miércoles, 28 de junio de 2017
JUANA ROSA VALDES MONT-1858.HUEHUETENANGO
“VISTA PARA SU
MATRIMONIO JUNIO 2 DE 1877”
JUANA ROSA VALDES
MONT
30 AGOSTO 1858
HIJA ”DEL SEÑOR DON
FRANCISCO VALDES” DEL LLANO
_DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ESPAÑA_
“ Y DE LA SEÑORA
DOÑA SUSANA MONT”
PADRINO: “EL MISMO
CURA QUE SUSCRIBE”
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
sábado, 3 de junio de 2017
JOSE FRANCISCO MONT –Español- 1949-HUEHUETENANGO,Guatemala
JOSE FRANCISCO MONT –ESPAÑOLES
4 OCTUBRE 1849
HIJO DE DON JOSE MARIANO
MONT Y DE DOÑA GUADALUPE CIFUENTES
PADRINO: “SU ABUELO DON JUAQUIN MONT” (y Prats- de Cataluña-España)
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTROjueves, 20 de julio de 2017
ALCOHOL- TESTIMONIO DE MADRE DE FAMILIA Y SACERDOTE
50 AÑOS EN LA IGLESIA DE ROMA
Por Sacerdote Charles Chiniquy
C A P I T U
L O 25
Cuando por
suerte llegué a ser el primer capellán del hospital marinero de Qüebec, estaba
seguro que Dios había ordenado esto para mi bien y para su propia gloria y
resulta que tenía razón. A principios de noviembre de 1834, el director llamado
Sr. Glackmayer vino a decirme que había un extraordinariamente alto número de
enfermos dejado por la armada del otoño. Por el peligro de la muerte, me
llamaban día y noche. En secreto, me avisó que varios de ellos ya habían muerto
de la peor especie de viruela y que muchos también morían de la terrible Cólera
Morbo que todavía hacía estragos entre los marineros.
Estas
tristes noticias me llegaron como una orden del cielo a acudir al rescate de
mis queridos marineros enfermos. El primer hombre que conocí era el Dr. Douglas
quien confirmó el número de enfermos y añadió que las enfermedades
prevalecientes eran de las más peligrosas.
El Dr.
Douglas era uno de los fundadores y directores del hospital como también uno de
los cirujanos mejor capacitados de Qüebec. Aunque era un fiel Protestante, me
honraba con su confianza y amistad desde el primer día que nos conocimos. Diré
que nunca conocí un corazón más noble, una mente más abierta, ni un filántropo
más auténtico.
Después de
agradecerle la triste pero útil noticia, le pedí al Sr. Glackmayer una copa de
brandy, la cual tragué de inmediato.
—¿Qué está
haciendo? —preguntó el Dr. Douglas.
—¿No ve,
—respondí, —que he tomado una copa de brandy excelente?
—Pero, por
favor, dígame, ¿Por qué?
—Porque es
un buen preservativo contra el medio ambiente que respiro todo el día,
—repliqué, —tengo que oír las confesiones de toda esa gente muriendo de la
viruela o de la Cólera Morbo y respirar el aire pútrido alrededor de sus
almohadas. ¿No me advierte el sentido común que debo tomar alguna precaución
contra el contagio?
—¿Será
posible, —respondió, —que un hombre a quien estimo tanto sea tan ignorante de
los efectos mortales del alcohol en el cuerpo humano? Lo que usted ha tomado no
es más que veneno y lejos de protegerlo contra el peligro, ahora está más
expuesto a ello que antes de tomarlo.
—Pobre de
ustedes Protestantes, —respondí de broma, —son una banda de fanáticos con sus
doctrinas extremosas de abstinencia. Nunca me convertirá usted a su punto de
vista sobre ese tema. ¿Será para el uso de los perros que Dios creó al vino y
al brandy? ¿No es para el uso de hombres que lo tomen con moderación e
inteligencia?
—Mi querido
Sr. Chíniquy, usted bromea, pero yo le hablo en serio cuando le digo que se ha
envenenado con esa copa de brandy, —dijo el Dr. Douglas.
—Si los
buenos vinos y brandy fueran veneno, —respondí, —pronto sería usted el único
médico en Qüebec, porque usted es el único del cuerpo médico que conozco que se
abstiene. Pues, aunque me agrada mucho su plática, con su permiso voy a visitar
a mis queridos marineros enfermos cuyo clamor por ayuda espiritual suena en mis
oídos.
—Una palabra
más, —dijo el Dr. Douglas, —mañana por la mañana haremos una autopsia de un
marinero que acaba de morir repentinamente aquí. ¿Tendrá usted alguna objeción
de venir y ver en el cadáver de ese hombre lo que su copa de brandy ha hecho en
su propio cuerpo?
—No, señor,
no tengo ninguna objeción, —contesté, —desde hace mucho tiempo he tenido la
inquietud de hacer un estudio especial de la anatomía. Esta será mi primera
lección; no podría tener un mejor maestro.
Me despedí
de él y fui con mis pacientes con los cuales pasé lo que restaba del día y la
mayor parte de la noche. Cincuenta de ellos querían hacer confesiones generales
de todos los pecados de su vida y di los últimos sacramentos a veinticinco que
morían de viruela o de Cólera Morbo. A la mañana siguiente a la hora citada,
estaba al lado del cadáver del hombre muerto. El Dr. Douglas amablemente me
prestó un microscopio potente.
—No tengo la
menor duda, —dijo, —que este hombre fue matado instantáneamente por una copa de
ron. Ese ron ha causado la rotura de la aorta.
Mientras
hablaba así, el cuchillo hacía su obra tan rápido que el espectáculo horrible
de la arteria rota estaba delante de nuestros ojos casi al salir las últimas
palabras de su boca.
—Fíjese
aquí, —dijo el doctor, —por toda la arteria verá usted miles y tal vez millones
de puntos rojos que son los muchos hoyos perforados por el alcohol. Igual como
los ratones almizcleños del río Mississippi cavan hoyos pequeños en las presas,
desatando las aguas y llevando desolación y muerte por todas sus riberas, así
el alcohol, cada día, causa la muerte repentina de miles de víctimas,
perforando las venas de los pulmones y de todo el cuerpo. Mire a los pulmones y
cuente si puede los miles y miles de puntos rojos, oscuros y amarillos y las
pequeñas úlceras. Cada uno de ellos es la obra del alcohol causando corrupción
y muerte en todos estos órganos maravillosos. El alcohol es uno de los venenos
más peligrosos; ha matado a más hombres que todos los demás venenos juntos.
—El alcohol
no puede ir a ninguna parte del cuerpo humano sin llevar desorden y muerte con
él. Porque no puede de ninguna manera unirse a ninguna parte de nuestro cuerpo.
El agua que tomamos y la comida nutritiva que comemos son enviados a los
pulmones, el cerebro, los nervios, los músculos y los huesos. Dondequiera que
van reciben, por decirlo así, cartas de ciudadanía que los permite quedar ahí
en paz y trabajar para el bien público. Pero no es así con el alcohol; al
momento mismo que entra al estómago trae desorden, ruina y muerte según la
cantidad ingerida.
—Mire aquí
con el microscopio y verá que dondequiera que el rey alcohol ha puesto su pie,
el cuerpo se ha convertido en un campo de batalla produciendo ruina y muerte.
Por la obra tan extraordinaria de la naturaleza o más bien por orden de Dios,
cada vena y arteria por el cual el alcohol tiene que pasar, de repente se
contrae como para impedir su paso o para ahogar a su enemigo mortal. Cada vena
y arteria evidentemente ha escuchado la voz de Dios, diciendo: “¡El vino es
escarnecedor, muerde como la serpiente y como el áspid da dolor!” Cada nervio y
músculo que toca el alcohol, tiembla y se estremece como en presencia de un
enemigo implacable e invencible. Sí, ante la presencia del alcohol cada nervio
y músculo pierde su fortaleza, igual que el hombre más valiente que en
presencia de un monstruo horrible o demonio, de repente pierde su fuerza
natural y se estremece de cabeza a pies.
No puedo
repetir todo lo que oí ese día de los labios del Dr. Douglas y lo que vi con
mis propios ojos de los horribles efectos del alcohol por cada miembro de ese
cadáver; sería demasiado largo. Basta con decir que me horrorizaron mi propia
necedad y la necedad de tantas personas que usan bebidas intoxicantes.
Durante los
cuatro años que duré como capellán del hospital marinero, más de cien cadáveres
fueron abiertos delante de mí. Es mi convicción que la primera cosa que un orador
sobre la abstinencia debe hacer es estudiar anatomía; examinar los cadáveres
tanto de bebedores templados como de borrachos incurables y estudiar ahí los
efectos del alcohol en los varios órganos del cuerpo humano. Esos cadáveres
eran libros escritos por la mano de Dios mismo y me hablaron como ningún hombre
puede hablar. Pero ahora es el momento para contar cómo Dios me obligó casi a
pesar de mí mismo a abandonar para siempre el uso de bebidas intoxicantes.
Entre mis
penitentes había una dama joven que pertenecía a una de las familias más
respetadas de Qüebec. Tenía una niña de casi un año de edad y por supuesto la
joven madre la adoraba. Desgraciadamente esa dama, como ocurre con demasiada
frecuencia aun entre las familias más refinadas, había aprendido en la casa de
su padre y por el ejemplo de su propia madre a beber vino en la mesa y cuando
visitaba a sus amigas. Poco a poco empezó a tomar, cuando se encontraba sola,
unas gotas de vino, al principio por consejo de su médico, pero pronto
solamente para saciar un apetito descontrolado que crecía más fuerte cada día.
Con la excepción de su marido, yo era el único que sabía este hecho. El era un
íntimo amigo mío y varias veces con lágrimas escurriendo por sus mejillas me
había suplicado en el nombre de Dios que la persuadiera a abstenerse de tomar.
Ese varón
vivía muy feliz con su esposa elegante y su niña incomparablemente hermosa. Era
rico, tenía una posición elevada en el mundo, amigos sin número y su hogar era
un palacio. Cada vez que hablé con esa dama, sea a solas o en presencia de su
marido, ella derramaba lágrimas de arrepentimiento, prometía reformarse y tomar
únicamente lo poquito que su médico le había recetado. Pero, ¡Ay! esa receta
mortal del médico era como aceite derramado sobre ascuas ardientes. Estaba
encendiendo un fuego que nadie pudo apagar.
Un día, el
cual nunca olvidaré, un mensajero llegó apresuradamente y me dijo: —El Sr. A.
quiere que vaya usted a su casa inmediatamente. Una desgracia terrible acaba de
suceder. Su hermosa hija acaba de morir. Su esposa está media loca y él teme
que se suicide.
Subí de un
salto a la calesa elegante jalado por dos caballos finos y en pocos minutos
estaba en la presencia del espectáculo más angustioso que jamás había visto. La
joven señora, destrozando su vestido, arrancando los cabellos con sus manos y
rasguñando su cara con sus uñas, estaba gritando: —¡Ay, por amor de Dios, denme
un cuchillo para cortarme la garganta! ¡He matado a mi hija! ¡Mi querida está
muerta! ¡Soy la asesina de mi propia querida Lucy! ¡Mis manos están teñidas con
su sangre! ¡Déjenme morir con ella!
Yo me quedé
horrorizado y al principio permanecí mudo e inerte. El joven esposo junto con
otros dos caballeros, el Sr. Blanchet y Pannet, el juez de primera instancia,
intentaban detener las manos de su esposa desgraciada. Por fin, la mujer,
fijando sus ojos en mí, dijo: —Oh, querido Padre Chíniquy, por amor de Dios
déme un cuchillo para que pueda cortarme la garganta. Estando borracha, levanté
a mi preciosa hija para besarla. Pero me caí y su cabeza pegó contra la esquina
puntiaguda de la estufa. ¡Sus sesos y sangre están esparcidos en el suelo! ¡Mi
hija, mi propia hija está muerta! ¡Yo la he matado! ¡Maldito licor, maldito
vino! ¡Mi hija está muerta, estoy condenada! ¡Maldita bebida!
Yo no podía
hablar, pero sí podía verter lágrimas y llorar. Lloré y mezclé mis lágrimas con
las de aquella madre desgraciada. Luego con una expresión de desesperación, que
penetró mi alma como una espada, dijo: —Pase usted a verla.
Entré al
cuarto contigua y ahí vi a esa una vez hermosa niña, muerta con su cara
cubierta de su sangre y sesos. Había un boquete en la sien derecha. La madre
embriagada, cayéndose con su niña en sus brazos, golpeó su cabeza contra la
estufa con una fuerza tan terrible que volcó la estufa al suelo.
Los carbones
encendidos estaban esparcidos por todos lados y por poco se había encendido la
casa. Pero ese golpe y la muerte espantosa de su hija, de repente la volvió en
sí y puso fin a su intoxicación. De un vistazo comprendió la totalidad de su
desgracia. Su primer pensamiento era correr al aparador, agarrar un agudo
cuchillo largo y cortarse la garganta. Providencialmente, su esposo llegó en
ese instante. Con gran dificultad y después de una lucha terrible logró quitar
el cuchillo de sus manos y lo tiró a la calle por una ventana.
Para
entonces eran como las cinco de la tarde. Después de pasar una hora de agonía
indescriptible de mente y de corazón, intenté salir para regresar a la casa
parroquial. Pero mi joven amigo desgraciado me suplicó en el nombre de Dios que
pasara la noche con él. —Usted es el único, —me dijo, —quien nos puede ayudar
en esta noche horrible. Mi desgracia es bastante grande sin destruir nuestro
buen nombre difundiéndola públicamente. Quiero guardarlo lo más secreto
posible. Aparte del médico y el juez de primera instancia, usted es el único
hombre sobre la tierra en quien confío para ayudarme. Por favor, quédese con
nosotros.
Me quedé,
pero en vano intenté calmar a la desgraciada madre. Constantemente quebrantaba
nuestros corazones con sus lamentaciones y sus esfuerzos convulsivos de
quitarse la vida. Cada minuto gritaba: —¡Mi hija, mi querida Lucy! Justo cuando
tus pequeños brazos me acariciaban tan suavemente y tus besos angélicos eran
tan dulces a mis labios, te degollé. Cuando me abrazabas a tu corazón amante y
me besabas, yo tu madre embriagada te di el golpe mortal... ¡Mis manos están
teñidas de tu sangre y mi pecho cubierto de tus sesos! ¡Ay, por amor de Dios,
querido esposo, quítame la vida! No puedo consentir en vivir un día más.
Querido Padre Chíniquy, déme un cuchillo para poder mezclar mi sangre con la de
mi hija. ¡Ojalá me enterrasen en el mismo sepulcro con ella!
En vano
intenté hablarle de la misericordia de Dios hacia los pecadores. No escuchaba
nada de lo que le decía; estaba absolutamente sorda a mi voz. Como a las diez
de la noche, tuvo el ataque más terrible de angustia y desesperación. Aunque
éramos cuatro hombres que la cuidábamos, ella era más fuerte que todos
nosotros. Tenía la fuerza de un gigante. Ella se zafó de nuestras manos y
corrió al cuarto donde la niña muerta yacía en su cuna. Asiendo del cadáver
frío con sus manos, rompió las vendas blancas puestos alrededor de la cabeza
para cubrir la herida horrible y con gritos de desolación apretó sus labios,
mejillas y sus mismos ojos sobre el boquete que rezumaba sesos y sangre, como
queriendo sanarlo y hacer volver la vida a la pobrecita.
—Mi querida,
mi amada, mi pobre querida Lucy, —gritó, —abre tus ojos y mira nuevamente a tu
madre. ¡Dame un beso, abrázame nuevamente a tu pecho! Pero tus ojos están
cerradas; tus labios fríos ya no sonríen; estás muerta y yo tu madre te
degollé. ¿Puedes perdonarme tu muerte? ¿Puedes pedir a Jesucristo nuestro
Salvador que me perdone? ¿Puedes pedir a la bendita Virgen María que ruegue por
mí? ¿Nunca volveré a verte? ¡Ay no, estoy perdida, estoy condenada, soy una
madre borracha que ha asesinado a su propia querida Lucy! ¡No hay misericordia
para una madre borracha, la asesina de su propia hija!
Cuando
hablaba así a su hija, a veces se arrodillaba, pero luego corría como huyendo
de un fantasma. Pero siempre abrazaba al cadáver inerte a su pecho o
convulsivamente pasaba sus labios y mejillas sobre la herida horrible a tal
grado que sus labios, toda su cara, su pecho y manos estaban embadurnados de la
sangre que fluía de la herida. ¿Diré que todos estábamos “derramando lágrimas y
llorando”? Pues la palabras “derramando lágrimas y llorando” no pueden expresar
la desolación y horror que sentimos.
Como a las
once, cuando ella estaba de rodillas abrazando a la niña muerta, levantó sus
ojos hacia mí y dijo: —Querido Padre Chíniquy, ¿Por qué no he seguido su
consejo cariñoso cuando más con sus lágrimas que con sus palabras, tantas veces
intentó persuadirme a abandonar esos malditos vinos intoxicantes? ¡Cuántas
veces me ha dado usted las palabras que vienen del mismo cielo: “El vino es
escarnecedor, muerde como serpiente y como áspid da dolor”! ¡Cuántas veces me
rogó usted en el nombre de mi querida hija, en el nombre de mi querido esposo y
en el nombre de Dios, abandonar el uso de esas malditas bebidas! Pero ahora,
escucha mi petición. Vaya usted por todo Canadá; mande a todos los padres que
nunca pongan ninguna bebida intoxicante ante los ojos de sus hijos. Fue en la
mesa de mi padre donde primero aprendí a tomar ese vino que maldeciré por toda
la eternidad. Mande a las madres a nunca probar esas bebidas abominables. Fue
mi madre quien primero me enseñó a beber ese vino que maldeciré mientras Dios
exista.
—Lleva la
sangre de mi hija y tiñe el dintel de las puertas de cada casa en Canadá y
anuncie a todos sus habitantes que esa sangre fue derramada por la mano de una
madre homicida cuando estaba borracha. Con esa sangre escriba en los muros de
cada casa de Canadá que el vino es escarnecedor y diga a los canadienses
franceses cómo sobre el cadáver de mi hija he maldecido a ese vino que me ha
hecho despreciable, miserable y culpable.
Se detuvo un momento para respirar un poco; luego añadió: —Dígame en el nombre de Dios, ¿Puede mi hija perdonarme su muerte? ¿Puede ella pedir a Dios que me mire con misericordia? ¿Podrá ella hacer que la bendita Virgen María ruegue por mí y obtenga mi perdón?
Se detuvo un momento para respirar un poco; luego añadió: —Dígame en el nombre de Dios, ¿Puede mi hija perdonarme su muerte? ¿Puede ella pedir a Dios que me mire con misericordia? ¿Podrá ella hacer que la bendita Virgen María ruegue por mí y obtenga mi perdón?
Pero antes
que pude contestar, ella nos horrorizó con sus gritos desesperados: —¡Estoy
perdida! ¡Borracha, maté a mi hija! ¡Maldito vino!— Luego cayó un cadáver en el
suelo. Torrentes de sangre fluían de su boca sobre su hija muerta que abrazaba
en su pecho aún después de su muerte.
Ese drama terrible nunca fue revelado a la gente de Qüebec. El veredicto del juez de primera instancia fue que la muerte de la niña era accidental y que la madre angustiada murió de un corazón quebrantada seis horas después. Dos días después, la madre desgraciada fue enterrada con el cadáver de su hija agarrado en sus brazos.
Ese drama terrible nunca fue revelado a la gente de Qüebec. El veredicto del juez de primera instancia fue que la muerte de la niña era accidental y que la madre angustiada murió de un corazón quebrantada seis horas después. Dos días después, la madre desgraciada fue enterrada con el cadáver de su hija agarrado en sus brazos.
Después de
una tempestad tan terrible, yo necesitaba soledad y descanso, pero sobre todo,
necesitaba oración. Me encerré en mi pequeño cuarto durante dos días y ahí a
solas en la presencia de Dios meditaba en la terrible justicia y retribución de
las cuales él me hizo testigo. Esa mujer desgraciada había sido mi penitente;
ella y su esposo contaban entre mis más queridos y devotos amigos. Solamente en
días recientes se había esclavizado a la borrachera. Antes de eso su piedad y
sentido de honor eran de la clase más exaltada que se conoce en la Iglesia de
Roma.
Sus últimas
palabras no eran expresiones comunes proferidas por pecadores ordinarios al
confrontarse con la muerte; para mí, esas palabras tenían una solemnidad que
casi transformaron a ella en el oráculo de Dios a mi mente.
Esa noche
memorable, en medio de la profunda oscuridad y temible quietud, si estaba
despierto o dormido no lo sé, pero vi la calmada forma hermosa de mi querida
madre, de pie a mi lado, tomada de la mano de la difunta asesina todavía
cubierta de la sangre de su hija. Sí, mi amada madre estaba delante de mí y me
dijo con tal poder y autoridad que cada una de sus palabras quedaron grabados
en mi alma como si fueran escritas con letras de lágrimas, sangre y fuego: —Ve
por toda Canadá, manda a cada padre de familia a nunca poner ninguna bebida
intoxicante delante de sus hijos. Manda a las madres a nunca probar ni una gota
de esas bebidas malditas. Manda a todo el pueblo de Canadá a nunca tocar ni
mirar a la copa envenenada y tú, mi amado hijo, abandona para siempre el uso de
esas bebidas detestables que son malditas en el infierno, en el cielo y en la
tierra y muerden como serpiente y dan dolor como el áspid.
Cuando cesó
el sonido de esa voz tan dulce y poderosa y mi alma dejó de ver esa extraña
visión, me quedé muy agitado e inquieto. Dije a mí mismo: —¡Tal vez las cosas
terribles que he visto y oído en estos días pasados destruirán a mi mente y me
mandarán al manicomio! Me caí de rodillas a llorar y orar. Esto me hizo bien y
pronto me sentí más fuerte y calmado.
Elevando nuevamente mi mente a Dios, dije: —Oh Dios mío, hazme saber tu
santa voluntad y concédeme la gracia para hacerla. ¿Provienen de ti las voces
que acabo de escuchar o son nada más los sueños vanos de mi mente afligida?
¿Será tu voluntad, oh Dios mío, que yo vaya a decir a mi país lo que tan
providencialmente me has revelado de los horribles daños insospechados que
causan el vino y bebidas alcohólicas tanto al cuerpo como al alma del hombre o
será tu voluntad ocultar de los ojos del mundo las cosas maravillosas que tu me
has revelado y que las entierre yo conmigo en el sepulcro?
Rápido como un relámpago me vino la respuesta: —¡Lo que te he enseñado en
secreto, predícalo desde las azoteas!
Rebosando de una emoción indecible y mi corazón lleno de un poder que no era
mío, levanté mis manos hacia el cielo y dije a mi Dios: —¡Por amor a mi querido
Salvador Jesús, y por el bien de mi país, oh Dios mío, te prometo que nunca
volveré a usar bebidas intoxicantes; además haré todo lo que haya en mi poder
para persuadir a otros sacerdotes y a toda la gente a hacer el mismo
sacrificio!
Cincuenta años han pasado desde que hice esa
promesa y gracias a Dios, la he guardado.
Durante los próximos dos años, yo era el único sacerdote en Canadá quien se
abstuvo del uso del vino y de otras bebidas alcohólicas; y sólo Dios sabe
cuántos desprecios, reprensiones e insultos de toda clase tuve que soportar.
Cuántas veces los apodos de fanático, hipócrita, reformador, y medio hereje
fueron susurrados en mis oídos no sólo por los sacerdotes, sino también por los
obispos.
Pero yo estaba seguro que mi Dios conocía los motivos de mis acciones y por
su gracia permanecí calmado y paciente. En su infinita misericordia, él se fijó
en su siervo inútil y escogió el día en que mis humillaciones se convirtieran
en gran gozo. Llegó el día en que vi a esos sacerdotes y obispos a la cabeza de
sus congregaciones recibiendo la promesa y la bendición de abstinencia de mis
manos. Los mismos obispos que al principio me condenaron, pronto invitaron a
los ciudadanos principales de sus ciudades a presentarme una medalla de oro
como muestra de su aprecio, después de darme oficialmente el título de “Apóstol
de Abstinencia de Canadá.”
Por la voluntad de Dios vi con mis propios ojos a mi querido Canadá hacer
promesas de abstinencia y abandonar el uso de bebidas intoxicantes. Cuántas
lágrimas se secaron en esos días. Miles y miles de corazones fueron consolados
y colmados de gozo. Felicidad y abundancia reinaron en muchos hogares
anteriormente desolados y el nombre de nuestro Dios misericordioso fue
bendecido dondequiera en mi amado país.
¡Esto, ciertamente, no fue obra del pobre Chíniquy! Fue la obra del Señor,
porque el Señor, quien es maravilloso en todos sus hechos, escogió nuevamente
el instrumento más débil para mostrar su misericordia a los hijos de los
hombres. ¡El llamó al más inútil de sus siervos para hacer la mayor obra de
reforma que jamás se ha visto en Canadá, para que la alabanza y la gloria sean
atribuidos a él y solamente a él!
viernes, 24 de noviembre de 2017
POR QUE LINCOLN SE DEJO LA BARBA Por Herta Pauli 1952
Miércoles,
17 de febrero de 2016
Por qué Lincoln se dejó la barba
Por Herta Pauli
1952
1952
Aunque
Abraham Lincoln no se dejó la barba sino cuatro años, no podríamos
imaginárnoslo sin ella. El solía hablar de la niñita del estado de Nueva York a
quien se debió este famoso cambio de su rostro. Pocos saben su nombre; en
algunos de los más voluminosos libros sobre Lincoln no se menciona a Grace
Bedell, que sólo tenía once años. Pero Abraham Lincoln se complacía en referir
el cuento y agregar con risa de picardía: «¡Hay pequeñas cosas que cambian
el aspecto de nuestras vidas!»
Metida en su
cuartito del desván, Grace Bedell se ensimismaba un día viendo un retrato que
su padre le había traído de la feria. No era un dibujo ni una pintura. No tenía
líneas ni colores. Y sin embargo, se podía ver hasta el último pelo de la
cabeza de Lincoln, la última arruga de su traje. Era la primera fotografía que
en su vida había caído en manos de Grace Le daba el misterioso encanto de que
el hombre mismo la miraba. La sucia lámpara de petróleo de Grace dibujaba
extrañas sombras en la fotografía al blanco y negro. Los rasgos tomaban vida.
Un halo oscuro rodeaba la flaca figura, y como que desaparecían las mejillas
chupadas. ¡Barba! Qué bien le queda, pensó Grace; alguien tiene que decírselo.
Si realmente tuviera barba, todas las señoras le querrían. Harían que sus
maridos votaran por él, y sería presidente. Yo tengo que decírselo. Sin
vacilar, tomó la pluma, la tinta, y escribió:
Wesffield, Nueva York, 15 de octubre de 1860
A B Lincoln
Estimado señor
Soy una niñita de once años pero quiero mucho que usted sea presidente de
los Estados Unidos y espero que no piense que sea mucho atrevimiento escribirle
a un hombre tan grande como usted.
¿Tiene usted una hija como de mi tamaño? si la tiene dele recuerdos míos y
dígale que me escriba si usted mismo no puede contestar mi carta. Yo tengo
cuatro hermanos y unos de ellos votarán por usted .de todos modos si usted se
deja crecer la barba yo trataré de hacer que los demás también voten por usted.
Usted se vería mucho mejor porque tiene la cara tan delgada. A todas las
señoras les gusta la barba y harían votar a sus maridos por usted y usted
entonces sería presidente.
Grace Bedell
Por aquellos
tiempos llegaban cincuenta cartas diarias a las oficinas desde donde se dirigía
la campaña de Lincoln. Sólo aquellas que eran de los amigos o de gente muy importante
recibían el pase de los dos secretarios, John Nicolay y John Hay. Nicolay era
el primero en hacer el mortal escrutinio. En rechazar lo secundario. John Hay,
echado de espaldas en su silla, tomó ese día el segundo paquete de cartas.
Hojeándolas, dijo:
—Ahora las
niñitas empiezan a decirle al jefe cómo podría hacerse elegir.
¡Al
cesto!—dijo nervioso Nicolay.
—Esta
tiene una idea original—anotó Hay—. Piensa que debe dejarse crecer la
barba.
—Tírala y
sigue tu trabajo, John.
—No me
atrevo, mi querido Nicolay. Ya sabes que «los niños y los locos ...»
En este
momento, sin anunciarse, entró un hombre rechoncho, barbado, ojiazul. «Buenos
días, compañeros.» John Hay se volvió al recién llegado:
Apelo a
usted, señor Herndon... Nicolay
no lo tomó en cuenta.
- Dejémonos
de barbas y de niñitas. Hay que tener un poquito el sentido de la
responsabilidad.
—¿Niñitas?
(Los ojos de Herndon se movieron cautelosos para escrutar la puerta del fondo.
Estaba entornada y Billy Herndon bajó la voz.) El las adora. No puede pasar
ninguna por la calle sin que la detenga y le converse. A cada una la llama «hermanita.» ¿Qué decía
usted de una niñita?
—¡Le he
dicho que la tire al cesto de los papeles!—exclamó Nicolay ya indignado—. Y
que sería mejor que John contestara en seguida la carta del gobernador de
Pensilvania, que es urgente...
—¿Por qué? A su edad uno ya ha
aprendido a tener paciencia—interrumpió en esto la voz tranquila
de Lincoln desde la puerta del fondo.
Y
a poco Grace recibía esta carta:
Privado
Springfield,
Illinois, 19 de octubre de 1860
Señorita Grace Bedell,
Westfield, N. Y.
Mi querida pequeña señorita:
He recibido su amable carta del día 15. Me apena tener que decirle que no
tengo hijas. Tengo tres hijos, el uno de diez y siete, el otro de nueve, y el
tercero de siete años. Ellos, con su madre, constituyen toda mi familia. En
cuanto a lo de la barba, no habiéndola usado nunca ¿no cree usted que la gente
la encontraría ahora un tanto afectada si me la dejara crecer? Le desea mucha
suerte su sincero amigo
A. Lincoln
El 16 de
febrero se supo que el tren especial en que se dirigía a la Casa Blanca el
recién electo presidente Lincoln, pasaría por la estación cercana a Westfield.
La familia Bedell se confundió con todos los vecinos que acudieron a saludarlo.
Se había puesto un gran letrero que decía «¡Viva el Jefe!» y la bandera de las
barras y las estrellas estaba desplegada a todo trapo.
Grace miraba en torno las caras ansiosas, cuando se
produjo un movimiento súbito. Miles de oídos estahan alerta. « ¡Allá viene!
¡Allá viene!»
Se empinó
Grace hasta donde pudo y alcanzó a ver el tope de la chimenea de donde salían
espesas bocanadas de humo, pasando por encima de las cabezas, y luego el
áchatado techo de los coches. El último estaba adornado con la bandera que
agitaba sus colores.
Lo que Grace
alcanzó entonces a ver fue que la copa de un sombrero muy alto y muy negro
sobresalía por encima de todos los demás sombreros negros. De la multitud salió un grito cerrado: «¡Que hable! ¡Que
hable!» Grace contuvo el resuello. En torno se hizo un silencio
absoluto. Señoras y señoras—dijo alguien —no tengo
preparado ningún discurso ni tiempo para decirlo. Estoy aquí para tener el
gusto de verlos y para que ustedes me puedan ver,..»
Grace se
quedó helada. Era él. Era su voz. El estaba ahí, en la plataforma. Hacía cuanto
podía para alcanzar a verle la cara, y apenas podía divisar el sombrero
arrugado, negro como una chimenea.
«Y estoy dispuesto a aceptar que, por lo que hace a las damas, yo soy
quien sale ganando en este rápido vistazo mutuo.»
De la
multitud salieron risas como si se hubiera roto un encanto. Lincoln siguió
hablando. «No tengo sino una
sola cosa que decir, aquí, de pie, al amparo de la bandera nacional: ¿Estarán
ustedes siempre conmigo, como yo estoy con la bandera?»
Las
manos, los sombreros, los pañuelos de mujeres se agitaron en el aire, a tiempo
que resonaban los ecos: «¡Sí! ... ¡Sí! ... ¡Claro que sí, Abe
Una vez más
Grace pudo oír entonces la voz que siempre había sentido o presentido en la
intimidad de su vida. «Yo tengo aquí en este lugar
una pequeña amiga ... por correspondencia—dijo
él—. Esta señorita vio desde el primer momento cómo podría mejorar en algo
mi apariencia. Si está aquí, querría hablar con ella ...
«¡El nombre! ¿Cómo se llama?» gritaron todos.
Y Lincoln dijo muy claramente: «Se llama Grace Bedell.»
Tomó su
padre a Grace de la mano y avanzó con ella. Ella le siguió sin saber cómo, sin
notar que se abría para ellos una calle y que todos les seguían señalándolos
con el dedo y secreteándose . Ella iba hacia la persona que la había llamado
por su nombre.
Había que
subir unos peldaños; su padre la llevó al pie de la plataforma, a la vista de
un millar de personas, y la dejó frente a un par de enormes botas negras.
Grace oyó en
lo alto la voz que decía riendo: «Me escribió que le parecía me habría de
ver mejor con barba ...»
Lincoln se
inclinó. Grace sintió que dos manos fuertes la tomaban por debajo de los
brazos. Y como si no pesara una paja, se vio alzada por el aire, besada en
ambas mejillas y puesta otra vez delicadamente en el suelo. Las mejillas le
ardían no sólo por la caricia sino por las cosquillas. Para ella desapareció la multitud. No hacía sino mirar y
reír de alegría. Enmarcando aquel rostro surcado de arrugas, bajando por
las mejillas hasta la quijada de moco que sólo quedaba descubierto el labio superior,
estaba la barba.
«¿ Ves?—le dijo Lincoln—me la he dejado
crecer para ti, Grace.»
Lo único que pudo hacer Grace fue mirar aquel gran hombre,
alto, flaco, sencillo. Hubiera podido quedarse
así mirándolo para siempre, para siempre ...
Lincoln le
tomó la mano. Grace le oyó decir que esperaba ver a su querida amiguita otra
vez, y comprendió que aquel instante tenía que terminar. El la ayudó a bajar
los peldaños, y ella, como niña obediente y formalita, volvió adonde estaba su
orgulloso padre.
Grace oyó un pitazo agudo y los resoplidos de la
locomotora que se alejaba. La multitud aplaudía y ovácionaba hasta que
materialmente desapareció el tren en la distancia. Para Grace no quedaban
vibrando en el recuerdo sino estas tres palabras, repetidas sin fin: «Mi
querida amiguita ...»
Quienes
visitan hoy a Springfield no se quedan sin ver la casa de Abraham Lincoin, que
es una sencilla construcción de dos pisos, blanca, con anchos aleros y una
cerca en torno. Dicen que está lo mismo que antes, lo mismo por fuera que por
dentro. Con amoroso cuidado se conservan los adornos y los muebles, los
cortinajes y las chucherías. En
la pared de un cuarto cuelga una cartita escrita en caracteres infantiles:
«Estimado señor—Soy una niñita de once años...»
