lunes, 6 de agosto de 2018

PORTADA LIBRO EFRAIN RIOS MONTT SIERVO O DICTADOR?

 

miércoles, 28 de junio de 2017

JUANA ROSA VALDES MONT-1858.HUEHUETENANGO

“VISTA PARA SU MATRIMONIO JUNIO 2 DE 1877”
JUANA ROSA VALDES MONT
30 AGOSTO 1858
HIJA ”DEL SEÑOR DON FRANCISCO VALDES” DEL LLANO
_DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS, ESPAÑA_
“ Y DE LA SEÑORA DOÑA SUSANA MONT”
PADRINO: “EL MISMO CURA QUE SUSCRIBE”
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

sábado, 3 de junio de 2017

JOSE FRANCISCO MONT –Español- 1949-HUEHUETENANGO,Guatemala

 JOSE FRANCISCO MONT –ESPAÑOLES
4 OCTUBRE 1849
HIJO DE  DON JOSE MARIANO MONT Y DE DOÑA GUADALUPE CIFUENTES
PADRINO: “SU ABUELO DON JUAQUIN MONT” (y Prats- de Cataluña-España)
 HUEHUETENANGO
 GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

jueves, 20 de julio de 2017

ALCOHOL- TESTIMONIO DE MADRE DE FAMILIA Y SACERDOTE

50 AÑOS EN LA IGLESIA DE ROMA
Por Sacerdote Charles Chiniquy


C A P I T U L O 25
Cuando por suerte llegué a ser el primer capellán del hospital marinero de Qüebec, estaba seguro que Dios había ordenado esto para mi bien y para su propia gloria y resulta que tenía razón. A principios de noviembre de 1834, el director llamado Sr. Glackmayer vino a decirme que había un extraordinariamente alto número de enfermos dejado por la armada del otoño. Por el peligro de la muerte, me llamaban día y noche. En secreto, me avisó que varios de ellos ya habían muerto de la peor especie de viruela y que muchos también morían de la terrible Cólera Morbo que todavía hacía estragos entre los marineros.
Estas tristes noticias me llegaron como una orden del cielo a acudir al rescate de mis queridos marineros enfermos. El primer hombre que conocí era el Dr. Douglas quien confirmó el número de enfermos y añadió que las enfermedades prevalecientes eran de las más peligrosas.
El Dr. Douglas era uno de los fundadores y directores del hospital como también uno de los cirujanos mejor capacitados de Qüebec. Aunque era un fiel Protestante, me honraba con su confianza y amistad desde el primer día que nos conocimos. Diré que nunca conocí un corazón más noble, una mente más abierta, ni un filántropo más auténtico.
Después de agradecerle la triste pero útil noticia, le pedí al Sr. Glackmayer una copa de brandy, la cual tragué de inmediato.
¿Qué está haciendo? —preguntó el Dr. Douglas.
—¿No ve, —respondí, —que he tomado una copa de brandy excelente?
—Pero, por favor, dígame, ¿Por qué?
—Porque es un buen preservativo contra el medio ambiente que respiro todo el día, —repliqué, —tengo que oír las confesiones de toda esa gente muriendo de la viruela o de la Cólera Morbo y respirar el aire pútrido alrededor de sus almohadas. ¿No me advierte el sentido común que debo tomar alguna precaución contra el contagio?
—¿Será posible, —respondió, —que un hombre a quien estimo tanto sea tan ignorante de los efectos mortales del alcohol en el cuerpo humano? Lo que usted ha tomado no es más que veneno y lejos de protegerlo contra el peligro, ahora está más expuesto a ello que antes de tomarlo.
Pobre de ustedes Protestantes, —respondí de broma, —son una banda de fanáticos con sus doctrinas extremosas de abstinencia. Nunca me convertirá usted a su punto de vista sobre ese tema. ¿Será para el uso de los perros que Dios creó al vino y al brandy? ¿No es para el uso de hombres que lo tomen con moderación e inteligencia?
—Mi querido Sr. Chíniquy, usted bromea, pero yo le hablo en serio cuando le digo que se ha envenenado con esa copa de brandy, —dijo el Dr. Douglas.
—Si los buenos vinos y brandy fueran veneno, —respondí, —pronto sería usted el único médico en Qüebec, porque usted es el único del cuerpo médico que conozco que se abstiene. Pues, aunque me agrada mucho su plática, con su permiso voy a visitar a mis queridos marineros enfermos cuyo clamor por ayuda espiritual suena en mis oídos.
—Una palabra más, —dijo el Dr. Douglas, —mañana por la mañana haremos una autopsia de un marinero que acaba de morir repentinamente aquí. ¿Tendrá usted alguna objeción de venir y ver en el cadáver de ese hombre lo que su copa de brandy ha hecho en su propio cuerpo?
—No, señor, no tengo ninguna objeción, —contesté, —desde hace mucho tiempo he tenido la inquietud de hacer un estudio especial de la anatomía. Esta será mi primera lección; no podría tener un mejor maestro.
Me despedí de él y fui con mis pacientes con los cuales pasé lo que restaba del día y la mayor parte de la noche. Cincuenta de ellos querían hacer confesiones generales de todos los pecados de su vida y di los últimos sacramentos a veinticinco que morían de viruela o de Cólera Morbo. A la mañana siguiente a la hora citada, estaba al lado del cadáver del hombre muerto. El Dr. Douglas amablemente me prestó un microscopio potente.
—No tengo la menor duda, —dijo, —que este hombre fue matado instantáneamente por una copa de ron. Ese ron ha causado la rotura de la aorta.
Mientras hablaba así, el cuchillo hacía su obra tan rápido que el espectáculo horrible de la arteria rota estaba delante de nuestros ojos casi al salir las últimas palabras de su boca.
—Fíjese aquí, —dijo el doctor, —por toda la arteria verá usted miles y tal vez millones de puntos rojos que son los muchos hoyos perforados por el alcohol. Igual como los ratones almizcleños del río Mississippi cavan hoyos pequeños en las presas, desatando las aguas y llevando desolación y muerte por todas sus riberas, así el alcohol, cada día, causa la muerte repentina de miles de víctimas, perforando las venas de los pulmones y de todo el cuerpo. Mire a los pulmones y cuente si puede los miles y miles de puntos rojos, oscuros y amarillos y las pequeñas úlceras. Cada uno de ellos es la obra del alcohol causando corrupción y muerte en todos estos órganos maravillosos. El alcohol es uno de los venenos más peligrosos; ha matado a más hombres que todos los demás venenos juntos.
El alcohol no puede ir a ninguna parte del cuerpo humano sin llevar desorden y muerte con él. Porque no puede de ninguna manera unirse a ninguna parte de nuestro cuerpo. El agua que tomamos y la comida nutritiva que comemos son enviados a los pulmones, el cerebro, los nervios, los músculos y los huesos. Dondequiera que van reciben, por decirlo así, cartas de ciudadanía que los permite quedar ahí en paz y trabajar para el bien público. Pero no es así con el alcohol; al momento mismo que entra al estómago trae desorden, ruina y muerte según la cantidad ingerida.
—Mire aquí con el microscopio y verá que dondequiera que el rey alcohol ha puesto su pie, el cuerpo se ha convertido en un campo de batalla produciendo ruina y muerte. Por la obra tan extraordinaria de la naturaleza o más bien por orden de Dios, cada vena y arteria por el cual el alcohol tiene que pasar, de repente se contrae como para impedir su paso o para ahogar a su enemigo mortal. Cada vena y arteria evidentemente ha escuchado la voz de Dios, diciendo: “¡El vino es escarnecedor, muerde como la serpiente y como el áspid da dolor!” Cada nervio y músculo que toca el alcohol, tiembla y se estremece como en presencia de un enemigo implacable e invencible. Sí, ante la presencia del alcohol cada nervio y músculo pierde su fortaleza, igual que el hombre más valiente que en presencia de un monstruo horrible o demonio, de repente pierde su fuerza natural y se estremece de cabeza a pies.
No puedo repetir todo lo que oí ese día de los labios del Dr. Douglas y lo que vi con mis propios ojos de los horribles efectos del alcohol por cada miembro de ese cadáver; sería demasiado largo. Basta con decir que me horrorizaron mi propia necedad y la necedad de tantas personas que usan bebidas intoxicantes.
Durante los cuatro años que duré como capellán del hospital marinero, más de cien cadáveres fueron abiertos delante de mí. Es mi convicción que la primera cosa que un orador sobre la abstinencia debe hacer es estudiar anatomía; examinar los cadáveres tanto de bebedores templados como de borrachos incurables y estudiar ahí los efectos del alcohol en los varios órganos del cuerpo humano. Esos cadáveres eran libros escritos por la mano de Dios mismo y me hablaron como ningún hombre puede hablar. Pero ahora es el momento para contar cómo Dios me obligó casi a pesar de mí mismo a abandonar para siempre el uso de bebidas intoxicantes.
Entre mis penitentes había una dama joven que pertenecía a una de las familias más respetadas de Qüebec. Tenía una niña de casi un año de edad y por supuesto la joven madre la adoraba. Desgraciadamente esa dama, como ocurre con demasiada frecuencia aun entre las familias más refinadas, había aprendido en la casa de su padre y por el ejemplo de su propia madre a beber vino en la mesa y cuando visitaba a sus amigas. Poco a poco empezó a tomar, cuando se encontraba sola, unas gotas de vino, al principio por consejo de su médico, pero pronto solamente para saciar un apetito descontrolado que crecía más fuerte cada día. Con la excepción de su marido, yo era el único que sabía este hecho. El era un íntimo amigo mío y varias veces con lágrimas escurriendo por sus mejillas me había suplicado en el nombre de Dios que la persuadiera a abstenerse de tomar.
Ese varón vivía muy feliz con su esposa elegante y su niña incomparablemente hermosa. Era rico, tenía una posición elevada en el mundo, amigos sin número y su hogar era un palacio. Cada vez que hablé con esa dama, sea a solas o en presencia de su marido, ella derramaba lágrimas de arrepentimiento, prometía reformarse y tomar únicamente lo poquito que su médico le había recetado. Pero, ¡Ay! esa receta mortal del médico era como aceite derramado sobre ascuas ardientes. Estaba encendiendo un fuego que nadie pudo apagar.
Un día, el cual nunca olvidaré, un mensajero llegó apresuradamente y me dijo: —El Sr. A. quiere que vaya usted a su casa inmediatamente. Una desgracia terrible acaba de suceder. Su hermosa hija acaba de morir. Su esposa está media loca y él teme que se suicide.
Subí de un salto a la calesa elegante jalado por dos caballos finos y en pocos minutos estaba en la presencia del espectáculo más angustioso que jamás había visto. La joven señora, destrozando su vestido, arrancando los cabellos con sus manos y rasguñando su cara con sus uñas, estaba gritando: —¡Ay, por amor de Dios, denme un cuchillo para cortarme la garganta! ¡He matado a mi hija! ¡Mi querida está muerta! ¡Soy la asesina de mi propia querida Lucy! ¡Mis manos están teñidas con su sangre! ¡Déjenme morir con ella!
Yo me quedé horrorizado y al principio permanecí mudo e inerte. El joven esposo junto con otros dos caballeros, el Sr. Blanchet y Pannet, el juez de primera instancia, intentaban detener las manos de su esposa desgraciada. Por fin, la mujer, fijando sus ojos en mí, dijo: —Oh, querido Padre Chíniquy, por amor de Dios déme un cuchillo para que pueda cortarme la garganta. Estando borracha, levanté a mi preciosa hija para besarla. Pero me caí y su cabeza pegó contra la esquina puntiaguda de la estufa. ¡Sus sesos y sangre están esparcidos en el suelo! ¡Mi hija, mi propia hija está muerta! ¡Yo la he matado! ¡Maldito licor, maldito vino! ¡Mi hija está muerta, estoy condenada! ¡Maldita bebida!
Yo no podía hablar, pero sí podía verter lágrimas y llorar. Lloré y mezclé mis lágrimas con las de aquella madre desgraciada. Luego con una expresión de desesperación, que penetró mi alma como una espada, dijo: —Pase usted a verla.
Entré al cuarto contigua y ahí vi a esa una vez hermosa niña, muerta con su cara cubierta de su sangre y sesos. Había un boquete en la sien derecha. La madre embriagada, cayéndose con su niña en sus brazos, golpeó su cabeza contra la estufa con una fuerza tan terrible que volcó la estufa al suelo.
Los carbones encendidos estaban esparcidos por todos lados y por poco se había encendido la casa. Pero ese golpe y la muerte espantosa de su hija, de repente la volvió en sí y puso fin a su intoxicación. De un vistazo comprendió la totalidad de su desgracia. Su primer pensamiento era correr al aparador, agarrar un agudo cuchillo largo y cortarse la garganta. Providencialmente, su esposo llegó en ese instante. Con gran dificultad y después de una lucha terrible logró quitar el cuchillo de sus manos y lo tiró a la calle por una ventana.
Para entonces eran como las cinco de la tarde. Después de pasar una hora de agonía indescriptible de mente y de corazón, intenté salir para regresar a la casa parroquial. Pero mi joven amigo desgraciado me suplicó en el nombre de Dios que pasara la noche con él. —Usted es el único, —me dijo, —quien nos puede ayudar en esta noche horrible. Mi desgracia es bastante grande sin destruir nuestro buen nombre difundiéndola públicamente. Quiero guardarlo lo más secreto posible. Aparte del médico y el juez de primera instancia, usted es el único hombre sobre la tierra en quien confío para ayudarme. Por favor, quédese con nosotros.
Me quedé, pero en vano intenté calmar a la desgraciada madre. Constantemente quebrantaba nuestros corazones con sus lamentaciones y sus esfuerzos convulsivos de quitarse la vida. Cada minuto gritaba: —¡Mi hija, mi querida Lucy! Justo cuando tus pequeños brazos me acariciaban tan suavemente y tus besos angélicos eran tan dulces a mis labios, te degollé. Cuando me abrazabas a tu corazón amante y me besabas, yo tu madre embriagada te di el golpe mortal... ¡Mis manos están teñidas de tu sangre y mi pecho cubierto de tus sesos! ¡Ay, por amor de Dios, querido esposo, quítame la vida! No puedo consentir en vivir un día más. Querido Padre Chíniquy, déme un cuchillo para poder mezclar mi sangre con la de mi hija. ¡Ojalá me enterrasen en el mismo sepulcro con ella!
En vano intenté hablarle de la misericordia de Dios hacia los pecadores. No escuchaba nada de lo que le decía; estaba absolutamente sorda a mi voz. Como a las diez de la noche, tuvo el ataque más terrible de angustia y desesperación. Aunque éramos cuatro hombres que la cuidábamos, ella era más fuerte que todos nosotros. Tenía la fuerza de un gigante. Ella se zafó de nuestras manos y corrió al cuarto donde la niña muerta yacía en su cuna. Asiendo del cadáver frío con sus manos, rompió las vendas blancas puestos alrededor de la cabeza para cubrir la herida horrible y con gritos de desolación apretó sus labios, mejillas y sus mismos ojos sobre el boquete que rezumaba sesos y sangre, como queriendo sanarlo y hacer volver la vida a la pobrecita.
—Mi querida, mi amada, mi pobre querida Lucy, —gritó, —abre tus ojos y mira nuevamente a tu madre. ¡Dame un beso, abrázame nuevamente a tu pecho! Pero tus ojos están cerradas; tus labios fríos ya no sonríen; estás muerta y yo tu madre te degollé. ¿Puedes perdonarme tu muerte? ¿Puedes pedir a Jesucristo nuestro Salvador que me perdone? ¿Puedes pedir a la bendita Virgen María que ruegue por mí? ¿Nunca volveré a verte? ¡Ay no, estoy perdida, estoy condenada, soy una madre borracha que ha asesinado a su propia querida Lucy! ¡No hay misericordia para una madre borracha, la asesina de su propia hija!
Cuando hablaba así a su hija, a veces se arrodillaba, pero luego corría como huyendo de un fantasma. Pero siempre abrazaba al cadáver inerte a su pecho o convulsivamente pasaba sus labios y mejillas sobre la herida horrible a tal grado que sus labios, toda su cara, su pecho y manos estaban embadurnados de la sangre que fluía de la herida. ¿Diré que todos estábamos “derramando lágrimas y llorando”? Pues la palabras “derramando lágrimas y llorando” no pueden expresar la desolación y horror que sentimos.
Como a las once, cuando ella estaba de rodillas abrazando a la niña muerta, levantó sus ojos hacia mí y dijo: —Querido Padre Chíniquy, ¿Por qué no he seguido su consejo cariñoso cuando más con sus lágrimas que con sus palabras, tantas veces intentó persuadirme a abandonar esos malditos vinos intoxicantes? ¡Cuántas veces me ha dado usted las palabras que vienen del mismo cielo: “El vino es escarnecedor, muerde como serpiente y como áspid da dolor”! ¡Cuántas veces me rogó usted en el nombre de mi querida hija, en el nombre de mi querido esposo y en el nombre de Dios, abandonar el uso de esas malditas bebidas! Pero ahora, escucha mi petición. Vaya usted por todo Canadá; mande a todos los padres que nunca pongan ninguna bebida intoxicante ante los ojos de sus hijos. Fue en la mesa de mi padre donde primero aprendí a tomar ese vino que maldeciré por toda la eternidad. Mande a las madres a nunca probar esas bebidas abominables. Fue mi madre quien primero me enseñó a beber ese vino que maldeciré mientras Dios exista.
—Lleva la sangre de mi hija y tiñe el dintel de las puertas de cada casa en Canadá y anuncie a todos sus habitantes que esa sangre fue derramada por la mano de una madre homicida cuando estaba borracha. Con esa sangre escriba en los muros de cada casa de Canadá que el vino es escarnecedor y diga a los canadienses franceses cómo sobre el cadáver de mi hija he maldecido a ese vino que me ha hecho despreciable, miserable y culpable.
Se detuvo un momento para respirar un poco; luego añadió: —Dígame en el nombre de Dios, ¿Puede mi hija perdonarme su muerte? ¿Puede ella pedir a Dios que me mire con misericordia? ¿Podrá ella hacer que la bendita Virgen María ruegue por mí y obtenga mi perdón?
Pero antes que pude contestar, ella nos horrorizó con sus gritos desesperados: —¡Estoy perdida! ¡Borracha, maté a mi hija! ¡Maldito vino!— Luego cayó un cadáver en el suelo. Torrentes de sangre fluían de su boca sobre su hija muerta que abrazaba en su pecho aún después de su muerte.
Ese drama terrible nunca fue revelado a la gente de Qüebec. El veredicto del juez de primera instancia fue que la muerte de la niña era accidental y que la madre angustiada murió de un corazón quebrantada seis horas después. Dos días después, la madre desgraciada fue enterrada con el cadáver de su hija agarrado en sus brazos.
Después de una tempestad tan terrible, yo necesitaba soledad y descanso, pero sobre todo, necesitaba oración. Me encerré en mi pequeño cuarto durante dos días y ahí a solas en la presencia de Dios meditaba en la terrible justicia y retribución de las cuales él me hizo testigo. Esa mujer desgraciada había sido mi penitente; ella y su esposo contaban entre mis más queridos y devotos amigos. Solamente en días recientes se había esclavizado a la borrachera. Antes de eso su piedad y sentido de honor eran de la clase más exaltada que se conoce en la Iglesia de Roma.
Sus últimas palabras no eran expresiones comunes proferidas por pecadores ordinarios al confrontarse con la muerte; para mí, esas palabras tenían una solemnidad que casi transformaron a ella en el oráculo de Dios a mi mente.
Esa noche memorable, en medio de la profunda oscuridad y temible quietud, si estaba despierto o dormido no lo sé, pero vi la calmada forma hermosa de mi querida madre, de pie a mi lado, tomada de la mano de la difunta asesina todavía cubierta de la sangre de su hija. Sí, mi amada madre estaba delante de mí y me dijo con tal poder y autoridad que cada una de sus palabras quedaron grabados en mi alma como si fueran escritas con letras de lágrimas, sangre y fuego: Ve por toda Canadá, manda a cada padre de familia a nunca poner ninguna bebida intoxicante delante de sus hijos. Manda a las madres a nunca probar ni una gota de esas bebidas malditas. Manda a todo el pueblo de Canadá a nunca tocar ni mirar a la copa envenenada y tú, mi amado hijo, abandona para siempre el uso de esas bebidas detestables que son malditas en el infierno, en el cielo y en la tierra y muerden como serpiente y dan dolor como el áspid.
Cuando cesó el sonido de esa voz tan dulce y poderosa y mi alma dejó de ver esa extraña visión, me quedé muy agitado e inquieto. Dije a mí mismo: —¡Tal vez las cosas terribles que he visto y oído en estos días pasados destruirán a mi mente y me mandarán al manicomio! Me caí de rodillas a llorar y orar. Esto me hizo bien y pronto me sentí más fuerte y calmado.
Elevando nuevamente mi mente a Dios, dije: —Oh Dios mío, hazme saber tu santa voluntad y concédeme la gracia para hacerla. ¿Provienen de ti las voces que acabo de escuchar o son nada más los sueños vanos de mi mente afligida? ¿Será tu voluntad, oh Dios mío, que yo vaya a decir a mi país lo que tan providencialmente me has revelado de los horribles daños insospechados que causan el vino y bebidas alcohólicas tanto al cuerpo como al alma del hombre o será tu voluntad ocultar de los ojos del mundo las cosas maravillosas que tu me has revelado y que las entierre yo conmigo en el sepulcro?
Rápido como un relámpago me vino la respuesta: —¡Lo que te he enseñado en secreto, predícalo desde las azoteas!
Rebosando de una emoción indecible y mi corazón lleno de un poder que no era mío, levanté mis manos hacia el cielo y dije a mi Dios: —¡Por amor a mi querido Salvador Jesús, y por el bien de mi país, oh Dios mío, te prometo que nunca volveré a usar bebidas intoxicantes; además haré todo lo que haya en mi poder para persuadir a otros sacerdotes y a toda la gente a hacer el mismo sacrificio!
Cincuenta años han pasado desde que hice esa promesa y gracias a Dios, la he guardado.
Durante los próximos dos años, yo era el único sacerdote en Canadá quien se abstuvo del uso del vino y de otras bebidas alcohólicas; y sólo Dios sabe cuántos desprecios, reprensiones e insultos de toda clase tuve que soportar. Cuántas veces los apodos de fanático, hipócrita, reformador, y medio hereje fueron susurrados en mis oídos no sólo por los sacerdotes, sino también por los obispos.
Pero yo estaba seguro que mi Dios conocía los motivos de mis acciones y por su gracia permanecí calmado y paciente. En su infinita misericordia, él se fijó en su siervo inútil y escogió el día en que mis humillaciones se convirtieran en gran gozo. Llegó el día en que vi a esos sacerdotes y obispos a la cabeza de sus congregaciones recibiendo la promesa y la bendición de abstinencia de mis manos. Los mismos obispos que al principio me condenaron, pronto invitaron a los ciudadanos principales de sus ciudades a presentarme una medalla de oro como muestra de su aprecio, después de darme oficialmente el título de “Apóstol de Abstinencia de Canadá.”
Por la voluntad de Dios vi con mis propios ojos a mi querido Canadá hacer promesas de abstinencia y abandonar el uso de bebidas intoxicantes. Cuántas lágrimas se secaron en esos días. Miles y miles de corazones fueron consolados y colmados de gozo. Felicidad y abundancia reinaron en muchos hogares anteriormente desolados y el nombre de nuestro Dios misericordioso fue bendecido dondequiera en mi amado país.
¡Esto, ciertamente, no fue obra del pobre Chíniquy! Fue la obra del Señor, porque el Señor, quien es maravilloso en todos sus hechos, escogió nuevamente el instrumento más débil para mostrar su misericordia a los hijos de los hombres. ¡El llamó al más inútil de sus siervos para hacer la mayor obra de reforma que jamás se ha visto en Canadá, para que la alabanza y la gloria sean atribuidos a él y solamente a él!

viernes, 24 de noviembre de 2017

POR QUE LINCOLN SE DEJO LA BARBA Por Herta Pauli 1952



Miércoles, 17 de febrero de 2016
POR QUE LINCOLN SE DEJO LA BARBA Por Herta Pauli 1952

Por qué Lincoln se dejó la barba

Por Herta Pauli
1952

Aunque Abraham Lincoln no se dejó la barba sino cuatro años, no podríamos imaginárnoslo sin ella. El solía hablar de la niñita del estado de Nueva York a quien se debió este famoso cambio de su rostro. Pocos saben su nombre; en algunos de los más voluminosos libros sobre Lincoln no se menciona a Grace Bedell, que sólo tenía once años. Pero Abraham Lincoln se complacía en referir el cuento y agregar con risa de picardía: «¡Hay pequeñas cosas que cambian el aspecto de nuestras vidas!»
 Metida en su cuartito del desván, Grace Bedell se ensimismaba un día viendo un retrato que su padre le había traído de la feria. No era un dibujo ni una pintura. No tenía líneas ni colores. Y sin embargo, se podía ver hasta el último pelo de la cabeza de Lincoln, la última arruga de su traje. Era la primera fotografía que en su vida había caído en manos de Grace Le daba el misterioso encanto de que el hombre mismo la miraba. La sucia lámpara de petróleo de Grace dibujaba extrañas sombras en la fotografía al blanco y negro. Los rasgos tomaban vida. Un halo oscuro rodeaba la flaca figura, y como que desaparecían las mejillas chupadas. ¡Barba! Qué bien le queda, pensó Grace; alguien tiene que decírselo. Si real­mente tuviera barba, todas las se­ñoras le querrían. Harían que sus maridos votaran por él, y sería presidente. Yo tengo que decírselo. Sin vacilar, tomó la pluma, la tinta, y escribió:
Wesffield, Nueva York, 15 de octubre de 1860
A B Lincoln
Estimado señor
Soy una niñita de once años pero quiero mucho que usted sea presidente de los Estados Unidos y espero que no piense que sea mucho atrevimiento escribirle a un hombre tan grande como usted.
¿Tiene usted una hija como de mi tamaño? si la tiene dele recuerdos míos y dígale que me escriba si usted mismo no puede contestar mi carta. Yo tengo cuatro hermanos y unos de ellos votarán por usted .de todos modos si usted se deja crecer la barba yo trataré de hacer que los demás también voten por usted. Usted se vería mucho mejor porque tiene la cara tan delgada. A todas las señoras les gusta la barba y harían votar a sus maridos por usted y usted entonces sería presi­dente.
Grace Bedell
Por aquellos tiempos llegaban cincuenta cartas diarias a las oficinas desde donde se dirigía la campaña de Lincoln. Sólo aquellas que eran de los amigos o de gente muy importante recibían el pase de los dos secretarios, John Nicolay y John Hay. Nicolay era el primero en hacer el mortal escrutinio. En rechazar lo secundario. John Hay, echado de espaldas en su silla, tomó ese día el segundo paquete de cartas. Hojeándolas, dijo:

—Ahora las niñitas empiezan a decirle al jefe cómo podría hacerse elegir.
¡Al cesto!—dijo nervioso Nicolay.
Esta tiene una idea original—anotó Hay—. Piensa que debe de­jarse crecer la barba.
Tírala y sigue tu trabajo, John.
No me atrevo, mi querido Nico­lay. Ya sabes que «los niños y los locos ...»
En este momento, sin anunciarse, entró un hombre rechoncho, barbado, ojiazul. «Buenos días, compañeros.» John Hay se volvió al recién llegado:
Apelo a usted, señor Herndon... Nicolay no lo tomó en cuenta.
- Dejémonos de barbas y de niñitas. Hay que tener un poquito el sentido de la responsabilidad.
—¿Niñitas? (Los ojos de Herndon se movieron cautelosos para es­crutar la puerta del fondo. Estaba entornada y Billy Herndon bajó la voz.) El las adora. No puede pasar ninguna por la calle sin que la de­tenga y le converse. A cada una la llama «hermanita.» ¿Qué decía usted de una niñita?
—¡Le he dicho que la tire al cesto de los papeles!—exclamó Nicolay ya indignado—. Y que sería mejor que John contestara en seguida la carta del gobernador de Pensilvania, que es urgente...
—¿Por qué? A su edad uno ya ha aprendido a tener pacienciainterrumpió en esto la voz tranquila de Lincoln desde la puerta del fondo.
Y a poco Grace recibía esta carta:
 Privado
Springfield,         Illinois,       19 de octubre de 1860
Señorita Grace Bedell,
Westfield, N. Y.
Mi querida pequeña señorita:
He recibido su amable carta del día 15. Me apena tener que decirle que no tengo hijas. Tengo tres hijos, el uno de diez y siete, el otro de nueve, y el tercero de siete años. Ellos, con su madre, constituyen toda mi familia. En cuanto a lo de la barba, no habiéndola usado nunca ¿no cree usted que la gente la encontraría ahora un tanto afectada si me la dejara crecer? Le desea mucha suerte su sincero amigo
A. Lincoln
 El 16 de febrero se supo que el tren especial en que se dirigía a la Casa Blanca el recién electo presidente Lincoln, pasaría por la estación cercana a Westfield. La familia Bedell se confundió con todos los vecinos que acudieron a saludarlo. Se había puesto un gran letrero que decía «¡Viva el Jefe!» y la bandera de las barras y las estrellas estaba desplegada a todo trapo.
Grace miraba en torno las caras ansiosas, cuando se produjo un movimiento súbito. Miles de oídos estahan alerta. « ¡Allá viene! ¡Allá viene!»
Se empinó Grace hasta donde pu­do y alcanzó a ver el tope de la chimenea de donde salían espesas bocanadas de humo, pasando por encima de las cabezas, y luego el áchatado techo de los coches. El último estaba adornado con la bandera que agitaba sus colores.
 Lo que Grace alcanzó entonces a ver fue que la copa de un sombrero muy alto y muy negro sobresalía por encima de todos los demás sombreros negros. De la multitud salió un grito cerrado: «¡Que hable! ¡Que hable!» Grace contuvo el resuello. En torno se hizo un silencio absoluto. Señoras y señoras—dijo alguien —no tengo preparado ningún discurso ni tiempo para decirlo. Estoy aquí para tener el gusto de verlos y para que ustedes me puedan ver,..»
Grace se quedó helada. Era él. Era su voz. El estaba ahí, en la plataforma. Hacía cuanto podía para alcanzar a verle la cara, y apenas podía divisar el sombrero arrugado, negro como una chimenea.
«Y estoy dispuesto a aceptar que, por lo que hace a las damas, yo soy quien sale ganando en este rápido vistazo mutuo.»
De la multitud salieron risas como si se hubiera roto un encanto. Lincoln siguió hablando. «No ten­go sino una sola cosa que decir, aquí, de pie, al amparo de la bandera nacional: ¿Estarán ustedes siempre conmigo, como yo estoy con la bandera?»
Las manos, los sombreros, los pa­ñuelos de mujeres se agitaron en el aire, a tiempo que resonaban los ecos: «¡Sí! ... ¡Sí! ... ¡Claro que sí, Abe
Una vez más Grace pudo oír en­tonces la voz que siempre había sentido o presentido en la intimidad de su vida. «Yo tengo aquí en este lugar una pequeña amiga ... por correspondencia—dijo él—. Esta señorita vio desde el primer momento cómo podría mejorar en algo mi apariencia. Si está aquí, querría hablar con ella ...
«¡El nombre! ¿Cómo se llama?» gritaron todos.
Y Lincoln dijo muy claramente: «Se llama Grace Bedell.»
Tomó su padre a Grace de la mano y avanzó con ella. Ella le siguió sin saber cómo, sin notar que se abría para ellos una calle y que todos les seguían señalándolos con el dedo y secreteándose . Ella iba hacia la persona que la había llamado por su nombre.
Había que subir unos peldaños; su padre la llevó al pie de la plata­forma, a la vista de un millar de personas, y la dejó frente a un par de enormes botas negras.
Grace oyó en lo alto la voz que decía riendo: «Me escribió que le parecía me habría de ver mejor con barba ...»
Lincoln se inclinó. Grace sintió que dos manos fuertes la tomaban por debajo de los brazos. Y como si no pesara una paja, se vio alzada por el aire, besada en ambas mejillas y puesta otra vez delicadamente en el suelo. Las mejillas le ardían no sólo por la caricia sino por las cosquillas. Para ella desapareció la multitud. No hacía sino mirar y reír de alegría. Enmarcando aquel rostro surcado de arrugas, bajando por las mejillas hasta la quijada de moco que sólo quedaba descubierto el labio su­perior, estaba la barba.
«¿ Ves?—le dijo Lincoln—me la he dejado crecer para ti, Grace.»
Lo único que pudo hacer Grace fue mirar aquel gran hombre, alto, flaco, sencillo. Hubiera podido quedarse así mirándolo para siempre, para siempre ...
Lincoln le tomó la mano. Grace le oyó decir que esperaba ver a su que­rida amiguita otra vez, y comprendió que aquel instante tenía que terminar. El la ayudó a bajar los peldaños, y ella, como niña obedien­te y formalita, volvió adonde estaba su orgulloso padre.
 Grace oyó un pitazo agudo y los resoplidos de la locomotora que se alejaba. La multitud aplaudía y ová­cionaba hasta que materialmente desapareció el tren en la distancia. Para Grace no quedaban vibrando en el recuerdo sino estas tres palabras, repetidas sin fin: «Mi querida amiguita ...»
Quienes visitan hoy a Springfield no se quedan sin ver la casa de Abraham Lincoin, que es una sencilla construcción de dos pisos, blanca, con anchos aleros y una cerca en torno. Dicen que está lo mismo que antes, lo mismo por fuera que por dentro. Con amoroso cuidado se conservan los adornos y los muebles, los cortinajes y las chucherías. En la pared de un cuarto cuelga una cartita escrita en caracteres infantiles: «Estimado señor—Soy una niñita de once años...»
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viernes, 14 de julio de 2017

