espirituales y morales.
 Cuando se  dio la independencia de ese territorio de  España, es cuando verdaderamente se sentaron las bases que crearían una nueva nación  destinada a ser cabeza y no cola entre las naciones.  


DEL DESGOBIERNO A SER EJEMPLO DE NACIONES
 Al principio de  su  historia independiente, se  denominaba Cuestamala , otros le llamaban Costamala (Cualquier similitud, "es pura coincidencia")     No  diremos que su nombre dio lugar a la serie de deficiencias y atrasos que se fueron apoderando de este paradisiaco  lugar.   Sin embargo… ¿Quién sabe? ¿Quién podría  afirmar o negar  tal detalle?  Es cosa  que lo dejamos al criterio del lector. Lo cierto es  que Las injusticias  llevaron a tal punto, que  la vida  en este lugar era verdaderamente insoportable. Veamos algunas de ellas.
 v   Autoridades interesadas en gobernar solo  en su provecha propio. (Salarios altos  y apropiaciones indebidas.)
v  Sistema de justicia débil.
v  Sistema de seguridad  ineficiente y corrupta.
v  Sistema de salud precaria
v  Sistema de Educación atrasada.
v  Otras deficiencias.

EL  SOL DE JUSTICIA  ALUMBRA A ESTA NACION.
Un día ya lejano en la historia, llegaron unos hombres altos, blancos, de cabellos y barbas rubias. Traían en  la mano un libro al que consideraban un autentico tesoro. Igualmente traían con ellos unas enseñanzas un tanto raras para los habitantes de Cuestamala. Alguno que otro, diría que  se asemejaban  al mitico Quetzacoatl. Resulta que eran   ciudadanos de los Estados Unidos de Norteamérica y  otros  eran originarios de Inglaterra. Ellos anunciaban el  camino de la salvación en  Cristo Jesús.
 Al principio hubo oposición  hacia estas  enseñanzas, llamando a los  misioneros de esta Santa Palabra y a sus discípulos “Herejes, traidores,…”
 Algunos de estos apóstoles misioneros, sufrieron  la persecución y expulsión  del  país de Costamala. Así quedó  escrito en la autobiografía de uno de ellos.

domingo, 24 de julio de 2016

ESPAÑOLES 1813 HUEHUETENANGO Actualización 16



 ESPAÑOLES 1813 HUEHUETENANGO Actualización 17

MARIA JOSEFA MARQUINA  LEMUS FUENTES Española
25 ABRIL  1828
Hija de DON BERNABE LEMUS Español
Y de  DOÑA ANA FUENTES  Española
Madrina: MARIANA DIAZ

MANUEL ESPIRITU SANTO PAZOS LEMUS Español
6 MAYO 1828
Hijo de ANACLETO PAZOS
Y de DOLORES LEMUS
Padrino: Sr. Cura BERNARDINO LEMUS

VICENTE VELASQUEZ  VILLATORO Español
29 JUNIO 1828
Hijo De FLORENCIO VELASQUEZ Español
y de MANUELA VILLATORO  Española
PADRINO: ANICETO GRANADOS

MARIA CONCEPCION ARGUETA DE AVILA Española
11 JULIO 1828
Hija de LEON ARGUETA   1783 Español
Y de LUCIANA MARIA DE AVILA  1791 Española
Madrina: GERTRUDIS  DE HERRERA
   
"De Oaxaca-forasteros”
MARIA ASUNCION MELCHOR LOPEZ
18 DICIEMBRE 1828
Hija de ANDRES MELCHOR de OAXACA, MEXICO
Y de  CATARINA LOPEZ de OAXACA, MEXICO
Padrino: JUAN VASQUEZ
“Nota: que estas tres partidas últimas  se pusieron después por ignorar  si estos estaban avecindados o eran pertenecientes  a aquellos libros de los pueblos  de donde son , se pusieron  en este por ser avencindandos  los dos primeros en este .

BACILIA  DE JESUS DEL CASTILLO  ALVARADO
7 MARZO 1829
Hija de DOMINGO CASTILLO  1785 Español

 Y de MANUELA ALVARADO 1789 Ladina

Padrino: NICOLAS CASTILLO

JOSE SANTIAGO VELASQUEZ VILLATORO Española

24 julio 1829

Hijo de FELIPE VELASQUEZ 1786 Español 

Y de PETRONA VILLATORO  1788 Española

Madrina: CLARA BARRETO



JOSE MARIA  ARGUETA MOLINA Española

25 JULIO 1829

Hijo de TRINIDAD ARGUETA 1783 Español

Y de  FELIPA MOLINA 1789 Española

Madrina: VICTORIA DE AVILA Española



  JOSE FRANCISCO DE HERRERA PORRES

15 SEPTIEMBRE 1829

Hijo de RITO DE HERRERA
y de VIVIANA PORRES  Española
Madrina: ROSA MARIA PORRES  Española

/Ancestros de MARTA LOPEZ PALACIOS/
TOMAS FRANCISCO VILLATORO SAMAYOA

29 DICIEMBRE 1829

Hijo de DICIDIERIO VILLATORO 1785 Español

y de PETRONA SAMAYOA 1787 Mestiza

Madrina: ANASTACIA VILLATORO

martes, 28 de marzo de 2017

SELECCIONES- Abril de 1958



HUMORISMO MILITAR
Durante la segunda guerra, siendo yo enfermera del ejército en el extranjero, solía extraviarse mi correspondencia con alguna frecuencia. Una de las cartas de mi familia me llegó por fin en Australia, después de haber sido enviada por error a un remoto campamento militar de Alaska. En el sobre alguien A  lápiz: “No vive aquí… ¡qué lástima!”
_M.F.O.

Un compañero y yo, ambos cadetes de aviación, teníamos gran dificultad con nuestro aprendizaje preliminar de vuelo. Cierto día le confié a mi amigo que sospechaba que en el subconsciente quizás  tendría miedo de volar.
_No lo pienses ni por un momento_ dijo mi amigo_, te he visto volar, y lo haces lo mismo que yo. Cualquiera que vuela así y se empeña en seguir haciéndolo tiene que ser todo un valiente, _C.J.W.

Desde hacía algún tiempo salía con dos sargentos de la fuerza aérea, Miguel y Jorge. De buenas a primeras, Miguel dejó de invitarme. Un día me encontré con él en el club militar y le pregunté qué había sucedido.
_Mira_ me contestó- no te puedo dar detalles…ni siquiera bailar contigo. Jorge te ganó en un juego de póker. _D.D.M.

El viento azotaba nuestro destructor a 50 nudos y las olas barrían la cubierta. De repente vimos horrorizados que una ola lanzaba al segundo contramaestre contra una escoltilla y luego lo arrastraba al mar. Casi en el mismo instante un marinero de gran estatura y de anchas espaladas se lanzó a las aguas turbulentas, agarró al contramaestre desfallecido y lo trajo hasta el costado del buque.
Una vez que hubieron izado a los dos y que la victima comenzó a revivir, noté que el salvador tiritaba en tal forma que parecía estremecer todo el barco
_ ¿por qué no bajas a acostarte?
-le pregunté_ Te vas a morir de frio si te quedas aquí a la intemperie.
_No es f-f-frío, mi c-c-capitán, es el m-m—miedo.
-Pero si acabas de dar una gran muestra de valentía…No puedes tener miedo.
_Es que n-n-no sé nadar.
- N.N.

Lo último que ven los pilotos de aviones de chorro al salir en sus autos de la estación aeronaval de San Luis. Estado de MisurÍ, es el siguiente aviso: ZONA DE PELIGRO ADELANTE: CARRETERA PÚBLICA, ¡BUENA SUERTE! 
_M.C.P.


JUVENTUD, DIVINO TESORO

No hace mucho una chiquilla de 10 años llegó de la escuela hecha unas pascuas. La habían elegido como “La niña más bonita de la clase.” Al llegar a casa al día siguiente estaba más emocionada aun porque esta vez la habían elegido como “la muchacha más popular.” Trascurridos algunos días, al contar que había ganado un tercer concurso, venía un poco alicaída.
-¿De qué te han elegido ahora?- le preguntó la madre.
_Como la más engreída._ S.A.L.

DE LA VIDA REAL

Cazando ciertos ciervos en los espesos bosques situados al sur del Gran Cañón del Colorado, me separé de Luis, mi compañero, y me extravié por completo. Después de haber andado durante casi 14 horas dando vueltas en la oscuridad, sin agua ni otra cosa para comer que un sándwich, divisé una hoguera en lo alto del borde de un barranco. Logré trepar gateando hasta allí y me encontré con un grupo  de indios navajos, que me dieron agua y compartieron conmigo los frijoles que estaban cocinando.
Uno de ellos hablaba inglés y entonces lo conté lo que me sucedía. Me pidió que hiciera tres disparos con mi escopeta y haciendo bocina con las manos gritó: _!Lu-u-u-i-i-is! ¿Lu-u-u-i-i—is!
En seguida, sentados en torno a la llama propicia de la hoguera, oímos que la llamada era repetida por otro campamento indio a varios kilómetros en lo hondo de la quebrada, y luego por otro. Pronto las voces reverberaban por toda la comarca. Luego volvió a reinar el silencio, interrumpido un rato más tarde por tres disparos cuyo eco nos llegó desde lejos a y a los que siguió una llama  al principio débil, que iba cobrando fuerza a medida que se repetía en dirección a nosotros:
_! Ha- rold! ¿Ha-rold!
Cada uno de los campamentos había recogió el grito y lo había pasado al siguiente. A la hora, mi compañero me había encontrado y ambos nos hallábamos de regreso. H.R.M.

En el momento en que el dentista me iba a llenar la boca de algodón, secador de saliva e instrumentos de tortura, le dije que aunque me encantaba su conversación mientras trabajaba en mi dentadura, me sentía algo molesto por tener que contestarle con gruñidos. Se río y me tendió  una cajitas con varias orejas, inventada según me dijo por uno de sus pacientes, un niño de nueve años.
Funcionaba espléndidamente. En una de las orejas decía “sí” en la otra “no” y en la tercera “! AY!”-
 L.C.D.

Soy enfermera y hace poco me encontré en la calle con un hombre al que me había tocado atender ocho años atrás.
Acababa de ser operado y, según me vino la memoria al verlo, me daba bastante trabajo tenerle la cama bien hecha porque era muy alto y parecía resultarle corta aquella, pues siempre se le salían los pies de las sábanas. Tomé entonces insensiblemente  el hábito de detenerme unos instantes para arreglarse la cama y cambiar unas palabras con él. A veces le hacía cosquillas en el pie que sobresalía para que lo retirase y me permitiera asó poner las mantas en orden.
_No sé si usted estará enterada de que me salvó la vida- me dijo después que nos saludamos-. Yo estaba convenció de que el médico me engañaba  y de que me iba a morir. Gracias a usted, puse toda mi voluntad en curarme.
-       Pero ¿Qué hice yo?_ pregunté incrédula.
-       _La verdad-me contestó- es que pensé que nadie iba a hacer cosquillas a alguien que estuviera para morirse. _F.L.


EL autor y el crítico se encuentran
El otro día un bostoniano muy seguro de sí mismo, espigado y agila, trabó conversación con el escritor J.P.M Marquand.
_He leído todas sus obras. señor Marquand- le confió_. Francamente, jamás ha escrito usted nada bueno como su primera novela, sorrel e hijo.
_Gracias, pero siento decirle que esa no fue mía sino de Warwick Deeping.
_! Tonterías!_ dijo retirándose el bostoniano tan seguro de sí, espigado y ágil como siempre.
_L.N. Times de Nueva York.

 Un socio comercial a otro, mientras los dos admiran una nueva y complicada máquina calculadora electrónica: “Tiene otra gran ventaja: no nos va a notificar el día menos pensado que nos abandona porque ha resuelto casarse”.
B.T.

Una jovencita que va a hacer  las veces de niñera de dos muchachos traviesos, a los padres que salen para el cine:” y aquí tienen ustedes el número de mi teléfono, donde pueden comunicarse con mamá encaso de que algo m e suceda.
Z.F.

Una esposa, con aire de haber perdido la paciencia, al médico que viene a ver al marido: “Con la alharaca que forma cada vez que le da un simple resfriado, nunca sé si debo llamarle un médico o un crítico dramático.
B.B.

Vocabulario.

Antítesis.

Oposición de unas cosas a otras. Ejemplo de antitesis: “Yo velo cuando tu duermes; yo lloro cuando tu cantas…(Cervantes)
Buhonero.
Vendedor ambulante, “Voceaban los buhoneros y vendedores de limonadas” (Gabriel Miró)

So

Bajo “Yo cubrirme con las ramas/ metíme so la verdura.” (Marqués de  Santillana) Como preposición se usa hoy con los sustantivos capa, color, pena y pretexto: so pena de muerte, so pretexto de verlo.

Yerto
Tieso, rígido. “…de frio yerta/ en el suelo medio muerta” (Samaniego)
 Rampante
Con la mano y garras en ademán de agarrar. “El tigre se agita ondulante…garra rampante y ojo hostil.” (Ruben Darío)

·                      *                 *
ANÉCDOTA

El escrito Sinclair Lewis refería que una vez mientras hacía la travesía del Atlántico alcanzó a ver a una anciana que leía su última novela, obra por cierto muy discutida. A juzgar por el numero de paginas leídas, Lewis calculó que la lectora ya iría llegando a un pasaje escabroso materia de acaloradas disputas, y resolvió observarla para ver qué efecto le producía.. en un momento dado, la dama se levantó de su asiento, se dirigió resueltamente hacia la borda y lanzó el libro con todas sus fuerzas al mar.
A.P.H.

Delegado ante la sesión de clausura de una conferencia: “Lo que más me ha hecho impresión en esta conferencia son las sillas plegables.”
_Sra. J.A.

