DON MARCELO DE NORIEGA- De OTERO DE LAS DUEÑAS, REYNO DE CASTILLA-Chiantla
1743
BODA DE
DON MARCELO DE NORIEGA- De OTERO DE LAS DUEÑAS, REYNO DE CASTILLA
Hijo de DON MARCELO DE NORIEGA- De OTERO DE LAS DUEÑAS, REYNO DE CASTILLA
y de DOÑA ANTONIA MARIA DE PENAGOS -De OTERO DE LAS DUEÑAS, REYNO DE CASTILLA
Con
DOÑA JUANA MARTINEZ DE LA VEGA
Hija del MAESTRO DE CAMPO DON JUAN MARTINEZ DE LA VEGA-Del VAL DE LAS HERRERIAS,ESPAÑA
y de DOÑA JOSEFA DE HERRERA Y OVALLE-
CHIANTLA
Huehuetenango
Guatemala
" Nos el Dr. Dn Agustin de la Cagiga,,,Comisario subdelegado general de la Santa Cruzada en este Reyno...
Damos lizencia al Rdo. Pe. Cura Doctrinero del Pueblo de Chiantla para...pueda desposar y velar a Don
Marcelo de Noriega natural del lugar de Otero de las Dueñas, en el
Reyno de Castilla, hijo legmo. de Don Marcelo de Noriega, y de Doña
Antonia Maria de Penagos, con Doña
Juana de Martinez de la Vega, vecina de dicho pueblo, hija legma. del
Maestro de Campo ,Don Juan Martinez de la Vega, y de Doña Josefa de
Herrera y Ovalle,..Dada en la Ciud. de Guathemala a Diez y nueve de Enero de mil setecientos quarenta y tres...
Imagen 155 Matrimonios Chiantla 1668-1866
Dn. Marcelo de Noriega con Da. Juana de la Vega.
En Beinte y siete de Henero haviendo precedido las dilig. que dispone el sto. concilio de Trento, havienndose publicado tres amonestaciones y no haviendo resultado con impedimento ninguno, case, vele , in facie elecie a Dn. Marcelo de Noriega , hijo de Dn. Marcelo de Noriega y de Dna. Anna Ma. Penagos. Esp.Otero de las Dueñas, con Da. Juana Martin.s de la Vega . hija de Dn. Juan Martin.s de la Vega y da. Josepha de Herrera fueron pad.s DN. Man.l de Fuenlabrada y Da. Manuela de la Vega. Testig.s Mig.l de Malaver, Luis Escobedo, y Thom.s Escobedo. y para que conste lo firmé. Fr. Antonio Tello
MAGNIFICOS VISITANTES- LA LUZ EN LA SALA DEL TRIBUNAL
LA LUZ EN
LA SALA DEL TRIBUNAL
Richard
S. Whaley
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Cuando yo era joven, y mientras
practicaba leyes por un corto tiempo en el sur del estado de California, me
sorprendió una mañana la visita de un tío ío. El era uno de los pocos sureños
de la vieja escuela que quedaba . La cortesía y la puntualidad eran clave en
cada uno de sus actos.
"Dick", dijo lentamente, "muchos años atrás, tu abuelo materno tuvo una familia
de esclavos de apellido
Holmes. Algunos de los muchachos de la familia Holmes parece que
andan con un grupo de personas de mala reputación. Ha habido un asesinato en el
Condado,y los fiscales están presentando cargos contra la familia Holmes. Serán
llevados juicio en la próxima sesión. Esta familia Holmes fue muy buena con nosotros en los días cuando teníamos
problemas. Yo albergaba la esperanza de que se encontrase algúnerror
en alguna parte;pero no he sabido nada al respecto. De alguna forma, no puedo
puedo tranquilo, y considero que como tú conoces las leyes, pudieras
hacerte cargo" .
confieso que en esos días yo estaba
buscando mejores honorarios en casos similares, lo que casi siempre recibía
como honorario era una docena de pollos o algo similar. Estaba a punto de
encontrar una buena excusa cuando tío Ben, cuyos ojos penetrantes parecían leer
mis pensamientos, habló en alta voz como si estuviese hablando consigo, como si
yo no estuviese presente.
"Sí,
cuando esos yanquis nos quitaron todo", murmuró el tío,la
situación de la comida fue desesperante. Toda La familia Holmes incluyendo los
más pequeñitos, forrajearon todo el día hasta bien entrada la noche.
Estuvimos a punto de rendirnos después de días sin alimento , con la abuela y
el abuelo muy débiles. Al otro día los Holmes
regresaron, encendieron el fuego de la cocina , y rápidamente prepararon la
sopa más sabrosa y la mejor comida que tuvimos por mucho tiempo. En muchas
ocasiones escuché decir que los viejos se salvaron por causa de esa sopa. Aquellos
antiguos esclavos nos mantuvieron vivos y sanos. Ellos nos proveyeron por largo
tiempo, hasta que las cosas mejoraron".
Me sentí avergonzado de mí egoísmo.
Todo lo que podía hacer era tartamudear como un niño. "Entonces, si no
hubiese sido por los Holmes, pudiera ser que yo no existiera, rnucho menos ser
un abogado”.
Al parecer, satisfecho con rni
reacción, rni tio se levantó y despidiéndose cortesmente, estrechó mi mano sin
decir ni una palabra más y me dejó solo para que tomase mi decisión.
En ese momento no pude hacer otra cosa
que comenzar a investigar todos los detalles del caso del asesinato, y
los incidentes en las vidas de los muchachos Holmes. También llegué a conocer
casi todas las intrigas del vecindario donde se cometió el crimen. Y mientras
observaba el comportamiento de los sospechosos, tenía la convicción de la
inocencia de los muchachos, pero no podía encontrar ninguna forma para
probarlo. Simplemente había demasiadas circunstancias que sin ninguna
explicación los señalaban como culpables. La misma conducta simple de los
muchachos, que me convencía de su honestidad, era un factor en contra de ellos.
Cuando comenzó el juicio me sentía ansioso por la falta de pruebas. Día tras
día, los fiscales ajustaban sus evidencias condenatorias corno piezas de un
rompecabezas. Luego, como el resorte veloz de un arco, el fiscal presentó como
su testigo principal a un detective que tenía una gran
naturalidad para expresarse y una forma de comunicarse irnpresionante. Una palabra tras otra repercutían en las mentes del jurado,
quienes parecían casi hipnotizados.
Una tarde, ya al anochecer, cuando el fiscal
estaba a punto de concluir su caso, el tribunal ordenó un descanso hasta
el próximo día.
Cuando se vació el salón me dejé caer
en mi silla exhausto, molido. Y
en un susurro más quo con la voz dije: "Oh Dios, no permitas que se
cometa una injusticia contra estos muchachos. Deja que tu Espíritu Santo
derrame sabiduría y fuerza dentro de mí. Estamos perdidos sin Tu
ayuda".
Me quedé sentado por largo rato, sumergido
en un ambiente solemne de oración y
con la seguridad de la justicia y misericordia de Dios que aumentaba cada vez
más. El sonido de unas pisadas en la habitación
vacía me sacó del estado en que me encontraba, entonces miré en esa
dirección.
Allí estaba de pie un
perfecto extraño.
El se acercó a mí y me dijo: ''Hijo
, ¿sabías que un hombre puede conseguir un certificado y
distintivo de detective por dos dólares? Mira, áquí
está el anuncio en el periódico de savannah donde lo anuncian”.
"Bueno, ¿y qué?", me quejé
cansado. El extraño me dio
el periódico,me sonrió de forma extraña y movió su cabeza alejándose
lentamente sin responderme. Me quedé con la mirada clavada en
las palabras y mi y mi mente comenzó a reaccionar. Comencé a caminar
alrededor de la habitación mientras crecía mi emoción. ¿podía la oración ser contestada tan rápido?
En ese momento una escena pasaba por
mi mente
-una escena que había ocurrido varios
días atrás en el corredor. Fue un incidente tan
insignificante que me resultaba asombroso que pudiera recordarlo
completamente. Sucedió que cierto hombre se había acercado al testigo principal
del fiscal, al detective, y le había dicho en tono grosero:
" Jim, ¿cuando me vas a pagar
esos dos dólares que te preste?”. El próximo día en el tribunal, este
detective estaba sentado en el banco de los testigos cuando el juez
elegantemente me anunció: “Su turno para preguntar”. Su
actitud claramente indicaba que él pensaba que yo tenía el caso perdido.
Me puse de pie con una oración -y el periódico de Savannah en mi
mano . Luego para asombro de todos le pregunté al detective: ..¿Usted pidió
prestado dos dólares al señor ]ones, un tiempo atrás? Yo escuché cuando le
preguntaba a usted el otro día,que ¿cuándo se los iba a pagar?” se sorprendió. Se ruborizó y tartamudeaba. El
fiscal se puso de pie de un salto y objetó mi pregunta. El jurado me miraba
fijamente con ojos llenos de lástima y confusión. "Por supuesto que en un
caso, tan importante como éste, usted está preparado para mostrar su
certificado que lo capacita a actuar como detective", le insistí
pausadamente.
No podía pasar inadvertido el
rubor que apareció en el rostro del detective mientras me alcanzaba su
certificado. Una mirada al elegante papel grabado y su reciente fecha de
emisión me satisfizo. De pronto, parecía como si todo el poder del universo
estuviera conmigo. Presenté el “Periódico de Savannah”, ,leí el anuncio
al juez y al jurado y se loarrojé al detective que estaba completamente
avergonzado por haber tratado de pasar como un experto.
“¿Y con los dos dólares que le pidió
prestado a Jones, usted compró este certificado y la insignia!"
El detective quedó
completamente desacreditado cuando lo admitió. Nada de lo que él dijo desde ese
momento en adelante tuvo ningún efecto en el jurado. En realidad, su comunicación
impresionante ,se había esfumado y estaba apurado
por terminar con todo, salir del salón del tribunal y dejar atrás esos rostros
disgustados y burlones.
El jurado deliberó en pocos minutos.
Su veredicto: "No culpables".
Los muchachos Holmes quedaron libres.
.',*'
"Ilumíname
con tu Espíritu Santo", dijo el doctor Samuel Johnson.
Siempre que leo esta oración no puedo
evitar pensar en ese juicio que tuvo tanto significado en mi vida, no tan sólo porque pagó una deuda familiar, al salvar una
vida por otra; y porque evitó que dos hombres inocentes tuvieran un final
vergonzoso; y
también por haber hecho justicia a los negros del sur, sino porque desde el principio de mi carrera me enseñó a
buscar la ayuda de Dios y pedir que su Santo Espíritu me iluminara.
Durante toda mi
carrera he acostumbrado a comenzar el día en los tribunales con un clamor
silencioso. No podría imaginar un día de trabajo sin oración.
NACIMIENTO DE JOSEFA CANDIDA LETONA DE LEON-San Luis Salcajá
NACIMIENTO DE JOSEFA CANDIDA LETONA DE LEON
200-MANUEL RIVERA RUIZ DE SALCAJA-JOSEFA OSORIO DE SALCAJA-201MARGARITO GONZALES DE SALCAJA-MARGARITO ALVARADO DE SALCAJA-202MANUELA TARACENA GORIS-205 JOSEFA ARGUETA OVALLE DE
SALCAJA-MARCOS DE LEON DE SALCAJA-20 JOSE DAVID OSORIO DE LEON-DE
SALCAJA-MIGUEL RODAS HERRERA-206 FELICITAS DE LEON DE SALCAJA-208 RITO
SOTOLOPEZ DE SALCAJA-MAXIMA ALMENGOR DE SALCAJA MADRINA MARIA LUZ
LOPEZ-222 SELSO OVALLE DE SALCAJA-LEONOR CASTAÑEDA-225 TERESA GRAMAJO 226 LORENZA ESTRADA ARRIAGA-227 JOSE CALDERON-228 ZEPEDA ESCANDON-FELIPA RODRIGUEZ DE LEON-229
MARIA ARRIOLA Y SANTIESTEBAN-RAFAELA ESCOBAR-SALCAJA-FRANC.A SOTO
RIVERA-SALCAJA-TOMASA NATARENO ARGUETA-DE SALCAJA-230 JOSE LINO GRAMAJO- DE SIJA-FRANCISCA OVALLE- DE SALCAJA-JOSEFA CANDIDA LETONA DE LEON- DE SALCAJA- HIJA DE
"En seis de Oct.e de ochocientos sesenta y uno bautisé solemte.a Josefa Candida que n. el 4, ha. la. de Ypolito Letona y Fernanda de León. Mad.a Máxima Rodriguez-imag. 231
TOTONICAPAN Y HUEHUETENANGO-RECORDACION FLORIDA
RECORDACION FLORIDA
Recordación Florida, Francisco Antonio se
Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia,
Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala.
Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo.
Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANGO
LIBRO OCTAVO
CAPITULO I
Del Partido y Corregimiento de Totonicapa y Huehuetenango, y las calidades y naturaleza de su temperamento.
MARGINALES.—Fué
este Partido una de las partes más estimables del Reyno de Utatlán, —En
cuantas partes se dividió el Reyno de Utatlán. — Vaticinios de la ruina
de esta estírpe, que se van experimentando. — Lo numeroso que hoy es
esta jurisdicción de Totonicapa. — La mucha poblazón de españoles que hay en los lugares desta jurísdícción. — Sus muchas haciendas de uno y otro ganados que se extienden a los índios. — De cuanto utilizan a los indios los hijos de españoles que nacen en estos pueblos.
— Situación de Totonicapa cabecera de este Partido. — Temperamento de
este territorio. — Sus sendas dificultosas e impedidas con grandes
cuestas, — Es proveído su territorio de buenas carnes. — Grandes cosechas de maíz, legumbres y buenas frutas. — Carece de pesquerías éste y los pueblos de la sierra. Su longítud, latitud y circunferencia de todo el Corregimiento y sus confines.
Cuantos pueblos están sujetos a esta jurisdicción. — Sus montes,
bosques y campiñas. — Los ríos que riegan esta jurisdicción, — Es límpío este país de sabandijas ponzoñosas, — Yerba jabonera perjudicial a las mulas y caballos que comen de ella.
Este
admirable é insigne territorio de Totonicapa, de ancho y prolijo
circuto, que fué parte estimable lo mas de ello y lo mas escelente y mas
preciado del reino y señorío del Quiché, se desmembró como Atitlán y
Sololá, y el gran partido que es hoy Quezaltenango, haciéndose de solo
aquel poderosísimo dominio cuatro partes muy numerosas y muy grandes,
que se señalan bien famosas en cuatro Corregimientos de estendidísímo país, y
muy fecundo; sin lo que tuvo de la Provincia de Verapaz y de los Mames,
con mucha parte de la costa del Sur, que entonces cuando se
establecieron, y fundaron estas jurisdcciones, eran sin duda en vecindad
de tributarios mayores mas que ahora muchas veces; mas cuantos
venerables personages vaticinaron de estos y los demás de este
Occidente; su asolación y acabamiento, y este preludio de su ruina, se
experimenta total en muchas partes de otros reinos, y en este cada día
lo que con pestes muy durables se disminuye su nación. Mas sin embargo,
este partido de Totonicapa hoy se mantiene, y continúa en crédito, y
posesión de grandes pueblos, que numerosos, y crecidos los mas de ellos,
como diremos adelante, hacen muy estimable su gobierno y su vivienda
apetecible, y en donde vecinos españoles se logra gran población interpelada, que muy política é igual ilustra en mucho modo aquellos pueblos, en donde el domicilio de sus dueños se perpetúa á la posteridad con sucesión que continúa alimentada y mantenida con buenas y provechosas haciendas de ganado mayor, y del menor mucho mejores, que ya se extienden á los indios, en las que hoy han creado á posesión de propiedad, cuyo provecho que es muy grande por esta parte, pasa á mas estimable beneficio por los hijos- de aquestos españoles que naciendo en los pueblos de los indios, son tales lenguas y tan diestros, que aun los indios nos dicen y aseguran que de aquellos aprenden la perfección y pureza de su idioma (claro está, pues, la tienen reducida á los preceptos del arte) ; y entrados á la observancia de la religión son unos ministros que se aventajan á todos en el confesonario y en el púlpito, y por esto de los indios muy amados, creídos y venerados y
por donde entran con mas suavidad á la doctrina y la verdad de nuestra
religión católica, en que con claridad y buena explicación de los
misterios de fé, y los preceptos divinos y eclesiásticos se les instruye
y catequiza; y por que sin duda y á único fin juzgamos por conveniente y tolerable el que los españoles vivan y tengan vecindad en los lugares de los, indios, mas no por eso dejamos de conocer que los mulatos y negros entre ellos son perniciosos y nocivos, por que además de quererlos supeditar y anteceder, les comunican las costumbres y los vicios que no conocen ni fueron de sus mayores ejecutados.
Yace
Totonicapa, primera cabecera del partido por el tenor y forma de su
erección, situado en gran planicie de excelentísima llanura limpia y
alegre, y que le constituye en saludable país, lo despejado de su
horizonte; por que elevándose su población sobre crecidos y grandes
montes, goza de cielo despejado y de la sanidad de los Nortes que la
refrescan y purifican; bien que á esta causa en temple frío es combatido
de heladas repetidas que muchas veces esterilizan los pastos, Está
situación respecto de Goathemala hácia la parte del Norte, y es paso
inexcusable por el camino de arriba á los progresores que se encaminan á la ciudad de México, Pero esta senda que decimos es penosísima y molesta por grandes cuestas que se repechan con mucho riesgo en varias partes de su viage. Es abundante el territorio de muchas carnes de vaca, de carnero y de puerco, y los jamones de este pueblo son muy buenos, aunque mejores los perniles de Momostenango ; tiene también grandes crianzas de gallinas, y en la espesura de sus bosques mucha caza de perdices y codornices; su cosecha anual es abundante y prodigiosa en maíz, frizoles, chile, y buenas frutas, en especial •de manzanas y de peras, que es más lo que se pudre siendo crecida la saca, que lo que se aprovecha. Solo carece de pescado en
el todo y de tal arte que necesita le entre de fuera,digo á este pueblo
de Totonicapa y todos los más de la Sierra, mas no absolutamente á este
partido, Corre de su país la situación por longitud de la parte de
Noroeste al Sudeste, y por su latitud de Norte á Sur. La una que se
dilata noventa leguas y la otra alguna cosa más de cincuenta; mirando
sus líneas por confín desde Chahul, que linda con Verapaz, á San Gerónimo Motosíntle que confina con la jurisdicción de Soconusco, Y desde el rancho alto de Totonicapa, término de Tecpan atitlán, y el río de Aquezpala, que es la raya entre esta jurisdicción de Totonicapa y la de Chiapas mas como
quiera que hayamos apuntado sus cuatro confines, es necesario el
advertir, que por la parte del Sueste entra el Corregimiento de
Quezaltenango por un ángulo á confinar con este de Totonicapa por el
Oestesudeste, y este partido de que vamos tratando, por el Noroeste con tierra de frontera de los infieles de Lacandón, cuya estensión de territorio corre por su circunferencia doscientas y setenta leguas de utilísima tierra y deliciosa;
que de su estampa por el todo podrá entenderse su confinanza y gran
dilatación, donde en su sitio y su país están situados y erigidos desde
la posesión del gentilismo cuarenta y nueve lugares, que los más de
ellos se constituyen numerosos, con admirable y grande pueblo,
desconocidos en su grandeza y vecindad de lo que fueron primero, de que
daremos noticia en su lugar, procurando señir su narración por ser su
número escesivo, ó dividirlo en los discursos de algunos capítulos, por
no defraudar á los lectores de lo curioso y singular de algunos de
ellos. Los montes y los bosques de el partido copiosos y poblados de
arboleda, llevan muy útiles maderas para los edificios, en todas
aquellas que se hallan y se producen en tierra fría; y entre ellas gran
copia de pinabete que
mucha manufactura ofrece á los indios con muchas utilidades, y fuera de
esto mucho combustible para alimento del fuego, por donde son muy
estimables á la conservación de los poblados; y las campiñas y los
prados á los rebaños del ganado muy adecuados, y muy propios á su
crianza, y procreación; por que sus pastos provechosos y la limpieza de
sus llanuras ayuda mucho á su conservacíón, como las aguas que los
regalan al beneficio y al riego de setenta y nueve ríos y arroyos que se
conocen; por que atraviesan por las sendas y el viaje de unos pueblos á
otros, sin los innumerables que se pierden en el provecho entre
montañas y cordilleras; que estas que conocemos y señalamos no llevan la sanguijuela, que es tan nociva á los ganados,
y solo se halla en los que más detenidos, y rebálsados de las llanuras
se remansan en síeneguillas. Pero además de las escelencias que
referimos de estos países, añade su bondad naturaleza, la gran
seguridad de sabandijas ponzoñosas, esto es en tierras frías, que en las
que son más bajas y calientes, las hay muchas y venenosas, como si
fuera en la tierra de la costa, y así en los altos de la sierra
los pastores y los arrieros duermen en medio de los campos sin recelo que los inquiete, ni por razón de los pastages peligran los ganados de estos países. Solo en las mulas y en los caballos se reconoce maleficio, por la yerba que
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llaman
jaboneta, por que el activo tufo de su olor á la manera de jabón, que
inficiona gran distrito de donde nace y se sitúa, los ataranta y
embriaga de calidad que sin comer ni sosegar, gustando de ella quedan
muertos por el campo
; mas con instinto natural se apartan de ella y son pocas las bestias que peligran.
CAPITULO II
De
lo que á el príncipio, de la conquista de este Reino la embarazaron
estos indios Totonicapas, y de lo que acerca de su estirpe, igual á la
de otros, se tiene noticia.
MARGINALES: Asistió este pueblo a el Rey Tecum Unián contra los españoles. — Tuvo a la disposición de este rey noventa mil guerreros.
— No conservaron los de Totonicapa la contumacia que los Utatecos. —
Manteniéndose con suma bizarría quedan rotos en la batalla memorable de
PALAHUNOH Y se retiran al Castillo de XELAHU. —Entra al Castillo nuestro
ejército después de tres días de sitio. — Huyense algunos AHAOS al
Quiché y quedan otros prisioneros. — Sosiegan su furor algunos capitanes
españoles y los Ministros eclesiásticos y quedan muchos amigos.—Queda
Totonicapa casi destruida con el furor de la guerra. — Fueron estos
totonícapas de los primeros cristianos que hubo entre los indios y toman
los apellidos nobles de España. — Los AHAOS y CALPULES nobles de este
pueblo y blasón de que usan. —Abusos y desdichada idolatría en que
perseverar muchos.
Este gran pueblo Totonicapa, como dijimos,
en el Capítulo cuarto del libro sétimo de esta segunda parte, asistió
á la defensa de sus países en servicio de su rey Tecum Umán, con
poderosa oposición á nuestros españoles. Regidos y gobernados de sus
caciques y cabos principales con suma bizarría y gran denuedo hasta el
último combate en que ya muerto el rey Tecum y suced'éndole su
primogénito, que también quedó muerto por justicia, se sujetaron á la
obediencia católica, como la corte de Utatlán; pero estos mismos que en
esta ocasión de la conquista ofrecieron á su rey •noventa mil guerreros á
la severa oposición de nuestros españoles, es de creer no dejarían los
ocho castillos de su país sin tripular y sin cubrir y espuestos á ser
develados de nuestra gente, ni los lugares que resguardaban los dejarían
desiertos ni despoblados; pues eran estos por entonces numerosísímos y
cabeceras de señoríos y Ahahuaes, y los señala su autor diciendo eran
estas poblaciones, Totonicapa, Santa Cruz Quiché, Quezaltenango,
Momostenango, Ahpaciha, Ostuncalco, Cuyotenango y Chiquimula, que los
más de ellos aun hasta hoy se conservan y continúan en crédito y vigor
de pueblo numeroso, como veremos en sus lugares; mas estos de quienes
ahora vamos hablando, aunque esforzados y constantes en sus defensas, no
fueron tan severos ni tenaces
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TOTONICAPAN-RECORDACION FLORIDA
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Recordación Florida, Francisco Antonio se
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como Utatlán y otros de su inmediata anexidad; por que al principio de
la guerra del Pinar, se mantuvieron con suma bizarría*y gran valor,
hasta que rotos en la memorable batalla de Palahunoh, donde fué muerto
su rey Tecum, en el sitio de Pakajá,
se retiraron á el gran castillo de Xelahuh. Pero esta fortaleza, que pareció al principio inespugnable, puéstole sitio á su cordón,
fué entrado por -nuestros españoles con grande batería; en que gastó nuestra constancia más de diez días de desacomodado y áspero asedio, respecto á su alojamiento en la descubierta campaña y mantenida con grandes lluvias de proceloso invierno;
pero muertos en el castillo la mitad de sus defensores, según su autor,
(1) con menos fuerza á su defensa, abiertas brechas por sus muros, y
entrado por ellas y por asalto á sus costados, franqueadas de repente
las puertas por los propios defensores,
se
huyeron muchos Ahaos al Quiché, y otros quedaron prisioneros dentro de
la plaza del castillo; pero desesperados y furiosos juraban (aun
viéndose en la red) la venganza de la muerte de sus hermanos y
parientes, y en especial mas se irritaban y enfurecían con la memoria de
su rey Tecum Umán, muerto á lanzadas; mas sin embargo de su furor y su esquivez por verse entre estrangeros y gente enemiga,
la gran sagacidad de Don Pedro de Alvarado, por una parte, y por otra Hernando de Chávez, Gómez de Alvarado, y Gaspar Arias,
acariciándolos y dándoles á entender los eclesiásticos por los
intérpretes el fin de su venida á estas tierras, y los misterios más
principales de nuestra Santa fé,
domesticaron su furor y pertinacia, quedando desde entonces Totonicapa y su inmediato Quezaltenango muy quietos y verdaderos amigos de nuestros españoles, y no muy arruinados en su planta material,
si
bien, Totonicapa, á donde sin duda llegó mucho furor de aquella guerra,
por más tenaces y rebeldes sus moradores, quedó casi desmantelado y,
destruido y con mucha necesidad de su reparo. Pero al paso que fueron de impedimento y embarazo en el principio de la guerra,
fueron después de grande alivio estos Totonicapas y los vecinos quezaltecos á la conquista, de Utatlán;
porque empezando á servir desde la toma del castillo de Xelahuh,
descubriendo sus traiciones y alevosías de los de Utatlán, y ayudando en
mucho modo á sujetarlos,
fueron en breve de los primeros cristianos de esta nación de los indios, que hubo en este reino,
tomando también los principales caciques los apellidos de aquellos capitanes que los apadrinaron en el bautismo: Portocarrero, Chávez, Mendoza, Mexías y otros, y así se conservan hoy muchas estirpes ó linages de los Ahaos de estos lugares Totonicapa y Quezaltenango, de quienes afirma
su escritor haber visto y esperimentado la confusión y los trabajos de estos Ahaos y su acción en el, progreso de la conqu'sta;
por que ya tenía once años y que pudo tener entera y particular noticia de los sucesos de aquel tiempo, así por su edad,
como por que su padre era cacique y era señor del Coxturri ó castillo de Xequique, y
era en Olintepeque.
Mas como quiera
que este escritor de los indios no
olvide su nobleza y la de otros del grande pueblo de Totonicapa, quiere
que estén eslabonados no solo con los Quichés, Chiquimula,
Quezaltenango,
Momostenango, Ostuncalco y Ahpacihá,
sino que afirma y asegura que los indios más principales que vinieron
de México y Tlascala, en compañía de los españoles, para ayudarlos
(1) Don Francisco García Calel Tezunipan. —folio 4.
en la guerra y catequisar á los de esta parte, se les dieron por amigos y por parientes y se volvieron á eslabonar con ellos por casamiento,
y que en señal de más seguro y amistad les dieron un testimonio de sus
armas, que testifica haberlas conferido la gran liberalidad del
Emperador á los -indios que vinieron. de Tlascala, por lo que se
señalaron en la conquista á favor de las armas españolas, y las figura
en este modo :
Y dice que desde entonces unos y otros tienen igual derecho en los
asientos y en la obción prominente de los gobiernos y oficios de
república en que alternan y se seña'an unos linages y otros, sin
contradicción ni embarazo; y que así en esto como en la observancia de
la ley católica viven sin decaecer ni pervertirse, debiendo este
beneficio y buena obra á la venida de los españoles y á la enseñanza de
los ministros eclesiásticos que arrancaron de ellos las brujerías é
idolatría, y el mal hábito y estilo de quemar copal. Y hojalá si esto era así ahora 125 años, por el de 1568, que esto se escribió por Don Juan de Torres, hijo del rey Chignahuiveelut, sucediera
en este que escr'bímos, en que lamenta la nuestra piedad el ver á la
miseria y rusticidad de esta estirpe, tan enredada y ciega en estos
vicios y abusos, como lo prueba la grande v'gilancia y santo celo del R, Obispo de Chiapa, Don Fray Francisco Núñez de la Vega,
del orden de Predicadores, en el distrito de su Obispado, y 'a
incomparable atención de los dos misioneros Apostólicos de la regular
observancia, Fray Melchor López y Fray
Antonio Margil, que tanta abominación de ídolos han sacado de los indios
de Soconuzco, de este partido de Totonícapa de que vamos discurriendo,
del de Quezaltenango é Yzquintepeque y muchos más; y con mas
admiración por su cercanía é inmediación á esta Corte de Goatlieniala,
con más trato y correspondencia con españoles, de los indios del
Corregimiento del valle, en que de todos, fuera de la gran multitud de
los ídolos, han descubierto otras muchas supersticiones de brujerías, en culebrillas de chuchumite, Calendarios y chalchihuites, y otras muchísimas inmundicias, en
que parece ,que hasta ahora, después de tantos años de cultivo, y de
trabajar y hacer en ellos se están en sus primeros y principales
errores, en cuya lástima y dolor me incito á describir sus ignorancias
aun no arrostrando mi natural y compasión á publicar vicios de otros,
Mas la verdad que anima á las historias y el justo celo de vasallo y de
católico, conduce mi obligación á relatarlas, y por si alguna vez la
Majestad del Rey que es mi Señor, y me ha mandado que esto escriba,
hiciese que le llegue á sus oídos la narración de estos sucesos, nos,
con este propósito advertido, hemos gustado de referirlos, deseando se
ejecute su remedio. Registrando los bosques y arcabucos en donde existía
tal maldad, y en especial en el potrero de Comalapa y la gran sierra de Parraxquin, antiguo propugnáculo de esta gente de Occidente,
CAPITULO III
De la gran cordillera de Parraxquin, y de los
castillos que en ella estuvieron erigidos por los indios sujetos al
dominio del Rey del Quiché.
MARGINALES.—Gran palacio de los reyes del Quiché en XETINAMIT. — Centinelas y
Castillo de este sitio. — El Castillo de CHRISTALI en esta Cordillera de Parras-
quín, — Otro Castillo de esta Cordillera con mucha obstentación en gran vestigio.
— Confín conocido de los dos reynos de Utatlán y Sotojil-
Corre cuasi sin término conocido desde la parte de mediodía para el
Setentrión, sino emula, superiora á la eminencia de los Alpes, la
prodíjíosa cordillera de Parraxquin, que aunque se corta en partes de su
camino, por breve espacio de distancia en lo que abren algunos montes
entre sí, por el terreno de sus faldas se eslabonan y se frecuentan con
cuasi inseparable continuación, en que hay baquianos de sentir, que
encaminada á Sinaloa, corre y derrama su corpulencia á setecientas
leguas de distancia, desde este reino al Nuevo México. Sus vistas son
agradables y apacibles por lo natural del sitio, y saludable su vivienda
por la templanza del aire, si bien en pocas partes poblada por su
retiro solitario y su breñosa confusión; lo superior de sus alturas son casi inaccesibles y de trabajosísimo camino,
que prolongándose y cortando de Norte á Sur como apuntamos, precisa
atravesarla al conducirse los progresos desde la parte de la sierra á la
de la costa con áspera fatiga y peligro notorio en muchas partes; mas
si se considera la observación de su rumbo, continuándose con los
volcanes de Goathemala, los de Pacaya, Sonsonate y los de S. Salvador y
otros, sería la longitud de su camino inmensurable, pero solo escribimos
la cordillera lo que á este partido pertenece. Es su pronombre
Parraxquin, impuesto por los indios del Quiché con propiedad y mucho
acierto, por que quieren llamarle Monte-verde, á causa bien notable y prodigiosa, de que cuando se agosta y se marchita lo general de los campos en verano, esta larguísima cordillera está frondosa, verde y muy lo-
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zana, como mí observación lo reparó por lo inclemente de los meses de Diciembre, de Enero, de Febrero y Marzo, en que lo recio de los Nortes y la fuerza de las heladas no dejan cosa que no conviertan en polvo y hojarasca, y
por esto sin duda aquellos reyes que dominaron el Quiché abajo del
pueblo de Ystaguacán, entre unos montes que indican mucha profundidad y
grande hondura en el valle, que se dilata á crecido circuito, tenían un elegante palacio en el sitio que llaman Xatínamít,
que regado de buenos ríos y de muchos y saludables arroyos, era buen
sitio de placer y recreación á la familia de aquellos poderosos caciques
o reyes de Utatlán, que huyendo de la molestia de los nortes, en este
lugar Xefinamít, no solo se resguardaban de la inclemencia de los
vientos, sino que se fortalecían y aseguraban :de la invasión de
sus contrarios, haciendo en esta parte su consejo y junta de guerra, que
llaman Zzicunlíquíl. Y en esta dulce amenidad que descubrimos se
entretenían en monterías, juegos, bailes, mas esto sin perder de vista
los peligros y la memoria de sus contrarios de que no los olvidaba la
variedad ó el embeleso de los placeres; pues para asegurarse y
mantenerse ponían en las cimas descepadas de aquellos montes de
Parraxquin muy vigilantes centinelas para en viendo los humos de aquella parte de Cibíxíclabal, que
quiere decir ahumadero, tocar- alarma y prevenirse á la defensa
recojiéndose al gran castillo de esta parte de Xetinamit, que según la
cuenta de los indios de un Xiquipil, tenía ocho mil defensores; que tanto como esto se recelaban y procuraban guardar y mantenerse estos indios que sujetaron y vencieron en el nombre de Dios y con su ayuda aquellos pocos españoles.
Mas los demás castillos que aseguraban el reino de Utatlán, no menos
fuertes y encubiertos de infantería, que el ya advertido de Xetínamít,
por esta sierra de Parraxquin, eran otros dos que mantenían sus
defensas. El uno que sus vestigios y cimientos se ven ahora, bien que
informes y sin diseño que perfeccione en planta, en términos de una estancia que es posesión y buena finca del capitán Francisco Gutiérrez;
mas todo el cimentage que se descubre sobre el altísimo pináculo de
Christalí, con mucha parte y admirable de una larga y altísima muralla,
es de maravillosa fortaleza y robustez, con magníficos aparatos de
terraplenes y fosos, que muestran en píe alguna parte de los lienzos de
las torres y cubos de su defensa regular. Y este castillo se oponía contra la ambición de las naciones de los Mames y los de Soconusco, que por aquella parte podían acometerle. El
otro memorable y gran castillo de esta cordillera estuvo situado en
otro eminentísimo picacho que se divisa y deja ver desde el camino de
San Andrés, y de su fábrica y celebrada ostentación, aun dura y vive el
crédito de muchas ruinas, con clara demostración de más que gran
vestigio de su importancia; mas sin embargo demolido muy de intento,
como los otros, no deja delinear diseño alguno de lo que fuá su planta
regular en aquel tiempo. Haciale oposición á las,
entradas del Sotojil, con quien señala la simple tradición que era el
confín de que hoy es pueblo conocido de Santa Clara, y aun ahora se
parten términos entre los dos Corregimientos y los partidos de Atítlan y
Tecpanatitlán, en este pueblo de Santa Clara, que
es de una jurisdicción, y el de la Visitación que es de otra; mas de
tal arte y tal inmedíacíón que el pueblo de la Visitación que es de
RECORDACION FLORIDA-54-58 TOTONICAPAN
RECORDACION FLORIDA
Recordación Florida, Francisco Antonio se
Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia,
Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala.
Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo.
Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANGO
CAPITULO V
Que continúa la descripción del Corregimiento de Totonicapa en la administración de la Religión de Santo Domingo.
MARGINALES.—Convento de SACAPULAS. — Temperamento de el pueblo de Sacapulas.
—
Etimología de Sacapulas, — Río de Sacapulas, considerable. — Su puente
de este río, — Templo de Sacapulas, excelente y capaz. — Pueblos de
CUNEN y UZPANTLAN. — Descripción de Cunén. — Trigo de riego, y de
temporal que se coge en Cunén. — Molino y panadería de Comunidad. — Su
templo y casa del Vícarío. —Frutas de las de España que se producen en
su territorio. — Propiedades naturales de los indios. — San Miguel
Uzpantlán. — Los indios de Uzpantlán son montaraces.
— Vecindad de
Uzpantlán. — Pueblo de Nebaj. — Dícese el gran trabajo de los Ministros
eclesiásticos en aprender los varios idiomas de los indios. — Situación
de NEBAJ y su temperamento, — Vecindad de Nebaj y pobreza de su
parroquia, —Pueblo de COTZAL. — Pueblo de CHAHUL,
Demás de
estas Guardianías que quedan referidas, que se componen sus vicarías de
siete pueblos de este Corregimiento, hay otros de los que llaman
partidos vulgarmente, como también aquellas apuntadas guardianías, los
cuatro que administra la religión Mercedaria, y el uno la de
Predicadores, que se comprende y numera este en el órden de dos curatos y
un convento Prioral con título de Santo Domíndo Sacapulas; es obra
antigua la del convento, y si bien fuerte y de grande estensión en su
habitable, funesta y melancólica su vivienda, se hace desapacible y
temerosa en grande modo, Su fundación y erección de este convento fué
por el año de 1553, siendo Obispo de la Santa Yglesia el R. Don
Francisco Marroquín y Presidente de la Real Audiencia el Lico. Alonso
López Serrato. Queda la situación de aqueste pueblo respecto de Huehuetenango hácia la parte de Levante; su
temple es tan caliente cuanto húmedo; mas esto por accidente, siendo su
planta en sitio muy caído y resguardado del Norte, con grande serranía,
antes que por propia naturaleza de su país, Su etimología de Sacapulas,
es de Sacal y pulan, que propiamente quiere decir, yerba de plátanos,
Llena su territorio gran copia de palmas que fructifican tan buenos
dátiles como los de Berbería; es proveído de buena pesca de
tepernechínes, por que situado á la rivera de un noble y grande río, que
llaman de Sacapulas, que corre á el Norte, goza su vecindad de
conveniencia de su frecuente pesquería; el río dá paso por un puente que
se levanta sobre once ojos de buena arquitectura, que salen á recibir
su corriente en punta de diamante que la corta,
Tuvo antes otro puente que está antes de este hácia el río arriba, á
cosa de dos cuadras, que jarretado y muy gobiado por su costado, dañlo
de una creciente poderosa, aun se mantiene y dura en pié, Su templo de
este pueblo es muy capaz y de ma-
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teria
noble y muy durable, con buen adorno de retablos, campanas y
ornamentos, y el órden y la composición de la música de su coro muy
estremada en la destreza y en la suavidad de las voces, esmero de los
Ministros de esta sagrada religión Domínicana. Tiene el cabido y la
demás casería de buena teja, y los vecinos son en número doscientos y
veinte y tres, y el de sus habitadores ochocientos y noventa y dos de la
nación Quiché. Tienen unas salínas escelentes de que daremos noticia
bastante. Son sujetos á este curato el pueblo de Santa María Cunén y el de San Míguel Uspantán;
de cuya guerra y duración de su conquista será preciso dar razón en
concluyendo este discurso y descripción de este partido ; mas el primero
de Cunén sito á la propia situación hácia levante, en tierra de llanura
muy igual, es de tan dulce amenidad y gran recreo, cuanto de pingüe
promisión á sus habitadores. Séanos lícito el espresar su descripción,
pues no repugna á nuestro oficio é inst'tuto. Es de Cunén la bella
planta en sitio llano y esparcido, dilatándose su gran planicie desde el
levante hasta el poniente, quedando ceñido su terreno por la parte de
tramontana y mediodía de altísima y fecunda cordillera; mas su perfecta
nivelación de las cuerdas de su planta corre en sus calles con grande
cuenta y mucho arte de Norte, Sur, Oriente, poniente; camina por todas
ellas por una acera y otra arrimado á las casas; grande y maravillosa
porción de aguas, que se emplea en lo que después diremos. Todas las
casas de este lugar son fabricadas de adobe con mucha policía, y sus
techumbres de buena teja; los patios ensulacados de argamasas finas y
muy bruñidas y lustrosas; sirven para trillar los trigos q. siembran en
los solares, á cuyos riegos se suministra el agua que corre por las
calles; de donde cogen gran cantidad de grano, fuera de las sementeras
de temporal que se hacen en la sierra, y el trigo que se coge lo guardan
en gabilla como en muchas partes de España. Tiene este pueblo un buen
molino, y una panadería á donde todos muelen y todos amasan; pero todos
también cuando es preciso acuden á el aderezo y á el reparo de aquellas
oficinas. La habitación del vicario, el templo y atrio es escelente y de
admirable y muy pulido y venerable culto. La conveniencia de sus
habitadores es grande, por que además de lo apuntado gozan el largo
esquilmo de los apriscos y piaras de un ganado y otro; lleva su
territorio cuasi por la naturaleza de su clima,
muchas uvas, higos, membrillos, peras, durasnos, priscos, manzanas,
granadas y otras frutas de España; mucha hortaliza, espárragos, acelgas,
espinacas y coliflores. Son sus vecinos, ciento y diez y
nueve, y cuatrocientos y setenta y seis el número de sus habitadores de
la nación Quiché. Son cortesanos, afables muy humildes y liberales, y
de no malos entendimientos, y hay algunos de muy buenos talentos entre
ellos. Mas San Míguel Uspantlán, más solitario que otro alguno por su
estravio y destemplado clima, tan
solo lleva favorable á sus vecinos la buena producción de los maíces en
grande copia y provisión, y de pallares mucha abundancia; que es cierta
especie de frizoles que proponemos en estampa, y se dá en arbolillos, de un estado que duran tres, cuatro y cinco años dando fruto.
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Pero estos indios siempre agrestes y motaraces, casi de intento se separan y se niegan silvestres al cultivo del comercio y el trato de españoles,
Son de especial idioma y de nación estraña á los demás de aqueste
reino, El número de sus vecinos no es muy grande, pues solo llega su
padrón á ciento y setenta y cinco tributarios, y el del producto en sus
familias á setecientos habitadores. Su población pobre y humilde, es
igual á la estrechura y la miseria de la Parroquia y vicaría, si bien no
en todo escasa en sus adornos tiene lo necesario y lo preciso. Pero el
Priorato de Sacapulas que se estiende á más orden de súbditos, comprende
en su obediencia á los que asisten en el curato de Nebah, de la nación y del idioma Yghil, que solo se usa en este y sus anexos el de Cotzal y el de Chahul. Mas
quien podrá bastantemente ponderar el gran mérito y loor que se les
debe á los Ministros de esta y de otras, sagradas religiones y á los
Ministros Evangélicos seculares, que así como para estos, muchas veces
para un solo lugar, como acabamos de decir del de Uspantlán, aprenden un
solo y dificilísimo idioma, en que administran sus vecinos, aún es
imponderable su trabajo, y solo conocible á quienes vemos la asperesa y
la dificultad de su pronunciación; pues cuanto más en este de Nebah sito
en la cúpula y la cima de la gran sierra de Sacapulas, entre asperísima
montaña, entre dos profundísimas barrancas con gran ladera de breñas y
arcabuces, y en donde el temperamento de su región y de su clima es destemplado y enfermiso; por cuya intemperie de gran frialdad y mucha niebla, hallándome en este pueblo en cosas del servicio del rey, tuve por conveniente para pasar las noches con más comodidad en la disposición de mi persona y las de mis ministros y dados, bajar á dormir á una barranca, en donde estaba un rancho bien estrecho á la rivera del arroyo. Efectos
son de aquella Divina Providencia que adoramos el que haya sujetos, que
se apliquen a semejantes destierros y trabajos. Son los vecinos de
aqueste pueblo de Nebah noventa y cinco, y trescientos y ochenta
habitadores, repartidos en mucho número de parcialidades, Cuchil,
Salquil, Yghil y otras. Así ni más ni menos que el que acabamos de
referir, con pobre Yglesía .parroquial, con la techumbre pajiza, como en
la habitación de su poblado de la propia materia del esparto, en temple
y soledad de su vivienda, el de Cotzal,
aun más poblado con ciento y cuarenta y cuatro vecinos tributarios y
quinientos y setenta y seis habitadores. Y su inmediato el de Chahul, con doscientos y cuarenta tributarios, que hacen el número de sus familias de novecientos y sesenta habi-
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tadores. Es toda gente agreste y montaraz, dados al ocio y á vagar, y que apetece más lo intratable de la montaña que la suavidad del poblado, y en quienes por este género de vida y habitación de los más intrincados arcabuces á caza de unas plumas de Quezal,
se resagan y atrasan los tributos, y muchas veces y las más quedan
perdidos; y aun no discurriremos tanto daño en que se pierda ó menoscabe
alguna parte de semejantes situados, si acaso lo precioso de sus almas
no se pierde, ó temerosos del castigo ó imposibles acaso al pagamento de
lo que deben los justicias, pasándosenos muchos de los infieles Lacandones, como lo averigüé de los indios de Cotzal y Cunén, y
de cuyo peligro y perdición nos con justo temor y celo pío dimos
noticia en este Real acuerdo, y atención de nuestro informe, se
remitieron los tributos que no pudieron cobrar Don Matías Sánchez,
Domingo Pérez, Felipe Ramírez, Bernabé Días, José Ibarra y Pedro de
Avilés, alcaldes de aquellos pueblos, que estaban detenidos en la cárcel
el tiempo duro y miserable de veinte y siete meses.
CAPITULO VI
De la conquista y guerra de Uspantlán y el mucho y grande trabajo que costó á nuestros españoles su reducción.
MARGINALES.—Uzpantlán
fue cabecera de el territorio de Sacapulas. — Tiempo revuelto con
discordias en la ocasión de la Conquista de Uzpantlán. — Estuvo sin empesarse su conquista cinco años. — Hácese la primera entrada a este país, y se nombra por cabo a Gaspar Arías Dávila. — Motivos de el Cabildo de Goathemala para esta guerra, — Ocúpase Gaspar Arías seis meses en esta guerra con grandes trabajos de nuestra gente con sujeción de algunos pueblos. — Vuelta de el Arías a Goathemala con ocasión de gran rumor. — Deja en su lugar a Pedro de Olmos. — Pierde el olmos la facción de Uzpantlán con lo demás adquirido. — Sacrifican a el índolo EXBALANQUEN los indios prisioneros. — Desamparan nuestros indios el campo, y Juan de León Cardona los detiene acuartelados en el Quiché. — A la retirada de los nuestros se les ofrece a el paso nueva batalla con los indios. — Llega nuestro ejército a Utatlán fatigado de hambre y enfermedad. — Intenta Orduña
saldar este desmán y no lo consigue por entonces. — Desvelado Orduña
con el cuidado de la restauracíón-de Utatlán concilia el ánimo de Francisco de Castellanos y le nombra por cabo de la empresa. — Júntanse para ella cuarenta infantes y treinta y dos caballos y cuatrocientos indios.
— Marcha el ejército desde Goathemala para Chichícastenango, a que
salió hasta allí, el mismo Orduña. — Dan muerte los Uzpantecos a
nuestros embajadores. — Quédase Orduña en Chichícastenango, y el Castellanos marcha contra Uzpantlán.
Sin
duda fué Uspantlán en su antigualla muy numeroso de pueblo, ó fué la
corte de su Regulo ó propugnáculo y asilo de aquel partido y señorío de
Sacapulas; pues en los libros de Cabildo, á donde se espresa la espedición y espediciones de esta conquista, no
se señala con título de guerra de Sacapulas, sino es de el partido de
Uspantlán, y así mirándole como plaza universal de armas de tanto
territorio, describiremos la duración de su conquista, interrupción de la guerra y su precisa continuación hasta su último rendi-
ESCLAVOS BLANCOS DEL JAPON-1945-Por Clark Lee
Para que no lo olvidemos—VI
ESCLAVOS BLANCOS DEL JAPON
Ejemplo
documentado del cruel salvajismo japonés: el trato dado a los
prisioneros de un campamento de trabajo de las cercanías de Manila.
(Condensado de
«Kansas City Star»)
Por Clark Lee
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST Septiembre 1945
Escritor y corresponsal de guerra; uno de los últimos norteamericanos que salieron de Bataán, y uno de los primeros que regresaron con el general MacArthur.
PERMÍTANME
USTEDES presentarles al Angel Blanco, alias Moto-San; al Lobo, cuyo,
verdadero nombre es Kazuki-San; a Pedro Pistola, a Saki Sam, a Flor de
Cerezo.
Aseguro a ustedes que ninguno de ellos habrá de serles persona grata.
Son
todos caballeros japoneses, fruto de una refinada civilización que data
de hace 2000 años. Son, además, uno de los peores grupos de asesinos
que se haya conocido en el mundo. Todos ellos desempeñaron cargos—unos
de jefes y otros de meros guardas—en Nichols Field, campamento de
trabajos forzados próximo a Manila, donde por espacio de dos años y medio estuvieron 600 norteamericanos sometidos a inhumano cautiverio.
Los
trabajos de reconstrucción de Nichols Field fueron emprendidos por los
japoneses en junio de 1942, con prisioneros capturados en Cavite, Manila
y algunos otros fuertes de la bahía, a los que más adelante se
agregaron los sobrevivientes de la marcha de la muerte de Bataán. El
primer jefe del campamento era Moto, teniente de la armada imperial,
joven, de buen cuerpo, y de negros cabellos cortados casi al rape. Los
nortéamericanos lo llamaban el Ángel Blanco porque siempre vestía
uniformes de inmaculada blancura,.
Cierto día un soldado
norteamericano, a quien llamaremos Martín, se desplomó exhausto en mitad
del camino cuando era conducido al trabajo junto con otros compañeros.
—¡Levántate y anda a trabajar —le gritó Moto—, o haré que te fusilen!
Martín,
que estaba enfermo de disentería, no pudo sostenerse en pie, y el Angel
Blanco rugió una orden a sus soldados. Trajeron éstos—empujándolos con
las culatas de los fusiles—a cuatro norteamericanos que se encontraban
próximos, y a los que hizo levantar del suelo a Martín y llevarlo al
barracón-escuela de Pasan. Una vez allí, el Angel Blanco reunió a los
prisioneros y les anunció que
Martín iba a ser fusilado, como ejemplo para los que rehusaran pagar el
tributo de su trabajo al Imperio japonés. Poniéndole la pistola en la cabeza, llevó al desvénturado Martín a espaldas del barracón, haciéndose acompañar por un capitán norteamericano para que sirviera de testigo.
Los prisioneros oyeron un disparo... Hubo una breve pausa, y luego otro disparo. El capitán relató después lo ocurrido. Martín, que no murió al primer disparo del Ángel Blanco, volvió la cabeza hacia su compatriota para decirle antes de desplomarse:
69
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST Septiembre
—Mi capitán, cuente a los compañeros que Martín murió con la sonrisa en los
labios.
El Ángel Blanco le descerrajó otro tiro esta vez en la cabeza.
Para perpetrar su segundo asesinato, Moto hizo uso del sable. Un infante de marina, que había estado soportando palizas diarias durante varios meses, aprovechó una oportunidad para fugarse. Cinco horas después era capturado por los japoneses. Lo
hicieron arrodillar frente a los barracones. Sus ojos, donde aún
brillaban la resolución y el valor, se encontraron con los del Angel
Blanco, que desenvainando el sable se adelantó hacia él.
No fue aquello una ejecución rápida o diestra. Fue una carnicería lenta y brutal. Luego
el Ángel Blanco se puso un uniforme limpio y colocó una cruz de flores
en la tumba de la víctima. Un fotógrafo tomó varias instantáneas del
Ángel, cuadrado militarmente junto a la cruz de flores, destinadas
a demostrar al mundo lo bien que se portaban los japoneses con los
norteamericanos que «fallecían de muerte natural» en los campamentos de
prisioneros.
Algún tiempo después se dividió a éstos en
grupos de diez, advirtiéndoles que si uno del grupo se fugaba, los
nueve restantes serían fusilados. Cuatro soldados intentaron escapar,
pero los capturaron y fueron apaleados hasta dejarlos medio muertos. Hubo otro que consiguió escapar. Sus nueve compañeros de grupo, entre los que se encontraba un hermano del fugado, sufrieron la pena capital. Entonces los norteamericanos se pusieron de acuerdo para no intentar nuevas fugas.
Una
de las costumbres favoritas de Moto era obligar a los prisioneros a
marchar descalzos y a paso ligero por el cascajo, durante cuarenta y
cinco minutos seguidos, hasta que les sangrasen los pies.
Otras veces volvía completamente borracho de una parranda en los barrios
bajos de Manila, formaba a los prisioneros, fuese la hora que fuese, y
les ordenaba hacer calistenia por media hora o más, mientras él,
repantigado en una silla, presenciaba el divertido espectáculo, bebiendo
a tragos frecuentes de una botella que tenía en la mano.
Moto dejó
su puesto a fines de 1943 para incorporarse al servicio activo. Se supo
que había muerto en acción. Aquello fue una triste noticia para los
prisioneros... Habían acariciado la ilusión de poder darle muerte con
sus propias manos.
El día de los prisioneros empezaba a las 6 y 15,
al grito de «¡Bongo!» que daba un centinela japonés. Lo primero era
levantarse uno del duro suelo, donde cada hombre disponía de un espacio
de 9o centímetros de anchura para dormir. Luego todos ellos, incluso los
enfermos, hacían 15 minutos de calistenia, y después tenían que contar en japonés. Las faltas de pronunciación se castigaban con golpes. El rancho consistía en «ojos y entrañas de pescado», y sopa hecha con el pescado entero; o una taza de avena aguada y dos dedos de arroz hervido.
Después
del desayuno pasaban lista de enfermos. Cincuenta era el número máximo
de hombres a quienes se sacaba el mismo día. A las 7 y 3o comenzaba la
torturante marcha hacia Nichols Field. Los menos enfermos tenían -que
llevar a rastras o cargados a los que apenas podían andar. Aquella triste procesión de harapientos esqueletos desfilaba por la calle principal de Pasay. Por término medio, cada uno de esos hombres había perdido 30 kilogramos de peso. Al principio, los filipinos se alineaban a uno y otro lado de la vía y trataban de dar a los norte-1945 ESCLAVOS BLANCOS DEL JAPÓN 7í
americanos alimentos, calzado y cigarrillos. Pero
los japoneses mataron a varios de aquellos filipinos, y no hubo quien
se atreviera a seguir practicando la piadosa,costumbre.
A veces la escolta japonesa, sin
mediar provocación alguna, atacaba súbitamente a los prisioneros en
marcha, descargando sobre ellos una lluvia de culatazos. Algunos de los
soldados llevaban cachiporras, con las cuales rompían brutalmente brazos
y piernas. Los que caían víctimas del cobarde ataque, tenían que ser recogidos y auxiliados por sus camaradas.
Uno de los guardas, el llamado Pedro Pistola, rompió los brazos a cinco hombres con una varilla de hierro. Saki
Sam, infante de la marina japonesa, que siempre estaba borracho, hacía
uso de un arma semejante a la de Pedro Pistola para castigar a los que
silbaban. Sus jefes acabaron relevándole porque a causa de sus
brutalidades, los trabajos del campo de aviación se estaban retrasando.
Sometidos
a un régimen de hambre y carentes de medicamentos, los prisioneros
caían postrados en número cada vez mayor. Un médico• norteamericano se
dirigió entonces al Lobo, que había sucedido al Ángel Blanco en la
jefatura del campamento, y le hizo presente «que los cautivos acabarían
por morirse, si no los alimentaban mejor».
El Lobo se puso furioso y ordenó a uno de los guardas que apalease al médico.
Intervino en su defensa otro médico, que tenía grado de comandante.
Golpearon a éste con la culata de una pistola hasta saltarle cuatro
dientes y fracturarle la mandíbula. El Lobo se dirigió entonces a los
dos médicos que sangraban profusamente. «No
me importa», les dijo, «que se mueran todos ustedes. Hay otros cien
millones iguales en los Estados Unidos, y todos serán pronto esclavos
nuestros».
Muchos prisioneros norteamericanos intentaron
escapar al tormento quitándose la vida. Algunos lo lograron. Entre junio
de 1943 y septiembre de 1944, cinco hombres, por lo menos, perdieron la
razón. Uno hubo que trató de suicidarse dando cabezadas contra la
pared.
Por inverosímil que
parezca hubo prisioneros que pusieron deliberadamente un brazo o una
pierna al paso de un vagón de ferrocarril. Buscaban así que los enviaran
al hospital de Bilibid, donde el trato, aunque no la comida, era relativamente mejor.
Lo mismo que su predecesor, el Lobo dio muerte a varios norteamericanos en presencia de otros prisioneros. Un
muchacho de Nuevo México, gravemente enfermo de paludismo, perdió una
tarde el conocimiento durante uno de los accesos de su enfermedad. El
Lobo fue a verlo en la noche, cuando aún estaba inconsciente, y.decidió
que la mejor manera de devolverle el sentido era golpearle la cabeza
contra el pavimento de hormigón y patearlo brutalmente. Luego lo
arrastró hasta la ducha y retuvo con el pie la cabeza del desventurado
bajo el agua, hasta que lo ahogó.
No menos de cincuenta prisioneros presenciaron aquel horrible espectáculo. También vieron a uno de sus famélicos camaradas sometido al martirio de Tántalo. Desde
por la mañana se le colgó por los pulgares frente a la puerta. Cerca de
él, donde pudiera verlos bien, colocaron un emparedado de carne y una
botella de cerveza. En las horas de la tarde murió. Los japoneses obligaron a un médico norteamericano a firmar el certificado de defunción, que achacaba la muerte a una enfermedad cardíaca. Así se dio el parte por mediación de Ginebra.
Cuando tenían la certeza de que un hombre iba a morir, lo enviaban al 72 SELECCIONES DEL
hospital de Bilibid, porque para el efecto de los registros internacionales era mejor que los prisioneros murieran allí.
Cuando
tuvieron lugar los desembarcos norteamericanos en Leyte, el cambio de
actitud de los japoneses fue sencillamente asombroso. Los guardas empezaron a llevarse la mano al ala del sombrero y a decir «haga el favor » y «muchas gracias».
Todavía se hicieron más corteses después de los desembarcos en Mindoro y
Luzón. Quien sólo hubiese visto los campamentos durante las últimas
tres semanas,
READER'S DIGEST
habría creído que su administración era excelente y sus condiciones ideales.
Puede
suponerse que Tokio adoptará en breve una actitud semejante. Un grupo
de japoneses educados en Harvard, hombres de negocios, muy corteses, muy
diplomáticos, y con muchos antiguos y excelentes amigos en los Estados
Unidos, se adelantarán
sombrero en mano, harán esas profundas reverencias de la insuperable
cortesía japonesa, y dirán. «Tengan la bondad de perdonarnos. Todo ha
sido una deplorable equivocación ».
Tache la hache
SI
SE CREE USTED ortógrafo infalible, no le haga caso a este pequeño
pasatiempo... O quizá le interese ensayarlo para que vean sus amigos que
usted no es de los que husan las aches sin ton ni son.
En esta lista
de palabras sobran varias haches. Tache las sobrantes y compare su
trabajo con las, palabras corregidas que aparecen en la página 76.
Apúntese un error por cada hache mal tachada y por cada hache incorrecta
que deje de tachar.
r. almohada 9. ahormar 17. deshollejado
2. tohalla io. ahorca 18. deshollar
3- exhalación 11. aherrojar ig. deshahuciar
4- exhuberante 12. ahojamiento 20. deshuso
S. exhonerar 13. cohete 21. rehusar
6. exhorto 14. cohecho 22. deshovar
7. exhorbitante 15. cohesión 23. rehóstato
.8. exhordio 16. cohonestar 24- Ye2cte
t5
IIINYO,
41
DURANTE una campaña hecha para vender bonos de guerra en nuestro
cazatorpedero que prestaba servicio de escolta en el Pacífico, el
periódico de a bordo preguntó: « ¿Por qué compra usted bonos de guerra?»
Uno de nuestros más listos marinos contestó: «Por verme libre del
miedo, libre de la necesidad, libre de la opresión, y libre de la armada
».
Colaboración del teniente Frederic W. Reichardt
RECORDACION FLORIDA-SACAPULAS-NEBAJ
RECORDACION FLORIDA
Recordación Florida, Francisco Antonio se
Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia,
Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala.
Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo.
Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANGO
Pags. 59-62
miento
y dominio total de nuestras armas, debajo -del título que nos le señala
lo auténtico de aquellos libros capitulares, *.con la derivación y
larga •oticía de los sucesos de aquel tiempo, revuelto en inquietudes y"
desazones, nacidas y dimanadas de los estraños procederes de Francisco de Orduña, visitador
nombrado por la Audiencia de México, en que sin poder hacer menos hemos
tocado varias veces, y nos será preciso volver ahora á referir de sus
máximas el infeliz y sensible efecto que se introdujo á toda la
dilatación de las Provincias.
Había corrido el tiempo el círculo prolijo de seis años desde la entrada de nuestros españoles en este reino, sin que para Uspantlán de la Provincia de Verapaz y
territorio perjudicial á nuestras espediciones, se hubiese dispuesto
guerra alguna que fuese grave ni ligera, hasta el año de 1529,, (2) en
que habiendo acaecido la reelección de la, persona del capitán Gaspar Arias
para el cargo de Alcalde ordinario de esta ciudad, en que también se
había ocupado por el antecedente de 1528, dió ocasión á que el Cabildo y
regimiento le hubo por apropósito, para el de 29 para cabo principal de la conquista de Uspantlán y de hecho le nombró pa. ella, con solo el aparato de sesenta infantes
y trescientos indios amigos de los ejercitados y ya probados en la
guerra. Era el motivo del Cabildo el que además de que aquella
cordillera del norte ocupada en sus asientos de numerosos pueblos no se
quedase sin reducir, y por que estos que son parte de lo que compone y forma la Provincia de Verapaz, indómitos, y fieros de natural, nos inquietaban y movían los pueblos del Quiché ya conquistados, con que confinan.
Pero ya introducido Gaspar Arias hacía seis meses en aquel país
enemigo, á fuerza de gran tesón, muchas batallas y deficiencia de
víveres, y en que parte del tiempo había impedido la fuerza y
continuación de proceloso invierno sobre los muros de Uspantlán, con
muerte de muchos de los indios de nuestros trozos, que unos de heridas
de saetas envenenadas y otros debilitados del hambre, con disenteria de
sangre (de que también adolecieron nuestros castellanos), cedían á la
muerte la debilidad de las vidas, más esto no sin mucho lamento de los uspantecos, que ya lloraban dominados algunos pueblos suyos, de la constancia de nuestras armas; y entre ellos el de Nebah y el de Chahul,
pueblos entonces si numerosos y crecidos, muy apreciados delpartido por
su abundante territorio, en esta ocasión de tanta estima, y cuando la
posesión de aquellos pueblos pronosticaba el dominio de los demás, y en especial de Verapaz, de gente agreste y belicosa. Corriendo
el tiempo por los principios de Setiembre de 1529, (3) los confidentes
de Arias é interesados en sus créditos, le hicieron el aviso de que el
Gobernador Orduña (4) le había depuesto del oficio de Alcalde y nombrado
en su lugar á Gonzalo de Ovalle; pero este Gaspar Arias que siempre se
llevó del pundonor y el punto, no se quietó ni dió reposo al ardimiento
de su espíritu, siempre honrado y siempre vigoroso, hasta dar orden á el
progreso de esta guerra y hallar persona de sustancia en quien
sustituir sus co-
(2) Libro 19 de Cabildo.—folio 72.
(3) Libro 19 de Cabildo.—folios 109 a 111
(4) Libro 49 de Cabildo —folio 142 v.
59
misiones; y pareciéndole que Pedro'de Olmos -sería
apropósito, para facción de tanto peso, sustituyó en él las
instrucciones y poderes que conducían á aquella espedición y partió á
esta ciudad de Goathemala á defender su justicia, que le fuera mejor
abandonarla, para norecíbir aquí una afrenta y allá dejar perder lo ya
adquirido.
Hemos ya referido en otras partes de estos sucesos de
Gaspar Arias en Goathemala nacidos infaustamente de las resoluciones de
Orduña los funestos accidentes, y por eso los omitimos aquí, pasando á
decir, que en tanto que aquello sucedía en Goathemala, en Uspantlán el
Pedro de Olmos, ó muy resuelto ó inadvertido contra el sentir de los
soldados ó cabos mas espertos, quiso dar un asalto á aquel lugar, y bien atrincherado y guarnecida su albarrada velaba la ocasión de su defensa, que teniendo en emboscada dos mil hombres, al
tiempo de acometer los nuestros á la trinchera, fueron cortados por la
parte de retaguardia con grande asolación de -nuestros indios amigos y
sin poderlo prevenir; en tan inopinado suceso, ni lo inesperto del cabo
ni el valor y diligencia de los demás españoles, de que hubo muchos
heridos, en especial de Olmos, que fervoroso y revestido de pundonor y
valentía á el animará los otros, se mezcló muchas veces entre los trozos
de los indios, recibiendo sobre sí muchas saetas, mas no bastando su
ardimiento y diligencia, quedó
destrozado nuestro ejército y los indios amigos derramados por aquellas
barrancas y arcabucos, tierra montuosa y quebrada, en que quedando muchos prisioneros del enemigo, fueron sacrificados al ídolo Exbalamquen, sacándoles los corazones vivos para ofrecer á aquella imagen del demonio;
con que aterrados nuestros indios, ciegos y conducidos del temor
desampararon nuestro campo y los cuarteles, tomando la vuelta á
Goathemala; pero entendida su fuga por Juan de León Cardona, teniente de Gobernador en el Señorío de Utatlán, les salió al paso y los detuvo en el Quiché.
Pero esta diligencia ni otra alguna ejecutada tan sin tiempo no les
pudo importar á nuestras gentes españolas, y ya cargados del fardage y
de los pocos víveres que tenían, abriendo paso por muchas celadas de los
indios, hacían la retirada para esta plaza general de armas de
Goathemala. Pero saliendo para Chichicastenango nuestra gente española, sería sin duda entre este y Sacapulas que tuvieron ocasión de gran batalla con tres mil indios guerreros de Uspantlán que atravesaron por atajos á embarazarles el camino,
en cuya refriega y ocasión, dejando el peso de vituallas y fardeles por
despojos del enemigo, por atender á la defensa de las personas,
marcharon á Utatlán nuestros españoles con gran trabajo é incomparable
fatiga, mantenidos de yerbas, sin otro alimento que algunas veces gatos de monte y lobos (que acá llaman coyote), animales inmundos y asquerosos, que los escopeteros cazaban en lo breñoso de aquel camino, y
alojando al descubierto en el desabrigo de la campaña; por cuya ocasión
y gran motivo llegaron al Quiché, jurisdicción de Utatlán, desalentados
y afligidos de la apuntada disenteria y graves calenturas; y aunque avisado Orduña de la infelícídad de este suceso, quiso suplirle y enmendarle, ni le fué fácil ni posible, ó por que aquel nervio de ejército estaba inútil, lleno de enfermedad y de miserias, ó
por que el formar de nuevo las conductas en Goathemala, halló los
ánimos adversos y divididos en públicos bandos, nacidos de la -afrenta y
agravio hechos á Gaspar Arias y
60
lo
demás ya referido en el capítulo décimo del libro tercero de la segunda
parte, y lo más preciso lo de las guerras de Cuzcatlán, las de Yzquipulas,
de Tepatlán y Guaymoco en que casi estaba divertida toda la gente,
siéndole forsoso y necesario pausar en esta empresa por entonces.
Mediaba
entre estos accidentes alguna noticia del arribo á estas costas
occidentales de Alvarado de vuelta de España, y como Orduña se
considerase mal visto de la gente en general, de la `congregaciónde los
nobles, y no muy grato para la plebe, pulsaba en su corazón el
pensamiento de haberse perdido por su ocasión aquella empresa de
Uspantlán, en grave deservicio del rey, y que llegando á este tiempo Don
Pedro de Alvarado, podría crecer de punto su descrédito y mala fama,
con que asistido de estas ideas melancólicas y sin saber tomar
resolución en su mejora, velaba cuidadoso sobre su desempeño; pero
ladeándose del todo á el tesorero Francisco de Castellanos, persona de
valor, y de gallardo espíritu, comunicado el intento de reducir aquel partido de Uspantlán,
le confirió en el cargo de cabo principal de la empresa, y publicó la
jornada haciendo saber por su bando que salía á ella en persona, para
que así s'e instimulasen los ánimos y se viniesen á él los confidentes
de Castellanos; mas sin embargo de su índustría no así á su intento
correspondió del todo el buen efecto; por que arbolado su estandarte solo pudo juntar la diligencia del Castellanos cuarenta infantes y treinta y dos caballos, y á la verdad no se hizo poco, estando toda la demás gente de guerra ocupada y entretenida en
las apuntadas divisiones y en sitios muy retirados, y mas cuando la
ofensa hecha á la persona benemérita y venerable del Alcalde Gaspar
Arias había encendido grande llama en los pechos republicanos que vivían
desconfiados de los procederes de Orduña y aborreciendo su persona. Con
que en esta ocasión más, que en alguna compuso nuestro ejército en
mayor parte la
nación de los indios tlascaltecos y mejicanos, de quienes se formó un
trozo de cuatrocientos de su estirpe y de los de Guatemala, con ocho cabos españoles que los regían y gobernaban Gonzalo López, Juan de Peredo, Alonso de Velasco, Francisco de Lináres, Diego -de Llanos, Estevan de Aponte, Martín Rodríguez y Diego de Berlanga, que fueron conferidos en este cargo y á este efecto.