JOSE SEBASTIAN VALDES MONT- 1862-HUEHUETENANGO


JOSE SEBASTIAN VALDES MONT
20 ENERO 1862
HIJO DEL SEÑOR FRANCISCO VALDES DEL LLANO-DEL PRINCIPADO DE ASTURIAS,ESPAÑA
Y DE LA SEÑORA SUSANA MONT OCAÑA
PADRINO: EL SEÑOR DON JUAQUIN MONT-  DE CATALUÑA,ESPAÑA
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

miércoles, 28 de junio de 2017

JOSE HERACLIO DE JESUS ALVARADO LOPEZ-1859-HUEHUETENANGO



“VISTA PARA SU MATRIMONIO EN ENERO DE 1880”
JOSE HERACLIO DE JESUS  ALVARADO LOPEZ
10 MARZO 1859
HIJA DE ENRIQUE ALVARADO Y DE LEANDRA LOPEZ
PADRINO: CAYETANO PALACIOS
(F) CURA  CIPRIANO MIRALLES
VILLA DE HUEHEUTENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

martes, 27 de junio de 2017

VIRGINIA DE LA SOLEDAD DIEZ -1858 HUEHUETENANGO



VIRGINIA DE LA SOLEDAD DIES
LADINA
 2 ENERO 1858
HIJA DE SEBERINA DIES
MADRINA: CONCEPCION CASTILLO
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
 

miércoles, 28 de junio de 2017

RAMONA ARAGO- 1858-HUEHUETENANGO,Guatemala



EULOGIA RAMONA ARAGO
3 JULIO 1858
HIJA DE TOMASA ARAGO
MADRINA: JUANA CASTILLO
VILLA D EHUEHUETENNAGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

miércoles, 18 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES -867

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESÀÑA 1889
 
Desgracias imprevistas me obligaron á abandonar 
mi país, que es Florencia, y hoy vivo en esta humilde 
casa, consagrado á lo que me producen mis cinceles. 
Como artista, dirijo mis ojos á todo lo que es bello. 
Nada tiene de extraño, por lo tanto, que los haya 
fijado en esta joven, de cuya amabilidad quiero re- 
clamar un favor. 
— ¡Un favor! — exclamó Esther: — ¿qué podéis desear 
de mí? 
— Los frailes franciscanos me encargaron hace al- 
gún tiempo una Madona, que les fué entregada. 
Tan satisfechos han quedado de mi creación, que 
ayer mismo me rogaron que les haga una santa Ce- 
cilia. 
Mi esposa me sirvió de modelo para el primer tra- 
bajo; pero para este segundo... 
— Desearíais que os sirviese de modelo esta joven % 
¿no es verdad? — preguntó el paje. 
— Me habéis ahorrado el trabajo de decirlo. 
— ¿Pero yo había de serviros de modelo para re- 
presentar la imagen que deseáis? 
DE DOS HÉROES. 865 
— ¿Por qué no? 
¿Acaso vuestras facciones no poseen la dulzura
 que 
reclama el asunto? 
— Para esto era preciso que pidierais autorización 
á mi padre. 
— Yo me encargaré de obtenerla — añadió Garcés. 
— Perfectamente, y yo os seré deudor de un seña- 
lado servicio. 
— ¿Cuánto tiempo emplearéis en hacer la escultura? 
— Poco — respondió el artista: — los que vivimos del 
fruto de nuestro trabajo no podemos, por desgracia, 
descansar un instante. 
En aquel momento se asomó á la ventana la espo- 
sa del artista, clavando sus ojos en los dos jóvenes. 
María era una de esas hermosas, que desde la pri- 
mera vez que se las contempla se hacen simpáticas. 
Sonrióse al ver la enamorada pareja, y dirigiéndo- 
se á Esther, le preguntó si el paje tenía probabilida- 
des de curación. 
— Sí, señora — respondió la hebrea — mis padres 
han querido que le asista un sabio doctor que nos 
infunde grandes esperanzas. 
— ¡Pobre joven! exclamó la esposa de Torrigiano. 
— Lo necesario — añadió el escultor — es que recu- 
pere la vista para contemplar la escultura que me 
han encargado. 
Va á servirme de modelo esta joven. 
— Perfectamente, respondió María. 
— Dios quiera escucharos, caballero, dijo Garcés 
lanzando un suspiro. 
09 
866 EL JURAMENTO 
Ezequiel salió de la casa en aquel instante, y apro- 
ximóse á su hermana y al enfermo. 
— ¿Nos buscabas? preguntó la primera. 
— Sí, vengo á deciros que el doctor espera. 
— En ese caso, vamos pronto, no le hagamos 
aguardar. 
Garcés y su compañera se despidieron de Torri- 
giano y su esposa, prometiéndoles que harían todo 
lo posible para obtener la autorización del viejo Ja- 
cob respecto á lo que pretendían. 
Ezequiel fué el primero que entró en la casa para 
manifestar al doctor la llegada del paje. 
Este tomó entre sus manos las de Esther. 
— ¿Ahora ya no podrás negarme que la naturaleza 
te ha hecho hermosa? 
¡Tanto que los artistas reclaman tu efigie! 
— Parece muy bueno ese caballero, ¿no es verdad? 
— No seré yo quien diga lo contrario. 
Y su esposa también debs ser angelical. 
— Con efecto, ¡si pudieras ver su hermosura! 
— No será más perfecta que la que posees. 
— Al principio creyó que éramos hermanos. 
— Y después amantes. 
 — Es verdad, ¡que suposiciones hacen las gentes 
cuando no conocen á una persona! 
— ¡Nosotros amantes! 
¡Como si yo pudiese aspirar á la posesión de un 
tesoro hallándome privado hasta de contemplarle! 
— Yo espero que tu desgracia dure poco. 
— Ya veremos lo que hoy nos dice el médico. 
DE DOS HÉROES. 867 
— Sin embargo, no hay que desesperarse, ya sabes 
que te recomendó mucha quietud y que desde luego 
nos ha asegurado que estas dolencias tardan en des- 
aparecer. 
Es preciso que tengas paciencia. 
— ¿Y cómo no tenerla hallándome á tu lado, que 
eres la viva imagen de la mansedumbre? 
Y el paje llevó la mano de la joven á sus labios. 
Esther se estremeció al sentir su contacto. 
Las palabras de Torrigiano habían acabado de 
convencerla de que amaba al paje. 
Pocos momentos después entraron en la estancia 
donde se hallaba el médico hablando con el viejo 
Jacob. 
 El primero hizo sentarse al enfermo y examinó 
su semblante. 
— ¿No levantáis la venda? preguntó Garcés. 
— De ningún modo. 
El día que la apartemos de los ojos ha de ser el 
definitivo para saber los resultados de vuestra cu- 
ración. 
Vuelvo á recomendaros que tengáis paciencia. 
Tal vez consigamos lo que se apetece antes de lo 
que suponéis. 
El paje se sonrió. 
 Cada una de aquellas consoladoras palabras le 
producía el efecto que causa el bálsamo sobre la he- 
rida. 

martes, 17 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES -311

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
ESPAÑA 1889
 
Yo, rey de Granada, lisonjeado por la fortuna, re- 
sidiendo en la Alhambra, aspirando las flores de sus 
jardines, contemplando el cielo de Andalucía, no 
puedo contentarme con la paz octaviana de una vida 
sin incidentes. 
Fiel intérprete de mis impresiones, me hablaste de 
una mujer hechicera. 
Me retrataste con los más brillantes colores un 
ideal, quizás con el que había soñado desde mi ju- 
ventud. 
Creyendo que la paloma que me describías era 
una creación de tu mente, lancé una exclamación, 
sorprendidos de que ambos coincidiéramos en el pro- 
pio modo de pensar. 
Entonces me dijiste que aquella mujer existía, y 
tuve deseos de conocerla. 
— Y bien, señor, ¿acaso os he engañado? ¿Habéis 
visto defraudadas vuestras esperanzas? 
— Por el contrario, el retrato que me hiciste no 
DOS HÉROES. 311 
fué más que un pálido reflejo de la realidad. Pocas 
veces acontece esto. Generalmente sabes que la ima- 
ginación va más lejos de lo que en realidad son las 
cosas de que nos han hablado. 
— ¿De manera, que habéis encontrado muy hermo- 
sa á mi sobrina? 
— Tan hermosa, que no dudaría un instante en 
compartir con ella mi reino. 
En las pupilas de Cazín Venegas brilló un relám- 
pago de alegría. 
Lo que acababa de decirle Muley era el colmo de 
sus aspiraciones, como saben nuestros lectores. 
Sus planes iban dando el mejor resultado. 
— Y bien, señor — dijo sin poder detenerse— ¿quién 
pudiera evitar que realizaseis ese proyecto? 
— Esa es precisamente la pregunta que iba á hacer- 
te, pues nadie mejor que tú puede responder á ella. 
— No comprendo lo que me queréis decir. 
— Quiero decirte, si puedo abrigar alguna espe- 
ranza de ser correspondido. 
— ¿Acaso lo dudáis? 
Prescindiendo de vuestras dotes personales, ¿creéis 
que ninguna mujer os despreciaría? 
Es demasiado elevada vuestra alcurnia para que 
esto sucediese. 
— Sin embargo, Isabel es cristiana. 
— Isabel aceptaría la religión de su esposo. 
— ¿Y D. Pedro de Solís? 
— Mi hermano, señor, se consideraría muy honra- 
do con que le dispensaseis esa distinción. 
312 EL JURAMENTO 
— ¿De manera que, en tu concepto, no sufriré un 
desaire? 
— Tengo la certeza de que no. 
— En ese caso, esta misma noche pediré su mano; 
si bien me parece que debo consultar antes con ella. 
— Haced lo que queráis; pero creo que no es nece- 
rio. Tened en cuenta que Isabel es una niña com- 
pletamente supeditada á su padre. Su alma es pura 
como el aire de la montaña en que vive. Es posible que 
no os comprendiese. Todavía ignora lo que es amor. 
— Sea como quieras. 

lunes, 16 de enero de 2017

EL JURAMENTO DE DOS HEROES- ESPAÑA

 EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS
MADRID
ESPAÑA
1889
 
Doña Isabel rogó al de Meneses que les refiriera 
alguna leyenda donde se celebrasen las hazañas de 
algún caballero que, por su valor y sus hechos, so- 
bresaliera de los demás. 
— No leyenda, mi noble amiga, sino historia, y casi 
de nuestros días, os referiré, que, por lo curiosa y ex- 
traordinaria, seguro estoy que vivirá eternamente en 
la memoria de las generaciones que han de suce- 
demos. 
— ¿Historia decís? 
— Sí, porque es la relación verídica de los amo- 
res de una garrida doncella mora con un apasiona- 
do caballero cristiano, que prefirieron la muerte á 
renunciar al inmenso cariño con que el amor enlazó 
sus almas.  Venga, pues, esa historia, si es tan interesante 
como decís. 
— Lo es tanto, que durante su relato tengo la se- 
guridad que han de acudir á vuestros ojos. las lágri- 
mas, y que vuestro corazón se sentirá conmovido 
ante la abnegación y el valor de aquellos dos desgra- 
ciados amantes. 
El de Meneses guardó silencio un momento, como 
DE DOS HÉROES. 251 
para ordenar sus ideas, y empezó á referir la anun- 
ciada historia del siguiente modo: 
— Hace poco más de medio siglo, que en una her- 
sa tarde de primavera varios jóvenes caballeros de 
las familias más distinguidas de Ecija conversaban 
animadamente en la plaza. El objeto de su plática 
era bien propio y bien natural de sus años. Discutían 
sobre la belleza de la mujer ponderando cada cual 
los dotes de hermosura de la dama objeto de su ca- 
riño. En medio de aquel animado coloquio, sólo un 
joven, llamado D. Tello de Aguilar, permanecía si- 
lencioso. Era el de figura más arrogante y porte más 
distinguido que todos, y concretábase sólo á sonreír 
viendo el calor con que sus amigos disputaban. 
— Y decid, D. Beltrán, ¿por qué ese D. Tello no ex- 
ponía su parecer en aquella contienda galante? — pre- 
guntó Isabel, á quien la actitud del joven silencioso 
había interesado. 
— Muy sencillo, porque el apuesto mancebo no 
había sentido hasta entonces amor por ninguna mu- 
jer, no teniendo, por lo tanto, interés alguno en cele- 
brar la hermosura de ninguna dama. 
— Ahora comprendo su actitud — repuso la hija de 
Solís. 
Don Beltrán añadió: 
— El de Aguilar no había tenido hasta entonces 
más pasión que la de la guerra, donde había alcan- 
zado ya fama de valeroso y esforzado en la época á 
que me voy refiriendo. 
—Proseguid, amigo mío. 
252 EL JURAMENTO 
— La porfía de los jóvenes continuaba, cuando 
acertó á cruzar por la plaza un nuevo personaje que 
vino á prestar á aquella discusión un interés mayor 
aún que el que tenía. 
Era éste un rico mercader hebreo establecido en 
Granada y llamado Leví, muy conocido en toda An- 
dalucía, y especialmente en Écija, adonde de conti- 
nuo llevaba á vender sus ricas mercancías. 
Uno de los jóvenes le llamó, y el judío se aproxi- 
mó al grupo. 
Los caballeros le enteraron del objeto de su pláti- 
ca, y el que le había llamado acabó por decirle: 
— Vamos á ver. Tú que vives en Granada y que 
por tu tráfico consigues penetrar en todas partes, di- 
nos si es verdad que son tan hermosas, como la fama 
supone, las doncellas moras de la Perla del Darro. 
— Las hay lindísimas — repuso el hebreo. 
— Pero no llegarán de ninguna manera á la gracia 
y al encanto de nuestras damas andaluzas. 
— Una conozco, á lo menos, que no he encontrado 
en cuanto he visto quien igualársela pueda en her- 
mosura. 
— ¿Tan garrida es? 
— Tanto, que dudo exista en el mundo una mu- 
jer, no que pueda superarla, porque eso es impo- 
sible, sino que se atreva siquiera á oompararse con 
ella. 
— ¿Y quién es ese portento? 
— La incomparable Aldana, hija del venerable 
Aben-Abo, alcaide de Torre-Bermeja. 
DE DOS HÉROES. 253 
— ¿Y no podéis hacernos conocer los rasgos más 
salientes de la peregrina hermosura de esa mora? 
— Será pálido todo cuanto os diga; pero á pesar de 
eso intentaré daros una idea de ese portento de belle- 
za. Aldana tendrá ahora dieciocho años. Su estatura 
es aventajada y esbelta, su color moreno claro en- 
cuéntrase teñido de un ligero carmín que apenas se 
percibe á través de su finísimo y transparente cutis; 
sus cabellos son negros, rizados, lustrosos y tan abun- 
dantes y largos, que pueden muy bien servir de velo 
á las hermosísimas formas de su cuerpo; sus ojos ras- 
gados y negros parece que penetran hasta el fondo 
del corazón; sus labios son frescos y rosados, y su 
talle es flexible como el tronco de la más airosa pal- 
mera; su porte no puede ser más distinguido y, como 
si estas gracias no fueran bastante, posee una educa- 
ción que sobrepuja á su hermosura y un talento que 
es ponderado como un milagro. Este es el pálido re- 
flejo de su belleza, de la que no puede formarse sin 
verla ni una idea aproximada: seguro estoy que si 
vosotros consiguierais verla os disputaríais lanza en 
ristre una mirada suya con más afán y más en- 
tusiasmo que os disputáis la posesión de una for- 
taleza. 
Conforme trazaba el judío el cuadro de las perfec- 
ciones de la mora, cada uno de los jóvenes formábase 
su juicio, preparándose á abrumar al mercader con 
sus preguntas. 
Pero éste, pretextando sus muchas ocupaciones, 
así que acabó de hablar se despidió, dejándolos en- 
254 EL JURAMENTO 
tusiasmados con la apasionada descripción que hizo 
de la hermosura de la joven hija del alcaide moro. 
La mayor parte de los jóvenes juzgaron aquella 
pintura exagerada. 
Pero D. Tello de Aguilar sintió al oiría una emo- 
ción que jamás había experimentado. 
Algo taciturno se despidió de sus compañeros, que 
 
 
 
 

EL JURAMENTO DE DOS HEROES
JULIAN CASTELLANOS 
MADRID
ESPAÑA
1889

Los hebreos se miraban los unos á los otros y el an-
ciano, llevándose el índice de su mano derecha á los
labios, les indicó á todos que guardasen silencio.
Nadie, pues, respondió á la demanda de Garcés.
Este esperó unos instantes, acabando por decir:
— ¿No me habéis oido? {Os rehusáis contestar á mi
demanda?
—En vista de la exaltación de vuestra mente y de
lo sordo que os mostráis á los consuelos de la religión
y á ios consejos de la prudencia, he resuelto no con-
testaros á nada de cuanto preguntéis, considerando
que vuestro juicio ha sufrido alguna alteración, á
consecuencia de vuestra desgracia. Además de esto,
yo, que pensaba llevaros á Sevilla en mi compañía,
con el fin de ver si vuestra ceguera tenía cura, me
decido á dejaros en poder de la autoridad del primer
pueblo que encontremos en nuestro tránsito. La ca-
ridad tiene sus límites y no es justo repasarlos en fa-
vor de una persona que, como vos, se deja sólo arras-
234 EL JURAMENTO
trar por los temperamentos de la desesperación y la
soberbia.
Pronunció estas frases con una energía tal el an-
ciano, que Garcés se sintió dominado ante ellas.
Entonces guardó silencio, inclinando su cabeza con
aire abatido.
El día se encontraba próximo á lucir, y los mer-
caderes empezaron á hacer sus preparativos de mar-
cha.
Querían dejar aquel sitio así que la luz de la ma-
ñana les permitiera proseguir sin riesgo su viaje.
Garcés, entre tanto, sumido en una meditación pro-
funda, sostenía en su espíritu una lucha terrible.
Las palabras del mercader habían producido en su
ánimo un efecto grande.
¿Quién era capaz de saber si la ciencia tendría re-
cursos para devolverle la vista?
Este pensamiento, evocado al recuerdo de las frases-
del anciano, levantó en la negra noche de su alma un
destello de esperanza y empezó á calmar su irritado-
espíritu.
Entonces, a la desesperación reemplazó la calma, y
el desdichado, sin poder contenerse, empezó primero
á llorar silenciosamente, acabando por dar rienda
suelta á sus sollozos.
La joven Ester fué la primera que se apercibió del
cambio operado en el ánimo del mancebo, y acercán-
dose al anciano autor de sus días le dijo en voz
baja:
DE DOS HÉROES. 235
— Padre mió, ese desdichado joven llora.
— ¿Que llora dices?
— Sí.
— ¡Oh! Jehovah le ha tocado en el corazón — y el
anciano acercóse silenciosamente al paje.
Las lágrimas brotaban de una manera abundante
de sus ojos.
El mercader, conmovido, le preguntó:
— ¿Os sentís mal, pobre joven?
— No, al contrario; me siento lleno de una espe-
ranza consoladora. Conozco que he sido injusto con
vosotros, que me habéis salvado de una muerte cier-
ta, y más injusto aún con el cielo, de quien he rene-
gado soberbio y loco.
— De modo ¿que os sentís arrepentido de vuestras
inconveniencias?
— Sí, me encuentro arrepentido y resignado, espe-
rando que el cielo me perdone y me otorgue algún
día el inmenso bien de devolverme la vista.
— Yo, en su nombre, os prometo que contribuiré
en cuanto esté de mi parte para que así suceda.
— ¿Luego tenéis alguna esperanza de que eso sea
posible?
— Sí que la tengo.
— ¡Oh! Vuestras palabras son un dulce bálsamo
para mi alma dolorida.
— Conozco en Sevilla á un sabio doctor cuyas
maravillosas curas le han valido una fama grande.
— ¿Y creéis que ese sabio podrá devolverme la
vista? — preguntó Garcés de una manera ansiosa.
236 EL JURAMENTO
— No quisiera daros una esperanza que pudiera
trocarse luego en doloroso desengaño. No sé si su
ciencia alcanzará á conseguir lo que deseáis y lo que,
con tanto afán como vos, yo también deseo; pero lo
que os aseguro es que pondrá de su parte todo cuanto
pueda, y el cielo hará lo demás.
— ¡Oh! Si consigo que ese médico me devuelva la
vista, os deberé más que la vida. No podéis figuraros,
señor, la desgracia que es haber visto y de repente
encontrarse ciego. Los pobres seres que nacen con-
denados á perpetua ceguera, no pueden sufrir ni la
centésima parte de lo que sufren los que, como yo,
han visto y no ven. Acostumbrados á la eterna no-
che en que nacieron, se forman á su manera una
idea de las cosas de que se sienten rodeados, y como
la imaginación reviste casi siempre todos los objetos
de más encantos que la realidad, presumo que hasta
pueden considerarse felices en medio de su desgra-
cia. Además, la Providencia, siempre justa, al pri- .
varles de la vista les desarrolla de un modo tan po-
deroso el sentido del tacto, que para muchos fines de
la vida suplen con él la falta de la vista.
— Tenéis razón. 
 — Pero al que le sucede lo que á mí, al que tiene
la desgracia de quedar ciego por un accidente repen-
tino, es imposible que pueda consolarse de, la desdi-
cha en que se ve envuelto.
— Soy de vuestra misma opinión.
— El ciego de nacimiento, ya os he dicho que tiene
su compensación, y hasta su consuelo. Pero yo, por
DE DOS HÉROES. 237
ejemplo, que he visto la esplendidez del cielo, tanto
cuando centellea alumbrado por la lumbre vivísima
del sol, como cuándo semeja un manto de azules
crespones bordado por las estrellas rutilantes y la luna
melancólica; yo, que he contemplado la extensión
inmensa de los mares y los colores con que la pró-
diga naturaleza engalana la tierra; yo, que he gozado
de todas esas maravillas y que me veo ahora conde-
nado á una noche eterna, ¿cómo he de encontrar con-
suelo? El ciego de nacimiento no conoce ni los peli-
gros que le rodean, y ese desconocimiento le presta
esa audacia y esa seguridad con que camina, sin lle-
var más defensa que el palo con que va tanteando el
terreno. Yo, en cambio, tengo miedo hasta de mover-
me, porque temo encontrar á cada paso un abismo.
— Yo os aseguro que no os faltará quien os con-
duzca y os guíe, hasta que la ciencia decida si vues-
tra enfermedad puede ó no ser curada.
— No encuentra mi imaginación frases bastante
elocuentes con que poder expresaros mi agradeci-
miento.
— No habléis de esa manera si no queréis disgus-
tarme. Hago por vos lo que creo haríais en favor
mió si os hallaseis en mi lugar. Ahora, pensemos
sólo en disponernos á partir; pues cuanto antes lle-
guemos á Sevilla, antes sabremos si la esperanza que
yo abrigo respecto á vuestra curación es una reali-
dad ó un capricho sólo de mi fantasía.
El anciano mercader se volvió entonces hacia sus
sirvientes.
238 EL JURAMENTO DE DOS HÉROES.
Estos tenían ya dispuesto todo lo necesario para
emprender la marcha.
Garcés fué desatado, sintiendo un gozo grande al
verse libre de las ligaduras que le oprimían.
La mañana empezaba á lucir serena y apacible.
Ezequiel dio su brazo derecho al ciego, con el fin
de conducirle hasta salir al camino, donde montaría
en la acémila de uno de los criados.
Media hora más tarde, los mercaderes y Garcés
avanzaban pausadamente en dirección á Sevilla.
La acémila que conducía al paje era llevada del
ronzal por uno de los criados, con el fin de prevenir
cualquier accidente.
La esperanza de recobrar la vista hacía que Gar-
cés sintiera verdadero cariño por su vida.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