Tomado de Selecciones
Abril de 1958

miércoles, 25 de mayo de 2016

EL AFRICANO QUE SE FUMO EL NUEVO TESTAMENTO

El africano que se fumó el Nuevo Testamento.
Cierta vez se hallaba un misionero en una calle de una ciudad africana con un Nuevo Testamento en la mano. Un africano se le acercó y le preguntó si le podía dar aquel librito. El misionero estaba dispuesto a hacerlo, pero quiso saber por qué lo quería. “Porque sus páginas tienen la medida perfecta para liar cigarrillos” confesó el hombre.
 Impresionado por la honestidad del hombre, el misionero decidió plantearle un desafío: “Le daré el libro si me promete leer cada página antes de usarla para liar un cigarrillo.” El africano aceptó el reto y recibió el Nuevo Testamento.
Quince años más tarde el misionero fue a unos cultos de evangelización donde iba a predicar un evangelista negro. Cuando el evangelista vio al misionero, se le acercó, y le preguntó: “¿No se acuerda usted de mí?”. “No”, respondió el misionero, “¿Nos hemos visto antes?”. “Sí, hace quince años usted me dio un Nuevo Testamento y me hizo prometer que leería cada una de sus páginas antes de usarlas para liar cigarrillos. Me llevó desde el evangelio de Mateo hasta Juan capítulo 13 antes de dejar de fumarme la Palabra y empezar a predicarla. Aquél Nuevo Testamento es la razón por la que estoy predicando aquí esta noche.”
(José L. Martínez, en 503 ilustraciones escogidas

martes, 25 de octubre de 2016

CAMINANTE Por GINO IAFRANCISO

 CAMINANTE
  Por GINO IAFRANCISO

Más o menos 4 o 5 días después de estar en Encarnación esa primera
vez, partí en raid rumbo a Asunción la capital. Mi intención era seguir
de paso al Brasil, pero quería conocer Asunción; además debía retirar en
la embajada colombiana las cartas llegadas a mi nombre. Un belga me
llevó hasta Carmen del Paraná y de allí un joven en un jeep recién
recibido me trajo hasta Asunción. Antes de llegar a la ciudad me
preguntó a qué dirección iba yo a llegar. Le dije que no conocía ninguna
y si por si acaso él no conocía alguna casa de beneficencia donde
pudiera pernoctar de paso algunas noches. Entonces me llevó a la
Misión de Amistad de la denominación Discípulos de Cristo. Allí el
director, don Víctor Vaca, me dijo que podía ocupar la pieza de
huéspedes, al fondo de uno de los edificios, hasta el lunes próximo. Ese
día era sábado. En aquella pieza de huéspedes, el domingo 10 de
octubre del año 1971, me encontré con Jesús Cristo. Me es inolvidable.

_______________________________

Capítulo 8
El Encuentro
Yo no había pensado demorarme mucho en Asunción; simplemente
quería conocerla y recoger mis cartas de paso hacia el Brasil. Dios, en
cambio, tenía otra cosa preparada para mí. Él había planeado que
tuviera un encuentro que cambiaría definitivamente toda mi vida.
Se me habían dado las llaves de la pieza de huéspedes de la Misión
de Amistad para que la ocupara por ese fin de semana. A la noche
regresaba allí a pernoctar. El permiso, sin embargo, me fue extendido
por un tiempo más. Pero algo me sucedía al llegar por las noches a
dormir. Yo estaba solo y al llegar notaba que se apoderaba de mí un
temor extraño. Era como si en aquel lugar algunas fuerzas malignas
invisibles me oprimían y luchaban contra mí. Como si se opusieran a
que yo pudiera estar tranquilamente a solas para orar, meditar y leer.
Tenía que hacer un gran esfuerzo para poder sobreponerme al temor y
vencer. Cada vez que me acercaba con la llave para abrir la pieza y
entrar, era como si me esperase adentro una gran lucha espiritual, una
agonía. Pero tomaba valor sin dejarme amedrentar y entraba. Cerraba
la puerta y encendía la luz. Entonces procuraba descansar. A veces
apagaba la luz, pero las fuerzas invisibles se acercaban y tenía que
levantarme para arrodillarme en el suelo a orar. Entonces oraba al
Señor intensamente hasta sentirme libre, fuerte y en paz. El Señor me
daba confianza y valor y entonces me entregaba agradecido al
descanso.
Fue en una de aquellas ocasiones de victoria, tras una lucha en la
que había sudado en oración y había vencido, que el cuarto se llenó de
la Presencia del Señor y Su fragancia embargó de tal manera mi corazón
que me postré en el suelo llorando de alegría y gratitud en adoración.
Entonces le ofrecí todo mi ser definitivamente
. Él me habló, se me reveló
en el espíritu directamente.
Me senté en la cama y abrí la Biblia en el
Evangelio según Juan capítulo 14. Muchas veces yo lo había leído,
también a solas, y me había impresionado, especialmente aquella
porción más adelante donde Jesús ruega al Padre para que seamos uno
en Él y con el Padre. Pero esta vez fue diferente. Ahora, mientras leía,
Jesucristo mismo me decía a mi directamente aquello que estaba allí
escrito. Ya no era la lectura de una historia del pasado; no, sino que Él
mismo resucitado y presente allí en espíritu me decía a mí
personalmente: ”No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed
también en mí”1 y así continuaba todo el capítulo 14, el 15, el 16 y el 17.

Cada palabra, cada versículo, me fue dicho a mí personalmente y lo
supe con tal seguridad que no puedo explicarlo. Entonces vi todo Su
amor
;
descubrí que Él me amaba a mí en particular; Él mismo me lo dijo;
me dijo que Él estaría en mí y yo en Él y el Padre en Él y en mí y que
seríamos uno
. Entonces esas palabras de las cuales yo había meditado,
calculado mentalmente, imaginado, comparado, explicado, discutido,
ahora cobraban su verdadero significado y yo las entendía, y las
entendía porque Él mismo me las decía directamente en el espíritu, y en
el espíritu yo entendía claramente lo que querían decir.
Él mismo me
invitaba al seno de Su gloria excelsa e inefable. ¡Qué diferente es
imaginárselo o explicarlo a experimentarlo! Estaba con Él mismo y Él
mismo conmigo y me lo dijo, me lo reveló. Entonces lloré y le adoraba
.
Todas las compuertas de mi ser se abrieron y se derramaron a Sus pies
a borbotones. Y Él me amaba y yo le amaba, y era para siempre.

lunes, 7 de noviembre de 2016

A MARGARITA DEBAYLE- RUBEN DARIO

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar;
yo siento
en el alma una alondra cantar:
tu acento.
Margarita, te voy a contar
un cuento.

Éste era un rey que tenía
un palacio de diamantes,
una tienda hecha del día
y un rebaño de elefantes,

un kiosko de malaquita,
un gran manto de tisú,
y una gentil princesita,
tan bonita,
Margarita,
tan bonita como tú.

Una tarde la princesa
vió una estrella aparecer;
la princesa era traviesa
y la quiso ir a coger.

La quería para hacerla
decorar un prendedor,
con un verso y una perla,
y una pluma y una flor.

Las princesas primorosas
se parecen mucho a ti:
cortan lirios, cortan rosas,
cortan astros. Son así.

Pues se fué la niña bella,
bajo el cielo y sobre el mar,
a cortar la blanca estrella
que la hacía suspirar.

Y siguió camino arriba,
por la luna y más allá;
mas lo malo es que ella iba
sin permiso del papá.

Cuando estuvo ya de vuelta
de los parques del Señor,
se miraba toda envuelta
en un dulce resplandor.

Y el rey dijo: "¿Qué te has hecho?
Te he buscado y no te hallé;
y ¿qué tienes en el pecho,
que encendido se te ve?"

La princesa no mentía.
Y así, dijo la verdad:
"Fuí a cortar la estrella mía
a la azul inmensidad."

Y el rey clama: "¿No te he dicho
que el azul no hay que tocar?
¡Qué locura! ¡Qué capricho!
El Señor se va a enojar."

Y dice ella: "No hubo intento;
yo me fuí no sé por qué;
por las olas y en el viento
fuí a la estrella y la corté."

Y el papá dice enojado:
"Un castigo has de tener:
vuelve al cielo, y lo robado
vas ahora a devolver."

La princesa se entristece
por su dulce flor de luz,
cuando entonces aparece
sonriendo el Buen Jesús.


Y así dice: "En mis campiñas
esa rosa le ofrecí:
son mis flores de las niñas
que al soñar piensan en mí."


Viste el rey ropas brillantes,
y luego hace desfilar
cuatrocientos elefantes
a la orilla de la mar.


La princesita está bella,
pues ya tiene el prendedor
en que lucen, con la estrella,
verso, perla, pluma y flor.

Margarita, está linda la mar,
y el viento
lleva esencia sutil de azahar:
tu aliento.

Ya que lejos de mí vas a estar,
guarda, niña, un gentil pensamiento
al que un día te quiso contar
un cuento.

miércoles, 12 de octubre de 2016

PASCUA MARRANA UN RELATO TRADICIONAL SEFARDÍ

PASCUA MARRANA
UN RELATO TRADICIONAL SEFARDÍ

Estoy viendo la luna y aún sigo oyendo los susurros de esta noche en la que apenas pude dormir ya que no dejo de pensar y pensar... Son esos susurros que me han invadido otra vez y que dejaré de oírlos tan pronto se haga ver el pastor del alba, dando paso así al amanecer del día catorce de Aviv (o Nisán)… Y yo, Don José Manuel de la Santa Trinidad Rojas y Mejía, espero que eso pase con tanta ansiedad porque, tan pronto se esconda hoy el sol, será la Pascua hebrea.
Sí, otra vez habrá llegado el día quince de Nisán del primer mes en el calendario que nos dio el Rey del Cielo. No me llamo así por casualidad ya que arrastro apellidos que le fueron impuestos a los cristianos nuevos; el Rojas, que es inversión de las letras de SAJOR (negro, en hebreo) y Mejía que es una derivación de Mesías. Pero esto es un secreto muy oculto y muy privado pues, si se enteran, la desgracia caería sobre mí y sobre mi amada familia. Pertenezco a los llamados marranos por la santa iglesia y, como se me obliga, debo hacer todo lo posible por demostrar mi devoción cristiana.
De hecho, mi hermano Fray Pedro Apóstol Rojas y Mejía es sacristán. Él es quien más se ha sacrificado de todos, ya que no sólo debe vivir una vida de hipocresía y negación de su fe, sino que se ha condenado a sí mismo a ser un tronco sin gajos ni simiente par el honor de su iglesia. Hoy deberé concurrir a misa con todos los míos y allí veré a mi hermano cuando meta la hostia en nuestras bocas, sabiendo que lo hacemos empujados por las circunstancias, ya que en ello nos va la vida. Luego, Pedro vendrá a lomo de burro hasta la finca y juntos, en la ribera del río, golpearemos las aguas con varas de sauce recordando a nuestro patriarca Moisés en el desierto.
No sé bien por qué lo hago pero hay algo muy profundo dentro de mí que me lleva a realizarlo. Quizá será por el respeto que le tengo a mis mayores, pero no. No es eso. Es algo que surge en mi interior que me hace hacerlo más por mí que por ellos. Sí, lo hago por amor propio más que por compromiso.
Tengo una finca donde hago salado y curtido de cueros. Como es mucho el personal que requiero, soy habitual en los remates de esclavos. Allí mi servidor: el mulato Lucas, de quien nadie podría sospechar de tener origen marrano (de hecho no lo tiene), se acerca a revisar a los pobres desdichados y, cuando disimula inspeccionar sus bocas y sus oídos, les dice en voz baja el shemá Israel, (oye Israel) a lo que muchos responden atónitos y embargados por la emoción. Son esclavos que compro para mi hacienda y en especial, aquellos traídos de Portugal y Brasil. La mayoría responden positivamente a la contraseña.
Hoy, noche de Pascua, todos esos esclavos que trabajan conmigo, saben que serán liberados de compromiso alguno, pues después de relatar sobre nuestra esclavitud en Egipto, diremos: ¡Ahora somos libres!, aunque sé que, en realidad, no lo somos aún.. También compro grupos que los piratas venden sin pasar por mercado alguno. Son los sospechosos de “judaizantes” a los que llevan frente al Santo Tribunal de España y a los que los corsarios capturaron en alta mar.
Para poder afrontar estas compras me ayudan miembros de la familia Sacerdote (Cohen) y Viel (inversión de letras de Levi) quienes están en igual condición que yo.
Durante la semana, quemamos mucha harina en los hornos para que nadie sospeche que no comeremos pan. Mi esposa deslizó entre tantas horneadas unas pocas tablas de pan flaco que retiró sin ser vista y guardó celosamente en el sótano de la casa, a fin de tener matzá (pan ázimo) para la noche. Yo me ocupo personalmente de la carneada de corderos para lo cual elijo animales sin defecto alguno, tomo cuchillos sin mella y después de despostar, pongo la carne en agua y en sal sin olvidar salpicar con los cuchillos sangrantes las jambas de las puertas como hacían mis antepasados. ¡Cómo me gustaría acompañar todo esto con las bendiciones apropiadas, pero nunca las supe! Espero que mis ruegos sean oídos igualmente…
Ya se acerca la hora de la cena… Pedro busca en el doble fondo de la capilla un libro muy antiguo que yo no sé leer, pero mi hermano sí y, a su vez, enseñó a mi hijo a hacerlo… Mando a Lucas al aljibe y con el pretexto de echar cal, baja con la hamaca hasta la segunda calzadura donde hay oculta una copa labrada, un chal de oración y pequeños solideos con la estrella de David. También un pedazo de pergamino que hallé en un viejo arcón familiar y, como creo que está escrito en hebreo, lo oculte hasta que me lo traduzcan.
Bajo al sótano… El olor fuerte de los cueros y el charqui me impregna la nariz y la tabla de salar está cubierta por un mantel de lino blanco; la copa refulgente está llena de vino y el pan de la pobreza, frente a la silla de cabecera. Todos tenemos miedos y angustias, mi hermano Pedro está transformado, le brillan los ojos que están llorando…
Mi hijo mayor con un solideo rojo, me mira con amor y temor. . ¡Ay hijo! Si pudiera protegerte del riesgo al que te estoy exponiendo pero sé que no puedo, con lo cual me asalta la culpa que se desvanece al oír palabras que no entiendo, pero con una melodía que despierta en mí recuerdos de experiencias que no viví. Mi hijo se levanta y canta unas pocas frases en lengua extraña para mí y mis invitados. Sin embargo, al oírlas, todos rompemos a llorar…
Mi hermano, hoy sin su crucifijo, parece librado de un yugo opresor, se levanta, me cubre con el viejo chal con franjas que ignoro a quien perteneció pero al envolverme en él, siento una calidez extraña en todo mí ser. Dios Todopoderoso, ¿por qué no podemos sentir esto siempre? ¿Por qué debemos mentir diariamente sobre nuestra fe? ¿Cuántos de nosotros seguiremos tus caminos y cuántos se alejarán para siempre de tu senda?
¡Ojala pudiera ver un futuro poblado de hermanos que se manifiestan libremente como hebreos, hijos de tu pueblo elegido…!
Nos invade el silencio. Todos lloramos en esta Fiesta, que debería ser de alegría por la libertad lograda. Pido a mi hermano el sacristán que me traduzca el viejo pergamino. Lo despliega y con dificultad lee las letras que el tiempo borra. Pero su contenido resalta, y leyendo en altavoz dice: “Avadim ahinu be atá bnei jorim, baruj atah adonay eloheinu, sheejeianu be kimanu be higuianu la zman hazéh” (Esclavos fuimos y ahora somos libres, bendito seas que nos permitiste vivir para llegar y acercarnos a este momento) ...
Y eso es todo... hacer más, sería exponernos demasiado. Quiera Dio’s que en un futuro no lejano, mis hijos y los hijos de ellos puedan celebrarla en libertad pero tan sentida como hoy sentimos aquí nuestra Pascua Marrana...
¿El año que viene en Yerushalayim y libres de verdad? Sólo Dios lo sabe…
Así ha dicho Adonay: si los cielos arriba se pueden medir, y explorarse abajo los fundamentos de la tierra, también yo desecharé toda la descendencia de Israel por todo lo que hicieron, DICE ADONAY. Jeremias