Al nombramiento de estos y posesión de sus conductas siguió la ejecución de la jornada hasta Chíchícastenango,
de donde haciendo alto, les hizo Orduña embajadores á aquellos indios
de Uspantlán, con los ,requerí-míentos de paz y lo demás contenido en
las instrucciones del rey. Pero habiendo penetrado los mensajeros con
varias dificultades y peligros, hasta la v'lla de Uspantlán, -distante
de aquel lugar de Chíchicastenango, y dado á entender el fin de su
jornada á los principales de aquel lugar, estos no solo soberbios y
sobre sí, sino crueles y temerarios y reos de muerte contra el derecho
de gentes á que bárbaros se opusieron, no solo no aceptaron la embajada,
sino que mataron á los embajadores, de cuya noticia que se tuvo por lo
que de ella blasonaron los uspantecos, pudo nacer la cierta y razonable
resolución de hacerles guerra, maquinando todos los daños posibles,
hasta ver ¡su reducción, y dando órden Francisco de Orduña al
Castellanos para la disposición de esta empresa. No sin escolta de su
persona se quedó en Chic`hIcastenango, con ánimo de distribuir desde
allí las órdenes convenientes y enviar -socorros si importase, y por que
la gente de aquella expedición tuviese segura la retirada; pero
enfermando brevemente le fué preciso el dar la vuelta á Goathemala,
enviando orden á Castellanos para que terminada la facción de Uspantlán,
pasase á Cuzcatlán contra la gente de Pedrarias; y así á su ejecución
pronto y valiente el Castellanos partió á perfeccionar esta empresa,
como veremos adelante.
CAPITULO VII
De la continuación de la guerra de el Partido de Uspantlán, hasta la reducción de sus pueblos.
MARGINALES. Detiene Francisco de Castellanos a fabricar un puente en el río de Sacapulas para tomar la marcha hacía Nebaj. — Encuéntranse a la contrapuesta ribera con un ejército de cuatro a cinco mil indios y se presenta la batalla.
— Queda roto el ejército de los indios y se encierra en los muros de el
poblado. — Valor y agilidad de un indio de los nuestros. — Queda Nebaj sujeto
a la obediencia católica. — Pónese nuestro ejército sobre el lugar de
Uzpantlán. — Júntase gran número de indios en Uzpantlán a nuestra
oposición. — Prueban los uzpantlecos a cansarnos con largas dilaciones. —
Presentan la batalla a nuestro ejército. — Temeridad de un indio uspanteco viéndose herido de un soldado español.
Salió
con celeridad Francisco de Castellanos á ejecutar el orden del Capitán
general Francisco de Orduña contra la rebeldía y soberbia de los vecinos
de Uspantlán, si con deseo de la venganza de los embajadores muertos é
indios amigos sacrificados á su gran diablo Exbalamquen;
no hay para que detenernos en ponderarlo, ello se dice y manifiesta sin
digresiones importunas. Pero habiendo dejado el alojamiento de
Chich`castenango y hecho la marcha de siete leguas, dejando á Sacapulas á
mano derecha, siguió, el progreso de su jornada por entre bosques
espesos y peñascos de estraña celsitud á encaminarse al pueblo de Nebah, bajando la agría y dilatada sierra que se interpone; mas encontrado con el cajón del río de Sacapulas, de honda y caudalosa madre,
le fué preciso detenerse en esplorarle la ribera. Es el esguazo de este
río bien peligroso, así por la abundante congregación de sus aguas como
por la rapidez de su curso, y que siendo los sitios de su camino tan
fuertes y tan impertransibles por la naturaleza de la madre por donde
corre compuesta de cajón de inmensa celsitud que se forma todo de
inmensos peñascos rudos que si en la vía de aquel trajín hubieran los
indios aplicado una ligera defensa, con gran facilidad hubieran impedido la entrada á nuestros españoles; pero encontrada parte más estrecha, que hubo de hallarse hacia el río arriba á medra legua con
brevedad y muy seguro se fabricó un puente de madera, por el cual la
caballería bien despeada y trabajosa, con la comodidad de los infantes, pudo tomar á salvo la contrapuesta ribera, y penetrando la montaña de difícil y levantada serranía, al encimarse así á su cumbre, se opuso al paso del camino un escuadrón de cuatro ó cinco mil indios guerre-
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Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo.
Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANGO
Esta sección fue Escrita en el año de 1693
ros, rebeldes y feroces de aquel poblado de Nebah y de los otros de aquella cordillera de Verapaz sus auxliares;
mas estos encontrados con la caballería y atropellados de ella e.n:su
primer trozo, -en que perdieron algunos de los suyos, tomaron una
larguísima retirada á esperar nuestro ejército al doblar el camino á la
punta de un monte que se derrama de la propia sierra, y encontrados los dos ejércitos se acometieron y avanzaron con gran denuedo y bizarría, perseverando en la batalla por una hora, en cuyo tiempo de rara y perseverante lid, regado el campo con la sangre de muchos muertos,
dió testimonio á los de Nebah de su segura asolación, cuya prueba y
lamentable ruina, tomó su ejército la retirada del lugar, de donde pensó
su ceguedad y su proterbia hacernos mas durable y más difícil su
rendimiento, por que ceñida en población de profundísima barranca,
cortando el paso del camino del un costado al otro, quedaron cerrados y
defendidos por todas partes; mas acercándose nuestro ejército para su
entrada' y acudiendo á su defensa todo el ejército de los indios,
divertidos por esta parte, se descuidaron de lo demás asegurado en su
barranca; pero habiendo en nuestro ejército indios muy ágiles y valerosos, descendieron por la barranca, habiendo indio entre ellos que por los árboles y los bejucos
hizo camino á su valor, y estos de cuyo espíritu y buena fé se confiaba
tanto suceso, é importancia, vencida la cumbre de aquella profundidad
de -la otra parte, pusieron fuego á aquel lugar en varias partes de lo
mas retirado de aquella puerta, con cuyo suceso inopinado, abandonando
el sitio de la entrada por acudir al fuego, cegando los nuestros el foso
á buena dilígencia, se hicieron dueños del lugar y prisioneros á los
más principales personages; y procediendo luego otro día á herrar á todos los vecinos y darlos por esclavos, fué medio suficiente á la sujeción de este Nebah, y rendimiento de el de Chahul.
Mas todavía los uspantecos campaban y hacían con emboscadas mucha incomodidad á nuestra gente española, que
sin perder ocasión se había acercado á los confines de aquel lugar
capital, bien que más proveídos que otras veces de vituallas, y siendo
lo que restaba á dominar de aquel partido lo mayor, así en su territorio
y señorío como en lo más numeroso de pueblo hacia á Castellanos mayor
cuidado y á sus paisanos más esfuerzo en su defensa, juntando para ella diez mil guerreros juntos en solo un cuerpo á la defensa del país, y con no menos socorro de auxiliares de Verapaz, se congregaron los de Cunen, Cotzal y lo que hoy es territorio de Sacapulas, que por entonces estaban esparcidos en rancherías de á veinte y de á treinta personas, como hoy lo estilan los infieles del Chol y el Lacandón, vecinos
de Uspantlán, y sus anexos provincia de Verapaz de donde son los
uspantecos; mas siendo así que escedía en tanto número del nuestro el
ejército de los indios, con todo eso les parecía poco á mantenerse
contra los nuestros, y así unas veces saliendo á la campaña y otras
encerrándose en la seguridad de sus trincheras, probaban con dilacíones,
á cansar á los españoles, hasta que ya pensando hallarlos debilitados y
rendidos de tanta campaña, salieron á presentarnos la batalla; pero
empezándose á declarar la Providencia á favor de nuestras armas,
permitió que los que habían salido en nuestra busca, divididos en
(5) Manuscrito Quiché.—folio 3.
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mangas,
se congregaron á un cuerpo de batallón, para que así reconocido por
Francisco de Castellanos, dividiese su gente en dos escuadroncillos, llevando en el centro á la caballería, que al tiempo, de acometer quedó á la frente, y los dos escuadrones de infantería pasaron á los costados del enemigo, conque cojido en medio y sin poder apartarse de las espadas y escopetas y de uno y otro avance de la caballería,
á breve rato quedó roto con grande asolación y mortandad de los suyos y
muchos prisioneros de unos pueblos y otros, que fueron prenda para su
rendimiento por los últimos días de Diciembre del año de 1530, en que se herraron y dieron por esclavos á todos ellos. (6) Pero en esta ocasión de la batalla de Uspantlán, un indio capitán de aquel partido, á quien llamaban Caletohíl, viéndose herir de un soldado español, teniéndolo por afrenta, partió del campo para el pueblo, y sacando á su muger y á dos hijas para el monte, las ahorcó de un árbol y luego se arrojó sobre su propia lanza; tanto era el. odio concebido contra la nación española, que ya que no les conseguían sus esfuerzos la muerte, se quitaban á si propios la vida. Tales como este eran los indios de Verapaz, y los que ahora desprecian muchos de los que pasando de España á estas partes, viendo que obedecen á palos, y á pescosadas, piensan que así fueron siempre y que su abatimiento nace de pusilanimidad y no de estar ya acostumbrados al sufrimiento después de habituados en él, por el círculo de ciento y sesenta y nueve años que ha corrido su sujeción desde el de 1524 a este de 1693.
CAPITULO VIII
Que vuelve á continuar la descripción de los pueblos del Corregimiento de Totonicapa y administración de la religión Mercedaria.
MARGINALES.—GUEGUETENANGO. — Sus etimologías deste pueblo, — Su advocacíón y templo. — Su convento, casas reales y de Cabildo.
— Su temperamento deste pueblo. — Administración de el Curato y número
de sus vecinos, — Su territorio abundante, que frutas lleva. — Sus
adyacentes. — TOXOH, lugar pequeño, que otros llaman Gueguetenanguillo. —
Lleva este país copia de nopales de grana. — Con cierta malicia niegan
los indios su conocírníento, y el del maguey. — División de este Curato y encomienda de Gueguetenango.
— MAZATENANGO. — Sta, Isabel. — Su vecindad, — CHIMALTENANGO. — Ilustre
memoria de Don Pedro Hernández, indio, —Memoria de Don Pedro Ortíz y
Don Baltazar del Castillo, indios.
Corre la gran dilatación de este partido Totonicapa por tan estensa dilatación de territorio,
que aun casi es imposible á nuestro buen deseo describir de su país lo
mucho y muy notable que en una larga proporción que circunvala le debe á
la naturaleza su producción y madurez, de cuya sazonada nivelación á
temporadas, diremos á su ocasión alguna cosa. Por proseguir de nuestro
asunto en estilo corriente y continuado la descripción de este
(6) Manuscrito Quiché.—folio 5.
64
partido y de su pueblo y vecindad el número, el idioma y la doctrina, con algo de costumbres de estos indios de la nación de los Mames; para decir después de todo de su antigualla material lo muy notable y prodigioso. Y como quiera que Huehuetenango sea silla y residencia al presente de sus Corregidores, sea como punto central de este Corregírníento, dará
nuestra atención veloz principio á la administración espiritual de
aquesta estirpe de los indios por este pueblo Chínabjul, que en*el
idioma de, los Mames quiere decir instrumento en el hoyo, como
Huehuetenango de la Pipil, cerro viejo; y además de haber sido la corte del cacique Lahuhquíeh, Señor de los Mames, que su etimología es el que se díó díez veces, no como quieren algunos díez caballos,
que estos no los tuvieron y no podían en su idioma tener término que le
correspondiera y es sin duda el que se díó díez veces, por que fué muy
com-batido de los Quichées; y así siendo el asiento de los Corregidores y noble y conocido domicilio de muchos españoles, es también cabecera del curato é ilustre y muy antiguo convento de encomienda de la religión Mercedaría, con el clarísimo y devoto título antiguo que le ennoblece, de N. Sra, de Concepción, de
cuya fábrica elegante de su templo, que se levanta en buenos
fundamentos á cubrir su techumbre de artezón, se considera aun para
mayor población muy suficiente, con el adorno de retablo muy pulido, y muy costoso en su escultura y el dorado, y muy escelentes colaterales de cofradías, y en el arreo de sacristía y sus altares, sino muy rico y abundante no es escaso el tesoro de su erario. El
convento claustral es suficiente á dar habitación á doce religiosos,
esto sin otra celda muy capaz con todas, las oficinas de una casa que
sirve de aposentar á los Vicarios generales y Provinciales de la -Orden.
Las casas reales que hizo labrar la atención y el celo del Maestro e Campo D. Roque Malla de Salcedo, caballero del, orden de Santiago, Corregidor de aquel partido, es de repartimiento muy ilustre y muy bastante habitación á una familia es esta casa y la que llaman de Cabildo, con otras muchas de este pueblo, de buena teja y materiales generosos, si bien la planta es de muy malo y gredoso suelo, y mucho peor y casi impertransibles las calles en invierno. Su temple es frío y desde mediado de Octubre á fin de Marzo, muy erizado con Nortes y con heladas; mas por el tiempo de los ca-niculares abochornado y caliente; su cielo claro y despejado con buenos y despejados horizontes.
Tiene
el convento dos Doctrineros colados, que administran en este pueblo
doscientos vecinos indios de la nación é idioma que llaman Mame,sus,
familias á ochocientos habitadores, esto sin treinta vecinos españoles y ciento y veinte que se instruyen de sus familias. (Escrito en el año de 1693) Viven (los españoles) de sus haciendas de campo de ganado mayor y menor, para que es a propósito el el pais. Y los indios (viven)de los hilados y tejidos en que sin otra inteligencia se ejercitan, Es fecundo su territorio y abundante, en especial para las cosas de Castilla, y así produce por sus tiempos uvas, granadas, brevas, acerolas, duraznos, membrillos, damasco, peras y otra frutas y buenas hortalizas. No es abundante de aguas, si bien las que le riegan de dos ríos Taxahuacas y Sacabah, son muy
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CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
delgadas y ligeras. Por todas partes sus ,salidas agradables convidan
con dulce amenidad y gran delicia á un continuado y apacible recreo, y
en especial la que se estiende por cuatro leguas circunferentes en
igualísima llanura hacia la parte del ocaso, adornando á su planicie gran copia de pinares
que á trechos dilatados la hermosean, y la hacen más memorable los
edificios antiguos de los indios que hacia el Setentrión de aqueste
sitio accidental á la caída del río de Socoleo
mantienen en •duración contra los rigores del tiempo, y de cuya fábrica
elegante daremos relación y gran noticia en su lugar y á su tiempo.
Tiene hoy en la visita del curato esta encomienda siete lugares
adyacentes, de cuyo itinerario y sus peligros, grave molestia y
destemplanza de su clima y el estravío de posición, referiremos mucha
parte; pues el que más cercano y más ameno se conoce está á cinco leguas
de camino es el que llaman Toxoh, lugar pequeño de ochenta y tres
vecinos y trescientos y treinta y dos habitadores de los mames, que su
molestia -no se escusa en cuestas aunque tendidas pedregosas. Riega su
territorio de este pueblo el noble río de Socoleo, de puras y caudalosas aguas y de amenísima rivera, en cuyo margen no le permite 'lo productivo de aquel terreno otra arboleda que sabinos de erguida cúpula y de estremada robustez. Lleva por sí sin beneficio de cultura gran copia de nopales de grana, de donde cojan para sus tintes alguna de ella, mas esta muy tapada y escondida, sin que el Corregídor ni el religioso lleguen á conocerlo, mas no se esconde -ni la grana ni la intención, que es la de que no se les obligue al beneficio y á su repartimiento; como también en mucha siembra de maguey dulce, dando á entender que no conocen el puque, mas no le sembraran ni le tuvieran cultivado, si no fuera por el provecho de su bebida. Es su parroquia como sus casas, de débil materia y de techumbre pajiza, muy pobre cosa, y á proporción de su posible de aquella vecindad miserable; pero estos y los de su nación muy humildes, dóciles y tratables, no dan que hacer á su Corregidor ni
á sus Minístros eclesiásticos. Dista esta población de Toxoh cinco
leguas de no muy buen camino, bien que ameno, del de Huehuetenango, como
llevamos referido, y por su inmediata cercanía y fácil senda, toma el
pronombre de Huehuetenango.
Eran por el tiempo que goberné este partido trece pueblos los que componían la feligresía del curato; pero después más bien considerando su inconveniente y su trabajo, se dividió la Vicaría y la encomienda, en las que llaman de Huehuetenango la una y de Malacatán la otra, quedando entrambas por la mediación de su camino .y su segura senda, temperamento igual, conveniente, acomodadas y apetecibles, así a los Comendadores
como á los curas; mas este de Huehuetenango, como decíamos, hoy
reconoce por sus sujetos y adyacentes, á más del de Toxoh, ya referido,
al de Mazatenango, pueblo muy corto y miserable y que muy numeroso en la antigualla, situado
á legua y media de la cabecera, camino fácil de emprender, sin río, ni
cuesta que le impida; pues solo se le oponen y atraviesan unas colinas
pedregosas, sin riesgo de precipicios ni barranca. Queda situado respecto al de Huehuetenango, á la parte del mediodía, sobre
una grande ciénaga que se ocasiona de unas pequeñas venas de agua de
donde beben, detenidas y rebalsadas de la propia llanura y
algunas quiebras profundas de aquel terreno de naturaleza de barro. La
cortedad de su padrón tan solo se numera por de sesenta tributarios y
doscientos cuarenta habitadores. Viven
como atenidos á la limosna, sin más inteligencia ni más trato que unas
malas y gruesas mantas que ellos tejen con algunos hilos de algodón muy
bastos y groseros; ni en su poblado y su cultivo, fuera de algún maíz que benefician, no tienen otras frutas que duraznos y las mejores y más crecidas cerezas que en otra parte alguna.
Mas el de Santa Ysabiel, pueblo de mas cumplida población y de más
despejada amenidad, yace á ocho leguas de distancia del de la cabecera
Huehuetenango, sito en eminente parte de la sierra hacía la parte del
oeste de la cordillera del Norte, y por razón de su eminente celsitud su
temple frío y rigoroso es más nocivo y más molesto, con vientos fríos y
delgados por la estación del verano; mas su terreno productivo hace felices á sus habitadores con mucho colmo de maíz, frizol y chile, y todas frutas de Castilla muy sazonadas. Consta de cien familias en vecindad de este pueblo, y crece al de cuatrocientos en sus habítadores, que son también muy propensos á los hilados y tejidos. Su
Yglesía parroquial (como la que he referido de Mazatenango) es de la
débil materia del esparto, si bien está mas adornada que las otras;
pero, el de Chimaltenango más entrañado á lo interior de la sierra-,
pueblo más frío y más eminente en situación logra mejor de su trabajo
los efectos, puesto que el templo y la vivienda de su cura y las más
casas de vecinos son de buena teja y cumplida y racional arquitectura.
Son sus vecinos tributarios en número de doscientos, y el de sus
habítadores ochocientos; mas tales todos, tan racionales y advertidos
que los conocen en general con el pronombre de los políticos de
Chimaltenango, de cuya economía diremos lo que se ofrece en adelante. Es
abundante país de todas cosas, con grandes y pingües rebaños de ovejas y el carnero crecido y de escelentes carnes, como así también en las aves de Castilla y de la tierra; y su abundancia en flores, claveles•, rosas y azucenas maravillosas.
Es su iglesia parroquial muy aseada con la cubierta de teja, y con
retablo y adornos de Sacristía de gran decencia y suficiente remuda, y
así sus casas de estos indios son también de teja y de repartimiento
capaz y muy simétrico. Pero por que dijimos ha muy poco ser conocidos
con título, de los políticos, diré lo que me ocurre acerca de la ilustre memoria y claro nombre de Don Pedro Hernández, indio natural de este Chímaltenango. Seanos dable la interrupción de este discurso por proponer al ejemplo de esta estirpe tan propio símil y dechado á las virtudes. Era Don Pedro Hernández hombre noble por la naturaleza de su sangre; pero era más por sus costumbres venerado; su juicio era advertido y muy maduro, hermoso de persona y circunspecto de semblante, siempre cojítabundo; fué prosperado de bienes de fortuna; padre universal y venerado de los pueblos convecinos. Jamás aceptó cargo de república, aunque fué muchas veces electa su persona para el oficio de Alcalde ordinario, y por los Corregidores escojído para gobernador; mas uno y otro renunció siempre su gran prudencia, y sin aquellos cargos fué siempre temido y respetado, como después veremos.
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Era amiguísimo de la Yglesia, asistiendo al mejor culto de sus altares con haclenda propia que en ellos distribuía; frecuentó siempre con gran cuidado los sacramentos, y en la crianza de sus hijos fué cuidadoso y vigilante en la instrucción de dogmas católícos, y córtesanos, poniéndolos en estado 'a tiempo
conveniente; no se le conoció en su vida otra mujer que la legítima; pero este escelente y ejemplar republicano indio, vivía tan atento á la misericordia y utilidad común,
que cuidando exactamente de que todos viviesen ocupados y trabajasen
para mantenerse con sus sembrados, cultivos y pastorías; al
tiempo de San Juan y Navidad los indios justicias de su pueblo le daban memoria y cuenta de los tributos cobrados y de las personas que faltaban por pagarle, y visitando las casas de estos por su persona investigaba la causa de haber faltado á esta obligación; pero constándole ser mugeres viudas y ellos enfermos habituales, o de enfermedad prolija y larga, pagaba con su caudal el tributo de todos ellos cumplidamente. Era el primero á las visitas y salutaciones de los Vicarios y del Corregidor, procurando asistirles con gran veneración y respeto. Pero llegando de este singular y principal indio la muerte, dispuso su testamento bien notable, muy cristiano y muy correspondiente á su talento; por que declarando las porciones que había dado á sus hijos que había casado, mandaba otras iguales á los que quedaban sin estado, y que las tierras, ganados é instrumentos rústicos fuesen partibles como la cantidad de reales que dejaba (y no era corta) ; pero que á su muger se le aplícase' la mitad de todo, y que por su alma se dijeran cantidad de quinientas misas, y se impusiesen mil tostones (así ellos por no esplicar quinientos pesos)
á censo perpetuo por capellanía de su alma, con corto número de misas y
una cantada, mas bien ordenado no sé si bien se ejecutó o que cobro pusieron en ello los religiosos, harto será si se hizo algo. Y aplicó otra cantidad de dinero para que puesta á renta de indios según estilo (aunque malo) de á real en cada peso, se pagase con su rédito el tributo de las pobres viudas y de los hombres enfermos é imposibilitados; destinando otra porción moderada para que traída á la misma renta fuere su procedido para la salutación que hacen los Alcaldes á los Vicarios y al Corregidor, en sus recibimientos (esto atendído á que para ello los justicias hacían derramar y molestaban á los pobres). Otra porción menor que aquella la destinaba al propio rédito y usura, pa. que su muger saludase á los padres y á los Corregidores, y después de los días de ella, su hijo mayor en nombre de su linage. Tal hombre como este era Don Pedro Hernández, y á éste los de su estirpe lo mataron á pesadumbres y aun quien diga que á pedradas.
Pero no solo este en este pueblo pareció político y famoso, sino Don
Pedro Ortiz su grande imitador, y despues de este Don Baltazar del
Castillo, indio de gran talento, y don de gobierno, y de mayores
esperanzas en mi tiempo, y que después floreció en muchas prendas
convenientes y provechosas á la causa pública, con que si á todos los
impusieran y criaran en razón política, muchos ó los más fueran
discretos y tratables, por que sin duda descubren buenos talentos, que
limados tuvieran lucimiento.
68
CAPITULO IX
Que continúa la materia del precedente.
MARGINALES.—San Juan ATITLAN. — Sítuación.,suya en lo más áspero de la sierra y
vecinos tributarios que tiene. — Es de pingüe y fecundísimo terreno. —
Su parroquial, y casería. — Natural agreste de los indios. — Admirable y
lastimoso caso de ídolatría que dente pueblo averiguó el autor. — Presos los principales idólatras, por lo que de la averiguación y sus confesiones resultó, fueron castigados. — Castigo temeroso que ejecutó Dios en este pueblo por el setiembre del año de 1692, día de San Geronímo. — Lo' que acerca de la perseverancia de estos miserables en la ceguedad de su idolatría me escribe el M. R. M. F. Diego de Ribas. — Notable cláusula de su carta. — NEUTLA. — OSUMASINTLA.
Mas continuando en la derivación de las noticias y la ocular inspección
de los demás que restan, pueblos sujetos á esta visita de Huehuetenango,
describiremos de Atitlán lo que nos consta, así de este San Juan
Atitlán, más numeroso y más crecida, pudiéramos decirlo, que del otro de
Chimaltenango; mas no es entre los conceptos de los hombres, ni igual
ni grata la imitación de las virtudes.. Yace este pueblo
mas entrañado que otro alguno en la aspereza de la sierra, con
número de trescientos tributarios y mil y doscientos habitadores; es de
temperamento frío y su región muy saludable y muy benigna, con dulce
amenidad en sus boscages, y en la cultura muy abundante su terreno en
copia y providencia de
maíz, frizoles,
habas, alverjas, chile y frutas, y flores de Castilla. Son aplicados á
la crianza de ganado menor y dados .también á los hilados y tejidos de
algodón, común inteligencia y grangería de todos los
serranos. Su Yglesia parroquial de buena fábrica de teja, y así las
casas de los indios. Es este y los demás ya referidos, felices pueblos
en providencia de aguas, que suficientes y bastantes son dulces y
delgadas en grande modo;
mas estos indios agrestes y montaraces, casi de intento y muy á salvo viven en intrincados escarbucos de aquella sierra con el motivo de las milpas; pero sus curas ó vicarios me aseguraban y decían que era pretesto é invención
para incensar á los ídolos.
Y así á este intento lo advertí, bien lastimado, y pesaroso de la
ignorancia de esta gente, en el suceso que averigüé de aquesta
naturaleza y desta forma. Era uno de los vicarios de este partido Fray
Marcos Ruiz, religioso Mercedario, de amable natural y gran Ministro,
gran lengua de los Mames, por haber nacido y criádose entre ellos.
Tocéle á este la vez de salir á visita por darles misa á aquellos
pueblos y lo demás del pasto del espíritu, y era preciso el residir en
ellos ocho días; pero antes de llegar al de San Juan Atitlán, percibió
en el
solemne repique de campanas, pero
en la inteligencia de que sería por su venida, según costumbre, se fué
acercando más á él, mas advirtió que ya casi á las goteras de la ciudad
.aun no le recibían las cofradías; mas este buen Ministro que á causa
oculta y superior, estravió el viage que llevaba para Colotenango,
dejando el visitar á este Atitlán para la vuelta, entrando ahora en él
incauto y deliberado, halló la Yglesia muy asistida del pueblo,
su aseo notable y esmerado, en flores y perfumes abundante, mas (o gran Dios, lo que tolera tu justicia) era el santo
RECORDACION FLORIDA-Castigo de idolatras-Huehuetenango
RECORDACION FLORIDA
Recordación Florida, Francisco Antonio se
Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia,
Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala.
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Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
ó la deidad que celebraban, un indio mozo, mudo y en gran modo asqueroso, si simple sobre todo encarecimiento, que sobrevestestido de las vestiduras sacerdotales, le
tenían colocado en el altar recibiendo aquel culto y tal obsequio, sin
saber más que estar contento viéndose con adorno tan galán, y satisfecho
y abundado de frutas y viandas que allí se le ofrecían por unos y otros; mas el Ministro del Señor que á vista de tal maldad quedó aturdido y admirado, hallando como Moisés pervertido su rebaño,
fervorizado y encendido en el celo del verdadero pastor, dándole Dios
en caso tan inopinado y tan atroz, palabras eficaces y bastantes,
reprendió el atrevimiento -é inmoderada maldad de aquel pueblo,
amenazándole con la ira del Señor, y trayéndoles á la memoria ejemplos
de muchos pueblos idólatras destruidos y acabados con manifiestos y
severos castigos de la divina justicia; pero estas, gentes obstinadas en su ínfamia•y su ruindad, fueron saliéndose del templo sin hacer caso del Ministro dejándole solo, y llevándose consigo su dios indio, mudo, y tonto, y procurando el Ro. F. Marcos Ruiz haberle á las manos, para efecto de remitírmelo á Huehuetenango, no solo no hubo alguno, que obedeciere sus órdenes, pero irritado el pueblo contra él, le acometieron con machetes, palos y piedras para quererle matar, saliendo no sin grande ayuda de Dios, á uña de caballo de entre las manos de aquellos bárbaros obstinados.
Sería la una del día cuando hallándome yo á un balcón de la casa real, le vi atravesar por la plaza para el convento, y preguntándole si era enfermedad la que tan breve le traía, se encaminó para mí, y refirió con lágrimas todo el suceso ya espresado. Despaché luego á Francisco de Santiago que era teniente general, á que trajese ante mí á cuatro sujetos
de cuyos nombres infelices aun no puede acordarse mi memoria, solo de
dos D. Sebastián de Mendoza y Nicolás del Rosario, los más culpables
idólatras y motores del alboroto. Hallé noticia en los- cuadernos que conservo de los tributos que estos cobraron como Alcaldes, y venidos ante mí con su dios mudo, confesaron de plano su delito, que fué castigado á vista de los pueblos más inmediatos á aquella cabecera Huehuetenango, pasándolos con azotes por las calles públicas y dándolos por dos años como esclavos de la Yglesia de Huehuetenango; y
remitiendo el mudo al Corregidor del Valle para que le entregase á la
justicia del pueblo de Comalapa de donde era y diese orden para que no
le dejasen sa'ir de él, dando al Corregidor espresa noticia de todo, cesó al parecer aquel abuso. Creo que no escedí en su castigo, antes bien me recelo haber quedado, corto; mas con esta generación llena de privilegios no podemos obrar más los jueces, ni tampoco podemos hacer menos.
Mas como quiera casi que aquestos miserables
hayan perseverado en la propia ceguedad ó con mas vicios y miserias, se
hayan constituido más culpables en la presencia de Dios, aun referido
el caso que vamos á decir por su Ministro Vicario el presentado Fr.
Tomás de Aguilar del orden de Redentores, me parecía ser cierto, pero
muy ponderado y muy entraño; hasta que por ahora en que entendíamos en
describir de este partido lo, concerniente. Vino á las manos su certeza
por la del Padre Maestro Fr. Diego Ramírez, Provincial actual de esta
Provincia de la Presentación, con relación jurada que nos remite el R. P. Maestro Fr. Diego de Rivas, Padre de esta Provincia y Comendador del convento de Huehuetenango, que le refiere en esta propia
CONCEPCION MONTES DE ORO - ESTADO DE-HIDALGO, MEXICO-HUEHUETENANGO
CONCEPCION MONTES DE ORO VILLAGRAN-
ESTADO DE-HIDALGO, MEXICO-HUEHUETENANGO 1899
MARIA CONCEPCION MONTES DE ORO VILLAGRAN
10 NOVIEMBRE 1899
Hija de Don CANUTO MONTES DE ORO- HIDALGO. MEXICO
y de DOÑA FRANCISCA VILLAGRAN HIDALGO, MEXICO
Padrino ESTANISLAO ARGUETA Y SRA.
Huehuetenango
Guatemala
Ma. Concepción Montes de Oro En veintisiete de Noviembre del noventa y nueve..
.María Concepción Montes de Oro, hija legitima de
Canuto y Francisca Villagrán
María Concepción Montes de Oro
En Huehuetenango
a diez y seis de Noviembre de mil ochocientos noventa y
nueve..compareció
Don Canuto Montes de Oro...el diez del corriente nació
María Concepción hija legitima del exponente y Francisca Villagrán, ladinos y originarios del
Estado Hidalgo Republica Mexicana...
FERNANDA DE LEON DE SALCAJA EL 27 JUNIO 1839
Buscando YPOLITO LETONA Y FERNANDA DE LEON-
PADRES DE CANDIDA LETONA DE LEON
ANCESTROS DE SABINO LOPEZ LETONA-SAN LUIS SALCAJA-
FERNANDA DE LEON DE SALCAJA EL 27 JUNIO 1839 HIJA DE TOMASA DE LEON,Padrino SANTIAGO DE LEON
Nace el 15 de febrero de 1871 en
Huehuetenango, doña Lina, la Enfermera 7 oficios, esposa de el 25 de Abril de 1863, Belisario
Domínguez, una dama que merece ser recordada
el 25 de Abril de 1863, MARCOS en Huehue
Doña María Antonia, en 1877.
y se casaron el 1° de Noviembre de 1890,
llevada a la Ciudad de México a mediados de 1903, falleciendo el 22 de Noviembre de 1903
1828-1842
430 josefa gramajo soto de salcaja - 431TORIBIO REYES
ESTRADA-432MERCEDES DE LEON.-JOSE VASQUEZ ESTRADA DE SALCA-MANUEL
TARACENA RECINOS DE SALCAJA CERTIFICADA PARA SAN SEBASTIAN GUATEMALA EN 4
DIC 1888-VICENTE GRAMAJO LOPEZ DE SALCAJ-DOLORES VASQUEZ ESTRADA DE
SALCAJA-DOLORES RODAS ARRIAGA DE SALCAJ-LEONA ARGUETA ARGUETA D
ESALCA-JOSEFA GAMBOA DIOBOY-435JUANA JOSEFA DE ELON DE SALCAJ-MARIA
SOMOZA DE LEON-436ANTONIA BARRIOS DE SALCAJ-MARIANO FLORES JUAREZ DE
SALCAJ-FERNANDA DE JESUS REYES DE SALCAJA-437-439-FERNANDA DE LEON DE SALCAJA EL 27 JUNIO 1839 HIJA DE TOMASA DE LEON,Padrino SANTIAGO DE LEON 440-442JUANA DE RODAS ARRIAGA -JOSEFA RIVERA LOPEZ DE SALCAJ-ANA DE LEON DE SALC-446- YA VISTA 447-449
450
-451 ANGEL REYES PAZ-452MARIA DEL ROSARIO RODAS CHAVARIA-453JOSE
CALISTO LOPEZ DE LEON DE SALCAJA-FLORENCIA ESTRADA AGUILAR-MARIA
GONZALES VALDEZ-MANUEL CASTAÑEDA-ylario calderon de leon de
salcaj.-456-457MERCEDES DE LEON DE SALC-458 MARIANO QUIÑONEZ DE
SALCA-ANA GONZALES DE SALC-DOMINGA DE LEON GRAMAJO DE SIJA-459JOSE
SANCHEZ DE SALCAJ-460
GERTRUDIS DE LEON GONZALES-MANUEL GONZALES SOSA-461 SIFORO VASQUEZ DE
SALCAJA-JOSE ARGUETA TARACENA DE SALC- 462MARIA RIVERA LOPEZ DE
SALCAJA-463 JOSEFA RIVERA NATARENO-465-467 SEFERINA MORALES HERNANDEZ
DE SALCA-468JOSE DE LEON ESTRADA-DE SALC-469 ALEJANDRA CALDERON-MARIA
LOPEZ SANTOS DE SIJA-470 tomas rodriguez DE LEON- DE SALCA-JOSE REYES DE SIJA-471-FRANCISCO VALDEZ DE LEON DE SALC-HERMENEGILDA SIFUENTES DE SIJA-472-473VICTORIA REYES DE LEON-474- RICARDO ESTRADA
GONZALES DE SALC-475 YSIDORA FLORES CIFUENTES DE SALCAJ-PLOLONIO DE
LEON RODAS-476JUANA ORDOÑES DE SALC-TIBURCIO SOSA RECINOS DE SALC-MARIA
LOPEZ DE SALC-MARIANO MAZARIEGOS SOSA-JOSE MAZARIEGOS-477 MARIA JOSEFA
REYES GRAMAJO DE SIJ- 478-480-481 ceistobal perez escobar-juan garcia DE LEON DE SALCAJ-482480-481-JUAN GARCIA DE LEON DE SALCAJA-482 ANSELMO SOTO OSORIO DE SALCAJA-VICTORIANO DE LEON DE SALCAJA-PIA DEL ROSARIO DE LEON VASQUEZ DE SALCA-483 MARIA LOPEZ DE SALCAJ-MARIA MERCEDES ESTRADA BARRIOS DE SALCAJ-484JOSE ARRIAGA-BENANCIA PEREZ REYES- 485 JOSE ANTONIO
SIGUENCIA DE SIJA-JUAQUIN HIDALGO LOPEZ DE SALCA-JOSE DE LEON ESTEADA
DE SALC-AGAPITO CIFUENTES DERODAS- DE SIJA-486 FRANCISCO CIFUENTES DE SIJA-487 JOSEFA ARRIAGA DE SALCA-MANUEL AGUILAR VALDEZ-488JOSE FLORES DE LEON SALC-BERNABE MARROQUIN RAMOS DE SALC-JOSE DE LEON LOPEZ-489-JOSE VALDES RODAS- 490 -492-PRINCIP-498JOSEFA LOPEZ VASQUEZ-499 1828-1842 SANTIAGO APOSTOL 500YGNACIO
REYES HERNANDEZ DE SAN CARLOS SIJA- DOMINGO DE LEON LOPEZ DE
SALCAJA-maria santiago de RODAS MARIA OVALLE SOSA 501JOSE DE LEON DE
LEON DE SALCAJA MARIa garcia de LEONJOSEFA ARRIAGA DE RODAS DE SALCA JOSEFA DE LEON DIAS DE SALCA 502 JOSEFA LUISA RODAS LOPEZ DE SALCAJ503 504CORNELIO DE LEON ARRIAGA-505-506-507 GAVINA SANTIZO SOSA-508 JOSE VALDEZ HIDALGO-509 GEMELOS VALDEZ NOYOLA-513JOSE VALDEZ DE RODAS-DOMINGA DE RODAS ARRIAGA-514jose rosal sosa-515 515JOSE GRAMAJO DE LEON DE SALC-516-517-518-519 lauro castañeda-520JUAN VALDEZ SANTIZO-ANA TOMASA CALDERON-JUANA YDALGO CIFUENTES DE SIJA-MARIA GARCIA DE SIJA-JUAN REYES DE LEON DE SIJA-521MATILDE MAZARIEGOS REYES DE SIJA-JOSE DE RODAS DE SIJA-RAMONA REYES RUIZ DE SIJA-522SIMONA CIFUENTES GRAMAJO DE SIJA-MARIA GONZALES VALDEZ-523-525 525 MARIANA DE JESUS DE LEON DE SIJA- 526 ANCELMA CIFUENTES DE SIJA-MARIA OVALLE NATARENOS DE SALCAJA -527-528-JOSE CIFUENTES REYES DE SIJA-529 JOSEFA RAMIREZ DE LEON DE SALCA-MARIA RAMIREZ DE LEON DE SALCA-530 JOSE ESTRADA -JOSE
LOPEZ DE LEON DE SALC.-JOSE ESTRADA LOPEZ DE SALCA-JOSE MAZARIEGOS DE
BARRIOS DE SIJA-531-532-MARIA MANUELA DE LEON VALDEZ DE SALCAJA-JUAN
RODAS-533FERNANDO ANTONIO VASQUEZ DE SALC-JOSE DE BARRIOS ARREAGA DE SALC-MARIA CIFUENTES DE LEON DE SIJA-535PAULINA DE LEON DE SALC-535JUANA DE LEON REYES DE SAN CARLOS SIJA-536PETRONA LOPEZ DE LEON DE SALCA-537JOSE PEREZ MAZARIEGOS DE SIJA-538 MARIA CALDERON RODAS-539 ANTONIO CASTAÑEDA-540MARIA
SIFUENTES DE LEON DE SIJA-J. APOLONIO CALDERON DE SIJA-541JACOBA FLORES
REYES-542 MARIA GRAMAJO NATARENO-JACOBA REYES LOPEZ-545JOSEFA DE LEON
RUIZ -DE SALCAJA-546RAMON TOBAR BALDONADO-547JULIAN TOBAR-548JOSEFA
RODRIGUEZ DE LEON-549-550Bautismos 1828-1842 550
MICAELA SIFUENTES DE SAN CARLOS SIJA -551 MARIA DEL ROSARIO VALDES-GEROMIMO
REYES DE SIJA-552-J.
RODAS CHAVARRIA-553 J ALVARADO BECERRA DE SIJA-TEREZA DE RODAS-554-555 RAFAELA
DE PAZ DE SALC-556 GABIO GONZALES SOTO-557-560-562 MARIA MANUELA DE JESUS
ESTRADA DE LEON-563jose hernandez de sija-564-567-572 VER 573-574maria santizo-575 JOSE SANTIZO-CIRIACA MAZARIEGOS- 576-577MARCELINO MENDIZABAL DE QUETZALTENANGO-JOSE RAMON REYES DE PAZ DE SIJA-PETRONILA SIFUENTES DE SIJA-580-581
1842-1857
1-INICIO-4-5--6 MANUEL DE LEON-PETRONILA
SOSA CALDERON DE SALCAJA-7 SEBASTIANA CASTILLO-NORBERTO
VALDES-8MARGARITA SANTIAGO LOPEZ-MANUELA ESCOBERO HERNANDEZ DE SIJA-ANA
ROSALES SOSA-9LUISA CIFUENTES REYES DE SIJA-JUAN PABLO GARCIA MARISCAL-10 FRANCISCA COLLADO GRAMAJO DE SIJA-12-13-CLARA SIGUENZA DE SIJA-15
71-78 RECORDACION FLORIDA
RECORDACION FLORIDA
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CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
sustancia que á la letra-no se espresa por no alterar con su elegante
estilo y docto laconismo, el propio nuestro inculto y bronco;
y este mismo suceso autenticado por
el teniente general Don Gaspar Sáenz Viteri, Alcalde mayor del
partido de Tótoníczüpa, de Orden del Real Acuerdo, en que parece que
habiendo ido á este pueblo de San Juan Atítlán á darle misa el día del
gran Doctor de la Yglesia San Gerónimo de el año de 1692; si
endo
la hora del medio día, se empezó á abrir en la tierra un surco bien
profundo, que atravesando en longitud por medio del cementerio de
aquella Yglesia, se dilató por toda la planta de aquel pueblo, y á breve
espacio de tiempo se fueron abríendo y continuando• otros muchos
canales como el primero muy continuados y muy juntos, y estos tan hondos
y profundos, que al movimiento de sus roturas, empezó á crugir
desengarado el maderage de la casa del religioso; pero
advertido de este Ministro el desastre que amenazaba, yendo á la Yglesia
percibió más estruendo en las maderas, y reconoció mejor su gran
prudencia la instabilidad de aquel suelo abierto por muchas partes,
para
mandar sacar los vasos sagrados y ornamentos, imágenes, lámparas,
órgano, y•campanas, no sin mucho peligro y grande riesgo de este Padre y
de los que se detenían en semejante diligencia; mas ésta ejecutada á
gran fervor, salió del pueblo con todos los vecinos de aquel miserable y
pobre pueblo, como á las cinco de la tarde. Pero, después en
los días inmediatos sacaron aquellos indios los, retablos, quedando un
solo colateral que no se pudo redimir, por que creciendo el riesgo á
grande ruina,
dentro de poco se vino al
suelo toda la Yglesia, con la casa del Ministro y las mas posesiones de
aquel pueblo; y hasta las que eran de paja también cedieron á
aquel castigo. De donde se deduce la• ingencía con que las grietas y
aberturas aflojaron la tierra, puesto que ellas únicamente, sin temblor
de tierra •que no le hubo ni antes ni después, ocasionaron tal estrago,
con que quedó todo el terreno arado á surcos tan hondos y profundos como
'Cuarenta varas, sin lo que llenó de ellas el desplomo.
Y quien podrá pensar de la flaqueza de los hombres, que los de aquesta
estirpe siempre errada, y en especial los de este pueblo, o por los
públicos castigos, temporales, ó por los muy notables y estupendos de la
justicia superior del Tribunal divino, no estuvieran sujetos y
enmendados, mas se errará en la cuenta quien pensare con piedad necia é
indiscreta que no se están en su malicia y sus errores;
así me lo asegura por su carta de dos de Junio de noventa y tres el R. Mo. Fr. Díego'de Rivas, por estas cláusulas formales:
"Huélgome mucho llegase á tiempo el ínforme de este partido, para, que lograse el suceso de el pueblo de San Juan Atiilán,en la pluma de Vmd. su debida ponderación, :en el caso
y en el ;castigo que el cíelo le envió con tan inaudita ruina; bien que
;ellos poco sé dan por entendidos, puesto que ahora el mes pasado
estando yo solo ;allí (por que el cura estaba ,en Necta) enterrando
una india, á mis ojos le (metieron una gícara en una bola de masa de
cacao en la sepultura, que no habiéndolo yo advertido al hic et asume,
al día siguiente hice delante de todo el pueblo abrir la sepultura y
hallé la gícara con la dicha masa; hice azotar al que la metió (que fué el marido de la •dijunta), hícele
su sermón al pueblo,.y después en el propio idioma su cura. Vea Vmd.
que tal anda todavía en estos hijos la superstición, y que diremos de lo
ahora sucedido en Tustla &" de esto de Tustla acerca de gran
tumulto
CAPITULO XI
Que continúa la materia de los
precedentes, hn relación de los pueblos de este Corregimiento de
Totonicapa, y doctrina de la Sierra que está recomendada á la Religión
Mercedaria.
MARGINALES.—Pueblo
y convento de CHIANTLA. — Vecindad de Chíantla, — Templo y imagen
milagrosa de nuestra Señora. — Milagro continuado de la Sta. Señora. —
Lo que padecen los curas doctrineros con los comendadores, priores y
guardianes. — Todos Santos CUCHUMATLAN. — Su peligrosa jornada. — Engaño
que se padece acerca de la cabecera del río Chiapa, y cual es el que le
da principio. — Vecindad de este pueblo de Cuchumatlán. — Utilidad y
tratos de estos indios cuchumatanes. — San Martín Cuchumatlán. —
AGUACATAN y CHIALCHITLAN. — Su vecindad de este pueblo, y su difícil y
único idioma. — Su situación y temperamento. — Sus frutos deste país. —
Su iglesia, y casa de el ministro.
Habíamos prometido señir á dos capítulos la descripción de este partido;
mas la estensión de su país, pueblos que le componen á la jurisdicción,
y su doctrina y vecindad, no á poco volumen se reduce, ni á epílogo y
breve narración se sujeta, con que entendiéndonos á más severa y larga
relación; continuaremos nuestro asunto con
el partido y encomienda de Chíantla. Yace este pueblo de cabecera de
partido y convento de encomienda á solo una, legua de distancia de el de
Huehuetenango, situado en amenísima llanura, en cuya estensa
proporción solo se oponen á la vista pequeños bosques de pinares que se
derraman y divisan á gran distancia del poblado, cuya planicie dilatada
entiende la amenidad de su campiña sobre la celsitud de grandes montes y está plantado hácia la parte del Norte con claros y limpios horizontes, muy claro y alegre cielo; pero
su suelo seco y elevado á grande altura es en estremo tanto colérico
cuanto frío y ocasionado de jaquecas y destemplanza de cabeza. Sus aguas
flúidas y derramadas por entre tupida breña de Taray, son escelentes y
saludables, de donde los indios en su idioma Mame la llaman con el
pronombre de Talbin, que quiere decir agua que se bebe; y de la
maravillosa especialidad de sus fuentes diremos adelante, para decir en
lo que discurrimos ahora que este lugar de Nuestra Sra. de Chiantla le
compone la vecindad de cien indios tributarios y de quince vecinos españoles que
en su producto se reducen á quinientos y ocho habitadores de unos y
otros, y estos generalmente aplicados á la crianza de ganado menor están
aprovechados y en descanso, y entre los indios se halla mayor la
utilidad con la que se consiguen con los hilados y tejidos. Todo lo más
del aspecto material de este lugar está fabricado de teja; el convento,
en claustro es escelente, y el templo es uno de los santuarios más adornados y pulidos que hay en el reino,
frecuentado de romería numerosa en venerac'ón de la Santísima imagen de
la virgen María Nuestra Señora Madre de Dios, cuya continuación de
milagros se espresan bien en libro que he leído y está en poder del Comendador de aquel convento, que pudiera estar impreso á mayor culto de esta Señora; y solo referiremos le, que sucede ahora acerca de sus milagros; pero
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en este y en lo demás que escribiremos con nombre de milagro o título de
santidad, nos con atención venerable y sujeción filia: lo sujetamos á
los decretos y determinaciones de la Santa Sede Apostólica; diciendo que
habiéndosele dedicado á su Majestad nuevo retablo, y colocado, en él su
milagrosa y santa imagen, se vió desde aquel punto que penetrando, una
luz y resplandor por el retablo á herir en la pared del respa'do, se
veía entre aquella claridad una sombra aun más diáfana y alegre que la
misma luz; pero el Comendador que lo era el P. Mo. Fr. Rodrigo de
Valenzuela, Padre de esta Provincia Mercedaria y calificador del Santo
Oficio, hizo diversos exámenes quitando las luces de los balcones del
temp'o, las de las velas del altar y lámparas, y haciendo enjalvegar de
nuevo la pared del respaldo; pero siempre reconoció que la luz y la
sombra permanecía y que uno y otro emanaba y proviene todavía del lugar y
asiento de la santa imagen, y así se ve -hoy en día con venerable
admiración. Es el culto que esta Señora tiene -decentísímo y aseado,, con buena plata labrada de sacristía y ricos ornamentos; muchas lámparas,
y la principal y mayor que le donó Francisco Ruiz Lozano, vecino de la ciudad de los Reyes en el Perú, y- natural de la Puebla de los Angeles, envió para dote de su luz una barra de valor de mil y trescientos pesos.
No es la más numerosa esta doctrina de Chiantla ni es por eso la menos
útil y provechosa á los vicarios ó á los comendadores, que es lo más
cierto; por que así en estas encomiendas como en las otras, doctrinas de
Santo Domingo y San Francisco, son los priores y los guardianes los que
perciben las obenciones, contentando á los curas doctrineros con una
pobre ración de cada mes, sobre que el R. Obispo Don Juan de Ortega Montañez, mostraba
gran sentimiento, y refería lo que á una siesta le sucedió en
Samayaque, que yendo á buscar fresco á la Yglesía halló al vicario muy
divertido en el altar enmangando cacao, y preguntándole ¿qué hace, padre
vicario? le respondió: Señor, estoy :hurtando un poco de este cacao
(ofrenda de los indios) para nuestro chocolate. A que irritado le dijo,
llenándole las mangas con lo que había, llévelo, llévelo, padre, que
todo es suyo y no del guardián,que ese no es cura; y ponderaba este
Prelado la miseria y abatimiento de los unos y la potestad y abundancia
de los otros. Pero dejando las digresiones, pasaremos á decir de esta
doctrina que la componen cuatro pueblos y cinco Pilas bautismales, con
la estinguída en la Parroquia de la estancia de Ponce y de los lugares que prevalecen, el de Todos los Santos Cuchumatlán, á ocho leguas de distancia de la cabecera situado, se hace su jornada peligrosa y molesta, á grande y notable celsitud, tanto en estremo eminente y levantada, que es la primera tierra qe. se divisa por los pilotos de la navegación del Sur;
mas este tránsito dilatado y con mucho riesgo, es temeroso y atendible
de los progresores de su senda, por que desde que se emprende su viage desde Chiantla ó desde Huehuetenango, que añade una legua, es todo pugnar subiendo
por tres leguas de cuesta peligrosa, hasta llegar á la estancia de Juan
de Alvarado, de donde se camina por llanura dos, largas leguas, que en
el verano se cubren de hielos y en el invierno de ciénagas y sumíderos;
de donde se prosigue este camino por otras tres leguas de penosísima
bajada que corre por una abra que hacen dos elevadas cordilleras, de tan
mal suelo y tan gredoso,asombrado y cubierto de grandes pinos y
cipreses que por lo peligroso del
79-80 RECORDACION FLORIDA-CUILCO
RECORDACION FLORIDA
Recordación Florida, Francisco Antonio se
Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia,
Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala.
Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo.
Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
terreno en todos tiempos se tiene toda esta vía empalizada de gruesos é
incorruptibles maderos, que á causa de su naturaleza y por ocasión del
río que allí nace en el rancho de la Ventosa, y quieren sea la cabecera del de Chiapa
que va al Norte, mas no lo es sino, ramo, por que el que le forma y dá
principio es el río del Molino de Chiantla, que llaman de Diego López;
mas este de la Ventosa que corre tortuoso,por la quebrada del camino y pasa cuarenta y siete veces por otros tantos copantes que son unas ,angostas pontezuelas de maderos, hasta
entrar al lugar de Cuchumatlán, que forma su vecindad con el número de
doscientos tributarios y su producto de ochocientos, habitadores. Pero
su fundación plantada á la ladera de un monte de aquellos que la cercan,
es barrancosa y de penosas callejuelas,, su Yglesia parroquial cubre su
Yglesia de teja muy escelente, y está adornada y proveída de buenos
ornamentos. Los indios son laboriosos y aplicados, por
donde logran grandes, cosechas de maíz, frizoles, habas, mochó, chile
del que llaman guaqui, y en los portages de gran carguío que.va y viene
la, vía de México considerable suma de pesos; esto á más de las crianzas
desganado menor, hilados y tejidos, y otra muy gran porción que se interesan en
más de dos mil botijas de sidra que fabrican de dilatados manzanares
que se cultivan y venden á su tiempo á veinte y cuatro reales cada
botija, y lo que logran en mucho metal campanil que sácan de uno de aquellos que apuntamos, de que funden hachuelas que venden á los demás indios de otros pueblos, y ojalá que nosotros las rescatáramos.
Mas el otro pueblo de los cuatro de esta visita, q. es el de San Martín
Cuchumatlán, que mira su situación al Occidente, se aparta del de
Cuchumatlán á cuatro leguas de camino, de peor y más peligrosa senda del
que dejamos advertido de Chíantla á Todos los Santos; por que este de
San Martín que ahora describimos se hace por una ladera de un bermejal
de greda muy resbaladiza, por donde á veces se sube y á veces se baja,
pasando por angosturas y despeños de mucha y temerosa profundidad. Su
temperamento medio entre caliente y frío, hace más pingüe y abundante el
país de su terreno. La vecindad de veinte tributarios, forma el corto
pueblo de ochenta habitadores, con pobre y corta Yglesia y habitación
del Ministro que se constituye miserable fábrica de bajareque, con la
cubierta de paja, y así á el respecto en su adorno y en su ajuar, pues
todo se compone de un frontal, casulla y a'ba, y un caliz y vinageras de
plata. Pero no así el lugar de Aguacatlán y Chialtchitlán, que se
divide en estas dos parcialidades, que á cinco leguas de distancia de
'la cabecera se emprende su viage á razonable comodidad, haciendo lo más
de la jornada por tierra llana y de' terreno firme, que solo se corta
en#dos tránsitos, el uno que baja á dar en una quebradilla, y otro para
un pequeño arroyo que llaman Ucubilá que quiere significar Cubilete de agua,
pero esta tierra de llanura es eminente y encumbrada de tal manera que
desde allá se divisan en los días claros los dos volcanes de
;Goathemala; y lo restante del camino' hasta llegar al pueblo termina en
una cuesta de más de cinco míllas. Su vecindad más numerosa que la de
San Martín, es de c'ento y veinte vecinos y de cuatrocientos y ochenta
habítadores de idioma especial que se reduce á una pronunciación
gutural. Yace este pueblo en la planicie de un valle de capasísima
llanura; el suelo de su planta que se stúa entre dos ríos y es de
arenisco migajón, conserva y guarda gran parte
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de humedad, y siendo de templado temperamento, hace enfermisa su región;
pero su sitio alegre y de fecunda amenidad hace apasible-su vivienda, con
buena producción de trigo, maíz, frizoles, chile, anís, carneros, uvas,
granadas, membrillos, higos, duraznos, plátanos y cañas de azúcar, con
no menor providencia de escelente pescado, con que sus indios
proveídos y colmados de todas las cosas, van en aumento cada,día, y
tiene su cuidado y devoción muy buena iglesia y casa de vicario con las
cubiertas de teja, y en el arreo y prevención de sacristía, buenos
ornamentos y decentes. Son los indios dados, como los demás de la Sierra, al trato de los hilados y tejidos, á que se añaden la conveniencia de que con la cría de mulas interesan mucho en lo que por razón de su tragín les contribuyen. Es la correspondencia de su pronombre Aguacatlán á nuestro castellano, de tierra de aguacates, por que produce muchos y muy buenos.
CAPITULO XII
Que continúa y termina la descripción de el Corregimiento de Totonicapa en los partidos de Cuilco, Soloma y Jacaltenango.
MARGINALES.—San Andrés CUILCO, encomienda y cabecera de curato.—Su vecindad y habitadores. — Su trato de los indios. — Frutas y situación de este pueblo. — Vetas de cobre en estas serranías. — Río de Cuílco considerable, abundante de buen pescado.
— Higuerilla, sus utilidades y socorro medicinal. — Aceite de
higuerilla, mal uso de semejante óleo en las lámparas. — Estampa que
representa la higuerilla, sus erizos y piñones. — Tectitlán. — Su
vecindad. — Motozíntle, — San Gerónímo. — Su vecindad Mazapa. — Vecindad de este pueblo,
Hemos deseado sin que se falte á lo preciso por nuestra parte y
diligencia, dar cumplimiento á la descripción de este Corregimiento de
Totonicapa; mas la estensión de su territorio y sus anexos y agregados,
que le han constituido en estimable jurisdicción, no nos permite la
concisión que pretendemos. Será preciso desde la parte de Levante á
donde situamos la planta de Chia'chitlán y Aguacatlán, pasar al
Occidente, en cuyo rumbo y progresión del pueblo que describimos de
Ystaguacán, encontraremos después de propasado su grande y noble río, el pueblo y encomienda de Cuílco, lugar
de moderada vecindad, pues su padrón le constituye con solo el número
de ciento y vente tributarios, que su producto se multiplica al de
cuatrocientos y ochenta habitadores, q. se mantienen y utilizan á las
espensas de los repartimientos de algodón que hacen los Corregidores (como en todos los demás pueblos de esta jurisdicción y la de Quezaltenango,, sin cuyo beneficio perecieran y se acabaran). Tienen estos de Cuilco manufactura de petates, esteras de colores, alguna cosecha de bainilla, algún cacao y achiote, por ser su territorio de temperamento caliente, donde por gran producción y maravilla se logran y cojen muchas frutas de tierra caliente y tierra fría, con muchas
80
cañas de azúcar.
1- RECUERDOS DEL COLEGIO GUATEMALA, C.A. 1901
LICENCIADO Y POETA DE HUEHUETENANGO
FEDERICO
HERRERA
RECUERDOS
DEL COLEGIO
GUATEMALA, C.A.
1901
_________________________________________________
A
su querido maestro de Filosofía y Literatura Preceptiva,
DON RAFAEL SPÍNOLA
y á la juventud centroamericana
dedica estos ensayos
EL AUTOR
__________________________________________
MIS VERSOS
_____
A. J.J. Palma
Joven cantó el alma día,
Porque entonces se interpreta
El misterio del poeta,
El fin de la poesía.
Y mi canto
Ya era el remedo del llanto,
Ya era risa, ya temores
O ya reclamo de amores;
Porque entre., tanta ilusión
Al contrariarse, la calma.
Sigue á las penas del alma
El goce del corazón.
Desgraciada el alma herida
a quien lo bello no inquieta,
Y no haya sido poeta
Alguna vez en la vida.
La poesía
Es variada melodía
Que la lira nos ofrece
Cuando un corazón padece,
O solloza de pasión,
Y en que al vibrar una cuerda
Cada cada nota recuerda
Lo que siente el corazón.
La poesía es pincel
Que con divinos colores
Pinta los cuadros mejores
De la vida en el verjel.
Sus pinturas
Son copias fieles y. puras,
De los cuadros que en la vida
Tienen el alma absorbida,
Y en que es la imaginación
La que sirve de paleta,
En que es pintor el poeta
Y es el lienzo el corazón.
Yo quise pulsar la lira
Que remeda corazones
Y entoné varias canciones
En que un corazón suspira.
Y son ellas
Las aves tiernas y bellas
Que en la aurora de mi vida
Con el alma conmovida
Entonaron su canción,
Y dieron con cada acento
Mil timbres al sentimiento,
Mil toques al corazón.
Yo también tomé el pincel
Y con divinos olores
Fuí pintando varias flores
. De mi vida en el verjel.
Hoy las miro
Y al verlas mustias suspiro
Porque en el cultivo de ellas
Puse cual sol las centellas
De mi ardorosa pasión,
Y les puse como olores
Mi juventud, mis amores
Y el riego del corazón.
¡Pobre lira mal tañida,
Pobres versos, pobres flores,
Pobres pájaros.,cantores
De la aurora de mi vida!
Si en el cielo
Mirais ¡ay! que tiende el vuelo
Esa ave negra, agorera,
Esa crítica severa
Con apariencias de halcón,
No calleis amedrentadas
Porque estais bien abrigadas
Dentro de mi corazón.
¡JUVENTUD ¡
______
Cuando en vil decaimiento
La.juventud yace en calma
Y lleva adormida el alma
Y embotado el pensamiento:
Se conjura el firmamento
Y en su justa indignación
Dice con voz de aquilón
Como á Lázaro el creyente:
¡Juventud, alza la frente,
Reanima tu corazón!
Si vuestra insignia altiva es
No permita en su ansia loca
Que se enmordace la boca,
Que se encadenen los pies.
De la moral á través
Con ahínco y con tesón
Bebed siempre inspiración
De la vida en la corriente:
Llevad la luz en la mente
Y el fuego en el corazón.
Al volar al porvenir
A donde el destino os lanza
Vuestras alas de esperanza
Sean: pensar y sentir.
De la gloria debeis ir
Siempre en fiel persecución:
La aureola de ilusión
Sea llevar dignamente:
Resplandores vuestra frente,
Halagos el corazón.
En el campo de la ciencia
Sembrad como activo dueño
Porque al calor de ese empeño
Florece la inteligencia.
La inacción de la conciencia
Embrutece la razón;
Sacudiendo la inacción
Disfrutad alegremente
Con el sudor de la frente,
Con la paz del corazón.
Adorad siempre lo grande
Y remontad vuestro vuelo
A las regiónes del cielo
Do llega el cóndor del Ande
Vuestra altivez no se ablande
Con la vil humillación
Y llevad como pendón
En vuestra lucha valiente,
No doblar jamás la frente
Ni vender el corazón.
Juventud, á la moral
Cantad, siempre y al derecho
Y llevad abierto el pecho
Para que anide el quetzal.
Luchad por el ideal
Porque triunfe la razón
Y vuestra única ilusión
Llevar sea eternamente:
El gorro frigio en la frente,
La patria en el corazón.
LA LUNA EN LA MAR
____________
Tras el mar enfurecido
Surge la luna argentina
Y con su luz ilumina
A todo el mundo dormido.
Ved el mar embellecido
Con la luna al reflejar
Parece sobre el altar
Levantarse la hostia santa
¡Ved: la luna se levanta
Entre las ondas del mar!
Brotar del agua parece
Como nube vaporosa
Su faz pálida y hermosa
Cuya mirada entristece.
¡Claro fanal que se mece
En dos mundos á la par,
Tú pareces imitar
A Venus con gracia suma
Cuando brotó de la espuma
Entre las ondas del mar!
Cuando bogas, mil centellas
Su luz reprimen al verte
Mientras la noche á ofrecerte
Va su corona de estrellas.
En el espacio destellas
Con tranquilo luminar
Y pareces al pasar
Por la esfera cristalina,
Una nave que camina
Entre las ondas del mar.
Melancólica, perdida
Como ángel en el espacio
Iluminas tu palacio
Con tu luz que le da vida.
Eres dama distraída
Su belleza al contemplar,
Que su imagen va á mirar
Del mar en bello reflejo.
¡Contémplate en ese espejo
Entre las ondas del mar!
En tu mansión, titilantes
Se miran blancas y bellas
Muchos millares de estrellas
Como lluvia de brillantes.
¿Te parecen humillantes
Los rayos de ese brillar,
Que así pareces llorar
Con lágrimas que al verterlas
Semejan. lluvia de perlas
Sobre las ondas del mar?
Asciende, faro fecundo,
Sube á cumplir tu mensaje
Colgando tu cortinaje
Sobre el ya dormido mundo.
Rasga ese abismo profundo
De sombras que da pesar.
Ilumina al declinar
Con tus rayos mi esperanza,
Y ocúltate en lontananza
Allá entre el cielo y el mar.
LA MUJER
_________
Duele en el alma saber
Que en las antiguas edades
Con las más duras crueldades
Se atormentó á la mujer.
El despótico poder
Del hombre medio salvaje
Sometió á su vasallaje
A las débiles mujeres,
Ignorando que á esos seres
Debe rendirse
homenaje.
Y en sus fiestas placenteras
Riendo y danzando de gozó
Desdeñaron el
sollozo
De las dulces compañeras.
Ni las indómitas fieras
De selvática guarida.
Dan en su pecho cabida
Al odio vil y enojoso,
Para ese ser cariñoso
Que les endulza la vida.
Entonces como la flor
Nace, crece y, se engalana
Tomando de la mañana
Espléndido resplandor.
El céfiro arrullador
Apenas su tallo mueve
Y cuando esa flor tan leve
Está más encantadora,
No falta mano traidora
Que la corte y se la lleve.
Mas la moderna cultura
Con su mágico poder
Hizo ya de la mujer
La más perfecta criatura
Su beldad y su hermosura
Con poéticos fulgores
Alumbra campos mejores
Y un horizonte más vasto,
Para ese idilio el más casto
Que escribieran los amores.
Hoy se le mira brillar
Ciñendo rica corona,
Hoy se ostenta la matrona
Como el ángel del hogar.
Hoy se levanta un altar
A la mujer soberana
Que no es cautiva romana,
Que no es despreciada griega
Y á quien el alma se entrega
Porque es la madre ó
la hermana.
Al que sufre da consuelo
Devolviéndole la calma,
Como hija es girón del alma
Y como madre es el cielo.
La mujer cifra su anhelo
De lo sublime en la esencia
Y de Dios es la presencia
En un ángel convertida,
Que al infundirnos la vida,
Sacrifica su existencia.
Doquier va regando el bien
Y en, sus afanes prolijos
Es el guarda de sus hijos
Y de sus padres sostén.
Del hogar hace un edén
Cuando de infantes rodeada,
Es feliz, y está extasiada
En sus sagrados deberes,
Allí es el ser de los seres,
Allí es gracia consumada.
Fiero el guerrero se lanza
Al combate y sus estragos,
Desprecia por los halagos
De femenil esperanza.
El pensador siempre avanza
En su fecundo pensar
Buscando altivo lugar
Para estos ángeles fieles
Y el poeta sus laureles
A sus pies va á colocar.
La mujer: ángel que el vuelo
Tiende llena de fulgores
Brindándole al
hombre flores
De los jardines del cielo;
Plácida luz que en el suelo
Derrama entre su fulgor
Dichas, placeres, ardor
Y entre efluvios nos envía:
En cada rayo alegría,
.En cada vislumbre amor.
La mujer: poema santo
De ternura y sentimiento
Que extasía el pensamiento
Y hace Olvidar el quebranto;
Para el creyente es
encanto
Que Dios puso en la creación
Y en la suma perfección
La hizo por darle renombre
Con una parte del hombre
Más cercana al corazón.
HAZAÑA ANTARTICA DE UN PILOTO CHILENO
Un marino chileno fué quien efectuó el salvamento de los Compañeros de Shackleton intentado antes en vano.
Hazaña Antártica de un Piloto Chileno
(Condensado de un artículo de la Sección de Historia del Estado
Mayor General del Ejército de Chile)
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST Marzo 1942
EL PRESENTE ARTICULO complementa el que con el título de Odisea
Antártica publicamos en nuestro número de septiembre de 1941. El
original que ha servido de base para nuestra condensación nos fué
remitido por el coronel don Enrique Bianlot Reissig, subjefe del Estado
Mayor General del Ejército de Chile, instituto que desde su fundación,
en 1820, tuvo el carácter técnico que modernamente corresponde a estos
cuerpos de oficiales.
El 28 de agosto de 1941 hizo veinticinco años que un buque de la Armada de Chile, la escampavía Yelcho llegaba
a la Isla de los Elefantes, perteneciente a las Shetland del Sur, donde
se encontraban veintiún compañeros de Sir Ernest Shackleton, desde
hacía más de cuatro meses, abandonados a a su suerte. La Yelcho había tenido que vencer audazmente tormentas y mares helados que surcaban témpanos flotantes y cerraban espesas nieblas.
A fines de julio de 1915,
la expedición británica de Shackleton, que había intentado atravesar el
continente antártico, pasando por el Polo Sur, se encontró en el Mar de
Weeldell, completamente bloqueada por el hielo, a 69 grados de latitud
Sur y con temperaturas tan bajas que el termómetro alcanzó a marcar 46 grados centígrados bajo cero. Agravó la situación la pérdida del Endurance, el buque en que llevaban los víveres, instrumentos y equipajes.
En la imposibiladad de regresar al Norte con los trineos, dada la configuración de los témpanos que los cercaban, hubieron de excavar refugios en las paredes de hielo del mismo banco que iba flotando a merced de los vientos, y abandonar en el buque náufrago la mayor parte de las provisiones.
Después de afrontar los mayores peligros lograron arribar, tras largos
meses de privaciones y fatigas, a la Isla de los Elefantes, el 15 de
abril de 1916. La última parte del recorrido la habían hecho en los
botes o a pie, arrastrando estas embarcaciones con las postreras fuerzas que les quedaban. Desde el mes de enero, faltándoles ya los alimentos calculados como necesarios para el regreso al mundo habitado, y siendo poco abundante la caza de lobos de mar y de pingüinos, habían empezado a matar los perros de los trineos, para poder subsistir, sin recurrir a las reservas de víveres secos.
Una vez en la Isla de los Elefantes, en vista de que su gente no estaba
en condiciones de seguir avanzando por el estado de agotamiento en que
se encontraba, Sir Ernest mandó cavar
en la muralla de hielo una cueva adonde no alcanzasen las olas y en la
cual pudiesen refugiarse los expedicionarios. Esto ocurría seis meses después del naufragio del Endurance.
Sir Ernest, que había equipado un bote de seis y medio metros de largo,
provisto de una vela, se lanzó el 24 de abril acompañado de cinco
hombres, al mar abierto, en busca de auxilio y de recursos.
El lugar habitado más próximo era la estación ballenera de Georgia del Sur, distante 750 millas de la Isla de los Elefantes. Esta travesía por sí sola constituye una hazaña digna de ser perpetuada en la Historia. Los
varios incidentes de ella aparecen referidos magistralmente por Mr.
Russell Owen en el extracto publicado por SELECCIONES DEL READER'S
DIGEST en su número de septiembre último.
Dieciséis días tardó el valiente explorador en atravesar los mares y
desiertos helados, hasta llegar a las playas de la isla de Georgia del
Sur, cuyos ventisqueros salvó luego a pie con dos de sus compañeros,
para llegar, por fin, a la estación ballenera.