LA VIDA ANTES DE NACER

El milagroso proceso que hace
de una mera partícula de protoplasma
un nuevo ser humano
LA VIDA ANTES DE NACER
Por el Dr. Herbert Thoms y Bruce Bliven, hijo
Condensado de «MacCall´s"
SELECCIONES DEL  READER'S DIGEST   
JUNIO DE 1958
 ASOMBROSA la rapidez con que crece una criatura desde la concepción hasta el nacimiento. En solo el primer mes, el diminuto organismo aumenta hasta cerca de diez mil veces su peso inicial. En los tres primeros meses progresa desde una partícula de material acuoso hasta un organismo infinitamente complicado, ciertamente imperfecto aún, pero en el cual puede reconocerse ya un futuro ser humano.
Todo el proceso es una maravilla de refinamiento que enciende la imaginación. Un cambio prepara el camino al siguiente, y el plan, con toda su sutileza, se caracteriza por una precisión increíble. Esta trasformación, que tarda unos 267 días, es la forma asombrosa en que comienza la propia biografía de uno y la de todo el mundo.
Durante la concepción el óvulo femenino se une con el espermatozoide masculino, e inmediatamente los 48 cromosomas del núcleo de esta célula combinada comienzan a agitarse como preludio de la primera división celular. El óvulo fecundado es aproximadamente del tamaño del punto de esta i. Sin embargo, contiene ya en sí todas las características genéticas que harán , de la criatura cierto niño de una familia determinada: un niño, pongamos por caso, con la penetrante mirada de su padre y las aptitudes musicales de la abuela materna.
Al dividirse la célula (partiéndose en dos, las dos células resultantes en cuatro, y así sucesivamente) el óvulo desciende flotando por una de las dos trompas de Falopio hasta la matriz, viaje de cinco centímetros que tarda tres o cuatro días. Al llegar a la ,matriz el óvulo está por lo general en su etapa de 16 células, aproximadamente. Desde esta temprana fecha ya ha ocurrido un hecho misterioso. Ahora hay dos clases de células notablemente diferentes: células planas, que se dividen con rapidez y forman la delicada capa externa; y células internas, que se dividen lentamente y son llenas y redondeadas.
Desde el cuarto hasta el sexto o sétimo día esa pequeña esfera que es el óvulo, ahora como del tamaño de una cabeza de alfiler, flota en el líquido que llena la cálida y oscura cavidad uterina. El revestimiento aterciopelado del útero o matriz, entrelazado con pequeños vasos sanguíneos, se ha vuelto extraordinariamente suave y grueso, como ocurre una vez cada 28 días durante los años fecundos de la madre. Más o menos al sétimo día, conforme el óvulo se dirige a este revestimiento, comienza a horadar vigorosamente el material esponjoso y se empotra en él, con lo cual rompe algunos vasos capilares, que empiezan a manar sangre. Brotan entonces en toda la superficie del óvulo varios centenares de diminutas proyecciones que crecen rápidamente, llamadas «vellosidades.» Como minúsculas raíces de plantas, penetran en los diminutos lagos sanguíneos y absorben oxígeno y alimentos: minerales, hidratos de carbono, proteínas, grasas. Con esta nutrición, el óvulo crece rápidamente.
Todos estos acontecimientos se han efectuado antes de que la madre sepa que está embarazada; lo más probable es que no se percate de ello por lo menos hasta el vigésimo primer día.
Dentro de la esfera, mientras tanto, la colonia de células redondas ha formado dos sacos minúsculos, el saco vitelino y el amnios. En los puntos de contacto de los sacos hay una acción recíproca y se produce una tercera capa de células, con lo que se constituye un disco de tres capas. El resto del saco vitelino carecerá de importancia en lo futuro, pero el amnios sigue siendo una estructura fundamental hasta el momento del alumbramiento. Ahora bien, es el disco celular de tres capas el elemento encargado en adelante de la función principal, pues está a punto de trasformarse en el embrión.
Cada capa proporcionará al futuro bebé materiales para tipos específicos de tejido. Una da origen a las células que formarán el sistema nervioso, la piel, el pelo, las uñas, el esmalte dentario y los revestimientos de la nariz y la garganta. La capa media suministrará células para los músculos, huesos y cartílagos, la sangre y los vasos sanguíneos, los riñones y la dentina. La tercera capa formará el tubo digestivo y la mayor parte del aparato respiratorio.
La siguiente trasformación es tal vez la más maravillosa de todas. Al decimonoveno o vigésimo día se forma en una de las superficies del disco un pliegue en forma de surco. Los bordes de este pliegue se elevan y convergen en un extremo, que va a ser la cabeza, y al mismo tiempo el disco se vuelve parcialmente tubular y adopta la forma de media luna. La curva externa llegará a ser la espalda del niño. Unos días más tarde aparecerá el primer indicio de la columna vertebral, y la sustancia encefálica comenzará a llenar el hueco en el extremo que ha de constituir la cabeza. Pronto aparecerán pequeñas yemas, los primeros indicios de brazos y piernas. Al vigésimo primer día se ha formado un corazón rudimentario que 10 días más tarde comienza a latir.
El embrión está conectado con la cubierta de la esfera por un hilo de células que con el tiempo se alargará hasta formar una cuerda blanca opaca de 55 centímetros: el cordón umbilical. Incluido también dentro del saco amniótico, el embrión está doblemente envuelto: una minúscula media luna metida en un saco de tejido que está dentro de una bola de tejido enterrada en el esponjoso revestimiento del útero. Además, el saco amniótico está lleno de un líquido claro, 98 por ciento de agua, que amortigua eficazmente los choques: hay mujeres embarazadas que, no obstante haber sufrido accidentes escalofriantes, no han perdido el hijo
De ahora en adelante el embrión toma rápidamente el aspecto de un bebé. Al final del segundo mes solo tiene 2,5 centímetros de largo de la cabeza a la rabadilla, pero tiene nariz, boca, oídos y un esbozo de le que serán las cuencas de los ojos, Al final del tercer mes, el embrión (en lo sucesivo llamado feto) tiene 7,5 centímetros de largo y pesa cerca de 30 gramos. Sus diversos aparatos v sistemas corporales muestran claramente lo que pronto van a ser. Se han formado los ojos y los párpados, que por el momento están cerrados. Se hallan ya los órganos sexuales. Brazos y piernas están completos hasta las uñas de pies y manos, y el feto ha comenzado a moverlos, aunque los primeros movimientos son imperceptibles para la madre.
El corazón ha estado latiendo durante dos meses, ganando en fuerza muscular. El feto ha comenzado también a tragar pequeñas cantidades de líquido amniótico, ejercicio no solo para la deglución sino también para algo semejante a la respiración. El liquido entra a sus pulmones; luego el feto lo expulsa, empleando los músculos respiratorios. Por el momento esto no es más que un ensayo, pues hasta el nacimiento el feto obtiene todo su exígeno y su alimento de la sangre de la madre.
Todos estos acontecimientos asombrosos han tenido lugar en solo tres meses. El útero de la madre ha aumentado de volumen pero, excepto tal vez a sus propios ojos, el crecimiento de su abdomen es todavía insignificante. Durante los seis meses siguientes de evolución del feto, el desarrollo de las facultades que tendrá como recién nacido será gradual.
El cordón umbilical es la única conexión entre la madre y el feto. El cordón no contiene nervios y, como los sistemas nerviosos de la madre y del feto están enteramente separados, nada de lo que piensa o percibe la madre puede afectar a su hijo. Por eso son falsas las viejas supersticiones acerca de las influencias prenatales.
Igual que el sistema nervioso, el aparato circulatorio del feto es enteramente independiente. El feto elabora toda su propia sangre, que nunca se mezcla con la de la madre. Las dos corrientes sanguíneas sencillamente intercambian materiales dentro de un órgano notable llamado placenta, que se -desarrolla en el útero durante el embarazo y se expulsa al final del proceso del parto. La placenta, que está unida al feto por el cordón umbilical, tiene la forma de una torta plana de 13 a 15 centímetros de diámetro. La mayor parte de su volumen está formado por vellosidades, dotadas de vasos sanguíneos y entremezcladas con los vasos sanguíneos y los tejidos de la madre. La placenta respira y digiere por el feto, servicio de incalculable valor porque permite a los aparatos respiratorio y digestivo del futuro bebé permanecer latentes mientras crecen.
Hacia la última parte del cuarto mes, la madre siente que el feto se mueve. Esta sensación es muy débil al principio; pueden pasar semanas antes de que la flexión de los brazos y piernas del feto se haga vigorosa e inconfundible. A la mitad del embarazo, el feto tiene 15 centímetros de largo y pesa 170 gramos. Han aparecido cejas y pestañas. Por primera vez el latido cardiaco es suficientemente fuerte para poder oírse con un estetoscopio. Late el corazón unas 136 veces por minuto, casi con doble rapidez que el materno. Un acontecimiento más se ha depositado una cantidad apreciable de calcio en los huesos blandos, cartilaginosos aún.
Hacia el final del sexto mes el feto tiene 30 centímetros de largo y pesa unos 675 gramos. Puede hipar, mover los músculos faciales y estornudar. Los ojos están casi totalmente desarrollados, pero solo son sensibles a la luz. Si naciera en este momento, quizás podría sobrevivir, aunque las probabilidades son muy remotas.
Con impresionante aumento de fuerza, el feto comienza a estirarse y retorcerse, moviendo no solo los brazos y piernas sino también el cuerpo y la cabeza. Los músculos del pecho, preparándose para respirar el aire, se hacen más fuertes cada día. Los riñones funcionan y los intestinos están activos a pesar de que normalmente no habrá evacuación sino hasta después del parto. Como ensayo de la acción refleja que después del nacimiento le proporcionará alimento, el feto hace movimientos de succión casi constantemente. En efecto, puede muy bien estar chupándose el dedo, como lo hacen algunos bebés antes de nacer.
Hacia el fin del noveno mes, o aproximadamente a los 252 días, el feto está «maduro,» es decir, listo para nacer. La cifra de 267 días solamente es un promedio estadístico: son muy comunes las variaciones de 15 días en un sentido o en otro.
El feto maduro generalmente pesa entre 2700 y 3200 gramos; su talla es de cerca de 49 centímetros. Tiene los brazos doblados' sobre el pecho y los muslos contraídos contra el estómago, posición que ocupa el menor espacio posible. La mayor parte del tiempo está tranquilo (y probablemente en un estado muy semejante al sueño), pero ahora cuando impulsa los brazos o las piernas, los movimientos son realmente poderosos. Si el médico coloca la palma de la mano sobre el útero, probablemente el feto responderá con golpes de protesta.
Es ya un ser humano, pequeño pero completo. De un momento a otro pasará por su primera gran prueba, el proceso del nacimiento. En cierto sentido, todo está por venir para él; y sin embargo, nadie podría negar que su experiencia ya ha sido verdaderamente maravillosa.

sábado, 31 de diciembre de 2016

EUSEBIO-HISTORIA ECLESIÁSTICA


[Resumen de la doctrina sobre la preexistencia de nuestro 
Salvador y Señor, el Cristo de Dios, y de la atribución de 
la divinidad] 

i Siendo la índole de Cristo doble: una, semejante a la cabeza 
del cuerpo 16 — y por ella le reconocemos como a Dios — , y otra, 
comparable a los pies — mediante la cual y por causa de nuestra sal- 
 vación se revistió del hombre, pasible como nosotros mismos 17 — , 
nuestra exposición de lo que va a seguir será perfecta si iniciamos 
el discurso de toda su historia partiendo de los puntos más capita- 
les y dominantes. Y de este modo, la antigüedad y carácter divino 
de los cristianos quedará también patente a los ojos de los que pien- 
san que es algo nuevo, extraño, de ayer, y no de antes. 

z Ningún tratado podría bastar para explicar al pormenor el 
linaje, la dignidad, la sustancia misma y la naturaleza de Cristo, por 
lo que el Espíritu divino dice: Su generación, ¿quién la narrará? 18 ; 
porque, en efecto, nadie conoció al Padre sino el Hijo, ni nadie 
conoció alguna vez al Hijo, según su dignidad, sino sólo el Padre, 
que lo engendró 19 . 

3 ¿Y quién, excepto el Padre, podría concebir sin impurezas 
la luz 20 que es anterior al mundo y la sabiduría 21 inteligente y 
sustancial que precedió a los siglos 22 , el Verbo viviente en el Padre 
y que desde el principio es Dios 23 , lo primero 24 y único que Dios 
engendró antes de toda creación 25 y de toda producción de seres 
visibles e invisibles, el generalísimo del ejército 26 espiritual e in- 
mortal del cielo, el ángel del gran consejo 27 , el servidor del pensa- 
miento inefable del Padre, el hacedor de todas las cosas junto con 
el Padre, la causa segunda 28 de todo después del Padre, el Hijo de 
 Dios, genuino y único, el Señor, el Dios y el Rey de todos los seres, 
que ha recibido del Padre la autoridad soberana y la fuerza, junto 
con la divinidad, el poder y el honor? Porque, en verdad, según lo 
que de Él dicen las misteriosas enseñanzas de las Escrituras: En el 
principio era el Verbo, y el Verbo estaba en Dios, y el Verbo era Dios, 
Todas las cosas fueron hechas por Él, y sin Él nada se hizo 29 * 

4 Esto mismo es lo que enseña el gran Moisés, como el más 
antiguo de todos los profetas, al describir, bajo inspiración del espí- 
ritu divino, la creación y la ordenación del universo: el creador y 
hacedor del universo cedió a Cristo, y sólo a Cristo, su divino y 
primogénito Verbo, el hacer los seres inferiores; y con Él lo vemos 
conversando acerca de la formación del hombre: Dijo, pues, Dios: 
Hagamos un hombre a nuestra imagen y a nuestra semejanza 30 . 

5 Fiador de esta sentencia es otro profeta, al hablar asi de Dios 
en cierto pasaje de sus himnos: Porque dijo Él y fue hecho; Él mandó 
y fue creado 31. Introduce aquí al Padre y creador disponiendo con 
gesto regio, en calidad de soberano absoluto, y al Verbo divino 
— no otro que el mismo que se nos ha anunciado — , como segundo 
después de Él y ministro ejecutor de los mandatos paternos. 

6 A éste, ya desde los albores de la humanidad, todos cuantos 
se nos dice que sobresalieron por su rectitud y su religiosidad: los 
 compañeros del gran servidor Moisés 32 y, antes que él, Abrahán, 
el primero, lo mismo que sus hijos y cuantos luego se mostraron 
justos y profetas, al contemplarlo con los ojos limpios de su inteli- 
gencia, lo reconocieron y le rindieron el culto debido como a Hijo 
de Dios. 

7 Y Él mismo, sin descuidar lo más mínimo su piedad para 
con el Padre, se constituyó para todos en maestro del conocimiento 
del Padre. Y así leemos 33 que el Señor Dios fue visto por Abrahán, 
que se hallaba sentado junto a la encina de Mambré, bajo el aspecto 
de un hombre corriente. Abrahán se prosterna al punto y, aunque 
ve en él con sus ojos un hombre, no obstante lo adora como a Dios, 
le suplica como a Señor y confiesa no ignorar de quién se trataba, 
al decir textualmente: Señor, tú que juzgas la tierra toda, ¿no vas a- 
hacer justicia? 34 

8 Porque, si ninguna razón puede admitir que la sustancia no 
engendrada e inmutable de Dios todopoderoso se transmute en la 
forma de hombre 35 , ni que con la apariencia de hombre engendra- 
do engañe a los ojos de los que le ven, ni que la Escritura forje en- 
gañosamente tales cosas, un Dios y Señor que juzga a toda la tierra 
y hace justicia, y que es visto bajo aspecto de hombre, no estando 
siquiera permitido decir que se trata de la primera causa del uni- 
verso, ¿qué otro podría ser proclamado tal, sino su único y preexis- 
tente Verbo? Acerca de Él se dice también en los salmos: Mandó 
su Verbo y los sanó y los libró de su corrupción 36 . 

lunes, 29 de agosto de 2016

SERGIO PAULO, PROCONSUL DE CHIPRE Y EL MAGO ELIMAS

 Siempre me ha gustado la historia del Procónsul Sergio Paulo, quién no pusó su confianza en el poderío romano que  representaba, ni en su fortuna familiar  para  seguir la doctrina del Evangelio de Jesucristo.

3:6 Y habiendo atravesado toda la isla hasta Pafos, hallaron a cierto mago, falso profeta, judío, llamado Barjesús,
13:7 que estaba con el procónsul Sergio Paulo, varón prudente. Este, llamando a Bernabé y a Saulo, deseaba oír la palabra de Dios.
13:8 Pero les resistía Elimas, el mago (pues así se traduce su nombre), procurando apartar de la fe al procónsul. 
13:9 Entonces Saulo, que también es Pablo, lleno del Espíritu Santo, fijando en él los ojos,
13:10 dijo: ¡Oh, lleno de todo engaño y de toda maldad, hijo del diablo, enemigo de toda justicia! ¿No cesarás de trastornar los caminos rectos del Señor?
13:11 Ahora, pues, he aquí la mano del Señor está contra ti, y serás ciego, y no verás el sol por algún tiempo. E inmediatamente cayeron sobre él oscuridad y tinieblas; y andando alrededor, buscaba quien le condujese de la mano.
13:12 Entonces el procónsul, viendo lo que había sucedido, creyó, maravillado de la doctrina del Señor. 
Libro de Hechos de los Apóstoles

domingo, 6 de marzo de 2016

La humanidad sufriente

Hace más de  un mes caminaba pòr la 4ta.  calle de la zona 1 de la ciudad de Huehuetenango, cerca del mercado central. En medio del desorden  de las ventas de la calle que  ocupan totalmente las aceras, y sumado al desorden y caos vehicular, cuidando de  ver donde  pne unos los pies para no ser arrollado por un armastoste viejo mal llamado bus, veo de pronto algo que me impactó demasiado.
Venía acercándose  gateando un joven , pero no ven ía así por estar borracho o algo así. Sus dos manos y sus dos pies  estaban torcidas y atrofiadas. Venía a ras del suelo y a la par muy cerca las ruedas de buses y camiones. Las personas caminando o corriendo en el afán de la vida.
Lo ví acercarse y pasar a mi lado arrastrandose a gatas. su cabeza apenás sobresalía del suelo. Los perros que merodeaban alrededor alzaban mal alto sus cabezas. Me dolió sobremanera ver a esa persona en su condición. Llegué pensativo a casa y decía dentro de mí: ¿Cómo es posible que una persona hecha a la semejanza e imagen del vivo y verdadero, vaya arrastrandose a gatas de formas mas humillante que un perro?  Me dolió sobremanera ver sus pies torcidos.
No podía decir dentro  de mí, más que lo siguiente: !Oh, Díos mío, no tengo más años de mi vida que ofrecerte, veinte años de mi propia existencia te he ofrecido, diez años por--- y diez años por--- pero si pudiera hasta la mitad de mi vida te ofrecería por que ese hombre no se arrastrará de esa forma tan miserable, si fuera posible verlo andar, no me importaria morir incluso en este tiempo presente, si ese hombre fuera sanado.."
Llegará el día donde ya no existirá más dolor ni enfermedad...nuestra fe y esperanza están en el Señor Jesucristo...

jueves, 6 de julio de 2017

PIEDAD JACOBA ZEPEDA ESCANDON- CHIAPAS-HUEHUETENANGO- 1860



PIEDAD JACOBA ZEPEDA ESCANDON
23 AGOSTO 1860
HIJA DE  JOAQUIN ZEPEDA Y DE MAGDALENA ESCANDON- DE CHIAPAS, MEXICO
MADRINA. SINFOROSA AGUIRRE
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

sábado, 8 de julio de 2017

APARICIA SANDOVAL- 1861- HUEHUETENANGO



APARICIA SANDOBAL
24 FEBRERO 1861
HIJA DE GREGORIA SANDOBAL
MADRINA MARIA DE LEON
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

viernes, 7 de octubre de 2016

UN GRITO EN LA NOCHE Por Pedro Mata 1921 España

UN GRITO 
EN LA NOCHE
Por Pedro Mata
1921
España
 
Claro es, que si la duquesa, además de romántica, hubiera sido un tanto loca o por lo menos un poqui- 
to coqueta, nada más sencillo que la realización de este sueño. Con haberse lanzado por las calles unas 
mantas tardes sola y a pie, habría surgido, inevitablemente, la aventura. ¡Ay!, pero la duquesa tenía a las 
aventuras un miedo espantoso. Si no por experiencia, puesto que nunca se vió metida en lances de esta ín- 
dole, sabía por adivinación y por instinto los peligros que encierran para la frágil reputación de una mujer, 
y ella tenía la suya en tal estima, que solo la sospecha de que la murmuración la empañara era bastante para 
mantener atraillados los arrebatos de la fantasía y las exaltaciones del deseo. Pobre mariposa le atraía la 
luz y quería volar hacia la llama; pero mujer sensata, no estaba decidida a quemarse. Sentía la poesía del 
misterio, pero le espantaba la prosa de la realidad. 
Quería la aventura, pero con garantías. Quería... ni ella misma sabía con certeza qué era lo que quería... 
sueños vagos, deseos imprecisos, divagaciones líricas, idilios de égloga, arbitrarios y convencionales como 
los atavíos de las pastoras de Wateau. 
por fortuna, a medida que transcurrieron los años, estas exaltaciones románticas e imaginativas se fue- 
ron poco a poco adormeciendo. El cuidado de sus hijos y la necesidad de atender a la administración de 
sus bienes un tanto enmarañados y en desorden desde la enfermedad de su marido, le impusieron el sen- 
tido de la realidad y aplacaron los arrebatos de la fantasía. Cayó en la cuenta de que la edad de los 
amores tenía como plazo fatal la juventud y que la suya había pasado para no volver. De tal modo se 
fué haciendo a esta idea, que concluyó por aceptarla 
con verdadera mansedumbre, como se soporta una enfermedad crónica, una deformidad contra la que es 
inútil rebelarse. Alejada del mundo, concretada por entero a sus hijos, recluida voluntariamente en el ho- 
tel de la calle de Almagro, más reducido cada día el estrecho círculo de sus relaciones y cada vez más exi- 
gente en la depuración de nuevas amistades, la duquesa de Ansó distribuyó su vida entre el hogar, la 
caridad y la religión. Creyente sin fanatismo, piadosa sin gazmoñería, caritativa sin ostentación y sin alar- 
des, Rosario Carvajal halló, sin que ella misma pudiera darse cuenta, la compensación de su fracaso senti- 
mental de amor humano, en las alegrías de su amor materno, en los consuelos de la fe divina, en la satis- 
facción íntima del deber cumplido y en el ejercicio pródigo del bien. 
______________
 
María Eulalia adora a su ma-dre con locura; es este cariño suyo tan hondo y tan 
intenso que sobrepasa la aureola de la madre y se complace en la veneración de la mujer. Para María 
Eulalia no hay en el mundo mujer más noble, más distinguida, más inteligente, más hermosa y, sobre 
todo, más buena y más honrada. María Eulalia está orgullosísima, envanecidísima de tener una madre 
tan honrada y tan buena. 
María Eulalia va a cumplir diez y seis años. Sus grandes ojos se abrén ya escrutadores ante el espec- 
táculo diverso de la vida y a sus oídos castos e ino- centes empieza a llegar como revelaciones del pecado 
la escandalosa murmuración deí mundo. María Eulalia conoce mucha gente, le han contado muchísimas 
historias, ha visitado el interior de muchas casas y sabe ya que bajo la apariencia engañadora y frivola 
del trato social, hay muchas virtudes falsas, muchas conciencias sucias, muchos pensamientos innobles, 
mucha hipocresía encubierta, mucho fariseísmo, mu-cha miseria material y moral. Más aún, que por la 
educación del colegio, los consejos de las buenas madres y las sanas pláticas de los confesores, por lo que 
ella personalmente va aprendiendo en la vida, ve que la naturaleza humana es muy endeble y en todas par^ 
tes el pecado acecha. En cuestiones de moralidad y' de honradez María Eulalia es de una austeridad seve- 
rísima y de una intransigencia inapelable. Persona que una vez ha desmerecido ante sus ojos, "es muy difícil
 ya, casi imposible, que consiga encumbrarse de 
nuevo. Para ella no hay nunca en las caídas, sean de 
la clase que fueren, atenuantes, ni disculpas, ni justi- 
ficaciones, ni distingos. El que cae, por el hecho solo 
de caer, es un sér despreciable. Para María Eulalia la 
vida no es más que una lucha en la que necesaria- 
mente deben siempre triunfar la rectitud, la heroici- 
dad y el sacrificio. 
Por esto quiere tanto a su madre. Ha visto que su 
madre viuda-, joven, hermosa, rica, independiente, lle- 
na a todas horas de halagos y de solicitudes, envidia- 
da, adorada, deseada por todos, ha sabido siempre 
mantenerse buena, y esta bondad tan limpiamente 
cristalina es para María Eulalia el blasón más precia- 
do, la más noble y mejor ejecutoria. El mismo concep- 
to deplorable que su madre tiene formado de los hom- 
bres, María Eulalia lo posee de los hombres y de las 
mujeres, de ellas más todavía porque son las únicas 
que ha tratado de cerca. La mayoría de los hombres 
le han dado casi siempre, es cierto, Una sensación 
repulsiva de grosería y de bestialidad; los considera» 
en general, muy brutos; pero en el fondo, más no- 
bles, más leales, con un concepto más digno de la 
vida que las mujeres. En cambio ellas se le antojan 
unas criaturas despreciables, maculadas con todas 
las impurezas del pecado: hipócritas, falsas, casqui- 
vanas, frivolas, envidiosas, vanidosas, presuntuosas, 
coquetas, locas de atar, esclavas de la ostentación y 
del derroche. El ingenuo pudor de María Eulalia se 
rebela airado contra el escandaloso estrépito del lujo, 
el tiránico imperio de las modas, el atrevimiento in- 
noble de los trajes, la lascivia de los escotes, el re- 
pugnante alarde de los tintes y de las pinturas, la 
proqacidad de los gestos, la libertad de las palabras, 
todo ese compendio de engaño y perversión que no 
tiene en definitiva otra finalidad que la caza del hom- 
bre. María Eulalia considera muy lamentable que las 
mujeres hagan todas esas locuras sólo porque las 
quieran. Ella cree que las querrían mucho más si fue- 
sen de otro modo. Y, en último término, ¿qué nece- 
sidad existe de querer a nadie? Con el cariño de Dios 
y el de la familia hay más que suficiente para ser por 
completo feliz en este mundo. 

 

miércoles, 5 de octubre de 2016

CASIODORO DE REYNA- Por Bjorn Reisnert

Director: Juan Wilhelmi 
Institucion: Sprak- och litteraturcentrum, 
Lunds Universitet 
Alumno: Bjorn Reisnert 
Universidad de lund,Suecia
2008 
La historia y la vida de un heterodoxo español 
 Por Bjorn Reisnert


Introducción

. . .Cassiodoro de Reyna movido de un pio zelo [benigna pasion] de adelantar la gloria de Dios, y de hazer un senalado servicio a su nacion enviendo se en tierra de libertad para hablar y tratar de las cosas de Dios, comengo a darle a la traslacion de la Biblia. La qual traduxo; y assi ano de 1569, imprimio dos mil exemplares: Los quales por la misericordia de Dios se han repartido por muchas regiones. De tal manera q hoy casi no se hallan exemplares, si alguno los quiere comprar.
(Cipriano de Valera, ano de 1602)

Este breve fragmento de texto lo encontre por casualidad, mientras, en la Biblioteca Nacional de España, estaba ojeando la "Exhortacion al lector" de una Biblia castellana:LA BIBLIA. Que es, LOS SACROS LIBROS DEL VIEjO Y NUEVO TESTAMENTO de Cipriano de Valera, impresa en Amsterdam en la casa de Lorenco Iacobi el Año 1602. El fragmento, el que mas tarde comentare más en detalle, fue escrito por el fraile sevillano Cipriano de Valera en dicho año. Sin embargo, C. de Valera nunca tradujo la Biblia,
sino que la reviso cambiando algunas notas marginales y el orden de los libros biblicos.
El hombre que por primera vez tradujo la Biblia enteramente a lengua castellana, fue, en cambio, segun y como cuenta el fragmento: Casiodoro de Reina, el personaje principal de este ensayo historico. Los primeros ejemplares de la Biblia de C. de Reina, llamada la "Biblia del oso" (por el emblema de la editorial representando un oso, que ponia impreso en la portada) se imprimieron en Basilea en Suiza el año de 1569, pero antes de que C. de Reina llegara a imprimir su Biblia habian sucedido muchas y tremendas cosas, tanto dentro como fuera de su convento jeronimo en Sevilla donde era maestro de los frailes. En este ensayo voy a delinear la vida y los logros de este maestro, teologo, sacerdote y traductor sevillano enfocando los acontecimientos que considero importantes, sin profundizar mucho en ideas meramente teologicas. Empezare presentando algunos datos para crear una imagen inicial de su entorno y contexto.
El Reino de Sevilla que pertenecia a la corona de Castilla durante la epoca deC.de Reina (1520-1594), comprendia las actuales provincias de Andalucia occidental y Extremadura. Era un gran reino que constantemente se iba enriqueciendo por los tesoros  de oro y plata de Las Indias que entraban en el puerto de Sevilla por el río de  Guadalquivir. La ciudad de Sevilla crecia velozmente y se enviaban misioneros a Las Indias para allí difundir la religion catolica, lo cual se hizo con mucho exito. El estudio de esa parte de la historia sevillana, la historia colonial, es apasionante en todos sus aspectos, pero este relato, que comienza en la misma Sevilla durante la misma epoca tendra otro enfoque completamente distinto: el creciente movimiento protestante.
 Hay unas cuantas teorias del origen de Casiodoro de Reina, o Cassiodoro de Reyna  como el mismo firmaba en castellano antiguo, y todas son mas o menos especulativas.
Segun una teoria que se basa en los documentos de la Inquisicion, Montemolin, un pueblo de Badajoz, Extremadura es el lugar de su nacimiento. Otra teoria, que tal vez suena mas razonable, atendiendo a su apellido, afirma que es del pueblo Reina, tambien de Badajoz. El erudito español Marcelino Menendez Pelayo lo llama "morisco  granadino" en su gran obra de ocho tomos Historia de los heterodoxos espanoles, publicada en Madrid por vez primera entre 1880 y 1882, basandose en una carta escrita sobre C. de Reina por el secretario del embajador espafiol en Londres en 1563. Sin embargo este, parece mas bien ser un insulto del embajador, y no es nada cierto que C. de Reina fuera un morisco de Granada (Kinder, 18). Por lo tanto no se conoce el  verdadero origen de C.de Reina, sin embargo, lo más probable es o Montemolin o Reina de Extremadura.
La fecha del nacimiento deC.de Reina tampoco se sabe con certeza, pero debe de ser aproximadamente el año 1520. Después de haber terminado sus estudios universitarios C. de Reina se incorporo en el convento jeronimo de San Isidro del Campo situado en las afueras de la ciudad de Sevilla. En este convento, que a primera vista parece un convento cualquiera de la epoca, iba a formarse un tipo de cristianismo que muy poco tenia que ver con el catolicismo. Para poder explicar los acontecimientos en los que C. de Reina fue uno de los protagonistas, he de presentar una descripcion del contexto historico, social y religioso de su tiempo. El objetivo de mi investigacion es contestar las siguientes preguntas: ^Cuales fueron los sucesos y circunstancias que produjeron la aparicion del protestantismo en Sevilla hacia la mitad del siglo XVI? Y ^cuales fueron los pasos y logros de uno de sus representantes? En este ensayo no voy a tener espacio suficiente para describir en detalle las corrientes filosoficas o movimientos religiosos mas importantes y conocidos como el catolicismo o el luteranismo, ni lo veo necesario dado que hay enorme cantidad de obras que ya tratan de ello. En cambio voy a centrarme en los sucesos historicos y en temas especificos como laInquisicion, el erasmismo en España y la primera Biblia castellana.
Digamos que si la Biblia de C. de Reina nunca se hubiese publicado, es bastante probable que este hubiera quedado en un total olvido. El hecho de que la Biblia Reina -Valera es la más difundida entre las iglesias evangelicas hispanicas (Kinder, 54-55), ha despertado cierto interes entre los historiadores, pero no hay muchas investigaciones sobre C. de Reina y sus correligionarios. Sin embargo, existe una biografia notable: la muy completa tesis doctoral Casiodoro de Reina: Spanish reformer of the sixteenth century del historiador ingles A. Gordon Kinder (1975). Sin esa obra hubiera sido muy dificil para mi redactar este trabajo. La investigacion de Kinder esta bien hecha ya que
ha sido muy minucioso en la busqueda de material. Ha estudiado los documentos y cartas originales de los archivos historicos de Europa para asi poder verificar los datos  que historiadores anteriores habian presentado, por ejemplo Menendez y Pelayo. Una obra que Kinder considera como muy original, casi revolucionaria y a la que hace muchas referencias es Erasmo y Espana: estudios sobre la historia espiritual del siglo XVI del hispanista trances Marcel Bataillon (primera edicion de 1937).