sábado, 27 de agosto de 2016

DESFILE DIA DE LA BIBLIA - HUEHUETENANGO- 2016

PERRO SE RELAJA Y ESCUCHA MUSICA CRISTIANA

sábado, 27 de agosto de 2016

DESFILE TARDE DEL SABADO -BIBLIA- HUEHUETENANGO 2016

martes, 1 de mayo de 2018

CORAZON DE POETA- ADAPTACIÓN

 CORAZON DE POETA
Canta: Jeanette
Autores: MANUEL ALEJANDRO Y ANA MAGDALENA (España) 
Adaptación 

Tengo la  expresión de una flor
la voz de un pájaro y
el alma como luna llena
de un mes de abril
tienen mis palabras
calor y frío de invierno
  Mi Fortaleza  es dura como el
árbol que azota el viento
y tengo  el corazón de poeta,
de niño grande, de hombre-niño
capaz de amar con delirio
capaz de hundirme en la tristeza

pues tengo el corazón de poeta,
  Mi piel de nieve se hará fuego
cerca de  ELLA.

  Soy  amigo y amante fiel
de las estrellas

caminaré junto a ELLA
soñando con cosas bellas.
y tiengo  el corazón de poeta,
de niño grande, de hombre-niño
capaz de amar con delirio

capaz de hundirme  en la tristeza
pues tengo  el corazón de poeta,
 y así me gusta a mí que sea ELLA
y así la he conocido
y así me gusta a mí que sea ELLA
que tenga el corazón de Soñadora

 

domingo, 1 de mayo de 2016

FLORENCIA PALACIOS LOPEZ 23 febrero 1867 Huehuetenango

FLORENCIA  PALACIOS LOPEZ
23 febrero 1867
Hija de MANUEL PALACIOS y de ROSA  LOPEZ
Madrina Francisca Martin
Huehuetenango
Guatemala

Florencia Palacios-Registrada para el Calvario de Guatemala para su matrimonio en 1902
"En veinticinco de Febrero de mil ochocientos sesenta y siete --Florencia  que nació el veintitres ...hija legitima de Manuel Palacios y de Rosa López,  Madrina Francisca Martin

lunes, 18 de julio de 2016

MONUMENTO BIBLIA HUEHUETENANGO

domingo, 2 de octubre de 2016

TIENE FUERZA DE BUFALO Y DE LEON ERGUIDO

23:22 Dios los ha sacado de Egipto;
Tiene fuerzas como de búfalo. 

23:24 He aquí el pueblo que como león se levantará,
Y como león se erguirá; 

                                                Numeros  cap. 23

sábado, 10 de diciembre de 2016

CIELO ESPLÉNDIDO HUEHUETENANGO 10-12 2016- FOTOS

lunes, 21 de noviembre de 2016

AL OTRO LADO DEL JORDA- AÑO DE REPOSO "activo"- 2017


   EL REPOSO  ES PARA TU CORAZÓN.

TUS HECHOS PARA CRISTO  SERÁN MÁS ACTIVOS QUE NUNCA
 -ACTIVARÁS LOS PROYECTOS QUE SIEMPRE QUISISTE HACER-
LA ANGUSTIA SE DESVANECERA DELANTE DEL PRINCIPE DE JEHOVA.
TU CORAZÓN SERÁ COMO EL DE UN LEON ECHADO, AL CUAL NADIE SE ATREVE A INTERRUMPIRLE SU DESCANSO.
LA ANGUSTIA PODRÁ  APODERARSE DEL NO CREYENTE, PERO LOS QUE CONFIAN EN EL EL SEÑOR SON COMO EL MONTE SION QUEPERMANECE PARA SIEMPRE.

Reina Valera 1909
Tú eres mi refugio; me guardarás de angustia; Con cánticos de liberación me rodearás. (Selah.)
King James Bible
Thou art my hiding place; thou shalt preserve me from trouble; thou shalt compass me about with songs of deliverance. Selah
ahora, pues, levántate y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy a los hijos de Israel. 

1:8 Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.
1:9 Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas.
 1:11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos comida, porque dentro de tres días pasaréis el Jordán para entrar a poseer la tierra que Jehová vuestro Dios os da en posesión. 
3:5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros. 
3:6 Y habló Josué a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo. 
3:15 cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega), 
3:16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adam, que está al lado de Saretán, y las que descendían al mar del Arabá, al Mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.
3:17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Jehová, estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco. 
  5:11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra, los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas. 
5:12 Y el maná cesó el día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año. 
5:13 Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?
5:14 El respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Jehová he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró; y le dijo: ¿Qué dice mi Señor a su siervo?
5:15 Y el Príncipe del ejército de Jehová respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

 9:13 He aquí vienen días, dice Jehová, en que el que ara alcanzará al segador, y el pisador de las uvas al que lleve la simiente; y los montes destilarán mosto, y todos los collados se derretirán.
9:14 Y traeré del cautiverio a mi pueblo Israel, y edificarán ellos las ciudades asoladas, y las habitarán; plantarán viñas, y beberán el vino de ellas, y harán huertos, y comerán el fruto de ellos.



domingo, 20 de noviembre de 2016

TOCAD EL SHOFAR EN SION

miércoles, 23 de agosto de 2017

MONUMENTO BIBLIA PARQUE HUEHUETENANGO


sábado, 26 de agosto de 2017

FOTOS DESFILE BIBLIA HUEHUETENANGO 2017

DIA DE LA BIBLIA 
HUEHUETENANGO 
GUATEMALA
26 AGOSTO 2017
 
 

jueves, 7 de septiembre de 2017

TERREMOTO 7.8 CHIAPAS-GUATEMALA 8 SEP 2017


 TERREMOTO  7.8 CHIAPAS-GUATEMALA  8 SEP 2017
La más fuerte sacudida  que haya sentido en mi vida la sentí hoy en la noche. Esto no puede clasificarse como un temblor, sino como un terremoto de gran magnitud. Aquí en la cabecera de la ciudad de Huehuetenango se sintió como nunca habíamos sentido un terremoto. Que no haya viviendas colapsadas en gran número es otra cosa. Esta super sacudida me dejó la boca con un sabor amargo. Solamente el gran poder de Dios  y de su hijo Jesucristo nos pudo haber salvado de un gran desastre. La energía eléctrica se suspendió por varíos minutos y después volvió la electricidad. 
Gracías doy a mi Dios, y ami Salvador Jesucristo por que  estamos sin mayor novedad, pero el susto  aún lo sentimos en nuesto ánimo y emociones.

miércoles, 3 de mayo de 2017

EL MARTIR DE LAS CATACUMBAS- R.R.

EL MARTIR DE LAS CATACUMBAS
RICHARD L. ROBERTS. 
 
En el acto todas las miradas convergieron sobre este hombre. Los innumerables
espectadores clamaron frenéticamente: "¡Macer, Macer!"
El tigre no tardó en verlo, lanzando un breve pero salvaje rugido que infundía
terror. Macer con serenidad permaneció de pie con su mirada apacible pero fija sobre
la fiera que movía la cola con mayor furia cada vez, dirigiéndose hacia él. Finalmente el
tigre se agazapó, y de esta posición con el impulso característico se lanzó en un salto
feroz sobre su presa. Macer no estaba desprevenido. Como una centella voló hacia la
izquierda, y no bien había caído el tigre en tierra, cuando le aplicó una estocada corta
pero tajante y certera en el mismo corazón. ¡Fue el golpe fatal para la fiera! La enorme
bestia se estremeció de la cabeza a los pies, y encogiéndose para sacar toda la fuerza
de sus entrañas, soltó su postrer bramido que se oyó casi como el clamor de un ser
humano,
después de lo cual cayó muerta en la arena.

Nuevamente el aplauso de la multitud se oyó como e1 estrépito del trueno por
todo el derredor.
-¡Maravilloso! -exclamó Marcelo-, ¡jamás he visto habilidad como la de Macer! Su
amigo le contestó reanudando la charla, -¡Sin duda se ha pasado la vida luchando!
Pronto el cuerpo del animal muerto fue arrastrado fuera de la arena, al mismo
tiempo que se oyó el rechinar de las rejas que se abrían nuevamente atrayendo la
atención de todos. Esta vez era un león. Se desplazó lentamente en dirección opuesta,
mirando en derredor suyo al escenario que le rodeaba, en actitud de sorpresa. Era éste
el ejemplar más grande de su especie, todo un gigante en tamaño, habiendo sido largo
tiempo preservado hasta hallarle un adversario adecuado.
A simple vista parecía capaz
de hacer frente victoriosamente a dos tigres como el que le había precedido. A su lado
Macer no era sino una débil criatura.

El ayuno de esta fiera había sido prolongado, pero no mostraba la furia del tigre.
Atravesó la arena de uno a otro extremo, y luego a todo el rededor en una especie de
trote, como si buscara una puerta de escape. Mas hallando todo cerrado, finalmente
retrocedió hacia el centro, y pegando el rostro contra el suelo dejó oír profundo bramido
tan alto y prolongado que las enormes piedras del mismo Coliseo vibraron con el
sonido.

Macer permaneció inmóvil. Ni un solo músculo de su rostro cambió en lo más
mínimo. Estaba con la cabeza erguida con la expresión vigilante y característica,
sosteniendo su espada en guardia. Finalmente el león se lanzó sobre él de lleno. El rey
de las fieras y el rey de la creación se mantuvieron frente a frente mirándose a los ojos
el uno al otro. Pero la mirada serena del hombre pareció enardecer la ira propia del
animal. Erecta la cola y todo él, retrocedió; y tirando su melena, se agazapó hasta el
suelo en preparación para saltar.
La enorme multitud se paró embelesada. He aquí una escena que merecía su interés.
La masa obscura del león se lanzó al frente, y otra vez el gladiador en su habitual
maniobra saltó hacia el costado y lanzó su estocada. Empero esta vez la espada
solamente hirió una de las costillas y se le cayó de la mano. El león fue herido
ligeramente, pero el golpe sirvió sólo para levantar su furia hasta el grado supremo.
Macer empero no perdió ni un ápice de su característica calma y frialdad en este
momento tremendo. Perfectamente desarmado en espera del ataque, se plantó delante
de la fiera. Una y otra vez el león lanzó sus feroces ataques, y cada uno fue evadido
por el ágil gladiador, quien con sus hábiles movimientos se cercaba ingeniosamente al
lugar en donde estaba su arma hasta lograr tomarla nuevamente. Y ahora, otra vez armado de su espada protectora, esperaba el zarpazo final de la fiera que respiraba muerte. El león se arrojó como la
vez anterior, pero esta vez Macer acertó en el blanco. La espada le traspasó, el
corazón, la enorme fiera cayó contorsionándose de dolor. Poniéndose en pie se echó a
correr por la arena,
y tras Su último rugido agónico cayó muerto
junto a las rejas por
donde había salido.

miércoles, 8 de febrero de 2017

LOS AMIGOS Y PROTECTORES DE COLON-

 ORIGENES DE LA DOMINACION ESPAÑOLA ENAMERICA
POR DON MANUEL SERRANO Y SANZ
TOMO PRIMERO
MADRID
CASA EDITORIAL BAILEY BALLIERE
1913
 