Allí se le proporcionó un buque ballenero de ochenta toneladas, en el
que salió el 23 de mayo con socorros para sus compañeros. Detenido por
los hielos que obstruían el acceso a los mares del Sur, se trasladó
entonces a las islas Malvinas. Desde allí telegrafió a Inglaterra, donde nada sabían de la expedición desde principios de 1914.
A mediados de junio, el Gobierno del
Uruguay puso a disposición de Shackleton un buque en el cual logró
llegar hasta Sólo 20 millas de distancia de la Isla de los Elefantes,
sin que fuese posible tampoco esta vez el salvamento de los náufragos.
Shackleton, siempre animoso, decidió recurrir al Gobierno de Chile,
en solicitud de medios más eficaces, ya que los buques de que había
dispuesto hasta entonces habían resultado inapropiados cuando se trataba
de penetrar en los mares de hielos flotantes.
En los primeros días de julio, la Asociación Británica de Magallanes, la
ciudad más austral de Chile, fletó y equipó un buque de 72 toneladas,
con el cual intentó, por tercera vez, este héroe de la constancia llegar
hasta la Isla de los Elefantes. El viaje se hizo al principio al remolque de la escampavía Yelcho, de la Armada Nacional, facilitada por el Gobierno de Chile.
Después de 23 días de navegación, en medio de tempestades infernales,
el valeroso explorador comprendió que era imposible seguir adelante y
resolvió regresar a refugiarse en las Malvinas. Allí volvió a buscarlos la escampavía chilena.
Entre tanto habían transcurrido cuatro meses. Sus compañeros debían
encontrarse al cabo de sus fuerzas y tal vez sin víveres. Cuando se
abrigaban pocas esperanzas de acudir en tiempo para salvar a estos
desventurados expedicionarios, el
Piloto Luis A. Pardo recibió instrucciones telegráficas de las
autoridades navales chilenas para intentar con su escampavía el
salvamento tres veces fracasado.
La Yelcho zarpó de Punta Arenas el 23 de agosto, con Shackleton a
bordo. El 26 salía de Ushuaia; el 28, después de navegar entre montañas
de hielo, avistaba la Isla de los Elefantes. Hallóse allí a los
exploradores. Estaban en buena salud, pero tocando ya a los últimos
límites de la necesidad: les quedaban víveres apenas para cinco días, y
nada más que unos pocos fósforos.
Son indescriptibles las escenas que se desarrollaron entre salvados y
salvadores. Después de estos naturales transportes, se embarcaron en la Yelcho los
náufragos, sus instrumentos y algunos bultos de su equipaje. A las 2.25
de aquel día, antes que oscureciera, se hizo rumbo al Norte. A eso de
las 9 p.m. lograron salir de la zona peligrosa de los témpanos y de las
neblinas cerradas. La navegación continuó hasta Magallanes con mar
gruesa y vientos desatados; pero ya en todos los rostros; se reflejaba
la alegría de vivir. Sin cesar se vitoreaba a Chile y a su Gobierno.
Cupo, pues, al piloto de, la Armada de Chile, don Luis A. Tardo, devolver a la vida civilizada a este grupo de pioneers del descubrimiento y de la investigación del Continente Antártico. Varias sociedades científicas de Inglaterra lo honraron incorporándolo al número de sus Miembros Honorarios. Más adelante, cuando estaba como adjunto del Consulado General de Chile en Liverpool,
lo colmaron de expresiones de reconocimiento por su abnegado concurso a
la salvación de los valientes compañeros de Sir Ernest Shackleton.
3-RECUERDOS DEL COLEGIO GUATEMALA, C.A. 1901
LICENCIADO Y POETA DE HUEHUETENANGO
FEDERICO
HERRERA
RECUERDOS
DEL COLEGIO
GUATEMALA, C.A.
1901
_________________________________________________
A
su querido maestro de Filosofía y Literatura Preceptiva,
DON RAFAEL SPÍNOLA
y á la juventud centroamericana
dedica estos ensayos
EL AUTOR
SOÑAR
_______
Anoche en dulces sueños vagó mi fantasía,
Que en vano, amada mía, quisiera aquí pintar,
Y solo perturbaba mi erótico beleño
Saber que de ese sueño debía despertar.
El hombre más dichoso soñeme entre tus brazos
En muy estrechos lazos que amor quiso formar,
Mirando ya extinguidos mis duelos, mis enojos
Y viendo allá en tus ojos mi imagen reflejar.
Cual vagan en mi mente vapores de ese sueño
Que excitan el empeño de verlo realizar,
¡Feliz si ya, despierto tornaran esos lazos
Y luego entre tus brazos volviera así á soñar?
AL ENVIAR UN LENGUAJE DE LAS
FLORES
______________
Ya sé que ebria de amor irás jadeante
A leer este
libro, amada mía,
Para ver qué te dice algún amante
En la flor misteriosa que te envía.
Talvez te diga de placer un mundo,
Talvez te diga de ternura un
cielo,
Que ausente de su amor es un
segundo
Un siglo abrumador de desconsuelo.
Mas nadie te enviará cual yo de
hinojos
La flor de mi alma que se
escapa loca,
A traerme un destello de tus
ojos
Y un beso perfumado de tu boca.
A……….
Alma de mi alma por mi mal
nacida,
Ya el corazón te dí-.
Te dí el último sorbo de mi vida
,Qué
más quieres de mí?
Ya nada tengo que halagarte
pueda,
Mujer sin corazón,
Mi sér sin guía hacia el abismo rueda
Oh, tenme compasión!
A CRISTÓBAL COLÓN
____________
Genio inmortal, Colón esclarecido,
Que en cambio de la burla diste á
España
El continente que existió perdido
Y fué objeto de tu egregia hazaña,
Un loco, un necio fuiste,
Mas con locura y necedad venciste
Al indómito mar fiero y profundo,
Marcando así los límites del mundo.
Y llamaron tu ciencia, ciencia atea
Por no encontrar entre sus ciencias vanas,
La esplendorosa idea
Que hizo nacer en tu cabeza canas
Para poder cumplir con tu tarea!
¿Mas quién oyó tu colosal teoría?
¿Quién miró-de tu genio la grandeza?
Sólo la Reina excelsa la veía
Que te diera sus joyas y riqueza
Diciéndote con fe, con entereza:
—«--Ya que ansías la gloria
Que de los genios las hazañas canta,
Que monumentos en su honor levanta
Y que venera su inmortal memoria;
Hazte á la mar y con valor avanza
A realizar tu espléndida esperanza.»
El
timón de las naves españolas
Es tu genio bendito,
Que reta en el abismo de las olas
A «la bestia feroz del infinito.»
Cruzastes el oceano
Con firme paso y voluntad de acero
Y encontrastes al fin de tu sendero
El bello continente americano,
Que tu cerebro insano
Hiciera centellar cual una estrella
Del cielo de tu genio, blanca y bella.
Apareció sonriente
Sobre la mar tendida
La América de flores revestida-,
En actitud de coronar tu frente
Con el lauro inmortal, resplandeciente.
Celebraron las aves la alborada
Trinando entre el follaje,
Como justo homenaje
Al que había concluido su jornada.
Y al extraño rumor de tu llegada
Despertaste á la América de un sueño
Letárgico y profundo;
Se realizó por fin tu ardiente empeño
Y.... completaste el mundo.
Regresastes ufano
Para dar á la España un paraíso
Cual fruto de tu genio sobrehumano
Con que el Creador embellecerte
quiso;
¿Más que te dió después por tus
desvelos
Cuándo se halló tu vida en el ocaso?
Dí, ¿qué te dió la poderosa acaso
Al llegar á la altura de los
cielos?
Entonces te abandona; ya no eras
El semi-Dios de ayer, gigante un
día,
Y en soledad sombría
Permite que te mueras
En medio de letal melancolía;
¿Mas, qué importa eso, si la Historia
Hoy te canta orgullosa y te deifica
Brindándote la página más rica
De las páginas ricas de la gloria?
1892
A..........................
La imagen de mi rostro allí te
envío
Ya que
ansías guardarla con pasión,
En ella
encontrarás tan sólo frío
Porque el fuego lo guarda el corazón.
Bella, el mirarlo no te cause enojos
Al no ver en mi rostro rasgos bellos;
Mas fijando
tus ojos en mis ojos
Verás
á mi alma que se asoma á ellos.
A C.....................
Sé
que desprecias mi ferviente ruego,
Sé que
desdeñas mi febril pasión,
Y
es que no tiene mi palabra el fuego
Que devora á mi pobre corazón.
Semejante al volar de mariposa
Que no puede
las llamas extinguir,
Así en torno de mí ninguna hermosa
El fuego de ese amor hará morir.
No veo en otro sér dones ni galas
Y nada mi
pasión amenguará,
Desecha los temores que señalas
Que
mi alma y corazón tuyos son ya.
EL AMANTE Y EL ECO
________
AMANTE: ¿Qué me pasa? No me es dable
Explicarme lo que siento.
¿Es
raro presentimiento
De
algún percance probable?
El Eco:
¡Hable!
Am. ¡Qué yo hable! ¿,Quién es, diga
El que á mis voces responde
Y dónde se oculta, donde
Para que hablando prosiga?
Eco
¡Siga!
Am. A buscarte me encamino,
Pillo que sales
al paso,
Dí:
¿mi sino eres acaso
O
eres burlón campesino?
Eco
¡Sino!
Am. ¡Oh mi sino!, ¿do escondido Estás?
De ansia me llenas.
Quiero confiarte
mis penas
Que sólo á eso he venido.
Eco
¡Nido!
Am. Una sospecha me asoma
Que tu respuesta
ha traído:
¿Cuál paloma tienes
nido?
¿El
tuyo do está, paloma?
Eco
¡Loma!
Am. El camino no está abierto
Para
subir á esa loma,
En
fin, demonio ó paloma
, A comprenderte
no acierto.
Eco
¡Cierto!
Am. A otro remedio ocurro
Y es el
marcharme en seguida.
¡Adiós, voz desconocida,
Ya de escucharte me aburro!
Eco
¡Burro!
Am. ¡Que soy burro! Te confieso
Que entenderte no he
podido.
¿Te enoja que me haya ido
Y
á, oir tu voz no regreso?
Eco
¡Eso!
Am. Tu y yo nos enojamos
Porque nadie se comprende;
Más recuerda, diablo ó
duende,
Que
entendernos no probamos
Eco
¡Vamos!
Am. Vamos, pues, y entro de lleno,
A exponerte voy
mi apuro;
Mas
si te burlas te juro
Que
no te dejaré bueno.
Eco
¡Bueno!
Un malestar
grande siento,
Siento que el pecho oprimido
Del corazón el latido
Aumenta cada
momento.
Es tan
grande mi tormento
Como son grandes los cielos,
Son tan
tristes mis desvelos
Que no
comprendo, señor,
Si la causa es el amor
O son la
causa los celos
Eco
¡Celos!
Celos tengo, está muy bien
Pero de todos aquellos
Que
la ven. No sé en quien de ellos
Fundados por fin estén.
Dime quien es. Dime quien
Me ha causado tal
disgusto;
Quiero matarlo. Es muy
justo
Dí:
¿quién es ese atrevido
Que á mi pesar se ha
valido
De proceder tan injusto?
Eco
¡Justo!
Am. ¡Justo
fue! ¡Vil infeliz
¡Ese
pobre desgraciado,
Ese
cojo y jorobado,
Sin
dientes y sin nariz!
¿Es ese que echa raíz
Donde se sienta y parece
Que
á la casa pertenece?
¿Es el que me causa abrojos
Ese de pequeños ojos
Cerrados cual si durmiese!
Eco
¡Ese!
Am.. ¡Santo Dios, justicia imploro!
Tanto bochorno me mata,
No es
posible que esa _ingrata
Me engañe así sin
decoro.
Yo
que la quiero y la adoro
Cual se adora al
mismo Dios,
De mi amor veo ir
en pos
Un
engaño que lo hiere. . . .
Pero díme á quién prefiere,
¿A quién, á quién
de los dos?
Eco
¡Dos!
Am. ¡Dos prefiere! Pues certero
Debe ser que engañe á más.
Pienso que no ocultarás
Si ha
engañado á otro tercero.
De
incertidumbre me muero
Pues saber quiero si
tiene
Algún
tercero que viene
A hacer mi dolor gigante
. ¿Dime si tiene
otro amante
Que fingiendo la
entretiene?
Eco
¡Tiene!
Am. . ¡Tiene más! ¡Cuánto cinismo!
Contra mi
suerte me ensaño
Que permite tanto
engaño
Que hasta me
engaño yo mismo.
A
tus pies hay un abismo
Y
te esperan sus entrañas,
Mujer que todo lo dañas,
Si el negro abismo te oculta
, Oirás que
hasta allí te insulta
Cada sér á quien
engañas.
Porque
la mujer malvada
Que quiere emplear el
engaño
Creyendo que causa un
daño
Siempre ha
quedado engañada.
¡Adiós,
ilusión: tornada
En engaño das horror!
Está ya muerto mi amor
Que ,su objeto está
fallido.
Muy grande mi amor
ha sido
Pero mi orgullo es mayor.
Ya mi mente se acalora
Y
se enfurece, vacila. . . .
Para
dejarla tranquila
¿Qué
haré dime, que haré ahora?
Eco
¡Ora!
Am. Voy á
orar, pues tú lo quieres,
Que
el alma hacia Dios avanza
Y
adquiere de su bonanza
Los deliciosos placeres.
Te
obedezco; sé quien eres.
De
mi rezo en pos irá
Mi alma que sufriendo está,
Para
que al llegar al cielo
Adquiera allá su consuelo
Que
Dios á todos les da.
¡Oh gran Dios que de la nada
Hiciste brotar al mundo:
Santo Dios que sin segundo
Tienes
mi suerte marcada!
Hacia
tí va encaminada
Mi oración que con fervor
A
implorarte va favor
Con
todas las ansias mías,
¿Por qué sólo llanto envías
Para mi pecho, Señor?
Tú le das al desgraciado
Con sólo un rayo del cielo
El codiciado consuelo
Para
su pecho cuitado.
Y
yo fiel enamorado
Que atesoro puro amor
Soy blanco de tu furor
Y
matas mis alegrías..
¿Por qué sólo llanto envías
Para
mi pecho, Señor?
Tú
calmas todas las penas
Del que sufre y al que llora
Con mano consoladora
Con esperanzas le llenas
¿Y por qué á mí me condenas
Al sufrimiento mayor?
¿Por
qué envenenas mi amor
Que tan risueño fingías?
¿Por qué sólo llanto envías
Para mi pecho, Señor?
No es mi intención ofenderte
Al pedirte decidido,
Que ó me
das mi amor perdido
O me mandas ya la muerte.
He sufrido de tal suerte,
Es tan grande mi dolor,
Que no la vida mejor
La muerte mi ánima ansía.
..
. La muerte, la muerte envía,
Manda la muerte, Señor!
Murió mi ilusión tan casta
La adoré siempre
de hinojos
El llanto
que dan mis ojos
A consolarme no basta.
Eco
¡Basta!
Mi alma le expuse
desnuda
A mi Dios,
ya tú lo oíste,
Por si algún
remedio existe
Para mi pena tan ruda!
Eco.
¡Ruda!
Am. La ruda por cierto es buena,
Voy á tomarla en seguida.
Otros remedios dan vida
Que también voy á
buscarlos.
Eco
¡Carlos!
Am. ¿Carlos dices? ¿tú me hablabas?
Eco
Habas!
Am. ¿Qué las habas
son remedio?
Eco
¡Medio!
Am.
Y te burlas, ¿no es así?
Eco
¡Sí!
Am.
Adiós, si burlado fuí
Castigo pediré á Dios
¡Adiós!
I-VIII RECORDACION FLORIDA
LIBRO OCTAVO
CAPITULO I
Del Partido y
Corregimiento de Totonicapa y Huehuetenango, y las calidades y naturaleza de
su temperamento.
MARGINALES.—Fué
este Partido una de las partes más estimables del Reyno de Utatlán, —En cuantas
partes se dividió el Reyno de Utatlán. — Vaticinios de la ruina de esta
estírpe, que se van experimentando. — Lo numeroso que hoy es esta jurisdicción
de Totonicapa. — La mucha poblazón de españoles
que hay en los lugares desta jurísdícción. — Sus muchas haciendas de uno y otro ganados que se extienden a los
índios. — De cuanto utilizan a los indios los
hijos de españoles que nacen en
estos pueblos. — Situación de Totonicapa cabecera de este Partido. —
Temperamento de este territorio. — Sus sendas dificultosas e impedidas con
grandes cuestas, — Es proveído su territorio de
buenas carnes. — Grandes cosechas de
maíz, legumbres y buenas frutas. — Carece de pesquerías éste y los
pueblos de la sierra. Su longítud, latitud y circunferencia
de todo el Corregimiento y sus confines.
Cuantos pueblos están sujetos a esta jurisdicción. — Sus montes, bosques y
campiñas. — Los ríos que riegan esta jurisdicción, — Es límpío este país de sabandijas ponzoñosas, — Yerba
jabonera perjudicial a las mulas y caballos que comen de ella.
Este admirable é insigne
territorio de Totonicapa, de ancho y prolijo circuto, que fué parte estimable
lo mas de ello y lo mas escelente y mas preciado del reino y señorío del
Quiché, se desmembró como Atitlán y Sololá, y el gran partido que es hoy
Quezaltenango, haciéndose de solo aquel poderosísimo dominio cuatro partes muy
numerosas y muy grandes, que se señalan bien famosas en cuatro Corregimientos de estendidísímo país, y
muy fecundo; sin lo que tuvo de la Provincia de Verapaz y de los Mames, con
mucha parte de la costa del Sur, que entonces cuando se establecieron, y
fundaron estas jurisdcciones, eran sin duda en vecindad de tributarios mayores
mas que ahora muchas veces; mas cuantos venerables personages vaticinaron de
estos y los demás de este Occidente; su asolación y acabamiento, y este
preludio
43
de su ruina, se experimenta total
en muchas partes de otros reinos, y en este cada día lo que con pestes muy
durables se disminuye su nación. Mas sin embargo, este partido de Totonicapa
hoy se mantiene, y continúa en crédito, y posesión de grandes pueblos, que
numerosos, y crecidos los mas de ellos, como diremos adelante, hacen muy
estimable su gobierno y su vivienda apetecible, y
en donde vecinos españoles se logra gran
población interpelada, que muy política é igual ilustra en mucho
modo aquellos pueblos, en donde el domicilio de sus
dueños se perpetúa á la posteridad con sucesión que continúa
alimentada y mantenida con buenas y provechosas
haciendas de ganado mayor, y del menor mucho mejores, que ya se
extienden á los indios, en las que hoy han creado á posesión de propiedad, cuyo
provecho que es muy grande por esta parte, pasa
á mas estimable beneficio por los hijos- de aquestos españoles que naciendo en
los pueblos de los indios,
son tales lenguas y tan diestros, que aun los indios nos dicen y aseguran que de aquellos aprenden la perfección y pureza de su idioma
(claro está, pues, la tienen reducida á los preceptos del arte) ; y entrados á la observancia de la religión son unos
ministros que se aventajan á todos en el confesonario y en el
púlpito, y por esto de los indios muy amados,
creídos y venerados y por donde
entran con mas suavidad á la doctrina y la verdad de nuestra religión católica,
en que con claridad y buena explicación de los misterios de fé, y los preceptos
divinos y eclesiásticos se les instruye y catequiza; y por que sin duda y á único fin juzgamos
por conveniente y tolerable el que los
españoles vivan y tengan vecindad en los lugares de los, indios,
mas no por eso dejamos de conocer que los mulatos y
negros entre ellos son perniciosos y nocivos, por que además de
quererlos supeditar y anteceder, les comunican las
costumbres y los vicios que no conocen ni fueron de sus mayores
ejecutados.
Yace Totonicapa, primera cabecera
del partido por el tenor y forma de su erección, situado en gran planicie de
excelentísima llanura limpia y alegre, y que le constituye en saludable país,
lo despejado de su horizonte; por que elevándose su población sobre crecidos y
grandes montes, goza de cielo despejado y de la sanidad de los Nortes que la
refrescan y purifican; bien que á esta causa en temple frío es combatido de
heladas repetidas que muchas veces esterilizan los pastos, Está situación
respecto de Goathemala hácia la parte del Norte, y es paso inexcusable por el
camino de arriba á los progresores que se
encaminan á la ciudad de México, Pero
esta senda que decimos es penosísima y molesta por grandes cuestas
que se repechan con mucho riesgo en varias partes de su viage. Es abundante el
territorio de muchas carnes de vaca, de
carnero y de puerco, y los jamones de
este pueblo son muy buenos, aunque mejores los perniles de
Momostenango ; tiene también grandes crianzas de
gallinas, y en la espesura de sus bosques mucha caza de perdices y codornices; su cosecha anual es abundante y prodigiosa en maíz,
frizoles, chile, y buenas frutas, en especial •de manzanas y de peras,
que es más lo que se pudre siendo crecida la saca, que lo que se aprovecha. Solo carece de pescado en el todo y de tal
arte que necesita le entre de fuera,
44
digo á este pueblo de Totonicapa
y todos los más de la Sierra, mas no absolutamente á este partido, Corre de su
país la situación por longitud de la parte de Noroeste al Sudeste, y por su
latitud de Norte á Sur. La una que se dilata noventa leguas y la otra alguna
cosa más de cincuenta; mirando sus líneas por confín desde Chahul, que linda con Verapaz, á San Gerónimo Motosíntle que confina con la jurisdicción de
Soconusco, Y desde el rancho alto de Totonicapa, término de Tecpan atitlán, y el río de
Aquezpala, que es la raya entre esta jurisdicción de Totonicapa y la de Chiapas mas como quiera que
hayamos apuntado sus cuatro confines, es necesario el advertir, que por la
parte del Sueste entra el Corregimiento de Quezaltenango por un ángulo á
confinar con este de Totonicapa por el Oestesudeste, y este partido de que
vamos tratando, por el Noroeste con tierra de frontera de los infieles de Lacandón, cuya estensión de territorio corre por su
circunferencia doscientas y setenta leguas de utilísima tierra y deliciosa;
que de su estampa por el todo podrá entenderse su confinanza y gran dilatación,
donde en su sitio y su país están situados y erigidos desde la posesión del
gentilismo cuarenta y nueve lugares, que los más de ellos se constituyen
numerosos, con admirable y grande pueblo, desconocidos en su grandeza y
vecindad de lo que fueron primero, de que daremos noticia en su lugar,
procurando señir su narración por ser su número escesivo, ó dividirlo en los
discursos de algunos capítulos, por no defraudar á los lectores de lo curioso y
singular de algunos de ellos. Los montes y los bosques de el partido copiosos y
poblados de arboleda, llevan muy útiles maderas para los edificios, en todas
aquellas que se hallan y se producen en tierra fría; y entre ellas gran copia de pinabete que mucha manufactura ofrece á los
indios con muchas utilidades, y fuera de esto mucho combustible para alimento
del fuego, por donde son muy estimables á la conservación de los poblados; y
las campiñas y los prados á los rebaños del ganado muy adecuados, y muy propios
á su crianza, y procreación; por que sus pastos provechosos y la limpieza de
sus llanuras ayuda mucho á su conservacíón, como las aguas que los regalan al
beneficio y al riego de setenta y nueve ríos y arroyos que se conocen; por que
atraviesan por las sendas y el viaje de unos pueblos á otros, sin los
innumerables que se pierden en el provecho entre montañas y cordilleras; que
estas que conocemos y señalamos no llevan la
sanguijuela, que es tan nociva á los ganados, y solo se halla en los
que más detenidos, y rebálsados de las llanuras se remansan en síeneguillas.
Pero además de las escelencias que referimos de estos países, añade su
bondad naturaleza, la gran seguridad de sabandijas ponzoñosas, esto es en
tierras frías, que en las que son más bajas y calientes, las hay muchas y
venenosas, como si fuera en la tierra de la costa, y así en los altos de la
sierra
los
pastores y los arrieros duermen en medio de los campos sin recelo
que los inquiete, ni por razón de los pastages
peligran los ganados de estos países. Solo en las mulas y en los
caballos se reconoce maleficio, por la yerba que
45
llaman jaboneta, por que el
activo tufo de su olor á la manera de jabón, que inficiona gran distrito de
donde nace y se sitúa, los ataranta y embriaga de calidad que sin comer ni
sosegar, gustando de ella quedan muertos por el campo; mas con instinto natural se
apartan de ella y son pocas las bestias que
peligran.
CAPITULO II
De lo que á el príncipio, de la conquista de este Reino la embarazaron estos
indios Totonicapas, y de lo que acerca de su estirpe, igual á la de otros, se
tiene noticia.
MARGINALES: Asistió este pueblo a
el Rey Tecum Unián contra los españoles. — Tuvo a la disposición de este rey noventa mil guerreros. — No conservaron
los de Totonicapa la contumacia que los Utatecos. — Manteniéndose con suma
bizarría quedan rotos en la batalla memorable de PALAHUNOH Y se retiran al
Castillo de XELAHU. —Entra al Castillo nuestro ejército después de tres días de
sitio. — Huyense algunos AHAOS al Quiché y quedan otros prisioneros. — Sosiegan
su furor algunos capitanes españoles y los Ministros eclesiásticos y quedan
muchos amigos.—Queda Totonicapa casi destruida con el furor de la guerra. —
Fueron estos totonícapas de los primeros cristianos que hubo entre los indios y
toman los apellidos nobles de España. — Los AHAOS y CALPULES nobles de este
pueblo y blasón de que usan. —Abusos y desdichada idolatría en que perseverar
muchos.
Este gran pueblo Totonicapa, como
dijimos, en el Capítulo cuarto del libro sétimo de esta segunda parte,
asistió á la defensa de sus países en servicio de su rey Tecum Umán,
con poderosa oposición á nuestros españoles. Regidos y gobernados de sus
caciques y cabos principales con suma bizarría y gran denuedo hasta el último
combate en que ya muerto el rey Tecum y suced'éndole su primogénito, que
también quedó muerto por justicia, se sujetaron á la obediencia católica, como
la corte de Utatlán; pero estos mismos que en esta ocasión de la conquista
ofrecieron á su rey •noventa mil guerreros á la severa oposición de nuestros
españoles, es de creer no dejarían los ocho castillos de su país sin tripular y
sin cubrir y espuestos á ser develados de nuestra gente, ni los lugares que
resguardaban los dejarían desiertos ni despoblados; pues eran estos por
entonces numerosísímos y cabeceras de señoríos y Ahahuaes, y los señala su
autor diciendo eran estas poblaciones, Totonicapa, Santa Cruz Quiché, Quezaltenango,
Momostenango, Ahpaciha, Ostuncalco, Cuyotenango y Chiquimula, que los más de
ellos aun hasta hoy se conservan y continúan en crédito y vigor de pueblo
numeroso, como veremos en sus lugares; mas estos de quienes ahora vamos
hablando, aunque esforzados y constantes en sus defensas, no fueron tan severos
ni tenaces
46
•
como Utatlán y otros de su
inmediata anexidad; por que al principio de la guerra del Pinar, se mantuvieron
con suma bizarría*y gran valor, hasta que rotos en la memorable batalla de Palahunoh,
donde fué muerto su rey Tecum, en el sitio de Pakajá, se retiraron á el gran castillo de Xelahuh.
Pero esta fortaleza, que pareció al principio inespugnable, puéstole sitio á su
cordón, fué entrado por -nuestros españoles con
grande batería; en que gastó nuestra constancia más de diez días de desacomodado y áspero asedio, respecto á su
alojamiento en la descubierta campaña y mantenida con grandes lluvias de
proceloso invierno; pero muertos en el castillo la mitad de sus
defensores, según su autor, (1) con menos fuerza á su defensa, abiertas brechas
por sus muros, y entrado por ellas y por asalto á sus costados, franqueadas de
repente las puertas por los propios defensores, se
huyeron muchos Ahaos al Quiché, y otros quedaron prisioneros dentro de la plaza
del castillo; pero desesperados y furiosos juraban (aun viéndose en la red) la
venganza de la muerte de sus hermanos y parientes, y en especial mas se
irritaban y enfurecían con la memoria de su rey Tecum Umán, muerto á lanzadas;
mas sin embargo de su furor y su esquivez por verse entre estrangeros y gente
enemiga, la gran sagacidad de Don Pedro de
Alvarado, por una parte, y por otra Hernando de Chávez, Gómez de Alvarado, y
Gaspar Arias, acariciándolos y dándoles á entender los eclesiásticos
por los intérpretes el fin de su venida á estas tierras, y los misterios más
principales de nuestra Santa fé, domesticaron su
furor y pertinacia, quedando desde entonces Totonicapa y su inmediato Quezaltenango
muy quietos y verdaderos amigos de nuestros españoles, y no muy arruinados en
su planta material, si bien, Totonicapa, á donde
sin duda llegó mucho furor de aquella guerra, por más tenaces y rebeldes sus
moradores, quedó casi desmantelado y, destruido y con mucha
necesidad de su reparo. Pero al paso que fueron de impedimento y embarazo en el
principio de la guerra, fueron después de grande
alivio estos Totonicapas y los vecinos quezaltecos á la conquista, de
Utatlán; porque empezando á servir desde la toma del castillo de
Xelahuh, descubriendo sus traiciones y alevosías de los de Utatlán, y ayudando
en mucho modo á sujetarlos, fueron en breve de
los primeros cristianos de esta nación de los indios, que hubo en
este reino, tomando también los principales
caciques los apellidos de aquellos capitanes
que los apadrinaron en el bautismo: Portocarrero,
Chávez, Mendoza, Mexías y otros, y así se conservan hoy muchas estirpes ó
linages de los Ahaos de estos lugares Totonicapa y Quezaltenango, de
quienes afirma su escritor haber visto y
esperimentado la confusión y los trabajos de estos Ahaos y su acción
en el, progreso de la conqu'sta; por que ya
tenía once años y que pudo tener entera y particular noticia de los sucesos de
aquel tiempo, así por su edad, como
por que su padre era cacique y era señor del Coxturri ó castillo de
Xequique, y era en Olintepeque.
Mas como quiera que este escritor de los indios no olvide su
nobleza y la de otros del grande pueblo de Totonicapa, quiere que estén
eslabonados no solo con los Quichés, Chiquimula, Quezaltenango, Momostenango, Ostuncalco y Ahpacihá, sino que
afirma y asegura que los indios más principales que vinieron de México y
Tlascala, en compañía de los españoles, para ayudarlos
(1) Don Francisco García
Calel Tezunipan. —folio 4.
47
en la guerra y catequisar á
los de esta parte, se les dieron por amigos y
por parientes y se volvieron á eslabonar con ellos por casamiento, y
que en señal de más seguro y amistad les dieron un testimonio de sus armas, que
testifica haberlas conferido la gran liberalidad del Emperador á los -indios
que vinieron. de Tlascala, por lo que se señalaron en la conquista á favor de
las armas españolas, y las figura en este modo :
Y dice que desde entonces unos y
otros tienen igual derecho en los asientos y en la obción prominente de los
gobiernos y oficios de república en que alternan y se seña'an unos linages y
otros, sin contradicción ni embarazo; y que así en esto como en la observancia
de la ley católica viven sin decaecer ni pervertirse, debiendo este beneficio y
buena obra á la venida de los españoles y á la enseñanza de los ministros
eclesiásticos que arrancaron de ellos las brujerías é idolatría, y el mal hábito y estilo de quemar copal. Y
hojalá si esto era así ahora 125 años,
por el de 1568, que esto se escribió por Don Juan
de Torres, hijo del rey Chignahuiveelut, sucediera en este que escr'bímos, en que lamenta
la nuestra piedad el ver á la miseria y rusticidad de esta estirpe, tan
enredada y ciega en estos vicios y abusos, como lo prueba la grande v'gilancia
y santo celo del R, Obispo de Chiapa, Don Fray
Francisco Núñez de la Vega, del orden de Predicadores, en el
distrito de su Obispado, y 'a incomparable atención de los dos misioneros
Apostólicos de la regular observancia, Fray
Melchor López y Fray Antonio Margil, que tanta abominación de ídolos han sacado
de los indios de Soconuzco, de este partido de Totonícapa de que vamos
discurriendo, del de Quezaltenango é Yzquintepeque y muchos más; y
con mas admiración por su cercanía é inmediación á esta Corte de Goatlieniala,
con más trato y correspondencia con españoles, de los indios del Corregimiento
del valle, en que de todos, fuera de la gran multitud de los ídolos, han
descubierto otras muchas supersticiones de brujerías,
43
en culebrillas de
chuchumite, Calendarios y chalchihuites, y otras muchísimas inmundicias, en que parece ,que hasta ahora,
después de tantos años de cultivo, y de trabajar y hacer en ellos se están en
sus primeros y principales errores, en cuya lástima y dolor me incito á
describir sus ignorancias aun no arrostrando mi natural y compasión á publicar
vicios de otros, Mas la verdad que anima á las historias y el justo celo de
vasallo y de católico, conduce mi obligación á relatarlas, y por si alguna vez
la Majestad del Rey que es mi Señor, y me ha mandado que esto escriba, hiciese
que le llegue á sus oídos la narración de estos sucesos, nos, con este
propósito advertido, hemos gustado de referirlos, deseando se ejecute su
remedio. Registrando los bosques y arcabucos en donde existía tal maldad, y en especial en el potrero de Comalapa y la gran sierra de
Parraxquin, antiguo propugnáculo de esta gente de Occidente,
CAPITULO III
De la gran cordillera de Parraxquin, y de los castillos que en ella estuvieron
erigidos por los indios sujetos al dominio del Rey del Quiché.
MARGINALES.—Gran palacio de los
reyes del Quiché en XETINAMIT. — Centinelas y
Castillo de este sitio. — El Castillo de CHRISTALI en esta Cordillera de
Parras-
quín, — Otro Castillo de esta Cordillera con mucha obstentación en gran
vestigio.
— Confín conocido de los dos reynos de Utatlán y Sotojil-
Corre cuasi sin término conocido
desde la parte de mediodía para el Setentrión, sino emula, superiora á la
eminencia de los Alpes, la prodíjíosa cordillera de Parraxquin, que aunque se
corta en partes de su camino, por breve espacio de distancia en lo que abren
algunos montes entre sí, por el terreno de sus faldas se eslabonan y se
frecuentan con cuasi inseparable continuación, en que hay baquianos de sentir,
que encaminada á Sinaloa, corre y derrama su corpulencia á setecientas leguas
de distancia, desde este reino al Nuevo México. Sus vistas son agradables y
apacibles por lo natural del sitio, y saludable su vivienda por la templanza
del aire, si bien en pocas partes poblada por su retiro solitario y su breñosa confusión; lo superior de sus alturas son casi
inaccesibles y de trabajosísimo camino, que prolongándose y cortando
de Norte á Sur como apuntamos, precisa atravesarla al conducirse los progresos
desde la parte de la sierra á la de la costa con áspera fatiga y peligro
notorio en muchas partes; mas si se considera la observación de su rumbo,
continuándose con los volcanes de Goathemala, los de Pacaya, Sonsonate y los de
S. Salvador y otros, sería la longitud de su camino inmensurable, pero solo
escribimos la cordillera lo que á este partido pertenece. Es su pronombre
Parraxquin, impuesto por los indios del Quiché con propiedad y mucho acierto, por que quieren llamarle Monte-verde, á causa
bien notable y prodigiosa, de que cuando se agosta y se marchita lo general de
los campos en verano, esta larguísima
cordillera está frondosa, verde y muy lo-
49
zana, como mí
observación lo reparó
por lo inclemente de los meses de Diciembre, de Enero, de Febrero y Marzo, en
que lo recio de los Nortes y la fuerza de las
heladas no dejan cosa que no conviertan en polvo y hojarasca, y
por esto sin duda aquellos reyes que dominaron el Quiché abajo del pueblo de
Ystaguacán, entre unos montes que indican mucha profundidad y grande hondura en
el valle, que se dilata á crecido circuito, tenían
un elegante palacio en el sitio que llaman Xatínamít, que regado de
buenos ríos y de muchos y saludables arroyos, era buen sitio de placer y
recreación á la familia de aquellos poderosos caciques o reyes de Utatlán, que
huyendo de la molestia de los nortes, en este lugar Xefinamít, no solo se
resguardaban de la inclemencia de los vientos, sino que se fortalecían y
aseguraban :de la invasión de
sus contrarios, haciendo en esta
parte su consejo y junta de guerra, que llaman Zzicunlíquíl. Y en esta dulce
amenidad que descubrimos se entretenían en monterías, juegos, bailes, mas esto
sin perder de vista los peligros y la memoria de sus contrarios de que no los
olvidaba la variedad ó el embeleso de los placeres; pues para asegurarse y
mantenerse ponían en las cimas descepadas de aquellos montes de Parraxquin muy vigilantes centinelas para en viendo los humos
de aquella parte de Cibíxíclabal, que quiere
decir ahumadero, tocar- alarma y prevenirse á la defensa recojiéndose al gran
castillo de esta parte de Xetinamit, que según la cuenta de los indios de un
Xiquipil, tenía ocho mil defensores; que tanto como esto se
recelaban y procuraban guardar y mantenerse estos indios que sujetaron y vencieron en el nombre de Dios y con su
ayuda aquellos pocos españoles.
Mas los demás castillos que
aseguraban el reino de Utatlán, no menos fuertes y encubiertos de infantería,
que el ya advertido de Xetínamít, por esta sierra de Parraxquin, eran otros dos
que mantenían sus defensas. El uno que sus vestigios y cimientos se ven ahora,
bien que informes y sin diseño que perfeccione en planta, en términos de una estancia que es posesión y buena finca del capitán Francisco
Gutiérrez; mas todo el cimentage que se descubre sobre el
altísimo pináculo de Christalí, con mucha parte y admirable de una larga y
altísima muralla, es de maravillosa fortaleza y robustez, con magníficos
aparatos de terraplenes y fosos, que muestran en píe alguna parte de los
lienzos de las torres y cubos de su defensa regular.
Y este castillo se oponía contra la ambición de las naciones de los Mames y
los de Soconusco, que por aquella parte podían acometerle. El
otro memorable y gran castillo de esta cordillera estuvo situado en otro
eminentísimo picacho que se divisa y deja ver desde el camino de San Andrés, y
de su fábrica y celebrada ostentación, aun dura y vive el crédito de muchas
ruinas, con clara demostración de más que gran vestigio de su importancia; mas
sin embargo demolido muy de intento, como los otros, no deja delinear diseño
alguno de lo que fuá su planta regular en aquel tiempo. Haciale oposición á las, entradas del Sotojil, con quien señala la simple
tradición que era el confín de que hoy es pueblo conocido de Santa Clara, y aun
ahora se parten términos entre los dos Corregimientos y los partidos de Atítlan
y Tecpanatitlán, en este pueblo de Santa Clara, que es de
una jurisdicción, y el de la Visitación que es de otra; mas de tal arte y tal
inmedíacíón que el pueblo de la Visitación que es de
50
la nación y estirpe Zotojil, y el
de Santa Clara que es del Gobierno de Sololá de la nación Quiché, tienen tan unidas é interpoladas las poblaciones y
contiguas y mezcladas las casas que no bien se distinguen y diferencian; si no es en el idioma y en el trage, en que siendo diversos
se separan; mas no de otra manera es cosa
fácil ni casi imposible el conocerlos; y ahora como entonces, es el padrón que
dividía los términos y lindes de aquellos, reinos de Sotojil y de
Utatlán. Tenía cada castillo de estas naciones su capitán ó su caudillo,
que como castellano de la fortaleza de su cargo le gobernaba á la manera que
nuestros Alcaides en los castillos que mantenemos; y de los, demás que hubo en
esta jurisdicción, fuera de los advertidos, y de el de Xelahuh y Xetulul de la
nación sapoteca, y los que hoy prevalecen diremos adelante y delimearemos en
estampa, y del de Xetulul en Soconuzco, y otros de otras Provincias de este
reino se hará memoria en la tercera parte á donde toca,
CAPITULO IV
De los pueblos que componen la jurisdicción de este Corregimiento de Totonicapa
Y Huehuetenango, y su administración
espiritual.
MARGINALES—Totonicapa, o
CHEMEQUENA. — Múdase la residencia de los
corregidores del pueblo de Totonicapa a el de Gueguetenango. — Su vecindad
numerosa de Totonicapa. — Son estos indios industriosos, para adquirir. —
Situación y temperamento de Totonicapa. — Insigne aspecto material de este
lugar. — Templo, convento, casa real, cabildo y casa de comunidad de este
pueblo. — Son de la nación Quiché. — Sus cofradías de grande principal. — Sn.
Franc9 Alto. — Vecindad de este lugar. — San Cristóbal PUJILA. — Su situación y
su temperamento. Templo, convento y casa de Cabildo. —
Vecinos habitadores de San Cristóbal San Andrés XECUL, — Su vecindad de Xecul,
— MOMOSTENANGO, lugar crecido y regalado. — Situación y vecindad de
Momostenango. — Monostenango, lugar en que fue muerto por justicia el rey
CHINAUIZELUT, — El pueblo de El Agua Caliente. — Sus tributarios.
Totonicapa—Lugar de numeroso y
grande pueblo, que es cabecera del Partido: también se llama Chemequenú, que
quiere decir sobre el agua caliente, por lo que después diremos; mas aunque fué el asiento y residencia de sus Corregidores, no ha muchos años que se mudó á sitio más conveniente é
importante; por que siendo el primero de cuarenta y nueve
pueblos que encontramos yendo de Goathemala á aquel Corregimiento, quedaba á grande estravío é incomodando á los otros de la
jurisdicción; casi apartado de los que más se reconocen
setentrionales á la distancia prolija y muy penosa de cuarenta y cinco y de
sesenta y una leguas, viage molesto y de grande y penoso camino para los
miserables indios que necesitados de su justicia
51
gravio, habían de ocurrir por
tanta senda á la presencia de su Corregido mas como decíamos, considerado tan grave inconveniente, habrá cíncuenta años que se pasó sino la cabecera, la silla
y el asiento de los Corregidores el de Huehuetenango, pueblo que como centro de la dilatación de
aquel anchísimo y gran país, dá á la estensión de su circunferencia,
convenientísima comercio y fácil negociación de las partes, y si bien corto de población y vecindad, de mejor y más
agradable temperamento que el de
Toton'capa, por lo ameno y dulce de su
vivienda, le hace habitado de buena vecindad de españoles; y tolerada la residencia del Juez en semejante domicilio,
así por esto como por los justísimos motivos que
ya hemos referido.
Mas como quiera que
sea Totonicapa la cabecera de esta jurisdicción,será también principio de
nuestra narración, como será sin duda ejemplo y clara demostración de la
inconstancia humana; pues aunque de numeroso y grande pueblo, está disminuido
de lo que fué en los principios en más de veinte partes de menoscabo de su primera
importancia; pues de más de cincuenta y dos mil habitadores que tuvo en su
conquista, hoy se numera su padrón por de dos mil y treinta tributarios que
corresponden á ocho mil ciento y veinte habitadores, que laboriosos y siempre
mercuriales, ya en los cultivos de los campos atentos y cuidadosos, se utilizan
bien mantenidos ó en las artes mecánicas industriosos y ejercitados se
interesan con largo aprovechamiento; pues además de las
larguísimas cosechas de maíz que consiguen y encierran. de dilatadas y fértiles
sementeras anuales, de que proveen y socorren con largo interés suyo
á muchos pueblos de la costa, son incesantes en los comercios á que se alargan
hasta San Salvador y San Miguel con cosas de su propia manufactura, de lo que
en aquellas provincias necesitan, en grandes cantidades
de zapatos, vaquetas, badanillas, suela, gamuzas, fustes, caparazones,
cojinillos, sayales, gerguetas, escapopules, frasadas, medias, de lana, losa,
harpas, vihuelas, escabeles, y sillas de sentar, en cuya obra
estántodo el año ejercitados con grande provisión de todas estas cosas, que se
difunden no solo á las provincias, sino á los muchísimos progresores de aquel
camino, empleándose también aquestos indios en la
crianza no pequeña de ganado menor, de donde se producen las lanas suficientes
á sus telares.
Su situación de este lugar es á
la parte setentrional en gran planicie de llanura, sobre elevados y ásperos
montes; su temple es frío con destemplanza de recios nortes que duran en su
vigor por la estación del verano en cuyo tiempo suspenso el viento la parte de
la noche, caen sobre los campos y los sembrados
grandísimas y continuas heladas, que esterilizan á veces_ los pastos y dejan
siempre cubiertos de las escarchas los pinares, Es en invierno camino inescusable que se frecuenta de
Goathemala para México con incómoda senda de aguas, cuestas formadas de
peñascos, y muy pendiente y tortuoso su viage. Su aspecto material
de este lugar es muy hermoso de grande circunferencia, formado en calles de
buena nivelación
52
y gran despejo-, tiene la casería de no pequeña población toda
de teja, su templo es de elegante arquitectura, con buque suficiente á tanto
pueblo; su convento guardián correspondiente á lo que pide á la función un
convento capitular, con cuartos altos y bajos, y prodigiosas oficinas, así ni más ni menos maravillosas y excelentes las casas
reales, muy buen cabildo y gran mesón. Está este pueblo abastecido
de buenas aguas y surgentes, que de los tanques del convento se reparten afuera
por el pueblo, y en especial corre á una fuente de la plaza, que es de alivio'á
el común y á los viandantes. Los naturales de este lugar son de la nación Quiché, y la advocacíón del pueblo es la de
San Miguel Arcángel; tiene tres cofradías con cuarenta mil pesos de
principal en todas ellas, por que la de San Miguel tiene doce mil, la de San
Críspín veinte mil, y la de la Concepción ocho mil pesos, que andan á usura al
estilo de indios, bien que nocivo y perjudicial por ser á doce y medio por
ciento, esto es á real en cada peso, que andan á el trato entre los mismos
indios. Tiene la guardianía ó el curato, otras dos cofradías en sus dos
adyacentes, que son San Francisco el Alto,
así llamado por su eminente situación en la sierra del Norte, descubriendo su
torre y población á gran distancia; tiene setecientos y veinte tributarios de
la nación Quiché, que produce el escelente número de dos mil ochocientos y
ochenta habitadores. Su población también de teja, con buena iglesia y casa de
Cabildo, le hace entre los demás no menos noble que otros desta jurisdicción de
mucha fama. A este adminístrala religión franciscana, por ser anexo á la
Vicaría de Totonicapa, como también le pertenece la visita y la feligresía de
Santa Catarina Yxtaguacán, que dista de la cabecera cuatro leguas, de serranía
penada y montuosa; mas este pueblo que pertenece á el Corregimiento de Tepan atitlán queda anotado en el
capítulo sétimo del libro sétimo de esta segunda parte,
,Pero el lugar de San Cristóbal
Puxílá, á que otros dicen San Cristóbal
Totonicapa, que es una de las principales guardíanías de la
religión de San Francisco, está á la pequeña distancia de legua y media de
llanura de su cabecera temporal Totonicapa. Sito en terreno más caído pero
desigual y bien dlatado llano; pero su tierra es desigual y quebrada entre
hoyas y campiñas; su temple es frío como en Totonicapa y el demás, territorio
de la sierra, en donde por las heladas se esterilizan los pastos; su aspecto
material es tan hermoso como el de Totonicapa, con toda la casería de teja, y
ostentativo convento guardián, con grande y suntuoso templo y rico adorno de
Sacrístía. Casa de cabildo de mucha capacidad y desahogo; está suficientemente
proveído de aguas, así de un noble y grande río que corta por el pueblo, que es
en la costa el que llaman de Nagualapa, como de algunos arroyos fríos y otros
calientes que le riegan y dan comodidad, y de cuya especialidad diremos en
adelante. Tiene dos mil y treinta y un vecinos, indios tributarios de la nación
Quiché, de donde se produce el número de ocho mil ciento y veinte y cuatro
habitadores, ^ todos muy aplicados al cultivo de los campos y á la crianza de
ganado menor, y con las lanas de sus esquilmos al empleo de los telares.
53
tiene el Curato de este pueblo
dos adyacentes, Olíntepeque que pertenece Corregimiento
de Quezaltenango, y San Andrés Xecul, á la distancia de d
leguas de unas lomillos y
llanuras, camino fácil de emprender; mas este q
pertenece al Corregimiento de Totonicapa, de corta vecindad y breve
pueblo tan solo cuenta en su padrón el pobre número de ciento y ochenta y ocho
veconos indios tributarios enteros de la nación Quiché, de que resulta el
número de setecientos y cincuenta y dos habitadores.
Mas como la administración que
los religiosos de San Francisco en este Corregimiento tienen, sea por razón de
tres muy buenas y grandes guardianiías, habiendo descrito los pueblos que
pertenecen á las dos, nos con previa atención á la mejor inteligencia de esta
administración, hemos querido separarlas, por sus partidos, como haremos con
las demás religiones, y ahora por concluir el asunto de lo que toca á esta de
la regular observancia, dir eos que Momostenango, lugar crecido y de numeroso
pueblo, memorable p lo que fué de populoso en otro tiempo, yace sito en una
rinconada de la sier del Norte, y á la distancia de Totonícapa de solas tres
leguas, pero de vorginoso é impedido tránsito de unas colinas de bermejal ó
tierra colorada, muy cerrado de montaña, que á la manera del camino que llaman
de los pecados mortales, ó el de los Moyos, se hace temido y peligroso. Es el
temperamento de este pueblo frío y sano, si bien su situación es solitaria por
estravio y apartamiento del camino real. Consta su población de seiscientos
vecinos tributarios y dos mil cuatrocientos habitadores de la nación Quiché.
Soncados al trabajo, grandes cultores y esmerados en la crianza de ganado
menor; son de dóciles naturales y muy aplicados al culto; y así por esto el
convento guardián ostentativo y muy capaz, y el templo de elegante fábrica, con
buen retablo y decentes colaterales de cofradías. Es su territorio abundante y
pingüe, con grande y crecida cosecha de granos,
lleva gran cantidad de nueces y otras frutas de España, y aunque produce muchos
claveles, azicenas y rosas, el romero parece que tiene allí su propia
naturaleza. Tiene curato de esta guardíanía dos adyacentes,
Chíquímula el uno, pueblo tambi, memorable por haber muerto en ¿I por sentencia
de Don Pedro de Alvara, Chí_Pzzahuíveeluí, rey del Quíahé, y que en aquellos
principios de nuestr fundaciones era numerosísimo y tuvo á su cargo la defensa
del castillo d resguardo en la corte de Utatlán. Hoy se numera por solos
cuatrocientos diez indios tributarios y por mil y seiscientos y cuarenta
habitadores de nación Quiché. Í-- El otro que nos resta y es sugeto á aquesta Vicaría
es el A.duacalíet~e n --á¡to en el real camino que se hace desde Totonícapa á
Huehu
- tenango, que es el de México;
tiene la corta vecindad y poco número de cien y cinco indios tributarios y
cuatro cientos y veinte habitadores. No hay pu blo de estos de visita que
referimos de la administración de San Francise que no tenga buenos adornos de
sacristía y retablos; aunque sean las íg1esi, de paja, hay en los tres curatos
advertidas cuarenta y una cofradías de = buen recibo y en todos los pueblos de
su visita se da misa los días festiva aunque sea con trabajo y fatiga de los
Ministros, y esto en lo demás que eral cuidado de estos religiosos.
54
CAPITULO V
Que continúa la descripción del Corregimiento de Totonicapa en la
administración de la Religión de Santo Domingo.
MARGINALES.—Convento de
SACAPULAS. — Temperamento de el pueblo de Sacapulas.
— Etimología de Sacapulas, — Río de Sacapulas, considerable.
— Su puente de este río, — Templo de Sacapulas, excelente y capaz. — Pueblos de
CUNEN y UZPANTLAN. — Descripción de Cunén. — Trigo de riego, y de temporal que
se coge en Cunén. — Molino y panadería de Comunidad. — Su templo y casa del
Vícarío. —Frutas de las de España que se producen en su territorio. —
Propiedades naturales de los indios. — San Miguel Uzpantlán. — Los indios de
Uzpantlán son montaraces.
— Vecindad de Uzpantlán. — Pueblo de Nebaj. — Dícese el gran
trabajo de los Ministros eclesiásticos en aprender los varios idiomas de los
indios. — Situación de NEBAJ y su temperamento, — Vecindad de Nebaj y pobreza
de su parroquia, —Pueblo de COTZAL. — Pueblo de CHAHUL,
Demás de estas Guardianías que
quedan referidas, que se componen sus vicarías de siete pueblos de este
Corregimiento, hay otros de los que llaman partidos vulgarmente, como también
aquellas apuntadas guardianías, los cuatro que administra la religión
Mercedaria, y el uno la de Predicadores, que se comprende y numera este en el
órden de dos curatos y un convento Prioral con título de Santo Domíndo
Sacapulas; es obra antigua la del convento, y si bien fuerte y de grande
estensión en su habitable, funesta y melancólica su vivienda, se hace
desapacible y temerosa en grande modo, Su fundación y erección de este convento
fué por el año de 1553, siendo Obispo de la Santa Yglesia el R. Don Francisco
Marroquín y Presidente de la Real Audiencia el Lico. Alonso López Serrato. Queda la situación de aqueste pueblo respecto de Huehuetenango hácia
la parte de Levante; su temple es tan caliente cuanto húmedo; mas
esto por accidente, siendo su planta en sitio muy caído y resguardado del
Norte, con grande serranía, antes que por propia naturaleza de su país, Su
etimología de Sacapulas, es de Sacal y pulan, que propiamente quiere decir, yerba de plátanos, Llena su territorio gran copia
de palmas que fructifican tan buenos dátiles como los de Berbería; es proveído
de buena pesca de tepernechínes, por que situado á la rivera de un noble y
grande río, que llaman de Sacapulas, que corre á el Norte, goza su vecindad de
conveniencia de su frecuente pesquería; el río dá paso por un puente que se
levanta sobre once ojos de buena arquitectura, que salen á recibir su corriente en punta de diamante que la corta, Tuvo antes
otro puente que está antes de este hácia el río arriba, á cosa de dos cuadras,
que jarretado y muy gobiado por su costado, dañlo de una creciente poderosa,
aun se mantiene y dura en pié, Su templo de este pueblo es muy capaz
55
y de materia noble y muy durable, con buen
adorno de retablos, campanas y ornamentos, y el órden y la composición de la
música de su coro muy estremada en la destreza y en la suavidad de las voces,
esmero de los Ministros de esta sagrada religión Domínicana. Tiene el cabido y
la demás casería de buena teja, y los vecinos son en número doscientos y veinte
y tres, y el de sus habitadores ochocientos y noventa y dos de la nación
Quiché. Tienen unas salínas escelentes de que daremos noticia bastante. Son sujetos á este curato el pueblo de Santa María Cunén y
el de San Míguel Uspantán; de cuya guerra y duración de su conquista
será preciso dar razón en concluyendo este discurso y descripción de este
partido ; mas el primero de Cunén sito á la propia situación hácia levante, en
tierra de llanura muy igual, es de tan dulce amenidad y gran recreo, cuanto de
pingüe promisión á sus habitadores. Séanos lícito el espresar su descripción,
pues no repugna á nuestro oficio é inst'tuto. Es de Cunén la bella planta en
sitio llano y esparcido, dilatándose su gran planicie desde el levante hasta el
poniente, quedando ceñido su terreno por la parte de tramontana y mediodía de
altísima y fecunda cordillera; mas su perfecta nivelación de las cuerdas de su
planta corre en sus calles con grande cuenta y mucho arte de Norte, Sur,
Oriente, poniente; camina por todas ellas por una acera y otra arrimado á las casas;
grande y maravillosa porción de aguas, que se emplea en lo que después diremos.
Todas las casas de este lugar son fabricadas de adobe con mucha policía, y sus
techumbres de buena teja; los patios ensulacados de argamasas finas y muy
bruñidas y lustrosas; sirven para trillar los trigos q. siembran en los
solares, á cuyos riegos se suministra el agua que corre por las calles; de
donde cogen gran cantidad de grano, fuera de las sementeras de temporal que se
hacen en la sierra, y el trigo que se coge lo guardan en gabilla como en muchas
partes de España. Tiene este pueblo un buen molino, y una panadería á donde
todos muelen y todos amasan; pero todos también cuando es preciso acuden á el
aderezo y á el reparo de aquellas oficinas. La habitación del vicario, el
templo y atrio es escelente y de admirable y muy pulido y venerable culto. La
conveniencia de sus habitadores es grande, por que además de lo apuntado gozan
el largo esquilmo de los apriscos y piaras de un ganado y otro; lleva su
territorio cuasi por la naturaleza de su clima,
muchas uvas, higos, membrillos, peras, durasnos, priscos, manzanas, granadas y
otras frutas de España; mucha hortaliza, espárragos, acelgas, espinacas y
coliflores. Son sus vecinos, ciento y diez y nueve, y
cuatrocientos y setenta y seis el número de sus habitadores de la nación
Quiché. Son cortesanos, afables muy humildes y liberales, y de no malos
entendimientos, y hay algunos de muy buenos talentos entre ellos. Mas San
Míguel Uspantlán, más solitario que otro alguno por su estravio y destemplado
clima, tan solo lleva favorable á sus vecinos la
buena producción de los maíces en grande copia y provisión, y de pallares mucha
abundancia; que es cierta especie de frizoles que proponemos en
estampa, y se dá en arbolillos, de un estado que duran tres, cuatro y cinco
años dando fruto.
56
Pero estos indios siempre
agrestes y motaraces, casi de intento se separan y
se niegan silvestres al cultivo del comercio
y el trato de españoles, Son de especial idioma y de nación estraña
á los demás de aqueste reino, El número de sus vecinos no es muy grande, pues
solo llega su padrón á ciento y setenta y cinco tributarios, y el del producto
en sus familias á setecientos habitadores. Su población pobre y humilde, es
igual á la estrechura y la miseria de la Parroquia y vicaría, si bien no en
todo escasa en sus adornos tiene lo necesario y lo preciso. Pero el Priorato de
Sacapulas que se estiende á más orden de súbditos, comprende en su obediencia á
los que asisten en el curato de Nebah, de la nación
y del idioma Yghil, que solo se usa en este y sus anexos el de Cotzal y el de
Chahul. Mas quien podrá bastantemente ponderar el gran mérito y loor
que se les debe á los Ministros de esta y de otras, sagradas religiones y á los
Ministros Evangélicos seculares, que así como para estos, muchas veces para un
solo lugar, como acabamos de decir del de Uspantlán, aprenden un solo y
dificilísimo idioma, en que administran sus vecinos, aún es imponderable su
trabajo, y solo conocible á quienes vemos la asperesa y la dificultad de su
pronunciación; pues cuanto más en este de Nebah sito en la cúpula y la cima de
la gran sierra de Sacapulas, entre asperísima montaña, entre dos profundísimas
barrancas con gran ladera de breñas y arcabuces, y en donde el temperamento de
su región y de su clima es destemplado y enfermiso;
por cuya intemperie de gran frialdad y mucha niebla, hallándome en este pueblo en cosas del servicio del rey,
tuve por conveniente para pasar las noches con más comodidad en la disposición
de mi persona y las de mis ministros y dados, bajar á dormir á una barranca, en donde estaba un rancho
bien estrecho á la rivera del arroyo.
Efectos son de aquella Divina Providencia que adoramos el que haya
sujetos, que se apliquen a semejantes destierros y trabajos. Son los vecinos de
aqueste pueblo de Nebah noventa y cinco, y trescientos y ochenta habitadores,
repartidos en mucho número de parcialidades, Cuchil, Salquil, Yghil y otras.
Así ni más ni menos que el que acabamos de referir, con pobre Yglesía
.parroquial, con la techumbre pajiza, como en la habitación de su poblado de la
propia materia del esparto, en temple y soledad de su vivienda, el de Cotzal, aun más poblado con ciento y cuarenta y
cuatro vecinos tributarios y quinientos y setenta y seis habitadores. Y su inmediato
el de Chahul, con doscientos y cuarenta
tributarios, que hacen el número de sus familias de novecientos y sesenta habi-
57
tadores. Es toda gente agreste y montaraz, dados al ocio y á vagar, y que apetece más lo intratable de la montaña que la suavidad
del poblado, y en quienes por este género de vida y habitación de
los más intrincados arcabuces á caza de unas
plumas de Quezal, se resagan y atrasan los tributos, y muchas veces
y las más quedan perdidos; y aun no discurriremos tanto daño en que se pierda ó
menoscabe alguna parte de semejantes situados, si acaso lo precioso de sus
almas no se pierde, ó temerosos del castigo ó imposibles acaso al pagamento de
lo que deben los justicias, pasándosenos muchos
de los infieles Lacandones, como lo averigüé de los indios de Cotzal y Cunén, y de cuyo peligro y perdición nos con justo
temor y celo pío dimos noticia en este Real acuerdo, y atención de nuestro
informe, se remitieron los tributos que no pudieron cobrar Don Matías Sánchez,
Domingo Pérez, Felipe Ramírez, Bernabé Días, José Ibarra y Pedro de Avilés,
alcaldes de aquellos pueblos, que estaban detenidos en la cárcel el tiempo duro
y miserable de veinte y siete meses.
CAPITULO VI
De la conquista y guerra de Uspantlán y el mucho y grande trabajo que costó á
nuestros españoles su reducción.
MARGINALES.—Uzpantlán fue
cabecera de el territorio de Sacapulas. — Tiempo revuelto con discordias en la
ocasión de la Conquista de Uzpantlán. — Estuvo sin
empesarse su conquista cinco años. — Hácese la primera entrada a
este país, y se nombra por cabo a Gaspar Arías
Dávila. — Motivos de el Cabildo
de Goathemala para esta guerra, — Ocúpase
Gaspar Arías seis meses en esta guerra con grandes trabajos de nuestra gente con
sujeción de algunos pueblos. — Vuelta de el
Arías a Goathemala con ocasión de gran rumor. — Deja en su lugar a Pedro de Olmos. — Pierde el olmos la facción
de Uzpantlán con lo demás adquirido. — Sacrifican
a el índolo EXBALANQUEN los indios prisioneros. — Desamparan nuestros indios el
campo, y Juan de León Cardona los
detiene acuartelados en el Quiché. — A la retirada de los nuestros se les
ofrece a el paso nueva batalla con los indios.
— Llega nuestro ejército a Utatlán fatigado de
hambre y enfermedad. — Intenta Orduña
saldar este desmán y no lo consigue por entonces. — Desvelado Orduña con el
cuidado de la restauracíón-de Utatlán concilia el ánimo de Francisco de Castellanos y le nombra por
cabo de la empresa. — Júntanse para ella
cuarenta infantes y treinta y dos caballos y cuatrocientos indios. —
Marcha el ejército desde Goathemala para Chichícastenango, a que salió hasta
allí, el mismo Orduña. — Dan muerte los Uzpantecos a nuestros embajadores. —
Quédase Orduña en Chichícastenango, y el Castellanos marcha contra Uzpantlán.
Sin duda fué Uspantlán en su
antigualla muy numeroso de pueblo, ó fué la corte de su Regulo ó propugnáculo y
asilo de aquel partido y señorío de Sacapulas; pues
en los libros de Cabildo, á donde se espresa la espedición y espediciones de
esta conquista, no se señala con título de guerra de Sacapulas,
sino es de el partido de Uspantlán, y así mirándole como plaza universal de
armas de tanto territorio, describiremos la
duración de su conquista, interrupción de la guerra y su precisa
continuación hasta su último rendi-
58
miento y dominio total de
nuestras armas, debajo -del título que nos le señala lo auténtico de aquellos
libros capitulares, *.con la derivación y larga •oticía de los sucesos de aquel
tiempo, revuelto en inquietudes y" desazones, nacidas y dimanadas de los estraños procederes de Francisco de Orduña, visitador
nombrado por la Audiencia de México, en que sin poder hacer menos hemos tocado
varias veces, y nos será preciso volver ahora á referir de sus máximas el
infeliz y sensible efecto que se introdujo á toda la dilatación de las
Provincias.
Había corrido el tiempo el
círculo prolijo de seis años desde la entrada de nuestros españoles en este
reino, sin que para Uspantlán de la Provincia de
Verapaz y territorio perjudicial á nuestras espediciones, se hubiese
dispuesto guerra alguna que fuese grave ni ligera, hasta el año de 1529,, (2)
en que habiendo acaecido la reelección de la, persona del capitán Gaspar Arias para el cargo de
Alcalde ordinario de esta ciudad, en que también se había ocupado por el
antecedente de 1528, dió ocasión á que el Cabildo y regimiento le hubo por
apropósito, para el de 29 para cabo principal de la
conquista de Uspantlán y de hecho le nombró pa. ella, con solo el aparato
de sesenta infantes y trescientos
indios amigos de los ejercitados y ya probados en la guerra. Era el motivo del
Cabildo el que además de que aquella cordillera del norte ocupada en sus
asientos de numerosos pueblos no se quedase sin reducir, y por que estos que
son parte de lo que compone y forma la Provincia de
Verapaz, indómitos, y fieros de natural, nos inquietaban y movían los
pueblos del Quiché ya conquistados, con que confinan. Pero ya
introducido Gaspar Arias hacía seis meses en aquel país enemigo, á fuerza de
gran tesón, muchas batallas y deficiencia de víveres, y en que parte del tiempo
había impedido la fuerza y continuación de proceloso invierno sobre los muros
de Uspantlán, con muerte de muchos de los indios de nuestros trozos, que unos
de heridas de saetas envenenadas y otros debilitados del hambre, con disenteria
de sangre (de que también adolecieron nuestros castellanos), cedían á la muerte
la debilidad de las vidas, más esto no sin mucho
lamento de los uspantecos, que ya lloraban dominados algunos pueblos suyos,
de la constancia de nuestras armas; y entre ellos el de Nebah y el de Chahul,
pueblos entonces si numerosos y crecidos, muy apreciados delpartido por su
abundante territorio, en esta ocasión de tanta estima, y cuando la posesión de
aquellos pueblos pronosticaba el dominio de los demás, y en especial de Verapaz, de gente agreste y belicosa. Corriendo
el tiempo por los principios de Setiembre de 1529, (3) los confidentes de Arias
é interesados en sus créditos, le hicieron el aviso de que el Gobernador Orduña
(4) le había depuesto del oficio de Alcalde y nombrado en su lugar á Gonzalo de
Ovalle; pero este Gaspar Arias que siempre se llevó del pundonor y el punto, no
se quietó ni dió reposo al ardimiento de su espíritu, siempre honrado y siempre
vigoroso, hasta dar orden á el progreso de esta guerra y hallar persona de
sustancia en quien sustituir sus co-
(2) Libro 19 de Cabildo.—folio
72.
(3) Libro 19 de Cabildo.—folios
109 a 111
(4) Libro 49 de Cabildo —folio
142 v.
59
misiones; y pareciéndole que Pedro'de Olmos -sería apropósito, para
facción de tanto peso, sustituyó en él las instrucciones y poderes que
conducían á aquella espedición y partió á esta ciudad de Goathemala á defender
su justicia, que le fuera mejor abandonarla, para norecíbir aquí una afrenta y
allá dejar perder lo ya adquirido.
Hemos ya referido en otras partes
de estos sucesos de Gaspar Arias en Goathemala nacidos infaustamente de las
resoluciones de Orduña los funestos accidentes, y por eso los omitimos aquí,
pasando á decir, que en tanto que aquello sucedía en Goathemala, en Uspantlán
el Pedro de Olmos, ó muy resuelto ó inadvertido contra el sentir de los
soldados ó cabos mas espertos, quiso dar un asalto á
aquel lugar, y bien atrincherado y guarnecida su albarrada velaba la
ocasión de su defensa, que teniendo en emboscada
dos mil hombres, al tiempo de acometer los nuestros á la trinchera,
fueron cortados por la parte de retaguardia con grande asolación de -nuestros
indios amigos y sin poderlo prevenir; en tan inopinado suceso, ni lo inesperto
del cabo ni el valor y diligencia de los demás españoles, de que hubo muchos
heridos, en especial de Olmos, que fervoroso y revestido de pundonor y valentía
á el animará los otros, se mezcló muchas veces entre los trozos de los indios,
recibiendo sobre sí muchas saetas, mas no bastando su ardimiento y diligencia, quedó destrozado nuestro ejército y los indios amigos
derramados por aquellas barrancas y arcabucos, tierra montuosa y quebrada, en
que quedando muchos prisioneros del enemigo,
fueron sacrificados al ídolo Exbalamquen, sacándoles los corazones vivos
para ofrecer á aquella imagen del demonio; con que aterrados
nuestros indios, ciegos y conducidos del temor desampararon nuestro campo y los
cuarteles, tomando la vuelta á Goathemala; pero
entendida su fuga por Juan de León Cardona, teniente de Gobernador en el
Señorío de Utatlán, les salió al paso y los
detuvo en el Quiché. Pero esta diligencia ni otra alguna
ejecutada tan sin tiempo no les pudo importar á nuestras gentes españolas, y ya
cargados del fardage y de los pocos víveres que tenían, abriendo paso por
muchas celadas de los indios, hacían la retirada para esta plaza general de
armas de Goathemala. Pero saliendo para Chichicastenango
nuestra gente española, sería sin duda entre este y Sacapulas que tuvieron ocasión de gran batalla con tres
mil indios guerreros de Uspantlán que
atravesaron por atajos á embarazarles el camino, en cuya refriega y
ocasión, dejando el peso de vituallas y fardeles por despojos del enemigo, por
atender á la defensa de las personas, marcharon á Utatlán nuestros españoles
con gran trabajo é incomparable fatiga, mantenidos
de yerbas, sin otro alimento que algunas veces gatos de monte y lobos (que
acá llaman coyote), animales inmundos y asquerosos, que los escopeteros
cazaban en lo breñoso de aquel camino, y alojando al descubierto en
el desabrigo de la campaña; por cuya ocasión y gran motivo llegaron al Quiché,
jurisdicción de Utatlán, desalentados y afligidos
de la apuntada disenteria y graves calenturas; y aunque avisado
Orduña de la infelícídad de este suceso, quiso suplirle y enmendarle, ni le fué
fácil ni posible, ó por que aquel nervio de ejército
estaba inútil, lleno de enfermedad y de miserias, ó por que el
formar de nuevo las conductas en Goathemala, halló los ánimos adversos y
divididos en públicos bandos, nacidos de la -afrenta y agravio hechos á Gaspar
Arias y
60
lo demás ya referido en el
capítulo décimo del libro tercero de la segunda parte, y lo más preciso lo de
las guerras de Cuzcatlán, las de Yzquipulas,
de Tepatlán y Guaymoco en que casi estaba divertida toda la gente, siéndole
forsoso y necesario pausar en esta empresa por entonces.