Seleccionesviernes, 14 de julio de 2017
JOSE SEBASTIAN VALDES MONT- 1862-HUEHUETENANGO
JOSE SEBASTIAN VALDES MONT
20 ENERO 1862
HIJO DEL SEÑOR FRANCISCO VALDES DEL LLANO-DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS,ESPAÑA
Y DE LA SEÑORA SUSANA MONT OCAÑA
PADRINO: EL SEÑOR DON JUAQUIN MONT- DE CATALUÑA,ESPAÑA
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
miércoles, 28 de junio de 2017
JOSE HERACLIO DE JESUS ALVARADO LOPEZ-1859-HUEHUETENANGO
“VISTA PARA SU
MATRIMONIO EN ENERO DE 1880”
JOSE HERACLIO DE
JESUS ALVARADO LOPEZ
10 MARZO 1859
HIJA DE ENRIQUE
ALVARADO Y DE LEANDRA LOPEZ
PADRINO: CAYETANO
PALACIOS
(F) CURA CIPRIANO MIRALLES
VILLA DE HUEHEUTENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
martes, 27 de junio de 2017
VIRGINIA DE LA SOLEDAD DIEZ -1858 HUEHUETENANGO
VIRGINIA DE LA SOLEDAD DIES
LADINA
2 ENERO 1858
HIJA DE SEBERINA DIES
MADRINA: CONCEPCION
CASTILLO
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
miércoles, 28 de junio de 2017
RAMONA ARAGO- 1858-HUEHUETENANGO,Guatemala
EULOGIA RAMONA ARAGO
3 JULIO 1858
HIJA DE TOMASA ARAGO
MADRINA: JUANA CASTILLO
VILLA D EHUEHUETENNAGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
miércoles, 18 de enero de 2017
EL JURAMENTO DE DOS HEROES -867
EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESÀÑA 1889
Desgracias imprevistas me obligaron á abandonar mi país, que es Florencia, y hoy vivo en esta humilde casa, consagrado á lo que me producen mis cinceles. Como artista, dirijo mis ojos á todo lo que es bello. Nada tiene de extraño, por lo tanto, que los haya fijado en esta joven, de cuya amabilidad quiero re- clamar un favor. — ¡Un favor! — exclamó Esther: — ¿qué podéis desear de mí? — Los frailes franciscanos me encargaron hace al- gún tiempo una Madona, que les fué entregada. Tan satisfechos han quedado de mi creación, que ayer mismo me rogaron que les haga una santa Ce- cilia. Mi esposa me sirvió de modelo para el primer tra- bajo; pero para este segundo... — Desearíais que os sirviese de modelo esta joven % ¿no es verdad? — preguntó el paje. — Me habéis ahorrado el trabajo de decirlo. — ¿Pero yo había de serviros de modelo para re- presentar la imagen que deseáis? DE DOS HÉROES. 865 — ¿Por qué no? ¿Acaso vuestras facciones no poseen la dulzura
que reclama el asunto? — Para esto era preciso que pidierais autorización á mi padre. — Yo me encargaré de obtenerla — añadió Garcés. — Perfectamente, y yo os seré deudor de un seña- lado servicio. — ¿Cuánto tiempo emplearéis en hacer la escultura? — Poco — respondió el artista: — los que vivimos del fruto de nuestro trabajo no podemos, por desgracia, descansar un instante. En aquel momento se asomó á la ventana la espo- sa del artista, clavando sus ojos en los dos jóvenes. María era una de esas hermosas, que desde la pri- mera vez que se las contempla se hacen simpáticas. Sonrióse al ver la enamorada pareja, y dirigiéndo- se á Esther, le preguntó si el paje tenía probabilida- des de curación. — Sí, señora — respondió la hebrea — mis padres han querido que le asista un sabio doctor que nos infunde grandes esperanzas. — ¡Pobre joven! exclamó la esposa de Torrigiano. — Lo necesario — añadió el escultor — es que recu- pere la vista para contemplar la escultura que me han encargado. Va á servirme de modelo esta joven. — Perfectamente, respondió María. — Dios quiera escucharos, caballero, dijo Garcés lanzando un suspiro. 09 866 EL JURAMENTO Ezequiel salió de la casa en aquel instante, y apro- ximóse á su hermana y al enfermo. — ¿Nos buscabas? preguntó la primera. — Sí, vengo á deciros que el doctor espera. — En ese caso, vamos pronto, no le hagamos aguardar. Garcés y su compañera se despidieron de Torri- giano y su esposa, prometiéndoles que harían todo lo posible para obtener la autorización del viejo Ja- cob respecto á lo que pretendían. Ezequiel fué el primero que entró en la casa para manifestar al doctor la llegada del paje. Este tomó entre sus manos las de Esther. — ¿Ahora ya no podrás negarme que la naturaleza te ha hecho hermosa? ¡Tanto que los artistas reclaman tu efigie! — Parece muy bueno ese caballero, ¿no es verdad? — No seré yo quien diga lo contrario. Y su esposa también debs ser angelical. — Con efecto, ¡si pudieras ver su hermosura! — No será más perfecta que la que posees. — Al principio creyó que éramos hermanos. — Y después amantes.
— Es verdad, ¡que suposiciones hacen las gentes
cuando no conocen á una persona!
— ¡Nosotros amantes!
¡Como si yo pudiese aspirar á la posesión de un
tesoro hallándome privado hasta de contemplarle!
— Yo espero que tu desgracia dure poco.
— Ya veremos lo que hoy nos dice el médico.
DE DOS HÉROES. 867
— Sin embargo, no hay que desesperarse, ya sabes
que te recomendó mucha quietud y que desde luego
nos ha asegurado que estas dolencias tardan en des-
aparecer.
Es preciso que tengas paciencia.
— ¿Y cómo no tenerla hallándome á tu lado, que
eres la viva imagen de la mansedumbre?
Y el paje llevó la mano de la joven á sus labios.
Esther se estremeció al sentir su contacto.
Las palabras de Torrigiano habían acabado de
convencerla de que amaba al paje.
Pocos momentos después entraron en la estancia
donde se hallaba el médico hablando con el viejo
Jacob.
El primero hizo sentarse al enfermo y examinó su semblante. — ¿No levantáis la venda? preguntó Garcés. — De ningún modo. El día que la apartemos de los ojos ha de ser el definitivo para saber los resultados de vuestra cu- ración. Vuelvo á recomendaros que tengáis paciencia. Tal vez consigamos lo que se apetece antes de lo que suponéis. El paje se sonrió.
Cada una de aquellas consoladoras palabras le producía el efecto que causa el bálsamo sobre la he- rida.
martes, 17 de enero de 2017
EL JURAMENTO DE DOS HEROES -311
EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889
Yo, rey de Granada, lisonjeado por la fortuna, re- sidiendo en la Alhambra, aspirando las flores de sus jardines, contemplando el cielo de Andalucía, no puedo contentarme con la paz octaviana de una vida sin incidentes. Fiel intérprete de mis impresiones, me hablaste de una mujer hechicera. Me retrataste con los más brillantes colores un ideal, quizás con el que había soñado desde mi ju- ventud. Creyendo que la paloma que me describías era una creación de tu mente, lancé una exclamación, sorprendidos de que ambos coincidiéramos en el pro- pio modo de pensar. Entonces me dijiste que aquella mujer existía, y tuve deseos de conocerla. — Y bien, señor, ¿acaso os he engañado? ¿Habéis visto defraudadas vuestras esperanzas? — Por el contrario, el retrato que me hiciste no DOS HÉROES. 311 fué más que un pálido reflejo de la realidad. Pocas veces acontece esto. Generalmente sabes que la ima- ginación va más lejos de lo que en realidad son las cosas de que nos han hablado. — ¿De manera, que habéis encontrado muy hermo- sa á mi sobrina? — Tan hermosa, que no dudaría un instante en compartir con ella mi reino. En las pupilas de Cazín Venegas brilló un relám- pago de alegría. Lo que acababa de decirle Muley era el colmo de sus aspiraciones, como saben nuestros lectores. Sus planes iban dando el mejor resultado. — Y bien, señor — dijo sin poder detenerse— ¿quién pudiera evitar que realizaseis ese proyecto? — Esa es precisamente la pregunta que iba á hacer- te, pues nadie mejor que tú puede responder á ella. — No comprendo lo que me queréis decir. — Quiero decirte, si puedo abrigar alguna espe- ranza de ser correspondido. — ¿Acaso lo dudáis? Prescindiendo de vuestras dotes personales, ¿creéis que ninguna mujer os despreciaría? Es demasiado elevada vuestra alcurnia para que esto sucediese. — Sin embargo, Isabel es cristiana. — Isabel aceptaría la religión de su esposo. — ¿Y D. Pedro de Solís? — Mi hermano, señor, se consideraría muy honra- do con que le dispensaseis esa distinción. 312 EL JURAMENTO — ¿De manera que, en tu concepto, no sufriré un desaire? — Tengo la certeza de que no. — En ese caso, esta misma noche pediré su mano; si bien me parece que debo consultar antes con ella. — Haced lo que queráis; pero creo que no es nece- rio. Tened en cuenta que Isabel es una niña com- pletamente supeditada á su padre. Su alma es pura como el aire de la montaña en que vive. Es posible que no os comprendiese. Todavía ignora lo que es amor. — Sea como quieras.
lunes, 16 de enero de 2017
EL JURAMENTO DE DOS HEROES- ESPAÑA
EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
MADRID
ESPAÑA
1889
Doña Isabel rogó al de Meneses que les refiriera
alguna leyenda donde se celebrasen las hazañas de
algún caballero que, por su valor y sus hechos, so-
bresaliera de los demás.
— No leyenda, mi noble amiga, sino historia, y casi
de nuestros días, os referiré, que, por lo curiosa y ex-
traordinaria, seguro estoy que vivirá eternamente en
la memoria de las generaciones que han de suce-
demos.
— ¿Historia decís?
— Sí, porque es la relación verídica de los amo-
res de una garrida doncella mora con un apasiona-
do caballero cristiano, que prefirieron la muerte á
renunciar al inmenso cariño con que el amor enlazó
sus almas.
— Venga, pues, esa historia, si es tan interesante
como decís.
— Lo es tanto, que durante su relato tengo la se-
guridad que han de acudir á vuestros ojos. las lágri-
mas, y que vuestro corazón se sentirá conmovido
ante la abnegación y el valor de aquellos dos desgra-
ciados amantes.
El de Meneses guardó silencio un momento, como
DE DOS HÉROES. 251
para ordenar sus ideas, y empezó á referir la anun-
ciada historia del siguiente modo:
— Hace poco más de medio siglo, que en una her-
sa tarde de primavera varios jóvenes caballeros de
las familias más distinguidas de Ecija conversaban
animadamente en la plaza. El objeto de su plática
era bien propio y bien natural de sus años. Discutían
sobre la belleza de la mujer ponderando cada cual
los dotes de hermosura de la dama objeto de su ca-
riño. En medio de aquel animado coloquio, sólo un
joven, llamado D. Tello de Aguilar, permanecía si-
lencioso. Era el de figura más arrogante y porte más
distinguido que todos, y concretábase sólo á sonreír
viendo el calor con que sus amigos disputaban.
— Y decid, D. Beltrán, ¿por qué ese D. Tello no ex-
ponía su parecer en aquella contienda galante? — pre-
guntó Isabel, á quien la actitud del joven silencioso
había interesado.
— Muy sencillo, porque el apuesto mancebo no
había sentido hasta entonces amor por ninguna mu-
jer, no teniendo, por lo tanto, interés alguno en cele-
brar la hermosura de ninguna dama.
— Ahora comprendo su actitud — repuso la hija de
Solís.
Don Beltrán añadió:
— El de Aguilar no había tenido hasta entonces
más pasión que la de la guerra, donde había alcan-
zado ya fama de valeroso y esforzado en la época á
que me voy refiriendo.
—Proseguid, amigo mío.
252 EL JURAMENTO
— La porfía de los jóvenes continuaba, cuando
acertó á cruzar por la plaza un nuevo personaje que
vino á prestar á aquella discusión un interés mayor
aún que el que tenía.
Era éste un rico mercader hebreo establecido en
Granada y llamado Leví, muy conocido en toda An-
dalucía, y especialmente en Écija, adonde de conti-
nuo llevaba á vender sus ricas mercancías.
Uno de los jóvenes le llamó, y el judío se aproxi-
mó al grupo.
Los caballeros le enteraron del objeto de su pláti-
ca, y el que le había llamado acabó por decirle:
— Vamos á ver. Tú que vives en Granada y que
por tu tráfico consigues penetrar en todas partes, di-
nos si es verdad que son tan hermosas, como la fama
supone, las doncellas moras de la Perla del Darro.
— Las hay lindísimas — repuso el hebreo.
— Pero no llegarán de ninguna manera á la gracia
y al encanto de nuestras damas andaluzas.
— Una conozco, á lo menos, que no he encontrado
en cuanto he visto quien igualársela pueda en her-
mosura.
— ¿Tan garrida es?
— Tanto, que dudo exista en el mundo una mu-
jer, no que pueda superarla, porque eso es impo-
sible, sino que se atreva siquiera á oompararse con
ella.
— ¿Y quién es ese portento?
— La incomparable Aldana, hija del venerable
Aben-Abo, alcaide de Torre-Bermeja.
DE DOS HÉROES. 253
— ¿Y no podéis hacernos conocer los rasgos más
salientes de la peregrina hermosura de esa mora?
— Será pálido todo cuanto os diga; pero á pesar de
eso intentaré daros una idea de ese portento de belle-
za. Aldana tendrá ahora dieciocho años. Su estatura
es aventajada y esbelta, su color moreno claro en-
cuéntrase teñido de un ligero carmín que apenas se
percibe á través de su finísimo y transparente cutis;
sus cabellos son negros, rizados, lustrosos y tan abun-
dantes y largos, que pueden muy bien servir de velo
á las hermosísimas formas de su cuerpo; sus ojos ras-
gados y negros parece que penetran hasta el fondo
del corazón; sus labios son frescos y rosados, y su
talle es flexible como el tronco de la más airosa pal-
mera; su porte no puede ser más distinguido y, como
si estas gracias no fueran bastante, posee una educa-
ción que sobrepuja á su hermosura y un talento que
es ponderado como un milagro. Este es el pálido re-
flejo de su belleza, de la que no puede formarse sin
verla ni una idea aproximada: seguro estoy que si
vosotros consiguierais verla os disputaríais lanza en
ristre una mirada suya con más afán y más en-
tusiasmo que os disputáis la posesión de una for-
taleza.
Conforme trazaba el judío el cuadro de las perfec-
ciones de la mora, cada uno de los jóvenes formábase
su juicio, preparándose á abrumar al mercader con
sus preguntas.
Pero éste, pretextando sus muchas ocupaciones,
así que acabó de hablar se despidió, dejándolos en-
254 EL JURAMENTO
tusiasmados con la apasionada descripción que hizo
de la hermosura de la joven hija del alcaide moro.
La mayor parte de los jóvenes juzgaron aquella
pintura exagerada.
Pero D. Tello de Aguilar sintió al oiría una emo-
ción que jamás había experimentado.
Algo taciturno se despidió de sus compañeros, que
EL JURAMENTO DE DOS
HEROES
JULIAN
CASTELLANOS
MADRID
ESPAÑA
1889
Los hebreos se miraban
los unos á los otros y el an-
ciano, llevándose el índice de su
mano derecha á los
labios, les indicó á todos que
guardasen silencio.
Nadie, pues, respondió á la demanda
de Garcés.
Este esperó unos instantes, acabando
por decir:
— ¿No me habéis oido? {Os rehusáis
contestar á mi
demanda?
—En vista de la exaltación de
vuestra mente y de
lo sordo que os mostráis á los
consuelos de la religión
y á ios consejos de la prudencia, he
resuelto no con-
testaros á nada de cuanto
preguntéis, considerando
que vuestro juicio ha sufrido alguna
alteración, á
consecuencia de vuestra desgracia. Además de esto,
yo, que pensaba llevaros á
Sevilla en mi compañía,
con el fin de ver si
vuestra ceguera tenía cura, me
decido á dejaros en poder de la
autoridad del primer
pueblo que encontremos en nuestro
tránsito. La ca-
ridad tiene sus límites y no es
justo repasarlos en fa-
vor de una persona que, como vos, se
deja sólo arras-
234 EL JURAMENTO
trar por los temperamentos de la
desesperación y la
soberbia.
Pronunció estas frases con una
energía tal el an-
ciano, que Garcés se sintió dominado
ante ellas.
Entonces guardó silencio, inclinando
su cabeza con
aire abatido.
El día se encontraba próximo á
lucir, y los mer-
caderes empezaron á hacer sus
preparativos de mar-
cha.
Querían dejar aquel sitio así que la
luz de la ma-
ñana les permitiera proseguir sin
riesgo su viaje.
Garcés, entre tanto, sumido en una
meditación pro-
funda, sostenía en su espíritu una
lucha terrible.
Las palabras del mercader habían
producido en su
ánimo un efecto grande.
¿Quién era capaz de saber si la
ciencia tendría re-
cursos para devolverle la vista?
Este pensamiento, evocado al
recuerdo de las frases-
del anciano, levantó en la negra
noche de su alma un
destello de esperanza y empezó á
calmar su irritado-
espíritu.
Entonces, a la desesperación
reemplazó la calma, y
el desdichado, sin poder contenerse,
empezó primero
á llorar silenciosamente, acabando
por dar rienda
suelta á sus sollozos.
La joven Ester fué la primera que se
apercibió del
cambio operado en el ánimo del
mancebo, y acercán-
dose al anciano autor de sus días le
dijo en voz
baja:
DE DOS HÉROES. 235
— Padre mió, ese desdichado joven
llora.
— ¿Que llora dices?
— Sí.
— ¡Oh! Jehovah le ha tocado en el
corazón — y el
anciano acercóse silenciosamente al
paje.
Las lágrimas brotaban de una manera
abundante
de sus ojos.
El mercader, conmovido, le preguntó:
— ¿Os sentís mal, pobre joven?
— No, al contrario; me siento lleno
de una espe-
ranza consoladora. Conozco que he
sido injusto con
vosotros, que me habéis salvado de
una muerte cier-
ta, y más injusto aún con el cielo,
de quien he rene-
gado soberbio y loco.
— De modo ¿que os sentís arrepentido
de vuestras
inconveniencias?
— Sí, me encuentro arrepentido y
resignado, espe-
rando que el cielo me perdone y me
otorgue algún
día el inmenso bien de devolverme la
vista.
— Yo, en su nombre, os prometo que
contribuiré
en cuanto esté de mi parte para que
así suceda.
— ¿Luego tenéis alguna esperanza de
que eso sea
posible?
— Sí que la tengo.
— ¡Oh! Vuestras palabras son un
dulce bálsamo
para mi alma dolorida.
— Conozco en Sevilla á un sabio
doctor cuyas
maravillosas curas le han valido una
fama grande.
— ¿Y creéis que ese sabio podrá
devolverme la
vista? — preguntó Garcés de una
manera ansiosa.
236 EL JURAMENTO
— No quisiera daros una esperanza
que pudiera
trocarse luego en doloroso
desengaño. No sé si su
ciencia alcanzará á conseguir lo que
deseáis y lo que,
con tanto afán como vos, yo también
deseo; pero lo
que os aseguro es que pondrá de su
parte todo cuanto
pueda, y el cielo hará lo demás.
— ¡Oh! Si consigo que ese médico me
devuelva la
vista, os deberé más que la vida. No
podéis figuraros,
señor, la desgracia que es haber
visto y de repente
encontrarse ciego. Los pobres seres
que nacen con-
denados á perpetua ceguera, no
pueden sufrir ni la
centésima parte de lo que sufren los
que, como yo,
han visto y no ven. Acostumbrados á
la eterna no-
che en que nacieron, se forman á su
manera una
idea de las cosas de que se sienten
rodeados, y como
la imaginación reviste casi siempre
todos los objetos
de más encantos que la realidad,
presumo que hasta
pueden considerarse felices en medio
de su desgra-
cia. Además, la Providencia, siempre
justa, al pri- .
varles de la vista les desarrolla de
un modo tan po-
deroso el sentido del tacto, que
para muchos fines de
la vida suplen con él la falta de la
vista.
— Tenéis razón.
— Pero al que le sucede lo que á mí, al que tiene
la desgracia de quedar ciego por un
accidente repen-
tino, es imposible que pueda
consolarse de, la desdi-
cha en que se ve envuelto.
— Soy de vuestra misma opinión.
— El ciego de nacimiento, ya os he
dicho que tiene
su compensación, y hasta su
consuelo. Pero yo, por
DE DOS HÉROES. 237
ejemplo, que he visto la esplendidez
del cielo, tanto
cuando centellea alumbrado por la
lumbre vivísima
del sol, como cuándo semeja un manto
de azules
crespones bordado por las estrellas
rutilantes y la luna
melancólica; yo, que he contemplado la extensión
inmensa de los mares y
los colores con que la
pró-
diga naturaleza engalana la tierra;
yo, que he gozado
de todas esas maravillas y que me
veo ahora conde-
nado á una noche eterna, ¿cómo he de
encontrar con-
suelo? El ciego de nacimiento no
conoce ni los peli-
gros que le rodean, y ese
desconocimiento le presta
esa audacia y esa seguridad con que
camina, sin lle-
var más defensa que el palo con que
va tanteando el
terreno. Yo, en cambio, tengo miedo
hasta de mover-
me, porque temo encontrar á cada
paso un abismo.
— Yo os aseguro que no os faltará
quien os con-
duzca y os guíe, hasta que la
ciencia decida si vues-
tra enfermedad puede ó no ser
curada.
— No encuentra mi imaginación frases
bastante
elocuentes con que poder expresaros
mi agradeci-
miento.
— No habléis de esa manera si no
queréis disgus-
tarme. Hago por vos lo que creo
haríais en favor
mió si os hallaseis en mi lugar.
Ahora, pensemos
sólo en disponernos á partir; pues cuanto antes lle-
guemos á Sevilla, antes sabremos si la esperanza que
yo abrigo respecto á vuestra
curación es una reali-
dad ó un capricho sólo de mi
fantasía.
El anciano mercader se volvió
entonces hacia sus
sirvientes.
238 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES.
Estos tenían ya dispuesto todo lo
necesario para
emprender la marcha.
Garcés fué desatado, sintiendo un
gozo grande al
verse libre de las ligaduras que le
oprimían.
La mañana empezaba á lucir serena y
apacible.
Ezequiel dio su brazo derecho al
ciego, con el fin
de conducirle hasta salir al camino,
donde montaría
en la acémila de uno de los criados.
Media hora más tarde, los mercaderes
y Garcés
avanzaban pausadamente en dirección
á Sevilla.
La acémila que conducía al paje era
llevada del
ronzal por uno de los criados, con
el fin de prevenir
cualquier accidente.
La esperanza de recobrar la vista
hacía que Gar-
cés sintiera verdadero cariño por su
vida.
miércoles, 20 de septiembre de 2017
LA VIDA ANTES DE NACER
El milagroso proceso que hace
de una mera partícula de protoplasma
un nuevo ser humano
de una mera partícula de protoplasma
un nuevo ser humano
LA VIDA ANTES DE NACER
Por el Dr. Herbert Thoms y Bruce Bliven, hijo
Condensado de «MacCall´s"
Condensado de «MacCall´s"
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
JUNIO DE 1958
ASOMBROSA la rapidez con que crece una criatura desde la concepción hasta el nacimiento. En solo el primer mes, el diminuto organismo aumenta hasta cerca de diez mil veces su peso inicial.
En los tres primeros meses progresa desde una partícula de material
acuoso hasta un organismo infinitamente complicado, ciertamente
imperfecto aún, pero en el cual puede reconocerse ya un futuro ser humano.
Todo el proceso es una maravilla de refinamiento que enciende la imaginación. Un cambio prepara el camino al siguiente, y el plan, con toda su sutileza, se caracteriza por una precisión increíble. Esta trasformación, que tarda unos 267 días, es la forma asombrosa en que comienza la propia biografía de uno y la de todo el mundo.
Durante la concepción el óvulo femenino se une con el espermatozoide masculino, e inmediatamente los 48 cromosomas del núcleo de esta célula combinada comienzan a agitarse como preludio de la primera división celular. El óvulo fecundado es aproximadamente del tamaño del punto de esta i. Sin embargo, contiene ya en sí todas las características genéticas que harán , de la criatura cierto niño de una familia determinada: un niño, pongamos por caso, con la penetrante mirada de su padre y las aptitudes musicales de la abuela materna.
Al dividirse la célula (partiéndose en dos, las dos células resultantes en cuatro, y así sucesivamente) el óvulo desciende flotando por una de las dos trompas de Falopio hasta la matriz, viaje de cinco centímetros que tarda tres o cuatro días. Al llegar a la ,matriz el óvulo está por lo general en su etapa de 16 células, aproximadamente. Desde esta temprana fecha ya ha ocurrido un hecho misterioso. Ahora hay dos clases de células notablemente diferentes: células planas, que se dividen con rapidez y forman la delicada capa externa; y células internas, que se dividen lentamente y son llenas y redondeadas.
Desde el cuarto hasta el sexto o sétimo día esa pequeña esfera que es el óvulo, ahora como del tamaño de una cabeza de alfiler, flota en el líquido que llena la cálida y oscura cavidad uterina. El revestimiento aterciopelado del útero o matriz, entrelazado con pequeños vasos sanguíneos, se ha vuelto extraordinariamente suave y grueso, como ocurre una vez cada 28 días durante los años fecundos de la madre. Más o menos al sétimo día, conforme el óvulo se dirige a este revestimiento, comienza a horadar vigorosamente el material esponjoso y se empotra en él, con lo cual rompe algunos vasos capilares, que empiezan a manar sangre. Brotan entonces en toda la superficie del óvulo varios centenares de diminutas proyecciones que crecen rápidamente, llamadas «vellosidades.» Como minúsculas raíces de plantas, penetran en los diminutos lagos sanguíneos y absorben oxígeno y alimentos: minerales, hidratos de carbono, proteínas, grasas. Con esta nutrición, el óvulo crece rápidamente.
Todos estos acontecimientos se han efectuado antes de que la madre sepa que está embarazada; lo más probable es que no se percate de ello por lo menos hasta el vigésimo primer día.
Dentro de la esfera, mientras tanto, la colonia de células redondas ha formado dos sacos minúsculos, el saco vitelino y el amnios. En los puntos de contacto de los sacos hay una acción recíproca y se produce una tercera capa de células, con lo que se constituye un disco de tres capas. El resto del saco vitelino carecerá de importancia en lo futuro, pero el amnios sigue siendo una estructura fundamental hasta el momento del alumbramiento. Ahora bien, es el disco celular de tres capas el elemento encargado en adelante de la función principal, pues está a punto de trasformarse en el embrión.
Cada capa proporcionará al futuro bebé materiales para tipos específicos de tejido. Una da origen a las células que formarán el sistema nervioso, la piel, el pelo, las uñas, el esmalte dentario y los revestimientos de la nariz y la garganta. La capa media suministrará células para los músculos, huesos y cartílagos, la sangre y los vasos sanguíneos, los riñones y la dentina. La tercera capa formará el tubo digestivo y la mayor parte del aparato respiratorio.
La siguiente trasformación es tal vez la más maravillosa de todas. Al decimonoveno o vigésimo día se forma en una de las superficies del disco un pliegue en forma de surco. Los bordes de este pliegue se elevan y convergen en un extremo, que va a ser la cabeza, y al mismo tiempo el disco se vuelve parcialmente tubular y adopta la forma de media luna. La curva externa llegará a ser la espalda del niño. Unos días más tarde aparecerá el primer indicio de la columna vertebral, y la sustancia encefálica comenzará a llenar el hueco en el extremo que ha de constituir la cabeza. Pronto aparecerán pequeñas yemas, los primeros indicios de brazos y piernas. Al vigésimo primer día se ha formado un corazón rudimentario que 10 días más tarde comienza a latir.
El embrión está conectado con la cubierta de la esfera por un hilo de células que con el tiempo se alargará hasta formar una cuerda blanca opaca de 55 centímetros: el cordón umbilical. Incluido también dentro del saco amniótico, el embrión está doblemente envuelto: una minúscula media luna metida en un saco de tejido que está dentro de una bola de tejido enterrada en el esponjoso revestimiento del útero. Además, el saco amniótico está lleno de un líquido claro, 98 por ciento de agua, que amortigua eficazmente los choques: hay mujeres embarazadas que, no obstante haber sufrido accidentes escalofriantes, no han perdido el hijo
De ahora en adelante el embrión toma rápidamente el aspecto de un bebé. Al final del segundo mes solo tiene 2,5 centímetros de largo de la cabeza a la rabadilla, pero tiene nariz, boca, oídos y un esbozo de le que serán las cuencas de los ojos, Al final del tercer mes, el embrión (en lo sucesivo llamado feto) tiene 7,5 centímetros de largo y pesa cerca de 30 gramos. Sus diversos aparatos v sistemas corporales muestran claramente lo que pronto van a ser. Se han formado los ojos y los párpados, que por el momento están cerrados. Se hallan ya los órganos sexuales. Brazos y piernas están completos hasta las uñas de pies y manos, y el feto ha comenzado a moverlos, aunque los primeros movimientos son imperceptibles para la madre.
El corazón ha estado latiendo durante dos meses, ganando en fuerza muscular. El feto ha comenzado también a tragar pequeñas cantidades de líquido amniótico, ejercicio no solo para la deglución sino también para algo semejante a la respiración. El liquido entra a sus pulmones; luego el feto lo expulsa, empleando los músculos respiratorios. Por el momento esto no es más que un ensayo, pues hasta el nacimiento el feto obtiene todo su exígeno y su alimento de la sangre de la madre.
Todos estos acontecimientos asombrosos han tenido lugar en solo tres meses. El útero de la madre ha aumentado de volumen pero, excepto tal vez a sus propios ojos, el crecimiento de su abdomen es todavía insignificante. Durante los seis meses siguientes de evolución del feto, el desarrollo de las facultades que tendrá como recién nacido será gradual.
El cordón umbilical es la única conexión entre la madre y el feto. El cordón no contiene nervios y, como los sistemas nerviosos de la madre y del feto están enteramente separados, nada de lo que piensa o percibe la madre puede afectar a su hijo. Por eso son falsas las viejas supersticiones acerca de las influencias prenatales.
Igual que el sistema nervioso, el aparato circulatorio del feto es enteramente independiente. El feto elabora toda su propia sangre, que nunca se mezcla con la de la madre. Las dos corrientes sanguíneas sencillamente intercambian materiales dentro de un órgano notable llamado placenta, que se -desarrolla en el útero durante el embarazo y se expulsa al final del proceso del parto. La placenta, que está unida al feto por el cordón umbilical, tiene la forma de una torta plana de 13 a 15 centímetros de diámetro. La mayor parte de su volumen está formado por vellosidades, dotadas de vasos sanguíneos y entremezcladas con los vasos sanguíneos y los tejidos de la madre. La placenta respira y digiere por el feto, servicio de incalculable valor porque permite a los aparatos respiratorio y digestivo del futuro bebé permanecer latentes mientras crecen.
Hacia la última parte del cuarto mes, la madre siente que el feto se mueve. Esta sensación es muy débil al principio; pueden pasar semanas antes de que la flexión de los brazos y piernas del feto se haga vigorosa e inconfundible. A la mitad del embarazo, el feto tiene 15 centímetros de largo y pesa 170 gramos. Han aparecido cejas y pestañas. Por primera vez el latido cardiaco es suficientemente fuerte para poder oírse con un estetoscopio. Late el corazón unas 136 veces por minuto, casi con doble rapidez que el materno. Un acontecimiento más se ha depositado una cantidad apreciable de calcio en los huesos blandos, cartilaginosos aún.
Hacia el final del sexto mes el feto tiene 30 centímetros de largo y pesa unos 675 gramos. Puede hipar, mover los músculos faciales y estornudar. Los ojos están casi totalmente desarrollados, pero solo son sensibles a la luz. Si naciera en este momento, quizás podría sobrevivir, aunque las probabilidades son muy remotas.
Con impresionante aumento de fuerza, el feto comienza a estirarse y retorcerse, moviendo no solo los brazos y piernas sino también el cuerpo y la cabeza. Los músculos del pecho, preparándose para respirar el aire, se hacen más fuertes cada día. Los riñones funcionan y los intestinos están activos a pesar de que normalmente no habrá evacuación sino hasta después del parto. Como ensayo de la acción refleja que después del nacimiento le proporcionará alimento, el feto hace movimientos de succión casi constantemente. En efecto, puede muy bien estar chupándose el dedo, como lo hacen algunos bebés antes de nacer.
Hacia el fin del noveno mes, o aproximadamente a los 252 días, el feto está «maduro,» es decir, listo para nacer. La cifra de 267 días solamente es un promedio estadístico: son muy comunes las variaciones de 15 días en un sentido o en otro.
El feto maduro generalmente pesa entre 2700 y 3200 gramos; su talla es de cerca de 49 centímetros. Tiene los brazos doblados' sobre el pecho y los muslos contraídos contra el estómago, posición que ocupa el menor espacio posible. La mayor parte del tiempo está tranquilo (y probablemente en un estado muy semejante al sueño), pero ahora cuando impulsa los brazos o las piernas, los movimientos son realmente poderosos. Si el médico coloca la palma de la mano sobre el útero, probablemente el feto responderá con golpes de protesta.
Es ya un ser humano, pequeño pero completo. De un momento a otro pasará por su primera gran prueba, el proceso del nacimiento. En cierto sentido, todo está por venir para él; y sin embargo, nadie podría negar que su experiencia ya ha sido verdaderamente maravillosa.
Durante la concepción el óvulo femenino se une con el espermatozoide masculino, e inmediatamente los 48 cromosomas del núcleo de esta célula combinada comienzan a agitarse como preludio de la primera división celular. El óvulo fecundado es aproximadamente del tamaño del punto de esta i. Sin embargo, contiene ya en sí todas las características genéticas que harán , de la criatura cierto niño de una familia determinada: un niño, pongamos por caso, con la penetrante mirada de su padre y las aptitudes musicales de la abuela materna.
Al dividirse la célula (partiéndose en dos, las dos células resultantes en cuatro, y así sucesivamente) el óvulo desciende flotando por una de las dos trompas de Falopio hasta la matriz, viaje de cinco centímetros que tarda tres o cuatro días. Al llegar a la ,matriz el óvulo está por lo general en su etapa de 16 células, aproximadamente. Desde esta temprana fecha ya ha ocurrido un hecho misterioso. Ahora hay dos clases de células notablemente diferentes: células planas, que se dividen con rapidez y forman la delicada capa externa; y células internas, que se dividen lentamente y son llenas y redondeadas.