martes, 3 de noviembre de 2015

CAP 3-50 AÑOS EN ROMA


 50 AÑOS EN LA IGLESIA DE ROMA
Charles chiniquy
C A P I T U L O 3
Ningunas palabras pueden expresar la consternación, ansiedad y vergüenza de un niño romanista, cuando oye por primera vez a su sacerdote decir desde el púlpito en un tono severo y solemne: Esta semana mandarán a sus hijos a confesarse. Asegúrense que comprendan que esta acción es la más importante de sus vidas. Decidirá su eterna felicidad o miseria. Padres y madres, si su hijo oculta sus pecados y comienza a mentir al sacerdote, quien ocupa el lugar de Dios mismo, este pecado es casi irreparable. El diablo tomará posesión de su corazón; su vida será una serie de sacrilegios; y su muerte y eternidad, las de un malvado.
Yo estaba en la iglesia de St. Thomas cuando estas palabras cayeron sobre mí como una bomba. Frecuentemente había oído a mi madre decir que de la primera confesión dependía mi eterna felicidad o miseria. Por tanto, esa semana iba a decidir mi eterno destino.
Pálido y asustado, salí de la iglesia y volví a la casa de mis parientes. Tomé mi lugar en la mesa, pero no podía comer. Fui a mi recámara para examinar mi conciencia y acordarme de todas mis acciones, palabras y pensamientos pecaminosos. Aunque apenas cumplía diez años, esta tarea era abrumadora.
Cuando comencé a contar todos mis pecados, se confundía mi memoria, mi cabeza se sentía mareada, mi corazón pulsaba rápidamente y mi frente sudaba profusamente. Sentí desesperación; era imposible para mí acordarme de todo.
Pasé la noche casi sin dormir. En un sueño espantoso, sentí que había sido echado al infierno por no haber confesado todos mis pecados al sacerdote. Desperté fatigado por los fantasmas de aquella noche terrible. Pasé preocupaciones similares los tres días previos a mi primera confesión. Tenía constantemente delante de mí, el rostro de aquel sacerdote severo que nunca me sonreía. El estaba presente en mis pensamientos durante el día y en mis sueños durante la noche, como el ministro de un Dios airado, justamente irritado contra mí a causa de mis pecados. Perdón, en efecto, había sido prometido bajo la condición de una buena confesión; pero también mi lugar en el infierno me fue mostrado si mi confesión no fuera la más perfecta posible.
Ahora, mi conciencia afligida me decía que habría una probabilidad de noventa y nueve a uno que mi confesión sería mala. Fuera por olvidar algunos pecados o por falta de contrición de la cual había oído tanto, pero cuya naturaleza y efecto creaba un caos total en mi mente.
Así, la cruel Iglesia de Roma quitó mi tierno corazón del bueno y misericordioso Jesús, cuyo amor y compasión me hacía derramar lágrimas de gozo al lado de mi madre. El Salvador a quien esa Iglesia me hizo adorar, por medio del temor, no era el Salvador que llamó a los niños acercarse a él para bendecirlos y tomarlos en sus brazos. Sus manos impías pronto me colocarían a los pies de un hombre pálido y severo, digno representante de un dios despiadado. Yo temblaba ante el estrado de una divinidad implacable, mientras el Evangelio sólo pedía lágrimas de amor y gozo, derramadas a los pies del Amigo de los pecadores.
Por fin, llegó el día de la confesión, o más bien, de juicio y condenación. Yo me presenté ante el sacerdote.
El Sr. Beaubien era un sacerdote nuevo, quien no favorecía nuestra escuela más que su predecesor. Incluso se había encargado de predicar un sermón en contra de la escuela hereje. Su falta de amor por nosotros fue plenamente recíproca.
El Sr. Beaubien también ceceaba y tartamudeaba. Una de mis diversiones favoritas era imitarlo, la cual producía estallidos de risa en todos nosotros. Yo tenía que examinarme sobre cuántas veces me había burlado de él. Esta circunstancia no fue calculada para hacer mi confesión más agradable.
Por fin, me arrodillé al lado de mi confesor. Todo mi cuerpo temblaba. Repetí el rezo preparatorio a la confesión, sin saber lo que dije.
Según las instrucciones dadas antes de la confesión, creíamos que el sacerdote era casi la personificación de Jesucristo. Por lo tanto, creí que mi pecado más grande era el haberme mofado del sacerdote. Habiendo aprendido que era mejor confesar los pecados más grandes primero, comencé así: —Padre, me acuso de haberme burlado de un sacerdote.
Apenas había dicho estas palabras cuando este supuesto representante del humilde Salvador preguntó bruscamente: —¿De cuál sacerdote te burlaste muchacho?
Yo hubiera preferido cortarme la lengua que decirle en la cara quien era. Así que, guardé silencio un rato; mi silencio le puso nervioso y casi enojado. Con un tono arrogante dijo: —¿De cuál sacerdote tomaste la libertad de burlarte de él?
Vi que tenía que responder. Afortunadamente su arrogancia me hizo más firme y audaz. Dije: —Señor, usted es el sacerdote de quien me burlaba.
—¿Pero cuántas veces te encargaste de burlarte de mí, muchacho?
—Intenté descubrirlo, —contesté, —pero nunca pude.
—Tienes que decirme cuántas veces; porque burlarse de su propio sacerdote es un gran pecado.
—Es imposible darle el número de veces, —respondí.
—Bueno, hijo mío, ayudaré a tu memoria haciéndote preguntas. Dime la verdad. ¿Piensas que te hayas burlado de mí diez veces?
—Muchas más veces, señor.
—¿Cincuenta veces?
—Muchas más todavía.
—¿Cien veces?
—Diría quinientas veces o quizás más, —contesté.
—Bueno, muchacho, ¿Pasas todo el tiempo burlándote de mí?
—No todo, pero desgraciadamente lo hago muchas veces.
—Bien dices desgraciadamente, porque burlarse de su sacerdote, quien ocupa el lugar de nuestro Señor Jesucristo, es un gran pecado para ti. Pero, dime muchachito, ¿Por qué te has burlado de mí así?
En el examen de mi conciencia no había previsto que sería obligatorio a dar la razón por haberme burlado del sacerdote y estaba asombrado por sus preguntas. No me atreví a contestar, mudo por la vergüenza que me abrumaba. Pero con su perseverancia hostigadora, el sacerdote insistía que le dijera por qué me había burlado de él, diciendo que sería condenado si no dijera toda la verdad. Así que, le dije, —Me he burlado de usted por varias cosas.
—¿Qué es lo primero que te hizo burlar de mí? —siguió el sacerdote.
—Me reía de usted porque ceceaba. Entre los alumnos de nuestra escuela, muchas veces imitamos su predicación para provocar la risa.
—¿Has hecho esto frecuentemente?
—Casi todos los días, especialmente desde que predicó contra nosotros.
—¿Por cuál otra razón te reíste de mí, muchachito?
Por largo rato quedé en silencio. Cada vez que abría mi boca para hablar me faltaba valor. El seguía incitándome. Por fin, dije: —Hay rumores en el pueblo que usted enamora a las muchachas; que usted visita a las señoritas Richards todas las tardes y esto nos hace reír.
Evidentemente el pobre sacerdote fue abrumado por mi respuesta y dejó de preguntarme sobre ese tema. Cambiando la conversación, dijo: —¿Cuáles son tus otros pecados?
Empecé a confesarlos en el orden en que llegaban a mi memoria. Pero el sentimiento de vergüenza que me dominaba al repetir todos mis pecados a este hombre, era mil veces peor que el haber ofendido a Dios. No quedó ningún lugar para algún sentimiento religioso.
Cuando había confesado todos los pecados que podía recordar, el sacerdote me empezó a hacer las preguntas más extrañas sobre asuntos de los cuales mi pluma tiene que guardar silencio. Dije: —Padre, no entiendo lo que me pregunta.
—Yo te pregunto sobre el sexto mandamiento (séptimo en la Biblia). Confiesa todo; irás al infierno si por tu falta omites algo, —inmediatamente arrastró mi mente a regiones que, gracias a Dios, hasta ese momento me eran desconocidas.
Le respondí, —No entiendo o nunca he hecho esas cosas.
Astutamente volvió a asuntos secundarios; luego, sutilmente regresó a su tema favorito: pecados de libertinaje.
Sus preguntas eran tan inmundas que me ruboricé, nauseabundo de repugnancia y vergüenza. Más de una vez, lamentablemente, había estado en compañía de malos muchachos, pero ninguno había ofendido a mi naturaleza moral tanto como este sacerdote. En vano le decía que no era culpable de tales cosas y que aún no entendía lo que me preguntaba, pero no me iba a dispensar. Como un buitre, ese cruel sacerdote parecía determinado a contaminar y arruinar mi corazón.
Por fin, me hizo una pregunta con una forma de expresión tan vulgar que un sentimiento de horror me hizo temblar. Fui tan lleno de indignación que le dije: —Señor, yo soy muy malo; he visto, oído y hecho muchas cosas que lamento, pero nunca fui culpable de lo que usted me menciona. Mis oídos nunca han oído nada tan malvado como lo que usted ha dicho. Por favor, ya no me haga esas preguntas; no me enseñe más maldad de la que ya sé.
El resto de mi confesión era corto. La firmeza de mi voz evidentemente asustó al sacerdote y le hizo sonrojar. De pronto se detuvo y comenzó a darme un buen consejo que me hubiera sido útil si las profundas heridas de sus preguntas no me hubieran dejado tan absorto en mis pensamientos. Me dio una corta penitencia y me despidió.
Salí del confesionario irritado y confundido. Fui a un rincón retirado de la iglesia para hacer mi penitencia, es decir, repetir los rezos que me había indicado.
Permanecí un largo tiempo en la iglesia. Necesitaba calma después de una prueba tan terrible. Pero en vano busqué reposo. Las preguntas vergonzosas que me había hecho, el mundo de iniquidad al que fui introducido, los fantasmas impuros por los cuales mi corazón de niño había sido contaminado, confundieron y afligieron tan extrañamente a mi mente que empecé a llorar amargamente.
¿Por qué esas lágrimas? ¿Por qué esa desolación? ¿Lloré por mis pecados? ¡Ay! Mis pecados no suscitaron estas lágrimas. Yo pensaba en mi madre quien tan bien me cuidó; ella tuvo tanto éxito en proteger mis pensamientos de esas formas de pecado, los pensamientos que en ese momento contaminaban mi corazón. Dije a mí mismo: ¡Ah! Si mi madre hubiera escuchado esas preguntas, si ella pudiera ver los malos pensamientos que me inundan en este momento; si supiera a cual escuela me mandó cuando me aconsejó en su última carta ir a confesarme, cómo sus lágrimas se mezclarían con las mías. Parecía que mi madre no me amaría más, al ver la contaminación con la cual ese sacerdote había profanado mi alma.
Me sentí sumamente decepcionado al ser alejado tan lejos del Salvador por ese confesionario que había prometido acercarme más a él. Salí de la iglesia sólo cuando fui obligado a hacerlo por el anochecer y llegué a la casa de mi tío con el sentimiento de haber hecho una mala acción y el temor de ser descubierto.
Este tío, como la mayoría de los ciudadanos principales de St. Thomas, era Católico-romano en nombre, sin embargo, no creía ni una sola palabra de sus doctrinas. El se reía de los sacerdotes, sus misas, su purgatorio y especialmente de su confesión. El no ocultaba que cuando era niño se escandalizó por las palabras y acciones de un sacerdote en el confesionario. El me habló en bromas, aumentando mi pena y dolor. —Ahora, —me dijo, —serás un buen muchacho. Pero si has oído tantas cosas nuevas como yo la primera vez que fui a confesarme, eres un muchacho muy instruido. —Y estalló en risa.
Yo me sonrojé y guardé silencio. Mi tía quien era una Católico-romana devota, me dijo: —¿No es cierto que tu corazón siente alivio desde que confesaste todos tus pecados? Yo le di una respuesta evasiva, pero no podía ocultar mi tristeza.
Pensé que yo era el único niño a quien el sacerdote había hecho esas preguntas tan contaminantes. Pero grande fue mi sorpresa cuando supe que a mis compañeros no les había ido mejor. Pero en lugar de entristecerse, ellos se reían.
—¿Te hizo tal y tal pregunta? —demandaban riéndose estrepitosamente.
Yo rehusaba contestar y decía: —¿No se avergüenzan ustedes de hablar de esas cosas?
—¡Ja, ja! Cuán escrupuloso eres, —continuaban, —si no es un pecado para un sacerdote hablarnos de esas cosas, ¿Cómo podrá ser un pecado para nosotros?
Yo me quedé confundido, no sabiendo qué decir. Pronto percibí que aun las niñas habían sido contaminadas y escandalizadas por las preguntas del sacerdote. Pude entender que les hizo las mismas preguntas. Algunas estaban indignadas, mientras otras se reían de buena gana.
Mi intención no es sugerir que este sacerdote era más culpable que los demás, o que no hizo más que cumplir los deberes de su ministerio. Tal fue mi opinión en ese tiempo y detestaba a ese hombre con todo mi corazón, hasta que supe mejor. Este sacerdote sólo había hecho su deber; sólo estaba obedeciendo al Papa y sus teólogos.
La desgracia del Sr. Beaubien, como todos los sacerdotes de Roma, era haberse atado por juramentos terribles a no pensar por él mismo ni usar la luz de su propia razón.
Si hubiera quedado solo, el Sr. Beaubien naturalmente sería demasiado caballero para hacer tales preguntas. Pero sin duda él había leído a Ligorio, Dens y Debreyne, autores aprobados por el Papa y fue obligado a tomar las tinieblas por la luz y el vicio por la virtud.

martes, 27 de junio de 2017

PABLO RAMON MONZON MONZON- 1858-HUEHUETENANGO



PABLO RAMON MONZON MONZON
25 ENERO 1858
HIJO DE MARCELO MONZON Y DE MARIA DEL ROSARIO MONZON
MADRINA PERFECTA MONZON
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

jueves, 29 de junio de 2017

MANUEL DE JESUS DE HERRERA PALACIOS-Defunción- 1820- Huehuetenango



 MANUEL DE JESUS  DE HERRERA PALACIOS
FALLECIÓ 16 JULIO 1820
VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO


MANUEL DE JESUS DE  HERRERA PALACIOS- PÁRVULO-

“EN DIES Y SEIS DE JULIO DE OCHOC.VEINTE MURIO MAN.L DE JESUS PARV.O  DE UN MES H DE MARIANO DE ERRERA Y DE FELIPA PALACIOS FUE SEPULTADO EN ESTA STA. YGL.A  Y P.A Q CONSTE LO FIRMO. BERNARDINO LEMUS

martes, 27 de junio de 2017

GUIA DE LADINOS JUN 1857- ABRIL 1858-HUEHUETENANGO



JUN  1857-ABRIL 1858
 GUIA DE 
 NOMBRES DE LADINOS
 DE LA VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO

JUAN VILLATORO
26 JUNIO 1857
HIJA DE PATRICIA VILLATORO
MADRINA. CRESENCIA CASTILLO_ SOLTERA
CIRILO  VILLATORO VILLATORO
11 JULIO 1857
HIJO DE GUILLERMO VILLATORO Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA. URSULA  DIAZ - SOLTERA
50
PROCOPIO FRANCO
MANUEL MARIA HERRERA SAMBRANO
18
HIJO DE JOSE HERRERA
51
BERNAVELA ARGUETA  PALACIOS
18
HIJA DE VALENTIN ARGUETA Y DE FAUSTINA PALACIOS
PADRINO; JOSE MARIA CASTILLO
BENTURA RECINOS 18
HIJ
ADRIN
JOSE MARIA MAURICIO 18
52
MARIA DE LOS ANGELES CASTILLO  MENDEZ
SALVADORA HERRERA RIVAS 18
PANTALEON RIVERA  PALACIOS
53
MANUEL DE JESUS PALACIOS  VELASQUEZ
MADRINA: CONCEPCION RIOS-SOLTERA
CIRIACA RUBIO
HIJA DE DIONICIO RUBIO Y DE DIONICIA RUBIO
MARIA DE LOS ANGELES CASTILLO
54
PAULA DE JESUS HERRERA
MADRINA: SAN DIEGO SAMAYOA
JUAN FRANCISCO VILLATORO
BERNARDA PALACIOS RECINOS
55
GERONIMA EMILIANA LOPEZ RIVERA
TEREZA FRANCISCA RIOS
AGUSTIN CIFUENTES
56
RAMONA CASTILLO RECINOS
JUAN SOSA CHAVES
MARIA CORONADO ARGUETA
27 SEPTIEMBRE 1857
HIJA DE JOSE CORONADO Y DE  DOLORES ARGUETA
 57
MARIA JOSEFA L.OPEZ
ESTEBAN LOPEZ JUAREZ
MARIA NATIVIDAD RIOS
58
MARIA JOSEFA HERRERA  MERIDA
59
MANUEL DE LA CRUZ RECINOS GRANADOS
60
MARIA VASQUEZ TARACENA
MADRINA TIBURCIA RIVERA CASADA CON MARIANO CALDERON
MARIA DEL ROSARIO MONZON
RIVAS CASTILLO
61
ROSA LOPEZ
62
MARIA DEL PILAR HERRERA DIAZ
12  OCTUBRE 1857
HIJA DE  JUAN HERRERA Y DE MARIA DIAZ
PADRINO.JUAN ALVA CASADO CON JUANA LOPEZ
FLORENTINA MONZON
PEDRO CASTILLO AGUIRRE
63
YRENE ESTRADA VASQUEZ
64
RAFAELA RECINOS LOPEZ
SIMON DE LEON VILLATORO
65
VICTORIA RIOS
66
ESTEBAN CASTILLO LOPEZ
67
BARBARA LOPEZ CARDONA
68
BARBARA CALDERON
YSABEL JOSEFA GUJTIERRES DE LEON
MARIA CONCEPCION GRANADOS MORALES
JOSE MARIA LOPEZ MORALES
AMBROCIO RECINOS LOPEZ
69
NICOLAS TANCHES
JOSE LEOCADIO PALACIOS  ORDOÑES
JOSE LEOCADIO VELASQUEZ CASTILLO
70
EUSEBIA PALACIOS MARTINEZ
17 DICIEMBRE 1857 CAMBIO DE CURA JUAN RAULL
70
JOSE MARIA DE JESUS LOPEZ ARGUETA
DEMESIA GUTIERREZ PALACIOS
MANUEL MARIA VILLATORO CASTILLO
 71
TEODORO LOPEZ MERIDA
SILVESTRA JOSEFA PALACIOS LOPEZ
72
VIRGINIA DE LA SOLEDAD DIES
LADINA
2 ENERO1858
HIJA DE SEBERINA DIES
MADRINA: CONCEPCION CASTILLO
BALTASARA SOSA CASTILLO
BALTASARA D E JESUS GIRON CIFUENTES
JULIAN  AGUSTIN DE LEON
HIJO DE ROMAN AGUSTIN Y DE GUADALUPE DE LEON
MACARIO MORALES
73
YNES DE JESUS MONZON
74
JOSE PABLO HERNNADEZ AGUSTIN
PABLO RAMON MONZON MONZON
25 ENERO 1858
HIJO DE MARCELO MONZON Y DE MARI ADEL ROSARIO MONZON
MADRINA PERFECTA MONZON
PETRONA DE LA SOLEDAD RUBIO HERRERA
31 ENERO 1858
HIJA DE NICASIO RUBIO Y DE REMIGIA HERRERA
MADRINA: APOLONIA RIVAS
DESIDERIO ANTONIO ARAGUEZ
5 FEBRERO 1858
HIJO DE CECILIA ARAGUEZ
MADRINA: EUGENIA LOPEZ
NICOLAS DE JESUS LOPEZ ZAMBRANO
75
MARIA CANDELARIA DE BARRIOS MORALES
DOROTEO DE JESUS SOSA
 “EN SIETE DE FEBRERO”
FELIPE DE JESUS MERIDA CALDERON
“NACIÓ ANTES DE AYER”-5 FEBRERO 1858
HIJO DE JUAN MERIDA Y DE SOLEDAD CALDERON
FERNANDO DE JESUS VILLATORO AVILA
4 FEBRERO 1858
HIJO DE MIGUEL VILLATORO Y DE LEOCADIA AVILA
PADRINO: FLORENCIO AVILA
JUANA MARIA CASTILLO ALVARADO
76
MANUEL DE JESUS MOLINA RODRIGUEZ
15  FEBRERO 1858
HIJO DE MARIANO MADALENO MOLINA
 Y DE MARIA DE LOS ANGELES RODRIGUEZ
MADRINA: DESIDERIA ANTONIA VILATORO
MARCELO DE LEON HERRERA
REMITIDA A SUMPANGO
TOMASA VILLATORO DELGADO
FLORENCIO SAMAYOA
JUANA FRANCISCA CASTILLO
SEBASTIAN CHAVES PALACCIOS
ROSENDO CHAVES MORALES
GREGORIO VILLATORO
77
EULOGIO LOPEZ RIOS
HIJO DE MANUEL LOPEZ
JOSE MIGUEL ESPINOSA PORRES

HIJO DE ALEJANDRO ESPINOSA Y DE ANACLETA PORRES
PADRINO: JOAQUIN MONT
AGAPITA  DE JESUS LOPEZ RODRIGUEZ
AGAPITO ABRAHAM ARRIOLA
MATILDE DE JESUS VILLATORO CALDERON
78
GABRIEL ALFARO  CASTILLO
FRANCISCA DE JESUS PALACIOS
TEODORA DE JESUS CARDONA MOLINA
MARIA FRANCISCA DE JESUS CASTILLO ARGUETA
MARIA RICARDA SOSA CARDONA
VICENTE DE LA ROSA  PALACIOS

domingo, 18 de junio de 2017

OCT 1851-ABR 1853 LADINOS VILLA HUEHUETENANGO



 OCT  1851-ABR 1853
 LADINOS VILLA HUEHUETENANGO
GUATEMALA
Investigado y digitalizado por Samuelsonciudadepaz
 
722
MARIA DEL ROSARIO MAURICIO
5 OCTUBRE 1851
HIJA DE ENCARNACION MAURICIO
PADRINO: CORNELIO BARRETO

ATILIANO DE JESUS SOSA
5 OCTUBRE 1851
HIJO DE JUANA SOSA
PADRINO: ONOFRE LOPEZ

CALISTA DE LA SOLEDAD LOPEZ CASTILLO
15 OCTUBRE 1851
HIJO DE YRINEO LOPEZ Y DE CIRILA CASTILLO
MADRINA: MARIA VILLATORO

TERESA DE JESUS RIYOS
15 OCTUBRE 1851
HIJA DE DIONICIA RIYOS
MADRINA: LA SRA. RAFAELA AVILA

FLORENCIA DE JESUS ALVARADO HERRERA
26 OCTUBRE 1851
HIJA DE ANASTACIO ALVARADO Y DE MARIA HERRERA
PADRINO: YNOCENTE PALACIOS

TEODORO DE JESUS RECINOS LOPEZ
9 NOVIEMBRE 1851
HIJO DE FELIPE RECINOS Y DE DIONICIA LOPEZ
PADRINO: CRESENCIO CASTILLO

NICOLAS FRANCISCO MORALES RECINOS
10  NOVIEMBRE 1851
HIJO DE MAXIMO MORALES Y DE LEANDRA RECINOS
PADRINO: MACARIO HERRERA

ESTANISLAO RECINOS LOPEZ
13 NOVIEMBRE 1851
HIJO DE MARIANO RECINOS Y DE MERCEDES LOPEZ
PADRINO: BASILIO MARTIN

724
FELIZ DE JESUS RIVERA PALACIOS
20 NOVIEMBRE 1851
HIJO DE CRECENCIO RIVERA Y DE MARIA PALACIOS
MADRINA. SOTERA CASTILLO

JOSE GREGORIO CARDONA VILLATORO
27 NOVIEMBRE 1851
HIJO DE EULOGIO CARDONA Y DE JACINTA VILLATORO
PADRINO: AGASPITO RIVAS

ANDREA DE JESUS ALVARADO VILLATORO
29 NOVIEMBRE 1851
HIJA DE ANTONIO ALVARADO Y DE GERONIMA VILLATORO
MADRINA: JUANA VILLATORO

SATURNINO JOSE MONZON
29 NOVIEMBRE 1851
HIJO DE PETRONILA MONZON
MADRINA: JUANA BARRIOS

FRANCISCO VILLATORO MONZON
2 DICIEMBRE 1851
HIJO DE SALOME VILLLATORO Y DE SANDIEGO MONZON
MADRINA: DIONICIA ORDOÑES

VIBIANA FRANCISCA MOLINA  ORDOÑES
3  DICIEMBRE 1851
HIJA DE FLORENCIO MOLINA Y DE  MARGARITA ORDOÑES
PADRINO: MAXIMO PALACIOS

VIBIANA FRANCISCA MORALES CANO
2 DICIEMBRE 1851
HIJA DE MARCOS MORALES Y DE CASIMIRA CANO
MADRINA: DOLORES ARGUETA

MARIA NICOLASA VILLATORO ALVARADO
6 DICIEMBRE 1851
HIJA DE MARIA VILLATORO Y DE FELIPA ALVARADO
PADRINO: ELEUTERIO PASCUAL

726
JOSE CONCEPCION CARDONA
8 DICIEMBRE 1851
HIJO DE SECUNDINA CARDONA
MADRINA: JULIANA CARDONA

MARIA  FELIZ MOLINA
12 DICIEMBRE 1851
HIJA DE OLINARIA MOLINA
MADRINA: PETRONA MOLINA

JOSE MARIANO VILLATORO RIYOS
14 DICIEMBRE 1851
HIJO DE NOLVERTO VILLATORO Y DE MANUELA RIYOS
MADRINA: EUSEBIO VILLATORO

FAUSTINO DE JESUS HERRERA SAMBRANO
14 DICIEMBRE 1851
HIJO DE GERARDO HERRERA Y DE MICAELA SAMBRANO
MADRINA. ROBERTA CASTILLO
                     
NEMECIO DE JESUS RODRIGUEZ CASTILLO
19 DICIEMBRE 1851
HIJO DE TIBURCIO RODRIGUEZ Y DE MARIA CASTILLO
MADRINA. FAUSTINA   ____

FRANCISCO DE JESUS MORALES VILLATORO
19 DICIEMBRE 1851
HIJO DE DEMETRIO MORALES Y DE  JUANA VILLATORO
PADRINO: MARCELO MONZON

SIMONA ALVARADO MONZON
21 DICIEMBRE 1851
HIJA DE DEMETRIO ALVARADO Y DE EMILIA DE JESUS MONZON
MADRINA: NO APARECE REGISTRADA

JUANA EVANGELISTA CARPINTERO
27 DICIEMBRE 1851
HIJA DE MARQUNA CARPINTERO
PADRINO:MARIANO CALDERON

“CUACHES Y LADINOS”
JACOBA Y SILVERIO SOSA
31 DICIEMBRE 1851
HIJOS DE BENTIA SOSA
PADRINOS: JACINTO SOSA Y MARIA ALVARADO
(F)  Cura L. J. CAMBRONERO

MARIA TOMASA GUTIERRES GUTIERRES
29 DICIEMBRE 1851
HIJA DE BALTAZAR GUTIERRES Y DE MARIA DE JESUS GUTIERRES
MADRINA: ANDREA FRANCISCA RIVAS

JULIANA MORALES
10 ENERO 1852
HIJA DE  PETRONA MORALES
PADRINO: CAYETANO PALACIOS

MANUEL DE JESUS CARDONA CHAVES
13 ENERO 1852
HIJO DE YLARIO CARDONA Y DE MATIAS CHAVES
MADRINA. TIBURCIA RIVERA

728
SEBASTIANA LOPEZ VILLATORO
20 ENERO 1852
HIJA DE EUSTAQUIO LOPEZ Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA.MANUELA HERRERA

PEDRO DE JESUS MORALES
18 ENERO 1852
HIJO DE MARIA MORALES
MADRINA: SIMIONA CASTILLO

JOSE ANGEL MARIA RIYOS HERRERA
23 ENERO 1852
HIJO DE MANUEL RIYOS Y DE FACUNDA HERRERA
PADRINO: CIRIACO HERRERA

MARIA DE LA PAZ  RIYOS FUNES
23 ENERO 1852
HIJA DE MARIANO RIYOS Y DE GUADALUPE FUNES
PADRINO: CERAPIO VILLATORO

JULIAN  DE JESUS SOSA SANTIAGO
7 ENERO 1852
HIJA DE JUAN SOSA Y DE MARIA SANTIAGO
PADRINO: LUIS CASTAÑEDA

LEONCIO MORALES
5 ENERO 1852
HIJO DE VICENTA MORALES
PADRINO: YGNACIO MARTIN

TIMOTEA DE JESUS HERRERA MERIDA
23 ENERO 1852
HIJA DE MARIANO HERRERA Y DE  JUSTA MERIDA
PADRINO: PEDRO CASTILLO

JUAN JOSE LOPEZ  CASTILLO
26 ENERO 1852
HIJO DE JOSE MARIA LOPEZ  
 Y DE ROVERTA CASTILLO RUBIO
ANCESTROS DE MARTA, EMERITA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS,
 JUMAJ, ZONA 6, HUEHUETENANGO y de Samuelsonciudadepaz
PADRINO: MANUEL SAMAYOA

729
CANDELARIA MORALES
2  FEBRERO 1852
HIJA DE CRISTINA MORALES
MADRINA: FELIPA SAMAYOA

JOSE MARIA MORALES
30 ENERO 1851
HIJO DE JOSEFA MORALES
MADRINA: MARIANA MAURICIO

ANDREA DE JESUS LOPEZ
4 FEBRERO 1852
HIJA DE TEODORA LOPEZ
MADRINA: MANUELA DE LEON

JUANA PETRONA SAMBRANO
8 FEBRERO 1852
HIJA DE ANACLETA SAMBRANO
PADRINO: PEDRO GRANADOS

ROMUALDO DE JESUS MORALES
7 FEBRERO 1852
HIJO DE CIRIACO MORALES Y DE AGUSTINA VILLATORO
MADRINA: MAXIMA MAURICIO

FRANCISCO CASTILLO ALFARO
28 ENERO1852
HIJO DE YANUARIO CASTILLO Y DE CACILDA ALFARO
MADRINA. LUCRECIA ALFARO

JOSE RAYMUNDO CASTILLO MAURICIO
14 FEBRERO 1852
HIJO DE JOSE MARIA MAURICIO Y DE MARGARITA MAURICIO
MADRINA: SIMONA HERRERA

JULIANA CANDELARIA GUTIERRES PALACIOS
16 FEBRERO 1852
HIJA DE PEDRO GUTIERRES Y DE EULOGIA PALACIOS
PADRINO: MANUEL HERRERA

PAULA DE JESUS LOPEZ
15 FEBRERO 1852
HIJA DE MARTINA LOPEZ
MADRINA: ANDREA SAMAYOA

FELICIANA DE JESUS CASTILLO VILLATORO
21  FEBRERO 1852
HIJA DE ANICETO CASTILLO Y DE ANCELMA VILLATORO
PADRINO: CESARIO LOPEZ

FLORENCIO FRANCISCO MAURICIO
22  FEBRERO 1852
HIJO DE BONIFACIO MAURICIO Y DE MARIA FRANCISCA MAURICIO
MADRINA: FRANCISCA PALACIOS

MARGARITA DE JESUS LOPEZ
21 FEBRERO 1852
HIJA DE CIPRIANA LOPEZ
PADRINO: JUAN LOPEZ

MARIA CANDIDA ROSA HERRERA
23 FEBRERO 1852
HIJA DE CLARA HERRERA
MADRINA: PETRONA CHAVES

PEDRO JOSE LOPEZ
21 FEBRERO 1852
HIJA DE MICAELA LOPEZ
MADRINA: ANACLETA PORRES

732
FERNANDO DE JESUS CASTILLO 18
14 FEBRERO 1852
HIJA DE FELIPA CASTILLO
MADRINA. GREGORIA PALACIOS

DEMETRIA JOSEFA LOPEZ
5 MARZO 1852
HIJA DE JUANA LOPEZ
PADRINO: NIEVES LOPEZ

TOMASA DE LA SOLEDAD ARGUETA MONZON
8 MARZO 1852
HIJA DE MIGUEL ARGUETA Y DE TIBURCIA MONZON
MADRINA: LEONSA CARDONA

ADELAIDA HERRERA
“DEL BAUTISMO QUE HIZO SU ABUELA EN CASO DE NEcesiDAD”
28 FEBRERO 1852
HIJA DE JUANA HERRERA
MADRINA: ANACLETA PORRES

733
JUAN DE DIOS MERIDA MORALES
7  MARZO 1852
HIJO DE GERONIMNO MERIDA Y DE MARIA DEL CARMEN MORALES
PADRINO: CERAPIO MERIDA

JOSE LAUREANO DE JESUS GUTIERRES ALVARADO
BAUTISMO QUE HIZO DON JUAQUIN MONT
10 MARZO 1852
HIJO DE LONGINO GUTIERRES Y DE JUSTA ALVARADO
MADRINA: SUSANA MONT

PATRICIO JOSE AGUIRRE
17 MARZO 1852
HIJO DE PIOQUINTA AGUIRRE
MADRINA: GREGFORIA VILLATORO

JOSE MARIA FRANCISCO DE LEON VILLATORO
18 MARZO 1852
HIJO DE DOMINGO DE LEON Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA. MANUELA MAURICIO