Mediaba entre estos accidentes
alguna noticia del arribo á estas costas occidentales de Alvarado de vuelta de
España, y como Orduña se considerase mal visto de la gente en general, de la
`congregaciónde los nobles, y no muy grato para la plebe, pulsaba en su corazón
el pensamiento de haberse perdido por su ocasión aquella empresa de Uspantlán,
en grave deservicio del rey, y que llegando á este tiempo Don Pedro de
Alvarado, podría crecer de punto su descrédito y mala fama, con que asistido de
estas ideas melancólicas y sin saber tomar resolución en su mejora, velaba
cuidadoso sobre su desempeño; pero ladeándose del todo á el tesorero Francisco
de Castellanos, persona de valor, y de gallardo espíritu, comunicado el intento de reducir aquel partido de Uspantlán,
le confirió en el cargo de cabo principal de la empresa, y publicó la jornada
haciendo saber por su bando que salía á ella en persona, para que así s'e
instimulasen los ánimos y se viniesen á él los confidentes de Castellanos; mas
sin embargo de su índustría no así á su intento correspondió del todo el buen
efecto; por que arbolado su estandarte solo pudo
juntar la diligencia del Castellanos
cuarenta infantes y treinta y dos caballos, y á la verdad no se
hizo poco, estando toda la demás gente de guerra
ocupada y entretenida en las apuntadas divisiones y en sitios muy
retirados, y mas cuando la ofensa hecha á la persona benemérita y venerable del
Alcalde Gaspar Arias había encendido grande llama en los pechos republicanos
que vivían desconfiados de los procederes de Orduña y aborreciendo su persona.
Con que en esta ocasión más, que en alguna compuso nuestro ejército en mayor
parte la nación de los indios tlascaltecos y
mejicanos, de quienes se formó un trozo de cuatrocientos de su estirpe y de los
de Guatemala, con ocho cabos
españoles que los regían y gobernaban Gonzalo
López, Juan de
Peredo, Alonso de Velasco, Francisco de Lináres, Diego -de Llanos, Estevan de Aponte, Martín Rodríguez y Diego de Berlanga, que
fueron conferidos en este cargo y á este efecto.
Al nombramiento de estos y
posesión de sus conductas siguió la ejecución de la jornada hasta Chíchícastenango, de donde haciendo alto,
les hizo Orduña embajadores á aquellos indios de Uspantlán, con los
,requerí-míentos de paz y lo demás contenido en las instrucciones del rey. Pero
habiendo penetrado los mensajeros con varias dificultades y peligros, hasta la
v'lla de Uspantlán, -distante de aquel lugar de Chíchicastenango, y dado á
entender el fin de su jornada á los principales de aquel lugar, estos no solo
soberbios y sobre sí, sino crueles y temerarios y reos de muerte contra el
derecho de gentes á que bárbaros se opusieron, no solo no aceptaron la
embajada, sino que mataron á los embajadores, de cuya noticia que se tuvo por
lo que de ella blasonaron los uspantecos, pudo nacer la cierta y razonable
resolución de hacerles guerra, maquinando todos los daños posibles, hasta ver
¡su reducción, y dando órden Francisco de Orduña al Castellanos para la
disposición de esta empresa. No sin escolta de su persona se quedó en ChichIcastenango,
con ánimo de distribuir desde allí las órdenes convenientes
61
y enviar -socorros si importase,
y por que la gente de aquella expedición tuviese segura la retirada; pero
enfermando brevemente le fué preciso el dar la vuelta á Goathemala, enviando
orden á Castellanos para que terminada la facción de Uspantlán, pasase á
Cuzcatlán contra la gente de Pedrarias; y así á su ejecución pronto y valiente
el Castellanos partió á perfeccionar esta empresa, como veremos adelante.
CAPITULO VII
De la continuación de la guerra
de el Partido de Uspantlán, hasta la reducción de sus pueblos.
MARGINALES. Detiene Francisco de Castellanos a fabricar un puente en el
río de Sacapulas para tomar la marcha hacía Nebaj. — Encuéntranse a la contrapuesta ribera con un ejército de
cuatro a cinco mil indios y se presenta la batalla. — Queda roto
el ejército de los indios y se encierra en los muros de el poblado. — Valor y
agilidad de un indio de los nuestros. — Queda
Nebaj sujeto a la obediencia católica. — Pónese nuestro ejército
sobre el lugar de Uzpantlán. — Júntase gran número de indios en Uzpantlán a
nuestra oposición. — Prueban los uzpantlecos a cansarnos con largas dilaciones.
— Presentan la batalla a nuestro ejército. — Temeridad
de un indio uspanteco viéndose herido de un soldado español.
Salió con celeridad Francisco de
Castellanos á ejecutar el orden del Capitán general Francisco de Orduña contra
la rebeldía y soberbia de los vecinos de Uspantlán, si con deseo de la venganza
de los embajadores muertos é indios amigos sacrificados
á su gran diablo Exbalamquen; no hay para que detenernos en
ponderarlo, ello se dice y manifiesta sin digresiones importunas. Pero habiendo
dejado el alojamiento de Chich`castenango y hecho la marcha de siete leguas,
dejando á Sacapulas á mano derecha, siguió, el progreso de su jornada por entre
bosques espesos y peñascos de estraña celsitud á encaminarse al pueblo de Nebah, bajando la agría y
dilatada sierra que se interpone; mas encontrado con el cajón del río de Sacapulas, de honda y caudalosa madre,
le fué preciso detenerse en esplorarle la ribera. Es el esguazo de este río
bien peligroso, así por la abundante congregación de sus aguas como por la
rapidez de su curso, y que siendo los sitios de su camino tan fuertes y tan
impertransibles por la naturaleza de la madre por donde corre compuesta de
cajón de inmensa celsitud que se forma todo de inmensos peñascos rudos que si
en la vía de aquel trajín hubieran los indios aplicado una ligera defensa, con
gran facilidad hubieran impedido la entrada á
nuestros españoles; pero encontrada parte más estrecha, que hubo
de hallarse hacia el río arriba á medra legua con
brevedad y muy seguro se fabricó un puente de madera, por el cual la caballería
bien despeada y trabajosa, con la comodidad de los infantes, pudo
tomar á salvo la contrapuesta ribera, y
penetrando la montaña de difícil y levantada serranía, al
encimarse así á su cumbre, se opuso al paso del
camino un escuadrón de cuatro ó cinco mil indios guerre-
62
ros,
rebeldes y feroces de aquel poblado de Nebah y de los otros de aquella cordillera
de Verapaz sus auxliares; mas estos encontrados
con la caballería y atropellados de ella e.n:su primer trozo, -en que perdieron
algunos de los suyos, tomaron una larguísima retirada á esperar nuestro
ejército al doblar el camino á la punta de un monte que se derrama de la propia
sierra, y encontrados los dos ejércitos se
acometieron y avanzaron con gran denuedo y bizarría, perseverando en la batalla
por una hora, en cuyo tiempo de rara y perseverante lid, regado el campo con la sangre de muchos muertos,
dió testimonio á los de Nebah de su segura asolación, cuya prueba y lamentable
ruina, tomó su ejército la retirada del lugar, de donde pensó su ceguedad y su
proterbia hacernos mas durable y más difícil su rendimiento, por que ceñida en
población de profundísima barranca, cortando el paso del camino del un costado
al otro, quedaron cerrados y defendidos por todas partes; mas acercándose
nuestro ejército para su entrada' y acudiendo á su defensa todo el ejército de
los indios, divertidos por esta parte, se descuidaron de lo demás asegurado en
su barranca; pero habiendo en nuestro
ejército indios muy ágiles y valerosos,
descendieron por la barranca, habiendo indio entre
ellos que por los árboles y los bejucos hizo camino á su valor, y
estos de cuyo espíritu y buena fé se confiaba tanto suceso, é importancia,
vencida la cumbre de aquella profundidad de -la otra parte, pusieron fuego á
aquel lugar en varias partes de lo mas retirado de aquella puerta, con cuyo
suceso inopinado, abandonando el sitio de la entrada por acudir al fuego,
cegando los nuestros el foso á buena dilígencia, se hicieron dueños del lugar y
prisioneros á los más principales personages; y
procediendo luego otro día á herrar á todos los vecinos y darlos por esclavos, fué medio suficiente á la sujeción de este Nebah, y
rendimiento de el de Chahul.
Mas todavía los uspantecos campaban y hacían con emboscadas mucha
incomodidad á nuestra gente española, que sin perder ocasión se
había acercado á los confines de aquel lugar capital, bien que más proveídos
que otras veces de vituallas, y siendo lo que restaba á dominar de aquel
partido lo mayor, así en su territorio y señorío como en lo más numeroso de
pueblo hacia á Castellanos mayor cuidado y á sus paisanos más esfuerzo en su
defensa, juntando para ella diez mil guerreros juntos
en solo un cuerpo á la defensa del país, y con
no menos socorro de auxiliares de Verapaz, se congregaron los de Cunen, Cotzal y lo que hoy
es territorio de Sacapulas, que por entonces estaban esparcidos en
rancherías de á veinte y de á treinta personas,
como hoy lo estilan los infieles del Chol y el Lacandón, vecinos de
Uspantlán, y sus anexos provincia de Verapaz de donde son los uspantecos; mas
siendo así que escedía en tanto número del nuestro el ejército de los indios, con
todo eso les parecía poco á mantenerse contra los nuestros, y así unas veces
saliendo á la campaña y otras encerrándose en la seguridad de sus trincheras,
probaban con dilacíones, á cansar á los españoles, hasta que ya pensando
hallarlos debilitados y rendidos de tanta campaña, salieron á presentarnos la
batalla; pero empezándose á declarar la Providencia á favor de nuestras armas,
permitió que los que habían salido en nuestra busca, divididos en
(5) Manuscrito Quiché.—folio 3.
63
mangas, se congregaron á un
cuerpo de batallón, para que así reconocido por Francisco de Castellanos,
dividiese su gente en dos escuadroncillos, llevando
en el centro á la caballería, que al tiempo, de acometer quedó á la
frente, y los dos escuadrones de infantería pasaron
á los costados del enemigo, conque cojido en medio y sin poder apartarse de las espadas y escopetas y de uno y
otro avance de la caballería, á breve rato quedó roto con grande
asolación y mortandad de los suyos y muchos prisioneros de unos pueblos y
otros, que fueron prenda para su rendimiento por los
últimos días de Diciembre del año de 1530, en que se herraron y dieron por esclavos á todos ellos.
(6) Pero en esta ocasión de la batalla de Uspantlán, un indio capitán de aquel partido, á quien llamaban Caletohíl,
viéndose herir de un soldado español, teniéndolo por afrenta, partió
del campo para el pueblo, y sacando á su muger y
á dos hijas para el monte, las ahorcó de un árbol y luego se arrojó sobre su
propia lanza; tanto era el. odio
concebido contra la nación española, que ya que no les conseguían
sus esfuerzos la muerte, se quitaban á si
propios la vida. Tales como este eran los
indios de Verapaz, y los que ahora
desprecian muchos de los que pasando de España á estas partes, viendo que obedecen á palos, y á pescosadas, piensan que así
fueron siempre y que su abatimiento nace de pusilanimidad y no de
estar ya acostumbrados al sufrimiento después de habituados en él, por el círculo de ciento y sesenta y nueve años que ha
corrido su sujeción desde el de 1524 a este
de 1693.
CAPITULO VIII
Que vuelve á continuar la descripción de los pueblos del Corregimiento de
Totonicapa y administración de la religión Mercedaria.
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en hoyas, y el suelo de greda tan resbalosa que no se puede pisar sin
grande riesgo, y en todo el pueblo no se pone el pié en parte llana, si
no es en el asiento de la Yglesia y cementerio, Tiene por su padrón este
lugar trescientos tributarios y mil y doscientos habitadores de la
nación jacalteca que se mantienen del trato que los demás, en la
manufactura de hilados y tejidos, crianzas de mulas y de ganado menor,
más es sin igual el aprovechamiento que les producen sus salinas (de que
después diremos) y de que toma el pronombre de Ystatlán, que significa tierra de sal, de Ystat que es sal, y talí, la tierra.
Su parroquial es muy capaz en las medidas de su Yglesia de insigne
fábrica, y el artesón de su capilla mayor de enlazamentos de madera á
resaltos, obra y manufactura de los propios indios de este lugar.
Ostenta en su testera un escelente retablo de muy pulida escultura y en
todo el cuerpo se gozan cuatro colaterales primorosos, si bien su
sacristía se mantiene con pocos y pobres ornamentos. Levanta una torre á
la fachada de firmísima arquitectura, en que sostiene dos campanas. Bien pudiera esta feligresía colmar de alhajas y de arreos esta parroquia, si acaso lo que acaudalan en solo el comercio de la sal con que proveen los dos corregimientos de Totonicapa y Quezaltenango, la
Alcaldía mayor de San Antonio y la provincia de los Llanos de Chiapa, y
toda la nación lacandón que carece totalmente de semejante condimento, y se introducen muy frecuentes hasta este pueblo por el recambio del trueque de sus frutos, cacao y achiotes y otros que se señalan en su lugar, hallaran aplicándose á ello grande ayuda para tan santa obra; pero estos indios que solo atienden á acaudalar para sí se olvidan de lo más •principal; aunque para ello espongan el riesgo y la fatalidad no solo de la vida temporal, pero la eterna; metídos por lo intrincado de aquellos lóbregos arcabucos y aun poblados de asiento en las montañas á hurto de las justicias; como que el año de 1673 lo
estaban en el lugar y asiento de Asantíh, tierra apartada del pueblo de
Ystatlán, catorce leguas, camino desapacible, áspero y de peñasquería que va á avecindarse á la tierra del Lacandón solas seis leguas, y de que participándome el P. Fr. Alonso Páez, Vicario del partido, instímulado mi celo de oír que no oían misa, ni se sabía si confesaban; que estaban sin justicia y otras cosas de mucha monta,
espuse mi persona al riesgo, sacando de aquella vida -de bárbaros
cuarenta familias que reintegré y reuní al común de Ystatlán,
fundándoles barrios aparte y nombrándoles por su especial Gobernador á
Juan Marcos, indio de gran gobierno y cristiandad, pasando de esta
diligencia á proceder contra los alcaldes y regidores que habían sido de
diez y siete años á aquel tiempo, casfigándolos y penándolos por no haber procurado- su reducción ni haber dado noticia de ello á los Corregidores, cuya resolución me aprobó con gracias el Real Acuerdo de justicia, á cuya alteza di cuenta de toda esta operación judicial,
Pero aun no terminando nuestro intento la descripción de este partido de San Pedro Soloma, es necesario la retrocesión de la memoria para el pueblo de Santa Eulalía,
que está distante de la cabecera cuatro leguas, camino difícil de
emprender por las laderas de cerros levantados á grande altura,
cubiertos de inmensa breña y de pinares crecidísimos, y mucho más por la
molestia y ruido de empalizadas y aun con este reparo y prevención se
necesita en el invierno de hacer á pié lo más de esta jornada á grandes
trechos de ella, por el peligro de grandes precipicios y el manifiesto riesgo de las asechanzas y emboscadas del Lacandón, que como `dijimos se derraman en tropillas por los montes de estos caminos al robo de los indios pasajeros. Es
la vecindad de este lugar de doscientos vecinos tributarios y de
ochocientos habitadores; su parroquial pobre y de materia pajiza, tiene
decencia en su retablo principal dorado, en que está colocada la patrona
Santa Eulalia, de escultura antigua- y sobremanera hermosa, y lo demás
del cuerpo de esta Yglesia está adornado con tres colaterales; más los
ajuares de sacristía son pocos y muy pobres, aunque mantiene su lámpara,
custodia, cáliz y vinageras -de plata y en su fachada y torre dos
campanas. Su situación de este lugar es en el pináculo y cima de un gran
monte, donde después. de la conquista se plantó, por apartarse del Lacandón,
si bien hoy solo se alarga á dos leguas de camino, esto es de unos
egidos á otros; es gente pobre y miserable, sin otro trato y comercio
que los hilados y tejidos y algunas hacenduelas de ganado menor y
crianza de mulas de buena raza.
Desde Soloma á San Juan Yxcuz
se hace jornada de tres leguas, si bien penosas por ser su senda y su
viage por laderas de piedra y lodo, más sin embargo más, tratables y sin
peligro que las ya referidas y más hacederas por la cercanía de su
jornada; aunque en ella no faltan palizadas y grandes breñas y
arcabucos, q. van á dar con la bajada de palizada al admirable río Poh, que significa ría de arena; son sus aguas maravillosas y agradables, por
el color azul celeste de que se tiñen, rozándose en infinitos troncos
de Taray y raíces, de Sucihilpatí; por cuya participación son saludables
y medicinales en grande modo, fuera de ser por su naturaleza
delgadas y ligeras; da paso la profundidad de la caja de este río por
su angosto puente de barras, de madera muy fuerte, no tanto, por el
caudal de sus aguas (que no es muy abundante), cuanto por hacer su
camino por unas cuchillas negras que
abriendo en punta, y navajones cortan con grande actividad y vehemencia
los pies de los hombres y las lanillas de las mulas; ándase
hasta el pueblo por la vega de un río q, corta su corriente por la mitad
del lugar, haciendo este viage de sitios nobles y apacibles. Su
situación de este poblado yace plantada entre dos cordilleras de grande
celsitud y dilatado término hasta Huehuetenango, compuestas ambas de
peñascos lisos, y de la que se goza á la frente de la casa del Vicario; á
poco trecho se despeñan algunos ojos de agua á incorporarse al río del
pueblo, que es de temperamento frío y húmedo, y este lugar -ni numeroso
ni muy corto es de ciento y cuarenta tributarios y de quinientos' y
sesenta habitadores que acuden á su parroquia con cortos dones y aun
escasos, gente cerril y miserable, criada y nacida en lo más montuoso
88
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91-93
é
intrincado de aquella sierra, y que á su natural no ayuda su posible;
dados al trato desdichado de los hilados y lejidós y alguna cría de
mulas y de ganado menor, y así su Yglesia aunque cubierta de teja y con
retablo muy decente, en lo demás de sus adornos y su ajuar es pobre cosa y muy antigua.
Su territorio de este país es muy fecundo y productivo, y así se logran
grandescosechas de maíz, fríjol y chile que hace la congrua á este
poblado.
CAPITULO XIV
Del partido y administración del curato de Jacaltenango, del cuidado y doctrina de la Religión Mercedaria.
MARGINALES.—Situación
de Jacaltenango, y su temperamento. — Vecindad de este pueblo. — Su
Parroquial, y convento. — PETATLAN. — Situación y temperamento de este
pueblo. — Vecindad de este pueblo, su ocupación y trato. — Su parroquia.
— GUISTA de los jiotes. — Situación de Guísta de los Jiotes, y porqué se te da ese pronombre. — Vecindad de este pueblo. — Temperamento y trato de este pueblo. —San Antonio. — Vecindad de este pueblo. — La Concepción. — Fundación 'de este pueblo por el autor. — Ocasión de separarse esta parcialidad de el cuerpo principal de su república de Jacaltenango. — San Marcos. — Número estimable de vecinos y habítadores de este Corregimiento de Totonícapa.
Jacaltenango, lugar antiguo y principal, fué sinó corte de algún régulo asiento y habitación de principal cacique de aquella gentilidad de los indios que aun hoy con otros principales de aquel sitio, viven y permanecen bien conocidos y señalados á la veneración de su estirpe, son apagados y dejativos de natural; por cuya causa no hay noticia ni de sus guerras con nuestros españoles, en la defensa de su comarca ni entre los indios circunvecinos en el tiempo de su infidelidad.
Yace su corta vecindad hácía la tramontana, en sitio de intrincada y
montuosa espesura, sobre una grande cima de corpulentos montes, en una
grande hoya que abrigándose del Norte hace su temperatura caliente en
conveniente grado, bien que su suelo es húmedo y su región muy
enfermísa. Quiere significar su pronombre casa de agua, de Jacalí que es casa y ha el agua, 6 de cerro de agua, de Jacalí y tenango.
Compónese su pueblo de doscientos vecinos tributarios, y de
ochocientos, habítadores que se producen de sus familias. Su trato y su
comercio es de cortísimo provecho; pues solo se limita á los hilados y
tejidos de hilos y mantas, de algodón; y así su parroquial y su convento
de encomienda es miserable casa, y de materia pajiza, con pocos y
pobres ornamentos y fundación de pocas cofradías, si
91
bien
en este pueblo y en los demás que se administran por la Religión
Mercedaria son cinco los manípulos en cada un año, sin algunas fiestas
de guachibal. Son las cosechas de maíz ni limitadas ni inciertas por la
fecundidad del país á donde no alcanzan las heladas y destemplanzas del
temporal, con que siempre se asegura aquest4 vecindad en lo preciso y
natural alimento. Antes de que se dividiera esta encomienda "necesitaba
el curato de tres Ministros, un cura y dos coadjutores; hoy administra
solo uno.
Mas como sea preciso el referir y señalar los demás
pueblos que componen este curato de Jacaltenango, también lo es el
retroceder el viage desde la situación del convento á la parte oeste, al camino real que se hace á México, para venir á Petatlán,
que está apartado de la cabecera una milla más de tres leguas, camino
fácil de emprender por entre laderas y lomillas de terreno firme. Es la etimología de Petatlán, de tierra de petates, de petat que es petate ó estera y de talí, la tierra. Es
la planta de este lugar de desigual asiento, cercado de barrancas y
mucha breña; su temperamento medio, ni bien caliente ni bien frío; pero
su territorio muy fecundo en buenos pastos, lleva todo lo necesario en
granos y frutas y mucha miel de abejas por la abundancia de flores en todo el año, de que se utlizan sus vecinos en mucho modo, y estos que le componen el cuerpo á su república son ciento y ochenta, y setecientos veinte habítadores, que así como en
el trato de la miel, dados á los tragines de sus mulas y á los tejidos
de Pujates (género de pequeñas mantas de algodón), como los otros
lugares de la encomienda de Soloma ya apuntados, y los de esta de Jacallhá
que vamos describiendo, y á los hilados de algodón y aprovechados con
la fabricación de Soyapelates (esteras de grande duración) de donde en
estos tratos consiguen muchísimo y señalado provecho; pudieran á su parroquia desaliñada y pobre con la techumbre pajiza, hacerla más ataviada y más decente de lo que esperímentó mi cuidado, más estos como, los más de su generación es poco el desvelo que ponen en lo perteneciente al culto.
Por
lo demás de la visita de este curato es de no desamodado camino á
cualquier parte que se diríjala jornada, pues habiendo de hacerla al pueblo de Guistla, que quiere significar tierra flaca, de guíst que es flaco y talí tierra, hay
desde Petatlán á este lugar alguna cosa más de cinco leguas, sin más
impedimento en todo su viage que una bajadílla de piedra después de
Petatlán, y la bajada grande al pueblo, mas esta aunque es bien larga
pero segura y siempre andable por un cajón muy ancho y descansado á las
cabalgaduras. Pásase por el lugar de San Antonio, que
quedará asignado en adelante, es toda tierra montuosa la de esta senda
hasta llegar al pueblo, que yace situado en el asiento de una llanura
bien que estrecha á cuanto se entiende la población, y está al terminar
su grande cuesta. Su vecindad sino de numeroso pueblo, al menos no de
limitado padrón, llega al número de doscientos ochenta tributarios, y de
mil ciento y veinte habitadores, más todos estos contamina-
92
dos de la asquerosa enfermedad del Jiote, no creen inútiles y desaseados á la esperíencía de su remedio; por
que aquellos que con frecuencia se lavan y bañan en el gran río de
Chiapa, q. bate en los muros de este lugar, están seguros, limpios y
escentos de semejante contagio; mas sin embargo en la buena policía y aseo de sus calles y casas, son esmerados y curoisos,
aunque en el culto y el adorno de su parroquia y casa ó habitación del
Mínístro, muy descuidados, todo pobre y de la materíi del esparto. Son
dados á los hilados y tejidos, siembras suficientes de maíz, sin otra cosa más q. el trajín de sus mulas. Es el temperamento caliente y la región y su país muy sano; es paso inescusable para México. Queda asignado Sal. Antonio; lugar pequeño y miserable en la paralela de esta jornada, y yace entre este Guistla y Petatlán,
á dos leguas de distancia del de Guistla, antes de emprender la bajada
de la cuesta; en sitio ameno y delicioso, que llaman la Tzacualpa,
quiere decir pueblo vieja. Es tierra caliente y abundante y utilísima montaña en todo género de maderas preciosas, con muchas frutas de la costa; su
número de vecindad es tan estrecho y abreviado que aun su padrón no
llega á veinte y cuatro y de estos enteros tributarios es su producto el
de noventa y seis habitadores; su trato el propio que los demás ya
referidos y anotados.
Resta á nuestro, cuidado y instituto para
acabar de describir este partido de Jacaltenango, el referir de su
visita los dos lugares que nos restan al número de seis que le componen
al curato de su rebaño la feligresía, y siendo el uno el de la Concepción, pueblo que por moderno y muy reciente desde el tiempo que gobernamos aquel partido, aun no ofrece materia á aquesta historia; solo será preciso el referir su fundación
o su constitución en pueblo aparte de el de Jacaltenango. Este de
cabecera de partido tenía situados algunos indios en territorio de su
comarca como en estancia de su pertenencia, y por lo separado de su
viage á cuatro leguas de distancia, los gobernaba, y presidía un
Alguacil mayor de aquel Cabildo de Jacaltenango, más la justicia de este
lugar,
mirando á estos de la estancia de Concepción como en el ocio y el
descanso y más aumentados de pueblo, dieron en sobrecargarlos de
contribuciones con el pretesto de obras, y aumentados de comunidad, valiéndose de las mulas de los de la Concepción para tragines del camino real, escusando las suyas del trabajo, y oprimiéndolos con sonsacas, y servicio personal, diciendo
eran ya mas de cuarenta familias que no servían de alivio al común de
su principal república, pero los de la Concepción habituados por largo
tiempo á su particular gobierno, y viendo se les pedía una cantidad de
dinero con el motivo de reedificar su iglesia; considerando estos
prudentemente que con la suma que aquellos les pedían podrían ellos
edificarla en su pueblo, se negaron declaradamente á esta contribución,
de que irritados los jacaltecos trataron de prender los principales del lugar, mas discurriéndolo ó peligroso ó imposible, comparecieron ante mí con largas quejas á su modo
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LIBRO OCTAVO
CAPITULO I
Del
Partido y Corregimiento de Totonicapa y Huehuetenango, y las calidades
y naturaleza de su temperamento.
MARGINALES.—Fué este Partido una de las partes más estimables
del Reyno de Utatlán, —En cuantas partes se dividió el Reyno de Utatlán. —
Vaticinios de la ruina de esta estírpe, que se van experimentando. — Lo
numeroso que hoy es esta jurisdicción de Totonicapa. — La mucha poblazón de españoles que hay en los lugares desta
jurísdícción. — Sus muchas haciendas
de uno y otro ganados que se extienden a los índios. — De cuanto
utilizan a los indios los hijos de españoles que
nacen en estos pueblos. —
Situación de Totonicapa cabecera de este Partido. — Temperamento de este
territorio. — Sus sendas dificultosas e impedidas con grandes cuestas, — Es
proveído su territorio de buenas carnes.
— Grandes cosechas de maíz, legumbres y buenas
frutas. — Carece de pesquerías éste y los pueblos de la
sierra. Su longítud, latitud y circunferencia de todo el Corregimiento y sus confines. Cuantos
pueblos están sujetos a esta jurisdicción. — Sus montes, bosques y campiñas. —
Los ríos que riegan esta jurisdicción, — Es
límpío este país de sabandijas ponzoñosas, — Yerba jabonera
perjudicial a las mulas y caballos que comen de ella.
Este admirable
é insigne territorio de Totonicapa, de ancho y prolijo circuto, que fué parte
estimable lo mas de ello y lo mas escelente y mas preciado del reino y señorío
del Quiché, se desmembró como Atitlán y Sololá, y el gran partido que es hoy
Quezaltenango, haciéndose de solo aquel poderosísimo dominio cuatro partes muy
numerosas y muy grandes, que se señalan bien famosas en cuatro Corregimientos de estendidísímo país, y
muy fecundo; sin lo que tuvo de la Provincia de Verapaz y de los Mames, con
mucha parte de la costa del Sur, que entonces cuando se establecieron, y
fundaron estas jurisdcciones, eran sin duda en vecindad de tributarios mayores
mas que ahora muchas veces; mas cuantos venerables personages vaticinaron de
estos y los demás de este Occidente; su asolación y acabamiento, y este
preludio de su ruina, se experimenta total en muchas partes de otros reinos, y
en este cada día lo que con pestes muy durables se disminuye su nación. Mas sin
embargo, este partido de Totonicapa hoy se mantiene, y continúa en crédito, y
posesión de grandes pueblos, que numerosos, y crecidos los mas de ellos, como
diremos adelante, hacen muy estimable su gobierno y su vivienda apetecible, y en donde vecinos españoles se logra gran población interpelada, que muy
política é igual ilustra en mucho modo aquellos pueblos, en donde el domicilio de sus dueños se perpetúa á la
posteridad con sucesión que continúa alimentada y mantenida con buenas y provechosas haciendas de ganado mayor, y del
menor mucho mejores, que ya se extienden á los indios, en las que
hoy han creado á posesión de propiedad, cuyo provecho que es muy grande por esta parte, pasa á mas estimable beneficio
por los hijos- de aquestos españoles que naciendo en los pueblos
de los indios, son tales lenguas y tan
diestros, que aun los indios nos dicen y aseguran que de aquellos aprenden la perfección y pureza de su idioma
(claro está, pues, la tienen reducida á los preceptos del arte) ; y entrados á la observancia de la religión son unos
ministros que se aventajan á todos en el confesonario y en el
púlpito, y por esto de los indios muy amados,
creídos y venerados y por donde
entran con mas suavidad á la doctrina y la verdad de nuestra religión católica,
en que con claridad y buena explicación de los misterios de fé, y los preceptos
divinos y eclesiásticos se les instruye y catequiza; y por que sin duda y á único fin juzgamos
por conveniente y tolerable el que los
españoles vivan y tengan vecindad en los lugares de los, indios,
mas no por eso dejamos de conocer que los mulatos y
negros entre ellos son perniciosos y nocivos, por que además de
quererlos supeditar y anteceder, les comunican las
costumbres y los vicios que no conocen ni fueron de sus mayores
ejecutados.
Yace
Totonicapa, primera cabecera del partido por el tenor y forma de su erección,
situado en gran planicie de excelentísima llanura limpia y alegre, y que le
constituye en saludable país, lo despejado de su horizonte; por que elevándose
su población sobre crecidos y grandes montes, goza de cielo despejado y de la
sanidad de los Nortes que la refrescan y purifican; bien que á esta causa en
temple frío es combatido de heladas repetidas que muchas veces esterilizan los
pastos, Está situación respecto de Goathemala hácia la parte del Norte, y es paso
inexcusable por el camino de arriba á los progresores que se encaminan á la ciudad de México, Pero esta senda que decimos es penosísima y molesta por
grandes cuestas que se repechan con mucho riesgo en varias
partes de su viage. Es abundante el territorio de
muchas carnes de vaca, de carnero y de puerco, y los jamones de este pueblo son muy buenos, aunque
mejores los perniles de Momostenango ; tiene también grandes crianzas de gallinas, y en la espesura de sus bosques mucha caza de perdices y codornices; su cosecha anual es abundante y prodigiosa en maíz,
frizoles, chile, y buenas frutas, en especial •de manzanas y de peras,
que es más lo que se pudre siendo crecida la saca, que lo que se aprovecha. Solo carece de pescado en el todo y de tal
arte que necesita le entre de fuera,digo á este pueblo de Totonicapa y todos
los más de la Sierra, mas no absolutamente á este partido, Corre de su país la
situación por longitud de la parte de Noroeste al Sudeste, y por su latitud de
Norte á Sur. La una que se dilata noventa leguas y la otra alguna cosa más de
cincuenta; mirando sus líneas por confín desde
Chahul, que linda con Verapaz, á San
Gerónimo Motosíntle que confina con la jurisdicción de Soconusco,
Y desde el rancho alto de Totonicapa, término de
Tecpan atitlán, y el río de Aquezpala, que es la raya entre esta
jurisdicción de Totonicapa y la de Chiapas
mas como quiera que hayamos apuntado sus cuatro confines, es necesario el
advertir, que por la parte del Sueste entra el Corregimiento de Quezaltenango
por un ángulo á confinar con este de Totonicapa por el Oestesudeste, y este
partido de que vamos tratando, por el Noroeste con tierra de frontera de los infieles de Lacandón, cuya estensión de territorio corre por su
circunferencia doscientas y setenta leguas de utilísima tierra y deliciosa;
que de su estampa por el todo podrá entenderse su confinanza y gran dilatación,
donde en su sitio y su país están situados y erigidos desde la posesión del
gentilismo cuarenta y nueve lugares, que los más de ellos se constituyen numerosos,
con admirable y grande pueblo, desconocidos en su grandeza y vecindad de lo que
fueron primero, de que daremos noticia en su lugar, procurando señir su
narración por ser su número escesivo, ó dividirlo en los discursos de algunos
capítulos, por no defraudar á los lectores de lo curioso y singular de algunos
de ellos. Los montes y los bosques de el partido copiosos y poblados de
arboleda, llevan muy útiles maderas para los edificios, en todas aquellas que
se hallan y se producen en tierra fría; y entre ellas gran copia de pinabete que mucha manufactura ofrece á los
indios con muchas utilidades, y fuera de esto mucho combustible para alimento
del fuego, por donde son muy estimables á la conservación de los poblados; y
las campiñas y los prados á los rebaños del ganado muy adecuados, y muy propios
á su crianza, y procreación; por que sus pastos provechosos y la limpieza de
sus llanuras ayuda mucho á su conservacíón, como las aguas que los regalan al
beneficio y al riego de setenta y nueve ríos y arroyos que se conocen; por que
atraviesan por las sendas y el viaje de unos pueblos á otros, sin los
innumerables que se pierden en el provecho entre montañas y cordilleras; que
estas que conocemos y señalamos no llevan la
sanguijuela, que es tan nociva á los ganados, y solo se halla en los
que más detenidos, y rebálsados de las llanuras se remansan en síeneguillas.
Pero además de las escelencias que referimos de estos países, añade su
bondad naturaleza, la gran seguridad de sabandijas ponzoñosas, esto es en tierras
frías, que en las que son más bajas y calientes, las hay muchas y venenosas,
como si fuera en la tierra de la costa, y así en los altos de la sierra
los pastores y los arrieros duermen en medio de los campos
sin recelo que los inquiete, ni por
razón de los pastages peligran los ganados de estos países. Solo en
las mulas y en los caballos se reconoce maleficio, por la yerba que
45
llaman
jaboneta, por que el activo tufo de su olor á la manera de jabón, que inficiona
gran distrito de donde nace y se sitúa, los ataranta y embriaga de calidad que
sin comer ni sosegar, gustando de ella quedan muertos por el campo; mas con instinto
natural se apartan de ella y son pocas las
bestias que peligran.
CAPITULO II
De lo que á el príncipio, de la conquista de este Reino la embarazaron estos
indios Totonicapas, y de lo que acerca de su estirpe, igual á la de otros, se
tiene noticia.
MARGINALES:
Asistió este pueblo a el Rey Tecum Unián contra los españoles. — Tuvo a la
disposición de este rey noventa mil
guerreros. — No conservaron los de Totonicapa la contumacia que
los Utatecos. — Manteniéndose con suma bizarría quedan rotos en la batalla
memorable de PALAHUNOH Y se retiran al Castillo de XELAHU. —Entra al Castillo
nuestro ejército después de tres días de sitio. — Huyense algunos AHAOS al
Quiché y quedan otros prisioneros. — Sosiegan su furor algunos capitanes
españoles y los Ministros eclesiásticos y quedan muchos amigos.—Queda
Totonicapa casi destruida con el furor de la guerra. — Fueron estos totonícapas
de los primeros cristianos que hubo entre los indios y toman los apellidos
nobles de España. — Los AHAOS y CALPULES nobles de este pueblo y blasón de que
usan. —Abusos y desdichada idolatría en que perseverar muchos.
Este gran
pueblo Totonicapa, como dijimos, en el Capítulo
cuarto del libro sétimo de esta segunda parte, asistió á la defensa
de sus países en servicio de su rey Tecum Umán, con poderosa oposición á
nuestros españoles. Regidos y gobernados de sus caciques y cabos principales
con suma bizarría y gran denuedo hasta el último combate en que ya muerto el
rey Tecum y suced'éndole su primogénito, que también quedó muerto por justicia,
se sujetaron á la obediencia católica, como la corte de Utatlán; pero estos
mismos que en esta ocasión de la conquista ofrecieron á su rey •noventa mil
guerreros á la severa oposición de nuestros españoles, es de creer no dejarían
los ocho castillos de su país sin tripular y sin cubrir y espuestos á ser
develados de nuestra gente, ni los lugares que resguardaban los dejarían desiertos
ni despoblados; pues eran estos por entonces numerosísímos y cabeceras de
señoríos y Ahahuaes, y los señala su autor diciendo eran estas poblaciones,
Totonicapa, Santa Cruz Quiché, Quezaltenango, Momostenango, Ahpaciha,
Ostuncalco, Cuyotenango y Chiquimula, que los más de ellos aun hasta hoy se
conservan y continúan en crédito y vigor de pueblo numeroso, como veremos en
sus lugares; mas estos de quienes ahora vamos hablando, aunque esforzados y
constantes en sus defensas, no fueron tan severos ni tenaces
46
•
como Utatlán y
otros de su inmediata anexidad; por que al principio de la guerra del Pinar, se
mantuvieron con suma bizarría*y gran valor, hasta que rotos en la memorable
batalla de Palahunoh, donde fué muerto su rey Tecum, en el sitio de Pakajá, se retiraron á el gran castillo de Xelahuh.
Pero esta fortaleza, que pareció al principio inespugnable, puéstole sitio á su
cordón, fué entrado por -nuestros españoles con
grande batería; en que gastó nuestra constancia más de diez días de desacomodado y áspero asedio, respecto á su
alojamiento en la descubierta campaña y mantenida con grandes lluvias de
proceloso invierno; pero muertos en el castillo la mitad de sus
defensores, según su autor, (1) con menos fuerza á su defensa, abiertas brechas
por sus muros, y entrado por ellas y por asalto á sus costados, franqueadas de
repente las puertas por los propios defensores, se
huyeron muchos Ahaos al Quiché, y otros quedaron prisioneros dentro de la plaza
del castillo; pero desesperados y furiosos juraban (aun viéndose en la red) la
venganza de la muerte de sus hermanos y parientes, y en especial mas se
irritaban y enfurecían con la memoria de su rey Tecum Umán, muerto á lanzadas;
mas sin embargo de su furor y su esquivez por verse entre estrangeros y gente
enemiga, la gran sagacidad de Don Pedro de
Alvarado, por una parte, y por otra Hernando de Chávez, Gómez de Alvarado, y
Gaspar Arias, acariciándolos y dándoles á entender los eclesiásticos
por los intérpretes el fin de su venida á estas tierras, y los misterios más
principales de nuestra Santa fé, domesticaron su
furor y pertinacia, quedando desde entonces Totonicapa y su inmediato
Quezaltenango muy quietos y verdaderos amigos de nuestros españoles, y no muy arruinados en
su planta material, si bien, Totonicapa, á donde
sin duda llegó mucho furor de aquella guerra, por más tenaces y rebeldes sus
moradores, quedó casi desmantelado y, destruido y con mucha
necesidad de su reparo. Pero al paso que fueron de impedimento y embarazo en el
principio de la guerra, fueron después de grande
alivio estos Totonicapas y los vecinos quezaltecos á la conquista, de
Utatlán; porque empezando á servir desde la toma del castillo de
Xelahuh, descubriendo sus traiciones y alevosías de los de Utatlán, y ayudando
en mucho modo á sujetarlos, fueron en breve de
los primeros cristianos de esta nación de los indios, que hubo en
este reino, tomando también los principales
caciques los apellidos de aquellos capitanes
que los apadrinaron en el bautismo: Portocarrero,
Chávez, Mendoza, Mexías y otros, y así se conservan hoy muchas estirpes ó
linages de los Ahaos de estos lugares Totonicapa y Quezaltenango, de
quienes afirma su escritor haber visto y
esperimentado la confusión y los trabajos de estos Ahaos y su acción
en el, progreso de la conqu'sta; por que ya
tenía once años y que pudo tener entera y particular noticia de los sucesos de
aquel tiempo, así por su edad, como
por que su padre era cacique y era señor del Coxturri ó castillo de
Xequique, y era en Olintepeque.
Mas como quiera
que este escritor de los indios no
olvide su nobleza y la de otros del grande pueblo de Totonicapa, quiere que
estén eslabonados no solo con los Quichés, Chiquimula, Quezaltenango, Momostenango, Ostuncalco y Ahpacihá, sino que
afirma y asegura que los indios más principales que vinieron de México y
Tlascala, en compañía de los españoles, para ayudarlos
(1)
Don Francisco García Calel Tezunipan. —folio 4.
en la
guerra y catequisar á los de esta parte, se les
dieron por amigos y por parientes y se volvieron á eslabonar con ellos por
casamiento, y que en señal de más seguro y amistad les dieron un
testimonio de sus armas, que testifica haberlas conferido la gran liberalidad
del Emperador á los -indios que vinieron. de Tlascala, por lo que se señalaron
en la conquista á favor de las armas españolas, y las figura en este modo :
Y dice que
desde entonces unos y otros tienen igual derecho en los asientos y en la obción
prominente de los gobiernos y oficios de república en que alternan y se seña'an
unos linages y otros, sin contradicción ni embarazo; y que así en esto como en
la observancia de la ley católica viven sin decaecer ni pervertirse, debiendo
este beneficio y buena obra á la venida de los españoles y á la enseñanza de
los ministros eclesiásticos que arrancaron de ellos las brujerías é idolatría, y el mal hábito y estilo de quemar copal. Y
hojalá si esto era así ahora 125 años,
por el de 1568, que esto se escribió por Don Juan
de Torres, hijo del rey Chignahuiveelut, sucediera en este que escr'bímos, en que lamenta
la nuestra piedad el ver á la miseria y rusticidad de esta estirpe, tan
enredada y ciega en estos vicios y abusos, como lo prueba la grande v'gilancia
y santo celo del R, Obispo de Chiapa, Don Fray
Francisco Núñez de la Vega, del orden de Predicadores, en el
distrito de su Obispado, y 'a incomparable atención de los dos misioneros
Apostólicos de la regular observancia, Fray
Melchor López y Fray Antonio Margil, que tanta abominación de ídolos han sacado
de los indios de Soconuzco, de este partido de Totonícapa de que vamos
discurriendo, del de Quezaltenango é Yzquintepeque y muchos más; y
con mas admiración por su cercanía é inmediación á esta Corte de Goatlieniala,
con más trato y correspondencia con españoles, de los indios del Corregimiento
del valle, en que de todos, fuera de la gran multitud de los ídolos, han descubierto
otras muchas supersticiones de brujerías, en
culebrillas de chuchumite, Calendarios y chalchihuites, y otras muchísimas
inmundicias, en que parece ,que hasta ahora, después de tantos
años de cultivo, y de trabajar y hacer en ellos se están en sus primeros y
principales errores, en cuya lástima y dolor me incito á describir sus
ignorancias aun no arrostrando mi natural y compasión á publicar vicios de
otros, Mas la verdad que anima á las historias y el justo celo de vasallo y de
católico, conduce mi obligación á relatarlas, y por si alguna vez la Majestad
del Rey que es mi Señor, y me ha mandado que esto escriba, hiciese que le
llegue á sus oídos la narración de estos sucesos, nos, con este propósito
advertido, hemos gustado de referirlos, deseando se ejecute su remedio.
Registrando los bosques y arcabucos en donde existía tal maldad, y en especial en el potrero de Comalapa y la gran sierra de
Parraxquin, antiguo propugnáculo de esta gente de Occidente,
CAPITULO III
De la gran cordillera de Parraxquin, y de los castillos que en ella estuvieron
erigidos por los indios sujetos al dominio del Rey del Quiché.
MARGINALES.—Gran palacio de los reyes del Quiché en XETINAMIT. — Centinelas y
Castillo de este sitio. — El Castillo de CHRISTALI en esta Cordillera de Parras-
quín, — Otro Castillo de esta Cordillera con mucha obstentación en gran
vestigio.
— Confín conocido de los dos reynos de Utatlán y Sotojil-
Corre cuasi sin
término conocido desde la parte de mediodía para el Setentrión, sino emula,
superiora á la eminencia de los Alpes, la prodíjíosa cordillera de Parraxquin,
que aunque se corta en partes de su camino, por breve espacio de distancia en
lo que abren algunos montes entre sí, por el terreno de sus faldas se eslabonan
y se frecuentan con cuasi inseparable continuación, en que hay baquianos de
sentir, que encaminada á Sinaloa, corre y derrama su corpulencia á setecientas
leguas de distancia, desde este reino al Nuevo México. Sus vistas son
agradables y apacibles por lo natural del sitio, y saludable su vivienda por la
templanza del aire, si bien en pocas partes poblada por su retiro solitario y su breñosa confusión; lo superior de sus alturas son casi
inaccesibles y de trabajosísimo camino, que prolongándose y cortando
de Norte á Sur como apuntamos, precisa atravesarla al conducirse los progresos
desde la parte de la sierra á la de la costa con áspera fatiga y peligro
notorio en muchas partes; mas si se considera la observación de su rumbo,
continuándose con los volcanes de Goathemala, los de Pacaya, Sonsonate y los de
S. Salvador y otros, sería la longitud de su camino inmensurable, pero solo
escribimos la cordillera lo que á este partido pertenece. Es su pronombre
Parraxquin, impuesto por los indios del Quiché con propiedad y mucho acierto, por que quieren llamarle Monte-verde, á causa
bien notable y prodigiosa, de que cuando se agosta y se marchita lo general de
los campos en verano, esta larguísima
cordillera está frondosa, verde y muy lo-
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zana,
como mí observación
lo reparó por lo inclemente de los meses de Diciembre, de Enero, de Febrero y
Marzo, en que lo recio de los Nortes y la fuerza
de las heladas no dejan cosa que no conviertan en polvo y hojarasca, y
por esto sin duda aquellos reyes que dominaron el Quiché abajo del pueblo de
Ystaguacán, entre unos montes que indican mucha profundidad y grande hondura en
el valle, que se dilata á crecido circuito, tenían
un elegante palacio en el sitio que llaman Xatínamít, que regado de
buenos ríos y de muchos y saludables arroyos, era buen sitio de placer y recreación
á la familia de aquellos poderosos caciques o reyes de Utatlán, que huyendo de
la molestia de los nortes, en este lugar Xefinamít, no solo se resguardaban de
la inclemencia de los vientos, sino que se fortalecían y aseguraban :de la
invasión de
sus contrarios,
haciendo en esta parte su consejo y junta de guerra, que llaman Zzicunlíquíl. Y
en esta dulce amenidad que descubrimos se entretenían en monterías, juegos,
bailes, mas esto sin perder de vista los peligros y la memoria de sus
contrarios de que no los olvidaba la variedad ó el embeleso de los placeres;
pues para asegurarse y mantenerse ponían en las cimas descepadas de aquellos
montes de Parraxquin muy vigilantes
centinelas para en viendo los humos de aquella parte de
Cibíxíclabal, que quiere decir ahumadero, tocar-
alarma y prevenirse á la defensa recojiéndose al gran castillo de esta parte de
Xetinamit, que según la cuenta de los indios de un Xiquipil, tenía ocho mil
defensores; que tanto como esto se recelaban y procuraban guardar y
mantenerse estos indios que sujetaron y vencieron
en el nombre de Dios y con su ayuda aquellos pocos españoles.
Mas los demás
castillos que aseguraban el reino de Utatlán, no menos fuertes y encubiertos de
infantería, que el ya advertido de Xetínamít, por esta sierra de Parraxquin,
eran otros dos que mantenían sus defensas. El uno que sus vestigios y cimientos
se ven ahora, bien que informes y sin diseño que perfeccione en planta, en
términos de una estancia que es posesión
y buena finca del capitán Francisco Gutiérrez; mas todo el cimentage
que se descubre sobre el altísimo pináculo de Christalí, con mucha parte y
admirable de una larga y altísima muralla, es de maravillosa fortaleza y
robustez, con magníficos aparatos de terraplenes y fosos, que muestran en píe
alguna parte de los lienzos de las torres y cubos de su defensa regular. Y este castillo se oponía contra la ambición de las
naciones de los Mames y los de Soconusco, que por aquella parte podían
acometerle. El otro memorable y gran castillo de esta cordillera
estuvo situado en otro eminentísimo picacho que se divisa y deja ver desde el
camino de San Andrés, y de su fábrica y celebrada ostentación, aun dura y vive
el crédito de muchas ruinas, con clara demostración de más que gran vestigio de
su importancia; mas sin embargo demolido muy de intento, como los otros, no
deja delinear diseño alguno de lo que fuá su planta regular en aquel tiempo.
Haciale oposición á las, entradas del Sotojil,
con quien señala la simple tradición que era el confín de que hoy es pueblo
conocido de Santa Clara, y aun ahora se parten términos entre los dos
Corregimientos y los partidos de Atítlan y Tecpanatitlán, en
este pueblo de Santa Clara, que es de una jurisdicción, y el de la Visitación
que es de otra; mas de tal arte y tal inmedíacíón que el pueblo de la
Visitación que es de
la nación y
estirpe Zotojil, y el de Santa Clara que es del Gobierno de Sololá de la nación
Quiché, tienen tan unidas é interpoladas las
poblaciones y contiguas y mezcladas las casas que no bien se distinguen y
diferencian; si no es en el idioma y en
el trage, en que siendo diversos se separan; mas
no de otra manera es cosa fácil ni casi imposible el conocerlos; y ahora como
entonces, es el padrón que dividía los términos y lindes de
aquellos, reinos de Sotojil y de Utatlán. Tenía cada castillo de estas naciones
su capitán ó su caudillo, que como castellano de la fortaleza de su cargo
le gobernaba á la manera que nuestros Alcaides en los castillos que mantenemos;
y de los, demás que hubo en esta jurisdicción, fuera de los advertidos, y de el
de Xelahuh y Xetulul de la nación sapoteca, y los que hoy prevalecen diremos
adelante y delimearemos en estampa, y del de Xetulul en Soconuzco, y otros de
otras Provincias de este reino se hará memoria en la tercera parte á donde
toca,
CAPITULO IV
De los pueblos que componen la jurisdicción de este Corregimiento de Totonicapa
Y Huehuetenango, y su administración
espiritual.
MARGINALES—Totonicapa,
o CHEMEQUENA. — Múdase la residencia de los
corregidores del pueblo de Totonicapa a el de Gueguetenango. — Su vecindad
numerosa de Totonicapa. — Son estos indios industriosos, para adquirir. —
Situación y temperamento de Totonicapa. — Insigne aspecto material de este
lugar. — Templo, convento, casa real, cabildo y casa de comunidad de este
pueblo. — Son de la nación Quiché. — Sus cofradías de grande principal. — Sn.
Franc9 Alto. — Vecindad de este lugar. — San Cristóbal PUJILA. — Su situación y
su temperamento. Templo, convento y casa de Cabildo. —
Vecinos habitadores de San Cristóbal San Andrés XECUL, — Su vecindad de Xecul,
— MOMOSTENANGO, lugar crecido y regalado. — Situación y vecindad de
Momostenango. — Monostenango, lugar en que fue muerto por justicia el rey
CHINAUIZELUT, — El pueblo de El Agua Caliente. — Sus tributarios.
Totonicapa—Lugar
de numeroso y grande pueblo, que es cabecera del Partido: también se llama
Chemequenú, que quiere decir sobre el agua caliente, por lo que después
diremos; mas aunque fué el asiento y residencia de
sus Corregidores, no ha muchos años que se
mudó á sitio más conveniente é importante; por que siendo el
primero de cuarenta y nueve pueblos que encontramos yendo de Goathemala á aquel
Corregimiento, quedaba á grande estravío é
incomodando á los otros de la jurisdicción; casi apartado de los que
más se reconocen setentrionales á la distancia prolija y muy penosa de cuarenta
y cinco y de sesenta y una leguas, viaggravio, habían de ocurrir por tanta
senda á la presencia de su Corregido mas como decíamos, considerado tan grave inconveniente, habrá cíncuenta años que se pasó sino la cabecera, la silla
y el asiento de los Corregidores el de Huehuetenango, pueblo que como centro de la dilatación de
aquel anchísimo y gran país, dá á la estensión de su circunferencia,
convenientísima comercio y fácil negociación de las partes, y si bien corto de población y vecindad, de mejor y más
agradable temperamento que el de
Toton'capa, por lo ameno y dulce de su
vivienda, le hace habitado de buena vecindad de españoles; y tolerada la residencia del Juez en semejante domicilio,
así por esto como por los justísimos motivos que
ya hemos referido.
Mas
como quiera que sea Totonicapa la cabecera de esta jurisdicción,será también
principio de nuestra narración, como será sin duda ejemplo y clara demostración
de la inconstancia humana; pues aunque de numeroso y grande pueblo, está
disminuido de lo que fué en los principios en más de veinte partes de menoscabo
de su primera importancia; pues de más de cincuenta y dos mil habitadores que
tuvo en su conquista, hoy se numera su padrón por de dos mil y treinta
tributarios que corresponden á ocho mil ciento y veinte habitadores, que
laboriosos y siempre mercuriales, ya en los cultivos de los campos atentos y
cuidadosos, se utilizan bien mantenidos ó en las artes mecánicas industriosos y
ejercitados se interesan con largo aprovechamiento; pues además de las larguísimas cosechas de maíz que consiguen y encierran.
de dilatadas y fértiles sementeras anuales, de que proveen y
socorren con largo interés suyo á muchos pueblos de la costa, son incesantes en
los comercios á que se alargan hasta San Salvador y San Miguel con cosas de su
propia manufactura, de lo que en aquellas provincias necesitan, en grandes cantidades de zapatos, vaquetas, badanillas,
suela, gamuzas, fustes, caparazones, cojinillos, sayales, gerguetas,
escapopules, frasadas, medias, de lana, losa, harpas, vihuelas, escabeles, y
sillas de sentar, en cuya obra estántodo el año ejercitados con
grande provisión de todas estas cosas, que se difunden no solo á las
provincias, sino á los muchísimos progresores de aquel camino, empleándose
también aquestos indios en la crianza no pequeña
de ganado menor, de donde se producen las lanas suficientes á sus telares.
Su situación de
este lugar es á la parte setentrional en gran planicie de llanura, sobre
elevados y ásperos montes; su temple es frío con destemplanza de recios nortes
que duran en su vigor por la estación del verano en cuyo tiempo suspenso el
viento la parte de la noche, caen sobre los
campos y los sembrados grandísimas y continuas heladas, que esterilizan á
veces_ los pastos y dejan siempre cubiertos de las escarchas los pinares, Es en invierno camino inescusable que se frecuenta de
Goathemala para México con incómoda senda de aguas, cuestas formadas de
peñascos, y muy pendiente y tortuoso su viage. Su aspecto material
de este lugar es muy hermoso de grande circunferencia, formado en calles de
buena nivelación y gran despejo-, tiene la
casería de no pequeña población toda de teja, su templo es de
elegante arquitectura, con buque suficiente á tanto pueblo; su convento
guardián correspondiente á lo que pide á la función un convento capitular, con
cuartos altos y bajos, y prodigiosas oficinas,
así ni más ni menos maravillosas y excelentes las casas reales, muy buen
cabildo y gran mesón. Está este pueblo abastecido de buenas aguas y
surgentes, que de los tanques del convento se reparten afuera por el pueblo, y
en especial corre á una fuente de la plaza, que es de alivio'á el común y á los
viandantes. Los naturales de este lugar son de
la nación Quiché, y la advocacíón del pueblo es la de San Miguel Arcángel;
tiene tres cofradías con cuarenta mil pesos de principal en todas ellas, por
que la de San Miguel tiene doce mil, la de San Críspín veinte mil, y la de la
Concepción ocho mil pesos, que andan á usura al estilo de indios, bien que
nocivo y perjudicial por ser á doce y medio por ciento, esto es á real en cada
peso, que andan á el trato entre los mismos indios. Tiene la guardianía ó el
curato, otras dos cofradías en sus dos adyacentes, que son San Francisco el Alto, así llamado por su
eminente situación en la sierra del Norte, descubriendo su torre y población á
gran distancia; tiene setecientos y veinte tributarios de la nación Quiché, que
produce el escelente número de dos mil ochocientos y ochenta habitadores. Su
población también de teja, con buena iglesia y casa de Cabildo, le hace entre
los demás no menos noble que otros desta jurisdicción de mucha fama. A este
adminístrala religión franciscana, por ser anexo á la Vicaría de Totonicapa,
como también le pertenece la visita y la feligresía de Santa Catarina
Yxtaguacán, que dista de la cabecera cuatro leguas, de serranía penada y
montuosa; mas este pueblo que pertenece á el Corregimiento de Tepan atitlán queda anotado en el
capítulo sétimo del libro sétimo de esta segunda parte,
,Pero el lugar
de San Cristóbal Puxílá, á que otros dicen San
Cristóbal Totonicapa, que es una de las principales guardíanías
de la religión de San Francisco, está á la pequeña distancia de legua y media
de llanura de su cabecera temporal Totonicapa. Sito en terreno más caído pero
desigual y bien dlatado llano; pero su tierra es desigual y quebrada entre hoyas
y campiñas; su temple es frío como en Totonicapa y el demás, territorio de la
sierra, en donde por las heladas se esterilizan los pastos; su aspecto material
es tan hermoso como el de Totonicapa, con toda la casería de teja, y
ostentativo convento guardián, con grande y suntuoso templo y rico adorno de
Sacrístía. Casa de cabildo de mucha capacidad y desahogo; está suficientemente
proveído de aguas, así de un noble y grande río que corta por el pueblo, que es
en la costa el que llaman de Nagualapa, como de algunos arroyos fríos y otros
calientes que le riegan y dan comodidad, y de cuya especialidad diremos en
adelante. Tiene dos mil y treinta y un vecinos, indios tributarios de la nación
Quiché, de donde se produce el número de ocho mil ciento y veinte y cuatro
habitadores, ^ todos muy aplicados al cultivo de los campos y á la crianza de
ganado menor, y con las lanas de sus esquilmos al empleo de los telares.
53
tiene el Curato
de este pueblo dos adyacentes, Olíntepeque que
pertenece Corregimiento de Quezaltenango, y San Andrés Xecul, á
la distancia de d
leguas de unas
lomillos y llanuras, camino fácil de emprender; mas este q pertenece al Corregimiento de Totonicapa, de
corta vecindad y breve pueblo tan solo cuenta en su padrón el pobre número de
ciento y ochenta y ocho veconos indios tributarios enteros de la nación Quiché,
de que resulta el número de setecientos y cincuenta y dos habitadores.
Mas como la
administración que los religiosos de San Francisco en este Corregimiento
tienen, sea por razón de tres muy buenas y grandes guardianiías, habiendo
descrito los pueblos que pertenecen á las dos, nos con previa atención á la
mejor inteligencia de esta administración, hemos querido separarlas, por sus
partidos, como haremos con las demás religiones, y ahora por concluir el asunto
de lo que toca á esta de la regular observancia, dir eos que Momostenango,
lugar crecido y de numeroso pueblo, memorable p lo que fué de populoso en otro
tiempo, yace sito en una rinconada de la sier del Norte, y á la distancia de Totonícapa
de solas tres leguas, pero de vorginoso é impedido tránsito de unas colinas de
bermejal ó tierra colorada, muy cerrado de montaña, que á la manera del camino
que llaman de los pecados mortales, ó el de los Moyos, se hace temido y
peligroso. Es el temperamento de este pueblo frío y sano, si bien su situación
es solitaria por estravio y apartamiento del camino real. Consta su población
de seiscientos vecinos tributarios y dos mil cuatrocientos habitadores de la
nación Quiché. Soncados al trabajo, grandes cultores y esmerados en la crianza
de ganado menor; son de dóciles naturales y muy aplicados al culto; y así por
esto el convento guardián ostentativo y muy capaz, y el templo de elegante
fábrica, con buen retablo y decentes colaterales de cofradías. Es su territorio
abundante y pingüe, con grande y crecida cosecha
de granos, lleva gran cantidad de nueces y otras frutas de España, y aunque
produce muchos claveles, azicenas y rosas, el romero parece que tiene allí su
propia naturaleza. Tiene curato de esta guardíanía dos adyacentes,
Chíquímula el uno, pueblo tambi, memorable por haber muerto en ¿I por sentencia
de Don Pedro de Alvara, Chí_Pzzahuíveeluí, rey del Quíahé, y que en aquellos
principios de nuestr fundaciones era numerosísimo y tuvo á su cargo la defensa
del castillo d resguardo en la corte de Utatlán. Hoy se numera por solos
cuatrocientos diez indios tributarios y por mil y seiscientos y cuarenta
habitadores de nación Quiché. Í-- El otro que nos resta y es sugeto á aquesta
Vicaría es el A.duacalíet~e n --á¡to en el real camino que se hace desde
Totonícapa á Huehu
- tenango, que
es el de México; tiene la corta vecindad y poco número de cien y cinco indios
tributarios y cuatro cientos y veinte habitadores. No hay pu blo de estos de
visita que referimos de la administración de San Francise que no tenga buenos
adornos de sacristía y retablos; aunque sean las íg1esi, de paja, hay en los
tres curatos advertidas cuarenta y una cofradías de = buen recibo y en todos
los pueblos de su visita se da misa los días festiva aunque sea con trabajo y
fatiga de los Ministros, y esto en lo demás que eral cuidado de estos
religiosos.
CAPITULO V
Que continúa la descripción del Corregimiento de Totonicapa en la
administración de la Religión de Santo Domingo.
MARGINALES.—Convento
de SACAPULAS. — Temperamento de el pueblo de Sacapulas.
— Etimología de Sacapulas, — Río de Sacapulas, considerable.
— Su puente de este río, — Templo de Sacapulas, excelente y capaz. — Pueblos de
CUNEN y UZPANTLAN. — Descripción de Cunén. — Trigo de riego, y de temporal que
se coge en Cunén. — Molino y panadería de Comunidad. — Su templo y casa del
Vícarío. —Frutas de las de España que se producen en su territorio. —
Propiedades naturales de los indios. — San Miguel Uzpantlán. — Los indios de
Uzpantlán son montaraces.
— Vecindad de Uzpantlán. — Pueblo de Nebaj. — Dícese el gran
trabajo de los Ministros eclesiásticos en aprender los varios idiomas de los
indios. — Situación de NEBAJ y su temperamento, — Vecindad de Nebaj y pobreza
de su parroquia, —Pueblo de COTZAL. — Pueblo de CHAHUL,
Demás de estas
Guardianías que quedan referidas, que se componen sus vicarías de siete pueblos
de este Corregimiento, hay otros de los que llaman partidos vulgarmente, como
también aquellas apuntadas guardianías, los cuatro que administra la religión
Mercedaria, y el uno la de Predicadores, que se comprende y numera este en el
órden de dos curatos y un convento Prioral con título de Santo Domíndo
Sacapulas; es obra antigua la del convento, y si bien fuerte y de grande
estensión en su habitable, funesta y melancólica su vivienda, se hace
desapacible y temerosa en grande modo, Su fundación y erección de este convento
fué por el año de 1553, siendo Obispo de la Santa Yglesia el R. Don Francisco
Marroquín y Presidente de la Real Audiencia el Lico. Alonso López Serrato. Queda la situación de aqueste pueblo respecto de Huehuetenango hácia
la parte de Levante; su temple es tan caliente cuanto húmedo; mas
esto por accidente, siendo su planta en sitio muy caído y resguardado del
Norte, con grande serranía, antes que por propia naturaleza de su país, Su
etimología de Sacapulas, es de Sacal y pulan, que propiamente quiere decir, yerba de plátanos, Llena su territorio gran copia
de palmas que fructifican tan buenos dátiles como los de Berbería; es proveído
de buena pesca de tepernechínes, por que situado á la rivera de un noble y
grande río, que llaman de Sacapulas, que corre á el Norte, goza su vecindad de
conveniencia de su frecuente pesquería; el río dá paso por un puente que se
levanta sobre once ojos de buena arquitectura, que salen á recibir su corriente en punta de diamante que la corta, Tuvo antes
otro puente que está antes de este hácia el río arriba, á cosa de dos cuadras,
que jarretado y muy gobiado por su costado, dañlo de una creciente poderosa,
aun se mantiene y dura en pié, Su templo de este pueblo es muy capaz y de ma-
55
teria noble y
muy durable, con buen adorno de retablos, campanas y ornamentos, y el órden y
la composición de la música de su coro muy estremada en la destreza y en la
suavidad de las voces, esmero de los Ministros de esta sagrada religión
Domínicana. Tiene el cabido y la demás casería de buena teja, y los vecinos son
en número doscientos y veinte y tres, y el de sus habitadores ochocientos y noventa
y dos de la nación Quiché. Tienen unas salínas escelentes de que daremos
noticia bastante. Son sujetos á este curato el
pueblo de Santa María Cunén y el de San Míguel Uspantán; de cuya
guerra y duración de su conquista será preciso dar razón en concluyendo este
discurso y descripción de este partido ; mas el primero de Cunén sito á la
propia situación hácia levante, en tierra de llanura muy igual, es de tan dulce
amenidad y gran recreo, cuanto de pingüe promisión á sus habitadores. Séanos
lícito el espresar su descripción, pues no repugna á nuestro oficio é
inst'tuto. Es de Cunén la bella planta en sitio llano y esparcido, dilatándose
su gran planicie desde el levante hasta el poniente, quedando ceñido su terreno
por la parte de tramontana y mediodía de altísima y fecunda cordillera; mas su
perfecta nivelación de las cuerdas de su planta corre en sus calles con grande
cuenta y mucho arte de Norte, Sur, Oriente, poniente; camina por todas ellas
por una acera y otra arrimado á las casas; grande y maravillosa porción de
aguas, que se emplea en lo que después diremos. Todas las casas de este lugar
son fabricadas de adobe con mucha policía, y sus techumbres de buena teja; los
patios ensulacados de argamasas finas y muy bruñidas y lustrosas; sirven para
trillar los trigos q. siembran en los solares, á cuyos riegos se suministra el
agua que corre por las calles; de donde cogen gran cantidad de grano, fuera de
las sementeras de temporal que se hacen en la sierra, y el trigo que se coge lo
guardan en gabilla como en muchas partes de España. Tiene este pueblo un buen
molino, y una panadería á donde todos muelen y todos amasan; pero todos también
cuando es preciso acuden á el aderezo y á el reparo de aquellas oficinas. La
habitación del vicario, el templo y atrio es escelente y de admirable y muy
pulido y venerable culto. La conveniencia de sus habitadores es grande, por que
además de lo apuntado gozan el largo esquilmo de los apriscos y piaras de un
ganado y otro; lleva su territorio cuasi por la naturaleza de su clima, muchas uvas, higos, membrillos, peras, durasnos, priscos,
manzanas, granadas y otras frutas de España; mucha hortaliza, espárragos,
acelgas, espinacas y coliflores. Son sus vecinos, ciento y diez
y nueve, y cuatrocientos y setenta y seis el número de sus habitadores de la
nación Quiché. Son cortesanos, afables muy humildes y liberales, y de no malos
entendimientos, y hay algunos de muy buenos talentos entre ellos. Mas San
Míguel Uspantlán, más solitario que otro alguno por su estravio y destemplado
clima, tan solo lleva favorable á sus vecinos la
buena producción de los maíces en grande copia y provisión, y de pallares mucha
abundancia; que es cierta especie de frizoles que proponemos en
estampa, y se dá en arbolillos, de un estado que duran tres, cuatro y cinco
años dando fruto.
56
Pero estos
indios siempre agrestes y motaraces, casi de intento
se separan y se niegan silvestres al cultivo del
comercio y el trato de españoles, Son de especial idioma y de nación
estraña á los demás de aqueste reino, El número de sus vecinos no es muy
grande, pues solo llega su padrón á ciento y setenta y cinco tributarios, y el
del producto en sus familias á setecientos habitadores. Su población pobre y
humilde, es igual á la estrechura y la miseria de la Parroquia y vicaría, si
bien no en todo escasa en sus adornos tiene lo necesario y lo preciso. Pero el
Priorato de Sacapulas que se estiende á más orden de súbditos, comprende en su
obediencia á los que asisten en el curato de Nebah,
de la nación y del idioma Yghil, que solo se usa en este y sus anexos el de
Cotzal y el de Chahul. Mas quien podrá bastantemente ponderar el
gran mérito y loor que se les debe á los Ministros de esta y de otras, sagradas
religiones y á los Ministros Evangélicos seculares, que así como para estos,
muchas veces para un solo lugar, como acabamos de decir del de Uspantlán,
aprenden un solo y dificilísimo idioma, en que administran sus vecinos, aún es
imponderable su trabajo, y solo conocible á quienes vemos la asperesa y la
dificultad de su pronunciación; pues cuanto más en este de Nebah sito en la
cúpula y la cima de la gran sierra de Sacapulas, entre asperísima montaña,
entre dos profundísimas barrancas con gran ladera de breñas y arcabuces, y en
donde el temperamento de su región y de su clima es
destemplado y enfermiso; por cuya intemperie de gran frialdad y mucha niebla, hallándome en este pueblo en cosas del servicio del rey,
tuve por conveniente para pasar las noches con más comodidad en la disposición
de mi persona y las de mis ministros y dados, bajar á dormir á una barranca, en donde estaba un rancho
bien estrecho á la rivera del arroyo.
Efectos son de aquella Divina Providencia que adoramos el que haya
sujetos, que se apliquen a semejantes destierros y trabajos. Son los vecinos de
aqueste pueblo de Nebah noventa y cinco, y trescientos y ochenta habitadores,
repartidos en mucho número de parcialidades, Cuchil, Salquil, Yghil y otras.