Desde el cuarto hasta el sexto o sétimo día esa pequeña esfera que es el óvulo, ahora como del tamaño de una cabeza de alfiler, flota en el líquido que llena la cálida y oscura cavidad uterina. El revestimiento aterciopelado del útero o matriz, entrelazado con pequeños vasos sanguíneos, se ha vuelto extraordinariamente suave y grueso, como ocurre una vez cada 28 días durante los años fecundos de la madre. Más o menos al sétimo día, conforme el óvulo se dirige a este revestimiento, comienza a horadar vigorosamente el material esponjoso y se empotra en él, con lo cual rompe algunos vasos capilares, que empiezan a manar sangre. Brotan entonces en toda la superficie del óvulo varios centenares de diminutas proyecciones que crecen rápidamente, llamadas «vellosidades.» Como minúsculas raíces de plantas, penetran en los diminutos lagos sanguíneos y absorben oxígeno y alimentos: minerales, hidratos de carbono, proteínas, grasas. Con esta nutrición, el óvulo crece rápidamente.
Todos estos acontecimientos se han efectuado antes de que la madre sepa que está embarazada; lo más probable es que no se percate de ello por lo menos hasta el vigésimo primer día.
Dentro de la esfera, mientras tanto, la colonia de células redondas ha formado dos sacos minúsculos, el saco vitelino y el amnios. En los puntos de contacto de los sacos hay una acción recíproca y se produce una tercera capa de células, con lo que se constituye un disco de tres capas. El resto del saco vitelino carecerá de importancia en lo futuro, pero el amnios sigue siendo una estructura fundamental hasta el momento del alumbramiento. Ahora bien, es el disco celular de tres capas el elemento encargado en adelante de la función principal, pues está a punto de trasformarse en el embrión.
Cada capa proporcionará al futuro bebé materiales para tipos específicos de tejido. Una da origen a las células que formarán el sistema nervioso, la piel, el pelo, las uñas, el esmalte dentario y los revestimientos de la nariz y la garganta. La capa media suministrará células para los músculos, huesos y cartílagos, la sangre y los vasos sanguíneos, los riñones y la dentina. La tercera capa formará el tubo digestivo y la mayor parte del aparato respiratorio.
La siguiente trasformación es tal vez la más maravillosa de todas. Al decimonoveno o vigésimo día se forma en una de las superficies del disco un pliegue en forma de surco. Los bordes de este pliegue se elevan y convergen en un extremo, que va a ser la cabeza, y al mismo tiempo el disco se vuelve parcialmente tubular y adopta la forma de media luna. La curva externa llegará a ser la espalda del niño. Unos días más tarde aparecerá el primer indicio de la columna vertebral, y la sustancia encefálica comenzará a llenar el hueco en el extremo que ha de constituir la cabeza. Pronto aparecerán pequeñas yemas, los primeros indicios de brazos y piernas. Al vigésimo primer día se ha formado un corazón rudimentario que 10 días más tarde comienza a latir.
El embrión está conectado con la cubierta de la esfera por un hilo de células que con el tiempo se alargará hasta formar una cuerda blanca opaca de 55 centímetros: el cordón umbilical. Incluido también dentro del saco amniótico, el embrión está doblemente envuelto: una minúscula media luna metida en un saco de tejido que está dentro de una bola de tejido enterrada en el esponjoso revestimiento del útero. Además, el saco amniótico está lleno de un líquido claro, 98 por ciento de agua, que amortigua eficazmente los choques: hay mujeres embarazadas que, no obstante haber sufrido accidentes escalofriantes, no han perdido el hijo
De ahora en adelante el embrión toma rápidamente el aspecto de un bebé. Al final del segundo mes solo tiene 2,5 centímetros de largo de la cabeza a la rabadilla, pero tiene nariz, boca, oídos y un esbozo de le que serán las cuencas de los ojos, Al final del tercer mes, el embrión (en lo sucesivo llamado feto) tiene 7,5 centímetros de largo y pesa cerca de 30 gramos. Sus diversos aparatos v sistemas corporales muestran claramente lo que pronto van a ser. Se han formado los ojos y los párpados, que por el momento están cerrados. Se hallan ya los órganos sexuales. Brazos y piernas están completos hasta las uñas de pies y manos, y el feto ha comenzado a moverlos, aunque los primeros movimientos son imperceptibles para la madre.
El corazón ha estado latiendo durante dos meses, ganando en fuerza muscular. El feto ha comenzado también a tragar pequeñas cantidades de líquido amniótico, ejercicio no solo para la deglución sino también para algo semejante a la respiración. El liquido entra a sus pulmones; luego el feto lo expulsa, empleando los músculos respiratorios. Por el momento esto no es más que un ensayo, pues hasta el nacimiento el feto obtiene todo su exígeno y su alimento de la sangre de la madre.
Todos estos acontecimientos asombrosos han tenido lugar en solo tres meses. El útero de la madre ha aumentado de volumen pero, excepto tal vez a sus propios ojos, el crecimiento de su abdomen es todavía insignificante. Durante los seis meses siguientes de evolución del feto, el desarrollo de las facultades que tendrá como recién nacido será gradual.
El cordón umbilical es la única conexión entre la madre y el feto. El cordón no contiene nervios y, como los sistemas nerviosos de la madre y del feto están enteramente separados, nada de lo que piensa o percibe la madre puede afectar a su hijo. Por eso son falsas las viejas supersticiones acerca de las influencias prenatales.
Igual que el sistema nervioso, el aparato circulatorio del feto es enteramente independiente. El feto elabora toda su propia sangre, que nunca se mezcla con la de la madre. Las dos corrientes sanguíneas sencillamente intercambian materiales dentro de un órgano notable llamado placenta, que se -desarrolla en el útero durante el embarazo y se expulsa al final del proceso del parto. La placenta, que está unida al feto por el cordón umbilical, tiene la forma de una torta plana de 13 a 15 centímetros de diámetro. La mayor parte de su volumen está formado por vellosidades, dotadas de vasos sanguíneos y entremezcladas con los vasos sanguíneos y los tejidos de la madre. La placenta respira y digiere por el feto, servicio de incalculable valor porque permite a los aparatos respiratorio y digestivo del futuro bebé permanecer latentes mientras crecen.
Hacia la última parte del cuarto mes, la madre siente que el feto se mueve. Esta sensación es muy débil al principio; pueden pasar semanas antes de que la flexión de los brazos y piernas del feto se haga vigorosa e inconfundible. A la mitad del embarazo, el feto tiene 15 centímetros de largo y pesa 170 gramos. Han aparecido cejas y pestañas. Por primera vez el latido cardiaco es suficientemente fuerte para poder oírse con un estetoscopio. Late el corazón unas 136 veces por minuto, casi con doble rapidez que el materno. Un acontecimiento más se ha depositado una cantidad apreciable de calcio en los huesos blandos, cartilaginosos aún.
Hacia el final del sexto mes el feto tiene 30 centímetros de largo y pesa unos 675 gramos. Puede hipar, mover los músculos faciales y estornudar. Los ojos están casi totalmente desarrollados, pero solo son sensibles a la luz. Si naciera en este momento, quizás podría sobrevivir, aunque las probabilidades son muy remotas.
Con impresionante aumento de fuerza, el feto comienza a estirarse y retorcerse, moviendo no solo los brazos y piernas sino también el cuerpo y la cabeza. Los músculos del pecho, preparándose para respirar el aire, se hacen más fuertes cada día. Los riñones funcionan y los intestinos están activos a pesar de que normalmente no habrá evacuación sino hasta después del parto. Como ensayo de la acción refleja que después del nacimiento le proporcionará alimento, el feto hace movimientos de succión casi constantemente. En efecto, puede muy bien estar chupándose el dedo, como lo hacen algunos bebés antes de nacer.
Hacia el fin del noveno mes, o aproximadamente a los 252 días, el feto está «maduro,» es decir, listo para nacer. La cifra de 267 días solamente es un promedio estadístico: son muy comunes las variaciones de 15 días en un sentido o en otro.
El feto maduro generalmente pesa entre 2700 y 3200 gramos; su talla es de cerca de 49 centímetros. Tiene los brazos doblados' sobre el pecho y los muslos contraídos contra el estómago, posición que ocupa el menor espacio posible. La mayor parte del tiempo está tranquilo (y probablemente en un estado muy semejante al sueño), pero ahora cuando impulsa los brazos o las piernas, los movimientos son realmente poderosos. Si el médico coloca la palma de la mano sobre el útero, probablemente el feto responderá con golpes de protesta.
Es ya un ser humano, pequeño pero completo. De un momento a otro pasará por su primera gran prueba, el proceso del nacimiento. En cierto sentido, todo está por venir para él; y sin embargo, nadie podría negar que su experiencia ya ha sido verdaderamente maravillosa.
sábado, 31 de diciembre de 2016
EUSEBIO-HISTORIA ECLESIÁSTICA
[Resumen de la doctrina sobre la preexistencia de nuestro Salvador y Señor, el Cristo de Dios, y de la atribución de la divinidad] i Siendo la índole de Cristo doble: una, semejante a la cabeza del cuerpo 16 — y por ella le reconocemos como a Dios — , y otra, comparable a los pies — mediante la cual y por causa de nuestra sal-
vación se revistió del hombre, pasible como nosotros mismos 17 — , nuestra exposición de lo que va a seguir será perfecta si iniciamos el discurso de toda su historia partiendo de los puntos más capita- les y dominantes. Y de este modo, la antigüedad y carácter divino de los cristianos quedará también patente a los ojos de los que pien- san que es algo nuevo, extraño, de ayer, y no de antes. z Ningún tratado podría bastar para explicar al pormenor el linaje, la dignidad, la sustancia misma y la naturaleza de Cristo, por lo que el Espíritu divino dice: Su generación, ¿quién la narrará? 18 ; porque, en efecto, nadie conoció al Padre sino el Hijo, ni nadie conoció alguna vez al Hijo, según su dignidad, sino sólo el Padre, que lo engendró 19 . 3 ¿Y quién, excepto el Padre, podría concebir sin impurezas la luz 20 que es anterior al mundo y la sabiduría 21 inteligente y sustancial que precedió a los siglos 22 , el Verbo viviente en el Padre y que desde el principio es Dios 23 , lo primero 24 y único que Dios engendró antes de toda creación 25 y de toda producción de seres visibles e invisibles, el generalísimo del ejército 26 espiritual e in- mortal del cielo, el ángel del gran consejo 27 , el servidor del pensa- miento inefable del Padre, el hacedor de todas las cosas junto con el Padre, la causa segunda 28 de todo después del Padre, el Hijo de
Dios, genuino y único, el Señor, el Dios y el Rey de todos los seres, que ha recibido del Padre la autoridad soberana y la fuerza, junto con la divinidad, el poder y el honor? Porque, en verdad, según lo que de Él dicen las misteriosas enseñanzas de las Escrituras: En el principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios, Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada se hizo 29 * 4 Esto mismo es lo que enseña el gran Moisés, como el más antiguo de todos los profetas, al describir, bajo inspiración del espí- ritu divino, la creación y la ordenación del universo: el creador y hacedor del universo cedió a Cristo, y sólo a Cristo, su divino y primogénito Verbo, el hacer los seres inferiores; y con Él lo vemos conversando acerca de la formación del hombre: Dijo, pues, Dios: Hagamos un hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza 30 . 5 Fiador de esta sentencia es otro profeta, al hablar asi de Dios en cierto pasaje de sus himnos: Porque dijo Él y fue hecho; Él mandó y fue creado 31. Introduce aquí al Padre y creador disponiendo con gesto regio, en calidad de soberano absoluto, y al Verbo divino — no otro que el mismo que se nos ha anunciado — , como segundo después de Él y ministro ejecutor de los mandatos paternos. 6 A éste, ya desde los albores de la humanidad, todos cuantos se nos dice que sobresalieron por su rectitud y su religiosidad: los
compañeros del gran servidor Moisés 32 y, antes que él, Abrahán, el primero, lo mismo que sus hijos y cuantos luego se mostraron justos y profetas, al contemplarlo con los ojos limpios de su inteli- gencia, lo reconocieron y le rindieron el culto debido como a Hijo de Dios. 7 Y Él mismo, sin descuidar lo más mínimo su piedad para con el Padre, se constituyó para todos en maestro del conocimiento del Padre. Y así leemos 33 que el Señor Dios fue visto por Abrahán, que se hallaba sentado junto a la encina de Mambré, bajo el aspecto de un hombre corriente. Abrahán se prosterna al punto y, aunque ve en él con sus ojos un hombre, no obstante lo adora como a Dios, le suplica como a Señor y confiesa no ignorar de quién se trataba, al decir textualmente: Señor, tú que juzgas la tierra toda, ¿no vas a- hacer justicia? 34 8 Porque, si ninguna razón puede admitir que la sustancia no engendrada e inmutable de Dios todopoderoso se transmute en la forma de hombre 35 , ni que con la apariencia de hombre engendra- do engañe a los ojos de los que le ven, ni que la Escritura forje en- gañosamente tales cosas, un Dios y Señor que juzga a toda la tierra y hace justicia, y que es visto bajo aspecto de hombre, no estando siquiera permitido decir que se trata de la primera causa del uni- verso, ¿qué otro podría ser proclamado tal, sino su único y preexis- tente Verbo? Acerca de Él se dice también en los salmos: Mandó su Verbo y los sanó y los libró de su corrupción 36 .
lunes, 29 de agosto de 2016
SERGIO PAULO, PROCONSUL DE CHIPRE Y EL MAGO ELIMAS
Siempre me ha gustado la historia del Procónsul Sergio Paulo, quién no pusó su confianza en el poderío romano que representaba, ni en su fortuna familiar para seguir la doctrina del Evangelio de Jesucristo.
3:6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago,
falso profeta, judío, llamado Barjesús,
13:7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.
13:8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.
13:9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,
13:10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
13:11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.
13:12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.
13:7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.
13:8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul.
13:9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,
13:10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
13:11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.
13:12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor.
Libro de Hechos de los Apóstoles
domingo, 6 de marzo de 2016
La humanidad sufriente
Hace más de un mes caminaba pòr la
4ta. calle de la zona 1 de la ciudad de Huehuetenango, cerca del
mercado central. En medio del desorden de las ventas de la calle que
ocupan totalmente las aceras, y sumado al desorden y caos vehicular,
cuidando de ver donde pne unos los pies para no ser arrollado por un
armastoste viejo mal llamado bus, veo de pronto algo que me impactó
demasiado.
Venía acercándose gateando un joven ,
pero no ven ía así por estar borracho o algo así. Sus dos manos y sus
dos pies estaban torcidas y atrofiadas. Venía a ras del suelo y a la
par muy cerca las ruedas de buses y camiones. Las personas caminando o
corriendo en el afán de la vida.
Lo ví acercarse y pasar a mi lado
arrastrandose a gatas. su cabeza apenás sobresalía del suelo. Los perros
que merodeaban alrededor alzaban mal alto sus cabezas. Me dolió
sobremanera ver a esa persona en su condición. Llegué pensativo a casa y
decía dentro de mí: ¿Cómo es posible que una persona hecha a la semejanza e imagen del vivo y verdadero, vaya arrastrandose a gatas de formas mas humillante que un perro? Me dolió sobremanera ver sus pies torcidos.
No podía decir dentro de mí, más que lo
siguiente: !Oh, Díos mío, no tengo más años de mi vida que ofrecerte,
veinte años de mi propia existencia te he ofrecido, diez años por--- y
diez años por--- pero si pudiera hasta la mitad de mi vida te ofrecería
por que ese hombre no se arrastrará de esa forma tan miserable, si fuera
posible verlo andar, no me importaria morir incluso en este tiempo
presente, si ese hombre fuera sanado.."
Llegará el día donde ya no existirá más dolor ni enfermedad...nuestra fe y esperanza están en el Señor Jesucristo...
jueves, 6 de julio de 2017
PIEDAD JACOBA ZEPEDA ESCANDON- CHIAPAS-HUEHUETENANGO- 1860
PIEDAD JACOBA ZEPEDA ESCANDON
23 AGOSTO 1860
HIJA DE
JOAQUIN ZEPEDA Y DE MAGDALENA ESCANDON- DE CHIAPAS, MEXICO
MADRINA. SINFOROSA AGUIRRE
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
sábado, 8 de julio de 2017
APARICIA SANDOVAL- 1861- HUEHUETENANGO
APARICIA SANDOBAL
24 FEBRERO 1861
HIJA DE GREGORIA SANDOBAL
MADRINA MARIA DE LEON
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
viernes, 7 de octubre de 2016
UN GRITO EN LA NOCHE Por Pedro Mata 1921 España
UN GRITO
EN LA NOCHE
Por Pedro Mata
1921
España
Claro es, que si la duquesa, además de romántica, hubiera sido un tanto loca o por lo menos un poqui-
to coqueta, nada más sencillo que la realización de este sueño. Con haberse lanzado por las calles unas
mantas tardes sola y a pie, habría surgido, inevitablemente, la aventura. ¡Ay!, pero la duquesa tenía a las
aventuras un miedo espantoso. Si no por experiencia, puesto que nunca se vió metida en lances de esta ín-
dole, sabía por adivinación y por instinto los peligros que encierran para la frágil reputación de una mujer,
y ella tenía la suya en tal estima, que solo la sospecha de que la murmuración la empañara era bastante para
mantener atraillados los arrebatos de la fantasía y las exaltaciones del deseo. Pobre mariposa le atraía la
luz y quería volar hacia la llama; pero mujer sensata, no estaba decidida a quemarse. Sentía la poesía del
misterio, pero le espantaba la prosa de la realidad.
Quería la aventura, pero con garantías. Quería... ni ella misma sabía con certeza qué era lo que quería...
sueños vagos, deseos imprecisos, divagaciones líricas, idilios de égloga, arbitrarios y convencionales como
los atavíos de las pastoras de Wateau.
por fortuna, a medida que transcurrieron los años, estas exaltaciones románticas e imaginativas se fue-
ron poco a poco adormeciendo. El cuidado de sus hijos y la necesidad de atender a la administración de
sus bienes un tanto enmarañados y en desorden desde la enfermedad de su marido, le impusieron el sen-
tido de la realidad y aplacaron los arrebatos de la fantasía. Cayó en la cuenta de que la edad de los
amores tenía como plazo fatal la juventud y que la suya había pasado para no volver. De tal modo se
fué haciendo a esta idea, que concluyó por aceptarla
con verdadera mansedumbre, como se soporta una enfermedad crónica, una deformidad contra la que es
inútil rebelarse. Alejada del mundo, concretada por entero a sus hijos, recluida voluntariamente en el ho-
tel de la calle de Almagro, más reducido cada día el estrecho círculo de sus relaciones y cada vez más exi-
gente en la depuración de nuevas amistades, la duquesa de Ansó distribuyó su vida entre el hogar, la
caridad y la religión. Creyente sin fanatismo, piadosa sin gazmoñería, caritativa sin ostentación y sin alar-
des, Rosario Carvajal halló, sin que ella misma pudiera darse cuenta, la compensación de su fracaso senti-
mental de amor humano, en las alegrías de su amor materno, en los consuelos de la fe divina, en la satis-
facción íntima del deber cumplido y en el ejercicio pródigo del bien.
______________
María Eulalia adora a su ma-dre con locura; es este cariño suyo tan hondo y tan intenso que sobrepasa la aureola de la madre y se complace en la veneración de la mujer. Para María Eulalia no hay en el mundo mujer más noble, más distinguida, más inteligente, más hermosa y, sobre todo, más buena y más honrada. María Eulalia está orgullosísima, envanecidísima de tener una madre tan honrada y tan buena. María Eulalia va a cumplir diez y seis años. Sus grandes ojos se abrén ya escrutadores ante el espec- táculo diverso de la vida y a sus oídos castos e ino- centes empieza a llegar como revelaciones del pecado la escandalosa murmuración deí mundo. María Eulalia conoce mucha gente, le han contado muchísimas historias, ha visitado el interior de muchas casas y sabe ya que bajo la apariencia engañadora y frivola del trato social, hay muchas virtudes falsas, muchas conciencias sucias, muchos pensamientos innobles, mucha hipocresía encubierta, mucho fariseísmo, mu-cha miseria material y moral. Más aún, que por la educación del colegio, los consejos de las buenas madres y las sanas pláticas de los confesores, por lo que ella personalmente va aprendiendo en la vida, ve que la naturaleza humana es muy endeble y en todas par^ tes el pecado acecha. En cuestiones de moralidad y' de honradez María Eulalia es de una austeridad seve- rísima y de una intransigencia inapelable. Persona que una vez ha desmerecido ante sus ojos, "es muy difícil
ya, casi imposible, que consiga encumbrarse de
nuevo. Para ella no hay nunca en las caídas, sean de
la clase que fueren, atenuantes, ni disculpas, ni justi-
ficaciones, ni distingos. El que cae, por el hecho solo
de caer, es un sér despreciable. Para María Eulalia la
vida no es más que una lucha en la que necesaria-
mente deben siempre triunfar la rectitud, la heroici-
dad y el sacrificio.
Por esto quiere tanto a su madre. Ha visto que su
madre viuda-, joven, hermosa, rica, independiente, lle-
na a todas horas de halagos y de solicitudes, envidia-
da, adorada, deseada por todos, ha sabido siempre
mantenerse buena, y esta bondad tan limpiamente
cristalina es para María Eulalia el blasón más precia-
do, la más noble y mejor ejecutoria. El mismo concep-
to deplorable que su madre tiene formado de los hom-
bres, María Eulalia lo posee de los hombres y de las
mujeres, de ellas más todavía porque son las únicas
que ha tratado de cerca. La mayoría de los hombres
le han dado casi siempre, es cierto, Una sensación
repulsiva de grosería y de bestialidad; los considera»
en general, muy brutos; pero en el fondo, más no-
bles, más leales, con un concepto más digno de la
vida que las mujeres. En cambio ellas se le antojan
unas criaturas despreciables, maculadas con todas
las impurezas del pecado: hipócritas, falsas, casqui-
vanas, frivolas, envidiosas, vanidosas, presuntuosas,
coquetas, locas de atar, esclavas de la ostentación y
del derroche. El ingenuo pudor de María Eulalia se
rebela airado contra el escandaloso estrépito del lujo,
el tiránico imperio de las modas, el atrevimiento in-
noble de los trajes, la lascivia de los escotes, el re-
pugnante alarde de los tintes y de las pinturas, la
proqacidad de los gestos, la libertad de las palabras,
todo ese compendio de engaño y perversión que no
tiene en definitiva otra finalidad que la caza del hom-
bre. María Eulalia considera muy lamentable que las
mujeres hagan todas esas locuras sólo porque las
quieran. Ella cree que las querrían mucho más si fue-
sen de otro modo. Y, en último término, ¿qué nece-
sidad existe de querer a nadie? Con el cariño de Dios
y el de la familia hay más que suficiente para ser por
completo feliz en este mundo. miércoles, 5 de octubre de 2016
CASIODORO DE REYNA- Por Bjorn Reisnert
Director: Juan Wilhelmi
Institucion: Sprak- och litteraturcentrum,
Lunds Universitet
Alumno: Bjorn Reisnert
Universidad de lund,Suecia
2008La historia y la vida de un heterodoxo españolPor Bjorn Reisnert
Introducción
.
. .Cassiodoro de Reyna movido de un pio zelo [benigna pasion] de adelantar la
gloria de Dios, y de hazer un senalado servicio a su nacion enviendo se en
tierra de libertad para hablar y tratar de las cosas de Dios, comengo a darle a
la traslacion de la Biblia. La qual traduxo; y assi ano de 1569, imprimio dos
mil exemplares: Los quales por la misericordia de Dios se han repartido por
muchas regiones. De tal manera q hoy casi no se hallan exemplares, si alguno
los quiere comprar.
(Cipriano
de Valera, ano de 1602)
Este
breve fragmento de texto lo encontre por casualidad, mientras, en la Biblioteca
Nacional de España, estaba ojeando la "Exhortacion al lector" de una
Biblia castellana:LA
BIBLIA. Que es, LOS SACROS LIBROS DEL VIEjO Y NUEVO TESTAMENTO de Cipriano de
Valera, impresa en Amsterdam en la casa de Lorenco Iacobi el Año 1602. El fragmento,
el que mas tarde comentare más en detalle, fue escrito por el fraile sevillano Cipriano
de Valera en dicho año. Sin embargo, C. de Valera nunca tradujo la Biblia,
sino
que la reviso cambiando algunas notas marginales y el orden de los libros
biblicos.
El
hombre que por primera vez tradujo la Biblia enteramente a lengua castellana,
fue, en cambio, segun y como cuenta el fragmento: Casiodoro de Reina, el
personaje principal de este ensayo historico. Los primeros ejemplares de la
Biblia de C. de Reina, llamada la "Biblia del oso" (por el emblema de
la editorial representando un oso, que ponia impreso en la portada) se imprimieron
en Basilea en Suiza el año de 1569, pero antes de que C. de Reina llegara a
imprimir su Biblia habian sucedido muchas y tremendas cosas, tanto dentro como
fuera de su convento jeronimo en Sevilla donde era maestro de los frailes. En
este ensayo voy a delinear la vida y los logros de este maestro, teologo, sacerdote
y traductor sevillano enfocando los acontecimientos que considero importantes,
sin profundizar mucho en ideas meramente teologicas. Empezare presentando
algunos datos para crear una imagen inicial de su entorno y contexto.
El
Reino de Sevilla que pertenecia a la corona de Castilla durante la epoca deC.de
Reina (1520-1594), comprendia las actuales provincias de Andalucia occidental y
Extremadura. Era un gran reino que constantemente se iba enriqueciendo por los
tesoros de oro y plata de Las Indias que
entraban en el puerto de Sevilla por el río de Guadalquivir. La ciudad de Sevilla crecia
velozmente y se enviaban misioneros a Las Indias para allí difundir la religion
catolica, lo cual se hizo con mucho exito. El estudio de esa parte de la
historia sevillana, la historia colonial, es apasionante en todos sus aspectos,
pero este relato, que comienza en la misma Sevilla durante la misma epoca tendra
otro enfoque completamente distinto: el creciente movimiento protestante.
Hay
unas cuantas teorias del origen de Casiodoro de Reina, o Cassiodoro de Reyna como el mismo firmaba en castellano antiguo, y
todas son mas o menos especulativas.
Segun
una teoria que se basa en los documentos de la Inquisicion, Montemolin, un pueblo
de Badajoz, Extremadura es el lugar de su nacimiento. Otra teoria, que tal vez suena
mas razonable, atendiendo a su apellido, afirma que es del pueblo Reina,
tambien de Badajoz. El erudito español Marcelino Menendez Pelayo lo llama
"morisco granadino" en su gran
obra de ocho tomos Historia de los heterodoxos espanoles, publicada en Madrid
por vez primera entre 1880 y 1882, basandose en una carta escrita sobre C. de
Reina por el secretario del embajador espafiol en Londres en 1563. Sin embargo
este, parece mas bien ser un insulto del embajador, y no es nada cierto que C. de
Reina fuera un morisco de Granada (Kinder, 18). Por lo tanto no se conoce el verdadero origen de C.de Reina, sin embargo,
lo más probable es o Montemolin o Reina de Extremadura.
La
fecha del nacimiento deC.de Reina tampoco se sabe con certeza, pero debe de ser
aproximadamente el año 1520. Después de haber terminado sus estudios
universitarios C. de Reina se incorporo en el convento jeronimo de San Isidro
del Campo situado en las afueras de la ciudad de Sevilla. En este convento, que
a primera vista parece un convento cualquiera de la epoca, iba a formarse un
tipo de cristianismo que muy poco tenia que ver con el catolicismo. Para poder
explicar los acontecimientos en los que C. de Reina fue uno de los
protagonistas, he de presentar una descripcion del contexto historico, social y
religioso de su tiempo. El objetivo de mi investigacion es contestar las
siguientes preguntas: ^Cuales fueron los sucesos y circunstancias que
produjeron la aparicion del protestantismo en Sevilla hacia la mitad del siglo
XVI? Y ^cuales fueron los pasos y logros de uno de sus representantes? En este
ensayo no voy a tener espacio suficiente para describir en detalle las
corrientes filosoficas o movimientos religiosos mas importantes y conocidos
como el catolicismo o el luteranismo, ni lo veo necesario dado que hay enorme
cantidad de obras que ya tratan de ello. En cambio voy a centrarme en los
sucesos historicos y en temas especificos como laInquisicion, el erasmismo en
España y la primera Biblia castellana.
Digamos
que si la Biblia de C. de Reina nunca se hubiese publicado, es bastante probable
que este hubiera quedado en un total olvido. El hecho de que la Biblia Reina -Valera
es la más difundida entre las iglesias evangelicas hispanicas (Kinder, 54-55), ha
despertado cierto interes entre los historiadores, pero no hay muchas
investigaciones sobre C. de Reina y sus correligionarios. Sin embargo, existe
una biografia notable: la muy completa tesis doctoral Casiodoro de Reina:
Spanish reformer of the sixteenth century del historiador ingles A. Gordon
Kinder (1975). Sin esa obra hubiera sido muy dificil para mi redactar este
trabajo. La investigacion de Kinder esta bien hecha ya que
ha
sido muy minucioso en la busqueda de material. Ha estudiado los documentos y cartas
originales de los archivos historicos de Europa para asi poder verificar los
datos que historiadores anteriores
habian presentado, por ejemplo Menendez y Pelayo. Una obra que Kinder considera
como muy original, casi revolucionaria y a la que hace muchas referencias es
Erasmo y Espana: estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI del
hispanista trances Marcel Bataillon (primera edicion de 1937).
martes, 3 de noviembre de 2015
CAP 3-50 AÑOS EN ROMA
50 AÑOS EN LA IGLESIA DE ROMA
Charles chiniquy
C A P I T U L O 3
Ningunas palabras pueden expresar la
consternación, ansiedad y vergüenza de un niño romanista, cuando oye
por primera vez a su sacerdote decir desde el púlpito en un tono severo
y solemne: Esta semana mandarán a sus hijos a confesarse. Asegúrense
que comprendan que esta acción es la más importante de sus vidas.
Decidirá su eterna felicidad o miseria. Padres y madres, si su hijo
oculta sus pecados y comienza a mentir al sacerdote, quien ocupa el
lugar de Dios mismo, este pecado es casi irreparable. El diablo tomará
posesión de su corazón; su vida será una serie de sacrilegios; y su
muerte y eternidad, las de un malvado.
Yo estaba en la
iglesia de St. Thomas cuando estas palabras cayeron sobre mí como una
bomba. Frecuentemente había oído a mi madre decir que de la primera
confesión dependía mi eterna felicidad o miseria. Por tanto, esa semana
iba a decidir mi eterno destino.
Pálido y asustado, salí de
la iglesia y volví a la casa de mis parientes. Tomé mi lugar en la
mesa, pero no podía comer. Fui a mi recámara para examinar mi
conciencia y acordarme de todas mis acciones, palabras y pensamientos
pecaminosos. Aunque apenas cumplía diez años, esta tarea era abrumadora.
Cuando comencé a contar todos mis pecados, se confundía mi
memoria, mi cabeza se sentía mareada, mi corazón pulsaba rápidamente y
mi frente sudaba profusamente. Sentí desesperación; era imposible para
mí acordarme de todo.
Pasé la noche casi sin dormir. En un
sueño espantoso, sentí que había sido echado al infierno por no haber
confesado todos mis pecados al sacerdote. Desperté fatigado por los
fantasmas de aquella noche terrible. Pasé preocupaciones similares los
tres días previos a mi primera confesión. Tenía constantemente delante
de mí, el rostro de aquel sacerdote severo que nunca me sonreía. El
estaba presente en mis pensamientos durante el día y en mis sueños
durante la noche, como el ministro de un Dios airado, justamente
irritado contra mí a causa de mis pecados. Perdón, en efecto, había
sido prometido bajo la condición de una buena confesión; pero también
mi lugar en el infierno me fue mostrado si mi confesión no fuera la más
perfecta posible.
Ahora, mi conciencia afligida me decía que
habría una probabilidad de noventa y nueve a uno que mi confesión
sería mala. Fuera por olvidar algunos pecados o por falta de contrición
de la cual había oído tanto, pero cuya naturaleza y efecto creaba un
caos total en mi mente.
Así, la cruel Iglesia de Roma quitó
mi tierno corazón del bueno y misericordioso Jesús, cuyo amor y
compasión me hacía derramar lágrimas de gozo al lado de mi madre. El
Salvador a quien esa Iglesia me hizo adorar, por medio del temor, no
era el Salvador que llamó a los niños acercarse a él para bendecirlos y
tomarlos en sus brazos. Sus manos impías pronto me colocarían a los
pies de un hombre pálido y severo, digno representante de un dios
despiadado. Yo temblaba ante el estrado de una divinidad implacable,
mientras el Evangelio sólo pedía lágrimas de amor y gozo, derramadas a
los pies del Amigo de los pecadores.
Por fin, llegó el día de la confesión, o más bien, de juicio y condenación. Yo me presenté ante el sacerdote.
El
Sr. Beaubien era un sacerdote nuevo, quien no favorecía nuestra escuela
más que su predecesor. Incluso se había encargado de predicar un
sermón en contra de la escuela hereje. Su falta de amor por nosotros
fue plenamente recíproca.
El Sr. Beaubien también ceceaba y
tartamudeaba. Una de mis diversiones favoritas era imitarlo, la cual
producía estallidos de risa en todos nosotros. Yo tenía que examinarme
sobre cuántas veces me había burlado de él. Esta circunstancia no fue
calculada para hacer mi confesión más agradable.
Por fin, me
arrodillé al lado de mi confesor. Todo mi cuerpo temblaba. Repetí el
rezo preparatorio a la confesión, sin saber lo que dije.
Según
las instrucciones dadas antes de la confesión, creíamos que el
sacerdote era casi la personificación de Jesucristo. Por lo tanto, creí
que mi pecado más grande era el haberme mofado del sacerdote. Habiendo
aprendido que era mejor confesar los pecados más grandes primero,
comencé así: —Padre, me acuso de haberme burlado de un sacerdote.
Apenas
había dicho estas palabras cuando este supuesto representante del
humilde Salvador preguntó bruscamente: —¿De cuál sacerdote te burlaste
muchacho?
Yo hubiera preferido cortarme la lengua que decirle
en la cara quien era. Así que, guardé silencio un rato; mi silencio le
puso nervioso y casi enojado. Con un tono arrogante dijo: —¿De cuál
sacerdote tomaste la libertad de burlarte de él?
Vi que
tenía que responder. Afortunadamente su arrogancia me hizo más firme y
audaz. Dije: —Señor, usted es el sacerdote de quien me burlaba.
—¿Pero cuántas veces te encargaste de burlarte de mí, muchacho?
—Intenté descubrirlo, —contesté, —pero nunca pude.
—Tienes que decirme cuántas veces; porque burlarse de su propio sacerdote es un gran pecado.
—Es imposible darle el número de veces, —respondí.
—Bueno, hijo mío, ayudaré a tu memoria haciéndote preguntas. Dime la verdad. ¿Piensas que te hayas burlado de mí diez veces?
—Muchas más veces, señor.
—¿Cincuenta veces?
—Muchas más todavía.
—¿Cien veces?
—Diría quinientas veces o quizás más, —contesté.
—Bueno, muchacho, ¿Pasas todo el tiempo burlándote de mí?