 LOS AMIGOS Y PROTECTORES ARAGONESES
 DE CRISTOBAL COLON
 CAPÍTULO PRIMERO
LOS JUDÍOS DE ZARAGOZA Y DE CALATAYUD EN EL SIGLO XV
I. Situación crítica de los judíos españoles a 
comienzos del siglo xv. — II. La
JUDERÍA DE Zaragoza; sus límites y sinagogas. — III. 
Su organización y gobierno.
— IV. Relaciones entre los cristianos y los judíos - 
— V. Privilegios que con-
ceden a éstos los monarcas. — VI. Condición social
 de los judíos; oficios, gre-
mios Y cofradías. — VII. La banca hebrea. — VIII.
 La instrucción pública. —
IX. La judería de Calatayüd. — X. La expulsión de los judíos en 1492;
NUEVOS datos acerca DE ESTE SUCESO.
I
Al comenzar el siglo xv los judíos españoles pasaban por una de las  mayores crisis de su larga y accidentada historia; exacerbado el odio de los cristianos con las predicaciones del arcediano Ferrán Martínez,  y por el obstinado empeño de los israelitas en acaparar el arrendamiento  de las contribuciones, a despecho de leyes pedidas en Cortes y sancionadas por los monarcas, desbordóse el populacho en Sevilla, donde murieron a cuchillo más de 4.000 hebreos, en Valencia, Barcelona y otras ciudades, de tal modo,que aljamas en otro tiempo florecientes quedaron en ruinas y casi despobladas. En vano los reyes, que siempre fueron grandes protectores de la grey judáica, cuidaron de reorganizar las aljamas, concediéndoles mercedes y privilegios, nacidos no solamente de cálculo interesado, mas también por ser entonces la monarquía verdadera institucióndemocrática y representante de la libertad, sin distinción de clases, por cuyo motivo solicitaban con ahinco ponerse bajo la protección real, no solamente los pueblos de se-
   (}) Acerca del saqueo de la judería de Valencia publicó dos curiosos documentos D. José
Amador de los Ríos en su Historia de los judíos de España y Portugal, t. ii, págs. 595 a 604.
 De las matanzas de judíos en Barcelona dió nuevas noticias el P. Fidel Fita en el Boletín de la Academia de la Historia, tomo xvi, en su artículo rotulado Historia hebrea, donde hace justicia al heroísmo de las víctimas, pues dice: «La relación de Mascaró da testimonio del esfuerzo sublime que mostraron las mujeres hebreas. Casi todas ellas prefirieron la muerte al bautismo.»
 Sebbaso y Sauz.— a
   VI LOS AMIGOS Y PROTECTORES ARAGONESES
 ñorío, hartos de abusos feudales, mas también los moros, los judíos v aun los gremios y corporaciones. A pesar de tan buenos deseos, la vida de las aljamas hebreas languideció en el siglo xv, hasta que la expulsión vino en 1492 á desarraigar aquel árbol vetusto y transplantarlo en remotos países, donde brotaron algunas ramas con vigor y lozanía. Y aunque es verdad que los judíos de Zaragoza no pasaron por tan amargos trances como los de otras ciudades, obligados a recibir el bautismo entre charcos de sangre y con espadas a sus pechos, pues el pueblo zaragozano, siempre noble, compasivo, y respetuoso con la libertad civil y religiosa de quienes profesaban diferentes creencias, por lo mismo que estimaba en tanto la suya propia, respetó y defendió la judería en aquella borrasca de odios; el recuerdo de la pasada tragedia debió de pesar con amargura infinita sobre el corazón de los hebreos y vencer su fidelidad á la ley mosaica, por la que tantos trabajos habían sufrido. Si a esto se agregan las predicaciones de San Vicente Ferrer y los esfuerzos del antipapa Benedicto XIII para que los judíos entraran en la Iglesia católica, nada tiene de extraño que la aljama de Zaragoza se fuese poco a poco desmoronando, de tal manera que, al realizarse la expulsión en 1492, no contaba aquélla ni la mitad de fieles que un siglo antes, y que buena parte debarrio judáico estuviese habitado por linajes de conversos, quienes, por interés y por sentimentalismo, se resistían a dejar las casas donde habían vivido sus antecesores, y donde ellos habían pasado los días de su infancia.
 II
 Desde tiempo inmemorial ocupaba la judería de Zaragoza, aproximadamente, el es-
pacio comprendido entre las actuales calles del Coso, de Jaime I y Mayor , o sea lacuarta parte del recinto romano; hecho del que resulta muy probable que el estableci-
   (') La judería de Zaragoza fué siempre la más numerosa de Aragón, como se ve por la si-
guiente real carta de Pedro IV, en que distribuye la cantidad que las aljamas de dicho reino ha
hían de satisfacer a Pedro de Fenoller como comisario de ellas:
 «íPetrus, Dei gratia Rex Aragonum, Valentie, Maiorice, Sardinie et Corsice, Comesque
Barchinone, Rosilionis et Ceritanie, ínclito ac magnifico Infanti Johanni, primogénito nostro
carísimo, I)ux Gerunde et Comiti Cervarie, paterne benedictionis gratiam et salutem. Cum fide-
lis noster Gueraldus de Spelunca, Subthesaurarins iliustris Alienoris Regine Aragonum, cou-
sortis nostre carissime matris, que autem una cutu magistro Jucel'fo Abenardut, judeo fisico Re-
gine, ex coniissione cum litera nostra data Cesarauguste die... Martii auno piesenti eis... ad
instantiam aliame judeorum Calatajubii que in subscriptis valde agravata et onerata extabat,
cum quadam eorum litera patenti in dorso suis sigillis, ut [)rima facie aparebat, cum cera viridi
sigillata, data Cesarauguste yvi." die Martii anno eodem, ex potestate in dicta nostra co-
missione eis atributa taxaveruiit noviter aljamas judeorum Regni Aragonum subscriptas que jam
taxate erant, ad solvendum nobis vel expensori nostro illos quatuor mille trezentos quadraginta
bólidos barchinononses ipsas solvere contingentes in illis duodecim mille solidis Barchinone qu(,s
nobilis Petrus de Fenollerto, quondam, Vicecomes Insulis, protector aljamarum judoorum terre
noitre ex concessione nostra annuatim supra dictis aljamis recipiebat, quosque postea provisión i
domus vestre assignamus ipsosque vobis vel vestro expensori sub forma subscripta solvere te-
  DE CRISTÓBAL COLÓN
   VII
 
miento de los hebreos en Zaragoza fuese anterior a la conquista goda, pues no resultafácil de creer que los godos, nunca afectos a los israelitas, les cediesen un barrio entonces tan codiciado por hallarse intramuros, y tampoco los árabes, que no se establecieron sin capitulaciones concertadas con el pueblo vencido, respetando los bienes de este.
  La judería se hallaba cercada por lo que quedaba de los muros romanos en la calle del Coso, y en lo demás por otros de menos importancia, que la separaban y defendían,comunicándose por varios postigos, que eran el de D. Mair, al comenzar la calle de la Verónica (-); el de San Andrés, en la calle de Ensebio Blasco; la puerta del Rabinad,en la de la Hiedra, y otra que salía a la actual Plaza de Magdalena.
   neantur, videlicet, aljama judeorum Cesarauguste mille dacentos quinquaginta soHdos barchiiio-
nenses. Et aljama judeorum Calatayubii nongentos quinquaginta solidos. Et aljama judeorum
Osee sexcentos septuaginta solidos. Et aljama judeorum Daroce centum quinquaginta solidos.
Et aljama judeorum de Exea quingentos sexaginta solidos. Et aljama judeorum Burgie ducentos
quinquaginta solidos. Et aljama judeorum Tamariti triginta solidos. Et aljama judeorum de
Alagon octuaginta quinqué solidos. Et aljama judeorum de Sos septuaginta quinqué solidos. Et
aljama judeorum de Tahust octuaginta solidos. Et aljama de Uncastiello octuaginta solidos. Et
aljama de Ruesta, quadraginta quinqué solidos. Item judei realenchi de Alcanicio triginta soli-
dos barchinonenses... Ea propter vobis dicimus et mandamus quatenus observando in ómnibus
et per omnia taxationem predictam de mandato nostro factam, quibusvis prioribus taxationibus
seu compartimentis per nos seu alias de mandato nostro factis, quas et quos presentís serie re-
vocamus... Datum Cesarauguste xx.° octavo die Aprilis auno a nativitate Domini millesimo
ccc.** Lx.o». (a. p. z. — M. Navarro.)
 No todas las aljamas hebreas de Aragón aparecen mencionadas en el anterior documento,pues las había, aunque pequeñas, en Almonacid de la Sierra, en Magallón, en la Almunia de Doña Godina, en Pina, en Híjar y en varios pueblos del Condado de Luna.
 Que la judería de Zaragoza llegaba hasta la calle de San Gil, hoy de Jaime I, incomunicada entonces con el Coso por cerrarla en su comienzo el corral de los pelliceros, consta de algunodocumentos que hay en el Archivo de protocolos, y son los siguientes:
 20 de Abril de 1469. Jaco Galán, judio trapero, vende a su hijo Mosse Galán unas casas  enla judería^ en la carrera de Sant Gil, que lindaban con otras de Simuel Rambnat, Juce Halan y Juce Abembitas. (a. p. z. — J. Barrachina). — 16 de Marzo de 1486. Mosé Aninay y Soli Falleba, cónyuges, venden a Gracia de Pitillas, viuda de Antich Bages, secretario del Rey, unas casas en la judería, que lindaban con otras de Simuel Abram, Jaco Calama, y la carrera de San Gil. (a. p. z. — Juan de Altarriba.) {}) Según parece, ya en el siglo viii había en Zaragoza cristianos que, por influencia de los judíos, practicaban ritos mosaicos, según atestigua Evancio: Ad agnitionem nostram venit, quod exnrgentes in quibusdam Cesaraugustse partibus reperisse vos adseritis Christianos, necdum eruditos paginibus sacris, judaico more... qui dicunt immundum fieri hominem alicujus animalis sanguinem comedentem. {Evantii abbatis epístola contra eos qui sanguinem animaliu immundum esse judicant, et carnem mundum esse dicunt. Patrología de Migne, t. lxxxviii, pá- gina 7i9.) El Anónimo Cordobés ó Toledano, habla de Evancio en el año 719, y dice que murióen el de 737.
 C*) Historia de la Economía Política de Aragón^ por D. Ignacio de Asso.— Zaragoza, 1798,
pág. 329.

lunes, 10 de octubre de 2016

CIERRE ONE WORLD 10 OCTUBRE 2016
HUEHUETENANGO PARQUE CENTRAL

Cuando llegué al Parque Central de Huehuetenango a las 6.15 p.m. una jovencita de aproximadamente 17 años me preguntó:
_¿Que actividad es esta?
le contesté:_Es una reunión de cristianos unidos por la causa de Cristo_
Seguidamente le platiqué acerca de las actividades realizadas durante diez dias en la ciudad de Huehuetenago.
Ella me comentó algo de su vida. luego le dije:
_¿Desea que hagamos una oración?-¿Le gustaría invitar a Jesucristo a su vida?
Ella contestó afirmativamente.
Allí mismo le dije que inclinara su cabeza y por mi parte elevé una oración al Padre Eterno.
"Padre Amoroso te encomiendo la vida de esta jovencita, Gracias por que  tu la amas...Señor. manda a tus angeles que cuiden de ella...séllala con tu Santo Espíritu"
Le pregunté: -¿Desea recibir a Jesucristo como su  Salvador de su vida?
_Sí--
"Padre Eterno,, ahora ella es tu hija..."
Esta señorita dijo que era originaria del Quiché, que vivía con una tia porque su padre  se había separado de su madre...y que su tia no le permitía ir a una iglesia evangélica.
Al final le expresé:
_Tenga la completa seguirdad que de ahora en adelante ya no estará sola ni desamparada. Ahora es propiedad del Señor Jesucristo y ángeles de Dios la cuidarán y la acompañarán...

martes, 27 de septiembre de 2016

LADINOS- HUEHUETENANGO 26 ENERO 1,817- 22 MAYO 1,817



1-PABLO JOSE ESTRADA VELASQUEZ
26 ENERO 1,817
HIJO DE JACINTO ESTRADA Y DE  PRUDENCIA VELASQUEZ
MADRINA: LORENSA LOPEZ

EN VEINTE Y SEIS DE ENERO
2-JOSEFA ESTANISLAO  SOSA RECINOS
16 ENERO 1,817
HIJA  DE JUSTO SOSA  Y DE  SOCORRO RECINOS
MADRINA: CORNELIA DE AVILA

EN VEINTE Y OCHO
3-CATARINA JOSEFA  LOPEZ MARTIN
25  ENERO 1,817
HIJA  DE MAURICIO LOPEZ  Y DE JUANA MARTIN
MADRINA: THEODORA FERNANDEZ

4-YGNACIO JOSE  DE LEON RUEDAS
3 FEBRERO 1,817
HIJO DE MARIANO DE LEON Y DE  PANTALEONA RUEDAS
PADRINO: ANZELMO CARDONA

EN QUATRO DE FEBRERO
JUANA JOSEFA ALVARADO GONZALES
27 ENERO 1,817
HIJA DE MANUEL ALVARADO  Y DE JUANA GONZALES
MADRINA: PETRONA CARDONA

EN CINCO DE FEBRERO
PEDRO JOSE  MAURICIO
31 ENERO 1,816
HIJO DE MAXIMA MAURICIO
PADRINO: JUZTO MENDES

MARCELINO  DEL ROSARIO  VILLATORO RIOS  IMAGEN 217
26 FEBRERO 1,816
HIJO DE FLORENCIO VILLATORO  Y DE NARCIZA RIOS
MADRINA: SANDIEGO SANTIAGO

OLAYA SAMAYOA RODRIGUES
12 MARZO 1,817
HIJA DE MANUEL SAMAYOA   Y DE FELICIANA RODRIGUES
MADRINA: VITA (VICTORIA) DE  AVILA ESPAÑOLA

PAULINA JOSEFA  SAMAYOA  GONZALES
11 MARZO  1,817
HIJA DE MANUEL JOSE SAMAYOA  Y DE FRANCISCA GONZALES
MADRINA: MARIA JOSEFA LOPES

JOSE BALENTIN  HERNANDES VILLATORO
13 MARZO 1,816
HIJO DE JOSE MARIA HERNANDES Y DE   MARIA VILLATORO
MADRINA: MARIA CARLOS SAMAYOA

JOSE FRANCISCO  ARGUETA MOLINA -ESPAÑOL
15 MARZO 1,817
HIJO DE TRINIDAD ARGUETA-ESPAÑOL
 Y DE  FELIPA MOLINA - ESPAÑOLA
DOLORES ARGUETA

DIONICIA JOSEFA  LOPEZ REYMUNDO
9 ABRIL 1,817
HIJA DE MANUEL LOPES  Y DE  JUANA REYMUNDO
MADRINA: JOSEFA LOPEZ

TORIBIO SANTIAGO  GALINDO -ESPAÑOL
14 ABRIL 1,816
HIJO DE DAMIAN SANTIAGO
Y DE  GUILLERMA GALINDO-ESPAÑOLA
MADRINA: DOÑA MARIA RITA DE AGUAYO -ESPAÑOLA