Así ni más ni menos que el que acabamos de referir, con pobre Yglesía
.parroquial, con la techumbre pajiza, como en la habitación de su poblado de la
propia materia del esparto, en temple y soledad de su vivienda, el de Cotzal, aun más poblado con ciento y cuarenta y
cuatro vecinos tributarios y quinientos y setenta y seis habitadores. Y su
inmediato el de Chahul, con doscientos y
cuarenta tributarios, que hacen el número de sus familias de novecientos y
sesenta habi-
57
tadores. Es toda gente agreste y montaraz, dados al ocio y á vagar, y que apetece más lo intratable de la montaña que la suavidad
del poblado, y en quienes por este género de vida y habitación de
los más intrincados arcabuces á caza de unas
plumas de Quezal, se resagan y atrasan los tributos, y muchas veces
y las más quedan perdidos; y aun no discurriremos tanto daño en que se pierda ó
menoscabe alguna parte de semejantes situados, si acaso lo precioso de sus
almas no se pierde, ó temerosos del castigo ó imposibles acaso al pagamento de
lo que deben los justicias, pasándosenos muchos
de los infieles Lacandones, como lo averigüé de los indios de Cotzal y Cunén, y de cuyo peligro y perdición nos con justo
temor y celo pío dimos noticia en este Real acuerdo, y atención de nuestro
informe, se remitieron los tributos que no pudieron cobrar Don Matías Sánchez,
Domingo Pérez, Felipe Ramírez, Bernabé Días, José Ibarra y Pedro de Avilés,
alcaldes de aquellos pueblos, que estaban detenidos en la cárcel el tiempo duro
y miserable de veinte y siete meses.
CAPITULO VI
De la conquista y guerra de Uspantlán y el mucho y grande trabajo que costó á
nuestros españoles su reducción.
MARGINALES.—Uzpantlán
fue cabecera de el territorio de Sacapulas. — Tiempo revuelto con discordias en
la ocasión de la Conquista de Uzpantlán. — Estuvo
sin empesarse su conquista cinco años. — Hácese la primera entrada a
este país, y se nombra por cabo a Gaspar Arías
Dávila. — Motivos de el Cabildo
de Goathemala para esta guerra, — Ocúpase
Gaspar Arías seis meses en esta guerra con grandes trabajos de nuestra gente con
sujeción de algunos pueblos. — Vuelta de el
Arías a Goathemala con ocasión de gran rumor. — Deja en su lugar a Pedro de Olmos. — Pierde el olmos la facción
de Uzpantlán con lo demás adquirido. — Sacrifican
a el índolo EXBALANQUEN los indios prisioneros. — Desamparan nuestros indios el
campo, y Juan de León Cardona los
detiene acuartelados en el Quiché. — A la retirada de los nuestros se les
ofrece a el paso nueva batalla con los indios.
— Llega nuestro ejército a Utatlán fatigado de
hambre y enfermedad. — Intenta Orduña
saldar este desmán y no lo consigue por entonces. — Desvelado Orduña con el
cuidado de la restauracíón-de Utatlán concilia el ánimo de Francisco de Castellanos y le nombra por
cabo de la empresa. — Júntanse para ella
cuarenta infantes y treinta y dos caballos y cuatrocientos indios. —
Marcha el ejército desde Goathemala para Chichícastenango, a que salió hasta
allí, el mismo Orduña. — Dan muerte los Uzpantecos a nuestros embajadores. —
Quédase Orduña en Chichícastenango, y el Castellanos marcha contra Uzpantlán.
Sin duda fué
Uspantlán en su antigualla muy numeroso de pueblo, ó fué la corte de su Regulo
ó propugnáculo y asilo de aquel partido y señorío de Sacapulas; pues en los libros de Cabildo, á donde se espresa la
espedición y espediciones de esta conquista, no se señala con
título de guerra de Sacapulas, sino es de el partido de Uspantlán, y así
mirándole como plaza universal de armas de tanto territorio, describiremos la duración de su conquista,
interrupción de la guerra y su precisa continuación hasta su último rendi-
Pags. 59-62
miento y
dominio total de nuestras armas, debajo -del título que nos le señala lo
auténtico de aquellos libros capitulares, *.con la derivación y larga •oticía
de los sucesos de aquel tiempo, revuelto en inquietudes y" desazones,
nacidas y dimanadas de los estraños procederes de
Francisco de Orduña, visitador nombrado por la Audiencia de México,
en que sin poder hacer menos hemos tocado varias veces, y nos será preciso
volver ahora á referir de sus máximas el infeliz y sensible efecto que se
introdujo á toda la dilatación de las Provincias.
Había corrido
el tiempo el círculo prolijo de seis años desde la entrada de nuestros
españoles en este reino, sin que para Uspantlán de
la Provincia de Verapaz y territorio perjudicial á nuestras
espediciones, se hubiese dispuesto guerra alguna que fuese grave ni ligera,
hasta el año de 1529,, (2) en que habiendo acaecido la reelección de la,
persona del capitán Gaspar Arias para
el cargo de Alcalde ordinario de esta ciudad, en que también se había ocupado
por el antecedente de 1528, dió ocasión á que el Cabildo y regimiento le hubo
por apropósito, para el de 29 para cabo principal de la
conquista de Uspantlán y de hecho le nombró pa. ella, con solo el aparato
de sesenta infantes y trescientos
indios amigos de los ejercitados y ya probados en la guerra. Era el motivo del
Cabildo el que además de que aquella cordillera del norte ocupada en sus
asientos de numerosos pueblos no se quedase sin reducir, y por que estos que
son parte de lo que compone y forma la Provincia de
Verapaz, indómitos, y fieros de natural, nos inquietaban y movían los
pueblos del Quiché ya conquistados, con que confinan. Pero ya
introducido Gaspar Arias hacía seis meses en aquel país enemigo, á fuerza de
gran tesón, muchas batallas y deficiencia de víveres, y en que parte del tiempo
había impedido la fuerza y continuación de proceloso invierno sobre los muros
de Uspantlán, con muerte de muchos de los indios de nuestros trozos, que unos
de heridas de saetas envenenadas y otros debilitados del hambre, con disenteria
de sangre (de que también adolecieron nuestros castellanos), cedían á la muerte
la debilidad de las vidas, más esto no sin mucho
lamento de los uspantecos, que ya lloraban dominados algunos pueblos suyos,
de la constancia de nuestras armas; y entre ellos el de Nebah y el de Chahul,
pueblos entonces si numerosos y crecidos, muy apreciados delpartido por su
abundante territorio, en esta ocasión de tanta estima, y cuando la posesión de
aquellos pueblos pronosticaba el dominio de los demás, y en especial de Verapaz, de gente agreste y belicosa. Corriendo
el tiempo por los principios de Setiembre de 1529, (3) los confidentes de Arias
é interesados en sus créditos, le hicieron el aviso de que el Gobernador Orduña
(4) le había depuesto del oficio de Alcalde y nombrado en su lugar á Gonzalo de
Ovalle; pero este Gaspar Arias que siempre se llevó del pundonor y el punto, no
se quietó ni dió reposo al ardimiento de su espíritu, siempre honrado y siempre
vigoroso, hasta dar orden á el progreso de esta guerra y hallar persona de
sustancia en quien sustituir sus co-
(2) Libro 19 de
Cabildo.—folio 72.
(3) Libro 19 de
Cabildo.—folios 109 a 111
(4) Libro 49 de
Cabildo —folio 142 v.
59
misiones; y
pareciéndole que Pedro'de Olmos -sería
apropósito, para facción de tanto peso, sustituyó en él las instrucciones y
poderes que conducían á aquella espedición y partió á esta ciudad de Goathemala
á defender su justicia, que le fuera mejor abandonarla, para norecíbir aquí una
afrenta y allá dejar perder lo ya adquirido.
Hemos ya
referido en otras partes de estos sucesos de Gaspar Arias en Goathemala nacidos
infaustamente de las resoluciones de Orduña los funestos accidentes, y por eso
los omitimos aquí, pasando á decir, que en tanto que aquello sucedía en
Goathemala, en Uspantlán el Pedro de Olmos, ó muy resuelto ó inadvertido contra
el sentir de los soldados ó cabos mas espertos, quiso dar un asalto á aquel lugar, y bien atrincherado y guarnecida su albarrada
velaba la ocasión de su defensa, que teniendo en
emboscada dos mil hombres, al tiempo de acometer los nuestros á la
trinchera, fueron cortados por la parte de retaguardia con grande asolación de
-nuestros indios amigos y sin poderlo prevenir; en tan inopinado suceso, ni lo
inesperto del cabo ni el valor y diligencia de los demás españoles, de que hubo
muchos heridos, en especial de Olmos, que fervoroso y revestido de pundonor y
valentía á el animará los otros, se mezcló muchas veces entre los trozos de los
indios, recibiendo sobre sí muchas saetas, mas no bastando su ardimiento y
diligencia, quedó destrozado nuestro ejército y
los indios amigos derramados por aquellas barrancas y arcabucos, tierra
montuosa y quebrada, en que quedando
muchos prisioneros del enemigo, fueron sacrificados al ídolo Exbalamquen,
sacándoles los corazones vivos para ofrecer á aquella imagen del demonio;
con que aterrados nuestros indios, ciegos y conducidos del temor desampararon
nuestro campo y los cuarteles, tomando la vuelta á Goathemala; pero entendida su fuga por Juan de León Cardona, teniente
de Gobernador en el Señorío de Utatlán, les
salió al paso y los detuvo en el Quiché. Pero esta diligencia ni
otra alguna ejecutada tan sin tiempo no les pudo importar á nuestras gentes
españolas, y ya cargados del fardage y de los pocos víveres que tenían,
abriendo paso por muchas celadas de los indios, hacían la retirada para esta
plaza general de armas de Goathemala. Pero saliendo para Chichicastenango nuestra gente española, sería sin duda
entre este y Sacapulas que tuvieron
ocasión de gran batalla con tres mil indios guerreros de Uspantlán que atravesaron por atajos á embarazarles el camino,
en cuya refriega y ocasión, dejando el peso de vituallas y fardeles por
despojos del enemigo, por atender á la defensa de las personas, marcharon á
Utatlán nuestros españoles con gran trabajo é incomparable fatiga, mantenidos de yerbas, sin otro alimento que algunas veces
gatos de monte y lobos (que acá llaman coyote), animales inmundos y asquerosos,
que los escopeteros cazaban en lo breñoso de aquel camino, y
alojando al descubierto en el desabrigo de la campaña; por cuya ocasión y gran
motivo llegaron al Quiché, jurisdicción de Utatlán, desalentados y afligidos de la apuntada disenteria y graves calenturas;
y aunque avisado Orduña de la infelícídad de este suceso, quiso suplirle y
enmendarle, ni le fué fácil ni posible, ó por que aquel nervio de ejército estaba inútil, lleno de enfermedad y de
miserias, ó por que el formar de nuevo las conductas en
Goathemala, halló los ánimos adversos y divididos en públicos bandos, nacidos
de la -afrenta y agravio hechos á Gaspar Arias y
60
lo demás ya
referido en el capítulo décimo del libro tercero de la segunda parte, y lo más
preciso lo de las guerras de Cuzcatlán, las de
Yzquipulas, de Tepatlán y Guaymoco en que casi estaba divertida toda
la gente, siéndole forsoso y necesario pausar en esta empresa por entonces.
Mediaba entre
estos accidentes alguna noticia del arribo á estas costas occidentales de
Alvarado de vuelta de España, y como Orduña se considerase mal visto de la
gente en general, de la `congregaciónde los nobles, y no muy grato para la
plebe, pulsaba en su corazón el pensamiento de haberse perdido por su ocasión
aquella empresa de Uspantlán, en grave deservicio del rey, y que llegando á
este tiempo Don Pedro de Alvarado, podría crecer de punto su descrédito y mala
fama, con que asistido de estas ideas melancólicas y sin saber tomar resolución
en su mejora, velaba cuidadoso sobre su desempeño; pero ladeándose del todo á
el tesorero Francisco de Castellanos, persona de valor, y de gallardo espíritu,
comunicado el intento de reducir aquel partido de
Uspantlán, le confirió en el cargo de cabo principal de la empresa,
y publicó la jornada haciendo saber por su bando que salía á ella en persona,
para que así s'e instimulasen los ánimos y se viniesen á él los confidentes de
Castellanos; mas sin embargo de su índustría no así á su intento correspondió
del todo el buen efecto; por que arbolado su
estandarte solo pudo juntar la diligencia del Castellanos cuarenta infantes y treinta y dos caballos, y
á la verdad no se hizo poco, estando toda la demás
gente de guerra ocupada y entretenida en las apuntadas divisiones y
en sitios muy retirados, y mas cuando la ofensa hecha á la persona benemérita y
venerable del Alcalde Gaspar Arias había encendido grande llama en los pechos
republicanos que vivían desconfiados de los procederes de Orduña y aborreciendo
su persona. Con que en esta ocasión más, que en alguna compuso nuestro ejército
en mayor parte la nación de los indios
tlascaltecos y mejicanos, de quienes se formó un trozo de cuatrocientos de su
estirpe y de los de Guatemala, con
ocho cabos españoles que los regían y gobernaban Gonzalo López, Juan de Peredo, Alonso de Velasco, Francisco de Lináres, Diego -de Llanos, Estevan de Aponte, Martín Rodríguez y Diego de Berlanga, que
fueron conferidos en este cargo y á este efecto.
Al nombramiento
de estos y posesión de sus conductas siguió la ejecución de la jornada hasta Chíchícastenango, de donde haciendo alto,
les hizo Orduña embajadores á aquellos indios de Uspantlán, con los
,requerí-míentos de paz y lo demás contenido en las instrucciones del rey. Pero
habiendo penetrado los mensajeros con varias dificultades y peligros, hasta la
v'lla de Uspantlán, -distante de aquel lugar de Chíchicastenango, y dado á
entender el fin de su jornada á los principales de aquel lugar, estos no solo
soberbios y sobre sí, sino crueles y temerarios y reos de muerte contra el
derecho de gentes á que bárbaros se opusieron, no solo no aceptaron la
embajada, sino que mataron á los embajadores, de cuya noticia que se tuvo por
lo que de ella blasonaron los uspantecos, pudo nacer la cierta y razonable
resolución de hacerles guerra, maquinando todos los daños posibles, hasta ver
¡su reducción, y dando órden Francisco de Orduña al Castellanos para la
disposición de esta empresa. No sin escolta de su persona se quedó en
Chic`hIcastenango, con ánimo de distribuir desde allí las órdenes convenientes
y enviar -socorros si importase, y por que la gente de aquella expedición
tuviese segura la retirada; pero enfermando brevemente le fué preciso el dar la
vuelta á Goathemala, enviando orden á Castellanos para que terminada la facción
de Uspantlán, pasase á Cuzcatlán contra la gente de Pedrarias; y así á su
ejecución pronto y valiente el Castellanos partió á perfeccionar esta empresa,
como veremos adelante.
CAPITULO VII
De la
continuación de la guerra de el Partido de Uspantlán, hasta la reducción de sus
pueblos.
MARGINALES. Detiene Francisco de Castellanos a fabricar un puente en el
río de Sacapulas para tomar la marcha hacía Nebaj. — Encuéntranse a la contrapuesta ribera con un ejército de
cuatro a cinco mil indios y se presenta la batalla. — Queda roto
el ejército de los indios y se encierra en los muros de el poblado. — Valor y
agilidad de un indio de los nuestros. — Queda
Nebaj sujeto a la obediencia católica. — Pónese nuestro ejército
sobre el lugar de Uzpantlán. — Júntase gran número de indios en Uzpantlán a
nuestra oposición. — Prueban los uzpantlecos a cansarnos con largas dilaciones.
— Presentan la batalla a nuestro ejército. — Temeridad
de un indio uspanteco viéndose herido de un soldado español.
Salió con
celeridad Francisco de Castellanos á ejecutar el orden del Capitán general
Francisco de Orduña contra la rebeldía y soberbia de los vecinos de Uspantlán,
si con deseo de la venganza de los embajadores muertos é indios amigos sacrificados á su gran diablo Exbalamquen;
no hay para que detenernos en ponderarlo, ello se dice y manifiesta sin
digresiones importunas. Pero habiendo dejado el alojamiento de Chich`castenango
y hecho la marcha de siete leguas, dejando á Sacapulas á mano derecha, siguió,
el progreso de su jornada por entre bosques espesos y peñascos de estraña
celsitud á encaminarse al pueblo de Nebah, bajando
la agría y dilatada sierra que se interpone; mas encontrado con el cajón del río de Sacapulas, de honda y caudalosa madre,
le fué preciso detenerse en esplorarle la ribera. Es el esguazo de este río
bien peligroso, así por la abundante congregación de sus aguas como por la
rapidez de su curso, y que siendo los sitios de su camino tan fuertes y tan
impertransibles por la naturaleza de la madre por donde corre compuesta de
cajón de inmensa celsitud que se forma todo de inmensos peñascos rudos que si
en la vía de aquel trajín hubieran los indios aplicado una ligera defensa, con
gran facilidad hubieran impedido la entrada á
nuestros españoles; pero encontrada parte más estrecha, que hubo
de hallarse hacia el río arriba á medra legua con
brevedad y muy seguro se fabricó un puente de madera, por el cual la caballería
bien despeada y trabajosa, con la comodidad de los infantes, pudo
tomar á salvo la contrapuesta ribera, y
penetrando la montaña de difícil y levantada serranía, al
encimarse así á su cumbre, se opuso al paso del
camino un escuadrón de cuatro ó cinco mil indios guerre-
ros, rebeldes y feroces de aquel poblado de Nebah y de los
otros de aquella cordillera de Verapaz sus auxliares;
mas estos encontrados con la caballería y atropellados de ella e.n:su primer
trozo, -en que perdieron algunos de los suyos, tomaron una larguísima retirada
á esperar nuestro ejército al doblar el camino á la punta de un monte que se derrama
de la propia sierra, y encontrados los dos ejércitos
se acometieron y avanzaron con gran denuedo y bizarría, perseverando en la
batalla por una hora, en cuyo tiempo de rara y perseverante lid, regado el campo con la sangre de muchos muertos,
dió testimonio á los de Nebah de su segura asolación, cuya prueba y lamentable
ruina, tomó su ejército la retirada del lugar, de donde pensó su ceguedad y su
proterbia hacernos mas durable y más difícil su rendimiento, por que ceñida en
población de profundísima barranca, cortando el paso del camino del un costado
al otro, quedaron cerrados y defendidos por todas partes; mas acercándose
nuestro ejército para su entrada' y acudiendo á su defensa todo el ejército de
los indios, divertidos por esta parte, se descuidaron de lo demás asegurado en
su barranca; pero habiendo en nuestro
ejército indios muy ágiles y valerosos,
descendieron por la barranca, habiendo indio entre
ellos que por los árboles y los bejucos hizo camino á su valor, y
estos de cuyo espíritu y buena fé se confiaba tanto suceso, é importancia,
vencida la cumbre de aquella profundidad de -la otra parte, pusieron fuego á
aquel lugar en varias partes de lo mas retirado de aquella puerta, con cuyo
suceso inopinado, abandonando el sitio de la entrada por acudir al fuego, cegando
los nuestros el foso á buena dilígencia, se hicieron dueños del lugar y
prisioneros á los más principales personages; y
procediendo luego otro día á herrar á todos los vecinos y darlos por esclavos, fué medio suficiente á la sujeción de este Nebah, y rendimiento
de el de Chahul.
Mas todavía los uspantecos campaban y hacían con emboscadas mucha
incomodidad á nuestra gente española, que sin perder ocasión se
había acercado á los confines de aquel lugar capital, bien que más proveídos
que otras veces de vituallas, y siendo lo que restaba á dominar de aquel
partido lo mayor, así en su territorio y señorío como en lo más numeroso de
pueblo hacia á Castellanos mayor cuidado y á sus paisanos más esfuerzo en su
defensa, juntando para ella diez mil guerreros juntos
en solo un cuerpo á la defensa del país, y con
no menos socorro de auxiliares de Verapaz, se congregaron los de Cunen, Cotzal y lo que hoy
es territorio de Sacapulas, que por entonces estaban esparcidos en
rancherías de á veinte y de á treinta personas,
como hoy lo estilan los infieles del Chol y el Lacandón, vecinos de
Uspantlán, y sus anexos provincia de Verapaz de donde son los uspantecos; mas
siendo así que escedía en tanto número del nuestro el ejército de los indios,
con todo eso les parecía poco á mantenerse contra los nuestros, y así unas
veces saliendo á la campaña y otras encerrándose en la seguridad de sus
trincheras, probaban con dilacíones, á cansar á los españoles, hasta que ya
pensando hallarlos debilitados y rendidos de tanta campaña, salieron á
presentarnos la batalla; pero empezándose á declarar la Providencia á favor de
nuestras armas, permitió que los que habían salido en nuestra busca, divididos
en
(5) Manuscrito
Quiché.—folio 3.
63
mangas, se
congregaron á un cuerpo de batallón, para que así reconocido por Francisco de
Castellanos, dividiese su gente en dos escuadroncillos, llevando en el centro á la caballería, que al
tiempo, de acometer quedó á la frente, y los dos
escuadrones de infantería pasaron á los costados del enemigo, conque
cojido en medio y sin poder apartarse de las
espadas y escopetas y de uno y otro avance de la caballería, á breve
rato quedó roto con grande asolación y mortandad de los suyos y muchos
prisioneros de unos pueblos y otros, que fueron prenda para su rendimiento por los últimos días de Diciembre del año de 1530, en que se herraron y
dieron por esclavos á todos ellos. (6) Pero en esta ocasión de
la batalla de Uspantlán, un indio capitán de aquel
partido, á quien llamaban Caletohíl, viéndose herir de un soldado español,
teniéndolo por afrenta, partió del campo para el pueblo, y sacando á su muger y á dos hijas para el monte, las
ahorcó de un árbol y luego se arrojó sobre su propia lanza; tanto era el. odio concebido contra la nación española,
que ya que no les conseguían sus esfuerzos la muerte, se quitaban á si propios la vida. Tales como este eran los indios de Verapaz, y
los que ahora desprecian muchos de los que pasando de
España á estas partes, viendo que
obedecen á palos, y á pescosadas, piensan que así fueron siempre y que su
abatimiento nace de pusilanimidad y no de estar ya acostumbrados al sufrimiento
después de habituados en él, por el círculo de
ciento y sesenta y nueve años que ha corrido su sujeción desde el de 1524 a este de 1693.
CAPITULO
VIII
Que vuelve á continuar la descripción de los pueblos del Corregimiento de
Totonicapa y administración de la religión Mercedaria.
MARGINALES.—GUEGUETENANGO. — Sus
etimologías deste pueblo, — Su advocacíón y templo. — Su convento, casas reales y de Cabildo. — Su
temperamento deste pueblo. — Administración de el Curato y número de sus
vecinos, — Su territorio abundante, que frutas lleva. — Sus adyacentes. —
TOXOH, lugar pequeño, que otros llaman Gueguetenanguillo. — Lleva este país
copia de nopales de grana. — Con cierta malicia niegan los indios su
conocírníento, y el del maguey. — División de este Curato y encomienda de Gueguetenango. — MAZATENANGO. —
Sta, Isabel. — Su vecindad, — CHIMALTENANGO. — Ilustre memoria de Don Pedro
Hernández, indio, —Memoria de Don Pedro Ortíz y Don Baltazar del Castillo,
indios.
Corre la gran
dilatación de este partido Totonicapa por tan
estensa dilatación de territorio, que aun casi es imposible á
nuestro buen deseo describir de su país lo mucho y muy notable que en una larga
proporción que circunvala le debe á la naturaleza su producción y madurez, de
cuya sazonada nivelación á temporadas, diremos á su ocasión alguna cosa. Por
proseguir de nuestro asunto en estilo corriente y continuado la descripción de este
(6) Manuscrito
Quiché.—folio 5.
64
partido y de su pueblo y vecindad el número,
el idioma y la doctrina, con algo de costumbres
de estos indios de la nación de los Mames; para decir después de
todo de su antigualla material lo muy notable y prodigioso. Y como quiera que Huehuetenango
sea silla y residencia al presente de sus Corregidores, sea como punto central de este Corregírníento, dará
nuestra atención veloz principio á la administración espiritual de aquesta
estirpe de los indios por este pueblo Chínabjul, que en*el idioma de, los Mames
quiere decir instrumento en el hoyo, como Huehuetenango de la Pipil, cerro
viejo; y además de haber sido la corte del
cacique Lahuhquíeh, Señor de los Mames, que
su etimología es el que se díó díez veces, no como quieren algunos díez
caballos, que estos no los tuvieron y no podían en su idioma tener
término que le correspondiera y es sin duda el que se díó díez veces, por que
fué muy com-batido de los Quichées; y así siendo el asiento de los Corregidores y noble y conocido domicilio de muchos españoles, es también cabecera del curato é ilustre y muy antiguo
convento de encomienda de la religión Mercedaría, con el clarísimo y devoto título antiguo que le ennoblece, de N.
Sra, de Concepción, de cuya fábrica elegante de su templo, que
se levanta en buenos fundamentos á cubrir su techumbre de artezón, se considera
aun para mayor población muy suficiente, con el adorno de retablo muy pulido, y muy costoso en su escultura y el
dorado, y muy escelentes colaterales de cofradías, y en el arreo de
sacristía y sus altares, sino muy rico y abundante
no es escaso el tesoro de su erario. El convento claustral es
suficiente á dar habitación á doce religiosos, esto sin otra celda muy capaz
con todas, las oficinas de una casa que sirve de aposentar á los Vicarios
generales y Provinciales de la -Orden.
Las
casas reales que hizo labrar la atención y el celo del Maestro e Campo D.
Roque Malla de Salcedo, caballero
del, orden de Santiago, Corregidor de aquel partido, es de
repartimiento muy ilustre y muy bastante habitación á una familia es esta casa y la que llaman de Cabildo, con otras muchas
de este pueblo, de buena teja y
materiales generosos, si bien la planta es de muy malo y gredoso suelo, y mucho peor y casi impertransibles las calles en invierno.
Su temple es frío y desde mediado de Octubre á fin de Marzo, muy erizado con
Nortes y con heladas; mas por el tiempo de los ca-niculares abochornado y caliente;
su cielo claro y despejado con buenos y despejados horizontes.
Tiene el
convento dos Doctrineros colados, que administran en este pueblo doscientos
vecinos indios de la nación é idioma que llaman Mame,sus, familias á
ochocientos habitadores, esto sin treinta vecinos españoles y ciento y veinte que se
instruyen de sus familias. (Escrito en el año de 1693)
Viven (los españoles) de sus
haciendas de campo de ganado mayor y menor,
para que es a propósito el el pais. Y
los indios (viven)de
los hilados y tejidos en que sin otra inteligencia se ejercitan, Es
fecundo su territorio y abundante, en especial para
las cosas de Castilla, y así produce por sus tiempos uvas, granadas, brevas,
acerolas, duraznos, membrillos, damasco, peras y otra frutas y buenas
hortalizas. No es abundante de aguas, si bien las que le riegan de
dos ríos Taxahuacas y Sacabah, son muy
65
delgadas y
ligeras. Por todas partes sus ,salidas agradables convidan con dulce amenidad y
gran delicia á un continuado y apacible recreo, y en especial la que se
estiende por cuatro leguas circunferentes en igualísima llanura hacia la parte
del ocaso, adornando á su planicie gran copia de
pinares que á trechos dilatados la hermosean, y la hacen más
memorable los edificios antiguos de los indios que hacia el Setentrión de
aqueste sitio accidental á la caída del río de
Socoleo mantienen en •duración contra los rigores del tiempo, y
de cuya fábrica elegante daremos relación y gran noticia en su lugar y á su
tiempo. Tiene hoy en la visita del curato esta encomienda siete lugares
adyacentes, de cuyo itinerario y sus peligros, grave molestia y destemplanza de
su clima y el estravío de posición, referiremos mucha parte; pues el que más
cercano y más ameno se conoce está á cinco leguas de camino es el que llaman
Toxoh, lugar pequeño de ochenta y tres vecinos y trescientos y treinta y dos
habitadores de los mames, que su molestia -no se escusa en cuestas aunque
tendidas pedregosas. Riega su territorio de este pueblo el noble río de Socoleo, de puras y caudalosas aguas y de amenísima
rivera, en cuyo margen no le permite 'lo productivo de aquel terreno otra
arboleda que sabinos de erguida
cúpula y de estremada robustez. Lleva por sí sin beneficio de cultura gran copia de nopales de grana, de
donde cojan para sus tintes alguna de ella, mas esta muy tapada y escondida, sin que el Corregídor ni
el religioso lleguen á conocerlo,
mas no se esconde -ni la grana ni la intención, que es la de que no se les
obligue al beneficio y á su repartimiento; como también en mucha siembra de maguey dulce, dando á entender que no conocen el puque, mas
no le sembraran ni le tuvieran cultivado, si no
fuera por el provecho de su bebida. Es su parroquia como sus casas, de débil materia y de techumbre pajiza, muy
pobre cosa, y á proporción de su posible de aquella vecindad
miserable; pero estos y los de su nación muy
humildes, dóciles y tratables, no dan que hacer á su Corregidor ni
á sus Minístros eclesiásticos. Dista esta población de Toxoh cinco leguas de no
muy buen camino, bien que ameno, del de Huehuetenango, como llevamos referido,
y por su inmediata cercanía y fácil senda, toma el pronombre de Huehuetenango.
Eran
por el tiempo que goberné este
partido trece
pueblos los que componían la feligresía del curato; pero después más bien
considerando su inconveniente y su trabajo, se
dividió la Vicaría y la encomienda, en las que llaman de Huehuetenango la una y de Malacatán la otra,
quedando entrambas por la mediación de su camino .y su segura senda,
temperamento igual, conveniente, acomodadas y
apetecibles, así a los Comendadores como á los curas; mas este
de Huehuetenango, como decíamos, hoy reconoce por sus sujetos y adyacentes, á
más del de Toxoh, ya referido, al de Mazatenango,
pueblo muy corto y miserable y que
muy numeroso en la antigualla, situado á
legua y media de la cabecera, camino fácil de emprender, sin río, ni cuesta que
le impida; pues solo se le oponen y atraviesan unas colinas pedregosas, sin riesgo de precipicios ni barranca. Queda
situado respecto al de Huehuetenango, á la parte del mediodía, sobre una grande ciénaga que se ocasiona de unas pequeñas
venas de agua de donde beben, detenidas y rebalsadas de la propia llanura
y algunas quiebras profundas de aquel terreno de naturaleza de barro. La
cortedad de su padrón tan solo se numera por de sesenta tributarios y
doscientos cuarenta habitadores. Viven como
atenidos á la limosna, sin más inteligencia ni más trato que unas malas y
gruesas mantas que ellos tejen con algunos hilos de algodón muy bastos y
groseros; ni en su poblado y su cultivo, fuera de algún maíz que
benefician, no tienen otras frutas que duraznos y las mejores y más crecidas cerezas que en otra parte alguna. Mas el de Santa
Ysabiel, pueblo de mas cumplida población y de más despejada amenidad, yace á
ocho leguas de distancia del de la cabecera Huehuetenango, sito en eminente
parte de la sierra hacía la parte del oeste de la cordillera del Norte, y por
razón de su eminente celsitud su temple frío y rigoroso es más nocivo y más
molesto, con vientos fríos y delgados por la estación del verano; mas su
terreno productivo hace felices á sus
habitadores con mucho colmo de maíz, frizol y chile, y todas frutas de Castilla
muy sazonadas. Consta de cien familias en vecindad de este pueblo, y
crece al de cuatrocientos en sus habítadores, que
son también muy propensos á los hilados y tejidos. Su Yglesía
parroquial (como la que he referido de Mazatenango) es de la débil materia del
esparto, si bien está mas adornada que las otras; pero, el de Chimaltenango más
entrañado á lo interior de la sierra-, pueblo más frío y más eminente en
situación logra mejor de su trabajo los efectos, puesto que el templo y la
vivienda de su cura y las más casas de vecinos son de buena teja y cumplida y
racional arquitectura. Son sus vecinos tributarios en número de doscientos, y
el de sus habítadores ochocientos; mas tales todos, tan racionales y advertidos
que los conocen en general con el pronombre de los políticos de Chimaltenango,
de cuya economía diremos lo que se ofrece en adelante. Es abundante país de
todas cosas, con
grandes y pingües rebaños de ovejas y
el carnero crecido y de escelentes carnes, como así también en las aves de Castilla y de la tierra; y
su abundancia en flores, claveles•, rosas y azucenas maravillosas.
Es su iglesia parroquial muy aseada con la cubierta de teja, y con retablo y
adornos de Sacristía de gran decencia y suficiente remuda, y así sus casas de
estos indios son también de teja y de repartimiento capaz y muy simétrico. Pero
por que dijimos ha muy poco ser conocidos con título, de los políticos, diré lo que me ocurre acerca de la ilustre memoria y claro nombre de Don Pedro
Hernández, indio natural de este Chímaltenango. Seanos dable la interrupción de este discurso
por proponer al ejemplo de esta estirpe tan
propio símil y dechado á las virtudes. Era Don Pedro Hernández hombre noble por la naturaleza de su
sangre; pero era más por sus costumbres
venerado; su juicio era advertido y muy
maduro, hermoso de persona y circunspecto de semblante, siempre
cojítabundo; fué prosperado de bienes de
fortuna; padre universal y venerado de los pueblos convecinos. Jamás aceptó
cargo de república, aunque fué muchas veces electa su persona para
el oficio de Alcalde ordinario, y por los
Corregidores escojído para gobernador; mas uno y otro renunció siempre su gran prudencia, y sin aquellos cargos
fué siempre temido y respetado, como después veremos.
67
Era amiguísimo
de la Yglesia, asistiendo al mejor culto de sus altares con haclenda propia que en ellos distribuía;
frecuentó siempre con gran cuidado los sacramentos, y en la crianza de sus hijos fué cuidadoso y
vigilante en la instrucción de dogmas católícos, y córtesanos, poniéndolos en
estado 'a tiempo
conveniente; no se le conoció en su vida otra mujer que la legítima;
pero este escelente y ejemplar republicano
indio, vivía tan atento á la misericordia y utilidad común, que
cuidando exactamente de que todos viviesen ocupados y trabajasen para
mantenerse con sus sembrados, cultivos y pastorías; al
tiempo de San
Juan y Navidad los indios justicias de su pueblo
le daban memoria y cuenta de los tributos cobrados y de las personas que
faltaban por pagarle, y visitando las casas de estos por su persona
investigaba la causa de haber faltado á esta obligación; pero constándole ser mugeres viudas y ellos enfermos
habituales, o de enfermedad prolija y larga, pagaba con su caudal el tributo de todos ellos
cumplidamente. Era el primero
á las visitas y salutaciones de los
Vicarios y del Corregidor,
procurando asistirles con gran veneración y
respeto. Pero llegando de este
singular y principal indio la muerte, dispuso su testamento bien
notable, muy cristiano y muy
correspondiente á su talento; por que declarando las porciones que había dado á
sus hijos que había casado, mandaba otras
iguales á los que quedaban sin estado, y que
las tierras, ganados é instrumentos rústicos fuesen partibles como la cantidad
de reales que dejaba (y no era corta) ; pero que á su muger se le aplícase' la mitad de todo, y que por su
alma se dijeran cantidad de quinientas misas,
y se impusiesen mil tostones (así ellos por no
esplicar quinientos pesos) á censo perpetuo por capellanía de su
alma, con corto número de misas y una cantada, mas bien ordenado no sé si bien
se ejecutó o que cobro pusieron en ello los
religiosos, harto será si se hizo algo. Y aplicó otra cantidad
de dinero para que puesta á renta de indios según estilo (aunque malo) de á
real en cada peso, se pagase con su rédito el
tributo de las pobres viudas y de los hombres enfermos é imposibilitados;
destinando
otra porción moderada para que traída á la misma renta fuere su procedido para la salutación que hacen los Alcaldes á los Vicarios y
al Corregidor, en sus recibimientos (esto
atendído á que para ello los justicias hacían derramar y molestaban á los
pobres). Otra porción menor que aquella la destinaba al propio
rédito y usura, pa. que su muger saludase á los
padres y á los Corregidores, y después de los días de ella, su hijo mayor en nombre de su linage. Tal hombre como este era Don Pedro Hernández,
y á éste los de su estirpe lo mataron á pesadumbres
y aun quien diga que á pedradas. Pero no solo este en este
pueblo pareció político y famoso, sino Don Pedro Ortiz su grande imitador, y
despues de este Don Baltazar del Castillo, indio de gran talento, y don de
gobierno, y de mayores esperanzas en mi tiempo, y que después floreció en
muchas prendas convenientes y provechosas á la causa pública, con que si á
todos los impusieran y criaran en razón política, muchos ó los más fueran discretos
y tratables, por que sin duda descubren buenos talentos, que limados tuvieran
lucimiento.
68
CAPITULO IX
Que continúa la
materia del precedente.
MARGINALES.—San
Juan ATITLAN. — Sítuación.,suya en lo más áspero
de la sierra y vecinos tributarios que tiene. — Es de pingüe y
fecundísimo terreno. — Su parroquial, y casería. — Natural agreste de los
indios. — Admirable y lastimoso caso de ídolatría que dente pueblo averiguó el
autor. — Presos los principales idólatras, por lo
que de la averiguación y sus confesiones resultó, fueron castigados.
— Castigo temeroso que ejecutó Dios en este pueblo por el setiembre del año de 1692, día de San
Geronímo. — Lo' que acerca de la perseverancia de
estos miserables en la ceguedad de su idolatría me escribe el M.
R. M. F. Diego de Ribas. — Notable cláusula de su carta. — NEUTLA. —
OSUMASINTLA.
Mas continuando
en la derivación de las noticias y la ocular inspección de los demás que
restan, pueblos sujetos á esta visita de Huehuetenango, describiremos de Atitlán
lo que nos consta, así de este San Juan Atitlán, más numeroso y más crecida,
pudiéramos decirlo, que del otro de Chimaltenango; mas no es entre los
conceptos de los hombres, ni igual ni grata la imitación de las virtudes.. Yace
este pueblo mas entrañado que otro alguno en la
aspereza de la sierra, con número de trescientos tributarios y mil y
doscientos habitadores; es de temperamento frío y su región muy saludable y muy
benigna, con dulce amenidad en sus boscages, y en la cultura muy abundante su
terreno en copia y providencia de maíz,
frizoles, habas, alverjas, chile y frutas, y flores de Castilla. Son aplicados
á la crianza de ganado menor y dados .también á los hilados y tejidos de
algodón, común inteligencia y grangería de todos los serranos. Su
Yglesia parroquial de buena fábrica de teja, y así las casas de los indios. Es
este y los demás ya referidos, felices pueblos en providencia de aguas, que
suficientes y bastantes son dulces y delgadas en grande modo; mas estos indios agrestes y montaraces, casi de intento y muy á salvo viven en intrincados escarbucos de aquella
sierra con el motivo de las milpas; pero sus curas ó vicarios me
aseguraban y decían que era pretesto é invención
para incensar á los ídolos. Y así á este intento lo advertí,
bien lastimado, y pesaroso de la ignorancia de esta gente, en el suceso que
averigüé de aquesta naturaleza y desta forma. Era uno de los vicarios de este
partido Fray Marcos Ruiz, religioso Mercedario, de amable natural y gran
Ministro, gran lengua de los Mames, por haber
nacido y criádose entre ellos. Tocéle á este la vez de salir á
visita por darles misa á aquellos pueblos y lo demás del pasto del espíritu, y
era preciso el residir en ellos ocho días; pero antes de llegar al de San Juan
Atitlán, percibió en el solemne repique de
campanas, pero en la inteligencia de que sería por su venida, según
costumbre, se fué acercando más á él, mas advirtió que ya casi á las goteras de
la ciudad .aun no le recibían las cofradías; mas este buen Ministro que á causa
oculta y superior, estravió el viage que llevaba para Colotenango, dejando el
visitar á este Atitlán para la vuelta, entrando ahora en él incauto y
deliberado, halló la Yglesia muy asistida del pueblo, su aseo notable y esmerado, en flores y perfumes abundante, mas
(o gran Dios, lo que tolera tu justicia) era el santo
69
ó la deidad que
celebraban, un indio mozo, mudo y en gran modo asqueroso, si simple sobre todo
encarecimiento, que
sobrevestestido de las vestiduras sacerdotales, le tenían colocado en el altar recibiendo aquel culto y tal
obsequio, sin saber más que estar contento viéndose con adorno tan galán, y
satisfecho y abundado de frutas y viandas que allí se le ofrecían por unos y
otros; mas el Ministro del Señor que á vista de tal maldad quedó
aturdido y admirado, hallando como Moisés
pervertido su rebaño, fervorizado y encendido en el celo del
verdadero pastor, dándole Dios en caso tan inopinado y tan atroz, palabras
eficaces y bastantes, reprendió el atrevimiento -é inmoderada maldad de aquel
pueblo, amenazándole con la ira del Señor, y trayéndoles á la memoria ejemplos
de muchos pueblos idólatras destruidos y acabados con manifiestos y severos
castigos de la divina justicia; pero estas, gentes obstinadas
en su ínfamia•y su ruindad, fueron saliéndose del templo sin hacer caso del
Ministro dejándole solo, y llevándose
consigo su dios indio, mudo, y tonto, y procurando el Ro. F.
Marcos Ruiz haberle á las manos, para efecto de
remitírmelo á Huehuetenango, no solo no hubo alguno, que
obedeciere sus órdenes, pero irritado el pueblo
contra él, le acometieron con machetes, palos y piedras para quererle matar, saliendo
no sin grande ayuda de Dios, á uña de caballo de entre las manos de aquellos bárbaros obstinados.
Sería
la una del día cuando hallándome yo á un balcón de
la casa real, le vi atravesar por la plaza para el convento, y
preguntándole si era enfermedad la que tan breve le traía, se encaminó para mí, y refirió con lágrimas todo el suceso
ya espresado. Despaché luego á
Francisco de Santiago que era teniente general, á que trajese ante mí á cuatro sujetos de cuyos nombres infelices aun no puede acordarse mi
memoria, solo de dos D. Sebastián de Mendoza y Nicolás del Rosario, los más
culpables idólatras y motores del alboroto. Hallé noticia en los- cuadernos que conservo de los
tributos que estos cobraron como Alcaldes, y venidos ante mí con su dios mudo, confesaron de plano su delito, que fué castigado á vista de los pueblos más inmediatos á
aquella cabecera Huehuetenango, pasándolos con azotes por las calles públicas y
dándolos por dos años como esclavos de la Yglesia
de Huehuetenango; y remitiendo el mudo
al Corregidor del Valle para que le entregase á la justicia del pueblo de
Comalapa de donde era y diese orden para que no le dejasen sa'ir de él, dando
al Corregidor espresa noticia de todo, cesó al parecer aquel abuso. Creo que no escedí en su castigo, antes bien me recelo haber quedado, corto; mas con
esta generación llena de privilegios no podemos obrar más los jueces, ni
tampoco podemos hacer menos.
Mas como quiera
casi que aquestos miserables hayan
perseverado en la propia ceguedad ó con mas vicios y miserias, se hayan
constituido más culpables en la presencia de Dios, aun referido el caso que
vamos á decir por su Ministro Vicario el presentado Fr. Tomás de Aguilar del
orden de Redentores, me parecía ser cierto, pero muy ponderado y muy entraño;
hasta que por ahora en que entendíamos en describir de este partido lo,
concerniente. Vino á las manos su certeza por la del Padre Maestro Fr. Diego
Ramírez, Provincial actual de esta Provincia de la Presentación, con relación jurada que nos remite el R. P. Maestro Fr. Diego de Rivas, Padre
de esta Provincia y Comendador del convento de Huehuetenango, que le
refiere en esta propia
sustancia que á
la letra-no se espresa por no alterar con su elegante estilo y docto laconismo,
el propio nuestro inculto y bronco; y este mismo
suceso autenticado por el
teniente general Don Gaspar Sáenz Viteri, Alcalde mayor del partido de Tótoníczüpa, de Orden del Real
Acuerdo, en que parece que habiendo ido á este pueblo de San Juan Atítlán á
darle misa el día del gran Doctor de la Yglesia San Gerónimo de el año de 1692;
siendo la hora del medio día, se empezó á abrir
en la tierra un surco bien profundo, que atravesando en longitud por medio del
cementerio de aquella Yglesia, se dilató por toda la planta de aquel pueblo, y
á breve espacio de tiempo se fueron abríendo y continuando• otros muchos
canales como el primero muy continuados y muy juntos, y estos tan hondos y
profundos, que al movimiento de sus roturas, empezó á crugir desengarado el
maderage de la casa del religioso; pero advertido de este Ministro
el desastre que amenazaba, yendo á la Yglesia percibió más estruendo en las
maderas, y reconoció mejor su gran prudencia la instabilidad de aquel suelo
abierto por muchas partes, para mandar sacar los
vasos sagrados y ornamentos, imágenes, lámparas, órgano, y•campanas, no sin
mucho peligro y grande riesgo de este Padre y de los que se detenían en
semejante diligencia; mas ésta ejecutada á gran fervor, salió del pueblo con
todos los vecinos de aquel miserable y pobre pueblo, como á las cinco de la
tarde. Pero, después en los días inmediatos sacaron aquellos indios
los, retablos, quedando un solo colateral que no se pudo redimir, por que
creciendo el riesgo á grande ruina, dentro de poco
se vino al suelo toda la Yglesia, con la casa del Ministro y las mas posesiones
de aquel pueblo; y hasta las que eran de paja también cedieron á aquel
castigo. De donde se deduce la• ingencía con que las grietas y aberturas
aflojaron la tierra, puesto que ellas únicamente, sin temblor de tierra •que no
le hubo ni antes ni después, ocasionaron tal estrago, con que quedó todo el
terreno arado á surcos tan hondos y profundos como 'Cuarenta varas, sin lo que
llenó de ellas el desplomo.
Y quien podrá
pensar de la flaqueza de los hombres, que los de aquesta estirpe siempre
errada, y en especial los de este pueblo, o por los públicos castigos,
temporales, ó por los muy notables y estupendos de la justicia superior del
Tribunal divino, no estuvieran sujetos y enmendados, mas se errará en la cuenta
quien pensare con piedad necia é indiscreta que no se están en su malicia y sus
errores; así me lo asegura por su carta de dos
de Junio de noventa y tres el R. Mo. Fr. Díego'de Rivas, por
estas cláusulas formales: "Huélgome mucho llegase á tiempo el ínforme de este partido, para, que lograse el suceso de
el pueblo de San Juan Atiilán,en la pluma de Vmd. su debida ponderación,
:en el caso y en el ;castigo que el cíelo le envió con tan inaudita
ruina; bien que ;ellos poco sé dan por entendidos, puesto que ahora el mes
pasado estando yo solo ;allí (por que el cura
estaba ,en Necta) enterrando una india, á mis ojos le (metieron una
gícara en una bola de masa de cacao en la sepultura, que no habiéndolo yo
advertido al hic et asume, al día siguiente hice delante de todo el pueblo
abrir la sepultura y hallé la gícara con la dicha masa; hice azotar al que la metió (que fué el marido de la
•dijunta), hícele su sermón al pueblo,.y después en el propio
idioma su cura. Vea Vmd. que tal anda todavía en estos hijos la superstición, y
que diremos de lo ahora sucedido en Tustla &" de esto de Tustla acerca
de gran tumulto
"DIOS NUNCA PERMITIRÁ QUE ME EJECUTEN"--CASO REAL.
La vida es mucho más extraña que todo cuanto la imaginación del hombre puede inventar. Sherlock HolMes.
DESENLACES IMPREVISTOS
DRAMAS DE LA VIDA REAL
(Condensado the «True»)
por Anthony Abbot
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
MARZO 1946
ESTABA YO ALMORZANDO un día con el alcaide de la prisión norteamericana de San Quintín, cuando
recayó la conversación en la «epidemia» de billetes falsificados que
repentinamente había invadido la costa del Pacífico. Eran, precisaba
confesarlo, una verdadera obra de arte, y nadie podía ni sospechar
siquiera de dónde procedían.
Solamente dos años después se descubrió que los tales billetes eran hechos por los presos de San Quintín, en las mismas narices de mi amigo el alcaide.
Tal
es lo que suele pasar con el crimen. El acervo de los hechos
delictuosos es como un loco amasijo de lo absurdo y lo increíble. Por eso quienes escriben novelas policíacas, las inventan. Los hechos de la vida real no les sirven, porque son demasiado increíbles.
AÑOS atrás, en 1921, un cierto individuo a quien se conocía en Chicago con el apodo de II Diavolo, capitaneaba
una pandilla de ladrones jóvenes. El botín lo repartía siempre por
partes iguales, pero luego armaba partidas de juego, y dejaba sin un
céntimo a sus secuaces. Sin embargo, éstos continuaban obedeciendo
fielmente sus órdenes, porque le tenían miedo. Hasta llegaron a matar
por él, y eso fue lo que acabó perdiéndolos a todos.
Uno de ellos, un
joven de apellido Viana, confesó todo lo referente a las actividades de
la pandilla, antes de pagar sus crímenes en la horca. Como resultado de
ello, II Diavolo, cuyo verdadero nombre era Cardinella, fue puesto
preso, sometido a juicio y condenado a muerte. Mientras llegaba su hora,
11 Diavolo se declaró en huelga de hambre, y llegó a perder hasta 22
kilos. Nadie sospechó que_ aquello fuese un ardid, hasta que la noche de
la ejecución se recibió en el cuartel de policía una denuncia
telefónica anónima. «Los amigos de Cardinella », dijo una voz de hombre,
«van a apoderarse de su cadáver tan pronto como sea ahorcado, para revivirlo. Saben que lo conseguirán, porque ya hicieron lo mismo con
Viana». Inmediatamente se colocaron guardas especiales, sobre todo en
la oscura callejuela sobre la cual se abría la cámara de las
ejecuciones. Tres minutos antes de la medianoche, hora en que II Diavolo
debía ser ahorcado, el carro fúnebre que iba a recibir el cadáver,
entró en la callejuela.
Pistola en,mano, los guardas se apoderaron del que venía guiándolo, y abrieron la puerta del carro. Dentro
estaba un hombre con chaqueta blanca de médico, y una mujer con
uniforme de enfermera. En el centro había una camilla con un colchón de
caucho lleno de agua caliente. A los lados, almohadillas
térmicas con baterías eléctricas; un tanque dE oxígeno; un estante con
agujas hipodérmicas, una cesta llena de calientapiés.
Cierto era. aquello. Il Diavolo había ayunado como lo
hizo para no pesar mucho el día de la ejecución y disminuír así las
probabilidades de que las vértebras cervicales se le rompieran. Todavía hoy, en el bajo mundo de Chicago, se tiene como cosa evidente que Viana fue resucitado para probar que tal ardid es fácil de llevar a cabo, pero que luego, por haber sido delator, le volaron los sesos de un balazo y lo tiraron al lago.
Los que escriben novelas, por supuesto, no incluyen en ellas episodios así. Porque ¿quién iba a creérselos?
No hace mucho, SELECCIONES publicó la novelesca relación de un individuo que fue colgado en la horca y no murió.* Por increíble que parezca, el caso similar de una ejecución que no pudo llevarse a cabo, ocurrió en Inglaterra.
John
Lee, vecino del pueblo de Babbacombe, cercano a Devon, fue acusado del
asesinato de una tal señora Keyes, a la cual se encontró acuchillada en
su propia cama. Las pruebas en contra de Lee eran muchas y, al parecer,
terminantes, pero él en todas sus declaraciones afirmaba siempre: <<Yo no cometí ese delito. Y nunca podrán ahorcarme por ello».
Cuando el juez lo condenó a morir en la horca, Lee dijo con la más perfecta serenidad: «Dios sabe que soy inocente, y nunca permitirá que me ejecuten. Él me ha dicho que no tenga miedo, y yo confío en su divina palabra ».
El
día de la ejecución, una gran multitud se apeñuscó en torno a la cerca
que rodeaba el patíbulo. Inmediatamente antes de proceder a la
ejecución, se colgó
*Véase El enigma del ahorcado, en el número de abril de 1945 de SELECCIONES.
una especie de dominguillo, para probar la cuerda. El juez Marcus Kavanagh, de Chicago, quien publicó en 1932 su investigación de este caso, dice que la cuerda y la trampa habían funcionado correctamente
con el dominguillo. Pero cuan los guardas, después de haber puesto Lee
la capucha, tiraron de la palanca para lanzarlo al vacío, la trampa no se abríó, Uno de los alcaides de la cárcel trepó al tablado para ver de qué se trataba, ocupó el puesto del reo encima de trampa. Tiraron de la palanca, y las puertas de aquélla se abrieron. El alcaide cayó al suelo y se quebró una pierna.
La ejecución fue suspendida por un cuantas horas y Lee volvió a su celda. Ensayaron de nuevo con el dominguillo y todo funcionó perfectamente. Se trajo al reo para un segundo intento. Y otra vez la trampa se negó a funcionar.
El
sheriff asustado, telefoneó todos 1os detalles al secretario del
Interior y le pidió instrucciones. La respuesta fue: «Proceda con la
ejecución».
Para entonces la muchedumbre estaba indignada y furiosa. Todo el mundo pedía que se desistiese de la ejecución. Pero las órdenes del secretario del Interior tenían que ser obedecidas. Cuatro ensayos más — todos satisfactorios — se hicieron con el dominguillo. Luego Lee fue llevado otra vez a la plataforma. El sheriff mismo tiró de la palanca. Y no sólo una, sino dos, tres, cuatro veces... Lee se desmayó y hubo que devolverlo a su celda.
Al día siguiente se recibió un telegrama del secretario del Interior: «Sentencia de muerte de John Lee, conmutada».
¿Y Lee? Años más tarde su sentencia de prisión perpetua fue conmutada también. Salió de la cárcel, contrajo matrimonio, y se hizo evangelista, dedicando a la predicación de la fe en Dios el resto de sus días.
YOM KIPPUR Carlos Manuel Pellecer
YOM KIPPUR
Carlos Manuel Pellecer
Shabat:
"No hagas trabajar a tu esclavo ni a tu asno", prescribe el Antiguo
Testamento, pero además el sábado se consagra a reverenciar a Dios,
hasta que cae el sol y suena el "shofar", para que los fieles vuelvan a
la normalidad de sus tareas.
Sin embargo, aquel sábado 6 de
octubre de 1973, tiene algo particular, es Yon Kippur, el día de la
Expiación para el pueblo judío. La sinagoga de la vecindad está
concurrida, la jornada llena de cánticos y plegarias, más que otras
veces; algunos fieles han estrenado ropas nuevas, aunque la impresión
puede venir de que los chales que para orar llevan sobre los hombros son
excepcionalmete nítidos con brillantes adornos y los solileos parezcan
más redondos y encendidos scibre las venerables cabezas. Como si el
tiempo se detuviese sobre el pasado, no circulan automóviles, la gente
no ríe, no grita, hay recogimiento y apenas si con discretos gestos las
familias se movilizan o se saludan entre sí. La solemnidad está
en el viento que se baña en el olor de los jazmines
y que sin percatarnos ha puesto en nuestro espíritu un poco de tristeza
como si debiéramos evocar un duelo. Quizá sea sólo un poco de
nióstalgia agudizada al final de la tarde por el esplendor de los
celajes y el signo estupendo de los líbanos.
Ha sido en suma, un
sábado sin nada particular: Obligados a permanecer en casa con sólo
música ritual en la radio y la televisión. Una jornada de reflexiones y
arrepentimiento, de mostrar internamente los pecados, solicitando para
ellos su perdón al Creador.
Nos ha llamado la atención escuchar, interrumpiendo voces y notas musicales,
una frase un poco impertinente "Marmita de carne"o algo parecido que, en circunstancias de religiosidad tan extrema,
debía tener un significado secreto, indecifrable para nosotros.
No
dejó de sorprendernos que en el aterdecer, antesala caída del sol
cuando habría de sonar el shofar anunciando el fin de la ceremonia, la
sinagoga se ha vaciado y fuese el semblante de las personas el que
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cambiara,
haciéndose en unos severo y en otros angustioso y como si una acción
eléctrica de mayor vigor afectase sus músculos, gestos y movimientos,
más agiles y definitivos.
En la misma noche por llamadas telefónicas a
los amigos, nos informamos que los ejércitos egipcios por el este, y
los sirios por el norte estaban agrediendo terrenos controlados por
Israel desde 1967. La guerra había estallado y la movilización general
se estaba llevando a efecto. Comprendimos que la frasecita aquella
molestosa, debía haber sido una consigna militar.
Muy hondamente conmovido, el domingo temprano fui al Ministerio de Relaciones Exteriores
para ofrecerme como voluntario en las filas de la defensa de Israel. Mi amigo Moisés Sattat, jefe del Departamento Latinoamericano, me observó sonriendo y agradecido exclamó:
"Embajador, su puesto más importante, ahora más que nunca, está el frente de su embajada".
Y para colmar mi contrariedad, se puso a darme consejos como el de
procurarme sacos de arena para proteger ventanas y puertas en caso
Jerusalén fuese bombardeado.
Al volver a casa, el cielo continuaba luminoso como todas las mañanas, pero esta vez
el retumbar de los aviones "Phantom", super-sónicos de fabricación norteamericana, atronaba lúgubre y terriblemente la atmósfera. Paolo parecía horrorizado, llorando se pegaba a las piernas de su madre, mientras nosotros tratábamos
de descubrir inútilmente en el espacio, las escuadrillas de estas naves aéreas que partían hacia el frente. ¡War!era la única palabra clara en las informaciones de radio y TV. Las noticias sólo podían ser confusas u oscuras.
Es otra arma que en caso de conflicto usan con habilidad los israelíes. Adentro y afuera del país, todo mundo ignora las posiciones y maniobras de Tsahal frente al enemigo. Luisa Sastegón,
la hermosa sefardí
que trabajaba con nosotros en la cocina, llegó apenas un poquito tarde a
sus ocupaciones. Lloraba silenciosamente. Su hijo Yuda estaba en filas,
ciertamente en la línea defensiva Bar-Lev que Israel había construido
paralela y a lo largo del Canal de
60
Suez,
la que estaba siendo atacada por toda la fuerza egipcia.
Por el momento y en muchos días nada era posible saber de lo ocurrido
ahí, después nos enteramos que Yuda, escondido en una hielera habiase
salvado con otros tres de sus compañeros, mientras que el
resto de los setenta soldados que se hallaban en el fortín, habían sido
pasados a cuchillo, sorperendidos por los egipcios que agredían
desalmados.
Y mucho más hubimos de saber de aquellas tristes
jornadas, helo aquí: Sobre la línea Bar-Lev en el borde oriental del
Canal de Suez y en las alturas del Golán, la alerta ha sido decretada
desde el amanecer, pero esto no parece serio puesto que frente a las
tropas de Israel todo esta en calma. Podía ser sólo un ejercicio
preventivo pues siendo Día de la Expiación -Yon Kippur- el país está
paralizado. Tanto más que hace ya cuatro días, de las orillas del canal partió una de las mejores unidades regulares de
carros blindados "Centuriones" y participa en maniobras en Bersheva.
Los reservistas de la brigada 116 que la reemplazan, son en su mayor
parte de Jerusalén, se estiman molestados. ¿Qué es eso de enviar
soldados en activo de Israel a que se aburran mirando a través de un
canal completamente tranquilo? A medio día la disciplina se relaja en la
mayor parte de posiciones. Nadie podrá pensar en que los más bien
perezosos egipcios vayan a atacar bajo aquel calor infernal.
Empero
nadie podrá olvidar lo ocurrido a las dos horas exactas de la tarde. Los
centinelas cabecean y los que no están de turno lavan su ropa sucia o
escriben a sus familias. Otros en la posición Dorah, al sur de El
Kandara, juegan al futbol. A causa de ello, un soldado trepa a una duna
para buscar la pelota y casi rueda por la arena gritando "¡Aviones!
¡Aviones!"
Cuatro Migs 21 vuelan rasando el suelo, han surgido de atrás de la línea de árboles que bordea el canal. Y a estas mismas dos de la tarde, en punto,
se desencadena la artillería egipcia a lo largo de 120 kilómetros del frente que arde. Entre los fortines de la línea Bar-Lev que distan entre sí unos diez kilómetros,
los egipcios han emplazado grandes chorros de agua, gigantescos como si apagaran incendios y con
61
alta presión
borran las dunas de unos 20 metros habían construidos los tractores israelíes. Carros
anfibios atraviesan el canal y se hunden en el desierto por brechas
abiertas por el agua. De todos los fortines de línea los judíos disparan
sus armas inutilmente.
Después se supo, contado por los prisioneros,
qie los egipcios practicaron durante meses y meses sobre imitaciones de
tamaño natural este asalto a las posícione israelitas que no podía
fallar. Independientemente de las pérdidas que los egipcios hayan podido
tener, el plan fue minuciosamente aplicado, haciendo saltar la red de
alambradas con maquinaria que abrió camino a través de los campos
minados, eliminando a los soldados que resistían, con lanza-llamas y
granadas. Los soldados de Sadat, dando muestras de una disciplina poco
creíble, liquidan la resistencia y avanzan sobre las arenas del Sinaí.
En la meseta del Golán la situación es igualmente mala para las tropas de Israel.
El efecto de la sorpresa fue total. Centenas de carros blindados sirios atacaron a las 2 de la tarde, a la misma hora que los egipcios. Aquí se sabe que
el capitán Yossi con sólo siete carros judíos ha destruido treinta T 54 sirios, pero,
herido, ya no vió más. Cuando en el hospital de Safed recobró el
conocimiento, fue informado que los enemigos habían logrado una
penetración de 20 kilometres en el sector de Rafid.
En este mismo frente sirio,
la aviación israelí que ataca en olas sucesivas, está en aptitud de quebrar el ataque enemigo.
Pero del lado del canal de Suez, en donde los soviéticos han instalado
durante tres años, decenas y decenas de baterías de cohetes
, los cazas-bombarderos de Israel apenas si pueden realizar una especie de operación suicida. La táctica que había sido juiciosamente preparada contra los cohetes Sam 2 y Sam 3 soviéticos,
no tiene validez contra los Sam 6 que poseen gran movilidad desplazándose
frecuentemente. Los egipcios tiran a ciegas decenas de cohetes sobre
cada avión. Los Phantom que poseen equipo de "contra-medida", logran
algunas veces enloquecerlos, pero luego deben retirarse.
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Y
las escuadrillas de Skyhawks que tratan de atacar los puentes lanzados
por el servicio de ingenieros egipcios, caen diezmados. Aunque algunos
puentes fueron alcanzados, son inmediatamente rehechos.
Moshé Dayán,
ministro de la Defensa, debe ordenar que por el momento cesen los
ataques. Parece que todavía en la tarde, Dayán no ha sido informado de
la gravedad de la situación.
Se
dijo después que los norteamericanos previeron a Dayán de la inminencia
del ataque desde días, anteriores a que ocurriera, pero que el ministro,
un poco engreído, no se preocupó por esas informaciones y se dejó
sorprender, Presentó su renuncia a Golda Meir y ella le replicó
"A mitad del río no se cambia caballo".
Se rumuraba asimismo que Dayan se había encerrado para suicidarse ante
la gravedad en los frentes. Mas esto parece ser un malévolo rumor, pues
Dayán más que otros políticos y generales tenía la obligación y la
resolución de arreglar las cosas.
Y fue el general Ariel Sharón uno de los primeros en percatarse del grave desastre en el frente de Suez. "Arik", como le llaman todos,
es un héroe de todas las guerras conocido por su valentía e impetuosidad. Por razones políticas el gobierno en 1972 le negó el puesto de jefe del Estado Mayor del Ejército al que se sentía con derecho.
Entonces dejó el ejército para trabajar políticamente en el partido de
derecha en contra de los laboristas. Esta guerra se produce en víspera
de elecciones parlamentarias y es obvio que la política envenena los
rangos de Tsahal.
Sharon que se hallaba en su finca de ganado lanar,
escuchó la orden de movilización. Fue uno de los primeros en presentarse
a la gran base de Bir Gafgafa en el centro del Sinaí. El ha sido el
jefe de las tropas en el centro del Sinaí
. El ha sido el jefe de las tropas paracaídas, que son valientes unidades de infantería lanzadas de los aviones a los puntos más críticos del frente,
él ha sido comandante del frente sur que conoce como sus manos. Trepado en una tanqueta, irrumpe a través del desierto que está lleno de comandos egipcios. El quiere por sí mismo, ver y
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palpar
la situación. Y Arik percibe en el acto el horrible espectáculo. Una
marea humana que llega del Atrica & y se riega en el Sinaí. Algunas
unidades de Ingamteria egipcia, marchan como en un desfile siguiendo
banderas. Y estas unidades van seguidas de centenas de carros. Las
posiciones de la línea Bar-Lev ya no respon#den han sido apagadas. Se
exceptúa el heroico fortín "Quay" que resistirá todavía ocho días. Los
defensores de 1os otros fortines han recibido la orden de intentar
abrirse camino hacia el este, antes a que vaya a ser demasíado tarde.
Sharon ha recogido a varios de estos hombre, cuando Sharón alcanza el puesto de mando está loco de rabia. La
situación se complica todavía más por la crísis de mando muy grave que
ahí hay. El general que manda en el Sinaí es quien ha reemplazado al
propio Sharon, 4# sedenomina Gonein, pero le llaman "Gordish".
"Gordish" es uno de los pocos altos oficiales impopulares en el ejército. Antiguo estudiante talmúdico
es estrictamente ortodoxo.
Por ejemplo, no admite que alguien fume ante él en un día sábado. Es duro y quisquilloso. Es uno de los gloriosos "areneros" de 1967,
esos que pelearon sin reposo en las arenas del desierto, pero carece de
imaginación. Sabe ejecutar órdenes pero, carente de iniciativa no está a
la altura de ese 6 de octubre de 1973. Sharón que lo abomina le lanza a
la cara públicamente: "Si yo mandara todavía el frente sur, tú no
tendrías gran cosa que hacer en esta guerra". Y Gordish guarda silencio.
Pero
el malestar sobrepasa ampliamente el cuadro del estado mayor. Los
soldados se han desencadenado contra Dayán y critican furiosamente al
jefe del estado mayor, David Eleazar, bastante menos popular que
cualquiera de sus predecesores. Durante varias horas no se sabe quien
manda en el Sinaí. Cada general de los que allí se han reunido trata de
montar rápidamente su propia operación. Los tres comandantes de
división, Sharon, Mendler y Adam Bren no obedecen a Gonein que se
enfurece y no sabe que responder a Eleazar que lo acosa a preguntas.
Moshe Dayán toma la grave decisión de hacer instalar lo más rápidamente
posible una línea directa entre él y los tres jefes de divisiones.
En el frente norte la situación es diferente. "Hoffi",
el comandante del sector no tiene ningún problema con los jefes de
división: Rafael Eytan, a quien dicen cariñosamente "Raful" y Dan
Lanner, son dos de los más célebres veteranos de la vieja guardia.
Desde el comienzo de la tarde la mayor parte de reservistas ha
alcanzado sus unidades, que en ninguna parte de la tierra es cuestión de
ocho o diez horas, antes de poner los carros blindados en servicio. Y
es menester que tengan tiempo para desplegarse. Durante estas horas las
más largas -cuentan los periodistas-
son los muchachos de 18 o 19 años, casi todos reservistas que van a recibir el primer choque. Van a pelear
a uno contra cien, tan valientes como sus mayores.
Pero bien, el estado mayor de Tsahal, parece que atenido a sus glorias de 1967,
se ha dormido en los laureles sin seguir la evolución de los ejércitos adversarios. En el frente egipcio, las posiciones más avanzadas en
la línea Bar-Lev contaba con 700 soldados,
mientras que los atacantes egipcios fueron 70,000. Unas
cuantas unidades de la segunda línea que intentaban acudir en socorro
de los de Bar-Lev han sufrido pérdidas elevadas. Y aquí en el Golán la
evaluación ha sido desoladora. Saben exactamente el número de
divisiones, de tanques, de aviones enemigos, pero no han sacado las
conclusiones correctas.
Viven los estrategas del estado mayor israelí sobre el recuerdo de 1967: Superioridad aplastante en el combate de carro contra carro, de avión contra avión. Pero han subestimado el factor humano. Tanto los egipcios como los sirios
hacen aplicación perfecta de la doctrina soviética que consiste en una verdadera oleada de infantes acompañada de blindados. Estos
soldados de infantería están dando prueba de saber pelear y disponen de
un formidable arsenal contra los tanques. En cada sección de 40
hombres, se dispone de una docena de bazukas y frecuentemente varios
misiles teleguiados. En esta situación
la inferioridad de los israelíes es total.
Se pensaba construir un cohete antitanque, pero el proyecto está a
nivel de ensayo. Los primeros carros que se lanzan a la batalla, caen en
una
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verdadera
emboscada. Los infantes egipcios están ocultos en las pocas matas del
desierto, disimulados a lo largo de las pistas, y tiran como si tiraran
al blanco. La brigad israelí que trató de rescatar a los sobrevivientes
de la Lev perdió 70 blindados.
Pero en estas horas sombrías la máquina de guerra israelí no está rota. Como dice un periodista, Dayán no se ha dado un tiro en la cabeza. Dayan no pierde su calma.
Es un especialista en riesgos calculados y si ha perdido el primer choque, él prepara ya el segundo. El país por primera vez ha estado sorprendido por los árabes, pero nada está perdido.
Un especialista francés comenta: "Los árabes han logrado magníficamente su golpe,
pero sin embargo ha cometido un grave error: atacar el día de Yom Kippur.
Rs el solo día del año en el que uno está cierto de encontrar a los
israelíes a los más descreídos en sus casas o en 1a sinagoga. Es el
único día del año cuando las rutas está absolutamente desiertas. La
movilización de 1973 a efectuó en condiciones casi ideales.
Los convoyes de reservistas se lanzaron hacia sus unidades sin ningúm embotellamiento.