—No todo, pero desgraciadamente lo hago muchas veces.
—Bien
dices desgraciadamente, porque burlarse de su sacerdote, quien ocupa el
lugar de nuestro Señor Jesucristo, es un gran pecado para ti. Pero,
dime muchachito, ¿Por qué te has burlado de mí así?
En el
examen de mi conciencia no había previsto que sería obligatorio a dar
la razón por haberme burlado del sacerdote y estaba asombrado por sus
preguntas. No me atreví a contestar, mudo por la vergüenza que me
abrumaba. Pero con su perseverancia hostigadora, el sacerdote insistía
que le dijera por qué me había burlado de él, diciendo que sería
condenado si no dijera toda la verdad. Así que, le dije, —Me he burlado
de usted por varias cosas.
—¿Qué es lo primero que te hizo burlar de mí? —siguió el sacerdote.
—Me
reía de usted porque ceceaba. Entre los alumnos de nuestra escuela,
muchas veces imitamos su predicación para provocar la risa.
—¿Has hecho esto frecuentemente?
—Casi todos los días, especialmente desde que predicó contra nosotros.
—¿Por cuál otra razón te reíste de mí, muchachito?
Por
largo rato quedé en silencio. Cada vez que abría mi boca para hablar me
faltaba valor. El seguía incitándome. Por fin, dije: —Hay rumores en
el pueblo que usted enamora a las muchachas; que usted visita a las
señoritas Richards todas las tardes y esto nos hace reír.
Evidentemente
el pobre sacerdote fue abrumado por mi respuesta y dejó de preguntarme
sobre ese tema. Cambiando la conversación, dijo: —¿Cuáles son tus
otros pecados?
Empecé a confesarlos en el orden en que
llegaban a mi memoria. Pero el sentimiento de vergüenza que me dominaba
al repetir todos mis pecados a este hombre, era mil veces peor que el
haber ofendido a Dios. No quedó ningún lugar para algún sentimiento
religioso.
Cuando había confesado todos los pecados que podía
recordar, el sacerdote me empezó a hacer las preguntas más extrañas
sobre asuntos de los cuales mi pluma tiene que guardar silencio. Dije:
—Padre, no entiendo lo que me pregunta.
—Yo te pregunto
sobre el sexto mandamiento (séptimo en la Biblia). Confiesa todo; irás
al infierno si por tu falta omites algo, —inmediatamente arrastró mi
mente a regiones que, gracias a Dios, hasta ese momento me eran
desconocidas.
Le respondí, —No entiendo o nunca he hecho esas cosas.
Astutamente volvió a asuntos secundarios; luego, sutilmente regresó a su tema favorito: pecados de libertinaje.
Sus
preguntas eran tan inmundas que me ruboricé, nauseabundo de repugnancia
y vergüenza. Más de una vez, lamentablemente, había estado en compañía
de malos muchachos, pero ninguno había ofendido a mi naturaleza moral
tanto como este sacerdote. En vano le decía que no era culpable de
tales cosas y que aún no entendía lo que me preguntaba, pero no me iba a
dispensar. Como un buitre, ese cruel sacerdote parecía determinado a
contaminar y arruinar mi corazón.
Por fin, me hizo una
pregunta con una forma de expresión tan vulgar que un sentimiento de
horror me hizo temblar. Fui tan lleno de indignación que le dije:
—Señor, yo soy muy malo; he visto, oído y hecho muchas cosas que
lamento, pero nunca fui culpable de lo que usted me menciona. Mis oídos
nunca han oído nada tan malvado como lo que usted ha dicho. Por favor,
ya no me haga esas preguntas; no me enseñe más maldad de la que ya sé.
El
resto de mi confesión era corto. La firmeza de mi voz evidentemente
asustó al sacerdote y le hizo sonrojar. De pronto se detuvo y comenzó a
darme un buen consejo que me hubiera sido útil si las profundas
heridas de sus preguntas no me hubieran dejado tan absorto en mis
pensamientos. Me dio una corta penitencia y me despidió.
Salí
del confesionario irritado y confundido. Fui a un rincón retirado de la
iglesia para hacer mi penitencia, es decir, repetir los rezos que me
había indicado.
Permanecí un largo tiempo en la iglesia.
Necesitaba calma después de una prueba tan terrible. Pero en vano
busqué reposo. Las preguntas vergonzosas que me había hecho, el mundo
de iniquidad al que fui introducido, los fantasmas impuros por los
cuales mi corazón de niño había sido contaminado, confundieron y
afligieron tan extrañamente a mi mente que empecé a llorar amargamente.
¿Por
qué esas lágrimas? ¿Por qué esa desolación? ¿Lloré por mis pecados?
¡Ay! Mis pecados no suscitaron estas lágrimas. Yo pensaba en mi madre
quien tan bien me cuidó; ella tuvo tanto éxito en proteger mis
pensamientos de esas formas de pecado, los pensamientos que en ese
momento contaminaban mi corazón. Dije a mí mismo: ¡Ah! Si mi madre
hubiera escuchado esas preguntas, si ella pudiera ver los malos
pensamientos que me inundan en este momento; si supiera a cual escuela
me mandó cuando me aconsejó en su última carta ir a confesarme, cómo sus
lágrimas se mezclarían con las mías. Parecía que mi madre no me amaría
más, al ver la contaminación con la cual ese sacerdote había profanado
mi alma.
Me sentí sumamente decepcionado al ser alejado tan
lejos del Salvador por ese confesionario que había prometido acercarme
más a él. Salí de la iglesia sólo cuando fui obligado a hacerlo por el
anochecer y llegué a la casa de mi tío con el sentimiento de haber
hecho una mala acción y el temor de ser descubierto.
Este
tío, como la mayoría de los ciudadanos principales de St. Thomas, era
Católico-romano en nombre, sin embargo, no creía ni una sola palabra de
sus doctrinas. El se reía de los sacerdotes, sus misas, su purgatorio y
especialmente de su confesión. El no ocultaba que cuando era niño se
escandalizó por las palabras y acciones de un sacerdote en el
confesionario. El me habló en bromas, aumentando mi pena y dolor.
—Ahora, —me dijo, —serás un buen muchacho. Pero si has oído tantas
cosas nuevas como yo la primera vez que fui a confesarme, eres un
muchacho muy instruido. —Y estalló en risa.
Yo me sonrojé y
guardé silencio. Mi tía quien era una Católico-romana devota, me dijo:
—¿No es cierto que tu corazón siente alivio desde que confesaste todos
tus pecados? Yo le di una respuesta evasiva, pero no podía ocultar mi
tristeza.
Pensé que yo era el único niño a quien el sacerdote
había hecho esas preguntas tan contaminantes. Pero grande fue mi
sorpresa cuando supe que a mis compañeros no les había ido mejor. Pero
en lugar de entristecerse, ellos se reían.
—¿Te hizo tal y tal pregunta? —demandaban riéndose estrepitosamente.
Yo rehusaba contestar y decía: —¿No se avergüenzan ustedes de hablar de esas cosas?
—¡Ja,
ja! Cuán escrupuloso eres, —continuaban, —si no es un pecado para un
sacerdote hablarnos de esas cosas, ¿Cómo podrá ser un pecado para
nosotros?
Yo me quedé confundido, no sabiendo qué decir.
Pronto percibí que aun las niñas habían sido contaminadas y
escandalizadas por las preguntas del sacerdote. Pude entender que les
hizo las mismas preguntas. Algunas estaban indignadas, mientras otras
se reían de buena gana.
Mi intención no es sugerir que este
sacerdote era más culpable que los demás, o que no hizo más que cumplir
los deberes de su ministerio. Tal fue mi opinión en ese tiempo y
detestaba a ese hombre con todo mi corazón, hasta que supe mejor. Este
sacerdote sólo había hecho su deber; sólo estaba obedeciendo al Papa y
sus teólogos.
La desgracia del Sr. Beaubien, como todos los
sacerdotes de Roma, era haberse atado por juramentos terribles a no
pensar por él mismo ni usar la luz de su propia razón.
Si
hubiera quedado solo, el Sr. Beaubien naturalmente sería demasiado
caballero para hacer tales preguntas. Pero sin duda él había leído a
Ligorio, Dens y Debreyne, autores aprobados por el Papa y fue obligado a
tomar las tinieblas por la luz y el vicio por la virtud.
martes, 27 de junio de 2017
PABLO RAMON MONZON MONZON- 1858-HUEHUETENANGO
PABLO
RAMON MONZON MONZON
25
ENERO 1858
HIJO
DE MARCELO MONZON Y DE MARIA DEL ROSARIO MONZON
MADRINA
PERFECTA MONZON
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
jueves, 29 de junio de 2017
MANUEL DE JESUS DE HERRERA PALACIOS-Defunción- 1820- Huehuetenango
MANUEL DE JESUS DE HERRERA PALACIOS
FALLECIÓ 16 JULIO 1820
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
MANUEL DE JESUS DE HERRERA
PALACIOS- PÁRVULO-
“EN DIES Y SEIS DE JULIO DE OCHOC.VEINTE
MURIO MAN.L DE JESUS PARV.O DE UN MES H
DE MARIANO DE ERRERA Y DE FELIPA
PALACIOS FUE SEPULTADO EN ESTA STA. YGL.A
Y P.A Q CONSTE LO FIRMO. BERNARDINO LEMUS
martes, 27 de junio de 2017
GUIA DE LADINOS JUN 1857- ABRIL 1858-HUEHUETENANGO
JUN 1857-ABRIL 1858
GUIA DE
NOMBRES DE LADINOS
DE LA VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
JUAN
VILLATORO
26
JUNIO 1857
HIJA
DE PATRICIA VILLATORO
MADRINA.
CRESENCIA CASTILLO_ SOLTERA
CIRILO
VILLATORO VILLATORO
11
JULIO 1857
HIJO
DE GUILLERMO VILLATORO Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA.
URSULA DIAZ - SOLTERA
50
PROCOPIO
FRANCO
MANUEL
MARIA HERRERA SAMBRANO
18
HIJO
DE JOSE HERRERA
51
BERNAVELA ARGUETA
PALACIOS
18
HIJA DE VALENTIN ARGUETA Y DE FAUSTINA PALACIOS
PADRINO; JOSE MARIA CASTILLO
BENTURA RECINOS 18
HIJ
ADRIN
JOSE MARIA MAURICIO 18
52
MARIA
DE LOS ANGELES CASTILLO MENDEZ
SALVADORA
HERRERA RIVAS 18
PANTALEON
RIVERA PALACIOS
53
MANUEL
DE JESUS PALACIOS VELASQUEZ
MADRINA:
CONCEPCION RIOS-SOLTERA
CIRIACA
RUBIO
HIJA
DE DIONICIO RUBIO Y DE DIONICIA RUBIO
MARIA
DE LOS ANGELES CASTILLO
54
PAULA
DE JESUS HERRERA
MADRINA:
SAN DIEGO SAMAYOA
JUAN
FRANCISCO VILLATORO
BERNARDA
PALACIOS RECINOS
55
GERONIMA
EMILIANA LOPEZ RIVERA
TEREZA
FRANCISCA RIOS
AGUSTIN
CIFUENTES
56
RAMONA
CASTILLO RECINOS
JUAN
SOSA CHAVES
MARIA
CORONADO ARGUETA
27
SEPTIEMBRE 1857
HIJA
DE JOSE CORONADO Y DE DOLORES ARGUETA
57
MARIA
JOSEFA L.OPEZ
ESTEBAN
LOPEZ JUAREZ
MARIA
NATIVIDAD RIOS
58
MARIA
JOSEFA HERRERA MERIDA
59
MANUEL
DE LA CRUZ RECINOS GRANADOS
60
MARIA
VASQUEZ TARACENA
MADRINA
TIBURCIA RIVERA CASADA CON MARIANO CALDERON
MARIA
DEL ROSARIO MONZON
RIVAS
CASTILLO
61
ROSA
LOPEZ
62
MARIA
DEL PILAR HERRERA DIAZ
12 OCTUBRE 1857
HIJA
DE JUAN HERRERA Y DE MARIA DIAZ
PADRINO.JUAN
ALVA CASADO CON JUANA LOPEZ
FLORENTINA
MONZON
PEDRO
CASTILLO AGUIRRE
63
YRENE
ESTRADA VASQUEZ
64
RAFAELA
RECINOS LOPEZ
SIMON
DE LEON VILLATORO
65
VICTORIA
RIOS
66
ESTEBAN
CASTILLO LOPEZ
67
BARBARA
LOPEZ CARDONA
68
BARBARA
CALDERON
YSABEL
JOSEFA GUJTIERRES DE LEON
MARIA
CONCEPCION GRANADOS MORALES
JOSE
MARIA LOPEZ MORALES
AMBROCIO
RECINOS LOPEZ
69
NICOLAS
TANCHES
JOSE
LEOCADIO PALACIOS ORDOÑES
JOSE
LEOCADIO VELASQUEZ CASTILLO
70
EUSEBIA
PALACIOS MARTINEZ
17 DICIEMBRE 1857 CAMBIO DE
CURA JUAN RAULL
70
JOSE
MARIA DE JESUS LOPEZ ARGUETA
DEMESIA
GUTIERREZ PALACIOS
MANUEL
MARIA VILLATORO CASTILLO
71
TEODORO
LOPEZ MERIDA
SILVESTRA
JOSEFA PALACIOS LOPEZ
72
VIRGINIA DE LA SOLEDAD DIES
LADINA
2 ENERO1858
HIJA DE SEBERINA DIES
MADRINA: CONCEPCION
CASTILLO
BALTASARA
SOSA CASTILLO
BALTASARA
D E JESUS GIRON CIFUENTES
JULIAN AGUSTIN DE LEON
HIJO
DE ROMAN AGUSTIN Y DE GUADALUPE DE LEON
MACARIO
MORALES
73
YNES
DE JESUS MONZON
74
JOSE
PABLO HERNNADEZ AGUSTIN
PABLO
RAMON MONZON MONZON
25
ENERO 1858
HIJO
DE MARCELO MONZON Y DE MARI ADEL ROSARIO MONZON
MADRINA
PERFECTA MONZON
PETRONA
DE LA SOLEDAD RUBIO HERRERA
31
ENERO 1858
HIJA
DE NICASIO RUBIO Y DE REMIGIA HERRERA
MADRINA:
APOLONIA RIVAS
DESIDERIO
ANTONIO ARAGUEZ
5
FEBRERO 1858
HIJO
DE CECILIA ARAGUEZ
MADRINA:
EUGENIA LOPEZ
NICOLAS
DE JESUS LOPEZ ZAMBRANO
75
MARIA
CANDELARIA DE BARRIOS MORALES
DOROTEO
DE JESUS SOSA
“EN
SIETE DE FEBRERO”
FELIPE
DE JESUS MERIDA CALDERON
“NACIÓ
ANTES DE AYER”-5 FEBRERO 1858
HIJO
DE JUAN MERIDA Y DE SOLEDAD CALDERON
FERNANDO
DE JESUS VILLATORO AVILA
4
FEBRERO 1858
HIJO
DE MIGUEL VILLATORO Y DE LEOCADIA AVILA
PADRINO:
FLORENCIO AVILA
JUANA
MARIA CASTILLO ALVARADO
76
MANUEL
DE JESUS MOLINA RODRIGUEZ
15 FEBRERO 1858
HIJO DE MARIANO
MADALENO MOLINA
Y DE MARIA DE LOS ANGELES RODRIGUEZ
MADRINA: DESIDERIA
ANTONIA VILATORO
MARCELO
DE LEON HERRERA
REMITIDA
A SUMPANGO
TOMASA
VILLATORO DELGADO
FLORENCIO
SAMAYOA
JUANA
FRANCISCA CASTILLO
SEBASTIAN
CHAVES PALACCIOS
ROSENDO
CHAVES MORALES
GREGORIO
VILLATORO
77
EULOGIO
LOPEZ RIOS
HIJO
DE MANUEL LOPEZ
JOSE
MIGUEL ESPINOSA PORRES
HIJO
DE ALEJANDRO ESPINOSA Y DE ANACLETA PORRES
PADRINO:
JOAQUIN MONT
AGAPITA DE JESUS LOPEZ RODRIGUEZ
AGAPITO
ABRAHAM ARRIOLA
MATILDE
DE JESUS VILLATORO CALDERON
78
GABRIEL
ALFARO CASTILLO
FRANCISCA
DE JESUS PALACIOS
TEODORA
DE JESUS CARDONA MOLINA
MARIA
FRANCISCA DE JESUS CASTILLO ARGUETA
MARIA
RICARDA SOSA CARDONA
VICENTE
DE LA ROSA PALACIOS
domingo, 18 de junio de 2017
OCT 1851-ABR 1853 LADINOS VILLA HUEHUETENANGO
OCT 1851-ABR 1853
LADINOS VILLA HUEHUETENANGO
GUATEMALA
Investigado y digitalizado por Samuelsonciudadepaz
722
MARIA
DEL ROSARIO MAURICIO
5
OCTUBRE 1851
HIJA
DE ENCARNACION MAURICIO
PADRINO:
CORNELIO BARRETO
ATILIANO
DE JESUS SOSA
5
OCTUBRE 1851
HIJO
DE JUANA SOSA
PADRINO:
ONOFRE LOPEZ
CALISTA
DE LA SOLEDAD LOPEZ CASTILLO
15
OCTUBRE 1851
HIJO
DE YRINEO LOPEZ Y DE CIRILA CASTILLO
MADRINA:
MARIA VILLATORO
TERESA
DE JESUS RIYOS
15
OCTUBRE 1851
HIJA
DE DIONICIA RIYOS
MADRINA:
LA SRA. RAFAELA AVILA
FLORENCIA
DE JESUS ALVARADO HERRERA
26
OCTUBRE 1851
HIJA
DE ANASTACIO ALVARADO Y DE MARIA HERRERA
PADRINO:
YNOCENTE PALACIOS
TEODORO
DE JESUS RECINOS LOPEZ
9
NOVIEMBRE 1851
HIJO
DE FELIPE RECINOS Y DE DIONICIA LOPEZ
PADRINO:
CRESENCIO CASTILLO
NICOLAS
FRANCISCO MORALES RECINOS
10 NOVIEMBRE 1851
HIJO
DE MAXIMO MORALES Y DE LEANDRA RECINOS
PADRINO:
MACARIO HERRERA
ESTANISLAO
RECINOS LOPEZ
13
NOVIEMBRE 1851
HIJO
DE MARIANO RECINOS Y DE MERCEDES LOPEZ
PADRINO:
BASILIO MARTIN
724
FELIZ
DE JESUS RIVERA PALACIOS
20
NOVIEMBRE 1851
HIJO
DE CRECENCIO RIVERA Y DE MARIA PALACIOS
MADRINA.
SOTERA CASTILLO
JOSE
GREGORIO CARDONA VILLATORO
27
NOVIEMBRE 1851
HIJO
DE EULOGIO CARDONA Y DE JACINTA VILLATORO
PADRINO:
AGASPITO RIVAS
ANDREA
DE JESUS ALVARADO VILLATORO
29
NOVIEMBRE 1851
HIJA
DE ANTONIO ALVARADO Y DE GERONIMA VILLATORO
MADRINA:
JUANA VILLATORO
SATURNINO
JOSE MONZON
29
NOVIEMBRE 1851
HIJO
DE PETRONILA MONZON
MADRINA:
JUANA BARRIOS
FRANCISCO
VILLATORO MONZON
2
DICIEMBRE 1851
HIJO
DE SALOME VILLLATORO Y DE SANDIEGO MONZON
MADRINA:
DIONICIA ORDOÑES
VIBIANA
FRANCISCA MOLINA ORDOÑES
3 DICIEMBRE 1851
HIJA
DE FLORENCIO MOLINA Y DE MARGARITA
ORDOÑES
PADRINO:
MAXIMO PALACIOS
VIBIANA
FRANCISCA MORALES CANO
2
DICIEMBRE 1851
HIJA
DE MARCOS MORALES Y DE CASIMIRA CANO
MADRINA:
DOLORES ARGUETA
MARIA
NICOLASA VILLATORO ALVARADO
6
DICIEMBRE 1851
HIJA
DE MARIA VILLATORO Y DE FELIPA ALVARADO
PADRINO:
ELEUTERIO PASCUAL
726
JOSE
CONCEPCION CARDONA
8
DICIEMBRE 1851
HIJO
DE SECUNDINA CARDONA
MADRINA:
JULIANA CARDONA
MARIA FELIZ MOLINA
12
DICIEMBRE 1851
HIJA
DE OLINARIA MOLINA
MADRINA:
PETRONA MOLINA
JOSE
MARIANO VILLATORO RIYOS
14
DICIEMBRE 1851
HIJO
DE NOLVERTO VILLATORO Y DE MANUELA RIYOS
MADRINA:
EUSEBIO VILLATORO
FAUSTINO
DE JESUS HERRERA SAMBRANO
14
DICIEMBRE 1851
HIJO
DE GERARDO HERRERA Y DE MICAELA SAMBRANO
MADRINA.
ROBERTA CASTILLO
NEMECIO
DE JESUS RODRIGUEZ CASTILLO
19
DICIEMBRE 1851
HIJO
DE TIBURCIO RODRIGUEZ Y DE MARIA CASTILLO
MADRINA.
FAUSTINA ____
FRANCISCO
DE JESUS MORALES VILLATORO
19
DICIEMBRE 1851
HIJO
DE DEMETRIO MORALES Y DE JUANA VILLATORO
PADRINO:
MARCELO MONZON
SIMONA
ALVARADO MONZON
21
DICIEMBRE 1851
HIJA
DE DEMETRIO ALVARADO Y DE EMILIA DE JESUS MONZON
MADRINA:
NO APARECE REGISTRADA
JUANA
EVANGELISTA CARPINTERO
27
DICIEMBRE 1851
HIJA
DE MARQUNA CARPINTERO
PADRINO:MARIANO
CALDERON
“CUACHES
Y LADINOS”
JACOBA
Y SILVERIO SOSA
31
DICIEMBRE 1851
HIJOS
DE BENTIA SOSA
PADRINOS:
JACINTO SOSA Y MARIA ALVARADO
(F) Cura L. J. CAMBRONERO
MARIA
TOMASA GUTIERRES GUTIERRES
29
DICIEMBRE 1851
HIJA
DE BALTAZAR GUTIERRES Y DE MARIA DE JESUS GUTIERRES
MADRINA:
ANDREA FRANCISCA RIVAS
JULIANA
MORALES
10
ENERO 1852
HIJA
DE PETRONA MORALES
PADRINO:
CAYETANO PALACIOS
MANUEL
DE JESUS CARDONA CHAVES
13
ENERO 1852
HIJO
DE YLARIO CARDONA Y DE MATIAS CHAVES
MADRINA.
TIBURCIA RIVERA
728
SEBASTIANA
LOPEZ VILLATORO
20
ENERO 1852
HIJA
DE EUSTAQUIO LOPEZ Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA.MANUELA
HERRERA
PEDRO
DE JESUS MORALES
18
ENERO 1852
HIJO
DE MARIA MORALES
MADRINA:
SIMIONA CASTILLO
JOSE
ANGEL MARIA RIYOS HERRERA
23
ENERO 1852
HIJO
DE MANUEL RIYOS Y DE FACUNDA HERRERA
PADRINO:
CIRIACO HERRERA
MARIA
DE LA PAZ RIYOS FUNES
23
ENERO 1852
HIJA
DE MARIANO RIYOS Y DE GUADALUPE FUNES
PADRINO:
CERAPIO VILLATORO
JULIAN DE JESUS SOSA SANTIAGO
7
ENERO 1852
HIJA
DE JUAN SOSA Y DE MARIA SANTIAGO
PADRINO:
LUIS CASTAÑEDA
LEONCIO
MORALES
5
ENERO 1852
HIJO
DE VICENTA MORALES
PADRINO:
YGNACIO MARTIN
TIMOTEA
DE JESUS HERRERA MERIDA
23
ENERO 1852
HIJA
DE MARIANO HERRERA Y DE JUSTA MERIDA
PADRINO:
PEDRO CASTILLO
JUAN JOSE LOPEZ CASTILLO
26 ENERO 1852
HIJO DE JOSE MARIA
LOPEZ
Y DE ROVERTA CASTILLO RUBIO
ANCESTROS DE MARTA,
EMERITA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS,
JUMAJ, ZONA 6, HUEHUETENANGO y de
Samuelsonciudadepaz
PADRINO: MANUEL SAMAYOA
729
CANDELARIA
MORALES
2 FEBRERO 1852
HIJA
DE CRISTINA MORALES
MADRINA:
FELIPA SAMAYOA
JOSE
MARIA MORALES
30
ENERO 1851
HIJO
DE JOSEFA MORALES
MADRINA:
MARIANA MAURICIO
ANDREA
DE JESUS LOPEZ
4
FEBRERO 1852
HIJA
DE TEODORA LOPEZ
MADRINA:
MANUELA DE LEON
JUANA
PETRONA SAMBRANO
8
FEBRERO 1852
HIJA
DE ANACLETA SAMBRANO
PADRINO:
PEDRO GRANADOS
ROMUALDO
DE JESUS MORALES
7
FEBRERO 1852
HIJO
DE CIRIACO MORALES Y DE AGUSTINA VILLATORO
MADRINA:
MAXIMA MAURICIO
FRANCISCO
CASTILLO ALFARO
28
ENERO1852
HIJO
DE YANUARIO CASTILLO Y DE CACILDA ALFARO
MADRINA.
LUCRECIA ALFARO
JOSE
RAYMUNDO CASTILLO MAURICIO
14
FEBRERO 1852
HIJO
DE JOSE MARIA MAURICIO Y DE MARGARITA MAURICIO
MADRINA:
SIMONA HERRERA
JULIANA
CANDELARIA GUTIERRES PALACIOS
16
FEBRERO 1852
HIJA
DE PEDRO GUTIERRES Y DE EULOGIA PALACIOS
PADRINO:
MANUEL HERRERA
PAULA
DE JESUS LOPEZ
15
FEBRERO 1852
HIJA
DE MARTINA LOPEZ
MADRINA:
ANDREA SAMAYOA
FELICIANA
DE JESUS CASTILLO VILLATORO
21 FEBRERO 1852
HIJA
DE ANICETO CASTILLO Y DE ANCELMA VILLATORO
PADRINO:
CESARIO LOPEZ
FLORENCIO
FRANCISCO MAURICIO
22 FEBRERO 1852
HIJO
DE BONIFACIO MAURICIO Y DE MARIA FRANCISCA MAURICIO
MADRINA:
FRANCISCA PALACIOS
MARGARITA
DE JESUS LOPEZ
21
FEBRERO 1852
HIJA
DE CIPRIANA LOPEZ
PADRINO:
JUAN LOPEZ
MARIA
CANDIDA ROSA HERRERA
23
FEBRERO 1852
HIJA
DE CLARA HERRERA
MADRINA:
PETRONA CHAVES
PEDRO
JOSE LOPEZ
21
FEBRERO 1852
HIJA
DE MICAELA LOPEZ
MADRINA:
ANACLETA PORRES
732
FERNANDO
DE JESUS CASTILLO 18
14
FEBRERO 1852
HIJA
DE FELIPA CASTILLO
MADRINA.
GREGORIA PALACIOS
DEMETRIA
JOSEFA LOPEZ
5
MARZO 1852
HIJA
DE JUANA LOPEZ
PADRINO:
NIEVES LOPEZ
TOMASA
DE LA SOLEDAD ARGUETA MONZON
8
MARZO 1852
HIJA
DE MIGUEL ARGUETA Y DE TIBURCIA MONZON
MADRINA:
LEONSA CARDONA
ADELAIDA
HERRERA
“DEL
BAUTISMO QUE HIZO SU ABUELA EN CASO DE NEcesiDAD”
28
FEBRERO 1852
HIJA
DE JUANA HERRERA
MADRINA:
ANACLETA PORRES
733
JUAN
DE DIOS MERIDA MORALES
7 MARZO 1852
HIJO
DE GERONIMNO MERIDA Y DE MARIA DEL CARMEN MORALES
PADRINO:
CERAPIO MERIDA
JOSE
LAUREANO DE JESUS GUTIERRES ALVARADO
BAUTISMO
QUE HIZO DON JUAQUIN MONT
10
MARZO 1852
HIJO
DE LONGINO GUTIERRES Y DE JUSTA ALVARADO
MADRINA:
SUSANA MONT
PATRICIO
JOSE AGUIRRE
17
MARZO 1852
HIJO
DE PIOQUINTA AGUIRRE
MADRINA:
GREGFORIA VILLATORO
JOSE
MARIA FRANCISCO DE LEON VILLATORO
18
MARZO 1852
HIJO
DE DOMINGO DE LEON Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA.
MANUELA MAURICIO
734
MARIA
ENCARNACION HERRERA
25
MARZO 1852
HIJA
DE FRANCISCA HERRERA
MADRINA.
FRANCISCA PALACIOS
LUPERCIO
DE JESUS CASTILLO
27 MARZO 1852
HIJO
DE BALBINO CASTILLO Y DE SOTERA CASTILLO
MADRINA.
FRANCISCA PALACCIOS
FIDELIA
TOMAZA DE BARRIOS
7 MARZO 1852
HIJA
DE MARIA DE BARRIOS
MADRINA:
MANUELA AGUAYO
JOSE
VICTOR CALDERON SANTIAGO
29
MARZO 1852
HIJO
DE MARIANO CALDERON Y DE JESUS SANT.O
PADRINO:
DON JOSE MARIA RIYOS
AGAPITA SOLEDAD CASTILLO LOPEZ
26
MARZO 1852
HIJA
DE RAMON CASTILLO Y DE NATALIA LOPEZ
PADRINO:
SERBULO VILLATORO
VICENTA
DE JESUS PALACIOS MARTIN
5
ABRIL 1852
HIJA
DE SILBESTRE PALACIOS Y DE FERMINA
MARTIN
MADRINA:
EUSEBIA PALACIOS
PIOQUINTO
GARCIA ALVARADO
7
ABRIL 1852
HIJO
DE EULOGIO GARCIA Y DE ALEJANDRA
ALVARADO
MADRINA:
___
JULIAN
DE JESUS CASTILLO MARTIN
1O
ABRIL 1852
HIJO
DE TIMOTEO CASTILLO Y DE NAZARIA MARTIN
MADRINA:
FELICIANA RECINOS
PEDRO
JOSE DE LEON CASTILLO
14
ABRIL 1852
HIJO
DE LUPARIO DE LEON Y DE PAULINA CASTILLO
MADRINA:
PETRONA LUCRECIA HERRERA
ANACLETA
SAMAYOA LOPEZ
26
ABRIL 1852
HIJA
DE FELIPE SAMAYOA Y DE EUGENIA LOPEZ
PADRINO:
JUAN DIONICIO GUJTIERREZ
736
JOSE
YNES HERNANDES
20
ABRIL 1852
HIJO
DE TEODORA MARGARITA HERNANDES
PADRIN0:
DON FRANCISCO VALDES –ORIUNDO DE ESPAÑA
ANASTACIO
RAFAEL ALFARO
2
ABRIL 1852
HIJO
DE JOSE MARIA ALFARO YDE ZUININA RAFAELA
DEL CASTILLO
PADRINO:
YNDALECIO GOMEZ
CATARINA
MONZON CARDONA
30
ABRIL 1852
HIJA
DE AMBROCIO MONZON Y D EJUANA CARDONA
MADRINA:
DIONICIA ORDOÑES
ANSELMA
LOPEZ DELGADO
21
MAYO 1852
HIJA
DE MARIANO LOPEZ Y DE SOTERA DELGADO
MADRINA.
BONIFACIA AVILA
TORIBIO DE JESUS SAMAYOA MORALES
16 ABRIL 1852
HIJO DE DOMINGO SAMAYOA Y DE LAUREANA MORALES
ANCESTROS DE MARTA,
EMERITA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS,
JUMAJ, ZONA 6, HUEHUETENANGO y de Samuelsonciudadepaz
MADRINA: PAULINA SAMAYOA
MARIA
DE LA CRUZ ALVARADO
3
MAYO 1852
HIJA
DE URSULA ALVARADO
MADRINA.
GERTRUDES RAMOS
PIO
DE JESUS SAMAYOA MARTIN
6
MAYO 1852
HIJO
DE LUCIANO SAMAYOA Y DE JULIANA MARTIN
MADRINA:
PAULINA SAMAYOA
738
YGNACIO
FRANCISCO ALVARADO VALIENTE
1
MAYO 1852
HIJO
DE PAULINO ALVARADO Y DE POTENCIANA
ALVARADO
MADRINA:
YNES LOPEZ
JOSE
MELESIO SANTIAGO HERRERA
10
MAYO 1852
HIJO
DE MARIANO SANTIAGO Y DE SIMONA HERRERA
MADRINA:
LA SRITA. JUNA JOSEFA RECINOS
GORDIANA DE JESUS RUBIO
HERRERA
10 MAYO 1852
HIJA DE NECASIO RUBIO Y
DE REMIGIA HERRERA
MADRINA: APOLONIA RIVAS
DOMINGA
LOPEZ
14
MAYO 1852
HIJA
DE ELEUTERIA LOPEZ
MADRINA:
FRANCISCA PALACIOS
DECIDERIA
SOLEDAD CASTILLO LOPEZ
22
MAYO 1852
HIJA
DE MANUEL CASTILLO Y DE YGNACIA LOPEZ
MADRINA:
MARCELA SAMBRANO
MARCELINO
MANUEL CASTILLO MENDES
12
JUNIO 1852
HIJO
DE MARIANO CASTILLO Y DE CANDIDA MENDES
PADRINO:
RAMON CASTILLO
MARCELINO
FERNANDO TANCHES ALVARADO
2
JUNIO 1852
HIJO
DE BALBINO TANCHES Y DE LORENZA ALVARADO
MADRINA:
MANUELA RIYOS
MODESTO
ANTONIO RIYOS
13
JUNIO 1852
HIJA
DE CRISANTA RIYOS
MADRINA:
BENITA CONCEPCION CARDONA
MODESTO
SOSA SOSA
15
JUNIO 1852
HIJO
DE MANUEL SOSA Y DE PETRONA SOSA
MADRINA:
PETRONA VILLATORO
GERBACIA
CASTILLO RUBIO
19
JUNIO 1852
HIJA
DE SEBERINO CASTILLO Y DE DOMINGA RUBIO
MADRINA:
MARGARITA ALFARO
741
“MALACATAN”
SILBERIO
ALVARADO RIVAS
20
JUNIO 1852
HIJO
DE JOSE ALVARADO Y DE YSABEL RIVAS
MADRINA:
FELIPA LOPEZ
LUCIA
MAURICIO
21
JUNIO 1852
HIJA
DE FRANCISCA MAURICIO
MADRINA.