ATANACIO JOSE  LOPES CARDON
27 ABRIL 1,817
HIJO DE FLORENCIO LOPES Y DE MARIA CARDON
MADRINA: CIRILA VILLATORO

EN PRIMERO DE MAYO
ANASTACIO JOSE VILLATORO
HIJO DE MARIA VILLATORO
28 ABRIL 1,817
PADRINO: FELICIANO MAURICIO

EN DOS DE MAYO
MARTIN  BARRETO LOPEZ
30 ABRIL 1,817
HIJO DE PEDRO BARRETO JY DE OSEFA  LOPEZ
PADRINO: DAMIAN SANTIAGO

MARIA JOSEFA SIFUENTES  SANTIAGO - ESPAÑOLA
2 MAYO 1,817
HIJA DE  DON LORENZO SIFUENTES-ESPAÑOL
Y DE  MANUELA SANTIAGO -ESPAÑOLA
MADRINA: DOÑA PETRONA MUÑOZ-ESPAÑOLA

EN QUATRO DE MAYO
TIBURCIA JOSEFA  SOSA GOMEZ
11 ABRIL 1,817
HIJA DE JUAN SOSA Y DE  MARIA GOMEZ
MADRINA: MARCELA HERRERA

ATANACIO RIVAS
6 MAYO 1,817
HIJO DE JUANA RIVAS
MADRINA: LORENSA CANO

220 IMAG
MARIA NORBERTA  SANTIAGO
5 MAYO 1,817
HIJA DE BARTOLA SANTIAGO
MADRINA: MARIA VILLEGAS

VICTORIANO JOSE VILLATORO  SOSA
6 MAYO 1,817
HIJO DE AGATON VILLATORO  Y DE  GERTRUDIS SOSA
PADRINO: GERONIMO CASTILLO

EN NUEVE DE MAYO
MONICA DEL ROSARIO CARDON
4 MAYO 1,817
HIJA DE TEREZA CARDON
MADRINA: DOÑA ROSA MORALES -ESPAÑOLA

GREGORIO SANTIAGO  LOPEZ
9 MAYO 1,817
HIJO DE MIGUEL SANTIAGO   Y DE PANTALEONA LOPEZ
MADRINA: JOSEFA PEREZ -ESPAÑOLA

EN DOZE DE MAYO
JOSE GREGORIO  ARGUETA  HERRERA -ESPAÑOL IMAGEN  221
8 MAYO 1,817
HIJO DE DON NAZARIO ARGUETA-ESPAÑOL
 Y DE YGNACIA HERRERA- ESPAÑOLA
MADRINA: DOÑA DOLORES ARGUETA -ESPAÑOLA

EN TRESE DE MAYO
JUAN ANTONIO VALIENTE LOPEZ
6 MAYO 1,817
HIJO DE JUZTO VALIENTE Y DE  MANUELA LOPES
MADRINA: FELIPA CHAVES

JOSE BENANCIO  MOLINA VILLATORO
13 MAYO  1,817
HIJO DE JUAQUIN MOLINA  Y DE MICAELA VILLATORO
MADRINA: JOSEFA MOLINA

EN  VEINTE Y UNO
JUANA AGUSTINA  RIVAS MONZON
5 MAYO 1,817
HIJA DE DIONICIO RIVAS  Y DE ANTOLINA MONZON
MADRINA: CARMEN PALACIOS

PIOQUINTO ORDOÑES
5 MAYO 1,817
HIJO DE MANUELA ORDOÑES
MADRINA: DOÑA BALTAZARA MUÑOZ

DOMINGO DE LEON ALFARO
12 MAYO 1,817
HIJO DE JUAN DE LEON  Y DE JAZINTA ALFARO
PADRINO: GERONIMO CASTILLO

JUANA DE BARRIOS RECINOS
27 ABRIL 1,817
HIJA DE VICTORIANO DE BARRIOS Y DE  MARCELA RECINOS
MADRINA: LIBERATA SANTIAGO
223

EN SIETE DE JUNIO
BONIFACIO  JOSE  CASTILLO HERNANDES
27 ABRIL 1,817
HIJO DE MARIANO CASTILLO Y DE PERFECTA HERNANDES
PADRINO: PASQUAL CARRILLO

JUAN JOSE  RIVAS LOPES
22 MAYO 1,817
HIJO DE AMBROCIO RIVAS Y DE BERNABELA LOPES
PADRINO: SESARIO HERRERA

jueves, 15 de diciembre de 2016

HUEHUETENANGO-CATECISMO DE GEOGRAFIA-1860

 CATECISMO DE GEOGRAFIA-
POR F. GAVARRETE 
1860
 
LECCIÓN XXX. 

P. En que parte de la República esíá el 
Departamento de Huehuelenango? 
R. Al Norte del de San Marcos, y al Oes- 
te de los de Totonicapam y Verapaz, 
colindando con los de Chiapas y Tabasco. 
P. Cual es la cabecera de este Departamento? 
R. La villa de Huehuetenango, que en len- 
gua azteca quiere decir lugar de viejos, y 
dá nombre al Departamento; situada al 
pió de la Sierra junto al punto llamado los 
Cucuumatanes, en un estenso valle. 
P. A cuanto asciende la población de la 
villa de Huehuetenango? 
R. A cerca de 9,000 habitantes. 
P. Cuales son los principales artículos de 
comercio que produce Huehuetenango? 
R. Trigo, ganado, manufacturas de lana y 
de algodón, sombreros^ aguardiente, y 
Otros de menor importancia que se es- 
portan para Chiapas. 
P. Que especie de terreno es el de este De- 
partamento? 
R. Quebrado y en lo general árido; pero 
rico en minas de oro, plata, cobre, hier- 
ro y plomo. 
P. Cuales son los principales rios que riegan 
el Departamento de Huehuetenango? 
R. El Lacandon ó Usumacinta, que nace 
dentro de sus límites y le sirve de línea 
de separación de los inmensos desiertos 
del Peten, el Selegua y el rio de Cuil- 
cotodos los cuales después de recor- 
rer largas distancias, llevan sus aguas 
al golfo de México. 
P. Que clima es el de este Departamento? 
R. Frió y sano. 
P. Que parlicularidad ofrece el Departamen- 
to de Huehuetenango? 
R. Que dentro de sus límites se encuentra 
la mesa mas elevada de tierra de todo 
Centro-América, sobre los montes Cu- 
chumatanes. 
P. Cuales son las principales poblaciones de 
Huehuetenango? 
R. Después de la cabecera, la villa de Chi- 
antla, donde se celebra anualmente una 
gran feria, Soloma y Malacatan. 
P. Cuantas poblaciones hay en todo el De- 
partamento? 
R. Dos villas, 84 pueblos y 69. aldeas y 
lugares.
P. Que numero de habitantes se le calcula 
á Huehuetenango? 
R. Como 60,000, la mayor parte indios do 
'ff la. nación de los Mames. 

lunes, 27 de febrero de 2017

MALVINA- 090-091

MALVINA
NOVELA ORIGINAL DE JOHN P. MARQUAND
Resumen de H. M. PULHAM, ESQUIRE
Seleccines del Reader´s Digest
Enero de 1942
—Guillermo me ha dicho—empezó el señor Bullard—que le gustaría a usted trabajar con nosotros. Espero que no se le escape la preposición, con nosotros, no para nosotros. Aquí todos trabajamos juntos, es un equipo grande y fuerte. ¿No es así, Guillermo?
—Eso es exactamente lo que le estuve explicando anoche—dijo Guillermo—. Un equipo grande y fuerte.
El señor Bullard dio una estocada al aire con su dedo índice.
—Es el equipo espiritual lo que cuenta—dijo—. Estoy haciendo meros juegos de palabras, ¿comprende usted?. El haber estado en el Ejército le permitirá captar este símil. Todos estamos dispuestos a llegar hasta el fin por una idea. ¿Le atrae a usted este programa, señor Pulham?
—No sé—contesté—. Nada conozco del asunto.
El señor Bullard miró unos  instantes a través de la ventana.
— Esto es algo que le favorece—observó después—.Se escribe mejor en una página virgen.
—Quiere dejar un buen empleo, solamente para probar esto—apuntó Guillermo.
—Sí—respondió Bullard—. Ya sé, ya sé. ¿Le ha visto ya Gualterio Kaufman? ¿Cuál es la impresión de Gualterio?
—Ahora mismo lo traigo—contestó Guillermo, que volvió al instante con un hombre de cara colorada y corpachón robusto.
—Gualterio—dijo el señor Bullard—. Le presento al señor Pulham.
El señor Kaufman giró sobre los talones y se encaró conmigo. Tenía los ojos de un azul pálido y su boca enseñaba los dientes en una mueca que no acertaba a ser sonrisa.
—¿Qué tal, Pulham?—me dijo.
—Gualterio—preguntó, el señor Bullard, sólo por decir algo—: ¿cuál es su primera e inmediata impresión acerca del señor Pulham?
—¿Quiere usted decir sin pensarlo?—preguntó, a su vez, el señor Kaufman.
—Sí, nada más que un juicio relámpago—contestó el señor Bullard.
—Señor Bullard—dijo Kaufman—, hay en él algo básico.
—No hay nada como una primera impresión—comentó el señor Bullard —. Veamos, hoy es miércoles. Hable usted con el señor Pulham, Gualterio, y que venga el lunes.
—Venga conmigo, Pulham—ordenó el señor Kaufman. Guillermo y yo lo seguimos a un despacho más pequeño. Se sentó y dijo.
—Muy bien. El lunes a las nueve de la mañana.
—¿No quiere usted hacerme alguna pregunta ?—interrogué.
—No. Enséñele usted el departamento de redacción, King.
Guillermo me cogió del brazo y me condujo por un pasillo a la oficina general.
—No pueden tomar empleados de esta manera—comenté.
—¿Cómo que no pueden ?—contestó Guillermo.
Yo estaba confundido y mi admiración por Guillermo aumentaba. Tenía unas maneras seguras,casi benignas, que parecían denotar una situación personal muy por encima de la rutina burocrática corriente.
—En estos despachos—dijo señalándolos—están los representantes que luchan con la clientela.
Más adelante me enteré de que aquellos hombres llevaban la azarosa vida de los favoritos palatinos, porque el peligro de que cualquiera de ellos desapareciese  en cualquier momento llevándose el «negocio» los convertía en una amenaza potencial.
—Aquí está la sección intermedia, chicos de Universidad que tratan de hacer méritos. La sección artística está ahí y los proyectistas allá. J. T. paga a toda esta gente.
-~¿A quiénes llamáis proyectistas?
—A los artistas que dan la idea original. No los tomes en cuenta por ahora. Y aquí está la redacción. Aquí trabajamos nosotros. Te aconsejo que no asomes la nariz fuera de nuestra sección como no sea en mi compañía. Lo mejor es que no te des a ver demasiado, por lo menos en una buena temporada.
—Pero ¿qué es lo que voy a hacer?
Guillermo sonrió beatíficamente.
—¿No te lo he dicho? Eres mi ayudante. Vas a seguirme a todas partes llevándome las herramientas. No tienes inconveniente, ¿verdad?
—No, hombre, desde luego, no.
—Es simplemente un modo de empezar, muchacho. La redacción está dividida en pequeños despachos para estimular la actividad cerebral. Es una de las ideas de J. T. Nosotros respondemos de todo ante Bullard y Kaufman. Son los jefes y hay que aguantarlos. Con los demás sé simpático y complaciente pero nada más. Esta es nuestra celda.
Había en el despacho dos mesas cuyas tapas lisas podían volverse hacia atrás dejando al descubierto una máquina de escribir. La mesa junto a la ventana debía ser la de Guillermo porque estaba vacante. La otra ocupaba un ángulo cerca de la puerta. Se inclinaba sobre ella una muchacha que escribía con un lápiz blando en una hoja de papel amarillo. Tenía los tobillos entrelazados bajo la silla giratoria y una de sus zapatillas de tacón alto estaba medio salida, dejandoal descubierto el talón marrón dorado de la media. No sé porque recuerdo esta menudencia del talón medio salido de la zapatilla.
—Bueno—dijo Guillermo—ya estamos aquí. Tienen que traer algo para que te sientes. Gracias a Dios, no queda sitio para nadie más.
La muchacha se enderezó, echó hacia atrás un mechón de cabellos en rebeldía, miró mi uniforme y preguntó a Guillermo.
—¿También vamos a tener aquí infantería de marina?
—Sí—contestó Guillermo —Todo el Ejército y parte de la Armada de los Estados Unidos está acampando aquí.
Nos presentó.
—Enrique Pulham... Malvina Myles.
—¿Es amigo de usted?—preguntó ella—. No lo parece.
—¿No va usted a darle la mano, Malvina?—le dijo Guillermo.
Me alargó la mano. Tenía la boca grande. Cuando sonreía se le marcaban unas arruguitas cerca de los ojos.
—Aquí es todo nuevo para Enrique—explicó Guillermo.
—¡Dios nos asista!—exclamó ella—. ¿Es otra idea de J. T.? ¿Ha visto usted lo que acaba de enviarnos?—. Señaló un cartel impreso que colgaba del muro. Decía así:
Haced de cada palabra, por insignificante que sea, una flecha aguzada en el esmeril del pensamiento y equipada con las alas de la belleza.
—Está clavándolos ese niño bizco de la Universidad de Yale—aclaró Malvina.
Guillermo meneó la cabeza y dijo:
—Pues no está mal, ¿verdad ? Ese pensamiento es mío.
Malvina se levantó, fué a un armario metálico verde y se puso el abrigo.
—Bueno. No puedo aguantar más con el estómago vacío—dijo. Me echó una ojeada y añadió—: Supongo que le veré después.