Una semana antes, el día de Rush Hashannah (año-nuevo judío) o una
semana más tarde en Succoth (la fiesta de los Tebernáculos) hubiera sido
una calamidad. Un millon de israelíes se hubieran hallado en los
pick-niks, paseando lejos de sus casas para festejar Los hombres
hubieran necesitado regresar a depositar a sus familias. La circulación
hubiera sido delirante. Israel estaría talvéz perdido. Queriendo hacer
muy bien atacando el Día de la Expiación los gobiernos egipcio y sirio
no solamente dieron al conflicto una dimensión fuera sagrada. sino
perdieron la oportunidad. El día de Yon Kippur ha sido el más nefasto
para los árabes". Y este mismo especialista al juzgar la situación sigue
diciendo: "El Estado judío fue sorprendido, cogido en frío, pero
ninguna comparación es posible con la jornada del 5 de junio 1967. El
Canal de Suez está muy lejos de los centros vitales del país y sobre el
Golán, el avance sirio está bloqueado. La batalla de mañana será
decisiva. En torno a Dayán y a David Eleazar
han reaparecido todos los "cueros duros"66
de
la vieja guardia. Muchos de ellos ni siquiera han sido llamados al
servicio activo, pero allí están, calmados y casi pasibles.
Terriblemente calmados".
Al día siguiente es domingo 7 de octubre y
la situación casi incambiable sigue siendo mala para Israel, salvo que
los sirios no han logrado penetrar en Galilea como fuera obviamente su
intensión. Los sirios, empero, ocupan la mayor parte de la meseta del
Golán; el fortín del Monte Hermón y la ciudad de Kuneitra están tomados
por los árabes y éstos continúan amenazando el puente de Las Hijas de
Jacob sobre el río Jordán.
En el frente con Egipto los soldados
enemigos aprovecharon la noche para reparar sus puentes sobre el canal.
Más de 1,000 carros de guerra y unos 100,000 hombres han entrado al
Sinaí y ocupan un espacio profundo de 20 kilómetros.
Soló y como un símbolo de la resistencia israelí permanece aislado el fortín "Quay",
al extremo de las cataratas de Port-Tewfik. La aviación Israelí está
inmóvil, ya no interviene para detener el impulso de las fuerzas
blindadas del general Chazli que avanzan hacia los cuellos de Mitia y
Gidi, pasos obligados en la mitad del Sinaí. Lo peor es que el Tercer
Ejército egipcio inicia una ofensiva hacia los campos petroleros de Abú
Rodeis donde los judíos sacan su petróleo y hacia Charm El Cheikh el
extremo de la península donde los israelíes son débiles y aislados.
Del
lado israelí los reservistas están en sus posiciones y ya sabemos su
fabulosa experiencia. Dayán ya preparó los planes para el contra-ataque,
fiel a su propia doctrina, de jamás hacer dos guerras simultaneamente
en dos frentes distintos.
Primero Tsahal arreglará cuentas con los feroces sirios, antes de darse vuelta y atacar a los egipcios. También
los paracaidistas del Tercer Ejército judío, han salido a detener la amenaza egipcia contra Charm El Cheikh.
Contra los sirios no basta rechazar sus unidades militares, hay que batirlos a fondo. Los israelíes tienen un odio viceral
contra los sirios por las crueldades y vilezas
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cometidas contra los prisioneros los han mutilado y torturado hasta enloquecerlos.
Y los sirios saben la rabia con que pelean contra ellos sus
adversarios. La aviación se lanza en primer lugar contra las baterías de
cohetes que son menos que las del lado egipcio, luego profundizan el
ataque contra los aeropuertos, las refinerías y los puertos y destruye
centros industriales.
En la meseta del Golán
los israelíes se baten valientemente contra fuerzas muy superiores y
equipadas con tanques soviéticos modernos que antes no habían sido
empleados. Los hombres de "Raful y de Dan Lanner han tenido
tiempo para desplegarse y maniobran sabiamente imponiendo su velocidad y
su táctica. Es "Raful un teniente-coronel de 34 años, jefe muy
particular. Con sus regimientos ha formado una especie de erizo y se
lanza entornando a las fuerzas enemigas sobre la meseta al norte de
Kuneitra. Los sirios que en 48 horas han construido una línea de unos
mil doscientos tanques de guerra que van a lanzar en tres contraataques
inutilmente. Perdieron su ocasión. Dos días y medio después del inicio
de los combates, el lunes en la tarde, ya perdieron seiscientos tanques.
La aviación israelí no cesa en sus ataques, pero los combates son
todavía muy duros, la artillería siria continúa activa, sin embargo la
ofensiva ha sido completamente parada y "Raful prepara ya un
contraataque sobre la antigua línea y en dirección a Damasco, la capital
de Siria.
El lunes 8 decisivo sobre el Golán, podría serlo también
en el frente del Sinaí, pero no, aquí suceden las cosas más extrañas de
la guerra. El problema del mando se ha complicado sin solución. Sharón
se presta mal a las directivas de su superior "Gordish", éste que
también había sido su subordinado. Ambos hombres se aborrecen y sus
diferencias trascienden lo que podría ser una antipatía personal. "Arik"
Sharón que ha sido comandante de ese frente durante los años
anteriores, cuando Egipto después del cese-de-fuego impuso una larga
guerra de usura que costó a Israel muchas víctimas. Conoce a la
perfección las modalidades egipcias y ha reflexionado profundamente
sobre la forma de rendir al enemigo. Sharón
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fue
jefe de la unidad 101 y ha sido comandante de las tropas aeroportadas, y
ahora sabe que la aviación no puede atacar porque sufriría grandes
pérdidas.
Aquí es mejor que sigamos al corresponsal de guerra de "Le
Figaro" de Paris, Yves Cuau, quien estuvo en el frente en contacto con
estos célebres generales. El nos cuenta que en la primavera de 1970, es
decir hace unos cuantos meses, Sharón hizo que el estado mayor de Tsahal
adoptara, lo mismo que el gobierno, un plan suyo sumamente audaz. Se
trataba de atravesar el canal con los carros blindados y por comandos y
de tomar por atrás a las baterías soviéticas de Sam, destruyéndolas para
enseguida regresara las filas israelitas. El nombre cifrado de la
operación era
"Gazela".
El plan nunca se había puesto en práctica porque otro cese-de-fuego
puso fin a la guerra de usura. "Arík nunca se consoló de que su plan no
hubiese sido empleado. El personalmente se ocupó de todos los detalles
de la operación. La travesía del canal tendría lugar en el sector
situado entre el Gran Lago Amargo y el lago Timseh. Y ese día lunes 8,
cuarenta y ocho horas después del comienzo de las hostilidades,
Sharón siente violentamente que su suerte está pasando. Los servicios de información israelíes que captan y traducen todos los mensajes egipcios
han llegado a identificar la posición de todos los cuerpos de ejército enemigos.
El Primer Ejército egipcio está al norte y en torno de El Kantara, el
Segundo Ejército está al centro y en frente de Ismalía, el Tercer
Ejército está al sur, en frente de Suez. El Segundo y el Tercer
Ejércitos hacen su juntura al sur del Gran Lago Amargo. Evidentemente hay un punto débil en esa región, precisamente es ese punto que Sharon ha previsto desde 1970 en su operación "Gazela".
Sharón
se sitúa a la cabeza de su división de reservistas. El surge desde los
altos de Gidi y sus tropas se hunden como una cuña entre los dos
ejércitos egipcios. Los combates son violentos, pues la división de
paracaidistas egipcios que se encuentra al norte del dispositivo del
Tercer Ejército pelea bien, pero con todo, al final del día, los
primeros elementos de Sharón alcanzan las orillas del canal de Suez. Los
zapadores franquean el
69
canal
y peleando cuerpo a cuerpo en las posiciono egipcias de la rivera
occidental, es decir ya del otro lado a la caída de la noche tienen dos
cabezas de puente.
Sharon informa y reclama los medios para que los
carros blindados atraviesen el canal. Arík esta seguro de su proyecto.
La guerra va durar menos de seis días. Las baterías de cohetes estarán
tomadas al revés, la aviación va a poder destruir las poderosas
posiciones de la artillería que protege a las tropas egipcias. Estas van
a ser cogidas en la trampa sobre la rivera oriental. De nada les
servirá haber llegado allí. Es el fin del ejército egipcio. Así piensa
Sharon. Pero, es el drama para este audaz general -nos cuenta Yves Cuau-
y para la camarilla de periodistas que no dejan a "Arík" de una suela,
porque es uno de los más célebres generales del ejército judío, y
también porque es el líder más popular de la oposición de derecha, desde
que dejó al ejército.
"Gordish" intima secamente a Sharón
dándole la orden de regresar a los elementos que han atravesado el canal y de poner fin a esa operación. Sharón
echando espuma por la boca llama al jefe del estado mayor, "Dado"
Eleazar para decirle: "¿Pero vosotros os habéis vuelto locos? Yo estoy
seguro de mi golpe. Necesito 48 horas solamente para demoler todo lo del
otro lado. Yo continúo!"
Fue necesaria la intervención personal de
Moshé Dayán para obligar a Sharón a obedecer. Las razones del ministro
de la Defensa son sencillas: No dos ofensivas al mismo tiempo sobre dos
frentes como lo había anunciado el día antes. La mayor parte de la
aviación se encuentra comprometida todavía por algunos días contra
Siría. Además, no es lo menos importante, y es imposible dejar de
atender la línea del Jordán en frente, pero tampoco es posible excluir
esa eventualidad. Pues esa larga frontera está completamente sin
defensa.
La mayor parte de los blindados de la brigada de Jerusalén
estaban sobre el canal en el momento del ataque de Yon Kippur. Se podría
haber esperado una catástrofe tendiendo una delgadísima red de tropas a
lo largo del
Jordán.
Están mal armadas, sin material pesado. El solo elemento sólido del
dispositivo es la brigada de paracaidistas de reserva. Pero es también
la única unidad de choque que el mando podría poner a disposición de
Sharón para atacar las baterías de cohetes. No es el caso. Dayán agrega:
"Es posible que tú tengas éxito. Pero, si tu golpe falla, nosotros no
tenemos más reservas en el Sinaí. El Estado estaría entonces en
peligro".
"Arik" se ve obligado a llamar a sus elementos avanzados, pero está como una fiera herida. Su cara un poco empastada de centurión romano, sus cabellos grises caídos sobre la frente, está convulso de furor.
Tiene expresiones muy duras para Dayán y para Eleazar. Sus fieles que
lo rodean se divierten. Se dice que no hay sólo un problema militar.
También el problema tiene una dimensión política. La rabia es grande en
la mayor parte de regimientos contra el gobierno que se ha dejado
sorprender y de su lado la oposición de derecha que no deja de predicar
la vigilancia contra los árabes que tienen favores de muy alto.
Se
escucha decir en todas las unidades: "Tiene buena cara ese Dayán con su
política de puentes abiertos y con su idea de que los árabes se
acostumbrarán a vivir al lado de nosotros". Cuando el ministro en visita de inspección desciende de un helicóptero, muchos de los soldados le vuelven la espalda:
Por la razón o por la fuerza, no pocos de entre ellos están persuadidos
que la cartera de la Defensa debe venir a Sharón desde que terminen los
combates.
Piensan que "Arik" es
víctima de un complot. Para ellos los miembros del partido de Golda
Meir, los viejos burócratas, no quieren que Sharón sea el gran héroe, el
triunfador de la guerra de Yon Kippur. Será necesario un
poco de tiempo para que la luz venga sobre esta crisis. Es verdad que
desde este lunes la política envenena las relaciones entre los altos
oficiales por primera vez desde hace un cuarto de siglo. En la tarde,
Sharón descarga duras palabras con Haim Bar-Lev, antiguo jefe de estado
mayor llamado el día anterior al servicio activo como segundo de
"Gordish" Gonein, Bar-Lev es ministro de Comercio e Industria en el
gabinete de Golda Meir.
Y
Sharón acusa: "Desde anteayer ustedes no piensa más que en las
elecciones. "Y Cuau piensa que los árabe tal vez han obtenido una de sus
más grandes victorias abriendo una brecha en el frente interior
israelí. Estodavía peor que en 1967, cuando ciertos generales arrancaron
sus galones y los lanzaron sobre la mesa del primer ministro Levi
Eshkol que se negaba a darles la orden de atacar.
Y es que estos israelíes son verdaderos guerreros, locos por la pelea. Nosotros vimos a no pocos heridos
huir de los hospitales donde estaban internados y viajar por todos los
medios a su alcance para reincorporarse a sus unidades y continuar
batallando. En otros ejércitos un herido se llena del sentimiento de haber cumplido con su deber y podrá pensar en dejar las filas,
pero jamás un israelí. Si lo apartan del combate estará furioso y ganará su tranquilidad sólo cuando haya vuelto a la batalla,
sin importarle la gravedad de sus heridas. Así como los jefes nunca
ordenan: "¡Adelante, avanzad!, sino bien al contrario: "¡Seguidme!" y
por ello el número de oficiales muertos es siempre grande. A jefes,
subalternos y soldados
los acomete una especie de histeria frente al enemigo y no pueden separarse de su antagónico hasta verlo caído.
No es sólo porque en los últimos años los israelitas hayan sido
educados así por razones de sobrevivencia frente a los árabes. No. Los
judíos han sido conformados así por siglos y siglos de su accidentada
existencia. Experimentan un extraño placer frente al peligro. El otro
hijo de Luisa Sastegón, Marcos, miembro en uno de los comandos del
general Sharón que habiendo cruzado el canal se encontraron aislados
entre los egipcios, nos narraba la
forma como los comandos estrangulaban a soldados egipcios y se colocaban
sus vestiduras, robaban a otros su pobrísima comida, haciéndose pasar por árabes puesto que al menos Marcos procedía de Marruecos, permanecían por allí disimulados,
pero en la noche hacían todo género de estragos en las filas egipcias y
lo hacían sin noción del riesgo o del peligro y con verdadero placer. Y
a la hora debida, eran los primeros en someterse a las órdenes de sus
oficiales.
72
Yves
Cuau nos sigue contando que durante más de una semana, la posición
exacta de las tropas judías sobre el canal va a permanecer un verdadero
secreto de Estado. Puesto que los egipcios dicen en sus comunicados que
ellos sostienen firmemente todo lo largo del canal, es absolutamente
necesario no contradecirles. La censura en Tel-Aviv y en Jerusalén
recibe consignas draconianas.
Es imposible a los corresponsales extranjeros escribir a pronunciar el nombre de "Arik" Sharón.
La comunicación es inmediatamente cortada. Y esto no tiene nada que ver
con la guerra de los generales. Es simplemente para no alertar al alto
mando en el Cairo. Las intenciones de los israelíes son claras, desde
que los sirios hayan pagado sus cuentas,
el fuego verde será dado a "Arik".Israel, como en 1956, como en 1967,
manipula sutilmente a la guerra.
La mayor parte de los 600 periodistas extranjeros presentes en el país,
no tienen ninguna idea de lo que está pasando. Quienes conocen una
pequeña parte de la verdad, están en la imposibilidad de transmitir sus
informaciones. Mientras que todo el mundo cree a los egipcios
perfectamente dueños de la situación, la división de Sharón está en la
inmediata proximidad del canal, hundido entre las tropas enemigas. No
ofrece el menor signo para dar la impresión que se prepara para
atravesar a la fuerza. Al contrario, ni siquiera se asoma a la orilla
del agua. Es todo justo si los pequeños comandos se infiltran cada noche
para emprender operaciones de sabotaje atrás de las líneas y tender
amboscadas en las rutas que unen Suez con Ismalía. Las tropas de
ingenierá deben lanzar sus puentes en el preciso momento, por ahora
están inmovilizadas en pleno centro del Sinaí para no cometer el error
de ser observadas por la aviación.
Sharon espera. Decepcionado y siempre furioso, pero obedece a Dayán, en quien reconoce algunas razones bien fuertes.
Chazli
el general egipcio comandante del ejército, ha comprendido el peligro.
Lanza furiosos contraataques para restablecer el contacto entre el
Segundo y el Tercer Ejércitos y rehacer el frente continuo a todo lo
largo del
73
canal.
La gran batalla de blindados está enganchada. Contrariamente a lo que
se creyó en aquellos días que se trataba de la penetración egipcia hacia
el este, en realidad ahora eran los egipcios que deseaban contrarestar
esa hernia israelí que penetraba en el sector central hasta la vía de
agua. Las tropas judías protegían y ampliaban esta perforación en el
dispositivo egipcio llamado a convertirse en una verdadera cabeza de
puente para una operación ofensiva de la mayor envergadura en el corazón
mismo del territorio enemigo. Durante cinco días los combates fueron de
extrema violencia. La aviación israelí no interviene en la proximidad
del canal para evitar el tiro de los Sam. Pero los cazadores egipcios
están también paralizados.
Y a pesar de la ferocidad de los primeros
combates sobre el Golán, no es el frente sirio lo que obsesiona al
gobierno de Jerusalén. Rapidamente ha tomado la determinación de no
entrar a Damasco y tampoco ocupar el Djebel Druzo. Las tropas de Israel
detendrán su avance y se atrincherarán en posiciones fáciles de defender
a la altura de Sassah a unos cuarenta kilómetros de la capital siria.
La
situación es totalmente diferente con Egipto. Desde el comienzo de la
ofensiva, los días serán contados. Cuando la guerra de Yon Kippur dura
ya desde una semana, las dos superpotencias, Estados Unidos
y
la Unión Soviética que es la autora real de esta guerra, no van admitir
esta vez el aplastamiento, la humillación de la principal potencia
árabe. Nadie se ha movido oficialmente cuando Israel estaba en mala postura. Pero, apenas ha pasado el canal,
Israel va a encontrarse en situación de acusado, de agresor, de malo. Y como dice ¡ves Cuau, es el comienzo de la carrera contra el reloj.
LA GAZELA HA ATRAVESADO EL ESTANQUE
Caps. XI-XIV RECORDACION FLORIDA -Huehuetenango
Recordación
Florida, Francisco Antonio se Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la
Sociedad de Geografía e Historia, Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX
III .Historia General de Guatemala. Asociación de Amigos del País. Fundación
para la Cultura y el Desarrollo. Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES
Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANGO
CAPITULO
XI
Que continúa la materia de los precedentes, hn relación de los pueblos de este
Corregimiento de Totonicapa, y doctrina de la Sierra que está recomendada á la
Religión Mercedaria.
MARGINALES.—Pueblo
y convento de CHIANTLA. — Vecindad de Chíantla, — Templo y imagen milagrosa de
nuestra Señora. — Milagro continuado de la Sta. Señora. — Lo que padecen los
curas doctrineros con los comendadores, priores y guardianes. — Todos Santos CUCHUMATLAN.
— Su peligrosa jornada. — Engaño que se padece acerca de la cabecera del río
Chiapa, y cual es el que le da principio. — Vecindad de este pueblo de
Cuchumatlán. — Utilidad y tratos de estos indios cuchumatanes. — San Martín
Cuchumatlán. — AGUACATAN y CHIALCHITLAN. — Su vecindad de este pueblo, y su
difícil y único idioma. — Su situación y temperamento. — Sus frutos deste país.
— Su iglesia, y casa de el ministro.
Habíamos prometido señir á dos
capítulos la descripción de este partido; mas la estensión de su país, pueblos
que le componen á la jurisdicción, y su doctrina y vecindad, no á poco volumen
se reduce, ni á epílogo y breve narración se sujeta, con que entendiéndonos á
más severa y larga relación; continuaremos nuestro asunto con el partido y encomienda de Chíantla. Yace
este pueblo de cabecera de partido y convento de encomienda á solo una, legua
de distancia de el de Huehuetenango, situado en amenísima llanura, en
cuya estensa proporción solo se oponen á la vista pequeños bosques de pinares que
se derraman y divisan á gran distancia del poblado, cuya planicie dilatada
entiende la amenidad de su campiña sobre la celsitud de grandes montes y está plantado hácia la parte del Norte con
claros y limpios horizontes, muy claro y alegre cielo; pero su suelo
seco y elevado á grande altura es en estremo tanto colérico cuanto frío y
ocasionado de jaquecas y destemplanza de cabeza. Sus aguas flúidas y derramadas
por entre tupida breña de Taray, son escelentes y saludables, de donde los
indios en su idioma Mame la llaman con el pronombre de Talbin, que quiere decir
agua que se bebe; y de la maravillosa especialidad de sus fuentes diremos
adelante, para decir en lo que discurrimos ahora que este lugar de Nuestra Sra.
de Chiantla le compone la vecindad de cien indios tributarios y de quince vecinos españoles que en
su producto se reducen á quinientos y ocho habitadores de unos y otros, y estos
generalmente aplicados á la crianza de ganado menor están aprovechados y en
descanso, y entre los indios se halla mayor la utilidad con la que se consiguen
con los hilados y tejidos. Todo lo más del aspecto material de este lugar está
fabricado de teja; el convento, en claustro es escelente, y el templo es uno de los santuarios más adornados y pulidos
que hay en el reino, frecuentado de romería numerosa en venerac'ón de la
Santísima imagen de la virgen María Nuestra Señora Madre de Dios, cuya
continuación de milagros se espresan
bien en libro que he leído y está en poder del Comendador de aquel convento, que
pudiera estar impreso á mayor culto de esta Señora; y solo referiremos le, que
sucede ahora acerca de sus milagros; pero
77
en este y en lo demás que
escribiremos con nombre de milagro o título de santidad, nos con atención
venerable y sujeción filia: lo sujetamos á los decretos y determinaciones de la
Santa Sede Apostólica; diciendo que habiéndosele dedicado á su Majestad nuevo
retablo, y colocado, en él su milagrosa y santa imagen, se vió desde aquel
punto que penetrando, una luz y resplandor por el retablo á herir en la pared
del respa'do, se veía entre aquella claridad una sombra aun más diáfana y
alegre que la misma luz; pero el Comendador que lo era el P. Mo. Fr. Rodrigo de
Valenzuela, Padre de esta Provincia Mercedaria y calificador del Santo Oficio,
hizo diversos exámenes quitando las luces de los balcones del temp'o, las de
las velas del altar y lámparas, y haciendo enjalvegar de nuevo la pared del
respaldo; pero siempre reconoció que la luz y la sombra permanecía y que uno y
otro emanaba y proviene todavía del lugar y asiento de la santa imagen, y así
se ve -hoy en día con venerable admiración. Es el culto que esta Señora tiene
-decentísímo y aseado,, con buena plata
labrada de sacristía y ricos ornamentos; muchas lámparas,
y la principal y mayor que le donó Francisco Ruiz Lozano, vecino de la
ciudad de los Reyes en el Perú, y- natural de la Puebla de los Angeles, envió
para dote de su luz una barra de valor de mil y trescientos pesos.
No es la más numerosa esta
doctrina de Chiantla ni es por eso la menos útil y provechosa á los vicarios ó
á los comendadores, que es lo más cierto; por que así en estas encomiendas como
en las otras, doctrinas de Santo Domingo y San Francisco, son los priores y los
guardianes los que perciben las obenciones, contentando á los curas doctrineros
con una pobre ración de cada mes, sobre que el R. Obispo Don Juan de Ortega Montañez, mostraba
gran sentimiento, y refería lo que á una siesta le sucedió en Samayaque, que
yendo á buscar fresco á la Yglesía halló al vicario muy divertido en el altar
enmangando cacao, y preguntándole ¿qué hace, padre vicario? le respondió:
Señor, estoy :hurtando un poco de este cacao (ofrenda de los indios) para
nuestro chocolate. A que irritado le dijo, llenándole las mangas con lo que
había, llévelo, llévelo, padre, que todo es suyo y no del guardián,que ese no
es cura; y ponderaba este Prelado la miseria y abatimiento de los unos y la
potestad y abundancia de los otros. Pero dejando las digresiones, pasaremos á
decir de esta doctrina que la componen cuatro pueblos y cinco Pilas
bautismales, con la estinguída en la
Parroquia de la estancia de Ponce y de los lugares que prevalecen, el de Todos los Santos Cuchumatlán, á ocho
leguas de distancia de la cabecera situado, se hace su jornada peligrosa
y molesta, á grande y notable celsitud, tanto en estremo eminente y levantada, que es la primera tierra qe. se divisa por
los pilotos de la navegación del Sur; mas este tránsito dilatado y con
mucho riesgo, es temeroso y atendible de los progresores de su senda, por que
desde que se emprende su viage desde
Chiantla ó desde Huehuetenango, que añade una legua, es todo pugnar subiendo
por tres leguas de cuesta peligrosa, hasta llegar á la estancia de Juan de
Alvarado, de donde se camina por llanura dos, largas leguas, que en el verano
se cubren de hielos y en el invierno de ciénagas y sumíderos; de donde se
prosigue este camino por otras tres leguas de penosísima bajada que corre por
una abra que hacen dos elevadas cordilleras, de tan mal suelo y tan
gredoso,asombrado y cubierto de grandes pinos y cipreses que por lo peligroso
del
78
terreno en todos tiempos se tiene
toda esta vía empalizada de gruesos é incorruptibles maderos, que á causa de su
naturaleza y por ocasión del río que allí nace en el rancho de la Ventosa, y quieren sea la cabecera del de Chiapa
que va al Norte, mas no lo es sino, ramo, por que el que le forma y dá
principio es el río del Molino de Chiantla, que llaman de Diego López; mas este
de la Ventosa que corre tortuoso,por la quebrada del camino y pasa cuarenta y siete veces por otros
tantos copantes que son unas ,angostas pontezuelas de maderos, hasta
entrar al lugar de Cuchumatlán, que forma su vecindad con el número de
doscientos tributarios y su producto de ochocientos, habitadores. Pero su
fundación plantada á la ladera de un monte de aquellos que la cercan, es
barrancosa y de penosas callejuelas,, su Yglesia parroquial cubre su Yglesia de
teja muy escelente, y está adornada y proveída de buenos ornamentos. Los indios
son laboriosos y aplicados, por donde
logran grandes, cosechas de maíz, frizoles, habas, mochó, chile del que llaman
guaqui, y en los portages de gran carguío que.va y viene la, vía de México
considerable suma de pesos; esto á más de las crianzas desganado menor, hilados
y tejidos, y otra muy gran porción que se interesan en más de dos mil botijas
de sidra que fabrican de dilatados manzanares que se cultivan y venden á su
tiempo á veinte y cuatro reales cada botija, y lo que logran en mucho
metal campanil que sácan de uno de aquellos que apuntamos, de que funden hachuelas que venden á los demás
indios de otros pueblos, y ojalá que nosotros las rescatáramos.
Mas el otro pueblo de los cuatro
de esta visita, q. es el de San Martín Cuchumatlán, que mira su situación al
Occidente, se aparta del de Cuchumatlán á cuatro leguas de camino, de peor y
más peligrosa senda del que dejamos advertido de Chíantla á Todos los Santos;
por que este de San Martín que ahora describimos se hace por una ladera de un
bermejal de greda muy resbaladiza, por donde á veces se sube y á veces se baja,
pasando por angosturas y despeños de mucha y temerosa profundidad. Su
temperamento medio entre caliente y frío, hace más pingüe y abundante el país
de su terreno. La vecindad de veinte tributarios, forma el corto pueblo de
ochenta habitadores, con pobre y corta Yglesia y habitación del Ministro que se
constituye miserable fábrica de bajareque, con la cubierta de paja, y así á el
respecto en su adorno y en su ajuar, pues todo se compone de un frontal,
casulla y a'ba, y un caliz y vinageras de plata. Pero no así el lugar de
Aguacatlán y Chialtchitlán, que se divide en estas dos parcialidades, que á
cinco leguas de distancia de 'la cabecera se emprende su viage á
razonable comodidad, haciendo lo más de la jornada por tierra llana y de' terreno
firme, que solo se corta en#dos tránsitos, el uno que baja á dar en una
quebradilla, y otro para un pequeño arroyo que llaman Ucubilá que quiere significar Cubilete de agua, pero esta tierra
de llanura es eminente y encumbrada de tal manera que desde allá se divisan en
los días claros los dos volcanes de ;Goathemala; y lo restante del camino'
hasta llegar al pueblo termina en una cuesta de más de cinco míllas. Su
vecindad más numerosa que la de San Martín, es de c'ento y veinte vecinos y de
cuatrocientos y ochenta habítadores de idioma especial que se reduce á una
pronunciación gutural. Yace este pueblo en la planicie de un valle de
capasísima llanura; el suelo de su planta que se stúa entre dos ríos y es de
arenisco migajón, conserva y guarda gran parte
79
de humedad, y siendo de templado
temperamento, hace enfermisa su región; pero su sitio alegre y de fecunda
amenidad hace apasible-su vivienda, con
buena producción de trigo, maíz, frizoles, chile, anís, carneros, uvas,
granadas, membrillos, higos, duraznos, plátanos y cañas de azúcar, con no menor
providencia de escelente pescado, con que sus indios proveídos y
colmados de todas las cosas, van en aumento cada,día, y tiene su cuidado y
devoción muy buena iglesia y casa de vicario con las cubiertas de teja, y en el
arreo y prevención de sacristía, buenos ornamentos y decentes. Son los indios dados, como los demás de la
Sierra, al trato de los hilados y tejidos, á que se añaden la
conveniencia de que con la cría de mulas interesan mucho en lo que por
razón de su tragín les contribuyen. Es la correspondencia de su pronombre Aguacatlán á nuestro castellano, de tierra de
aguacates, por que produce muchos y muy buenos.
CAPITULO
XII
Que continúa y termina la descripción de el Corregimiento de Totonicapa en los
partidos de Cuilco, Soloma y Jacaltenango.
MARGINALES.—San Andrés CUILCO, encomienda y
cabecera de curato.—Su vecindad y habitadores. — Su trato de los indios. —
Frutas y situación de este pueblo. — Vetas
de cobre en estas serranías. — Río de Cuílco considerable, abundante de buen pescado. —
Higuerilla, sus utilidades y socorro medicinal. — Aceite de higuerilla, mal uso
de semejante óleo en las lámparas. — Estampa que representa la higuerilla, sus
erizos y piñones. — Tectitlán. — Su vecindad. — Motozíntle, — San Gerónímo. — Su vecindad Mazapa. — Vecindad de
este pueblo,
Hemos deseado sin que se falte á
lo preciso por nuestra parte y diligencia, dar cumplimiento á la descripción de
este Corregimiento de Totonicapa; mas la estensión de su territorio y sus
anexos y agregados, que le han constituido en estimable jurisdicción, no nos
permite la concisión que pretendemos. Será preciso desde la parte de Levante á
donde situamos la planta de Chia'chitlán y Aguacatlán, pasar al Occidente, en
cuyo rumbo y progresión del pueblo que describimos de Ystaguacán, encontraremos
después de propasado su grande y noble río, el pueblo y encomienda de Cuílco, lugar de moderada vecindad, pues
su padrón le constituye con solo el número de ciento y vente tributarios, que
su producto se multiplica al de cuatrocientos y ochenta habitadores, q. se
mantienen y utilizan á las espensas de
los repartimientos de algodón que hacen los Corregidores (como en todos los demás pueblos de esta
jurisdicción y la de Quezaltenango,, sin cuyo beneficio perecieran y se
acabaran). Tienen estos de Cuilco manufactura de petates, esteras de
colores, alguna cosecha de bainilla,
algún cacao y achiote, por ser
su territorio de temperamento caliente, donde por gran producción y
maravilla se logran y cojen
muchas frutas de tierra caliente y tierra fría, con muchas
80
cañas
de azúcar. Su situación en tierra llana está señida de
grande serranía, en cuya mole y corpulencia no se producen otras yerbas que no
sea un género tan débil y desmedrado como el heno, y esta naturaleza de panino
infruéctífero dice la simple y corriente tradición que le proviene á aquellos
serros de ser montes minerales; mas de esta certidumbre no podemos dar más
relación de que hemos visto sacar de sus vetas, minerales buenas y abundantes porciones -de cobre muy
acendrado y muy subido, y de que á poca costa y fácil operación pudiera
conseguirse gran provecho. Riega este pueblo un río muy suficiente que llaman
de Chapala, y le provee de mucha
abundancia de bobos, almejas y espinosos el excelente río, de Culco que se avecina al pueblo á menos distancia de
una cuadra, y es su tránsito á la entrada y la salida del lugar por el uso de
las canoas. Su templo y su convento muy capaz, es de insigne y
maravillosa arquitectura de generosos materiales, y lo que toca á los adornos
de altar y lo demás de Sacristía, es muy decente y aseado; si bien no puedo
dejar de ponderar que en estas sacristías hay poca cuenta por los Ministros en
los adornos que pertenecen al altar; pues aquí en este lugar de Cuílco me ofreció cierto Comendador un cofrecillo
tecali con guarniciones de plata que había servido de depósito, más no aceptando yo esta oferta, vi después
la propia alhaja en poder de otro caballero, vecino de esta ciudad de
Guatemala, que me dijo haberle regalado con él otro religioso que había sido
Comendador de este partido. En este pueblo entre otras yerbas y plantas
medicinales se cría la higuerilla, que es común á toldos los temperamentos, y
se cría abundantísima, sirviendo de remediar muchas dolencias de los, hombres,
en especial el dolor de cabeza, aplicadas á ella las hojas tibias al calor
natural de las manos, la sana y quita con maravillosa brevedad; por que ó la
hace sudar copiosamente, o ella cojiendo en sí el calor de la cabeza, se secan
como tostadas al fuego. El aceite que los indios sacan de la simiente,
moliéndola y cociéndola en agua, va el óleo subiendo arriba y con una
cucharilla lo van sacando, y junto le dan otro hervor para consumirle algo del
agua que ha salido con él. En muchos de estos pueblos, en especial en los de la
administración de Santo Domingo, la aplican á la luz de las lámparas y ahorran el aceite de olivos para
que su Majestad y los encomenderos dan considerable limosna; pero habiendo de
decir las facultades de este aceite de
híguerillo, le usan los, médicos experimentados del país occidental, en
todas las enfermedades que provienen de causa fria, y su unción disuelve los tumores, destruye los flatos, y para el dolor
cólico es utilísímo, untando la parte afectada, y bebiendo algunas gotas de él
es utilísimo en semejantes dolores. .~ Ut experíentía dídídímus.
Untados los artejos contusos y los
nervios encojidos los cura y sana y habilita con maravilla. El estómago y vientre obstruidos untados con
este aceite los remedia, cura y sana, las úlceras y portillas -de la cabeza,
cura y remedia el dolor de los oídos, y los cogollítos tiernos, que son
como un caracolillo pequeño soasados al
rescoldo y puestos en los oídos quita y remedia la sordera; y experimentada
ó examinada por los médicos, quizá podría ser útil á otras muchas enfermedades,
como. también ablanda el vientre de los niños untado todo el vientrecillo, y les hace expeler las lombrices;
81
su
untura quita las señales del cutis, principalmente las del rostro; asimismo el propio aceite limpia los barros que muchas
veces salen en el rostro de las mugeres. Es caliente casi en tercer
grado y húmedo en el segundo. Proponemos su estampa á los curiosos, y déseosos
de aprovechar en el remedio de los hombres,
Es la hoja que produce del
diámetro á veces de una tercia, y á veces de una cuarta; la estatura del árbol
de cuatro varas de alto. Se levanta de cañón á cañón de más de una tercia;
gruesos y con nudos á la manera de la caña.
Mas procediendo á la descripción
de este partido, dista de la cabecera el pueblo de Tetítlán, nueve leguas, cuya
etimología es de correo de piedra, de Tet, que es piedra, y títlan
mensajero; sito en la sierra en sitio de grande celsitud y mucha destemplanza
de frío; el camino no fácil de emprender por la distancia, se hace más
trabajoso y casi inaccesible una subida de tres leguas, en cuyo filón está el
lugar; á que se agrega el riesgo conocido de dos
82
ríos muy caudalosos y temidos,
que el uno dá paso á los viandantes por un puente y el otro por hamaca; mas sin
embargo no le aprovechan al poblado los rápidos caudales de sus aguas, por que
en él sus vecinos son proveídos de unos pozos. No tiene arriba de treinta
vecinos, ni más que ciento y veinte habitadores; su Yglesia parroquial,
aunque es filigresía de corto pueblo y de visita, es decente y adornada, por
que estos indios laboriosos y de cultura muy atenta, hacen la provisión de los maíces á la, provincia de Soconusco,
de donde se utilizan y se enriquecen en bastantísimo descanso. De este lugar de
Tetítlán al que intitulan de San
Francisco Motocíntle, hay
cinco leguas de no desacomodado camino, lo más de él por alegrísima
llanura; este de temperamento medio y de seca naturaleza hace apacible y
saludable la amenidad de su vivienda; las aguas que le proveen de un suficiente
y dulce arroyo, son muy delgadas y ligeras. Su pueblo corto y abreviado está
compuesto de treinta y seis vecinos tributarios y sus familias hacen el número
de ciento y cuarenta y cuatro habítadores; su inteligencia es muy casera que se
reduce á las manufacturas de tejidos é hilados, y fábrica de petates ó esteras
para el adorno de los estrados; mas sin embargo á su parroquia le contribuyen y
le donan lo suficiente en su *Posible para hacerla muy decente. Así el de San Gerónímo, que dista de
Motocíntle ocho leguas de perversísimo camino, abierto por grandes
cuestas y dista de Motocíntle como una milla más de siete leguas; tiene decente
Yglesia parroquial, aún mucho -más de lo que puede su pobre y corta vecindad de
veinte tributarios y ochenta habítadores. Su trato el mismo que se escita en
Motocintle; su territorio dilatado, cubierto como su antecedente de mucha
arboleda de copal de toda la diversidad de especies del que se produce en
nuestra América. El temple muy caliente y lleno su terreno de humedad por
arribarse á Soconusco le hace enfermíso y poco grato, mas sus contornos por la
naturaleza del país llenos y abastecidos de grandes palmas de cocos, se corren
con la dulzura y suavidad de sus aguas al ardimiento y al calor. Amatenango, de casi igual vecindad
al pueblo de San Gerónimo, pues
solo es su padrón de diez y siete vecinos y de sesenta y ocho habitadores, está
distante de la cabecera diez largas leguas de penosísimo camino; lugar situado
entre dos ríos que son el de Mazapa, y
el caudaloso y grande q. intitulamos de Cuilco (es su etimología de
emínencía de carta ó papel). Mantiene esta vecindad proporcionada Yglesia á su
posible, y en él á su Ministro y cofradía. Es el idioma de los indios de este pueblo bien estraño, que no se roza
•ni asimila con otro alguno. Pero
Mazapa, lugar no menos miserable en su padrón y vecindad, del propio idioma y
de la estirpe de los ya apuntados, casi me excusa la descripción de su país, y el expresar la
dilación de su víage, temperamento de su clima, y el extravío de posición en el
asiento de su planta, por ser igual en
todo á Amatenango; solo diremos que es su padrón de solos quince
tributarios y de sesenta habítadores que se producen de sus familias, y que en
la progresión de diez leguas que se
tragina desde el lugar de Tetitlán á aqueste de Mazapa; cuya etimología
es de río de venados, de mazat y apant,
no encuentran los viandantes más agua que la de una laguneta que está
tres leguas antes del poblado, •cuya casi irracional
83
planta
se vé y se goza á la raíz de un monte
muy eminente y encumbrado que hasta las nueve del día la tiene asombrada é
impedida de recibir en sí los rayos solares; por cuya razón los indios casi
enfermisos no, cuidan del cultivo, de los campos y viven llenos de hambre y de
miseria, sin otra inteligencia más que la de picar los árboles de copal de
que abunda el territorio.
CAPITULO XIII
Que continúa la descripción del partido de San Pedro Soloma en el Corregimiento
de Totonicapa.
MARGINALES.—Situación
del partido de Soloma, — San Pedro Soloma convento de encomienda, cabecera de
curato. — Abundancia y feracidad de este país. — Campo que produce copia de
rosas. — Apriscos de ganado deste país, de que se mantienen con otras
inteligencias. — Vecindad de este pueblo, su temperamento. — Coatlán.
—Temperamento de Coatlán. — Vecindad de este pueblo. — Su trato y comercio. —
Teomahaes sin valor, ni salida por la malicia de los hombres, — Frutas de este
país. — San Miguel Acatlán. — Vecindad de este lugar, — Iztatlán. — Gran
trabajo de su camino y su temperamento. — Cría el Corregidor' todos los años dos capitanes y porqué causa, —
Situación de Iztatlán. — Vecindad de San Mateo Iztatlán. — Etimología de
Iztatlán, — Su iglesia parroquial. — Despuebla
el autor el lugar de ASANTIH, metido en tierra de infieles por autoridad de los
indios fugitivos, de Iztatlán. — Santa Eulalía, su jornada peligrosa. —
Vecindad de este pueblo. — Situación de este pueblo. — San Juan IXCUZ. — Río
Poh admirable y sus aguas medicínales. — Situación de San Juan Ixcuz. —
Vecindad de este pueblo.
Queda en lo que hemos referido
bien asentada la noticia de mucho territorio y apacible, de lo que goza el
nuevo orbe en su ancho círculo; pues de él lo más fecundo y delicioso se
incluye y se conoce en esta porción setentrional de nuestra nueva España; y
ahora en prosecución de nuestras descripciones, asentaremos de la encomienda de
Soloma, su territorio, su clima y su temperamento, y su administración
espiritual, con lo demás que pertenece á su gobierno y á su trato. Yace esta
porción de dilatado país muy entrañado
al Norte, sobre la celsitud de grandes montes de lo más, encimado de la sierra,
en territorio montuoso y de intrincada breña, y esta encomienda de Nuestra Señora de las Mercedes del partido
de San Pedro Soloma, es nuevamente instituida y ahora segregada de la de Jacaltenango, compuesta su doctrina y
vicaría de seis de los pueblos que tuvo toda junta, los, más contiguos y
setentrionales, Es cabecera del curato el convento de encomienda de San Pedro
Soloma; su idioma general de este
partido es jacalteco, como también en el de Jacaltenango de donde se deriva. Es
su convento y su parroquia muy decente, como su casa de Cabildo cubierta y
asegurada de teja; su territorio de este lugar de alegre y gran planicie
circunvalada de montes, es fecundísimo y de segura nivelación en el producto de
sus frutos, en buenas cosechas de maíz y otras legumbres, como en lo culto de
huertas y jardines abundante de frutas y flores de Castilla, y en especial de
grande abundancia
84
de rosas, en que nos atendiendo
así á la providencia como á las cosas naturales, vimos un sitio por la noticia
del R. P. Presentado Fr. Alonso Páez,
que por más de un cuarto de legua se cubría de ellas sin beneficio de ellas en
cultivo, y así en donde se producen en este maravilloso número se pierden y
disfrutan sin aprovechamiento. Es útil el país á las crianzas de menor
ganado y de buena mulada y escelente raza; adonde se apacentar buenos apriscos,
de que y de los hilados y tejidos, viven y se mantienen aquellos indios que
componen la vecindad' de ciento y cincuenta tributarios y de seiscientos
habitadores que cuerdos y apacibles solo atienden á su anual grangería y al
culto y el ornato de aquel templo, que si bien pobre y no ostentoso, adquiere
por dones de sus feligreses lo, más posible á su decencia y así se muestra con
aseo en buen retablo y ornamentos de altar los necesarios sino ricos; ostenta
una lámpara de plata que arde como todas las del reino á las espensas de la
Majestad del rey, con buena custodia, vinageras, salvillas, cálices y patenas
de plata, y muy buen órgano y tres campanas en su torre; mas sin embargo estos paisanos, gente robusta y alentada y
de estimada habilidad, son inclinados á pleitos y á rencillas enconándose por
momentáneos principios los unos contra los otros. Hay entre ellos
tejedores de lana, herreros, carpinteros, silleros, y curtidores. Es la
población abastecida de buenas aguas que le ministran los suficientes ríos.
Mas si el camino que se hace
hasta el lugar de Soloma es trabajoso y muy penado, desde este al de Coatlán, cuya signifícación es tierra de culebras, de coat, que es culebra y talí tierra, es casi
impertransíble, ó por que siendo su viage de seis cumplidas leguas se
esperimentan en él grandes heladas ó continuas lluvias, de un tiempo y otro, o
por que esta jornada á gran desigualdad de terreno está compuesta de peligrosas
subidas, de grande celsitud y de bajadas muy pendientes empalizadas de maderos
por lo resbaladiso de los barriales que las forman, y en las llanuras que dejan
libres sus faldas, ciénagas y pantanos que lo hacen voraginoso é impedido. Su
situación de este lugar es en sitio llano si bien estrecho y muy ceñido de
levantados montes, mas sin embargo es apasible y delicioso; su temple frío y el cielo nebuloso por acercarse su planta á
los confines y serranías de Verapaz. La vecindad de aqueste pueblo es
moderada, de cien vecinos tributarios de
la generación jacalteca, q. de ella misma mantiene cuatrocientos
habitadores; cuya parroquia destituida de ornamentos tiene los necesarios y
correspondientes á su techumbre pajiza; mas su retablo dorado tiene por grande
adorno la estatua de su patrón San Sebastián de insigne y estupenda escultura,
de, airosa planta y de admirable simetría. Es el trato que hoy le conserva á
aquesta vecindad miserable su congrua y conveniencia, el uso de los hilados y
tejidos, mas no ha muchos años que era más opulento -su recibo con la cosecha
que en las montañas de sus egidos y pertenencia les tributaban por su
naturaleza los árboles de finísima
Tecomahaca, que les redituaba al año aun más porción de cuatro mil
pesos, más este fruto que tan precioso
85
pasaba
á España y se difundía y comunicaba por todo el Norte con
grande estimación y mucho aprecio; adulterada
después con la mistura de copal blanco y las cortezas de los árboles por
aumentarle el peso ó por malicia
de los propios indios, ó la codicia de algún Corregidor, órden ó maña de los
que la traficaron para España,
díó tal descrédito -á este género, que ya de Flandes ni otra de las partes del
Norte la piden ni apetecen por ningún precio, y así mirada esta goma
como inútil y sin provecho la pierden y se disfruta á solo el beneficio del
tiempo, y hallándose para el uso de la medicina en este reino muy escasa y
parcamente por no, cojerla los indios. Lleva este territorio gran copia de peras pardas, duraznos,
ciruelas endrinas y membrillos, con no escasa producción de flores de la
Castilla.
Desde ' este que acabamos de
referir lugar de San Sebastián Coatlán, se sale á la visita del de San Miguel Acatán, á cuatro leguas de
distancia, mas entrañado al Norte; camino difícil de emprender por una subida y
bajada trabajosas, compuestas de piedra y grandes lodasales, que se tragina por
los Ministros eclesiásticos Mercedarios al beneficio espiritual de cuarenta
vecinos indios jacaltecos y de
ciento y sesenta habitadores de esta Repúblíca, que mantiene su parroquia de la
frágil materia del esparto, con pobres ornamentos, cáliz y vinageras de plata y
dos pequeñas campanas en su portada, Pero de los que hemos referido caminos
trabajosos y de posición estravíada, es el que vamos á referir de San Maleo, Ystatlán sobre toda
esplicación inaudable, por que además de ser la jornada de nueve leguas de
distancia desde Acatlán á este lugar, es todo su camino de montes y cuestas de
celsitud estupenda, cuya robusta mole está compuesta de pedregales, y donde no
de barro muy resbaladíso y en partes de llanura de ciénagas de grande
congregación de aguas, por cuya naturaleza de panino se necesita de grandes
palizadas que hagan menos molesto su viage; pues situado en lo más eminente de
la sierra y muy metido á la parte del Norte, es la región frigidísima, en el invierno procelosa, y en el
verano asistido de continuas heladas que cuajan por las llanuras del grueso de
cuatro dedos y dejan surtas los arroyos y el agua de los tinajos convertida en carambanos. Es toda la tierra cubierta de montaña escelsa, que se
compone -de robustísimos y levantados
pinares, por donde apenas se penetra el sol, y sobre toda la gran
penalidad de este camino, se hace el viage con inminente riesgo del enemigo Lacandón, que suele
saltearle con tropillas de pocos
bárbaros flecheros que se penetras. por la montaña al robo y la molestia
de nuestros pobres indios; y á esta ocasión y la defensa de nuestros términos crea el Corregidor de este partido dos
capitanes; el uno en este lugar -de San Mateo Ystatán y el otro en el de Santa
Eulalía, y están sus capitanías bien armadas de arcabuces, chuzos y flechas,
Su situación de este Ystatlán es en un ángulo de aquella sierra setentrional,
en ancho círculo de breñosa tierra; pero su planta sobre cerrillos que llaman
caes, es barrancosa y desigual, tanto que de las unas casas que están en alto
se ven los patios y corrales de las que están abajo como sentadas
86
en hoyas, y el suelo de greda tan
resbalosa que no se puede pisar sin grande riesgo, y en todo el pueblo no se
pone el pié en parte llana, si no es en el asiento de la Yglesia y cementerio,
Tiene por su padrón este lugar trescientos tributarios y mil y doscientos
habitadores de la nación jacalteca que se mantienen del trato que los demás, en
la manufactura de hilados y tejidos, crianzas de mulas y de ganado menor, más
es sin igual el aprovechamiento que les producen sus salinas (de que después
diremos) y de que toma el pronombre de Ystatlán, que significa tierra de
sal, de Ystat que es sal, y talí, la tierra. Su parroquial es muy capaz en las
medidas de su Yglesia de insigne fábrica, y el artesón de su capilla mayor de
enlazamentos de madera á resaltos, obra
y manufactura de los propios indios de este lugar. Ostenta en su testera
un escelente retablo de muy pulida escultura y en todo el cuerpo se gozan
cuatro colaterales primorosos, si bien su sacristía se mantiene con pocos y
pobres ornamentos. Levanta una torre á la fachada de firmísima arquitectura, en
que sostiene dos campanas. Bien pudiera
esta feligresía colmar de alhajas y de arreos esta parroquia, si acaso
lo que acaudalan en solo el comercio de
la sal con que proveen los dos corregimientos de Totonicapa y Quezaltenango, la
Alcaldía mayor de San Antonio y la provincia de los Llanos de Chiapa, y toda la
nación lacandón que carece totalmente de semejante condimento, y se introducen muy frecuentes hasta este
pueblo por el recambio del trueque de sus frutos, cacao y achiotes y otros que
se señalan en su lugar, hallaran aplicándose á ello grande ayuda para tan santa
obra; pero estos indios que solo
atienden á acaudalar para sí se olvidan de lo más •principal; aunque
para ello espongan el riesgo y la fatalidad no solo de la vida temporal, pero
la eterna; metídos por lo intrincado de
aquellos lóbregos arcabucos y aun poblados de asiento en las montañas á hurto
de las justicias; como que el
año de 1673 lo estaban en el lugar y asiento de Asantíh, tierra apartada
del pueblo de Ystatlán, catorce leguas, camino desapacible, áspero y de
peñasquería que va á avecindarse á la
tierra del Lacandón solas seis leguas, y de que participándome el P. Fr.
Alonso Páez, Vicario del partido, instímulado mi celo de oír que no oían misa, ni se sabía si confesaban; que
estaban sin justicia y otras cosas de mucha monta, espuse mi persona al riesgo, sacando de
aquella vida -de bárbaros cuarenta familias que reintegré y reuní al común de
Ystatlán, fundándoles barrios aparte y nombrándoles por su especial Gobernador
á Juan Marcos, indio de gran gobierno y cristiandad, pasando de esta diligencia
á proceder contra los alcaldes y regidores que habían sido de diez y siete años
á aquel tiempo, casfigándolos y penándolos por no haber procurado- su reducción
ni haber dado noticia de ello á los Corregidores, cuya resolución me aprobó con
gracias el Real Acuerdo de justicia, á cuya alteza di cuenta de toda esta
operación judicial,
Pero aun no terminando nuestro
intento la descripción de este partido
de San Pedro Soloma, es necesario la retrocesión de la memoria para el pueblo
de Santa Eulalía, que está distante de la cabecera cuatro leguas, camino
87
difícil de emprender por las
laderas de cerros levantados á grande altura, cubiertos de inmensa breña y de
pinares crecidísimos, y mucho más por la molestia y ruido de empalizadas y aun
con este reparo y prevención se necesita en el invierno de hacer á pié lo más
de esta jornada á grandes trechos de ella, por el peligro de grandes
precipicios y el manifiesto riesgo de
las asechanzas y emboscadas del Lacandón, que como `dijimos se derraman en
tropillas por los montes de estos caminos al robo de los indios pasajeros. Es
la vecindad de este lugar de doscientos vecinos tributarios y de ochocientos
habitadores; su parroquial pobre y de materia pajiza, tiene decencia en su
retablo principal dorado, en que está colocada la patrona Santa Eulalia, de
escultura antigua- y sobremanera hermosa, y lo demás del cuerpo de esta Yglesia
está adornado con tres colaterales; más los ajuares de sacristía son pocos y
muy pobres, aunque mantiene su lámpara, custodia, cáliz y vinageras -de plata y
en su fachada y torre dos campanas. Su situación de este lugar es en el
pináculo y cima de un gran monte, donde después. de la conquista se plantó, por apartarse del Lacandón, si bien
hoy solo se alarga á dos leguas de camino, esto es de unos egidos á otros; es
gente pobre y miserable, sin otro trato y comercio que los hilados y tejidos y
algunas hacenduelas de ganado menor y crianza de mulas de buena raza.
Desde
Soloma á San Juan Yxcuz se hace
jornada de tres leguas, si bien penosas por ser su senda y su viage por laderas
de piedra y lodo, más sin embargo más, tratables y sin peligro que las ya
referidas y más hacederas por la cercanía de su jornada; aunque en ella no
faltan palizadas y grandes breñas y arcabucos, q. van á dar con la bajada de
palizada al admirable río Poh, que
significa ría de arena; son sus aguas maravillosas y agradables, por el color azul celeste de que se tiñen,
rozándose en infinitos troncos de Taray y raíces, de Sucihilpatí; por cuya
participación son saludables y medicinales en grande modo, fuera de ser
por su naturaleza delgadas y ligeras; da paso la profundidad de la caja de este
río por su angosto puente de barras, de madera muy fuerte, no tanto, por el
caudal de sus aguas (que no es muy abundante), cuanto por hacer su camino por unas cuchillas negras que abriendo en
punta, y navajones cortan con grande actividad y vehemencia los pies de los
hombres y las lanillas de las mulas; ándase hasta el pueblo por la vega
de un río q, corta su corriente por la mitad del lugar, haciendo este viage de
sitios nobles y apacibles. Su situación de este poblado yace plantada entre dos
cordilleras de grande celsitud y dilatado término hasta Huehuetenango,
compuestas ambas de peñascos lisos, y de la que se goza á la frente de la casa
del Vicario; á poco trecho se despeñan algunos ojos de agua á incorporarse al
río del pueblo, que es de temperamento frío y húmedo, y este lugar -ni numeroso
ni muy corto es de ciento y cuarenta tributarios y de quinientos' y sesenta
habitadores que acuden á su parroquia con cortos dones y aun escasos, gente cerril y miserable, criada y nacida en
lo más montuoso
88
é intrincado de aquella sierra, y
que á su natural no ayuda su posible; dados al trato desdichado de los hilados
y lejidós y alguna cría de mulas y de ganado menor, y así su Yglesia aunque
cubierta de teja y con retablo muy decente, en lo demás de sus adornos y su ajuar es pobre cosa y muy antigua.
Su territorio de este país es muy fecundo y productivo, y así se logran
grandescosechas de maíz, fríjol y chile que hace la congrua á este
poblado.
CAPITULO XIV
Del partido y administración del curato de Jacaltenango, del cuidado y doctrina
de la Religión Mercedaria.
MARGINALES.—Situación
de Jacaltenango, y su temperamento. — Vecindad de este pueblo. — Su Parroquial,
y convento. — PETATLAN. — Situación y temperamento de este pueblo. — Vecindad
de este pueblo, su ocupación y trato. — Su parroquia. — GUISTA de los jiotes. — Situación de Guísta de los Jiotes, y porqué se
te da ese pronombre. — Vecindad de este pueblo. — Temperamento y trato
de este pueblo. —San Antonio. — Vecindad de este pueblo. — La Concepción. — Fundación 'de este pueblo por el autor.
— Ocasión de separarse esta parcialidad
de el cuerpo principal de su república de Jacaltenango. — San Marcos. —
Número estimable de vecinos y habítadores de este Corregimiento de Totonícapa.
Jacaltenango, lugar antiguo y
principal, fué sinó corte de algún régulo asiento y habitación de principal cacique de aquella gentilidad de los indios que
aun hoy con otros principales de aquel sitio, viven y permanecen bien conocidos
y señalados á la veneración de su estirpe, son apagados y dejativos de natural; por cuya causa no hay noticia ni de
sus guerras con nuestros españoles, en la defensa de su comarca ni entre los
indios circunvecinos en el tiempo de su infidelidad. Yace su corta
vecindad hácía la tramontana, en sitio de intrincada y montuosa espesura, sobre
una grande cima de corpulentos montes, en una grande hoya que abrigándose del
Norte hace su temperatura caliente en conveniente grado, bien que su suelo es
húmedo y su región muy enfermísa. Quiere
significar su pronombre casa de agua, de Jacalí que es casa y ha el agua, 6 de
cerro de agua, de Jacalí y tenango. Compónese su pueblo de doscientos
vecinos tributarios, y de ochocientos, habítadores que se producen de sus
familias. Su trato y su comercio es de cortísimo provecho; pues solo se limita
á los hilados y tejidos de hilos y mantas, de algodón; y así su parroquial y su
convento de encomienda es miserable casa, y de materia pajiza, con pocos y
pobres ornamentos y fundación de pocas cofradías, si
91
bien en este pueblo y en los
demás que se administran por la Religión Mercedaria son cinco los manípulos en
cada un año, sin algunas fiestas de guachibal. Son las cosechas de maíz ni
limitadas ni inciertas por la fecundidad del país á donde no alcanzan las
heladas y destemplanzas del temporal, con que siempre se asegura aquest4
vecindad en lo preciso y natural alimento. Antes de que se dividiera esta
encomienda "necesitaba el curato de tres Ministros, un cura y dos
coadjutores; hoy administra solo uno.
Mas como sea preciso el referir y
señalar los demás pueblos que componen este curato de Jacaltenango, también lo
es el retroceder el viage desde la situación del convento á la parte oeste, al camino real que se hace á México, para
venir á Petatlán, que está apartado de la cabecera una milla más de tres
leguas, camino fácil de emprender por entre laderas y lomillas de terreno
firme. Es la etimología de Petatlán, de
tierra de petates, de petat que es petate ó estera y de talí, la tierra. Es
la planta de este lugar de desigual asiento, cercado de barrancas y mucha breña;
su temperamento medio, ni bien caliente ni bien frío; pero su territorio muy
fecundo en buenos pastos, lleva todo lo necesario en granos y frutas y mucha miel de abejas por la abundancia de
flores en todo el año, de que se utlizan sus vecinos en mucho modo, y estos que
le componen el cuerpo á su república son ciento y ochenta, y setecientos
veinte habítadores, que así como en el
trato de la miel, dados á los tragines de sus mulas y á los tejidos de Pujates
(género de pequeñas mantas de algodón), como los otros lugares de la encomienda
de Soloma ya apuntados, y los de esta de Jacallhá que vamos describiendo, y á los hilados de algodón y
aprovechados con la fabricación de Soyapelates (esteras de grande duración) de
donde en estos tratos consiguen muchísimo y señalado provecho; pudieran
á su parroquia desaliñada y pobre con la techumbre pajiza, hacerla más ataviada y más decente de lo que
esperímentó mi cuidado, más estos como, los más de su generación es poco
el desvelo que ponen en lo perteneciente al culto.
Por lo demás de la visita de este
curato es de no desamodado camino á cualquier parte que se diríjala jornada,
pues habiendo de hacerla al pueblo de
Guistla, que quiere significar tierra flaca, de guíst que es flaco y talí
tierra, hay desde Petatlán á este lugar alguna cosa más de cinco leguas,
sin más impedimento en todo su viage que una bajadílla de piedra después de
Petatlán, y la bajada grande al pueblo, mas esta aunque es bien larga pero
segura y siempre andable por un cajón muy ancho y descansado á las
cabalgaduras. Pásase por el lugar de
San Antonio, que quedará asignado en adelante, es toda tierra montuosa
la de esta senda hasta llegar al pueblo, que yace situado en el asiento de una
llanura bien que estrecha á cuanto se entiende la población, y está al terminar
su grande cuesta. Su vecindad sino de numeroso pueblo, al menos no de limitado
padrón, llega al número de doscientos ochenta tributarios, y de mil ciento y
veinte habitadores, más todos estos
contamina-
92
dos de
la asquerosa enfermedad del Jiote, no creen inútiles y desaseados á la esperíencía de su remedio; por que aquellos que con frecuencia se lavan
y bañan en el gran río de Chiapa, q. bate en los muros de este lugar, están
seguros, limpios y escentos de semejante contagio; mas sin embargo en la buena policía y aseo de sus calles y
casas, son esmerados y curoisos, aunque en el culto y el adorno de su
parroquia y casa ó habitación del Mínístro, muy descuidados, todo pobre y de la
materíi del esparto. Son dados á los hilados y tejidos, siembras suficientes de
maíz, sin otra cosa más q. el trajín de
sus mulas. Es el temperamento caliente y la región y su país muy sano; es paso inescusable para México. Queda asignado Sal. Antonio; lugar pequeño y
miserable en la paralela de esta jornada, y yace entre este Guistla y Petatlán,
á dos leguas de distancia del de Guistla, antes de emprender la bajada de la
cuesta; en sitio ameno y delicioso, que llaman la Tzacualpa, quiere decir
pueblo vieja. Es tierra caliente y abundante y utilísima montaña en todo género de maderas preciosas, con muchas frutas
de la costa; su número de vecindad es tan estrecho y abreviado que aun
su padrón no llega á veinte y cuatro y de estos enteros tributarios es su
producto el de noventa y seis habitadores; su trato el propio que los demás ya
referidos y anotados.
Resta á nuestro, cuidado y
instituto para acabar de describir este partido de Jacaltenango, el referir de
su visita los dos lugares que nos restan al número de seis que le componen al
curato de su rebaño la feligresía, y
siendo el uno el de la Concepción, pueblo que por moderno y muy reciente desde
el tiempo que gobernamos aquel partido, aun no ofrece materia á aquesta
historia; solo será preciso el referir su fundación o su constitución en
pueblo aparte de el de Jacaltenango. Este de cabecera de partido tenía situados
algunos indios en territorio de su comarca como en estancia de su pertenencia,
y por lo separado de su viage á cuatro leguas de distancia, los gobernaba, y
presidía un Alguacil mayor de aquel Cabildo de Jacaltenango, más la justicia de
este lugar, mirando á estos de la
estancia de Concepción como en el ocio y el descanso y más aumentados de
pueblo, dieron en sobrecargarlos de contribuciones con el pretesto de obras, y
aumentados de comunidad, valiéndose de las mulas de los de la Concepción para
tragines del camino real, escusando las suyas del trabajo, y oprimiéndolos con
sonsacas, y servicio personal, diciendo eran ya mas de cuarenta familias
que no servían de alivio al común de su principal república, pero los de la
Concepción habituados por largo tiempo á su particular gobierno, y viendo se
les pedía una cantidad de dinero con el motivo de reedificar su iglesia;
considerando estos prudentemente que con la suma que aquellos les pedían
podrían ellos edificarla en su pueblo, se negaron declaradamente á esta
contribución, de que irritados los
jacaltecos trataron de prender los principales del lugar, mas discurriéndolo ó
peligroso ó imposible, comparecieron ante mí con largas quejas á su modo
93
de las repulsas é inobediencias
de los de la Concepción, y pareciéndome proceder con ellos lentamente,
los puse en amistad y en sosiego, -que no durando largo tiempo, volvieron a
inquietarse--los de la Concepción con muy ligeros y despreciables motivos para
reproducir jurídicamente los accidentes pasados; por cuyo motivo, oídas las
partes, volví á intimarles la paz á unos y otros, exhortándolos á la obediencia
y á las justicias á la justifícación de sus mandatos, que debían dirígírst al
alivio de los súbditos de aquella población, y pareciendo quedar contentos á
satisfacción y sosegadas aquellas inquietudes, los de la Concepción más advertidos y más ganosos
de sacudir aquel yugo, determinaron su jornada á Goathemala, ganando un
despacho del Obispo, Presidente Don Juan de Mañosca, para que yo la fundase y constituyese en,
pueblo aparte, como quedó establecido desde el año de 1672. Yace sito en
eminente sitio de aquella sierra, con temperamento frío, fértil terreno y de
copiosos y pingües pastos para la cría de ganado menor de que se logran buenos
apriscos. ¡La iglesia parroquial y sus adornos es como de pueblo tan reciente y
tan escaso, Y por que á la feligresía de este curato solo nos resta que
describír un corto pueblo, que es el de San
Marcos, no divertiré mucho tiempo en espresar sus cualidades, pues solo
haré noticia de su viage, que es de tres leguas limitadas, mas tan penosas é
intratables que no pueden hacerse sin grande riesgo y muy notorio por una
bajada y una, subida, cuya naturaleza de peñascos rudos en desiguales miembros
separados; no solo hacen molesta su jornada con grandes saltos, pero con
precipicios muy profundos. Su temperamento es apacible y templado, su cielo
alegre y su terreno fecundo y productivo, La vecindad de su poblado solo se
estiende á treinta tributarios y á ciento y veinte habitadores por el producto,
de estas familias. Su parroquia estrecha y pobre iguala en sus adornos á la
miseria y cortedad de aquellos feligreses, que á su posible y estravío le dan
el culto y el adorno que proporciona á sus ganancias.
Mas no
defraudando esta noticia que hemos dado de todo el Corregimiento de Totonicapa
y Huehuetenango, por lo que
toca á lo espiritual de sus repúblicas y mira á lo temporal; gobernadas por su corregidor en lo general,
y en lo particular de sus repúblicas
por sus Alcaldes y regidores, en
que á nuestro estilo español tuvieron imitación, desde el principio de su
reducción á la Yglesia y Corona de España, y aunque como llevamos dicho
muchas veces se verá en grande y admirable diminución estas repúblicas, aun
todavía mas que en otros reinos, se mantienen y conservan en las de este en
estimable número; pues solo en este Corregimiento de Totonicapa se cuentan y
numeran diez mil y cuatrocientos y ochenta y dos indios vecinos de los lugares
mencionados, con cuarenta y un mil novecientos y cincuenta y ocho habítadores
que se producen de las numeradas familias, moradoras de los climas y regiones
que dejamos espresadas y á cuyo señalamiento, de posición, para más clara
inteligencia proponemos la siguiente demarcación,
94
COMO GANAR UN "BOLETO DE VIAJE AL -CIELO"
EL FANTASMA DE AGAR
GEORGE OTIS
COMO GANAR UN BOLETO AL CIELO
18
El gran juego se llama VIDA. ¡
Es el "Superbowl", la Serie Mundial y las 500 millas de Indianápolis,
todo en unol Y ganamos ésta o la otra. Bien adentro, en ese secreto
lugar donde vivimos, cada uno tiene un implícito sentido de que hay vida más allá de la muerte.
No obstante, hay muchos que se empeñan en ahogar este sentido de una eternidad, tratando, de destruir ese reloj del tictac interior por medio de las drogas, los cocteles, los, negocios y mil maneras. .. ¡ Pero a pesar ¿le todo el esfuerzo por huir de esta realidad, cada uno inevitablemente "despertará de la muerte" para enfrentarse a un Dios, real y vivo!
Hay en los seres humanos una cualidad superficial que hace que algunos actúen como si nunca fueran a morir, jugando como si el motorcito que hay, en su pecho no se fuera a detener jamás.
Algunos hombres del siglo XX hasta tratan de no tomar en cuenta a Dios y de filosofar que no existe. Pero su mayor sorpresa será cuando "despierten muertos" y descubran que la existencia eterna es una realidad. Y ese descubrimiento será bueno o muy malo, según lo que hayan hécho con respecto a Dios.
Sí; la vida es el juego fundamental, y cuando se la considera atentamente, es el único juego que realmente tiene importancia. Nos guste o no, todos vamos a tener una existencia eterna. Pero la calidad y ubicación de esa existencia está determinada- por la decisión que tome cada persona durante esta vida presente. ¡ Sí; cada uno tiene que hacerlo por sí mismo ! Escogemos por lo que hacemos o demoramos en hacer aquí y ahora.
Dios preparó un "Manual de la Vida" de 1310 páginas para que todos sepan como tener éxito en la vida, tanto en la presente como 'en la futura. Luego nuestro Padre celestial hizo reproducir y distribuir por todo el mundo más de 100 millones de estas Biblias, para que los hombres tengan acceso a las Buenas Nuevas que ellas proclaman. Además,
Dios escribió su testimonio en toda la naturaleza y asimismo en la
conciencia de los hombres. Por tanto, la ignorancia, de la ley no es
excusa ni en este mundo ni en la eternidad. De nada les servirá a los necios probar la coartada del "¡ No lo sabía!" después del último latido de su corazón y cuando estemos allá en la presencia de Dios.
i Jamás debemos arriesgarnos en este asunto de tanta importancia en la vida! Es sensato creer a Dios y hacer las cosas razonables que él exige, con
el fin de asegurarnos poder estar para siempre en armonía con él. ¡ Es
un tiempo tan largo ! El temor y el respeto, de Dios son el mismo
principio de la sabiduría. El temor de Jehová es manantial de vida para
apartarse de los lazos de la muerte. Proverbios capítulo 14.
Hay sólo dos destinos posibles después que termine nuestra vida terrenal. Cada ser humano pasará la eternidad ya sea en la misma presencia de Dios en un nivel de fabulosa felicidad, o separado de él, en tinieblas y atormento eternos, lo cual escogemos por nuestro libre albedrío. Es terrible darse cuenta de que uno tiene que hacer esta elección. Y
de nada servirá el tratar de eludir esto, porque Dios revela claramente
que estamos enemistados con él hasta que optamos por su Hijo.
Dios desea que cada Uno..pase su eternidad con él en ese lugar mejor, donde "cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han' subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman" (1 Corintios cap. 2). Sin
embargo, Dios ha dado a todos libertad de escoger ese otro lugar en
caso de que algunos insistan. Y podemos escoger ese desierto de pesares desafiando la Palabra de Dios o, simplemente, haciendo caso omiso de ella.
Muchos 'de nosotros nos hemos adormecido creyendo que las revelaciones de Dios sobre la tierra y el infierno no son nada más que mitología y superstición. Tratamos de alejar intelectualmente a Dios de nuestros caminos, o bien de bajarlo al nivel de nuestros razonamientos.
Pero él dice: "Mis caminos son más altos que vuestros caminos. Yo soy
vuestro Padre celestial. Anhelo bendeciros, pero vosotros debéis confiar
en mi y venir por mi camino." Y encaremos la realidad; el Padre sabe más.