YGNACIA CALMO
LUISA
PALACIOS CARRILLO
20
JUNIO 1852
HIJA
DE ATANACIO PAALACIOS Y DE TOMASA CARRILLO
MADRINA:
YGNACIA CHAVES
GUILLERMA
HERRERA REYES
26
JUNIO 1852
HIJA
DE BENANCIO HERRERA
MADRINA:
LA SRA.BALTAZARA PORRES-CRIOLLA ESPAÑOLA
PABLO
DE JEEUS LOPEZ MARTIN
30
JUNIO 1852
HIJO
DE JUSTO LOPEZ Y DE NICOLAZA MARTIN
MADRINA:
MANUELA HERNANDEZ
MICAELA
DE JESUS RIYOS (Ríos)
5
JULIO 1852
HIJA
DE BERNARDINA RIYOS
MADRINA:
CERAFINA VELASQUEZ
MICAELA
DE LOS SANTOS GUTIERRES VILLATORO
5
JULIO 1852
HIJA
DE CRISANTO GUTIERRES Y DE MANUELA VILLATORO
MADRINA.
EMILIA RECINOS
CIRILO
JOSE LOPEZ HERRERA
8
JULIO 1852
HIJO
DE ANTONIO LOPEZ Y DE YGNACIA HERRERA
MADRINA:
JACINTA HERRERA
743
SINFOROSA
CASTILLO
18
JULIO 1852
HIJA
DE MARIA CASTILLO
PADRINO:
CAYETANO PALACIOS
CARMEN
DE JESUS RODRIGUEZ
13
JULIO 1852
HIJO
DE DIONICIA RODRIGUEZ
MADRINA:
RITA ALVARADO
PANTALEON
SANCHES
27
JULIO 1852
HIJO
DE JUANA SANCHES
MADRINA:
ALEJANDRA SAMBRANO
YGNACIA
DE LA SOLEDAD VILLATORO
1
AGOSTO 1852
HIJA
DE VENTURA VILLATORO
MADRINA:
SOTERA CASTILLO
JOSE
MARTO VILLATORO HERRERA
29
JULIO 1852
HIJO
DE JOSE VILLATORO Y DE FELIPA HERRERA
MADRINA:
JUANA DE LEON
745
CLARA
DEL TRANSITO RIVAS MARTIN
12
AGOSTO 1852
HIJA
DE FACUNDO RIVAS Y DE ANTONIA MARTIN
MADRINA:
LA SRITA. DOMINGA MONT
MANUELA
FELIPA Y FELIPE DE JESUS RECINOS GUTIERRES
22
AGOSTO 1852
HIJOS
DE CESARIO RECINOS Y DE YSIDORA GUTIERRES
MADRINAS:
LAS SRITAS. JULIA Y JACINTA HERRERA
FELIPE
LOPEZ
23
AGOSTO 1852
HIJO
DE YNES LOPEZ
PADRINO:LUCAS
HERRERA
LUIS
DE JESUS MONZON CIFUENTES
25
AGOATO 1852
HIJO
DE ANTONIO M0NZON Y DE CORONADA CIFUENTES
MADRINA:
PAULINA VILLATORO
JUAN
AGUSTIN CASTILLO VILLATORO
29
AGOSTO 1852
HIJO
DE FERMIN CASTILLO Y DE CATARINA VILLATORO
MADRINA.
RAFAELA AVILA
747
AGUSTIN
DE JESUS PALACIOS
28
AGOSTO 1852
HIJO
DE GREGORIA PALACIOS
ESTEVAN
DE JESUS DE LEON
3
SEPTIEMBRE 1852
HIJO
DE MANUEL DE LEON Y DE MARIA LOPEZ
MADRINA.
LUCIANA MAURICIO
MARIA
NATIVIDAD RIYOS HERRERA
8
SEPTIEMBRE 1852
HIJA
DE JULIO RIYOS Y DE MARIA MARCELA HERREA
MADRINA:
DECIDERIA RIVERA
JOSE
ADRIAN GALINDO BARRETO
9
SEPTIEMBRE 1852
HIJO
DE VICENTE GALINDO Y DE ANA MARIA BARRETO
PADRINO:
DON JOSE MARIA DIAZ
MARIA
NICOLASA RECINOS LOPEZ
10
SEPTIEMBRE 1852
HIJA
DE CASTULO RECINOS Y DE MARIA LOPEZ
PADRINO:
JUAN CASTILLO
LEONCIO
SOSA
12 SEPTIEMBRE 1852
HIJO
DE CIRILO SOSA Y DE PETRONA CASTILLO
MADRINA:
SATURNINA PALACIOS
JOSE
CRUZ CASTILLO CARDONA
13
SEPTIEMBRE 1852
HIJO
DE BENANCIO CASTILLO Y DE MARIA CARDONA
PADRINO:
YGNACIANO PALACIOS
749
JOSE
SALVADOR RECINOS
20
FEBRERO 1852
HIJO
DE PETRONA RECINOS
MADRINA:
FRANCISCA PALACIOS
REMIGIA
DE LOS ANGELES HERRERA PALACIOS
1
OCTUBRE 1852
HIJO
DE FRANCISCO HERRERA Y DE JOSEFA PALACIOS
MADRINA:
MANUELA CIFUENTES
ANGEL
DE JESUS MORALES
2
OCTUBRE 1852
HIJO
DE MANUEL SAMAYOA Y DE FERMINA MORALES
MADRINA:
MARCELA SAMBRANO
MARCOS
SANTA ANA CASTILLO CARDONA
7
OCTUBRE 1852
HIJO
DE FULGENCIO CASTILLO Y DE MARIA SOLEDAD CARDONA
MADRINA:
PETRONA ARGUETA
FRANCISCA
TEREZA CIFUENTES
10
OCTUBRE 1852
HIJA
DE MERCEDES CIFUENTES
PADRINO:
SAMUEL HERRERA
“MESTIZO”
LUIS
FRANCISCO VASQUEZ SOSA
10
OCTUBRE 1852
HIJO
DE MANUEL VASQUEZ Y DE NICOLASA SOA
MADRINA:
GUADALUPE SOSA
(F)
CURA LUIS J CAMBRONERO
EDUARDA
DE JESUS RIVERA PALACIOS
13
OCTUBRE 1852
HIJA
DE TOMAS RIVERA Y DE MANUELA DE LA ASENCION PALACIOS
MADRINA:
LA SRITA. JUANA JOSEFA RECINOS
PEDRO
ALCANTARA ARRIAGA PALACIOS
19
OCTUBRE 1852
HIJO
DE HERMENEGILDO ARRIAGA Y DE YNES PALACIOS
MADRINA:
ANTONIA MARTINEZ
PEDRO
JOSE FRANCISCO RIYOS PORRES
19
OCTUBRE 1852
HIJO
DE JOSE MARIA RIYOS
Y
DE BALTAZARA PORRES- Criolla española
MADRINA.
BIVIANA PORRES- - Criolla española
JOSE
YGNACIO RIYOS
30
OCTUBRE 1852
HIJO
DE LUCIANA RIYOS
MADRINA.
MARIA ANTONIA RIYOS
ESTANISLAO
VILLATORO CASTILLO
13
NOVIEMBRE 1852
HIJO
DE JOSE LEON VILLATORO Y DE JOSEFA VILLATORO
PADRINO
GREGORIO AVILA
JOSE
GERTRUDES SOZA
15
NOVIEMBRE 1852
HIJO
DE RITA SOZA
MADRINA:
SIMONA HERRERA
CLEMENTA
DE JESUS LOPEZ ALVARADO
21
NOVIEMBRE 1852
HIJA
DE MARCOS LOPEZ Y DE JUANA ALVARADO
MADRINA:
YRINEA CHIMUJA
JOSE
MARIA PEREZ SALDAÑA
25
NOVIEMBRE 1852
HIJO
DE TRANQUILINO PEREZ Y DE PATRICIA SALDAÑA
MADRINA:
TIBURCIA RIVAS
JUAN
DE LA CRUZ DIAS
25
NOVIEMBRE 1852
HIJO
DE RAFAELA DIAS
PADRINO:
MAXIMO CALDERON
SATURNINO
CARDONA SOZA
29
NOVIEMBRE 1852
HIJA
DE BIVIANO CARDONA Y DE CESARIO SOZA
MADRINA:
YSABEL LOPEZ
ELIGIO
CARDONA
1
DICIEMBRE 1852
HIJO
DE MANUEL CARDONA Y DE FELICIANA TANCHES
MADRINA.
FELICIANA RODRIGUEZ
EULALIA
JOSEFA PALACIOS LOPEZ
10
DICIEMBRE 1852
HIJA
DE TEODORO PALACIOS Y DE MARIA LOPEZ
MADRINA.
SRITA. JULIA HERRERA
GUADALUPE
DE JESUS CASTILLO HIDALGO
12
DICIEMBRE 1852
HIJO
DE MARIANO CASTILLO Y DE MARIA HIDALGO
PADRINO:
JOSE HIDALGO
JOSE
DOLORES ALVARADO MORALES
15
DICIEMBRE 1852
HIJO
DE JOSE MARIA ALVARADO Y DE APOLONIA MORALES
MADRINA:
FRANCISCA RIYOS
VALERIANA
DE JESUS CASTILLO VASQUES
15
DICIEMBRE 1852
HIJA
DE SATURNINO CASTILLO Y DE
MADRINA:
FAUSTINA CARDONA
MARIA___SOSA
18
18
DICIEMBRE 1852HIJA DE SEFERINA SOSA
PADRINO:
JOSE LINO PALACIOS
LAZARO
DE JESUS LOPEZ RIVAS
16
DICIEMBRE 1852
HIJO
DE JOSE LEON LOPEZ Y DE JUSTA RIVAS
MADRINA:
PETRONA RIVAS
TOMAS
JOSE DE JESUS SOTO 18
HIJA
DE LEONOR SOTO
MADRINA:
PETRONA LUCRECIA HERRERA
757
SERBULO
DE JESUS MAURICIO
23 DICIEMBRE 1852
HIJO
DE MANUELA MAURICIO
MADRINA:
GERONIMA ALVARADO
JUAN
FRANCISCO SIFUENTES
27
DICIEMBRE 1852
HIJO
DE YRINEA SIFUENTES
MADRINA:
BALTAZARA PORRES- Criolla española
YGINIO
DE JESUS CASTILLO
11
ENERO 1853
HIJO
DE LEANDRO CASTILLO Y DE JUAQUINA MARTIN
MADRINA:
MANUELA PALACIOS
LUCIANO
DE JESUS CASTILLO RECINOS
8
ENERO 1853
HIJO
DE LORENZO CASTILLO Y DE TRANQUILINA RECINOS
MADRINA:
LUCIANA MAURICIO
“REGISTRADA
PARA CHIAPAS”
JOSE
BALERIANO ALVARADO RODRIGUEZ
13 ENERO
1853
HIJO
DE EULOGIO ALVARADO Y DE JOSEFA RODRIGUEZ
MADRINA:
DOMINGA MOLINA
TELESFORO
DE JESUS PALACIOS RIVAS
5
ENERO 1853
HIJO
DE VICENTE PALACIOS Y DE PANTALEONA RIVAS
MADRINA:JUANA
ORDOÑES
JUAN
FRANCISCO CARDONA MORALES
27
ENERO 1853
HIJO
DE CLARO CARDONA Y DE PAULA MORALES
MADRINA:
LA SRA.JACINTA HERRERA
MARTINA
DOLORES MAURICIO HERRERA
30
FEBRERO 1853
HIJA
DE BONIFACIO MAURICIO Y DE FRANCISCA HERRERA
MADRINA:
FRANCISCA HERRERA
YSIDORA
VILLATORO GUJTIERRES
4
FEBRERO 1853
HIJA
DE FRANCISCO VILLATORO Y DE ELIGIA GUTIERRES
MADRINA.MANUELA
PALACIOS
POLONIO
DE JESUS CASTILLO HERRERA
9
FEBRERO 1853
HIJO
DE LUPARIO CASTILLO Y DE EUCEBIA HERRERA
MADRINA.PETRONA
ARGUETA
GUILLERMA
FRANCISCA CASTILLO
10 FEBRERO 1853
HIJA
DE CRECENCIA CASTILLO
MADRINA.
FRANCISCA RIVAS
VER
761 LOPEZ
EULALIO
JOSE MOLINA ALVARADO
12 FEBRERO
1853
HIJO
DE MARIANO MOLINA Y DE PASCACIA ALVARADO
MADRINA.
MARIA CRUZ MENDES
JULIANA
JOSEFA DE JESUS CASTILLO ARGUETA
16
FEBRERO 1853
HIJA
DE PEDRO CASTILLO Y DE PETRONA ARGUETA
MADRINA.
RAFAELA DEL CASTILLO
JUAQUIN
DE JESUS PALACIOS ALVARADO
25 MARZO
1853
HIJO
DE JOSE DARIO PALACIOS Y DE PATROCINIA ALVARADO
MADRINA.
MARIA BERNARDINA CARDONA
JOSE
SIMEON DE JESUS CARDONA RECINOS
16
MARZO 1853
HIJO
DE VICENTE CARDONA Y DE CRECENCIA RECINOS
MADRINA.
JUANA MANUELA HERRERAS
LECADIA
MARIA CASTILLO VILLATORO
6
MARZO 1853
HIJA
DE MANUEL CASTILLO Y DE VICTORIANA VILLATORO
MADRINA:
CESARIA MARTIN
ALEJANDRA
DE JESUS SOSA
1
MARZO 1853
HIJA
DE MARIA SOSA
MADRINA:
JUANA MANUELA CARDONA
ROMANA
FELIZA LOPEZ RIVERA
28
MARZO 1853
HIJA
DE MARIANO LOPEZ Y DE BENANCIA RIVERA
PADRINO:
DON FELIZ CORZO
GREGORIA
LOPEZ MORALES
12
MARZO 1853
HIJA
DE GREGORIO LOPEZ Y DE CIRILA MORALES
PADRINO:
MANUEL SAMAYOA
LEANDRO
DE JESUS SAMAYOA VILLATORO
11
MARZO 1853
HIJO
DE GABRIEL SAMAYOA ALFARO Y DE ESTEFANA VILLATORO
MADRINA:
FACUNDA ALFARO
FLORENTINA
DE JESUS AVILA SOSA
14
MARZO 1853
HIJA
DE MANUEL AVILA Y DE JESUS SOSA
PADRINO:
MARIANO AVILA
LONGINO
DE JESUS ARGUETA CASTILLO
16
MARZO 1853
HIJO
DE MANUEL ARGUETA Y DE RITA CASTILLO
PADRINO:
ALBINO CASTILLO
“MESTIZO”
LONGINO
DE JESUS VILLATORO COBON
16 MARZO 1853
HIJO
DE JUZTO VILLATORO Y DE YSABEL COBON
PADRINO:LAZARO
LOPEZ
GABRIEL
DOLORES LOPEZ SAMAYOA
18
MARZO 1853
HIJO
DE ESTANISLAO LOPEZ Y DE SEBERINA SAMAYOA
MADRINA:
YGNACIA PALACIOS
MARIA
JOSEFA LOPEZ CASTILLO
19
MARZO 1853
HIJA
DE MARIANO LOPEZ Y DE PAULINA CASTILLO
MADRINA.
YRINEA CHILOJA
DIMAS
DE JESUS HERRERA CASTILLO
25
MARZO 1853
HIJO
DE LORENZO HERRERA Y DE DOLORES CASTILLO
MADRINA:
LORENZA ALVARADO
CASTULA
DE JESUS MONZON
27
MARZO 1853
HIJA
DE PETRONILA MONZON
MADRINA.
JOAQUINA HERRERA
VICTORIANA
SAMBRANO
29
ENERO 1853
HIJA
DE ALEJANDRA SAMBRANO
PADRINO.
JACINTO SOSA
TEODORA
DE LAS SOLEDAD LOPEZ
31
MARZO 1853
HIJA
DE CATARINO LOPEZ Y DE LUCINANA MAURICIO
MADRINA:
CLARA HERRERA
MARIA
LEONA DE JESUS ARGUETA GAMARRA
11
ABRIL 1853
HIJA
DE JUAN JOSE ARGUETA Y DE MARIA YRINEA
GAMARRA
PADRINO:
JUAN CASTILLO
767
“LADINA
DE PETZAL”
MARIA
SATURNINA CHAVES PANAMA
7
ABRIL 1853
HIJO
DE FRANCISCO CHAVES Y DE GABRIELA PANAMA
MADRINA.
LA SRTA. DOÑA FRANCISCA AGUAYO-
CRECENCIA
CARDONA MOLINA
19
ABRIL 1853
HIJA
DE YGNACIO CARDONA Y DE PETRONA MOLINA
MADRINA.FAUSTINA
PALACIOS
YNEZ
DE JESUS MORALES GUTIERRES
20
MARZO 1853
HIJO
DE LEANDRO MORALES Y DE JOSEFA GUTIERRES
MADRINA:
FELIPA HERRERA
FIDEL
LOPEZ
24
ABRIL 1853
HIJO
DE MANUELA LOPEZ
MADRINA:
LA SRTA. DOÑA MARGARITA MONT
768
VIDALIA
DE LEON HERRERA
28
ABRIL 1853
HIJO
DE TEODORO LEON Y DE BACILIA HERRERA
MADRINA.
MANUELA MAURICIO
SALVADOR
MORALES RECINOS
27 ABRIL
1853
HIJO
DE MARIANO MORALES Y DE LEANDRA RECINOS
PADRINO:
MACARIO HERRERA
jueves, 20 de julio de 2017
ADVERTENCIA- TESTIMONIO DE UNA HIJA
Una advertencia definitiva para quien no quiera ver
la realidad del alcoholismo
la realidad del alcoholismo
TESTIMONIO DE UNA HIJA
POR CYNTHIA GORNEY
DISDE
LA VENTANA de su cuarto De hospital, mi madre veía un lago apacible,
perlado y vasto como el mar. Yo, que hablaba con ella por teléfono en la
cocina demi casa, hice un gran esfuerzo para que no se me quebrara la
voz.
—Te internaste hace cinco días y no le avisaste a nadie —dije, midiendo mis palabras.
-No quiero que vengan —respondió ella, y apenas pude entenderle— No sabría qué hacer con ustedes. Sencillamente me cansé de sentirme mal. Me dolía el estómago y tosía demasiado.Está ebría , pensé. ¿Cómo puede estar ebría en el hospital?
i inadre bebía discretamente enla intimidad de su casa, donde reinaba un agradable desorden. Participaba en las actividades de su iglesia, viajaba y hacía trabajo voluntario en favor de la gente sin hogar. Mujer curiosa y de gran inteligencia, leía muchísimo, escribía en tres idiomas y tenía amigos en lugares tan distantes entre sí como Nicaragua y China. Murió de cirrosis hepática, enfermedad que también mata a hombres que duermen envueltos en una manta junto a las alcantarillas.
Escribo esto porque quiero que la gente sepa lo que ocurre cuando alguien a quien amamos muere a causa del alcoholismo. No voy a predicar ni a ofrecer consejos como los de Alcohólicos Anónimos. Lo
—Te internaste hace cinco días y no le avisaste a nadie —dije, midiendo mis palabras.
-No quiero que vengan —respondió ella, y apenas pude entenderle— No sabría qué hacer con ustedes. Sencillamente me cansé de sentirme mal. Me dolía el estómago y tosía demasiado.Está ebría , pensé. ¿Cómo puede estar ebría en el hospital?
i inadre bebía discretamente enla intimidad de su casa, donde reinaba un agradable desorden. Participaba en las actividades de su iglesia, viajaba y hacía trabajo voluntario en favor de la gente sin hogar. Mujer curiosa y de gran inteligencia, leía muchísimo, escribía en tres idiomas y tenía amigos en lugares tan distantes entre sí como Nicaragua y China. Murió de cirrosis hepática, enfermedad que también mata a hombres que duermen envueltos en una manta junto a las alcantarillas.
Escribo esto porque quiero que la gente sepa lo que ocurre cuando alguien a quien amamos muere a causa del alcoholismo. No voy a predicar ni a ofrecer consejos como los de Alcohólicos Anónimos. Lo
hice mientras mi madre aún vivía, y ella jamás dejó de beber.
EN CUANTO mis hermanos y yo salimos del ascensor, en el hospital, las enfermeras se nos acercaron rápidamente con objeto de prepararnos para lo que estábamoss_apunto de ver. Lo primero que noté a ntrar en la habitación fue la piel verdosa de mi madre. Nadie nos había dicho que antes de que la cirrosis acabe con una persona, la vuelve de color amarillo verdoso. Deseé que alguien se lo hubiera explicado a ella antes de que lo experimentara en carne propia.
—Su madre se ve bastante mal —murmuraban las enfermeras a mi alrededor.
Y tenía una sed insoportable. Los primeros días, los médicos habían pensado que se recuperaría, y le daban agua a sorbitos. Nos pidió que le lleváramos agua a escondidas.
¡Qué irónico resultaba esto! Ella nunca nos pidió que le lleváramos alcohol a hurtadillas. A la puerta de nuestra casa llegaban los pedidos de botellas de ginebra y vodka que luego iban a parar al cubo de la basura, después de haberse vertido, con gran decoro, en altos vasos con rodajas de limón. Después de que mi madre se internó en una institución para someterse a un tratamiento y, pese a ello, siguió bebiendo, fue cuando comenzó a ocultar las botellas. Cada vez que nos visitaba, las llevaba en el fondo de su maleta, bajo la ropa.
Siempre que tratábamos de hablar de esto con ella nos hacía callar con un ademán y cambiaba el tema. Nuestras bocas se movían inaudiblemente tras el sólido muro que había levantado entre ella y nosotros. Se había sometido al tratamiento porque estaba sufriendo alucinaciones, pero tan pronto como estas desaparecieron volvió a erigir el muro, y nadie volvió a atravesarlo jamás.
En el hospital llevó puesto un parche ocular durante varios días. Cuando se lo quitaron, daba la impresión de que el ojo le había explotado. Una telaraña de sangre se le extendía por toda la superficie ocular, y resultaba difícil mirarla a la cara sin quedarse viendo aquello.
Su médico nos llevó a mis hermanos y a mí a un cuartito y nos explicó que el alcohol había convertido el hígádo de mi madre en algo semejante a un trozo de cuero. Si la hubieran atendido antes, quizá la habrían salvado, pero su hígado ya no funcionaba. A consecuencia de ello, sus riñones tampoco funcionaban ya, lo que le había producido peritonitis, un colapso generalizado y agotámiento cardiaco. Su vientre estaba hinchado por la acumulación de líquidos. Tenía la piel verdosa, arrugada y fláccida.
Le acaricié el cabello, que se le veía muy negro y brillante. Era lo único de ella que parecía tener vida.
El médico dijo que moriría en unos cuantos días, tal vez un poco más, y que, si queríamos, podríamos aprovechar ese tiempo para despedirnos. Luego salió del cuarto. Mis hermanos y yo nos abrazamos, con las cabezas juntas, y lloramos.
LLAMAMOS al pastor de mi madre, mi episcopalista de rostro severo que saluda con un fuerte apretón de manos. El hombre es un alcohólico en recuperación, así que me escuchó con interés cuando le dije:
—Nunca he entendido por qué no pidió ayuda.
—La enfermedad impide que uno la nombre —respondió—. Está uno tan inmerso en ella que no puede tomar el teléfono y pronunciar la palabra: "Ayúdame"
EN CUANTO mis hermanos y yo salimos del ascensor, en el hospital, las enfermeras se nos acercaron rápidamente con objeto de prepararnos para lo que estábamoss_apunto de ver. Lo primero que noté a ntrar en la habitación fue la piel verdosa de mi madre. Nadie nos había dicho que antes de que la cirrosis acabe con una persona, la vuelve de color amarillo verdoso. Deseé que alguien se lo hubiera explicado a ella antes de que lo experimentara en carne propia.
—Su madre se ve bastante mal —murmuraban las enfermeras a mi alrededor.
Y tenía una sed insoportable. Los primeros días, los médicos habían pensado que se recuperaría, y le daban agua a sorbitos. Nos pidió que le lleváramos agua a escondidas.
¡Qué irónico resultaba esto! Ella nunca nos pidió que le lleváramos alcohol a hurtadillas. A la puerta de nuestra casa llegaban los pedidos de botellas de ginebra y vodka que luego iban a parar al cubo de la basura, después de haberse vertido, con gran decoro, en altos vasos con rodajas de limón. Después de que mi madre se internó en una institución para someterse a un tratamiento y, pese a ello, siguió bebiendo, fue cuando comenzó a ocultar las botellas. Cada vez que nos visitaba, las llevaba en el fondo de su maleta, bajo la ropa.
Siempre que tratábamos de hablar de esto con ella nos hacía callar con un ademán y cambiaba el tema. Nuestras bocas se movían inaudiblemente tras el sólido muro que había levantado entre ella y nosotros. Se había sometido al tratamiento porque estaba sufriendo alucinaciones, pero tan pronto como estas desaparecieron volvió a erigir el muro, y nadie volvió a atravesarlo jamás.
En el hospital llevó puesto un parche ocular durante varios días. Cuando se lo quitaron, daba la impresión de que el ojo le había explotado. Una telaraña de sangre se le extendía por toda la superficie ocular, y resultaba difícil mirarla a la cara sin quedarse viendo aquello.
Su médico nos llevó a mis hermanos y a mí a un cuartito y nos explicó que el alcohol había convertido el hígádo de mi madre en algo semejante a un trozo de cuero. Si la hubieran atendido antes, quizá la habrían salvado, pero su hígado ya no funcionaba. A consecuencia de ello, sus riñones tampoco funcionaban ya, lo que le había producido peritonitis, un colapso generalizado y agotámiento cardiaco. Su vientre estaba hinchado por la acumulación de líquidos. Tenía la piel verdosa, arrugada y fláccida.
Le acaricié el cabello, que se le veía muy negro y brillante. Era lo único de ella que parecía tener vida.
El médico dijo que moriría en unos cuantos días, tal vez un poco más, y que, si queríamos, podríamos aprovechar ese tiempo para despedirnos. Luego salió del cuarto. Mis hermanos y yo nos abrazamos, con las cabezas juntas, y lloramos.
LLAMAMOS al pastor de mi madre, mi episcopalista de rostro severo que saluda con un fuerte apretón de manos. El hombre es un alcohólico en recuperación, así que me escuchó con interés cuando le dije:
—Nunca he entendido por qué no pidió ayuda.
—La enfermedad impide que uno la nombre —respondió—. Está uno tan inmerso en ella que no puede tomar el teléfono y pronunciar la palabra: "Ayúdame"
.Esa tarde rasladamos a mi madre a un sanatorio para desahuciados.
PODRIR DECIR mucho más. Parte de ello tiene que ver con los momentos tristes que nos aguardan a cada uno de nosotros; el último contacto con una mano demasiado cansada para devolver el apretón. Pero otra parte tiene que ver con el estertor de una persona cuyo hígado parece un trozo de cuero.
Cuando mi madre inhalaba, se oía un pequeño gemido, y cuando exhalaba, un quejido más largo. Yo tenía que alejarme de su cuarto para no oír aquello.
Al final del pasillo había una habitación con una ventana sin cortinas y una amplia vista del lago.
Ahí estaba yo en el momento en que una enfermera fue a buscarme. Un cuanto me tomó por el codo para sostenerme, comprendí que mi madre había muerto.
Cuento todo esto porque nadie me advirtió que el alcohol estaba matándola...; no en el sentido metafórico en que hablan los hijos de los alcohólicos en los grupos de apoyo, sino literalmente y de manera tal que la dejó con la piel verde, un ojo sanguinolento y la respiración entrecortada.
Deseo que alguien escuche estas palabras. Quiero creer que en alguna parte, en una casa donde reine un agradable desorden, un hombre o una mujer que no sepa leerá esto que escribo y dirá: "Ahora lo sé".
Mi madre sin duda se habría enfurecido conmigo si en vida de ella la hubiera humillado públicamente. Era una mujer orgullosa, y creo que murió asustada y demasiado avergonzada para pronunciar en voz alta el nombre de la enfermedad que la mató.
Yo lo hago ahora por ella: alcoholismo. Cirrosis hepática provocada por el alcoholismo. Peritonitis provocada por el alcoholismo, seguida de insuficiencia renal y paro cardiaco. Si alguien lee estas palabras y pide ayuda, mi traición habrá valido la pena.
-7
C 1993 POR CYNTHIA GORNEY. CONDENSADO DEL "POST" DE WASHINGTON (26-IV-1993), DE WASHINGTON, D. C.
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST • Septiembre 1994PODRIR DECIR mucho más. Parte de ello tiene que ver con los momentos tristes que nos aguardan a cada uno de nosotros; el último contacto con una mano demasiado cansada para devolver el apretón. Pero otra parte tiene que ver con el estertor de una persona cuyo hígado parece un trozo de cuero.
Cuando mi madre inhalaba, se oía un pequeño gemido, y cuando exhalaba, un quejido más largo. Yo tenía que alejarme de su cuarto para no oír aquello.
Al final del pasillo había una habitación con una ventana sin cortinas y una amplia vista del lago.
Ahí estaba yo en el momento en que una enfermera fue a buscarme. Un cuanto me tomó por el codo para sostenerme, comprendí que mi madre había muerto.
Cuento todo esto porque nadie me advirtió que el alcohol estaba matándola...; no en el sentido metafórico en que hablan los hijos de los alcohólicos en los grupos de apoyo, sino literalmente y de manera tal que la dejó con la piel verde, un ojo sanguinolento y la respiración entrecortada.
Deseo que alguien escuche estas palabras. Quiero creer que en alguna parte, en una casa donde reine un agradable desorden, un hombre o una mujer que no sepa leerá esto que escribo y dirá: "Ahora lo sé".
Mi madre sin duda se habría enfurecido conmigo si en vida de ella la hubiera humillado públicamente. Era una mujer orgullosa, y creo que murió asustada y demasiado avergonzada para pronunciar en voz alta el nombre de la enfermedad que la mató.
Yo lo hago ahora por ella: alcoholismo. Cirrosis hepática provocada por el alcoholismo. Peritonitis provocada por el alcoholismo, seguida de insuficiencia renal y paro cardiaco. Si alguien lee estas palabras y pide ayuda, mi traición habrá valido la pena.