sábado, 15 de abril de 2017

ASÍ NACIO ISRAEL -Ultimo cápitulo- GARCÍA GRANADOS

 Para leer en contexto.
Yo no lo veré por que dentro de muy pocas horas moriré ....... Pero presiento en el futuro el nuevo Estado de Israel, de cara al sol,
IMPRESIONANTE INVOCACION A DIOS- RABINO JOSEPH RAC...
ASÍ NACIO ISRAEL
Por
JORGE GARCÍA GRANADOS
CAPÍTULO XXXVI
EL MINUTERO DE LA HISTORIA

LOS ULTIMOS DÍAS que faltaban hasta el 15 de mayo, la histórica fecha en que finalizaría el mandato, fueron testigos de una serie de maniobras y contramaniobras  políticas cuya complejidad  iba constante en aumento. Una poderosa coalición compuesta por defensores de los petroleros británicos y pro árabes, que incluía a ciertos funcionarios del gobierno norteamericano, efectuó una tentativa postrera para impedir el nacimiento del estado judío.
En numerosas conversaciones privadas realizacas en Lake Success, Nueva York y Washington, ciertos representantes del Departamento de Estado norteamericano ejercieron la mayor presión posible sobre dirigentes judíos, en un esfuerzo por persuadirlos de que no proclamaran el estado. Expresaron veladas amenazas de una posible malquerencia norteamericana, y aun de rigurosas sanciones económicas. Tampoco la Casa Blanca era totalmente ajena a este esfuerzo. Según mis informes, en determinado momento se ofreció el avión personal de Truman, "la Vaca sagradá, a miembros del Comité Ejecutivo de la Agencia Judía que a la sazón se encontraban en los Estados unidos, para trasladarlos a Jerusalén, si accedían a discutir con sus colegas la posible postergación d ela proclamación d ela Independencia. Pero tanto la idea como el avión fueron rechazados.
Informaciones privadas que recibí independencia. Pero tanto la idea como el avión fueron rechazados.
Informaciones privadas que recibí más tarde aseguraban que Mr. Truman había declarado que si no se encontraba otra solución antes del fin del mandato, y se proclamaba el estado judío, el gobierno lo reconocería. Confieso que no di mucho crédito a esta información. Por supuesto que sabía que el Presidente Truman abrigaba buenas intenciones. No se me escapaba que Norteamérica tenía interés en efectuar un pronto reconocimiento, pues con tal paso recuperaría, ante todos los pueblos interesados en conservar la eficacia de las Naciones Unidas,  parte del prestigio perdido por sus anteriores vacilaciones.Además sería ella y no la Unión Soviética quien diera la pauta a las naciones, del rriundo para el reconocimiento del nuevo estado.
Pero yo no podía menos de sentir dudas sobre el particular, conocía el poder de las fuerzas que se oponían al estado judío.dentro del propio gobierno norteameamericano. Desgraciaamente, los acontecimientos parecían justificar mis dudas. El 13 de mayo, a pesar de que sólo quedaban 38 horas, el doctor Jessup nos presentó, en la Subcomisión Novena, un proyecto de resolución basado en el memorial de Moe. Si bien dejaba de lado el fideicomiso, contenía tres párrafos sumamente inquietantes. Primero aludía a la resolución del Consejo de Seguridad por la cual se pedía a judíos y árabes que no emprendieran una acción política mientras el problema palestino estuviera a estudio del Consejo. Segundo, hacía referencia al "futuro gobierno" de Palestina, lo cual implicaba que las Naciones Unidas aún podían imponer un régimen gubernamental y que tal régimen podría ser unitario, en franca contradicción con nuestra resolución particionista. Terceró, me alarmaba el nombre sugerido para un representante de las Naciones Unidas, que la delegación norteamericana proponía que se designara como negociador entre judíos y árabes en Palestina. Se le llamaría "Comisionado". Consideré que este título resultaba sumamente impropio, porque podría implicar para el mundo en general que el representante de las Naciones Unidas sería administrador del país; además, para los judíos y los árabes el nombre tendría una connotación particularmente lamentable. El representante del poder extranjero que había regido a judíos y árabes en Palestina durante más de un cuarto de biglo llevaba el título de "Alto Comisionado para Palestina".
Me opuse firmemente a estas tres recomendaciones. Los miembros polaco y soviético de nuestra subcomisión se opusieron en particular a un cuarto párrafo que pedía que la Comisión Palestina suspendiera su labor Esta  propuesta no me inquietaba mayormente, porque esperaba que el estado judío naciera por sus  propios medios y no merced a los buenos oficios de la Comisión ; pero me opuse tamBíén a _su aprobación en reconocimiento a la lucha valiente y franca en favor de la partición empeñada por los miembros de la Comisión, particularmente por los representantes de Panamá, y de Bolivia, Raúl Diez de Medina.
Discutimos todo el día y finalmente pudimos cambiar el título del representante de las Naciones Unidas. Ahora sería "Mediador". En vez de referirnos a un "futuro gobierno de Palestina", autorizamos al Mediador a "gestionar un arreglo pacífico" de la situación en ese país; y pudimos suprimir toda mención de la decisión del Consejo de Seguridad sobre la acción política. El párrafo que suspendía a la Comisión Palestina fue derrotado por seis votos contra cinco, pero la representación norteamericana se negó a aceptar la derrota y anunció que plantearía nuevamente esta cuestión ante el comité en pleno. Entonces tuve la seguridad de que la Comisión estaba condenada a desaparecer. Los Estados Unidos, la Gran Bretaña y los estados árabes fiscalizaban un número sufíciento de votos como para imponer su voluntad.
El proyecto de resolución que finalmente se presentaría a la Asamblea General, y que, para hablar con franqueza, fué virtualmente lo único que produjo esta Segunda Asamblea Especial, seguía los contornos generales del documento de Moe. El,Mediador emplearía sus buenos oficios ante las dos partes interesadas, dispondría el funcionamiento de los servicios públicos comunes necesarios para la seguridad de la población, y,aseguraría la protección de los Santos Lugares. En realidad con esto nos arrogamos las funciones de la Comisión de Tregua creada previamente por el Consejo de Seguridad, pues ese organismo podría haber elegido un'mediador sin necesidad de contar con la resolución de la Asamblea ea General.
¡Por tan poco se había convocado a la Asamblea General! ¡por tan poco se había gastado más de un millón de dólares! El fracaso de los intentos norteamericanos en esta Segunda Asamblea Especial sobre Palestina demuestra, como le había dicho a mi amigo pocas noches antes, que ningún hombre, ningún poder, ni siquuiera el poder más alto del mundo puede detener o desviar facilmenente, un proceso histórico.
 El día siguiente, 14 de Mayo, fué un día predestinado. La Comisión  Política se reunió para considerar los trabajos de nuestra Subcomisión, y para tratar una propuesta elaborada por otra subcomisión que recomendaba una administración temporal para Jerusalén. Nuevamente los delegados entonaron extensos discursos. Los eslavos atacaron el régimen provisorio de Jerusalén; querían que se diera validez al proyecto de fideicomiso contemplado en la resolución particionista del 29 de noviembre. Los árabes, como de costumbre, se opusieron a todo.
El doctor Arce, de la Argentina, como presidente inició a las cinco de la tarde en Flushing Meadows la última sesión de la Segunda Asamblea Especial. Faltaba una hora para el fin del mandato. Empezamos a votar. El régimen para Jerusalén resultó derrotado; se aprobó la designación del Mediador, y se estaba votando en particular mientras el mientras el minutero de la historia se acercaba lentamente a la hora culminantante, las seis.
Pocos minutos más tarde la Asamblea General tal se encontraba en la más extrema confusión.
Un periudista me transmitió noticias asombrosas: a las 6 y 11 en punto el secretario del Presidente Truman reunió a los cronistas destacados en la Casa Blanca para anunciarles que los Estados Unidos habían reconocido al Gobierno Provisional de Israel. Ese gobierno, proclamado a las 4, hora palestina, nacería
a la vida a las 12 y 1 p. m. del día 15, esto es  a las 6 y 1 p. in. hora de verano en la zona oriental de Norteamérica.
Ya nadie prestó atención a los discursos de la tribuna. Lospresentantes abandonaban sus sitios y circulaban por toda la sala, tratando de confirmar la información; por todas partes había agitadas discusiones; y los rostros de los presentes reflejaban asombro, deleite, amargura, según como les afectaran las noticias.
Los representantes norteamericanos se quedaron sentados en sus puestos, tan sorprendidos como cualquiera de nosotros. No sabían nada, no les había llegado ninguna noticia oficial. El barullo y la conmoción que reinaba en los pasillos exteriores iba en aumento, pero en la enorme sala nosotros seguíamos discutiendo los méritos de la propuesta del Mediador. El asunto no podía seguir ignorado mucho tiempo. Finalmente el doctor Alberto González Fernández, de Colombia, se dirigió a la tribuna y preguntó francamente:
—Deseo que la delegación estadounidense informe sobre la verdad de la información difundida en la sala de prensa con respecto al reconocimiento del Estado de Israel por los Estados Unidos.
El senador Austin no estaba presente en ese momento; en su lugar contestó Frances R. Sayre, de la misma representación:
—Lamento decir que no tenemos información oficial.
A esta altura estábamos seguros de que las novedades eran ciertas. Los árabes estaban coléricos. Belt, de Cuba, no pudo dejar de    la palabra para increpar a los delegados norteamericanosla sorprendente medida de su gobierno. Dijo que al parecer la prensa tenía mejores informaciones de Washington que la propia delegación oficial.
Comprendí sus sentimientos. Había hecho el juego a los Estados Unidos, con la esperanza de que el fideicomiso u otra medida favorable a los árabes tendría éxito. Ahora lo dejaban en seco.
Pocos minutos después la noticia adquirió carácter oficial. El doctor Jessup, sin hacer comentarios, leyó la de Mr.Truman: "Este Gobierno ha sido informado que en Paiestina  se ha proclamado un Estado Judío, cuyo reconocimiento ha solicitado el Gobierno Provisional d emismo. El Gobierno de los Estados Unidos ha reconocido al Gobierno Provisional como suprema autoridad de facto del nuevo estado de Israel
Pensé que había llegado el momento de anunciar el reconocimiento de mi país..MIentras los representantes árabes, uno tras otro, se dirigían al estrado y lanzaban furiosas declaraciones contra los Estados Unidos, corrí al teléfono e hice un llamado urgente al Ministro de Relaciones Exteriores, en la ciudad de Guatemala.
Pasaban los minutos. Los árabes habían acabado sus breves y acres discursos. Se estaban votando los párrafos finales sobre el Mediador. Tenía que pensar rápidamente. se me había pedido que informara a mi gobierno acerca del momento oportuno para reconocer a Israel. ¿Cuál mejor que éste?. Habíamos demostrado nuestra independencia en las Naciones Unidas durante muchos meses que había durado este problema palestino. Ya habíamos anunciado nuestra intención de reconocer al nuevo estado. Teníamosderecho a actuar en este mismo momento  para informar al mundo que dábamos el paso final en un  camino que habíamos  seguido consecuente y decididamente desde el principio. El buen éxito había coronado por fin el esfuerzo de nuestra representación en esta pugna por lo que considerabamos  un gran objetivo.El Uruguay y Guatemala, juntos, habían visto venir e irse a los aliados, hallando a su lado, ya a una, ya a otra d elas grandes potencias, o bien encontándose solos, pero siempre combatiendo juntos por algo que sabían justo y legítimo.
La asamblea Especial llegaba asu término. Vi al presidente Arce arreglar sus papeles y disponerse a pronunciar el discurso de despedida. No pude esperar más. Cargando con toda la resposabilidad sobre mis hombros, pedí la palabra. Ya en la tribuna, dije que mi representación había votado en favor de la resolución referente al Mediador porque no contradecía la resolución particionista del 29 de noviembre,que seguía siendo valida; y que Guatemala había tomado una actitud firme sobre este problema desde su primera presentación en las Naciones Unidas, y que en este momento podía anuncía oficialmente el reconociemiento del estado de Israel por el Gobierno de Guatemala.
Cuándo volví a mi sitio, en la gran sala de sesiones, me sentí satisfecho y consciente de estar en la razón.