734
MARIA ENCARNACION HERRERA
25 MARZO 1852
HIJA DE FRANCISCA HERRERA
MADRINA. FRANCISCA PALACIOS

LUPERCIO DE JESUS CASTILLO
27  MARZO 1852
HIJO DE BALBINO CASTILLO Y DE  SOTERA CASTILLO
MADRINA. FRANCISCA PALACCIOS

FIDELIA TOMAZA DE BARRIOS
7  MARZO 1852
HIJA DE MARIA DE BARRIOS
MADRINA: MANUELA AGUAYO

JOSE VICTOR CALDERON SANTIAGO
29 MARZO 1852
HIJO DE MARIANO CALDERON Y DE JESUS SANT.O
PADRINO: DON JOSE MARIA RIYOS

AGAPITA  SOLEDAD CASTILLO  LOPEZ
26 MARZO 1852
HIJA DE RAMON CASTILLO  Y DE  NATALIA LOPEZ
PADRINO: SERBULO VILLATORO

VICENTA DE JESUS PALACIOS  MARTIN
5 ABRIL 1852
HIJA DE  SILBESTRE PALACIOS Y DE FERMINA MARTIN
MADRINA: EUSEBIA PALACIOS

PIOQUINTO GARCIA ALVARADO
7 ABRIL 1852
HIJO DE EULOGIO GARCIA Y DE  ALEJANDRA ALVARADO
MADRINA: ___

JULIAN DE JESUS CASTILLO MARTIN
1O ABRIL 1852
HIJO DE TIMOTEO CASTILLO  Y DE NAZARIA MARTIN
MADRINA: FELICIANA RECINOS

PEDRO JOSE DE LEON CASTILLO
14 ABRIL 1852
HIJO DE LUPARIO DE LEON Y DE  PAULINA CASTILLO
MADRINA: PETRONA LUCRECIA HERRERA

ANACLETA SAMAYOA LOPEZ
26 ABRIL 1852
HIJA DE FELIPE SAMAYOA  Y DE EUGENIA LOPEZ
PADRINO: JUAN DIONICIO GUJTIERREZ

736
JOSE YNES HERNANDES
20 ABRIL 1852
HIJO DE TEODORA MARGARITA  HERNANDES
PADRIN0: DON FRANCISCO VALDES –ORIUNDO DE ESPAÑA

ANASTACIO RAFAEL ALFARO
2 ABRIL 1852
HIJO DE JOSE MARIA ALFARO  YDE ZUININA RAFAELA DEL CASTILLO
PADRINO: YNDALECIO GOMEZ

CATARINA MONZON CARDONA
30 ABRIL 1852
HIJA DE AMBROCIO MONZON Y D EJUANA CARDONA
MADRINA: DIONICIA ORDOÑES

ANSELMA LOPEZ DELGADO
21 MAYO 1852
HIJA DE MARIANO LOPEZ Y DE SOTERA DELGADO
MADRINA. BONIFACIA  AVILA

TORIBIO DE JESUS SAMAYOA MORALES
16 ABRIL 1852
HIJO DE DOMINGO SAMAYOA Y DE LAUREANA MORALES
ANCESTROS DE MARTA, EMERITA, ARCADIO Y REYNA ISABEL LOPEZ PALACIOS,
 JUMAJ, ZONA 6, HUEHUETENANGO y de Samuelsonciudadepaz
MADRINA: PAULINA SAMAYOA

MARIA DE LA CRUZ ALVARADO
3 MAYO 1852
HIJA DE URSULA ALVARADO
MADRINA. GERTRUDES RAMOS

PIO DE JESUS SAMAYOA MARTIN
6 MAYO 1852
HIJO DE LUCIANO SAMAYOA Y DE JULIANA MARTIN
MADRINA: PAULINA SAMAYOA

738
YGNACIO FRANCISCO ALVARADO  VALIENTE
1 MAYO 1852
HIJO DE PAULINO ALVARADO Y DE POTENCIANA  ALVARADO
MADRINA: YNES LOPEZ

JOSE MELESIO SANTIAGO  HERRERA
10 MAYO 1852
HIJO DE MARIANO SANTIAGO Y DE SIMONA HERRERA
MADRINA: LA  SRITA. JUNA JOSEFA RECINOS

GORDIANA DE JESUS RUBIO HERRERA
10 MAYO 1852
HIJA DE NECASIO RUBIO Y DE REMIGIA HERRERA
MADRINA: APOLONIA RIVAS
                     
DOMINGA LOPEZ
14 MAYO 1852
HIJA DE ELEUTERIA LOPEZ
MADRINA: FRANCISCA PALACIOS

DECIDERIA SOLEDAD CASTILLO LOPEZ
22 MAYO 1852
HIJA DE MANUEL CASTILLO Y DE YGNACIA LOPEZ
MADRINA: MARCELA  SAMBRANO

MARCELINO MANUEL CASTILLO MENDES
12 JUNIO 1852
HIJO DE MARIANO CASTILLO Y DE CANDIDA MENDES
PADRINO: RAMON CASTILLO

MARCELINO FERNANDO TANCHES ALVARADO
2 JUNIO 1852
HIJO DE BALBINO TANCHES Y DE LORENZA ALVARADO
MADRINA: MANUELA RIYOS

MODESTO ANTONIO RIYOS
13 JUNIO 1852
HIJA DE CRISANTA RIYOS
MADRINA: BENITA CONCEPCION CARDONA

MODESTO SOSA SOSA
15 JUNIO 1852
HIJO DE MANUEL SOSA Y DE PETRONA SOSA
MADRINA: PETRONA VILLATORO

GERBACIA CASTILLO RUBIO
19 JUNIO 1852
HIJA DE SEBERINO CASTILLO Y DE DOMINGA RUBIO
MADRINA: MARGARITA ALFARO

741
“MALACATAN”
SILBERIO ALVARADO RIVAS
20 JUNIO 1852
HIJO DE JOSE ALVARADO Y DE YSABEL RIVAS
MADRINA: FELIPA LOPEZ

LUCIA MAURICIO
21 JUNIO 1852
HIJA DE FRANCISCA MAURICIO
MADRINA. YGNACIA CALMO

LUISA PALACIOS CARRILLO
20 JUNIO 1852
HIJA DE ATANACIO PAALACIOS Y DE TOMASA CARRILLO
MADRINA: YGNACIA CHAVES

GUILLERMA HERRERA REYES
26 JUNIO 1852
HIJA DE BENANCIO HERRERA
MADRINA: LA SRA.BALTAZARA PORRES-CRIOLLA ESPAÑOLA

PABLO DE JEEUS LOPEZ MARTIN
30 JUNIO 1852
HIJO DE JUSTO LOPEZ Y DE NICOLAZA MARTIN
MADRINA: MANUELA HERNANDEZ


MICAELA DE JESUS RIYOS (Ríos)
5 JULIO 1852
HIJA DE BERNARDINA RIYOS
MADRINA: CERAFINA VELASQUEZ

MICAELA DE LOS SANTOS GUTIERRES VILLATORO
5 JULIO 1852
HIJA DE CRISANTO GUTIERRES Y DE MANUELA VILLATORO
MADRINA. EMILIA RECINOS

CIRILO JOSE LOPEZ HERRERA
8 JULIO 1852
HIJO DE ANTONIO LOPEZ Y DE YGNACIA HERRERA
MADRINA: JACINTA HERRERA

743
SINFOROSA CASTILLO
18 JULIO 1852
HIJA DE  MARIA CASTILLO
PADRINO: CAYETANO PALACIOS

CARMEN DE JESUS RODRIGUEZ
13 JULIO 1852
HIJO DE DIONICIA RODRIGUEZ
MADRINA: RITA ALVARADO

PANTALEON SANCHES
27 JULIO 1852
HIJO DE JUANA SANCHES
MADRINA: ALEJANDRA SAMBRANO

YGNACIA DE LA SOLEDAD VILLATORO
1 AGOSTO 1852
HIJA DE  VENTURA VILLATORO
MADRINA: SOTERA CASTILLO

JOSE MARTO VILLATORO HERRERA
29 JULIO 1852
HIJO DE JOSE VILLATORO Y DE FELIPA HERRERA
MADRINA: JUANA DE LEON

745
CLARA DEL TRANSITO RIVAS MARTIN
12 AGOSTO 1852
HIJA DE FACUNDO RIVAS Y DE ANTONIA MARTIN
MADRINA: LA SRITA. DOMINGA MONT

MANUELA FELIPA Y FELIPE DE JESUS RECINOS GUTIERRES
22 AGOSTO 1852
HIJOS DE CESARIO RECINOS Y DE YSIDORA GUTIERRES
MADRINAS: LAS SRITAS. JULIA Y JACINTA HERRERA

FELIPE LOPEZ
23 AGOSTO 1852
HIJO DE YNES LOPEZ
PADRINO:LUCAS HERRERA

LUIS DE JESUS MONZON CIFUENTES
25 AGOATO 1852
HIJO DE ANTONIO M0NZON Y DE CORONADA CIFUENTES
MADRINA: PAULINA VILLATORO

JUAN AGUSTIN CASTILLO VILLATORO
29 AGOSTO 1852
HIJO DE FERMIN CASTILLO Y DE CATARINA VILLATORO
MADRINA. RAFAELA  AVILA

747
AGUSTIN DE JESUS PALACIOS
28 AGOSTO 1852
HIJO DE GREGORIA PALACIOS

ESTEVAN DE JESUS DE LEON
3 SEPTIEMBRE 1852
HIJO DE MANUEL DE LEON Y DE MARIA LOPEZ
MADRINA. LUCIANA MAURICIO

MARIA NATIVIDAD RIYOS HERRERA
8 SEPTIEMBRE 1852
HIJA DE JULIO RIYOS Y DE MARIA MARCELA HERREA
MADRINA: DECIDERIA RIVERA

JOSE ADRIAN GALINDO BARRETO
9 SEPTIEMBRE 1852
HIJO DE VICENTE GALINDO Y DE ANA MARIA BARRETO
PADRINO: DON JOSE MARIA DIAZ

MARIA NICOLASA RECINOS LOPEZ
10 SEPTIEMBRE 1852
HIJA DE  CASTULO RECINOS Y DE MARIA LOPEZ
PADRINO: JUAN CASTILLO

LEONCIO SOSA
12  SEPTIEMBRE 1852
HIJO DE CIRILO SOSA Y DE PETRONA CASTILLO
MADRINA: SATURNINA PALACIOS

JOSE CRUZ CASTILLO  CARDONA
13 SEPTIEMBRE 1852
HIJO DE BENANCIO CASTILLO Y DE MARIA CARDONA
PADRINO: YGNACIANO PALACIOS

749
JOSE SALVADOR RECINOS
20 FEBRERO 1852
HIJO DE PETRONA RECINOS
MADRINA: FRANCISCA PALACIOS

REMIGIA DE LOS ANGELES HERRERA PALACIOS
1 OCTUBRE 1852
HIJO DE FRANCISCO HERRERA Y DE JOSEFA PALACIOS
MADRINA: MANUELA CIFUENTES

ANGEL DE JESUS MORALES
2 OCTUBRE 1852
HIJO DE MANUEL SAMAYOA Y DE FERMINA MORALES
MADRINA: MARCELA SAMBRANO

MARCOS SANTA ANA CASTILLO CARDONA
7 OCTUBRE 1852
HIJO DE FULGENCIO CASTILLO Y DE MARIA SOLEDAD CARDONA
MADRINA: PETRONA ARGUETA

FRANCISCA TEREZA CIFUENTES
10 OCTUBRE 1852
HIJA DE  MERCEDES CIFUENTES
PADRINO: SAMUEL HERRERA

“MESTIZO”
LUIS FRANCISCO VASQUEZ SOSA
10 OCTUBRE 1852
HIJO DE MANUEL VASQUEZ Y DE NICOLASA SOA
MADRINA: GUADALUPE SOSA
(F) CURA LUIS J CAMBRONERO

EDUARDA DE JESUS RIVERA PALACIOS
13 OCTUBRE 1852
HIJA DE TOMAS RIVERA Y DE MANUELA DE LA ASENCION PALACIOS
MADRINA: LA SRITA. JUANA JOSEFA RECINOS

PEDRO ALCANTARA ARRIAGA PALACIOS
19 OCTUBRE 1852
HIJO DE HERMENEGILDO ARRIAGA Y DE YNES PALACIOS
MADRINA: ANTONIA MARTINEZ

PEDRO JOSE FRANCISCO RIYOS PORRES
19 OCTUBRE 1852
HIJO DE JOSE MARIA RIYOS
Y DE BALTAZARA PORRES- Criolla española
MADRINA. BIVIANA PORRES- - Criolla española

JOSE YGNACIO RIYOS
30 OCTUBRE 1852
HIJO DE LUCIANA RIYOS
MADRINA. MARIA ANTONIA RIYOS

ESTANISLAO VILLATORO CASTILLO
13 NOVIEMBRE 1852
HIJO DE JOSE LEON VILLATORO Y DE JOSEFA VILLATORO
PADRINO GREGORIO AVILA

JOSE GERTRUDES SOZA
15 NOVIEMBRE 1852
HIJO DE RITA SOZA
MADRINA: SIMONA HERRERA

CLEMENTA DE JESUS LOPEZ ALVARADO
21 NOVIEMBRE 1852
HIJA DE MARCOS LOPEZ Y DE JUANA ALVARADO
MADRINA: YRINEA CHIMUJA

JOSE MARIA PEREZ SALDAÑA
25 NOVIEMBRE 1852
HIJO DE TRANQUILINO PEREZ Y DE PATRICIA SALDAÑA
MADRINA: TIBURCIA RIVAS

JUAN DE LA CRUZ DIAS
25 NOVIEMBRE 1852
HIJO DE RAFAELA DIAS
PADRINO: MAXIMO CALDERON

SATURNINO CARDONA SOZA
29 NOVIEMBRE 1852
HIJA DE BIVIANO CARDONA Y DE CESARIO SOZA
MADRINA: YSABEL LOPEZ

ELIGIO CARDONA
1 DICIEMBRE 1852
HIJO DE MANUEL CARDONA Y DE FELICIANA TANCHES
MADRINA. FELICIANA RODRIGUEZ

EULALIA JOSEFA PALACIOS  LOPEZ
10 DICIEMBRE 1852
HIJA DE TEODORO PALACIOS Y DE MARIA LOPEZ
MADRINA. SRITA. JULIA HERRERA

GUADALUPE DE JESUS CASTILLO HIDALGO
12 DICIEMBRE 1852
HIJO DE MARIANO CASTILLO Y DE MARIA HIDALGO
PADRINO: JOSE HIDALGO

JOSE DOLORES ALVARADO MORALES
15 DICIEMBRE 1852
HIJO DE JOSE MARIA ALVARADO Y DE APOLONIA MORALES
MADRINA: FRANCISCA RIYOS

VALERIANA DE JESUS CASTILLO VASQUES
15 DICIEMBRE 1852
HIJA DE SATURNINO CASTILLO Y DE
MADRINA: FAUSTINA CARDONA

MARIA___SOSA 18
18 DICIEMBRE 1852HIJA DE SEFERINA SOSA
PADRINO: JOSE LINO PALACIOS

LAZARO DE JESUS LOPEZ RIVAS
16 DICIEMBRE 1852
HIJO DE JOSE LEON LOPEZ Y DE JUSTA RIVAS
MADRINA: PETRONA RIVAS

TOMAS JOSE DE JESUS SOTO 18
HIJA DE LEONOR SOTO
MADRINA: PETRONA LUCRECIA HERRERA

757
SERBULO DE JESUS MAURICIO
23  DICIEMBRE 1852
HIJO DE MANUELA MAURICIO
MADRINA: GERONIMA ALVARADO

JUAN FRANCISCO SIFUENTES
27 DICIEMBRE 1852
HIJO DE YRINEA SIFUENTES
MADRINA: BALTAZARA PORRES- Criolla española

YGINIO DE JESUS CASTILLO
11 ENERO 1853
HIJO DE LEANDRO CASTILLO Y DE JUAQUINA MARTIN
MADRINA: MANUELA PALACIOS

LUCIANO DE JESUS CASTILLO RECINOS
8 ENERO 1853
HIJO DE LORENZO CASTILLO Y DE TRANQUILINA RECINOS
MADRINA: LUCIANA MAURICIO

“REGISTRADA PARA CHIAPAS”
JOSE BALERIANO ALVARADO  RODRIGUEZ
13 ENERO 1853
HIJO DE EULOGIO ALVARADO Y DE JOSEFA RODRIGUEZ
MADRINA: DOMINGA MOLINA

TELESFORO DE JESUS PALACIOS  RIVAS
5 ENERO 1853
HIJO DE VICENTE PALACIOS Y DE PANTALEONA RIVAS
MADRINA:JUANA ORDOÑES

JUAN FRANCISCO CARDONA MORALES
27 ENERO 1853
HIJO DE CLARO CARDONA Y DE PAULA MORALES
MADRINA: LA SRA.JACINTA HERRERA

MARTINA DOLORES MAURICIO HERRERA
30 FEBRERO 1853
HIJA DE BONIFACIO MAURICIO Y DE FRANCISCA HERRERA
MADRINA: FRANCISCA HERRERA

YSIDORA VILLATORO GUJTIERRES
4 FEBRERO 1853
HIJA DE FRANCISCO VILLATORO Y DE ELIGIA GUTIERRES
MADRINA.MANUELA PALACIOS

POLONIO DE JESUS CASTILLO HERRERA
9 FEBRERO 1853
HIJO DE LUPARIO CASTILLO Y DE EUCEBIA HERRERA
MADRINA.PETRONA ARGUETA

GUILLERMA FRANCISCA CASTILLO
10  FEBRERO 1853
HIJA DE CRECENCIA CASTILLO
MADRINA. FRANCISCA RIVAS

VER 761 LOPEZ

EULALIO JOSE MOLINA ALVARADO
12 FEBRERO 1853
HIJO DE MARIANO MOLINA Y DE PASCACIA ALVARADO
MADRINA. MARIA  CRUZ MENDES
JULIANA JOSEFA  DE JESUS CASTILLO  ARGUETA
16 FEBRERO 1853
HIJA DE PEDRO CASTILLO Y DE PETRONA ARGUETA
MADRINA. RAFAELA DEL CASTILLO

JUAQUIN DE JESUS PALACIOS ALVARADO
25 MARZO 1853
HIJO DE JOSE DARIO PALACIOS Y DE PATROCINIA ALVARADO
MADRINA. MARIA BERNARDINA CARDONA

JOSE SIMEON DE JESUS CARDONA RECINOS
16 MARZO 1853
HIJO DE VICENTE CARDONA Y DE CRECENCIA RECINOS
MADRINA. JUANA MANUELA HERRERAS

LECADIA MARIA CASTILLO VILLATORO
6 MARZO 1853
HIJA DE MANUEL CASTILLO Y DE VICTORIANA VILLATORO
MADRINA: CESARIA MARTIN

ALEJANDRA DE JESUS SOSA
1 MARZO 1853
HIJA DE MARIA SOSA
MADRINA: JUANA MANUELA CARDONA

ROMANA FELIZA  LOPEZ RIVERA
28 MARZO 1853
HIJA DE MARIANO LOPEZ Y DE BENANCIA RIVERA
PADRINO: DON FELIZ CORZO

GREGORIA LOPEZ MORALES
12 MARZO 1853
HIJA DE GREGORIO LOPEZ Y DE CIRILA MORALES
PADRINO: MANUEL SAMAYOA

LEANDRO DE JESUS SAMAYOA VILLATORO
11 MARZO 1853
HIJO DE GABRIEL SAMAYOA   ALFARO Y DE ESTEFANA VILLATORO
MADRINA: FACUNDA ALFARO

FLORENTINA DE JESUS AVILA SOSA
14 MARZO 1853
HIJA DE MANUEL AVILA Y DE JESUS SOSA
PADRINO: MARIANO AVILA

LONGINO DE JESUS ARGUETA CASTILLO
16 MARZO 1853
HIJO DE MANUEL ARGUETA Y DE RITA CASTILLO
PADRINO: ALBINO CASTILLO

“MESTIZO”
LONGINO DE JESUS VILLATORO COBON
16  MARZO 1853
HIJO DE JUZTO VILLATORO Y DE  YSABEL COBON
PADRINO:LAZARO LOPEZ

GABRIEL DOLORES LOPEZ  SAMAYOA
18 MARZO 1853
HIJO DE ESTANISLAO LOPEZ Y DE SEBERINA SAMAYOA
MADRINA: YGNACIA PALACIOS

MARIA JOSEFA LOPEZ CASTILLO
19 MARZO 1853
HIJA DE MARIANO LOPEZ Y DE PAULINA CASTILLO
MADRINA. YRINEA CHILOJA

DIMAS DE JESUS HERRERA CASTILLO
25 MARZO 1853
HIJO DE LORENZO HERRERA Y DE  DOLORES CASTILLO
MADRINA: LORENZA ALVARADO

CASTULA DE JESUS MONZON
27 MARZO 1853
HIJA DE PETRONILA MONZON
MADRINA. JOAQUINA HERRERA

VICTORIANA SAMBRANO
29 ENERO 1853
HIJA DE ALEJANDRA SAMBRANO
PADRINO. JACINTO SOSA

TEODORA DE LAS SOLEDAD LOPEZ
31 MARZO 1853
HIJA DE CATARINO LOPEZ Y DE LUCINANA MAURICIO
MADRINA: CLARA HERRERA

MARIA LEONA DE JESUS ARGUETA GAMARRA
11 ABRIL 1853
HIJA DE  JUAN JOSE ARGUETA Y DE MARIA YRINEA GAMARRA
PADRINO: JUAN CASTILLO

767
“LADINA DE PETZAL”
MARIA SATURNINA CHAVES PANAMA
7 ABRIL 1853
HIJO DE FRANCISCO CHAVES Y DE  GABRIELA PANAMA
MADRINA. LA SRTA.  DOÑA  FRANCISCA AGUAYO-

CRECENCIA CARDONA MOLINA
19 ABRIL 1853
HIJA DE YGNACIO CARDONA Y DE PETRONA MOLINA
MADRINA.FAUSTINA PALACIOS

YNEZ DE JESUS MORALES GUTIERRES
20 MARZO 1853
HIJO DE LEANDRO  MORALES Y DE JOSEFA GUTIERRES
MADRINA: FELIPA HERRERA

FIDEL LOPEZ
24 ABRIL 1853
HIJO DE MANUELA LOPEZ
MADRINA: LA SRTA. DOÑA MARGARITA MONT

768
VIDALIA DE LEON  HERRERA
28 ABRIL 1853
HIJO DE TEODORO LEON Y DE BACILIA HERRERA
MADRINA. MANUELA MAURICIO

SALVADOR  MORALES  RECINOS
27 ABRIL 1853
HIJO DE MARIANO MORALES Y DE LEANDRA RECINOS
PADRINO: MACARIO HERRERA

jueves, 20 de julio de 2017

ADVERTENCIA- TESTIMONIO DE UNA HIJA

Una advertencia definitiva para quien no quiera ver
la realidad del alcoholismo
TESTIMONIO DE UNA HIJA
POR CYNTHIA GORNEY
DISDE LA VENTANA de su cuarto De hospital, mi madre veía un lago apacible, perlado y vasto como el mar. Yo, que hablaba con ella por teléfono en la cocina demi casa, hice un gran esfuerzo para que no se me quebrara la voz.
—Te internaste hace cinco días y no le avisaste a nadie —dije, midiendo mis palabras.
-No quiero que vengan —respondió ella, y apenas pude entenderle— No sabría qué hacer con ustedes. Sencillamente me cansé de sentirme mal. Me dolía el estómago y tosía demasiado.Está ebría , pensé. ¿Cómo puede estar ebría en el hospital?
 i inadre bebía discretamente enla intimidad de su casa, donde reinaba un agradable desorden. Participaba en las actividades de su iglesia, viajaba y hacía trabajo voluntario en favor de la gente sin hogar. Mujer curiosa y de gran inteligencia, leía muchísimo, escribía en tres idiomas y tenía amigos en lugares tan distantes entre sí como Nicaragua y China. Murió de cirrosis hepática, enfermedad que también mata a hombres que duermen envueltos en una manta junto a las alcantarillas.
Escribo esto porque quiero que la gente sepa lo que ocurre cuando alguien a quien amamos muere a causa del alcoholismo. No voy a predicar ni a ofrecer consejos como los de Alcohólicos Anónimos. Lo
hice mientras mi madre aún vivía, y ella jamás dejó de beber.
EN CUANTO mis hermanos y yo salimos del ascensor, en el hospital, las enfermeras se nos acercaron rápidamente con objeto de prepararnos para lo que estábamoss_apunto de ver. Lo primero que noté a ntrar en la habitación fue la piel verdosa de mi madre. Nadie nos había dicho que antes de que la cirrosis acabe con una persona, la vuelve de color amarillo verdoso. Deseé que alguien se lo hubiera explicado a ella antes de que lo experimentara en carne propia.
—Su madre se ve bastante mal —murmuraban las enfermeras a mi alrededor.
 Y tenía una sed insoportable. Los primeros días, los médicos habían pensado que se recuperaría, y le daban agua a sorbitos. Nos pidió que le lleváramos agua a escondidas.
¡Qué irónico resultaba esto! Ella nunca nos pidió que le lleváramos alcohol a hurtadillas. A la puerta de nuestra casa llegaban los pedidos de botellas de ginebra y vodka que luego iban a parar al cubo de la basura, después de haberse vertido, con gran decoro, en altos vasos con rodajas de limón. Después de que mi madre se internó en una institución para someterse a un tratamiento y, pese a ello, siguió bebiendo, fue cuando comenzó a ocultar las botellas. Cada vez que nos visitaba, las llevaba en el fondo de su maleta, bajo la ropa.
Siempre que tratábamos de hablar de esto con ella nos hacía callar con un ademán y cambiaba el tema. Nuestras bocas se movían inaudiblemente tras el sólido muro que había levantado entre ella y nosotros. Se había sometido al tratamiento porque estaba sufriendo alucinaciones, pero tan pronto como estas desaparecieron volvió a erigir el muro, y nadie volvió a atravesarlo jamás.
En el hospital llevó puesto un parche ocular durante varios días. Cuando se lo quitaron, daba la impresión de que el ojo le había explotado. Una telaraña de sangre se le extendía por toda la superficie ocular, y resultaba difícil mirarla a la cara sin quedarse viendo aquello.
Su médico nos llevó a mis hermanos y a mí a un cuartito y nos explicó que el alcohol había convertido el hígádo de mi madre en algo semejante a un trozo de cuero. Si la hubieran atendido antes, quizá la habrían salvado, pero su hígado ya no funcionaba. A consecuencia de ello, sus riñones tampoco funcionaban ya, lo que le había producido peritonitis, un colapso generalizado y agotámiento cardiaco. Su vientre estaba hinchado por la acumulación de líquidos. Tenía la piel verdosa, arrugada y fláccida.
Le acaricié el cabello, que se le veía muy negro y brillante. Era lo único de ella que parecía tener vida.
El médico dijo que moriría en unos cuantos días, tal vez un poco más, y que, si queríamos, podríamos aprovechar ese tiempo para despedirnos. Luego salió del cuarto. Mis hermanos y yo nos abrazamos, con las cabezas juntas, y lloramos.
LLAMAMOS al pastor de mi madre, mi episcopalista de rostro severo que saluda con un fuerte apretón de manos. El hombre es un alcohólico en recuperación, así que me escuchó con interés cuando le dije:
—Nunca he entendido por qué no pidió ayuda.
—La enfermedad impide que uno la nombre —respondió—. Está uno tan inmerso en ella que no puede tomar el teléfono y pronunciar la palabra: "Ayúdame"
.Esa tarde rasladamos a mi madre a un sanatorio para desahuciados.
PODRIR DECIR mucho más. Parte de ello tiene que ver con los momentos tristes que nos aguardan a cada uno de nosotros; el último contacto con una mano demasiado cansada para devolver el apretón. Pero otra parte tiene que ver con el estertor de una persona cuyo hígado parece un trozo de cuero.
Cuando mi madre inhalaba, se oía un pequeño gemido, y cuando exhalaba, un quejido más largo. Yo tenía que alejarme de su cuarto para no oír aquello.
Al final del pasillo había una habitación con una ventana sin cortinas y una amplia vista del lago.
Ahí estaba yo en el momento en que una enfermera fue a buscarme. Un cuanto me tomó por el codo para sostenerme, comprendí que mi madre había muerto.
Cuento todo esto porque nadie me advirtió que el alcohol estaba matándola...; no en el sentido metafórico en que hablan los hijos de los alcohólicos en los grupos de apoyo, sino literalmente y de manera tal que la dejó con la piel verde, un ojo sanguinolento y la respiración entrecortada.
Deseo que alguien escuche estas palabras. Quiero creer que en alguna parte, en una casa donde reine un agradable desorden, un hombre o una mujer que no sepa leerá esto que escribo y dirá: "Ahora lo sé".
Mi madre sin duda se habría enfurecido conmigo si en vida de ella la hubiera humillado públicamente. Era una mujer orgullosa, y creo que murió asustada y demasiado avergonzada para pronunciar en voz alta el nombre de la enfermedad que la mató.
Yo lo hago ahora por ella: alcoholismo. Cirrosis hepática provocada por el alcoholismo. Peritonitis provocada por el alcoholismo, seguida de insuficiencia renal y paro cardiaco. Si alguien lee estas palabras y pide ayuda, mi traición habrá valido la pena.
-7
C 1993 POR CYNTHIA GORNEY. CONDENSADO DEL "POST" DE WASHINGTON (26-IV-1993), DE WASHINGTON, D. C. 
 SELECCIONES DEL READER'S DIGEST • Septiembre 1994

sábado, 13 de mayo de 2017

22 FEBRERO 1830-14 AGOSTO 1831 .VILLA DE HUEHUETENANGO


iNVESTIGADO Y DIGITALIZADO 
POR SAMUELSONCIUDADEPAZ
 
PASCACIA ALVARADO CARDON
22  FEBRERO 1830 
HIJA DE ANTONIO ALVARADO Y DE MARIA CARDON                       
PADRINO: TOMAS VILLATORO

FRANCISCA DE JESUS LOPES ORDOÑES
8  MARZO “1829”
HIJA DE  GREGORIO LOPES Y DE FRANCISCA ORDOÑES                       
PADRINO: RAMON ORDOÑES

LIANDRO JOSE PALACIOS GRANADOS
13 MARZO 1830
HIJO DE  YNOCENCIO PALACIOS Y DE PAULA GRANADOS                       
PADRINO: JUAN CASTILLO

SIMONA ENCARNACION LOPES ALFARO
23  MARZO 1830
HIJA DE SIMON LOPES Y DE SERAPIA ALFARO                       
MADRINA: YNES CASTILLO

MANUEL DE JESUS RIVAS
26 MARZO 1830
HIJ A DE FELIPA RIVAS                      
MADRINA: DOLORES ARGUETA

 PETRONA DE JESUS RIOS  CASTILLO    516
29  ABRIL 1830              
HIJA  DE JUSTO RIOS Y DE BERNARDA CASTILLO                       
MADRINA: TERESA CASTILLO
 