-7
C 1993 POR CYNTHIA GORNEY. CONDENSADO DEL "POST" DE WASHINGTON (26-IV-1993), DE WASHINGTON, D. C.
sábado, 13 de mayo de 2017
22 FEBRERO 1830-14 AGOSTO 1831 .VILLA DE HUEHUETENANGO
iNVESTIGADO Y DIGITALIZADO
POR SAMUELSONCIUDADEPAZ
PASCACIA ALVARADO CARDON
POR SAMUELSONCIUDADEPAZ
PASCACIA ALVARADO CARDON
22 FEBRERO 1830
HIJA
DE ANTONIO ALVARADO Y DE MARIA CARDON
PADRINO:
TOMAS VILLATORO
FRANCISCA
DE JESUS LOPES ORDOÑES
8 MARZO “1829”
HIJA
DE GREGORIO LOPES Y DE FRANCISCA ORDOÑES
PADRINO:
RAMON ORDOÑES
LIANDRO
JOSE PALACIOS GRANADOS
13
MARZO 1830
HIJO
DE YNOCENCIO PALACIOS Y DE PAULA
GRANADOS
PADRINO:
JUAN CASTILLO
SIMONA
ENCARNACION LOPES ALFARO
23 MARZO 1830
HIJA
DE SIMON LOPES Y DE SERAPIA ALFARO
MADRINA:
YNES CASTILLO
MANUEL
DE JESUS RIVAS
26
MARZO 1830
HIJ
A DE FELIPA RIVAS
MADRINA:
DOLORES ARGUETA
PETRONA DE JESUS RIOS CASTILLO
516
29 ABRIL 1830
HIJA DE JUSTO RIOS Y DE BERNARDA CASTILLO
MADRINA:
TERESA CASTILLO
ATANACIA
MERIDA LOPES
2
MAYO 1830
HIJA
DE JUAN MERIDA Y DE MARIA TRINIDAD LOPES
MADRINA:
MARIA MANUELA ALVARADO
JOSE DEL PATROCINIO LOPES RIVAS
2
MAYO 1830
HIJO DE SIMON LOPES Y DE JUANA RIVAS
MADRINA:
LUSIANA RIVAS
SIMON
JOSE ESPINOSA
24
MARZO 1830
HIJA
DE JUANA
PADRINO:
MANUEL LEMUS
“LADINO
DE MALACATAN”
HERMENEGILDO
AVILA DE LEON
13
ABRIL 1830
HIJO
DE FLORENCIO AVILA Y DE DOLORES DE LEON
PADRINO:
VICTORIANO VILLATORO
516
BASILIO
JOSE RIVAS GRANADOS
14
ABRIL 1830
HIJO
DE VICTOR RIVAS Y DE EULOGIA GRANADOS
PADRINO:
NICOLAS LOPES
ANICETO JOSE SAMAYOA
1
ABRIL 1830
HIJO
DE MARIA SAMAYOA
MADRINA:
PATRICIA SAMBRANO
MARQUINA
JOSEFA LOPES LOPES
25
ABRIL 1830
HIJA
DE APOLINARIO LOPES Y DE JULIANA LOPES
PADRINO:
NICOLAS ARGUETA
MARCELINA
JOSEFA GONSALES HERRERA
25
ABRIL 1830
HIJA
DE CRESENCIA GONSALES
MADRINA:
EULOGIA HERRERA
INVESTIGANDO EL 3 MAYO 2017
ESTER
SOLEDAD MAURICIO LOPES
3 MAYO 1830
HIJA
DE MASEDONIO MAURICIO Y DE NICOLASA
LOPES
PADRINO:
VICENTE RESINOS
PIOQUINTA SOLEDAD AGUIRRE LOPES
4
MAYO 183O
HIJA
DE FRANCISCO AGUIRRE Y DE CRISANTA LOPES
MADRINA:
AURELIA VELASQUES
BONIFACIO
JOSE CARDON DE PAZ
12
MAYO 1830
HIJO
DE LIANDRO CARDON Y DE REGINA DE PAZ
MADRINA:
PAULINA RIVAS
BONIFACIA
JOSEFA CARDON SIFUENTES
14
MAYO 1830
HIJA
DE JUAN CARDON Y DE MARCELINA SIFUENTES
MADRINA:
ANTOLINA MONSON
BENANCIO LEMUS
14
MAYO 1830
HIJO
DE VICENTA LEMUS
MADRINA:
FRANCISCA MEZA
MANUEL
ASCENSION PALACIOS LOPES
20
MAYO 1830
HIJO DE PANTALION PALACIOS Y DE SEFERINA LOPES
MADRINA:
JUANA YDALGO
MANUELA
ASENSION PALACIOS LOPES
20 MAYO 1830
HIJO DE CATARINO PALACIOS Y DE GERONIMA LOPES
MADRINA:
JUANA YDALGO
“AVECINDADOS
EN SAN LORENSO”
BERNARDINO JOSE DELGADO GONSALES
HIJO
DE DOROTEO DELGADO Y DE JUANA GONSALES
MADRINA:
MARIA CASTILLO
RITO
DE JESUS VILLATORO LOPES 519
21 MAYO 1830
HIJO
DE TOMAS VILLATORO Y DE SECUNDINA LOPES
MADRINA:
YRENE MARTIN
MARIA
TEODOSIA LOPES CARDON
29 MAYO 1830
HIJA DE PERFECTO LOPES Y DE ESTEFANA CARDON
MADRINA:
JULIA ALFARO
“ESTA PARTIDA ES DE EL AÑO DE 829”
JUANA
DEL ROSARIO ARGUETA SANTIAGO
23
JUNIO 1830
HIJA DE
NICOLAS ARGUETA Y DE BENANCIA SANTIAGO
NO
APARECE MADRINA
ESTANISLAO
LOPES MORALES
7
MAYO 1830
HIJO
DE TEODORO LOPES Y DE PAULINA MORALES
MADRINA:
ELIGIA SAMAYOA
MARGARITO
DE JESUS ALVARADO 519
10 JUNIO 1830
HIJO
DE JULIA ALVARADO
MADRINA:
MARIA LOPES
FELICIANA
JOSEFA TANCHES VILLATORO
29
MAYO 1830
HIJA
DE ANASTACIO TANCHES YJUANA VILLATORO
MADRINA:
MARIA PALACIOS
FELICIANO
ANTONIO ALVARADO CASTILLO
30
JUNIO 1830
HIJO
DE DESIDERIO ALVARADO Y DE RAFAELA CASTILLO
MADRINA:
DESIDERIA CARDON
PETRONILA
JOSEFA SOSA GAMARRA
30
JUNIO 1830
HIJA
DE PIOQUINTO SOSA Y DE TEODORA GAMARRA
MADRINA:
YSAVEL LEYBA
MARCELINO
JOSE VALIENTE
2
JUNIO 1830
HIJO
DE FELICIANA VALIENTE
PADRINO:
ANACLETO MARTIN
YRINEA
JOSEFA MORALES ZOSA
2
JUNIO 1830
HIJA
DE EUSVIO MORALES Y DE AANTOLINA ZOSA
MADRINA:
JOSEFA BARRETO
TRANQUILINA
JOSEFA RECINOS LOPES
7 JUNIO 1830
HIJO
DE FRANCISCO RECINOS Y DE JUSTA LOPES
MADRINA:
FRANCISCA SAMAYOA
“DE
MALACATAN”
TEODORO
JOSE ALVARADO VILLATORO
29
MAYO 1830
HIJO DE MARIANO ALVARADO Y DE JOSEFA VILLATORO
PADRINO:
EUSEVIO LOPES:
JUAN
BAUTISTA CASTILLO SAN DIEGO
24
JUNIO 1830
HIJO
DE BENANCIO CASTILLO Y DE MARIA SAN DIEGO
MADRINA:
YSAVEL CASTILLO
BONIFACIA JOSEFA VILLATORO ZOSA
28 JUNIO 1830
HIJA
DE AGATON VILLATORO Y DE GERTRUDIS ZOSA
MADRINA:
PAULINA RIVAS
PETRONA
DE JESUS MOLINA MARTIN
28
JUNIO 1830
HIJA
DE CESARIO MOLINA Y DE JOSEFA MARTIN MADRINA: JACINTA
HERRERA
FELICIANA
DE LA SOLEDAD MAURICIO LOPES
2
ABRIL 1830
HIJA
DE GEORGE MAURICIO Y DE LUISA LOPES
MADRINA:
MANUELA HERRERA
ABRAHAN
DE JESUS RECINOS ALFARO
16
JUNIO 1830
HIJO
DE DEMETRIO RECINOS Y MARIA ALFARO
PADRINO:”
EL PADRE DON PEDRO MOLINA”
ANASTACIA
JOSEFA TANCHES CASTILLO 522
5
DE JULIO 1830
HIJA
DE MARCOS TANCHES Y DE FRANCISCA CASTILLO MADRINA: FLORENCIA
CASTILLO
“DE
MALACATAN”
BASILIA DE JESUS MOLINA FIGUEROA
14 JULIO 1830
HIJA
DE RAMON MOLINA Y DE MARIA JOSEFA FIGUEROA MADRINA: GREGORIA
VILLATORO
“DE
MALACATAN”
JUANA
JOSEFA CAMPOSECO CALDERON
13
JULIO 1830
HIJO
DE BACILIO CAMPOSECO Y DE ANA CALDERON
MADRINA:
ROSA PORRES-ESPAÑOLA
ALEJANDRA
JOSEFA ALVARADO
17 JULIO 1830
HIJA
DE PAULINA ALVARADO
MADRINA:
FELIPA LOPES
“REMITIDA
A SOLOLÁ EL 1 DE FEBRERO DE 1855”
RAMONA
JOSEFA RIVAS ARRIAGA
30
JULIO 1830
MADRINA:
BEERNAVELA CASTILLO
JOSE NIEVES LOPES JUARES
5
AGOSTO 1830
HIJO
DE LUSIANO LOPES Y DE ANACLETA JUARES
MADRINA:
YSAVEL CASTILLO
ESTEBAN
GUTIERRES RESINOS
3
AGOSTO 1830
HIJO
DE GERMAN GUJTIERRES Y DE APLINARIO
RESINOS
MADRINA:
PIA RIOS
MANUELA DE JESUS LOPES ALVARADO
6 AGOSTO 1830
HIJA DE FELIPE LOPES Y DE JOSEFA ALVARADO
MADRINA:
JOSEFA LOPES
MARIANO
BARRIOS RESINOS
5
AGOSTO 1830
HIJO
DE VICTORIANO DE BARRIOS Y DE MARSELA RESINOS
PADRINO:
CESARIO RESINOS
CLARA
DEL TRANSITO RESINOS SAMAYOA
12
AGOSTO 1830
HIJA
DE MANUEL RESINOS Y DE MARIA DEL PILAR
SAMAYOA
MADRINA:
MARIA CARLOS SAMAYOA
YPOLITO
JOSE ALVARADO LOPES
13 AGOSTO 1830
HIJO
DE JOSE ALVARADO Y DE ALEXANDRA LOPES
MADRINA:
MARGARITA ALFARO
MARIANO
JOSE HERRERA SIFUENTES
14
AGOSTO 1830
HIJO DE MARIANO HERRERA Y DE MANUELA SIFUENTES
MADRINA: ATANASIA ZOSA
AURELIO
ZOSA CASTILLO
10
JULIO 1830
EUSTAQUIO
ZOSA CASTILLO
PADRINO:
LEON ARGUETA-ESPAÑOL
MARIA
DE JESUS DEL ROSARIO ARGUETA SANTIAGO
20 AGOSTO 1830
HIJA
DE NICOLAS ARGUETA Y DE BENANSIA
SANTIAGO PADRINO: MARIANO MORALES
HOY ES SABADO 6 MAYO 2017
526
LUISA
FERMINA RIVAS DEL CASTILLO
2
AGOSTO 1830
HIJA
DE JUAN RIVAS Y DE GORDIANA DEL CASTILLO MADRINA: BERNARDA
VILLATORO
BARTOLA
JOSEFA GONZALES MORALES
24
AGOSTO 1830
HIJO
DE FRANCISCO GONZALES Y DE PAULINA MORALES
MADRINA:
VRSULA GUTIERRES
JOSE
DANIEL VILLATORO DELGADO
25
AGOSTO 1830
HIJO
DE EUSEBIO VILLATORO Y DE ENRIQUA DELGADO MADRINA: VICTORIA DE
AVILA
ENRIQUE
DE JESUS
2
AGOSTO 1830
HIJO
DE MARQUINA MAURICIO
MADRINA:
DOÑA MERCEDES YDALGO
SEFERINO
DE JESUS ORDOÑES GARCÍA
26 AGOSTO 1830
HIJO
DE ANSELMO ORDOÑES Y DE MARIA GARCÍA
MADRINA:
FELIPA CHAVES
“REMITIDA
A MALACATAN PARA SU MATRIMONIO
ENERO
DE 1855”
LUISA
JOSEFA AGUIRRE LEIVA
26 AGOSTO 1830
HIJA
DE BERNARDINO AGUIRRE Y DE YSAVEL LEIVA
MADRINA:
LUCRECIA MOLINA
“SON DE MALACATAN”
DAVID
VICENTE DE JESUS CAMPOSECO HERRERA
4
JULIO 1830
HIJO
DE FRANCISCO CAMPOSECO Y DE BARVARA
HERRERA
MADRINA:
JOSEFA ARANGO –“VECINA DE EL PUEBLO DE
TOTONICAPAN”
RAMONA
JOSEFA RIVAS GONSALES
31
AGOSTO 1830
HIJA
DE GAVINA RIVAS Y DE SILVERIA GONSALES
MADRINA:
GERARDA CASTILLO
SIPRIANA
JOSEFA GUTIERRES
26
SEPTIEMBRE 1830
HIJA
DE ANSELMA GUTIERRES
MADRINA:
DOLORES ARGUETA
ANA VICENTA MEZA ORDOÑES _ESPAÑOLA
27 OCTUBRE
1830
HIJO DE DON SERAPIO MEZA_ESPAÑOL
Y
DE DOÑA CATARINA ORDOÑES_ESPAÑOLA
MADRINA:
DOÑA MARIA GALINDO_ESPAÑOLA
VICENTE
MARIANO VALIENTE LOPES
28 OCTUBRE 1830
HIJO
DE JUSTO VALIENTE Y DE MANUELA LOPES
PADRINO:
MANUEL VALIENTE
MANUELA
DE JESUS ARGUETA DE AVILA_ESPAÑOLA
22
JULIO 1830
HIJA
DE LEON ARGUETA-ESPAÑOL
Y DE
LUSIANA DE AVILA_ESPAÑOLA
PADRINO:
JOSE VICENTE RESINOS
ELIAS DE JESUS SOSA RIVAS
2
JULIO 1830
HIJO
DE JOSE ANTONIO ZOSA Y DE MANUELA RIVAS
PADRINO:
JOSE VICENTE RESINOS
528
MARIA LEMUS DUARTE
9 SEPTIEMBRE 1830
HIJA DE SANTIAGO LEMUS-ESPAÑOL
Y DE MARIA ENCARNASION DUARTE
PADRINO: RICARDO LEMUS -ESPAÑOL
MARIA FRANCISCA HERRERA PORRES
17 SEPTIEMBRE 1830
HIJA
DE RITO HERRERA
Y
DE BIBIANA PORRES_ESPAÑOLA
MADRINA:
ROSA PORRES_ESPAÑOLA
CALISTO
JOSE SIFUENTES SANTIAGO
14 SEPTIEMBRE 1830
HIJA
DE VICENTE SIFUENTES Y DE TOMASA SANTIAGO PADRINO: MARIANO DEL
CARMEN DE AGUAYO_ESPAÑOL
JOSE
LINO RESINOS HERRERA 529
23
SEPTIEMBRE 1830
HIJO
DE YGINIO RESINOS Y DE GERONIMA HERRERA
MADRINA:
EULOGIA HERRERA
MARIA
DE LOS ANGELES CARDON MONSON
2 SEPTIEMBRE 1830
HIJA
DE JUAN CARDON Y DE JOSEFA MONSON
MADRINA:
JUANA FLORES
“VECINO
DE MALACATAN”
FILADELFO
DE JESUS REYES MOLINA
24 SEPTIEMBRE 1830
HIJO
DE JUAN NEPOMUCENO REYES Y DE MANUELA
MOLINA
PADRINO:
JUAN RAMON MOLINA
MARIANO
HERRERA LEIVA 529
24 SEPTIEMBRE 1830
HIJO
DE FELIS DE HERRERA Y DE ANTONIA LEIVA
MADRINA:
JULIA ALFARO
“REGISTRADA
PARA MALACATAN JUNIO 12 DE 1853”
MAXIMO
JOSEPH HERRERA ALFARO
12 OCTUBRE 1830
HIJO
DE VICTOR HERRERA Y DE CATARINA ALFARO
PADRINO:
JUAN DE LEON
APARECE NOTA DE ASAMBLEA
LEGISLATIVA Y C. MILItar
En imagen 530
“REMITIDA
A GUATEMALA EN 26 MARZO DE 1856”
MARIA DEL PILAR GALINDO ALFARO
HIJA
DE MARIANO GALINDO Y DE JULIA ALFARO
MADRINA:
SOCORRO RESINOS
“REMITIDA
A GUATEMALA EN 26 MARZO DE 1856”
MARIA
DE LA LUZ GALINDO ALFARO
HIJA
DE MARIANO GALINDO Y DE JULIA ALFARO
MADRINA:
SOCORRO RESINOS
:
CALISTO
JOSE CIFUENTES SANTIAGO
11
OCTUBRE 1830
HIJO
DE VICENTE CIFUENTES Y DE TOMASA SANTIAGO
PADRINO:
DON MARIASNO DEL CARMEN DE AGUAYO
MARIA
FRANCISCA HERRERA REYES
10
OCTUBRE 1830
HIJA
DE BENANSIO HERRERA Y DE BASILIA REYES
MADRINA:
DOMINGA REYES
“DE
MALACATAN”
FLORENSIA
DE JESUS VILLATORO
16
OCTUBRE 1830
HIJA
DE EULALIA VILLATORO
PADRINO:
BENANSIO VILLATORO
“REMITIDA
A TEJUTLA EN CINCO DE FEBRERO DE “1855
LUCAS
CASTILLO HERRERA
18
OCTUBRE 1830
HIJO
DE JOSE CASTILLO Y DE YSABEL HERRERA
MADRINA:
MANUELA ALVARADO
MARIANO
SALOME VILLATORO SOSA
22
OCTUBRE 1830 538
HIJO
DE MARIANO VILLATORO Y DE TOMASA SOSA
MADRINA:
MICAELA GUTIERRES
VICENTE
JOSE VILLATORO
2 OCTUBRE 1830
HIJO
DE ALVINA VILLATORO
MADRINA:
LUCIANA MOLINA
“VISTA PARA MALACATAN”
PETRONA
JOSEFA GUTIERRES SAMAYOA
23
OCTUBRE 1830
HIJA
DE JOSE GUTIERRES Y DE MARIA SAMAYOA
MADRINA:
FELIPA LOPES
MARCELO JOSE
ZOSA RIVAS
30
OCTUBRE 1830
HIJO
DE JOSE ZOSA Y DE EUSEBIA RIVAS
MADRINA:
ENCARNASION HERRERA
YLARIO
DE JESUS ZALASAR GAMARRA
3
NOVIEMBRE 1830
HIJO
DE BENANSIO ZALASAR Y DE MARIA
GAMARRA
MADRINA:
MARIANA DIAS
JOSE
CORONADO ORDOÑES CHAVES
8
NOVIEMBRE 1830
HIJO
DE MANUEL ORDOÑESY DE YNES CHAVES
MADRINA:
LUISA CHAVES
JOSE
ESTANISLAO LOPES GONZALES
13 NOVIEMBRE 1830
HIJO
DE MANUEL LOPES Y DE RITA GONZALES
MADRINA:
EULOGIA HERRERA
539
MARIA
SANDIEGO SAMAYOA LOPES
13 NOVIEMBRE 1830
HIJA
DE AGUSTIN
SAMAYOA Y DE TEODOSIA LOPES
MADRINA:
DOÑA YRENE DE MATHA_ESPAÑOLA
MANUELA
ERCULIANA GONZALES PERES
1
NOVIEMBRE 1830
HIJA
DE FRANCISCO GONZALES Y DE DOROTEA PERES
MADRINA:
MARIA CARLOS SAMAYOA
MARIA
CLEMENTA CIFUENTES ZOSA
23 NOVIEMBRE 1830
HIJA
DE FRANCISCO CIFUENTES Y DE CRESENCIA ZOSA
PADRINO:
JOSE VICENTE RESINOS
NICOLASA
DE JESUS LOPES PALACIOS
6 DICIEMBRE 1830
HIJA
DE MARIANO LOPES Y DE CANDELARIA
PALACIOS
MADRINA:
PAAULA CASTILLO
JOSE
MARIA DE JESUS CASTILLO RILLOS
8
DICIEMBRE 1830
HIJO
DE PEDRO CASTILLO Y DE SELIDONIA RILLOS
MADRINA:
JULIA HERRERA
LEOCADIA
JOSEFA DE LEON LOPES
9
DICIEMBRE 1830
HIJA
DE JOSE MARIA DE LEON Y DE FLORENSIA
LOPES
MADRINA:
BERNAVELA LOPES
GUADALUPE DE JESUS CARDONA VILLATORO
12 DICIEMBRE 1830
HIJO
DE BENTURA CARDONA Y DE BERNARDA VILLATORO
MADRINA:
JUANA FLORES
LUSIANO
JOSE RESINOS BARRIOS
13 DICIEMBRE 1830
HIJO
DE NORBERTO RESINOS Y DE MARIA BARRIOS
MADRINA:
FELIPA GUTIERRES
JOSE
LASARO PALACIOS VILLATORO
17 DICEMBRE
1830
HIJO
DE MARIANO PALACIOS Y DE FELIPA
VILLATORO
MADRINA:
LUCIANA DE AVILA
ANCESTRA
DE MARTA, EMERITA, ARCADIO Y REYNA
ISABEL
“EN DIEZ Y NUEVE DE
DICIEMBRE” 541
MARIA DE LA SOLEDAD MORALES
RIVERA
18 DICIEMBRE 1830
HIJA DE SEFERINO MORALES Y DE MARIA RIVERA
PADRINO: JOSE MARIA DE LEON
DEMETRIO
JOSE MORALES GUTIERRES
22
DICIEMBRE 1830
HIJO
DE LEANDRO MORALES Y DE JOSEFA GUTIERRES
MADRINA:
FRANCISCA PALACIOS
MANUEL
ESTEBAN GRANADOS RUEDAS
16 DICIEMBRE 1830
HIJO
DE ANICETO GRANADOS Y DE
FLORENSIA RUEDAS
MADRINA:
DOÑA TRINIDAD MORALES
MANUEL
DE JESUS CARDON LOPES
1
ENERO 1831
HIJO
DE BENTURA CARDON Y DE FULGENSIA LOPES
MADRINA:
JUANA RESINOS
MACARIA
DE JESUS ZOSA ALVARADO
3
ENERO 1831
HIJO
DE YGNACIO ZOSA Y DE MARIA ALVARADO
MADRINA:
DOÑA TRINIDAD MORALES
MARIA
LUCIANA RILLOS MORALES
7 ENERO 1831
HIJA
DE RAFAEL RILLOS Y DE JOSEFA MORALES
MADRINA:
JULIA JOSEFA HERRERA
MACARIO
DE JESUS HERRERA MORALES
10 ENERO
1831
HIJO
DE SESARIO HERRERA Y DE BERNARDINA MORALES
MADRINA:
FRANCISCA MORALES
“SACADA
PARA CHIANTLA”
MANUELA
DE JESUS VALIENTE
15
ENERO 1831
HIJA
DE MARIA VALIENTE
MADRINA:
NICOLASA VALIENTE
YNES
DE JESUS “LOPEZ”
20
ENERO 1831
HIJA
DE CATARINA “LOPES”
MADRINA:
SILBERIA HERRERA
MANUEL
DE LOS REYES CHAVES VILLATORO
7 ENERO 1831
HIJO
DE BENTURA CHAVES Y DE RAFAELA VILLATORO
PADRINO:
EL C. PARROCO BERNARDINO LEMUS
MATEA
DE JESUS GUTIERRES
21
ENERO 1831
HIJA
DE MARIA GUTIERRES
MADRINA:
RAFAELA AVILA
JOSE
MARIA YLDEFONSO CASTILLO RILLOS
23
ENERO 1831
HIJO
DE SIMON CASTILLO Y DE JULIANA RILLOS
PADRINO:
FLORENSIO VILLATORO
TIMOTEO
VELASQUEZ HERRERA BARRETO
24
ENERO 1831
HIJO DE TIBURCIO VELASQUEZ Y DE
LUISA BARRETO
MADRINA:
LUCIA ARREOLA
PAULA
DE JESUS VILLATORO RILLOS
24
ENERO 1831
HIJA
DE FLORENSIO VILLATORO Y DE NARCISA
RILLOS
MADRINA:
JULIA HERRERA
FRANCISCA
DEL ROSARIO CASTAÑEDA RESINOS
29
ENERO 1831
HIJA
DE NICANOR CASTAÑEDA Y DE MAURICIA
RESINOS MADRINA: POLICARPA
LOPES
YSIDORA
JOSEFA ALVARADO GONZALES
8
FEBRERO 1831
HIJA
DE MANUEL ALVARADO Y DE JUANA
MADRINA:
BERNAVELA ZOSA
MARIA
ONORATA
CASTILLO HERNANDES
8 FEBRERO 1831
HIJA DE CIRILO CASTILLO Y DE YSIDORA HERNANDES
MADRINA:
DIONISIA CARDON
JOSE
GUILLERMO DE JESUS RILLOS
9
FEBRERO 1831
HIJO
DE MATEA RILLOS
MADRINA:
VICTORIA AVILA
546
MARCELA
JOSEFA GONZALES ALVARADO
19 FEBRERO
1830
HIJA
DE CIRILO GONZALES Y DE
REMIGIA ALVARADO
MADRINA:
SOCORRO RESINOS
“DE
MALACATAN”
“REGISTRADA
PARA SIJA EN 1852”
SEBERINA
JOSEFA MONSON LOPES
21
FEBRERO 1831
HIJA
DE ENRIQUE MONSON Y DE YGNACIA ZENONA LOPES
PADRINO:
BENANSIO VILLATORO
MARIA
MATIAS DE JESUS HERRERA
23
FEBRERO 1831
HIJA
DE JUANA HERRERA
MADRINA:
YGNASIA HERRERA
SESARIA
DE LA SOLEDAD CASTILLO LOPES
25 FEBRERO 1831
HIJA
DE MARIANO CASTILLO Y DE YLARIA LOPES
MADRINA:
CESILIA CASTILLO
“DE
MALACATAN”
ALVINO
DOLORES LOPES SANCHES
28 FEBRERO 1831
HIJO
DE MATEO LOPES Y DE CATARINA SANCHES
MADRINA:
JUANA JUAQUINA SANCHES
CASIMIRO
JOSE MORALES SOSA
3
MARZO 1831
HIJO
DE SANTIAGO MORALES Y DE MARQUINA SOSA
MADRINA:
MARIA TEREZA CASTILLO
“DE
MALACATAN”
MARIA
DE LA SOLEDAD RODRIGUES MOLINA
1 MARZO
1831
HIJA
DE ANTONIO RODRIGUES Y DE ROSA MOLINA
MADRINA:
MARIA JOSEFA FIGUEROA
EUSEBIO
JOSE RESINOS
5
MARZO 1831
HIJO
DE FELICIANA RESINOS
PADRINO:
ANICETO GRANADO
547
“DE
MALACATAN”
FRANCISCO
ANTONIO VILLATORO MONSON
11 MARZO 1831
HIJO
DE MARCELO VILLATORO Y DE MARIA ANTONIA MONSON
MADRINA:
MARIA JACINTA MONZON
PABLO
DE JESUS CASTILLO CASTILLO
23
MARZO 1831
HIJO
DE AUDATO CASTILLO Y DE PAULINA CASTILLO
MADRINA:
ELIGIA HERRERA
SIMONA
DOLORES CASTILLO LOPES
24
MARZO 1831
HIJA
DE MARIANO CASTILLO Y DE BRAULIA LOPES
MADRINA:
BERNAVELA CASTILLO
DOROTEO
DE JESUS RIVERA CASTILLO
27
MARZO 1831
HIJO
DE JUSTO RIVERA Y DE JUANA CASTILLO
MADRINA:
DOMINGA SAY
“DE MALACATAN”
“REGISTRADA A MALACATAN MAYO 30 DE
1853”
CASTOLO
DE JESUS CALDERON REYES
26
MARZO 1831
HIJO
DE JULIO CALDERON Y DE MARIA EUSTAQUIA REYES
PADRINO:
GABRIEL ANTONIO RODRIGUES
“DE
MALACATAN”
“SACADA
PARA SAN CRISTOBAL”
JOSEFA
DE LA CONCEPCION AVILA MOLINA
2
ABRIL 1831
HIJA
DE JUAN AVILA Y DE MARCELA MOLINA
MADRINA:
GREGORIA VILLATORO
“DE
MALACATAN”
BISENTE
MARIA CALDERON SOLIS
5 ABRIL
1831
HIJO
DE FLORENSIO CALDERON Y DE MANUELA SOLIS
PADRINO:
BICTORIANO VILLATORO
“DE
MALACATAN”
CASTOLO RAMON CALDERON
26
MARZO 1831
HIJO
DE MANUELA CALDERON
PADRINO:
BICTORIANO VILLATORO
“DE
MALACATAN”
JUANA
MARIA ARGUETA AVILA
6
MAYO 1831
HIJA
DE SANTIAGO ARGUETA Y DE SESARIA AVILA
MADRINA:
PAULINA SAMAYOA
FELIPA
DE JESUS LOPES ORDOÑES
26
MAYO 1831
HIJA DE GREGORIO LOPES Y DE MANUELA ORDOÑES
PADRINO:
EL CURA PARROCO BERNARDINO LEMUS
GERMANA
DE LA CONCEPCION SOSA
28
MAYO 1831
HIJA
DE MARIA SALOME SOSA
MADRINA:
SESARIA SOSA
JUAN
DE JESUS CASTILLO SAMAYOA
27
MAYO 1831
HIJO
DE SATURNINO CASTILLO Y DE ELOGIA SAMAYOA
PADRINO.
JUAN CASTILLO
TEODOSIO
TRINIDAD GUTIERRES SAMAYOA 551
30
MAYO 1831
HIJO
DE JUAN DIONISIO GUTIERRES Y DE YANUARIA SAMAYOA
MADRINA:
PAULINA SAMAYOA
“SACADA
EN 1849 PARA SU MATRIMONIO”
PEDRO
JOSE YDALGO VILLATORO
2
JUNIO 1831
HIJO
DE BASILIO YDALGO Y DE TECLA VILLATORO
MADRINA:
CANDELARIA MENDES
DOROTEA
DE JESUS CARDONA HERRERA
5
JUNIO 1831
HIJO
DE NORBERTO CARDONA Y DE JOSEFA HERRERA
MADRINA:
TERESA CARDONA
ANTONIA
JOSEFA CASTILLO CHAVES
13
JUNIO 1831
HIJA
DE LEON CASTILLO Y DE PASCACIA CHAVES
MADRINA:
EUSTAQUIA CHAVES
MANUEL
DE JESUS CASTILLO MARTIN 352
MANUELA
DE JESUS CASTILLO SAMAYOA
17
JUNIO 1831
HIJA
DE FELIPE CASTILLO Y DE
PAULINA SAMAYOA
PADRINO:
JUAN CASTILLO
MANUELA
ESTANISLAO DE JESUS ARRIOLA SANTIAGO
27
JUNIO 1831
HIJA
DE TOMAS ARRIOLA Y DE SANDIEGO SANTIAGO
MADRINA:
MARIANA DIAS
YRINEA
JOSEFA HERRERA
1
JULIO 1831
HIJA
DE FELIPA HERRERA
MADRINA:
TOMASA ARGUETA
MICAELA
DE LOS SANTOS SAMBRANO SAMAYOA
4
JULIO 1831
HIJA
DE DIONISIO SAMBRANO Y DE ANDREA SAMAYAOA
MADRINA:
MANUELA VILLATORO
553
FERMIN
DE JESUS MAURICIO
7 JULIO 1831
HIJO
DE LEANDRA MAURICIO
MADRINA.
MANUELA HERRERA
FERMINA
DE LOS RIOS VILLATORO-ESPAÑOLA
JULIO 1831
HIJA
DE CHRISANTO DE LOS RIOS Y DE FULGENCIA
VILLATORO
MADRINA:
DOÑA MARCELINA DE AGUAYO
MARIA
DEL CARMEN CARDON FLORES
1
JULIO 1831
HIJA
DE ANSELMO CARDON Y DE JUANA FLORES
MADRINA:
MATIAS RIOS
ESTER
MARGARTA ARCENIA MOLINA SANTIAGO
20
JULIO 1831
HIJO
DE BUENAVENTURA MOLINA Y DE TIBURSIA SANTIAGO
MADRINA.
MICAELA VILLATORO
ABRA (HA) N DE SANTA MARIA MARTIN ARREOLA
20
JULIO 1831
HIJO
DE TIBURSIO MARTIN Y DE LUSIA ARREOLA
ADRIN
ANA
DE JESUS RIVAS
26 JULIO 1831
HIJA
DE AGUSTINA RIVAS
MADRINA.
BUENAVENTURA CASTILLO
JOSE
MARIA CARDON GUTIERRES
30
JULIO 1831
HIJO
DE TOMAS CARDON Y DE LAURIANA GUTIERRES
MADRINA:
OLAYA RIOS
YGNACIO
MARIA CARDON CASTILLO
31
JULIO 1831
HIJO
DE SILBESTRE CARDON Y DE MANUELA CASTILLO
MADRINA.
CORNELIA AVILA
CLARA
SOLEDAD HERRERA
13
AGOSTO 1831
HIJA
DE RICARDA HERRERA
MADRINA:
LIVERATA SANTIAGO
554
MARIA
DE LA ASUNCION LOPEZ CASTILLO
14 AGOSTO 1831
HIJO
DE BENTURA LOPEZ Y RIOS Y DE PATRISIA
CASTILLO
PADRINO:
JOSE BISENTE RESINOS
iernes, 15 de septiembre de 2017
LA MUERTE INVADE A NUEVA YORK Por David B. Parker 1947
LA MUERTE INVADE A NUEVA YORK
(Condensado de «Coast Artillery Journal»)
Por David B. Parker
Teniente coronel del ejército estadounidense, adscrito a la sección de la bomba atómica del Departamento de Guerra
Por David B. Parker
Teniente coronel del ejército estadounidense, adscrito a la sección de la bomba atómica del Departamento de Guerra
Julio de 1947
Las opiniones expuestas en este artículo pertenecen exclusivamente a su autor, y no representan necesariamente las del Departamento de Guerra de los Estados Unidos
Páginas tomadas del cuaderno de apuntes de un futuro historiador: El 25 de febrero de 1952 a las 3 y 30 a. m.,
Roger Jones, vecino de Nueva York, residente en la parte sur de la
ciudad, despertó presa de violentas e inexplicables náuseas que le
obligaron a levantarse. Pasado el malestar, que le duró un cuarto de
hora, Jones advirtió, al volverse a la cama, que en la ventana de su
habitación se agolpaba la niebla, cosa que le pareció rara, pues a prima
noche el tiempo estaba despejado y soplaba una fuerte brisa.
A las 3 y 4o a. m., Ellis C. Mánchester, jefe del puerto de Nueva York, saltaba de la cama y se dirigía a toda prisa al barrio de los muelles, en respuesta a urgentes llamadas telefónicas de sus subalternos.
A las 3 y 4o a. m., Ellis C. Mánchester, jefe del puerto de Nueva York, saltaba de la cama y se dirigía a toda prisa al barrio de los muelles, en respuesta a urgentes llamadas telefónicas de sus subalternos.
Halló a éstos reunidos en el muelle número diez, la punta del cual
estaba destrozada por un golpe de mar. No obstante la oscuridad y la
niebla, Mánchester alcanzó a ver que el daño se extendía a otros muelles
de arriba del Hudson. Alrededor del jefe se comentaba con gran
animación lo sucedido, cuya causa atribuían todos a un maremoto que tendría su punto de origen a muchas millas de la bahía. Al volver a su automóvil, Mánchester se vio sobrecogido de fuertes náuseas.
Más o menos a estas mismas horas, el doctor Hiram Strandberg, radiólogo de la universidad de Columbia, se hallaba aún en su laboratorio, donde muchas veces lo sorprendía la mañana. Notando que tres de los radiomicrómetros se salían de la máxima, el doctor Strandberg hizo apresuradamente algunas comprobaciones, valiéndose de otros instrumentos. Cierto ya de lo que estaba aconteciendo, telefoneó a su mujer para que huyese cuanto antes de la ciudad, y llamó acto continuo a la jefatura de policía, a la alcaldía y al gobierno militar. Los que respondieron a estas llamadas mostráronse cortésmente incrédulos o abiertamente soñolientos y malhumorados. Al salir de su laboratorio, el doctor Strandberg reparó en que que la niebla flotaba impulsada por recia brisa del Sudoeste. Hasta donde lo recordaba, nunca se dio caso semejante en Nueva York.
A las 5 a. m., el despacho del alcalde rebosaba de funcionarios, periodistas y directores de radioemisoras. Pálidos, sin afeitar, con el trasnocho y la ansiedad pintados en el semblante, escuchaban al grupo de sabios—entre los cuales se contaba el doctor Félix Novak, eminente físico laureado con el premio Nobel—que trataban de darles una idea general de la espantosa catástrofe.
Sólo meses después se logró concadenar las informaciones sueltas que formaron el cuadro total. Una bomba atómica estalló a gran,profundidad en aguas de la bahía de Nueva York. Si procedía de un submarino o de un buque de superficie que la dejó caer por la borda después de graduar con la espoleta el tiempo de explosión, es cosa que no se consiguió averiguar. La bomba estalló a las 3 a. m. Causó un estampido sordo que no oyeron la mayoría de los millones de personas que dormían ya profundamente a tal hora. Elevose de la bahía una columna de cerca de dos mil metros de altura formada por varios millones de toneladas de agua, no en estado líquido, sino convertida en menudísimas partículas cargadas de elementos radiactivos, que despedían los mortíferos rayos gamma y beta. El enemigo supo elegir una noche ideal para el ataque. Un viento de cuarenta y ocho kilómetros que soplaba de la bahía a lo largo de la isla de Manhattan esparció por la ciudad en menos de una hora la fatal llovizna. Aunque la intensidad de las radiaciones variaba de una manzana a otra, era en todas la suficiente para poner a la población en peligro de muerte.
A las 5 y 15 a. m. el alcalde dispuso que se diese cumplimiento al Plan 99, preparado desde años atrás en previsión que hubiese que evacuar a Nueva York. Inmediatamente llenaron el aire las ordcnes y advertencias que trasimtían las radioemisoras. Pasado un tiempo,todas,fueron enmudeciendo a medida que les faltaba la corriente, por haber huido 'de sus puestos los obreros de la central eléctrica. El personal de varios otros servicios hizo lo mismo. En cambio, el cuerpo de bomberos, el de policía, la guardia nacional y un grupo de científicos permanecieron fieles a la consigna, a sabiendas de que se exponían a la acción prolongada, y casi seguramente mortal, de los rayos gamma. Sobresalieron por su serenidad los científicos que, tras de reunir a toda prisa cuantos contadores Gciger* hallaron en la ciudad—fueron apenas 100, y no habrían bastado 10.000 de esos instrumentos—, diéronse a demarca los límites de la zona peligrosa.
Diez minutos después de haber tenido noticia de la explosión, el doctor Félix Novak determinaba la radiactividad causada por la bomba. «En las zonas de la ciudad donde la radiactividad es mayor le dijo al alcalde, «el promedio de radiaciones gamma basta para ocasionar la muerte de quienes permanezcan allí por más de tres horas. En estos casos, los,síntomas no se manifestarán sino pasados dos o tres días, y la muerte sobrevendrá sólo a los nueve días, y aun puede que a las seis semanas. En algunos puntos de la ciudad, las radiaciones gamma serán tan intensas, que la gente se verá acometida de náuseas casi al momento. En estos casos, la muerte sobrevendrá cuatro días después, a más tardar. A las personas que logren salir pronto de la ciudad, se les caerá un poco el pelo, o sufrirán un ligero acceso de fiebre durante la siguiente semana; pero su vida no correrá peligro. Cuanto a las consecuencias que el haber estado esas personas expuestas a los rayos gamma tengan para sus descendientes, sólo lo futuro podrá decirlo.»