¡ Así que seamos sensatos! Por medio de su Hijo, Dios nos preparó un camino para que toda persona adquiera su "boleto de viaje al cielo". Y la salvación por medio de Jesús es el más preciado boleto de la vida. Indudablemente
no querriamos que la muerte nos sorprendiera sin él, ¿verdad? Pero
¿cómo podemos asegurar nuestro pasaje? Aquí está el cómo...
Dios quiere que RECONOZCAMOS que hemos quebrantado algunas de sus leyes. ¿Y quién no lo ha hecho? Así que confiésalo a él ahora, con sus propias palabras. Dios promete que si confesamos nuestros pecados y le pedimos quE nos perdone en e lnombre de Jehsua Ha Meshiakh (Jesús), él nos perdonará permanentemente. Pero Dios no perdona las excusas, sino el pecado. Así que llámelo por su nombre correcto: PECADO. Y es muy interesante saber que entonces Dios borrará todos estos pecados de nuestros registros celestiales. Pero es importante que ahora demos las espaldas a estos víejos y malos caminos.
Hay un paso más para llenar los requisitos necesarios para obtener ese "boleto" de la inapreciable vida eterna. Invite a Jesús` entrar en su corazón y a hacerse ,cargo de, su vida. Acepte a Jesús ocomo sil $éñor y, Salvador para siempre.
¿Lo ha hecho? ¿Sí?-
Magnífico!., !Felicitaciones !Usted es un gran ganádor!
¡Hasta verle allá arriba, y muy pronto...!
VIII-XII RECORDACION FLORIDA
CAPITULO VIII
Que vuelve á continuar la descripción de los pueblos del Corregimiento de
Totonicapa y administración de la religión Mercedaria.
MARGINALES.—GUEGUETENANGO. — Sus etimologías deste pueblo, —
Su advocacíón y templo. — Su convento, casas
reales y de Cabildo. — Su temperamento deste pueblo. —
Administración de el Curato y número de sus vecinos, — Su territorio abundante,
que frutas lleva. — Sus adyacentes. — TOXOH, lugar pequeño, que otros llaman
Gueguetenanguillo. — Lleva este país copia de nopales de grana. — Con cierta
malicia niegan los indios su conocírníento, y el del maguey. — División de este
Curato y encomienda de Gueguetenango. —
MAZATENANGO. — Sta, Isabel. — Su vecindad, — CHIMALTENANGO. — Ilustre memoria
de Don Pedro Hernández, indio, —Memoria de Don Pedro Ortíz y Don Baltazar del
Castillo, indios.
Corre la gran dilatación de este partido Totonicapa por tan estensa dilatación de
territorio, que aun casi es imposible á nuestro buen deseo describir
de su país lo mucho y muy notable que en una larga proporción que circunvala le
debe á la naturaleza su producción y madurez, de cuya sazonada nivelación á
temporadas, diremos á su ocasión alguna cosa. Por proseguir de nuestro asunto
en estilo corriente y continuado la descripción
de este
(6) Manuscrito Quiché.—folio 5.
64
partido
y de su pueblo y vecindad el número, el idioma y la doctrina, con algo de costumbres de estos indios de la nación de los
Mames; para decir después de todo de su antigualla material lo muy
notable y prodigioso. Y como quiera que Huehuetenango sea silla y residencia al presente de sus
Corregidores, sea como punto central de
este Corregírníento, dará nuestra atención veloz principio á la
administración espiritual de aquesta estirpe de los indios por este pueblo
Chínabjul, que en*el idioma de, los Mames quiere decir instrumento en el hoyo,
como Huehuetenango de la Pipil, cerro viejo; y
además de haber sido la corte del cacique Lahuhquíeh, Señor de los Mames,
que su etimología es el que se díó díez veces, no
como quieren algunos díez caballos, que estos no los tuvieron y no
podían en su idioma tener término que le correspondiera y es sin duda el que se
díó díez veces, por que fué muy com-batido de los Quichées; y así siendo el asiento
de los Corregidores y noble y conocido
domicilio de muchos españoles, es también cabecera del
curato é ilustre y muy antiguo convento de encomienda de la religión
Mercedaría, con el clarísimo y
devoto título antiguo que le ennoblece, de N. Sra, de Concepción, de
cuya fábrica elegante de su templo, que se levanta en buenos fundamentos á
cubrir su techumbre de artezón, se considera aun para mayor población muy
suficiente, con el adorno de retablo muy pulido,
y muy costoso en su escultura y el dorado, y muy escelentes
colaterales de cofradías, y en el arreo de sacristía y sus altares, sino muy
rico y abundante no es escaso el tesoro de su
erario. El convento claustral es suficiente á dar habitación á doce
religiosos, esto sin otra celda muy capaz con todas, las oficinas de una casa
que sirve de aposentar á los Vicarios generales y Provinciales de la -Orden.
Las casas reales que
hizo labrar la atención
y el celo del
Maestro e Campo D. Roque Malla de Salcedo, caballero del, orden de Santiago, Corregidor de aquel partido,
es de repartimiento muy ilustre y muy bastante habitación á una familia es esta casa y la que llaman de Cabildo, con otras muchas
de este pueblo, de buena teja y
materiales generosos, si bien la planta es de muy malo y gredoso suelo, y mucho peor y casi impertransibles las calles en invierno.
Su temple es frío y desde mediado de Octubre á fin de Marzo, muy erizado con
Nortes y con heladas; mas por el tiempo de los ca-niculares abochornado y caliente;
su cielo claro y despejado con buenos y despejados horizontes.
Tiene el convento dos Doctrineros
colados, que administran en este pueblo doscientos vecinos indios de la nación
é idioma que llaman Mame,sus, familias á ochocientos habitadores, esto sin treinta vecinos
españoles y ciento y veinte que se instruyen de sus familias. (Escrito en el año de 1693)
Viven (los
españoles)
de sus
haciendas de campo de ganado mayor y menor, para que es a
propósito el el pais. Y los indios (viven)de los hilados y tejidos en que sin otra inteligencia se
ejercitan, Es fecundo su territorio y abundante, en especial para las cosas de Castilla, y así produce por sus tiempos uvas,
granadas, brevas, acerolas, duraznos, membrillos, damasco, peras y otra frutas
y buenas hortalizas. No es abundante de aguas, si bien las que le
riegan de dos ríos Taxahuacas y Sacabah, son muy
65
delgadas y ligeras. Por todas
partes sus ,salidas agradables convidan con dulce amenidad y gran delicia á un
continuado y apacible recreo, y en especial la que se estiende por cuatro
leguas circunferentes en igualísima llanura hacia la parte del ocaso, adornando
á su planicie gran copia de pinares
que á trechos dilatados la hermosean, y la hacen más memorable los edificios
antiguos de los indios que hacia el Setentrión de aqueste sitio accidental á la
caída del río de Socoleo mantienen
en •duración contra los rigores del tiempo, y de cuya fábrica elegante daremos
relación y gran noticia en su lugar y á su tiempo. Tiene hoy en la visita del
curato esta encomienda siete lugares adyacentes, de cuyo itinerario y sus
peligros, grave molestia y destemplanza de su clima y el estravío de posición,
referiremos mucha parte; pues el que más cercano y más ameno se conoce está á
cinco leguas de camino es el que llaman Toxoh, lugar pequeño de ochenta y tres
vecinos y trescientos y treinta y dos habitadores de los mames, que su molestia
-no se escusa en cuestas aunque tendidas pedregosas. Riega su territorio de
este pueblo el noble río de Socoleo, de puras y caudalosas aguas y de amenísima
rivera, en cuyo margen no le permite 'lo productivo de aquel terreno otra
arboleda que sabinos de erguida
cúpula y de estremada robustez. Lleva por sí sin beneficio de cultura gran copia de nopales de grana, de
donde cojan para sus tintes alguna de ella, mas esta muy tapada y escondida, sin que el Corregídor ni
el religioso lleguen á conocerlo,
mas no se esconde -ni la grana ni la intención, que es la de que no se les
obligue al beneficio y á su repartimiento; como también en mucha siembra de maguey dulce, dando á entender que no conocen el puque, mas
no le sembraran ni le tuvieran cultivado, si no
fuera por el provecho de su bebida. Es su parroquia como sus casas, de débil materia y de techumbre pajiza, muy pobre
cosa, y á proporción de su posible de aquella vecindad miserable;
pero estos y los de su nación muy humildes,
dóciles y tratables, no dan que hacer á su Corregidor ni á sus
Minístros eclesiásticos. Dista esta población de Toxoh cinco leguas de no muy
buen camino, bien que ameno, del de Huehuetenango, como llevamos referido, y
por su inmediata cercanía y fácil senda, toma el pronombre de Huehuetenango.
Eran por el tiempo que
goberné este
partido trece
pueblos los que componían la feligresía del curato; pero después más bien
considerando su inconveniente y su trabajo, se
dividió la Vicaría y la encomienda, en las que llaman de Huehuetenango la una y de Malacatán la otra,
quedando entrambas por la mediación de su camino .y su segura senda,
temperamento igual, conveniente, acomodadas y
apetecibles, así a los Comendadores
como á los curas; mas este de Huehuetenango, como decíamos, hoy reconoce por
sus sujetos y adyacentes, á más del de Toxoh, ya referido, al de Mazatenango, pueblo
muy corto y miserable y que muy numeroso en la antigualla, situado á legua y media de la cabecera, camino fácil de
emprender, sin río, ni cuesta que le impida; pues solo se le oponen y
atraviesan unas colinas pedregosas,
sin riesgo de precipicios ni barranca. Queda situado respecto al de
Huehuetenango, á la parte del mediodía, sobre
una grande ciénaga que se ocasiona de unas pequeñas venas de agua de donde
beben, detenidas y rebalsadas de
66
la propia llanura y algunas quiebras profundas de
aquel terreno de naturaleza de barro. La cortedad de su padrón tan solo se
numera por de sesenta tributarios y doscientos cuarenta habitadores. Viven como atenidos á la limosna, sin más inteligencia ni
más trato que unas malas y gruesas mantas que ellos tejen con algunos hilos de
algodón muy bastos y groseros; ni en su poblado y su cultivo, fuera
de algún maíz que benefician, no tienen otras
frutas que duraznos y las mejores y más
crecidas cerezas que en otra parte
alguna. Mas el de Santa Ysabiel, pueblo de mas cumplida población y
de más despejada amenidad, yace á ocho leguas de distancia del de la cabecera
Huehuetenango, sito en eminente parte de la sierra hacía la parte del oeste de
la cordillera del Norte, y por razón de su eminente celsitud su temple frío y
rigoroso es más nocivo y más molesto, con vientos fríos y delgados por la
estación del verano; mas su terreno productivo hace
felices á sus habitadores con mucho colmo de maíz, frizol y chile, y todas frutas
de Castilla muy sazonadas. Consta de cien familias en vecindad de
este pueblo, y crece al de cuatrocientos en sus habítadores, que son también muy propensos á los hilados y tejidos. Su
Yglesía parroquial (como la que he referido de Mazatenango) es de la débil
materia del esparto, si bien está mas adornada que las otras; pero, el de
Chimaltenango más entrañado á lo interior de la sierra-, pueblo más frío y más
eminente en situación logra mejor de su trabajo los efectos, puesto que el
templo y la vivienda de su cura y las más casas de vecinos son de buena teja y
cumplida y racional arquitectura. Son sus vecinos tributarios en número de
doscientos, y el de sus habítadores ochocientos; mas tales todos, tan
racionales y advertidos que los conocen en general con el pronombre de los
políticos de Chimaltenango, de cuya economía diremos lo que se ofrece en
adelante. Es abundante país de todas cosas, con grandes y pingües rebaños de ovejas y el carnero crecido y de escelentes carnes, como así también en
las aves de Castilla y de la tierra; y su abundancia en flores, claveles•,
rosas y azucenas maravillosas. Es su iglesia parroquial muy aseada
con la cubierta de teja, y con retablo y adornos de Sacristía de gran decencia
y suficiente remuda, y así sus casas de estos indios son también de teja y de
repartimiento capaz y muy simétrico. Pero por que dijimos ha muy poco ser
conocidos con título, de los políticos, diré lo
que me ocurre acerca de la
ilustre memoria y claro nombre de Don Pedro Hernández, indio natural de este
Chímaltenango. Seanos
dable la interrupción de este discurso por proponer al ejemplo de esta estirpe tan propio símil y dechado á
las virtudes. Era Don Pedro Hernández hombre noble por la naturaleza de su
sangre; pero era más por sus costumbres
venerado; su juicio era advertido y muy
maduro, hermoso de persona y circunspecto de semblante, siempre
cojítabundo; fué prosperado de bienes de
fortuna; padre universal y venerado de los pueblos convecinos. Jamás aceptó
cargo de república, aunque fué muchas veces electa su persona para
el oficio de Alcalde ordinario, y por los
Corregidores escojído para gobernador; mas uno y otro renunció siempre su gran prudencia, y sin aquellos cargos
fué siempre temido y respetado, como después veremos.
67
Era amiguísimo de la Yglesia,
asistiendo al mejor culto de sus altares con
haclenda propia que en ellos distribuía; frecuentó siempre con gran
cuidado los sacramentos, y en la crianza de sus
hijos fué cuidadoso y vigilante en la instrucción de dogmas
católícos, y córtesanos, poniéndolos en estado 'a tiempo
conveniente; no se le conoció en su vida otra mujer que la legítima;
pero este escelente y ejemplar republicano
indio, vivía tan atento á la misericordia y utilidad común, que
cuidando exactamente de que todos viviesen ocupados y trabajasen para
mantenerse con sus sembrados, cultivos y pastorías; al
tiempo de San Juan y Navidad los
indios justicias de su pueblo le daban memoria y
cuenta de los tributos cobrados y de las personas que faltaban por pagarle,
y visitando las casas de estos por su persona investigaba la causa de haber
faltado á esta obligación; pero constándole ser
mugeres viudas y ellos enfermos habituales, o de enfermedad prolija y
larga, pagaba con su caudal el
tributo de todos ellos cumplidamente. Era
el primero á las visitas y
salutaciones de los Vicarios y del
Corregidor, procurando asistirles con
gran veneración y respeto. Pero llegando de este singular y principal indio la muerte,
dispuso su testamento bien notable, muy
cristiano y muy correspondiente á su talento; por que declarando las
porciones que había dado á sus hijos que había casado, mandaba otras iguales á los que quedaban sin estado, y que las tierras, ganados é instrumentos rústicos fuesen
partibles como la cantidad de reales que dejaba (y no era corta)
; pero que á
su muger se le aplícase' la mitad de
todo, y que por su alma se dijeran cantidad de quinientas misas, y se impusiesen mil tostones (así ellos por no esplicar quinientos pesos)
á censo perpetuo por capellanía de su alma, con corto número de misas y una
cantada, mas bien ordenado no sé si bien se ejecutó o que cobro pusieron en ello los religiosos, harto será si se
hizo algo. Y aplicó otra cantidad de dinero para que puesta á
renta de indios según estilo (aunque malo) de á real en cada peso, se pagase con su rédito el tributo de las pobres viudas y de
los hombres enfermos é imposibilitados; destinando otra
porción moderada para que traída á la misma renta fuere su procedido para la salutación que hacen los Alcaldes á los Vicarios y
al Corregidor, en sus recibimientos (esto
atendído á que para ello los justicias hacían derramar y molestaban á los
pobres). Otra porción menor que aquella la destinaba al propio
rédito y usura, pa. que su muger saludase á los
padres y á los Corregidores, y después de los días de ella, su hijo mayor en nombre de su linage. Tal hombre como este era Don Pedro Hernández,
y á éste los de su estirpe lo mataron á pesadumbres
y aun quien diga que á pedradas. Pero no solo este en este
pueblo pareció político y famoso, sino Don Pedro Ortiz su grande imitador, y
despues de este Don Baltazar del Castillo, indio de gran talento, y don de
gobierno, y de mayores esperanzas en mi tiempo, y que después floreció en muchas
prendas convenientes y provechosas á la causa pública, con que si á todos los
impusieran y criaran en razón política, muchos ó los más fueran discretos y
tratables, por que sin duda descubren buenos talentos, que limados tuvieran
lucimiento.
68
CAPITULO IX
Que continúa la materia del
precedente.
MARGINALES.—San Juan ATITLAN. —
Sítuación.,suya en lo más áspero de la sierra y
vecinos tributarios que tiene. — Es de pingüe y fecundísimo terreno. — Su
parroquial, y casería. — Natural agreste de los indios. — Admirable y lastimoso
caso de ídolatría que dente pueblo averiguó el autor. — Presos los principales idólatras, por lo que de la
averiguación y sus confesiones resultó, fueron castigados. — Castigo
temeroso que ejecutó Dios en este pueblo por el
setiembre del año de 1692, día de San Geronímo. — Lo' que acerca
de la perseverancia de estos miserables en la
ceguedad de su idolatría me escribe el M. R. M. F. Diego de
Ribas. — Notable cláusula de su carta. — NEUTLA. — OSUMASINTLA.
Mas continuando en la derivación
de las noticias y la ocular inspección de los demás que restan, pueblos sujetos
á esta visita de Huehuetenango, describiremos de Atitlán lo que nos consta, así
de este San Juan Atitlán, más numeroso y más crecida, pudiéramos decirlo, que
del otro de Chimaltenango; mas no es entre los conceptos de los hombres, ni
igual ni grata la imitación de las virtudes.. Yace este pueblo mas entrañado que otro alguno en la aspereza de la sierra, con
número de trescientos tributarios y mil y doscientos habitadores; es de
temperamento frío y su región muy saludable y muy benigna, con dulce amenidad
en sus boscages, y en la cultura muy abundante su terreno en copia y
providencia de maíz, frizoles, habas, alverjas,
chile y frutas, y flores de Castilla. Son aplicados á la crianza de ganado
menor y dados .también á los hilados y tejidos de algodón, común
inteligencia y grangería de todos los serranos. Su Yglesia parroquial de buena
fábrica de teja, y así las casas de los indios. Es este y los demás ya
referidos, felices pueblos en providencia de aguas, que suficientes y bastantes
son dulces y delgadas en grande modo; mas estos
indios agrestes y montaraces, casi de intento y muy á salvo viven en intrincados escarbucos de aquella sierra con el
motivo de las milpas; pero sus curas ó vicarios me aseguraban y
decían que era pretesto é invención para
incensar á los ídolos. Y así á este intento lo advertí, bien
lastimado, y pesaroso de la ignorancia de esta gente, en el suceso que averigüé
de aquesta naturaleza y desta forma. Era uno de los vicarios de este partido
Fray Marcos Ruiz, religioso Mercedario, de amable natural y gran Ministro, gran lengua de los Mames, por haber nacido y criádose entre
ellos. Tocéle á este la vez de salir á visita por darles misa á
aquellos pueblos y lo demás del pasto del espíritu, y era preciso el residir en
ellos ocho días; pero antes de llegar al de San Juan Atitlán, percibió en el solemne repique de campanas, pero en la
inteligencia de que sería por su venida, según costumbre, se fué acercando más
á él, mas advirtió que ya casi á las goteras de la ciudad .aun no le recibían
las cofradías; mas este buen Ministro que á causa oculta y superior, estravió
el viage que llevaba para Colotenango, dejando el visitar á este Atitlán para
la vuelta, entrando ahora en él incauto y deliberado, halló la Yglesia muy
asistida del pueblo, su aseo notable y esmerado, en
flores y perfumes abundante, mas (o gran Dios, lo que tolera
tu justicia) era el santo
69
ó la deidad que celebraban, un
indio mozo, mudo y en gran modo asqueroso, si simple sobre todo encarecimiento, que sobrevestestido de
las vestiduras sacerdotales, le tenían
colocado en el altar recibiendo aquel culto y tal obsequio, sin saber más que
estar contento viéndose con adorno tan galán, y satisfecho y abundado de frutas
y viandas que allí se le ofrecían por unos y otros; mas el Ministro
del Señor que á vista de tal maldad quedó aturdido
y admirado, hallando como Moisés pervertido su rebaño, fervorizado y
encendido en el celo del verdadero pastor, dándole Dios en caso tan inopinado y
tan atroz, palabras eficaces y bastantes, reprendió el atrevimiento -é
inmoderada maldad de aquel pueblo, amenazándole con la ira del Señor, y
trayéndoles á la memoria ejemplos de muchos pueblos idólatras destruidos y
acabados con manifiestos y severos castigos de la divina justicia; pero estas,
gentes obstinadas en su ínfamia•y su ruindad,
fueron saliéndose del templo sin hacer caso del Ministro dejándole solo, y llevándose consigo su dios indio, mudo, y tonto, y
procurando el Ro. F. Marcos Ruiz haberle á las
manos, para efecto de remitírmelo á Huehuetenango, no solo no
hubo alguno, que obedeciere sus órdenes, pero irritado el pueblo contra él, le acometieron con machetes, palos y
piedras para quererle matar, saliendo no sin grande ayuda de
Dios, á uña de caballo de entre las manos de
aquellos bárbaros obstinados.
Sería la una del
día cuando hallándome
yo á un balcón de la casa real, le vi atravesar por la plaza para el convento, y
preguntándole si era enfermedad la que tan breve le traía, se encaminó para mí, y refirió con lágrimas todo el suceso
ya espresado. Despaché luego á
Francisco de Santiago que era teniente general, á que trajese ante mí á cuatro sujetos de cuyos nombres infelices aun no puede acordarse mi
memoria, solo de dos D. Sebastián de Mendoza y Nicolás del Rosario, los más
culpables idólatras y motores del alboroto. Hallé noticia en los- cuadernos que conservo de los
tributos que estos cobraron como Alcaldes, y venidos ante mí con su dios mudo, confesaron de plano su delito, que fué castigado á vista de los pueblos más inmediatos á
aquella cabecera Huehuetenango, pasándolos con azotes por las calles públicas y
dándolos por dos años como esclavos de la Yglesia
de Huehuetenango; y remitiendo el mudo
al Corregidor del Valle para que le entregase á la justicia del pueblo de
Comalapa de donde era y diese orden para que no le dejasen sa'ir de él, dando
al Corregidor espresa noticia de todo, cesó al parecer aquel abuso. Creo que no escedí en su castigo, antes bien me recelo haber quedado, corto; mas con
esta generación llena de privilegios no podemos obrar más los jueces, ni
tampoco podemos hacer menos.
Mas como quiera casi que aquestos miserables hayan perseverado en la
propia ceguedad ó con mas vicios y miserias, se hayan constituido más culpables
en la presencia de Dios, aun referido el caso que vamos á decir por su Ministro
Vicario el presentado Fr. Tomás de Aguilar del orden de Redentores, me parecía
ser cierto, pero muy ponderado y muy entraño; hasta que por ahora en que
entendíamos en describir de este partido lo, concerniente. Vino á las manos su
certeza por la del Padre Maestro Fr. Diego Ramírez, Provincial actual de esta
Provincia de la Presentación, con relación jurada que nos
remite el R. P. Maestro Fr. Diego de Rivas, Padre de esta Provincia y
Comendador del convento de Huehuetenango, que le refiere en esta
propia
70
sustancia que á la letra no se
espresa por no alterar con su elegante estilo y docto laconismo, el propio
nuestro inculto y bronco; y este mismo suceso
autenticado por el teniente
general Don Gaspar Sáenz Viteri, Alcalde mayor del partido de Tótoníczüpa, de Orden del Real
Acuerdo, en que parece que habiendo ido á este pueblo de San Juan Atítlán á
darle misa el día del gran Doctor de la Yglesia San Gerónimo de el año de 1692;
siendo la hora del medio día, se empezó á abrir
en la tierra un surco bien profundo, que atravesando en longitud por medio del
cementerio de aquella Yglesia, se dilató por toda la planta de aquel pueblo, y
á breve espacio de tiempo se fueron abríendo y continuando• otros muchos
canales como el primero muy continuados y muy juntos, y estos tan hondos y
profundos, que al movimiento de sus roturas, empezó á crugir desengarado el
maderage de la casa del religioso; pero advertido de este Ministro
el desastre que amenazaba, yendo á la Yglesia percibió más estruendo en las
maderas, y reconoció mejor su gran prudencia la instabilidad de aquel suelo
abierto por muchas partes, para mandar sacar los
vasos sagrados y ornamentos, imágenes, lámparas, órgano, y•campanas, no sin
mucho peligro y grande riesgo de este Padre y de los que se detenían en
semejante diligencia; mas ésta ejecutada á gran fervor, salió del pueblo con
todos los vecinos de aquel miserable y pobre pueblo, como á las cinco de la
tarde. Pero, después en los días inmediatos sacaron aquellos indios
los, retablos, quedando un solo colateral que no se pudo redimir, por que
creciendo el riesgo á grande ruina, dentro de poco
se vino al suelo toda la Yglesia, con la casa del Ministro y las mas posesiones
de aquel pueblo; y hasta las que eran de paja también cedieron á aquel
castigo. De donde se deduce la• ingencía con que las grietas y aberturas
aflojaron la tierra, puesto que ellas únicamente, sin temblor de tierra •que no
le hubo ni antes ni después, ocasionaron tal estrago, con que quedó todo el
terreno arado á surcos tan hondos y profundos como 'Cuarenta varas, sin lo que
llenó de ellas el desplomo.
Y quien podrá pensar de la
flaqueza de los hombres, que los de aquesta estirpe siempre errada, y en
especial los de este pueblo, o por los públicos castigos, temporales, ó por los
muy notables y estupendos de la justicia superior del Tribunal divino, no
estuvieran sujetos y enmendados, mas se errará en la cuenta quien pensare con
piedad necia é indiscreta que no se están en su malicia y sus errores; así me lo asegura por su carta de dos de Junio de noventa y
tres el R. Mo. Fr. Díego'de Rivas, por estas cláusulas formales:
"Huélgome mucho llegase á tiempo el ínforme
de este partido, para, que lograse el suceso de el pueblo de San Juan Atiilán,en
la pluma de Vmd. su debida ponderación, :en el caso y en el
;castigo que el cíelo le envió con tan inaudita ruina; bien que ;ellos poco sé
dan por entendidos, puesto que ahora el mes pasado estando yo solo ;allí (por que el cura estaba ,en Necta) enterrando una
india, á mis ojos le (metieron una gícara en una bola de masa de cacao en la
sepultura, que no habiéndolo yo advertido al hic et asume, al día siguiente
hice delante de todo el pueblo abrir la sepultura y hallé la gícara con la
dicha masa; hice azotar al que la metió (que fué
el marido de la •dijunta), hícele su sermón al pueblo,.y después
en el propio idioma su cura. Vea Vmd. que tal anda todavía en estos hijos la
superstición, y que diremos de lo ahora sucedido en Tustla &" de esto
de Tustla acerca de gran tumulto
71
y mucho aparato de conspiración
con otros pueblos y grave atrocidad del mismo Tustla, diremos en lo de Chiapa
en la tercera parte, mas de la propia suerte que Atitlán son otros muchos de
los indios, en que sin defraudar su propio honor nos atrevemos á decir que son
supersticiosos y hechiceros.
Réstanos poco de lo perteneciente
á este partido, que interrumpieron los impíos procederes de Atitlán, de quien
se aparta San Pedro Nentta por acercarse más al de Chimaltenango, al
fácil camino de tres leguas, bien que molesto de emprender por dilatada cuesta
y muy fragosa, que sigue su dechado y derrotero entre setentrión y el
Occidente. Yace su situación y la de Usumacintla en sitio llano y espacioso,
aunque circunvalado de grande serranía, y estas pari'alidades ó poblaciones se
apartan y dividen en sus términos y sus linderos urbanos con un pequeño río, y
reconocen una parroquia sola, y en su Yglesia está hoy la capilla mayor de
buena teja, mas lo demás del cuerpo perseverando de esparto; es el temperamento
de este pueblo entrado en caliente y por eso muy abundante de frutas, y en especial es adecuado para cañas de azúcar que se
producen admirables, La vecindad de Nentta y de Usumacíntla es
de cien vecinos, que la componen en número de cuatrocientos habitadores de los
Mames, que como se refiere, es administración de la religión Mercedaria
.Esta sagrada familia de
Redentores, tiene gran parte en esta sierra de numerosa población que
administra, y así por encomiendas no tiene el último lugar la de San Juan
Ostuncalco; mas este de Ostunealco, San Miguel, Chíquírríchíapa, y Cabrícán; el
pueblo de San Martín, La Magdalena y el de Retaluleu, debe entenderse que son
sujetos á la jurisdicción real de la Alcaldía mayor o Corregidor del Partido de
Quezaltenango, donde recopilándose sus nombres, para más claro conocimiento de
las dos jurisdicciones Eclesiástica y temporal, describiremos su país, su
vecindad y sus costumbres,
CAPITULO X
De la descripción de los demás pueblos de la administración Mercedaria en este
partido del Corregimiento de Totonicapa.
MARGINALES.—Santa Bárbara Colotenango. — La vecindad de este
lugar, — San Gaspar YCHIL. — Los vecinos tributarios del pueblo de Ychil. —
Piñas. — Estampa del cardón y fruta de la piña. — YSTAGUACAN, — Su vecindad, —
Siembras de chile, como se hacen, — Estampa que representa varías especies de
chile.
No con facilidad puede exprimirse
lo que á tan larga extensión de territorio, por sus vecinos y su idioma, su
climaa y su región, y diferencia de sus frutos, comunicó con gratitud la liberal
naturaleza, y así es preciso á mi instituto el dilatar lo que si se omitiera o
epilogara, hiciera disonancia y mucha falta al órden que llevamos continuado;
con que á lo ínescusable y lo preciso expresaremos la doctrina y la
administración de la encomienda de
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Malacatán en lo que
describiremos de Quezaltenango, para pasar ahora con lo que importa á
la real jurisdicción de Totonicapa, y en ella dar lugar el que le toca al
pueblo de Santa Bárbara, lugar de moderada vecindad que se reduce en
su padrón á cuatrocientos y ochenta habítadores. Es su camino iunque á
distancia de cinco leguas de Huehuetenango, no fácil de emprender en todos
tiempos, por que además de estar compuesto su terreno de pedregales y de greda,
se hace su senda y su jornada por cordillera muy doblada y muy penosa, hasta
llegar á este sitio que está plantado en el pináculo de un monte de inmensa
celsitud y gran despejo, sin arboleda ni padrastro
que le defienda del viento, por cuya causa y la de la propia naturaleza de su
clima es frigidísímo este sitio, y lo demás de la región de este
sitio, Riéganle cortas aguas de delgadas venas al territorio de este pueblo, que es falto y muy escaso de frutos, aun el
maíz se suele hacer lo muy preciso. Tiene capaz Yglesia y casa, del Vicario la
precisa, cubierto lo uno y lo otro de buena teja, bien que su cabildo y su
mesón son de la frágil materia del esparto. No menos el pueblo de Colotenango yace á la propia distancia de
cinco leguas y con mas conocido peligro en su viage, pues se hace su jornada
por sobre el filón de una cuchilla que se eleva siempre por los costados en una
sucesión continua de profundísimas barrancas en que peligran los progresores;
pero su fundación no bien dispuesta como las más de la primera planta de esta
estirpe, está plantada en una hoya, sin que á su sitio y en contorno pueda
bañar el viento, Su temple ó por lo abrigado del parage ó por la propia
naturaleza de su clima, es más que templado caliente, mas no en esceso el vigor
de su calor; mantiene la población de este lugar el número de quinientos
sesenta habitadores, q. se producen de las familias ciento cuarenta
tributarios, y estos en su parroquia aun no se han animado á hacer durable su
edificio, conservando esta y la casa del Ministro de la materia del esparto, Su tierra es fecunda y productiva, especialmente en cañas
de azúcar, maíz, plátanos, piñas y otras frutas.
Pero aun más que el referido es
adecuado á muchas utilidades el lugarcíllo de San
Gaspar Ychí1, en cuyo itinerario los Ministros no poca tolerancia y
sufrimiento tienen que sacrificar en la propia obligación de su oficio
pastoral; puesto que situado en la profundidad de una vega, de un grande y
noble río (que es el de Cuilco) es necesario el repechar un grande monte de más
subida de una legua, y deshacer este viage en descensión pendiente y trabajosa,
hasta llegar al río, que no se esguaza ni da, vado en ningún tiempo, y es su pasage para el pueblo en una hamaca peligrosa compuesta
de bejucos, como lo son las otras de este arte. Su sitio ameno y
deleitoso hace mas apetecoble la suavidad de su vivienda, con días alegres y
-noches apacibles; mas no por eso la vecindad es numerosa, pues solo se compone
de treinta tributarios, y de ciento y veinte habitadores de la nación de los
Mames, como los ya referidos lugares de la sierra. Es
gente pobre y miserable, que aun
los hilados y tejidos no hacen descanso á su exhaustez y desnudez, y así su
Yglesia y la vivienda del Ministro sigue en su cortedad y su materia su pobre sacristía,
y sus altares al tenue posible de aquella
congregación de desdichados sobre muy pusilánimes y humildes. El
territorio de este pueblo es sustancial y de dulcísimo y admirable panino, y
lleva agradable y grande cosecha de todas
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frutas de las que llamamos de costa, y
en especial los plátanos son muy iguales á
los de Colotenango; pero las piñas esceden
sin disputa á cuanto produce el territorio de este reino, aunque
entren las piñas de Ocotsingo de la Provincia de Chiapas; mas por que son las piñas no solo al gusto muy delicadas y
gratas sobre todo regalo y suavidad, sino también medicinales y
muy útiles á la salud de los hombres, Nos con el cuidado á que nos llama la
oblígacíón del instituto de Cronista, queremos muy de intento describir sus
facultades y virtud, puesto que en esta fruta que se toma como especial y
delicado regalo, se utiliza el que la come
facilitando la orina, por que con ella se abre el caño y se provoca más á
semejante evacuación, por que también
gasta y destruye las carnocidades que se engendran en la vía, y corta y desmenuza la flema que tapa en la vegiga, y
es muy provechosa al calor de los riñones y á la limpieza de ellos. Sacada
el agua en alambique de vidrio, como para sí mismo
la aplicó el Dr. Don Sebastián de Sotomayor con admirable beneficio.
Criase esta imperial fruta en el
cogollo de un cardón o mata espinosa con prodigiosa y estupenda hermosura, por
que en cada uno de los gagillos que la componen arroja una flor azul, con que
es lo mismo estando pequeña que un ramillete compuesto sobre campo verde;
aunque cuando madura es de color dorado, y esta es la mejor especie, después
las naranjadas, luego las blanquecinas; mas estas son agrestes y maltratan la
boca, proponemos su estampa a los curiosos:
Dibujo de la piña que figura en
el manuscrito de la RECORDACION FLORIDA
Es la mata que la produce de la
estatura de un estadio y lo que ocupa su circuito como el espacio de cinco
cuartas; la proporción de esta fruta es de una tercia de altura sin la corona ó
cogollo y su grosor de menos de una cuarta de diámetro.
Réstanos mucho que describir de este partido de Totonicapa, y es necesario el
terminar de su Jurisdicción y su doctrina lo que nos llama á referirlo: con que
de lo que vamos apuntando será de Ystaguacán,
el pueblo y frutos suyos, la materia que ate y eslabone lo antecedente á este
lugar, que yace situado en estendida y gran planicie de dilatado grado y muy
ameno, que circunvala por mucho trecho toda la fundación de este poblado hasta
llegar con su llanura á las raíces de unos montes
que se visten y cubren de copal, sin otro género de árbol, La
vecindad de su república ni bien estrecha ni numerosa, es de ciento y cuarenta
tributarios y seiscientos y sesenta habitadores de la nación de los Mames; y
estos ó más devotos ó más sobrados logran de sus cuidados públicos el fruto con
buena Yglesia, casa de su vicario y el Cabildo todo cubierto de teja. Mas lo
demás de su poblado de este Ystaguacán, ó de
Ytzal (que así le llaman en su idioma), es pobre cosa con las
cubiertas pajizas, si bien alegre y muy ameno; sus aguas pocas aunque
bastantes, de un arroyuelo q, allí les nace. Su territorio muy fecundo y
productivo, lleva gran abundancia de frutales de todas suertes, alguna cosa de
hortaliza y en especial repollos y peruleros que
se levantan á la estatura del tamaño del natural, se aprovechan cortando de
ellos con un machete las hojas, y siendo como un árbol se logra su cosecha no solo un año, pero tres y cuatro. Abunda este lugar de grande cría de ganado de cerda, y su
terreno les produce muy loables cosechas
de maíz, frízoles, plátanos y cañas de azúcar de que fabrican mieles muy limpias y de muy puro y escelente dulce, todo
á beneficio del riego que les ministra el arroyo que apuntamos. Mas
los chilares más delicados y regalones en su cultivo y producción, son solo á
la disposición del temporal, por que estos sembrados en almácigos por los
principios de Febrero, son siempre dispuestos, debajo de grandes ramadas que
sirven á la defensa de esta planta de los rigores del hielo, y allí están
mantenidos hasta que llega el tiempo de trasplantarlos al lugar de las huertas
de este género; mas este de que ahora discurrimos en este pueblo Ystaguacán y
los demás de la sierra, es de la especie que llaman chile guaquí, que en
nuestra castellana es lo mismo que chile seco; por que este y otra especie de
él que llaman de chocolate, se reserva y guarda y sirve pasado al sol; pero
este guaquí es el que sirve á las viandas, y en
ellas y en poción sirve medicinal y provechoso puesto que siendo en su propia
facultad purgativo, limpia el estómago y el vientre, y sirve á las cerrazones
del pecho, abriéndole y aclarándole con maravilla, y no menos mItiga lo,s
dolores de los dientes y muelas. Pero las indias
75
después del parto
toman de ello una buena cantidad en poción, con que facilitan la purgación y se
provocan á copioso sudor; y á las bestias atorzonadas las
sana y remedia por ayuda con instantáneo efecto. Proponemos también
su estampa á la consideración de los curiosos, con otras especies de chile.
Dibujo de Fuentes y Guzmán, que
figura en el manuscrito de la RECORDACION FLORIDA
Mas de este género hay otras
especies que fuera proligídad el referirías, y solo
nos detendremos á decir del pequeñito que llaman chíltepet, que quiere décir chíle de piedra, por que nace y se cría entre ellas, que el que le comiere con frecuencia será preservado del
veneno, más no por eso dejará de sentir algún perjuicio en el hígado, ocasionado
de la actividad de esta especie.
CAPITULO
XI
Que continúa la materia de los precedentes, hn relación de los pueblos de este
Corregimiento de Totonicapa, y doctrina de la Sierra que está recomendada á la
Religión Mercedaria.
MARGINALES.—Pueblo
y convento de CHIANTLA. — Vecindad de Chíantla, — Templo y imagen milagrosa de
nuestra Señora. — Milagro continuado de la Sta. Señora. — Lo que padecen los
curas doctrineros con los comendadores, priores y guardianes. — Todos Santos
CUCHUMATLAN. — Su peligrosa jornada. — Engaño que se padece acerca de la
cabecera del río Chiapa, y cual es el que le da principio. — Vecindad de este
pueblo de Cuchumatlán. — Utilidad y tratos de estos indios cuchumatanes. — San
Martín Cuchumatlán. — AGUACATAN y CHIALCHITLAN. — Su vecindad de este pueblo, y
su difícil y único idioma. — Su situación y temperamento. — Sus frutos deste
país. — Su iglesia, y casa de el ministro.
Habíamos prometido señir á dos
capítulos la descripción de este partido; mas la estensión de su país, pueblos
que le componen á la jurisdicción, y su doctrina y vecindad, no á poco volumen
se reduce, ni á epílogo y breve narración se sujeta, con que entendiéndonos á
más severa y larga relación; continuaremos nuestro asunto con el partido y encomienda de Chíantla. Yace
este pueblo de cabecera de partido y convento de encomienda á solo una, legua
de distancia de el de Huehuetenango, situado en amenísima llanura, en
cuya estensa proporción solo se oponen á la vista pequeños bosques de pinares
que se derraman y divisan á gran distancia del poblado, cuya planicie dilatada
entiende la amenidad de su campiña sobre la celsitud de grandes montes y está plantado hácia la parte del Norte con
claros y limpios horizontes, muy claro y alegre cielo; pero su suelo
seco y elevado á grande altura es en estremo tanto colérico cuanto frío y
ocasionado de jaquecas y destemplanza de cabeza. Sus aguas flúidas y derramadas
por entre tupida breña de Taray, son escelentes y saludables, de donde los
indios en su idioma Mame la llaman con el pronombre de Talbin, que quiere decir
agua que se bebe; y de la maravillosa especialidad de sus fuentes diremos
adelante, para decir en lo que discurrimos ahora que este lugar de Nuestra Sra.
de Chiantla le compone la vecindad de cien indios tributarios y de quince vecinos españoles que en
su producto se reducen á quinientos y ocho habitadores de unos y otros, y estos
generalmente aplicados á la crianza de ganado menor están aprovechados y en
descanso, y entre los indios se halla mayor la utilidad con la que se consiguen
con los hilados y tejidos. Todo lo más del aspecto material de este lugar está
fabricado de teja; el convento, en claustro es escelente, y el templo es uno de los santuarios más adornados y pulidos
que hay en el reino, frecuentado de romería numerosa en venerac'ón de la
Santísima imagen de la virgen María Nuestra Señora Madre de Dios, cuya
continuación de milagros se espresan
bien en libro que he leído y está en poder del Comendador de aquel convento, que
pudiera estar impreso á mayor culto de esta Señora; y solo referiremos le, que
sucede ahora acerca de sus milagros; pero
77
en este y en lo demás que
escribiremos con nombre de milagro o título de santidad, nos con atención
venerable y sujeción filia: lo sujetamos á los decretos y determinaciones de la
Santa Sede Apostólica; diciendo que habiéndosele dedicado á su Majestad nuevo
retablo, y colocado, en él su milagrosa y santa imagen, se vió desde aquel
punto que penetrando, una luz y resplandor por el retablo á herir en la pared
del respa'do, se veía entre aquella claridad una sombra aun más diáfana y
alegre que la misma luz; pero el Comendador que lo era el P. Mo. Fr. Rodrigo de
Valenzuela, Padre de esta Provincia Mercedaria y calificador del Santo Oficio,
hizo diversos exámenes quitando las luces de los balcones del temp'o, las de
las velas del altar y lámparas, y haciendo enjalvegar de nuevo la pared del
respaldo; pero siempre reconoció que la luz y la sombra permanecía y que uno y
otro emanaba y proviene todavía del lugar y asiento de la santa imagen, y así
se ve -hoy en día con venerable admiración. Es el culto que esta Señora tiene
-decentísímo y aseado,, con buena plata
labrada de sacristía y ricos ornamentos; muchas lámparas,
y la principal y mayor que le donó Francisco Ruiz Lozano, vecino de la
ciudad de los Reyes en el Perú, y- natural de la Puebla de los Angeles, envió
para dote de su luz una barra de valor de mil y trescientos pesos.
No es la más numerosa esta
doctrina de Chiantla ni es por eso la menos útil y provechosa á los vicarios ó
á los comendadores, que es lo más cierto; por que así en estas encomiendas como
en las otras, doctrinas de Santo Domingo y San Francisco, son los priores y los
guardianes los que perciben las obenciones, contentando á los curas doctrineros
con una pobre ración de cada mes, sobre que el R. Obispo Don Juan de Ortega Montañez, mostraba
gran sentimiento, y refería lo que á una siesta le sucedió en Samayaque, que
yendo á buscar fresco á la Yglesía halló al vicario muy divertido en el altar
enmangando cacao, y preguntándole ¿qué hace, padre vicario? le respondió:
Señor, estoy :hurtando un poco de este cacao (ofrenda de los indios) para
nuestro chocolate. A que irritado le dijo, llenándole las mangas con lo que
había, llévelo, llévelo, padre, que todo es suyo y no del guardián,que ese no
es cura; y ponderaba este Prelado la miseria y abatimiento de los unos y la
potestad y abundancia de los otros. Pero dejando las digresiones, pasaremos á
decir de esta doctrina que la componen cuatro pueblos y cinco Pilas
bautismales, con la estinguída en la
Parroquia de la estancia de Ponce y de los lugares que prevalecen, el de Todos los Santos Cuchumatlán, á ocho
leguas de distancia de la cabecera situado, se hace su jornada peligrosa
y molesta, á grande y notable celsitud, tanto en estremo eminente y levantada, que es la primera tierra qe. se divisa por
los pilotos de la navegación del Sur; mas este tránsito dilatado y con
mucho riesgo, es temeroso y atendible de los progresores de su senda, por que
desde que se emprende su viage desde
Chiantla ó desde Huehuetenango, que añade una legua, es todo pugnar subiendo
por tres leguas de cuesta peligrosa, hasta llegar á la estancia de Juan de
Alvarado, de donde se camina por llanura dos, largas leguas, que en el verano
se cubren de hielos y en el invierno de ciénagas y sumíderos; de donde se
prosigue este camino por otras tres leguas de penosísima bajada que corre por
una abra que hacen dos elevadas cordilleras, de tan mal suelo y tan
gredoso,asombrado y cubierto de grandes pinos y cipreses que por lo peligroso
del
78
terreno en todos tiempos se tiene
toda esta vía empalizada de gruesos é incorruptibles maderos, que á causa de su
naturaleza y por ocasión del río que allí nace en el rancho de la Ventosa, y quieren sea la cabecera del de Chiapa
que va al Norte, mas no lo es sino, ramo, por que el que le forma y dá
principio es el río del Molino de Chiantla, que llaman de Diego López; mas este
de la Ventosa que corre tortuoso,por la quebrada del camino y pasa cuarenta y siete veces por otros
tantos copantes que son unas ,angostas pontezuelas de maderos, hasta
entrar al lugar de Cuchumatlán, que forma su vecindad con el número de doscientos
tributarios y su producto de ochocientos, habitadores. Pero su fundación
plantada á la ladera de un monte de aquellos que la cercan, es barrancosa y de
penosas callejuelas,, su Yglesia parroquial cubre su Yglesia de teja muy
escelente, y está adornada y proveída de buenos ornamentos. Los indios son
laboriosos y aplicados, por donde
logran grandes, cosechas de maíz, frizoles, habas, mochó, chile del que llaman
guaqui, y en los portages de gran carguío que.va y viene la, vía de México
considerable suma de pesos; esto á más de las crianzas desganado menor, hilados
y tejidos, y otra muy gran porción que se interesan en más de dos mil botijas
de sidra que fabrican de dilatados manzanares que se cultivan y venden á su
tiempo á veinte y cuatro reales cada botija, y lo que logran en mucho
metal campanil que sácan de uno de aquellos que apuntamos, de que funden hachuelas que venden á los demás
indios de otros pueblos, y ojalá que nosotros las rescatáramos.
Mas el otro pueblo de los cuatro
de esta visita, q. es el de San Martín Cuchumatlán, que mira su situación al
Occidente, se aparta del de Cuchumatlán á cuatro leguas de camino, de peor y
más peligrosa senda del que dejamos advertido de Chíantla á Todos los Santos;
por que este de San Martín que ahora describimos se hace por una ladera de un
bermejal de greda muy resbaladiza, por donde á veces se sube y á veces se baja,
pasando por angosturas y despeños de mucha y temerosa profundidad. Su
temperamento medio entre caliente y frío, hace más pingüe y abundante el país de
su terreno. La vecindad de veinte tributarios, forma el corto pueblo de ochenta
habitadores, con pobre y corta Yglesia y habitación del Ministro que se
constituye miserable fábrica de bajareque, con la cubierta de paja, y así á el
respecto en su adorno y en su ajuar, pues todo se compone de un frontal,
casulla y a'ba, y un caliz y vinageras de plata. Pero no así el lugar de
Aguacatlán y Chialtchitlán, que se divide en estas dos parcialidades, que á
cinco leguas de distancia de 'la cabecera se emprende su viage á
razonable comodidad, haciendo lo más de la jornada por tierra llana y de'
terreno firme, que solo se corta en#dos tránsitos, el uno que baja á dar en una
quebradilla, y otro para un pequeño arroyo que llaman Ucubilá que quiere significar Cubilete de agua, pero esta tierra
de llanura es eminente y encumbrada de tal manera que desde allá se divisan en
los días claros los dos volcanes de ;Goathemala; y lo restante del camino'
hasta llegar al pueblo termina en una cuesta de más de cinco míllas. Su vecindad
más numerosa que la de San Martín, es de c'ento y veinte vecinos y de
cuatrocientos y ochenta habítadores de idioma especial que se reduce á una
pronunciación gutural. Yace este pueblo en la planicie de un valle de
capasísima llanura; el suelo de su planta que se stúa entre dos ríos y es de
arenisco migajón, conserva y guarda gran parte
79
de humedad, y siendo de templado
temperamento, hace enfermisa su región; pero su sitio alegre y de fecunda
amenidad hace apasible-su vivienda, con
buena producción de trigo, maíz, frizoles, chile, anís, carneros, uvas,
granadas, membrillos, higos, duraznos, plátanos y cañas de azúcar, con no menor
providencia de escelente pescado, con que sus indios proveídos y
colmados de todas las cosas, van en aumento cada,día, y tiene su cuidado y
devoción muy buena iglesia y casa de vicario con las cubiertas de teja, y en el
arreo y prevención de sacristía, buenos ornamentos y decentes. Son los indios dados, como los demás de la
Sierra, al trato de los hilados y tejidos, á que se añaden la
conveniencia de que con la cría de mulas interesan mucho en lo que por
razón de su tragín les contribuyen. Es la correspondencia de su pronombre Aguacatlán á nuestro castellano, de tierra de
aguacates, por que produce muchos y muy buenos.
CAPITULO
XII
Que continúa y termina la descripción de el Corregimiento de Totonicapa en los
partidos de Cuilco, Soloma y Jacaltenango.
MARGINALES.—San Andrés CUILCO, encomienda y
cabecera de curato.—Su vecindad y habitadores. — Su trato de los indios. —
Frutas y situación de este pueblo. — Vetas
de cobre en estas serranías. — Río de Cuílco considerable, abundante de buen pescado. —
Higuerilla, sus utilidades y socorro medicinal. — Aceite de higuerilla, mal uso
de semejante óleo en las lámparas. — Estampa que representa la higuerilla, sus
erizos y piñones. — Tectitlán. — Su vecindad. — Motozíntle, — San Gerónímo. — Su vecindad Mazapa. — Vecindad de
este pueblo,
Hemos deseado sin que se falte á
lo preciso por nuestra parte y diligencia, dar cumplimiento á la descripción de
este Corregimiento de Totonicapa; mas la estensión de su territorio y sus
anexos y agregados, que le han constituido en estimable jurisdicción, no nos
permite la concisión que pretendemos. Será preciso desde la parte de Levante á
donde situamos la planta de Chia'chitlán y Aguacatlán, pasar al Occidente, en
cuyo rumbo y progresión del pueblo que describimos de Ystaguacán, encontraremos
después de propasado su grande y noble río, el pueblo y encomienda de Cuílco, lugar de moderada vecindad, pues
su padrón le constituye con solo el número de ciento y vente tributarios, que
su producto se multiplica al de cuatrocientos y ochenta habitadores, q. se
mantienen y utilizan á las espensas de
los repartimientos de algodón que hacen los Corregidores (como en todos los demás pueblos de esta
jurisdicción y la de Quezaltenango,, sin cuyo beneficio perecieran y se
acabaran). Tienen estos de Cuilco manufactura de petates, esteras de
colores, alguna cosecha de bainilla,
algún cacao y achiote, por ser
su territorio de temperamento caliente, donde por gran producción y
maravilla se logran y cojen
muchas frutas de tierra caliente y tierra fría, con muchas
80
cañas
de azúcar. Su situación en tierra llana está señida de
grande serranía, en cuya mole y corpulencia no se producen otras yerbas que no
sea un género tan débil y desmedrado como el heno, y esta naturaleza de panino
infruéctífero dice la simple y corriente tradición que le proviene á aquellos
serros de ser montes minerales; mas de esta certidumbre no podemos dar más
relación de que hemos visto sacar de sus vetas, minerales buenas y abundantes porciones -de cobre muy
acendrado y muy subido, y de que á poca costa y fácil operación pudiera
conseguirse gran provecho. Riega este pueblo un río muy suficiente que llaman
de Chapala, y le provee de mucha
abundancia de bobos, almejas y espinosos el excelente río, de Culco que se avecina al pueblo á menos distancia de
una cuadra, y es su tránsito á la entrada y la salida del lugar por el uso de
las canoas. Su templo y su convento muy capaz, es de insigne y
maravillosa arquitectura de generosos materiales, y lo que toca á los adornos
de altar y lo demás de Sacristía, es muy decente y aseado; si bien no puedo
dejar de ponderar que en estas sacristías hay poca cuenta por los Ministros en
los adornos que pertenecen al altar; pues aquí en este lugar de Cuílco me ofreció cierto Comendador un cofrecillo
tecali con guarniciones de plata que había servido de depósito, más no aceptando yo esta oferta, vi después
la propia alhaja en poder de otro caballero, vecino de esta ciudad de
Guatemala, que me dijo haberle regalado con él otro religioso que había sido
Comendador de este partido. En este pueblo entre otras yerbas y plantas
medicinales se cría la higuerilla, que es común á toldos los temperamentos, y
se cría abundantísima, sirviendo de remediar muchas dolencias de los, hombres,
en especial el dolor de cabeza, aplicadas á ella las hojas tibias al calor
natural de las manos, la sana y quita con maravillosa brevedad; por que ó la
hace sudar copiosamente, o ella cojiendo en sí el calor de la cabeza, se secan
como tostadas al fuego. El aceite que los indios sacan de la simiente,
moliéndola y cociéndola en agua, va el óleo subiendo arriba y con una
cucharilla lo van sacando, y junto le dan otro hervor para consumirle algo del
agua que ha salido con él. En muchos de estos pueblos, en especial en los de la
administración de Santo Domingo, la aplican á la luz de las lámparas y ahorran el aceite de olivos para
que su Majestad y los encomenderos dan considerable limosna; pero habiendo de
decir las facultades de este aceite de
híguerillo, le usan los, médicos experimentados del país occidental, en
todas las enfermedades que provienen de causa fria, y su unción disuelve los tumores, destruye los flatos, y para el dolor
cólico es utilísímo, untando la parte afectada, y bebiendo algunas gotas de él
es utilísimo en semejantes dolores. .~ Ut experíentía dídídímus.
Untados los artejos contusos y los
nervios encojidos los cura y sana y habilita con maravilla. El estómago y vientre obstruidos untados con
este aceite los remedia, cura y sana, las úlceras y portillas -de la cabeza,
cura y remedia el dolor de los oídos, y los cogollítos tiernos, que son
como un caracolillo pequeño soasados al
rescoldo y puestos en los oídos quita y remedia la sordera; y
experimentada ó examinada por los médicos, quizá podría ser útil á otras muchas
enfermedades, como. también ablanda el vientre de los niños untado todo el vientrecillo, y les hace
expeler las lombrices;
81
su
untura quita las señales del cutis, principalmente las del rostro; asimismo el propio aceite limpia los barros que muchas
veces salen en el rostro de las mugeres. Es caliente casi en tercer
grado y húmedo en el segundo. Proponemos su estampa á los curiosos, y déseosos
de aprovechar en el remedio de los hombres,
Es la hoja que produce del
diámetro á veces de una tercia, y á veces de una cuarta; la estatura del árbol
de cuatro varas de alto. Se levanta de cañón á cañón de más de una tercia;
gruesos y con nudos á la manera de la caña.
Mas procediendo á la descripción
de este partido, dista de la cabecera el pueblo de Tetítlán, nueve leguas, cuya
etimología es de correo de piedra, de Tet, que es piedra, y títlan
mensajero; sito en la sierra en sitio de grande celsitud y mucha destemplanza
de frío; el camino no fácil de emprender por la distancia, se hace más
trabajoso y casi inaccesible una subida de tres leguas, en cuyo filón está el
lugar; á que se agrega el riesgo conocido de dos
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ríos muy caudalosos y temidos,
que el uno dá paso á los viandantes por un puente y el otro por hamaca; mas sin
embargo no le aprovechan al poblado los rápidos caudales de sus aguas, por que
en él sus vecinos son proveídos de unos pozos. No tiene arriba de treinta
vecinos, ni más que ciento y veinte habitadores; su Yglesia parroquial,
aunque es filigresía de corto pueblo y de visita, es decente y adornada, por
que estos indios laboriosos y de cultura muy atenta, hacen la provisión de los maíces á la, provincia de Soconusco,
de donde se utilizan y se enriquecen en bastantísimo descanso. De este lugar de
Tetítlán al que intitulan de San
Francisco Motocíntle, hay
cinco leguas de no desacomodado camino, lo más de él por alegrísima
llanura; este de temperamento medio y de seca naturaleza hace apacible y
saludable la amenidad de su vivienda; las aguas que le proveen de un suficiente
y dulce arroyo, son muy delgadas y ligeras. Su pueblo corto y abreviado está
compuesto de treinta y seis vecinos tributarios y sus familias hacen el número
de ciento y cuarenta y cuatro habítadores; su inteligencia es muy casera que se
reduce á las manufacturas de tejidos é hilados, y fábrica de petates ó esteras
para el adorno de los estrados; mas sin embargo á su parroquia le contribuyen y
le donan lo suficiente en su *Posible para hacerla muy decente. Así el de San Gerónímo, que dista de
Motocíntle ocho leguas de perversísimo camino, abierto por grandes
cuestas y dista de Motocíntle como una milla más de siete leguas; tiene decente
Yglesia parroquial, aún mucho -más de lo que puede su pobre y corta vecindad de
veinte tributarios y ochenta habítadores. Su trato el mismo que se escita en
Motocintle; su territorio dilatado, cubierto como su antecedente de mucha
arboleda de copal de toda la diversidad de especies del que se produce en
nuestra América. El temple muy caliente y lleno su terreno de humedad por
arribarse á Soconusco le hace enfermíso y poco grato, mas sus contornos por la
naturaleza del país llenos y abastecidos de grandes palmas de cocos, se corren
con la dulzura y suavidad de sus aguas al ardimiento y al calor. Amatenango, de casi igual vecindad
al pueblo de San Gerónimo, pues
solo es su padrón de diez y siete vecinos y de sesenta y ocho habitadores, está
distante de la cabecera diez largas leguas de penosísimo camino; lugar situado
entre dos ríos que son el de Mazapa, y
el caudaloso y grande q. intitulamos de Cuilco (es su etimología de
emínencía de carta ó papel). Mantiene esta vecindad proporcionada Yglesia á su
posible, y en él á su Ministro y cofradía. Es el idioma de los indios de este pueblo bien estraño, que no se roza
•ni asimila con otro alguno. Pero
Mazapa, lugar no menos miserable en su padrón y vecindad, del propio idioma y
de la estirpe de los ya apuntados, casi me excusa la descripción de su país, y el expresar la
dilación de su víage, temperamento de su clima, y el extravío de posición en el
asiento de su planta, por ser igual en
todo á Amatenango; solo diremos que es su padrón de solos quince
tributarios y de sesenta habítadores que se producen de sus familias, y que en
la progresión de diez leguas que se
tragina desde el lugar de Tetitlán á aqueste de Mazapa; cuya etimología
es de río de venados, de mazat y apant,
no encuentran los viandantes más agua que la de una laguneta que está
tres leguas antes del poblado, •cuya casi irracional
83
planta
se vé y se goza á la raíz de un monte
muy eminente y encumbrado que hasta las nueve del día la tiene asombrada é
impedida de recibir en sí los rayos solares; por cuya razón los indios casi
enfermisos no, cuidan del cultivo, de los campos y viven llenos de hambre y de
miseria, sin otra inteligencia más que la de picar los árboles de copal de
que abunda el territorio.
BODAS ANTIGUAS CHIANTLA-Españoles 1682
BODAS CHIANTLA
1682
16
ANDRES HERRERO CON LUCIA DE ZEA ,PADRINOS EL CAPITÁN CLAUDIO MELLO Y GRACIA DE GUZMAN ( -Españoles)
17
PADRINOS GRACIA DE SOLIS Y LUCAS NIÑO DE GUZMAN-Españoles
18
MATHIAS LOPEZ CON MARIA LOPEZ
---
PADRINOS NICOLAS LOPEZ Y SU MUGER ANTONIA DE MAZARIEGOS
19
Españoles
JOSEPH SANTIAGO con LEONOR DE HERRERA
Padrinos.( CAPITAN )MELCHOR RODRIGUEZ (DE MAZARIEGOS) y ANNA DE -----testigos (ALFEREZ) JOSEPH MOSCOSO, LORENZO VELASQUEZ -YGNACIO RUIZ
"Españoles
JOSEPH RAMON con JOSEPHA DE LOS SANTOS de primeras vodas"
"En el Pblo. nra. señora de Chiantla en Catorce días del mes de Sep. de este año de mill seicientos y noventa y dos años aviendo
hecho las tres admonestaciones como lo ordena el Sto. Concilio de
trento y no aviendo impedimentto case y vele in face eclesis a Josep Ramon con Josepha de los Santos de primeras vodas . vesinos de dcho pblo. españoles fueron padrinos Joseph Moscosso y Doña Lorensa de Oballe . testigos Domingo Moscosso y --Sanches y para que conste lo firmo. Fr. Antonio Davila
LA BIBLIA VERIFICADA ANDREW ARCHIBALD - CLÁSICO DE 1894
LA BIBLIA VERIFICADA
ANDREW ARCHIBALD
1894
CAPITULO II.
LA BIBLIA EN MANUSCRITO.
" Trae, cuando vinieres, el capote que dejé en Troas, en casa
de Carpo; y los libros, mayormente los pergaminos." — 2 Tim.
4: 13.
Este fué el mensaje enviado por Pablo desde su
prisión en Roma á Timoteo, que el apóstol ansiaba
viniese á verle, y que no olvidase traer los libros, espe-
cialmente los pergaminos dejados en Troas en casa de
un amigo. No sabemos qué obras de importancia eran
estas. Pueden haber comprendido parte de sus inspi-
radas Epístolas, y muy probablemente partes del An-
tiguo Testamento pues era hombre que leía su Biblia.
Las Escrituras sagradas eran para él muy preciosas.
Quizás habia sido enviado con premura á la prisión
Romana sin permitírsele llevar sus libros, entre los
cuales podemos estar seguros debian de hallarse las
Santas Escrituras.
No podía mandar á comprar una copia de la Biblia
por poca cosa, como lo hacemos hoy día. Cuando una
obra es rara cuesta. Por ejemplo, uno de los libros
primeramente impresos fué la Biblia Latina en 1546,
y una copia de esta edición no hace mucho tiempo se
vendió en Nueva York por la suma de 8,000 duros, y
un conde de Inglaterra pagó por un ejemplar 16,000
duros. Lo raro de una obra es lo que constituye su
26 LA BIBLIA VERIFICADA.
valor, y en la edad apostólica, antes de los días de la
imprenta, los libros eran raros, lo que no son hoy dia
cuando por medio de estereotipos pueden ser produci-
dos con facilidad y rapidez económicamente. No se
conocía entonces la prensa con la cual reproducimos
numerosas ediciones. Si se quería una copia, era
menester escribirla laboriosamente á mano.
Había quien hacía su ocupación distintiva el copiar
á mano. Pablo tenía su amanuense, pues en Rom.
16 : 22 leemos : " Yo Tercio, que escribí la Epístola, os
saludo en el Señor." El apóstol únicamente añade una
posdata en su letra familiar como sabemos por la 1 Cor.
16 : 21 : " Salud. De mi mano, Pablo."
Se escribía sobre dos clases de material. De las
cañas que crecían á orillas del Nilo, se hacia un
artículo llamado papiro algo parecido á nuestro papel.
Ademas las pieles de los antílopes pequeños y de otros
animales se adobaban en una especie de vitela fina,
mas duradera y por consecuencia mas cara que el
papiro. Cuando Pablo mandó á por " los libros, espe-
cialmente los pergaminos," era literalmente los rollos
de papiro y de vitela, y estos últimos mas particu-
larmente porque valían mas. Ademas no quería
permitir que llegasen á extraviarse. Quizás temía
que fueran echados de un lado y destruidos. Y si
contenían alguna de sus Epístolas temía naturalmente
por ella. Quizás había oido la historia de Aristóteles
cuyas obras preciosísimas permanecieron largo tiempo
en un sótano, donde por fortuna, después de dos siglos
llegaron á ser descubiertas. El temor del apóstol fué
justificado, como lo podemos constatar nosotros en
LA BIBLIA EN MANUSCRITO. 27
estos tiempos modernos. ¡ Cuan sin número de obras
casi se han perdido, que han llegado á ser providen-
cialmente — ó como decimos nosotros accidentalmente
— recobrados ! La grande obra de Quintiliano fué
sacada á luz de un lóbrego y sucio calabozo. Han
ocurrido muchos descubrimientos peregrinos de esta
clase. Una copia de Propertius el poeta latino fué
hallada manchada toda y arrugada bajo los toneles de
una bodega. Trescientas líneas de la Odisea de Ho-
mero fueron tomadas de manos de una momia. El
original de la Magna Carta, la gran Carta de Ingla-
terra accordada en 1215 á los barones ingleses por el
rey Juan sin Tierra, y que forma la base del derecho
constitucional de Inglaterra, fué salvada en el momento
crítico en que un sastre iba á cortarla en patrones. En
1626 un alemán al hacer excavaciones para edificar
una casa se halló un paquete bien atado, y examinado
se haíló ser " Conversaciones á la Mesa " de Lutero el
Reformador, la única copia que existe, y de gran valor
á causa de la descripción viva que da de la vida y
tiempos del gran Reformador.
Estos descubrimientos han sido singulares, pero teso-
ros literarios han sido descubiertos de una manera
aún mas singular, cuando habían estado perdidos por
largo tiempo. La vitela, ó pergamino mencionado en
el texto, era tan cara, que con frecuencia era limpi-
ada y usada otra vez á manera de pizarra.
La tinta vegetal era lavada hasta hacerla desapa-
recer cuanto era posible, pero con el tiempo los carac-
teres antiguos han reaparecido visibles aunque indis-
tintos. De vez en cuando la vitela ha sido lavada de
28 LA BIBLIA VERIFICADA.
nuevo, y por tercera vez se ha escrito sobre ella. En
ambos casos se necesita gran abilidad para poder des-
cifrar los caracteres primeros. Sin embargo ha sido
hecho, y obras perdidas de Cicerón y otros clásicos han
sido halladas y restauradas al mundo literario. La
Providencia ha guardado la Biblia de esta manera.
En la Biblioteca Nacional de Paris yacía un docu-
mento antiguo conteniendo los sermones y otras com-
posiciones de Ephraem de Siria, un Padre de la Iglesia
del siglo cuarto. La preservación de sus escritos era
afortunada, pero debajo de estos llegaron á descubrirse
trazas de otro texto. Esto sucedía á mediados del siglo
diez y siete. Varias tentativas para descifrar los
caracteres obscurecidos fracasaron hasta hace cin-
cuenta años ; cuando por medio de aplicaciones quí-
micas llegaron a ser descubiertos y publicados. Re-
sultó ser un manuscrito de una gran porción del
Nuevo Testamento, escrito en el siglo décimo segundo
un copista había separado las hojas, borrado el texto
antiguo y escrito en su lugar las obras de Ephraem,
cuando el todo fué encuadernado juntamente de nuevo.
En el volumen nuevo las hojas estaban desarregladas
muchas al revés en lo que se refería al escrito antiguo ;
esto causó gran trabajo al letrado que trató de desci-
frarlo, quien sin embargo llegó á tener éxito y nos dio
uno de los mejores manuscritos de autoridad en las
obras de crítica de la Biblia. ¿ Quién hubiera podido
imaginar que un escrito del siglo quinto llegase así á
revelar sus secretos al siglo diez y nueve ? Bien pode-
mos decir, ¡ Cuan grande es lo que Dios ha hecho !
Sin duda guardaba El los pergaminos con la misma
LA BIBLIA EN MANUSCRITO. 29
solicitud que Pablo. Cuando llegamos á darnos cuenta
de que muchos pergaminos valiosos se han perdido
podemos apreciar la anSiedad y el cuidado del apóstol
por aquellos libros y pergaminos de Troas.
PLOMOSO(a) por PREPOTENTE
El domingo 27 de Mayo de 2018, escuché a alguien decir
la palabra plomoso(a) en referencia una persona
abusiva, prepotente.
Hace muchos pero muchos años que no escuchaba esa expresión que usaban antiguamente aquí en la cabecera departamental de Huehuetenango.
La escuchaba decir a mi madre y a otras personas.
Estas son de las palabras que las nuevas generaciones ya no hablan.
HISPANOAMERICANOS DE LA VILLA DE HUEHUETENANGO- 1871
HISPANOAMERICANOS DE LA VILLA DE HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA DEL CENTRO
Investigado por AbrahamdeArim
566
VIRGINIA DEL SOCORRO LOPEZ LOPEZ
570
INDICE
AÑO DE 1871
573
575
576
INDICE
578
JUANA MONZON
579
PETRONILIA CARDONA MONZON
MARCELINI HERRERA CASTILLO
PETRONILIO MERIDA CALDERON HIJO DE FRANCISCO MERIDA Y SOLEDAD CALDERON, MADRINA PIA HERRERA
580
LUZ DE JESUS HIDALGO MARTIN
FERNANDO CASTILLO
581
MAXIMO LOPEZ LOPEZ
FELICIANO MOLINA CALDERON HIO DE RAFAEL MOLINA Y DE FELICITA CLADERON PADRINO MARIANO CASTILLO
BASILIA MORALES
BASILIO VASQUEZ HERNANDEZ
ELICEA MERIDA PADRINO ANTONIO HERRERA
582
MANUEL MORALES SAMAYOA LADINO DE SAN LORENZO
LUISA MORALES SAMAYOA
GUILLERMO LOPEZ MORALES
583
JUANA BAUTISTA GUTIERREZ LOPEZ
GUILLERMO MORALES LOPEZ
LADISLAO LOPEZ MARTIN
LADISLAO SAMAYOA VILLATORO JOAQUIN MONT
584
EMILIANA
PALACIOS CASTILLO MADRINA SATURNINA PALACIOS
LUIS HERRERA
DIMINGO DE JESUS
ARGUETA ARGUETA PADRINO JOSE ANTONIO ARGUETA
YSABEL CASTILLO PADRINO
DON MARIANO FERNANDEZ DURAN
PABLO SAMAYOA
FRANCISCA LOPEZ BARILLAS DE MALACATAN
585
98-SAL NEGRA- RECORDACION FLORIDA
RECORDACION FLORIDA
Recordación Florida, Francisco Antonio se
Fuentes y Guzmán Biblioteca “Guatemala” de la Sociedad de Geografía e Historia,
Tipografía Nacional Guatemala. M. C. M. XXX III .Historia General de Guatemala.