ATANACIA MERIDA LOPES
2 MAYO 1830
HIJA DE JUAN MERIDA Y DE MARIA TRINIDAD LOPES
MADRINA: MARIA MANUELA ALVARADO

JOSE  DEL PATROCINIO LOPES  RIVAS
2 MAYO 1830
 HIJO DE SIMON LOPES Y DE JUANA RIVAS  
MADRINA: LUSIANA RIVAS

SIMON JOSE ESPINOSA 
24 MARZO 1830                    
HIJA DE  JUANA
PADRINO: MANUEL LEMUS

“LADINO DE MALACATAN”
HERMENEGILDO AVILA DE LEON
13 ABRIL 1830
HIJO DE FLORENCIO AVILA Y DE DOLORES DE LEON                      
PADRINO: VICTORIANO VILLATORO

516
BASILIO JOSE RIVAS GRANADOS                      
14 ABRIL 1830
HIJO DE VICTOR RIVAS Y DE EULOGIA GRANADOS                       
PADRINO: NICOLAS LOPES

 ANICETO JOSE SAMAYOA
1 ABRIL 1830                    
HIJO DE MARIA SAMAYOA                       
MADRINA: PATRICIA SAMBRANO

MARQUINA JOSEFA LOPES LOPES
25 ABRIL 1830
HIJA DE APOLINARIO LOPES Y DE JULIANA LOPES
PADRINO: NICOLAS ARGUETA

MARCELINA JOSEFA GONSALES HERRERA
25 ABRIL 1830
HIJA DE CRESENCIA GONSALES
MADRINA: EULOGIA HERRERA

INVESTIGANDO EL 3 MAYO 2017
ESTER SOLEDAD MAURICIO LOPES
3  MAYO 1830
HIJA DE  MASEDONIO MAURICIO Y DE NICOLASA LOPES                       
PADRINO: VICENTE RESINOS

 PIOQUINTA SOLEDAD  AGUIRRE LOPES
4 MAYO 183O                    
HIJA DE FRANCISCO AGUIRRE Y DE CRISANTA LOPES
MADRINA: AURELIA VELASQUES

BONIFACIO JOSE CARDON DE PAZ                     
12 MAYO 1830
HIJO DE LIANDRO CARDON Y DE REGINA DE PAZ                       
MADRINA: PAULINA RIVAS

BONIFACIA JOSEFA CARDON  SIFUENTES
14 MAYO 1830
HIJA DE JUAN CARDON Y DE  MARCELINA SIFUENTES
MADRINA: ANTOLINA MONSON                       

 BENANCIO LEMUS
14 MAYO 1830                    
HIJO DE VICENTA LEMUS                       
MADRINA: FRANCISCA MEZA

MANUEL ASCENSION PALACIOS LOPES
20 MAYO 1830
 HIJO DE PANTALION PALACIOS  Y DE SEFERINA LOPES                     
MADRINA: JUANA YDALGO

MANUELA  ASENSION PALACIOS LOPES
  20 MAYO 1830
 HIJO DE CATARINO PALACIOS  Y DE GERONIMA LOPES                     
MADRINA: JUANA YDALGO

“AVECINDADOS EN SAN  LORENSO”
 BERNARDINO JOSE DELGADO GONSALES                    
HIJO DE DOROTEO DELGADO  Y DE JUANA GONSALES
MADRINA: MARIA CASTILLO

RITO DE JESUS  VILLATORO  LOPES 519
21  MAYO 1830        
HIJO DE TOMAS VILLATORO Y DE SECUNDINA LOPES
MADRINA: YRENE MARTIN

MARIA TEODOSIA LOPES  CARDON
29  MAYO 1830 
 HIJA DE PERFECTO LOPES Y DE ESTEFANA CARDON                       
MADRINA: JULIA ALFARO

“ESTA PARTIDA ES DE EL AÑO  DE 829”
JUANA DEL ROSARIO ARGUETA SANTIAGO
23 JUNIO 1830
 HIJA DE  NICOLAS ARGUETA Y DE BENANCIA SANTIAGO
NO APARECE MADRINA                       

ESTANISLAO LOPES  MORALES
7 MAYO 1830
HIJO DE TEODORO LOPES Y DE PAULINA MORALES
MADRINA: ELIGIA SAMAYOA

MARGARITO DE JESUS ALVARADO  519
10  JUNIO 1830
HIJO DE JULIA  ALVARADO                     
MADRINA: MARIA LOPES

FELICIANA JOSEFA TANCHES VILLATORO
29 MAYO 1830
HIJA DE  ANASTACIO TANCHES YJUANA VILLATORO                      
MADRINA: MARIA PALACIOS
         
FELICIANO ANTONIO ALVARADO  CASTILLO
30 JUNIO 1830
HIJO DE DESIDERIO ALVARADO Y DE RAFAELA CASTILLO                        
MADRINA: DESIDERIA CARDON

PETRONILA JOSEFA SOSA GAMARRA
30 JUNIO 1830
HIJA DE PIOQUINTO SOSA Y DE  TEODORA GAMARRA                       
MADRINA: YSAVEL LEYBA

MARCELINO JOSE VALIENTE
2 JUNIO 1830
HIJO DE FELICIANA VALIENTE                       
PADRINO: ANACLETO MARTIN

YRINEA JOSEFA MORALES  ZOSA
2 JUNIO 1830
HIJA DE EUSVIO MORALES Y DE AANTOLINA ZOSA                       
MADRINA: JOSEFA BARRETO

TRANQUILINA JOSEFA RECINOS LOPES
 7 JUNIO 1830
HIJO DE FRANCISCO RECINOS Y DE JUSTA LOPES                       
MADRINA: FRANCISCA SAMAYOA

“DE MALACATAN”
TEODORO JOSE ALVARADO VILLATORO
29 MAYO 1830
 HIJO DE MARIANO ALVARADO Y DE JOSEFA VILLATORO                      
PADRINO: EUSEVIO LOPES:
   
JUAN BAUTISTA CASTILLO  SAN DIEGO
24 JUNIO 1830
HIJO DE BENANCIO CASTILLO Y DE MARIA SAN DIEGO
MADRINA: YSAVEL CASTILLO

BONIFACIA  JOSEFA VILLATORO  ZOSA
 28 JUNIO 1830        
HIJA DE AGATON VILLATORO Y DE GERTRUDIS ZOSA
MADRINA: PAULINA RIVAS

PETRONA DE JESUS MOLINA MARTIN
28 JUNIO 1830
HIJA DE CESARIO MOLINA Y DE JOSEFA MARTIN                        MADRINA: JACINTA HERRERA

FELICIANA DE LA SOLEDAD MAURICIO LOPES
2 ABRIL  1830                   
HIJA DE GEORGE MAURICIO Y DE  LUISA LOPES                      
MADRINA: MANUELA  HERRERA

ABRAHAN DE JESUS RECINOS ALFARO
16 JUNIO 1830
HIJO DE DEMETRIO RECINOS Y MARIA ALFARO                       
PADRINO:” EL PADRE DON PEDRO MOLINA”

ANASTACIA JOSEFA TANCHES CASTILLO      522
5 DE JULIO 1830
HIJA DE MARCOS TANCHES Y DE FRANCISCA CASTILLO                        MADRINA: FLORENCIA CASTILLO

“DE MALACATAN”
BASILIA  DE JESUS MOLINA FIGUEROA
14  JULIO 1830
HIJA DE RAMON MOLINA Y DE MARIA JOSEFA FIGUEROA                        MADRINA: GREGORIA VILLATORO
“DE MALACATAN”
JUANA JOSEFA CAMPOSECO CALDERON
13 JULIO 1830
HIJO DE BACILIO CAMPOSECO Y DE ANA CALDERON
MADRINA: ROSA PORRES-ESPAÑOLA

ALEJANDRA JOSEFA  ALVARADO
17 JULIO 1830
HIJA DE  PAULINA ALVARADO                       
MADRINA: FELIPA LOPES

“REMITIDA A SOLOLÁ EL 1 DE FEBRERO DE 1855”
RAMONA JOSEFA RIVAS ARRIAGA
30 JULIO 1830
MADRINA: BEERNAVELA CASTILLO

  JOSE NIEVES LOPES JUARES
5 AGOSTO 1830
HIJO DE LUSIANO LOPES Y DE ANACLETA JUARES
MADRINA: YSAVEL CASTILLO                       

ESTEBAN GUTIERRES RESINOS
3 AGOSTO 1830
HIJO DE GERMAN GUJTIERRES Y DE  APLINARIO RESINOS
MADRINA: PIA RIOS                       

  MANUELA DE JESUS LOPES ALVARADO
 6 AGOSTO 1830
 HIJA DE FELIPE LOPES Y DE JOSEFA ALVARADO                       
MADRINA: JOSEFA LOPES

MARIANO BARRIOS RESINOS
5 AGOSTO 1830             
HIJO DE VICTORIANO DE BARRIOS Y DE MARSELA RESINOS                       
PADRINO: CESARIO RESINOS


CLARA DEL TRANSITO RESINOS SAMAYOA
12 AGOSTO 1830
HIJA DE  MANUEL RESINOS Y DE MARIA DEL PILAR SAMAYOA                       
MADRINA: MARIA CARLOS SAMAYOA

YPOLITO JOSE ALVARADO LOPES
13  AGOSTO 1830
HIJO DE JOSE ALVARADO Y DE ALEXANDRA LOPES                       
MADRINA: MARGARITA ALFARO

MARIANO JOSE HERRERA SIFUENTES
14 AGOSTO 1830                   
 HIJO DE MARIANO HERRERA Y DE  MANUELA SIFUENTES
  MADRINA: ATANASIA ZOSA

AURELIO ZOSA CASTILLO
10 JULIO 1830
EUSTAQUIO ZOSA CASTILLO
PADRINO: LEON ARGUETA-ESPAÑOL

MARIA DE JESUS DEL ROSARIO ARGUETA  SANTIAGO
20  AGOSTO 1830       
HIJA DE  NICOLAS ARGUETA Y DE BENANSIA SANTIAGO                        PADRINO: MARIANO MORALES

HOY ES SABADO 6 MAYO 2017

526    
LUISA FERMINA RIVAS DEL CASTILLO
2 AGOSTO 1830      
HIJA DE  JUAN RIVAS Y DE  GORDIANA DEL CASTILLO                        MADRINA: BERNARDA VILLATORO

BARTOLA JOSEFA  GONZALES MORALES
24 AGOSTO 1830
HIJO DE FRANCISCO GONZALES Y DE PAULINA MORALES                       
MADRINA: VRSULA GUTIERRES

JOSE DANIEL VILLATORO DELGADO
25 AGOSTO  1830
HIJO DE  EUSEBIO VILLATORO Y DE  ENRIQUA DELGADO                        MADRINA: VICTORIA DE AVILA

ENRIQUE DE JESUS
2 AGOSTO 1830                     
HIJO DE MARQUINA MAURICIO                     
MADRINA: DOÑA MERCEDES YDALGO

SEFERINO DE JESUS ORDOÑES GARCÍA
26  AGOSTO 1830
HIJO DE ANSELMO ORDOÑES Y DE MARIA GARCÍA                     
MADRINA: FELIPA CHAVES

“REMITIDA A MALACATAN PARA SU MATRIMONIO
ENERO DE 1855”
LUISA JOSEFA AGUIRRE LEIVA
26  AGOSTO 1830
HIJA DE  BERNARDINO AGUIRRE Y DE  YSAVEL LEIVA                       
MADRINA: LUCRECIA MOLINA

SON DE MALACATAN”
DAVID VICENTE DE JESUS CAMPOSECO HERRERA
4 JULIO 1830
HIJO DE FRANCISCO CAMPOSECO  Y DE BARVARA HERRERA                  
MADRINA: JOSEFA ARANGO –“VECINA DE EL PUEBLO DE TOTONICAPAN”

RAMONA JOSEFA RIVAS GONSALES
31 AGOSTO 1830
HIJA DE GAVINA RIVAS  Y DE SILVERIA GONSALES
MADRINA: GERARDA CASTILLO


SIPRIANA JOSEFA GUTIERRES
26 SEPTIEMBRE 1830
HIJA DE ANSELMA GUTIERRES
MADRINA: DOLORES ARGUETA

 ANA VICENTA MEZA ORDOÑES _ESPAÑOLA    
 27  OCTUBRE 1830           
 HIJO DE DON SERAPIO MEZA_ESPAÑOL
Y DE DOÑA CATARINA ORDOÑES_ESPAÑOLA                       
MADRINA: DOÑA MARIA GALINDO_ESPAÑOLA

VICENTE MARIANO VALIENTE LOPES
28  OCTUBRE 1830
HIJO DE JUSTO VALIENTE Y DE MANUELA LOPES                       
PADRINO: MANUEL VALIENTE

MANUELA DE JESUS ARGUETA  DE AVILA_ESPAÑOLA
22 JULIO 1830  
HIJA DE LEON ARGUETA-ESPAÑOL                     
 Y DE  LUSIANA DE AVILA_ESPAÑOLA
PADRINO: JOSE VICENTE RESINOS

ELIAS  DE JESUS SOSA RIVAS
2 JULIO 1830
HIJO DE JOSE ANTONIO ZOSA Y DE MANUELA RIVAS
PADRINO: JOSE VICENTE RESINOS

528
MARIA  LEMUS DUARTE
9  SEPTIEMBRE 1830
HIJA DE  SANTIAGO LEMUS-ESPAÑOL
Y  DE MARIA ENCARNASION  DUARTE                      
 PADRINO: RICARDO LEMUS -ESPAÑOL

 MARIA FRANCISCA HERRERA PORRES
17  SEPTIEMBRE 1830
HIJA DE RITO HERRERA
Y DE BIBIANA PORRES_ESPAÑOLA                       
MADRINA: ROSA PORRES_ESPAÑOLA

CALISTO JOSE SIFUENTES SANTIAGO
14  SEPTIEMBRE 1830
HIJA DE  VICENTE SIFUENTES Y DE  TOMASA SANTIAGO                       PADRINO: MARIANO DEL CARMEN DE AGUAYO_ESPAÑOL

JOSE LINO RESINOS HERRERA  529
23 SEPTIEMBRE 1830
HIJO DE YGINIO RESINOS Y DE GERONIMA HERRERA                      
MADRINA: EULOGIA HERRERA

MARIA DE LOS ANGELES CARDON  MONSON
2  SEPTIEMBRE 1830
HIJA DE  JUAN CARDON  Y DE JOSEFA MONSON
MADRINA: JUANA FLORES

“VECINO DE MALACATAN”
FILADELFO DE JESUS REYES MOLINA
24  SEPTIEMBRE 1830
HIJO DE JUAN NEPOMUCENO REYES Y DE  MANUELA MOLINA                       
PADRINO: JUAN RAMON MOLINA

MARIANO HERRERA LEIVA            529
24  SEPTIEMBRE 1830
HIJO DE FELIS DE HERRERA Y DE ANTONIA LEIVA                      
MADRINA: JULIA ALFARO

“REGISTRADA PARA MALACATAN JUNIO 12 DE 1853”
MAXIMO JOSEPH  HERRERA  ALFARO
12   OCTUBRE 1830
HIJO DE VICTOR HERRERA Y DE CATARINA ALFARO                       
PADRINO: JUAN DE LEON

APARECE NOTA DE ASAMBLEA LEGISLATIVA Y C. MILItar
En imagen 530

“REMITIDA A GUATEMALA  EN 26 MARZO  DE 1856”
  MARIA DEL PILAR GALINDO ALFARO
HIJA DE MARIANO GALINDO Y DE JULIA ALFARO
MADRINA: SOCORRO RESINOS

“REMITIDA A GUATEMALA  EN 26 MARZO  DE 1856”
MARIA DE LA LUZ GALINDO ALFARO
HIJA DE MARIANO GALINDO Y DE JULIA ALFARO
MADRINA: SOCORRO RESINOS
:
CALISTO JOSE CIFUENTES SANTIAGO
11 OCTUBRE 1830
HIJO DE VICENTE CIFUENTES Y DE TOMASA SANTIAGO                     
PADRINO: DON MARIASNO DEL CARMEN DE AGUAYO

MARIA FRANCISCA HERRERA REYES
10 OCTUBRE 1830
HIJA DE BENANSIO HERRERA Y DE BASILIA REYES
MADRINA: DOMINGA REYES

“DE MALACATAN”
FLORENSIA DE JESUS VILLATORO
16 OCTUBRE 1830
HIJA DE  EULALIA VILLATORO                       
PADRINO: BENANSIO VILLATORO

“REMITIDA A TEJUTLA  EN CINCO DE FEBRERO DE “1855
LUCAS CASTILLO HERRERA
18 OCTUBRE 1830
HIJO DE JOSE CASTILLO Y DE YSABEL HERRERA
MADRINA: MANUELA ALVARADO

MARIANO SALOME VILLATORO  SOSA
22 OCTUBRE 1830               538
HIJO DE MARIANO VILLATORO Y DE TOMASA  SOSA
MADRINA: MICAELA GUTIERRES

VICENTE JOSE VILLATORO
2  OCTUBRE 1830
HIJO DE ALVINA VILLATORO
MADRINA: LUCIANA MOLINA

“VISTA PARA MALACATAN”
PETRONA JOSEFA GUTIERRES SAMAYOA
23 OCTUBRE 1830
HIJA DE JOSE GUTIERRES Y DE  MARIA SAMAYOA
MADRINA: FELIPA LOPES

 MARCELO JOSE  ZOSA RIVAS
30 OCTUBRE 1830                   
HIJO DE JOSE ZOSA  Y DE  EUSEBIA RIVAS
MADRINA: ENCARNASION HERRERA

YLARIO DE JESUS ZALASAR GAMARRA
3 NOVIEMBRE 1830
HIJO DE BENANSIO ZALASAR     Y DE MARIA GAMARRA
MADRINA: MARIANA DIAS

JOSE CORONADO ORDOÑES CHAVES
8 NOVIEMBRE 1830
HIJO DE MANUEL ORDOÑESY DE YNES CHAVES
MADRINA: LUISA CHAVES

JOSE ESTANISLAO LOPES  GONZALES
13  NOVIEMBRE 1830
HIJO DE MANUEL LOPES Y DE RITA GONZALES
MADRINA: EULOGIA HERRERA

539

MARIA SANDIEGO  SAMAYOA LOPES
13  NOVIEMBRE 1830
HIJA DE AGUSTIN SAMAYOA   Y DE TEODOSIA LOPES
MADRINA: DOÑA YRENE DE MATHA_ESPAÑOLA

MANUELA ERCULIANA GONZALES PERES
1 NOVIEMBRE 1830
HIJA DE FRANCISCO GONZALES Y DE DOROTEA PERES                       
MADRINA: MARIA CARLOS SAMAYOA

MARIA  CLEMENTA CIFUENTES ZOSA
23  NOVIEMBRE 1830
HIJA DE FRANCISCO CIFUENTES  Y DE  CRESENCIA ZOSA
PADRINO: JOSE VICENTE RESINOS

NICOLASA DE JESUS LOPES PALACIOS
6  DICIEMBRE 1830
HIJA DE  MARIANO LOPES Y DE CANDELARIA PALACIOS
MADRINA: PAAULA CASTILLO

JOSE MARIA DE JESUS CASTILLO RILLOS
8 DICIEMBRE 1830
HIJO DE PEDRO CASTILLO   Y DE  SELIDONIA RILLOS
MADRINA: JULIA HERRERA

LEOCADIA JOSEFA  DE LEON LOPES
9 DICIEMBRE 1830
HIJA DE JOSE MARIA DE LEON  Y DE FLORENSIA LOPES
MADRINA: BERNAVELA LOPES

GUADALUPE  DE JESUS CARDONA VILLATORO
12  DICIEMBRE 1830                     
HIJO DE  BENTURA CARDONA Y DE BERNARDA  VILLATORO
MADRINA: JUANA FLORES

LUSIANO JOSE RESINOS   BARRIOS
13  DICIEMBRE 1830
HIJO DE NORBERTO RESINOS Y DE MARIA BARRIOS
MADRINA: FELIPA GUTIERRES

JOSE LASARO PALACIOS VILLATORO
 17  DICEMBRE 1830
HIJO DE MARIANO PALACIOS Y  DE FELIPA VILLATORO
MADRINA: LUCIANA DE AVILA

ANCESTRA DE   MARTA, EMERITA, ARCADIO Y REYNA ISABEL
“EN DIEZ Y NUEVE DE DICIEMBRE”  541
MARIA DE LA SOLEDAD MORALES RIVERA
18 DICIEMBRE 1830
HIJA DE SEFERINO MORALES  Y DE MARIA RIVERA
PADRINO: JOSE MARIA DE LEON

DEMETRIO JOSE MORALES GUTIERRES
22 DICIEMBRE 1830
HIJO DE LEANDRO MORALES Y DE JOSEFA GUTIERRES
MADRINA: FRANCISCA PALACIOS

MANUEL ESTEBAN GRANADOS RUEDAS
16  DICIEMBRE 1830
HIJO DE  ANICETO GRANADOS   Y DE  FLORENSIA RUEDAS
MADRINA: DOÑA TRINIDAD MORALES

MANUEL DE JESUS CARDON LOPES
1 ENERO 1831
HIJO DE BENTURA CARDON   Y DE  FULGENSIA LOPES
MADRINA: JUANA RESINOS

MACARIA DE JESUS ZOSA ALVARADO
3 ENERO 1831
HIJO DE YGNACIO ZOSA  Y DE  MARIA ALVARADO
MADRINA: DOÑA TRINIDAD MORALES

MARIA LUCIANA RILLOS  MORALES
7 ENERO 1831
HIJA DE RAFAEL RILLOS Y DE  JOSEFA MORALES
MADRINA: JULIA JOSEFA HERRERA

MACARIO DE JESUS HERRERA MORALES
10  ENERO  1831
HIJO DE SESARIO HERRERA Y DE BERNARDINA MORALES
MADRINA: FRANCISCA MORALES

“SACADA PARA CHIANTLA”
MANUELA DE JESUS VALIENTE
15 ENERO 1831
HIJA DE MARIA VALIENTE                       
MADRINA: NICOLASA VALIENTE

YNES DE JESUS “LOPEZ”
20 ENERO 1831
HIJA DE CATARINA “LOPES”                       
MADRINA: SILBERIA HERRERA

MANUEL DE LOS REYES CHAVES VILLATORO
 7 ENERO 1831
HIJO DE BENTURA CHAVES  Y DE RAFAELA VILLATORO
PADRINO: EL C. PARROCO BERNARDINO LEMUS

MATEA DE JESUS GUTIERRES
21 ENERO 1831                      
HIJA DE MARIA GUTIERRES                       
MADRINA: RAFAELA AVILA

JOSE MARIA YLDEFONSO CASTILLO  RILLOS
23 ENERO 1831
HIJO DE SIMON CASTILLO Y DE JULIANA RILLOS
PADRINO: FLORENSIO VILLATORO

TIMOTEO VELASQUEZ HERRERA BARRETO
24 ENERO 1831
 HIJO DE TIBURCIO VELASQUEZ  Y DE  LUISA BARRETO
MADRINA: LUCIA ARREOLA

PAULA DE JESUS VILLATORO RILLOS
24 ENERO 1831                    
HIJA DE FLORENSIO VILLATORO  Y DE NARCISA RILLOS
MADRINA: JULIA HERRERA

FRANCISCA DEL ROSARIO CASTAÑEDA RESINOS
29 ENERO 1831
HIJA DE NICANOR CASTAÑEDA  Y DE MAURICIA RESINOS                      MADRINA: POLICARPA LOPES

YSIDORA JOSEFA ALVARADO  GONZALES
8 FEBRERO 1831
HIJA DE MANUEL ALVARADO Y DE JUANA
MADRINA: BERNAVELA ZOSA

MARIA  ONORATA  CASTILLO HERNANDES
 8 FEBRERO 1831                   
HIJA  DE CIRILO CASTILLO Y DE YSIDORA HERNANDES                      
MADRINA: DIONISIA CARDON

JOSE GUILLERMO DE JESUS RILLOS
9 FEBRERO 1831
HIJO DE  MATEA RILLOS                      
MADRINA: VICTORIA AVILA

 546                      
MARCELA JOSEFA GONZALES ALVARADO
19 FEBRERO 1830
HIJA DE  CIRILO GONZALES  Y DE  REMIGIA ALVARADO
MADRINA: SOCORRO RESINOS


“DE MALACATAN”
“REGISTRADA PARA SIJA EN 1852”
SEBERINA JOSEFA MONSON LOPES
21 FEBRERO 1831
HIJA DE ENRIQUE MONSON Y DE YGNACIA ZENONA LOPES
PADRINO: BENANSIO VILLATORO

MARIA MATIAS DE JESUS HERRERA
23 FEBRERO 1831
HIJA  DE  JUANA HERRERA
MADRINA: YGNASIA HERRERA

SESARIA DE LA SOLEDAD  CASTILLO LOPES
25  FEBRERO 1831
HIJA DE MARIANO CASTILLO Y DE YLARIA LOPES
MADRINA: CESILIA CASTILLO

“DE MALACATAN”
ALVINO DOLORES  LOPES SANCHES
28  FEBRERO 1831
HIJO DE MATEO LOPES Y DE CATARINA SANCHES
MADRINA: JUANA JUAQUINA SANCHES

CASIMIRO JOSE MORALES SOSA
3 MARZO 1831
HIJO DE SANTIAGO MORALES Y DE MARQUINA SOSA
MADRINA: MARIA TEREZA CASTILLO

“DE MALACATAN”
MARIA DE LA SOLEDAD  RODRIGUES MOLINA
1  MARZO  1831                                                                                        
HIJA  DE ANTONIO RODRIGUES Y DE ROSA MOLINA
MADRINA: MARIA JOSEFA FIGUEROA

EUSEBIO JOSE RESINOS
5 MARZO 1831
HIJO DE FELICIANA RESINOS
PADRINO: ANICETO GRANADO

547
“DE MALACATAN”
FRANCISCO ANTONIO VILLATORO MONSON
11  MARZO 1831
HIJO DE MARCELO VILLATORO Y DE MARIA ANTONIA MONSON
MADRINA: MARIA JACINTA MONZON

PABLO DE JESUS CASTILLO CASTILLO
23 MARZO 1831
HIJO DE AUDATO CASTILLO  Y DE PAULINA CASTILLO
MADRINA: ELIGIA HERRERA

SIMONA DOLORES CASTILLO  LOPES
24 MARZO 1831
HIJA DE MARIANO CASTILLO  Y DE  BRAULIA LOPES
MADRINA: BERNAVELA  CASTILLO

DOROTEO DE JESUS RIVERA CASTILLO
27 MARZO 1831
HIJO DE JUSTO RIVERA Y DE JUANA CASTILLO
MADRINA: DOMINGA SAY

“DE MALACATAN”
“REGISTRADA A MALACATAN MAYO 30 DE 1853”
CASTOLO DE JESUS CALDERON REYES
26 MARZO 1831
HIJO DE JULIO CALDERON  Y DE  MARIA EUSTAQUIA REYES
PADRINO: GABRIEL ANTONIO RODRIGUES

“DE MALACATAN”
“SACADA PARA SAN CRISTOBAL”
JOSEFA  DE LA CONCEPCION AVILA MOLINA
2 ABRIL 1831
HIJA DE JUAN AVILA  Y DE MARCELA MOLINA
MADRINA: GREGORIA VILLATORO

“DE MALACATAN”
BISENTE MARIA  CALDERON SOLIS
5  ABRIL  1831
HIJO DE FLORENSIO CALDERON Y DE MANUELA SOLIS
PADRINO: BICTORIANO VILLATORO

“DE MALACATAN”
CASTOLO  RAMON CALDERON
26 MARZO 1831
HIJO DE  MANUELA CALDERON
PADRINO: BICTORIANO VILLATORO

“DE MALACATAN”
JUANA MARIA ARGUETA AVILA
6 MAYO 1831
HIJA  DE  SANTIAGO ARGUETA Y DE SESARIA AVILA
MADRINA: PAULINA SAMAYOA

FELIPA DE JESUS LOPES ORDOÑES
26 MAYO 1831
 HIJA DE GREGORIO LOPES   Y DE MANUELA ORDOÑES
PADRINO: EL CURA PARROCO BERNARDINO LEMUS

GERMANA DE LA CONCEPCION SOSA
28 MAYO 1831
HIJA DE MARIA SALOME SOSA
MADRINA: SESARIA SOSA

JUAN DE JESUS CASTILLO SAMAYOA
27 MAYO 1831
HIJO DE SATURNINO CASTILLO Y DE ELOGIA SAMAYOA
PADRINO. JUAN CASTILLO

TEODOSIO TRINIDAD GUTIERRES SAMAYOA  551
30 MAYO  1831
HIJO DE JUAN DIONISIO GUTIERRES Y DE YANUARIA SAMAYOA
MADRINA: PAULINA SAMAYOA

“SACADA EN 1849 PARA SU MATRIMONIO”
PEDRO JOSE YDALGO  VILLATORO
2 JUNIO 1831
HIJO DE BASILIO YDALGO Y DE  TECLA VILLATORO
MADRINA: CANDELARIA MENDES

DOROTEA DE JESUS CARDONA HERRERA
5 JUNIO 1831
HIJO DE NORBERTO CARDONA Y DE JOSEFA HERRERA
MADRINA: TERESA CARDONA

ANTONIA JOSEFA CASTILLO  CHAVES
13 JUNIO 1831
HIJA DE LEON CASTILLO Y DE PASCACIA CHAVES
MADRINA:  EUSTAQUIA CHAVES

MANUEL DE JESUS CASTILLO MARTIN  352

MANUELA DE JESUS CASTILLO SAMAYOA
17 JUNIO 1831
HIJA  DE FELIPE CASTILLO  Y DE  PAULINA SAMAYOA
PADRINO: JUAN CASTILLO

MANUELA ESTANISLAO DE JESUS ARRIOLA SANTIAGO
27 JUNIO 1831
HIJA DE  TOMAS ARRIOLA Y DE SANDIEGO SANTIAGO
MADRINA: MARIANA DIAS

YRINEA JOSEFA HERRERA
1 JULIO 1831
HIJA DE FELIPA HERRERA
MADRINA: TOMASA ARGUETA

MICAELA DE LOS SANTOS SAMBRANO SAMAYOA
4 JULIO 1831
HIJA DE DIONISIO SAMBRANO Y DE ANDREA SAMAYAOA
MADRINA: MANUELA VILLATORO

553
FERMIN DE JESUS MAURICIO
7  JULIO 1831
HIJO DE LEANDRA MAURICIO
MADRINA. MANUELA HERRERA

FERMINA DE LOS RIOS VILLATORO-ESPAÑOLA
 JULIO 1831
HIJA  DE CHRISANTO DE LOS RIOS Y DE FULGENCIA VILLATORO
MADRINA: DOÑA MARCELINA DE AGUAYO

MARIA DEL CARMEN CARDON FLORES
1 JULIO 1831
HIJA  DE ANSELMO CARDON Y DE JUANA FLORES
MADRINA: MATIAS RIOS

ESTER MARGARTA ARCENIA MOLINA SANTIAGO
20 JULIO 1831
HIJO DE BUENAVENTURA MOLINA Y DE TIBURSIA SANTIAGO
MADRINA. MICAELA VILLATORO