El doctor Novak falleció nueve días después de la explosión. Aunque sus cálculos acerca de los efectos de la radiactividad fueron asombrosamente< acertados, hubo muchas personas que murieron antes de lo que él había supuesto. Porque ni él, ni el alcalde, ni la policía, ni los jóvenes soldados que lloraban al verse precisados a hacer uso de las armas para contener a la muchedumbre enloquecida, pudieron adivinar hasta qué extremos llegaría el pánico que se apoderó de los habitantes de Nueva York.
Se contaron por miles los que perecieron estrujados en las estaciones del tren subterráneo, en los puentes, en los túneles subfluviales. A la hora de haberse declarado el pánico, había en todas las salidas de la ciudad tal aglomeración de vehículos destrozados y de cadáveres, que sólo pocas personas conseguían escapar; y de éstas, muchas lo hacían a nado. Los trenes que salieron de la ciudad en las primeras horas de la mañana iban atestados de gente. Buena parte del personal de esos trenes se ofreció a efectuar viajes de vuelta, y continuó en ello hasta que la ciudad quedó evacuada casi por completo, y amainó el pánico. Al proceder así, varios de esos voluntarios se expusieron a recibir las radiaciones por unos minutos más—los suficientes para ocasionarles la muerte, a las cuatro semanas.
Más o menos a estas mismas horas, el doctor Hiram Strandberg, radiólogo de la universidad de Columbia, se hallaba aún en su laboratorio, donde muchas veces lo sorprendía la mañana. Notando que tres de los radiomicrómetros se salían de la máxima, el doctor Strandberg hizo apresuradamente algunas comprobaciones, valiéndose de otros instrumentos. Cierto ya de lo que estaba aconteciendo, telefoneó a su mujer para que huyese cuanto antes de la ciudad, y llamó acto continuo a la jefatura de policía, a la alcaldía y al gobierno militar. Los que respondieron a estas llamadas mostráronse cortésmente incrédulos o abiertamente soñolientos y malhumorados. Al salir de su laboratorio, el doctor Strandberg reparó en que que la niebla flotaba impulsada por recia brisa del Sudoeste. Hasta donde lo recordaba, nunca se dio caso semejante en Nueva York.
A las 5 a. m., el despacho del alcalde rebosaba de funcionarios, periodistas y directores de radioemisoras. Pálidos, sin afeitar, con el trasnocho y la ansiedad pintados en el semblante, escuchaban al grupo de sabios—entre los cuales se contaba el doctor Félix Novak, eminente físico laureado con el premio Nobel—que trataban de darles una idea general de la espantosa catástrofe.
Sólo meses después se logró concadenar las informaciones sueltas que formaron el cuadro total. Una bomba atómica estalló a gran,profundidad en aguas de la bahía de Nueva York. Si procedía de un submarino o de un buque de superficie que la dejó caer por la borda después de graduar con la espoleta el tiempo de explosión, es cosa que no se consiguió averiguar. La bomba estalló a las 3 a. m. Causó un estampido sordo que no oyeron la mayoría de los millones de personas que dormían ya profundamente a tal hora. Elevose de la bahía una columna de cerca de dos mil metros de altura formada por varios millones de toneladas de agua, no en estado líquido, sino convertida en menudísimas partículas cargadas de elementos radiactivos, que despedían los mortíferos rayos gamma y beta. El enemigo supo elegir una noche ideal para el ataque. Un viento de cuarenta y ocho kilómetros que soplaba de la bahía a lo largo de la isla de Manhattan esparció por la ciudad en menos de una hora la fatal llovizna. Aunque la intensidad de las radiaciones variaba de una manzana a otra, era en todas la suficiente para poner a la población en peligro de muerte.
A las 5 y 15 a. m. el alcalde dispuso que se diese cumplimiento al Plan 99, preparado desde años atrás en previsión que hubiese que evacuar a Nueva York. Inmediatamente llenaron el aire las ordcnes y advertencias que trasimtían las radioemisoras. Pasado un tiempo,todas,fueron enmudeciendo a medida que les faltaba la corriente, por haber huido 'de sus puestos los obreros de la central eléctrica. El personal de varios otros servicios hizo lo mismo. En cambio, el cuerpo de bomberos, el de policía, la guardia nacional y un grupo de científicos permanecieron fieles a la consigna, a sabiendas de que se exponían a la acción prolongada, y casi seguramente mortal, de los rayos gamma. Sobresalieron por su serenidad los científicos que, tras de reunir a toda prisa cuantos contadores Gciger* hallaron en la ciudad—fueron apenas 100, y no habrían bastado 10.000 de esos instrumentos—, diéronse a demarca los límites de la zona peligrosa.
Diez minutos después de haber tenido noticia de la explosión, el doctor Félix Novak determinaba la radiactividad causada por la bomba. «En las zonas de la ciudad donde la radiactividad es mayor le dijo al alcalde, «el promedio de radiaciones gamma basta para ocasionar la muerte de quienes permanezcan allí por más de tres horas. En estos casos, los,síntomas no se manifestarán sino pasados dos o tres días, y la muerte sobrevendrá sólo a los nueve días, y aun puede que a las seis semanas. En algunos puntos de la ciudad, las radiaciones gamma serán tan intensas, que la gente se verá acometida de náuseas casi al momento. En estos casos, la muerte sobrevendrá cuatro días después, a más tardar. A las personas que logren salir pronto de la ciudad, se les caerá un poco el pelo, o sufrirán un ligero acceso de fiebre durante la siguiente semana; pero su vida no correrá peligro. Cuanto a las consecuencias que el haber estado esas personas expuestas a los rayos gamma tengan para sus descendientes, sólo lo futuro podrá decirlo.»
El doctor Novak falleció nueve días después de la explosión. Aunque sus cálculos acerca de los efectos de la radiactividad fueron asombrosamente< acertados, hubo muchas personas que murieron antes de lo que él había supuesto. Porque ni él, ni el alcalde, ni la policía, ni los jóvenes soldados que lloraban al verse precisados a hacer uso de las armas para contener a la muchedumbre enloquecida, pudieron adivinar hasta qué extremos llegaría el pánico que se apoderó de los habitantes de Nueva York.
Se contaron por miles los que perecieron estrujados en las estaciones del tren subterráneo, en los puentes, en los túneles subfluviales. A la hora de haberse declarado el pánico, había en todas las salidas de la ciudad tal aglomeración de vehículos destrozados y de cadáveres, que sólo pocas personas conseguían escapar; y de éstas, muchas lo hacían a nado. Los trenes que salieron de la ciudad en las primeras horas de la mañana iban atestados de gente. Buena parte del personal de esos trenes se ofreció a efectuar viajes de vuelta, y continuó en ello hasta que la ciudad quedó evacuada casi por completo, y amainó el pánico. Al proceder así, varios de esos voluntarios se expusieron a recibir las radiaciones por unos minutos más—los suficientes para ocasionarles la muerte, a las cuatro semanas.
Al ocurrir la explosión, había en Manhattan más de dos millones de
personas. Según datos, necesariamente aproximados, que se publicaron
después, el número de muertos o desaparecidos en las seis semanas
siguientes se elevó a 389, 101. Los efectos de la radiactividad
alcanzaron, asimismo, a miles de vecinos del Bronx y de Westchester,
muchos de los cuales perecieron. El punto más distante en que se
registraron defunciones debidas a la explosión, fue Watkins Glen, ciudad
situada a unos doscientos noventa kilómetros de Nueva York.
Las escuadras de reconocimiento que, provistas de contadores Geiger, demarcaban las zonas peligrosas, quedaron, apenas organizadas, a órdenes del hombre a quien le cupo ser el primero en advertir, por lo que señalaban sus instrumentos de laboratorio, la inminencia del desastre: el doctor Hiram Strandberg. Desempeñó éste su cometido trabajando día y noche, hasta que el doctor Novak le mandó salir de la ciudad. Dos semanas después de la explosión empezó a encalvecer. A los, dieciocho días, comenzó a perder peso, y le dio fiebre. Cuatro semanas más adelante, le cubría el rostro una palidez cadavérica, sangraba con frecuencia de la nariz y pesaba once kilos menos. Sólo a fuerza de trastusiones de sangre., y de administrarle hormonas y vitaminas lograron salvarle la vida. El paciente hospitalizado en la cama inmediata a lasuya, que era el sereno de uno de los, edilicios de Wall Street, presentó el mismo cuadro, de síntomas; pero todo cuanto hiicieron por combatir elm al fue baldío, pues fallelleció a los treinta y dos días,
Las escuadras de reconocimiento que, provistas de contadores Geiger, demarcaban las zonas peligrosas, quedaron, apenas organizadas, a órdenes del hombre a quien le cupo ser el primero en advertir, por lo que señalaban sus instrumentos de laboratorio, la inminencia del desastre: el doctor Hiram Strandberg. Desempeñó éste su cometido trabajando día y noche, hasta que el doctor Novak le mandó salir de la ciudad. Dos semanas después de la explosión empezó a encalvecer. A los, dieciocho días, comenzó a perder peso, y le dio fiebre. Cuatro semanas más adelante, le cubría el rostro una palidez cadavérica, sangraba con frecuencia de la nariz y pesaba once kilos menos. Sólo a fuerza de trastusiones de sangre., y de administrarle hormonas y vitaminas lograron salvarle la vida. El paciente hospitalizado en la cama inmediata a lasuya, que era el sereno de uno de los, edilicios de Wall Street, presentó el mismo cuadro, de síntomas; pero todo cuanto hiicieron por combatir elm al fue baldío, pues fallelleció a los treinta y dos días,
Cerca de una semana trascurrió antes que pudiesen salir de Nueva York
todos los sobrevivientes del desastre. Nunca se sabrá a ciencia cierta
cuántas personas perecieron por causas diversas de la radiactividad:
unas, ahogadas al cruzar los ríos; otras electrocutadas al tocar el riel conductor en el tren subterráneo; otras más muertas a tiros por los encargados de mantener el orden e impedir los saqueos.
El 6 de marzo, un reducido grupo de valerosos científicos avanzó, contador Geiger en mano, por entre el invisible laberinto de muerte en que se había convertido la ciudad de Nueva York. Iban en busca de preciosos documentos que importaba salvar. A medida que disminuyó la —radiactividad de los muros y los pavimentos de las calles, y de las escaleras, las paredes y los tableros de los escritorios de las oficinas, aumentó el número de esas expediciones de salvamento, en algunas de las cuales se empleaban tanques militares forrados de plomo.
No era fácil encontrar voluntarios para tales empresas, aun cuando se dispusiera de contadores Geiger para precaverse a tiempo del peligro de las radiaciones. Pues dada la circunstancia de que los rayos gamma obran también por acumulación, tan mortífero puede ser su efecto al exponerse a ellos por cortos períodos en ocasiones sucesivas, como al recibirlos en gran cantidad de una sola vez.
Durante la primavera y el verano se trabajó activamente en purificar sectores de la ciudad. Mucha de la radiactividad que había en las calles se hizo desaparecer lavándolas con agua de mar. Pero el procedimiento, eficaz para las capas más superficiales, surtía escaso efecto en las restantes, aunque se emplease repetidamente. La purificación de las fachadas de los edilicios hacíase en especial dificultosa; al echarles agua con las mangueras, lo único que se conseguía era acumular en el pavimento mortíferas lavazas. Ningún producto químico conocido servía para inutilizar los efectos de la radiactividad. Hubo que dar por perdida, y abandonarla donde estaba, maquinaria que costó millones y millones de dólares. Aun en casos en que la maquinaria hubiera podido desmontarse, nada se habría adelantado, ya que no por esto perdía la radiactividad.
Hubo de trascurrir un año para que Nueva York quedase oficialmente abierta a quienes quisiesen repoblarla.
TRES SON LOS PUNTOS que conviene hacer resaltar en lo que toca a este hipotético ataque.
Prímero. Para un ataque como el descrito, no es menester que la ciencia adelante un solo paso. La bomba atómica, tal y como existe hoy, causaría los efectos que lhemos mencionado.
Segundo. La mayoría de los técnicos militares conocedores de la bomba atómica dudan que sea dable precaver con defensas eficaces un ataque hecho en la forma que aquí se ha supuesto.
Tercero. No ha de perdonarse esfumo para lograr que la energía atómica sea objeto de regulación internacional. Cuántos están enterados de lo que es la bomba atómica, y de lo que puede, son de parecer que el plan estadounidense presentado las Naciones Unidas por Bernard M. Baruch es la mejor solución que cabe dar a este problema.
El 6 de marzo, un reducido grupo de valerosos científicos avanzó, contador Geiger en mano, por entre el invisible laberinto de muerte en que se había convertido la ciudad de Nueva York. Iban en busca de preciosos documentos que importaba salvar. A medida que disminuyó la —radiactividad de los muros y los pavimentos de las calles, y de las escaleras, las paredes y los tableros de los escritorios de las oficinas, aumentó el número de esas expediciones de salvamento, en algunas de las cuales se empleaban tanques militares forrados de plomo.
No era fácil encontrar voluntarios para tales empresas, aun cuando se dispusiera de contadores Geiger para precaverse a tiempo del peligro de las radiaciones. Pues dada la circunstancia de que los rayos gamma obran también por acumulación, tan mortífero puede ser su efecto al exponerse a ellos por cortos períodos en ocasiones sucesivas, como al recibirlos en gran cantidad de una sola vez.
Durante la primavera y el verano se trabajó activamente en purificar sectores de la ciudad. Mucha de la radiactividad que había en las calles se hizo desaparecer lavándolas con agua de mar. Pero el procedimiento, eficaz para las capas más superficiales, surtía escaso efecto en las restantes, aunque se emplease repetidamente. La purificación de las fachadas de los edilicios hacíase en especial dificultosa; al echarles agua con las mangueras, lo único que se conseguía era acumular en el pavimento mortíferas lavazas. Ningún producto químico conocido servía para inutilizar los efectos de la radiactividad. Hubo que dar por perdida, y abandonarla donde estaba, maquinaria que costó millones y millones de dólares. Aun en casos en que la maquinaria hubiera podido desmontarse, nada se habría adelantado, ya que no por esto perdía la radiactividad.
Hubo de trascurrir un año para que Nueva York quedase oficialmente abierta a quienes quisiesen repoblarla.
TRES SON LOS PUNTOS que conviene hacer resaltar en lo que toca a este hipotético ataque.
Prímero. Para un ataque como el descrito, no es menester que la ciencia adelante un solo paso. La bomba atómica, tal y como existe hoy, causaría los efectos que lhemos mencionado.
Segundo. La mayoría de los técnicos militares conocedores de la bomba atómica dudan que sea dable precaver con defensas eficaces un ataque hecho en la forma que aquí se ha supuesto.
Tercero. No ha de perdonarse esfumo para lograr que la energía atómica sea objeto de regulación internacional. Cuántos están enterados de lo que es la bomba atómica, y de lo que puede, son de parecer que el plan estadounidense presentado las Naciones Unidas por Bernard M. Baruch es la mejor solución que cabe dar a este problema.
domingo, 16 de abril de 2017
EL NIÑO A QUIEN NADIE QUERIA
EL
NIÑO
A
QUIEN NADIE QUERIA
Relato
hecho a Winfred L. Van Atta
Por
Gwendolen L. Sherman
Selecciones Noviembre 1948
Es
esta la verídica historia de Martha Wheelock, la mujer que suspiraba por un hijo,
y de Billy Brandon, el pequeñuelo que a los ocho años se veía acusado de dos
muertes. La tomo de mi archivo
particular, reunido durante los muchos
años que fui auxiliar social de un
juzgado de menores en cierta ciudad del Este de los Estados Unidos.
En
1929, la señora Wheelock__ menuda, de aspecto maternal, pasada de los 40__llega
a manifestarme que desea adoptar a un niño. Su marido es labrador, dueño de una
pequeña granja. No han tenido hijos; y tanto ella como él echan de menos la
presencia de un niño en la casa.
Es penoso para mí decirle que
por ser ambos personas de edad no habrá juzgado de edad que apruebe la
adopción.
Pasan
dos años. En 1931 llega a mi oficina Billy Brandon. Nunca vi un caso más
patético de una criatura en la cual parezca haberse ensañado la suerte. Nick
Brandon, el padre, es tahúr. La familia en cuya casa se hospedan él y Billy
cuida muy poco del niño.
Cierta
mañana encuentra Billy un revólver cargado que dejaron encima de una mesa. Lo
toma y se va a jugar al parque. Un muchacho
mayor que él__hijo único del editor
del
principal diario de la población__trata de quitárselo. Forcejean, se dispara el
arma y cae muerto el hijo del periodista.
Nace en éste odio mortal contra Nick Brandon y su hijo. Encarga a un reportero que escudriñe
el pasado de Nick. Viene a descubrise así que Billy, cuando tenía cinco años,
jugando con una caja de fósforos le prendió fuego al traje de una niñita, que
murió a consecuencia de las terribles quemaduras.
No se necesita de
más para que el diario señale al chico
de ocho años como autor de dos muertes.
No
termina ahí el asunto. Lo que ese mismo diario publica acerca de Nick Brandon
le cuesta al tahúr una condena a un año
de cárcel. Billy queda entonces bajo la custodia del juzgado de menores. Lo
llevo la consultorio de un buen psiquiatra. El facultativo declara que el niño es normal, de inteligencia
superior a la mediana; y aconseja que lo coloquemos en casa de una familia
donde puede hallar lo que necesita: comprensión y cariño.
NINGUNA
FAMILIA QUIERE RECIBIR A Billy después de la mala fama que le ha dado el
periódico. Estoy a punto de informar al juzgado de lo inútil de mis gestiones
cuando me acuerdo de Marta. Una corazonada me hace tomar el automóvil e
irme a la granja de los Wheelock
llevando conmigo a Billy.
Al
detener el coche en el patio de la granja ansío con toda el alma salir airosa
en la diligencia que allí me lleva. La casona rodeada de bien cuidados graneros
techados de rojo me parece el sitio
ideal para Billy. El día es uno de los calurosos de julio, y los
Wheelock están hacinando el heno. Marta nos saluda desde lejos con amistoso
ademán, y se adelanta seguida de su esposo.
__¡Vaya¡__
¡si es nada menos que la señora Sherman¡__exclama al acercarse al coche__bajen,
bajen, y hagan el favor de pasar adelante. Creo que les vendrá bien un vaso de
té con hielo.
De
la casa, cómoda y acogedora, trasciende sabroso olor a pan recién sacado del
horno. Nos sentamos en el porche. Marta y Heriberto, el marido, miran con
cierta insistencia a Billy, que despacha con voraz apetito rebanadas de pan con
jalea. Les digo que el niño, criado en la ciudad, no sabe nada de las cosas el
campo, y le encantará ver un potro o un ternero de pocas semanas, si es que los
hay en la granja.
__Heriberto__dice
Marta entonces__lleva al chico a que vea lo que tenemos en el establo.
En
cuanto quedamos solas, se dirige a mí para decirme:
__Ese
niño es Billy Brandon, ¿No es cierto? Lo conocí por el retrato que salió en el
periódico. Fue horrible lo que hizo esa
criatura, pero…
__!
Exactamente ¡ __exclamo sin dejarla concluir. Y a renglón seguido invento una
historia, según la cual, acabo de visitar a cierta familia en cuya casa pensaba
dejar a Billy unos meses, mientras se
olvidaba el escándalo y era posible buscarle acomodo permanente al niño. Pero
esa familia__añado__se horrorizó ante la sola idea de tener a Billy bajo su
techo. No habrá, por lo visto, quien lo reciba. Es un niño a quien nadie
quiere. Y no deja de ser una lástima: se trata de una criatura normal, de buen
fondo, acreedora a que le tiendan la
mano.
Le
centellean a Marta los ojos.
__Espere
aquí un momentito__dice levantándose_-Voy a hablar con mi esposo.
A
poco vienen hacia la casa ella y Heriberto, con Billy en medio de los dos.
__Heriberto
y yo hemos estado hablando con Billy de lo solo que nos sentimos aquí. –Me
dice Marta__al niño le gustaría quedarse
con nosotros uno o dos meses, si usted le da permiso.
Billy
permaneció bajo el techo de los Wheelock, no un par de meses, sino 10 años.
Pocas madres habrán tenido que vencer tantos y tan difíciles obstáculos por un
hijo suyo como Marta desde que se hizo cargo de Billy. El periódico averiguo
que el niño vivía en la granja y trajo de nuevo a cuento la antigua historia.
Quitose Marta de ruidos, tomó su desvencijado automóvil, fuese a la ciudad y se
plantó en el despacho del editor. Ignoro que
le diría. Mas lo cierto del caso es que el periódico no volvió a
mencionar siquiera el nombre de los Brandon.
Al
notar que sus amistades de abstenían de llevar los niños a la granja, Marta y
Heriberto fueron a visitarlas, sin que mediara invitación ninguna, llevando a
Billy. Pasado un tiempo el muchacho fue bien recibido dondequiera.
En
mis periódicas visitas a la granja vi cómo
se iba transformando de un ser atemorizado y huraño en un niño alegre y
expansivo. Terminó la segunda enseñanza con aprovechamiento, lo cual le
valió una beca para cursar estudios
superiores.
Los
Wheelock deseaban formalizar la adopción. Pero en casos como el de Billy los
juzgados de menores se inclinan a que el niño continúe bajo su custodia hasta
la mayor edad. Pues si los padres comprueban que están en condiciones de
procurarle al hijo un hogar decente, se les prefiere, sin tener en cuenta sus
faltas pasadas.
Así
ocurrió con Nick Brandon, recién
cumplida la condena, fue a hablar conmigo; me prometió hacerse digno de
que le devolvieran a su hijo. Desde entonces visitaba a Billy dos veces al año,
le escribía con regularidad. Le mandaba buenos regalos
Después
que abolieran la ley seca abrió una taberna en
uno de los estados del Oeste. Se casó luego en segundas nupcias. Estaba
Billy para cumplir los 19, cuando Nick solicitó que le permitiesen llevarlo a
su lado. El juez respondió que dejaría la decisión al propio Billy.
La
víspera de la fecha señalada para ello, Billy se alisto en la aviación. Fue
artillero de cola en un bombardero. Herido dos veces, mereció cuatro citaciones
en la orden del día.
En
1945 lo mandaron a Estados Unidos para concederle la licencia absoluta.
Mientras estuvo en ultramar
asignó a Marta parte de su paga, para que dispusiese de ese dinero como quisiera. A Nick le escribió con frecuencia.
Una
mañana me telefoneó Marta para pedirme que los acompañase a almorzar. Estaba
muy sobresaltada. Billy y Nick iban también a la granja ese día.
Nick
se presentó guiando un cupé convertible, acabado de estrenar. Lo había comprado
para regalárselo a Billy, en celebración de su feliz regreso. Le había ido bien a Nick. Era dueño de dos
restaurantes, a más de la taberna, y deseaba asociar a su hijo al negocio.
Tocaba
a Billy, ya de 22 años, decidir lo que haría. Durante casi una hora presencié,
sin tratar de influir en uno u otro sentido, la lucha que sostenía el joven
consigo mismo Era evidente que quería mucho a
Marta y a Heriberto; pero se
echaba de ver asimismo el contento que experimentaba al hallarse al lado de su
padre
Antes
de sentarnos a la mesa salió a dar una vuelta por la granja. Al volver traía
una interrogación en la mirada. __No hay ganado en el establo__dijo__ni he
visto los aperos de labranza por ninguna parte.
__Sí__repuso
vivamente Marta__lo vendimos el año pasado, antes de alquilar la granja. Ahora
nos han propuesto compra, y…
__Pero ¿por qué…?__preguntó Billy, que quedó un
momento como suspenso. Acababa de ver
súbitamente a Heriberto y Marta tales y como eran en realidad: un par de
ancianos agobiados por los
años de toda una existencia de ruda brega.
__Esta
granja es ya parte de su vida__continuó Billy__No se sentirían a gusto lejos de
aquí. Y lo que es yo…
Vaciló
un instante al ver fijos en los suyos los ojos de Nick que desde el otro lado
de la mesa lo miraba con insistencia. Luego prosiguió resueltamente:
__Lo
he estado pensando muy despacio, y …en
fin, querría establecerme aquí. Este año y los siguientes subirán los precios.
Como veterano puedo conseguir que el Estado me haga un préstamo para comprar
ganado y aperos. Después de todo esta granja ha sido siempre para mí lo que
más…
Nick
Brandon supo mostrarse en esta coyuntura digno de su hijo, al decirle sonriendo:
__Creo
entender muy bien lo que pasa por ti, Billy.
Cuenta con el dinero que necesites.
__No
será menester mucho__apuntó Marta levantándose y volviendo la cara para que no
notásemos que estaba llorando__Hemos guardado para ti todo el dinero Que nos mandaste,
hijo.
La bondad nunca queda sin
recompensa. Al recibir bajo su techo a una
criatura desvalida, a aquel niño a quién nadie quería, los Wheelock se
hicieron acreedores a una de las mayores dichas de la vida: la de sentirse confortados
en la vejez por el afecto solícito y desinteresado de un hijo.
Conclusiones:
*El
padre Biológico de Billy, un antiguo tahúr, supo comprender y apoyar el amor que su hijo, profesaba por sus padres
adoptivos.
*Billy, aquilató el verdadero amor prodigado
por Heriberto y Marha Weelock..
Dios
hace habitar en familia a los desamparados
Salmos 68. 5_6
sábado, 22 de abril de 2017
SOY UN SOLDADO EN LA ARMADA DE DIOS- AUTOR DESCONOCIDO
Soy un Soldado
Autor desconocido
Soy un soldado en la
armada de Dios.
El Señor Jesucristo
es mi Comandante en Jefe.
La Santa Biblia es mi
código de conducta.
Fe, Oración, y la
Palabra son mis armas de Guerra.
He sido enseñado por
el Espíritu Santo, entrenado por la experiencia,
probado por la
adversidad, probado por el fuego.
Soy un voluntario en
su armada, y estoy enlistado para la eternidad.
Seré o retirado de la
armada o moriré en esta armada.
Pero, no saldré
de ella, no me venderé, no traicionare, ni seré presionado.
Soy leal, confiable, capaz y dependiente.
Si mi Dios me
necesita, estaré ahí.
Soy un soldado. No un bebé.
No necesito ser
consentido, mimado, alimentado, reconocido, o alentado.
Soy un soldado.
Nadie tiene que
llamarme, recordarme, escribirme, visitarme, lisonjearme o tentarme.
Soy un soldado. No un cobarde.
Estoy en puesto,
saludando a mi Rey, obedeciendo Sus órdenes,
exaltando Su nombre,
y construyendo Su Reino!
Nadie tiene que
enviarme flores, regalos, comida, tarjetas o donaciones.
No necesito ser
acurrucado, mecido, atendido o satisfecho.
Estoy
comprometido. Mis Emociones no pueden
ser tan dañadas como para hacerme devolver.
No puedo ser lo
suficientemente desalentado como para hacerme a un lado.
No perdida suficiente
para hacerme huir.
Cuando Jesús me llamó
a su Armada, yo no tenía nada.
Si termino con
nada, saldré como quiera, ganando.
Mi Dios suplirá todas
mis necesidades.
Soy más que vencedor.
Siempre triunfaré. Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo.
El Diablo no
puede vencerme.
La gente no puede
desilusionarme.
El clima no puede
fatigarme.
La enfermedad no puede
detenerme. Las batallas no me pueden atenuarme.
El dinero no puede comprarme
. Los gobiernos no pueden silenciarme, y el
infierno no puede agarrarme!
Soy un soldado.
Aun la muerte no
puede destruirme.
Para cuando mi Comandante me llame desde este campo de batalla,
El me promoverá a capitán.
Soy un soldado, en la
Armada, estoy marchando, proclamando la Victoria.
No me rendiré. No me
volveré. Soy un soldado, marchando destino al Cielo
sábado, 19 de agosto de 2017
EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
Por Archibald Rutledge«Mi hermano se fué a Richimond, a estudiar su carrera. Mi hermana y mi madre se fueron a vivir con él. Alquilaron una casa vieja, espaciosa y destartalada. En los dos años que la habitaron, a mi madre se le apareció a menudo un oficial del Ejército confederado con un brazal de crespón negro en la manga izquierda.
«Mi madre enteró a in¡ hermano y a mi hermana de aquellas apariciones.
«Ambos acogieron la revelación con marcada sorna. Entonces me las contó a mí, que la escuché con toda seriedad. Me dijo que un día, ya mortificada por las repetidas visitas del personaje de ultratumba, se había dirigido a él en estos términos textuales:
«—¿Por qué me molesta usted? ¡Hágame el favor de retirarse y no volver más a mi presencia!
«La miró el aparecido, movió tristemente la cabeza, se desvaneció por la puerta del comedor y no volvió más.
«Al cabo de unos meses repasaba mi hermana el catálogo de una galería de cuadros. De pronto le dijo a mi madre:
«—¡Mira el retrato de tu aparecido!
«La descripción que mi madre hacía del fantasmal personaje era tan minuciosa, que mi hermana lo había reconocido en el retrato, a la primera ojeada. Y, en efecto, tenía hasta el negro brazal en la manga izquierda. Según rezaba en el catálogo, aquella era la efigie del doctor Hunter Holmes McGuire.
«Una señora en cuya casa almorzamos aquel mismo día, al conocer los pormenores del extraño lance, exclamó:
«— ¿Pero cómo ?... ¿no saben ustedes quién fue el doctor McGuire?
«Mi madre confesó que no había visto nunca su retrato ni había oído hablar de él.
«'Pues era—dijo la señora—médico militar en la, Guerra de Secesión. Asistió a Stonewall lackson cuando éste cayó mortalmente herido. Llevaba siempre esa brazal para tapar una mancha de la sangre de lackson. McGuire decía que un oficial debía tener siempre el uniforme inmaculadamente limpio y que, por eso, ocultaba así la sangre de su querido general. La casa en que ustedes residen ahora, la fabricó y, vivió el doctor McGuire.»
sábado, 19 de agosto de 2017
EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS Por Archibald Rutledge
EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
Por Archibald Rutledge
DE CONNECTICUT me enviaron este otro relato:
«Una noche hallábanse la mujer de mi hermano y su hijita de tres años, solas, en la alcoba de su departamento. Estaba el cuarto profusamente iluminado. La niña rezaba de rodillas junto a su cama. La madre, a su lado, la escuchaba. De pronto, experimentó una extraña sensación. Le pareció que había entrado alguien en la pieza; mas como no viese a nadie, nada dijo tampoco.
«Al concluir la pequeña sus oraciones, se volvió hacia la madre y le preguntó:
«—Mamita, ¿quién es ese viejo que está a tu lado ?
«Las señas que dió del anciano convenían perfectamente con las del abuelo que estaba en Suecia, y al cual no había visto nunca.
«Una noche hallábanse la mujer de mi hermano y su hijita de tres años, solas, en la alcoba de su departamento. Estaba el cuarto profusamente iluminado. La niña rezaba de rodillas junto a su cama. La madre, a su lado, la escuchaba. De pronto, experimentó una extraña sensación. Le pareció que había entrado alguien en la pieza; mas como no viese a nadie, nada dijo tampoco.
«Al concluir la pequeña sus oraciones, se volvió hacia la madre y le preguntó:
«—Mamita, ¿quién es ese viejo que está a tu lado ?
«Las señas que dió del anciano convenían perfectamente con las del abuelo que estaba en Suecia, y al cual no había visto nunca.
«La primera carta que recibieron de Suecia
traía la noticia de la muerte del abuelo... muerte que había ocurrido
precisamente la noche en que la niña dijo que lo había visto.»
jueves, 9 de noviembre de 2017
CECINA ,CHORIZOS,LONGANIZAS,NUEGADOS.PEPIAN Y JOCON DE HUEHUE
miércoles, 4 de noviembre de 2015
CECINA ,CHORIZOS,LONGANIZAS,NUEGADOS.PEPIAN Y JOCON DE HUEHUE
DELICIAS AL PALADAR DE ORIGEN CRIOLLO ESPAÑOL
Huehuetenango es el nombre de la ciudad cabecera del departamento del mismo nombre.
Es
un lugar fronterizo con el país de México. Decir Huehuetenango en la
capital de Guatemala es sinonimo de un lugar lejano. Las personas que
deciden visitar Huehuetenango cabecera muchas veces se sorprenden de
llegar a un lugar que está cambiando continuamente en su desarrollo
social y ecónomico.
Famosos
son los chorizos colorados y longanizas blancas picantes embutidos en las tripas de vaca, que se elaboran en esta
localidad. Los dulces de horno como los nuegados y turrones. el jocon
de gallina, el pepian de chompipe (pavo).
La
cecina es carne muy salada y condimentada secada al sol- recuerdo que
de niño la comiamos mucho porque a mi padre le gustaba mucho.
La
cecina, los chorizos , las longanizas , los nuegados, empanadas,
turrones,buñuelos, pan de semana santa, pescado seco en salsa, y otras
delicias huehuetecas son herencia del criollismo español que habitó en
la cabecera de Huehuetenango.