Minutos después se realizó mi llamado a la ciudad de Guate.mala. Hablé con el Ministro de Relaciones Exteriores, quien aprobó con entusiasmo mi decisión. Más tarde, cuando vi al Presidente Arévalo, en la capital guatemalteca    me felicitó por ello .
 Después me refirieron los motivos del reconocimiento norteamericano. El Presidente Truman comprendió claramente la necesidad del reconocimiento,  pero tuvo que imponer toda su autoridad al Departamento de Estado en aquella mañana del 14. Cuando el Presidente tomó su decisión, empezaron a funcionar los engranajes. Se sondeó al representante israelí en Washington. Se le aconsejó escribir una carta solicitando el reconocimiento; así lo hizo; y el reconocimiento fue concedido.
Debo confesar que sentí pena por la representación norteamericana. Sus miembros habían luchado en vano. Su desilusión halló expresión vívida en un diálogo que mantuve con uno de sus consejzros, al encontrarlo en la galería, pocos minutos después de que el doctor Jessup leyera su declaración,,

 —Ahora que han dado un paso definido_le dije_, quiza puedan estudiar una nueva medida para salvar a la Comisión Palestina. Yano le asigno mucha importancia, pero puede ser valiosa si se hace algo tendiente a establecer la unión económica de dos estados.
Lo vi visiblemente disgustado.
—No haremnos nada de eso —me replicó, con voz seca y airada;
—Pero —le dije—. después de la declaración que leyó el doctor Jessup...
—¡Ah! —me espetó—, ése es lenguaje de la Casa Blanca, no del Departamento de Estado.
No pude menos que contestarle:
_Yo creia que el Gobierno de los Estados Unidos era uno solo. Quizá me equivoque.
—Bien, si usted quiere, háblele a Jessup. —Estaba realmente irritado—. Yo no voy a hacer nada.
—No se preocupe —le dije—. Lo importante ya está hecho. El resto no vale la pena.
Esa tarde, cuando mi automóvil me condujo desde Flushing Meadows al hotel de Nueva York, al atravesar las calles de la gran ciudad, vi la bandera azul y blanca de Israel, con su Estrella de David, flameando orgullosamente sobre los altos edificios. Una infinidad de pensamientos cruzaron mi cerebro. Nosotros habiamos visto el momento culminante e inevitable de una una singular y extraña historia nacional de los tiempos contemporáneos. Los pesares de un largo exilio marcado por acerbos sufrimientos humanos cederían el lugar a la construcción de la nación más nueva del mundo. Los miembros de las Naciones Unidas, tanto los grandes como los pequeños, habíamos desempeñado nuestro papel, aportando a esa consumación histórica la autoridad del acuerdo internacional. No menospreciaba por ello la labor del propio pueblo judío; debían el éxito a su magnífica resolución, a su paciencia, a su valor, a su disciplina. Con su acción, casi predestinada, habían ejecutado una de las partes principales de nuestro plan para el futuro de la Tierra Santa, aceptado por la mayoría de las naciones del mundo.
No obstante, puede decirse que Israel nació en medio de la agonía de la guerra. Yo estaba convencido de que esta guerra no tenía por qué haber sido, y que no se habría desatado si las potencias hubieran permanecido fieles a sus obligaciones como miembros de las Naciones Unidas. Sin embargo, comenzaba el derramamiento de sangre, y debíamos admitir las realidades  dé la situación. A pesar de esta tragedia inútil, nosotros, que habíamos examinado las necesidades y los problemas de Palestina y de sus pueblos,sabíamos que Israel viviria. ¡Debía vivír!Su existencia era el primer paso que se daba hacia la seguridad,  la paz y un nuevo despertar en las tierras del Medio Oriente.
¡Cuán lejos está Guatemala de Israel... y, sin embargo, cuán cerca! En un mundo de muchos pueblos, la lucha era una sola.'

viernes, 1 de abril de 2016

LA CULTURA LADINA DE GUATEMALA XII



CÁPITULO XII
LA  CULTURA LADINA DE GUATEMALA
       
 Para  comprender mejor el propósito de este estudio, diremos que el presente está dirigido a la comunidad ladina de Guatemala descendiente de hispanoamericanos, por el hecho que desconocemos mayoritariamente nuestra procedencia ancestral. Esto influye en cómo nos vemos a nosotros mismos, aunque guatemaltecos de corazón, a la mayoría de este grupo étnico les hace falta  de una manera parcial, y a veces totalmente una sólida y verdadera identidad, que venga a desarrollar una personalidad y un carácter de altos valores para la construcción de una mejor nación.  
  
  Sabemos que las Repúblicas hispanoamericanas, están llamadas a ser un día, antorchas brillantes en el conjunto de naciones del mundo, lamentamos profundamente que en la actualidad no sea así. Todos los canceres  malignos sociales que han invadido nuestros países, algún día serán extirpadas por la mano del Médico Divino.
   Para conocer un poco más de nuestra cultura ladina, leamos las siguientes citas del libro “Resumen Etnográfico de Guatemala”; del autor Joaquín Noval1.  tomando en cuenta el año de su publicación. 1,977, algunos datos ya no corresponden a la realidad actual, tal como el desplazamiento de los ladinos o sus áreas de hábitat, datos estadísticos poblacionales, y en otros casos, en  poco o nada ha cambiado la situación.   
 Queremos anotar antes,  que el autor, aclara que para los fines de su resumen, ladinos son todos los habitantes  que nunca han vivido  o ya no viven dentro de la cultura indígena y escribe que las connotaciones de raza, clase social y origen cultural del término ladino que pudiera haber tenido históricamente, no son de interés particular allí.
     En el contexto de nuestro estudio y por los fines del mismo, el término ladino lo aplicamos a los descendientes en forma directa de los hispanos, o bien provenientes de un  mestizaje en mínima escala dado en tiempos de la colonia   entre españoles e indígenas, cuando  posiblemente se dieron las condiciones para que en los mismo prevaleciera la genética ibérica bajo un techo, una lengua y una cultura española. No lo aplicamos al proceso del indígena ladinizado.1  Lo contextualizamos así no por motivos de racismo y discriminación, sino para  la aplicación del prepósito de este libro, que consiste en llegar a los descendientes ignorados y perdidos de la Estirpe de Abraham.
      “Los ladinos de tradición hispanoamericanas viven principalmente a lo largo del rio Motagua, en las sierras de altitud moderada del oriente y en la boca costa del sureste. En menor proporción viven también en casi todos los pueblos del altiplano maya, pero en muchos de ellos constituyen minorías insignificantes. …Ejemplos de lo último son Zaragoza, San Carlos Sija  y algunos pueblos del departamento de Huehuetenango.Los españoles colonizaron los territorios cálidos y templados, de precipitación pluvial escasa o moderada , y no se establecieron en las verdaderas planicies costeras de ambos mares… …El arado de madera con reja de hierro tirado por bueyes, tiene una distribución limitada,…Actualmente el arado se emplea más en la región ladina de terratenientes medianos que en cualquier otra parte…Las casas pueblerinas están alineadas a lo largo de la calle, de acuerdo con el antiguo patrón español, su frente es una pared encalada con una o dos ventanas y puertas…Los ladinos pobres, como los indígenas suelen guardar ropa y otros enseres en cofres de madera,..Parte de la dieta y de las técnicas para preparar el maíz y el frijol de los ladinos proceden de la cultura indígena…Los ladinos contraen matrimonio a una edad ligeramente más avanzada que los indígenas….Los ladinos, como los indígenas, tienden a ser endógamos,  es decir, generalmente se casan dentro de su propio grupo étnico. La familia ladina es un poco menos numerosa que la indígena…Según el censo de 1950… las religiones protestantes tenían en esa fecha el 4.3 % de adeptos entre los ladinos 2 y 1.5% entre los indígenas. Los miembros de la clase ladina alta, por ejemplo hablan un español relativamente universal, mientras que  los de la clase ladina baja hablan uno folklórico o local. Pero ambas variantes son perfectamente inteligibles y en el fondo constituyen una misma lengua….La tortilla de maíz ya no es un rasgo indígena, sino un rasgo típico de la población guatemalteca. Acaso prescindan de ella los ladinos urbanos, cosmopolitas, de clase alta, que pueden blasonar de vivir dentro de la cultura occidental…, la masa popular ladina consume tortillas de maíz en  Las ciudades y en el campo. “
Observamos nosotros que el consumo de los alimentos de origen indígena: por parte de los españoles, inicia en  plena conquista de México. Alimentándose de hierbas, y tortillas con chile. Así lo afirmó Bernal Díaz del Castillo.  Volvimos a nuestro real… (a) comer nuestras tortillas con ají y hierbas y tunas.”


Referencias.
1.          Se aplica el término ladinizado a la persona que siendo totalmente de etnia indígena, (Idioma materno, costumbres, Padres y abuelos, etc.)adopta  la forma de vivir del ladino o mestizo. 
2.         Actualmente se tiene un estimado de cuatro millones de evangélicos guatemaltecos, activos; sin tomar en cuenta los que ya no asisten  a una iglesia evangélica, con los cuales el número se incrementaría. La mayoría de cristianos evangélicos son de etnia ladina o mestiza, aunque también hay varias comunidades indígenas que han aceptado el evangelio.

jueves, 24 de noviembre de 2016

COMPARTIENDO MIS LECTURAS BIBLICAS- EL DILUVIO

COMPARTIENDO MIS LECTURAS BIBLICAS- EL DILUVIO

COMPARTIENDO MIS LECTURAS BIBLICAS GENESIS CAPITU...

CONTINUACIÓN

5:32 Y siendo Noé de quinientos años, engendró a Sem, a Cam y a Jafet.
 6:1 Aconteció que cuando comenzaron los hombres a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,
6:2 que viendo los hijos de Dios que las hijas de los hombres eran hermosas, tomaron para sí mujeres, escogiendo entre todas. 

6:4 Había gigantes en la tierra en aquellos días, y también después que se llegaron los hijos de Dios a las hijas de los hombres, y les engendraron hijos. Estos fueron los valientes que desde la antigüedad fueron varones de renombre.
 7:9 de dos en dos entraron 
 7:16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.
 7:11 , a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo,
 8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo y las cataratas de los cielos; y la lluvia de los cielos fue detenida.
8:4 Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes


ENSEÑANZA ADQUIRIDA 

5:32 engendró a Sem, a Cam y a Jafet.-Probablemente  Sem Cam y Jafet fuesen trillizos.
6:2   las hijas de los hombres eran hermosas,-- Los seres celestiales que tomaron mujeres fueron cuidadosos y selectivos, escogiendo entre todas las demasiado hermosas.
6:4 Había gigantes que probablemente no eran humanos de la linea de Adan y eva. 
Estos gigantes seguían existiendo muchos años después.
Los seres celestiales escogieron de las más bellas mujeres de la humanidad y les engendraron
 hijos, estos fueron varones que destacaron por su valentia y hazañas-(Hercules...)
 7:9 de dos en dos entraron-  los animales  por la puerta al arca.
 7:16 Macho y hembra de toda especie. ( En ninguna manera macho y macho, o , hembra y hembra) para preservación de especie. 
                                                 EL GRANDE ABISMO
7:11fueron rotas todas las fuentes del grande abismo,
 8:2 Y se cerraron las fuentes del abismo 

En las profundidades de la tierra existe un inmenso oceano que al momento está sellado y que al  en aquellos días del diluvio contribuyó a inundar la tierra.  

miércoles, 8 de marzo de 2017

MALVINA- 104-106

MALVINA
NOVELA ORIGINAL DE JOHN P. MARQUAND
Resumen de H. M. PULHAM, ESQUIRE
Seleccines del Reader´s Digest
Enero de 1942
Pepe Bingham me pidió la pareja en aquel momento y me quedé junto a la pared viéndolos bailar y alejarse. Al cabo de un rato, estaba pensando en pedirle la muchacha al más joven de los hermanos Frear, cuando Gerardo Motford se llegó a mí.
—Hay una chica que quiere conocerte—me dijo—. Se llama Ema Kane. ¿Has oído hablar de ella ?
— ¿Qué le pasa ?—pregunté.
—Nada—contestó Gerardo—. Es una de las muchachas más tentadoras que has visto en tu vida. Ven. '
Tiró de mí unos pasos a través del salón y detuvo a una pareja que venía hacia nosotros.
—Aquí lo tiene usted, Ema Kane... Enrique Pulham—dijo presentándonos.
Era nueva en el Club. Pertenecía a las familias que habían llegado durante los años de la guerra.
—Lo he visto en la playa. Está usted rmuy guapo en traje de baño.
Su manera de hablar revelaba que no era una muchacha de la sociedad que yo había dejado al marchar a la guerra. Ninguna de ellas se hubiera permitido opinar sobre mi aspecto en traje de baño. Vacilé al rodearle la cintura con el brazo.
—¿Que le ocurre?—me preguntó.
—Nada—repuse.
—Apuesto a que tiene usted un estilo estupendo. Me gustaría que me ciñese más. Bailo mejor así y resulta delicioso.
—Muy bien—asentí..
—Se conduce usted como un  jovencito. ,¿Es ése su estilo?
Por fuerza, yo era bastantes años mayor que ella. Había estado en la guerra y asistido en ella a espectáculos increíbles. Lo más azorante era que se trataba de una señorita de mi propia clase social.
- ¿Ha traído usted coche ?—me preguntó—. Vámonos a correr unos kilómetros.
-Sería muy agradable, si está bien Visto—contesté. '
No ténía yo noticia de que las conveniencias sociales autorizasen a llevarse una señorita del salón de baile para pasearla en auto y cuando salíamos creí adivinar los comentarios de las gentes si nos observaban. Todavía me parece escuchar la música que acompañaba al ruido de nuestros pasos en el cascajo. La orquesta tocaba la Madelón.
traído usted algo de beber?— preguntó Ema—. Siempre me da sed.
— ¿Quiere usted decir whisky ?—pregunté a mi vez. Se echó a reír.
—Tiene usted el estilo más lindo que he visto—me contestó—. Será mejor que vayamos en mi coche. Tengo algo que beber en la bolsa de la portezuela.
Su coche era un Cadillac abierto. del último modelo. Me pidió que condujera yo y se sentó a mi lado, ligeramente inclinada sobre mi hombro.
—¿A dónde vamos ?—pregunté.
—Por ahí, a donde podamos estar tranquilos. Por la orilla del mar. Usted es hermano de María, ¿no? María tiene un estilo lindo.
«Estilo lindo», era una expresión nueva para mí tal como. Ema la empleaba. Me hubiera gustado estar, más familiarizado con aquella situación y saber lo que debía hacer. Recuerdo haber pensado que Guillermo King lo sabría. íbamos a lo. largo de la costa y ella empezó a canturrear en voz baja.
—Cantemos—propuso luego; y cantamos la Madelón.
—Quedémonos aquí—dijo, y cuando detuve el coche se inclinó .y paró el motor. Será mejor que apaguemos las luces para no agotar la batería—coritinuó. Luego introdujo la mano en la bolsa de la portezuela y exclamó—: Aquí está.
Desatornilló el tapón de un frasco de plata que me pasó tras de beber un trago.
— ¿En qué está usted pensando ?—me preguntó.
—Estaba pensando en que nunca he hecho nada parecido a esto.
La oí reír en la oscuridad.
—Siga adelante—dijo—, pero no me despeine.
Me puso el brazo en el hombro y vi que su cara se volvía hacia mí, blanca y velada en la oscuridad. La besé y sentí que sus brazos me ceñían el cuello.
—Querido—susurró—. Yo volví a besarla.
—Desde que te he visto en la playa he estado pensando en cómo serias... ¿Te gusto ?
—Dime—le pregunté—. ¿Es que todos se portan así ahora?
Se separó de mí y me miró.
—¿De qué todos estás hablando?
—No lo sé—repuse—. Deben de haber ocurrido muchas cosas aquí desde que yo falto.
—Me parece que será mejor que regresemos—dijo.
—De ningún modo—contesté, aesatornillando el tapón del frasco y tomando otro trago puesto que parecía ser lo indicado. Intenté volver a besarla.
—No, no—me dijo—. Obra usted...— se le quebró la voz—como si...
— ¿Cómo si qué ?
—Como si yo fuese inmoral.
—No he tenido la menor intención de obrar así. Lo siento enormemente.
—Es mejor que regresemos—sollozó—. No, no me toque.
—Haga el favor de escucharme. No sé lo que he hecho pero le pido perdón... 
No me contestó. Se sonó la nariz y sollozó.
—Por favor, Ema—insistí.
—¡Oh, cállese!—murmuró mientras que seguía sollozando—. Lo ha echado usted a perder todo.
Con bastante frecuencia he pensado en todas las cosas que podía haberle dicho mientras volvíamos. Supongo que todo el mundo ha tenido en la vida un mal momento, cuyo punzante recuerdo le atormenta a través de los años, y eso fué aquella excursión de regreso. Mentalmente, hallaba razones para explicarle mi conducta a aquella muchacha de un modo convincente, pero sólo acerté a decir:
En realidad no soy tan malo como usted se figura.
No pasaba de ahí, y lo cierto era que todo se había echado a perder.
PAPÁ ESTABA SENTADO en el salón, cabeceando sobre el periódico. Cuando entré, levantó la cabeza de un movimiento rápido.
—¡Ya estás aquí! ¿Lo has pasado bien ? —dijo.
Yo hubiera querido que no siguieran haciéndome la misma pregunta.
—Sí. Me he divertido mucho.
—Eso de que vas a regresar mañana, no es en serio, ¿verdad?
—Sí, lo es. Necesito estar de vuelta el lunes por la mañana.
Papá lanzó el periódico al suelo.
 —Enrique, ¿cuándo vas a poner fin a esa maldita tontería ?
—Papá. De nada servirá que disputemos.
Nunca he olvidado como me miró. La expresión de sus ojos era dura e incrédula;
luego se hizo más suave. Me pareció más viejo que nunca.
—Muy bien—dijo—. No volvamos sobre ello pero maldito si lo entiendo—. Se detuvo y apartó de mí los ojos mientras yo esperaba a que terminara—. Maldito si entiendo lo que le está pasando a todo el mundo— continuó—. Yo quería que hablaras con Frank Wilding para .que volvieras a trabajar en su agencia de bolsa.
Se levantó de la silla y vino hacia mí.
—Tal vez cambies de idea para Octubre. Si estás de vuelta para entonces tal vez podamos ir a cazar perdices. Cuando naciste pensé que andando el tiempo vendrías de caza conmigo. Es extraño. Nada ocurre en la vida como uno espera.
—Me gustaría que no dijera eso, señor,—contesté.
—Pues es la pura verdad—insistió—. Todo lo que uno da por hecho... viene y se va. Tú viniste y ahora te has ido.
—Me gustaría que no dijera eso. Me hace sentir...
—No puedo influir en cómo sientes, ni tú en cómo siento yo. Creo que ni tú ni yo somos muy inteligentes, después de todo, Enrique. Bastante haremos con vivir atormentándonos lo menos posible... Buenas noches.
—¿No está usted enfadado conmigo?—le pregunté.
—No... Pero ¿para qué hablar? Nunca he sabido hablar—. Me tendió la mano y se la estreché.
Ahora sé por qué fracasó todo en aquella excursión a North Harbor. Yo no quería estar allí porque estaba enamorado de Malvina Myles.