ABRA (HA) N DE SANTA MARIA MARTIN ARREOLA
20 JULIO 1831
HIJO  DE  TIBURSIO MARTIN Y DE LUSIA ARREOLA
ADRIN

ANA DE JESUS RIVAS
26  JULIO 1831
HIJA DE AGUSTINA RIVAS
MADRINA. BUENAVENTURA CASTILLO

JOSE MARIA CARDON GUTIERRES
30 JULIO 1831
HIJO DE TOMAS CARDON Y DE LAURIANA GUTIERRES
MADRINA: OLAYA RIOS

YGNACIO MARIA  CARDON CASTILLO
31 JULIO 1831
HIJO DE SILBESTRE CARDON Y DE MANUELA CASTILLO
MADRINA. CORNELIA AVILA

CLARA SOLEDAD HERRERA
13 AGOSTO 1831
HIJA DE  RICARDA HERRERA
MADRINA: LIVERATA SANTIAGO

554
MARIA DE LA ASUNCION LOPEZ CASTILLO
14  AGOSTO 1831
HIJO DE BENTURA LOPEZ Y RIOS Y DE  PATRISIA CASTILLO
PADRINO: JOSE BISENTE RESINOS

 

iernes, 15 de septiembre de 2017

LA MUERTE INVADE A NUEVA YORK Por David B. Parker 1947

 LA MUERTE INVADE A NUEVA YORK
(Condensado de «Coast Artillery Journal»)
Por David B. Parker
Teniente coronel del ejército estadounidense, adscrito a la sección de la bomba atómica del Departamento de Guerra
Julio de 1947

Las opiniones expuestas en este artículo pertenecen exclusivamente a su autor, y no representan necesariamente las del Departamento de Guerra de los Estados Unidos 
Páginas tomadas del cuaderno de apuntes de un futuro historiador: El 25 de febrero de 1952 a las 3 y 30 a. m., Roger Jones, vecino de Nueva York, residente en la parte sur de la ciudad, despertó presa de violentas e inexplicables náuseas que le obligaron a levantarse. Pasado el malestar, que le duró un cuarto de hora, Jones advirtió, al volverse a la cama, que en la ventana de su habitación se agolpaba la niebla, cosa que le pareció rara, pues a prima noche el tiempo estaba despejado y soplaba una fuerte brisa.
A las 3 y 4o a. m., Ellis C. Mánchester, jefe del puerto de Nueva York, saltaba de la cama y se dirigía a toda prisa al barrio de los muelles, en respuesta a urgentes llamadas telefónicas de sus subalternos. 
 Halló a éstos reunidos en el muelle número diez, la punta del cual estaba destrozada por un golpe de mar. No obstante la oscuridad y la niebla, Mánchester alcanzó a ver que el daño se extendía a otros muelles de arriba del Hudson. Alrededor del jefe se comentaba con gran animación lo sucedido, cuya causa atribuían todos a un maremoto que tendría su punto de origen a muchas millas de la bahía. Al volver a su automóvil, Mánchester se vio sobrecogido de fuertes náuseas.
Más o menos a estas mismas horas, el doctor Hiram Strandberg, radiólogo de la universidad de Columbia, se hallaba aún en su laboratorio, donde muchas veces lo sorprendía la mañana. Notando que tres de los radiomicrómetros se salían de la máxima, el doctor Strandberg hizo apresuradamente algunas comprobaciones, valiéndose de otros instrumentos. Cierto ya de lo que estaba aconteciendo, telefoneó a su mujer para que huyese cuanto antes de la ciudad, y llamó acto continuo a la jefatura de policía, a la alcaldía y al gobierno militar. Los que respondieron a estas llamadas mostráronse cortésmente incrédulos o abiertamente soñolientos y malhumorados. Al salir de su laboratorio, el doctor Strandberg reparó en que que la niebla flotaba impulsada por recia brisa del Sudoeste. Hasta donde lo recordaba, nunca se dio caso semejante en Nueva York.
A las 5 a. m., el despacho del alcalde rebosaba de funcionarios, periodistas y directores de radioemisoras. Pálidos, sin afeitar, con el trasnocho y la ansiedad pintados en el semblante, escuchaban al grupo de sabios—entre los cuales se contaba el doctor Félix Novak, eminente físico laureado con el premio Nobel—que trataban de darles una idea general de la espantosa catástrofe.
Sólo meses después se logró concadenar las informaciones sueltas que formaron el cuadro total. Una bomba atómica estalló a gran,profundidad en aguas de la bahía de Nueva York. Si procedía de un submarino o de un buque de superficie que la dejó caer por la borda después de graduar con la espoleta el tiempo de explosión, es cosa que no se consiguió averiguar. La bomba estalló a las 3 a. m. Causó un estampido sordo que no oyeron la mayoría de los millones de personas que dormían ya profundamente a tal hora. Elevose de la bahía una columna de cerca de dos mil metros de altura formada por varios millones de toneladas de agua, no en estado líquido, sino convertida en menudísimas partículas cargadas de elementos radiactivos, que despedían los mortíferos rayos gamma y beta. El enemigo supo elegir una noche ideal para el ataque. Un viento de cuarenta y ocho kilómetros que soplaba de la bahía a lo largo de la isla de Manhattan esparció por la ciudad en menos de una hora la fatal llovizna. Aunque la intensidad de las radiaciones variaba de una manzana a otra, era en todas la suficiente para poner a la población en peligro de muerte.
A las 5 y 15 a. m. el alcalde dispuso que se diese cumplimiento al Plan 99, preparado desde años atrás en previsión que hubiese que evacuar a Nueva York.  Inmediatamente llenaron el aire las ordcnes y advertencias que trasimtían las radioemisoras. Pasado un tiempo,todas,fueron enmudeciendo a medida que les faltaba la corriente, por haber huido 'de sus puestos los obreros de la central eléctrica. El personal de varios otros servicios hizo lo mismo. En cambio, el cuerpo de bomberos, el de policía, la guardia nacional y un grupo de científicos permanecieron fieles a la consigna, a sabiendas de que se exponían a la acción prolongada, y casi seguramente mortal, de los rayos gamma. Sobresalieron por su serenidad los científicos que, tras de reunir a toda prisa cuantos contadores Gciger* hallaron en la ciudad—fueron apenas 100, y no habrían bastado 10.000 de esos instrumentos—, diéronse a demarca los límites de la zona peligrosa.
Diez minutos después de haber tenido noticia de la explosión, el doctor Félix Novak determinaba la radiactividad causada por la bomba. «En las zonas de la ciudad donde la radiactividad es mayor le dijo al alcalde, «el promedio de radiaciones gamma basta para ocasionar la muerte de quienes permanezcan allí por más de tres horas. En estos casos, los,síntomas no se manifestarán sino pasados dos o tres días, y la muerte sobrevendrá sólo a los nueve días, y aun puede que a  las seis semanas. En algunos puntos de la ciudad, las radiaciones gamma serán tan intensas, que la gente se verá acometida de náuseas casi al momento. En estos casos,  la muerte sobrevendrá cuatro días después, a más tardar. A las personas que logren salir pronto de la ciudad, se les caerá un poco el pelo, o sufrirán un ligero acceso de fiebre durante la siguiente semana; pero su vida no correrá peligro. Cuanto a las consecuencias que el haber estado esas personas expuestas a los rayos gamma tengan para sus descendientes, sólo lo futuro podrá decirlo.»
El doctor Novak falleció nueve días después de la explosión. Aunque sus cálculos acerca de los efectos de la radiactividad fueron asombrosamente< acertados, hubo muchas personas que murieron antes de lo que él había supuesto. Porque ni él, ni el alcalde, ni la policía, ni los jóvenes soldados que lloraban al verse precisados a hacer uso de las armas para contener a la muchedumbre enloquecida, pudieron adivinar hasta qué extremos llegaría el pánico que se apoderó de los habitantes de Nueva York.
Se contaron por miles los que perecieron estrujados en las estaciones del tren subterráneo, en los puentes, en los túneles subfluviales. A la hora de haberse declarado el pánico, había en todas las salidas de la ciudad tal aglomeración de vehículos destrozados y de cadáveres, que sólo pocas personas conseguían escapar; y de éstas, muchas lo hacían a nado. Los trenes que salieron de la ciudad en las primeras horas de la mañana iban atestados de gente. Buena parte del personal de esos trenes se ofreció a efectuar viajes de vuelta, y continuó en ello hasta que la ciudad quedó evacuada casi por completo, y amainó el pánico. Al proceder así, varios de esos voluntarios se expusieron a recibir las radiaciones por unos minutos más—los suficientes para ocasionarles la muerte, a las cuatro semanas.
 Al ocurrir la explosión, había en Manhattan más de dos millones de personas. Según datos, necesariamente aproximados, que se publicaron después, el número de muertos o desaparecidos en las seis semanas siguientes se elevó a 389, 101. Los efectos de la radiactividad alcanzaron, asimismo, a miles de vecinos del Bronx y de Westchester, muchos de los cuales perecieron. El punto más distante en que se registraron defunciones debidas a la explosión, fue Watkins Glen, ciudad situada a unos doscientos noventa kilómetros de Nueva York.
Las escuadras de reconocimiento que, provistas de contadores Geiger, demarcaban las zonas peligrosas, quedaron, apenas organizadas, a órdenes del hombre a quien le cupo ser el primero en advertir, por lo que señalaban sus instrumentos de laboratorio, la inminencia del desastre: el doctor Hiram Strandberg. Desempeñó éste su cometido trabajando día y noche, hasta que el doctor Novak le mandó salir de la ciudad. Dos semanas después de la explosión empezó a encalvecer. A los, dieciocho días, comenzó a perder peso, y le dio fiebre. Cuatro semanas más adelante, le cubría el rostro una palidez cadavérica, sangraba con frecuencia de la nariz y pesaba once kilos menos. Sólo a fuerza de trastusiones de sangre., y de administrarle hormonas y vitaminas lograron salvarle la vida. El  paciente hospitalizado en la cama inmediata a lasuya, que era el sereno de uno de los, edilicios de Wall Street, presentó el mismo cuadro, de síntomas; pero todo cuanto hiicieron por combatir elm al fue baldío, pues fallelleció a los treinta y dos días,
Cerca de una semana trascurrió antes que pudiesen salir de Nueva York todos los sobrevivientes del desastre. Nunca se sabrá a ciencia cierta cuántas personas perecieron por causas diversas de la radiactividad: unas, ahogadas al cruzar los ríos; otras electrocutadas al tocar el riel conductor en el tren subterráneo; otras más muertas a tiros por los encargados de mantener el orden e impedir los saqueos.
El 6 de marzo, un reducido grupo de valerosos científicos avanzó, contador Geiger en mano, por entre el invisible laberinto de muerte en que se había convertido la ciudad de Nueva York. Iban en busca de preciosos documentos que importaba salvar. A medida que disminuyó la —radiactividad de los muros y los pavimentos de las calles, y de las escaleras, las paredes y los tableros de los escritorios de las oficinas, aumentó el número de esas expediciones de salvamento, en algunas de las cuales se empleaban tanques militares forrados de plomo.
No era fácil encontrar voluntarios para tales empresas, aun cuando se dispusiera de contadores Geiger para precaverse a tiempo del peligro de las radiaciones. Pues dada la circunstancia de que los rayos gamma obran también por acumulación, tan mortífero puede ser su efecto al exponerse a ellos por cortos períodos en ocasiones sucesivas, como al recibirlos en gran cantidad de una sola vez.
Durante la primavera y el verano se trabajó activamente en purificar sectores de la ciudad. Mucha de la radiactividad que había en las calles se hizo desaparecer lavándolas con agua de mar. Pero el procedimiento, eficaz para las capas más superficiales, surtía escaso efecto en las restantes, aunque se emplease repetidamente. La purificación de las fachadas de los edilicios hacíase en especial dificultosa; al echarles agua con las mangueras, lo único que se conseguía era acumular en el pavimento mortíferas lavazas. Ningún producto  químico conocido servía para inutilizar los efectos de la radiactividad. Hubo que dar por perdida, y abandonarla donde estaba, maquinaria que costó millones y millones de dólares. Aun en casos en que la maquinaria hubiera podido desmontarse, nada se habría adelantado, ya que no por esto perdía la radiactividad.
Hubo de trascurrir un año para que Nueva York quedase oficialmente abierta a quienes quisiesen repoblarla.
TRES SON LOS PUNTOS que conviene hacer resaltar en lo que toca a este hipotético ataque.
Prímero. Para un ataque como el descrito, no es menester que la ciencia adelante un solo paso. La bomba atómica, tal y como existe hoy, causaría los efectos que lhemos mencionado.
Segundo. La mayoría de los técnicos militares conocedores de la bomba atómica dudan que sea dable precaver con defensas eficaces un ataque hecho en la forma que aquí se ha supuesto.
Tercero. No ha de perdonarse esfumo para lograr que la energía atómica sea objeto de regulación internacional. Cuántos están enterados  de lo que es la bomba atómica, y de lo que puede, son de parecer que el plan estadounidense presentado las Naciones Unidas por Bernard M. Baruch es la mejor solución que cabe dar a este problema.

 

domingo, 16 de abril de 2017

EL NIÑO A QUIEN NADIE QUERIA

EL NIÑO
A QUIEN NADIE QUERIA
 Relato hecho a Winfred L. Van Atta
Por Gwendolen L. Sherman                   
Selecciones Noviembre 1948

Es esta la verídica historia de Martha Wheelock, la mujer que suspiraba por un hijo, y de Billy Brandon, el pequeñuelo que a los ocho años se veía acusado de dos muertes. La tomo de mi archivo particular, reunido durante los muchos años que fui  auxiliar social de  un  juzgado de menores en cierta ciudad del Este de los Estados Unidos.
 En 1929, la señora Wheelock__ menuda, de aspecto maternal, pasada de los 40__llega a manifestarme que desea adoptar a un niño. Su marido es labrador, dueño de una pequeña granja. No han tenido hijos; y tanto ella como él echan de menos la presencia de un niño en la casa.
Es penoso para mí decirle que por ser ambos personas de edad no habrá juzgado de edad que apruebe la adopción.
 Pasan dos años. En 1931 llega a mi oficina Billy Brandon. Nunca vi un caso más patético de una criatura en la cual parezca haberse ensañado la suerte. Nick Brandon, el padre, es tahúr. La familia en cuya casa se hospedan él y Billy cuida muy poco del niño.
 Cierta mañana encuentra Billy un revólver cargado que dejaron encima de una mesa. Lo toma y se va  a jugar al parque. Un muchacho mayor que él__hijo único del editor
del principal diario de la población__trata de quitárselo. Forcejean, se dispara el arma y cae muerto el hijo del periodista.
Nace en éste odio mortal contra Nick Brandon y su hijo. Encarga a un reportero que escudriñe el pasado de Nick. Viene a descubrise así que Billy, cuando tenía cinco años, jugando con una caja de fósforos le prendió fuego al traje de una niñita, que murió a consecuencia de las terribles quemaduras.
No se necesita de más para que el diario señale al chico de ocho años como autor de dos muertes.
No termina ahí el asunto. Lo que ese mismo diario publica acerca de Nick Brandon le cuesta al tahúr una condena  a un año de cárcel. Billy queda entonces bajo la custodia del juzgado de menores. Lo llevo la consultorio de un buen psiquiatra. El facultativo declara  que el niño es normal, de inteligencia superior a la mediana; y aconseja que lo coloquemos en casa de una familia donde puede hallar lo que necesita: comprensión y cariño.
NINGUNA FAMILIA QUIERE RECIBIR A Billy después de la mala fama que le ha dado el periódico. Estoy a punto de informar al juzgado de lo inútil de mis gestiones cuando me acuerdo de Marta. Una corazonada me hace tomar el automóvil e irme  a la granja de los Wheelock llevando conmigo a Billy.
Al detener el coche en el patio de la granja ansío con toda el alma salir airosa en la diligencia que allí me lleva. La casona rodeada de bien cuidados graneros techados de rojo me parece el sitio  ideal para Billy. El día es uno de los calurosos de julio, y los Wheelock están hacinando el heno. Marta nos saluda desde lejos con amistoso ademán, y se adelanta seguida de su esposo.
__¡Vaya¡__ ¡si es nada menos que la señora Sherman¡__exclama al acercarse al coche__bajen, bajen, y hagan el favor de pasar adelante. Creo que les vendrá bien un vaso de té con hielo.
De la casa, cómoda y acogedora, trasciende sabroso olor a pan recién sacado del horno. Nos sentamos en el porche. Marta y Heriberto, el marido, miran con cierta insistencia a Billy, que despacha con voraz apetito rebanadas de pan con jalea. Les digo que el niño, criado en la ciudad, no sabe nada de las cosas el campo, y le encantará ver un potro o un ternero de pocas semanas, si es que los hay en la granja.
__Heriberto__dice Marta entonces__lleva al chico a que vea lo que tenemos en el establo.
En cuanto quedamos solas, se dirige a mí para decirme:
__Ese niño es Billy Brandon, ¿No es cierto? Lo conocí por el retrato que salió en el periódico. Fue horrible lo que hizo esa criatura, pero…
­­__! Exactamente ¡ __exclamo sin dejarla concluir. Y a renglón seguido invento una historia, según la cual, acabo de visitar a cierta familia en cuya casa pensaba dejar a Billy unos meses,  mientras se olvidaba el escándalo y era posible buscarle acomodo permanente al niño. Pero esa familia__añado__se horrorizó ante la sola idea de tener a Billy bajo su techo. No habrá, por lo visto, quien lo reciba. Es un niño a quien nadie quiere. Y no deja de ser una lástima: se trata de una criatura normal, de buen fondo, acreedora a que le tiendan la mano.
Le centellean a Marta los ojos.
__Espere aquí un momentito__dice levantándose_-Voy a hablar con mi esposo.
 A poco vienen hacia la casa ella y Heriberto, con Billy en medio de los dos.
 __Heriberto y yo hemos estado hablando con Billy de lo solo que nos sentimos aquí. –Me dice  Marta__al niño le gustaría quedarse con nosotros uno o dos meses, si usted le da permiso.
 Billy permaneció bajo el techo de los Wheelock, no un par de meses, sino 10 años. Pocas madres habrán tenido que vencer tantos y tan difíciles obstáculos por un hijo suyo como Marta desde que se hizo cargo de Billy. El periódico averiguo que el niño vivía en la granja y trajo de nuevo a cuento la antigua historia. Quitose Marta de ruidos, tomó su desvencijado automóvil, fuese a la ciudad y se plantó en el despacho del editor. Ignoro que   le diría. Mas lo cierto del caso es que el periódico no volvió a mencionar siquiera el nombre de los Brandon.
Al notar que sus amistades de abstenían de llevar los niños a la granja, Marta y Heriberto fueron a visitarlas, sin que mediara invitación ninguna, llevando a Billy. Pasado un tiempo el muchacho fue bien recibido dondequiera.
En mis periódicas visitas a la granja vi cómo  se iba transformando de un ser atemorizado y huraño en un niño alegre y expansivo. Terminó la segunda enseñanza con aprovechamiento, lo cual le valió  una beca para cursar estudios superiores.
Los Wheelock deseaban formalizar la adopción. Pero en casos como el de Billy los juzgados de menores se inclinan a que el niño continúe bajo su custodia hasta la mayor edad. Pues si los padres comprueban que están en condiciones de procurarle al hijo un hogar decente, se les prefiere, sin tener en cuenta sus faltas pasadas.
Así ocurrió con Nick Brandon, recién  cumplida la condena, fue a hablar conmigo; me prometió hacerse digno de que le devolvieran a su hijo. Desde entonces visitaba a Billy dos veces al año, le escribía con regularidad. Le mandaba buenos regalos 
Después que abolieran la ley seca abrió una taberna en  uno de los estados del Oeste. Se casó luego en segundas nupcias. Estaba Billy para cumplir los 19, cuando Nick solicitó que le permitiesen llevarlo a su lado. El juez respondió que dejaría la decisión al propio Billy.
La víspera  de la fecha señalada para ello, Billy se alisto en la aviación. Fue artillero de cola en un bombardero. Herido dos veces, mereció cuatro citaciones en la orden del día.
En 1945 lo mandaron a Estados Unidos para concederle la licencia absoluta.
Mientras estuvo en ultramar asignó a Marta parte de su paga, para que dispusiese de ese dinero como quisiera. A Nick le escribió con frecuencia.
 Una mañana me telefoneó Marta para pedirme que los acompañase a almorzar. Estaba muy sobresaltada. Billy y Nick iban también a la granja ese día.
 Nick se presentó guiando un cupé convertible, acabado de estrenar. Lo había comprado para regalárselo a Billy, en celebración de su feliz regreso. Le había  ido bien a Nick. Era dueño de dos restaurantes, a más de la taberna, y deseaba asociar a su hijo al negocio.
Tocaba a Billy, ya de 22 años, decidir lo que haría. Durante casi una hora presencié, sin tratar de influir en uno u otro sentido, la lucha que sostenía el joven consigo mismo Era evidente que quería mucho a  Marta y  a Heriberto; pero se echaba de ver asimismo el contento que experimentaba al hallarse al lado de su padre
Antes de sentarnos a la mesa salió a dar una vuelta por la granja. Al volver traía una interrogación en la mirada. __No hay ganado en el establo__dijo__ni he visto los aperos de labranza por ninguna parte.
__Sí__repuso vivamente Marta__lo vendimos el año pasado, antes de alquilar la granja. Ahora nos han propuesto compra, y…
__Pero   ¿por qué…?__preguntó Billy, que quedó un momento como suspenso. Acababa de ver súbitamente a Heriberto y Marta tales y como eran en realidad: un par de ancianos agobiados por  los
años de toda una  existencia de ruda brega.
__Esta granja es ya parte de su vida__continuó Billy__No se sentirían a gusto lejos de aquí. Y  lo que es yo…
Vaciló un instante al ver fijos en los suyos los ojos de Nick que desde el otro lado de la mesa lo miraba con insistencia. Luego prosiguió resueltamente:
__Lo he estado pensando  muy despacio, y …en fin, querría establecerme aquí. Este año y los siguientes subirán los precios. Como veterano puedo conseguir que el Estado me haga un préstamo para comprar ganado y aperos. Después de todo esta granja ha sido siempre para mí lo que más…
Nick Brandon supo mostrarse en esta coyuntura digno de su hijo, al decirle sonriendo:
__Creo entender muy bien lo que pasa por ti, Billy.  Cuenta con el dinero que necesites.
__No será menester mucho__apuntó Marta levantándose y volviendo la cara para que no notásemos que estaba llorando__Hemos guardado para ti todo el dinero Que nos mandaste, hijo.
La bondad nunca queda sin recompensa. Al recibir bajo su techo a una  criatura desvalida, a aquel niño a quién nadie quería, los Wheelock se hicieron acreedores a una de las mayores dichas de la vida: la de sentirse confortados en la vejez por el afecto solícito y desinteresado de un hijo.

Conclusiones:
*El padre Biológico de Billy, un antiguo tahúr, supo comprender y apoyar el amor que su hijo, profesaba por sus padres adoptivos.
 *Billy, aquilató el verdadero amor prodigado por Heriberto y Marha Weelock..

Dios hace habitar en familia a los desamparados
Salmos 68. 5_6

 

sábado, 22 de abril de 2017

SOY UN SOLDADO EN LA ARMADA DE DIOS- AUTOR DESCONOCIDO



Soy un Soldado

Autor desconocido

 Soy un soldado en la armada de Dios.
El Señor Jesucristo es mi Comandante en Jefe.
La Santa Biblia es mi código de conducta.
Fe, Oración, y la Palabra son mis armas de Guerra.
He sido enseñado por el Espíritu Santo, entrenado por la experiencia,
probado por la adversidad, probado por el fuego.
Soy un voluntario en su armada, y estoy enlistado para la eternidad.
Seré o retirado de la armada o moriré en esta armada.                               
 Pero, no saldré de ella, no me venderé, no traicionare, ni seré presionado. 
  Soy leal, confiable, capaz y dependiente.
Si mi Dios me necesita, estaré ahí.

 Soy un soldado.  No un bebé.
No necesito ser consentido, mimado, alimentado, reconocido, o alentado. 
Soy un soldado.
Nadie tiene que llamarme, recordarme, escribirme, visitarme, lisonjearme o tentarme.

 Soy un soldado.  No un cobarde.
Estoy en puesto, saludando a mi Rey, obedeciendo Sus órdenes,
exaltando Su nombre, y construyendo Su Reino!
Nadie tiene que enviarme flores, regalos, comida, tarjetas o donaciones. 
No necesito ser acurrucado, mecido, atendido o satisfecho.
Estoy comprometido.  Mis Emociones no pueden ser tan dañadas como para hacerme devolver.

 No puedo ser lo suficientemente desalentado como para hacerme a un lado.
No perdida suficiente para hacerme huir.
Cuando Jesús me llamó a su Armada, yo no tenía nada.
Si termino con nada,  saldré como quiera, ganando.
Mi Dios suplirá todas mis necesidades. 
 Soy más que vencedor. Siempre triunfaré. Puedo hacer todas las cosas a través de Cristo. 
 El Diablo no  puede vencerme. 
 La gente no puede desilusionarme. 
  El clima no puede fatigarme. 
 La enfermedad  no puede detenerme. Las batallas no me pueden atenuarme.  
 El dinero no puede comprarme
.  Los gobiernos no pueden silenciarme, y el infierno no puede agarrarme!

Soy un soldado.
Aun la muerte no puede destruirme.                                                                     
 Para cuando mi Comandante me llame desde este campo de batalla,       
  El me promoverá a capitán.                                                                               
Soy un soldado, en la Armada, estoy marchando, proclamando la Victoria. 
No me rendiré. No me volveré. Soy un soldado, marchando destino al Cielo

 

sábado, 19 de agosto de 2017

 EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
 Por Archibald Rutledge
EN UNA CARTA de Illinois me refieren este hecho por demás extraordinario:
«Mi hermano se fué a Richimond, a estudiar su carrera. Mi hermana y mi madre se fueron a vivir con él. Alquilaron una casa vieja, espaciosa y destartalada. En los dos años que la habitaron, a mi madre se le apareció a menudo un oficial del Ejército confederado con un brazal de crespón negro en la manga izquierda.
«Mi madre enteró a in¡ hermano y a mi hermana de aquellas apariciones.
«Ambos acogieron la revelación con marcada sorna. Entonces me las contó a mí, que la escuché con toda seriedad. Me dijo que un día, ya mortificada por las repetidas visitas del personaje de ultratumba, se había dirigido a él en estos términos textuales:
«—¿Por qué me molesta usted? ¡Hágame el favor de retirarse y no volver más a mi presencia!
«La miró el aparecido, movió tristemente la cabeza, se desvaneció por la puerta del comedor y no volvió más.
«Al cabo de unos meses repasaba mi hermana el catálogo de una galería de cuadros. De pronto le dijo a mi madre:
«—¡Mira el retrato de tu aparecido!
«La descripción que mi madre hacía del fantasmal personaje era tan minuciosa, que mi hermana lo había reconocido en el retrato, a la primera ojeada. Y, en efecto, tenía hasta el negro brazal en la manga izquierda. Según rezaba en el catálogo, aquella era la efigie del doctor Hunter Holmes McGuire.
«Una señora en cuya casa almorzamos aquel mismo día, al conocer los pormenores del extraño lance, exclamó:
«— ¿Pero cómo ?... ¿no saben ustedes quién fue el doctor McGuire?
«Mi madre confesó que no había visto nunca su retrato ni había oído hablar de él.
«'Pues era—dijo la señora—médico militar en la, Guerra de Secesión. Asistió a Stonewall lackson cuando éste cayó mortalmente herido. Llevaba siempre esa brazal para tapar una mancha de la sangre de lackson. McGuire decía que un oficial debía tener siempre el uniforme inmaculadamente limpio y que, por eso, ocultaba así la sangre de su querido general. La casa en que ustedes residen ahora, la fabricó y, vivió el doctor McGuire.»

 

sábado, 19 de agosto de 2017

EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS Por Archibald Rutledge

 EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
 Por Archibald Rutledge
DE CONNECTICUT me enviaron este otro relato:
«Una noche hallábanse la mujer de mi hermano y su hijita de tres años, solas, en la alcoba de su departamento. Estaba el cuarto profusamente iluminado. La niña rezaba de rodillas junto a su cama. La madre, a su lado, la escuchaba. De pronto, experimentó una extraña sensación. Le pareció que había entrado alguien en la pieza; mas como no viese a nadie, nada dijo tampoco.
«Al concluir la pequeña sus oraciones, se volvió hacia la madre y le preguntó:
«—Mamita, ¿quién es ese viejo que está a tu lado ?
«Las señas que dió del anciano convenían perfectamente con las del abuelo que estaba en Suecia, y al cual no había visto nunca.
«La primera carta que recibieron de Suecia traía la noticia de la muerte del abuelo... muerte que había ocurrido precisamente la noche en que la niña dijo que lo había visto.»

 

jueves, 9 de noviembre de 2017

CECINA ,CHORIZOS,LONGANIZAS,NUEGADOS.PEPIAN Y JOCON DE HUEHUE

miércoles, 4 de noviembre de 2015

CECINA ,CHORIZOS,LONGANIZAS,NUEGADOS.PEPIAN  Y JOCON DE HUEHUE

CARNE CECINA,CHORIZOS,LONGANIZAS,NUEGADOS ,PEPIAN Y JOCON DE HUEHUETENANGO
DELICIAS AL PALADAR DE ORIGEN CRIOLLO ESPAÑOL

Huehuetenango es el nombre de la ciudad cabecera del departamento del mismo nombre. 
Es un lugar fronterizo con  el país de México. Decir Huehuetenango en la capital  de Guatemala es sinonimo de un lugar lejano. Las personas que deciden visitar  Huehuetenango cabecera muchas veces se sorprenden de llegar a un lugar que está cambiando continuamente en su desarrollo social y ecónomico.
Famosos son los chorizos colorados y longanizas blancas picantes embutidos en las tripas de vaca, que se elaboran en esta localidad. Los dulces de horno como los nuegados y  turrones. el jocon de gallina, el pepian de chompipe (pavo).
La cecina es carne muy salada y condimentada secada al sol- recuerdo que de niño la comiamos mucho porque a mi padre le gustaba mucho.
La cecina, los chorizos , las longanizas , los nuegados, empanadas, turrones,buñuelos, pan de semana santa, pescado seco en salsa, y otras delicias huehuetecas son herencia del criollismo español que habitó en la cabecera  de Huehuetenango.
Otra delicia culinaria que vale la pena probar son los chuchitos huehuetecos, hechos con recado, masa de maiz y carne de cerdo, acompañados con una taza de chocolate exquisito.

martes, 30 de mayo de 2017

ANDRES CUESTA- ANTONIO GORRIONERO- SIGLO XVI

LOS PROTESTANTES
 Y LA ESPIRITUALIDAD EVANGELICA 
EN LA ESPAÑA DEL SIGLO XVI
MANUEL DE LEON DE LA VEGAS
ESPAÑA 

 
Andrés Cuesta. 
Por igual motivo, este obispo de León que asistió al Concilio, había dado 
dictamen favorable al catecismo de Carranza. Con sutilezas de servicio de Dios y 
del Rey fue interrogado por el Consejo de la Inquisición el 14 de octubre de 
1559. Cuesta volvería a emitir dictamen sobre el catecismo y otras obras de 
Carranza y desde Villalón escribiría al inquisidor general con el nuevo dictamen 
que para sorpresa de muchos, seguía siendo favorable al Catecismo, 
demostrando tener "un alma fuerte y vigorosa" dirá Llórente. Lo cierto es que 
el juicio se paralizó y no consta que en 1574 se intentara la retractación de 
Cuesta pues viendo el camino que llevaba el proceso de Carranza, resolvieron 
sobreseer todas las causas a los obispos. Llórente se complace en ver la firmeza 
de Cuesta. 