Otra delicia culinaria que vale la pena probar son los chuchitos huehuetecos, hechos con recado, masa de maiz y carne de cerdo, acompañados con una taza de chocolate exquisito.
martes, 30 de mayo de 2017
ANDRES CUESTA- ANTONIO GORRIONERO- SIGLO XVI
LOS PROTESTANTES
Y LA ESPIRITUALIDAD EVANGELICA
EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI
MANUEL DE LEON DE LA VEGAS
ESPAÑA Andrés Cuesta. Por igual motivo, este obispo de León que asistió al Concilio, había dado dictamen favorable al catecismo de Carranza. Con sutilezas de servicio de Dios y del Rey fue interrogado por el Consejo de la Inquisición el 14 de octubre de 1559. Cuesta volvería a emitir dictamen sobre el catecismo y otras obras de Carranza y desde Villalón escribiría al inquisidor general con el nuevo dictamen que para sorpresa de muchos, seguía siendo favorable al Catecismo, demostrando tener "un alma fuerte y vigorosa" dirá Llórente. Lo cierto es que el juicio se paralizó y no consta que en 1574 se intentara la retractación de Cuesta pues viendo el camino que llevaba el proceso de Carranza, resolvieron sobreseer todas las causas a los obispos. Llórente se complace en ver la firmeza de Cuesta. Antonio Gorrionero Obispo de Almería, también había dado dictamen favorable al Catecismo de Carranza por lo que se le formó proceso en Valladolid, aunque no se le prohibió acudir al Concilio en su tercera reunión de 1560. FRANCISCO MELCHOR CANO
Natural de la villa de Tarancón, Cuenca, Cano había estado en el Concillo en su segunda edición de 1552. Religioso dominico como Carranza, fue nombrado por el inquisidor general Fernando Valdés como censor cuando fue delatado el Catecismo a la Inquisición. El obispo Cano censuró muchas de las proposiciones que sonaban a luteranas y otras que provenían de las causas abiertas a luteranos presos. Parece ser que Cano no guardó el secreto inquisitorial, pues llegó a oídos de Carranza cuando estaba en Flandes y se escribieron por enero de 1559. También el luterano fray Domingo de Rojas, religioso dominico como ellos, preso en las cárceles secretas, además de otros luteranos de entonces, declararían que Cano asentía a muchas de sus proposiciones luteranas. Se agrandaría la sospecha de luterano al ver que ciertas proposiciones dichas en conversaciones particulares sobre su obra “De locis theologícis" señalaban de herejía al obispo Cano. Moriría en Toledo en 1560 y su proceso quedaría en suspenso pues en este tiempo había escrito al Inquisidor Valdés con el propósito de dedicarle la obra, la cual Valdés publicaría en 1562 en Salamanca. Pese a todo lo expuesto de su luteranismo, Cano pasara a la historia como el delator de Carranza pues fray Luis de la Cruz, del que daremos noticias de su luteranismo, dirá que fueron las "calumnias del maestro Cano, émulo del arzobispo y capital enemigo de todo lo bueno, hombre de ingenio vasto, pero revoltoso". Así mismo de Cano hablaran mal fray Juan Manuel, fray Domingo Cuevas y fray Domingo Calvete, al haber oído a fray Domingo Calvete, rector del colegio de San Gregorio de Valladolld, que Carranza "estaba Inocente y tan mal prendido como Jesucristo y que matar al maestro Cano sería tanto servicio a Dios como decir Misa.
sábado, 19 de agosto de 2017
EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS- 1
EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
Por Archibald Rutledge
HACE YA ALGÚN TIEMPO, escribí para una revista ciertas cosas extrañas y misteriosas que me habían ocurrido a mí mismo o a conocidos míos. Apenas vió la luz aquel artículo, recibí centenares de cartas y visitas de personas que me referían sucesos parecidos. De los que me contaron en aquella ocasión entresaco, para traerlos aquí, los más notables.
UN DÍA tuve el gusto de recibir la visita de un caballero de porte distinguido, de cabeza nevada por la edad, que, según supe después, era magistrado del Tribunal Supremo de Pensilvania.
«Tengo la seguridad,» me dijo, «de que le inspirará a usted grandísimo interés algo que me ocurrió hace treinta años. Todos aquellos a quienes se lo he contado me han oído con visible incredulidad, pero le doy a usted mi palabra de que no hay en mi vida entera un hecho tan cierto como ése.
«Ejercía yo mi carrera de abogado en el campo. Tenía que trasladarme frecuentemente de un lugar a otro. Me valía para ello de un cochecillo tirado por un caballo. Una tarde hube de tomar un camino que me era desconociclo. Al caer las primeras sombras del Crepúsculo, iba mi carruaje acercándose a una derruida pared de piedra que se alzaba a la derecha. No se veía una sola casa en todos aquellos contornos. Me asaltó súbitamente una duda. ¿Me habría equivocado de camino? ¿A quién preguntar?
«Grande fué mi contento al distinguir un hombre sentado en la pared solitaria. Estaba yo a unos cincuenta metros, cuando vi al hombre bajarse de la pared. Dio unos pasos hacia el camino. De repente cayó de bruces. Vi perfectamente su cuerpo atravesado en el camino. Lo vi con la misma claridad con que lo estoy viendo a usted ahora.
«Creí que el pobre se habría desmayado. Me bajé a toda prisa del coche. La figura tendida en el suelo no se movía,'pero a cada paso que yo adelantaba, parecía que se iba esfumando. Cuando llegué al lugar en que .lo
había yo visto caer, ya no estaba allí. Yo no había apartado los ojos de él ni un solo segundo. Y conste que yo era joven, gozaba de salud y vista cabales, y no había probado aquel día gota de licor.
«Sin acertar a explicarme lo que pasaba, volvía donde había dejado el cochecillo. Mi asombro no tuvo limites al advertir que el caballo, animal viejo y cachazudo, daba señales de vivo terror. Tenía los ojos enormemente agrandados por el miedo, sudaba copiosamente y jadeaba. Cuando le puse la mano encima, comenzó a temblar de un modo violento. Tuve que hacer verdaderos prodigios de persuasión para que el animal consintiera en seguir adelante. Así que dejó atrás el lugar, se lanzó a galope.
«A menos de un kilómetro de allí me detuve frente a una casa. La mujer a quien interrogué acerca de aquella' pared, me dirigió una penetrante mirada de curiosidad.
«—¡Ah, señor!—me contestó—. Ese lugar... A nadie le hace gracia pasar por allí. La casa se quemó ya hace años. En ella se cometieron crímenes atroces... Usted ha visto algo, ¿verdad?... Sí, sí; ahora salen aparecidos.
Eso es lo que quería contarle a usted,» concluyó diciendo el caballero. «La declaración de la mujer de que allí surgen fantasmas, corrobora la realidad de lo que yo vi. Tenemos, además, otro testimonio: el terror que se apoderó del caballo. A veces he pensado que los animales tienen un sexto sentido para esas cosas. ¿Cree usted que lo que le he dicho es verdad ?»
Le respondí afirmativamente. Estoy convencido, en efecto, de que existe un reino invisible cuyos moradores, en ciertas ocasiones, se nos ponen de manifiesto a algunos de nosotros.
HACE YA ALGÚN TIEMPO, escribí para una revista ciertas cosas extrañas y misteriosas que me habían ocurrido a mí mismo o a conocidos míos. Apenas vió la luz aquel artículo, recibí centenares de cartas y visitas de personas que me referían sucesos parecidos. De los que me contaron en aquella ocasión entresaco, para traerlos aquí, los más notables.
UN DÍA tuve el gusto de recibir la visita de un caballero de porte distinguido, de cabeza nevada por la edad, que, según supe después, era magistrado del Tribunal Supremo de Pensilvania.
«Tengo la seguridad,» me dijo, «de que le inspirará a usted grandísimo interés algo que me ocurrió hace treinta años. Todos aquellos a quienes se lo he contado me han oído con visible incredulidad, pero le doy a usted mi palabra de que no hay en mi vida entera un hecho tan cierto como ése.
«Ejercía yo mi carrera de abogado en el campo. Tenía que trasladarme frecuentemente de un lugar a otro. Me valía para ello de un cochecillo tirado por un caballo. Una tarde hube de tomar un camino que me era desconociclo. Al caer las primeras sombras del Crepúsculo, iba mi carruaje acercándose a una derruida pared de piedra que se alzaba a la derecha. No se veía una sola casa en todos aquellos contornos. Me asaltó súbitamente una duda. ¿Me habría equivocado de camino? ¿A quién preguntar?
«Grande fué mi contento al distinguir un hombre sentado en la pared solitaria. Estaba yo a unos cincuenta metros, cuando vi al hombre bajarse de la pared. Dio unos pasos hacia el camino. De repente cayó de bruces. Vi perfectamente su cuerpo atravesado en el camino. Lo vi con la misma claridad con que lo estoy viendo a usted ahora.
«Creí que el pobre se habría desmayado. Me bajé a toda prisa del coche. La figura tendida en el suelo no se movía,'pero a cada paso que yo adelantaba, parecía que se iba esfumando. Cuando llegué al lugar en que .lo
había yo visto caer, ya no estaba allí. Yo no había apartado los ojos de él ni un solo segundo. Y conste que yo era joven, gozaba de salud y vista cabales, y no había probado aquel día gota de licor.
«Sin acertar a explicarme lo que pasaba, volvía donde había dejado el cochecillo. Mi asombro no tuvo limites al advertir que el caballo, animal viejo y cachazudo, daba señales de vivo terror. Tenía los ojos enormemente agrandados por el miedo, sudaba copiosamente y jadeaba. Cuando le puse la mano encima, comenzó a temblar de un modo violento. Tuve que hacer verdaderos prodigios de persuasión para que el animal consintiera en seguir adelante. Así que dejó atrás el lugar, se lanzó a galope.
«A menos de un kilómetro de allí me detuve frente a una casa. La mujer a quien interrogué acerca de aquella' pared, me dirigió una penetrante mirada de curiosidad.
«—¡Ah, señor!—me contestó—. Ese lugar... A nadie le hace gracia pasar por allí. La casa se quemó ya hace años. En ella se cometieron crímenes atroces... Usted ha visto algo, ¿verdad?... Sí, sí; ahora salen aparecidos.
Eso es lo que quería contarle a usted,» concluyó diciendo el caballero. «La declaración de la mujer de que allí surgen fantasmas, corrobora la realidad de lo que yo vi. Tenemos, además, otro testimonio: el terror que se apoderó del caballo. A veces he pensado que los animales tienen un sexto sentido para esas cosas. ¿Cree usted que lo que le he dicho es verdad ?»
Le respondí afirmativamente. Estoy convencido, en efecto, de que existe un reino invisible cuyos moradores, en ciertas ocasiones, se nos ponen de manifiesto a algunos de nosotros.
sábado, 29 de julio de 2017
HAY QUE ATREVERSE A SER ORIGINAL
HAY QUE ATREVERSE A SER ORIGINAL
ESTABA yo una vez dale que dale ante el espejo, sin poder copiar, por más que lo intentara, el peinado que se había puesto de moda entre mis compañeras de colegio, cuando se acercó mi padre y me preguntó:
— ¿No podrías peinarte de un modo que te costara menos trabajo?
—No, papá—le contesté—. ¡Tengo que estar a la moda!
Quedóse él observándome por un momento, se sonrió, y me dijo:
—Ahora verás, péinate con una raya en medio, alísate bien el pelo con el cepillo y átalo con una cinta sobre la nuca.
Una vez que hube hecho, aunque de mala gana, lo que me indicaba, añadió:
—¡Muy bien! ¿Quieres que hagamos una apuesta? Irás al colegio con ese peinado; y si a la semana no se ha puesto de moda-entre tus compañeras, te daré diez dólares.
« ¡Qué ocurrencias las de papá!» dije para mi capote. Sin embargo, como diez dólares eran una fortuna para mí, convine en lo que me proponía.
Presentarme en el colegio con semejante peinado, fué más o menos como si me hubieran obligado a ir en camisa de dormir. Pero, cosa increíble, antes de una semana, mis condiscípulas empezaron a copiarlo.
Al contarle a mi padre el caso, me dijo:
—Nunca seas rutinaria. Lo que sobra en el mundo son cosas comunes y corrientes. Cuando se te ocurra una idea que te parezca buena, ponla en práctica, sin preocuparte por lo que hagan los demás ».
En seguida, aunque me había ganádo la apuesta, me dio un billete de diez dólares, nuevecito.
Sra. de Brooks E. Cairns
ESTABA yo una vez dale que dale ante el espejo, sin poder copiar, por más que lo intentara, el peinado que se había puesto de moda entre mis compañeras de colegio, cuando se acercó mi padre y me preguntó:
— ¿No podrías peinarte de un modo que te costara menos trabajo?
—No, papá—le contesté—. ¡Tengo que estar a la moda!
Quedóse él observándome por un momento, se sonrió, y me dijo:
—Ahora verás, péinate con una raya en medio, alísate bien el pelo con el cepillo y átalo con una cinta sobre la nuca.
Una vez que hube hecho, aunque de mala gana, lo que me indicaba, añadió:
—¡Muy bien! ¿Quieres que hagamos una apuesta? Irás al colegio con ese peinado; y si a la semana no se ha puesto de moda-entre tus compañeras, te daré diez dólares.
« ¡Qué ocurrencias las de papá!» dije para mi capote. Sin embargo, como diez dólares eran una fortuna para mí, convine en lo que me proponía.
Presentarme en el colegio con semejante peinado, fué más o menos como si me hubieran obligado a ir en camisa de dormir. Pero, cosa increíble, antes de una semana, mis condiscípulas empezaron a copiarlo.
Al contarle a mi padre el caso, me dijo:
—Nunca seas rutinaria. Lo que sobra en el mundo son cosas comunes y corrientes. Cuando se te ocurra una idea que te parezca buena, ponla en práctica, sin preocuparte por lo que hagan los demás ».
En seguida, aunque me había ganádo la apuesta, me dio un billete de diez dólares, nuevecito.
Sra. de Brooks E. Cairns
Selecciones Febrero de 1943
lunes, 9 de octubre de 2017
JUL 1849-MAR 1850 VILLA HUEHUETENANGO
BENTURA
LOPES RIVERA
6
JULIO 1849
HIJO
DE MARIANO LOPES Y DE YNOCENCIA RIVERA
MADRINA: SUSANA MONT
MARIA
PALACIOS SOSA
13
JULIO 1849
HIJA
DE GUADALUPE PALACIOS LOPEZ Y DE
BERNAVELA SOSA GUTIERREZ
MADRINA.
MANUELA LOPEZ
ALEXO
BARRETO CHABES
1
JULIO 1849
HIJO
DE CORNELIO BARRETO Y DE ANTOLINA CHABES
MADRINA:
MARIA RIVAS
PIO
LOPEZ
11
JULIO 1849
HIJO
DE MARTINA LOPEZ
MADRINA:
ATANASIA GAMARRA
JUSTO
SOSA
16 JULIO 1849
HIJO DE MARIA SOSA
PADRINO:
MANUEL VILLATORO
MARGARITA
MOLINA CARDONA
20
JULIO 1849
HIJO
DE FLORENCIO MOLINA Y DE MARGARITA CARDONA
MADRINA:
MARIA MOLINA
662
MARTA
SAMAYOA
31
JULIO 1849
HIJA
DE PANTALEON SAMAYOA Y DE DOMINGA --------
PADRINO:
LUCIANO SAMAYOA
YGNACIO
VELAZQUEZ LOPEZ
31
JULIO 1849
HIJO
DE EUSEBIO VELAZQUEZ Y DE MANUELA LOPEZ
MADRINA:
DOMINGA SANTIAGO
JOSE
RESINOS
1
AGOSTO 1849
HIJO
DE FELICIANA RESINOS
MADRINA:
FLORENCIA RUEDAS
APOLINARIA
ESCOBEDO LOPEZ
20
JULIO 1849
HIJA
DE PEDRO ESCOBEDO Y DE JUANA LOPEZ
MADRINA:
PAULA HERNANDEZ
JOSE
MARIA ALVARADO
5
AGOSTO 1849
HIJO
DE PANTALEONA ALVARADO
PADRINO:
NICOLAS ZAMBRANO-APARECE POR PRIMERA VEZ ESCRITO CON LETRA Z EN LUGAR DE S-
TIBURCIO
CASTILLO SOSA
11
AGOSTO 1849
HIJO
DE MARIANO CASTILLO Y DE PIA SOSA
MADRINA:---------ALVARADO
ROQUE
DE JESUS LOPES CASTILLO
16
AGOSTO 1849
HIJO
DE YRINEO LOPES Y DE CIRILA CASTILLO
MADRINA.
DOMINGA DE LEON
JUAQUINA
LOPES
16
AGOSTO 1849
HIJA
DE MARIA LOPES
MADRINA:
FRANCISCA RIBAS
FELIPE
DE JESUS LOPES MORALES
22
AGOSTO 1849
HIJO
DE JUSTO LOPES Y DE JACINTA MORALES
PADRINO:
MAXIMO LOPES
AGAPITO
DE JESUS VILLATORO LOPES
18
AGOSTO 1836
HIJO
DE BITORIANO VILLATORO Y DE PERFECTA LOPES
PADRINO:
BASILIO CASTILLO
LUISA
BAY CASTILLO
25
AGOSTO 1849
HIJA
DE LORENSO BAY Y DE FELIPA CASTILLO
PADRINO:
EUSTAQUIO LOPES
SEFERINA
DE LEON VILLATORO
26
AGOSTO 1849
HIJA
DE DOMINGO DE LEON Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA:
YLARIA DE LEON
ROSA
CARDONA
30 AGOSTO 1849
HIJ
DE TIBURCIA CARDONA
MADRINA:
EUFEMIA LOPES
“VISTA
PARA SU MATRIMONIO Y REMITIDA A MALACATAN”
JOSEFA
MORALES ALVARADO
1
SEPTIEMBRE 1849
HIJA
DE JULIAN MORALES Y DE SATURNINA ALVARADO
MADRINA:
MAGDALENA MORALES
665
ROSA
FRANCISCA CASTILLO ESPINOSA
4
SEPTIEMBRE 1849
HIJA DE DOMINGO CASTILLO Y DE TELESFORA
ESPINOSA
MADRINA:
PAULA SAMAYOA
NICOLAS
DE JESUS RIVERA PALACIOS
10
SEPTIEMBRE 1849
HIJO
DE CRESENCIO RIVERA Y DE MARIA PALACIOS
MADRINA:
MARIA ANASTACIA CASTILLO
FELIPE
YSIDRO CASTILLO MAURICIO
12
SEPTIEMBRE 1849
HIJO
DE PEDRO VILLATORO Y DE MANUELA MAURICIO
PADRINO:
CATARINO LOPES
JOSE
FRANCISCO SOSA
18
SEPTIEMBRE 1849
HIJO
DE LEONA SOSA
MADRINA:
FRANCISCA PALACIOS
MATEO
LOPES
21
SEPTIEMBRE 1849
HIJO
DE JOSEFA LOPES
MADRINA:
MARIA SANTOS FUNES
MATEA
JOSEFA DE JESUS GONSALES ALVARADO
21
SEPTIEMBRE 1849
HIJA
DE CIRILO GONSALES Y DE REMIGIA ALVARADO
MADRINA:
MICAELA CASTILLO
MERCEDES
DE JESUS CASTILLO
22
SEPTIEMBRE 1849
HIJA
DE JUANA CASTILLO
PADRINO:
JOSE LEON
GERARDO
DE JESUS GARCIA ALVARADO
24
SEPTIEMBRE 1849
HIJA
DE EULOGIO GARCIA Y DE ALEJANDRA ALVARADO
MADRINA.
AGAPITA LOPES
JACINTO
CARDONA
11
SEPTIEMBRE 1849
HIJO
DE EUSEBIA CARDONA
PADRINO:
EUGENIO GUILLEN
JOSE
FRANCISCO MONT –ESPAÑOLES
4
OCTUBRE 1849
HIJO
DE DON JOSE MARIANO MONT Y DE DOÑA
GUADALUPE CIFUENTES
PADRINO:
“SU ABUELO DON JUAQUIN MONT” (y Prats- de Cataluña-España)
FRANCISCA
RAMONA MORALES
3 OCTUBRE 1949
HIJA
DE AMBROSIA MORALES
MADRINA.
ALEJANDRA HERRERA
BARTOLA
NICOMEDES ARRIAGA RABANALES
16
SEPTIEMBRE 1849
HIJA
DE ESTEBAN ARRIAGA Y DE PTENCIANA
RABANALES
PADRINO:
FULGENCIO OCHOA
BRIJIDO
DE JESUS CASTILLO
8
OCTUBRE 1849
HIJO
DE ESUTAQUIA CASTILLO
PADRINO:
CALISTO PALACIOS
“REGISTRADA
PARA REMITIR A SACAPULAS”
MARIA
FRANCISCA MENDES ARGUETA
10 OCTUBRE
1849
HIJO
DE REJINO MENDES Y DE LUSIANA ARGUETA
PADRINO:
PEDRO CASTILLO
668
“VISTA PARA GUATEMALA,
FEBRERO 1 DE 1872”
MARIA DE LOS ANJELES DEL
PANDO –ESPAÑOLES
17 OCTUBRE 1849
HIJA DE DON MANUEL DEL
PANDO- DEL OBISPADO DE DOBLES, PROVINCIA DE LEON, ESPAÑA-
Y DE DOÑA MARIA DOMINGA MONT- ESPAÑOLA
MADRINA: DOÑA BASILIA
ANTONIA OCAÑA (Abuela de la niña)
TERESA
FRANCISCA MERIDA GALICIA
15
OCTUBRE 1849
HIJA
DE YSIDRO MERIDA Y DE MARIA GALICIA
MADRINA:
QUIRINA LOPES
VICENTE
MORALES CARDONA
10
OCTUBRE 1849
HIJ
DE SIRIACO MORALES Y DE FAUSTINA CARDONA
MADRINA:MAXIMA
MAURICIO
NICOLASA
CONCEPCION HERRERA
10
NOVIEMBRE 1849
HIJA
DE ALEJANDRA HERRERA
PADRINO:
DON CAYETANO PALACIOS
CLEMENTE
FELIS AVILA SOSA
23
NOVIEMBRE 1849
HIJO
DE MANUEL AVILA
Y DE HILARIA DE JESUS SOSA
MADRINA:
JUANA JOSEFA RESINOS
MARIA
SOSA
26
NOVIEMBRE 1849
HIJA
DE SEFERINA SOSA
PADRINO:
SATURNINO PALACIOS
PEDRO
JOSE CASTILLO MAURICIO
26
NOVIEMBRE 1849
HIJO
DE JOSE MARIA CASTILLO Y DE MARGARITA MAURICIO
MADRINA:
SIMONA HERRERA
ANDREA
HERRERA MERIDA
30
NOVIEMBRE 1849
HIJA
DE MARIANO HERRERA Y DE JUSTA MERIDA
MADRINA:
FRANCISCA RIBAS
EULALIO
SOSA PALACIOS
10
DICIEMBRE 1849
HIJO
DE RAMON SOSA Y DE FRANCISCA PALACIOS
PADRINO:
YNOCENCIO PALACIOS
GABRIEL
DE JESUS CASTILLO VILLATORO
11 DICIEMBRE
1849
HIJO
DE MANUEL CASTILLO Y DE VICTORIANA VILLATORO
PADRINO:
TIMOTEO CASTILLO
MARIA
DEMETRIA GUTIERRES RECINOS
22
DICIEMBRE 1849
HIJA
DE GERMAN GUTIERRES Y DE APOLINARIA RECINOS
PADRINOS:
JUAQUIN MONT Y JOAQUIN MACAL
672
NICOLAS
PERES ALVARADO
23
DICIEMBRE 1849
HIJO
DE GORDIANO PERES Y DE MANUELA ALVARADO
MADRINA:
ANA MERCEDES FUENTES- ESPAÑOLA
MARIA
NICOLASA LOPES ARGUETA
24
DICIEMBRE 1849
HIJA
DE SILVESTRE LOPES Y DE PAULA ARGUETA
MADRINA:
ANA JULIANA CARDONA
MARIA
NICOLASA GUTIERRES DE LEON
24
DICIEMBRE 1849
HIJA DE BASILIO GUTIERRES Y DE JULIA DE LEON
PADRINO: SIMON SAMANIEGOS
Escudo
de Armas del Apellido Samaniego:
En campo de azur, una banda de plata engolada en cabezas de dragones de sinople con lenguas de gules y atravesada por una espada de plata. Bordura de gules con este lema en letras de oro:
En campo de azur, una banda de plata engolada en cabezas de dragones de sinople con lenguas de gules y atravesada por una espada de plata. Bordura de gules con este lema en letras de oro:
'Esta espada quebrara, mas mi fe no faltara'.
“Los
padres son Nles. De Comitán”
PETRONA
DE JESUS CRUZ
5
DIICIEMBRE 1849
HIJA
DE ANASTACO CRUZ Y DE DOROTEA GARCIA
MADRINA:
GIORDANA CALMO
“De
Comitán”
ESTEVAN
DE JESUS MENDES
26
DICIEMBRE 1849
HIJA DE ROSARIO MENDES
MADRINA:
DIONICIA RODRIGUES
JUANA
BAUTISTA CASTILLO LOPES
3
ENERO 1850
HIJA
DE MARCELINO LOPES Y DE MARIA MORALES
MADRINA:
MARIA JACINTA DEL CASTILLO
BALTASARA
DE LA SOLEDAD CASTILLO
7
ENERO 1850
HIJO
DE VENANCIO CASTILLO Y DE MARIA SANDIEGO CARDONA
MADRINA:
MANUELA PALACIOS
YGINIO
CARDONA SOSA
11
ENERO 1850
HIJO
DE LEANDRO CARDONA Y DE REGINA SOSA
MADRINA:
MARIA SOSA
AGUSTINA
VILLATORO CASTILLO
4
ENERO 1850
HIJA
DE ROBERTO VILLATORO Y DE AGUSTINA CASTILLO
PADRINO:
JOSE BLAS NIEVES LOPES
ROSAURA
CASTAÑRDA ARIOLA
12
ENERO 1850
HIJA
DE JOSE MARIA CASTAÑEDA Y DE PETRONA ARRIOLA
MADRINA:
ANA CANDELARIA SANTIAGO
673
SALVADOR
RIOS HERRERA
13
ENERO 1850
HIJO
DE MANUEL RIOS Y DE SECUNDINA HERRERA
PADRINO:
JUAN BAUTISTA LOPES
“DE
SIJA”-SAN CARLOS
MAXIMO
JULIAN DE RODA CARRILLO
14
ENERO 1850
HIJO
DE VICENTE DE RODA Y DE ANACLETA CARRILLO
PADRINO:
MARCELO GRAMAJO
ANTONIO
JESUS LOPES ALVARADO
16
ENERO 1850
HIJO
DE TEODORO LOPES Y DE LUCIANA ALVARADO
MADRINA:
MARIA MATIAS CHAVES
PETRONA
CANUTA PACHECO FUNES
19
ENERO 1850
HIJA
DE MARIANO PACHECO Y DE GUADALUPE FUNES
MADRINA:
MARIA SIRIACA ALVARADO
MARIA
CANDELARIA LOPES CASTILLO
2
FEBRERO 1850
HIJA
DE BUENAVENTURA LOPES Y DE PATRICIA CASTILLO
MADRINA:
JACINTA HERRERA Y MOLINA
BAUTIZÓ:
FRAY JOAQUIN DE VALLE
MARIA
CANDELARIA SAMBRANO
3
FEBRERO 1850
HIJA
DE ALEJA SAMBRANO
MADRINA.
ANA SOLEDAD HERRERA
APOLONIO
YNES CHABES ALVARES
9
FEBRERO 1850
HIJO
DE FRANCISCO CHABES Y DE GABRIELA ALVARES
MADRINA:
FRANCISCA DE AGUAYO
FRANCISCO
VELASQUES RODRIGUES
17
FEBRERO 1850
HIJO
DE GORGE VELASQUES Y DE FELIPA RODRIGUES
MADRINA:
ANA DOMINGA ALVARADO
TOMASA
JOSEFA RIOS MORALES
19
FEBRERO 1850
HIJO
DE RITO RIOS Y DE JUANA MORALES
MADRINA:
TERESA RIOS
ELEUTERIO
CALDERON
20
FEBREERO 1850
HIJO
DE MARIA CALDERON
MADRINA.
JULIANA CARDONA
MARIA
LUPERIA MENDES ALVARADO
22
FEBRERO 1850
HIJA
DE JOSE MARIA MENDES Y DE ATANASIA ALBARADO
MADRINA:
MARIA RIBERA
675
ROSENDA
DE JESUS TANCHES ALVARADO
1
MARZO 1850
HIJA
DE BALVINO TANCHES Y DE FLORENCIA
ALVARADO
PADRINO:
NORVERTO VILLATORO
ROMANA
DE JESUS ARGUETA SAMAYOA
28
FEBRERO 1850
HIJO
DE JOSE GREGORIO ARGUETA Y DE PETRONILA SAMAYOA
PADRINO:
BICTOR RIBAS
EMETERIA
CASTILLO LOPES
2
MARZO 1850
HIJA
DE RAMON CASTILLO Y DE NASARIA LOPES
PADRINO:
SERVULO CASTILLO
BALVINO
MENDES
1
MARZO 1850
HIJO
DE TOMASA MENDES
PADRINO:
EUFEMIO GUILLEN
SANTOS
DE JESUS VILLATORO RIBAS
10
MARZO 1850
HIJA
DE SIMON VILLATORO Y DE JUANA RIBAS
MADRINA:
MANUELA CIFUENTES
FRANCSICO
VILLATORO RIBAS
10
MARZO 1850
HIJA
DE SIMON VILLATORO Y DE JUANA RIBAS
MADRINA:
MANUELA CIFUENTES
FERNANDA
DE LA LUZ CASTILLO VILLATORO
10
MARZO 1850
HIJA
DE FERMIN CASTILLO Y DE CATARINA
VILLATORO
MADRINA:
JUANA AGUSTINA MAURICIO
“VISTA
PARA MALACATAN, FRO. DE 1872”
4
MARZO 1850
LUSIANA
DE JESUS SOSA
HIJA
DE RITA SOSA
MADRINA:
SIMONA HERRERA
FRANCISCA
DEL ROSARIO RUBIO HERRERA
10
MARZO 1850
HIJA
DE NICASIO RUBIO Y DE REMIJIA HERRERA
MADRINA.
POLONIA RIBAS
ELISEA
DE JESUS ALVARADO
13 MARZO 1850
HIJA DE GERONIMA ALVARADO
MADRINA:
RAFAELA AVILA
OLEGARIA
JOSEFA RECINOS GUJTIERRES
6
MARZO 1850
HIJA
DE CESARIO RECINOS Y DE YSIDORA GUTIERRES
MADRINA:
JULIA HERRERA
lunes, 28 de agosto de 2017
LA BIBLIA VERIFICADA- LA BIBLIA Y LOS MONUMENTOS
LA BIBLIA VERIFICADA
LA BIBLIA Y LOS MONUMENTOS
ANDREW ARCHIBALD
Los geroglíficos del Egipto burlaron por largo tiem-
po la erudición moderna. El estraño alfabeto, que con-
siste de pájaros, animales y marcas intermedias tales
cuales pudieran hacerlas niños ; todo esto fué enigmá-
tico por completo durante siglos enteros. El conoci-
miento de caracteres tan misteriosos había desapare-
cido por completo de la tierra. ¡ Cuan ansioso era el
deseo de leer los secretos que el desconocido silabario
se suponía contener ! ¡ Llegaría jamás nadie á desci-
frarlo ! En este estado del problema sucedió un des-
cubrimiento providencial. En 1779 un oficial francés
estaba excavando para edificar cerca de la boca del
Kilo llamada de Rosetta, cuando se encontró lo que
hoy se conoce bajo el nombre de Piedra de Rosetta,
segura y al abrigo ahora en el Museo Británico. Esta
es una losa de marmol negro de un poco mas de tres
pies de altura, como de dos pies y medio de anchura
y diez pulgadas de espesor. Contenía una inscripción
de los Ptolomeos, y la fecha era 195 A. c. Afortuna-
damente, el decreto registrado estaba escrito en tres
idiomas— Geroglífico, Egipciaco cursivo y Griego. Este
último, siendo tan conocido, dio la clave para los idio-
mas desconocidos, y con el tiempo, y estudios laborio-
sos varios eruditos llegaron á traducir los geroglíficos,
y los resultados fueron confirmados por medio del
conocimiento adquirido de otra inscripción trilingüe
(la de San), sacada á luz en 1866. Esta era todavía
mas antigua, del 238 a. c, y la porción geroglífica
era aun mas completa que la de la Piedra de Rosetta.
Así, cuando el saber humano se encontraba imposibili-
tado y mudo ante los geroglíficos del Egipto, la Provi-
dencia vino en su ayuda revelando por medio de pie-
dras sacadas de sus escondrijos. La piedra inani-
mada llegó á tomar vida ; habló, y abrió el camino
para descifrar los monumentos, á los cuales vamos á
escuchar ahora.
En el emplazamiento de la antigua y en un tiempo
orgullosa Tebes, se encuentra una estructura masiva,
conocida como templo de Karnak, que ocupa un espa-
cio cinco veces mas grande que San Pablo en Londres,
y dos veces mas espacioso que San Pedro en Koma. En
sus muros se ven esculpidas inscripciones que con el
conocimiento recientemente adquirido podemos leer.
Hay un relato en las Escrituras que dice : " Y suce-
dió que en el quinto año del Rey Jeroboam Shishak
rey de Egipto vino contra Jerusalem." Existe una
confirmación monumental de este relato. En este
mismo templo de Karnak, unos mil años antes de
Cristo, Shishak (ó Sheshonk I.) inscribe en piedra el
relato de una expedición militar suya, y entre sus con-
quistas nombra el " reino de Judá," ó " Judá-rey,"
además de otros puntos familiares en Palestina.
Estas concordancias bíblicas y monumentales son
numerosas, y permítase llamar la atención además
hacia un ejemplo de armonía mas indirecto, pues á
la verdad las pruebas las mas sutiles son las mas pode-
rosas. Cuando concuerdan los testigos sin intento, y
sin que sea aparente en la faz del testimonio que tien-
den al mismo punto, el resultado así obtenido es con-
clusive irresistiblemente, por cuanto no existe colusión
evidente.
En el segundo libro de los Reyes leemos que los
Siros decían, " He aquí el rey de Israel ha asalariado
contra nosotros á los reyes de los Héteos y los reyes
de los Egipcios." Un crítico de la Biblia no ha mu-
chos años hablaba de lo " poco histórico " de este pa-
sage, por cuanto los Héteos siendo tan insignificantes
eran colocados sobre el mismo pie que los Egipcios, un
pueblo tan grande y tan poderoso. Empero ¿ eran los
Héteos tan insignificantes ? La mayor parte de noso-
tros nos hemos acostumbrado á mirarlos como si fue-
ran una tribu de indios, como los Cherokees ó los
Choctaws. Mas hay varias indicaciones bíblicas de
que en un tiempo desempeñaron un papel importante
en el escenario del mundo de acción. La Biblia, se
ha pretendido debe ser desacreditada. Es cierto que
Uría era heteo, y que su mujer Bathseba fué madre
de Salomón y del linage de Cristo ; pero después de
todo, ¿ocuparon jamás los Héteos puesto eminente en
la historia ? Se ha venido á saber en los últimos años
que tal fue el caso. Antiguamente contestaron la su-
premacía en el Este, no solamente al Asiria, sino que
también al Egipto. En la larga lucha contra este
país, y cuando estaba en todo su esplendor bajo Ra-
mesés el Grande, el rey de los Héteos pudo finalmente
pactar con el gran Faraón sobre un mismo pie, y su
tratado de paz lo tenemos registrado en los muros
del templo de Karnak. Las partes litigantes nom-
bradas son el " gran rey de Kheta " y el " gran prín-
cipe del Egipto." Profesa ser la inscripción una copia
de las condiciones propuestas por el primero, que las
tenía escritas en una " tablilla de plata," cuyo conte-
nido esculpió el último en la piedra de su templo mas
grandioso. La propuesta en general dice así : " Desde
este día en adelante, que pueda subsistir buena amistad
y buen acuerdo." Era una alianza ofensiva y defen-
siva, y fue pactada en 1354 A. c. Así proclaman las
piedras en Karnak la grandeza del imperio heteo, a
lo cual implícitamente añaden su testimonio las Escri-
turas. PORTADA LIBRO EFRAIN RIOS MONTT SIERVO O DICTADOR?
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EFRAIN RIOS MONTT -CAPITULO X Depongan las Armas...

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