Asociación de Amigos del País. Fundación para la Cultura y el Desarrollo.
Guatemala 1.933.
Por Capitán ANTONIO DE FUENTES Y GUZMAN
CORREGIDOR DE HUEHUETENANG
98
calientes,
que son en un todo diversas de las primeras, por que estas otras
brollan apartadas de aquella colina que advertimos en lo más llano y
tendído, de su falda por un infinito número de cañoncillos; mas tan
templada y de tal suavidad y deleite, que ni se roza en lo frío ni en lo
caliente, con cuya temperie bulle y procría en ella una gran máquina de
pececillos.
Esta sirve al baño de los Corregidores y religiosos, y está con grande aseo debajo de cubierta y resguardada con su puerta y llave,
Pero siendo las apuntadas fuentes en sí maravillosas y escelentes, son no menos admirables y provechosas en grande modo
las salinas de Ystatlán,
y •ni en su naturaleza ni en su modo he visto ni leído cosa tan
providente y tan barata en su manufactura, en que es de reparar, fuera
de su abundancia y su bondad, la grande economía de aquellos indios del
pueblo de Yxtatlán en beneficio del común.
Por que estas salinas son unos aposentos labrados á pico y á boca de
azadón en la corpulencia de un gran cerro de aquella serranía; están
por los costados cubiertos de tablazón algo desunida por las junturas;
son aposentos hondos á mas de de dos varas del pavimento de afuera, con
que al suelo de estos aposentos se desciende por cuatro o cinco gradas;
por que así del cielo ó cúpula de estas cavas y por los resquicios que
dejan una y otra tabla,
está continuamente manando cantidad de agua, en aquella manera que decimos gotear á destilar. Estos
aposentos están cerrados con llave que está en poder de la justicia, y
solo se abren de jueves á jueves, á hora determinada, en que se junta
y
congrega todo el pueblo en aquel sitio, y el agua recojida se reparte
llevando cada individuo un cántaro de ella, y los oficiales de justicia y
asistentes de Yglesia á dos cántaros, quedando allí la que sobra.
Estas vacijas se arriman al fuego donde están por el término de la
noche, y á la mañana está el agua de ellas, cuajada y convertida en sal
muy limpia y muy activa, sin otro beneficio ni diligencia que se
esplique para su manufactura,
providencia que les confiere á estos indios grande y frecuentísima ganancia en una saca innumerable de sal, que
se conduce á los llanos de Chiapa, San Antonio y los dos
Corregimientos, como ya dijimos, y que fuera de ser la manutención de
aquellos pueblos este necesarísimo condimentos, para el ganado menor de
los partidos de Totonicapa y Quezaltenango es de grandísimo útil y toda
su conservación y aumento.
Pero acerca de los sumideros de ríos
que corren grande trecho de camino, profundos y subterráneos, es el que
se ve en el rancho que llaman de las Minas-, de - admirable
contemplación, por que siendo de considerable copia, y porción de agua,
va en aquella planicie que hace en la celsitud de aquella sierra, á
entrarse y esconderse á una profundísima s'ma que cerca de los ranchos
está patente y conocida de todos los baquianos de aquel contorno, y no
pareciendo mas en el camino que se hace de tres leguas de bajada hasta
el vado del río de Socoleo, estraviando algo el viage á la siniestra
mano, á poco espacio, se ve brollar, ya para entrar en el río á poca
distancia del pie de aquella gran corpulencia de montes, sin crecer ni
disminuirse en el caudal que manifiesta allá en la cima, cuando
desaparece y se introduce en la profundidad abierta.
Sin este hay muchos ríos que se despeñan de eminentísimas alturas, que es admirable deleite el ver aquella copia de agua casi convertida
BODA- 88 AÑOS CON 22 AÑOS- COLONIAL CHIANTLA 1775
CHIANTLA
HUEHUETENANGO
GUATEMALA
AMERICA CENTRAL
- 66 AÑOS DE DIFERENCIA-
93
AÑO DE 1775
MARIANO THELLES DE PRIMERAS NUPCIAS DE 88 AÑOS CON PHELIPA MAZARIEGOS DE 22 AÑOS DE EDAD DE PADRES NO CONOCIDOS- LADINOS, PADRINOS DON MANUEL ACUÑA (Capitán Benito Manuel Acuña, orIginario de Galicia,España) Y DOÑA MARIA ANTONIA VELASCO, TESTIGOS LAUREANO OLIVERO Y JUAN DE APARICIO.
al margen -ladinos,luego más abajo aparece escrito con otra letra mulatos--
HUEHUETENANGO COLONIAL-Interesante
Fragmento_________________________________________________________________________________
Nueve cartas de amor y un testamento inesperado. Lo público de la vida privada en la Guatemala dieciochesca
Mario Humberto Ruz
CEM, IIFL y UACSHUM, CH, UNAM.
_____________________________________________________________________________
El ocho de junio de
1750 don Miguel Francisco Morán de la Vandera, originario de Gijón y
avecindado en Santiago de Guatemala, obtuvo el real decreto que amparaba
haber ingresado en la Tesorería los 5800 pesos fuertes que le allanaban el camino para suceder a don Félix de Elías Zaldívar
como alcalde mayor de Huehuetenango y Totonicapan. El 29 de julio el rey
Fernando VI firmaba en el Buen Retiro el título correspondiente y
tres días después "tomaron la razón del real título los contadores de
cuentas del Consejo Real de Las Indias",al tiempo que se le notificaba
estarse ordenando al
presidente,
y a los oidores de la expresada Audiencia de las provincias de
Guatemala,y a los demás ministros, juez y justicia de ellas, que como a tal
alcalde mayor os guarden y hagan guardar todas las honras, gracias,
mercedes, franquezas, libertades, exenciones, preeminencias, inmunidades
y prerrogativas que os tocan,
sin limitación alguna, dando la residencia en mi Real Audiencia de
Guatemala, como se ha hecho [hasta] ahora con vuestros antecesores....
El
rico mercader asturiano inició los preparativos para retornar a
Guatemala después de más de dos años de ausencia. Sin duda estaría
contento. Además de tener afectos que lo esperaban en Santiago de Los
Caballeros, no era poca cosa lo obtenido ni había sido tan sencillo
lograrlo.
Para
alguien no muy avispado, la alcaldía mayor de Huehuetenango y
Totonicapan podría parecer plato poco apetecible. Zona montañosa y fría
-con bosques de coníferas, cedrales y roblares demasiado alejados de la
capital como para hacer redituable su corte y acarreo, páramos desolados
apenas aptos para criar ovejas, y algunos valles intermontanos,
fértiles pero pequeños, donde se apretujaban los cultivos de maíz de su
relativamente densa población india- no era, ni de lejos, tan rica como
sus vecinas: Quetzaltenango o Los Suchitepéquez; podría incluso
considerársele muy pobre si se comparaba con las alcaldías del Reino
donde florecía el añil. De tal opinión era su teniente general, don
Joseph Antonio de Aldama, quien en respuesta a la real cédula del 19 de
julio de 1741 informó que en la Alcaldía a su cargo había apenas dos
valles de españoles y 48 pueblos de indios, sin "cosa digna de memoria." Hasta los frailes mercedarios se quejaban de que se les hubiese asignado zona tan miserable y abrupta para doctrinar.
Pero
lo que le faltaba en producción lo suplía en trasiego de comerciantes.
Paso obligado a la alcaldía mayor de Chiapa, y desde allí a la Audiencia
de México por la alcaldía deTabasco, era la ruta expedita para el
puerto de Campeche y otra forma de llegar a Veracruz, aunque menos
práctica que subir por el istmo después de atravesar los terrenos llanos
de Soconusco y el Despoblado de Tonalá. Por caminos reales y senderos
se apretujaban las recuas de muías, compradas en Los Llanos de Chiapa o
en Oaxaca, cargadas de los productos de la región e incluso de más allá.
Bien lo percibió Joseph de Olavarrieta, quien en un informe firmado en Huehuetenango el 4 de junio de 1740, destacaba cómo entre los 39 1/2
tributarios indios y los más de 20 vecinos españoles, 25 familias de
mestizos y cinco de mulatos de Huehuetenango, varios se entretenían "en
vender cacao y otros frutos", mientras que en San Pedro Necta (dividido
por sólo una calle de Santo Domingo Osumacinta), "las indias hacen
mantas y los indios son tratantes en las provincias de Chiapa y
Soconusco." Por su parte los de Santa Ysabel
acudían a la plaza de San Antonio Suchitepéquez, con gallinas y otros
frutos, trayendo al regreso "cacao y algodón para las mantas que tejen
sus mujeres" y los de San Sebastián Huehuetenango se dedicaban a hacer
"mantas que llevan a vender a la ciudad de Guatemala y otras partes."
Pueblos
vinculados a la industria textil eran también Santa Ana Huista, San
Cristóbal Totonicapán, famoso por sus jarguetas y sus trabajos en lana;
Malacatán, cuyos indios vendían en la cabecera el algodón que sus
mujeres reducían a hilo; San Gaspar Chajul, donde las mujeres hilaban
"continuamente y lo mandan a la capital", mientras que los hombres
confeccionaban "chiquigüites y otras menudencias de un bejuco delgado
que tienen." Los de Santa María Chiquimula destacaban en el tejido de
frazadas listadas, además de ir "continuamente [...] a la lisa de San
Antonio con sus gallinas de Castilla y de la tierra, y ocote." Los de
San Miguel Totonicapán, además de sembrar abundante trigo, tejían
"jarguetas y otras cosas que llevan a Guatemala", y habían descollado de
tal modo en los trabajos de carpintería, sillería y cerámica, que
tenían gremios de cada una de esas actividades. Y ni qué decir de los
tejedores de Momostenango, sin duda los más prolíficos y afamados, que
contaban con importantes hatos de muías para comerciar sus tejidos.
La
vecina Gobernación de Soconusco sabía de las continuas visitas de los
habitantes de San Andrés Cuilco, quienes llevaban allí su panela; los de
Colotenango, tratantes de frutas y gallinas, mientras los de Ostaguacán
aparecían a menudo vendiendo las mantas que tejían sus mujeres. Por la
alcaldía de Chiapa era común ver a los de Soloma compitiendo con los de
Coatán por vender el trigo que se cosechaba en ambos pueblos, y
afanándose además en el trato de cacao y algodón.
Al
igual que los de San Antonio Güista [Huixta], los de Purificación
Jacaltenango mercadeaban maíz, tabaco y miel, destacando las colmenas
del segundo pueblo "porque tienen muchas, y buena salida de la miel y la
cera"), mientras que las mujeres de Güista, aprovechando el que su
pueblo estuviese en el camino real, hacen totopostes y otras vendimias
para los pasajeros." Chiantla y San Francisco el Alto coincidían en la
factura y venta de cal. Otros, en cambio, no tenían que competir dada la
singularidad de sus productos. Los de Acatan, por ejemplo, eran únicos
en hacer "soyacales de palma, que es un modo de capa con que los indios
caminan cuando hay agua." Hombres y mujeres de San Francisco Motosinta,
pueblo "caliente, seco y fúnebre" con apenas cuatro tributarios,
gozaban de reconocimiento por sus "esteras coloradas" y el apreciado
copal que obtenían de los árboles. Aguacatán se singularizaba por sus
"muchas vacas y ovejas", la panela que fabricaba con caña dulce, y sobre
todo por tener "una mina de yeso que sirve para los pintores y
doradores." Hasta los de Cunén, calificados como "muy dejativos [pues]
aunque tienen buenas tierras sólo se aplican a sembrar maíz", eran
famosos por "hacer escobas que sirven de barrer."
Lugar
especial ocupaban los poseedores de minas de sal. Así, los de Sacapulas
eran reputados como "grandes tratantes en la provincia de San Antonio
[Suchitepéquez], llevando sal de unas salinas que tienen en la
superficie de la tierra, en las orillas de dicho río", además de
fabricar "mucha jarcia", y dado que su sal, buena para la cocina, se
consideraba inservible para los ganados, "porque tiene poca actividad",
no se preocupaban por competir con los de San Mateo Ixtatán, pueblo
'lluvioso y melancólico", que tenía "dos pozos grandes de que mana
copiosa agua de sal. Ésta, con mucha facilidad, la ponen al fuego y
luego se congela y toma cocimiento." La industria era tan redituable que
se cuidaban celosamente los pozos ("están debajo de tapias y techo de
teja, con sus puertas") y su explotación, pues había tres llaves de
dichos accesos: "que la una tienen los alcaldes, otra los indios
principales y otra los indios maceguales y así, sin que todos concurran,
no pueden abrirse." El agua se repartía a los naturales por semanas, "y
de dicha sal sacan mucho dinero, pues no se proveen de otra este
Partido y el de Quezaltenango para el crecido número de ganado ovejuno
que hay, y para los demás ganados de que se componen las haciendas de
campo." No era de extrañar que, a más de algunas ovejas, tuviesen
"muchas muías de carga" para comerciar sal y sus afamados petates
blancos de palma. El comercio era tan floreciente que a él concurrían
los de San Juan Ixcoy, comprando sal en Ixtatán para venderla en
Quetzaltenango y comprar a cambio cacao y algodón que revendían por los
pueblos de la Alcaldía.
Comerciantes
eran también los de Nebaj, los de Uspantán: "aplicados a ser tratantes,
vendiendo siempre cacao, achiote y otros frutos" que acarreaban en sus
numerosas muías, y los de San Andrés Jacaltenango, aunque éstos ni
siquiera se preocupaban por salir de su pueblo: hasta él acudían los
vecinos ávidos por adquirir sus famosos trabajos de jarcia. Ganaderos
eran en cambio los españoles, mestizos y algunos negros que poblaban los
valles de Sihá y Sahcahá.
En
resumen, en las 70 leguas de longitud y 53 de latitud que componían la
jurisdicción, y con la única y temporal excepción de Todos Santos y San
Martín, ambos de apellido Cuchumatán e igualmente destruidos por severas
epidemias, florecía el comercio, no por dedicado a productos pequeños menos significativo.
Ésa
era sin duda la visión que había alentado a un mercader nato como don
Miguel para hacer viaje hasta España y desembolsar casi 6000 pesos (a
más de lo erogado en el viaje) a cambio de la seguridad de controlar la
Alcaldía por un salario tan raquítico como el de 333 pesos y 2 reales
anuales -de los que habría que deducir por adelantado la media anata
"con más el 18% por la conducción del todo a estos reinos"-una vez que Elias Zaldívar cesase en su cargo, años más tarde. Ya se
encargaría su probada capacidad de comerciante emprendedor y
disciplinado de hacer redituable el desembolso, pese a la prohibición
real de que los alcaldes "contratasen" con los vecinos de la Alcaldía.
Si
don Miguel hubiera salido airoso de la prueba es algo que nunca
sabremos. El 14 de noviembre de 1761, en lugar suyo, Tiburcio Angel de
Toledo, juraba ante la Real Audiencia,
por
Dios nuestro señor y una señal de su santa cruz en forma de Derecho, so
cargo del cual [juramento] prometió defender el misterio de la pura y
limpia concepción de Nuestra Señora, usar bien y fielmente el oficio de
alcalde mayor del Partido de Güegüetenango y Totonicapán, administrando
justicia a las partes que la pidieren, observando las leyes del Reino y
lo prevenido y mandado en dicho real título [de alcalde mayor]
sin faltar a ello en manera alguna ni llevar derechos demasiados a las
partes; ningunos a su majestad (que Dios guarde), a los indios ni a los
pobres de solemnidad. Y de no tratar ni contratar por sí ni por
interpósitas personas con los vecinos y nativos de su jurisdicción,
guardando las provisiones en esta razón establecidas.
Don Tiburcio tomó posesión de la Alcaldía
por dos imprevistos que ni remotamente imaginaba cuando, a su vez,
compró los derechos a ella hacia 1752. El más inmediato fue la renuncia
de Joachín de Montúfar (14 de julio de 1756) y el más antiguo la muerte
de don Miguel Morán, acaecida en Veracruz la primera semana de junio de
1751, según hizo constar el cura del puerto, don Miguel Francisco de
Herrera, quien -a solicitud del flamante alcalde mayor- apuntó cómo:
[...]
en un libro de papel común, forrado en badana colorada, en el que se
asientan las partidas de entierros de españoles [...], al folio 23, se
halla la siguiente partida:
"En la ciudad de La Nueva
Vera Cruz, en 8 de junio de 1751 años, en la iglesia parroquial, título
La Asunción de Nuestra Señora, se le dio sepultura eclesiástica al
cuerpo de don Miguel Francisco Morán de La Vandera, español soltero,
natural de Asturias, quien testó en Goatthemala.
Recibió
los santos sacramentos de penitencia y extremaunción, a cuyo entierro
asistí yo, don Manuel Mendes deTholedo, teniente de cura en dicha
parroquia, y lo firmé."
No
fue don Tiburcio Ángel el único interesado en demostrar que Morán había
muerto; ocho años antes que él lo hizo el jesuita Juan Miguel de
Cartagena,quien, amparado con un nombramiento de abogado testamentario, se
apresuró a hacer válido el poder que años atrás le había otorgado el
mercader para disponer de sus bienes en caso de fallecimiento. Ni tardo
ni perezoso, el religioso se aplicó a la tarea de transferir buena parte
de los cuantiosos caudales a las arcas de la Compañía de Jesús. En
efecto, por las acciones emprendidas ante el Juzgado de Bienes de
Difuntos, nos enteramos que en julio de 1751 Cartagena obtuvo
licencia de su superior eclesiástico para ocuparse del caso,tras lo
cual se presentó ante un escribano en la ciudad de Guatemala a
fin de iniciar los trámites tendientes a cumplir la voluntad del
difunto.
En
el amplio poder otorgado en 1747, don Miguel apuntaba ser hijo legítimo
de don Fernando Morán de la Bandera y doña Catharina de Baldez Llanos,
ambos ya difuntos, vecinos de la villa de Guijón en el Principado de
Asturias, y estar próximo a realizar un viaje a la ciudad de México y el
puerto de Acapulco "a negociaciones de mi utilidad y conveniencia. Y
temiéndome de la muerte, como cosa natural a toda criatura viviente, y
que no me coja desprevenido de manifestar las expresiones de mi última
voluntad, de que resultarían las inconsecuencias que regularmente se
experimentan de ésta y otras omisiones", había decidido encargar a
Cartagena la distribución de su fortuna.
pañía:
CARTA-2- DE ASTURIANO A COSTURERA GUATEMALTECA
Nueve cartas de amor y un testamento inesperado. Lo público de la vida privada en la Guatemala dieciochesca
Mario Humberto Ruz
CEM, IIFL y UACSHUM, CH, UNAM.
______________________________________________________________________________
FRAGMENTOS-
El ocho de junio de 1750 don Miguel
Francisco Morán de la Vandera, originario de Gijón y avecindado en
Santiago de Guatemala, obtuvo el real decreto que amparaba haber
ingresado en la Tesorería los 5800 pesos fuertes que le allanaban el camino para suceder a don Félix de Elías Zaldívar como alcalde mayor de Huehuetenango y Totonicapan.
-------------------
la relación amorosa entre un rico comerciante asturiano y una costurera mestiza guatemalteca,-----------podemos atisbar, a 250
años de disrancia, el profundo afecto que despertó la humilde costurera
mestiza en el rico comerciante asturiano, a través de un testimonio de
primera mano asaz raro en las fuentes documentales de la época.Bien vale por tanto la pena reproducirlas en su totalidad.
[carta 2]
mi doña Pet[ro]na Arue [?]
Mi querida:
E rescivido la de vuestra merced [roto: ¿con? ¿de?] toda mi
estimación, y a su contenido digo que me alegro de la salud de vuestra
merced, señora Augustina y Bernavelillo, a quienes de corazón me
encomiendo, y siento mui mucho la enfermedad de [su] señora m[adr]e, a
quien deseo totalmente mejorada, y me encomiendo.
Yo acavo de llegar a esra ziudad, aunque bien fatigado por lo mui
caliente que está el camino, pero con buena salud (a Dios grazias),
aunque estrañando en estremo a ustedes todas, a quienes encargo
muchísimo, y a vuestra merced especialmente, me cuiden mui mucho a mi
Nicha, a fin de que viva gustosa y que pracrique esa diligensia con el
padre Maeda con frecuensia [, pues] me quadra mui mucho.
Estimo señora Petrona sus orasiones, que ellas mediante espero
bolver breve con felizidad con el favor de Dios, a quien suplico guarde a
vuestra merced muchos años.
Oaxaca, marzo 14 de 1749.
De vuestra merced afectí[si]mo, que la estima de corazón.
Miguel.
[P.D.] El tiempo es mui corto y por eso no me detengo más.
EL VERANO EN QUE SE SALVO EUROPA-IMPERIO OTOMANO
Grabado contemporáneo del sitio de Viena.
Había entonces en el continente la voluntad de olvidar viejas rencillas
y de unirse contra la amenaza común venida de Oriente.
EL VERANO EN QUE SE SALVO EUROPA-
POR ROBERT WERNICK
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
Agosto de 1984
UN IMPERIO agresivo, con el corazón en Asia y su ciudad apital en
Europa, ha absorbido parte de la superficie del mundo y busca más
espacio por el cual expandirse. Creyéndose destinado a ❑ gobernar el mundo, dispone de un ejército enorme equipado con los pertrechos más avanzados, así como de un aparato admínistrativo ducho en mantener a sus naciones satélite en estado de sumisión. Este imperio ha ocupado la mayor parte de Europa Oriental, y busca sin cesar señales de debilidad en Occidente.
Las
naciones occidentales han advertido bien el peligro, mas al parecer son
impotentes para contrarrestarlo. Las desgarran rivalidades económicas e
ideológicas, y sus contribuyentes refunfuñan acerca de las elevadas
sumas destinadas a la defensa.
¿Nos referimos acaso a la Europa del último tercio del siglo xx? En realidad, es una descripción del continente europeo en los últimos decenios del siglo xvii, y pude establecer este inquietante paralelismo en ocasión de mi visita a Viena, el verano pasado.
En
el vestíbulo del hotel donde me hospedaba, un chico de turbante, y
vestido a la usanza oriental, servía a los clientes un espeso café
negro. ¿Por qué? Porque Viena celebraba el tercer centenario de haberse salvado de los turcos, quienes, durante el verano de 1683, atacaban las murallas de la ciudad en uno de los asedios más famosos que registra la historia. "Nos
libramos de los turcos", comentó conmigo un alto empleado del hotel,
"pero nos dejaron su café, del cual hemos disfrutado desde entonces".
Los vieneses prefieren no ufanarse de cómo salvaron a la civilización occidental hace tres siglos. Pero en lo íntimo de su ser se enorgullecen de ello,
como también se enorgullecen de las exposiciones montadas en buen
número de los museos de la ciudad, en 1983, las cuales reproducían con
vívidos detalles el drama de aquel año triunfal.
En aquellos días, Turquía, gobernada por la dinastía otomana, era una formidable potencia mundial cuyo dominio se extendía desde Mesopotamia hasta Marruecos. A Estambul, antes Constantinopla, la capital otomana, llevaban interminables caravanas el tributo de tres continentes. El imperio turco había arrebatado la isla de Creta a los venecianos pocos años antes, y ya se había enseñoreado del Mediterráneo oriental. ¿Hacia dónde se extendería después? Esto era lo que todos los gobiernos de Europa Occidental se preguntaban alarmados.
No así los turcos: habían puesto los ojos en el resplandeciente galardón que representaba Viena, la capital de los dominios de los Habsburgo. La Manzana de Oro la llamaban los turcos,
tal vez por las doradas cúpulas de las incontables iglesias que habían
avistado al atacar aquella ciudad por primera vez, 150 años antes.
Tenían de esa ocasión amargo recuerdo; jamás se habían enfrentado en Occidente a un enemigo como la Austria que gobernaban los Habsburgo, enemigo que podría detener la marea de las conquistas otomanas.
La importancia estratégica de la ciudad era considerable. Su caída equivaldría a una catástrofe para el mundo occidental, y
el turco que la conquistara bien podría seguir adelante en cualquier
dirección. El guerrero que emprendió la tarea fue Kara Mustafá Bajá,
hombre de negra barba, de energía y ambición sin límites. Como gran
visir, o primer ministro, gobernó el Imperio Otomano en nombre del
sultán Mohamed IV, monarca débil e inepto. Durante meses Mustafá reunió
tropas y pertrechos, y al fin, el 31 de marzo de 1683, su expedición de
250,000 hombres se puso en mar-Kara Mustafá Bajá, por un pintor desconocido del siglo XVII.
Abajo. el rey Juan III Sobteski, por el pintor del siglo X Vlljan Tretko.
cha, con el Sultán a la cabeza, por mera ceremonia.
Dos meses tardó la expedición en llegar a Belgrado por el camino imperial, marchando al paso de los bueyes que tiraban de trescientos pesados cañones de bronce. Allí, el Sultán pasó a Kara Mustafá la bandera negra heredada del propio Mahoma y le ordenó iniciar una jihad, o guerra santa, contra el emperador del Sacro Imperio Romano, Leopoldo I, de la dinastía de los Habsburgo.
El Sultán cabalgó luego de regreso a Estambul. El numeroso e
irresistible ejército de Kara Mustafá comenzó su avance inexorable hacia
el norte, haciendo sonar las trompetas, con redoble de atabales y los estandartes ondeando al viento.
En Viena, todo era temor y confusión. El
7 de julio, un jinete ensangrentado llegó al galope para informar que
el ejército imperial había sido diezmado en una gran batalla, en el Bajo
Danubio. El parte resultó falso, pero bastó para que
cundiera el pánico. Leopoldo I, hombre que había sido educado más para
la iglesia que para la guerra o para el arte de gobernar, huyó a Passau,
270 kilómetros al oeste, adonde le siguieron su corte y alrededor de
60,000 ciudadanos; es decir, más de la mitad de la población vienesa.
Por fortuna, permanecieron en la ciudad algunos hombres decididos. El principal era el conde Ernst Rüdiger Starhemberg, comandante de la guarnición.
Starhemberg sólo tenía a sus órdenes unos 15,000 soldados profesionales. Movilizó a los estudiantes, a los sirvientes de la corte y a todo hombre disponible, para cavar
zanjas y reforzar las fortificaciones. Ordenó arrancar de los techos
todas las tejas de madera e instalar en los desvanes depósitos de agua,
para inutilizar las bombas incendiarias de los turcos. Asimismo,
mandó almacenar en los subterráneos grandes reservas de alimentos y
municiones. La sobrehumana energía del conde dio magníficos frutos; las
defensas de la ciudad se habían completado cuando, el 14 de julio, las
hordas turcas aparecieron a la vista y se desplegaron majestuosamente en
torno a las murallas.
Quienes observaban desde el campanario de la catedral de San Esteban
pudieron ver cómo se alineaban, en todas direcciones, las esplendorosas
tiendas de los turcos. Kara Mustafá confiaba serenamente en el triunfo.
Como buen musulmán, despachó un heraldo que dio a elegir a los
infieles: "Islam, o tributo". Viena rechazó ambas cosas. Tronaron los cañones. Había empezado el gran asedio.
El sitio se prolongó dos meses. Todos
los días, al amanecer, las granadas turcas empezaban a llover sobre la
ciudad, y seguían cayendo hasta muy entrada la noche. Todos los días, al despuntar el alba, la infantería turca ( los aguerridos jenízaros, muchos de los cuales eran jóvenes cristianos criados como musulmanes fanáticos ) atacaba las fortificaciones. Atacantes
y defensores intercambiaban granadas de mano ( mortíferas bolas de
bronce o de vidrio, llenas de pólvora), descargas de mosquetería y
lanzazos, en incesante ronda de ataques y contraataques.
Los
turcos eran expertos en la guerra de minas y podían horadar bajo el
suelo a desconcertante velocidad, para volar las posiciones enemigas.
Durante el tiempo que duró el sitio, los vieneses aguzaron los oídos
para detectar ruidos delatores que pudieran anunciar un desastre. Al
oírlos, los defensores excavaban febrilmente en la dirección de donde
procedían, con la esperanza de llegar a tiempo de apagar la mecha y
vaciar las minas de la pólvora que contenían. En ocasiones, los dos grupos de excavadores se topaban frente a frente y se trababan en furiosos combates cuerpo a cuerpo, en la oscuridad.
Con
todo, a principios de septiembre, los turcos habían abierto dos enormes
boquetes en las murallas de la ciudad; es decir, en la última línea
defensiva. Los invasores eran rechazados por por los desesperados
contraatques, mientras se tapaban los boquetes con escombros, maderos y
sacos de arena. Sin embargo, la guarnición ya había quedado reducida a
menos de 5,000 hombres, y Kara Mustafá,
en su gran tienda adornada con los tapices más espléndidos de Oriente,
podía regocijarse: la Manzana de Oro estaba a punto de caer.
El sitio había resultado más prolongado y sangriento de lo que él había
calculado, pero ya no podría durar más de unos cuantos días. Ya nada salvaría a Viena.
A menos que alguna fuerza exterior acudiera en su ayuda.
Hasta entonces, aun al estallar la tormenta musulmana, cuando el
emperador Leopoldo había pedido auxilio, a los vieneses les fue difícil
reunir tan ejército eficaz. Los fondos escaseaban, los príncipes que
habían prometido aportar millares de soldados se presentaban apenas con
algunos centenares, y luego disputaban en cuanto a confiar sus tropas al
mando de generales extranjeros.
Pero en aquel año alentaba otro espíritu en Europa. La
aparición en Viena de un peligro evidente e inmediato reforzó un
sentimiento de unidad europea, la voluntad de olvidar viejas rencillas y
hacer frente a una mayor amenaza. Reinaba
en Roma un papa que predicaba la cruzada, Inocencio XI, quien exhortó a
los príncipes de Occidente a apretar filas contra el enemigo común de
la cristiandad. Y abrió las arcas de la Iglesia para contribuir a la
paga de las tropas.
Comenzó a llegar ayuda para el
ejército imperial: las fuerzas reunidas por el Emperador y que comandaba
el duque Carlos de Lorena. Varios contingentes, encabezados por lores de Alemania, se les incorporaron. El
rey Juan III Sobieski, de Polonia, se alió al emperador Leopoldo
(contra quien había batallado pocos años antes) y se adhirió al frente
unido contra los turcos. Aun en
la corte de Luis XIV, quien detestaba a los habsburgo mucho más de lo
que temía a los turcos, se organizó una fuerza expedicionaria de
ardientes jóvenes de la nobleza, la cual, desafiando la prohibición del
soberano, partió al lado de los austriacos.
El 7 de
septiembre hubo un consejo de guerra en la aldea de Stetteldorf, en
Austria, donde se acordó dividir al ejército cristiano en tres cuerpos
al mando supremo de Sobieski. Dos días después, tras recibir la
bendición apostólica, aquel ejército de 70,000 hombres emprendió
la difícil marcha hacia Viena. Su plan era sencillo: apoderarse de la
boscosa serranía del Wienerwald (o sea los bosques de Viena ), al norte
de la capital austriaca, y a continuación caer sobre la llanura y
destrozar a los turcos.
Por fortuna, los aliados contaron con cierta ayuda de Kara Mustafá, quien, cegado por la confianza, no se había molestado en ocupar las montañas. Los
escasos exploradores que allá envió fueron liquidados sin mayor
dificultad, y la mañana del 12 de septiembre las fuerzas aliadas habían
ocupado esas alturas.
íY apenas a tiempo! Desde la cúpula de San Esteban, los defensores lanzaron cohetes luminosos para ndicar que sus últimas líneas se derrumbaban.
Una tras otra, descendían las columnas armadas al lanzarse en carga
irresistible el ejército aliado en masa. Los polacos irrumpieron en la
ciudad de tiendas donde los turcos habían acampado durante dos meses. Hubo una precipitada huida de camellos y caballos, y pronto huyeron todos los guerreros turcos, presas del pánico.Kara
Mustafá había jurado morir combatiendo antes que huir, pero con la vana
esperanza de reagrupar sus tropas, se unió a aquella retirada
desordenada. No se detuvo hasta Belgrado, a más de seiscientos
kilómetros de Viena.
Kara Mustafá no vivió lo suficiente para rumiar la amargura de la derrota. Unos emisarios del Sultán llegaron a Belgrado, y con toda la ceremonia de la corte otomana le enrollaron al cuello un cordón de seda y lo estrangularon.
Tras la derrota sufrida ante Viena, el Imperio Otomano estuvo ya en
situación defensiva, y fue declinando con los años, hasta que se
desmoronó en la Primera Guerra Mundial.
Los vencedores tardaron días en dividirse el botín. Una fracción de ese botín, disperso
actualmente en museos y colecciones por toda Europa, sobrepasó la
capacidad de los museos de Viena durante las exposiciones de 1983: alfombras magníficas que hermosearon las tiendas de campaña de Kara Mustafá, armas
de fuego con incrustaciones preciosas, dagas de plata, ejemplares del
Corán iluminados, turbantes, estandartes, atabales y copas.
Hoy día, Viena es una ciudad pacífica. El miedo a los otomanos es cosa del pasado. Incluso, Viena alberga a 25,000 turcos. Como
me explicó Günter Dúriegl, director adjunto del Museo Histórico de la
Ciudad de Viena: uno de los fines que perseguían las exposiciones era
mostrar la riqueza de la cultura otomana. "Bien sabemos que, en muchos aspectos, los turcos tenían una civilización más avanzada que la nuestra", reconoce.
Pero
en 1683 representaban un peligro al que fue preciso encararse, y nadie
puede olvidar el otro tema de la exposición: señalar cómo Europa, en
aquellos días de peligro, cobró ánimos y obró de común acuerdo. La defensa de Viena constituyó un triunfo de la colaboración internacional, y una enseñanza para las futuras generaciones.
CÓMO ESCAPAMOS DE LA BOTA NAZI
Cualquiera que fuese el precio de la libertad, tendrían que pagarlo.
CÓMO ESCAPAMOS DE LA BOTA NAZI
POR MANFRED WOLF
SELECCIONES DEL READER'S DIGEST
JULIO DE 1984
TENIA yo cinco años cuando los nazis ocuparon Holanda.
Durante
los siguientes dos, nuestro pueblecito de Bilthoven aún parecía un lugar
seguro, hasta para una familia judía como la mía. Muy rara vez veíamos
los odiados uniformes alemanes. Entonces absorbían mis pensamientos
tener una bicicleta nueva y la perspectiva de asistir a la escuela.
Cuando cumplí la edad reglamentaria, sin embargo, ya no se permitía el
acceso a los centros docentes a los niños judíos. Una por una, fueron
imponiéndose otras restricciones. No podíamos tener empleos en el
Gobierno, ni radios, ni actividades recreativas. Pero, incluso así, el
optimismo no se había perdido del todo. Mis padres pasaron gran parte de
1941 buscando casas en barrios remotos, donde pudiéramos esperar a que
terminara la guerra.
El 15 de febrero de 1942, un joven policía
holandés, con quien mi padre había hecho amistad, nos confió que los
nazis proyectaban deportarnos en las próximas 24 horas, y huimos de
Holanda. Para mí, que acababa de cumplir siete años, el día en que
partimos de Bilthoven fue un torbellino de viajes en tren. El primer día
de viaje, en nuestro compartimento, cuatro jóvenes soldados alemanes, que no advirtieron que éramos judíos, nos dieron dulces a mi hermano de nueve años y a mí, y hablaron en alemán con nuestra hermosa y joven madre.
Asustado, mi padre me puso en sus hombros a horcajadas, y en la
siguiente estación saltó a la plataforma antes de que se detuviera el
tren. Momentos después se apeó mi madre, calmadamente, con mi hermano.
Nadie nos vio bajar.
Tomamos otro tren y, poco antes de que los
alemanes revisaran los documentos de los pasajeros, en una estación
cercana a la frontera con Bélgica, bajamos a hurtadillas y fuimos a toda
prisa a una granja. Mediante previo arreglo, un granjero holandés nos
ayudó a cruzar la frontera. En Bélgica tomamos varios tranvías hasta
Amberes. "Teníamos miedo", comentó conmigo mi madre después, "pero no
sabíamos aún lo que estaba en juego".
Agotados, seguimos hasta
Bruselas, donde el hermano de mí padre ( que perecería después en
Auschwitz) bailó de gusto con mi hermano y conmigo, y se pavoneó con su
esposa y su nuevo bebé. Recuerdo una sucesión de diminutas habitaciones
en hoteles de mala muerte; luego, llegamos a Besancon, en la Francia
ocupada. Soñaba yo con los juguetes que quería y los que había dejado en
casa. En el sucio patio trasero del hotel, un niñito paseaba en un auto
en miniatura, y yo ansiaba pasearme también en él; pero no me lo
permitieron, porque podría llamar la atención.
Al indagar entre otros
judíos de la población, mi padre encontró a un passeur ( guía
clandestino), que nos haría pasar ilegalmente la frontera para llegar a
la Francia del gobierno de Vichy, que todavía no estaba ocupada. Casi
todos los passeurs eran aldeanos franceses, que arriesgaban la vida por
dinero o por la causa antifacista. Nuestro passeur fue un judío. Una
borrascosa noche primaveral atravesamos la frontera. A intervalos de
pocos cientos de metros, en aquellos negros campos con parches de
escasos arbustos aislados, los perros guardianes de los alemanes empezaban a ladrar;
entonces, nuestra pequeña banda de unas quince personas se echaba al
suelo y todos permanecíamos inmóviles. Yo me sentía demasiado cansado
para caminar; y mi padre me llevó en brazos al atravesar aquellos
terrenos empapados por la lluvia, hasta que amaneció.
Cuando terminó
aquella prueba, se apoderó de nosotros una ilusoria alegría. En la bien
iluminada habitación de un hotel de Niza, mi padre comunicó al primo
Jacob que pasaría los años de la guerra en los Alpes franceses, dedicado
a elaborar queso. Una gloriosa fotografía familiar tomada en el Paseo de los Ingleses muestra un grupo juvenil, feliz, de apuestos tíos, bellas tías con faldas cortas y lozanos niños.
El príncipe Luis II de Mónaco ( abuelo de Rainiero III, el actual gobernante) había anunciado que en su pequeño principado todos recibirían trato igual; por ello, muchísimos judíos fueron allá desde la Francia meridional.
Nos unimos a ellos. Ya se había desvanecido nuestra euforia, pues los
franceses de Vichy estaban llevando a cabo el trabajo de los nazis en la
Francia no ocupada, y mis padres habían comenzado a temer de nuevo por
nuestra seguridad. En Mónaco hallamos un hotelito, con parras alrededor
de las verjas y música distante procedente de las faldas de las colinas.
Una
noche de agosto, me despertó el fuerte e insistente barullo de voces en
la habitación de mis padres. Hablaban en francés. Al mirar por la
ventana vi la calle iluminada y llena de policías. La policía de Vichy hacía una redada en Mónaco.
De nada sirvieron las enérgicas protestas de mi madre. Mi padre,
silencioso, parecía agobiado por la pena. Nos llevaron a una inmensa
sala de juntas, donde nos sentamos en largas bancas rectas. En aquel
recinto de los condenados, pedí un vaso de agua a un policía. Me lo
llevó.
Mi madre, que había ganado el primer premio de francés en la escuela secundaria, entabló conversación con un oficial. Le explicó que éramos holandeses,
le recordó que él tenía órdenes de detener sólo a europeos orientales y
judíos alemanes, y le enseñó nuestros raídos documentos mientras le
hablaba cortésmente, pero con firmeza. Hablaron largo rato. . . y, de
pronto, el funcionario nos dejó ir. Incluso ahora no puedo olvidar que,
quizá, todos los demás detenidos en aquel salón, enviados de regreso con
los nazis, ya están muertos. Lo que siento no es la culpabilidad del
sobreviviente, sino un horror indecible ante la fragilidad del hilo que
inexplicablemente nos sostuvo en esa ocasión.
Libres otra vez,
tomamos el siguiente tren hacia Perpiñán, cerca de la frontera con
España. Oí a mis padres comentar que un atractivo hombre de cabello
rizado, a quien habíamos conocido en el hotel de Niza, se había ahorcado
después de haber perdido en los casinos el dinero que había guardado
para escapar. Mis padres hicieron frívolas bromas respecto al dinero,
cosido dentro de las hombreras, que ayudó a salvarnos; llamaban lokshen (
tallarines, en yiddish) a los escasos billetes de un dólar, y farlel
(masa de tallarín ) a la plata para los sobornos. Sin embargo, mi padre
no reía; únicamente sonreía.
Teníamos dinero, pero no un documento
importantísimo: el salvoconducto. En el hotel de Perpiñán conocimos a un
matrimonio judío que tampoco lo tenía. Quedaron grabados en mi memoria
la pálida cabeza calva de aquel hombre y la piel cetrina de su alta esposa. Intentaron entrar en España sin visa ni salvoconducto, y los obligaron a regresar a la frontera. En Cerbére, población fronteriza de Francia, marido y mujer se arrojaron bajo las ruedas de un tren en movimiento.
No sé cómo, en alguna parte mi padre encontró un ángel misterioso: un joven holandés, llamado Sally Noach, judío vivaz,
de ojos brillantes, que se había convertido en el faro de la esperanza
para los desesperados que se aglomeraban en la "Office Néerlandaise" de
Lyon. Allí, era una especie de cónsul extraoficial. Si algún refugiado podía mostrar la menor relación con Holanda, Noach le daba una tarjeta de identidad de Holandés, o cualquier otro documento que pudiera sellar. A veces proporcionaba nombres de passeurs para Suiza o para España.
El documento que Noach nos entregó daba apariencia legal a nuestra estancia en la Francia no ocupada. ¡Ya teníamos lo necesario para que las autoridades francesas nos otorgaran un salvoconducto, que nos daría derecho a la visa para España... con lo cual salvaríamos la vida! El 11 de noviembre de 1942, tres días después de salir nosotros de Perpiñán, los alemanes se anexaron el resto de Francia. A partir de entonces, se dificultó mucho huir a España.
De España viajamos a Portugal y, en diciembre de 1942, nos embarcamos rumbo a Surinam en el buque Nyassa. Yo tenía ocho años cuando llegamos a Surinam, y nueve cuando nos asentamos en Curazao. Sé
muy bien que no debería quejarme jamás de que me hayan robado la niñez,
ni de que me inyectaran una dosis de angustia para toda la vida. Estas
cargas son insignificantes, comparadas con los sufrimientos de todos los
demás, en esa guerra terrible... incluidos los seis millones de judíos
asesinados en los campos de concentración; entre ellos, seis de los
siete hermanos de mi padre.
Años después de nuestra fuga de
Bilthoven, un cómico europeo, de nuestra raza, se presentó en el club
judío de Curazao. Su espectáculo fue gracioso, y mi padre empezó a
emitir ruidos extraños. Parecía tener hipo, o como que sollozaba, aunque
no se enjugaba una sola lágrima.
Aquellos ruidos continuaron, y observé la preocupación con que mi madre
lo miró de soslayo. Me sentí avergonzado. Luego, de pronto, recordé
aquel diciembre de 1942, y a mi madre, de pie en la cubierta del barco
que nos llevaba a Surinam. Ella había empezado a llorar, sin poder contenerse. Pensé: ¿Por qué llora, ahora que todo ha terminadoy estamos a salvo? Mi madre, cuyo valor y gentileza nos habían salvado tantas veces, estaba inconsolable. Tenía entonces 31 años, y jamás recobró su jovialidad.
Allí,
sentado al lado de mi padre en el club de Curazao, al oír los extraños
ruidos que emitía, comprendí la naturaleza de su pérdida: mi padre había olvidado cómo se ríe.
HOJAS DEL DIARIO DE UN GOBERNADOR MILITAR EN ALEMANIA-1947
Algunas de las muchas dificultades con que a diario tropiezan las autoridades estadounidenses en Alemania.
HOJAS DEL DIARIO DE UN GOBERNADOR MILITAR
(Condensado de «The A merican Magazine »)
Por Gordon Gaskill
READER'S DIGEST
Junio DE 1947
EL AUTOR de este artículo es el oficial del gobierno militar
estadounidense a cuyo cargo está un pequeño kreis (distrito) de Baviera donde residen cerca de treinta y cuatro mil alemanes. La solución
de los interminables problemas que a diario se presentan le impone la,
necesidad de actuar como padre, maestro, policía y representante de la
democracia estadounidense. Por tanto, el calidoscopio de sus días es la
imagen en miniatura del enigma que ofrece hoy Alemania entera a las
fuerzas de ocupación.
Viernes
ESTA mañana, al despertar, oí que alguien estaba cortando leña al pie de mi ventana. Me asomé. Era el ex presidente del banco más importante de esta localidad quien, por su condición de nazi, tiene vedado todo trabajo que no sea manual. Parece
gozar de buena salud y supongo que, en muchos años, ésta es la primera
oportunidad que tiene de hacer verdadero ejercicio físico. Al oír que
abro mi ventana, levanta la cabeza, me mira rápidamente... y vuelve a su tarea con redoblado ardor.
Esta empresa de la desnazificación es una pesadilla. Nuestras
autoridades han tratado de establecer normas para distinguir a los nazis
peligrosos de los que no lo son. El hecho de haber sido miembro del
partido no es concluyente; la calificación depende de la época del
ingreso y de la conducta seguida después. Por ejemplo, el ex banquero
ingresó en 1933 fue muy activo—y no puede hacer otra cosa que cortar leña.
Hay, en cambio, otro ex nazi que ingresó en 1937, apenas pasó de
alistarse, y hoy es bürgermeister o alcalde de este pueblo que tiene
diez mil vecinos.
Lunes
Como todos los lunes, hoy tenemos sesión en el tribunal de juicios sumarios. Mi ayudante y yo estamos facultados para actuar como jueces-fiscales y,
generalmente, dejo que él desempefie el cometido. Nos corresponde
juzgar a los paisanos que violan las disposiciones estadounidenses.
Hoy había un caso difícil que afectaba nuestro «prestigio». Un
soldado contrajo cierta enfermedad venérea y, cumpliendo las órdenes
respectivas, denunció a la muchacha alemana de quien sospechaba. La policía militar detuvo a la denunciada y la condujo a una clínica para ser sometida a examen y posible tratamiento.
Cuando el marido de la detenida regresó
a casa, encontró que su mujer estaba ausente, y se enteró de lo
ocurrido por los vecinos. Enloquecido, corrió a la clínica y quiso ver
al médico. Un cabo le dijo que no podía verlo. El alemán le
dio un empellón y trató de pasar adelante. Resultado natural, que dio
con sus huesos en la cárcel, acusado de «conducta perjudicial al buen
orden» .
Mi ayudante lo condenó hoy a sesenta días de prisión. No he querido hacer comentarios. Es su decisión y él actúa de juez, pero la sentencia me ha parecido un poco dura. ¿Cómo hubiera obrado cualquier otro hombre si su mujer hubiese sido la acusada? Pero
por otra parte, no podemos permitir que los alemanes atropellen a los
cabos del ejército—y los alemanes dejarían de respetarnos si se lo
permitiésemos. De manera que la sentencia se cumplirá, aun cuando mi deseo es que hubiese sido más leve.
Conviene anotar que el examen de la muchacha dio resultados positivos.
Miércoles
¡Otra vez los jabalíes! El landrat, que es una especie de presidente del distrito, casi lloraba esta mañana al pedirme por centésima vez que tomara cartas en este asunto. Me dio vergüenza contarle lo que pasa, porque ello pone en ridículo al gobierno militar, pero la verdad es ésta: ningun alemán puede tener armas de fuego, y hemos llegado hasta confiscar la ballesta que se hizo un agricultor desesperado para ahuyentar los jabalíes. A consecuencia de tales medidas, los montaraces animales abundan ahora mucho más y hacen sus depredaciones con mayor osadía.
Los jabalíes son animales peligrosos e increíblemente destructores. Solamente en este kreis han devorado mil
doscientas toneladas de papas y ciento veinte toneladas de grano,
artículos alimenticios que la población necesita angustiosamente.
Como varios otros empleados del gobierno militar, intenté poner remedio al mal y
recomendé que se diesen armas y balas contadas a un par de docenas de
cazadores alemanes, con la obligación de devolver las municiones
sobrantes, así como las armas, en el plazo de dos semanas.
En el cuartel general estuvieron debatiendo mi petición durante cinco semanas y acabaron negándola. En cambio, me aconsejaron que dejara a nuestros soldados hacer la caza,
y yo traté de poner en práctica el consejo. Fue una diversión para todo
el mundo; creo que hasta para los jabalíes. Los soldados llevaron
botellas, además de balas, cantaron y se divirtieron mucho. Resultó muerto un jabalí, probablemente por curiosidad.
En el cuartel general acabaron por reconocer el fracaso y, al cabo de muchas semanas más, me autorizaron para armar a cinco cazadores alemanes, dándoles seis balas por cabeza
y expedición. Estos hombres viven muy lejos unos de otros, tienen
ocupaciones que les embargan el día y no pueden reunirse para la
operación larga y paciente de una batida adecuada. Todo lo que han podido hasta ahora es matar cuatro jabalíes por semana.
Sábado
Anoche sorprendieron a cierto polaco destituido en el acto de robarse una vaca. Llevaba el animal atado con una cuerda, de la cual iba tirando afanosamente. La escena fue cómica:
— ¿De dónde sacó esa vaca ?—le preguntó la policía.
El polaco, abriendo los ojos con expresión de inocencia, contestó:
— ¿Cuál vaca ?
Domingo
Hoy se ha presentado mi nuevo ayudante y, maravilla de maravillas, habla perfectamente el alemán. Lo aprendió de sus padres que son alemanes y viven aún en su casa de St. Louis, y pasó varios años aquí antes de la guerra. No tenemos bastante personal que hable el alemán en el gobierno militar. Casi todos somos mudos esclavos de intérpretes y secretarios. Sin embargo, yo me he propuesto aprenderlo y estoy haciendo rápidos progresos.
Martes
Hoy he conversado con un alemán de sesenta años, jurisconsulto retirado
que habla bien el inglés. Me ha hecho esta pregunta, que he oído ya
muchas veces:
— ¿Cuánto tiempo permanecerán los estadounidenses en Alemania?
—No lo sé. Nadie lo sabe—he contestado como de costumbre.
— ¿Ni siquiera aproximadamente ? Si tuviésemos una idea, aunque fuese
vaga, de cuánto ha de durar la permanencia de ustedes aquí, podríamos
acomodarnos a ella y hacer planes. Yo creo que debía ser larga—lo bastante para educar una nueva generación. Treinta años, cuando menos.
Manifestaciones como ésta no me sorprenden ya como antes. Es asombroso el número de alemanes que sugieren la conveniencia de que nosotros, o los británicos, nos hagamos cargo de su patria permanentemente, como de un dominio.
—Además—añade mi interlocutor—si la estadía fuese larga, podrían tener mejores empleados en el gobierno militar, hombres que hicieran de ese cargo una carrera en vez de un pasatiempo.
Por lo que a mí se refiere, esta idea da justamente en el clavo. Ahora
tengo cuarenta y un años. Si sólo he de permanecer aquí un año más,
seguiré con los ojos fijos en mi antiguo empleo. Pero
si supiese que iba a quedarme diez o quince años más, me gustaría hacer
una carrera de mi actual empleo. Además, sería mejor empleado, porque
tomaría mi trabajo más en serio.
—Nadie sabe—repetí, y no hablamos más del asunto.
Miércoles
El fiscal del spruchkammer (tribunal alemán de desnazificación) ha venido hoy, furioso por causa de un discurso «pronazi» que ha pronunciado uno de los abogados defensores. El orador ha dicho estas dos cosas:
1- Que también los estadounidenses bombardearon a multitud de civiles indefensos.
2- Que si el ser miembro del partido nazi era tan tremendo crimen, ¿por
qué mantuvieron los Estados Unidos relaciones diplomáticas y comerciales
con dicho partido, esto es, con el gobierno de Alemania, hasta 1941 ?
El fiscal insiste en que no debe permitirse que un abogado alemán hable
así. —Los que estaban presentes—dice escucharon complacidos a ese hombre
que tenía el valor de decir lo que ellos también sienten pero no se
atreven a expresar. Esta clase de manifestaciones hacen imposible la
reeducación alemana.
¿Qué puedo hacer? Mi puesto es de mero «observador», sin intervención en esos asuntos. Por otra parte, en nuestro sistema democrático, un abogado puede decir casi todo lo que quiera ante un tribunal para salvar a su defendido.¿Debo coartar la libertad de palabra en los tribunales ? Si lo hago, ¿qué van a pensar de nuestra enseñanza democrática? ¿Puedo prohibir al abogado que diga la verdad? Porque es cierto que bombardeamos poblaciones civiles y que mantuvimos relaciones con la Alemania nazi por espacio de siete u ocho años.
Sin embargo, el fiscal tiene razón. Ese tipo de manifestaciones pueden
ocasionarnos serias dificultades, haciendo que los alemanes se obstinen
en seguir por el mal camino. En
consecuencia, arreglé lo necesario para llevar a conocimiento del
abogado, aunque sin carácter oficial alguno, que me disgustaba su
proceder y que vigilaría rigurosamente sus futuras actuaciones forenses.
Estoy casi seguro de que el caso no se repetirá.
Jueves
La policía alemana ha detenido hoy a un bürgermeister acusado de robo.
Se trata de un sujeto que había estado en un campo de concentración y
fue nombrado para su puesto hace más de un año por oficiales del
gobierno militar agobiados de trabajo y carentes del tiempo necesario
para hacer averiguaciones. Era la época en que el námero de un campo de concentración tatuado en el brazo izquierdo de un hombre era ante nuestros ojos suficiente garantía.
Vamos aprendiendo gradualmente que no
todos los internados en campos de concentración eran perseguidos
políticos. Algunos, como el detenido de hoy, eran criminales comunes. Este tipo, por ejemplo, había sufrido once condenas por hurto.
Sábado
Los sábados están siempre destinados a limpiar la mesa de trabajo de los papeles acumulados durante la semana. Todos
los meses tengo que dar diecinueve informes diferentes que, en su mayor
parte, han de rendirse en diferentes días. Informes sobre detenciones,
sanidad, alimentos, política—etcétera, etcétera. Bueno, hace un año los informes eran cincuenta y dos. De modo que vamos progresando.
Martes
El fiscal del spruchkammer ha vuelto hoy hecho un basilisco. Ayer
fue a echar una ojeada a ciertos informes importantes que iba a
utilizar como pruebas, pero los documentos habían desaparecido. Le
dijeron que «cierto oficial», cuyo nombre callaban, había mandado
quemarlos. Cuando trató de ahondar en el asunto, se lo impidieron. Esto
es serio. He puesto en acción a * mi ayudante que, ayudado pot su
conocimiento del alemán, quizás encuentre los documentos o averigüe
quién los mandó quemar. ¡Y ay del que sea culpable!
Miércoles
Hoy he recibido carta de mi mujer. Piensa
venir con nuestros dos hijos y me pide que le explique exactamente qué
va a encontrar aquí.
Le he contestado que viviremos tan cómodamente como vivíamos en nuestra tierra. En
cierto modo, viviremos mejor. -La casa que ocupo pertenecía a un médico
nazi y tiene diez habitaciones, un amplio jardín, césped, vivero de
peces, sauces llorones y flores. Hay agua caliente día y noche.
Tendrá servidumbre numerosa, compuesta de cocinero, chofer, tres camareras y mozo de servicio. El cocinero fue dueño de un restaurante famoso y es un verdadero artista. Toda esta servidumbre está pagada por el Kreis. Las camareras tienen mis ropas siempre limpias y bien cuidadas. El chofer lavaría el coche tres veces diarias si se lo permitiera. Un
buen barbero viene a la casa todos los sábados por la mañana y nos
corta el pelo—a diez centavos por cabeza. Tenemos dos automóviles
alemanes que un excelente mecánico local se encarga de mantener en perfecta condición.
Mi paga es de cuatrocientos cuarenta y cinco dólares mensuales, bastante
menos de lo que tenía en mi tierra. Pero mis ingresos reales son mucho
mayores. No, querida, no tendrás que dormir en una tienda de campaña ni que comer raciones militares.
GARCÍA- DE VALENCIA, ESPAÑA-DIAZ-HUEHUETENANGO
7 FEBRERO 1912
BODA DE
DON RAFAEL GARCIA GONZALES- De VALENCIA ESPAÑA
Hijo de DON MIGUEL GARCIA Y DURÁ -De VALENCIA ESPAÑA
y de DOÑA BERNARDA GONZALES Y MATEO -De VALENCIA ESPAÑA
Abuelos
paternos a Don José Garcia y Ferrer y Doña Francisca García De Paubla
Durá y maternos a Don José Gonzalez y Caces con Doña Teresa Mateo y
Ferrollosa
Con
SEÑORITA CARMEN DIAZ MUÑOZ
Hija de DON SALVADOR DIAZ SOSA
y de DOÑA ROSA MUÑOZ
abuelos
paternos y maternos respectivamente a Don Mariano Diaz y Doña Serafina
Sosa, Don Agapito Muñoz y Doña Erasma de Muñoz, ...
Rafael García González con Ma. del Carmen Díaz - En Huehuetenango a siete de Febrero de mil novecientos doce ...desposé a Rafael García González , h. l. de Miguel García y Bernarda González,(Españoles), originario de Valencia España, de estado soltero, vecino y feligres de Huehuetgº , con la Señorita Ma. del Carmen Díaz Muñoz , h.l. de Salvador Díaz y Rosa Muñoz, soltera originaria vecina feligres de esta parroquia . Todo se hizo ante los testigos Juan B. Garcia, Tomás del Cid y josé Ruiz Sosa.
(f) Dr. Amancio Aparicio (Originario de Palencia,España)
En
la ciudad de Huehuetenango a los ocho días del mes de Febrero de mil
novecientos doce ,,,la certificación que literalmente dice: En la ciudad
de Huehuetenango a los siete dias del mes de Febrero de mil novecientos
doce , constituidos en el lugar designado para el efecto el Señor Jefe
Político , los padrinos Don Manuel saenz , Señorita Elena Herrera,Don
José Ruiz Sosa y Señorita Ysabel Herrera, los testigos Don Juan P.
García, y Don Francisco Lopez y Lopez...Estando presentes Don Rafael García Gonzalez,soltero de veintitres años de edad, comerciante, natural de Valencia en el Reino de España, y vecina de esta ciudad, hijo
legitimo de Don Miguel Garcia y Durá y de Doña Bernarda Gonzales y
Mateo, teniendo por abuelos paternos a Don José Garcia y Ferrer y Doña
Francisca García De Paubla Durá y maternos a Don José Gonzalez y Caces
con Doña Teresa Mateo y Ferrollosa - la Señorita Carmen Diaz Muñoz , también soltera, de diez y siete años de edad , originaria y vecina de esta ciudad, oficios los de su sexo, hija
legitima de Don Salvador Diaz Sosa y Doña Rosa Muñoz de Diaz,
teniendo por abuelos paternos y maternos respectivamente a Don Mariano
Diaz y Doña Serafina Sosa, Don Agapito Muñoz y Doña Erasma de Muñoz,
...
CHISTES DE LA RUSIA COMUNISTA FEBRERO DE 1951
Muchos chistes son verdades.
CHISPAZOS TRAS LA CORTINA
(Condensado de « The Freeman») Por Richard Hanser
CON EL seudónimo de «el cabo Tom jones» Richard Hanser se hizo famoso
durante la última guerra por sus anécdotas contra los nazis, que
trasmitía desde la Radio Luxemburgo a las tropas alemanas y que luego
corrían de boca en boca, según lo reveló posteriormente el
interrogatorio de prisioneros. Hanser es hoy escritor de la RKO Pathé
Inc. En sus viajes a Europa después de la guerra reunió las historietas
que presenta en este artículo, tornándolas de labios de amigos europeos,
de refugiados que huían de la órbita soviética, o de los periódicos.
selecciones del Reader´s DIGEST
Febrero de 1951
EL MAESTRO de una escuela de Budapest le pide al pequeño János, en
clase de gramática, que ponga un ejemplo de lo que se entiende por cláusula subordinada.
—Nuestra gata ha tenido diez gatitos—contesta el chico—todos los cuales son buenos comunistas
.El maestro, encantado con esa maneraa de enfocar tan justamente la
gramática y el partido, le encarece que con igual propiedad conteste
cuando do el inspector del gobierno se presente a pasar su visita
anual..
Llega ese día, y el maestro confiadamente le hace a János la consabida pregunta delante del inspector.
—Nuestra gata—responde el chico —ha tenido diez gatitos, todos los cuales son buenos demócratas occidentales.
El maestro, horrorizado, exclama:
—¡Cómo es eso, János! Eso no fue lo que dijiste hace diez días. Tus gatitos eran buenos comunistas entonces.
—Sí, señor—contesta János—pero ya abrieron los ojos .. .
Historietas como ésta circulan detrás de la Cortina de Hierro, aun con el riesgo de trabajos forzados o campos de concentración para quienes las propalan. Dondequiera que el pueblo se encuentra reprimido, la única arma que puede esgrimir contra la tiranía que lo esclaviza es ésa: el chiste político.
Dos amigos se encuentran en una calle de Praga, y uno de ellos,pregunta al otro:
—¿No has oído la historia de los dos funcionarios comunistas . . . ?
Parece que dos altos personajes del partido iban cruzando cabizbajos y
pensativos la Plaza de San Wenceslao después de un día de gran trajín
cumpliendo órdenes llegadas de Moscú.
—¿Qué piensa usted del futuro de nuestra amada patria bajo el régimen comunista?—preguntó un personaje al otro.
—Lo mismo que piensa usted—contestó el interrogado.
-!Oh! ¿De veras?—exclamó el primero—. En ese caso, camarada, ¡tendré que denunciarlo inmediatamente a la policía del Estado!
Si
un chiste tiene filo suficiente contra el régimen actual, se va
extendiendo subrepticiamente de pueblo en pueblo, a pesar de la
diferencia de idiomas, y siembra dondequiera su semilla de burla y
escarnio. No habrá policía secreta, por violenta que sea, capaz de suprimirlo.
La
misma policía secreta es con frecuencia blanco de las agudezas
subterráneas. Se cuenta la historia de un infeliz rumano que iba calle
abajo arrastrando los pies y diciéndose a sí mismo en voz baja: «Esos puercos, corrompidos, indecentes, tales por cuales ..."
Una pesada mano se apoyó en su hombro.
—Siga usted conmigo—le dijo el policía—. Queda arrestado por emitir opiniones traidoras contra las autoridades.
—¡Las autoridades!—exclama el ciudadano indignado—¡Cómo puede ser, si no las he mencionado!
—No las ha mencionado—contesta el policía—¡pero las ha descrito, perfectamente!
Cuando
los antropólogos desenterraron una antigua momia en Hungría recibieron
del Kremlin las siguientes instrucciones dadas con carácter de
urgencia:
«Hagan todo esfuerzo para probar que ésa es la momia de
Genghis Kan,. Semejante descubrimiento agregará mucho al prestigo de la
ciencia soviética.»
Poco después el Instituto Húngaro de Antropología informó a Moscú que, efectivamente, ésa era la momia de Genghis Kan.
—¿Cómo pudieron comprobarlo? —preguntaron las autoridades.
—Fue cosa muy sencilla. Entregamos el caso a la policía secreta y la momia confesó.
,
La tendencia de los noveles gobernadores comunistas a regodearse en los
poderes que el Kremlin ha puesto en sus manos, provee de material a los
ingenios de las naciones satélites. Se cuenta, por ejemplo, que la
administradora de correos de Bulgaria recibió una furiosa reprimenda del
dictador local preparado en Moscú, Vulko Chervenkov, por no haber
puesto en circulación unos nuevos sellos de correo que ostentaban su
efigie. La administradora extplicó que los tales sellos no se adherían a
los sobres. Chervenkov tomó un sello, lo humedeció y lo pegó en un
sobre.
—Mire. Se adhieren perfectamente bien. ¿ Por qué no han sido puestos en circulación ?
Bueno, camarada—contestó la admionistradora _ mejor es que usted conozca la verdad. Lo que pasa es que el público escupe el sello por otro lado.
Cierto chascarrillo que puede costarla cárcel a un imprudente rumano refleja la ansiedad con que millares de los que viven detrás de la Cortina, esperan que algún día, de algún modo, se les quite del cuello el yugo comunista. El chascarrillo se refiere a un desventurado ciudadano de Budapest que resolvió quitarsese la vida. Pero no tenía en su casa
una cuerda con que ahorcarse, ni contaba con dinero para comprar
veneno, ni disponía de un cuchillo lo suficientemente afilado para el
efecto. Así, resolvió valerse de una estrátagema para que otro lo sacara
de penas. Se plantó frente a la residencia de Ana Pauker y empezó a
gritar a voz en cuello: «¡Abajo Ana Pauker! ¡Muera Ana Pauker, la
opresora del pueblo!» Y siguió así, seguro de que los guardias no tardarían en salir y darle la ansiada muerte. Los guardias salieron, en efecto, y avanzaron corriendo hacia él pero en vez de dispararle lo abrazaron exclamando con júbilo: «¡Camarada! ¿Llegaron ya los norteamericanos?»
Ni
la misma sagrada persona de Stalin está a salvo de los chispazos que
saltan tras la Cortina. Una burlona apreciación del sitio que le
corresponde en el orden de las cosas, está contenida en la siguiente
historieta:
Un ruso obsequia a Stalinna pieza de paño fino el día de
cumpleaños. El sastre informa al Generalísimo que de esa tela apenas hay
cantidad suficiente para un par de pantalones. Stalin envía el paño a
Varsovia, de donde le anuncian que alcanza para hacerle un traje
completo. No satisfecho aún Stalin manda el paño a un experto de
Londres, quien dictamina que la tela es bastante para hacerle una
levita, un chaleco y dos pares de pantalones. El Generalísimo,
sorprendido, pregunta cuál es la razón de esa diferencia tan grande en
los cálculos. «Es fácil de explicarla, señor,» contesta el inglés.
«Cuanto más se aleja Usted de Moscú, más pequeño va haciéndose.»
Dentro
de la misma Rusia no faltan quiénes desafiara diariamente a Siberia
haciendo circular pullas_ que emborronan malamente la pintura de la Unión. Soviética como el paraíso de los trabajadores.
Un saludo favorito en Moscú es: "¿Córno van las cosas?» Y la respuesta
más común es: «Mucho mejor. Peor que ayer, por supuesto, pero mucho
mejor que mañana.»
Otro chiste es el del empleado del censo comunista
que pregunta su edad a un aldeano canoso. «Tengo 35 años,» contesta
éste. El empleado expresa su duda de esa declaración. «Bueno,» dice el
anciano, «tengo en verdad 65 años; pero estos últimos 30 no se puede
decir que hayan sido de vida. ¿Verdad?»
La persistencia de esta herética jocosidad no quiere decir que la contrarrevolución va a estallar mañana.
Es sin embargo, un índice muy seguro de los verdaderos sentimientos de
millones de gentes que permanecen mudas detrás de la fachada de
solidaridad erigida por la prensa controlada, la radio cautiva y las,
demostraciones públicas preparadas por la mano oficial. Todas esas
crudezas, todas esas burlas revelan actitudes hondamente arraigadas en
las masas y anhelos que no hallan otro medio de expresión. No hay duda respecto al deseo que va implícito en la siguiente anécdota que ha logrado dondequiera abundante cosecha de risas reprimidas. Cuando llegue el día favorable, la frase final de esa anécdota será repetida por millones de personas:
Un centinela norteamericano y un ruso están de guardia en la frontera de
su zona correspondiente en Alemania. El norteamericano mira su reloj y
dice:
—No faltan ya sino 15 minutos para que me releven. ¡Gracias a Dios!
El ruso dice:
—Dentro de un cuarto de hora a mí también me relevarán. ¡Gracias a Stalin!
El norteamericano lo mira sorprendido:
—¡Vaya un modo de expresar tu gratitud! ¿Y cuando Stalin se muera, qué dirás?
—¡Gracias a Dios!—contesta el ruso.
9-3-17Se publica
como un reconocimiento y homenaje al escritor Huehueteco
NARRATIVA
ARNOLDO EDILBERTO TANCHEZ PALACIOS-Q.E.P.D
2004
ENCONTRO LA VERDADERA HISTORIA DE LOS MAMES"
Abad Jiménez paseaba por
el lugar de Zaculeu, quería conocerlo hasta en sus profundidades; que
siguen siendo misteriosas al conocimiento y a los ojos de los hombres.
Abad se proponía no salir de Zaculeu sin, conocer todos los misterios y
secretos de esa raza conquistada hace algunos siglos y que los estudios e
historia no cuentan y Abad estaba seguro de encontrar. Empezó con ardua
tarea propuesta revisando planos de la ciudad antigua que alguien le vendió en un café de la ciudad
y fue así como en el decimonoveno día descubrió tres kilómetros abajo
del templo de los sacrificios una entrada a un túnel que inmemorialmente
esta cubierto de espesa maleza. Abad se lleno de regocijo y entusiasmo
porque se dio cuenta que aquel túnel, sin duda alguna, le daría a
conocer definitivamente lo que historiadores, sin decirlo a nadie, se
internó por aquel túnel que nadie conocía sino los antepasados y anduvo
por él treinta días y conoció la verdadera y completa historia de los
mames, y aún así, su ambición por conocer lo hizo andar por otros
túneles que encontró que parecían ramificaciones sin final, tanto empeño
le llevó hasta el lugar donde se encuentran los dioses mames que
todavía no declinan y converso con ellos durante otros treinta días y
comió del festín sagrado y cuando lo conoció todo se despidió de ellos,
era hora de volver y dar a conocer al mundo lo que ignoraban sobre la
raza Mam que constituiría todo un gran descubrimiento y aporte a las
ciencias modernas. Abad Jiménez es dueño de un gran tesoro, posee para
sí los misterios de los mames, como vinieron a este lugar y como se
extendieron, además es el único de los mortales que conversó con los
dioses.
Exactamente hoy cumple cuarenta años buscando la salida de aquel túnel y no le es posible encontrarla, está completamente perdido, en la ciudad nadie sabe que existe un Abad Jiménez. Solamente yo porque fui el que le vendió unos planos en un café hace cuarenta años.