Antonio Gorrionero

Obispo de Almería, también había dado dictamen favorable al Catecismo 
de Carranza por lo que se le formó proceso en Valladolid, aunque no se le 
prohibió acudir al Concilio en su tercera reunión de 1560. 

FRANCISCO MELCHOR CANO
 Natural de la villa de Tarancón, Cuenca, Cano había estado en el Concillo 
en su segunda edición de 1552. Religioso dominico como Carranza, fue 
nombrado por el inquisidor general Fernando Valdés como censor cuando fue 
delatado el Catecismo a la Inquisición. El obispo Cano censuró muchas de las 
proposiciones que sonaban a luteranas y otras que provenían de las causas 
abiertas a luteranos presos. Parece ser que Cano no guardó el secreto 
inquisitorial, pues llegó a oídos de Carranza cuando estaba en Flandes y se 
escribieron por enero de 1559. También el luterano fray Domingo de Rojas, 
religioso dominico como ellos, preso en las cárceles secretas, además de otros 
luteranos de entonces, declararían que Cano asentía a muchas de sus 
proposiciones luteranas. Se agrandaría la sospecha de luterano al ver que 
ciertas proposiciones dichas en conversaciones particulares sobre su obra “De 
locis theologícis" señalaban de herejía al obispo Cano. Moriría en Toledo en 
1560 y su proceso quedaría en suspenso pues en este tiempo había escrito al 
Inquisidor Valdés con el propósito de dedicarle la obra, la cual Valdés publicaría 
en 1562 en Salamanca. 
Pese a todo lo expuesto de su luteranismo, Cano pasara a la historia 
como el delator de Carranza pues fray Luis de la Cruz, del que daremos noticias 
de su luteranismo, dirá que fueron las "calumnias del maestro Cano, émulo del 
arzobispo y capital enemigo de todo lo bueno, hombre de ingenio vasto, pero 
revoltoso". Así mismo de Cano hablaran mal fray Juan Manuel, fray Domingo 
Cuevas y fray Domingo Calvete, al haber oído a fray Domingo Calvete, rector del 
colegio de San Gregorio de Valladolld, que Carranza "estaba Inocente y tan mal 
prendido como Jesucristo y que matar al maestro Cano sería tanto servicio a 
Dios como decir Misa. 

 

sábado, 19 de agosto de 2017

EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS- 1

 EL MUNDO MAS ALLÁ DE LOS SENTIDOS
 Por Archibald Rutledge
       HACE YA ALGÚN TIEMPO, escribí para una revista ciertas cosas extrañas y misteriosas que me habían ocurrido a mí mismo o a conocidos míos. Apenas vió la luz aquel artículo, recibí centenares de cartas y visitas de personas que me referían sucesos parecidos. De los que me contaron en aquella ocasión entresaco, para traerlos aquí, los más notables.
UN DÍA tuve el gusto de recibir la visita de un caballero de porte distinguido, de cabeza nevada por la edad, que, según supe después, era magistrado del Tribunal Supremo de Pensilvania.
«Tengo la seguridad,» me dijo, «de que le inspirará a usted grandísimo interés algo que me ocurrió hace treinta años. Todos aquellos a quienes se lo he contado me han oído con visible incredulidad, pero le doy a usted mi palabra de que no hay en mi vida entera un hecho tan cierto como ése.
«Ejercía yo mi carrera de abogado en el campo. Tenía que trasladarme frecuentemente de un lugar a otro. Me valía para ello de un cochecillo tirado por un caballo. Una tarde hube de tomar un camino que me era desconociclo. Al caer las primeras sombras del Crepúsculo, iba mi carruaje acercándose a una derruida pared de piedra que se alzaba a la derecha. No se veía una sola casa en todos aquellos contornos. Me asaltó súbitamente una duda. ¿Me habría equivocado de camino? ¿A quién preguntar?
«Grande fué mi contento al distinguir un hombre sentado en la pared solitaria. Estaba yo a unos cincuenta metros, cuando vi al hombre bajarse de la pared. Dio unos pasos hacia el camino. De repente cayó de bruces. Vi perfectamente su cuerpo atravesado en el camino. Lo vi con la misma claridad con que lo estoy viendo a usted ahora.
«Creí que el pobre se habría desmayado. Me bajé a toda prisa del coche. La figura tendida en el suelo no se movía,'pero a cada paso que yo adelantaba, parecía que se iba esfumando. Cuando llegué al lugar en que .lo
había yo visto caer, ya no estaba allí. Yo no había apartado los ojos de él ni un solo segundo. Y conste que yo era joven, gozaba de salud y vista cabales, y no había probado aquel día gota de licor.

«Sin acertar a explicarme lo que pasaba, volvía donde había dejado el cochecillo. Mi asombro no tuvo limites al advertir que el caballo, animal viejo y cachazudo, daba señales de vivo terror. Tenía los ojos enormemente agrandados por el miedo, sudaba copiosamente y jadeaba. Cuando le puse la mano encima, comenzó a temblar de un modo violento. Tuve que hacer verdaderos prodigios de persuasión para que el animal consintiera en seguir adelante. Así que dejó atrás el lugar, se lanzó a galope.
«A menos de un kilómetro de allí me detuve frente a una casa. La mujer a quien interrogué acerca de aquella' pared, me dirigió una penetrante mirada de curiosidad.
«—¡Ah, señor!—me contestó—. Ese lugar... A nadie le hace gracia pasar por allí. La casa se quemó ya hace años. En ella se cometieron crímenes atroces... Usted ha visto algo, ¿verdad?... Sí, sí; ahora salen aparecidos.
Eso es lo que quería contarle a usted,» concluyó diciendo el caballero. «La declaración de la mujer de que allí surgen fantasmas, corrobora la realidad de lo que yo vi. Tenemos, además, otro testimonio: el terror que se apoderó del caballo. A veces he pensado que los animales tienen un sexto sentido para esas cosas. ¿Cree usted que lo que le he dicho es verdad ?»
Le respondí afirmativamente. Estoy convencido, en efecto, de que existe un reino invisible cuyos moradores, en ciertas ocasiones, se nos ponen de manifiesto a algunos de nosotros.

 

sábado, 29 de julio de 2017

HAY QUE ATREVERSE A SER ORIGINAL

HAY QUE ATREVERSE A SER ORIGINAL
ESTABA yo una vez dale que dale ante el espejo, sin poder copiar, por más que lo intentara, el peinado que se había puesto de moda entre mis compañeras de colegio, cuando se acercó mi padre y me preguntó:
— ¿No podrías peinarte de un modo que te costara menos trabajo?
—No, papá—le contesté—. ¡Tengo que estar a la moda!
Quedóse él observándome por un momento, se sonrió, y me dijo:
—Ahora verás, péinate con una raya en medio, alísate bien el pelo con el cepillo y átalo con una cinta sobre la nuca.
Una vez que hube hecho, aunque de mala gana, lo que me indicaba, añadió:
—¡Muy bien! ¿Quieres que hagamos una apuesta? Irás al colegio con ese peinado; y si a la semana no se ha puesto de moda-entre tus compañeras, te daré diez dólares.
« ¡Qué ocurrencias las de papá!» dije para mi capote. Sin embargo, como diez dólares eran una fortuna para mí, convine en lo que me proponía.
Presentarme en el colegio con semejante peinado, fué más o menos como si me hubieran obligado a ir en camisa de dormir. Pero, cosa increíble, antes de una semana, mis condiscípulas empezaron a copiarlo.
Al contarle a mi padre el caso, me dijo:
—Nunca seas rutinaria. Lo que sobra en el mundo son cosas comunes y corrientes. Cuando se te ocurra una idea que te parezca buena, ponla en práctica, sin preocuparte por lo que hagan los demás ».
En seguida, aunque me había ganádo la apuesta, me dio un billete de diez dólares, nuevecito.
Sra. de Brooks E. Cairns
Selecciones  Febrero de 1943

 

lunes, 9 de octubre de 2017

JUL 1849-MAR 1850 VILLA HUEHUETENANGO

BENTURA LOPES RIVERA
6 JULIO 1849
HIJO DE MARIANO LOPES Y DE YNOCENCIA RIVERA
MADRINA: SUSANA MONT

MARIA PALACIOS SOSA
13 JULIO 1849
HIJA DE  GUADALUPE PALACIOS LOPEZ Y DE BERNAVELA SOSA GUTIERREZ
MADRINA. MANUELA LOPEZ

ALEXO BARRETO CHABES
1 JULIO 1849
HIJO DE CORNELIO BARRETO Y DE ANTOLINA CHABES
MADRINA: MARIA RIVAS

PIO LOPEZ
11 JULIO 1849
HIJO DE MARTINA LOPEZ
MADRINA: ATANASIA GAMARRA

JUSTO SOSA
16  JULIO 1849
 HIJO DE MARIA SOSA
PADRINO: MANUEL VILLATORO

MARGARITA MOLINA CARDONA
20 JULIO 1849
HIJO DE FLORENCIO MOLINA Y DE MARGARITA CARDONA
MADRINA: MARIA MOLINA

662
MARTA SAMAYOA
31 JULIO 1849
HIJA DE PANTALEON SAMAYOA Y DE DOMINGA --------
PADRINO: LUCIANO SAMAYOA

YGNACIO VELAZQUEZ LOPEZ
31 JULIO 1849
HIJO DE EUSEBIO VELAZQUEZ Y DE MANUELA LOPEZ
MADRINA: DOMINGA SANTIAGO

JOSE RESINOS
1 AGOSTO 1849
HIJO DE FELICIANA RESINOS 
MADRINA: FLORENCIA RUEDAS

APOLINARIA ESCOBEDO LOPEZ
20 JULIO 1849
HIJA DE PEDRO ESCOBEDO Y DE JUANA LOPEZ
MADRINA: PAULA HERNANDEZ

JOSE MARIA ALVARADO
5 AGOSTO 1849
HIJO DE PANTALEONA ALVARADO
PADRINO: NICOLAS ZAMBRANO-APARECE POR PRIMERA VEZ ESCRITO CON LETRA Z EN LUGAR DE S-

TIBURCIO CASTILLO SOSA
11 AGOSTO 1849
HIJO DE MARIANO CASTILLO Y DE PIA SOSA
MADRINA:---------ALVARADO

ROQUE DE JESUS LOPES CASTILLO
16 AGOSTO 1849
HIJO DE YRINEO LOPES Y DE CIRILA CASTILLO
MADRINA. DOMINGA DE LEON

JUAQUINA LOPES
16 AGOSTO 1849
HIJA DE MARIA LOPES
MADRINA: FRANCISCA RIBAS

FELIPE DE JESUS LOPES MORALES
22 AGOSTO 1849
HIJO DE JUSTO LOPES Y DE JACINTA MORALES
PADRINO: MAXIMO LOPES

AGAPITO DE JESUS VILLATORO LOPES
18 AGOSTO 1836
HIJO DE BITORIANO VILLATORO Y DE PERFECTA LOPES
PADRINO: BASILIO CASTILLO

LUISA BAY CASTILLO
25 AGOSTO 1849
HIJA DE LORENSO BAY Y DE FELIPA CASTILLO
PADRINO: EUSTAQUIO LOPES

SEFERINA DE LEON VILLATORO
26 AGOSTO 1849
HIJA DE DOMINGO DE LEON Y DE MARIA VILLATORO
MADRINA: YLARIA DE LEON

ROSA CARDONA
30  AGOSTO 1849
HIJ DE TIBURCIA CARDONA
MADRINA: EUFEMIA LOPES

“VISTA PARA SU MATRIMONIO Y REMITIDA A MALACATAN”
JOSEFA MORALES ALVARADO
1 SEPTIEMBRE 1849
HIJA DE JULIAN MORALES Y DE SATURNINA ALVARADO
MADRINA: MAGDALENA MORALES

665
ROSA FRANCISCA CASTILLO ESPINOSA
4 SEPTIEMBRE 1849
 HIJA DE DOMINGO CASTILLO Y DE TELESFORA ESPINOSA
MADRINA: PAULA SAMAYOA

NICOLAS DE JESUS RIVERA PALACIOS
10 SEPTIEMBRE 1849
HIJO DE CRESENCIO RIVERA Y DE MARIA PALACIOS
MADRINA: MARIA ANASTACIA CASTILLO

FELIPE YSIDRO CASTILLO MAURICIO
12 SEPTIEMBRE 1849
HIJO DE PEDRO VILLATORO Y DE MANUELA MAURICIO
PADRINO: CATARINO LOPES

JOSE FRANCISCO SOSA
18 SEPTIEMBRE 1849
HIJO DE LEONA SOSA
MADRINA: FRANCISCA  PALACIOS

MATEO LOPES
21 SEPTIEMBRE 1849
HIJO DE JOSEFA LOPES
MADRINA: MARIA SANTOS FUNES

MATEA JOSEFA DE JESUS GONSALES ALVARADO
21 SEPTIEMBRE 1849
HIJA DE CIRILO GONSALES Y DE REMIGIA ALVARADO
MADRINA: MICAELA CASTILLO

MERCEDES DE JESUS CASTILLO
22 SEPTIEMBRE 1849
HIJA DE JUANA CASTILLO
PADRINO: JOSE LEON

GERARDO DE JESUS GARCIA ALVARADO
24 SEPTIEMBRE 1849
HIJA DE EULOGIO GARCIA Y DE ALEJANDRA ALVARADO
MADRINA. AGAPITA LOPES

JACINTO CARDONA
11 SEPTIEMBRE 1849
HIJO DE EUSEBIA CARDONA
PADRINO: EUGENIO GUILLEN

JOSE FRANCISCO MONT –ESPAÑOLES
4 OCTUBRE 1849
HIJO DE  DON JOSE MARIANO MONT Y DE DOÑA GUADALUPE CIFUENTES
PADRINO: “SU ABUELO DON JUAQUIN MONT” (y Prats- de Cataluña-España)

FRANCISCA RAMONA MORALES
3  OCTUBRE 1949
HIJA  DE AMBROSIA MORALES
MADRINA. ALEJANDRA HERRERA

BARTOLA  NICOMEDES ARRIAGA RABANALES
16 SEPTIEMBRE 1849
HIJA  DE ESTEBAN ARRIAGA Y DE PTENCIANA RABANALES
PADRINO: FULGENCIO OCHOA

BRIJIDO DE JESUS CASTILLO
8 OCTUBRE 1849
HIJO DE ESUTAQUIA CASTILLO
PADRINO: CALISTO PALACIOS

“REGISTRADA PARA REMITIR A SACAPULAS”
MARIA FRANCISCA MENDES ARGUETA
10 OCTUBRE 1849
HIJO DE REJINO MENDES Y DE LUSIANA ARGUETA
PADRINO: PEDRO CASTILLO

668
“VISTA PARA GUATEMALA, FEBRERO 1 DE 1872”
MARIA DE LOS ANJELES DEL PANDO –ESPAÑOLES
17  OCTUBRE 1849
HIJA DE DON MANUEL DEL PANDO- DEL OBISPADO DE DOBLES, PROVINCIA DE LEON, ESPAÑA-
 Y DE DOÑA MARIA DOMINGA MONT- ESPAÑOLA
MADRINA: DOÑA BASILIA ANTONIA OCAÑA (Abuela de la niña)

TERESA FRANCISCA MERIDA GALICIA
15 OCTUBRE 1849
HIJA DE YSIDRO MERIDA Y DE MARIA GALICIA
MADRINA: QUIRINA LOPES

VICENTE MORALES CARDONA
10 OCTUBRE 1849
HIJ DE SIRIACO MORALES Y DE FAUSTINA CARDONA
MADRINA:MAXIMA MAURICIO

NICOLASA CONCEPCION HERRERA
10 NOVIEMBRE 1849
HIJA DE ALEJANDRA HERRERA
PADRINO: DON CAYETANO PALACIOS

CLEMENTE FELIS AVILA SOSA
23 NOVIEMBRE 1849
HIJO DE MANUEL AVILA
 Y DE HILARIA DE JESUS SOSA
MADRINA: JUANA JOSEFA RESINOS

MARIA SOSA
26 NOVIEMBRE 1849
HIJA DE SEFERINA SOSA
PADRINO: SATURNINO PALACIOS

PEDRO JOSE CASTILLO MAURICIO
26 NOVIEMBRE 1849
HIJO DE JOSE MARIA CASTILLO Y DE MARGARITA MAURICIO
MADRINA: SIMONA HERRERA

ANDREA HERRERA MERIDA
30 NOVIEMBRE 1849
HIJA DE MARIANO HERRERA Y DE JUSTA MERIDA
MADRINA: FRANCISCA RIBAS

EULALIO SOSA PALACIOS
10 DICIEMBRE 1849
HIJO DE RAMON SOSA Y DE FRANCISCA PALACIOS
PADRINO: YNOCENCIO PALACIOS

GABRIEL DE JESUS CASTILLO  VILLATORO
11 DICIEMBRE 1849
HIJO DE MANUEL CASTILLO Y DE VICTORIANA VILLATORO
PADRINO: TIMOTEO CASTILLO

MARIA DEMETRIA GUTIERRES RECINOS
22 DICIEMBRE 1849
HIJA DE GERMAN GUTIERRES Y DE APOLINARIA RECINOS
PADRINOS: JUAQUIN MONT Y JOAQUIN MACAL

672
NICOLAS PERES ALVARADO
23 DICIEMBRE 1849
HIJO DE GORDIANO PERES Y DE MANUELA ALVARADO
MADRINA: ANA MERCEDES FUENTES- ESPAÑOLA

MARIA NICOLASA LOPES ARGUETA
24 DICIEMBRE 1849
HIJA DE SILVESTRE LOPES Y DE PAULA ARGUETA
MADRINA: ANA JULIANA CARDONA

MARIA NICOLASA GUTIERRES DE LEON
24 DICIEMBRE 1849
HIJA  DE BASILIO GUTIERRES Y DE JULIA DE LEON
PADRINO: SIMON SAMANIEGOS
Escudo de Armas del Apellido Samaniego:
En campo de azur, una banda de plata engolada en cabezas de dragones de sinople con lenguas de gules y atravesada por una espada de plata. Bordura de gules con este lema en letras de oro:
 'Esta espada quebrara, mas mi fe no faltara'.

“Los padres son Nles. De Comitán”
PETRONA DE JESUS CRUZ
5 DIICIEMBRE 1849
HIJA  DE ANASTACO CRUZ Y DE DOROTEA GARCIA
MADRINA: GIORDANA CALMO

“De Comitán”
ESTEVAN DE JESUS MENDES
26 DICIEMBRE 1849
HIJA  DE ROSARIO MENDES
MADRINA: DIONICIA RODRIGUES

JUANA BAUTISTA CASTILLO LOPES
3 ENERO 1850
HIJA DE MARCELINO LOPES Y  DE MARIA MORALES
MADRINA: MARIA JACINTA DEL CASTILLO

BALTASARA DE LA SOLEDAD CASTILLO
7 ENERO 1850
HIJO DE VENANCIO CASTILLO Y DE MARIA SANDIEGO CARDONA
MADRINA: MANUELA PALACIOS

YGINIO CARDONA SOSA
11 ENERO 1850
HIJO DE LEANDRO CARDONA Y DE REGINA SOSA
MADRINA: MARIA SOSA

AGUSTINA VILLATORO CASTILLO
4 ENERO 1850
HIJA DE ROBERTO VILLATORO Y DE AGUSTINA CASTILLO
PADRINO: JOSE BLAS NIEVES LOPES

ROSAURA CASTAÑRDA ARIOLA
12 ENERO 1850
HIJA DE  JOSE MARIA CASTAÑEDA Y  DE PETRONA ARRIOLA
MADRINA: ANA CANDELARIA SANTIAGO

673
SALVADOR RIOS HERRERA
13 ENERO 1850
HIJO DE MANUEL RIOS Y DE SECUNDINA HERRERA
PADRINO: JUAN BAUTISTA LOPES

“DE SIJA”-SAN CARLOS
MAXIMO JULIAN DE RODA CARRILLO
14 ENERO 1850
HIJO DE VICENTE DE RODA Y DE ANACLETA CARRILLO
PADRINO: MARCELO GRAMAJO

ANTONIO JESUS LOPES ALVARADO
16 ENERO 1850
HIJO DE TEODORO LOPES Y DE LUCIANA ALVARADO
MADRINA: MARIA MATIAS CHAVES

PETRONA CANUTA PACHECO FUNES
19 ENERO 1850
HIJA DE MARIANO PACHECO Y DE GUADALUPE FUNES
MADRINA: MARIA SIRIACA ALVARADO

MARIA CANDELARIA LOPES CASTILLO
2 FEBRERO 1850
HIJA DE BUENAVENTURA LOPES Y DE PATRICIA CASTILLO
MADRINA: JACINTA HERRERA Y MOLINA
BAUTIZÓ: FRAY JOAQUIN DE VALLE

MARIA CANDELARIA SAMBRANO
3 FEBRERO 1850
HIJA DE ALEJA SAMBRANO
MADRINA. ANA SOLEDAD HERRERA

APOLONIO YNES CHABES ALVARES
9 FEBRERO 1850
HIJO DE FRANCISCO CHABES Y DE GABRIELA ALVARES
MADRINA: FRANCISCA DE AGUAYO

FRANCISCO VELASQUES RODRIGUES
17 FEBRERO 1850
HIJO DE GORGE VELASQUES Y DE FELIPA RODRIGUES
MADRINA: ANA DOMINGA ALVARADO

TOMASA JOSEFA RIOS MORALES
19 FEBRERO 1850
HIJO DE RITO RIOS Y DE JUANA MORALES
MADRINA: TERESA RIOS

ELEUTERIO CALDERON
20 FEBREERO 1850
HIJO DE MARIA CALDERON
MADRINA. JULIANA CARDONA

MARIA LUPERIA MENDES ALVARADO
22 FEBRERO 1850
HIJA DE  JOSE MARIA MENDES Y DE  ATANASIA ALBARADO
MADRINA: MARIA RIBERA

675
ROSENDA DE JESUS TANCHES ALVARADO
1 MARZO 1850
HIJA DE BALVINO TANCHES Y  DE FLORENCIA ALVARADO
PADRINO: NORVERTO VILLATORO

ROMANA DE JESUS ARGUETA SAMAYOA
28 FEBRERO 1850
HIJO DE JOSE GREGORIO ARGUETA Y DE PETRONILA SAMAYOA
PADRINO: BICTOR RIBAS

EMETERIA CASTILLO LOPES
2 MARZO 1850
HIJA DE RAMON CASTILLO Y DE  NASARIA LOPES
PADRINO: SERVULO CASTILLO

BALVINO MENDES
1 MARZO 1850
HIJO DE TOMASA MENDES
PADRINO: EUFEMIO GUILLEN

SANTOS DE JESUS VILLATORO RIBAS
10 MARZO 1850
HIJA DE SIMON VILLATORO Y DE  JUANA RIBAS
MADRINA: MANUELA CIFUENTES

FRANCSICO VILLATORO RIBAS
10 MARZO 1850
HIJA DE SIMON VILLATORO Y DE  JUANA RIBAS
MADRINA: MANUELA CIFUENTES

FERNANDA DE LA LUZ CASTILLO VILLATORO
10 MARZO 1850
HIJA DE FERMIN CASTILLO  Y DE CATARINA VILLATORO
MADRINA: JUANA AGUSTINA MAURICIO

“VISTA PARA MALACATAN, FRO. DE 1872”
4 MARZO 1850
LUSIANA DE JESUS SOSA
HIJA DE RITA SOSA
MADRINA: SIMONA HERRERA

FRANCISCA DEL ROSARIO RUBIO HERRERA
10 MARZO 1850
HIJA DE NICASIO RUBIO Y DE REMIJIA HERRERA
MADRINA. POLONIA RIBAS

ELISEA DE JESUS ALVARADO
13  MARZO 1850
HIJA  DE GERONIMA ALVARADO
MADRINA: RAFAELA AVILA

OLEGARIA JOSEFA RECINOS GUJTIERRES
6 MARZO 1850
HIJA DE CESARIO RECINOS Y DE YSIDORA GUTIERRES
MADRINA: JULIA HERRERA

 

lunes, 28 de agosto de 2017

LA BIBLIA VERIFICADA- LA BIBLIA Y LOS MONUMENTOS

 LA BIBLIA VERIFICADA
 LA BIBLIA Y LOS MONUMENTOS
ANDREW ARCHIBALD
 
Los geroglíficos del Egipto burlaron por largo tiem- 
po la erudición moderna. El estraño alfabeto, que con- 
siste de pájaros, animales y marcas intermedias tales 
cuales pudieran hacerlas niños ; todo esto fué enigmá- 
tico por completo durante siglos enteros. El conoci- 
miento de caracteres tan misteriosos había desapare- 
cido por completo de la tierra. ¡ Cuan ansioso era el 
deseo de leer los secretos que el desconocido silabario 
se suponía contener ! ¡ Llegaría jamás nadie á desci- 
frarlo ! En este estado del problema sucedió un des- 
cubrimiento providencial. En 1779 un oficial francés 
estaba excavando para edificar cerca de la boca del 
Kilo llamada de Rosetta, cuando se encontró lo que 
hoy se conoce bajo el nombre de Piedra de Rosetta, 
segura y al abrigo ahora en el Museo Británico. Esta 
es una losa de marmol negro de un poco mas de tres 
pies de altura, como de dos pies y medio de anchura 
y diez pulgadas de espesor. Contenía una inscripción 
de los Ptolomeos, y la fecha era 195 A. c. Afortuna- 
damente, el decreto registrado estaba escrito en tres 
idiomas— Geroglífico, Egipciaco cursivo y Griego. Este 
último, siendo tan conocido, dio la clave para los idio- 
mas desconocidos, y con el tiempo, y estudios laborio- 
sos varios eruditos llegaron á traducir los geroglíficos, 
y los resultados fueron confirmados por medio del 
conocimiento adquirido de otra inscripción trilingüe 
(la de San), sacada á luz en 1866. Esta era todavía 
mas antigua, del 238 a. c, y la porción geroglífica 
era aun mas completa que la de la Piedra de Rosetta. 
Así, cuando el saber humano se encontraba imposibili- 
tado y mudo ante los geroglíficos del Egipto, la Provi- 
dencia vino en su ayuda revelando por medio de pie- 
dras sacadas de sus escondrijos. La piedra inani- 
mada llegó á tomar vida ; habló, y abrió el camino 
para descifrar los monumentos, á los cuales vamos á 
escuchar ahora. 
En el emplazamiento de la antigua y en un tiempo 
orgullosa Tebes, se encuentra una estructura masiva, 
conocida como templo de Karnak, que ocupa un espa- 
cio cinco veces mas grande que San Pablo en Londres, 
y dos veces mas espacioso que San Pedro en Koma. En 
sus muros se ven esculpidas inscripciones que con el 
conocimiento recientemente adquirido podemos leer. 
Hay un relato en las Escrituras que dice : " Y suce- 
dió que en el quinto año del Rey Jeroboam Shishak 
rey de Egipto vino contra Jerusalem." Existe una 
confirmación monumental de este relato. En este 
mismo templo de Karnak, unos mil años antes de 
Cristo, Shishak (ó Sheshonk I.) inscribe en piedra el 
relato de una expedición militar suya, y entre sus con- 
quistas nombra el " reino de Judá," ó " Judá-rey," 
además de otros puntos familiares en Palestina. 
Estas concordancias bíblicas y monumentales son 
numerosas, y permítase llamar la atención además 
hacia un ejemplo de armonía mas indirecto, pues á 
la verdad las pruebas las mas sutiles son las mas pode- 
rosas. Cuando concuerdan los testigos sin intento, y 
sin que sea aparente en la faz del testimonio que tien- 
den al mismo punto, el resultado así obtenido es con- 
clusive irresistiblemente, por cuanto no existe colusión 
evidente. 
En el segundo libro de los Reyes leemos que los 
Siros decían, " He aquí el rey de Israel ha asalariado 
contra nosotros á los reyes de los Héteos y los reyes 
de los Egipcios." Un crítico de la Biblia no ha mu- 
chos años hablaba de lo " poco histórico " de este pa- 
sage, por cuanto los Héteos siendo tan insignificantes 
eran colocados sobre el mismo pie que los Egipcios, un 
pueblo tan grande y tan poderoso. Empero ¿ eran los 
Héteos tan insignificantes ? La mayor parte de noso- 
tros nos hemos acostumbrado á mirarlos como si fue- 
ran una tribu de indios, como los Cherokees ó los 
Choctaws. Mas hay varias indicaciones bíblicas de 
que en un tiempo desempeñaron un papel importante 
en el escenario del mundo de acción. La Biblia, se 
ha pretendido debe ser desacreditada. Es cierto que 
Uría era heteo, y que su mujer Bathseba fué madre 
de Salomón y del linage de Cristo ; pero después de 
todo, ¿ocuparon jamás los Héteos puesto eminente en 
la historia ? Se ha venido á saber en los últimos años 
que tal fue el caso. Antiguamente contestaron la su- 
premacía en el Este, no solamente al Asiria, sino que 
también al Egipto. En la larga lucha contra este 
país, y cuando estaba en todo su esplendor bajo Ra- 
mesés el Grande, el rey de los Héteos pudo finalmente 
pactar con el gran Faraón sobre un mismo pie, y su 
tratado de paz lo tenemos registrado en los muros 
del templo de Karnak. Las partes litigantes nom- 
bradas son el " gran rey de Kheta " y el " gran prín- 
cipe del Egipto." Profesa ser la inscripción una copia 
de las condiciones propuestas por el primero, que las 
tenía escritas en una " tablilla de plata," cuyo conte- 
nido esculpió el último en la piedra de su templo mas 
grandioso. La propuesta en general dice así : " Desde 
este día en adelante, que pueda subsistir buena amistad 
y buen acuerdo." Era una alianza ofensiva y defen- 
siva, y fue pactada en 1354 A. c. Así proclaman las 
piedras en Karnak la grandeza del imperio heteo, a 
lo cual implícitamente añaden su testimonio las Escri- 
turas. 
 
 
PORTADA  LIBRO EFRAIN RIOS MONTT SIERVO O DICTADOR?















  
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  EFRAIN RIOS MONTT -CAPITULO X Depongan las Armas...






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