Cuando os ama la muchacha que amáis

martes, 25 de octubre de 2016

CAMINANTE Por GINO LAFRANCESCO- 2

 CAMINANTE
Por GINO LAFRANCESCO

De tales lecturas comencé a comprender cómo era la iglesia
primitiva del Nuevo Testamento en sus primeros días. Entonces anhelé
esa iglesia, días como esos, una iglesia como aquella
. Debía haberla en
algún lugar. Era cuestión de buscarla o de hacerla.
Recuerdo que
cuando eran mis días de mocedad en mi primaria en el colegio Santo
Tomás de Aquino, se nos enseñaba la historia sagrada. Recuerdo cómo
encendía mi alma el relato de los primeros cristianos y de los mártires
primitivos, tales como San Lorenzo a quien quemaron vivo sobre una
parrilla y él permanecía imperturbable. Pero me entristecía cuando la
historia cambiaba y desde Constantino el emperador en adelante
comenzaron a aparecer cierto tipo de arzobispos, cardenales, papas y
esa jerarquía rodeada de lujos
. Yo amaba aquella parte primitiva de la
historia de la Iglesia, pero algo dentro de mí se entristecía de la historia
posterior. El profesor nos enseñaba que aquel había sido el triunfo del
cristianismo, pero mi espíritu intuía ya de niño que no había sido tal;
que el verdadero triunfo había sido el de los mártires. Yo prefería
aquella pureza original. Fue aquello lo que me había hecho desear
siendo joven el ser un santo, un mártir como aquellos.
Después me habían enseñado que al papa, Dios le hablaba
directamente. Entonces de niño quise ser un sacerdote católico, esa era
mi vocación, para poder llegar a ser obispo, y entonces papa, para
poder hablar con Dios. Lo que me importaba era hablar con Dios. En
mis juegos con mis compañeritos yo era el sacerdote que decía la misa
y bautizaba las muñecas.
Un universitario, Bernardo Márquez, que
moraba en casa alquilando una pieza, me preguntaba que para qué yo
quería ser sacerdote, si para tomar vino en la misa o para qué. Yo le
decía que para poder ser papa y poder hablar con Dios. Hasta el
segundo año de bachillerato había albergado el deseo de ser un santo;
pero desde el tercer año de bachillerato hasta mis años de universidad
me había apartado de la fe y militado en el hippismo existencialista
nietzscheano y freudiano.
Pero entonces abandoné la universidad en
busca de la verdad más plena, y en el camino encontré a Jesús Cristo.
Ahora me encontraba en el Parque Forestal de Santiago indagando
en la Biblia la doctrina cristiana y apostólica, y regresaba a mí en una
forma ahora más definida la visión de aquella iglesia primitiva. De las
epístolas paulinas y de la experiencia de soledad y necesidad de amistad
descubierta al rojo vivo durante el viaje, comprendí que yo no era un
ente solitario, sino parte de un cuerpo, y ese cuerpo era la Iglesia, y la
Iglesia eran aquellos cristianos como los primitivos, los nacidos de
nuevo según el Nuevo Testamento. Era necesario buscar entonces esa
Iglesia
. Esa fue la conclusión a la que comencé a llegar desde Santiago
en adelante.

 Tomé mis pocas cosas y salí a las afueras de la ciudad con rumbo a
Valparaíso y Viña del Mar. Empecé a caminar por la ruta y el paisaje me
hablaba de la proximidad de Dios. Una indecible sed de Dios se apoderó
de mí en aquella caminata. Miraba al cielo y al horizonte como
queriendo encontrarle y abrazarme a Él para siempre
. Era un anhelo
como si quisiese nacer en ese mundo donde estaba el Señor.
Yo no
sabía orar; no sabía hablar con Dios en profundidad. Todo lo que había
aprendido en el yoga eran simplemente técnicas de relajación y de
meditación en sí mismo como para lograr un autodominio. Pero lo que
yo necesitaba era ser amigo de, amar a, y ser amado
por el Dios
trascendental. Caminé mucho como balbuceando una especie de
oración que se quería formar desde las vivencias de mis anhelos

unes, 27 de marzo de 2017

MALVINA- 108-109

MALVINA
NOVELA ORIGINAL DE JOHN P. MARQUAND
Resumen de H. M. PULHAM, ESQUIRE
Seleccines del Reader´s Digest
Enero de 1942

llard—. ¿ Qué es un original sino palabras ? Cada palabra en perfecto equilibrio con las demás.
—¡Por todos los Santos! Acabe de una vez, J.T  No está usted tratando de vender nada a nadie.
—¿Cuál es la palabra, señorita Myles?—preguntó Bullard.
—La palabra es «exquisitez» —dijo Malyina.
—Esperen—exclamó Bullard—. Esperen, no vuelvan a hablar. Que nadie diga una palabra más—. Todos guardamos silencio.  ——Exquisitez entre tanto Bullard en voz baja—. No me interrumpan... Arrobamiento. Puro y encendido arrobamiento. Arrebol. Desvanecimiento. Crepúsculo. Simón. No me interrumpan.
El señor Kaufinan permaneció en pie, mirando obstinadamente por la ventana, la cara roja y encendida, la camisa empapada y fláccida. Miré a Malvina. También estaba en pie, mirando hacia adelante, como una enfermera en la sala de operaciones.
—Exquisitez—repitió el señor Bullard—. Perfectamente. Empléela en todos los anuncios femeninos. Y, en lo sucesivo, la publicidad para damas correrá a cargo de la señorita Myles. Yo la dirigiré personalmente.
—Muy bien—repuso rígidamente Kaufman. No dijeron más pero aquello significaba que Malvina no dependía ya del señor Kaufman.
Eran más de las cinco cuando volvimos a la habitación en que trabajábamos. Malvina puso un momento su mano en la mía.
—¡Dios mio, vaya que día! Todo ha ocurrido... todo. Tengo que irme a casa y tomar un baño. ¿Viste lo que pasó? Kaufman le dijo a Bullard que se dejase de tonterías... Puede ser que dimita.
—Malvina... —comencé.
—Querido, has aprendido a dar a cada cosa lo suyo. Vete a casa, vístete de frac y ven por mí a las siete. Iremos al Plaza y beberemos champaña. Anda, vete a casa y arréglate. Estamos horrorosos.
   CUANDO Fuí en busca de Malvina, supuse que ella bajaría a mi encuentro, pero no fué así. A mi llamada se abrió la puerta general y subí tres pisos hasta llegar al departamento amueblado que tenía en subarriendo: una alcoba, un saloncito y una cocinita. La puerta estaba abierta y Malvina me dijo desde la alcoba que la esperase.
—Tengo un vestido nuevo—alzó la voz—. Espera ahí para que me lo veas puesto.
Me senté en el saloncillo, mirando los estantes de libros. Malvina había leído mucho más que yo y la mayor parte de aquellos libros me eran desconocidos. Pero, entonces, me parecieron míos, simplemente porque eran de ella. Oí crugir la seda de su vestido y se abrió la puerta de la alcoba. No puedo decir como era el vestido porque nunca recuerdo como son las ropas, pero Malvina estaba preciosa.
—Dame un beso—pidió—. Lo he estado esperando todo el día—. Después se echó hacia atrás, teniéndome de los hombros.
—Ya has vuelto a dejártelo—me dijo
. —¿Qué he vuelto a dejarme?
—El cabello de atrás. Te cepillas muy bien por delante pero siempre dejas sin peinar estos mechones de'atrás. Espera un minuto.
. Fué a la alcoba y volvió con un cepillo de cabeza.
—Ahora ponte derecho y no te muevas.
Quise hacerle ver que aquello me parecía cómico, pero ella sabía por fuerzaque estaba complacido. Le gustaron las orquídeas que le compré, no del matiz purpúreo corriente sino con unas florecillas de un marrón dorado.
El maitre del Plaza nos colocó en una buena mesa. Me divertía un poco ver cuanto le importaban a Malvina muchas cosas que yo tenía olvidadas.

 —Querido—dijo— ¿no es maravilloso ? —Sí—contesté—es la primera vez que gozo de todo ello aquí.
—Ahora, dime cuándo te gusté la primera vez—insinuó.
Empezamos a hablar, supongo que como lo hace todo el mundo, de lo que dije yo y de lo que contestó ella y de como-la miré y como ella devolvió la mirada.
Empecé luego a pensar lo que diría a mi familia cuando se la presentara. —Malvina—le pregunté— ¿cuándo quieres que nos casemos?
—Pero... ¿de veras, quieres que nos casemos ?
—Claro que sí, muchacha.
Me miró a través de la mesa, sonrien do.
—Estaba pensando que era lo que te inquietaba—dijo—. No me mires así. Sin duda, yo también lo deseo. Pero debemos considerar las circunstancias.
—¿Qué circunstancias?
Todas... tú y yo... y todo lo demás. Yo lo quiero así... —Pasó el brazo por sobre la mesa y me tomó la mano.
—Quiero que desees hacerme tu mujer con tal empeño que ninguna otra cosa te importe... ninguna. Por una vez en tu vida, querido, trata de divertirte. Trata de encontrarlo todo natural. Voy a hacer cuanto esté en mi poder para que lo consigas, así me cueste la vida. —Malvina—empecé... y no supe seguir.
—Continúa—me dijo.
—    ¿Tú no quieres decir, Malvina, lo que yo pienso al oírte hablar de ese modo?
—Por supuesto. Quiero decir lo que estás pensando. Quiero que seamos felices, mi amor. Quiero que seas feliz una vez en la vida. ¿Lo has sido alguna vez de veras?
—    ¿Feliz?
—Di la verdad. ¿Has sido alguna vez feliz de veras?
—No; creo que nunca lo he sido.
—Bueno, `pues de ahora en adelante vas a serlo.

Me acuerdo de Malvina Myles
LA MAÑANA siguiente la muchachaque ocupaba la mesa de información en las oficinas de 1. T. Bullard, no pareció observar nada anormal en mí.
—Buenos días—me dijo—. Llega usted temprano, señor Pulham.
Guillermo estaba en su sitio. Con las manos en los bolsillos y la silla echada hacia atrás, miraba por la ventana. Malvina no había llegado. Temía yo que no viniera porque mi vista se le hiciera insoportable. Creí que, por fuerza, Guillermo notaría algo, pero se limitó a hacerme un lánguido saludo con la mano.
—Hola, Guillermo—le dije—. ¿Qué has estado haciendo en Chicago?
—El negocio del tejido elástico. Lo hemos conseguido. ¿Cómo has encontrado a los de casa ?
—Muy bien—contesté.
— ¿Ha querido sacarte de aquí la familia ?
—Sí, pero no te preocupes por ello, Guillermo.
—No se lo permitas. No te reconocerás a ti mismo cuando lo olvides. ¿Dónde está Malvina? Se ha retrasado.
—No lo sé—dije.

SELECCIONES
DICIEMBRE DE 1941


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